miércoles, 25 de marzo de 2026

El coste oculto de la guerra en Irán: miles de millones en patrimonio histórico destruido

 


  • Nabatiye pierde el 70% de su patrimonio y en Irán más de 50 enclaves históricos han sido dañados por las bombas
  • La UNESCO alerta de daños en 4 Patrimonios de la Humanidad en Irán y enclaves únicos como el Valle de Jorramabad
  • Tiro, Baalbek o el Palacio de Golestán, joyas milenarias, sufren graves daños por los bombardeos en la región


Miles de millones de dólares en pérdidas se escapan al ojo público por ser menos obvios. La atención se centra en Ormuz o en el agua, que son mucho más fáciles de medir, pero existe un desastre cultural y económico que no se está teniendo muy en cuenta, pero que cada día aumenta más: la destrucción o el expolio del patrimonio histórico en las zonas de conflicto de Oriente Medio.

En la actualidad, hay dos frentes principales en relación con esto: la situación del Líbano y de Irán, las grandes víctimas de esta destrucción silenciosa.

Líbano, patrimonio milenario destruido

El Líbano presenta una situación particular, y es que el conflicto no es reciente, sino que se puede datar en el comienzo de las hostilidades entre Hizbulá e Israel en el año 2023. Este país, que está cargado de patrimonio histórico, ciudades milenarias y restos de incalculable valor, ha sufrido decenas de bombardeos durante los últimos años.

Si bien organismos enfocados en patrimonio como la UNESCO no han hecho un cálculo directo de esto, sí que diferentes estimaciones ponen en claro el brutal golpe económico que ha representado la destrucción del patrimonio y, en general, los costes derivados del conflicto.

Hasta el momento, varias decenas de monumentos históricos han sido dañados de forma grave o directamente destruidos. Entre los más relevantes se encuentran la ciudad de Tiro, fundada en el 2750 a. C., los restos romanos de Baalbek y varias estructuras más como los castillos cruzados de Toron o Tibnin.

En cuanto a Tiro, la ciudad ha sufrido, según datos proporcionados por la UNESCO el pasado 10 de marzo, enormes daños en su estructura y, sobre todo, en varios de los monumentos que alberga, como la necrópolis de Al Bass o el hipódromo, datado en época romana, que fue el más grande del Imperio. Ambas estructuras necesitarían reparación urgente para poder asegurar que no colapsen o sean devoradas por los bombardeos.

Otro de los elementos que destacan son los restos de Baalbek -antigua Heliópolis-, considerados como uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo. De acuerdo con Naciones Unidas, si bien no han sufrido impactos directos, los bombardeos cercanos habrían causado grietas en las estructuras, pudiendo producir derrumbes generalizados si la situación no se solventa.

Pese a que estos son los elementos más destacados, se registran decenas de ejemplos de menor calado que han recibido daños severos o han sido completamente destruidos, como barrios históricos o mercados. Este conjunto de devastaciones representa pérdidas irreparables no solo para Líbano, sino para el patrimonio de toda la humanidad, debido a que muchas de estas estructuras han sobrevivido milenios y ahora enfrentan el riesgo de deterioro acelerado o destrucción total. De hecho, en ciudades como Beirut se calcula que casi el 20% de todo el patrimonio histórico, en cuanto a edificios o lugares culturales, ha sido destruido por los bombardeos.

Aun así, de acuerdo con varias organizaciones locales enfocadas en la conservación histórica, la ciudad más afectada es Nabatiye, uno de los centros históricos más importantes de la región, con restos registrados desde el neolítico. Ha sufrido la destrucción de casi el 70% de todos sus edificios y monumentos históricos, siendo el mayor ejemplo de la devastación histórica que está causando el conflicto continuado en Oriente Medio.

Irán: destrucción acelerada de monumentos

Ahora bien, Líbano lleva sufriendo sucesivos ataques durante los últimos años, por lo que era de esperar que la situación fuese dramática a este respecto. No obstante, Irán, cuyo tiempo de batalla no llega al mes, ya que las primeras hostilidades comenzaron el pasado 28 de febrero, ha sufrido una muy acelerada destrucción de su patrimonio histórico. Y es que cabe recordar que Irán, por su amplia historia, acumula 29 lugares Patrimonio de la Humanidad, siendo el décimo país con más.

Según los datos oficiales, más de 50 lugares históricos dentro de Irán habrían sido alcanzados por los bombardeos o habrían sufrido daños como consecuencia de los sucesivos ataques aéreos. De acuerdo con el gobierno iraní, al menos 56 lugares han sido dañados y se encuentran en serio riesgo de destrucción, por lo que el ejecutivo del país ha solicitado a la UNESCO protección para sus lugares históricos, ya que, al estar muchos de ellos en los centros de las grandes ciudades, son particularmente susceptibles a sufrir daños.

