miércoles, 27 de mayo de 2026

Los "padres virtuales" a los que recurren los jóvenes chinos solitarios y desilusionados


BBC / Andro Saini


Como muchos jóvenes, Vincent Zhang siempre está pegado a su teléfono durante las comidas y su contenido favorito es el de una pareja de mediana edad a la que llama sus "padres virtuales".

Los influencers que Vincent más admira en Douyin, la versión china de TikTok, son Pan Huqian y Zhang Xiuping.

Sus videos se centran en su vida familiar, sin adornos pero llena de cariño, y la pareja suele dirigirse a los espectadores como si fueran sus propios hijos. En menos de tres años, su cuenta ha conseguido más de 1,8 millones de seguidores.

En uno de los vídeos más populares, Pan y Zhang dicen: "¿Quién es el adulto de la familia? ¿Estás cansado últimamente por el trabajo y los estudios? No te exijas demasiado. Mamá y papá saben que has pasado por muchas cosas ahí fuera".

"Mis padres nunca son los que me dicen que no me exija demasiado o que ya soy lo suficientemente bueno", dice Vincent. "Pero los padres virtuales solo me preguntan si hoy soy feliz".

El término "padres virtuales" se convirtió en una palabra de moda en internet en China en 2024. Desde entonces, más de una docena de influencers como Pan y Zhang han conseguido un gran número de seguidores.

Estos debates ponen de manifiesto la creciente insatisfacción de muchos miembros de la Generación Z y de los millennials chinos con las dinámicas familiares tradicionales, en las que las obligaciones y la obediencia prevalecen sobre el afecto.

En la aplicación de redes sociales RedNote, la etiqueta "padres chinos" ha sido vista más de 500 millones de veces, con más de 1,2 millones de comentarios.

Muchos también se sienten frustrados por el hecho de que sus padres no comprenden las dificultades de lidiar con una economía en desaceleración y la carga de cumplir con las expectativas parentales como hijos únicos, como consecuencia de la política del hijo único de China entre 1979 y 2015.

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Muchos jóvenes chinos han crecido sin hermanos debido a la política del hijo único, vigente durante décadas.

Llamadas estresantes

A Vincent le ha ido bien y ahora es desarrollador web en Shanghái. Aunque trabaja jornadas agotadoras como parte de la cultura 996, en la que se espera que los trabajadores tecnológicos trabajen desde las 9:00 de la mañana hasta las 9:00 de la noche, seis días a la semana, encuentra las llamadas semanales con sus padres aún más estresantes.

Dice que a menudo critican su elección profesional, ya que creen que un trabajo en la administración pública sería más estable. O le preguntan cuándo va a traer una novia a casa.

Vincent se siente menos solo cuando interactúa con otras personas en la sección de comentarios del canal de Pan y Zhang. Al igual que Vincent, muchos escriben a la pareja llamándoles mamá y papá.

Sus mensajes suelen tratar sobre su vida cotidiana y, a veces, piden felicitaciones por sus cumpleaños.

Sin embargo, algunos de los mensajes son muy alarmantes. En un caso, una chica llamada Dian Dian le dijo a Pan que ya no quería vivir, que tenía depresión y que tenía pensamientos suicidas.

"Seguí hablando con ella durante dos horas, pero dejó de responder a los 40 minutos", dijo Pan en una entrevista de 2024, añadiendo que no sabía qué le había pasado.

Una semana después, recibió una llamada de Dian Dian, quien le dijo que estaba mucho mejor: "Sentí que había hecho algo realmente significativo y me sentí orgulloso durante mucho tiempo".

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La pareja Pan y Zhang tienen más de 1,8 millones de seguidores en Douyin.

Un ambiente familiar diferente

Pan comprende el dolor que puede causar una familia negligente, ya que él tampoco tuvo una infancia feliz.

Creció en un yaodong, un tipo de vivienda tradicional subterránea, en la provincia septentrional de Shaanxi.

A los 14 años, se marchó de casa para convertirse en el sostén de la familia después de que su madre quedara paralítica. "Me fui de casa durante 33 años y mis padres nunca me han dicho una sola palabra de ánimo", dijo en la entrevista.

