martes, 12 de mayo de 2026

La economía mundial contiene el aliento ante el histórico desplome de los inventarios de petróleo: "Lo peor está por llegar"

 

Vista aérea de tanques de almacenamiento de petróleo y el acero de oleoducto. Foto de iStock.


  • En el mes de junio se pueden empezar a sentir las consecuencias reales
  • Aunque reabra Ormuz, recuperar la normalidad va a ser complicado
  • Cada día se evaporan 6,6 millones de barriles de las reservas globales


Mientras que los mercados miran hacia otro lado, la economía global se enfrenta a una crisis energética sin precedentes que está a punto de comenzar a sentirse de forma real y tangible, más allá de los precios del surtidor. Aunque el descenso de los futuros de petróleo durante esta semana ha supuesto un alivio para los mercados, bancos centrales y consumidores, los fundamentales del mercado dicen otra cosa. Ese descenso del precio está lejos de ser el fin de los problemas de un mercado que se ha tensionado a la 'velocidad de la luz' y eso que partía de una situación de histórica sobreoferta (se producía mucho más petróleo del que se consumía). Esa sobreoferta permitió que las refinerías y los centros de almacenamiento acumulasen reservas de petróleo a buen precio. Sin embargo, hoy, esas reservas están desapareciendo muy rápido; cada día se 'evapora' el equivalente al consumo de cinco 'Españas'. Las reservas mundiales de petróleo se desplomaron a un ritmo récord en abril, generando el riesgo de un nuevo y fuerte repunte de los precios antes de la temporada de viajes de verano.

Las reservas de crudo se han desplomado en casi 200 millones de barriles, o 6,6 millones de barriles diarios, según estimaciones de S&P Global Energy, incluso cuando los precios más altos provocaron un desplome de la demanda de unos 5 millones de barriles diarios, la caída más pronunciada jamás registrada fuera de la pandemia del covid. Este descenso supone que cada día desaparecen reservas suficientes para alimentar la demanda de unas cinco 'Españas', una cifra muy grande, teniendo en cuenta que España es una economía relativamente intensiva en petróleo dado sus niveles de desarrollo y que es la decimosegunda potencia mundial.

La economía global está sufriendo ya los elevados precios del combustible, que erosionan de forma notable el poder adquisitivo de unos consumidores que estaban manteniendo el crecimiento económico en Europa. Al mismo tiempo, algunos sectores muy sensibles al precio del petróleo ya empiezan a reducir sus inversiones y operaciones (por ejemplo, las aerolíneas), lo que también reduce la inversión, el componente más volátil del PIB, en la economía. Al mismo tiempo, unos gobiernos con posiciones fiscales ya muy vulnerables, se endeudan para intentar amortiguar el impacto de la crisis energética en los bolsillos de sus ciudadanos. Esto es solo una parte. El ajuste real aún está por llegar, según los expertos.

"Desafortunadamente, las mejoras en la intensidad del consumo de petróleo son un arma de doble filo. El consumo de petróleo hoy en día está más concentrado en usos de alto valor y en áreas donde no hay sustituto, como el transporte terrestre o aéreo y el transporte marítimo", advierte Christof Rühl, Investigador principal del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia y miembro del consejo asesor de Crystal Energy.

Este experto destaca que estas son actividades económicas fundamentales, menos sensibles a los precios que los motores de crecimiento discrecionales o orientados al consumo. Una vez interrumpidas, es probable que se produzcan efectos en cascada en toda la economía, sentencia. Este es otro punto de no retorno. A todo ello habría que sumarle la expectativa de que los bancos centrales comiencen a subir tipos, lo que también dañará la actividad económica y la inversión en un intento por devolver a la inflación al objetivo del 2%.

Un ajuste inevitable en el mercado

"Esto es enorme, está muy por encima del rango habitual", asegura Jim Burkhard, jefe de investigación de crudo en S&P, añadiendo que, en un mes normal, las reservas mundiales fluctúan entre unos cientos de miles y un millón de barriles, según explica en declaraciones a el Financial Times"Se avecina un ajuste inevitable del mercado", asegura. En total, el mercado petrolero ha perdido 1.000 millones de barriles de crudo debido a la guerra con Irán hasta la fecha y, aunque la demanda está cayendo rápidamente, está siendo "superada por la pérdida de oferta", agregó. "Los precios del crudo seguirán subiendo".