De acuerdo con Naciones Unidas, al menos 4 lugares Patrimonio de la Humanidad han sido alcanzados por los bombardeos continuados, encontrándose en estos momentos en diferentes estados de conservación. Hasta ahora, la lista de monumentos afectados es la siguiente: el palacio de Golestán, que data del siglo XVI y es considerado el Versalles de Oriente Medio; la Mezquita Jameh de Isfahán, que tiene más de 1000 años y es uno de los lugares más destacados del islam en el mundo; el Palacio de Chehel Sotún de Isfahán, del siglo XVII, uno de los mayores exponentes de la arquitectura persa y decorado con enormes murales de colores; y, por último, el Valle prehistórico de Jorramabad, un enorme centro arqueológico con restos que superan los 63.000 años y, de acuerdo con la ONU, un patrimonio histórico sencillamente irremplazable debido a la presencia de piezas únicas en todo el planeta.

Aparte de estos, que son los más destacados, buena parte de los conjuntos históricos de las principales ciudades iraníes han sufrido daños que ya casi se pueden calificar de fatales. Decenas de mercados, edificios históricos y cascos antiguos han desaparecido ante las bombas.

Las estimaciones del coste se pueden aproximar de dos maneras. A nivel cultural, de acuerdo con la UNESCO, es imposible de cuantificar, pues ante la destrucción de estos lugares solo queda realizar réplicas, lo que en última instancia representa la pérdida definitiva de ese patrimonio en pos de copias realizadas en talleres. Más aún si hablamos de aspectos como los del Valle de Jorramabad, cuyas piezas son sencillamente únicas e imposibles de recuperar, siendo probable que ciertos elementos se pierdan de forma definitiva sin que hayan sido descubiertos.

A nivel económico, si bien todavía no existen cálculos efectivos debido a lo reciente del conflicto, la ONU determinó, por ejemplo, que el coste en edificaciones culturales en Ucrania había sido de cerca de 3.500 millones de dólares. De tal manera, las cifras casi con total seguridad se mueven ya por esas cantidades, a la espera de aumentar, debido a que el conflicto no parece que se vaya a detener, al igual que tampoco los bombardeos.


https://www.eleconomista.es/economia/noticias/13834032/03/26/el-coste-oculto-de-la-guerra-en-iran-miles-de-millones-en-patrimonio-historico-destruido.html

martes, 24 de marzo de 2026

3 efectos económicos de la guerra en Irán más allá del aumento del precio del petróleo


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Poco más de una semana después del inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, los efectos del conflicto se sienten en la economía mundial.

El pasado 9 de marzo, el precio del barril de petróleo Brent y del WTI, crudos de referencia en el mercado internacional, superó la barrera de los US$100 por primera vez desde 2022, aunque ese mismo día retrocedió hasta ubicarse por debajo de los US$95. Sin embargo, la nueva ola de ataques iraníes contra buques tanqueros de las últimas horas ha vuelto a situar el precio del crudo en US$100.

En comparación, el 27 de febrero pasado, un día antes del inicio de las hostilidades, el precio del barril del Brent y del WTI se ubicaba en torno a los US$70.

Este incremento de los precios de los combustibles responde fundamentalmente al cierre virtual del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, luego de que el gobierno de Irán amenazara a los barcos que intenten cruzar esa vía marítima por la que circula aproximadamente el 20% del petróleo y el gas del mundo.

Pero mientras el incremento del precio del petróleo -y de la gasolina- era claramente esperable dado que el conflicto implica a Irán y al estrecho de Ormuz, los especialistas prevén que sus repercusiones se sientan en otras áreas de la economía y en distintos rincones del mundo.

BBC Mundo te cuenta cuáles son tres de estos efectos.

1. Producción de alimentos en riesgo


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Pie de foto,Los fertilizantes nitrogenados son usados en cultivos que producen en torno a la mitad de los alimentos disponibles en el mundo.

El actual conflicto afecta a importantes exportadores de fertilizantes.

Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos son cuatro importantes exportadores mundiales de fertilizantes nitrogenados, de acuerdo con datos del Observatorio de Complejidad Económica.

Este tipo de fertilizante se genera a partir del gas natural y es utilizado en cultivos que producen en torno a la mitad de los alimentos disponibles en el mundo.

