sábado, 29 de agosto de 2026

El rascacielos más odiado de Nueva York: 262 metros de altura, solo 26 viviendas y además tapa al Empire State



La lujosa torre de apartamentos de gran altura, 432 Park Avenue, se alza en Midtown Manhattan. (Getty/Spencer Platt)



La nueva torre residencial 262 Fifth Avenue ha desatado una oleada de críticas en Nueva York al ocultar una de las vistas más emblemáticas de la ciudad y reabrir el debate sobre el urbanismo de lujo



"Innecesario, antiestético". Cientos de neoyorkinos han estallado en redes contra el rascacielos 262 Fifth Avenue, un nuevo complejo residencial de lujo que tapa la vista del emblemático Empire State en pleno corazón de Manhattan. Cuando ya no parecía haber más hueco en el skyline más emblemático del mundo occidental, esta torre ha aglutinado cientos de críticas entre residentes y turistas.

La polémica se agrava al contener en sus instalaciones tan solo 26 viviendas distribuidas en 54 plantas a lo largo de sus más de 260 metros de altura, lo que da una pista de hasta dónde ha llegado el negocio inmobiliario de Nueva York, con precios de 7,5 millones de dólares para cada uno de los apartamentos y hasta 18 millones de dólares en sus áticos dúplex.
placeholderEl rascacielos 262 Fifth Avenue, delante del Empire State Building. (Wikipedia)
El rascacielos 262 Fifth Avenue, delante del Empire State Building. (Wikipedia)


La promotora, Five Points, defiende en declaraciones recogidas por el diario The Independent que la torre constituye "una incorporación contemporánea y cuidada al perfil metropolitano en constante evolución de Manhattan". Las explicaciones no han gustado a los usuarios, que en Reddit o TikTok han criticado la obra, calificándola como "un desperdicio de espacio" o "bastante terrible". El proyecto fue impulsado por Boris Kuzinez y diseñado por el estudio de arquitectura ruso Meganom. El proyecto se aprobó en 2017 pero no fue hasta 2022 cuando comenzó la construcción de sus cimientos debido a la demolición de estructuras existentes que había en el terreno que ahora ocupa.

El 262 Fifth Avenue pertenece a una nueva generación de rascacielos neoyorkinos denominados como "edificios lápiz" debido a su alta altura y estrechez, pensados para compradores con un alto poder adquisitivo que quieren disfrutar de las vistas de la ciudad. Como explica el diario estadounidense, su construcción ha sido posible gracias al sistema de los llamados air rights (derechos de vuelo), una figura urbanística que permite adquirir metros de altura para construir en vertical ante la falta de espacio horizontal. Este mecanismo se ha aplicado con otros edificios, sobre todo en la zona de lujo denominada Billionaires Row, junto a Central Park.


La promotora sostiene que esa evolución constante es lo que mantiene viva la identidad arquitectónica de Manhattan

Estas tendencias inmobiliarias están envueltas de polémica para ciertos sectores de la ciudadanía neoyorkina al existir una grave crisis habitacional en una metrópoli en la que se cifra una población sin hogar de 200.000 personas. De hecho, el alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, centró sus promesas electorales en la construcción de miles de viviendas asequibles durante la próxima década.


En contra... y a favor

Además, la ciudad comenzará a aplicar un nuevo impuesto sobre las segundas residencias de lujo, que afectará a viviendas valoradas por encima del millón de dólares y a casas unifamiliares cuyo precio supere los cinco millones. No todos comparten esa visión. Algunos urbanistas y ciudadanos recuerdan que la historia de Nueva York siempre ha estado marcada por la aparición de nuevos rascacielos que, en su momento, también despertaron rechazo.
placeholderVista nocturna del Empire State Building, el edificio más emblemático de Nueva York. (Reuters)
Vista nocturna del Empire State Building, el edificio más emblemático de Nueva York. (Reuters)


De hecho, el propio Empire State Building fue objeto de fuertes críticas cuando se inauguró en 1931, en plena Gran Depresión. Aunque entonces era el edificio más alto del mundo, durante sus primeros años tuvo dificultades para atraer inquilinos y llegó a recibir el apodo de "Empty State Building" (el edificio vacío).

La promotora del 262 Fifth Avenue sostiene que esa evolución constante es precisamente lo que mantiene viva la identidad arquitectónica de Manhattan. Sin embargo, para muchos neoyorquinos, el debate ya no gira únicamente en torno a un nuevo rascacielos, sino sobre hasta qué punto el crecimiento inmobiliario puede alterar algunos de los paisajes urbanos más reconocibles del mundo.