jueves, 1 de octubre de 2026

La caída del Estado de Bienestar europeo empieza en Francia: "Ha sido el principal motor del aumento de la deuda y ahora se está desmoronando"

 



  • Francia paga más por su deuda que Grecia, Italia, España o Portugal
  • En los últimos seis años, el déficit público no ha bajado del 5% del PIB
  • La deuda pública de Francia está a punto de tocar máximos desde 1932


Europa, pese a todo lo que se dice y escribe en los últimos tiempos (no sin razón), sigue siendo una de las regiones más prósperas del mundo. El fuerte desarrollo de esta región tras la Segunda Guerra Mundial permitió que las economías más potentes del continente se convirtieran a su vez en algunas de las más ricas del mundo. Esa fuerte expansión del PIB, el PIB per cápita y los salarios desde los años 50 permitieron que la presión fiscal comenzase a aumentar progresivamente (en los años 50 rondaba el 30% del PIB o menos hoy en Francia supera el 50%). Primero fue la prosperidad y la riqueza, después (o de forma concomitante) llegó la construcción del Estado de Bienestar más grande y protector del mundo. Ahora que el crecimiento de la economía es débil, la competitividad de las empresas europeas languidece y la brecha negativa de PIB per cápita con EEUU no para de crecer, pero Europa intenta mantener el Estado de Bienestar a través de la emisión de deuda (los impuesto ya no dan). Francia es el gran paradigma de esta compleja situación y varios economistas han alertado de la insostenibilidad de la misma, llegando a señalar que la caída del Estado de Bienestar en Europa es ya una realidad y Francia es la prueba.

El Estado del Bienestar europeo empieza a enfrentarse a su prueba más dura y Francia amenaza con convertirse en el primer gran país en descubrir dónde están sus límites. Su costosa construcción se financió durante años de bonanza y dividendo demográfico (la vasta generación del baby boom trabajaba y producía a la par que tenía pocos hijos). Ahora, las tendencias parecen hacer insostenible el bonito sueño europeo. La demografía juega en contra y la economía tampoco acompaña. Francia es la gran prueba.

Thomas Mayer, director fundador del Flossbach von Storch Research Institute y antiguo economista jefe de Deutsche Bank, sostiene que el modelo social que durante décadas ha protegido a los europeos se ha financiado crecientemente mediante deuda y ha terminado atrapado por su propia aritmética. "El Estado del Bienestar ha sido el principal motor del aumento de la deuda pública. Ahora se está desmoronando porque la deuda pública que ha creado ya no es sostenible", sentencia. Francia ocupa, a su juicio, la primera posición en este proceso, precisamente uno de los países donde más lejos ha llegado un sistema construido alrededor de la protección social y la redistribución.

A medida que las finanzas de Francia han empeorado rápidamente, el repiqueteo de una posible crisis de deuda se ha hecho ensordecedor. Las cifras, desde luego, no invitan al optimismo. Con unos 3,4 billones de euros de deuda pública, Francia ha visto como sus déficits públicos han engordado ostensiblemente en los últimos ejercicios hasta 'estabilizarse' en un 5% del PIB muy superior al 3% que dicta Bruselas como el 'aprobado mínimo'. Lógicamente, estos guarismos han contribuido a una senda de deuda pública nada halagüeña. Recientemente, el ministerio de Finanzas admitió que la deuda llegará al 119,3% del PIB en 2026 y al 121,7% en 2027, más del doble del límite de referencia del 60% del PIB. Con todo, la deuda pública del país alcanzar niveles que no se veían desde 1932, según la base de datos del FMI.

El reverso de todo esto se aprecia en los mercados, donde los costes de financiación del Estado galo aumentan sin parangón, con sus notas soberanas de referencia (OAT por sus siglas en francés) teniendo que ofrecer más rentabilidad que la de socios europeos tachados en su día de díscolos, los famosos PIGS (Portugal, España, Grecia e Italia). Los cálculos arrojados por UniCredit Research en una nota reciente apuntan a que el tipo de interés implícito de la deuda podría pasar del 2% en 2025 a cerca del 3,5% al final de la década, con el riesgo de desencadenar 'un círculo vicioso soberano-fiscal' en el que el creciente gasto en intereses dificulte todavía más reducir el déficit y estabilizar la deuda.

