Un centro de datos en construcción en California, EEUU. Foto: Bloomberg.
Los costes de minería son más altos que el precio del bitcoin y la IA es mucho más rentable...
... debido a la escasez de energía y a las colas de varios años para conectarse a la red eléctrica
Pese a los costes que implica, cambian sus equipos e invierten en computación para IA
Los mineros son los que acuñan las criptomonedas. De un tiempo a esta parte, muchos de ellos se están reinventando para intentar atrapar la próxima burbuja del mercado y ante el ciclo bajista del bitcoin. Quieren cambiar de actividad, incluso si ello les cuesta dinero de su bolsillo. De hecho, algunos mineros han vendido sus activos digitales, con pérdidas, para reunir liquidez e invertir lo obtenido en su nuevo oficio. Otros han cancelado pedidos de maquinaria especializada y han pagado cláusulas millonarias a sus proveedores por romper dichos contratos. Su foco está en dejar atrás esta etapa y embarcarse en una nueva aventura, más lucrativa.
Los centros de datos tienen gran parte de la culpa en esta situación. En Estados Unidos, se ha pasado de un boom de construcción al colapso de ciertas infraestructuras públicas. Durante años, los estados han facilitado la proliferación de estas instalaciones para atraer inversión y generar empleo. Sin embargo, ahora es muy complicado poner en marcha nuevos centros de datos, que exigen enormes cantidades de electricidad y agua y acarrean algunas desventajas.
Por ejemplo, cuando se levanta una instalación de este tipo, las compañías eléctricas tienen que reforzar la red, construyendo más subestaciones y torres. En EEUU, esos costes se pueden repartir entre todos los consumidores, lo que implica que los ciudadanos acaban asumiendo facturas más altas. Además, la demanda adicional de electricidad procedente de los centros de datos puede incrementar los precios.
La saturación es patente. Según un informe de CoinShares sobre la situación de la minería, incluso cuando las obras han terminado, la cola para conectarse a la red eléctrica es de 5 años, ya que hay cerca del doble de demanda por enchufarse a la red, 2.600 gigavatios (GW), que capacidad instalada en el país. Con todo, el proceso de poner en funcionamiento un centro de datos puede alargarse hasta 7 años en algunas zonas de EEUU.
Esta situación ha generado cambios drásticos en las políticas estatales. Se ha pasado de incentivar estas instalaciones a ponerles coto. Este verano, el estado de Nueva York, directamente, ha impuesto una moratoria generalizada, por la cual se paraliza la concesión de permisos ambientales para construir centros de datos durante un año. Se han establecido 225 moratorias en una treintena de estados, de las cuales, 151 siguen en vigor, según el mismo análisis.
"La regulación está convirtiendo las instalaciones con suministro eléctrico en activos escasos", resume CoinShares. Hay mucha competencia para acceder a los megavatios (MW) disponibles. Y es mucho más rentable monetizar este negocio con inteligencia artificial (IA) que con minería de criptomonedas. En el primer caso, los MW libres se llegan a valorar hasta 9 veces más caros que cuando se trata de centros de datos para minería. Algunas empresas los levantan para uso propio, para entrenar sus modelos de IA. En otras ocasiones, se invierte en estas infraestructuras para después alquilar capacidad de computación a terceros.
Los mineros y la IA
Por eso, hay mineras que están cambiando sus equipos especializados para acuñar activos digitales por equipos destinados a alta computación. CoreScientific ha asumido unas pérdidas de casi 42 millones de dólares por romper el contrato que tenía con Block y Proto Global, las empresas que le suministraban la tecnología necesaria para minar. "Hemos rescindido el acuerdo para terminar de desmantelar la minería, como parte de nuestra transición estratégica hacia operaciones de colocación de alta densidad para IA", explica la compañía en sus últimos resultados.
Hace dos meses, Keel Infrastructure cerró su etapa como minera para centrarse en la computación de alto rendimiento. En la última conferencia de la compañía posterior a los resultados, los directivos explicaron que liquidarán todas sus criptos, más de 2.200, para financiar el cambio de modelo. Asimismo, están vendiendo todos los equipos especializados que ya no van a usar.
