sábado, 18 de abril de 2026

El mayor refugio ante la crisis en Europa se hunde: la guerra en Oriente Medio tumba al lujo europeo

 

Perfumes de Guerlain diseñados por Begüm Khan / LVMH.


  • Kering y Hermès se desploman casi un 10% y el sector acumula una caída del 18% en el año
  • El sector, que representa el 5% del PIB de la eurozona, ve amenazada su tradicional resiliencia
  • El desplome del turismo y el consumo árabe golpea las cuentas de firmas como LVMH


El lujo europeo, tradicional refugio ante las crisis en bolsa, se ha desplomado este miércoles tras la presentación de resultados de Kering, LVMH y Hermès. Las tres compañías anticipan un futuro inquietante para las casas de alta gama del Viejo Continente debido a la guerra en Oriente Medio. Los ataques a los hogares de las ricas familias del Golfo, ávidas consumidoras de lujo, junto al deterioro del turismo en mercados estratégicos como China, amenazan a las grandes compañías de moda, que se ha despertado con una caída histórica.

Las dos protagonistas de la jornada son Kering y Hermès. Ambas caen más de un 10% tras unos resultados que no han convencido a los analistas. En el caso de Kering, el pobre desempeño de Gucci, su buque insignia entre la moda italiana, ha arrastrado la cotización tras apuntar el undécimo trimestre consecutivo de caída de ventas. Hermès, aunque ha mantenido robustez en las cuentas del primer trimestre, es una de las casas más afectadas por la guerra en Oriente Medio y la caída del consumo árabe.

El resto de las firmas del lujo han corrido una suerte parecida. LVMH, la tercera protagonista tras presentar cuentas ayer tras el cierre del mercado, ha llegado a retroceder más de un 2%. Al final del día termina la acción plana. Caídas similares se han visto en las cotizaciones de Christian Dior, Richemont, Swatch y Burberry. La española Puig soporta mejor el impacto y solo ha cedido un 0,1%.

La guerra cambia el rumbo

El sector del lujo es uno de los que más está sufriendo la guerra. Desde el estallido del conflicto el 28 de febrero, estas empresas, combinadas en el Europe Luxury Index, marcan caídas del 11,26%. Se trata de uno de los sectores más afectados por el choque entre EEUU e Irán. En cualquier caso, llevan un 2026 realmente complicado y en lo que va de año experimentan caídas del 18,43%. Hasta el comienzo de la contienda, su principal problema era la subida de precio de los metales preciosos y algunos síntomas de desaceleración en la demanda de su principal mercado, China; ahora la situación ha cambiado por completo. A peor.

Esto es preocupante para Europa debido al gran peso que tiene el lujo y sus empresas en el PIB europeo, siendo una de las grandes referencias. Según la Comisión Europea gracias a que empresas como Louis Vuitton, Hermes o Moncler venden en todo el mundo y son líderes del sector, este segmento alcanza el 5% del PIB de la zona euro con unas ventas totales de 985.000 millones de euros.

Es, sin duda, uno de los pilares que sostiene la economía del Viejo Continente y, además, tiene una gran característica como es su resiliencia a las crisis económicas. Cuando hay apuros en la actividad de la región, los más ricos siguen comprando y la demanda se mantiene inalterada… No pasa así con una guerra que cambia por completo su mapa internacional.

Oriente Medio es el mercado de más rápido crecimiento del lujo mientras China y Europa se contraen

En la presentación de este martes, LVMH (Louis Vuitton) advirtió de los problemas que ahora se han visto también en las firmas como Kering o Hermes. En resumen, Oriente Medio representa un 6% de toda la facturación y las ventas se desplomaron un 50%. Sin embargo, en el imperio de los Arnault consiguió aumentar las ventas en otras regiones del mundo y evadir el golpe. La facturación en EEUU creció un 3% y en Asia, un 7%.

Sin embargo, ni siquiera con estas cifras LVMH ha podido evitar perder más de un cuarta parte de su valor en lo que va de año y, principalmente, se debe a la guerra. El turismo es una de las fuentes clave que alimenta al sector del lujo, pues es en estos viajes donde más compras se producen. Además, el sector se está concentrando en Oriente Medio porque la población ultrarrica está migrando en masa a países como Emiratos Árabes Unidos o Catar por las grandes rebajas de impuestos que habían puesto en marcha los últimos años.

