Un coche chino Xpeng en un mercado del automóvil de Shanghái. Dreamstime
BYD se hunde un 36% desde sus máximos históricos ante el peligro del estrechamiento de márgenes
La escalada de los precios de las materias primas amenaza los costes de fabricación en China
La fiebre por la IA también amenaza el desarrollo tecnológico de los vehículos eléctricos
Las automovilísticas chinas han crecido hasta hacerse con grandes segmentos del mercado por todo el mundo. Como dato, BYDsuperó el año pasado a Ford en ventas globales. La competencia por precio de las escuderías asiáticas arrasa en particular en el segmento de vehículos eléctricos. Sin embargo, aparecen las primeras grietas en sus estrategias. Varias compañías chinas del motor acumulan varios meses de ventas a la baja en el mercado nacional, así como márgenes de beneficio cada vez más insostenibles. En los últimos doce meses, las 8 compañías chinas del motor más capitalizadasceden casi un 15% de media. Y tres de las más representativas de la industria, BYC, SAIC y Li Auto, retroceden más de un 20% en este periodo.
El recorte del precio de las acciones en estas compañías viene por una pérdida de confianza por parte de los inversores. Y es que el consenso de mercado que recoge Factset espera hoy un beneficio bruto de explotación en 2026 un 6,7% por debajo del previsto para las automovilísticas chinas el 1 de enero. Además, el aumento del precio de las materias primas eleva la presión sobre los costes con estrechas rentabilidades sobre sus beneficios.
La práctica totalidad del sector marcó un antes y un después a partir de marzo del año pasado. El temor a una guerra arancelaria frenó las expectativas de estas compañías que irrumpen en mercados a bajos precios. La penetración de marcas como MG (SAIC Motor), Chery, Geely, BYD o Xpengse ha visto tanto en el mercado asiático como en el europeo o americano. Sin embargo, la caída de las ventas del sector llega por el propio mercado nacional.
La apuesta de vehículos eléctricos, mucha tecnología y bajo coste permitió a las automovilísticas nacidas en el gigante asiático arrebatar gran parte de la cuota de mercado en China a escuderías europeas y estadounidenses. Pero en 2026 se enfrentan a un desafío en su propia casa, ahora que los subsidios gubernamentales para comprar coches se reducen o desaparecen y ahora que la administración de Pekín prepara sanciones para acabar con los descuentos agresivos que amenazan la rentabilidad del sector.
Una de las compañías que más apostó por la guerra de precios fue BYD. La mayor capitalizada automovilística china con más de 809.000 millones de yuanes (98.607 millones de euros al cambio), retrocede en doce meses un 22,3%. Desde su máximo histórico, anotado el pasado abril, cede un 36%. Zhejiang Leapmotor o NIO son de las pocas que escapan a las caídas en bolsa en los últimos meses. No obstante, NIO cotiza en los 39,5 yuanes por acción que se sitúa un 80% por debajo de sus máximos históricos en los 193 yuanes (23,2 euros).
Según Bloomberg, el descuento promedio de los vehículos de pasajeros se redujo en casi un 7% entre mediados del 2025 y los últimos meses del año pasado, hasta rondar los 4.100 dólares (diferencia entre el precio de venta sugerido por el fabricante y el precio final de tasación). La reducción del descuento en vehículos eléctricos en China superaría los 1.500 dólares por vehículo.
En paralelo a la desaparición de los subsidios, China se ha propuesto prohibir la venta de coches por debajo de costo para regular el mercado y eliminar la guerra de precios de automóviles en el país, con el objetivo de eliminar la creciente preocupación de los inversores de queesta competencia agresiva está erosionando la rentabilidad de estas compañías. Esto también se tradujo en un deterioro de las valoraciones, que se llevaron la recomendación de compra de Nio, según el consenso de mercado de FactSet que ahora aconseja mantener.
El conjunto de firmas de análisis considera que BYD, SAIC Motor y Xpeng son las acciones en las que hay que tomar posiciones actualmente. Por las caídas acumuladas en bolsa en los últimos meses, las cuatro tienen recorrido por delante en bolsa. Así, hasta el precio objetivo de 13,4 euros por acción, BYD ostenta un potencial del 27%. Hasta los 12,1 euros por acción de Xpeng, su acción tiene un margen de subida del 60%.