Cipher Digital ha tomado el mismo rumbo. De hecho, a principios de año se cambió el nombre de la compañía, que era Cipher Mining, para que no solo se le asocie a las criptomonedas y dejar claro que el nuevo foco también es la IA. En el primer semestre del año, esta firma ha vendido bitcoins con unas pérdidas de 47,7 millones de dólares para financiar su transición, en la que se ha gastado 964 millones en el mismo periodo.
En el caso de IREN, sus ingresos por la división de IA han superado por primera vez a los de la minería. Su objetivo es dejar esta última actividad a cierre de año. Bitdeer ya vendió todas sus criptos para pasarse a la IA y Hive está en ello.
"Hace apenas unos meses, estas empresas [las mineras] operaban esencialmente en el mismo negocio. Pero ahora ha comenzado la carrera por la energía, por el acceso a la red eléctrica y las instalaciones", coincide en su análisis Maarten Regterschot, analista de CryptoQuant. "El mercado ya ha empezado a reflejar este cambio en las cotizaciones", añade.
Más presión para el mercado cripto
Con el inicio del ciclo bajista del bitcoin en octubre de 2025, la mayoría de los mineros se han enfrentado a pérdidas. Sus costes superan el precio del activo. Por eso, cada vez hay menos capacidad de cómputo destinada a esta tarea (hashrate) y más dedicada a la IA. Entre noviembre y agosto, el hashrate cayó un 18%, más que cuando China prohibió la minería en 2021, según CryptoQuant.
Este no es el único cambio de tendencia. En pleno ciclo alcista, proliferó la acumulación de bitcoin y otros activos digitales, un movimiento impulsado por las tesoreras y que siguieron algunas mineras. Entonces, su vocación era mantener todas las criptos que pudieran en su tesorería.
Sin embargo, ahora las mineras están en el lado vendedor del mercado, deshaciéndose de miles de bitcoins. La principal cripto ha caído un 40% en 11 meses, pese al rally de agosto. Falta presión compradora.
Desde CoinShares consideran que la retirada de los mineros encaja con la fase actual del ciclo y es algo que ya ha ocurrido en el pasado. Por eso, defienden que el hashrate volverá a incrementar.
Los compuestos aromáticos de los productos de limpieza, tanto los convencionales como los de aceites esenciales botánicos, reaccionan rápidamente en el aire formando nanopartículas que pueden llegar hasta lo más profundo de los pulmones si se inhalan, generando una contaminación atmosférica comparable a la del tráfico.
Estos productos se aplican de forma rutinaria en hogares y lugares de trabajo para la limpieza y desinfección de superficies con el fin de reducir la presencia de virus y bacterias. Sin embargo, su papel en la química atmosférica interior y la formación de nanopartículas aún no se comprende completamente.
Ahora, el equipo de investigación de la Universidad de Purdue (Estados Unidos) que descubierto esta contaminación invisible, sugiere que para reducir la exposición se usen productos sin perfume, encender los extractores de aire y evitar los dispositivos que generan ozono durante la limpieza.
Los investigadores presentarán sus resultados en la reunión de otoño de la Sociedad Química Estadounidense (ACS) durante el simposio "Espacios Interiores Saludables: Uniendo el Microbioma y la Química", que tendrá lugar en McCormick Place. La reunión de otoño de la ACS de 2026 se celebrará del 23 al 27 de agosto.
"Es importante destacar que la limpieza elimina virus y bacterias de las superficies, pero también puede generar contaminación atmosférica invisible. No hay polvo ni humo visibles en el aire, pero estas partículas se están formando, explica Brandon Boor, profesor adjunto de Ingeniería Civil y de la Construcción en la Universidad de Purdue, autor del estudio, que presentarán en la reunión de otoño de la Sociedad Química Estadounidense (ACS).
"Demostramos que las reacciones del ozono en interiores con las fragancias de los productos de limpieza producen nanopartículas que contienen una dosis respiratoria comparable o incluso mayor que la que se experimentaría al estar al aire libre en una calle concurrida -advierte Boor-. Las partículas difieren en su composición, pero la dosis total puede ser mayor. No se percibe humo, polvo ni neblina en el aire. En cambio, se percibe un aroma agradable, por lo que se supone que el aire está limpio".
Boor y su colega Nusrat Jung, profesora adjunta de Ingeniería Civil y de la Construcción en Purdue, comenzaron a estudiar el impacto de los productos de limpieza y desinfectantes químicos en los ambientes interiores durante la pandemia de COVID-19.
