domingo, 1 de marzo de 2026

Harvard desmonta el mito: esta es la cantidad de dinero necesaria para ser feliz, según un estudio



Esta caja rural paga 200 euros por domiciliar la nómina y remunera el ahorro en cuenta con un 2% TAE.
Freepik



La prestigiosa universidad le ha puesto un precio a la felicidad. Se trata de una cifra mensual casi inalcanzable para gran parte de los españoles.



"El dinero no da la felicidad", o eso es lo que nos repetimos a diario al ver la cuenta de banco en ceros. Y es que aunque la idea de que el bienestar emocional no guarda relación con el dinero ha servido de consuelo durante años, lo cierto es que si que facilita el camino, sienta las bases para una vida llena de comodidades y ausente de estrés o preocupaciones.

De hecho, la investigación académica lleva años desmontando el mito y mostrando que la realidad es bastante más compleja. Un reciente análisis impulsado por investigadores vinculados a la Universidad de Harvard pone incluso una cifra sobre la mesa. ¿Cuánto dinero hace falta para vivir con tranquilidad? La respuesta no habla de lujos, sino de un número concreto a partir del cual las preocupaciones económicas desaparecen.


El dinero necesario para alcanzar la felicidad

Según este trabajo, ese umbral se sitúa alrededor de los 75.000 dólares anuales, una cantidad que en Europa equivale aproximadamente a 65.000 euros al año. A partir de ahí, el bienestar emocional aumenta de forma notable. Aun así, los investigadores subrayan que el dinero, por sí solo, no garantiza una felicidad permanente. No evita conflictos personales, problemas de salud o crisis vitales.

Los datos indican que el efecto está en reducir el estrés asociado a la inseguridad económica. Cuando las facturas están cubiertas, los imprevistos no generan pánico y el futuro puede planificarse con calma, el nivel de ansiedad diaria desciende. Y esa reducción del estrés tiene un impacto directo en cómo las personas valoran su vida.

Medios internacionales han difundido conclusiones similares, señalando que el aumento de ingresos suele ir acompañado de una mayor satisfacción vital. Incluso cuestionan la idea de que exista un techo claro a partir del cual ganar más dinero no aporte ningún beneficio emocional.


El umbral es diferente en Europa

Las cifras cambian como reflejo de realidades económicas. En Europa, aspectos como la sanidad, la educación, el transporte, etc., pueden saciarse con relativa facilidad. Además, también influyen las diferencias culturales. Por ejemplo, la recreación y el placer cambian dependiendo de la ubicación. En este contexto, Francia proponer (según el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos) el llamado "umbral de saciedad" en torno a los 30.000 euros anuales.

Aun así, esta cantidad sigue estando muy por encima de los ingresos de quienes cobran el salario mínimo, que ronda los 1.800 euros mensuales, lo que explica por qué una parte importante de la población sigue experimentando inseguridad financiera.


NOTICIA
02 ene 2026 - 07:30

sábado, 28 de febrero de 2026

Cómo EEUU puede provocar un apagón del internet europeo y desatar el caos


(Edouard Matte - Pexels)


Gran parte de nuestros sistemas digitales dependen de una infraestructura digital controlada mayormente por EEUU. Ahora, la EU quiere acabar esta peligrosa dependencia



Imaginad que internet deja de funcionar repentinamente. Los sistemas de pago de vuestra tienda de alimentación local se caen. Los sistemas sanitarios del hospital regional colapsan. Vuestras herramientas de trabajo y toda la información que contienen desaparecen.

Intentáis comunicaros, pero no conseguís contactar con familiares y amigos, ni obtener las últimas noticias sobre lo que está ocurriendo, ya que todas las plataformas de redes sociales están caídas. Del mismo modo que alguien puede desenchufar vuestro ordenador, es posible desconectar el sistema al que se conecta.

Este no es un escenario descabellado. Fallos técnicos, ciberataques y desastres naturales pueden tumbar partes clave de internet. Y a medida que el Gobierno estadounidense aumenta sus exigencias a los líderes europeos, es posible imaginar que Europa pierda el acceso a la infraestructura digital proporcionada por empresas estadounidenses como parte del proceso de negociación geopolítica.

En el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, la presidenta de la UE, Ursula von der Leyen, ha destacado el "imperativo estructural" de que Europa "construya una nueva forma de independencia", incluida su capacidad tecnológica y seguridad. Y, de hecho, ya se están realizando movimientos en todo el continente para empezar a recuperar cierta independencia de la tecnología estadounidense.

