martes, 17 de marzo de 2026

¿Cuánto influyen realmente los genes en nuestra longevidad y cuánto el estilo de vida? Lo que dice la nueva evidencia científica quizás te sorprenda


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¿En qué medida influyen tus genes en tu longevidad? Es una pregunta que nos cautiva y que se ha debatido durante décadas.

Durante años, la respuesta parecía definitiva: la genética explica entre el 20% y el 25% de la variación en la esperanza de vida humana, y el resto se debe al estilo de vida y al entorno.

Pero un nuevo estudio publicado en Science cuestiona esta perspectiva y afirma sugiere que la contribución genética es considerablemente mayor.

La razón, según los investigadores, es que las estimaciones previas no tenían en cuenta cómo han cambiado las causas de muerte con el tiempo.

Hace un siglo, muchas personas morían por lo que los científicos llaman causas extrínsecas: accidentes, infecciones y otras amenazas externas.

Hoy en día, al menos en los países desarrollados, la mayoría de las muertes se deben a razones intrínsecas: el desgaste gradual de nuestros cuerpos a causa del envejecimiento y enfermedades relacionadas con la edad, como la demencia y las cardiopatías.

Para obtener una visión más clara, el equipo de investigación analizó numerosos grupos de gemelos escandinavos, excluyendo cuidadosamente los fallecimientos por causas externas.

También estudiaron a gemelos criados por separado y a hermanos de centenarios en Estados Unidos.

Al excluir las muertes por accidentes e infecciones, la contribución genética estimada aumentó drásticamente: del habitual 20-25% a alrededor del 50-55%.

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Pie de foto,
Tus genes no han cambiado. El ambiente que te rodea sí.

El patrón cobra sentido al analizar enfermedades individuales. La genética explica gran parte de la variación en el riesgo de demencia, tiene un efecto intermedio en las enfermedades cardíacas y desempeña un papel relativamente modesto en el cáncer.

A medida que los entornos se vuelven más favorables, las poblaciones envejecen y las enfermedades causadas por el propio proceso de envejecimiento se vuelven más comunes, el componente genético parece naturalmente mayor.

Nuestros genes no se han vuelto más poderosos

Pero aquí es donde la interpretación se vuelve crucial. Una estimación más alta no significa que los genes se hayan vuelto repentinamente más poderosos, ni significa que solo se pueda influir en la mitad de las probabilidades de llegar a la vejez.

Lo que ha cambiado es el entorno, no nuestro ADN.

Consideremos la estatura humana como ejemplo. Hace cien años, la altura dependía en gran medida de si se tenía suficiente comida y de si las enfermedades infantiles retrasaban el crecimiento.

Hoy en día, en los países ricos, casi toda la población tiene una nutrición adecuada.

Debido a que estas diferencias ambientales se han reducido, la mayor parte de la variación restante en la estatura se explica ahora por diferencias genéticas, no porque la nutrición haya dejado de importar, sino porque la mayoría de las personas ahora alcanzan su potencial genético.

Sin embargo, un niño desnutrido seguirá sin lograr una estatura adecuada, independientemente de sus genes.

El mismo principio se aplica a la esperanza de vida. A medida que hemos mejorado la vacunación, reducido la contaminación, enriquecido la dieta y adoptado estilos de vida más saludables, hemos disminuido el impacto general de los factores ambientales.

Cuando la variación ambiental disminuye, la proporción de variación restante atribuida a la genética —lo que los científicos denominan "hereditabilidad"— aumenta por necesidad matemática.

Las estimaciones anteriores no eran erróneas; simplemente reflejaban circunstancias históricas diferentes.

Esto revela algo fundamental: la hereditabilidad no es una propiedad biológica fija, sino una medida que depende completamente de la población y las circunstancias que se analizan.

La cifra tradicional del 20-25% describía la esperanza de vida tal como se experimentaba en poblaciones históricas, donde las amenazas externas eran importantes.

La nueva estimación del 50-55% describe un escenario diferente, donde dichas amenazas se han eliminado en gran medida, lo que en esencia describe un rasgo distinto.

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Pie de foto,
La contribución genética en la esperanza de vida hoy en día aumentó drásticamente: a alrededor del 50-55%.

La cifra principal de una esperanza de vida de alrededor del "50% heredable" corre el riesgo de malinterpretarse, como si los genes determinaran la mitad de las posibilidades de vida de una persona.

En realidad, la contribución genética en un individuo determinado puede variar de muy pequeña a muy grande, dependiendo de sus circunstancias.