En ese trabajo, observaron que muchos de estos productos tienen fragancias intensas. "Esto suele hacerse para crear un ambiente olfativo agradable en el interior -explica Boor-, pero el aire limpio no debería oler a cítricos muy concentrados. De hecho, no debería oler a nada".
Los químicos atmosféricos ya habían establecido que los terpenos emitidos por las plantas, como el pineno de los pinos, reaccionan con el ozono para crear nanopartículas en suspensión en el aire. Estas nanopartículas se agregan y, con el tiempo, alcanzan un tamaño suficiente para formar nubes. Sin embargo, en los bosques, los niveles de terpenos son relativamente bajos, por lo que la formación de partículas se produce lentamente.
El uso de productos perfumados en interiores libera terpenos a medida que los compuestos aromáticos se evaporan de las superficies o las gotas de pulverización. Entre los terpenos comunes en los líquidos de limpieza se encuentran el pineno, el limoneno (limón), el timol (tomillo) y el linalol (lavanda), en concentraciones mucho mayores que las que se encuentran de forma natural en el exterior.
Como resultado, los niveles de terpenos en el aire durante la limpieza pueden alcanzar entre decenas y cientos de veces los que se encuentran en un bosque, afirma Boor.
Para estudiar lo que ocurre durante la limpieza rutinaria, los investigadores probaron productos líquidos convencionales perfumados y desinfectantes en aerosol y toallitas con extractos botánicos en una casa modelo en el campus de Purdue, con una cocina funcional, suelo de madera y un baño.
Descubrieron que la misma reacción química que forma nanopartículas en el exterior se produce en el interior, pero a mayor velocidad y en concentraciones más elevadas, lo que tiene importantes implicaciones para la salud humana.
Nanopartículas
Actividades como fregar, rociar encimeras y limpiar superficies con productos perfumados generaron miles de millones o billones de partículas, según el producto utilizado. La mayoría de estas partículas, denominadas nanopartículas o partículas ultrafinas, tenían un tamaño de entre 1 y 30 nanómetros, un rango que a menudo no detectan los monitores de calidad del aire domésticos.
Al rastrearlas, los investigadores observaron que la limpieza rutinaria puede generar contaminación por partículas ultrafinas en niveles superiores a los que se encuentran en el exterior. Esto supone riesgos potenciales para la salud, ya que las partículas ultrafinas son lo suficientemente pequeñas como para depositarse en las vías respiratorias y en lo profundo de los pulmones. Allí, pueden contribuir a la irritación e inflamación del sistema respiratorio, o incluso entrar en el torrente sanguíneo.
Lo que más sorprendió a los investigadores fue la rapidez con la que se formaron y crecieron las partículas: solo tardó unos minutos. "Para cuando terminas de limpiar un espacio interior, ya has formado una gran cantidad de nanopartículas y las has inhalad", afirma Boor.
Más recientemente, Boor y Ernest Blatchley, profesor de Purdue, descubrieron que desinfectar el aire simultáneamente con lámparas germicidas de luz ultravioleta lejana (UV-C) y limpiar las superficies con productos perfumados crea un entorno propicio para la formación de nanopartículas.
De hecho, las lámparas interactúan con el oxígeno del aire y generan ozono, elevando los niveles de ozono en la minicasa a entre 20 y 40 partes por mil millones, comparables, aunque algo inferiores, a los niveles exteriores en el momento de los experimentos. La combinación de ozono elevado y altas concentraciones de terpenos intensificó aún más la formación de partículas en la minicasa, lo que plantea posibles preocupaciones sobre la inhalación.
Boor quiere que estos hallazgos sirvan para informar las decisiones de los consumidores, no para alarmarlos, y ofrece varios pasos que las personas pueden seguir para reducir su exposición mientras limpian, como usar productos con poco perfume o sin perfume, evitar aplicar varios en la misma sesión de limpieza, encender los extractores de aire o abrir las ventanas para ventilar el espacio y no limpiar simultáneamente superficies con productos perfumados mientras utiliza dispositivos que generan ozono, como lámparas UV-C lejanas.
"Es importante destacar que la limpieza elimina virus y bacterias de las superficies, pero también puede generar contaminación atmosférica invisible. No hay polvo ni humo visibles en el aire, pero estas partículas se están formando", concluye Boor.