Por partes, el ya mencionado Louis Vuitton ha visto como la asistencia a los 'malls', las grandes tiendas físicas que sostienen su imperio, se desplomaron entre un 30% y 50%. En el caso de Hermes estamos hablando de que las ventas en Dubái han colapsado un 40%. Para un negocio tan inelástico como es el lujo, estos movimientos, aunque sean regionales, suponen una amenaza de primer orden.

Más allá del peso específico, Oriente Medio es el mercado de más rápido crecimiento para el sector del lujo y así lo reflejaron las cifras de Bernstein (utilizando datos de 2025). Según esta firma, Oriente Medio marcó un crecimiento del mercado en un rango del 6% al 8%, seguido de Asia, con un 3%-5%. Mientras esto pasa China, su gran mercado cede entre un 8% y 6% al igual que Japón, pues parece que ya ha alcanzado su plenitud y está en un punto de madurez. En Europa las cifras también son declinantes (-3%-1%). Es por ello que la preocupación es máxima ante un conflicto que ha detenido los viajes en el mercado con mayor potencial. Además, potencialmente puede lastrar el turismo a nivel global.

La guerra, además, rompe por completo con las buenas previsiones que auguraban los expertos para el sector del lujo cuando empezaba el año. Tras mucho tiempo de zozobra y dudas (principalmente por China y la economía mundial) parecía que los riesgos macroeconómicos estaban contendidos. Desde BNP Paribas esperaban un crecimiento del 6% del sector que ahora está totalmente en riesgo.


Álvaro Moreno
Julio De Manuel Écija
10:37 - 15/04/2026 Actualizado: 18:37 - 15/04/26
https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/13871510/04/26/el-mayor-refugio-ante-la-crisis-en-europa-se-hunde-la-guerra-en-oriente-medio-tumba-al-lujo-europeo.html

viernes, 17 de abril de 2026

Cómo responde nuestro cerebro ante las opiniones contrarias (y cómo entrenarlo para aprender a escuchar)


Cuando escuchamos una opinión contraria a la nuestra, en el cerebro se activan varias regiones implicadas en manejar el dolor y las amenazas.

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Escuchar una opinión contraria a la nuestra rara vez es una experiencia neutra. Aunque solemos atribuir esta dificultad a factores culturales o personales, la ciencia muestra que tiene raíces profundas en el funcionamiento del cerebro.

Desde la neurociencia sabemos por qué nos cuesta tanto escuchar opiniones diferentes.

El desacuerdo activa sistemas diseñados para detectar conflicto y mantener la coherencia interna.

Esto explica por qué solemos reaccionar con rapidez y, a menudo, con rigidez ante ideas que desafían lo que creemos.

El cerebro detecta conflicto antes de razonar

Cuando escuchamos una idea que contradice nuestra forma de pensar, el cerebro no empieza evaluando argumentos. Primero detecta que hay un conflicto. Una de las regiones implicadas en este proceso es la llamada corteza cingulada anterior o CCA.

Esta estructura actúa como un radar encargado de identificar inconsistencias entre nuestras expectativas y la realidad, así como conflictos entre respuestas o entre creencias. Por lo tanto, la CCA funciona como un "radar de incongruencias".

La evidencia neurocientífica muestra que la CCA forma parte de circuitos implicados tanto en el control cognitivo como en el procesamiento del dolor físico y del dolor social.

Por eso, una opinión contraria puede ser experimentada como algo incómodo o amenazante, incluso cuando no hay confrontación directa.

Junto a la corteza cingulada anterior se activan otras regiones. Una de ellas, la amígdala, está implicada en la respuesta de amenaza. Otra área importante, la ínsula, está relacionada con la percepción del malestar corporal.

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Conocer tu cerebro te puede ayudar a regularlo.

El resultado de este proceso es familiar para todos: nudo en el estómago, tensión corporal y una tendencia a defenderse o cerrar la conversación.