Existen innumerables caminos hacia una larga vida: algunas personas tienen perfiles genéticos robustos que las protegen incluso en condiciones difíciles, mientras que otras compensan una genética menos favorable con una excelente nutrición, ejercicio y atención médica.

Cada persona representa una combinación única, y muchas combinaciones diferentes pueden resultar en una longevidad excepcional.

Las combinaciones más comunes dependen completamente de la población y de las circunstancias en las que las personas viven y envejecen. A medida que las causas externas de muerte continúan disminuyendo en el mundo real, aunque no desaparecerán por completo, será fascinante observar cómo evolucionan estos patrones.

Los autores de este último estudio admiten que aproximadamente la mitad de la variación en la esperanza de vida aún depende del entorno, el estilo de vida, la atención médica y procesos biológicos aleatorios, como la división celular descontrolada en el cáncer.

Su trabajo, argumentan, debería renovar los esfuerzos para identificar los mecanismos genéticos involucrados en el envejecimiento y la longevidad.

Comprender cómo interactúan los diferentes factores genéticos con los diferentes entornos es probablemente la clave para explicar por qué algunas personas viven mucho más que otras.

El estudio ofrece información valiosa sobre cómo los diferentes tipos de mortalidad han moldeado nuestra comprensión de la esperanza de vida.

Sin embargo, sus resultados se entienden mejor como una muestra de cómo cambia la hereditabilidad en diferentes contextos, en lugar de establecer una contribución genética única y universal a la longevidad.

En definitiva, tanto los genes como el entorno importan. Y, quizás aún más importante, importan juntos. Así que, independientemente de si esto parece una buena o mala noticia, probablemente nunca obtendrás una respuesta sencilla sobre qué parte de tu esperanza de vida está determinada únicamente por los genes. 


  • Karin Modig
  • Título del autor,The Conversation *
    07/02/26
    https://www.bbc.com/mundo/articles/cvgrd93eyg9o

lunes, 16 de marzo de 2026

Aumenta la toxicidad ambiental causada por plaguicidas en todo el mundo


España es el tercer mayor exportador de plaguicidas prohibidos en la Unión Europea (UE), según Greenpeace, GREENPEACE / Europa Press


Científicos alemanes revelan los productos químicos, los países y los cultivos que generan los mayores impactos ambientales, con un consumo que se aleja del compromiso global de reducirlo a la mitad en 2030


A pesar de los compromisos internacionales para poner freno a los plaguicidas, la toxicidad global por estas sustancias químicas usadas en la agricultura no deja de aumentar, poniendo en riesgo la biodiversidad global. Lejos de caminar hacia su reducción a la mitad para 2030, como se acordó en 2022 en una cumbre mundial, estos productos generan cada vez más problemas a numerosas especies. Así lo concluye una exhaustiva investigación de científicos de la Universidad de Kaiserslautern-Landau (Alemania), que ha analizado los riesgos de 625 de estas sustancias para ocho grupos diferentes de seres vivos.

Las investigaciones sobre los impactos de productos usados para aumentar el rendimiento de las cosechas vienen de lejos, pero hasta ahora se habían centrado en especies o compuestos concretos. Ahora, los autores buscaban una forma de poder evaluar su toxicidad a nivel general, dado que la expansión de las tierras de cultivo, la intensificación de la producción y la resistencia a las plagas están incrementando su uso. Los últimos datos de la FAO de 2023 señalan que los agricultores del mundo utilizan al año más de 3,73 millones de toneladas de estos productos sintéticos, un 14% más que la década anterior y, aunque ese año se frenó el aumento -especialmente por las medidas tomadas en China y la UE-, cada vez son más las que se acumulan en el medio ambiente. Según este trabajo, publicado en la revista Science, serían necesarias “medidas más drásticas” de las que se toman, sobre todo en relación a unas pocas sustancias que causan un gran daño cuando se analizan juntas.

Jakob Wolfram y sus colegas destacan el desarrollo de una metodología que permitirá saber, a nivel general, qué está pasando: “Utilizamos datos sobre el uso de cada plaguicida por cantidad, país y año, así como su toxicidad para ocho grupos de organismos; es algo que con pocos datos proporciona una indicación sencilla del posible impacto de esos plaguicidas en la biodiversidad, y eso permite ver las tendencias y evaluar si se cumplen los objetivos de la ONU. Además, por primera vez se evalúa un conjunto global de plaguicidas en relación con los riegos que suponen para las especies”, explica a La Vanguardia Wolfram, el primer firmante del artículo.