Por debajo de este mar de cifras, el problema de fondo es demográfico. Mayer recuerda que los baby boomers tuvieron menos hijos desde mediados de los años sesenta, disfrutaron durante décadas del dividendo demográfico y ahora están entrando masivamente en la jubilación con una esperanza de vida mucho mayor. La ecuación resulta cada vez más difícil de sostener. Muchos comenzaron a trabajar cerca de los 30 años, pretenden jubilarse alrededor de los 65 y pueden vivir dos décadas más. Dicho de otra forma, "esperan que 35 años de trabajo sean suficientes para financiar 50 años sin trabajar". "Esto no funcionará", advierte Mayer. El problema es que esta generación concentra además una enorme cantidad de votos, lo que convierte cualquier reducción de prestaciones, aumento de la edad de jubilación o reforma profunda del sistema en una bomba política.

Deuda para sostener el Estado de Bienestar

Durante años Europa ha conseguido retrasar este ajuste recurriendo a una solución mucho más sencilla, emitir deuda. Pero esta vía también empieza a encontrar sus límites. Cuanto mayor es el endeudamiento, más recursos absorben los intereses y mayor es la presión para que los bancos centrales contengan los costes de financiación. Mayer anticipa un desenlace especialmente duro y advierte de que "el Estado del Bienestar caerá entre las llamas de la represión financiera y la inflación". Su tesis es que el problema afecta a buena parte de Europa, pero Francia está en primera línea porque sus finanzas públicas se encuentran fuera de control y la fragmentación política hace extraordinariamente difícil aplicar el ajuste necesario. Más que una crisis repentina del Estado del Bienestar, sería así el comienzo de una larga batalla entre las prestaciones prometidas durante décadas y la capacidad real de las economías para financiarlas.

"Ha habido un malestar generalizado en la UE ante la reticencia francesa a mejorar su situación fiscal, y existe cierta esperanza de que un aumento del diferencial pueda obligar a los responsables políticos a adoptar más medidas para encauzar a Francia por una senda más sostenible. Sin embargo, la consolidación fiscal sigue siendo impopular entre un electorado francés que se ha acostumbrado a vivir por encima de sus posibilidades", sentencia Mark Doding, director de inversiones para el área de renta fija de BlueBay, en su último análisis semanal. En los últimos años, los sucesivos fracasos en la reforma de las pensiones y las cotas de contestación callejera dan cuenta de la problemática.

Igualmente expeditivo, Louis-Vicent Gave, estratega de Gavekal Research constata en un análisis reciente que Francia ha sido, durante la última década, el "mal alumno" de la zona euro. "Mientras que la deuda pública se ha estancado (por ejemplo, en Italia) o se ha reducido (por ejemplo, en Grecia, Portugal, España...), el endeudamiento público francés ha seguido aumentando. Y esto a pesar de (¿o quizás precisamente porque?) Francia ya cuenta con el sistema fiscal más oneroso y engorroso de la región (y del mundo)", reflexiona.

Philippe Riès, antiguo responsable de Economía y jefe de las oficinas de Tokio y Bruselas de Agence France-Presse, llega a una conclusión parecida desde el terreno político. El periodista y economista describe un modelo europeo "obsoleto" que "se está desmoronando bajo el peso de la competencia global y las tendencias demográficas", sostenido artificialmente mediante una deuda pública creciente que ha alcanzado niveles desconocidos en tiempos de paz.

Francia vuelve a aparecer como el eslabón más débil. Riès utiliza una imagen particularmente contundente para describir su situación y asegura que el país es "un naufragio que se mantiene a flote únicamente gracias al enorme bote salvavidas inflable conocido como sistema del euro". La moneda única permite a Francia financiarse dentro de un gigantesco mercado respaldado institucionalmente por el BCE, pero no elimina los desequilibrios que originan su endeudamiento.