Pan estaba decidido a crear un ambiente familiar diferente tras el nacimiento de su hija Jiangyu. A diferencia de las familias chinas típicas, Pan y Zhang siempre le dicen a Jiangyu que la quieren.

Jiangyu animó a sus padres a producir vídeos cortos, y se convirtieron en creadores de contenido a tiempo completo después de que el negocio de Pan cerrara en 2024.

Pan no tiene grandes planes para su cuenta, aunque podría obtener grandes beneficios vendiendo productos a través de las transmisiones en directo.

"Espero aportar lo poco que puedo para que sientan el calor del amor paterno", afirma.

"Literatura de la sopa de calabaza"

Junto al contenido sobre padres virtuales, el otoño pasado también se hizo viral un contenido satírico llamado "literatura de la sopa de calabaza".

La tendencia se inspiró en un sketch de un minuto en el que un hijo rechaza educadamente un plato de sopa de calabaza que le ofrece su madre, pero al final se le culpa de tener mal genio.

Muchos usuarios jóvenes dicen que refleja la falta de comunicación típica de las familias chinas, especialmente cuando los padres ignoran los deseos de sus hijos diciendo que es por su propio bien.

Zhao Xuan, de 28 años, es una de ellos. Ya ha silenciado el chat familiar porque sus padres rara vez demuestran que se preocupan por ella. Afirma que cada vez que le hablan, es tal y como se retrata en la "literatura de la sopa de calabaza".

También cree que sus padres prefieren a su hermano de 15 años. En la cultura tradicional china, se considera que únicamente los varones pueden continuar el linaje familiar.

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Los jóvenes suelen estar inmersos en sus teléfonos en China.

Zhao cuenta que su madre ha controlado todos los aspectos de su vida. Tras graduarse, encontró un trabajo a tiempo completo en Francia, pero su madre le dijo que lo dejara y regresara a China.

"Antes de volver, mi madre no paraba de decirme que me cuidaría. Me emocioné mucho", dice. "Pero, en realidad, solo quería que volviera a casa para cuidar de mi hermano".

"Me trata igual que cuando era pequeña. Pero con mi hermano es como una madre modelo".

Antes, Zhao solía hablar entre lágrimas con sus amigos e intentar comprender el comportamiento de sus padres.

Pero ahora recurre a los memes y a los videos satíricos. Las reacciones similares de otras personas le han hecho darse cuenta de que su experiencia no es única y que puede afrontar los problemas familiares con humor.

Trauma político

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Muchos padres chinos vivieron los tiempos tumultuosos de la Revolución Cultural.

Guo Ting, profesora de estudios de género en la Universidad de Toronto en Canadá, afirma que simpatiza con los padres chinos, ya que ve muchas "razones históricas" detrás de las altas expectativas que tienen para sus hijos y de sus dificultades para expresar afecto.

Explica que las emociones personales se descuidaban en el discurso público cuando los padres de ahora estaban creciendo.

Durante la Revolución Cultural, una década de violencia y disturbios entre 1966 y 1976, el amor solo debía expresarse hacia el país o su líder de entonces, el presidente Mao Zedong.

La inseguridad y la ansiedad de los padres de hoy pueden explicarse por "la agitación y la pobreza que vivieron en su día, así como por el entorno duro y de supervivencia en el que tuvieron que desenvolverse".

Algunos medios estatales han intentado orientar el debate digital hacia el concepto tradicional de la piedad filial, instando a las generaciones más jóvenes a ser más comprensivas con sus padres.

Pero esta estrategia no parece funcionar, por ejemplo, en el caso de Vincent: "Puedo entender las dificultades de mis padres, pero yo también tengo mi propio trauma".

Algunos padres virtuales se han registrado en compañías de gestión empresarial para monetizar aún más su contenido, pero Vincent afirma que sigue queriendo consumir ese tipo de contenido.

"Esto me proporciona el único calor humano de mi vida", dice. "Y es mejor que nada".

Editado por Grace Tsoi y Alexandra Fouché.

La imagen de portada es de Andro Saini, del equipo de periodismo visual del este de Asia.