Francia paga más por su deuda que Grecia, Italia, España o Portugal
En los últimos seis años, el déficit público no ha bajado del 5% del PIB
La deuda pública de Francia está a punto de tocar máximos desde 1932
Europa, pese a todo lo que se dice y escribe en los últimos tiempos (no sin razón), sigue siendo una de las regiones más prósperas del mundo. El fuerte desarrollo de esta región tras la Segunda Guerra Mundial permitió que las economías más potentes del continente se convirtieran a su vez en algunas de las más ricas del mundo. Esa fuerte expansión del PIB, el PIB per cápita y los salarios desde los años 50 permitieron que la presión fiscal comenzase a aumentar progresivamente (en los años 50 rondaba el 30% del PIB o menos hoy en Francia supera el 50%). Primero fue la prosperidad y la riqueza, después (o de forma concomitante) llegó la construcción del Estado de Bienestar más grande y protector del mundo. Ahora que el crecimiento de la economía es débil, la competitividad de las empresas europeas languidece y la brecha negativa de PIB per cápita con EEUU no para de crecer, pero Europa intenta mantener el Estado de Bienestar a través de la emisión de deuda (los impuesto ya no dan). Francia es el gran paradigma de esta compleja situación y varios economistas han alertado de la insostenibilidad de la misma, llegando a señalar que la caída del Estado de Bienestar en Europa es ya una realidad y Francia es la prueba.
El Estado del Bienestar europeo empieza a enfrentarse a su prueba más dura y Francia amenaza con convertirse en el primer gran país en descubrir dónde están sus límites. Su costosa construcción se financió durante años de bonanza y dividendo demográfico (la vasta generación del baby boom trabajaba y producía a la par que tenía pocos hijos). Ahora, las tendencias parecen hacer insostenible el bonito sueño europeo. La demografía juega en contra y la economía tampoco acompaña. Francia es la gran prueba.
Thomas Mayer, director fundador del Flossbach von Storch Research Institute y antiguo economista jefe de Deutsche Bank, sostiene que el modelo social que durante décadas ha protegido a los europeos se ha financiado crecientemente mediante deuda y ha terminado atrapado por su propia aritmética. "El Estado del Bienestar ha sido el principal motor del aumento de la deuda pública. Ahora se está desmoronando porque la deuda pública que ha creado ya no es sostenible", sentencia. Francia ocupa, a su juicio, la primera posición en este proceso, precisamente uno de los países donde más lejos ha llegado un sistema construido alrededor de la protección social y la redistribución.
A medida que las finanzas de Francia han empeorado rápidamente, el repiqueteo de una posible crisis de deuda se ha hecho ensordecedor. Las cifras, desde luego, no invitan al optimismo. Con unos 3,4 billones de euros de deuda pública, Francia ha visto como sus déficits públicos han engordado ostensiblemente en los últimos ejercicios hasta 'estabilizarse' en un 5% del PIB muy superior al 3% que dicta Bruselas como el 'aprobado mínimo'. Lógicamente, estos guarismos han contribuido a una senda de deuda pública nada halagüeña. Recientemente, el ministerio de Finanzas admitió que la deuda llegará al 119,3% del PIB en 2026 y al 121,7% en 2027, más del doble del límite de referencia del 60% del PIB. Con todo, la deuda pública del país alcanzar niveles que no se veían desde 1932, según la base de datos del FMI.
El reverso de todo esto se aprecia en los mercados, donde los costes de financiación del Estado galo aumentan sin parangón, con sus notas soberanas de referencia (OAT por sus siglas en francés) teniendo que ofrecer más rentabilidad que la de socios europeos tachados en su día de díscolos, los famosos PIGS (Portugal, España, Grecia e Italia). Los cálculos arrojados por UniCredit Research en una nota reciente apuntan a que el tipo de interés implícito de la deuda podría pasar del 2% en 2025 a cerca del 3,5% al final de la década, con el riesgo de desencadenar 'un círculo vicioso soberano-fiscal' en el que el creciente gasto en intereses dificulte todavía más reducir el déficit y estabilizar la deuda.
