:format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2Ff55%2F850%2Fc83%2Ff55850c8365d5c12cbf786bb9f3d2715.jpg)
El fisiólogo y nobel de Medicina, Otto Warburg.
El fisiólogo Otto Warburg revolucionó la medicina al vincular el consumo de azúcar con el comportamiento de las células enfermas, una teoría que hoy vuelve al foco por su relación con la alimentación y el cáncer.
El nombre de Otto Warburg, fisiólogo y bioquímico alemán y premio Nobel de Medicina, vuelve a circular con fuerza en debates sobre alimentación, metabolismo y cáncer. Sus investigaciones sentaron las bases para entender cómo las células enfermas obtienen energía y por qué el azúcar ocupa un lugar clave en ese proceso.
Galardonado en 1931, Warburg descubrió que las células sanas producen energía principalmente mediante la respiración celular, utilizando oxígeno, mientras que muchas células cancerosas optan por una vía menos eficiente: fermentar glucosa incluso cuando hay oxígeno disponible. Este comportamiento anómalo, que décadas después se conocería como 'efecto Warburg', marcó un antes y un después en la investigación biomédica.
Según sus observaciones, esta forma de obtener energía no solo permite a las células tumorales crecer con rapidez, sino que además genera ácido láctico, lo que vuelve más ácido el entorno celular. Ese cambio debilita las defensas del organismo y facilita la expansión de la enfermedad. Para Warburg, cuando una célula pierde la capacidad de “respirar” oxígeno, recurre al azúcar para sobrevivir, iniciando así su transformación patológica.
El azúcar bajo la lupa científica
“El azúcar es el combustible principal de las células enfermas”. Esta frase resume el núcleo de su trabajo y sigue citándose casi un siglo después. La importancia de esta idea se refleja hoy en técnicas diagnósticas como la tomografía por emisión de positrones (PET), que utiliza glucosa marcada radiactivamente para detectar zonas del cuerpo con un consumo anormal de azúcar, como tumores o metástasis.
La ciencia actual, eso sí, ha afinado esa visión. Los investigadores saben que el metabolismo del cáncer es complejo y que no todo se explica solo por el consumo de glucosa. El predominio del metabolismo glicolítico en las células tumorales responde también a mecanismos de regulación activa y a la necesidad de generar materiales para fabricar nuevas células, como lípidos y nucleótidos.
Reducir el consumo de azúcares libres y ultraprocesados y apostar por la dieta mediterránea es el patrón saludable a seguir
En este contexto, la alimentación aparece como un factor preventivo relevante, aunque con matices. Los expertos insisten en que no se trata de eliminar los hidratos de carbono, sino de reducir el consumo de azúcares libres y ultraprocesados y apostar por patrones saludables, como la dieta mediterránea. Un enfoque que conecta el legado de Warburg con los hábitos actuales, sin simplificaciones ni mensajes alarmistas.