Aunque la mayor parte de las empresas productoras de fertilizantes de la región han seguido trabajando a pesar de la guerra, Qatar Energy, una de las principales productoras de urea, tuvo que suspender actividades luego de que la semana pasada viera interrumpido el suministro de gas como consecuencia de ataques realizados por Irán con drones y misiles.

Por otra parte, los beneficios de que estas empresas sigan operando se ven limitados por el hecho de que no están pudiendo exportar sus fertilizantes debido al cierre del estrecho de Ormuz, por donde circula un tercio del suministro mundial de fertilizantes, de acuerdo a Bloomberg.

A esto se une el hecho de que Irán también es exportador de fertilizantes y la decisión de China adoptada a finales de 2025 de suspender las exportaciones de fertilizantes fosfatados y de restringir severamente las exportaciones de urea hasta agosto de 2026, con miras a garantizar el suministro a los agricultores locales.

Según el Observatorio de Complejidad Económica, China es el principal exportador mundial de fertilizantes nitrogenados.

Como consecuencia de todo esto, el precio de los fertilizantes ya empezó a elevarse de forma notable. En el Puerto de Nueva Orleans, principal puerta de entrada de estos productos a EE.UU., el precio de los fertilizantes pasó de US$516 por tonelada métrica a US$683 durante la primera semana de guerra.

Y esta situación se presenta justamente en la época del año en la que los agricultores en el hemisferio norte se preparan para iniciar la siembra, lo que complica aún más las perspectivas.

Según datos de la Federación de la Oficina Agrícola Estadounidense, cada año un 25% de las importaciones de fertilizantes de ese país se realizan entre marzo y abril.

"Esto no podría ocurrir en peor momento", le dijo a la BBC el agricultor Harry Ott, que cultiva algodón, maíz y soja en Carolina del Sur.

Los analistas anticipan que -de extenderse el conflicto- los consumidores empiecen a sentir el impacto en los alimentos en un plazo de 1 a 3 meses en forma tanto de encarecimiento como de escasez, pues sin la cantidad necesaria de fertilizantes las cosechas serán menores.

Esta situación podría traducirse en hambre para los países y las personas más pobres.

"El aumento repentino de los precios de los alimentos y los combustibles, impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente podría tener un efecto dominó que agravará el hambre de las poblaciones vulnerables de la región y otras partes del mundo", advirtió el Programa de Alimentos de la ONU en un comunicado.

2. Restricción de la distribución global de medicamentos


Fuente de la imagen,Reuters

Pie de foto,El puerto Jebel Alí de Dubái es uno de los 10 más importantes del mundo.

La guerra en marcha en Medio Oriente también está afectando la cadena global de suministro de medicamentos y productos farmacéuticos.

Esto se debe fundamentalmente a los ataques sufridos por Dubái, que es un importante centro logístico en el sector farmacéutico mundial.

La ciudad más poblada de Emiratos Árabes Unidos alberga el aeropuerto internacional de mayor tráfico del mundo, que en 2025 sumó unos 95 millones de pasajeros.

Ese aeropuerto también es un importante hub de distribución de carga de medicamentos y otros productos famacéuticos, en especial, aquellos que requieren mantener la cadena de frío.

Este aeropuerto es especialmente importante para la industria farmacéutica de India, que es el mayor proveedor global de medicamentos genéricos y que produce un 60% de las vacunas del mundo, según datos del Departamento de Comercio de ese país.

De hecho, la línea aérea Emirates tiene una instalación de carga llamada Emirates SkyPharma, que fue construida específicamente para la gestión de envíos farmacéuticos sensibles a la temperatura.

Dubái también cuenta con el Puerto Jebel Alí, considerado como el noveno puerto de carga con mayor actividad del mundo y el principal de Medio Oriente.

De acuerdo con la Autoridad del Puerto Libre de Jebel Alí (Jafza, por sus siglas en inglés), allí operan unas 400 empresas vinculadas al sector farmacéutico y de la salud procedentes de 60 países. Destacan que en el año 2020, transitaron a través del mismo el 50% de los productos farmacéuticos y de salud de Dubái, con un valor equivalente a US$21.800 millones.

Las exportaciones farmacéuticas de India también transitan por este puerto, desde el cual los productos son enviados a otros países del golfo Pérsico, África, Europa y otros destinos.

Los ataques militares iraníes han causado daños tanto en el puerto como en el aeropuerto de Dubái, que han visto interrumpidas sus operaciones normales debido al conflicto.

El transporte aéreo de carga es muy importante para la industria farmacéutica, en especial, para envíos de alto valor o que requieren ser enviados de forma urgente o en condiciones de temperatura controlada.