Los precios del petróleo se han disparado desde el inicio de la guerra a finales de febrero, debido a que tanto Irán como EEUU han restringido el tráfico a través del estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial, y a que los ataques han dañado la infraestructura energética de la región. Sin embargo, los operadores han advertido que es probable que los precios suban aún más una vez que las reservas mundiales caigan por debajo de niveles críticos, y algunos predicen que ese punto de inflexión se alcanzará en las próximas semanas. Los más atrevidos señalan junio como el mes crítico.

En este contexto, Pedro Santa Cruz, director de Freedom24 Iberia asegura que "la pregunta clave es muy simple: ¿está abierto el Estrecho de Ormuz o no? Mientras siga parcialmente cerrado, el mercado va a seguir tensionado. Si el bloqueo se prolonga, ver el barril por encima de los 200 dólares no debería sorprender a nadie. No es un escenario extremo, es pura aritmética: estamos perdiendo en torno al 13% del suministro global y ese volumen no puede sustituirse con rapidez."

Por ahora, con el barril de Brent por encima de los 100 dólares (se prevé que el crudo siga 'caro' por un tiempo), todavía no se refleja el riesgo real que está generando esta crisis. Los datos de S&P incluyen todo el petróleo almacenado tanto por gobiernos como por empresas, así como el que se encuentra actualmente a bordo de buques cisterna en alta mar. La caída incluye el petróleo liberado por la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos en respuesta a la crisis energética derivada de la guerra. Aunque las reservas mundiales totales de petróleo ascienden a unos 4.000 millones de barriles, según Burkhard, una gran parte de ellas se destina a las operaciones diarias, como el buen funcionamiento de las refinerías y la presurización de los oleoductos, lo que limita el volumen que se puede extraer fácilmente.

Unos 40 días de suministro

Poco a poco, las reservas mundiales de petróleo se están acercando a su nivel más bajo en ocho años, según Goldman Sachs. El banco añadió que solo quedan unos 40 días de suministro de productos refinados, como gasolina, diésel y combustible para aviones, en todo el mundo, y señaló descensos especialmente importantes en Asia y África. "La velocidad de agotamiento y las pérdidas de suministro en algunas regiones y productos son preocupantes", afirman los analistas de Goldman Sachs.

En el norte de Europa, las reservas de combustible para aviones han caído a su nivel más bajo en seis años en abril, según la agencia de precios Argus, mientras que en EEUU las reservas de gasolina se encaminan a alcanzar su nivel más bajo de la historia en verano, durante la temporada alta de conducción.

EEUU aguanta mejor... por ahora

A pesar de que el precio medio de la gasolina en las gasolineras ronda los 4,50 dólares por galón, los conductores estadounidenses aún no han reducido significativamente su consumo, según Morgan Stanley. El banco estima que uno de cada once barriles de petróleo es utilizado por los conductores estadounidenses y pronostica que las reservas de Estados Unidos podrían caer por debajo de los 200 millones de barriles a finales de agosto, lo que equivale aproximadamente a una semana de demanda.

Sin embargo, EEUU aún no ha sentido el impacto total de la crisis, afirmó Burkhard, señalando que sus reservas de crudo siguen siendo superiores a las de esta misma época del año pasado. La mayor parte de la caída global de las reservas se ha registrado en Asia, añadió. Indicó que una fuerte caída en las reservas estadounidenses podría desencadenar una alarma generalizada. "Lo peor de la crisis está por venir", concluye.

La economía mundial contiene el aliento

La economía mundial todavía no ha sentido de lleno el golpe de la crisis del petróleo, pero eso no significa que el peligro haya desaparecido. De hecho, según un extenso informe de BCA Research elaborado por su estratega jefe, Peter Berezin, "el riesgo de recesión aumentará de forma significativa si el estrecho de Ormuz permanece cerrado hasta junio". El analista advierte de que el mundo se encuentra aún en la fase inicial del shock energético y que buena parte de los daños tardan meses en aflorar plenamente. "Históricamente, los shocks petroleros tienen un impacto retardado sobre la actividad", recuerda BCA, señalando que el mayor efecto sobre el crecimiento suele producirse cuatro trimestres después del inicio de la crisis y el impacto máximo sobre el PIB llega alrededor de seis trimestres más tarde. Desde JP Morgan ya señalaban un riesgo de recesión del 35% de probabilidad a nivel global.

