domingo, 22 de marzo de 2026

El fraude del pescado: así funciona la estafa que afecta al 20% del mercado mundial

 



  • Sustitución de especies, falsos orígenes y aditivos no declarados son las prácticas más habituales del engaño
  • El fraude no solo afecta al bolsillo: pone en riesgo la salud pública y la sostenibilidad de los océanos
  • El 30% de los pescados servidos en restaurantes también podrían estar mal etiquetados


El pescado que llega al plato no siempre es lo que figura en su etiqueta o en el menú. Lo que parece merluza puede no serlo, y ese salmón salvaje quizá nunca llegó a ver el océano. En el vasto mercado mundial de la pesca, valorado en casi 200.000 millones de dólares, el engaño se ha convertido en una práctica habitual. Así lo señala la la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que estima que uno cada cinco productos pesqueros y de acuicultura que se comercializan es fraudulento. Una realidad que amenaza al consumidor, a la biodiversidad y a la credibilidad de toda la cadena alimentaria.

El informe de la FAO dibuja un panorama inquietante, que incluye desde adulteración con colorantes para simular frescura, sustituciones de especies de alto valor por otras más baratas, falsificación de productos o ocultación del origen geográfico real del pescado. Prácticas deliberadas con intención de engañar, cuyo perjuicio va más allá del bolsillo del consumidor. "El pescado o marisco que comemos, con demasiada frecuencia, no es lo que dice el menú", concluyen desde la Organización.

A diferencia de otros mercados alimentarios, el del pescado es especialmente vulnerable. Se debe a que es muy complejo, con más de 12.000 especies que se comercializan en todo el mundo, muchas con apariencias similares una vez fileteadas o procesadas. Esta diversidad, unida a cadenas de suministro largas y opacas, convierte el sector en un terreno fértil para el engaño.

Entre las prácticas más habituales, destaca la sustitución de especies, como por ejemplo, vender tilapia haciéndola pasar por pargo rojo, o salmón de piscifactoría como si fuera salvaje. En este último caso, el incentivo económico es claro, pues comercializar salmón del Atlántico, mayoritariamente de cría, como si fuera del Pacífico, puede generar un beneficio adicional de hasta 10 dólares por kilo.

Otro ejemplo citado por la FAO, y recogido por EFE, es el de la lubina de piscifactoría en Italia, que etiquetada como producto local puede venderse hasta tres veces más cara que la misma especie si procede de Grecia o Turquía.

Sostenibilidad y salud pública

Lo que advierte el informe es que estos fraudes no solo distorsionan el mercado, sino que también ponen en peligro la sostenibilidad de las poblaciones pesqueras, al ocultar desembarques que superan las cuotas legales o el verdadero origen de las capturas.

Y también hay que sumar los riesgos para la salud pública. Prácticas como la recongelación de productos para aumentar su peso, el uso de colorantes no declarados o el consumo de pescado crudo en establecimientos donde las especies no están correctamente identificadas son un verdadero peligro sanitario. En esta línea, también se documenta la falsificación directa de alimentos, como imitaciones de gambas elaboradas con almidón, o el envasado de surimi para simular carne de cangrejo.

Estos fraudes no se limitan solo a las tiendas o supermercados en los que el cliente compra directamente el pescado, sino que también se aprecia en los restaurantes. El informe señala que hasta el 30% de los productos de mar servidos en las cocinas profesionales podrían estar mal etiquetados. La FAO recoge casos de todo el mundo, desde puestos de ceviche en Latinoamérica, hasta restaurantes de marisco en China o productos de atún en conserva en la Unión Europea.

Un pescadero italiano
Un pescadero en Italia. | Imagen: Dreamstime

En América, la investigación pone cifras concretas. En Argentina, un estudio elaborado en Buenos Aires, el mayor mercado del país de productos de mar, detectó una tasa de sustitución de especies de más del 21%. En Brasil, el fraude se mueve en porcentajes similares. Mientras que en Estados Unidos y Canadá escala hasta el 25% de tasa de sustitución.

En el caso argentino, la FAO subraya además el uso de nombres vernáculos confusos para inducir a error al consumidor, como "pollo de mar" para ocultar al pez elefante o "perita" en lugar de burriqueta. También se detecta la venta de diversas especies de tiburón bajo denominaciones genéricas como "palo rosado".

Soluciones

Para frenar estas prácticas, la FAO propone una receta basada en tres pilares: armonizar los requisitos de etiquetado a nivel internacional, exigir el nombre científico de las especies y reforzar los sistemas de trazabilidad a lo largo de toda la cadena de suministro.