Aunque existen algunas rutas alternativas a Dubái, muchas de estas tienen capacidades menores para gestionar estos volúmenes de carga, requieren días adicionales de viaje y tienen mayores costos, todo lo cual eventualmente puede terminar impulsando al alza el precio y la disponibilidad de estos productos.

De acuerdo con el Departamento de Comercio de India, la industria farmacéutica de ese país exportó productos a 200 países alrededor del mundo, siendo sus principales destinos EE.UU. Reino Unido, Brasil, Francia y Sudáfrica.

Las instalaciones del aeropuerto y del puerto de Dubái sirven al mismo tiempo como centros de almacenamiento y de reexportación de estos medicamentos, por lo que juegan un rol central en el negocio farmacéutico global.

3. Producción de metales, sustancias químicas y aparatos electrónicos


Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,La producción de numerosos dispositivos electrónicos se podría ver afectada por la guerra.

La distribución de elementos químicos como el azufre y de materias primas como el aluminio, que juegan un rol fundamental en la producción industrial, también se está viendo impactada por la guerra.

Países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait e Irán se encuentran entre los principales exportadores de azufre, un subproducto de la refinación de petróleo y gas.

De acuerdo con el Servicio Geológico de EE.UU., un 24% de la producción global de azufre se origina en Medio Oriente.

Gran parte de esta producción se destina a fertilizantes, pero también tiene usos importantes para la extracción de minerales y metales como el cobre o el níquel, fundamentales para la producción de aparatos, vehículos y redes eléctricas, semiconductores, baterías y materiales como el acero inoxidable, entre muchas otras aplicaciones.

En ese campo, ya se sienten los efectos de la guerra. Durante la primera semana del conflicto, las empresas fabricantes de níquel en Indonesia -país responsable de más de 50% del níquel del mundo- anunciaron recortes de producción debido a la interrupción del suministro de los países del Golfo, de donde procede el 75% del azufre que estas compañías utilizan.

Según advirtió la agencia Reuters, es probable que algunos productores de cobre en África estén atravesando una situación similar.

"Una lucha por el suministro enfrentaría a las refinerías de níquel de Indonesia con las mineras de cobre de África, y a ambas con los fabricantes de fertilizantes de todo el mundo, que también buscan sustitutos para el azufre de Medio Oriente", apuntó Reuters.

Dado que el ácido sulfúrico -que se elabora con azufre- es uno de los componentes más importantes para la fabricación de semiconductores y chips, la interrupción en el suministro de este químico puede tener repercusión en la fabricación de innumerables productos considerados esenciales en la vida moderna como teléfonos inteligentes, computadoras, tarjetas de memoria, vehículos e innumerables aparatos electrónicos de uso en hogares, empresas y fábricas.

No es la primera vez que el mundo pasa por una situación así. Durante la pandemia de covid-19 se produjo una escasez de chips que impactó tanto en los volúmenes de producción de estos aparatos como en el precio final que los consumidores tuvieron que pagar por ellos.

En esta ocasión hay que agregar un elemento adicional: la elevada demanda de chips que existe por parte de las empresas que desarrollan y aplican modelos de inteligencia artificial.

    • Ángel Bermúdez
    • Título del autor,BBC News Mundo

lunes, 23 de marzo de 2026

El mayor fracaso de Zuckerberg: Meta entierra su metaverso definitivamente



El metaverso de Zuckerberg es tan tóxico que se ha cargado 11.000 empleos.


Se veía venir: a nadie le interesaba el metaverso, por mucho que Mark Zuckerberg vendiera la idea de su 'Matrix' con estética de serie baratera de dibujos animados 3D. 
Ahora Meta cierra Horizon Worlds permanentemente



Mark Zuckerberg acaba de enterrar oficialmente su gran fantasía, que a todo el mundo le pareció absurda e inútil, por lo menos con la tecnología actual. Meta ha anunciado que bajará la persiana y dará cerrojazo a Horizon Worlds, su mundo de realidad virtual. Cerrará permanentemente el soporte de este mundo virtual para sus propias gafas Quest el próximo 15 de junio de 2026. Lanzada en 2021, esta plataforma del metaverso fue el motivo de su infame cambio de marca corporativa, alejándose de Facebook y Oculus para abrazar el 'meta', un entorno digital tridimensional que, tras esa fecha de junio, dejará de existir en cualquier formato.