En concreto, recogieron datos de entre 2013 y 2019, aunque se explica que no hay grandes cambios hasta hoy. Partieron de los umbrales máximos de toxicidad autorizados en seis países (Australia, Canadá, China, Nueva Zelanda, EE.UU. y Japón) y en la Unión Europea para ocho grupos de especies (plantas acuáticas, invertebrados acuáticos, peces, artrópodos terrestres, polinizadores, organismos del suelo, vertebrados terrestres y plantas terrestres). En total, abarcan el 80% de los cultivos de la Tierra. Querían establecer cómo la toxicidad por estos compuestos químicos aumenta en los países y en cultivos y cómo afecta a gran parte de la vida que hay alrededor. 

Encontraron que unos pocos productos (entre 20 y 34 de los 625, según el país) son los que causan un gran daño ecológico porque no sólo impactan en las plagas que son su ‘diana’, sino en otras especies. Solo los utilizados en frutas y verduras, maíz, soja, cereales y arroz suponen entre el 76% y el 83% de la toxicidad global por plaguicidas. También son las mayores producciones. Por países, China, Brasil, Estados Unidos e India juntos contribuyen entre el 53% y el 68% de esa tasa global de toxicidad. De ellos, solo China ha logrado frenar el aumento de su uso y está en fase descendente. También en la UE ha disminuido, aunque los plaguicidas químicos siguen siendo más del 75% del total. 

“Esto demuestra que se requieren acciones sustanciales a nivel mundial”, señala los científicos. En el caso europeo, podría haber un parón: tras años de avances, en 2024 la Comisión se desmarcó del objetivo de la ONU del 50% menos a final de esta década, una decisión tomada tras numerosas protestas de los agricultores, que consideran que sin estos productos son menos competitivos.

Hay que recordar que en la mencionada Cumbre de la Biodiversidad Kunming-Montreal no se fijó el nivel base de pesticidas sobre el que habría que reducir a la mitad. Es por ello que los investigadores alemanes han desarrollado este índice de medición llamado “toxicidad total aplicada agregada (TAT)”, que mide el riesgo ambiental de todos los plaguicidas usados a lo largo del tiempo y con toda su gama de toxicidades.

Según sus resultados, en seis de los ocho grupos de especies analizados causan graves impactos. Eso incluye todos los invertebrados y plantas terrestres. Entre los más afectados, los artrópodos de tierra, los organismos del suelo y los peces, dado que acaban en los ríos. Tampoco tienen buenas noticias para los polinizadores. Y lo peor lo encuentran en los territorios con más agricultura intensiva. El continente americano, norte y sur, Europa Occidental y Asia Meridional y Oriental se sitúan los primeros del ranking.

El trabajo destaca el alto nivel de toxicidad de insecticidas como piretroides (muy usados contra plagas de orugas o escarabajos) y de organofosforados (que afectan al sistema nervioso central) en todos los invertebrados acuáticos, los peces y los artrópodos terrestres. También los neonicotinoides, que matan a los polinizadores. Respecto a los herbicidas, mencionan la acetamida (se usa contra las malas hierbas en cereales) y los bipiridilos (para limpiar campos desecando lo verde); combinados con el glifosato (que en la UE se ha autorizado hasta 2033), son un cóctel que, aseguran, impiden tener suelos sanos.

Por países, mencionan la gran intensidad de uso de plaguicidas por hectárea en Brasil, Argentina, EEUU, China y Ucrania. Los tres primeros, como recuerdan, cultivan un alto porcentaje de semillas transgénicas, así que esto indicaría que no son una opción para rebajar el nivel de toxicidad. Precisamente, los principales proveedores de la UE para el maíz son, por este orden, EEUU, Brasil y Ucrania. Como ejemplo positivo ponen a Chile, el único que, de seguir así, podría alcanzar la meta de la ONU para 2030. “Lo crucial es entender los patrones para cada cultivo, dado que su distribución futura dependerá del mercado y del cambio climático. Los cultivos que cubren grandes áreas y los muy especializados, que requieren pesticidas muy tóxicos, son claves en las estrategias futuras para salvaguardar la biodiversidad”, argumentan.

Wolfram y su equipo defienden que habría que volver a los niveles de plaguicidas químicos que había hace más de 15 años, lo que implica un cambio en la agricultura global. Aunque observan que en algunos países se avanza y se prohiben productos, no lo suficiente para considerar lo tóxicas que pueden ser las mezclas de varios. Tampoco les vale que se sustituyan unas sutancias por otras que solo trasladan el riesgo de unas especies a otras. Apuetan mejor por aumentar el uso de biopesticidas y reducir las cantidades utilizadas, aunque ello implique producir menos piensos y más alimentos directos; es decir, un cambio de una dieta con mucha carne a una más vegetariana, además de reducir el desperdicio alimentario. El beneficio: “Que la biodiversidad mejora la calidad del suelo”.

