martes, 25 de agosto de 2026

Chinamaxxing: soft power y cultura de usar y tirar



Prendas de la marca de moda rápida Shein colgadas en sus oficinas de São Paulo, Brasil. 
(Reuters/Jorge Silva)


Las tendencias en redes en torno a la cultura china pueden ser un arma de doble filo, tanto para Occidente como para Pekín



Ahora que termina la ola de calor, pero continúa la canícula, un paseo bajo el aire acondicionado del centro comercial —el único refugio climático que parecen conocer muchas ciudades españolas— basta para percibir a pie de calle lo que lleva un tiempo cociéndose en redes. Cuellos, puños, mangas y botonaduras traen esta temporada, tanto en ropa formal como deportiva, un evidente aire asiático.

Una vez más, el fast fashion se ha puesto manos a la obra y, en pocas semanas, las perchas de las rebajas de verano se han llenado de prendas de inspiración china, imitando la famosa chaqueta unisex Tang que Adidas lanzó este año —siguiendo con la colección del Año Nuevo Chino que realiza desde 2018—. Lo que parecía un guiño comercial al enorme mercado chino, nacional e internacional, es en realidad un termómetro que mide una fiebre occidental: el chinamaxxing.

Chinamaxxing es una tendencia en redes que pretende, en población occidental, "maximizar" los aspectos más "chinos" de su vida cotidiana, a través de rutinas, alimentación, medicina alternativa, prácticas deportivas y espirituales, así como, por supuesto, asimilación estética. En esta línea, las redes se han llenado de jóvenes que, parafraseando la famosa cita de El club de la lucha, están "en un momento muy chino de su vida". Es precisamente la asimilación estética la vertiente más explícita por sí misma de esta tendencia, pero también está implícita en el resto, por el carácter escénico que imprimen las redes.

Paradójicamente, este aspecto cosmético tiene más enjundia que cualquier otro. De un significativo tiempo a esta parte, China está demostrando un inmenso interés —y una aún mayor capacidad— en ejercer el soft power más allá de las lindes de Asia. El soft power es un método de influencia internacional mediante la atracción y no la represión, en contraposición al hard power, militarista y económicamente violento. La hegemonía se alcanza a través de una combinación variable de ambos métodos. Este sistema de relaciones internacionales, que con tanta eficiencia aplicó Estados Unidos durante el siglo XX, fue puesto en marcha por China en Asia y África primero y ahora se extiende por el resto del mundo, especialmente en el corazón de la juventud del país con el que compite.

Esta deriva confirma la estrategia que, bajo el amparo (por llamarlo de alguna forma) de Estados Unidos, originalmente siguieron Corea del Sur y Japón, cuya popularidad en Occidente no era la mejor tras la Segunda Guerra Mundial. Curiosamente, ambos países comenzaron su viaje hacia la exportación cultural desde puntos de partida opuestos: Japón como método de continuidad imperialista en Asia tras el proceso de desarme y Corea del Sur como defensa cultural ante el colonialismo japonés. En ambos casos, tanto el Cool Japan como la Korean Wave (nombres oficiales de estas campañas) son resultado de la planificación estatal y han reportado industria, turismo e influencia internacional a ambos países.

China no podía, como lo ha hecho en otros ámbitos, quedarse atrás ni dejar de tomar los elementos más exitosos de otras experiencias para adaptarlos a su realidad económica y cultural. Lo que Reino Unido hizo con el pop, Estados Unidos con Hollywood, Japón con el manga y el anime y Corea del Sur con el K-pop y el K-drama, China lo está llevando a cabo por otras vías, en concreto mediante la tecnología —desde dispositivos hasta plataformas— y el comercio.

En este último terreno, China ha realizado exitosas campañas de blanqueamiento del fast fashion de Shein a través de colaboraciones con influencers occidentales y ampliando su oferta de tallas. Pero también a través de la cosmética, como ya hizo antes Japón y Corea del Sur, que ya consigue vender incluso en mercados cruelty-free a través de varias triquiñuelas comerciales, aunque toda la cosmética que se vende en China debe ser testada en animales por regulación estatal. Siguiendo el liderazgo de la cosmética coreana y japonesa, Sheglam, la empresa de maquillaje más importante de China, tiene ya presencia física en tiendas españolas, una pica en Flandes que aporta tanto credibilidad respecto a los estándares de calidad —algo que no estaba tan claro para los consumidores hasta hace unos pocos años— y permite también iniciar tendencias estéticas en redes, muy en consonancia con el chinamaxxing.

