viernes, 6 de febrero de 2026

Suiza no está sola: el mundo ha encontrado otro refugio seguro en Suecia ante la capitulación de históricos como Alemania o Japón

 

Vista aérea de Estocolmo. Foto: iStock


  • La espiral de deuda e indisciplina fiscal complica la búsqueda de cobijo
  • La baja deuda de Suecia y su salud fiscal la hacen destacar junto a Suiza
  • El cálculo del 'rendimiento de conveniencia' confirma esta dinámica


La incertidumbre ha conquistado el mundo posterior a la pandemia y la búsqueda de refugio seguro se ha convertido en una prioridad para los inversores. El problema es que muchas certezas del ayer han muerto y algunos históricos refugios seguros ya no lo son tanto. Habituales nichos de confianza cuando la histeria se abre paso como el oro o Suiza han vuelto a brillar en esta era de zozobra. Sin embargo, otros cobijos tradicionales como Alemania o Japón se han visto arrastrados por una poderosa ola que está nublando el horizonte: un tsunami de deuda que está cambiando por completo el tablero de juego. En medio de la imperante desconfianza hacia unos gobiernos cada vez más entrampados fiscalmente y unos bancos centrales 'plegados' a este poder ejecutivo, desde EEUU a Europa pasando por Japón, con la erosión del dinero fiat (el famoso debasement trade) como consecuencia más visible, cualquier mínima seguridad se toma por buena, y en esa tesitura parece estar emergiendo un refugio que no estaba en los titulares: Suecia.

El resumen es sencillo. La reactivación de la economía tras el parón por el covid requirió echar mucha leña al fuego. Los tipos de interés se bajaron al mínimo (al 0% e incluso por debajo) y los gobiernos comenzaron a emitir deuda desaforadamente. Apenas un quinquenio después, cuesta atarse a la disciplina fiscal. En el caso de EEUU, a esta coyuntura de insostenible deuda pública y obesos déficits se suma la creciente desconfianza hacia el amparo del dólar, surgida primero del uso del mismo como arma por parte de anteriores administraciones y consolidada ahora por el agresivo giro político con Donald Trump, con la independencia de la Reserva Federal en el candelero.

Sin embargo, la 'caída a los infiernos' más significativa es la de Japón y Alemania, otrora resguardos de excepción para los inversores. En el caso nipón, la normalización de la política monetaria no está siendo fácil tras décadas con los tipos al mínimo y masivas compras de bonos soberanos por parte del banco central. Aunque la deuda del 240% del PIB no es el riesgo per se (puede tenerse una deuda muy gruesa, pero inspirar confianza), es una cota preocupante cuando llega cualquier escarceo fiscal. Los presumibles estímulos fiscales de la nueva primera ministra Sanae Takaichi están preocupando y la recurrente escalada en los rendimientos soberanos habla por sí misma.

En el caso germano, la debilidad de la economía, con más de un quinquenio de estancamiento a las espaldas, ha hecho que Berlín rompa con su historia y deje atrás su férrea austeridad. Las autoridades han tenido que romper el candado de la deuda y proyectar más emisiones para pagar el ingente estímulo, que tendrá como punta de lanza inversiones milmillonarias en infraestructura y defensa. La primera reacción ha sido una escalada en los rendimientos del Bund alemán, con la nota a diez años, la de referencia, coqueteando con el 3%. Incluso un análisis del Banco Central Europeo (BCE) ha detectado que la curva de tipos alemana se ha empinado más rápido que la española.

"El mundo está perdiendo sus refugios tradicionales, sobre todo Alemania, por lo que los inversores tienen menos lugares donde refugiarse", lamentaba hace meses ya Robin Brooks, investigador principal de Brookings Institution y execonomista jefe del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), denunciando además que "Alemania se está integrando al resto de la eurozona, donde un mayor endeudamiento es la respuesta universal ante cualquier shock". En ese momento, el economista apuntaba a Suiza como la única salvación bajo el prisma de su bajo nivel de deuda. Ahora, meses después, con el franco suizo 'harto' de 'refugiados' el analista ha encontrado otro cobijo: Suecia.

