jueves, 16 de abril de 2026

La guerra en Irán dará lugar a un nuevo orden mundial: las cuatro transformaciones que cambiarán la economía global

 

Caza de combate F-35B a punto de despegar del USS Tripoli en el marco de la operación Furia Épica / Comando Central de EEUU.


  • El conflicto pone en jaque el sistema del petrodólar y acelera el camino hacia un orden mundial multipolar
  • Asia se ve forzada a rediseñar su mix energético, apostando por carbón, renovables y reservas estratégicas
  • Drones baratos y eficaces imponen un nuevo paradigma bélico y obligan a transformar la industria de defensa global


La guerra está entrando en una fase de distensión; pero cargada de caos, giros de guion y sorpresas. En teoría, ambas partes parecen dispuestas a negociar para buscar una paz, aunque EEUU sigue presionando con un bloqueo propio del estrecho de Ormuz. Sin embargo, pase lo que pase, los analistas tienen claro que el mundo que saldrá de este conflicto será realmente diferente al que había antes. Incluso si la paz se firmase ahora, el choque ha obligado a replantear principios que se daban por seguras y ha provocado cambios de tendencias que estarán presentes los próximos años.

En declaraciones a elEconomista.es, Kunjal Gala, economista en jefe de mercados emergentes de Federated Hermes, señala al menos cuatro grandes cambios que prevalecerán como implicaciones a largo plazo. Estas son las consecuencias para el mundo de lo que ocurrirá con el régimen de los ayatolás y van mucho más allá de un bandazo momentáneo en los precios energéticos o de un golpe inflacionario a corto plazo. Un nuevo orden mundial asoma con efectos en la guerra, la energía y las relaciones internacionales.

El nuevo statu quo de Oriente Medio

Gala señala que el principal cambio es que el equilibrio de la región se ha roto y, aunque siempre se hablaba de que se trata de un escenario plagado de incertidumbre, se ha visto de forma clara que la zona ahora es vulnerable realmente a un conflicto prolongado (este u otro en el futuro), que afecte a todo tipo de países. Ciudades como Dubái parecían un oasis casi inalcanzable de los vaivenes mundiales, al igual que lugares como Catar o Yeda.

"Los países del Golfo han invertido fuertemente en convertir sus países en centros mundiales financieros y turísticos, garantizando la llegada de importantes flujos de capital", comenta Gala. En ese sentido, "es ampliamente probable que el conflicto tenga un impacto significativo sobre esta tendencia".

Sin embargo, lo que ve con más claridad el analista de Federated Hermes es que puede cambiar el gran equilibrio que sostiene no solo a la región, sino al reinado del billete verde: el 'petrodólar'. Desde los años setenta Arabia Saudí y EEUU pactaron que todo su comercio petrolero se basaría en dólares. Esto colocó a la moneda norteamericana en una situación envidiable y, según Deutsche Bank, es uno de los grandes pilares de su hegemonía global.

El pacto era claro: petróleo denominado en dólares, dado que EEUU es el principal comprador del mismo y garantiza la seguridad de la zona. Pero la realidad es que EEUU ya no es el principal comprador, sino que son los países asiáticos; y la seguridad de su tránsito ha quedado tocada de forma clara. "Prevemos que los gobiernos de Oriente Medio se volverán más cautelosos debido a la guerra, y podrían buscar diversificar sus posiciones", comenta el economista de Federated Hermes. En definitiva, "creemos que habrá una alteración del panorama geopolítico en la región, incluyendo esos acuerdos de seguridad que sustentan el petrodólar".

"Prevemos una clara desaceleración de los flujos de capital de Oriente Medio"

No todos están de acuerdo con esta afirmación. Desde Franklin Templeton comentan que reducir la hegemonía del dólar a estos acuerdos de seguridad y sostener que están en riesgo "es una visión notablemente simplista e invierte la relación de causalidad. Los países petroleros quieren hacer sus contratos en dólares porque el dólar les da acceso a mercados de capital más profundos".