Finalmente entra en juego la corteza prefrontal dorsolateral, responsable de funciones como la planificación, la inhibición de impulsos y la toma de decisiones.

El coste cognitivo y emocional de integrar otra perspectiva

Aceptar una visión opuesta exige un esfuerzo considerable. El cerebro debe mantener al mismo tiempo dos modelos mentales incompatibles: "lo que yo creo" y "lo que tú dices".

Además, debe compararlos y decidir si alguno debe modificarse. Desde el punto de vista energético, es una operación exigente.

A este esfuerzo se suma la disonancia cognitiva: el malestar que aparece cuando una información amenaza la coherencia de nuestra visión del mundo o de nuestra identidad.

En muchos casos, este malestar no se resuelve escuchando al otro, sino justificando lo que ya pensábamos. Es lo que se conoce como "razonamiento motivado".

Por otra parte, muchas creencias están ligadas a la pertenencia a un grupo.

Cambiar de perspectiva puede ser experimentado, aunque sea de forma inconsciente, como un riesgo social: quedar mal, perder estatus o sentirse excluido.

El cerebro social está especialmente orientado a evitar ese tipo de amenazas.

El estrés dificulta escuchar y pensar con calma

Un factor clave en todo este proceso es el estrés.

Cuando este es elevado o sostenido, el sistema nervioso funciona en modo de alerta, lo que reduce la capacidad de la corteza prefrontal para regular emociones y sostener el desacuerdo con calma.

En ese estado, escuchar se vuelve especialmente difícil.

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Cambiar de perspectiva también puede interpretarse como un riesgo social, porque muchas creencias están ligadas a pertenecer a un grupo.

La buena noticia es que estos sistemas son plásticos. Las regiones cerebrales implicadas en el conflicto, la emoción y el control cambian con la experiencia y la práctica.

Escuchar desde la calma se puede entrenar

La dificultad para escuchar opiniones contrarias ha ido ganando presencia en el debate social y cultural. Especialmente en contextos donde las decisiones tienen consecuencias compartidas como en equipos de trabajo, instituciones o espacios de liderazgo.

El desacuerdo mal gestionado suele escalar hacia conflictos interpersonales, bloqueos comunicativos y deterioro del clima emocional.

Se trata de algo muy común en entornos laborales de alta demanda.

Afortunamente podemos entrenar la escucha desde la calma, circunstancia que mejora de forma clara el liderazgo y la toma de decisiones.

Prácticas como el mindfulness o el biofeedback reducen la reactividad automática y aumentan la capacidad de observar el desacuerdo sin responder de forma impulsiva.

Por ejemplo, estudios sobre redes cerebrales en reposo muestran que la práctica sostenida de mindfulness modula redes cerebrales implicadas en regulación emocional y flexibilidad cognitiva.

De este modo se favorecen respuestas más adaptativas ante la discrepancia.

Por otra parte, nuestros proyectos de investigación del grupo Neurociencia del Bienestar de la Universidad de Sevilla han mostrado que entrenar la regulación fisiológica y emocional se asocia con una mayor capacidad para pausar antes de responder, escuchar con menos reactividad y gestionar conversaciones difíciles con mayor claridad.

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El estrés nos hace estar en alerta, por lo que, en dicho estado, se nos dificulta escuchar a otros.

La clave no está en eliminar la incomodidad, sino en aprender a regularla para que no derive en rechazo automático.

Escuchar no significa ceder ni renunciar a los propios valores. Significa sostener la incomodidad el tiempo suficiente para ampliar el marco desde el que decidimos.

En un mundo cada vez más polarizado, la capacidad de escuchar opiniones contrarias es una habilidad neurocognitiva entrenable.

Comprender cómo responde el cerebro al desacuerdo es el primer paso para dejar de reaccionar automáticamente y empezar a responder con mayor calma, claridad y humanidad.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer el texto original.

    • Francisco Manuel Ocaña Campos
    • Título del autor,The Conversation*

jueves, 16 de abril de 2026

La guerra en Irán dará lugar a un nuevo orden mundial: las cuatro transformaciones que cambiarán la economía global

 

Caza de combate F-35B a punto de despegar del USS Tripoli en el marco de la operación Furia Épica / Comando Central de EEUU.