Para Brooks, el tan en boga debasement trade es mucho más amplio que los metales preciosos. "Se trata de cualquier tipo de refugio seguro frente a la monetización de la deuda, lo que significa que los países con baja deuda también son posibles destinos para los flujos de refugio seguro", explica. En su búsqueda de refugios seguros, incide, "los mercados están premiando a cualquier lugar con una deuda pública baja, y Suecia ha pasado a encabezar la lista".

En efecto, el analista constata que Suecia se está convirtiendo en el principal refugio seguro, con un 'rendimiento de conveniencia' que acaba de caer por debajo del de Suiza. "Esto puede sorprender a algunas personas, dado que la corona sueca se considera muy cíclica y volátil, pero hay que recordar que estos cálculos están cubiertos por divisas. Los mercados están recompensando el bajo nivel de deuda de Suecia (un impresionante 33% del PIB), que es incluso inferior al de Suiza (38% del PIB)", destacaba Brooks en un reciente análisis.

Para entender mejor su tesis, hay que explicar qué es este 'rendimiento de conveniencia' (convenience yield en inglés). Resumiéndolo mucho, vendría a ser el beneficio 'no monetario' de tener físicamente (o en cartera) un activo, incluso aunque su rentabilidad financiera sea baja o negativa frente a otras alternativas. En renta fija, se refiere a la utilidad extra que da poseer ciertos bonos más allá de su cupón o rendimiento. Por decirlo de otro modo, son activos que ofrecen una ventaja implícita: se gana menos a cambio de que ese bono aporta seguridad, liquidez o utilidad operativa.

El propio Brooks explica su cálculo con el modelo que aplica para EEUU y extiende después a otros países: "En el caso de EEUU, este cálculo compara el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años con el rendimiento medio ponderado por el comercio de los bonos del Estado a 10 años de otras economías avanzadas, después de que estos se hayan vuelto a convertir a dólares estadounidenses mediante contratos a plazo (forwards) sobre divisas. Esto reproduce el trabajo de analistas como Wenxin Du, con la diferencia de que yo utilizo contratos a plazo sobre divisas como atajo, mientras que ella utiliza swaps de tipos de interés y de divisas".

Si el rendimiento estadounidense es inferior a su equivalente en dólares estadounidenses para otras economías avanzadas, se llega a este 'rendimiento de conveniencia', ya que los mercados renuncian al rendimiento a cambio de la 'conveniencia' de mantener bonos del Tesoro estadounidense. Si el rendimiento estadounidense es superior a este equivalente extranjero, esto indica que los bonos del Tesoro pagan una prima de riesgo y podrían estar perdiendo parte de su atractivo como refugio seguro.

El experto lo extrapola a otros cinco países bajo la misma premisa: "Mi cálculo en cada caso refleja lo que hago para EEUU, por lo que se trata de la diferencia entre el rendimiento a 10 años y el rendimiento medio ponderado por el comercio de otras economías avanzadas, después de convertirlo a la moneda nacional utilizando contratos a plazo sobre divisas". En el gráfico resultante, destacan como refugios seguros aquellos países con un rendimiento a 10 años notablemente inferior al rendimiento medio ponderado por el comercio de las economías avanzadas analizadas (hay 'rendimiento de conveniencia').

En el trazo se ve cómo Suecia ha llegado a 'batir' por la mínima a Suiza con un rendimiento a 10 años hasta 30 puntos básicos por debajo de esta media ponderada extranjera. En el caso de Alemania, pese al cambio de paradigma, el rendimiento a 10 años sigue siendo inferior a la media extranjera, en 15 puntos básicos. Por contra, en EEUU el rendimiento a 10 años está 10 puntos básicos por encima de esta media y el de Japón es unos 30 puntos superior.

"Suecia es un ejemplo de lo que es una buena política fiscal: la política fiscal siempre ha estado concebida como una herramienta anticíclica. Los periodos de acumulación de deuda durante épocas de actividad débil o recesiones debían compensarse con periodos de reducción de la deuda en épocas de bonanza. Esto parece haberse olvidado en la mayoría de los países, por lo que no es de extrañar que los mercados hayan concedido recientemente a Suecia el estatus de refugio seguro, lo que considero un reconocimiento a décadas de política fiscal prudente", aquilata Brooks.