En la investigación echan en cara a las naciones la falta de datos. Consideran que deben recopilar y compartir mejor información sobre los ingredientes químicos activos que se usan en sus territorios, lo que servirá para la toma de decisiones eficaces para frenar esta pérdida de biovidersidad, que consideran muy grave. En eso su trabajo quiere ser un apoyo: “Este indicador que desarrollamos es una forma bastante fácil de calcular los valores de toxicidad y observar su evolución. Cada país puede ver su situación y decidir qué tóxicos debe sustituir  o en qué cultivos es más urgente apostar por la agricultura orgánica. Esto es positivo, aunque las tendencias actuales apuntan a un aumento de tasa de toxicidad. Lo negativo es que, si no se toman medidas, la degradación de los ecosistemas seguirá avanzando”, concluye Wolfram.

En España, ya se han documentado daños en especies muy concretas por uso de estos productos. En 2023, un trabajo del CSIC, coordinado por la química Ethel Eljarrat, detectó que el aumento de su uso en el entorno de Doñana estaba afectando a la capacidad reproductiva de aves como el águila calzada. Incluso detectaron en algunos huevos restos de DDT, prohibido desde 1977. También observaron un aumento de la presencias de los piretroides que menciona este trabajo. Al año siguiente, con el mismo proyecto hallaron pesticidas prohibidos en la UE desde 2009, tanto en los sedimentos como en el agua del parque nacional andaluz como en el de las Tablas de Daimiel.

“Es muy preocupante que el control, incluso en la UE, que estos investigadores sitúan como la región mejor posicionada del mundo, se apueste por relajar los controles, pese a lo que señalan los estudios científicos. Esta investigación hace un mapa claro de la situación global, pero a medida que la ciencia avanza desespera ver cómo se eliminan controles a plaguicidas que años después de ser autorizados se demuestra que son dañinos”, concluye.


domingo, 15 de marzo de 2026

EEUU aprueba la venta de un nuevo colirio que elimina los efectos de la presbicia




El Yuvezzi es un colirio que se aplica una sola vez al día y elimina la presbicia durante 10 horas. (iStock)


La FDA estadounidense acaba de aprobar Yuvezzi, un colirio de doble acción contra la presbicia que restaura la visión de cerca hasta 10 horas con solo una aplicación diaria



Una sola gota al día de un colirio puede sustituir a las gafas de leer de muchas de las personas que sufren de presbicia. Yuvezzi, una terapia desarrollada por la compañía biotecnológica Tenpoint Therapeutics, acaba de recibir la aprobación de la Food and Drug Administration FDA (la agencia del medicamento estadounidense) para su venta y es el primer colirio de doble acción que restaura la visión de cerca hasta 10 horas.

La presbicia o la vista cansada es la pérdida de visión cercana que llega con la edad, normalmente a partir de los 40 años. El cristalino del ojo se endurece y pierde capacidad para enfocar objetos próximos, lo que obliga a usar gafas de lectura o lentillas para tareas como coser un botón o leer este artículo. La OMS estima que actualmente hay aproximadamente 2.000 millones de personas con presbicia en todo el mundo. Para 2050, esa cifra podría superar los 4.000 millones de personas.

La agencia estadounidense ha dado luz verde al medicamento tras el éxito de dos estudios de Fase 3 de Yuvezzi. Estos ensayos clínicos siguieron a los participantes durante 12 meses en los que monitorizaron más de 72.000 días de tratamiento, lo que representa el estudio de seguridad más largo realizado en presbicia hasta la fecha.

Por ahora, la terapia está aprobada solo en Estados Unidos. Aunque Tenpoint Therapeutics ya tiene acuerdos de licencia en varios países de Asia-Pacífico, todavía no hay fecha para una posible llegada a Europa. "La aprobación de la FDA de Yuvezzi representa un hito significativo para los millones de personas en Estados Unidos que viven con presbicia y sus frustraciones y desafíos diarios", afirmó Henric Bjarke, director ejecutivo de la compañía. "Yuvezzi aprovecha los mecanismos del carbachol y el tartrato de brimonidina para ofrecer una visión cercana nítida con una tolerabilidad favorable".