El BCE avisa a Francia

De hecho, uno de los avisos más duros ha llegado desde el propio BCE el pasado viernes. Francia tendrá que solucionar por sí misma su creciente problema de deuda y no esperar que el Banco Central Europeo acuda al rescate si los mercados continúan elevando el coste de su financiación. Así lo ha advertido Emmanuel Moulin, gobernador del Banco de Francia (miembro del Consejo de Gobierno del BCE), en unas declaraciones recogidas por Bloomberg en las que considera un "mal razonamiento" confiar en una intervención de Fráncfort. "Creer que alguna solución milagrosa vendrá del BCE equivale a eludir las propias responsabilidades", sentencia Moulin.

"Si no abordamos nuestro problema de déficit y no ponemos orden en nuestras finanzas públicas, el riesgo es que paguemos cada vez más y eso supondrá un estrangulamiento gradual", advierte. El gobernador enfría además las expectativas de que el BCE pueda activar su Instrumento para la Protección de la Transmisión (TPI) y recuerda que estos mecanismos están reservados para situaciones críticas que amenacen la transmisión de la política monetaria y, sobre todo, que "solo se utilizan si se adoptan medidas a nivel nacional". En otras palabras, el BCE puede actuar contra una crisis de mercado injustificada, pero no contra una crisis que ha sido anticipada y advertida sin que nadie en el Gobierno haya hecho lo que todo el mundo sabe que hay que hacer pero nadie se atreve a aplicar.

Francia tuvo una oportunidad excepcional para corregirlos. Riès recuerda que los años de tipos de interés extraordinariamente bajos e incluso negativos deberían haberse aprovechado para "hacer frente a la creciente deuda pública", pero París tomó el camino contrario. Ahora el ajuste llega cuando financiar el déficit resulta más caro y cuando el sistema político tiene menos capacidad para asumir reformas impopulares.

La política lo complica todo

El riesgo se multiplica ante las elecciones presidenciales de 2027 porque tanto la derecha como la izquierda populistas plantean, según Riès, programas económicos desconectados de "las condiciones y capacidades reales del país". El problema deja así de ser exclusivamente fiscal. Reducir el gasto exige decisiones que afectan directamente a pensiones, servicios públicos, prestaciones y transferencias que millones de ciudadanos consideran derechos adquiridos, mientras quienes deberían aprobarlas necesitan precisamente los votos de esos ciudadanos.

En un breve pero ilustrador repaso, los economistas de Commerzbank Research sintetizan el intrincado panorama electoral, resumiendo los postulados de las dos opciones ahora mismo con más ventaja en las encuestas. Con más de un tercio de los votantes apoyándola en las encuestas, Marine Le Pene, líder de la extrema derecha de Reagrupamiento Nacional (RN) es la favorita para ganar la primera vuelta y para imponerse en la segunda si enfrente no tiene una opción centrista de consenso. En materia económica, Le Pen aboga por limitar la inmigración, consolidar las finanzas públicas mediante la reducción del gasto en la UE, frenar la deuda, disminuir el impuesto al valor agregado (IVA) en ciertos productos y restablecer la edad de jubilación a los 60 años. Anteriormente, se había distanciado de demandas extremas como la salida de la UE y del euro. En los últimos meses, Le Pen ha defendido una política económica más moderada, aunque ocasionalmente ha planteado demandas radicales como dar preferencia a los ciudadanos franceses en el acceso al empleo y a las prestaciones sociales.

En el otro extremo, se ha aupado a la segunda posición la izquierda populista de La Francia Insumisa. En medio de divisiones y desgaste en la izquierda tradicional, el ex-socialista y muy veterano de la política gala Jean-Luc Mélenchon ha encontrado un espacio amplio que le puede llevar a la segunda vuelta, sobre todo debido a la gran concurrencia de alternativas en las opciones centristas y, en cierto modo, continuistas de Emmanuel Macron. Entre otras cosas, Mélenchon propine la cancelación de la deuda francesa con el BCE -medida que muchos dan por imposible, pero que ha alcanzado mucho eco en el debate-, el restablecimiento de la edad de jubilación a los 60 años, la eliminación de las subvenciones a ciertas empresas y un impuesto sobre el patrimonio.