Los chips y las materias primas amenazan al sector
A la caída de las ventas en enero, que en BYD supuso un deterioro interanual del 33%, se suma la preocupación del mercado en el alza del precio de los metales necesarios para la fabricación de vehículos. El litio, cobre o aluminio son metales utilizados también para el desarrollo de la IA. Y el litio cotizado en el mercado asiático sube un 88% solo en 2026. Esto genera una carrera por acaparar estos metales y una mayor demanda que eleva los costes de producir vehículos eléctricos, principalmente.
Así, lafiebre por la IAreduce los márgenes de los fabricantes de vehículos chinos que cerraron el 2025 con un margen de beneficio neto del 4,1% de media, según Bloomberg. Según el analista Michelle Leung, los coches eléctricos enfrentan el mayor aumento de costes en este contexto en el que el aumento del precio del litio, cobre y aluminio incrementa la factura de un coche entre los 2.000 y los 4.000 yuanes (244 a 490 euros) desde finales de octubre. Dicho de otra forma, este aumento de costes podría reducir los márgenes por vehículo entre los 70 y 140 puntos básicos para un vehículo medio de 20.000 euros.
Es imposible negarlo ya, el mundo atraviesa la mayor crisis de oferta de vivienda desde la II Guerra Mundial. En la mayor parte de países del mundo, desde España hasta EEUU, pasando por Japón, los precios no paran de crecer y se han convertido en un auténtico quebradero de cabeza para las autoridades y los nuevos hogares. No hay vivienda suficiente para contener una demanda desatada. Los primeros países en sufrir esta espiral de precios fueron Canadá y Nueva Zelanda. El mismo Instituto Canadiense del inmueble define su mercado como el "canario en la mina" de la vivienda mundial.
Entre 2015 y 2022 los precios en Vancouver y Toronto se volvieron locos con fuertes subidas a partir de la pandemia, hubo un contagio al resto del país. Nueva Zelanda y, posteriormente, el mercado inmobiliario de Australia le siguieron. El paciente cero ha logrado contener los precios. Desde los máximos de 2022 el precio medio de los inmuebles en Canadá retroceden un 16% y en los próximos meses se seguirán viviendo descensos interanuales, pero el suelo de las caídas cada vez está más cerca.
El director ejecutivo de Royal LePage (uno de los grandes buscadores de vivienda del país que funciona parecido a Idealista), Philip Soper, comentaba que esperan que los precios vuelvan a caer un 2,5%, liderado por las grandes ciudades. Concretamente, espera que Toronto y Vancouver estén a la cabeza de los descensos. "La enorme brecha que se ha generado (con subidas de precio) durante la última década está empezando a terminar, a normalizarse al fin".
Todos coinciden en un motivo claro: la demanda se ha frenado y la oferta de vivienda empieza a acumular stock. Según la principal asociación de inmobiliarias de Canadá (CREA, Canadian Real Estate Association), el mercado se está enfriando y el año terminó con una caída anual de las operaciones del 2%. Los vendedores están teniendo que reducir sus pretensiones si quieren conseguir llevar a cabo las operaciones. La agencia dice que esto es solo una pausa impuesta por los bancos centrales. "2026 será el año en que los mercados inmobiliarios saldrían de su hibernación inducida por los tipos de interés", aseveraba Valerie Paquin, presidenta de la institución.
Los inversores esperaban que este año fuera el año de la recuperación después de dos ejercicios consecutivos a la baja. Sin embargo, hay dos factores estructurales más allá de los tipos de interés que están conspirando a favor de unos precios más baratos en los últimos años. En primer lugar, una mayor construcción de viviendas está generando un importante stock.
El Banco Central de Canadá comentaba en su último informe que "la inversión residencial está aumentando. Tanto la construcción de viviendas como la reventa de viviendas han aumentado desde la primavera". En el segundo trimestre de 2025 ha llegado una oleada de nuevas casas al mercado, concretamente, las cifras de construcción alcanzaron las 277.000. Según Coldwell Banker "se trata de las mejores cifras desde 2022". Se trata de una serie de proyectos que han hecho embudo este año y que llevan años en marcha. La corporación hipotecaria y de vivienda de Canadá pronostica que para el primer trimestre de 2027 habrá unos 220.000 proyectos iniciados".