Por ahora, el mercado está sobreviviendo gracias a varios amortiguadores extraordinarios. El primero son las reservas acumuladas durante los últimos años que se están evaporando rápidamente. Por otro lado, el informe explica que la aparente resistencia de la economía también tiene mucho que ver con factores psicológicos y temporales. Empresas y consumidores siguen actuando como si el shock fuese pasajero. "Si la gente espera que los precios permanezcan altos solo temporalmente, recurrirá a sus ahorros o se endeudará para mantener su nivel de gasto", explica Berezin.

Eso mismo está ocurriendo con las empresas, que continúan contratando y evitando despidos ante la expectativa de que la crisis energética remita pronto. El problema es que el mercado podría estar subestimando el riesgo geopolítico. Matt Gertken, estratega geopolítico jefe de BCA, cree que los inversores "son demasiado complacientes" y estima que, aunque existe un 60% de posibilidades de que Irán y EEUU alcancen algún tipo de acuerdo, "solo hay un 30% de probabilidades de que ese acuerdo sobreviva más de doce meses".

La IA también amortigua el golpe

Otro elemento que está evitando, de momento, un desplome económico es el extraordinario auge de la inteligencia artificial. La inversión en hardware y software vinculados a la IA ha alcanzado niveles récord en EEUU, representando ya el 4,9% del PIB, por encima incluso del pico de la burbuja tecnológica del año 2000. Este boom está sosteniendo la demanda global y favoreciendo especialmente a Asia, donde numerosos países están profundamente integrados en la cadena de suministro tecnológica. Sin embargo, BCA alerta de que este apoyo es frágil: "Fuera de la inteligencia artificial, la inversión empresarial ha sido tibia", lo que significa que, si el impulso tecnológico se debilita, desaparecería uno de los principales pilares que están manteniendo viva a la economía mundial.

Mientras tanto, la inflación sigue siendo una amenaza latente. Aunque las expectativas de inflación a largo plazo permanecen relativamente contenidas, BCA recuerda que esto se debe en parte a la creencia de que los bancos centrales "harán lo que sea necesario" para devolver la inflación a sus objetivos. El problema es que el crecimiento salarial global ya se ha desacelerado desde el 5,1% hasta el 3%, y si la inflación energética continúa subiendo, los salarios reales podrían caer otro 1% durante los próximos doce meses. Eso implicaría una erosión progresiva del poder adquisitivo de los hogares y, eventualmente, un frenazo del consumo.

La historia económica tampoco invita al optimismo. Berezin recuerda que en los grandes shocks petroleros de los años 70 y comienzos de los 80 las bolsas resistieron inicialmente, incluso mientras el petróleo se disparaba, para desplomarse meses después cuando la recesión empezó a hacerse evidente. "Los mercados tienden a reaccionar con retraso al impacto de los precios del petróleo", subraya BCA. El S&P 500 apenas cayó un 11% durante el embargo árabe de 1973 pese a que el petróleo se disparó un 135%, pero después se hundió un 36% cuando la economía entró en recesión. Un patrón similar ocurrió tras la Revolución iraní de 1979.

Por todo ello, el mensaje central del informe es también que lo peor podría no haber llegado todavía. La economía global sigue funcionando gracias a inventarios acumulados, gasto fiscal, compras preventivas y el boom de la IA, pero todos esos factores tienen fecha de caducidad. Si el estrecho de Ormuz continúa bloqueado y hogares y empresas empiezan a asumir que el shock energético será duradero, el comportamiento económico podría cambiar bruscamente hacia la cautela. Y es precisamente ahí donde, según BCA Research, el riesgo de recesión volvería a dispararse.


Vicente Nieves
8/05/2026 - 11:18
https://www.eleconomista.es/economia/noticias/13910383/05/26/la-economia-mundial-contiene-el-aliento-ante-el-historico-desplome-de-los-inventarios-de-petroleo-lo-peor-esta-por-llegar.html

lunes, 11 de mayo de 2026

El descubrimiento cuántico chino que puede dejar obsoletos los centros de IA




Centro de datos en Virgina, EEUU. (REUTERS/Leah Millis File)



China demuestra un sistema cuántico a pequeña escala que iguala a los superordenadores de IA en predicciones meteorológicas por menos del 1% del presupuesto, poniendo en duda la rentabilidad de los actuales centros de datos



99 por ciento. Esa sería la reducción de coste y tamaño de un centro de datos IA si el camino iniciado por un grupo de científicos chinos llega a extenderse a todos los procesos de inteligencia artificial. Según su investigación y experimentos, publicados en la revista científica Physical Review Letters, su sistema cuántico compacto igualó e incluso excedió la potencia de proceso de una granja de servidores IA con 10.000 nodos.