No creen, por lo tanto, que lo que pase tras la guerra pueda tumbar al dólar y su dominio, más que nada porque no hay una alternativa al billete verde. "La escala y dinamismo, la credibilidad y la profundidad del mercado son las razones que sostienen al dólar. No hay una alternativa creíble: el euro necesitaría un mercado unificado, el yuan tiene controles de capital... La debilidad del dólar es cíclica y solo está en riesgo a nivel estructural por la política fiscal de EEUU. Los inversores no deberían apostar por un fin del reinado del dólar".

Sin embargo, pocos dudan de que afectará de forma clara al dominio monetario, provocando que el dólar se vea afectado y pierda posiciones en favor de un mundo más multipolar, aunque su reinado no caiga. "Los cimientos de este sistema (la hegemonía del dólar) ya estaban bajo asedio antes de la guerra dado que Oriente Medio ahora vende mayoritariamente a Asia y cada vez hay más petróleo fuera de los circuitos del dólar", señalan en Deutsche Bank.

Respecto al statu quo, más allá del petrodólar, "prevemos una clara desaceleración de los flujos de capital de Oriente Medio", comenta Gaya. En resumen, en una región dañada por el conflicto, esas megainversiones de Arabia Saudí, por ejemplo, hacia empresas europeas o norteamericanas se verán reducidas a corto plazo incluso en los primeros momentos de una paz. "Los fondos soberanos de estos países preferirán invertir su capital a nivel nacional que en el extranjero, dada la situación que se encontrarán".

Cambio en la seguridad energética

En segunda instancia, Federated Hermes comenta que veremos un cambio muy importante en la estructura energética global. Europa vivió un momento de máxima reevaluación de todas sus bases energéticas con Ucrania. De golpe se encontraron con que su principal proveedor no era seguro y que necesitaban replantear toda su estrategia ante un mundo que había cambiado por completo en cuestión de días. Asia se encuentra ante un momento similar y el resultado será un cambio brutal de su mix energético en busca de una diversificación por si en el futuro hay un problema semejante, para que no deban sufrir las consecuencias.

"Los países de Asia han tenido enormes repercusiones con reservas energéticas limitadas. El 80% del petróleo que pasa por Ormuz va a Asia", comenta Gala. En ese sentido, "la crisis forzará que muchos gobiernos reevalúen la seguridad energética y provocará tres cambios fundamentales".

En primer lugar, la firma explica que el carbón volverá a entrar en escena y se convertirá en un elemento de la cesta energética con mayor relevancia para cubrirse de una escasez de gas, en particular en el corto plazo. En segunda instancia, los países de la región iniciarán planes renovables y nucleares para reducir su dependencia de los hidrocarburos. En tercer lugar, viendo lo bien que le ha salido a China la construcción de una enorme reserva de petróleo y gas ante esta situación, el resto de países como India, Vietnam, Filipinas o Corea del Sur pasarán a lanzar sus propias megarreservas en el futuro. Contraintuitivamente, esto generará una fuente de demanda que no existía antes del conflicto, pues muchos de estos países, como la India, son una enorme vía de consumo.

Los países asiáticos abrazan la nuclear, las renovables... y el carbón, todo para evitar el gas de Oriente Medio

Respecto a un auge de las energías verdes orientales, "tras los recientes acontecimientos, los líderes regionales están reconsiderando su postura respecto a las energías renovables. El gobierno de Indonesia, que no se caracteriza por su rapidez, está realizando esfuerzos conjuntos para acelerar los proyectos de energía solar y geotérmica", comentan desde el Council of Foreign Relations (CFR).

El renacimiento nuclear en Asia acelerado por la guerra ya tiene un impacto claro en la región. Japón ya tenía un calendario de reaperturas de centrales para que la nuclear vuelva a representar un 20% del suministro, una cifra perdida desde la catástrofe de Fukushima. "Ahora en medio de la crisis, Japón está estudiando cómo acelerar este proceso. Al igual que China, que ya tenía agendados 23 reactores para la próxima década y está acelerando estos planes por la guerra, como Filipinas", explica el CFR. Este pasado 23 de marzo, Vietnam y Rusia firmaban un acuerdo para construir una central nuclear, que será la primera planta de todo el sudeste asiático. Malasia, Indonesia, Tailandia y Filipinas también han manifestado su intención de desarrollar capacidad nuclear.