Un pequeño número de grandes empresas tecnológicas con sede en Estados Unidos controlan ahora una gran proporción de la infraestructura mundial de computación en la nube, es decir, la red global de servidores remotos que almacenan, gestionan y procesan todas nuestras aplicaciones y datos. Se calcula que Amazon Web Services (AWS), Microsoft Azure y Google Cloud poseen aproximadamente el 70% del mercado europeo, mientras que los proveedores europeos de servicios en la nube tienen solo el 15%.

Mi investigación respalda la idea de que depender de unos pocos proveedores globales aumenta la vulnerabilidad de los sectores público y privado de Europa, incluido el riesgo de interrupción de la computación en la nube, ya sea causada por problemas técnicos, disputas geopolíticas o actividad maliciosa.

Dos ejemplos recientes —ambos resultado de aparentes fallos técnicos— fueron el incidente de AWS de varias horas en octubre de 2025, que interrumpió miles de servicios como aplicaciones bancarias en todo el mundo y el grave incidente de Cloudflare dos meses después, que dejó fuera de servicio a LinkedIn, Zoom y otras plataformas de comunicación.

El impacto de una interrupción importante del suministro eléctrico en los servicios de computación en la nube también quedó demostrado cuando España, Portugal y parte del suroeste de Francia sufrieron un apagón masivo en abril de 2025.


¿Qué ocurre en un apagón digital?

Hay señales de que Europa empieza a tomarse más en serio la necesidad de una mayor independencia digital. En la ciudad costera sueca de Helsingborg, por ejemplo, un proyecto de un año está probando cómo funcionarían diversos servicios públicos en el escenario de un apagón digital.

¿Seguirían recibiendo las personas mayores sus recetas médicas? ¿Pueden los servicios sociales continuar prestando asistencia y prestaciones a todos los residentes de la ciudad?

Este proyecto pionero busca cuantificar toda la gama de desafíos humanos, técnicos y legales que crearía un colapso de los servicios técnicos, y comprender qué nivel de riesgo es aceptable en cada sector. El objetivo es construir un modelo de preparación ante crisis que pueda compartirse con otros municipios y regiones a finales de este año.

En otras partes de Europa, algunos países ya están tomando medidas para reforzar su soberanía digital desvinculándose de la dependencia de las grandes empresas tecnológicas globales, en parte mediante la colaboración y la adopción de programas informáticos de código abierto. Esta tecnología se trata como un bien público digital que puede trasladarse entre diferentes nubes y operarse en condiciones de soberanía.

En el norte de Alemania, el estado de Schleswig-Holstein quizás haya dado la ruptura más clara con la dependencia digital. El gobierno estatal ha sustituido la mayoría de sus sistemas informáticos basados en Microsoft por alternativas de código abierto, cancelando casi el 70% de sus licencias. Su objetivo es utilizar los servicios de las grandes tecnológicas solo en casos excepcionales para finales de la década.

En Francia, Alemania, los Países Bajos e Italia, los gobiernos están invirtiendo tanto a nivel nacional como transnacional en el desarrollo de plataformas y herramientas digitales de código abierto para mensajería, vídeo y gestión de documentos, similares a piezas de Lego digitales que las administraciones pueden alojar en sus propias condiciones.

En Suecia, un sistema similar de mensajería, vídeo y colaboración en línea, desarrollado por la Agencia Nacional del Seguro, funciona en centros de datos nacionales en lugar de en nubes extranjeras. Se ofrece como servicio para las autoridades públicas suecas que buscan alternativas digitales soberanas.


Vuestras decisiones importan

Para que Europa —y cualquier nación— aborde de manera significativa los riesgos que plantean el apagón digital y el colapso de la nube, la infraestructura digital debe tratarse con la misma seriedad que la infraestructura física como puertos, carreteras y redes eléctricas.

El control, el mantenimiento y la preparación ante crisis de la infraestructura digital deberían considerarse responsabilidades públicas fundamentales, en lugar de algo que externalizar a grandes empresas tecnológicas globales, abiertas a la influencia extranjera.

Para fomentar un mayor enfoque en la resiliencia digital entre sus Estados miembros, la UE ha desarrollado un marco de soberanía en la nube para orientar la contratación de servicios en la nube, con la intención de mantener los datos europeos bajo control europeo. Se espera que la próxima Ley de Desarrollo de la Nube e Inteligencia Artificial aporte más atención y recursos a esta área.

