sábado, 6 de junio de 2026

Anta, la innovadora compañía china de ropa deportiva que desafía a Nike y Adidas


La esquiadora olímpica de estilo libre Eileen Gu es embajadora de la marca china de ropa deportiva Anta.

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La economía de China recién empezaba a abrirse a finales de la década de 1980, cuando un decidido joven que había abandonado la escuela secundaria se dirigió a Pekín con 600 pares de zapatos.

Ding Shizhong los había mandado a hacer a la fábrica de un pariente y ahora iba a venderlos. El dinero que ganó le sirvió para pagar su primer taller, donde comenzó a fabricar calzado para otras empresas.

El joven de 17 años era uno de los muchos emprendedores recién surgidos en China, a medida que el capitalismo despegaba bajo la atenta mirada de sus gobernantes del Partido Comunista.

Pero, tal como resultó, Ding tenía planes mucho más ambiciosos.

Desde entonces, su negocio ha crecido hasta convertirse en un gigante de la ropa deportiva llamado Anta, que ha estado conformando un portafolio de marcas internacionales, incluidas Arc'teryx y Salomon.

Recientemente, adquirió una participación accionaria en Puma.

Anta busca ahora competir con marcas como Nike y Adidas, un objetivo que Ding dejó claro en 2005: "No queremos ser el Nike de China, sino el Anta del mundo".

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Puede que Anta aún no sea un nombre familiar en Occidente, pero cuenta con más de 10.000 tiendas en China y patrocina a atletas de élite como a la esquiadora de estilo libre Eileen Gu.

En febrero, la firma inauguró su primera tienda en Estados Unidos en la exclusiva zona de Beverly Hills, en Los Ángeles.

La expansión global de la compañía –que se da en un momento en que Donald Trump busca recuperar puestos de trabajo para las fábricas en Estados Unidos mediante la imposición de aranceles– deja en evidencia cuán esenciales y competitivas se han vuelto las cadenas de suministro chinas para el sector manufacturero.

El auge de Anta –que significa "pasos seguros"– no es precisamente un caso único.

Décadas siendo la "fábrica del mundo" le han brindado a varias ambiciosas empresas chinas la oportunidad de competir directamente con las mismas firmas que en el pasado estaban en la lista de sus clientes.

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Anta es un gigante de la ropa deportiva en China.

La "capital mundial del calzado"

Fundada en 1991, Anta comenzó su camino lejos del brillo y el glamour de Beverly Hills como un pequeño fabricante en la ciudad de Jinjiang, en la provincia suroriental de Fujian.

Pero rápidamente Jinjiang experimentó un crecimiento, transformándose de una tranquila localidad agrícola en la "capital mundial del calzado", como parte del plan del gobierno para potenciar industrias específicas en las distintas provincias.

Pronto se produjo una afluencia de inversiones por parte de los gigantes del calzado deportivo, quienes buscaban fábricas en el exterior que les permitieran reducir sus costos de producción.

En Jinjiang, así como en las ciudades vecinas de la costa oriental, surgieron diversos clústeres especializados en distintos tipos de calzado; cada uno de ellos contaba con su propia cadena de suministro especializada.

En el corazón del centro de Jinjiang se encuentra el municipio de Chendai, un área de unos 40 km2 con miles de fábricas y proveedores. Este distrito contribuyó a consolidar la reputación de la ciudad en lo que es fabricación de calzado para marcas globales como Nike y Adidas.

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La firma Anta apunta a conquistar el mercado internacional y competir con Nike y Adidas.

Cada centro reunió a proveedores de cordones, suelas y tejidos, así como a empresas de logística que ayudan a transformar rápidamente los diseños en productos listos para su venta en tiendas y a distribuirlos.

Para 2005, la provincia de Fujian por sí sola representaba casi una quinta parte de la producción mundial de calzado, según estimaciones de Naciones Unidas.

Hasta un tercio de los trabajadores de Jinjiang son empleados por alguno de los miles de fabricantes de calzado de la ciudad, la cual ubica a la ciudad entre los distritos económicos con mayores ingresos de China.

Un fenómeno similar se ha desarrollado en diversas partes del gigante asiático.

Jinjiang fue tan solo uno de los muchos centros manufactureros de la costa oriental. Los demás fabricaban ropa o productos electrónicos.