  • El conflicto pone en jaque el sistema del petrodólar y acelera el camino hacia un orden mundial multipolar
  • Asia se ve forzada a rediseñar su mix energético, apostando por carbón, renovables y reservas estratégicas
  • Drones baratos y eficaces imponen un nuevo paradigma bélico y obligan a transformar la industria de defensa global


La guerra está entrando en una fase de distensión; pero cargada de caos, giros de guion y sorpresas. En teoría, ambas partes parecen dispuestas a negociar para buscar una paz, aunque EEUU sigue presionando con un bloqueo propio del estrecho de Ormuz. Sin embargo, pase lo que pase, los analistas tienen claro que el mundo que saldrá de este conflicto será realmente diferente al que había antes. Incluso si la paz se firmase ahora, el choque ha obligado a replantear principios que se daban por seguras y ha provocado cambios de tendencias que estarán presentes los próximos años.

En declaraciones a elEconomista.es, Kunjal Gala, economista en jefe de mercados emergentes de Federated Hermes, señala al menos cuatro grandes cambios que prevalecerán como implicaciones a largo plazo. Estas son las consecuencias para el mundo de lo que ocurrirá con el régimen de los ayatolás y van mucho más allá de un bandazo momentáneo en los precios energéticos o de un golpe inflacionario a corto plazo. Un nuevo orden mundial asoma con efectos en la guerra, la energía y las relaciones internacionales.

El nuevo statu quo de Oriente Medio

Gala señala que el principal cambio es que el equilibrio de la región se ha roto y, aunque siempre se hablaba de que se trata de un escenario plagado de incertidumbre, se ha visto de forma clara que la zona ahora es vulnerable realmente a un conflicto prolongado (este u otro en el futuro), que afecte a todo tipo de países. Ciudades como Dubái parecían un oasis casi inalcanzable de los vaivenes mundiales, al igual que lugares como Catar o Yeda.

"Los países del Golfo han invertido fuertemente en convertir sus países en centros mundiales financieros y turísticos, garantizando la llegada de importantes flujos de capital", comenta Gala. En ese sentido, "es ampliamente probable que el conflicto tenga un impacto significativo sobre esta tendencia".

Sin embargo, lo que ve con más claridad el analista de Federated Hermes es que puede cambiar el gran equilibrio que sostiene no solo a la región, sino al reinado del billete verde: el 'petrodólar'. Desde los años setenta Arabia Saudí y EEUU pactaron que todo su comercio petrolero se basaría en dólares. Esto colocó a la moneda norteamericana en una situación envidiable y, según Deutsche Bank, es uno de los grandes pilares de su hegemonía global.

El pacto era claro: petróleo denominado en dólares, dado que EEUU es el principal comprador del mismo y garantiza la seguridad de la zona. Pero la realidad es que EEUU ya no es el principal comprador, sino que son los países asiáticos; y la seguridad de su tránsito ha quedado tocada de forma clara. "Prevemos que los gobiernos de Oriente Medio se volverán más cautelosos debido a la guerra, y podrían buscar diversificar sus posiciones", comenta el economista de Federated Hermes. En definitiva, "creemos que habrá una alteración del panorama geopolítico en la región, incluyendo esos acuerdos de seguridad que sustentan el petrodólar".

"Prevemos una clara desaceleración de los flujos de capital de Oriente Medio"

No todos están de acuerdo con esta afirmación. Desde Franklin Templeton comentan que reducir la hegemonía del dólar a estos acuerdos de seguridad y sostener que están en riesgo "es una visión notablemente simplista e invierte la relación de causalidad. Los países petroleros quieren hacer sus contratos en dólares porque el dólar les da acceso a mercados de capital más profundos".

No creen, por lo tanto, que lo que pase tras la guerra pueda tumbar al dólar y su dominio, más que nada porque no hay una alternativa al billete verde. "La escala y dinamismo, la credibilidad y la profundidad del mercado son las razones que sostienen al dólar. No hay una alternativa creíble: el euro necesitaría un mercado unificado, el yuan tiene controles de capital... La debilidad del dólar es cíclica y solo está en riesgo a nivel estructural por la política fiscal de EEUU. Los inversores no deberían apostar por un fin del reinado del dólar".

