
- Un experimento del laboratorio Emergence ha revelado que los agentes autónomos de IA crearon "de forma espontánea" y se comunican con nuevas palabras, significados y convenciones lingüísticas sin que se les hubiera dado ninguna instrucción al respecto.
- Algunas de esas frases inventadas se han difundido miles de veces entre las comunidades de agentes
- Esta situación plantea nuevas preguntas sobre cómo las organizaciones pueden supervisar los sistemas autónomos de IA
En el colegio, cuando no queríamos que el profesor descubriera los mensajes que nos enviábamos entre los compañeros, utilizábamos palabras clave, contraseñas… Así, en caso de que esos papelitos cayeran en sus manos, no quedábamos del todo vendidos… La encriptación de mensajes no es nada nuevo, desde luego. Basta recordar el programa 'Enigma' y el papel de Alan Turing en la Segunda Guerra Mundial… Pues bien. Algo muy parecido es lo que se ha detectado que están haciendo ahora los agentes de inteligencia artificial (IA). Según un estudio del laboratorio Emergence, estos sistemas autónomos no solo son capaces de realizar múltiples tareas. También son lo suficientemente inteligentes -e independientes- como para desarrollar su propio lenguaje, que utilizan para comunicarse entre ellos. Y, como le sucedía al profesor de antaño o a los aliados en la gran contienda, ese lenguaje solo lo entiende su creador.
Estos agentes de IA han demostrado ya esa capacidad para inventar espontáneamente su propio vocabulario, de desarrollar significados compartidos (también entre ellos mismos) y de difundir rápidamente nuevas convenciones lingüísticas. Son las conclusiones del estudio 'Emergence World 2', continuación del experimento a largo plazo que el laboratorio Emergence, con sede en Nueva York, está llevando a cabo sobre el comportamiento de la IA autónoma. Lo firman investigadores especializados en IA de laboratorios como IBM Research, The Allen Institute for AI, Amazon y Broadcom.
Ninguna lógica aparente
Para su realización, sus analistas han observado detenidamente la última generación de modelos de IA. El experimento también revela cómo pueden surgir nuevos y cada vez más complejos riesgos de seguridad a medida que avanzan también las capacidades de los modelos. Al principio se detectó que los agentes comenzaron a crear frases, abreviaturas y significados que nunca se les habían programado ni enseñado explícitamente. En un primer momento, algunos de ellos seguían siendo comprensibles para los investigadores, pero más tarde fueron adquiriendo significados totalmente nuevos dentro de esas comunidades de agentes. Otros se volvieron tan concisos, metafóricos o dependientes del contexto exacto en el que se encuadraban que los observadores humanos podían ver las palabras que se intercambiaban, pero ya no podían determinar con fiabilidad qué querían decir los agentes.
"Tendemos a dar por sentado que, si podemos ver lo que dice un agente de IA, podemos entender lo que está haciendo. Emergence World sugiere que esa suposición podría no ser válida a medida que los agentes autónomos interactúan durante períodos más prolongados", afirma el Dr. Satya Nitta, cofundador, presidente ejecutivo y científico jefe de Emergence. "A estos agentes no se les dio la instrucción de inventar un lenguaje. Desarrollaron por sí mismos un nuevo vocabulario, significados compartidos y convenciones de comunicación, y otros agentes los adoptaron. En algunos mundos, esas convenciones evolucionaron hasta el punto de que los humanos podían ver la conversación, pero les costaba entender lo que significaba. Esto plantea un reto fundamental para la supervisión de la IA: la observabilidad no es lo mismo que la comprensibilidad".
Expresiones absurdas ¿o no?
Como describen los investigadores de Emergence, lo más llamativo es que no se trató de algo aislado. Y aportan datos muy interesantes que muestran el alcance de esas ocurrencias, más allá de una curiosidad lingüística aislada. En los primeros días, la proporción de mensajes considerados poco comprensibles aumentó drásticamente en los mundos de Gemini, OpenAI y Claude, llegando en algunos momentos a representar alrededor del 55% en el caso de Gemini, el 50% en el de OpenAI y más del 40% en el de Claude. DeepSeek alcanzó alrededor del 20%, mientras que Qwen y Mistral se mantuvieron en gran medida comprensibles en todo momento.