Este nivel de especialización en la manufactura no tenía precedentes en ninguna otra parte del mundo en aquel entonces, dice el profesor de la Universidad de Bath, Fei Qin, quien estudió a las fábricas en China oriental en la década de 2000.

A medida que los clientes extranjeros acudían en masa para cerrar acuerdos con estas fábricas, el país cosechó algo más que ingresos.

"Aprendieron no solo a producir más, sino también a producir mejor, más rápido y de forma constante", agrega Fei.

Una firma global

Fue a lo largo de estas calles donde Anta creció fabricando calzado a gran escala y a bajo coste para las marcas globales.

Primero, estableció una vasta red de distribución hacia minoristas en toda China, un factor crucial para los fabricantes que buscan expandirse.

Al mismo tiempo, Anta fue dando a conocer su nombre de a poco en el mercado nacional, inaugurando nuevas tiendas y asociándose con importantes eventos deportivos, incluidas competencias nacionales de basketball y tenis de mesa.

Empresas como Anta saben que hay más valor en ser una marca reconocida que en ser un subcontratista, dice Fei.

En 2007, Anta salió a bolsa en la Bolsa de Hong Kong, recaudando alrededor de US$450 millones, una cifra que en aquel entonces constituyó todo un récord para una empresa deportiva china.

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Un tercio de los trabajadores de Jinjiang trabajan para fabricantes de calzado.

El consultor de la marca Wei Kan, quien trabajó para Converse y Nike en China, dice que Anta le llamó la atención debido a su centro de producción integral, el cual le permitía diseñar y comercializar calzado con mayor rapidez que a sus competidores.

Además, se encontraba entre las pocas empresas chinas que se dirigían al mismo segmento de compradores que las grandes marcas occidentales, dice Kan.

Compañías como Anta, que comienzan fabricando productos para marcas globales, aprenden paso a paso los fundamentos de la gestión empresarial, prosperan en China y, "de forma natural, aspiran a metas más ambiciosas", añade Kan.

Existen muchos otros ejemplos como la empresa tecnológica Xiaomi. Esta firma comenzó como desarrolladora de software, personalizando sistemas basados ​​en Android, antes de fabricar sus propios teléfonos, dispositivos electrónicos y, actualmente, vehículos eléctricos.

Del mismo modo, DJI fabricaba accesorios para cámaras y componentes para drones antes de convertirse, por mérito propio, en un fabricante internacional de drones.

Quizás el ejemplo más conocido sea BYD, que en su momento fue fabricante de baterías para pioneros de los vehículos eléctricos como Tesla y que hoy en día es el principal fabricante mundial del sector.

"Cada una de estas empresas es hoy un gigante en su campo", asegura Kan.

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China busca competir de manera directa tras décadas de ser la "fábrica del mundo".

"Estrategia multimarca"

Ahora Anta tiene la mirada puesta en el mercado de Occidente.

La empresa gestiona más de 12.000 tiendas en China. Además, cuenta con más de 460 puntos de venta fuera del país y planea contar con 1.000 tiendas operativas solo en el sudeste asiático en los próximos tres años.

Nike, que sigue teniendo la mayor cuota de mercado en calzado deportivo, posee solo 1.000 tiendas en todo el mundo.

Las empresas chinas son conocidas por expandirse rápidamente dentro de su propio país antes de aventurarse en el extranjero, donde se enfrentan a mayores desafíos a la hora de escalar sus operaciones.

Para empezar, existe un desafío relacionado con la percepción. A menudo, los productos chinos son vistos como artículos baratos, de baja calidad o meras imitaciones.

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El desafío de las marcas chicas es dejar de ser vistas como artículos baratos y de baja calidad.

Anta ha intentado superar esta barrera mediante adquisiciones como parte de un enfoque que denomina "estrategia multimarca".

La primera gran jugada de la compañía consistió en adquirir los derechos de Fila en China en 2009, convirtiendo la marca de origen italiano en una de las principales fuentes de ingresos de su negocio, según explica Elisa Harca, de la agencia de marketing china Red Ant Asia.

En 2019, Anta adquirió una participación mayoritaria en la marca finlandesa de artículos deportivos Amer Sports. Esta operación otorgó a Anta el control sobre las filiales de Amer, entre las que se incluían marcas de alta gama como Arc'teryx y Salomon.

