
- El éxodo de Venecia: el centro histórico ha perdido más del 70% de su población en las últimas décadas
- La vivienda inasequible y la desaparición de servicios básicos como médicos o colegios expulsan a los locales
- De Dubrovnik a Ámsterdam, la lucha contra la turistificación se extiende por las principales ciudades europeas
Venecia es, como cada año, uno de los destinos turísticos más populares del mundo. De hecho, se estimó que en 2025, entre excursionistas, turistas de larga duración y otros modelos, la ciudad fue visitada por 34 millones de personas. Este volumen turístico, si bien muy rentable para la ciudad en cuanto a los ingresos, ya que el ayuntamiento recaudó en 2025 38 millones de euros sólo con la tasa de pernoctación y, en conjunto, la actividad turística generó 3.400 millones a lo largo del año 2024, ha generado enormes problemas para los habitantes de la ciudad, cada vez más escasos y limitados a ciertos lugares específicos.
Este fenómeno es denunciado por los locales como "Veniceland" o "disneyficación" de la ciudad. Es decir, que Venecia, debido al enorme interés que genera a nivel global, se ha ido convirtiendo en las últimas décadas en un parque turístico al aire libre, una "ciudad con ticket", como denuncian organizaciones locales.
La Comuna de Venecia reportaba tener 251.294 habitantes a finales de 2025. Esta cifra se obtiene tanto de la ciudad flotante, el centro histórico, como de las ciudades aledañas del Véneto como Marghera o Mestre. El problema no está, no obstante, en esta población total, sino en la caída masiva de los habitantes de la Serenísima en las últimas décadas.
Más turistas que habitantes
El dato que más ha circulado a mediados de agosto de 2026 es el del sorpasso turístico a las viviendas de los residentes. Il Gazzettino, con estimaciones CISET, cifraba más de 65.000 plazas turísticas diarias frente a esos menos de 48.000 residentes. Fair Venice hablaba de unas 24.765 camas solo en alquileres turísticos de la ciudad. En la práctica, hay más camas para quien pasa unos días que empadronados que duermen allí todo el año, generando un particular fenómeno conocido como "efecto fisarmónica", que se podría traducir como efecto acordeón. Este efecto viene a decir que la ciudad, al no tener realmente habitantes, pues estos viven en tierra firme, se apaga a las noches, como un acordeón al cerrarse, y la vida local se limita a los horarios turísticos, más concretamente a los horarios turísticos adaptados a las rutinas de norteamericanos, franceses o británicos, que son los que más visitan la ciudad y suman cerca del 30% del total, además de ser los más rentables.
Para que nos hagamos una idea, en el centro histórico insular, el que el visitante identifica con Venecia y sus canales, cerró 2025 con 47.625 residentes.. En 1951 , por otro lado, eran casi 174.808, en lo que es una pérdida de más del 70% en unas cuantas décadas. El saldo natural del municipio es sistemáticamente negativo, ya que nacen unos 1.400-1.550 niños al año y mueren más de 3.200 personas. El saldo migratorio a veces es positivo, pero no compensa, y además se concentra en tierra firme, donde los precios son más baratos y existen servicios públicos y privados de más calidad. El mismo patrón se repite en las islas de la laguna, que han pasado de más de 44.000 residentes a menos de 26.000 en 2024, mientras Mestre y Marghera han crecido hasta estabilizarse en torno a los 177.000 habitantes, convirtiéndose en la auténtica ciudad residencial del municipio, con escuelas, comercios y servicios que hoy superan con creces a los que quedan en la ciudad histórica.
Las causas: vivienda inasequible y servicios que se desvanecen
Detrás de esta caída hay, sobre todo, dos motores que se retroalimentan, el precio de la vivienda y la desaparición progresiva de los servicios básicos. Venecia es hoy el municipio con los estudios más caros de toda Italia, según el portal Mercato Inmobiliarie, Los precios del alquiler han subido un 9% en el último año en el conjunto del municipio, una escalada que los portales Idealista e Immobiliare.it describen como imparable desde 2021. La media se sitúa en torno a 15 euros el metro cuadrado, pero en el centro histórico supera ampliamente los 20 euros. La compra sigue la misma pauta, algo poco habitual en Italia, donde suele subir el alquiler pero no tanto el precio de venta. Mientras la media municipal ronda los 3.200 euros por metro cuadrado, el salto entre zonas es enorme, desde los 2.000 euros de Mestre-Marghera, el continente, hasta los 6.000 euros del centro histórico insular. La consecuencia es visible en las cifras de movilidad interna. Solo en 2024, unas 1.000 personas abandonaron el centro histórico para instalarse en otras zonas del propio municipio, vaciando aún más el corazón de la ciudad.