Detrás de esta mayor construcción de vivienda hay un importante programa de gasto público. El país lanzó hace más de un año el Build Canada Homes, un programa que ha construido 10.000 viviendas en solo sus primeros seis meses de vida. Ha comprometido cerca de 13.000 millones de dólares a este proyecto. La inserción total en vivienda para el presupuesto de 2025 es de 25.000 millones. A esto hay que sumarle un abaratamiento de los costes de producción en los que las constructoras han caído tras años disparados. "El centro de Canadá ha experimentado un mayor alivio, con una disminución de los costos en mercados como Toronto de aproximadamente un 20% en los últimos meses. Esta moderación permite a los constructores ajustar los precios y a los proveedores recuperar la disciplina en sus márgenes", comenta la firma.
En segundo término, Canadá ha sufrido en los últimos años una gran presión demográfica. El país cuenta con una particularidad que incide directamente en el mercado inmobiliario. A pesar de su inmensa extensión, es el tercer país más grande del mundo por territorio; su población se concentra en grandes ciudades. La población de Canadá ha crecido en más de tres millones y medio de personas desde la pandemia. Desde Altus Group señalan que, si bien los tipos de interés y la construcción son clave en la evolución del mercado inmobiliario, ha habido un importante cambio demográfico. La demanda de vivienda ha crecido a razón de 750.000 residentes nuevos de media durante los últimos años. Eso supone añadir nuevas familias que necesitan un hogar en un mercado que ya necesitaba nuevas construcciones. "Esto redefine la demanda de vivienda a largo plazo", apuntan los expertos.
Por suerte, los flujos migratorios han dado una tregua al sector residencial. Por primera vez desde la pandemia la población total de Canadá ha retrocedido, teniendo en cuenta las últimas cifras disponibles, del tercer trimestre. La caída tiene que ver con las políticas migratorias que adoptó a finales de 2024 el Gobierno de Justin Trudeau, con el objetivo de reducir la población no residente, limitando las visas a estudiantes extranjeros, trabajadores temporales y solicitantes de asilo.
Tras la pandemia, las universidades canadienses reclutaron a un gran número de estudiantes extranjeros, principalmente de la India, lo que llevó al país a un punto en el que una de cada 40 personas tenía un permiso de estudio internacional. El nuevo Gobierno de Mark Carney todavía ha reducido aún más el número de residentes temporales permitidos en el país durante los próximos tres años e hizo recortes más profundos a los permisos de estudio. Principalmente, ha bajado este grupo de población. El 1 de octubre de 2025, había 2.847.737 residentes no permanentes en Canadá (6,8 % de la población total), cifra inferior a los 3.024.216 del 1 de julio de 2025 (7,3 % de la población total). La disminución en el número estimado de residentes no permanentes se debió a una mayor salida de residentes (339.505), un récord histórico, comenta el Instituto de Estadísticas de Canadá.
Canadá no solo ha intentado frenar la demanda para contener los precios con políticas migratorias, también restringiendo la entrada de capital extranjero. Desde 2023 el país prohíbe a los inversores extranjeros comprar viviendas residenciales. La medida es temporal hasta 2027 y ahora el Gobierno de Carney está revisando los efectos sobre el mercado en plena lucha para reducir el déficit de vivienda por el lado de la oferta, para darle continuidad siguiendo el ejemplo de Australia, otro de los primeros países que entraron de los primeros en la espiral de precios alcistas de la vivienda.
¿Ha mejorado el acceso a la vivienda?
A este cóctel de demografía, tipos de interés al alza y construcción más acelerada, hay que sumarle dos elementos fundamentales: una gran incertidumbre económica por los aranceles de EEUU que ha disuadido a muchos de dar el paso de comprar una casa y una economía en ralentización con expectativas de solo el 1,4% para 2026, según la OCDE. Esto ha tenido su máximo impulso en las grandes ciudades. "Las ventas de vivienda se han desplomado en Toronto y Vancouver un 60% respecto a los máximos de 2022, los promotores se encuentran con un parque de vivienda diseñado para un grupo demográfico que ahora se está reduciendo". Y, a pesar de ello "es probable que la construcción total supere las 250.000 unidades en todo Canadá porque los proyectos que fueron lanzados en los años de bonanza llegan ahora. Lo que hará que la relación oferta-demanda siga ampliándose en 2026".