Eunice Yang

Servicio chino de la BBC  Hong Kong

martes, 26 de mayo de 2026

¿El 'triunfal' regreso de Merkel? Tras su candidatura para ser la "susurradora" europea de Putin



Angela Merkel, tras recibir la Orden al Mérito Europeo en una ceremonia en Estrasburgo.
 (Europa Press/Sebastien Bozon)



El debate en la Unión Europea sobre unas posibles negociaciones con Rusia ha reabierto la discusión sobre el legado geopolítico de la excanciller alemana


Tras meses valorando la posibilidad de iniciar negociaciones con Rusia para intentar conseguir algún tipo de paz en Ucrania, parece que, finalmente, los ministros de Exteriores de la Unión Europea van a sentarse a discutir la cuestión. Será durante el encuentro que mantendrán la semana que viene en Chipre. Aunque los expertos consideran poco probable que la reunión concluya con una decisión firme, prestarán atención a dos asuntos fundamentales. El primero es qué propuesta se podría plantear ante el Kremlin y el segundo, no menos importante, quién debería encargarse de hacerlo.

Ya se barajan varios nombres. Algunos, como el del antiguo canciller socialdemócrata alemán Gerhard Schröder, están prácticamente descartados. Más allá de la amistad que le une con Vladímir Putin (en 2014 asistió a su cumpleaños), muchos en Europa consideran sus lazos con empresas rusas una línea roja insalvable. Otros nombres, en cambio, podrían tener cierto recorrido. De ellos destacan ahora mismo tres.

El primero es Alexander Stubb, el presidente finlandés. A favor tiene la contrastada capacidad negociadora de Finlandia, demostrada no pocas veces a lo largo de las últimas décadas y representada por el expresidente Martti Ahtisaari (quien ganó el Nobel de la Paz en el año 2008). Lo que mengua las posibilidades de Stubb es que ahora es el líder de un país de la OTAN. La adhesión de Finlandia a la Alianza Atlántica, motivada por la invasión rusa de Ucrania y sellada en la primavera de 2023, sentó muy mal en Moscú.

El segundo nombre que suena con fuerza es el del italiano Mario Draghi. Tras presidir el Banco Central Europeo, un puesto al que llegó gracias a su experiencia como gobernador del Banco de Italia, y ejercer como primer ministro de su país, Draghi cuenta con el respeto de buena parte de los líderes europeos. Además, se considera un perfil moderado en lo que se refiere a Rusia. No simpatiza con Putin ni con su deriva exterior, pero su perfil tecnócrata le convierte en alguien con cintura negociadora. El problema es que no ha mostrado interés alguno en querer asumir el rol.

Finalmente, se encuentra Angela Merkel. Quien fuera canciller de Alemania bajo la bandera de la democracia cristiana entre los años 2005 y 2021 ha tratado con Putin en innumerables ocasiones. También con Volodímir Zelenski, con quien coincidió durante los últimos dos años de su mandato. Además, lleva una vida relativamente tranquila y parece estar disponible. El principal problema, en su caso, es la controversia que hay en torno a su legado político. Sobre todo, en asuntos como las relaciones con Rusia.

Bajo su liderazgo, por ejemplo, Alemania apostó por el hoy famoso gasoducto Nord Stream 2 y por terminar de abrazar, así, una política energética basada en la dependencia del gas natural ruso. Algo que hoy, a la vista de los acontecimientos, muchos expertos consideran un error estratégico importante. Además, Merkel también se opuso a iniciar el proceso para que tanto Ucrania como Georgia pudiesen ingresar en la OTAN.

“No me parece el perfil idóneo porque ha contribuido decisivamente a la situación en la que estamos”, explica Nicolás de Pedro, analista senior del Institute for Statecraft, durante una conversación con El Confidencial. “Ella no lo admite, pero su apuesta apaciguadora, ese decirle constantemente que sí a Putin, ayudó a que los rusos pensaran que atacar Ucrania era una buena idea”.

Ante esta acusación, bastante extendida a ambos lados del Atlántico, Merkel suele argumentar lo contrario: que faltó diálogo para evitar la guerra en Ucrania. De hecho, hace unos días acusó a la Unión Europea de “no estar utilizando todo su potencial diplomático” a la hora de lidiar con el Kremlin. “Poner a Merkel sería apostar otra vez por todo lo que lleva fallando en los últimos cincuenta años”, sentencia Nicolás de Pedro. “Y los rusos, que por cierto no se han movido un milímetro en sus exigencias, encantados”, agrega.