Este cierre no es la rendición incondicional de Meta ante una realidad innegable: a nadie le interesaba vivir dentro de un casco. La plataforma sufrió desde sus inicios por una baja retención, lo que se tradujo en un atractivo muy limitado entre los usuarios de realidad virtual. Esto obligó a la empresa a abrirla a teléfonos móviles en 2023. Pero ha dado igual. El metaverso ha implotado y el 31 de marzo, mundos como Horizon Central, Events Arena, Kaiju y Bobber Bay desaparecerán de la tienda de Quest, cerrando un capítulo que ha costado miles de millones de dólares.

Crónica de una muerte anunciada

El desmantelamiento será total y absoluto. El 24 de marzo, Meta también fulminará sus capturas espaciales conocidas como 'Hyperscape'. "Tus capturas existentes seguirán viéndose dentro de la aplicación Hyperscape Capture (Beta), que está disponible en tu biblioteca de aplicaciones de Quest", asegura Meta, pero advierte que "seguir capturando nuevos Hyperscapes, pero compartir, invitar y coexperimentar Hyperscapes con otros ya no será compatible". Todo esto ocurre apenas semanas después de que Meta discontinuara su aplicación independiente Horizon Workrooms el 16 de febrero de 2026, un espacio inmersivo lanzado originalmente en 2021 que permitía 'trabajar' juntos hasta a 50 participantes.

Este reguero de cadáveres digitales viene acompañado de recortes reales en Reality Labs, la inmensa división de 15.000 empleados encargada de construir este castillo de naipes inmersivo. Meta ha despedido al diez por ciento del personal de esta sección de realidad extendida, incluyendo a los desarrolladores del propio Horizon Worlds. Además, esta misma semana han cerrado tres estudios de videojuegos que habían adquirido previamente: Armature Studio, Twisted Pixel y Sanzaru Games. Estos cierres se suman a las ejecuciones previas de Ready at Dawn en 2024 y Downpour Interactive en 2025, dejando a la empresa apoyada en títulos de terceros y en unos pocos estudios supervivientes como Beat Games, BigBox VR, Within y Camouflaj.

Aunque el software social está siendo aniquilado, Meta sigue emperrada en fabricar el hardware. La compañía planea lanzar un dispositivo de edición limitada en 2026 bajo el nombre clave 'Malibu 2', además de preparar un posible sucesor para las actuales Quest 3. También trabajan en un casco fino y ligero atado a un disco de procesamiento —básicamente, un pequeño ordenador externo que llevas en el bolsillo para que las gafas no pesen como un bloque de plomo— apodado 'Fénix', cuyo lanzamiento se ha retrasado de la segunda mitad de 2026 a la primera mitad de 2027. Dudo que el metaverso, al contrario que el pájaro, resurja de sus cenizas.


Bien muerto está

Toda esta debacle corporativa me resulta fascinante cuando la comparamos con la visión del hombre que literalmente inventó todo esto: Neal Stephenson. El icónico autor de ciencia ficción acuñó el término metaverso por primera vez en su famosa novela ciberpunk Snow Crash para describir un mundo digital persistente propiedad de una gran corporación. Como me contó en persona hace ya cuatro años, a Stephenson le "importa un pimiento el metaverso de Zuckerberg". Gigantes como Apple o Disney evitan usar esa palabra tóxica, y el propio Stephenson disparaba a matar: "Mi libro durará más que el metaverso de Zuckerberg. La gente puede ir a leer la novela cuando quiera. La verdad es que no paso mucho tiempo preocupándome por Facebook".

Stephenson va en contra de todo lo que Meta (y supuestamente también Apple, con sus gafas de VR) estaba haciendo: "No creo que la mayoría de la gente acceda al metaverso usando gafas". Para él, los verdaderos mundos virtuales masivos ya están aquí, pero son planos y habitan en nuestras pantallas de toda la vida. "Lo que ocurrió es que llegó Doom y dio origen a la industria de los videojuegos tal y como la conocemos. Así que hoy tenemos muchos mundos en 3D muy bien realizados por los que podemos correr cuando jugamos, pero en su mayor parte, no lo hacemos con gafas. Sólo miramos las pantallas", afirma. Juegos como Fortnite, Red Dead Redemption o World of Warcraft son los auténticos metaversos, generando economías enteras que son enormemente rentables.


domingo, 22 de marzo de 2026

El fraude del pescado: así funciona la estafa que afecta al 20% del mercado mundial

 



  • Sustitución de especies, falsos orígenes y aditivos no declarados son las prácticas más habituales del engaño
  • El fraude no solo afecta al bolsillo: pone en riesgo la salud pública y la sostenibilidad de los océanos
  • El 30% de los pescados servidos en restaurantes también podrían estar mal etiquetados


El pescado que llega al plato no siempre es lo que figura en su etiqueta o en el menú. Lo que parece merluza puede no serlo, y ese salmón salvaje quizá nunca llegó a ver el océano. En el vasto mercado mundial de la pesca, valorado en casi 200.000 millones de dólares, el engaño se ha convertido en una práctica habitual. Así lo señala la la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que estima que uno cada cinco productos pesqueros y de acuicultura que se comercializan es fraudulento. Una realidad que amenaza al consumidor, a la biodiversidad y a la credibilidad de toda la cadena alimentaria.