Este hallazgo es un avance radical comparado con la actual infraestructura IA. Un centro informático de IA capaz de predecir el clima con semanas de antelación tiene un coste habitual de 100 millones de dólares o más. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos ha invertido casi esa misma cantidad en actualizar su superordenador Rhea, mientras que empresas privadas como Tomorrow.io han usado más de 175 millones. El sistema cuántico chino logra el mismo rendimiento operativo por menos del 1% de esa inversión.


Cómo lo han hecho

Como apunta el diario hongkonés South China Morning Post, el equipo de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China y la Universidad China de Hong Kong utilizó un sistema de resonancia magnética nuclear de nueve espines que interactúan entre sí, formado por cuatro núcleos de carbono y cinco de protones en una molécula de ácido crotónico. Un espín funciona como una brújula atómica microscópica que apunta en diferentes direcciones para procesar información. El diseño prescinde de circuitos y opera usando la dinámica hamiltoniana intrínseca, un palabro científico que significa que procesa los datos siguiendo el movimiento natural y las colisiones de los átomos sin necesidad de forzarlos con técnicas de control externo.

La arquitectura se basa en la computación cuántica de reserva. En este modelo, los científicos emplean la relajación longitudinal, un proceso físico mediante el cual las partículas pierden energía y vuelven a su estado base, un efecto que en otros sistemas se descarta como ruido. El procesador utiliza esta "relajación" del estado para crear una memoria temporal, atenuando la información pasada como si fueran las ondas que produce una piedra al caer en un estanque. Según la empresa SpinQ Technology, que fabrica estos sistemas, "esto se debe en parte al hecho de que la ruta de resonancia magnética nuclear no requiere costosos equipos criogénicos" para refrigerar las partículas a temperaturas cercanas al cero absoluto. Esto recorta el precio de forma radical. Un procesador comercial de nueve cúbits de Rigetti Computing se sitúa en torno a los 900.000 dólares, una fracción ridícula del coste de un supercomputador.


placeholderVista de un chip de Rigetti montado al final de su computadora cuántica. (Rigetti Computing)
Vista de un chip de Rigetti montado al final de su computadora cuántica. (Rigetti Computing)

En las pruebas estandarizadas Narma, que evalúan la capacidad de una red para retener y procesar secuencias de datos, el modelo redujo los errores de predicción entre uno y dos órdenes de magnitud frente a experimentos cuánticos previos. Para extraer los datos sin destruir el estado de las partículas, los investigadores aplicaron un método equivalente a capturar la posición de cada músico de una orquesta midiendo una única vibración en el aire durante 0,01 segundos, extrayendo 653 características en una medición continua.

El sistema se probó con datos climáticos históricos diarios de la ciudad de Nueva Delhi para pronosticar temperatura y humedad. En la previsión de temperaturas a largo plazo, el hardware de nueve espines igualó la precisión de una red de 'estado de eco' clásica de 1.000 nodos. Las redes de estado de eco funcionan como una red de tráfico compleja donde se introducen datos masivos para analizar por qué ruta salen.


Aplicaciones reales

Según la Academia de Ciencias de China (CAS), los "experimentos han demostrado por primera vez que, al tratar con tareas de predicción de series temporales del mundo real, el rendimiento del aprendizaje automático cuántico puede superar al de los modelos de redes neuronales clásicas". Este logro histórico, como apuntan los investigadores, "representa una primera demostración experimental de un sistema de aprendizaje automático cuántico que supera a las redes clásicas a gran escala en conjuntos de datos realistas, donde las ventajas anteriores se mostraban típicamente a través de simulaciones numéricas o se limitaban a conjuntos de datos sintéticos".

El estudio detalla que usar la relajación atómica como mecanismo de cálculo elimina la necesidad de reiniciar los cúbits de forma constante, un requisito de la computación cuántica tradicional. Esto es un primer paso en la dirección correcta para poder reemplazar los sistemas de computación masiva actuales, aunque todavía queda mucho camino por recorrer. Xinhua Peng, una de las científicas de la investigación, apunta que su sistema logra una mayor precisión de predicción y que estas ventajas cuánticas prácticas "pueden ser alcanzables con el hardware cuántico actual".



domingo, 10 de mayo de 2026

Las calles se están llenando de este residuo y ningún país de la UE tiene la solución



Los vapeadores se engloban como sistemas con pilas o baterías, pero resulta más difícil en los desechables
 (EFE/Tolga Akmen)


Mientras que las colillas ya han sido incluidas dentro de la responsabilidad ampliada del productor, ahora aparece un nuevo desperdicio que está dejando una huella ecológica



Sobre papeleras, en bancos de parques, en esquinas de escaparates o hasta tirados en el suelo. Ir caminando por la calle y encontrar en alguna esquina abandonado lo que parece un trozo de plástico con colores llamativos se ha convertido en algo habitual. ¿Un juguete? ¿Un resto de un paquete? No: es un vape.