Muchas de estas propuestas, fundamentadas precisamente en mantener el Estado del Bienestar, son 'dinamita' ante unas finanzas en estado casi crítico y prueba de que la polarización política existente puede implicar que las dos opciones confrontadas engorden el problema económico. Como explica de forma muy detallada Gave, quien sirvió en el Ejército francés hace décadas, hay una "izquierda radical, en su mayoría inmigrantes, pero también funcionarios, profesores y otros empleados públicos cuyos salarios reales a menudo no han seguido el ritmo de la inflación" para quienes Mélenchon es la gran opción.

"Las soluciones que propone La Francia Insumisa a los problemas de Francia son, en esencia, más de lo mismo; ¡mucho, mucho más! Más impuestos, más regulación, más intervención del Estado en las decisiones empresariales, más gasto social y más inmigración... Pero con un giro adicional, Mélenchon también propone dejar de pagar los intereses de la deuda francesa... ¿una solución que probablemente no será bien recibida por los tenedores de bonos?", apostilla el estratega de Gavekal.

Al otro lado del ring, sigue con su minucioso análisis, hay una "derecha populista", que, en general, encuentra a sus votantes la Francia rural, pero también en las antiguas ciudades industriales que solían votar al Partido Comunista. "Se trata de la RN de Le Pen, que promete controlar la inmigración (como descubrió David Cameron, esto resulta bastante difícil de llevar a cabo dentro de los límites de la Unión Europea), mejorar la seguridad ciudadana (aumentando el presupuesto destinado a la policía, los tribunales, las prisiones...) e impulsar el empleo en Francia (aunque no queda del todo claro cómo se va a conseguir)", ilustra Gave.

En el caso de una eventual victoria de Le Pen, la cadena de riesgos que contempla Gave es como sigue: "Para empezar, los políticos franceses han pasado los últimos 40 años describiendo a la Agrupación Nacional como una nueva plaga, una fuerza de extrema derecha dispuesta a destruir los compromisos republicanos de Francia. Y un número considerable de funcionarios públicos franceses lo cree firmemente. Esto plantea la primera incógnita sobre cómo el gobierno haría la transición y funcionaría con una administración pública mayoritariamente antagónica".

"Más preocupante aún es que una victoria de RN probablemente provocaría huelgas masivas de los diversos sindicatos de izquierda (CGT, FO, CFDT...) que aún controlan gran parte de la infraestructura de transporte (ferrocarriles, aeropuertos...) y energética (refinerías, puertos...) de Francia, por no hablar del sector educativo. Las imágenes de neumáticos en llamas, cócteles molotov, coches volcados y una Francia paralizada no contribuirían a animar a los inversores ante la incertidumbre de un gobierno de RN", prosigue el analista.

Más allá de que impere en la RN una visión más "colbertista o peronista", dice Gave, defensora de una mayor intervención estatal u otra más afín al libre mercado, el cuadro es endiablado porque la alternativa a que uno de los candidatos llegue a aplicar su programa económico es que no tenga mayoría legislativa en la Asamblea y entonces el marasmo político que ha traído a Francia hasta aquí se enquistará, retrasando unas reformas económicas que se necesitan con urgencia, recalcan desde Commerzbank.

Francia puede convertirse así en el laboratorio donde Europa descubra que el Estado del Bienestar construido durante la segunda mitad del siglo XX no puede permanecer intacto en una sociedad radicalmente distinta a aquella que lo creó. Menos trabajadores por pensionista, jubilaciones mucho más largas, un crecimiento potencial reducido y una deuda cada vez mayor obligan a repartir un coste que durante años pudo esconderse detrás del endeudamiento. Mayer lleva su diagnóstico hasta una conclusión provocadora y extremadamente pesimista, advirtiendo de que Europa corre el riesgo de convertirse en "una residencia de ancianos para pensionistas pobres".