En la última década, Suecia ha mantenido déficits fiscales relativamente bajos en comparación con otras economías avanzadas. Durante la pandemia de 2020, el déficit alcanzó aproximadamente el 3,2% del PIB debido a los gastos extraordinarios, pero rápidamente se redujo en los años siguientes, llegando casi al equilibrio en 2021 y registrando un pequeño superávit alrededor del 1% del PIB en 2022. En 2023 y 2024, los déficits fueron moderados, situándose entre el 0,6% y el 1,5% del PIB, con previsiones de que se mantenga cerca del 1,7% en 2025. Esta gestión prudente ha permitido a Suecia mantener una posición fiscal sólida y con amplio margen frente a otros países de la UE, donde los déficits suelen superar el 3% del PIB de manera recurrente.

La deuda pública sueca también se mantiene baja en términos relativos: en 2023 representaba alrededor del 31-32% del PIB y subió ligeramente a 33-34% en 2024, niveles muy inferiores al promedio europeo, que suele superar el 80% del PIB. La previsión de la Comisión Europea es que la cifra se mantenga en el 34% en 2025 y escale al 35% en los dos ejercicios siguientes. Las emisiones de deuda han aumentado de manera controlada para financiar los déficits y refinanciar obligaciones existentes, pero la carga total sigue siendo baja, lo que refuerza la estabilidad fiscal del país y le permite operar con flexibilidad en los mercados financieros.

Brooks remata su prospección mirando a la divisa tras anotarse recientemente máximos de cuatro años frente al dólar. "La dispersión transversal entre las divisas y la forma en que se alinea con los niveles de deuda indica que los mercados siguen claramente en busca de refugios seguros. El hecho de que Suecia se encuentre a la cabeza tiene sentido. La corona sueca está muy infravalorada (se encuentra al mismo nivel frente al euro que durante la crisis financiera mundial), mientras que Suecia también ha logrado evitar los niveles de deuda en constante aumento que tanto afectan a la periferia del euro. Hay mucho margen para que Suecia se convierta en un refugio seguro clave en los próximos años y para que la infravaloración crónica de la corona sueca llegue finalmente a su fin", remata.


https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/13758225/02/26/suiza-no-esta-sola-suecia-emerge-como-el-otro-gran-refugio-seguro-tras-la-capitulacion-de-historicos-bastiones-como-alemania-y-japon.html

jueves, 5 de febrero de 2026

El bitcoin no es el oro digital: su correlación con el metal es casi nula y ambos se alejan cada vez más

 

Imagen: Canva.


  • La diferencia de rentabilidad entre ambos es de 90 puntos porcentuales
  • El bitcoin sigue siendo un activo de riesgo y está correlacionado con el Nasdaq
  • Tressis: "Se pueden comparar por retornos históricos, no por su papel en las carteras"


Aunque se dice muy a menudo que el bitcoin es el "oro digital", el metal precioso y la cripto tienen una correlación casi nula y su comportamiento se aleja cada vez más. No es un fenómeno nuevo, pero esta divergencia ha quedado especialmente patente en las últimas sesiones. Es cierto que ambos activos se disparan en los últimos años, pero eso no basta para equipararlos. El bitcoin sigue siendo un activo de riesgo, mientras que el oro ha sido el refugio predilecto de los inversores. Pese a la última corrección de la materia prima, hay 90 puntos porcentuales de diferencia de rentabilidad entre ambos.

Si se echa la vista atrás y se mira lo que ha pasado en los últimos años, los dos activos han resultado ser muy rentables. El bitcoin se dispara un 370% desde 2022 y un 83% desde 2023. El oro registra un subidón del 164% desde 2022 y del 134% desde 2023. Estos buenos resultados son los que llevan a muchos a compararlos como activo refugio. Especialmente, porque protegen frente a la devaluación monetaria y tienen muchas semejanzas. Sin embargo, su correlación es mínima y no reaccionan igual a los mismos acontecimientos.