Anta también es propietaria de Wilson, el fabricante estadounidense de raquetas de tenis y pelotas utilizadas por la Asociación Nacional de Basketball (NBA) y, este año, adquirió una participación del 29% en Puma, lo que le permitió ayudar a la firma alemana a expandirse en China.

Se trata de movimientos que ayudan a Anta a evitar "imponer" sus productos en todos los mercados y, en su lugar, utilizar sus marcas occidentales como puerta de entrada, afirma el analista de negocios Rufio Zhu, de la agencia global de marketing deportivo IMG.

De este modo, Anta puede llegar a compradores que podrían mostrarse recelosos ante una marca con el sello "hecho en China", señala Zhu.

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La empresa china Anta adquirió una participación en Puma.

El patrocinio a personas famosas constituye un activo fundamental para una marca global. Nike, por ejemplo, selló su emblemático acuerdo con Michael Jordan en la década de 1980.

Anta ha fichado a jugadores de basketball como Klay Thompson y Kyrie Irving. Sin embargo, aún no se han concretado acuerdos del tamaño de los que forjaron el prestigio de marcas como Nike o Adidas.

Además, ser una marca china conlleva ciertos obstáculos, dada la tensa relación de Pekín con Occidente y, en particular, con Estados Unidos.

La esquiadora nacida en Estados Unidos, Eileen Gu -embajadora de la marca Anta- se convirtió en objeto de intenso escrutinio después de que su decisión de representar a China en lugar de a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos.

Las empresas que alcanzan una gran envergadura deben mantener un delicado equilibrio entre China y Occidente, sostiene Kan. "Marcas como Anta deben estar preparadas para ello".

Un cambio de rumbo

El auge de Anta se produce en un momento en que rivales como Nike y Adidas se enfrentan a sus propios desafíos, tanto a nivel mundial como al interior de China.

Los aranceles estadounidenses han afectado sus beneficios, dado que importan productos fabricados en Asia.

Nike también pelea por reactivar sus ventas, ya que su apuesta por el comercio electrónico resultó contraproducente después de la pandemia tras la Covid-19. Asimismo, la demanda en China se ha desacelerado debido al bajo consumo.

Estas dificultades sitúan a Anta en una posición ventajosa en el extranjero, especialmente ante el creciente interés de los consumidores por otras marcas, señala el experto en marketing deportivo Zhu.

"La cuestión no es si Anta logrará aumentar su visibilidad, sino si sus competidores serán capaces de adaptarse con la rapidez suficiente para defender su propio terreno", agrega Zhu.

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Ding Shizhong empezó de joven a fabricar zapatillas deportivas en China.

Mientras tanto, China está "preparando a sus fabricantes para el futuro" mediante el despliegue acelerado de robots en las fábricas, lo que agiliza la producción y podría reducir los costes, añade Fei.

La apertura de la primera tienda de Anta en Estados Unidos se produjo tras años de comercializar sus productos en el país a través de grandes almacenes.

Sus paredes están revestidas de estanterías repletas de zapatillas deportivas y calzado de basketball: dos segmentos de mercado que Anta debe conquistar en EE.UU. para poder competir con Nike o Adidas.

La compañía reconoce que aún le queda un largo camino por recorrer.

"Somos realistas en cuanto a la competencia, pero el panorama mundial de la ropa deportiva no es un juego de suma cero", le dijo a BBC un portavoz de Anta.

"Confiamos en que los amantes del deporte sabrán reconocer las innovaciones y el valor de marca que ofrece Anta", agregó.

Información adicional de Adam Hancock.

    • Osmond Chia
    • Título del autor,Periodista de Negocios de BBC News

viernes, 5 de junio de 2026

La economía de Rusia saca un último as de la manga cuando parecía muerta: el "inexplicable" milagro que la convierte en el mayor productor de oro del mundo

 

Tienda de oro en Magadán, en el noreste de Siberia (Rusia). Foto: Alamy


  • Según las cifras ofrecidas, Rusia estaría produciendo un 50% más de oro
  • De ser real, este oro podría ser un pequeño sostén para sus maltrechas finanzas 


La producción de oro ruso era uno de los secretos mejor guardados de los últimos años. Desde que comenzó la invasión de Ucrania, Moscú había ocultado con gran recelo este dato que hasta entonces había ido publicando de forma anual. Esta semana, Rusia ha publicado su primera estimación de producción de oro en años, anunciando una cifra que supera con creces las expectativas de la industria independiente y que, de ser precisa, la convertiría en el principal productor mundial, superando a China.