Como en el resto de ejemplos expuestos, China está sacando un rédito palpable de estos movimientos internacionales de poder. Desde el comienzo del segundo mandato de Donald Trump, los datos de la popularidad de Estados Unidos frente a China en la población mundial han caído en picado. Según datos de Nira Data, el año pasado la población del 79 % de los países sentía una preferencia personal y política por las posturas de Pekín frente a las de Washington. Y esto no se consigue solo con una actitud pasiva de oposición a Trump. Curiosamente, o no, buena parte de los apoyos preferentes hacia Estados Unidos provenían de países vecinos de China.

Al mismo tiempo, el carácter performático (para Occidente) de estas tendencias es un síndrome de desafección política y vacuidad cultural. Tomar elementos culturales aleatorios de oposición hegemónica —y usarlos para el rédito social en redes— no solo coquetea con el racismo y cae en apropiación cultural —a la que es especialmente vulnerable la población migrante china—, sino que se puede convertir en arma de doble filo para el aparataje del soft power asiático. La cultura, la existencia misma de una parte del mundo, no puede consumirse, no puede hacerse y deshacerse, usarse y desecharse con la misma ligereza con la que adquirimos paquetitos plasticosos que arrastran su huella de carbono desde el otro lado del mundo. Aunque quizá sí.


lunes, 24 de agosto de 2026

Cómo Miami se convirtió en el hogar de los ultrarricos en EE.UU. (y el efecto que tiene en que la vida sea más cara que en Nueva York)


Lauren Sanchez y Jeff Bezos caminan tomados de la mano en un evento deportivo en Miami en 2024.

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En marzo, el fundador de Facebook Mark Zuckerberg compró la que hasta el momento es la propiedad más cara que se haya vendido en Miami: pagó US$170 millones por una mansión aún en construcción de casi 2.800 metros cuadrados en la isla privada de Indian Creek.

Pero esta no es la propiedad más cara que se puede encontrar a la venta en esta ciudad del sur de Florida.

Actualmente, ese récord lo ostenta la casa del corredor de bonos John Daveney, en Key Biscayne, la cual está a la venta por US$237 millones. De hecho, si eres aficionado al cine, es posible que la reconozcas.

Aparece en la famosa película de 1983 Scarface (Cara cortada) -dirigida por Brian de Palma y protagonizada por Al Pacino - como la mansión del narcotraficante Frank López. Es donde vemos por primera vez a Elvira, el personaje que interpreta Michelle Pfieffer, descendiendo en un icónico ascensor de cristal.

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Una foto actual del ascensor por el que descendió Michelle Pfieffer en la película Scarface.

Aunque al 99,9% de la población mundial le resulte imposible plantearse pagar estas cifras extraordinarias por una vivienda, para el 0,1% que sí puede, Miami se ha convertido en uno de los destinos preferidos.

"Hay una gran cantidad de individuos de altos ingresos que se han mudado a Florida por los beneficios que ofrece la vida en Miami", le explica a BBC Mundo E.B. Solomont, periodista del diario The Wall Street Journal especializada en el mercado inmobiliario residencial.

"Hay una criminalidad baja, un gran clima, comunidades hermosas y no se pagan impuestos estatales", señala por su parte Mayi De la Vega, fundadora de One Sotheby's International Realty, una de las firmas de ventas de viviendas de ultralujo más reconocidas del sur de Florida.

Además de Zuckerberg, la lista de millonarios ilustres que han mudado su residencia en los últimos años a Miami incluye a Jeff Bezos, fundador de Amazon; Larry Paige y Sergei Brin, cocreadores de Google; y la hija del presidente Donald Trump, Ivanka, con su esposo Jared Kushner.

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"Una vez tienes a uno, dos o tres líderes de negocios influyentes que se mudan, habrá otros que vean los beneficios y los sigan, y de repente, ya no son pioneros", apunta Solomont. "De repente, hay toda una comunidad".