De todas formas, el analista del Institute for Statecraft ve su elección como mediadora improbable, ya que debido a su postura, Merkel no cuenta con la confianza de países clave como Polonia, las repúblicas bálticas o el Reino Unido. Tampoco, por cierto, con la de los ucranianos. Esto último ha sido corroborado por un alto funcionario del país, quien al ser preguntado por el Financial Times declaró que Zelenski desearía contar “con alguien como Draghi” o, en su defecto, con “un líder actual, en activo, fuerte”. A ojos de Kiev, por tanto, Merkel queda doblemente descartada.

“Me sorprendería su elección, pero quién sabe”, coincide Miriam Kosmehl, experta principal en Europa del Este de la Fundación Bertelsmann –una institución radicada en Berlín– al ser consultada por este periódico. No obstante, sobre sus capacidades como mediadora, la analista considera que la excanciller germana no es un mal perfil. “Conoce a Putin, sabe de dónde viene, habla el idioma [Merkel domina el ruso] y es inteligente”, explica. Además, añade Kosmehl, “tiene algo que compensar: la confianza que tuvo en que una interdependencia conveniente serviría para contener a Putin”.


placeholderAngela Merkel y Vladimir Putin, durante una reunión en 2007 en Moscú. (Reuters)
Angela Merkel y Vladimir Putin, durante una reunión en 2007 en Moscú. (Reuters)

En términos más generales, Kosmehl señala la dificultad de dar con una figura solvente que sea aceptada no ya por el conjunto de los líderes europeos sino también, y sobre todo, por Kiev y por Moscú.

Es cierto que en ambos sitios se ha dado el visto bueno a un intermediario europeo. También lo ha dado Washington, donde la administración que lidera Donald Trump está demasiado ocupada lidiando con la guerra de Irán como para seguir pendiente de las negociaciones en torno a Ucrania. Pero si ya es complicado que alguien goce de consenso en Bruselas, que cuente además con el beneplácito de Moscú y de Kiev al mismo tiempo convierte la búsqueda en una tarea harto compleja.

Con todo, sigue habiendo expertos que no ven con buenos ojos iniciar conversaciones en este punto. El propio Nicolás de Pedro, por ejemplo. “No va a haber ningún acuerdo de paz”, espeta. “Los rusos siguen insistiendo en sus objetivos de máximos y mientras no quieran bajarse de esa burra no veo que haya nada que negociar”, añade. En su opinión, lo que debe hacer Europa es “probar lo que nunca ha probado: la posición de la firmeza y de reforzar la disuasión hacia Rusia”.

“Lo que ocurre es que a muchos líderes europeos, algunos de los cuales tienen un ego bastante grande, les molesta que exista una mesa de negociación a la que no han sido invitados”, cuenta. “Por eso ponen tanto el foco en el flash, en lo accesorio, en lugar de ponerlo en lo sustancial”. Su reflexión casa con lo que lamentaba, durante una conversación reciente con este periódico, un diplomático europeo: la creciente importancia de la estética no solo en la política nacional de los distintos países sino, de un tiempo a esta parte, también en la política internacional.

Curiosamente, el nombre de Merkel como posible mediadora ha empezado a sonar justo cuando el Parlamento Europeo le ha hecho entrega –junto al exlíder sindical y expresidente polaco Lech Wałęsa y el propio Zelenski– de la Orden Europea al Mérito. Aprovechando el acto, la excanciller alemana hizo un llamamiento a comprometerse con la “paz, la prosperidad y la democracia” en Europa e instó a Bruselas a cumplir sus “promesas a los ciudadanos de nuestros Estados miembros”.

“Es una de las grandes figuras políticas europeas de nuestro tiempo”, afirmó poco después de su discurso –en unas declaraciones recogidas por la revista Der Spiegel– el líder del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, que es de su mismo partido. “Tuvo que gestionar crisis difíciles”, añadió en referencia a la crisis del euro.