Por debajo de este mar de cifras, el problema de fondo es demográfico. Mayer recuerda que los baby boomers tuvieron menos hijos desde mediados de los años sesenta, disfrutaron durante décadas del dividendo demográfico y ahora están entrando masivamente en la jubilación con una esperanza de vida mucho mayor. La ecuación resulta cada vez más difícil de sostener. Muchos comenzaron a trabajar cerca de los 30 años, pretenden jubilarse alrededor de los 65 y pueden vivir dos décadas más. Dicho de otra forma, "esperan que 35 años de trabajo sean suficientes para financiar 50 años sin trabajar". "Esto no funcionará", advierte Mayer. El problema es que esta generación concentra además una enorme cantidad de votos, lo que convierte cualquier reducción de prestaciones, aumento de la edad de jubilación o reforma profunda del sistema en una bomba política.
Deuda para sostener el Estado de Bienestar
Durante años Europa ha conseguido retrasar este ajuste recurriendo a una solución mucho más sencilla, emitir deuda. Pero esta vía también empieza a encontrar sus límites. Cuanto mayor es el endeudamiento, más recursos absorben los intereses y mayor es la presión para que los bancos centrales contengan los costes de financiación. Mayer anticipa un desenlace especialmente duro y advierte de que "el Estado del Bienestar caerá entre las llamas de la represión financiera y la inflación". Su tesis es que el problema afecta a buena parte de Europa, pero Francia está en primera línea porque sus finanzas públicas se encuentran fuera de control y la fragmentación política hace extraordinariamente difícil aplicar el ajuste necesario. Más que una crisis repentina del Estado del Bienestar, sería así el comienzo de una larga batalla entre las prestaciones prometidas durante décadas y la capacidad real de las economías para financiarlas.
"Ha habido un malestar generalizado en la UE ante la reticencia francesa a mejorar su situación fiscal, y existe cierta esperanza de que un aumento del diferencial pueda obligar a los responsables políticos a adoptar más medidas para encauzar a Francia por una senda más sostenible. Sin embargo, la consolidación fiscal sigue siendo impopular entre un electorado francés que se ha acostumbrado a vivir por encima de sus posibilidades", sentencia Mark Doding, director de inversiones para el área de renta fija de BlueBay, en su último análisis semanal. En los últimos años, los sucesivos fracasos en la reforma de las pensiones y las cotas de contestación callejera dan cuenta de la problemática.
Igualmente expeditivo, Louis-Vicent Gave, estratega de Gavekal Research constata en un análisis reciente que Francia ha sido, durante la última década, el "mal alumno" de la zona euro. "Mientras que la deuda pública se ha estancado (por ejemplo, en Italia) o se ha reducido (por ejemplo, en Grecia, Portugal, España...), el endeudamiento público francés ha seguido aumentando. Y esto a pesar de (¿o quizás precisamente porque?) Francia ya cuenta con el sistema fiscal más oneroso y engorroso de la región (y del mundo)", reflexiona.
Philippe Riès, antiguo responsable de Economía y jefe de las oficinas de Tokio y Bruselas de Agence France-Presse, llega a una conclusión parecida desde el terreno político. El periodista y economista describe un modelo europeo "obsoleto" que "se está desmoronando bajo el peso de la competencia global y las tendencias demográficas", sostenido artificialmente mediante una deuda pública creciente que ha alcanzado niveles desconocidos en tiempos de paz.
Francia vuelve a aparecer como el eslabón más débil. Riès utiliza una imagen particularmente contundente para describir su situación y asegura que el país es "un naufragio que se mantiene a flote únicamente gracias al enorme bote salvavidas inflable conocido como sistema del euro". La moneda única permite a Francia financiarse dentro de un gigantesco mercado respaldado institucionalmente por el BCE, pero no elimina los desequilibrios que originan su endeudamiento.
El BCE avisa a Francia
De hecho, uno de los avisos más duros ha llegado desde el propio BCE el pasado viernes. Francia tendrá que solucionar por sí misma su creciente problema de deuda y no esperar que el Banco Central Europeo acuda al rescate si los mercados continúan elevando el coste de su financiación. Así lo ha advertido Emmanuel Moulin, gobernador del Banco de Francia (miembro del Consejo de Gobierno del BCE), en unas declaraciones recogidas por Bloomberg en las que considera un "mal razonamiento" confiar en una intervención de Fráncfort. "Creer que alguna solución milagrosa vendrá del BCE equivale a eludir las propias responsabilidades", sentencia Moulin.