En paralelo, una investigación del Iuav (Istituto Universitario di Architettura di Venezia), coordinada por la profesora de urbanismo Elena Ostanel, y publicada en 2025, ha documentado cómo el riesgo más concreto del despoblamiento es la desaparición de los servicios esenciales. Viviendas civiles, comercios de proximidad, ambulatorios médicos, escuelas y oficinas públicas han casi desaparecido, habiendo dejando paso a pisos convertidos en alojamiento turístico, locales de restauración orientados al visitante y espacios reconvertidos en salas de exposición. No por menos, la ciudad solo cuenta con 5 colegios y pequeño hospital. El fenómeno no se limita a los residentes "de a pie". También faltan los profesionales que sostienen los servicios públicos como médicos o policías. La escasez de vivienda asequible, el coste elevado del transporte y la falta general de habitabilidad están empujando a médicos, profesores, funcionarios de juzgados y trabajadores sociales a trasladarse a tierra firme.
Una dinámica europea
Venecia no es un caso aislado, ni el más violento en cuanto a la reacción social. En los últimos años, varias ciudades europeas con perfiles turísticos similares han visto cómo el malestar vecinal ha pasado de la queja silenciosa a la protesta abierta en las calles, obligando a sus gobiernos a tomar medidas cada vez más drásticas ante la posibilidad real de que las ciudades desapareciesen ante la avalancha turística.
Pocos lugares ilustran mejor el riesgo de convertirse en un parque temático que Dubrovnik. Su casco antiguo medieval, convertido en el Desembarco del Rey de Juego de Tronos, pasó de ser un destino discreto a recibir más de un millón de turistas al año frente a poco más de 1.500 residentes en el casco antiguo, y unos 40.000 en toda la ciudad, una proporción de hasta 27 visitantes por cada habitante. Se la describe como la ciudad más turistificada de Europa.
La saturación llegó a tal punto que la propia UNESCO amenazó en 2016 con retirarle la condición de Patrimonio de la Humanidad si no ponía freno al deterioro de sus murallas medievales y el patrimonio. La respuesta de las autoridades ha combinado medidas de calado estructural y otras enfocadas en aumentar las utilidades de la ciudad.
La ciudad ha reducido los cruceros diarios de ocho a solo dos, ha limitado el acceso a las murallas mediante un sistema de controles horarios para evitar estampidas humanas y ha comprado edificios enteros para convertirlos en alquileres asequibles para familias jóvenes, además de reabrir una escuela en un palacio histórico.
Florencia y Atenas viven el mismo vaciado del casco histórico que Venecia. En el centro UNESCO florentino quedan menos de 40.000 residentes y los anuncios de Airbnb pasaron de unos 6.000 en 2016 a más de 12.000. Quienes siguen allí cuentan que ya no quieren ni entrar. No se circula en bici, las calles se taponan y el barrio opera como un hotel a cielo abierto. Primero se prohibieron nuevos alquileres turísticos en el núcleo. En 2026 el veto se extendió a más de 103.000 viviendas en un anillo de 16 kilómetros cuadrados, y a partir de 2028 el plan es recortar también las licencias ya existentes con controles constantes. Más de ocho millones de visitantes presionan a un municipio de unos 300.000 habitantes. En Atenas, las pernoctaciones en alquileres cortos se han más que duplicado desde 2018 y el 60% de las camas turísticas se concentran en el distrito histórico de Plaka. El Ayuntamiento ha congelado nuevas licencias de alquiler breve en el centro, quiere detener toda inversión turística y estudia un tope de hoteles. El resultado es el mismo que en Venecia. Alquileres disparados, vecinos empujados hacia fuera y un barrio monumental que se apaga cuando el turista regresa al hotel.
El patrón que se repite de Venecia a Dubrovnik, Florencia o Atenas no niega el peso económico del turismo y sus beneficios, ya que en todas estas ciudades genera empleo, caja municipal e ingresos difíciles de sustituir. Lo que sí muestra es un desajuste creciente entre ese rendimiento y la capacidad de las ciudades para seguir siendo un lugar de residencia y no un parque temático, un problema que cada vez afecta a más ciudades europeas que corren el riesgo de ver desaparecer sus cascos históricos ante la avalancha de turistas.
7:30 - 29/08/2026
https://www.eleconomista.es/transportes-turismo/noticias/14010492/08/26/venecia-ya-tiene-mas-hoteles-que-habitantes-la-turistificacion-masiva-que-amenaza-con-vaciar-los-centros-historicos-europeos.html

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