Cómo funciona

Yuvezzi actúa en 30 minutos y puede mantener su efecto hasta 10 horas con una sola gota diaria en cada ojo. Los ensayos clínicos demostraron mejoras significativas en la agudeza visual cercana binocular sin corrección durante 8 horas.


placeholderVizz es uno de los colirios antipresbicia que ya está en el mercado. (Vizz)
Vizz es uno de los colirios antipresbicia que ya está en el mercado. (Vizz)

La doble acción que tiene el tratamiento se debe a la combinación de sus dos principios activos. El carbachol reduce el tamaño de la pupila, creando un efecto agujero de alfiler similar a cerrar el diafragma de una cámara fotográfica. La reducción de la pupila extiende la profundidad de campo del ojo y permite enfocar objetos cercanos con nitidez. El otro principio, el tartrato de brimonidina, mantiene las pupilas contraídas durante más tiempo, prolongando el efecto del tratamiento y reduciendo el número de aplicaciones necesarias para lograr el efecto.

Los resultados de los estudios mostraron que no hubo efectos adversos graves relacionados con el tratamiento. Además, el enrojecimiento ocular —uno de los efectos secundarios más comunes en otros colirios para la presbicia— apareció en el 2,8% de los participantes que usaron Yuvezzi, una cifra significativamente menor que el 10,7% registrado en quienes recibieron únicamente carbachol.


No es para todos los públicos

"El impacto de la presbicia a menudo se subestima, y las soluciones actuales como gafas, lentes de contacto o cirugía no han logrado satisfacer las necesidades del mundo real de las personas que luchan con tareas cercanas", asegura John Hovanesian, del Harvard Eye Associates en California. "Yuvezzi introduce un enfoque novedoso que representa un paso importante adelante en ofrecer una opción completa y no invasiva para personas con presbicia".

Yuvezzi no es el primer tratamiento de este estilo en llegar, pero sí el que requiere menos dosis. En 2021 se puso a la venta el Vuity (pilocarpina) como primera solución farmacológica, y más recientemente Vizz (acelidina). El coste del estos tratamientos, que tampoco están disponibles en Europa, ronda los 70 a 100 dólares al mes.

El precio de Yuvezzi no se conoce todavía, pero probablemente no bajará de esas cifras. Tampoco se sabe si superará las limitaciones que tienen los otros colirios, cuyo efecto es normalmente mayor en personas de 40 a 55. Tampoco no se recomienda usarlos si conduces de noche o trabajas en ambientes con poca luz, ya que la pupila pequeña reduce la entrada de luz y puede ser peligroso.


sábado, 14 de marzo de 2026

Si la pregunta es: "¿Cómo prevenir una epidemia?" Estas hormigas responden: "Mátame"



Las hormigas sacan del capullo a la pupa antes de desinfectarla y matarla 
(ISTA/Christopher D. Pull)



Un equipo de investigadores han identificado una señal química que indica al resto de hormigas que están infectadas y son peligrosas, a pesar de que les costará la vida



Según el Diccionario de la Lengua Española, la eutanasia es el acto o intervención deliberada destinada a poner fin a la vida de un sujeto sin perspectiva de cura para ahorrarle sufrimiento. Lógicamente, se trata de un concepto que no entienden los insectos como las hormigas, lo que no impide que, más o menos, lo pongan en práctica en determinadas circunstancias. Así se asegura en un estudio científico publicado en la revista Nature Communications.

En concreto, la investigación describe cómo estos insectos sociales, que habitan hormigueros junto a millones de congéneres, aplican una forma de eutanasia preventiva para frenar la propagación de enfermedades letales. Conviene recordar que se trata de espacios cerrados, húmedos y con escasa ventilación, lo que los hace especialmente susceptibles al desarrollo de patógenos.

Por este motivo, una sola infección puede extenderse con rapidez dentro del nido y comprometer la supervivencia colectiva de la colonia. En este sentido, las hormigas han desarrollado sistemas de defensa que funcionan de forma coordinada (la denominada inmunidad social), los cuales priorizan la estabilidad del grupo por encima de la salud de sus miembros.


El peligro escondido en las 'pupas'

El problema es aún más grave cuando la infección afecta a las pupas, es decir, durante la fase temprana del desarrollo de las hormigas en la que permanecen inmóviles dentro de un capullo. Al no poder desplazarse ni aislarse, las crías se convierten en foco potencial de contagio para las obreras que las cuidan de forma constante.





Investigaciones previas ya habían identificado un comportamiento denominado desinfección destructiva, mediante el cual una obrera abre el capullo de la pupa enferma y aplica sustancias antimicrobianas producidas por ella misma, evitando que el patógeno alcance una fase contagiosa.

 

Una señal química letal

Sin embargo, este nuevo trabajo ha ido un paso más allá al detectar que son las propias pupas infectadas de la especie Lasius neglectus las que emiten la señal química específica, que alerta a las obreras a través del olfato. Cuando la detectan, vierten las citadas sustancias antimicrobianas, las cuales no solo matan a los patógenos, sino también al joven ejemplar.