Los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad indican que, en 2023, se llegaron a vender más de 24 millones de euros de estos dispositivos, donde se engloban los cigarrillos electrónicos y los vapeadores, con o sin nicotina.

Entre los más elegidos se encuentran los desechables tipo pod, que son los que se conocen coloquialmente como "vape" o "vaper". Desde el propio sector detectan que se trata de la opción preferida entre usuarios jóvenes y aquellos que lo combinan con su consumo habitual de tabaco –a modo de transición–. Al final, son pequeños, ligeros, asequibles y no requieren un mantenimiento, por lo que se cuelan en el mercado como una opción de fácil consumo.

En España, según la encuesta EDADES 2024, el 19% de la población de 15 a 64 años (20,3% de los hombres y 17,7% de las mujeres) ha consumido cigarrillos electrónicos (con o sin nicotina) alguna vez en la vida. Siendo el de los 15 a los 24 años el grupo de edad con mayores prevalencias de consumo tanto en hombres como en mujeres.





Así, las instituciones públicas y las autoridades sanitarias han empezado a mostrar preocupación por los riesgos derivados de esta creciente tendencia de consumo o el uso de estos en espacios cerrados. Pero a la vez, con la llegada de este producto, ha surgido un desafío ambiental crítico: la gestión de su residuo. Estos dispositivos, que a menudo terminan en la basura convencional, representan una nueva categoría de desecho complejo que mezcla plásticos, circuitos electrónicos y baterías de litio, lo que plantea serias dudas sobre si la infraestructura actual de reciclaje y los puntos de venta están realmente preparados para procesarlos.

Desde Ecoembes confirman que para poder reciclarlos es necesario un tratamiento especial por los compuestos que lo forman: un cartucho que contiene el líquido con sabor, una batería que alimenta el dispositivo y un atomizador que calienta el líquido.

"Cualquiera puede introducir un producto en el mercado con el cual recibir un beneficio económico, sin pensar en las consecuencias de este. Más cuando nos genera, como sociedad, un coste posterior al tener que gestionarlo como residuo", explica Alberto Vizcaíno López, ambientólogo y autor del libro Contenedor Amarillo S.A.


¿Existe una manera correcta de reciclarlos?

El experto explica que, como residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), los vaper desechables están sujetos a la legislación que regula la responsabilidad ampliada del productor en este ámbito. En particular, el Real Decreto 110/2015, de 20 de febrero, sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos y sus modificaciones posteriores.

En la práctica, sin embargo, se encuentran ciertas complicaciones que recaen sobre la conciencia o responsabilidad del usuario. Desde la Unión de Promotores y Empresarios del Vapeo (UPEV) declaran que los vape desechables son problemáticos y que se trata de un producto que "debe ser apartado del mercado por su potencial daño en el medio ambiente". La UPEV hace una distinción entre cigarrillos electrónicos y los desechables, ya que al ser estos últimos indivisibles es cuando "se complica el proceso de reciclaje" por parte del usuario.

La organización defiende que el Reglamento europeo está trabajando en la implementación de baterías extraíbles, pero los mercados extranjeros siguen rediseñando los productos para hacerlos competitivos fuera de esta obligatoriedad. Mientras, la UPEV asegura que los procesos de reciclaje actuales están perfectamente definidos al tratarse de residuos plásticos y baterías que sí cuentan ya con un amplio marco.

Actualmente, son los estancos y puntos de venta los que pueden asumir la recogida de estos. Sin embargo, varios dueños de estancos en ciudades como Madrid o Sevilla confirman a este medio que no cuentan con este tipo de servicios. Es decir, solo son puntos de venta. Pero al preguntar a la asociación de empresarios, la respuesta es clara: son los puntos de venta quienes se deben hacer cargo de la gestión y son "conocedores de las partes que lo componen" por lo que están capacitados para ello.