Riès plantea incluso que, ante una eventual crisis francesa, Bruselas, el BCE y el FMI deberían terminar forzando a París a realizar el ajuste que su política doméstica no ha sido capaz de acometer. Francia sería entonces mucho más que un problema francés. Podría ser el primer gran aviso de que Europa ya no puede prometer con la misma facilidad el Estado del Bienestar que fue capaz de financiar durante la era demográfica y económica que lo hizo posible.


https://www.eleconomista.es/economia/noticias/14017431/09/26/la-caida-del-estado-de-bienestar-europeo-empieza-en-francia-ha-sido-el-principal-motor-del-aumento-de-la-deuda-y-ahora-se-esta-desmoronando.html

miércoles, 30 de septiembre de 2026

La botica del Vaticano, un negocio 'bendito' sin IVA y con fármacos centenarios

 

Foto: elEconomista/generada con IA.


  • Importa medicamentos para enfermedades raras no disponibles en Europa y atiende a más de 2.000 clientes diarios


A las 8:30 de la mañana, la entrada del Palacio de Belvedere en la Ciudad del Vaticano vive un ritual cotidiano en la llamada Farmacia Vaticana: es necesario abrir las dos hojas de sus puertas simultáneamente para dar paso a la marea de personas que espera fuera. En el interior, doce farmacéuticos se preparan para una jornada sin pausa. Considerada por diversos registros históricos como una de las boticas más antiguas y con mayor actividad del planeta, este espacio recibe una media superior a los 2.000 usuarios diarios y gestiona pedidos procedentes de todos los rincones del planeta gracias a un catálogo que supera las 35.000 referencias.

Aunque la presencia documentada de una botica en los recintos papales se remonta al año 1277 bajo el pontificado de Nicolás III, la estructura actual nació en el siglo XIX. En 1874, bajo el mandato de Pío IX, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios asumió formalmente la gestión del recinto, concebido inicialmente como un servicio nocturno para atender a los altos oficiales de la Santa Sede. Con el paso del tiempo, el proyecto creció hasta convertirse en el pilar sanitario del microestado. Hoy en día, la comunidad religiosa que lidera el centro mantiene una impronta internacional, con frailes procedentes de España, Polonia, India, Argentina y Vietnam.

Bendita rentabilidad

Este intenso volumen de actividad ha convertido a la Farmacia Vaticana en el establecimiento farmacéutico más rentable del planeta. Según detalla el libro Avarizia (Avaricia) de Emiliano Fittipaldi, sus ingresos anuales superan los 32 millones de euros, una cifra astronómica si se compara con los cerca de 700.000 euros que factura de media una farmacia común en Italia. Gran parte de este músculo financiero responde a su condición de enclave libre de impuestos, lo que permite vender productos exentos del IVA italiano (que suele oscilar entre el 12% y el 25%). Aunque en teoría el acceso está reservado a residentes, clérigos y empleados del microestado —quienes cuentan con cobertura médica integral—, el incesante flujo de casi dos mil clientes al día ha generado históricamente suspicacias sobre el acceso de compradores externos o la reventa de productos.

Una de las grandes singularidades que explican el constante flujo de público es su régimen legal y comercial. Al operar dentro de un Estado independiente, los medicamentos están exentos de IVA, lo que abarata considerablemente su coste final, según información de Catholic. Además, la farmacia tiene la capacidad de importar directamente fármacos de otros continentes que no están comercializados en Italia ni en el resto de Europa, incluyendo tratamientos específicos para enfermedades raras que los grandes laboratorios no distribuyen en el circuito convencional por su baja demanda.

Patrimonio farmacéutico

A esta oferta de vanguardia se suma la preservación de su patrimonio farmacéutico tradicional. En sus vitrinas se guardan con celo las fórmulas magistrales de medicamentos galénicos históricos elaborados manualmente desde hace siglos por los hermanos de San Juan de Dios. Entre sus productos propios más demandados destacan el célebre enjuague bucal Stomaticon, cápsulas de extractos naturales como la espirulina y una cotizada línea de aguas perfumadas de lavanda y colonia, elaboraciones exclusivas que no se encuentran en ninguna otra tienda o establecimiento comercial del mundo.