Debería animarse a gobiernos y empresas privadas a exigir seguridad, apertura e interoperabilidad al solicitar ofertas para la prestación de sus servicios en la nube, no meramente precios bajos. Pero del mismo modo, como individuos, todos podemos marcar la diferencia con las decisiones que tomamos.

Del mismo modo que es aconsejable garantizar vuestro propio acceso a alimentos, agua y medicamentos en tiempos de crisis, sed conscientes de qué servicios utilizáis personal y profesionalmente. Considerad dónde se almacenan vuestros correos electrónicos, fotos personales y conversaciones. ¿Quién puede acceder a vuestros datos y utilizarlos, y bajo qué condiciones? ¿Con qué facilidad puede hacerse una copia de seguridad, recuperarse y transferirse todo a otro servicio?

Ningún país, y mucho menos un continente, será nunca completamente independiente digitalmente, ni debería serlo. Pero trabajando juntos, Europa puede garantizar que sus sistemas digitales permanezcan accesibles incluso en una crisis, tal como se espera de su infraestructura física.


 

viernes, 27 de febrero de 2026

Barrios del mundo en los que quedarte (al menos) una semana

 

Una calle de Bushwick, en Brooklyn
Getty Images


A veces, la mejor forma de conocer un destino es permanecer en él un poco más para dejarte envolver por la magia de lo cotidiano


En su libro El turista, el autor Dean MacCannell escribía que el turista consciente de la “autenticidad escenificada” -danzas tradicionales o demostraciones de fabricación de artesanías- intuía que la verdadera esencia de un destino se encontraba en aquellos lugares donde la población local vive y trabaja.

Una certeza que hoy nos vuelve a hacer reflexionar cuando hablamos de viajar a través de la magia de lo cotidiano. Y la vida de los barrios se convierte en nuevo baluarte del turismo slow como forma de inmersión en el tejido social de una ciudad durante unos días.


Algunos ya lo llaman “turismo de barrio”, otros “soft travel”, pero lo cierto es que aún no existe un término concreto para describir la experiencia de prescindir del abecé turístico para quedarse en un vecindario y hacer vida local: ir al mercado, cocinar en tu alojamiento, pararte a hablar con el panadero a quien compras los cruasanes de almendras o sentarte en un parque a contemplar el entorno.

Si puedes extender tu visita a una ciudad varios días, estos barrios son perfectos para conocer la cara más costumbrista de nuestros destinos favoritos. 

 Bangkok (Tailandia)

Samsen

Una motocicleta circula por Samsen Rd, flanqueada por edificios antiguos y marañas de cables
Una motocicleta circula por Samsen Rd, flanqueada por edificios antiguos y marañas de cablesGetty Images

Si cruzas al otro lado del canal que rodea la turística Khao San Road, descubrirás un barrio donde los monjes realizan el ritual de la limosna -o tak bat- cada mañana, los farolillos se encienden al anochecer y el bullicio fluye suavemente entre restaurantes donde los trabajadores hacen una pausa para hundir la cuchara en cuencos humeantes. En Samsen, lo mejor es prescindir de la ristra de lugares a visitar para entregarse a este pedacito de Bangkok donde camuflarse en la rutina ajena y ser uno más.

Delicatessen

Junto al puente Norarattana Sathan, una señora da vuelta y vuelta a las brochetas de cerdo en la brasa. El nombre de este restaurante no necesita traducción ni artificios cuando hablamos de uno de esos refugios gastronómicos donde sentirse como en casa y entregarse a nuevos banquetes en su salón interior: desde el cremoso curry massaman hasta la ensalada de papaya, pasando por el pad kra pao -con huevo encima, a ser posible-, y sus bandejas de carne asada abundante. 

Roma (Italia)

San Lorenzo

Barrio San Lorenzo en Roma
Barrio San Lorenzo en RomaAlberto Piernas

Entre la icónica estación de Termini y el más popular barrio de Pigneto, Roma se olvida de su personalidad turística para dejarse llevar por el costumbrismo: hay grafitis en las paredes, librerías olvidadas, universitarios que brindan con su Aperol en la Piazza di Santa Maria Inmacolata y osterias donde deleitarte con un aperitivo genuino. San Lorenzo nació en el siglo XIX como un barrio obrero que, tras quedar en el olvido a causa de un bombardeo de la Segunda Guerra Mundial, resurgió como un músculo urbano donde la cultura y la bohemia se entrelazan en un ambiente relajado.