Pero una vez hecho el reconocimiento, Weber se permitió deslizar un reproche bastante extendido tanto en Alemania como en otras partes del continente. A saber: que tanto Merkel como su entorno político decidieron posponer durante demasiado tiempo una serie de reformas muy necesarias en materia de política exterior y de seguridad. “Esperábamos más liderazgo y más visión histórica”, concluyó el jefe de los conservadores europeos.


lunes, 25 de mayo de 2026

Los rincones oscuros de la mayor OPV de la historia: un Musk todopoderoso, una valoración estratosférica y estructuras financieras dudosas

 

Un busto de Elon Musk en Brownsville, Texas. Foto: Reuters


  • El folleto revela deudas ocultas, operaciones con otras firmas de Musk y un préstamo a pagar con la OPV
  • Su valoración depende de la IA, un negocio deficitario, mientras alquila sus centros a un rival como Anthropic


Cuando una empresa sale a bolsa, lo esperable es que se vista de gala y venda todas las excelencias y maravillas de su negocio a los potenciales inversores a los que quiere convencer. Pero la ley exige que, a la vez, revele con todo lujo de detalles sus puntos débiles y destape el polvo escondido debajo de la alfombra. Y la OPV de SpaceX, la que vaya a ser la mayor salida a bolsa de la historia, ha cumplido con este requisito. En su folleto, la firma de Elon Musk muestra sus talones de Aquiles: desde el control absoluto del magnate sobre la firma a ciertas estructuras financieras que levantan algunas dudas entre los analistas.

Para empezar, una mirada a las cuentas revela algunas operaciones que despiertan dudas o que resultan, cuanto menos, extrañas. Para empezar, SpaceX revela que firmó en abril un acuerdo con Anysphere para comprar Cursor, una firma de programación mediante IA. Musk se ha comprometido a comprarla pagando 60.000 millones de dólares en acciones, lo que implicaría una dilución muy significativa de los actuales inversores. Si la compra no sale adelante, SpaceX deberá pagar 1.500 dólares en indemnización a Cursor y ofrecerles 8.500 millones de servicios de computación. Nada más empezar, esta compra ya supone un golpe a las cuentas de la firma.

A eso se suman varios movimientos contables extraños. En las cuentas, la compañía reconoce unas compras recientes de turbinas de gas por valor de 3.730 millones de dólares que no aparecen en las cuentas, sino que están escondidas en las notas al pie.

También aparece el alquiler de un centro de datos en Misisipi por valor de 1.600 millones, que no reconoce directamente, sino que lo incluye como una participación del 49,9% de una filial en una 'joint venture' con la firma que suministra la energía a dicho centro de datos. Sin embargo, esa 'joint venture' no tiene ningún otro ingreso que los pagos de SpaceX, por lo que, en la práctica, no es independiente. Este tipo de 'trucos contables' son del estilo que utilizó Enron en los años 90, escondiendo deudas en 'joint ventures' que, en la práctica, no eran sino filiales propias.

Todo depende de los satélites

Entrando en el negocio, el sustento actual de la compañía vive principalmente de un solo elemento: Starlink, con 10 millones de suscriptores y un calendario de lanzamientos ya estable en un momento en el que no hay rivales similares. Sin embargo, si bien la práctica totalidad del valor actual descansa sobre Starlink, que supone entre un 50% y 80% de los ingresos de la empresa, el futuro de la compañía está apostado en una serie de negocios paralelos. Por ejemplo, destaca el lanzamiento de sus cohetes Starship para hacer misiones en la Luna y Marte y los planes de satélites vinculados a su unidad de IA xAI, que todavía sigue siendo deficitaria.

Algunos analistas están señalando que puede ser potencialmente peligroso que una parte tan importante de su valor a la hora de salir al parqué se fundamente en negocios que no se han consolidado todavía. Desde PitchBook comentan que "para poder justificar la valoración a la que va a venderse, los inversores tienen que ver que sale bien el proyecto Starship y la expansión del resto de servicios de Starlink".

Todo esto, en particular, con unas pérdidas operativas todavía muy grandes. El crecimiento de los ingresos fue de aproximadamente el 34,8% en 2024 y de aproximadamente el 33,2% en 2025. Sin embargo, la pérdida neta de 2025 representó aproximadamente el -26,5% de los ingresos, y los gastos de capital de 2025 fueron de 20.737 millones de dólares, superando los ingresos anuales. "Esto crea una distinción crucial entre la escala operativa y la creación de valor para el capital. El crecimiento de los ingresos es sólido, pero la conversión de efectivo, la intensidad de capital, la dilución y la rentabilidad de los segmentos siguen siendo los principales problemas de suscripción".