El alto volumen de trabajo no ha impedido que el establecimiento abrace la tecnología de punta. En este línea , Vatican News cuenta que desde julio de 2019, las instalaciones cuentan con un sistema de robotización en el almacén logístico. Esta automatización permite optimizar la trazabilidad de los medicamentos según la normativa europea y acelerar la distribución. No obstante, la dirección del centro enfatiza que la robótica no busca sustituir al personal, sino liberar a los profesionales de tareas mecánicas para que puedan dedicar más tiempo a la atención directa de los pacientes.

El compromiso asistencial del centro adquiere una dimensión crítica en los meses de verano, cuando las olas de calor extremo golpean con fuerza la capital italiana. Según recoge Vatican News, la farmacia adopta un protocolo especial aumentando el control de existencias y la disponibilidad de protectores solares, suplementos salinos y preparados de rehidratación. Durante estas alertas climáticas, el foco se sitúa en la protección de los colectivos de mayor riesgo, como ancianos, niños y enfermos crónicos.

Labor social y suministro a pacientes vulnerables

Esta labor preventiva se canaliza de forma directa hacia las personas en situación de exclusión social. La Farmacia Vaticana colabora estrechamente con las clínicas gratuitas "Madre de la Misericordia" y "San Martino", situadas bajo la propia columnata de la Plaza de San Pedro. A través del Dicasterio al Servicio de la Caridad, el establecimiento suministra sin coste alguno los medicamentos recetados a pacientes vulnerables y sin recursos, garantizando que el factor económico no sea jamás un impedimento para recibir atención médica.

El funcionamiento cotidiano de la botica combina así la eficiencia técnica con el carisma de la hospitalidad transmitido por San Juan de Dios. Ya sea atendiendo a los trabajadores del estado pontificio —quienes cuentan con cobertura sanitaria integral—, dispensando un fármaco de importación a un paciente con una dolencia rara o despachando sus tradicionales aguas de colonia a los peregrinos, el equipo mantiene la visión expuesta por su director, el hermano Binish Thomas Mulackal: la tecnología y la ciencia médica son herramientas indispensables, pero la verdadera sanación reside en el trato cercano y la dignidad otorgada a cada persona.


https://www.eleconomista.es/salud-bienestar/medicamentos/noticias/14009831/08/26/la-botica-del-vaticano-negocio-bendito-que-une-farmacos-centenarios-sin-iva-y-robots.html

martes, 29 de septiembre de 2026

Por qué tenemos sangre caliente y qué ventajas tiene sobre la sangre fría


El rango normal de la temperatura del cuerpo puede variar entre 36.1 °C (97 °F) y 37.2 °C (99 °F).

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¿Alguna vez te has preguntado por qué tienes sangre caliente?

Así estemos tiritando en la Antártida o sudando en el desierto del Sahára, mantenemos nuestra temperatura corporal en unos cómodos 37 grados centígrados, lo cual, si te detienes a pensarlo, es muy impresionante.

¿Cómo logramos esa constancia? ¿Y qué de los animales de sangre fría?

Las lagartijas toman el sol, las serpientes se calientan sobre piedras calientes... ¿será una buena estrategia evolutiva?

Pero antes, ¿qué queremos decir con sangre fría y sangre caliente?

"Sangre fría en realidad significa que la temperatura corporal depende de la temperatura del ambiente. A eso lo llamamos ectotermo: ecto significa desde afuera, termo significa temperatura", explica el biólogo evolutivo Manuel Leal, de la Universidad de Missouri, que estudia lagartijas en el Caribe.

"Sangre caliente es un endotermo: endo significa desde adentro, así que el calor que generas se usa para mantener la temperatura corporal".

Los términos, sin embargo, son un poco engañosos.

Una serpiente recién despierta puede tener la sangre fría, pero después de tomar sol un rato, puede terminar más caliente que muchos mamíferos. Como dice Leal, "frío es relativo: si agarras una lagartija en el desierto, vas a decir que está más caliente que tú. En ese sentido, el de sangre fría serías tú".

Curiosamente, la expresión nació de la Teoría de los Humores, ideada por médicos de la Antigua Grecia como Hipócrates y Galeno, que dominó la ciencia hasta el siglo XVII.