Mayi De la Vega sostiene que el mercado inmobiliario de Miami ha entrado "en una nueva era de las 'propiedades trofeo' porque los números de ventas de casas de más de US$60 millones van en aumento y el mercado solo sigue creciendo".

"Si hablamos de 2025, nuestro último año completo, tuvimos ventas por valor de más de US$517 millones, todo con propiedades de más de US$60 millones", explica.

Pero, ¿por qué Miami? ¿Por qué esta ciudad del sur de Florida que la ha convertido en un lugar tan atractivo para los más adinerados del mundo?

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Miami ha visto un crecimiento exponencial del mercado residencial en la última década.

La pandemia como punto de inflexión

Por su clima, sus playas y sus buenas comunicaciones aéreas, Miami ha sido visto históricamente como un destino atractivo para personas con grandes fortunas, particularmente aquellas de Latinoamérica.

"Pero fue durante la pandemia de covid que la gente en EE.UU. se dio cuenta que Florida estaba abierta para los negocios", explica E.B. Solomont.

Durante la pandemia, Florida generó polémica al convertirse en uno de los primeros estados en levantar las restricciones de movilidad para las personas en espacios públicos, en deshacerse del mandato que hacía obligatorio el uso de tapabocas y en reabrir las escuelas, los bares y los restaurantes.

Y aunque estas decisiones le valieron a Florida muchas críticas, también convirtieron al estado gobernado por el republicano Ron DeSantis en un destino ideal para personas de rentas altas que vivían en otros lugares con medidas de salud pública mucho más estrictas, como Nueva York, California o Illinois.

"Cuando a eso le sumas el hecho de que Florida es un paraíso fiscal [los residentes de Florida no pagan impuesto estatal a diferencia de otros estados], Miami se volvió inmensamente popular no solo por el espacio y el estilo de vida sino por ese gran incentivo tributario", explica Solomont.

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Florida abrió sus playas apenas 3 meses después de que se hubiera declarado la alerta de emergencia por la covid en 2020 en EE.UU.

Con la llegada de los primeros personajes influyentes del mundo de la tecnología y los negocios -como el cofundador de PayPal Peter Thiel o el creador del fondo de inversiones Citadel, Ken Griffin- se fue generando un "fenómeno acumulativo", como lo explica De la Vega.

"Hay una parte que tiene que ver con la moda", señala, "personas que dicen 'tal persona tiene el mismo dinero que yo y compró ahí, ¿debería yo comprar ahí también?'".

Eso hizo que se multiplicara la oferta enfocada al mercado del ultralujo en algunas zonas y que subieran los precios.

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El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, compró la que hasta el momento es la propiedad más cara que se haya vendido en Miami.

Ultramillonarios en Miami

Mayi de la Vega cree hay una regla clara en lo que se refiere a los precios del sector inmobiliario.

"Algo primordial que se aprende en el sector de los bienes raíces es el concepto de las tres 'U': ubicación, ubicación, ubicación".

Y en el condado de Miami-Dade, eso es sinónimo de vistas al mar o a la bahía.

"Por las propiedades frente al agua se piden precios superiores por ser tan escasas", dice Solomont. "Actualmente hay una situación en la que tienes más compradores que viviendas frente al agua disponibles, y hasta que eso no cambie, los precios seguirán subiendo", apunta la periodista.

Quizá no haya un sitio que refleje mejor esta realidad que la más exclusiva de las islas privadas de Miami, Indian Creek, que, según De la Vega, "sigue liderando en cuestión de precios astronómicos".

A Indian Creek se la conoce como el "búnker de los multimillonarios" y es donde tienen sus mansiones Mark Zuckerberg, Jeff Bezos e Ivanka Trump. Y a pesar de no ser mucho más grande que Central Park de Nueva York, la isla cuenta con su propio alcalde y su propia policía, y a ella se ingresa a través de un discreto puente blanco custodiado por dos casetas de vigilancia.

"Y si preguntas, ¿por qué Indian Creek?", señala De la Vega, "pues por que es una isla privada, tiene muchas comodidades, tiene lotes grandes, está rodeada de agua, lo que la hace un paraíso para los que tienen bote y, además, tiene una seguridad increíble".

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Una vista aérea de la entrada a la exclusiva isla de Indian Creek.