Sin embargo, pocos dudan de que afectará de forma clara al dominio monetario, provocando que el dólar se vea afectado y pierda posiciones en favor de un mundo más multipolar, aunque su reinado no caiga. "Los cimientos de este sistema (la hegemonía del dólar) ya estaban bajo asedio antes de la guerra dado que Oriente Medio ahora vende mayoritariamente a Asia y cada vez hay más petróleo fuera de los circuitos del dólar", señalan en Deutsche Bank.

Respecto al statu quo, más allá del petrodólar, "prevemos una clara desaceleración de los flujos de capital de Oriente Medio", comenta Gaya. En resumen, en una región dañada por el conflicto, esas megainversiones de Arabia Saudí, por ejemplo, hacia empresas europeas o norteamericanas se verán reducidas a corto plazo incluso en los primeros momentos de una paz. "Los fondos soberanos de estos países preferirán invertir su capital a nivel nacional que en el extranjero, dada la situación que se encontrarán".

Cambio en la seguridad energética

En segunda instancia, Federated Hermes comenta que veremos un cambio muy importante en la estructura energética global. Europa vivió un momento de máxima reevaluación de todas sus bases energéticas con Ucrania. De golpe se encontraron con que su principal proveedor no era seguro y que necesitaban replantear toda su estrategia ante un mundo que había cambiado por completo en cuestión de días. Asia se encuentra ante un momento similar y el resultado será un cambio brutal de su mix energético en busca de una diversificación por si en el futuro hay un problema semejante, para que no deban sufrir las consecuencias.

"Los países de Asia han tenido enormes repercusiones con reservas energéticas limitadas. El 80% del petróleo que pasa por Ormuz va a Asia", comenta Gala. En ese sentido, "la crisis forzará que muchos gobiernos reevalúen la seguridad energética y provocará tres cambios fundamentales".

En primer lugar, la firma explica que el carbón volverá a entrar en escena y se convertirá en un elemento de la cesta energética con mayor relevancia para cubrirse de una escasez de gas, en particular en el corto plazo. En segunda instancia, los países de la región iniciarán planes renovables y nucleares para reducir su dependencia de los hidrocarburos. En tercer lugar, viendo lo bien que le ha salido a China la construcción de una enorme reserva de petróleo y gas ante esta situación, el resto de países como India, Vietnam, Filipinas o Corea del Sur pasarán a lanzar sus propias megarreservas en el futuro. Contraintuitivamente, esto generará una fuente de demanda que no existía antes del conflicto, pues muchos de estos países, como la India, son una enorme vía de consumo.

Los países asiáticos abrazan la nuclear, las renovables... y el carbón, todo para evitar el gas de Oriente Medio

Respecto a un auge de las energías verdes orientales, "tras los recientes acontecimientos, los líderes regionales están reconsiderando su postura respecto a las energías renovables. El gobierno de Indonesia, que no se caracteriza por su rapidez, está realizando esfuerzos conjuntos para acelerar los proyectos de energía solar y geotérmica", comentan desde el Council of Foreign Relations (CFR).

El renacimiento nuclear en Asia acelerado por la guerra ya tiene un impacto claro en la región. Japón ya tenía un calendario de reaperturas de centrales para que la nuclear vuelva a representar un 20% del suministro, una cifra perdida desde la catástrofe de Fukushima. "Ahora en medio de la crisis, Japón está estudiando cómo acelerar este proceso. Al igual que China, que ya tenía agendados 23 reactores para la próxima década y está acelerando estos planes por la guerra, como Filipinas", explica el CFR. Este pasado 23 de marzo, Vietnam y Rusia firmaban un acuerdo para construir una central nuclear, que será la primera planta de todo el sudeste asiático. Malasia, Indonesia, Tailandia y Filipinas también han manifestado su intención de desarrollar capacidad nuclear.