El informe de la FAO dibuja un panorama inquietante, que incluye desde adulteración con colorantes para simular frescura, sustituciones de especies de alto valor por otras más baratas, falsificación de productos o ocultación del origen geográfico real del pescado. Prácticas deliberadas con intención de engañar, cuyo perjuicio va más allá del bolsillo del consumidor. "El pescado o marisco que comemos, con demasiada frecuencia, no es lo que dice el menú", concluyen desde la Organización.

A diferencia de otros mercados alimentarios, el del pescado es especialmente vulnerable. Se debe a que es muy complejo, con más de 12.000 especies que se comercializan en todo el mundo, muchas con apariencias similares una vez fileteadas o procesadas. Esta diversidad, unida a cadenas de suministro largas y opacas, convierte el sector en un terreno fértil para el engaño.

Entre las prácticas más habituales, destaca la sustitución de especies, como por ejemplo, vender tilapia haciéndola pasar por pargo rojo, o salmón de piscifactoría como si fuera salvaje. En este último caso, el incentivo económico es claro, pues comercializar salmón del Atlántico, mayoritariamente de cría, como si fuera del Pacífico, puede generar un beneficio adicional de hasta 10 dólares por kilo.

Otro ejemplo citado por la FAO, y recogido por EFE, es el de la lubina de piscifactoría en Italia, que etiquetada como producto local puede venderse hasta tres veces más cara que la misma especie si procede de Grecia o Turquía.

Sostenibilidad y salud pública

Lo que advierte el informe es que estos fraudes no solo distorsionan el mercado, sino que también ponen en peligro la sostenibilidad de las poblaciones pesqueras, al ocultar desembarques que superan las cuotas legales o el verdadero origen de las capturas.

Y también hay que sumar los riesgos para la salud pública. Prácticas como la recongelación de productos para aumentar su peso, el uso de colorantes no declarados o el consumo de pescado crudo en establecimientos donde las especies no están correctamente identificadas son un verdadero peligro sanitario. En esta línea, también se documenta la falsificación directa de alimentos, como imitaciones de gambas elaboradas con almidón, o el envasado de surimi para simular carne de cangrejo.

Estos fraudes no se limitan solo a las tiendas o supermercados en los que el cliente compra directamente el pescado, sino que también se aprecia en los restaurantes. El informe señala que hasta el 30% de los productos de mar servidos en las cocinas profesionales podrían estar mal etiquetados. La FAO recoge casos de todo el mundo, desde puestos de ceviche en Latinoamérica, hasta restaurantes de marisco en China o productos de atún en conserva en la Unión Europea.

Un pescadero italiano
Un pescadero en Italia. | Imagen: Dreamstime

En América, la investigación pone cifras concretas. En Argentina, un estudio elaborado en Buenos Aires, el mayor mercado del país de productos de mar, detectó una tasa de sustitución de especies de más del 21%. En Brasil, el fraude se mueve en porcentajes similares. Mientras que en Estados Unidos y Canadá escala hasta el 25% de tasa de sustitución.

En el caso argentino, la FAO subraya además el uso de nombres vernáculos confusos para inducir a error al consumidor, como "pollo de mar" para ocultar al pez elefante o "perita" en lugar de burriqueta. También se detecta la venta de diversas especies de tiburón bajo denominaciones genéricas como "palo rosado".

Soluciones

Para frenar estas prácticas, la FAO propone una receta basada en tres pilares: armonizar los requisitos de etiquetado a nivel internacional, exigir el nombre científico de las especies y reforzar los sistemas de trazabilidad a lo largo de toda la cadena de suministro.

Entre las herramientas emergentes, el organismo destaca el uso de modelos de aprendizaje automático capaces de detectar anomalías en los flujos comerciales y señalar posibles casos de fraude antes de que el producto llegue al consumidor.

El mensaje es claro: en un mercado global donde el pescado viaja miles de kilómetros antes de llegar al plato, la transparencia ya no es solo una cuestión de confianza, sino una condición indispensable para proteger la biodiversidad, la salud y la economía mundial.