"Es una isla privada con campo de golf, una 'isla de millonarios' con terrenos que se venden por US$200 millones", explica.

Pero el mercado del ultralujo no se limita solo a comunidades aisladas como Indian Creek: el Wall Street Journal estima que en North Bay Road, una calle de aproximadamente 6,5 kilómetros de largo en Miami Beach y que es hogar de estrellas como Shakira y David y Victoria Beckham, hay unos US$1.700 millones en propiedades, convirtiéndola en la calle con mayor valor patrimonial de todo EE.UU.

También hay propiedades de más de US$60 millones a la venta en zonas más tradicionales de Miami, como Coconut Grove, Coral Gables o Key Biscayne.

Cambios

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Devaney dice que el de su casa es el helipuerto residencial más grande de EE.UU.

El corredor de bonos John Devaney asegura que cuando compró las propiedades que hoy componen su residencia de US$237 millones en Key Biscayne en 2003, lo hizo atraído por el inmenso helipuerto de alrededor de 1.000 metros cuadrados que se extiende sobre el agua y que en algún momento utilizó el expresidente estadounidense Richard Nixon.

"Un día con 33 años estaba volando en helicóptero y cuando yo, que crecí en Key Biscayne, vi ese helipuerto me dije: 'Me encantaría tenerlo para aterrizar mis helicópteros'".

En ese momento, en una venta que rompió todas las marcas de la época, pagó US$15 millones por el lote donde está construida la casa, y luego pagó otros US$15 millones por el lote adjunto.

Eran los precios normales de la prepandemia en Miami, explica De la Vega. "Me acuerdo que una de las propiedades que vendimos en esa época fue la de Shaquille O'Neill en Star Island [otra isla privada localizada a la entrada de Miami Beach] y fue por US$16 o US$18 millones".

Una de las explicaciones del desmesurado incremento en los precios de las propiedades del mercado del ultralujo de los últimos años es la cantidad de dinero que tienen a su disposición los más ricos.

Según datos recopilados en el llamado "Índice de Inequidad" de economistas de la Universidad de California, Berkley y la Escuela de Economía de París, la riqueza del 0,1% de la población más acaudalada se ha multiplicado casi 13 veces en los últimos 50 años. Para el estudio, se definían como parte del 0,1% aquellos con fortunas de más de US$43 millones.

Solomont dice que esta disponibilidad de dinero dispara lo que la gente paga por las cosas que compra: "Los agentes inmobiliarios dicen que el valor es lo que alguien está dispuesto a pagar por algo".

"Para ti y para mí, pagar US$1 millón por una propiedad puede ser inconcebible. Para otros, pagar US$10 millones sería una exageración. Pero cuando tienes miles de millones en tus cuentas, comprar una propiedad de US$60 millones puede no ser algo excepcional. Muchos las pagan en efectivo".

"No es que no haya una desconexión entre lo que la gente común puede pagar por una vivienda y estas mansiones multimillonarias", dice Solomont, "pero el volumen que vemos de compraventas [de más de US$60 millones] que se llevan a cabo evidencia que hay un mercado que sigue empujando los límites".

Según De la Vega, este crecimiento en las propiedades de más alto valor está también impulsando los precios de viviendas de rangos inferiores.

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La vista aérea a la propiedad de John Devaney: con el helipuerto siendo la atracción principal.

Todo esto se ha visto reflejado directamente en los precios que pagan el común de los residentes del Miami: según la Oficina de Estadísticas de EE.UU., el área de Miami-Ft. Lauderdale-Palm Beach superó a Nueva York en cuanto a costo de vida en EE.UU. de acuerdo al análisis de los datos de 2024.

La región conocida como la "Gold Coast" (Costa Dorada) es ahora aproximadamente un 5% más alto que el del área metropolitana de Nueva York y sus suburbios.

Además, los precios al consumidor en el sur de Florida han aumentado un 36% desde 2019, según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU.

Según informó el canal Fox Business, los precios de la vivienda en el sur de Florida se han disparado un 79% desde la pandemia, mientras que la prima anual promedio del seguro de hogar es la más alta del país.

Por eso no sorprende que, tras el enorme influjo de nuevos residentes que hubo a raíz de la pandemia, en los últimos años Miami esté perdiendo población.