"Si no abordamos nuestro problema de déficit y no ponemos orden en nuestras finanzas públicas, el riesgo es que paguemos cada vez más y eso supondrá un estrangulamiento gradual", advierte. El gobernador enfría además las expectativas de que el BCE pueda activar su Instrumento para la Protección de la Transmisión (TPI) y recuerda que estos mecanismos están reservados para situaciones críticas que amenacen la transmisión de la política monetaria y, sobre todo, que "solo se utilizan si se adoptan medidas a nivel nacional". En otras palabras, el BCE puede actuar contra una crisis de mercado injustificada, pero no contra una crisis que ha sido anticipada y advertida sin que nadie en el Gobierno haya hecho lo que todo el mundo sabe que hay que hacer pero nadie se atreve a aplicar.
Francia tuvo una oportunidad excepcional para corregirlos. Riès recuerda que los años de tipos de interés extraordinariamente bajos e incluso negativos deberían haberse aprovechado para "hacer frente a la creciente deuda pública", pero París tomó el camino contrario. Ahora el ajuste llega cuando financiar el déficit resulta más caro y cuando el sistema político tiene menos capacidad para asumir reformas impopulares.
La política lo complica todo
El riesgo se multiplica ante las elecciones presidenciales de 2027 porque tanto la derecha como la izquierda populistas plantean, según Riès, programas económicos desconectados de "las condiciones y capacidades reales del país". El problema deja así de ser exclusivamente fiscal. Reducir el gasto exige decisiones que afectan directamente a pensiones, servicios públicos, prestaciones y transferencias que millones de ciudadanos consideran derechos adquiridos, mientras quienes deberían aprobarlas necesitan precisamente los votos de esos ciudadanos.
En un breve pero ilustrador repaso, los economistas de Commerzbank Research sintetizan el intrincado panorama electoral, resumiendo los postulados de las dos opciones ahora mismo con más ventaja en las encuestas. Con más de un tercio de los votantes apoyándola en las encuestas, Marine Le Pene, líder de la extrema derecha de Reagrupamiento Nacional (RN) es la favorita para ganar la primera vuelta y para imponerse en la segunda si enfrente no tiene una opción centrista de consenso. En materia económica, Le Pen aboga por limitar la inmigración, consolidar las finanzas públicas mediante la reducción del gasto en la UE, frenar la deuda, disminuir el impuesto al valor agregado (IVA) en ciertos productos y restablecer la edad de jubilación a los 60 años. Anteriormente, se había distanciado de demandas extremas como la salida de la UE y del euro. En los últimos meses, Le Pen ha defendido una política económica más moderada, aunque ocasionalmente ha planteado demandas radicales como dar preferencia a los ciudadanos franceses en el acceso al empleo y a las prestaciones sociales.
En el otro extremo, se ha aupado a la segunda posición la izquierda populista de La Francia Insumisa. En medio de divisiones y desgaste en la izquierda tradicional, el ex-socialista y muy veterano de la política gala Jean-Luc Mélenchon ha encontrado un espacio amplio que le puede llevar a la segunda vuelta, sobre todo debido a la gran concurrencia de alternativas en las opciones centristas y, en cierto modo, continuistas de Emmanuel Macron. Entre otras cosas, Mélenchon propine la cancelación de la deuda francesa con el BCE -medida que muchos dan por imposible, pero que ha alcanzado mucho eco en el debate-, el restablecimiento de la edad de jubilación a los 60 años, la eliminación de las subvenciones a ciertas empresas y un impuesto sobre el patrimonio.
Muchas de estas propuestas, fundamentadas precisamente en mantener el Estado del Bienestar, son 'dinamita' ante unas finanzas en estado casi crítico y prueba de que la polarización política existente puede implicar que las dos opciones confrontadas engorden el problema económico. Como explica de forma muy detallada Gave, quien sirvió en el Ejército francés hace décadas, hay una "izquierda radical, en su mayoría inmigrantes, pero también funcionarios, profesores y otros empleados públicos cuyos salarios reales a menudo no han seguido el ritmo de la inflación" para quienes Mélenchon es la gran opción.
"Las soluciones que propone La Francia Insumisa a los problemas de Francia son, en esencia, más de lo mismo; ¡mucho, mucho más! Más impuestos, más regulación, más intervención del Estado en las decisiones empresariales, más gasto social y más inmigración... Pero con un giro adicional, Mélenchon también propone dejar de pagar los intereses de la deuda francesa... ¿una solución que probablemente no será bien recibida por los tenedores de bonos?", apostilla el estratega de Gavekal.
