lunes, 2 de febrero de 2026

Suiza afirma haber creado un material de construcción 'vivo': respira, crece y se repara por sí mismo



Así es el material creado por los investigadores suizos 
(ETH Zúrich/Yifan Cui)



Este nuevo material se endurece con el paso del tiempo, absorbe el dióxido de carbono y crece con la luz solar. Lo mejor de todo es que puede integrarse fácilmente en los edificios




Un equipo de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich ha desarrollado un material de construcción vivo capaz de crecer, respirar y repararse mediante fotosíntesis, integrando organismos vivos en una estructura artificial. El avance, descrito en un artículo científico publicado en Nature, plantea una nueva vía para reducir las emisiones del sector de la edificación.

La investigación explora cómo la biotecnología aplicada a la arquitectura puede transformar muros y fachadas en sistemas activos. No se trata de un recubrimiento decorativo, sino de un material funcional diseñado para interactuar con el entorno.


Un material que imita a los organismos vivos

El llamado material fotosintético vivo combina un hidrogel polimérico con cianobacterias, microorganismos capaces de realizar fotosíntesis. Estas bacterias quedan integradas en una matriz que transporta agua, nutrientes y dióxido de carbono, permitiendo que el conjunto se comporte como un organismo.


placeholderAsí queda el material una vez que se ha mineralizado (ETH Zúrich)
Así queda el material una vez que se ha mineralizado (ETH Zúrich)

Gracias a esta simbiosis, el material solo necesita luz solar, agua y CO₂ para mantenerse activo. A cambio, genera biomasa y captura carbono de la atmósfera, una característica que lo diferencia de los materiales tradicionales, cuya fabricación suele ser altamente contaminante.


Impresión en 3D y control del crecimiento

El desarrollo se apoya en tecnologías de impresión en 3D y diseño digital, que permiten regular la entrada de luz y la distribución de nutrientes dentro de cada pieza. Este control resulta clave para garantizar la supervivencia de las bacterias durante largos periodos, superiores a un año.

Según los investigadores, esta capacidad de automantenimiento abre la puerta a materiales que no solo se degradan menos, sino que incluso pueden repararse parcialmente al seguir creciendo con el paso del tiempo.


Aplicaciones reales en arquitectura sostenible

Los primeros prototipos ya se han materializado en bloques de gran tamaño expuestos en la Bienal de Arquitectura de Venecia, dentro del Pabellón de Canadá. Una de estas estructuras, de tres metros de altura, puede almacenar hasta 18 kg de CO₂ al año, una cifra comparable a la de un árbol adulto.

El objetivo a medio plazo es emplear este material de construcción vivo como revestimiento de fachadas, convirtiendo los edificios en elementos activos contra el cambio climático. Una arquitectura que no solo ocupa espacio, sino que interactúa con el medio ambiente y contribuye a regenerarlo.