A pesar de que el mercado del ultralujo en Miami parece no tener techo, su crecimiento genera dudas entre los analistas. "En cierto punto, la gente querrá saber si hay una burbuja. ¿Es realista pagar US$75 millones por una casa en el agua?", se pregunta Solomont.


  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 9 min
  • https://www.bbc.com/mundo/articles/cwylrx2rw8no

domingo, 23 de agosto de 2026

Los colores de las bayetas de microfibra no son casuales, ya que conforman un código para limpiar cada zona del hogar correctamente

 

Bayetas de colores. / Foto: iStock.


  • Usar la misma para todo favorece la contaminación cruzada, especialmente entre el baño y la cocina


La bayeta de microfibra es uno de los elementos de limpieza más populares entre la población, ya que permite la rápida higienización de todo tipo de superficies del hogar, consiguiendo grandes resultados casi sin esfuerzo. Existen diversos colores que componen las bayetas de microfibra, algo que puede parecer meramente estético, sin embargo, tiene más importancia de lo que puede parecer a simple vista. Los colores de las bayetas de microfibra permiten establecer un código por colores, identificando qué zonas del hogar se deben limpiar con cada bayeta.

Diferenciar las bayetas por colores es clave para una correcta higienización del hogar, ya que de lo contrario, se puede usar la misma bayeta para la limpieza de diversas zonas, favoreciendo la contaminación cruzada en el interior de las viviendas.

En algunas estancias no es tan relevante, pero en el caso de la cocina y el cuarto de baño, es imprescindible hacer uso de bayetas que estén destinadas únicamente a limpiar cada estancia, puesto que mezclar las bayetas de ambas estancias puede favorecer la proliferación de microorganismos y malos olores.

En consecuencia, los colores de las bayetas no solo hacen que sean más vistosas, sino que permiten la diferenciación de las mismas rápidamente, favoreciendo que el interior de los hogares siempre se mantenga limpio y eliminando el riesgo de contaminación de las estancias.

Código de colores en las bayetas de los hogares

Los especialistas en limpieza de Ecodomis así lo explican en un vídeo publicado en sus redes sociales: "Las bayetas son todas iguales, pero tienen una función muy diferente. Todas limpian exactamente igual, pero los colores son lo que marca la diferencia: estos sirven para evitar la contaminación cruzada", señalan.

Aunque no existe un código de colores predeterminado, los expertos de Ecodomis establecen uno que se puede aplicar en todas las viviendas:

  • Bayeta roja: sanitarios.
  • Bayeta amarilla: cristales y ventanas.
  • Bayeta verde: cocina.
  • Bayeta azul: el resto de muebles.

Así pues, este código de colores es simplemente un ejemplo, pero cada persona puede distribuirlos según desee: "Este es el código de colores más usado, aunque sabemos que mucha gente los usa de forma diferente", aclaran. La clave se encuentra en respetar el código establecido en la vivienda, sea cual sea el seleccionado.


https://www.eleconomista.es/actualidad/noticias/14006377/08/26/los-colores-de-las-bayetas-de-microfibra-no-son-casuales-ya-que-conforman-un-codigo-para-limpiar-cada-zona-del-hogar-correctamente.html

sábado, 22 de agosto de 2026

Señales de civilizaciones interestelares podrían estar ocultas en radiofrecuencias inexploradas



Imagen de las antenas de ALMA.



Un análisis mejorado de los datos archivados del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array muestra que podemos buscar inteligencia extraterrestre capturando más estrellas de las que se buscaban anteriormente



Confirmar la existencia de inteligencia extraterrestre mediante señales de radio, también llamadas tecnofirmas, es la piedra angular de la radioastronomía. Aunque la humanidad se pregunta desde tiempos inmemoriales si estamos solos en el universo, los radioastrónomos están en primera línea intentando responder incansablemente a esta cuestión milenaria. Para lograrlo, se han centrado tradicionalmente en una banda de frecuencias de radio específica llamada "pozo de agua", que se sitúa entre 1,42 y 1,66 GHz. Esto se debe a que dos moléculas que forman agua, el hidrógeno y el hidroxilo, emiten en esas frecuencias.