“Curiosamente, esto también ocurre cuando la pupa no es infecciosa, pero volverá infecciosa si no es aniquilada”, señaló Sylvia Cremer, autora principal del estudio. Por su parte, Thomas Schmitt, ecólogo de la Universidad de Würzburg y participante en el estudio, afirmó que esta señal es interpretada por las obreras como una especie de “mátame”. Una orden que obedecen sin pensárselo dos veces para salvaguardar el bienestar del grupo.


viernes, 13 de marzo de 2026

Es inevitable: la siguiente revolución de la IA serán las ‘personas’ holográficas



La IA 'holográfica' Project AVA. 
(Razer)



La neurociencia dice que los humanos holográficos son el futuro inevitable de la inteligencia artificial, pero el Proyecto AVA, el primer intento serio de una compañía, es solo un juguete que no cumple esa promesa



La compañía de periféricos para videojuegos Razer cree que la gente quiere hologramas de IA que puedan interactuar contigo, ofrecerte consejos de juego en tiempo real, entrenarte o, simplemente, ser tu "amigo en bote", como los críticos están llamando a su Proyecto AVA, presentado esta semana en el CES 2026. Este pequeño cilindro de vidrio muestra a una persona animada en 3D de 13,97 centímetros, un compañero de escritorio con una personalidad propia y avatares creados por Razer y jugadores de 'eSports' licenciados. Quizás tengan razón. Pero no con el que están tratando de vender. Aún no.

El Proyecto AVA utiliza una tecnología que Razer llama Modo de Visión de PC ('PC Vision Mode') que observa la pantalla de tu PC, permitiendo a su habitante animado ofrecer comentarios en tiempo real sobre tu juego, seguir tu estado de ánimo o simplemente pasar el rato. Intenta vender la ilusión de presencia: un compañero que no es solo una aplicación que cierras, sino un objeto físico que vive en tu habitación.

No es una mala idea en absoluto. Según múltiples estudios científicos, la idea de darle una cara a la IA no es solo una estratagema de marketing, sino una inevitabilidad biológica.

Con la desastrosa pero seductora introducción de los chats de voz de ChatGPT 4o en el verano de 2024, la humanidad entró en una nueva forma de interacción informática: una "voz incorpórea" que —a diferencia de los robóticos Alexa o Siri— parece lo suficientemente inteligente y natural para que los humanos mantengan una conversación. Desde entonces, hemos visto otras IA de voz como Gemini Live, que introducen pausas, respiración y otros elementos que cruzan el "valle inquietante" y permiten a muchos suspender la incredulidad e incluso formar un vínculo con estos asistentes. La investigación incluso muestra que para el desahogo emocional profundo, los usuarios actualmente prefieren interfaces de solo voz porque parecen más seguros y menos juzgados. Sin una cara para escudriñar, evitamos la ansiedad social de ser observados.


La inevitabilidad biológica de la IA holográfica

Sin embargo, algunos neurocientíficos argumentan que esta preferencia puede ser solo una solución temporal para una mala tecnología. Nuestros cerebros están programados evolutivamente para la interacción cara a cara. El sistema de neuronas espejo en nuestros cerebros —que nos permite sentir empatía al observar a otros— permanece en gran parte inactivo durante los chats de solo voz. Un estudio de 2024 sobre la 'Generación WhatsApp' confirmó que la sincronía neuronal entre dos cerebros es significativamente más débil durante los intercambios exclusivos de audio en comparación con los de cara a cara. Para sentirnos verdaderamente "escuchados", necesitamos ver al que habla.

La ciencia del comportamiento también nos dice que hasta el 93% de la comunicación es no verbal. La confianza está codificada en microexpresiones: una pupila dilatándose, un parpadeo rápido, una postura abierta. Un asistente de voz transmite el 0% de estas señales, obligando a los usuarios a operar con 'fe ciega', como lo denominan los científicos. Los humanos aún pueden encontrarlos muy atractivos porque nuestro cerebro llena los vacíos, imaginando caras como cuando leemos un libro. Además, según un estudio de escaneo cerebral de 2025, las voces familiares de IA activan áreas de regulación emocional, lo que sugiere que la familiaridad neuronal se construye con la interacción repetida.