Al otro lado del ring, sigue con su minucioso análisis, hay una "derecha populista", que, en general, encuentra a sus votantes la Francia rural, pero también en las antiguas ciudades industriales que solían votar al Partido Comunista. "Se trata de la RN de Le Pen, que promete controlar la inmigración (como descubrió David Cameron, esto resulta bastante difícil de llevar a cabo dentro de los límites de la Unión Europea), mejorar la seguridad ciudadana (aumentando el presupuesto destinado a la policía, los tribunales, las prisiones...) e impulsar el empleo en Francia (aunque no queda del todo claro cómo se va a conseguir)", ilustra Gave.
En el caso de una eventual victoria de Le Pen, la cadena de riesgos que contempla Gave es como sigue: "Para empezar, los políticos franceses han pasado los últimos 40 años describiendo a la Agrupación Nacional como una nueva plaga, una fuerza de extrema derecha dispuesta a destruir los compromisos republicanos de Francia. Y un número considerable de funcionarios públicos franceses lo cree firmemente. Esto plantea la primera incógnita sobre cómo el gobierno haría la transición y funcionaría con una administración pública mayoritariamente antagónica".
"Más preocupante aún es que una victoria de RN probablemente provocaría huelgas masivas de los diversos sindicatos de izquierda (CGT, FO, CFDT...) que aún controlan gran parte de la infraestructura de transporte (ferrocarriles, aeropuertos...) y energética (refinerías, puertos...) de Francia, por no hablar del sector educativo. Las imágenes de neumáticos en llamas, cócteles molotov, coches volcados y una Francia paralizada no contribuirían a animar a los inversores ante la incertidumbre de un gobierno de RN", prosigue el analista.
Más allá de que impere en la RN una visión más "colbertista o peronista", dice Gave, defensora de una mayor intervención estatal u otra más afín al libre mercado, el cuadro es endiablado porque la alternativa a que uno de los candidatos llegue a aplicar su programa económico es que no tenga mayoría legislativa en la Asamblea y entonces el marasmo político que ha traído a Francia hasta aquí se enquistará, retrasando unas reformas económicas que se necesitan con urgencia, recalcan desde Commerzbank.
Francia puede convertirse así en el laboratorio donde Europa descubra que el Estado del Bienestar construido durante la segunda mitad del siglo XX no puede permanecer intacto en una sociedad radicalmente distinta a aquella que lo creó. Menos trabajadores por pensionista, jubilaciones mucho más largas, un crecimiento potencial reducido y una deuda cada vez mayor obligan a repartir un coste que durante años pudo esconderse detrás del endeudamiento. Mayer lleva su diagnóstico hasta una conclusión provocadora y extremadamente pesimista, advirtiendo de que Europa corre el riesgo de convertirse en "una residencia de ancianos para pensionistas pobres".
Riès plantea incluso que, ante una eventual crisis francesa, Bruselas, el BCE y el FMI deberían terminar forzando a París a realizar el ajuste que su política doméstica no ha sido capaz de acometer. Francia sería entonces mucho más que un problema francés. Podría ser el primer gran aviso de que Europa ya no puede prometer con la misma facilidad el Estado del Bienestar que fue capaz de financiar durante la era demográfica y económica que lo hizo posible.
Importa medicamentos para enfermedades raras no disponibles en Europa y atiende a más de 2.000 clientes diarios
A las 8:30 de la mañana, la entrada del Palacio de Belvedere en la Ciudad del Vaticano vive un ritual cotidiano en la llamada Farmacia Vaticana: es necesario abrir las dos hojas de sus puertas simultáneamente para dar paso a la marea de personas que espera fuera. En el interior, doce farmacéuticos se preparan para una jornada sin pausa. Considerada por diversos registros históricos como una de las boticas más antiguas y con mayor actividad del planeta, este espacio recibe una media superior a los 2.000 usuarios diarios y gestiona pedidos procedentes de todos los rincones del planeta gracias a un catálogo que supera las 35.000 referencias.
Aunque la presencia documentada de una botica en los recintos papales se remonta al año 1277 bajo el pontificado de Nicolás III, la estructura actual nació en el siglo XIX. En 1874, bajo el mandato de Pío IX, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios asumió formalmente la gestión del recinto, concebido inicialmente como un servicio nocturno para atender a los altos oficiales de la Santa Sede. Con el paso del tiempo, el proyecto creció hasta convertirse en el pilar sanitario del microestado. Hoy en día, la comunidad religiosa que lidera el centro mantiene una impronta internacional, con frailes procedentes de España, Polonia, India, Argentina y Vietnam.