El país debería extraer entre 480 y 500 toneladas este año, según declaró el ministro de Recursos Naturales, Alexander Kozlov, a la agencia estatal de noticias TASS. Según el informe del martes, Kozlov indicó que el volumen del año pasado podría haber rondado las 480 toneladas. El ministerio confirmó a Bloomberg que Kozlov se refería a los volúmenes de oro extraídos, sin dar más detalles. Sin embargo, dos ejecutivos de importantes mineras de oro rusas, que hablaron bajo condición de anonimato, se mostraron escépticos ante la cifra, que les resulta inexplicable. Para comprender el alcance de estos números, se calcula que la producción de oro mundial cada año ronda las 3.000 o 3.500 toneladas, por lo que de ser cierta la cifra de producción rusa le daría un enorme poder sobre el nuevo oro que se produce cada año en todo el mundo.

Tamaña producción de oro podría tener implicaciones económicas en un momento crucial para Moscú. Ni el mayor precio del petróleo y el gas estaban logrando resucitar a una economía rusa que cada día parece levantarse con un nuevo dolor de cabeza. El riesgo de una crisis bancaria, la desaceleración de la inversión (en mínimos de 2019), la acuciante falta de personal, el incremento de costes o la debilidad de la demanda están llevando a la economía rusa al límite. Tal es así que incluso los asesores más cercanos a Putin empiezan a plantear la cuestión de la sostenibilidad de la guerra contra Ucrania. Si bien es cierto que este dato de producción de oro no es un game changer, si se suman los ingresos extra por petróleo, por gas, por ciertos metales que produce Rusia y esta producción récord de oro, sí se podría decir que la posición 'patrimonial' de Rusia es un pelín menos compleja. Ahora lo que hace falta es comprobar que los datos son reales y no una distracción del Kremlin en su intento por mostrar al mundo una realidad diferente a lo que se vive en sus calles.

El anuncio, en cualquier caso, es relevante para el mercado, ya que Moscú dejó de publicar datos oficiales sobre la producción de oro tras la invasión de Ucrania en 2022. Pero también resulta sorprendente, ya que es aproximadamente un 50% superior a la producción minera rusa prevista para 2024 por el Consejo Mundial del Oro (CMO), y el país no ha puesto en marcha ningún yacimiento nuevo importante en los últimos años que le permita aumentar rápidamente la producción.

Las cifras de producción minera anunciadas por el ministro son "inesperadas" e "inexplicables", afirma John Reade, estratega jefe del CMO, organismo financiado por los productores. Según datos publicados por el CMO, el país extrajo unas 330 toneladas de oro en 2024, la segunda mayor cantidad después de las 380 toneladas de China. Incluso si la previsión se refiriera a la producción total de Rusia -que incluye el suministro procedente del reciclaje-, seguiría siendo elevada.

En cada uno de los tres años hasta 2021, la producción total del país superó el suministro minero entre 50 y 60 toneladas, según datos del Ministerio de Finanzas. Aun así, es posible que el suministro de chatarra haya aumentado debido a los altos precios del oro y a las dificultades económicas que atraviesa Rusia.

La principal empresa minera de oro de Rusia, Polyus PJSC, se está preparando para poner en marcha Sukhoi Log, uno de los yacimientos de oro más grandes del mundo, lo que podría ayudar a que la producción de la empresa se duplique con creces una vez que la mina alcance su pleno rendimiento a finales de la década.

La consultora independiente Metals Focus estima que la producción aurífera rusa fue de 345 toneladas el año pasado, y espera que "esta cifra aumente interanualmente a medida que se pongan en marcha las ampliaciones de las explotaciones existentes y las nuevas minas, como Sukhoi Log", ha afirmado Sarah Tomlinson, directora de suministro minero de la empresa. El año pasado, el país produjo unas 360 toneladas de oro, señalaba en abril Mikhail Leskov, redactor jefe de la revista rusa Gold and Technologies, en una conferencia del sector celebrada en Moscú.