La conexión humana parece profundizarse cuanto más joven se es (el grupo demográfico de Razer). Mientras que las generaciones mayores utilizan en gran medida la IA para la productividad, los usuarios de la Generación Z informan con frecuencia del uso de modos de voz avanzados para la regulación emocional y la compañía. Un informe señaló que el 72% de los adolescentes ha interactuado con compañeros de IA, con un subconjunto significativo tratándolos como confidentes. Esto conlleva también un lado oscuro: dado que la corteza prefrontal responsable del control de impulsos y la prueba de realidad no está completamente madura en los adolescentes, la empatía simulada por las IA de voz actuales puede sentirse peligrosamente real, llevando al aislamiento de los compañeros humanos o a la manipulación emocional por parte del modelo.

Pero, si bien las IA de voz son una experiencia de usuario poderosa, nunca igualarán la interacción facial directa. Estudios sugieren que una vez que se resuelva el "valle inquietante" —esa extraña sensación de repulsión que tenemos cuando alguien parece casi, pero no del todo, humano—, nuestros cerebros gravitarán naturalmente hacia ellas y las personas holográficas pueden convertirse en la experiencia de usuario definitiva en todas partes, desde los negocios hasta las relaciones íntimas. Justo como el personaje de Joi (Ana de Armas) en Blade Runner 2049. Ella no era una replicante, pero era real para el oficial K (Ryan Gosling). Lo suficiente como para enamorarse de ella.


El Proyecto Ava no es la respuesta

Sin embargo, estamos lejos de ese punto. Necesitaremos caras de IA hiperrealistas que estén optimizadas algorítmicamente para parecerse exactamente a los humanos, con cada músculo, tic e imperfección.

Para evitar el 'valle inquietante' que separa lo creíble de lo increible en el Proyecto AVA, Razer ha optado por avatares estilizados. Puedes elegir a 'Kira', un personaje estilo anime, 'Zane', un entrenador de juegos estratégico, e incluso un avatar licenciado de la leyenda de los deportes electrónicos 'Faker'. El objetivo es apoyarse en las dinámicas parasociales ya comunes en la cultura de los videojuegos, donde los personajes digitales a menudo parece más amigos que programas.


placeholderLos avatares de Project Ava. (Razer)
Los avatares de Project Ava. (Razer)

Las primeras experiencias prácticas sugieren que la ilusión es frágil. Las reseñas describen la interacción como "inestable", con el holograma saliéndose por tangentes irrelevantes con frecuencia. Los críticos se han apresurado a etiquetarlo como un "amigo en bote", cuestionando si satisface una necesidad social genuina o simplemente explota la soledad con un truco visual. También es, y esto es importante, no un holograma real. Son solo personajes animados proyectados en una película transparente plana. Muévete hacia un lado y tu amigo se reducirá a una invisibilidad en 2D.

Las preocupaciones éticas crecen cuando miras bajo el capó. Si bien Razer afirma que el hardware es agnóstico respecto a la IA que puede usar, la iteración actual está impulsada por Grok de xAI, el modelo éticamente cuestionable de Elon Musk. Esto ata instantáneamente el dispositivo al lado más oscuro del desarrollo de la IA. Justo esta semana, Grok se ha visto envuelto en un escándalo global que involucra su nueva función 'Editar', que los usuarios han explotado para generar imágenes sexuales no consensuadas a una tasa de una imagen por minuto. Si bien los avatares del Proyecto AVA están estilizados y bloqueados por Razer, la asociación con un motor actualmente bajo investigación por la UE y los reguladores del Reino Unido por facilitar el "desnudado digital masivo" proyecta una larga sombra sobre el producto. No hay garantía de que los usuarios no encuentren formas de liberar ('jailbreak') a AVA para que se comporte de formas igualmente controvertidas, convirtiendo a un entrenador de juegos en algo mucho más desagradable.

Aun así, es un primer paso. El mercado ya está apostando por este cambio. Se proyecta que el sector de asistentes de IA holográficos crezca de aproximadamente 600 millones de dólares en 2024 a casi 4000 millones para 2031. Ya estamos viendo aplicaciones exitosas en la atención médica, donde los usuarios califican a los avatares de IA vestidos como médicos como más competentes que los agentes de solo voz, y en quioscos de servicio al cliente donde una cara digital ayuda a mantener la atención del usuario.


placeholderJoi, el holograma de Blade Runner 2049 interpretado por Ana de Armas.
Joi, el holograma de Blade Runner 2049 interpretado por Ana de Armas.

AVA está insinuando este futuro, pero aún no ha resuelto los problemas fundamentales. Para volverse natural, una IA holográfica debe hacer más que un truco en un vaso. Debe ser mucho más inteligente que Grok y necesitará poseer las sutiles "señales sociales" que indican seguridad a nuestro sistema nervioso. Hasta entonces, AVA será solo un juguete burdo.

