
- La espiral de deuda e indisciplina fiscal complica la búsqueda de cobijo
- La baja deuda de Suecia y su salud fiscal la hacen destacar junto a Suiza
- El cálculo del 'rendimiento de conveniencia' confirma esta dinámica
La incertidumbre ha conquistado el mundo posterior a la pandemia y la búsqueda de refugio seguro se ha convertido en una prioridad para los inversores. El problema es que muchas certezas del ayer han muerto y algunos históricos refugios seguros ya no lo son tanto. Habituales nichos de confianza cuando la histeria se abre paso como el oro o Suiza han vuelto a brillar en esta era de zozobra. Sin embargo, otros cobijos tradicionales como Alemania o Japón se han visto arrastrados por una poderosa ola que está nublando el horizonte: un tsunami de deuda que está cambiando por completo el tablero de juego. En medio de la imperante desconfianza hacia unos gobiernos cada vez más entrampados fiscalmente y unos bancos centrales 'plegados' a este poder ejecutivo, desde EEUU a Europa pasando por Japón, con la erosión del dinero fiat (el famoso debasement trade) como consecuencia más visible, cualquier mínima seguridad se toma por buena, y en esa tesitura parece estar emergiendo un refugio que no estaba en los titulares: Suecia.
El resumen es sencillo. La reactivación de la economía tras el parón por el covid requirió echar mucha leña al fuego. Los tipos de interés se bajaron al mínimo (al 0% e incluso por debajo) y los gobiernos comenzaron a emitir deuda desaforadamente. Apenas un quinquenio después, cuesta atarse a la disciplina fiscal. En el caso de EEUU, a esta coyuntura de insostenible deuda pública y obesos déficits se suma la creciente desconfianza hacia el amparo del dólar, surgida primero del uso del mismo como arma por parte de anteriores administraciones y consolidada ahora por el agresivo giro político con Donald Trump, con la independencia de la Reserva Federal en el candelero.
Sin embargo, la 'caída a los infiernos' más significativa es la de Japón y Alemania, otrora resguardos de excepción para los inversores. En el caso nipón, la normalización de la política monetaria no está siendo fácil tras décadas con los tipos al mínimo y masivas compras de bonos soberanos por parte del banco central. Aunque la deuda del 240% del PIB no es el riesgo per se (puede tenerse una deuda muy gruesa, pero inspirar confianza), es una cota preocupante cuando llega cualquier escarceo fiscal. Los presumibles estímulos fiscales de la nueva primera ministra Sanae Takaichi están preocupando y la recurrente escalada en los rendimientos soberanos habla por sí misma.
En el caso germano, la debilidad de la economía, con más de un quinquenio de estancamiento a las espaldas, ha hecho que Berlín rompa con su historia y deje atrás su férrea austeridad. Las autoridades han tenido que romper el candado de la deuda y proyectar más emisiones para pagar el ingente estímulo, que tendrá como punta de lanza inversiones milmillonarias en infraestructura y defensa. La primera reacción ha sido una escalada en los rendimientos del Bund alemán, con la nota a diez años, la de referencia, coqueteando con el 3%. Incluso un análisis del Banco Central Europeo (BCE) ha detectado que la curva de tipos alemana se ha empinado más rápido que la española.
"El mundo está perdiendo sus refugios tradicionales, sobre todo Alemania, por lo que los inversores tienen menos lugares donde refugiarse", lamentaba hace meses ya Robin Brooks, investigador principal de Brookings Institution y execonomista jefe del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), denunciando además que "Alemania se está integrando al resto de la eurozona, donde un mayor endeudamiento es la respuesta universal ante cualquier shock". En ese momento, el economista apuntaba a Suiza como la única salvación bajo el prisma de su bajo nivel de deuda. Ahora, meses después, con el franco suizo 'harto' de 'refugiados' el analista ha encontrado otro cobijo: Suecia.
Para Brooks, el tan en boga debasement trade es mucho más amplio que los metales preciosos. "Se trata de cualquier tipo de refugio seguro frente a la monetización de la deuda, lo que significa que los países con baja deuda también son posibles destinos para los flujos de refugio seguro", explica. En su búsqueda de refugios seguros, incide, "los mercados están premiando a cualquier lugar con una deuda pública baja, y Suecia ha pasado a encabezar la lista".
En efecto, el analista constata que Suecia se está convirtiendo en el principal refugio seguro, con un 'rendimiento de conveniencia' que acaba de caer por debajo del de Suiza. "Esto puede sorprender a algunas personas, dado que la corona sueca se considera muy cíclica y volátil, pero hay que recordar que estos cálculos están cubiertos por divisas. Los mercados están recompensando el bajo nivel de deuda de Suecia (un impresionante 33% del PIB), que es incluso inferior al de Suiza (38% del PIB)", destacaba Brooks en un reciente análisis.
Para entender mejor su tesis, hay que explicar qué es este 'rendimiento de conveniencia' (convenience yield en inglés). Resumiéndolo mucho, vendría a ser el beneficio 'no monetario' de tener físicamente (o en cartera) un activo, incluso aunque su rentabilidad financiera sea baja o negativa frente a otras alternativas. En renta fija, se refiere a la utilidad extra que da poseer ciertos bonos más allá de su cupón o rendimiento. Por decirlo de otro modo, son activos que ofrecen una ventaja implícita: se gana menos a cambio de que ese bono aporta seguridad, liquidez o utilidad operativa.