Monetizando el oro

El Banco Central de Rusia -que en su día fue el mayor comprador soberano de oro del mundo- podría haber recaudado más de 4.000 millones de dólares con la venta de unas 28 toneladas de oro de sus reservas este año, y comenzó a reducir sus reservas el año pasado para ayudar a cubrir el déficit presupuestario. Altos funcionarios del Gobierno ya han advertido al presidente Vladímir Putin de que el gasto en la guerra de Ucrania se está disparando hasta niveles insostenibles.

Llama la atención esta dinámica cuando un informe publicado el pasado mes de noviembre por los analistas de materias primas de Société Générale señalaba que las reservas de oro del Banco Central de Rusia, en términos de tonelaje, se habían mantenido prácticamente sin cambios desde la invasión de Ucrania, con su valor aumentando notablemente.

En cualquier caso, los analistas Mike Haigh y Ben Hoff incidían en lo bien que le vendría a Rusia liquidar oro para mantener su esfuerzo bélico, más en ese momento en el que los ingresos petroleros sucumbían entre mayores sanciones internacionales y unos precios a la baja: "Según estimaciones recientes, se prevé que Rusia haya destinado 145.000 millones de dólares a gastos militares en 2025, lo que supone un aumento del 25% con respecto a 2024, mientras que su producción de oro se valora aproximadamente en 24.000 millones de dólares (330 toneladas de producción anual de oro). Las exportaciones de oro (si se suman únicamente a las de petróleo) constituyen un componente crucial de los ingresos del Estado y, por sí solas, alcanzan fácilmente el nivel de los gastos militares".

En el informe, los estrategas del banco francés explicaban cómo, desde la invasión rusa de Ucrania y la imposición de sanciones, las exportaciones rusas de oro al Reino Unido cesaron por completo y se redujeron drásticamente a Suiza. Según datos de Global Trade Tracker, los flujos de Rusia parecen haberse desviado a través de Hong Kong y países de la CEI (antiguas repúblicas soviéticas) como Uzbekistán, Kazajistán y Armenia.

Específicamente, Rusia exportó 382 toneladas en 2023 y 281 toneladas en 2024. Esta no es la primera vez que observamos una aceleración en las ventas de oro ruso. El confinamiento por el covid redujo la demanda de petróleo y gas, y las ventas de oro ayudaron a cubrir ese vacío (317 toneladas en 2020). A diferencia de otros activos, el oro puede moverse con facilidad en secreto, observaban en su investigación Haigh y Hoff.

"Desde 2022, Rusia parece haber estado exportando casi toda su producción de oro a los antiguos países de la CEI debido a las sanciones occidentales, que presumiblemente han reexportado el tonelaje, ya que la producción (después de ajustar por la actividad del banco central) en esos estados de la CEI es menor que las exportaciones totales. Parece que algo cambió en 2025 con respecto a las exportaciones de oro rusas (y luego a las reexportaciones). Es probable que el país siga produciendo su nivel normal de oro (330 toneladas). Si no está exportando, cabría esperar que el tonelaje del Banco Central aumentara, como vimos entre 2019 y 2022. Todavía no vemos esto reflejado en los datos. Sin embargo, si ese tonelaje no se exporta, eso significa que no se están generando 24.000 millones de dólares en ingresos por ventas internacionales", remachaban ambos analistas antes de confirmarse las ventas de 28 toneladas este año de las que informa Bloomberg.


https://www.eleconomista.es/economia/noticias/13953295/06/26/la-economia-de-rusia-saca-un-ultimo-as-de-la-manga-cuando-parecia-muerta-el-inexplicable-milagro-que-la-convierte-en-el-mayor-productor-de-oro-del-mundo.html

jueves, 4 de junio de 2026

Por qué los chatbots de IA pueden estar volviéndote más tonto


Los estudiantes están delegando muchas de sus actividades a la IA.

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Varios investigadores advierten que a medida que los grandes modelos de lenguaje asuman más tareas cognitivas, habrá un costo que pagar por esta externalización mental.