Para los médicos antiguos, los fluidos del cuerpo (humores) controlaban el carácter.

La sangre era considerada el elemento caliente e ígneo por excelencia. Se creía que cuando alguien se enfurecía, se enamoraba o se asustaba, su sangre se calentaba de forma literal y empezaba a hervir en el corazón. De ahí nos quedaron frases como "me hierve la sangre".

Hacia finales del siglo XVI y principios del XVII, los escritores empezaron a usar esta lógica médica para describir el comportamiento humano.

Así que la metáfora es más vieja que el término biológico.

La gente ya decía que un asesino actuaba "a sangre fría" (en el siglo XVII) mucho antes de que los científicos del siglo XVIII y XIX empezaran a clasificar formalmente a los reptiles y anfíbios como "animales de sangre fría".

Ahora, todos los animales empezamos siendo ectotermos, pues descendemos de peces que, sin excepción, lo son.

"La diferencia surgió cuando algunos animales desarrollaron plumas o pelo, y eso les permitió empezar a mantener la temperatura corporal. Es entonces cuando aparecen los endotermos".

Estos siguen siendo la minoría: la mayoría de los animales del planeta son de sangre fría.

Nuestra calefacción interna

Tras millones de años de evolución, las cosas son un poco más complicadas. De hecho, los humanos somos prácticamente lampiños. Entonces, ¿cómo nos las arreglamos para mantenernos calientes?

"Como mamíferos, generamos mucho calor interno solo por estar vivos, por la actividad metabólica", cuenta Simon Hodder, director del Centro de Investigación en Ergonomía Ambiental de la Universidad de Loughborough, Reino Unido.

"Puedes pensarlo como un sistema de calefacción central inteligente: nos ayuda cuando tenemos frío, pero también nos ayuda a perder calor cuando tenemos demasiado calor".

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Un equipo internacional de científicos descubrió que la endotermia surgió hace aproximadamente 233 millones de años, durante el Período Triásico, en un estudio publicado en 2022.

En lugar de agua corriendo por caños, tenemos sangre corriendo por venas. "La sangre circula por el cuerpo, lleva calor a las extremidades y trae sangre fría de vuelta. Incluso durmiendo, sin hacer ningún esfuerzo, seguimos generando calor: es menos, pero tenemos que mantener esos 37 grados".

¿Y por qué justamente 37 grados? La respuesta tiene que ver con química.

Las enzimas -las proteínas que ejecutan las reacciones dentro de las células- trabajan a su máxima eficiencia alrededor de esa temperatura. Por debajo, las reacciones se vuelven demasiado lentas para sostener a un animal activo y de sangre caliente. Por encima, esas mismas proteínas empiezan a perder su forma, el metabolismo se descontrola y los tejidos se dañan: por eso una fiebre alta es tan peligrosa.

Para mantener esa temperatura óptima, cuando hace calor, el cuerpo manda más sangre hacia la piel para perder temperatura: es la vasodilatación.

"Normalmente tienes una temperatura central de 37 grados y una temperatura de piel de alrededor de 33. Por eso pensamos que 25 grados es una temperatura cómoda: hay un gradiente entre 33 y 25, y perdemos calor fácilmente hacia el ambiente", explica Hodder.

Cuando ese gradiente se achica -como en una ola de calor, con el aire por encima de los 33 grados-, entra en juego el sudor: "el sudor se evapora de la piel y eso la vuelve a enfriar".

Con el frío pasa lo contrario. La piel detecta que baja la temperatura y dispara una respuesta de conservación: se cierra el flujo de sangre hacia la periferia, la vasoconstricción, para proteger los órganos centrales, como el corazón, los pulmones, el hígado y el cerebro.

¿Y quién dirige toda esta orquesta? El hipotálamo, una región del cerebro que funciona como el termostato del cuerpo. Recibe información constante de sensores de temperatura en la piel y, con eso, decide si transpirar, tiritar, dilatar o contraer los vasos sanguíneos.

Así funcionamos los humanos, pero no todos los animales son como nosotros.