El problema de fondo de la actual crisis no es si el precio de la vivienda sigue subiendo o baja, sino si el ciudadano puede comprarla. O mejor dicho, si puede hipotecarse para adquirirla. Se trata del mejor baremo para saber si los esfuerzos de Canadá han tenido éxito. Por ello son importantes los índices de accesibilidad de vivienda. Se trata de indicadores que tienen en cuenta el poder de adquisición y las condiciones de financiación, además del precio. El banco canadiense RBC tiene el suyo propio e indica que mejoró en la segunda parte del año al 53,2% en el tercer trimestre de 2025 desde un máximo histórico del 63,5% en 2023. Una caída del indicador representa un aumento en la asequibilidad para comprar vivienda.
"La serie de recortes de tasas de interés desde mediados de 2024 por el Banco de Canadá y la caída de los precios en algunas partes del país han reducido significativamente los costos de propiedad en los últimos siete trimestres, pero sólo ha revertido parcialmente el aumento histórico provocado por el alza de los precios durante la pandemia y la agresiva campaña de subida de tipos del banco central para combatir la inflación", comenta Robert Hogue, economista de RBC.
La mejora se ha producido en todo el país, pero todavía es más difícil comprar vivienda que antes de la pandemia. Y lo peor es que las mejoras de condiciones se están acercando a su techo. "La estabilidad prevista para los tipos de interés neutralizará una fuente importante en la reducción del coste de compra", advierte el experto. "Un avance significativo adicional en la asequibilidad de la vivienda requeriría caídas de precios más pronunciadas o aumentos de ingresos más sólidos, ninguno de los cuales parece probable en 2026 y 2027".
Nueva Zelanda: el otro canario en la mina
En Nueva Zelanda, otro de los canarios en la mina de la crisis, los precios han caído un 0,7% en 2025, con los apartamentos desplomándose un 4,3%. Según la tasadora estatal, QV, los precios ya caen un 13% en total desde 2021, un 20% en Auckland y un 30% en Wellington. "El deterioro de la asequibilidad que se aceleró en la pandemia se ha revertido tanto para la compra como el alquiler. De hecho, los precios de la vivienda ya están en cifras precovid", comentan los expertos de ANZ. Sin embargo, remarcan que no es que todo se haya arreglado. "Los precios ya eran muy altos antes de la pandemia", pero "el ratio entre precio de la vivienda y renta media familiar se ha caído hasta las 6,2 veces frente al pico de 2022 de 8,8 veces".
Al igual que en Canadá esto ha pasado tras "una mejora clara de la oferta de la vivienda y el fin de los tipos de interés tan bajos que había hasta 2021". Esto "probablemente evitará que se repita la tendencia al alza de la pasada década".
Al igual que Canadá, este país atraviesa un importante cambio demográfico. La emigración neta ha caído y, de hecho, en 2024 ya era solo de 27.000 personas, según la agencia gubernamental de estadísticas NZ. En 2023 fue de 128.000. Por un lado, la población extranjera que entra en la isla está cayendo cada año mientras muchos locales se marchan. Ese mismo 2024, 47.000 neozelandeses se fueron a otros países. La tendencia se ha mantenido en 2025 pues los últimos datos que hay disponibles, son claros. En octubre se marcharon del país 124.000 personas, un 7% más que el año anterior, y la llegada de migrantes fue un 10% menor, unas 136.100 personas. Estamos hablando de que la migración neta es de solo 11.900 en lo que va de año frente a los 35.400 del año anterior por estas fechas.