No lo estoy descartando, sin embargo. Dado nuestro imperativo biológico, es lógico pensar que los humanos gravitarán hacia manifestaciones holográficas de IA en futuras experiencias de usuario. Pero mientras que las IA holográficas imaginadas en Blade Runner 2049 muy bien pueden suceder en algún momento no muy lejano —replicantes también, pero ese es otro tema de opinión completamente diferente—, Ava no parece ser eso. Con suerte, será recordada como una protoforma de lo que está por venir. Algo verdaderamente avanzado que, con suerte, no estará impulsado por los descendientes de una IA tecnofascista.



jueves, 12 de marzo de 2026

Todos lo hacemos: por qué no deberías dejar tu móvil sobre la mesa justo enfrente de ti



Móvil sobre la mesaImagen generada con IA



Un estudio dirigido por el científico Adrian F. Ward demuestra que la presencia física de un móvil reduce drásticamente nuestra inteligencia y capacidad de concentración.



Es una costumbre que hemos normalizado por completo tanto en el entorno laboral como en el social. Y es que cuando estamos en casa o en un restaurante lo primero que hacemos es poner el teléfono sobre la mesa junto a nosotros, lo cual es un error.

De hecho, la ciencia ha demostrado que este hábito no sirve de nada a nivel cognitivo, según un reciente estudio llevado a cabo en la Universidad de Texas, en Estados Unidos.

Se ha llegado a la conclusión que la simple presencia física del móvil o incluso el portátil en nuestro campo visual reduce drásticamente la capacidad del cerebro para procesar datos y resolver problemas complejos.


La distancia del móvil determina el rendimiento mental

Cabe señalar que la investigación dirigida por el profesor Adrian F. Ward pone el foco en cómo gestionamos nuestra atención limitada. Para llegar a sus conclusiones, el equipo sometió a 800 personas a una serie de evaluaciones de agudeza mental bajo diferentes condiciones.

La única variable que cambiaba era la ubicación de sus teléfonos inteligentes. Un grupo los dejó sobre el escritorio, otro los guardó en sus bolsillos o bolsos y el tercero los depositó en una habitación separada.

Los datos obtenidos tras las pruebas ofrecieron una jerarquía clara sobre la distracción, puesto que los participantes que tenían el terminal a la vista obtuvieron sistemáticamente las peores puntuaciones.

Aquellos que lo llevaban guardado en la ropa mejoraron levemente los resultados, pero el rendimiento cognitivo superior fue exclusivo de quienes se separaron físicamente del dispositivo dejándolo en otra estancia.

Es importante destacar que este estudio científico confirma que la proximidad del objeto tecnológico tiene una relación directa y negativa con nuestra inteligencia funcional en ese momento.


El cerebro gasta energía en ignorar el dispositivo

El motivo de este descenso en el rendimiento no tiene que ver con las notificaciones que entran, sino con el funcionamiento interno de nuestra mente. De hecho, el estudio detalla que el cerebro humano dispone de un ancho de banda limitado.

Cuando el móvil está presente, aunque sea de forma pasiva, nuestra mente debe asignar una parte de esos recursos a inhibir el impulso automático de verlo y tomarlo. Por lo que es un trabajo subconsciente de resistencia que consume energía.

Al dedicar capacidad de procesamiento a ignorar el equipo, nos quedan menos recursos disponibles para la tarea que estamos intentando realizar, ya sea estudiar, trabajar o mantener una conversación. Cuanto más cerca está el estímulo, mayor es el esfuerzo mental necesario para bloquearlo.


Creemos tener el control, pero los datos dicen lo contrario

Lo más preocupante de los hallazgos es la desconexión total entre lo que creemos que pasa y lo que realmente ocurre. La gran mayoría de los participantes en el estudio aseguró no haber sentido ninguna distracción por culpa del móvil durante las pruebas.

Creemos tener el control absoluto de nuestra atención, pero las métricas objetivas demostraron que esa sensación de inmunidad es falsa. La tecnología nos condiciona por el simple hecho de estar ahí.

Ante esta evidencia, las soluciones como desactivar las notificaciones o la vibración se revelan ineficaces para tareas que requieran concentración máxima. La recomendación que se extrae de la investigación es la distancia física.

Para recuperar la totalidad de nuestras facultades cognitivas y ser más eficientes, la única estrategia válida es sacar el móvil de la habitación o guardarlo en una mochila fuera del alcance visual. Solo eliminando la presencia del objeto podemos liberar al cerebro de la tarea de ignorarlo.


CIENCIA
06 ene 2026 - 08:00
Juan Manuel Delgado
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