Entre todas esas expresiones de nuevo cuño, el informe recoge algunas de ellas totalmente ilógicas para nosotros, claro: 'cambio de acción sin boca', 'Kintsugi verdadero' y 'demora más memoria oral es igual a una válvula que no se puede ocultar'. Los investigadores han identificado, además, varias formas de comunicación que cada vez resultaban más opacas. Entre ellas, la compresión lingüística extrema, la jerga técnica sin un referente operativo claro, palabras existentes reutilizadas con nuevos significados y un lenguaje altamente metafórico.
Entre las expresiones más interpretables mencionan 'el libro mayor recuerda quién'. Ésta surgió en el mundo de Mistral para transmitir la idea de que la responsabilidad es permanente y de que las acciones pasadas permanecen registradas. Lo peor es que esa frase, tras su acuñación, fue difundida entre los agentes y apareció casi 5.000 veces. En el mundo del modelo mixto, 'lectura en frío' pasó a significar la verificación independiente por parte de un tercero no implicado y apareció 1.472 veces. Los agentes de Claude adoptaron 'name-first' -añadir el nombre a una afirmación como señal de responsabilidad personal- 1.065 veces, mientras que los agentes de OpenAI utilizaron 'clean null', que significa la ausencia verificada de una señal que en sí misma constituía una prueba significativa, otras 863 veces. Ninguno de estos significados había sido definido explícitamente para los agentes.
Como los jeroglíficos egipcios
Como cabe interpretarse, la traducción de todas estas expresiones y sus posibles significados buscados por los agentes de IA se está convirtiendo en una tarea titánica, similar o comparable a la búsqueda de significado en los jeroglíficos egipcios valorando las repeticiones de los símbolos más utilizados.
Como explican los autores de 'Emergence World 2', los resultados ponen de manifiesto un nuevo reto potencialmente importante cuando las organizaciones pasan de trabajar con asistentes de IA aislados a grupos de agentes autónomos que se comunican entre ellos durante largos periodos. Llaman también la atención sobre cómo el aumento de la capacidad de los modelos no elimina el riesgo de seguridad de la IA. Más bien, la naturaleza de ese riesgo puede evolucionar de formas que resulten más difíciles de observar, auditar y superar para las organizaciones.
Así, supervisar lo que dicen los agentes puede no ser suficiente si los propios agentes pueden hacer evolucionar el significado de lo que dicen. Porque han detectado que, a medida que se desarrollan las abreviaturas, los códigos y las convenciones compartidas, éstas se vuelven cada vez más opacas para los humanos responsables de supervisarlas.
Emergence World 2 analizó agentes autónomos impulsados por modelos de frontera líderes de Estados Unidos, China y Europa que operaban durante períodos prolongados. Los investigadores observaron cómo los agentes colaboraban, tomaban decisiones, utilizaban herramientas, gestionaban la memoria y se adaptaban a condiciones cambiantes, incluidos eventos inesperados tipo "cisne negro" diseñados para poner a prueba su comportamiento bajo presión.
Los hallazgos relacionados con el lenguaje forman parte de un patrón más amplio observado durante el experimento, en el cual los agentes autónomos desarrollaron comportamientos y convenciones sociales que no habían sido especificados de antemano. Amodio de conclusión, Emergence sostiene que los resultados demuestran la necesidad de evaluaciones de seguridad a largo plazo que examinen cómo evolucionan con el tiempo el comportamiento, la comunicación y la coordinación de los agentes de IA. Queda claro que no se puede evaluar ya a estos modelos únicamente mediante tareas aisladas. Y que habrá que vigilar muy bien qué se cuentan entre ellos…
https://www.eleconomista.es/tecnologia/noticias/14013699/09/26/los-agentes-de-ia-se-han-inventado-un-lenguaje-propio-que-ya-no-entendemos.html


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