En resumen, hay dos factores comunes que han permitido una tregua a corto y medio plazo en la crisis de la vivienda con caídas en los precios. Lo primero es algo que estaba ya muy presente, estos países han logrado activar una importante cantidad de nueva oferta de una forma u otra. Si bien no está claro que esta pueda continuar al mismo ritmo, pues en 2025 y 2026 ha habido un efecto embudo de numerosos proyectos terminados. De hecho, los analistas apuntan a que el efecto de la migración y el efecto embudo de los nuevos pisos construidos harán un alto en el camino, desatando subidas en los precios. Concretamente desde RBNZ hablan de un repunte para 2026 de entre el 2% y 5%. Westpac es inluso más optimismo, con un rebote del 5,4%.
Ambos países se han enfrentado un cambio demográfico estructural que, sumado a lastres económicos clave, han frenado la demanda. Está por ver si esto es solo un oasis en medio del desierto o una nueva era de normalización, consolidación y relajación de los precios. Y, por supuesto, si lo ocurrido en Canadá y Nueva Zelanda se puede llegar al resto del mundo con el mismo retraso con el que llegaron las enormes alzas en los precios de la vivienda.
El mercado trata al bitcoin como un activo de riesgo y no como oro digital
Actualmente, la correlación de la cripto con las acciones de software es clara
Pero los expertos creen que la cripto va por libre y que sus correlaciones son puntuales
La inteligencia artificial (IA) es una de las temáticas que lleva tiempo moviendo el mercado. Tras un periodo en el que los inversores se ha centrado en buscar a los posibles ganadores de esta disrupción, ahora se está intentando localizar a los perdedores, a las empresas que pueden ver perjudicados sus negocios por la IA. Esto ha generado episodios de pánico en los mercados y las acciones de software han sido las más castigadas. Y a muchos en el mundo cripto esto les empieza a preocupar, ya que la correlación del bitcoin con estos valores está a la vista de todos. Sin embargo, los expertos creen que esta correlación es puntual y defienden que el bitcoin va por libre a largo plazo.
Bitcoin se concibe como una alternativa al sistema financiero tradicional. Es una red totalmente descentralizada, que mantienen miles de personas y organizaciones en todo el mundo. Es decir, el activo, el bitcoin, no está controlado por nadie. Además, su oferta es limitada, 21 millones de unidades, y no se pueden crear más. Por eso, se plantea como un refugio frente a la devaluación monetaria.
Pese a la tesis de Satoshi Nakamoto y a las propiedades del bitcoin, hay quienes se preguntan por qué el activo digital no está siendo refugio, por qué no se comporta como el oro y por qué sí está ahora tan correlacionado con las acciones de software.
"El bitcoin quiere ser el oro, pero el mercado lo trata como los valores tecnológicos de alta beta. Los flujos de los ETFs, la volatilidad y las caídas desde máximos, todo, apunta a la misma conclusión: cualquiera que sea el diseño de Bitcoin, se negocia, en la práctica, como activo de riesgo. Al menos, hasta ahora", resumen los analistas de Bloomberg Intelligence James Seyffart y Sharoon Francis.
La cripto imita a muchos activos, pero no se termina de casar con ninguno. "Actualmente, una de las correlaciones más claras se encuentra en las acciones del software. La historia de Bitcoin se define por sus correlaciones cambiantes, lo que refuerza su narrativa de que es un camaleón. Estas relaciones evolucionarán porque el bitcoin tiende a negociarse en base a una gama de factores idiosincráticos junto a cuestiones macro y de liquidez. Con el tiempo, esta correlación se va a romper", añaden los mismos expertos.
"Son correlaciones puntuales. Con la parte de software, creemos que esa correlación se acabará rompiendo. La mayor correlación que tiene bitcoin con una variable macroeconómica es con la masa monetaria M2, el crecimiento de la oferta monetaria. Pero también se ha roto la correlación con la M2 de forma temporal. Las correlaciones de bitcoin con todos los activos son totalmente inestables si estudias periodos de 3 o 4 años", coincide Rubén Ayuso, managing partner del fondo Criptomonedas FIL de A&G Global Investors, en una conversación con elEconomista.es.
Este experto explica por qué el paralelismo entre el bitcoin y el software no sobrevivirá a largo plazo. Los negocios de las empresas de software o de las tecnológicas sí pueden verse afectados por la inteligencia artificial o por la entrada de nuevos competidores en el mercado. Un ejemplo es el de las aspiradoras Roomba, cuya empresa, iRobot, acabó en bancarrota porque las empresas chinas acabaron ofreciendo modelos mejores y a precios más asequibles. "Igual que hay otras criptomonedas que se pueden ir a 0, el bitcoin no va a ser sustituido", asegura Ayuso.