La IA es su objetivo... y el 'agujero negro' de sus cuentas

Entonces, siendo los satélites el principal negocio actual, hay una cosa que preocupa a algunos analistas que siguen el valor. Si bien el segmento clave y la lógica de la inversión es Starlink, la fusión con xAI puede generar un potencial de gasto demasiado elevado. De hecho, el folleto indica que con solo 3.201 millones de ingresos y 6.400 millones de pérdidas, xAI se ha comido el 61% de las inversiones de capital (capex) consolidadas de todo el grupo. Por contra, Starlink generó 11.387 millones en ingresos, y una parte de esas ventas va a venir de proyectos estables en el tiempo e incluso contratos públicos. Esto genera que "este sea el motor que sostiene las ganancias y proporciona un ancla fundamental más sólida para su valoración", comentan desde Atlas.

Esto no quiere decir que la IA sea un peso muerto. La idea es que acabe generando más dinero en el futuro y que todas estas pérdidas y 'capex' sean solo un primer paso en el crecimiento de la compañía. Sin embargo, esto no es un futuro tan seguro como el que promete el espacio.

Pero la propia compañía no cree que su futuro esté en los cohetes. Las cuentas consideran "improbable" que se llegue a construir una colonia espacial en Marte, y asignan un mercado relativamente pequeño a todo este negocio: de los 28,5 billones de dólares potenciales, solo le dan un valor de 370.000 millones a las naves espaciales. Su mayor expectativa son las aplicaciones de software mediante IA para empresas, que valoran en 22,7 billones de dólares. En otras palabras: el negocio que dominan, que da imagen al grupo y en el que tienen una ventaja competitiva enorme, tiene un techo bajísimo. En cambio, todas sus expectativas están en un negocio a medio hacer, en el que tienen una enorme competencia y que, a día de hoy, apenas da ingresos.

Sin embargo, uno de sus últimos movimientos resulta bastante extraño si de verdad consideran que el futuro está en desarrollar aplicaciones de IA: alquilar sus centros de datos a Anthropic. La firma de Dario Amodei va camino de convertirse en el líder del sector, superando ya en usuarios a OpenAI y prometiendo registrar beneficios ya en este trimestre. Musk, sin embargo, le ha alquilado dos plantas, las Colossus 1 y 2, por 1.250 millones de dólares al mes. Una buena forma de conseguir ingresos, sin duda, pero que pueden levantar alarmas a largo plazo por dos motivos.

Por un lado, si tiene plantas en desuso que puede alquilar es porque su IA propia, Grok, no está consiguiendo los usuarios que había previsto. Y, por otro, ayudar a uno de sus principales rivales a crecer aún más es un movimiento suicida. El negocio está en vender las aplicaciones de IA, no en mantener la infraestructura física de los centros de datos. Si SpaceX acaba convirtiéndose en un mero proveedor de servidores de Anthropic, esos 22,7 billones de dólares de beneficios futuros por software se disolverán como lágrimas en la lluvia.

Un PER desatado y burbujeante

Hay otro factor siguiendo esta misma línea que preocupa a los inversores. Con la IA la palabra burbuja se ha repetido una y otra vez y constantemente se han sacado métricas como el PER para detectar si hay una sobrevaloración. En ese sentido, algunos señalan que la empresa arrancaría ya su andadura con unos múltiplos muy peligrosos. No en vano, la valoración sería 56 veces sus ingresos previstos y 109 veces el Ebitda (teniendo en cuenta que logre el valor esperado de 1,75 billones de dólares).

Por poner una comparación, la comparativa valoración/Ebitda del S&P 500 es de unas 10 veces y la de la empresa liderada por Elon Musk solo se compara con una firma que ha mostrado signos de alerta como es Palantir, con unas 75 veces. Y, al menos, los ingresos de Palantir están bastante asentados, con un ratio de 40 veces, que ya es mucho frente a las 19 veces de la media del Nasdaq. Las 109 veces de SpaceX son estratosféricas en comparación.