Sin embargo, una investigadora solitaria ha decidido ir contra la corriente planteando que, puesto que seguimos sin encontrar señales alienígenas, ¿y si estuviéramos buscando en la banda de frecuencias equivocada? La investigadora, Louisa Mason, estudiante de doctorado en la Universidad de Mánchester, propuso que la búsqueda en longitudes de onda de radio de alta frecuencia podría emplearse para buscar señales extraterrestres. Sus conclusiones fueron presentadas la semana pasada en la Reunión Nacional de Astronomía de la Real Sociedad Astronómica celebrada en Birmingham, y tienen el potencial de ampliar la búsqueda de inteligencia extraterrestre, centrándose específicamente en SETI.


Una nueva banda de frecuencias para la búsqueda

Para el estudio, Mason analizó datos archivados procedentes del Gran Conjunto Milimétrico/submilimétrico de Atacama (ALMA) en Chile, con una banda de radio conocida como Banda 3, que abarca de 90,642 GHz a 93,151 GHz. Aunque no se identificó ninguna tecnofirma, Mason logró mejorar los métodos de observación de estrellas en busca de señales de radio, captando más estrellas que aquellas a las que los radioastrónomos apuntan habitualmente.

"Durante décadas, las búsquedas de SETI se han concentrado en una parte relativamente pequeña del espectro radioeléctrico", afirmó Mason. "Queríamos preguntarnos qué podría ocurrir si miráramos en un lugar muy distinto. Las bandas de radio milimétricas y submilimétricas permanecen casi completamente inexploradas para SETI, así que en realidad se trata de abrir un nuevo ámbito del espacio de parámetros donde buscar".

Como contexto, las frecuencias de radio del "pozo de agua" utilizadas por los radioastrónomos se enmarcan en lo que se conoce como ondas de radio decimétricas o centimétricas, mientras que las ondas de radio milimétricas y submilimétricas van de 30 GHz a 300 GHz y de 300 GHz a 3.000 GHz, respectivamente. Las bandas de frecuencia se calculan dividiendo la velocidad de la luz (3 × 108 m/s) entre la frecuencia (en este caso, 90 × 109 Hz, como empleó Mason), lo que da 3,33 milímetros.

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Más estrellas de las que se creía

Mientras los científicos han utilizado tradicionalmente bases de datos consolidadas como Gaia, Mason fue un paso más allá al emplear lo que se conoce como Modelo Galáctico de Besanzón. Se trata de un modelo informático muy detallado de la Vía Láctea que informa a los astrónomos de qué estrellas adicionales están observando cuando solo apuntan a una estrella concreta. Al final, Mason aplicó el Modelo Galáctico de Besanzón a un estudio de radio previo de SETI con 1.327 observaciones, que inicialmente utilizó Gaia para estimar unas 288.000 estrellas, elevando la cifra hasta unos 6,1 millones de estrellas.

"Una de las cosas más apasionantes de este trabajo es darse cuenta de que hemos estudiado muchas más estrellas de las que se pensaba en un principio", señaló Mason. "Incluso una observación muy pequeña puede contener un número y una diversidad enormes de estrellas que quizá nunca pretendimos estudiar. Al combinar observaciones de alta frecuencia con simulaciones galácticas, podemos comprender mejor qué es exactamente lo que hemos buscado y hacia dónde deberíamos mirar a continuación".

Por ahora, SETI y el resto de la radioastronomía siguen sin encontrar nada en lo que respecta a confirmar una tecnofirma definitiva. Sin embargo, posiblemente una de las tecnofirmas potenciales más famosas jamás identificadas es la conocida como señal Wow!, detectada el 15 de agosto de 1977 por el astrónomo Jerry R. Ehman mientras revisaba una impresión de datos de unos días antes. La impresión mostraba una señal muy intensa que duró 72 segundos, lo que llevó a Ehman a escribir "¡Wow!" sobre el papel. No obstante, a pesar de innumerables búsquedas, los astrónomos jamás han logrado replicar la señal.

¿Qué nuevos descubrimientos sobre señales alienígenas potencialmente ocultas en altas frecuencias de radio inexploradas harán los investigadores en los próximos años y décadas? Solo el tiempo lo dirá, ¡y por eso hacemos ciencia!