Entre las herramientas emergentes, el organismo destaca el uso de modelos de aprendizaje automático capaces de detectar anomalías en los flujos comerciales y señalar posibles casos de fraude antes de que el producto llegue al consumidor.

El mensaje es claro: en un mercado global donde el pescado viaja miles de kilómetros antes de llegar al plato, la transparencia ya no es solo una cuestión de confianza, sino una condición indispensable para proteger la biodiversidad, la salud y la economía mundial.


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https://www.eleconomista.es/podcasts/noticias/13770690/02/26/el-fraude-del-pescado-asi-funciona-la-estafa-que-afecta-al-20-del-mercado-mundial.html

sábado, 21 de marzo de 2026

Por qué los ciudadanos de Nueva Zelanda están abandonando su país en números récord


Dos mujeres se abrazan en el aeropuerto de Auckland, en Nueva Zelanda.

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Nueva Zelanda ha visto partir al exterior en tan solo un año a más de 70.000 de sus ciudadanos.

Aunque parece una cifra modesta, es casi el 1,4% de la población de este Estado insular del suroeste del océano Pacífico habitado por unos 5,1 millones de personas.

El que está siendo el mayor flujo de salida de neozelandeses en décadas está comenzando a generar inquietud en el país.

Sus emigrantes no escogen, por lo general, destinos remotos como Europa o Estados Unidos. Toman un vuelo relativamente corto y se instalan en el que históricamente ha sido su principal destino: Australia.

El fenómeno no es nuevo, pero sí lo son su intensidad y su contexto.

Nueva Zelanda ha registrado durante décadas moderadas pérdidas netas de ciudadanos, que compensaba con creces la llegada de inmigrantes.

Sin embargo, en los dos últimos años las salidas se han acelerado de forma abrupta coincidiendo con un débil mercado laboral y una percepción generalizada de estancamiento económico.

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La comparación con Australia -donde el PIB es mayor, los salarios más generosos y hay más oportunidades- se ha vuelto omnipresente en conversaciones cotidianas, redes sociales y titulares de prensa de Nueva Zelanda.

Y, si bien el perfil del emigrante neozelandés solía ser el de un joven que prueba suerte durante unos años en el país vecino, hoy cada vez más trabajadores con experiencia se marchan sin un plan claro de regreso.

Para algunos expertos, este cambio de paradigma y la intensificación de las salidas sugieren que Nueva Zelanda podría estar ante algo más que un ciclo migratorio corriente.

Qué está ocurriendo

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Las cifras confirman que la salida de neozelandeses ha entrado en una fase excepcional.

Antes de la pandemia, Nueva Zelanda registraba una pérdida neta relativamente estable de ciudadanos, en torno a 3.000 personas al año, según datos de la agencia nacional de estadística Stats NZ.

Más de 71.000 neozelandeses emigraron en un período de 12 meses hasta octubre de 2025, mientras aproximadamente 26.000 regresaron, lo que supone una pérdida neta de 45.000 ciudadanos.

El precedente más reciente se remonta al pico de emigración en los dos últimos años de la crisis financiera mundial (2011-2012), con saldos migratorios negativos anuales que superaron los 40.000.

Aquel repunte, sin embargo, fue transitorio y ligado a las delicadas circunstancias por las que entonces pasaban países de todo el mundo.

La diferencia ahora, subrayan los analistas, es la persistencia del fenómeno, ya que el ritmo de salidas se mantiene elevado y no da señales claras de moderación.

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Cada vez más neozelandeses se plantean un futuro fuera de su país.

Paul Spoonley, profesor emérito de la Universidad Massey en Nueva Zelanda, considera "preocupante" el número de salidas ya que, así bien las cifras son similares a las de finales de la crisis financiera, ahora también se marchan más extranjeros que vivían en el país, lo que "ha reforzado una tendencia que no muestra signos de desaceleración".

Australia concentra a alrededor del 60% de los neozelandeses que abandonan su país, según indican los datos oficiales de los últimos años.

Más de 700.000 neozelandeses (alrededor de un 13% de la población) viven hoy en el gigantesco país vecino al otro lado del mar de Tasmania, a quienes se suman unos 100.000 nacidos en Australia pero con ciudadanía neozelandesa.

"Eso es un gran atractivo para mucha gente que tiene conexiones sociales allí", indicó el sociólogo Francis Collins a la cadena 1News de Nueva Zelanda.

La emigración de ciudadanos se produce, además, en un contexto de debilitamiento de la inmigración neta: aunque las llegadas de no ciudadanos siguen amortiguando la salida de nacionales, el saldo migratorio total se ha reducido de forma significativa respecto a los picos alcanzados tras la pandemia.