El propio Brooks explica su cálculo con el modelo que aplica para EEUU y extiende después a otros países: "En el caso de EEUU, este cálculo compara el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años con el rendimiento medio ponderado por el comercio de los bonos del Estado a 10 años de otras economías avanzadas, después de que estos se hayan vuelto a convertir a dólares estadounidenses mediante contratos a plazo (forwards) sobre divisas. Esto reproduce el trabajo de analistas como Wenxin Du, con la diferencia de que yo utilizo contratos a plazo sobre divisas como atajo, mientras que ella utiliza swaps de tipos de interés y de divisas".
Si el rendimiento estadounidense es inferior a su equivalente en dólares estadounidenses para otras economías avanzadas, se llega a este 'rendimiento de conveniencia', ya que los mercados renuncian al rendimiento a cambio de la 'conveniencia' de mantener bonos del Tesoro estadounidense. Si el rendimiento estadounidense es superior a este equivalente extranjero, esto indica que los bonos del Tesoro pagan una prima de riesgo y podrían estar perdiendo parte de su atractivo como refugio seguro.
El experto lo extrapola a otros cinco países bajo la misma premisa: "Mi cálculo en cada caso refleja lo que hago para EEUU, por lo que se trata de la diferencia entre el rendimiento a 10 años y el rendimiento medio ponderado por el comercio de otras economías avanzadas, después de convertirlo a la moneda nacional utilizando contratos a plazo sobre divisas". En el gráfico resultante, destacan como refugios seguros aquellos países con un rendimiento a 10 años notablemente inferior al rendimiento medio ponderado por el comercio de las economías avanzadas analizadas (hay 'rendimiento de conveniencia').
En el trazo se ve cómo Suecia ha llegado a 'batir' por la mínima a Suiza con un rendimiento a 10 años hasta 30 puntos básicos por debajo de esta media ponderada extranjera. En el caso de Alemania, pese al cambio de paradigma, el rendimiento a 10 años sigue siendo inferior a la media extranjera, en 15 puntos básicos. Por contra, en EEUU el rendimiento a 10 años está 10 puntos básicos por encima de esta media y el de Japón es unos 30 puntos superior.
"Suecia es un ejemplo de lo que es una buena política fiscal: la política fiscal siempre ha estado concebida como una herramienta anticíclica. Los periodos de acumulación de deuda durante épocas de actividad débil o recesiones debían compensarse con periodos de reducción de la deuda en épocas de bonanza. Esto parece haberse olvidado en la mayoría de los países, por lo que no es de extrañar que los mercados hayan concedido recientemente a Suecia el estatus de refugio seguro, lo que considero un reconocimiento a décadas de política fiscal prudente", aquilata Brooks.
En la última década, Suecia ha mantenido déficits fiscales relativamente bajos en comparación con otras economías avanzadas. Durante la pandemia de 2020, el déficit alcanzó aproximadamente el 3,2% del PIB debido a los gastos extraordinarios, pero rápidamente se redujo en los años siguientes, llegando casi al equilibrio en 2021 y registrando un pequeño superávit alrededor del 1% del PIB en 2022. En 2023 y 2024, los déficits fueron moderados, situándose entre el 0,6% y el 1,5% del PIB, con previsiones de que se mantenga cerca del 1,7% en 2025. Esta gestión prudente ha permitido a Suecia mantener una posición fiscal sólida y con amplio margen frente a otros países de la UE, donde los déficits suelen superar el 3% del PIB de manera recurrente.
La deuda pública sueca también se mantiene baja en términos relativos: en 2023 representaba alrededor del 31-32% del PIB y subió ligeramente a 33-34% en 2024, niveles muy inferiores al promedio europeo, que suele superar el 80% del PIB. La previsión de la Comisión Europea es que la cifra se mantenga en el 34% en 2025 y escale al 35% en los dos ejercicios siguientes. Las emisiones de deuda han aumentado de manera controlada para financiar los déficits y refinanciar obligaciones existentes, pero la carga total sigue siendo baja, lo que refuerza la estabilidad fiscal del país y le permite operar con flexibilidad en los mercados financieros.
Brooks remata su prospección mirando a la divisa tras anotarse recientemente máximos de cuatro años frente al dólar. "La dispersión transversal entre las divisas y la forma en que se alinea con los niveles de deuda indica que los mercados siguen claramente en busca de refugios seguros. El hecho de que Suecia se encuentre a la cabeza tiene sentido. La corona sueca está muy infravalorada (se encuentra al mismo nivel frente al euro que durante la crisis financiera mundial), mientras que Suecia también ha logrado evitar los niveles de deuda en constante aumento que tanto afectan a la periferia del euro. Hay mucho margen para que Suecia se convierta en un refugio seguro clave en los próximos años y para que la infravaloración crónica de la corona sueca llegue finalmente a su fin", remata.




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