"Compararlos por rentabilidad histórica es legítimo; equipararlos por función dentro de una cartera es un error", sostiene Álvaro Lleras, analista de Tressis. Su disparidad se ha visto de forma clara en las últimas sesiones y meses, cuando la brecha entre estos activos se ha ido ensanchando. En los últimos 12 meses, el oro se aprecia un 70%, mientras que el bitcoin cae un 20%.

Es cierto que el metal amarillo viene de registrar turbulencias. El viernes vivió su mayor caída intradía desde 1980, según datos de Bloomberg, pero esta corrección solo borra una pequeña parte de su vertical rallyLos inversores han acudido a este activo por numerosas razones. Por ejemplo, la incertidumbre geopolítica. La amenaza de Donald Trump de comprar Groenlandia o su intervención en Venezuela han reforzado al oro. Además, el hecho de que el presidente celebrara la caída del dólar y las sospechas de una intervención entre Estados Unidos y Japón en el mercado de divisas (a favor del yen y contra el dólar), también alimentaron al metal. Y la posible pérdida de independencia de la Reserva Federal (Fed) ha sido otro aliciente para el oro.

Pero no solo eso. Hay dos tendencias de inversión más que benefician al oro o a la plata. Por ejemplo, la venta de activos americanos (Sell America) como rechazo a las medidas de Trump, que lastran al dólar y a los bonos en favor de los metales. O la estrategia de devaluación (debasement trade), que busca un refugio a la devaluación de las divisas, los déficits gubernamentales y la gran deuda de los países. En ese contexto, se opta por activos que no dependan de las medidas políticas y que sean más resistentes a los planes fiscales de un país o su capacidad de influir en la moneda. Pese a que el bitcoin es un activo descentralizado y nadie lo controla, los inversores han encontrado refugio en el oro para cubrirse ante esos escenarios.

"El oro mantiene su condición de activo refugio en episodios de tensión, mientras que bitcoin se comporta de forma mucho más parecida a los activos de riesgo, en particular a la renta variable estadounidense. En momentos de aversión al riesgo, desapalancamiento o necesidad inmediata de liquidez, el bitcoin suele ser uno de los primeros activos en salir de las carteras. El oro, por el contrario, actúa como activo monetario en sentido clásico: carece de riesgo tecnológico y regulatorio, cuenta con un mercado profundo y líquido, y tiende a beneficiarse cuando aumenta la volatilidad y la incertidumbre", señala el experto de Tressis.

La disparidad entre ambos se ha comprobado en otras ocasiones, también recientes. Pese a que la inteligencia artificial (IA) ha generado importantes subidas en las tecnológicas y en Wall Street, principalmente, cuando surgen las dudas en torno a las enormes inversiones que se han hecho en esta tecnología, el bitcoin sufre y se comporta de forma parecida al Nasdaq, no al oro.

Además, los acontecimientos en torno a la Reserva Federal (Fed) también evidencian el rumbo distinto de ambos activos. La incertidumbre generada por la posible pérdida de independencia del banco central ha sido otro de los impulsores del oro, mientras que esa situación no ha generado apetito por el bitcoin. De hecho, el viernes se confirmó que ese temor respecto a la política monetaria había contribuido a parte de las subidas del oro. Cuando se supo que Kevin Warsch (que se ha mostrado en contra de la expansión cuantitativa y de la liquidez infinita) sustituiría a Jerome Powell, el mercado ajustó posiciones y eso desencadenó la corrección en los metales. Se ha moderado el temor de una política monetaria a la batuta de Trump, la confirmación ha sustituido a los rumores y el oro ha deshecho posiciones al aclararse la situación.

"La correlación entre bitcoin y el oro es cercana a cero, lo que implica que la evolución de uno apenas explica la del otro", sostiene Lleras.

"En episodios agudos de aversión al riesgo, el oro sigue beneficiándose de su larga historia como activo monetario seguro, su menor volatilidad relativa y una base de inversores predominantemente institucional y conservadora. Bitcoin, pese a compartir la tesis de escasez monetaria, aún se comporta como un activo de alto riesgo y elevada beta: su capitalización relativamente menor y una base de tenedores más sensible al ciclo explican su mayor volatilidad en el corto plazo", coincide Pedro Santa Cruz, director del bróker Freedom24 España.