Esto ha provocado una caída en la tasa de crecimiento de la población de Nueva Zelanda del 2,3% en 2023 a solo el 0,7% en 2025.

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La economía de Nueva Zelanda no sufre una crisis, pero está relativamente estancada.

Qué los empuja a irse

El aumento de la emigración neozelandesa responde, en gran parte, a razones económicas.

"El factor que explica las salidas es la debilidad del mercado laboral, con una tasa de desempleo del 5,3% (la más alta en casi una década) y grandes reducciones en el trabajo en el sector público", explica a BBC Mundo el sociólogo Paul Spoonley.

A una economía ralentizada, con un crecimiento del PIB de en torno al 1% en 2025 según estimaciones oficiales, se suma la pérdida de poder adquisitivo, con salarios que crecen más lentamente que los precios, entre ellos los de los productos básicos y la vivienda, con la consiguiente presión sobre los hogares.

Así, los neozelandeses se ven cada vez más tentados por "los mejores salarios en otros países, además de la contratación activa por parte de ciertos sectores y empleadores, con incentivos como la cobertura de los gastos de reubicación", señala Spoonley.

"Otro factor es la solidez del mercado laboral de los países más grandes, con más opciones en cuanto a la naturaleza del trabajo y las posibilidades de ascenso", agrega.

Por qué escogen Australia

Australia, en específico, ofrece condiciones más atractivas para quienes buscan trabajo, con un mercado laboral dinámico, menor tasa de desempleo y salarios medios sensiblemente más altos.

A esto se añaden mejores condiciones laborales, como pagos adicionales por horas extra, fines de semana y festivos, que no están garantizados por ley en Nueva Zelanda.

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Con el lema "Australia nos llama", trabajadores de la educación y la salud advierten al gobierno neozelandés de que sus bajos salarios les empujan a emigrar.

Un buen ejemplo lo encontramos en el sector de la salud: el salario medio de un enfermero registrado en Australia ronda los 85.000 a 90.000 dólares australianos anuales (US$59.000 a US$62.000), según datos de la plataforma Seek, y solo el año pasado más de 10.000 enfermeros neozelandeses se registraron para trabajar en el país vecino.

En las fuerzas de seguridad también ocurre: 212 agentes dejaron la policía de Nueva Zelanda entre enero de 2023 y abril de 2025, según confirmó la propia institución, tras recibir solicitudes de verificación de agencias australianas, que en algunos casos ofertan salarios de más de US$75.000 mensuales, con vivienda gratuita o subsidios.

La minería y la construcción también figuran entre los sectores con mayor capacidad de atracción, impulsados por una economía australiana que el año pasado creció por encima del 2% y demanda constantemente mano de obra cualificada.

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Muchos policías neozelandeses buscan mejores oportunidades en Australia.

Quiénes se van

También ha cambiado el perfil de quienes abandonan Nueva Zelanda.

Tradicionalmente, la emigración estaba dominada por jóvenes que acababan de terminar la escuela secundaria o recién graduados universitarios que probaban suerte durante unos años en el exterior.

En el ciclo actual, sin embargo, hay más personas de entre 20 y 30 años.

"Esto sugiere que se trata de personas que ya llevaban un tiempo en el mercado laboral neozelandés", apunta el sociólogo Paul Spoonley.

El experto destaca que el 38% de quienes emigran son personas con ciudadanía neozelandesa pero que no nacieron en Nueva Zelanda.

"En algunas comunidades de inmigrantes, hay más personas que se van que las que llegan. Esto ocurre, por ejemplo, con los inmigrantes de Reino Unido", indica.

A estos se suman los jubilados que optan por reunirse con familiares en el extranjero, sobre todo en Australia.

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Ciudades como Wellington ya no son destinos tan atractivos para trabajadores cualificados extranjeros.

En un plano más amplio, este patrón refleja una realidad demográfica singular: los más de 800.000 ciudadanos neozelandeses y sus hijos que viven fuera del país constituyen una de las diásporas más grandes de la OCDE en relación con el tamaño de la población.

En este caso, Spoonley critica que "el gobierno neozelandés no parece interesado en conectar con la diáspora ni en aprovechar su experiencia y sus contactos".

En cuanto a las implicaciones a largo plazo, expertos creen que la salida sostenida de trabajadores con experiencia puede traducirse en pérdida de capital humano, menor productividad y un crecimiento económico más débil.

El gobierno ha prometido reformas para favorecer el talento en Nueva Zelanda con incentivos fiscales y cambios regulatorios, si bien estos se enfocan más en atraer y conservar a trabajadores extranjeros cualificados.