Colombo (Sri Lanka)

Cinnamon Gardens

Un templo budista de Cinnamon Gardens, en Colombo
Un templo budista de Cinnamon Gardens, en ColomboAlberto Piernas

La capital de Sri Lanka suele ser vista como puerta de entrada a esquivar rápidamente para sumergirse en la belleza natural de la isla. Sin embargo, Colombo bien merece una oportunidad, especialmente cuando hablamos del barrio de Cinnamon Gardens, donde modernidad y tradición se entrelazan entre templos budistas como Gangaramaya, las casas de jardines tropicales en torno a la ribera del lago Beira, o el más turístico complejo gastronómico de Park Street Mews -si buscas restaurantes más locales, vete a JD’S Kitchen-. Siempre, eso sí, vigilado desde lejos por la Lotus Tower.

Nueva York (EE.UU.)

Brooklyn

El histórico puente de Manhattan visto desde Brooklyn
El histórico puente de Manhattan visto desde BrooklynGetty Images

Si le preguntas a un neoyorquino dónde se cuece la nueva escena de la ciudad, señalará al otro lado del puente de Brooklyn. A partir de aquí se despliega otro mundo que comienza en Dumbo, minibarrio con sus maravillosas vistas de Manhattan, para continuar por un conjunto de fábricas reconvertidas en nuevos pulmones culturales -un buen ejemplo es el complejo de talleres, restaurantes y mercados que conforman Industry City-, o el encanto de Propect Park. Y si te sobra tiempo, siempre puedes extender los días hasta el antiguo barrio pesquero de Red Hook o la colorida nostalgia de Coney Island.

Ciudad de México (México)

La Condesa

Cafebrería El Péndulo, en La Condesa
Cafebrería El Péndulo, en La CondesaAlberto Piernas

Ciudad de México nunca defrauda cuando hablamos de contrastes y barrios engarzados con personalidad propia. Pero si tenemos que elegir uno donde quedarte más de un día, ese es La Condesa: desde pasar la tarde leyendo un libro perdido en el parque México hasta asistir a una obra de teatro en el foro Shakespeare, sumergirte en sus “cafebrerías” o las artesanías locales de sus tianguis -mercados tradicionales mexicanos-, La Condesa supone el mejor refugio antes de conocer otros emblemas urbanos como el centro histórico o el bohemio Coyoacán.

 París (Francia)

Rue Mouffetard

Rue Mouffetard, un barrio lleno de vida y de locales acogedores
Rue Mouffetard, un barrio lleno de vida y de locales acogedoresIryna Vlasenko

Considerada como una de las calles más antiguas de la capital francesa al ser la calzada que conectaba la antigua Lutecia (París) con Roma, la rue Mouffetard es todo lo que le pedimos a un rincón parisino de encanto cotidiano. Hay susurros intelectuales procedentes de la universidad de La Sorbona, restaurantes veganos bien a la última, locales de boina y baguette bajo el brazo, o fuentes como la de Pot de Fer, ideal para sucumbir a la contemplación urbana. Una porción del mítico barrio Latino donde perderse entre librerías como la famosa Shakespeare & Company, galerías de arte y locales coquetos de camino a Notre Dame.

Fez (Marruecos)

Medina de Fez

Una fuente en la medina de Fez
Una fuente en la medina de FezAlberto Piernas

Si bien cualquier medina -zona antigua- deMarruecos se presta a una semana de inmersión, la medina de Fez, una de las cuatro antiguas ciudades imperiales del país magrebí, es ideal para deleitarse unos días. Aquí el ambiente es más relajado que en Marrakech, no hay tirones de brazo buscando el regateo, las croquetas de patata se saborean mejor en sus terrazas y el costumbrismo invita a quedarse antes de seguir descubriendo la parte histórica de la ciudad de las mil puertas. Eso sí, no te quedes cerca de las fascinantes (pero también olorosas) curtidurías de la ciudad.

La Habana (Cuba) 

Vedado

Viejas casas art déco en el Vedado
Viejas casas art déco en el VedadoGetty Images/iStockphoto

La conocida como “zona comercial” de la capital cubana se extiende a partir de la ciudad vieja de La Habana en forma de barrio residencial. Aquí encontrarás eclécticas casas de principios del siglo XX, bares locales donde comer una buena ropa vieja cubana, pequeños rascacielos art déco, y vecinos a la fresca a los que saludar de camino a las cercanas plaza de la Revolución o el memorial José Martí. Si buscas un barrio aún más auténtico en La Habana, otra opción es Jaimanitas, zona pesquera algo más apartada del centro y donde la mañana finaliza con una radionovela sobre la hamaca del porche. 


Alberto Piernas