"El problema es que cuando se habla de residuos no hay un principio de precaución", sentencia Vizcaíno. Reflexiona sobre el marco en el que se engloban estos dispositivos, mientras que asegura que la legislación y la responsabilidad solo llegan una vez el producto está dentro del circuito de consumo y está generando un daño, ya sea económico o medioambiental, como es este caso.


El coste de un residuo no gestionado

Cuando estos dispositivos se eliminan incorrectamente, pueden liberar sustancias contaminantes en vertederos o plantas de tratamiento, además de dificultar los procesos de reciclaje del resto de materiales. Incluso existe riesgo de incendios en las instalaciones de gestión de residuos debido a las baterías, lo que supone un peligro añadido tanto para los trabajadores como para las infraestructuras.

A principios de este mismo año, el Irish Times se hizo eco del último informe de la Asociación Irlandesa de Gestión de Residuos, donde señalaba que los incendios en las instalaciones de clasificación supondrán un coste de 56,6 millones de euros entre 2023 y 2025, a lo que hay que sumar otros 1,7 millones de euros en daños a los vehículos de limpieza y recolección.

Dado que los cigarrillos electrónicos contienen baterías de iones de litio, deben desecharse en los puntos de recogida de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos; por el contrario, solo 1,1 millones de los cigarrillos electrónicos desechables que se venden anualmente en Irlanda se devuelven de esa manera.


Prohibición de consumo

En la Unión Europea, Bélgica se convirtió en 2025 en el primer país en prohibir la venta de cigarrillos electrónicos desechables. La medida, que entró en vigor el 1 de enero, se planteó con un doble objetivo: frenar la creciente adicción a la nicotina entre los jóvenes y reducir el impacto ambiental de estos productos de un solo uso. Sin embargo, según las declaraciones que daba el Gobierno belga, la regulación no se articula tanto en torno al reciclaje o tratamiento del residuo, sino como una extensión de las políticas antitabaco.


Lo mismo sucede en la vecina Francia, que ha pasado de intentar regular los cigarrillos electrónicos desechables como productos de nicotina a retirarlos por completo del mercado legal. En febrero de 2025, se aprobó la Ley n.º 2025-175, que prohíbe la venta, la distribución, el suministro gratuito e incluso la posesión con fines de venta de dispositivos de vapeo de un solo uso que estén precargados y no puedan recargarse. Los cartuchos quedan explícitamente excluidos de dicha prohibición, por lo que los sistemas recargables o basados en cartuchos siguen siendo legales.

De nuevo, se trata de una prohibición de comercialización, no de un régimen de residuos específico. Estos productos se incluyen en el marco existente para los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE/D3E), que en Francia se gestiona a través de un sistema de responsabilidad ampliada del productor. El Ministerio de Ecología afirma que Francia cuenta con una cadena específica de recogida y reciclaje de RAEE, y el Código del Medio Ambiente define los aparatos eléctricos y electrónicos de forma lo suficientemente amplia como para abarcar los dispositivos que funcionan con corriente eléctrica.

En los últimos años, Finlandia ha logrado reducir su consumo, implementando una de las legislaciones más duras de Europa en materia de nicotina, incluyendo la prohibición de sabores atractivos (solo se permite el sabor a tabaco), la restricción de la publicidad, la venta online y el uso en espacios públicos, así como límites de edad y controles sanitarios rigurosos. Se trata de uno de los casos más ambiciosos ya que desde las instituciones nacionales se promueve el objetivo de eliminar casi completamente el hábito para 2030.


El consumidor como primer responsable

En Lituania, la normativa establece que estos productos deben recogerse a través de canales oficiales específicos, quedando prohibido depositarlos en la basura doméstica o abandonarlos en espacios públicos. De hecho, en la práctica, iniciativas de reciclaje como Žaliasis taškas participan en el desarrollo de infraestructuras de recogida, esquemas de reciclaje financiados por productores y campañas de concienciación sobre la correcta separación de residuos.


sábado, 9 de mayo de 2026

El inesperado boom del dinero en efectivo en Rusia ofrece una valiosa lección: un mundo sin billetes y monedas no es posible

 

Billetes de rublos. Foto: Dreamstime


  • Los 'apagones' digitales indiscriminados de Moscú están afectando a los rusos
  • Los ciudadanos han tenido que volver a echar mano del efectivo para el día a día
  • Es un nuevo ejemplo de la importancia del efectivo como lo fue el apagón en España


Cuando todo va bien, el efectivo parece convertirse en un estorbo en el bolsillo o la cartera que solo afea o incomoda. Los pagos con tarjeta, móvil, Bizum... se convierten en la norma en un mundo que parece dirigirse hacia la digitalización de todo lo que se pueda digitalizar. Sin embargo, cuando la incertidumbre crece o suceden graves imprevistos, el ser humano tiende a recurrir a lo tangible... a lo de siempre; aunque hoy en día no esté respaldado por nada (los billetes y monedas tienen el 'valor' que le damos con nuestra confianza), el dinero en efectivo recupera su atractivo en las grandes crisis económicas, en los desastres naturales, en las pandemias o en los apagones. El último gran ejemplo se puede presenciar en tiempo real en Rusia, donde la demanda de dinero en efectivo se ha disparado.