En todo caso, la debilitada economía neozelandesa, unida a otros factores como la ventaja comparativa de Australia en salarios y oportunidades, plantea importantes desafíos a la hora de revertir la creciente tendencia de los jóvenes a buscar nuevos horizontes en otro país.


    • Atahualpa Amerise
    • Título del autor,BBC News Mundo

viernes, 20 de marzo de 2026

Estudian el cerebro de los monjes budistas y descubren que meditar tiene un efecto inesperado



La meditación afectaría a la dinámica neuronal 
(EFE/Jagadeesh Nv)


Esta práctica mental no solo ayudaría a inducir calma. En total, el estudio se centró en 12 monjes budistas, quienes tenían una experiencia meditativa superior a las 15.000 horas



Un estudio neurocientífico con monjes budistas expertos en meditación ha revelado un efecto inesperado en la actividad cerebral, mostrando que determinadas prácticas mentales no solo inducen calma, sino que reorganizan de forma profunda la dinámica neuronal. La investigación, publicada en la revista científica Neuroscience of Consciousness, analiza cómo la meditación altera el equilibrio funcional del cerebro.

El trabajo ha sido liderado por la neurofisióloga Annalisa Pascarella, del Consejo Nacional de Investigación de Italia, en colaboración con científicos de la Universidad de Montreal. Los investigadores estudiaron a 12 monjes budistas con más de 15.000 horas de experiencia meditativa, pertenecientes a la tradición tailandesa del bosque, una de las corrientes más antiguas del budismo Theravada.

Todos los participantes residen en el monasterio de Santacittārāma, situado en las proximidades de Roma. Durante el experimento, su actividad cerebral fue registrada mediante magnetoencefalografía (MEG), una técnica de neuroimagen de alta precisión que permite medir los campos magnéticos generados por la actividad eléctrica de las neuronas.


Meditación y dinámica cerebral

El estudio comparó periodos de reposo con dos técnicas clásicas de meditación: Samatha y Vipassana. Samatha se basa en mantener la atención de forma sostenida sobre un objeto concreto, como la respiración, con el objetivo de estabilizar la mente y favorecer la concentración profunda.

Vipassana, en cambio, promueve una atención abierta al momento presente, permitiendo que pensamientos, emociones y sensaciones aparezcan sin ser juzgados. “Con Samatha se estrecha el campo de atención, como si se redujera el haz de una linterna, mientras que con Vipassana se amplía”, explicó Karim Jerbi, neurocientífico de la Universidad de Montreal y coautor del estudio.



El análisis de los datos mostró que Vipassana acerca la actividad cerebral a un estado conocido como criticidad, un concepto procedente de la física estadística que describe el equilibrio óptimo entre el orden y el caos en sistemas complejos. Este punto se considera clave para un procesamiento eficiente de la información.


Un equilibrio entre orden y flexibilidad

“En el punto crítico, las redes neuronales son lo suficientemente estables para transmitir información fiable y lo bastante flexibles para adaptarse con rapidez”, señaló Jerbi. Según los autores, este equilibrio optimiza la capacidad de aprendizaje, la respuesta a nuevos estímulos y la eficiencia cognitiva general.

El estudio también detectó una reducción de las oscilaciones gamma, asociadas habitualmente al procesamiento de estímulos externos, así como diferencias menores entre reposo y meditación en los monjes más experimentados. Estos resultados sugieren que, tras años de práctica, la meditación puede integrarse de forma estable en la dinámica cerebral cotidiana.



jueves, 19 de marzo de 2026

Caldo de huesos, chía o kombucha: ¿funcionan realmente los alimentos "virales" para mejorar la salud de tu intestino?

 


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La salud intestinal se ha convertido en una de las palabras de moda favoritas en redes sociales.

Desde beber agua de semillas de chía a primera hora de la mañana hasta añadir gel de musgo marino a los batidos y tomar caldo de huesos para "sanar" el intestino: son productos a los que se les atribuyen beneficios que van desde un mejor estado de ánimo hasta más energía.

Pero detrás de los alimentos virales la realidad es más compleja, afirman los científicos, especialmente porque se trata de un campo en desarrollo con nueva evidencia que surge casi a diario.

Si bien el microbioma intestinal desempeña un papel crucial en nuestro bienestar, la evidencia para muchas de estas soluciones es escasa y, para la mayoría de las personas sanas, obsesionarse con la "sanación" intestinal puede ser innecesario.

¿Qué es el microbioma intestinal?

La presentadora científica de la BBC Caroline Steel describe el intestino como todo el tracto digestivo, desde la boca hasta el ano.

En su interior reside el microbioma intestinal: billones de bacterias, virus y hongos que desempeñan un papel crucial en el funcionamiento del cuerpo e "impactan en la salud mental y física".