Algunos endotermos son heterotermos: su temperatura corporal no es siempre estable.

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Al descansar, los colibríes cambian su temperatura corporal.

Los colibríes, por ejemplo, bajan drásticamente su metabolismo y temperatura por la noche para sobrevivir sin comer mientras descansan.

Otros animales hibernan, para atravesar el invierno sin tener que salir a buscar comida, quemando sus reservas de grasa lentamente hasta que llega el momento de despertar.

El calor del mundo

Los animales de sangre fría, por su parte, se dejan mecer por el termómetro de su entorno.

Los hay de todo tipo: desde los que se asolean plácidamente, hasta los que viven siempre en zonas de sombra, y sus músculos y su cuerpo entero están adaptados para funcionar bien con temperaturas más bajas, o los que viven en el desierto y esperan a la noche para salir, cuando el calor acumulado durante el día se libera del suelo y pueden aprovecharlo.

Y si te estamos haciendo pensar en iguanas o serpientes, no olvides incluir a los insectos, pues la gran mayoría son ectotermos, aunque hay algunos que pueden generar calor y regular su temperatura, al menos durante ciertos momentos. Las abejas, por ejemplo, contraen los músculos de vuelo sin mover las alas, y así calientan la colonia.

Pero ¿cómo hacen para no sofocarse cuando hace mucho calor?

"Los insectos no tienen pulmones como nosotros, tienen otra forma de ventilación, y transpiran muy rápido, intercambian temperatura corporal, eso ayuda", señala Leal.

"Además, un animal chico puede meterse al sol y calentarse, pero enseguida moverse a la sombra y enfriarse con la misma rapidez".

La clave está en la relación entre superficie y volumen: los animales chicos tienen mucha superficie en proporción a su volumen, así que ganan calor rápido al sol y lo pierden igual de rápido en la sombra. Los animales grandes, al tener proporcionalmente menos superficie, tardan más en calentarse, pero también retienen el calor mucho más tiempo.

¿Qué será mejor?

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Los ectotermos consumen menos energía porque no necesitan preservar su temperatura corporal.

Nuestros antepasados peludos aprendieron a generar y conservar su propio calor corporal. Pero ¿qué ventaja les suponía eso? Porque, si la mayoría de las especies animales siguen siendo ectotermos, parecería que dejar que el entorno haga el trabajo tampoco es una mala estrategia.

Ser de sangre fría tiene un precio energético bajo. "Desde la perspectiva de una lagartija, puedes comer menos porque usas el ambiente para conseguir esa temperatura", explica Leal.

"Su tasa metabólica, que normalmente se correlaciona con la cantidad de energía que necesitas, es significativamente menor que la tasa metabólica de un humano o de cualquier mamífero. Así que, en términos de consumo energético, es muy ventajoso no depender completamente de ti mismo para producir calor".

Pero ser endotermo también tiene sus ventajas.

"La mayor ventaja es la independencia", afirma Julia Nowack, ecofisióloga de la Universidad Liverpool John Moores, Inglaterra.

"Como nuestra temperatura corporal se mantiene bastante constante, nuestras enzimas, músculos y sistema nervioso funcionan cerca de su punto óptimo todo el tiempo. No tenemos que esperar a que salga el sol para movernos, para escapar de un depredador. Y podemos habitar climas fríos, algo que a un reptil o un anfibio le resulta mucho más difícil".

Con todo y eso, ante la pregunta de qué elegiría ser, Leal no duda: "Si pudiera elegir, sería ectotermo".

"Gran parte de la energía que consumimos los endotermos va solo a mantener nuestra temperatura corporal. Los ectotermos, en cambio, lo tienen más fácil si encuentran el lugar adecuado, como el Caribe, de donde yo vengo.

"Si yo pudiera vivir en Puerto Rico como un lagarto, podría estar activo todos los días sin tener que consumir tres o cuatro veces más energía solo para mantenerte caliente".


    • Caroline Steel y Jo Glanville
    • Título del autor,BBC World Service, Serie "CrowdScience"
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 7 min
  • https://www.bbc.com/mundo/articles/cd08dp51pp4o