Respecto al carbón, esto es algo que se ha visto a corto plazo ya en los planes energéticos de todos estos países. Y según parece, todo es poco para contener el riesgo de otro corte de gas, por lo que el aumento de este recurso ha venido para quedarse. Según publicó recientemente el New York TimesBangladés, India, Indonesia y Pakistán están desarrollando nuevas plantas carboníferas y aumentando su uso, aunque con solo un mes de guerra aún es pronto para detectarlo en aumentos oficiales en datos.

La competitividad europea se resentirá

El tercer punto es un nuevo golpe a Europa, que tendrá que afrontar un entorno de una menor competitividad por los mayores precios del gas. Hasta el comienzo del conflicto, la UE partía de una buena posición, al menos en principio, donde una combinación de suministro de GNL de EEUU y Catar garantizaba un gran superávit y precios baratos. Ese sueño se ha roto, dado que Catar ha perdido el 17% de su producción de gas natural licuado, según ha anunciado la misma Qatar Energy, y no la recuperará hasta como mínimo tres años y, posiblemente, cinco años.

Tal y como ha sucedido con Catar, mucha infraestructura necesaria para ese superávit gasista se ha dañado por la guerra en otros lugares y no será tan fácil como volver a pulsar un botón para que el gas vuelva a fluir. Como se ha visto en el caso catarí, estamos hablando de procesos de reconstrucción que se extenderán por años.

Esto dejará unos precios estructuralmente más elevados. En particular, esto se verá exacerbado por la entrada de Asia a competir en el mercado internacional, algo que "dejará los precios más altos durante algún tiempo, aumentará la vulnerabilidad de la UE, frenará el crecimiento y dificultará la desinflación", predice el CFR.

Esto llega a una industria europea que ya estaba sufriendo, pero que, tras la guerra de Ucrania, la subida de tipos de interés del BCE, los aranceles y otros problemas (como la competencia china), parecía encontrar algo de paz. Sin embargo, su productividad seguirá sufriendo y Europa tendrá que afrontar este desafío, probablemente, volviendo a reevaluar su suministro energético y tomando otras medidas. "Prevemos que esta situación generará en Europa un nuevo repunte del apoyo político a la electrificación y se impulsarán las ventas de vehículos eléctricos".

Un nuevo paradigma de la guerra

Las guerras en Ucrania y en Oriente Medio han confirmado que las industrias armamentísticas deben cambiar por completo para afrontar el futuro de la guerra. Frente los a misiles que cuestan millones de dólares que componen los sistemas de defensa aérea de EEUU e Israel, Irán ha podido cerrar el comercio mundial y poner en jaque la estrategia occidental con drones de pocas decenas de miles de dólares.

La asimetría de la Guardia Revolucionaria Iraní, con un mosaico de mando descentralizado, ha tenido su traducción en la economía de guerra. Teherán ha lanzado miles de misiles balísticos y drones shahed que han asolado infraestructuras críticas, han bloqueado el espacio aéreo y han provocado el pánico en las rutas de navegación. "De cara al futuro, es probable que esta asimetría económica altere los sistemas militares y de defensa tradicionales, lo que impulsará la demanda de tecnología relacionada que sea barata y eficaz", señala Gala.

El bajo coste y la rápida producción de los enjambres de drones aéreos han obligado a pedir ayuda a Ucrania; ha vaciado los arsenales de misiles interceptores; y ha desatado caídas en la industria armamentística, que se ve obligada a acelerar una transformación de todas las fábricas.

La última noticia de este cambio de paradigma de la guerra llegó la semana pasada desde Estonia. El ministro de Defensa del país báltico, Hanno Pevkur, anunció que cancelaba un proyecto de adquisición de vehículos blindados de infantería por valor de cerca de 600 millones de euros para comprar drones y sistemas antiaéreos. "Estonia ha cambiado su enfoque hacia la lucha contra los drones, la defensa aérea y los sistemas no tripulados", indicó Pevkur.


Álvaro Moreno
Julio De Manuel Écija
17:55 - 15/04/2026
https://www.eleconomista.es/economia/noticias/13871981/04/26/la-guerra-en-iran-dara-lugar-a-un-nuevo-orden-mundial-las-cuatro-transformaciones-que-cambiaran-la-economia-global.html