Bendita rentabilidad
Este intenso volumen de actividad ha convertido a la Farmacia Vaticana en el establecimiento farmacéutico más rentable del planeta. Según detalla el libro Avarizia (Avaricia) de Emiliano Fittipaldi, sus ingresos anuales superan los 32 millones de euros, una cifra astronómica si se compara con los cerca de 700.000 euros que factura de media una farmacia común en Italia. Gran parte de este músculo financiero responde a su condición de enclave libre de impuestos, lo que permite vender productos exentos del IVA italiano (que suele oscilar entre el 12% y el 25%). Aunque en teoría el acceso está reservado a residentes, clérigos y empleados del microestado —quienes cuentan con cobertura médica integral—, el incesante flujo de casi dos mil clientes al día ha generado históricamente suspicacias sobre el acceso de compradores externos o la reventa de productos.
Una de las grandes singularidades que explican el constante flujo de público es su régimen legal y comercial. Al operar dentro de un Estado independiente, los medicamentos están exentos de IVA, lo que abarata considerablemente su coste final, según información de Catholic. Además, la farmacia tiene la capacidad de importar directamente fármacos de otros continentes que no están comercializados en Italia ni en el resto de Europa, incluyendo tratamientos específicos para enfermedades raras que los grandes laboratorios no distribuyen en el circuito convencional por su baja demanda.
Patrimonio farmacéutico
A esta oferta de vanguardia se suma la preservación de su patrimonio farmacéutico tradicional. En sus vitrinas se guardan con celo las fórmulas magistrales de medicamentos galénicos históricos elaborados manualmente desde hace siglos por los hermanos de San Juan de Dios. Entre sus productos propios más demandados destacan el célebre enjuague bucal Stomaticon, cápsulas de extractos naturales como la espirulina y una cotizada línea de aguas perfumadas de lavanda y colonia, elaboraciones exclusivas que no se encuentran en ninguna otra tienda o establecimiento comercial del mundo.
El alto volumen de trabajo no ha impedido que el establecimiento abrace la tecnología de punta. En este línea , Vatican News cuenta que desde julio de 2019, las instalaciones cuentan con un sistema de robotización en el almacén logístico. Esta automatización permite optimizar la trazabilidad de los medicamentos según la normativa europea y acelerar la distribución. No obstante, la dirección del centro enfatiza que la robótica no busca sustituir al personal, sino liberar a los profesionales de tareas mecánicas para que puedan dedicar más tiempo a la atención directa de los pacientes.
El compromiso asistencial del centro adquiere una dimensión crítica en los meses de verano, cuando las olas de calor extremo golpean con fuerza la capital italiana. Según recoge Vatican News, la farmacia adopta un protocolo especial aumentando el control de existencias y la disponibilidad de protectores solares, suplementos salinos y preparados de rehidratación. Durante estas alertas climáticas, el foco se sitúa en la protección de los colectivos de mayor riesgo, como ancianos, niños y enfermos crónicos.
Labor social y suministro a pacientes vulnerables
Esta labor preventiva se canaliza de forma directa hacia las personas en situación de exclusión social. La Farmacia Vaticana colabora estrechamente con las clínicas gratuitas "Madre de la Misericordia" y "San Martino", situadas bajo la propia columnata de la Plaza de San Pedro. A través del Dicasterio al Servicio de la Caridad, el establecimiento suministra sin coste alguno los medicamentos recetados a pacientes vulnerables y sin recursos, garantizando que el factor económico no sea jamás un impedimento para recibir atención médica.
El funcionamiento cotidiano de la botica combina así la eficiencia técnica con el carisma de la hospitalidad transmitido por San Juan de Dios. Ya sea atendiendo a los trabajadores del estado pontificio —quienes cuentan con cobertura sanitaria integral—, dispensando un fármaco de importación a un paciente con una dolencia rara o despachando sus tradicionales aguas de colonia a los peregrinos, el equipo mantiene la visión expuesta por su director, el hermano Binish Thomas Mulackal: la tecnología y la ciencia médica son herramientas indispensables, pero la verdadera sanación reside en el trato cercano y la dignidad otorgada a cada persona.