Madridicon-related 
https://www.eleconomista.es/podcasts/noticias/13770690/02/26/el-fraude-del-pescado-asi-funciona-la-estafa-que-afecta-al-20-del-mercado-mundial.html

sábado, 21 de marzo de 2026

Por qué los ciudadanos de Nueva Zelanda están abandonando su país en números récord


Dos mujeres se abrazan en el aeropuerto de Auckland, en Nueva Zelanda.

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Nueva Zelanda ha visto partir al exterior en tan solo un año a más de 70.000 de sus ciudadanos.

Aunque parece una cifra modesta, es casi el 1,4% de la población de este Estado insular del suroeste del océano Pacífico habitado por unos 5,1 millones de personas.

El que está siendo el mayor flujo de salida de neozelandeses en décadas está comenzando a generar inquietud en el país.

Sus emigrantes no escogen, por lo general, destinos remotos como Europa o Estados Unidos. Toman un vuelo relativamente corto y se instalan en el que históricamente ha sido su principal destino: Australia.

El fenómeno no es nuevo, pero sí lo son su intensidad y su contexto.

Nueva Zelanda ha registrado durante décadas moderadas pérdidas netas de ciudadanos, que compensaba con creces la llegada de inmigrantes.

Sin embargo, en los dos últimos años las salidas se han acelerado de forma abrupta coincidiendo con un débil mercado laboral y una percepción generalizada de estancamiento económico.

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La comparación con Australia -donde el PIB es mayor, los salarios más generosos y hay más oportunidades- se ha vuelto omnipresente en conversaciones cotidianas, redes sociales y titulares de prensa de Nueva Zelanda.

Y, si bien el perfil del emigrante neozelandés solía ser el de un joven que prueba suerte durante unos años en el país vecino, hoy cada vez más trabajadores con experiencia se marchan sin un plan claro de regreso.

Para algunos expertos, este cambio de paradigma y la intensificación de las salidas sugieren que Nueva Zelanda podría estar ante algo más que un ciclo migratorio corriente.

Qué está ocurriendo

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Las cifras confirman que la salida de neozelandeses ha entrado en una fase excepcional.

Antes de la pandemia, Nueva Zelanda registraba una pérdida neta relativamente estable de ciudadanos, en torno a 3.000 personas al año, según datos de la agencia nacional de estadística Stats NZ.

Más de 71.000 neozelandeses emigraron en un período de 12 meses hasta octubre de 2025, mientras aproximadamente 26.000 regresaron, lo que supone una pérdida neta de 45.000 ciudadanos.

El precedente más reciente se remonta al pico de emigración en los dos últimos años de la crisis financiera mundial (2011-2012), con saldos migratorios negativos anuales que superaron los 40.000.

Aquel repunte, sin embargo, fue transitorio y ligado a las delicadas circunstancias por las que entonces pasaban países de todo el mundo.

La diferencia ahora, subrayan los analistas, es la persistencia del fenómeno, ya que el ritmo de salidas se mantiene elevado y no da señales claras de moderación.

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Cada vez más neozelandeses se plantean un futuro fuera de su país.

Paul Spoonley, profesor emérito de la Universidad Massey en Nueva Zelanda, considera "preocupante" el número de salidas ya que, así bien las cifras son similares a las de finales de la crisis financiera, ahora también se marchan más extranjeros que vivían en el país, lo que "ha reforzado una tendencia que no muestra signos de desaceleración".

Australia concentra a alrededor del 60% de los neozelandeses que abandonan su país, según indican los datos oficiales de los últimos años.

Más de 700.000 neozelandeses (alrededor de un 13% de la población) viven hoy en el gigantesco país vecino al otro lado del mar de Tasmania, a quienes se suman unos 100.000 nacidos en Australia pero con ciudadanía neozelandesa.

"Eso es un gran atractivo para mucha gente que tiene conexiones sociales allí", indicó el sociólogo Francis Collins a la cadena 1News de Nueva Zelanda.

La emigración de ciudadanos se produce, además, en un contexto de debilitamiento de la inmigración neta: aunque las llegadas de no ciudadanos siguen amortiguando la salida de nacionales, el saldo migratorio total se ha reducido de forma significativa respecto a los picos alcanzados tras la pandemia.

Esto ha provocado una caída en la tasa de crecimiento de la población de Nueva Zelanda del 2,3% en 2023 a solo el 0,7% en 2025.

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La economía de Nueva Zelanda no sufre una crisis, pero está relativamente estancada.

Qué los empuja a irse

El aumento de la emigración neozelandesa responde, en gran parte, a razones económicas.