Cuando la investigadora Nataliya Kosmyna estuvo buscando pasantes, notó que las cartas de presentación que estaba recibiendo eran sospechosamente similares. Eran extensas, pulidas y, tras las presentaciones iniciales, a menudo saltaban a establecer una conexión abstracta y arbitraria con su trabajo.

Le resultó evidente que los candidatos estaban utilizando grandes modelos de lenguaje (LLM) -una forma de inteligencia artificial que impulsa a chatbots como ChatGPT, Google Gemini y Claude- para redactar sus cartas.

Al mismo tiempo, durante las clases en el campus del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Kosmyna -quien estudia la interacción entre los humanos y los computadores- empezó a observar que varios estudiantes estaban olvidando los contenidos más fácilmente de lo que ocurría hace unos años atrás.

Ante la creciente dependencia que hay de los LLM, la profesora tuvo la intuición de que podrían estar afectando la cognición de sus estudiantes y decidió profundizar en el asunto para entenderlo mejor.

La preocupación

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La preocupación de investigadores como Kosmyna es que, si llegamos a depender de la IA en exceso, se podría afectar el lenguaje que utilizamos e incluso nuestra capacidad para realizar tareas cognitivas básicas.

Actualmente existe un creciente conjunto de investigaciones que sugieren que esta "descarga cognitiva" hacia la IA puede tener un efecto corrosivo en nuestras capacidades mentales. Las consecuencias podrían ser alarmantes e incluso contribuir al deterioro cognitivo.

Es bien sabido que las herramientas que utilizamos pueden modificar nuestra forma de pensar.

Con la llegada de Internet, por ejemplo, tareas que antaño requerían una investigación exhaustiva podían resolverse simplemente introduciendo una consulta sencilla en un cuadro de búsqueda.

A medida que se intensificó el uso de los motores de búsqueda, diversas investigaciones revelaron que nuestra propensión a recordar detalles disminuía; un fenómeno que se ha bautizado como "el efecto Google". (Algunos, no obstante, sostienen que Internet actúa también como un sistema de memoria externa que libera a nuestro cerebro para dedicarse a otras tareas).

Sin embargo, actualmente hay una creciente inquietud ante la posibilidad de que, a medida que delegamos una parte cada vez mayor de nuestro pensamiento a los grandes modelos lingüísticos (LLM) y otras formas de inteligencia artificial, los efectos sobre nuestra memoria y nuestra capacidad para resolver problemas puedan agravarse.

Las herramientas de inteligencia artificial son capaces de componer poesía convincente, ofrecer asesoramiento financiero e incluso brindar compañía.

Asimismo, los estudiantes están delegando cada vez más sus propias tareas a estas herramientas de IA.

Diversos estudios han demostrado ya que los jóvenes podrían ser especialmente vulnerables a los efectos negativos que el uso de la IA puede ejercer sobre habilidades cognitivas fundamentales, tales como el pensamiento crítico.

Kosmyna, sin embargo, quiso profundizar aún más en el análisis de estos posibles efectos.

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Esfuerzo mental reducido

Ella y sus colegas del MIT Media Lab reclutaron a 54 estudiantes para redactar ensayos breves y los dividieron en tres grupos.

A uno se le indicó que utilizara ChatGPT. Un segundo grupo podía usar el buscador de Google, con los resúmenes generados por IA desactivados. El tercero no utilizó tecnología alguna. Se midieron las ondas cerebrales de cada estudiante mientras realizaban la tarea.

Los temas de los ensayos se plantearon deliberadamente de forma abierta, lo que significaba que la tarea requería muy poca investigación; las consignas incluían preguntas relacionadas con la lealtad, la felicidad o las decisiones que tomamos en nuestra vida cotidiana.

Los resultados aún no se han publicado en una revista científica, pero, no obstante, resultaron reveladores, según Kosmyna.

Aquellos que recurrieron únicamente a su propia mente mostraron un cerebro que estaba "en llamas", evidenciando una actividad generalizada en muchas de sus áreas, según dijo la experta.

El grupo que solo utilizó el buscador mostró una actividad intensa en las zonas visuales del cerebro; sin embargo, el grupo que empleó ChatGPT presentó una actividad cerebral notablemente inferior: se redujo hasta en un 55 %.

"El cerebro no se quedó dormido, pero hubo mucha menos activación en las áreas correspondientes a la creatividad y al procesamiento de la información", señala Kosmyna.