Rusia lleva ya más de cuatro años en guerra desde que procedió a la invasión de Ucrania, pero los cortes en el servicio de Internet móvil están siendo una tónica habitual ahora. Aunque hay diversas teorías al respecto y algunas apuntan a una suerte de 'apagón' para evitar opiniones discrepantes sobre el conflicto bélico y la situación del país, el Kremlin ha dicho que estas interrupciones tienen como objetivo contrarrestar la amenaza de los ataques con drones ucranianos. Su efecto más inmediato en el día a día de los rusos es que los pagos digitales se han convertido en una auténtica epopeya.

Las cifras constatan el fenómeno. La cantidad de dinero en efectivo en circulación se disparó en unos 600.000 millones de rublos (unos 8.000 millones de dólares) en abril, según datos recopilados por Bloomberg. Se trata del mayor incremento mensual -excluyendo los picos anuales de diciembre- desde septiembre de 2022, cuando el presidente Vladímir Putin anunció una movilización parcial para la guerra en Ucrania, según cálculos basados en datos del Banco de Rusia.

Ampliando un poco más la mira, los números son aún más elocuentes. El efectivo en circulación en Rusia se incrementó en más de 1,1 billones de rublos en los últimos tres meses, más que el aumento registrado en todo el año 2025, según estos cálculos. El propio banco central ruso ya ha señalado con anterioridad que el aumento del efectivo de este año podría estar relacionado con los repetidos cortes de Internet móvil, que han obligado a consumidores y empresas a disponer de dinero físico para cubrir los pagos cotidianos.

Dando por buena la explicación de Moscú, el recurrir de nuevo al dinero físico pone de relieve la disyuntiva entre seguridad y eficiencia económica. Las medidas destinadas a proteger las ciudades de los drones están reviviendo hábitos analógicos que muchos daban por obsoletos tras años de transición hacia los pagos sin efectivo, especialmente en las zonas urbanas.

En abril, Putin reconoció por primera vez los problemas de acceso a Internet en las principales ciudades, argumentando que eran necesarios para "prevenir actos terroristas", al tiempo que instaba a las fuerzas del orden a tener en cuenta los intereses de los ciudadanos. Durante la guerra con Ucrania se han producido cortes generalizados de Internet en muchas regiones de Rusia, pero este año también han afectado a Moscú, una ciudad con más de 13 millones de habitantes.

Los ciudadanos rusos se han visto obligados a imprimir billetes electrónicospedir taxis por teléfono fijo y lidiar con la imposibilidad de pagar el aparcamiento. Las ventas de herramientas de comunicación offline, como radios portátiles y buscapersonas, así como mapas en papel, se han disparado a medida que la gente se adapta a los cortes. Ya el apagón del 28 de abril del año pasado en España llevó a un interés desmedido por los viejos transistores para escuchar la radio.

El problema es tal que ya trasciende la esfera ciudadana y afecta al tejido empresarial. Las interrupciones de Internet han complicado las operaciones de muchas firmas, lo que ha llevado a las empresas de los sectores del metal, el petróleo y el gas, los productos químicos y la agricultura a invertir fuertemente en métodos de comunicación alternativos para mantener ininterrumpida su actividad.

Aunque este auge del efectivo es una cuestión puramente rusa, a nivel global los agentes siguen confiando en este tipo de medio de pago y forma de dinero como una especie de 'garantía' e incluso a veces como reserva de valor. Más allá de casos concretos como el ruso, el dinero en efectivo resiste mejor de lo que sugiere el relato de una economía cada vez más digitalizada. En el informe del BIS (Banco Internacional de PagosTap a card, pay by phone, but cash still holds its own, Chakree Aksonthung, Anneke Kosse e Ismail Mustafi explican que "es imposible imaginar un mundo sin efectivo", porque el dinero físico "sigue desempeñando un papel destacado en la vida de las personas". Aunque los pagos con tarjeta, transferencias instantáneas y otros medios digitales siguen creciendo, el informe subraya que el efectivo en circulación "se ha estabilizado en gran medida", lo que confirma su "relevancia duradera" en las economías.