Como siempre, ¡seguid haciendo ciencia y seguid mirando al cielo!

viernes, 21 de agosto de 2026

El 'boom' de la proteína, bajo sospecha: comer menos podría favorecer la longevidad


Mujeres pratican deporte con una pesa de madera en Tokio. 
(EFE/Franck Robichon)



Desde hace décadas se sabe que reducir la ingesta de calorías puede prolongar la vida de numerosos organismos y disminuir el riesgo de enfermedades asociadas a la edad, como el cáncer



Hace unos años era extraño encontrar productos enriquecidos con proteínas en los supermercados, pero ahora ocupan estanterías enteras. Pero, ¿necesita realmente la población consumir tanta proteína?

Dudley Lamming, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison, se dedica a investigar los nutrientes para promover la salud y la longevidad. Es el autor principal de una revisión de más de 350 investigaciones que se publica este viernes en la revista Cell Press Blue. El documento plantea una conclusión aparentemente contradictoria: para parte de la población, reducir el consumo de proteínas podría aportar beneficios metabólicos y, según los resultados obtenidos en modelos animales, favorecer la longevidad.

Para Lamming, está “absolutamente claro” que las proteínas aportan beneficios al crecimiento muscular y a la respuesta al ejercicio en personas activas. Pero el autor se centra en las personas sedentarias y explica que muchas consumen más proteínas de las que realmente necesitan, lo que probablemente “tenga consecuencias negativas para la salud”.

El escrito expone que durante décadas los científicos han sabido que consumir menos calorías puede prolongar la vida en muchos organismos y reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con la edad, como el cáncer. Sin embargo, mantener una dieta baja en calorías resulta difícil para la mayoría de las personas.

Los autores añaden que varios ensayos clínicos recientes en humanos también han demostrado que reducir la ingesta de proteínas puede disminuir el peso y la masa grasa, así como mejorar los niveles de glucosa en sangre en ayunas, aunque las personas con restricción proteica tienden a consumir más calorías.

A principios de 2026, las autoridades estadounidenses publicaron sus nuevas guías alimentarias y situaron el objetivo diario entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal, frente a la cantidad diaria recomendada de 0,8 gramos por kilogramo utilizada hasta entonces.

Este contexto de creciente consumo fue el que impulsó a Lamming a revisar décadas de investigación sobre la restricción de proteínas y el envejecimiento. El equipo describió posibles mecanismos que surgen de forma consistente en los estudios y que podrían explicar cómo las dietas bajas en proteínas podrían mejorar la salud y promover la longevidad. Estos mecanismos sugieren que la restricción de proteínas ralentiza el envejecimiento al mejorar el metabolismo, modificar la respuesta celular a los nutrientes, reducir el daño celular y preservar la función celular saludable.

“Las recomendaciones recientes han animado a la gente a consumir más proteínas, pero también a hacer más ejercicio. Probablemente debamos personalizar las recomendaciones sobre proteínas no solo en función de la edad, sino también del nivel de actividad física de cada persona”, concluye el autor principal.

Para Esther López García, profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid, presidenta del Observatorio de la Nutrición y de Estudio de la Obesidad (NAOS) y miembro del Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Epidemiología, este artículo “es paralelo a lo que se sabe sobre el efecto de la restricción calórica en la longevidad”.

Opina en declaraciones a SMC que la investigación “es atrevida”: “Cuestiona la recomendación actual que se da a la población general de incrementar la ingesta de proteínas para mejorar la salud. Esta recomendación se ha dado desde hace tiempo a las mujeres embarazadas y a las personas mayores, pero en las Guías Dietéticas Americanas de 2025 se introduce para la población general. En España, las guías dietéticas de 2023 no hacen esta recomendación, pero la realidad es que hay una moda generalizada de proponer dietas con alto contenido proteico para todos en nuestro país”.

Para López, los autores “aciertan con la idea de que se necesita más investigación para entender si las dietas ricas en proteínas realmente tienen efectos beneficiosos para la población general”. No obstante, aclara que su trabajo “necesita ser completado con la evidencia que proporciona la ciencia observacional y los ensayos clínicos que se realizan en personas". “No todo lo que se observa en modelos animales se puede trasladar directamente a humanos”, finaliza.