Steel afirma que "nuestro microbioma intestinal es más único que nuestra huella dactilar" y que un microbioma saludable está vinculado a una mejor extracción de energía de los alimentos, la regulación del azúcar en sangre y la defensa inmunitaria.

Las investigaciones también sugieren vínculos entre la salud intestinal y el bienestar mental, incluyendo menos ansiedad y un mejor estado de ánimo.

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¿Cumplen las expectativas los alimentos virales?

El microbiólogo Alan Walker y la doctora Megan Rossi, científica especializada en salud intestinal, afirman que muchos alimentos de moda contienen "una pequeña porción de verdad", pero a menudo se venden como productos milagrosos.

  • Agua de semillas de chía: las semillas de chía son ricas en fibra, "que puede alimentar a las bacterias intestinales beneficiosas y ayudar a la regularidad intestinal", según Rossi. Walker explica que ninguna fuente de fibra es suficiente por sí sola, ya que diferentes microbios se alimentan de diferentes fibras, por lo que la diversidad es más importante que un solo ingrediente. "Beber agua de semillas de chía no tiene ningún riesgo", dice, pero tiene pocos beneficios por sí sola.
  • Tragos de aceite de oliva: el aceite de oliva es ampliamente reconocido por sus beneficios antiinflamatorios, es cardiosaludable y puede ayudar a aliviar el estreñimiento, explica Walker. Sin embargo, hay poca evidencia de que tomarlo en un "trago" concentrado mejore específicamente el microbioma. "No hay una diferencia significativa entre beberlo solo o añadirlo a la comida", dice Walker.
  • Gel de musgo marino: el gel de musgo marino, un tipo de alga, se ha convertido en un producto muy popular por su aporte de fibra y ciertas vitaminas y minerales. Sin embargo, Rossi explica que "hay muy poca evidencia científica que respalde su uso para mejorar el microbioma intestinal o la función digestiva". Desaconseja especialmente el consumo de dosis altas, sobre todo en personas con enfermedad inflamatoria intestinal. Walker señala que la posible desventaja del gel de musgo marino es que las algas son una fuente de metales pesados y yodo, y su consumo excesivo puede causar problemas de salud.

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  • Caldo de huesos: el caldo de huesos se elabora cociendo a fuego lento en agua huesos de animales con un ingrediente ácido (como vinagre) y hierbas o verduras durante al menos 24 horas con el fin de extraer proteínas y minerales. Es rico en nutrientes y puede ser un alimento reconfortante, pero Walker explica que la mayoría de sus nutrientes se absorben en el intestino delgado, mientras que la mayoría de los microbios intestinales viven en el intestino grueso. Esto significa que poca cantidad llega a los propios microbios. "No hay pruebas sólidas de que tenga efectos beneficiosos sistemáticos sobre el microbioma intestinal", añade. Rossi coincide y añade que ha observado "el efecto negativo que puede tener en los niveles de colesterol si no se elimina la grasa saturada de la superficie".
  • Kombucha: la kombucha es un té fermentado y Rossi dice ser "una gran aficionada" de la kombucha tradicional porque contiene ácidos naturales y compuestos vegetales antioxidantes creados durante la fermentación, que se relacionan con beneficios para la salud. Sin embargo, al igual que el aceite de oliva extra virgen, no todas las kombuchas son iguales. "Hay que buscar los flotadores, que son una señal de un cultivo de kombucha vivo haciendo su magia; verifica si tiene vinagre agregado: el producto verdadero no necesita este agregado ya que los microbios lo hacen por sí mismos; y descarta las variedades sin azúcar con edulcorantes agregados, incluida la stevia", señala.

Steel indica que las señales de que algo anda mal con el intestino pueden incluir estreñimiento persistente, diarrea, exceso de gases o dolor abdominal constante.

En estos casos, explica que es importante consultar a un médico en lugar de recurrir a dietas de eliminación extremas.

"Si tienes un problema intestinal, algo como eliminar el pan no lo va a curar".

Enfatiza que la mayoría de las personas no necesitan intervenciones dietéticas drásticas y que "la mayoría de nosotros no necesitamos curar nuestro intestino, ya que si tu intestino está sano, nada de esto va a marcar la diferencia".

En lugar de seguir las tendencias, dice que hay algunas cosas fáciles que se pueden hacer para mantener un intestino sano, como "comer más plantas, aumentar la fibra y reducir los alimentos ultraprocesados".


  • Yasmin Rufo
  • Título del autor,BBC News
    08/02/2026
    https://www.bbc.com/mundo/articles/c89q9v9pw45o