¿Parecidos razonables?

No es que ambos activos no tengan nada en común, sino que se comportan de forma distinta. "Oro y bitcoin comparten, al menos en apariencia, varios rasgos que explican por qué con frecuencia se los compara. Ambos son bienes escasos y difíciles de falsificar, requieren un trabajo para ser obtenidos, no generan flujos de caja de forma intrínseca y no dependen directamente de la política fiscal de un país concreto. En ese sentido, los dos han sido utilizados como cobertura frente a la pérdida de poder adquisitivo del dinero fiduciario, especialmente en entornos de expansión monetaria. Esto ayuda a entender por qué, entre 2020 y 2021 —con inflación al alza y tipos de interés reales claramente negativos— ambos activos registraron un comportamiento especialmente brillante. Sin embargo, más allá de estas similitudes formales, las diferencias estructurales son profundas: el oro es un activo físico con más de 5.000 años de historia como reserva de valor, mientras que bitcoin, con apenas 17 años de vida, sigue siendo un activo joven desde el punto de vista financiero", explica Lleras.

"A medida que la base de inversores del bitcoin madure y su capitalización crezca, su comportamiento tenderá a estabilizarse, aproximándose al del oro pero con las ventajas propias de un activo nativo digital", considera Santa Cruz.

El último máximo histórico del bitcoin sobre los 125.000 dólares, logrado hace cuatro meses, se encuentra a una distancia del 38% desde niveles actuales, los 77.870 dólares. El récord del oro más reciente sobre los 5.400 dólares la onza se produjo la semana pasada y está a un 13% de distancia de los 4.700 dólares de este lunes.


https://www.eleconomista.es/cripto/noticias/13756419/02/26/el-bitcoin-no-es-el-oro-digital-su-correlacion-con-el-metal-es-casi-nula-y-ambos-se-alejan-cada-vez-mas.html

miércoles, 4 de febrero de 2026

Los grandes modelos pueden pinchar la bubuja de la IA


La burbuja en torno a la IA podría estar cerca de estallar. Todo el mundo mira los resultados de Nvidia buscando los primeros indicios. Pero la señal relevante quizá esté en otro sitio: Yann LeCun acaba de dejar Meta convencido de que los grandes modelos de lenguaje (LLM) han tocado techo. Si tiene razón, muchos de los supuestos actuales del mercado simplemente se derrumbarán.


El mercado bursátil comienza a dar muestras de nerviosismo. Los inversores buscan cualquier señal que confirme lo que ya sospechan: que la burbuja tecnológica de la IA está a punto de estallar. Quieren ser los primeros en saber cuándo sucederá para reaccionar… pero apurando hasta el último segundo para seguir cosechando ganancias.

Todos los ojos están puestos en Jensen Huang, el CEO de Nvidia, cuyos ingresos se han convertido en el termómetro del sector. Pero en segundo plano, otras figuras dejan pistas reveladoras sobre el estado real de la IA.

Una de ellas es Yann LeCun, el científico francoestadounidense que durante décadas ha marcado el rumbo de los modelos más avanzados de Meta. Recientemente confirmó que dejará su puesto como científico jefe del gigante tecnológico para lanzar su propia start-up. No está claro qué le mueve exactamente.

Durante el último año, Mark Zuckerberg ha ido reuniendo a golpe de talonario un equipo destinado a subir la empresa en la nueva ola de IA. Recientemente hizo un fichaje millonario y colocó al joven Alexandr Wang, de 28 años, al frente del nuevo grupo de «superinteligencia». Pretender que Yann LeCun, 65, le rindiera cuentas quizá era pedir demasiado.

Pero lo verdaderamente interesante no es por qué se va, sino lo que planea hacer ahora. En los últimos tres años, casi todo el desarrollo de la IA ha girado alrededor de un mismo dogma: los grandes modelos de lenguaje, con ChatGPT a la cabeza. LeCun cree que estos modelos son muy útiles, pero duda que se pueda avanzar mucho más por esa vía. Considera que los LLM han chocado con una pared.