La clave está en que el efectivo no solo sirve para pagar, sino también como reserva de valor y como seguro frente a la incertidumbre. Según los autores del informe, "las estadísticas del Red Book confirman que el efectivo todavía desempeña un papel útil en las economías, ya sea como medio de pago, como reserva de valor o como ambas cosas". Este matiz es importante: que se retire menos efectivo de los cajeros no significa que haya desaparecido la demanda de billetes. De hecho, el BIS observa que los consumidores retiran efectivo con menos frecuencia, pero en cantidades mayores, una señal de que muchas familias prefieren mantener una cierta reserva física disponible.

Seguridad y... libertad

Esa utilidad se vuelve especialmente evidente en situaciones de crisis: apagones, caídas de los sistemas de pago, ciberataques, desastres naturales o episodios de estrés financiero. Cuando falla la infraestructura digital, el efectivo sigue funcionando sin electricidad, sin cobertura móvil, sin datáfono y sin intermediarios. Es, por tanto, una tecnología antigua pero extraordinariamente resiliente. En un mundo más expuesto a disrupciones geopolíticas, energéticas y tecnológicas, disponer de billetes no es una nostalgia analógica, sino una forma práctica de autonomía.

Además, el efectivo preserva una dimensión de libertad que otros medios de pago no ofrecen en la misma medida. Permite realizar pequeñas transacciones sin dejar un rastro digital completo, facilita la inclusión de personas mayores o con menor acceso financiero y reduce la dependencia total de bancos, plataformas tecnológicas o redes de pago. El avance de los pagos digitales es indudable, pero también crea una economía más dependiente de infraestructuras complejas. El efectivo actúa como contrapeso: menos cómodo en el día a día, pero más robusto cuando el sistema se tensiona.

Por eso, el mensaje de fondo del informe del BIS no es que el efectivo vaya a recuperar el terreno perdido frente al móvil o la tarjeta, sino que conserva una función esencial dentro de un ecosistema de pagos equilibrado. Como concluyen Aksonthung, Kosse y Mustafi, los bancos centrales deben fomentar un sistema en el que consumidores y empresas puedan pagar y cobrar "de forma segura y eficiente". Esa seguridad no depende solo de la innovación digital; también exige mantener vivo un instrumento sencillo, universal y resistente como es el dinero en efectivo.

Ejemplos como el del apagón en España o la primera guerra en suelo europeo después de muchos años han llevado a instituciones que impulsan el dinero digital a defender la necesidad de contar con una mínima reserva de efectivo. El propio Banco Central Europeo (BCE) publicó un documento el pasado septiembre en su boletín mensual en el que destacaba el papel "crucial" del efectivo durante crisis como el corte de luz masivo que sufrió la península ibérica. "El apagón puso de relieve el papel del efectivo como método de pago indispensable cuando fallan las infraestructuras digitales y también como instrumento importante para tranquilizar a la población, ampliando su influencia incluso a zonas que no se vieron directamente afectadas por la crisis inicial", explicaban sus autores.

La entidad capitaneada por Christine Lagarde recordaba que, en aquella jornada que dejó sin luz a la España y Portugal peninsular, el gasto por tarjetas de crédito cayó entre un 41% y un 42% en comparación con un día normal. Asimismo, la facturación del comercio electrónico se desplomó un 54%. El estudio del banco central recogía también cómo en shocks como el estallido del covid en Occidente en 2020 o el inicio de la guerra en Ucrania se experimentó un "extraordinario y sostenido aumento de la demanda de billetes en euros".

Aunque en parte fomentan las restricciones para evitar la circulación de 'dinero negro' o el 'lavado' del mismo, lo cierto es que cada vez más Gobiernos subrayan el rol del efectivo como "componente crítico" para la seguridad nacional e instan a sus ciudadanos, como en los casos de Países Bajos, Austria o Finlandia, a disponer de reservas para afrontar la compra de artículos de primera necesidad durante 72 horas. Por ejemplo, las autoridades de estos países sugieren mantener cantidades de entre 70 y 100 euros por cada miembro del hogar. Algunas jurisdicciones, como Finlandia, incluso están explorando cajeros automáticos "a prueba de interrupciones" para garantizar el acceso durante fallos digitales.