Pero, ¿qué quiere decir exactamente esta comparativa de los beneficios (antes de impuestos y amortizaciones) y los ingresos? Significa que la empresa tiene una buena parte de su facturación basada en el negocio que el mercado especula que alcanzará, y no tanto por una rentabilidad real y demostrada. Cuanto más alto sea el múltiplo, más difícil es para una empresa alcanzar las expectativas.

El 'puente de deuda' y los negocios endogámicos de Musk

Otro tema que ha preocupado es la fórmula con la que Musk ordena su deuda. La compañía declara en sus cuentas una deuda total de 30.000 millones de dólares, una cifra enorme. Antes de su OPI, SpaceX utilizó un préstamo puente de nada menos que 20.000 millones para refinanciar toda esa deuda existente y otorgarle mayor flexibilidad. El problema es que estos márgenes provocan que se dé una situación extravagante, ya que este préstamo tendrá que ser reembolsado con los mismos ingresos de la OPV en los primeros seis meses si no se encuentran otras fuentes de financiación antes de ese plazo.

No hay muchas expectativas de que haya problemas y, de hecho, el acuerdo contempla dos opciones de prórroga, pero no tiene una estructura de deuda totalmente afianzada. "El acuerdo de crédito exige que el 100% de los ingresos netos en efectivo de una OPI calificada se utilicen para amortizar los préstamos en un plazo de 6 meses. Esto genera un importante problema con respecto al uso de los fondos. Los fondos de la OPI pueden utilizarse parcialmente para sanear el balance, refinanciar la deuda y pagar la deuda relacionada con fusiones o con las subsidiarias, en lugar de destinarse exclusivamente a inversiones de crecimiento de alta rentabilidad", comentan desde Atlas.

Además, esta deuda es en parte para cubrir deudas de negocios clave de la empresa, como la red social X, también propiedad de SpaceX. De hecho, esta financiación sustituye a dos préstamos de la red social y a tres ligados a la división de IA, xAI. Esto puede generar, si no se soluciona rápidamente, dudas sobre el desempeño de la firma, en particular en un momento de máxima inversión para acaparar crecimiento.

Eesta interrelación entre SpaceX y otros negocios de Musk es algo que ha generado dudas, y el caso de la antigua Twitter no es el único. En el propio folleto explica que ha comprado 697 millones de dólares a través de dos compras en baterías de almacenamiento energético de Tesla, las Megapacks. Esta compra tiene sentido dentro del negocio de la compañía, pero el problema es que también ha comprado a Tesla 131 millones de dólares en los fallidos camiones 'Cybertrucks', que Tesla no había logrado vender en el mercado. En otras palabras: Musk está usando los ingresos de SpaceX para 'maquillar' las cuentas de Tesla, una estructura de negocio circular que recuerda a las conexiones cruzadas de las firmas de IA en general.

La estructura de gobernanza: confiar en Musk

Otro de los problemas que declara el folleto es el control absoluto de Musk sobre la empresa y su posición fundamental, lo que llaman "key person risk", es decir, "riesgo de persona clave". El magnate tendrá prácticamente todas las acciones de Clase B, que otorgan 10 veces los derechos de voto de la Clase A. Eso significa que el fundador tendrá una mayoría aplastante del voto en las asambleas. A eso se le suma que será presidente, consejero delegado y director tecnológico, y que solo él mismo puede cesarse de cualquiera de esos cargos.

Ante esa situación, Musk ha declarado a la empresa "firma controlada", lo que elimina algunos de los requisitos de gobernanza de la ley estadounidense: por ejemplo, no tendrá que designar consejeros independientes. En la práctica, en SpaceX se hará lo que quiera Musk y nadie podrá contradecirle.

Los accionistas, por lo tanto, no están comprando voz ni voto sobre la dirección de la compañía. Pero eso significa, también, que Musk no tiene ningún motivo para contentar a los inversores: anuncia que no pagará dividendos ni prevé recompras de acciones, y que la única rentabilidad de los accionistas vendrá por la revalorización de las participaciones, si es que tal cosa ocurre. Una estructura que parece perfecta para 'verdaderos creyentes' en el hombre más rico del mundo, pero que puede echar para atrás a todos los demás.


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