ChatGPT también afectó la memoria de los participantes. Tras entregar sus ensayos, los integrantes del grupo que utilizó la IA fueron incapaces de citar fragmentos de sus propios textos, y varios de ellos sintieron que no tenían ningún sentido de autoría sobre el trabajo realizado.

Otros estudios también han demostrado que las personas pierden capacidad para retener y recordar información cuando utilizan herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT.

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Los investigadores tienen cada vez más inquietudes sobre los daños que la rápida adopción de la IA podría estar causando.

Si bien los hallazgos aún se encuentran en fase de revisión por pares, guardan similitud con los de otros estudios.

Una investigación realizada por expertos de la Universidad de Pensilvania sugiere que algunas personas experimentan lo que denominan "rendición cognitiva" al utilizar chatbots de inteligencia artificial generativa.

Esto implica que tienden a aceptar lo que la IA les dice con un escrutinio mínimo, e incluso permiten que esta interpretación prevalezca sobre su propia intuición.

Es posible observar efectos similares fuera del ámbito de los chatbots de IA, incluso en situaciones de vida o muerte.

Un equipo de investigación multinacional descubrió recientemente que los profesionales médicos que utilizaron una herramienta de IA para el cribado del cáncer de colon durante tres meses mostraron, posteriormente, una menor capacidad para detectar tumores sin la ayuda de la herramienta.

Delegar el trabajo a la IA conlleva también el riesgo de perder gran parte de la creatividad que genera obras originales, advierte Kosmyna.

Los ensayos que los estudiantes de su estudio redactaron con ChatGPT resultaron ser muy similares entre sí y fueron calificados por los profesores que los evaluaron como "carentes de alma", al carecer de originalidad y profundidad, señala Kosmyna.

"Uno de los profesores llegó a preguntar si los estudiantes se habían sentado uno al lado del otro, dado lo sumamente parecidos que eran los ensayos".

Si bien estudios como este ilustran los efectos a corto plazo que los modelos lingüísticos grandes (LLM) pueden tener en el cerebro, sus repercusiones a largo plazo resultan mucho menos claras.

El estudio realizado por Kosmyna y sus colegas ofrece un primer atisbo al respecto.

Cuatro meses después del estudio inicial, pidieron a los estudiantes que redactaran otro ensayo; sin embargo, en esta ocasión, se indicó a aquellos que habían utilizado ChatGPT que trabajaran sin el apoyo de un LLM.

La conectividad neuronal en sus cerebros resultó ser inferior a la de aquellos que habían realizado la transición en sentido inverso, lo cual podría sugerir que, en un primer momento, no se habían involucrado adecuadamente con los temas tratados.

Deterioro cognitivo

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Se desconoce cuáles puedan ser los efectos que pueda tener el uso excesivo de LLM a largo plazo en las capacidades cognitivas.

Los grandes modelos de lenguaje (LLM) pueden ser una herramienta positiva para estimular el pensamiento, pero solo si no dependemos de ellos delegando nuestras tareas mentales en el proceso, asegura la neurocientífica computacional Vivienne Ming, autora de "Robot Proof".

No obstante, le preocupa que esta no sea la forma en que la mayoría de las personas interactúa con esta tecnología.

Su razonamiento se basa en una investigación que llevó a cabo para su libro, durante la cual Ming le pidió a un grupo de estudiantes de la Universidad de Berkeley que predijeran resultados del mundo real, como el precio del petróleo.

Descubrió que la mayoría de los participantes simplemente había acudido a la IA y copiado la respuesta.

Midió la actividad de las ondas gamma en sus cerebros -un indicador del esfuerzo cognitivo- y se dio cuenta que mostraba una activación muy escasa.

Vale la pena reiterar que su investigación aún no ha sido publicada; sin embargo, a Ming le inquieta que, si sus hallazgos se ven confirmados por estudios posteriores, esto podría tener implicaciones a largo plazo.

Otras investigaciones, por ejemplo, han vinculado una actividad débil de las ondas gamma con el deterioro cognitivo en etapas avanzadas de la vida.

"Eso es realmente preocupante", afirma Ming. "Si ese se convierte en el modo natural en que las personas interactúan con estos sistemas -y estamos hablando de chicos inteligentes-, es algo negativo".