Respecto al carbón, esto es algo que se ha visto a corto plazo ya en los planes energéticos de todos estos países. Y según parece, todo es poco para contener el riesgo de otro corte de gas, por lo que el aumento de este recurso ha venido para quedarse. Según publicó recientemente el New York TimesBangladés, India, Indonesia y Pakistán están desarrollando nuevas plantas carboníferas y aumentando su uso, aunque con solo un mes de guerra aún es pronto para detectarlo en aumentos oficiales en datos.

La competitividad europea se resentirá

El tercer punto es un nuevo golpe a Europa, que tendrá que afrontar un entorno de una menor competitividad por los mayores precios del gas. Hasta el comienzo del conflicto, la UE partía de una buena posición, al menos en principio, donde una combinación de suministro de GNL de EEUU y Catar garantizaba un gran superávit y precios baratos. Ese sueño se ha roto, dado que Catar ha perdido el 17% de su producción de gas natural licuado, según ha anunciado la misma Qatar Energy, y no la recuperará hasta como mínimo tres años y, posiblemente, cinco años.

Tal y como ha sucedido con Catar, mucha infraestructura necesaria para ese superávit gasista se ha dañado por la guerra en otros lugares y no será tan fácil como volver a pulsar un botón para que el gas vuelva a fluir. Como se ha visto en el caso catarí, estamos hablando de procesos de reconstrucción que se extenderán por años.

Esto dejará unos precios estructuralmente más elevados. En particular, esto se verá exacerbado por la entrada de Asia a competir en el mercado internacional, algo que "dejará los precios más altos durante algún tiempo, aumentará la vulnerabilidad de la UE, frenará el crecimiento y dificultará la desinflación", predice el CFR.

Esto llega a una industria europea que ya estaba sufriendo, pero que, tras la guerra de Ucrania, la subida de tipos de interés del BCE, los aranceles y otros problemas (como la competencia china), parecía encontrar algo de paz. Sin embargo, su productividad seguirá sufriendo y Europa tendrá que afrontar este desafío, probablemente, volviendo a reevaluar su suministro energético y tomando otras medidas. "Prevemos que esta situación generará en Europa un nuevo repunte del apoyo político a la electrificación y se impulsarán las ventas de vehículos eléctricos".

Un nuevo paradigma de la guerra

Las guerras en Ucrania y en Oriente Medio han confirmado que las industrias armamentísticas deben cambiar por completo para afrontar el futuro de la guerra. Frente los a misiles que cuestan millones de dólares que componen los sistemas de defensa aérea de EEUU e Israel, Irán ha podido cerrar el comercio mundial y poner en jaque la estrategia occidental con drones de pocas decenas de miles de dólares.

La asimetría de la Guardia Revolucionaria Iraní, con un mosaico de mando descentralizado, ha tenido su traducción en la economía de guerra. Teherán ha lanzado miles de misiles balísticos y drones shahed que han asolado infraestructuras críticas, han bloqueado el espacio aéreo y han provocado el pánico en las rutas de navegación. "De cara al futuro, es probable que esta asimetría económica altere los sistemas militares y de defensa tradicionales, lo que impulsará la demanda de tecnología relacionada que sea barata y eficaz", señala Gala.

El bajo coste y la rápida producción de los enjambres de drones aéreos han obligado a pedir ayuda a Ucrania; ha vaciado los arsenales de misiles interceptores; y ha desatado caídas en la industria armamentística, que se ve obligada a acelerar una transformación de todas las fábricas.

La última noticia de este cambio de paradigma de la guerra llegó la semana pasada desde Estonia. El ministro de Defensa del país báltico, Hanno Pevkur, anunció que cancelaba un proyecto de adquisición de vehículos blindados de infantería por valor de cerca de 600 millones de euros para comprar drones y sistemas antiaéreos. "Estonia ha cambiado su enfoque hacia la lucha contra los drones, la defensa aérea y los sistemas no tripulados", indicó Pevkur.


Álvaro Moreno
Julio De Manuel Écija
17:55 - 15/04/2026
https://www.eleconomista.es/economia/noticias/13871981/04/26/la-guerra-en-iran-dara-lugar-a-un-nuevo-orden-mundial-las-cuatro-transformaciones-que-cambiaran-la-economia-global.html