"El factor que explica las salidas es la debilidad del mercado laboral, con una tasa de desempleo del 5,3% (la más alta en casi una década) y grandes reducciones en el trabajo en el sector público", explica a BBC Mundo el sociólogo Paul Spoonley.

A una economía ralentizada, con un crecimiento del PIB de en torno al 1% en 2025 según estimaciones oficiales, se suma la pérdida de poder adquisitivo, con salarios que crecen más lentamente que los precios, entre ellos los de los productos básicos y la vivienda, con la consiguiente presión sobre los hogares.

Así, los neozelandeses se ven cada vez más tentados por "los mejores salarios en otros países, además de la contratación activa por parte de ciertos sectores y empleadores, con incentivos como la cobertura de los gastos de reubicación", señala Spoonley.

"Otro factor es la solidez del mercado laboral de los países más grandes, con más opciones en cuanto a la naturaleza del trabajo y las posibilidades de ascenso", agrega.

Por qué escogen Australia

Australia, en específico, ofrece condiciones más atractivas para quienes buscan trabajo, con un mercado laboral dinámico, menor tasa de desempleo y salarios medios sensiblemente más altos.

A esto se añaden mejores condiciones laborales, como pagos adicionales por horas extra, fines de semana y festivos, que no están garantizados por ley en Nueva Zelanda.

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Con el lema "Australia nos llama", trabajadores de la educación y la salud advierten al gobierno neozelandés de que sus bajos salarios les empujan a emigrar.

Un buen ejemplo lo encontramos en el sector de la salud: el salario medio de un enfermero registrado en Australia ronda los 85.000 a 90.000 dólares australianos anuales (US$59.000 a US$62.000), según datos de la plataforma Seek, y solo el año pasado más de 10.000 enfermeros neozelandeses se registraron para trabajar en el país vecino.

En las fuerzas de seguridad también ocurre: 212 agentes dejaron la policía de Nueva Zelanda entre enero de 2023 y abril de 2025, según confirmó la propia institución, tras recibir solicitudes de verificación de agencias australianas, que en algunos casos ofertan salarios de más de US$75.000 mensuales, con vivienda gratuita o subsidios.

La minería y la construcción también figuran entre los sectores con mayor capacidad de atracción, impulsados por una economía australiana que el año pasado creció por encima del 2% y demanda constantemente mano de obra cualificada.

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Muchos policías neozelandeses buscan mejores oportunidades en Australia.

Quiénes se van

También ha cambiado el perfil de quienes abandonan Nueva Zelanda.

Tradicionalmente, la emigración estaba dominada por jóvenes que acababan de terminar la escuela secundaria o recién graduados universitarios que probaban suerte durante unos años en el exterior.

En el ciclo actual, sin embargo, hay más personas de entre 20 y 30 años.

"Esto sugiere que se trata de personas que ya llevaban un tiempo en el mercado laboral neozelandés", apunta el sociólogo Paul Spoonley.

El experto destaca que el 38% de quienes emigran son personas con ciudadanía neozelandesa pero que no nacieron en Nueva Zelanda.

"En algunas comunidades de inmigrantes, hay más personas que se van que las que llegan. Esto ocurre, por ejemplo, con los inmigrantes de Reino Unido", indica.

A estos se suman los jubilados que optan por reunirse con familiares en el extranjero, sobre todo en Australia.

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Ciudades como Wellington ya no son destinos tan atractivos para trabajadores cualificados extranjeros.

En un plano más amplio, este patrón refleja una realidad demográfica singular: los más de 800.000 ciudadanos neozelandeses y sus hijos que viven fuera del país constituyen una de las diásporas más grandes de la OCDE en relación con el tamaño de la población.

En este caso, Spoonley critica que "el gobierno neozelandés no parece interesado en conectar con la diáspora ni en aprovechar su experiencia y sus contactos".

En cuanto a las implicaciones a largo plazo, expertos creen que la salida sostenida de trabajadores con experiencia puede traducirse en pérdida de capital humano, menor productividad y un crecimiento económico más débil.

El gobierno ha prometido reformas para favorecer el talento en Nueva Zelanda con incentivos fiscales y cambios regulatorios, si bien estos se enfocan más en atraer y conservar a trabajadores extranjeros cualificados.

En todo caso, la debilitada economía neozelandesa, unida a otros factores como la ventaja comparativa de Australia en salarios y oportunidades, plantea importantes desafíos a la hora de revertir la creciente tendencia de los jóvenes a buscar nuevos horizontes en otro país.


    • Atahualpa Amerise
    • Título del autor,BBC News Mundo