El pensamiento profundo, sostiene, es nuestro superpoder.

"Si no lo ejercitamos, las implicaciones a largo plazo para la salud cognitiva son sumamente significativas".

Esto se debe a que, cuando dependemos de los LLM, se requiere muy poco esfuerzo cognitivo, pero Ming añade que precisamente lo que un cerebro sano necesita es esfuerzo cognitivo.

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Los expertos dicen que se puede moderar la manera en la que usamos la IA para evitar que afecte nuestra cognición.

Sin embargo, un pequeño subconjunto de participantes -menos del 10 %- trabajó de manera diferente y utilizó la IA como herramienta para recopilar datos que luego ellos mismos analizaron.

Estos individuos realizaron predicciones más precisas que los demás participantes y mostraron también una mayor activación cerebral.

Hace casi dos décadas, Ming predijo que, en un plazo de 20 a 30 años, íbamos a poder ver un aumento estadísticamente significativo en las tasas de demencia, directamente relacionado con nuestra excesiva dependencia de Google Maps.

"Mi intención era ser provocadora", afirma Ming. "Si no tienes que pensar en cómo orientarte, entonces se producirá algún efecto detectable".

Si bien no disponemos de datos sobre esta predicción exacta, el uso cada vez mayor del GPS se ha vinculado con un deterioro de la memoria espacial a lo largo del tiempo, según un estudio realizado con 13 personas a lo largo de tres años.

Además, una deficiente navegación espacial podría ser un posible predictor de la enfermedad de Alzheimer, de acuerdo con otro estudio.

Resulta evidente que, cuanto más activo se mantiene nuestro cerebro, mayor es su protección frente al deterioro cognitivo.

Por consiguiente -señala Ming-, los grandes modelos de lenguaje (LLM) no solo podrían mermar la creatividad, sino también perjudicar la cognición y, potencialmente, aumentar el riesgo de padecer demencia.

A medida que aumenta el uso de herramientas de IA, debemos trabajar con ellas de una manera que nos beneficie en lugar de perjudicarnos.

Ming sugiere que, en última instancia, el objetivo podría ser una forma de "inteligencia híbrida" en la que humanos y máquinas "aborden las tareas difíciles" de manera conjunta.

Con esto, ella quiere decir que primero debemos pensar por nuestra cuenta y utilizar las herramientas posteriormente para que nos desafíen, en lugar de simplemente permitir que respondan a nuestras preguntas.

Kosmyna coincide con este planteamiento y sugiere aprender las distintas materias sin recurrir a herramientas de IA en una primera etapa -a fin de sentar unas bases sólidas- para, solo entonces, considerar el uso de los grandes modelos de lenguaje (LLM).

Ming recomienda emplear lo que ella denomina la "instrucción némesis" para poner a prueba el razonamiento propio.

Este método consiste en pedirle a la IA que asuma el rol de un "enemigo acérrimo" o némesis y, a continuación, pedirle que explique detalladamente por qué nuestras ideas son erróneas y cómo podríamos corregirlas; de este modo, nos vemos obligados a defender y perfeccionar nuestros argumentos, en lugar de limitarnos a aceptar las respuestas que la herramienta nos ofrece.

Otra técnica que ella propone consiste en priorizar la "fricción productiva", solicitando a la IA que se limite a proporcionar contexto y plantearnos preguntas, en lugar de facilitarnos las respuestas directamente.

Al poner a prueba este método -mediante la configuración de un bot de IA para que se abstuviera de dar soluciones-, observó que los usuarios mostraban un mayor grado de implicación y participación.

En definitiva, todos deberíamos mantenernos alerta ante los atajos cognitivos, algo que -tal como señala Kosmyna- "a nuestro cerebro le encanta".

Evidentemente, para garantizar la salud cerebral a largo plazo, resulta indispensable que sigamos planteándonos desafíos constantes.

En este proceso, nuestra mente, nuestra creatividad y nuestra salud cognitiva saldrán beneficiadas.


Esta es una adaptación al español de una historia publicada originalmente por BBC Culture. Para leer la versión en inglés, haz clic aquí.

    • Melissa Hogenboom
    • Título del autor,BBC Culture*