Actualmente, el bitcoin no está cumpliendo la función para la que se creó y eso desconcierta a muchos. El precio del activo se ha multiplicado de forma drástica desde su creación y, desde esta perspectiva, sí protege frente a la devaluación monetaria, ya que su retorno es espectacular. Pero, si se atiende a su comportamiento en los últimos años, cuando han aparecido tensiones, la cripto no ha actuado como refugio.
"En una crisis de liquidez, el bitcoin es el activo penalizado porque es el único activo que puedes vender el fin de semana", defiende Ayuso. El mercado cripto nunca descansa y, mientras otras plazas abren y cierran, en esa búsqueda de dinero rápido, siempre se puede recurrir a las criptos.
Pese a que se busca liquidez cuando hay tensiones en las criptos, no siempre se cumple esta norma, sostiene el experto de A&G. Pone como ejemplo la crisis de los bancos regionales en Estados Unidos, un episodio durante el cual el bitcoin se disparó. El activo digital tampoco acaba de encajar con la narrativa de que solo sube en periodos de flexibilización monetaria, ya que el último ciclo de subidas de tipos en Estados Unidos tampoco ha impedido su ascenso.
¿Es buena la falta de correlación?
A&G recomienda dar un peso de, al menos, el 1,7% a las criptomonedas en las carteras. Ese porcentaje es el que los activos digitales representan en el total de activos líquidos a nivel global, por lo que puede servir como referencia y para estar alineado con la media. Para inversores más agresivos, la firma de banca privada cree que esa cifra puede llegar al 5%.
La descorrelación de un activo es positiva porque sirve para diversificar las carteras. Reduce el riesgo de concentración. En el caso del bitcoin, una pequeña asignación suele mejorar la ratio rentabilidad riesgo. Sin embargo, esto no significa que el activo digital no sea volátil y que se eviten episodios de caídas. Es decir, no es una cobertura perfecta, pero se puede aprovechar su potencial con un peso adecuado en cartera.
A&G ha presentado este martes el nuevo producto cripto que ha lanzado con 21Shares, ETP Flexible Crypto Index (FLEX). Es una cesta de criptomonedas que se ajusta mensualmente vía algoritmo en función de la evolución del mercado, buscando una exposición dinámica y más estabilidad, ya que asigna hasta un 30% del peso a USDC, la stablecoin de Circle. Este producto ha atraído tres millones de euros desde su lanzamiento hace un mes. Su estreno se ha producido en pleno momento bajista, por lo que este ETP no ha podido escapar de la corrección, pero sí logra amortiguar las caídas y que estas no sean tan pronunciadas.
Mujer portando a un bebé en una zona rural de China. Foto: iStock
La tasa de nacimientos cayó en 2025 a su nivel más bajo desde 1949
La población se redujo en 3,39 millones en su cuarta contracción consecutiva
La sucesión de medidas para favorecer la natalidad no está dando frutos
Los esfuerzos de China de los últimos años por revitalizar la natalidad no están surtiendo efecto y la presión sobre la segunda economía más grande del mundo para impulsar la productividad y evitar un declive a largo plazo se agudiza. La tasa de nacimientos cayó en 2025 a su nivel más bajo desde la fundación de la República Popular en 1949, con 5,6 bebés por cada mil habitantes, y la población se ha reducido en 3,39 millones, hasta los 1.404 millones, en la que es la cuarta contracción consecutiva y las más pronunciada desde la era de Mao Zedong.
Los últimos datos oficiales indican que el total de recién nacidos el año pasado fue de 7,92 millones, 1,62 millones respecto al año anterior (-17%) y dejan el ligero aumento de 2024 como algo anecdótico después de que lograra romper con siete años consecutivos de nacimientos a la baja hasta 2023. La tendencia, por cierto, se replica entre los países vecinos y es particularmente aguda en Asia Oriental, incluyendo Corea del Sur y Japón, que también lleva años encadenando medidas en la búsqueda de solución al problema.
La segunda nación más poblada del mundo -en 2023 India le arrebató el primer puesto- reconfirma la fuerte presión demográfica que arrastra desde hace años y que no logra contener, comprometiendo la economía ante el lastre que supondrá, si no se revierte, la insuficiente fuerza laboral del futuro para sostener el sistema de pensiones para una población muy envejecida. A este respecto, según un análisis de Bloomberg Intelligence, para 2035 podría haber tan solo 2,6 personas en edad laboral por cada persona mayor de 65 años, una disminución sustancial respecto a las 4,3 de 2024.
Diez años después de abandonar la política de hijo único con la que China controló los nacimientos durante décadas, la imposibilidad de frenar la caída demográfica se erige como indicativo de que las actuales herramientas políticas aplicadas por Pekín están llegando a su límite. Ni los subsidios nacionales ni incentivos como los 500 dólares anuales por cada hijo nacido hasta los tres años de este que se aplica desde el 1 de enero de 2025 animan a las parejas jóvenes a tener descendencia (y cada vez hay menos mujeres en edad fértil, 16 millones menos que en 2020, en concreto) y eso, a futuros, se traduce en problemas a pesar de que de momento el país cumple con el objetivo oficial de crecimiento. Los datos muestran que el crecimiento se mantuvo desequilibrado el año pasado, con exportaciones que se dispararon mientras que el gasto interno se desaceleró.
El salvavidas tecnológico
Fue en 2024 cuando el presidente Xi Jinping reconoció por primera vez los obstáculos para el consumo y la inversión de la tendencia poblacional a la baja y anunció entonces un cambio de estrategia: Pekín "debe impulsar la transición de la gestión demográfica, pasando de centrarse principalmente en la regulación de la cantidad a la mejora de la calidad", dijo entonces. Esta transición pasa por la tecnología y la innovación como motores clave de la economía ante la premisa asumida por Pekín de que la automatización y el aumento de la productividad individual pueden compensar la pérdida de trabajadores.
La apuesta por el avance tecnológico ya es visible en el sector manufacturero, indica Bloomberg, que recuerda que China es líder mundial en instalaciones robóticas. De hecho, en el próximo plan quinquenal para la economía, se espera que la IA y la fabricación avanzada sean pilares junto con los esfuerzos para impulsar la demanda interna.
Algunos expertos consideran que Pekín cuenta con un abanico cada vez más reducido de opciones: o acelera su giro hacia la tecnología o se arriesga a tener que volver a obligar a la población a atrasar la jubilación, como ya hizo en 2024 aumentando la edad de jubilación por primera vez desde los años 50 del pasado siglo. En declaraciones a Bloomberg, Nankai en Tianjin, asesora del Gobierno en políticas demográficas, considera que "la transición de China hacia un desarrollo centrado en la innovación está transformando rápidamente la estructura de la fuerza laboral y reduciendo la demanda de mano de obra".
Sin embargo, hasta que el nuevo plan tome velocidad, la crítica situación demográfica obliga a tomar medidas para un desafío más inmediato. Y los nacimientos siguen siendo necesarios porque los niños son un grupo gran impulsor del consumo y sin ellos, el país dependerá más de las exportaciones, según afirma a ese mismo medio Yi Fuxian, demógrafo especializado en China de la Universidad de Wisconsin-Madison. A este respecto, algunos analistas sugieren que China podría verse obligada a flexibilizar eventualmente sus políticas migratorias, una medida políticamente delicada que tiene un reflejo reciente en la preocupación que ha desatado el nuevo programa de visas para atraer talento internacional activo desde el año pasado por la cesión de empleos los extranjeros en un momento en que el desempleo juvenil está en máximos de dos años.
Otra salida está en rejuvenecer a la población más mayor ofreciendo productos y servicios específicos para las personas mayores con el objetivo de convertir lo que es una carga demográfica en una oportunidad para la expansión económica. Es decir, incitar el consumo de los más mayores en su edad plateada promoviendo actividades de turismo o deporte: "Los años 60 y 70 son los nuevos años propicios para la aventura", se pudo leer el año pasado en un artículo de opinión publicado en el Diario del Pueblo, el periódico insignia del Partido Comunista.