Por eso su nuevo proyecto se basará en algo distinto, los llamados «modelos del mundo«. Es decir, modelos que intentan incorporar la complejidad de cómo las personas interactuamos con el entorno físico que nos rodea.

Pensemos en un ejemplo sencillo. Imaginemos que quisiéramos construir un doble, un clon o, si se prefiere, una réplica nuestra para que ocupe nuestro lugar en la oficina. Con el enfoque dominante hoy, registraríamos meses de conversaciones, transcribiendo cada frase para alimentar un sistema que aprenda a imitarnos. Esa es, en esencia, la lógica de un LLM: absorber enormes volúmenes de texto, detectar patrones lingüísticos y generar respuestas plausibles.

El supuesto implícito de los LLM es que el lenguaje es suficiente para modelar la realidad. Pero un doble construido solo a partir de palabras es, al final, inevitablemente incompleto.

Si queremos que realmente nos sustituya, necesitamos algo más. Necesitamos añadir contexto a las interacciones: ¿respetamos una distancia social con el interlocutor o es una conversación más íntima?, ¿contradicen los gestos lo que decimos? En definitiva, qué señales sociales acompañan cada conversación. Cuando incorporamos esa información proxémica (la forma en que usamos el espacio personal), entramos en los modelos del mundo. Ahí es donde la réplica empieza a parecerse, de verdad, a nosotros.

Hasta ahora, la aguja capaz de estallar la burbuja ha estado más del lado de la demanda: que las empresas no fueran capaces de acomodar esta tecnología, de sacar todo el partido. Pero la iniciativa de LeCun apunta a otro lado: quizá la pared con la que chocan los LLM no se pueda salvar con más capital y más GPUs.

No está solo en su escepticismo. IBM trabaja en IA neurosimbólica, que combina el aprendizaje estadístico con reglas lógicas explícitas. Y Fei-Fei Li, la llamada «madrina de la IA», desarrolla su propia versión de modelo del mundo, centrada en la «inteligencia espacial»: máquinas capaces de moverse y manipular objetos en entornos tridimensionales.

A la variedad de enfoques para construir los modelos se suma la idea de si se debe hacer de forma más o menos disruptiva. Por ejemplo, Google DeepMind cree que utilizando suficientes datos multimodales (sonidos, vídeo o simulaciones 3D) un modelo del mundo emergerá espontáneamente. LeCun, por su parte, cree que hace falta una arquitectura completamente nueva, no generativa.

Al final, nadie parece ponerse de acuerdo en los detalles sobre qué debe representar exactamente el modelo o cómo construirlo. Donde sí hay consenso es que para seguir avanzando se va a necesitar pasar de modelos de lenguaje a modelos del mundo. Esto obliga a replantear muchos de los supuestos actuales. Eso sí, quienes buscan la señal de cambio en los ingresos de Nvidia quizá estén mirando el lugar equivocado: habrá un movimiento tectónico en el mercado, pero Huang seguirá vendiendo sus chips.


porFernando Maldonadohttps://retinatendencias.com/negocios/los-grandes-modelos-pueden-pinchar-la-bubuja-de-la-ia/

martes, 3 de febrero de 2026

Musk pierde la guerra de los coches con China. Es probable que también pierda la de los robots



El robot de Tesla, Optimus, tendrá un cerebro que será la base del piloto automático de sus coches. (Tesla)



Tesla está perdiendo la guerra de los eléctricos contra los chinos y el resto de la industria del automóvil. Cree que el Optimus y el Cybercab salvará su compañía, pero China tiene las de ganar, algo que él mismo admite



"Con diferencia, la mayor competencia para los robots humanoides vendrá de China", confesó Elon Musk el pasado miércoles, admitiendo una realidad geométrica que sus inversores intentan digerir: el gigante asiático es "increíblemente bueno escalando la fabricación" y "bastante bueno en inteligencia artificial". Lo último no captura la realidad del mercado chino de la robótica, que ahora mismo está años por delante de Optimus y el resto de fabricantes norteamericanos.

La admisión de Musk llega en el momento más crítico de la historia de Tesla, justo cuando la compañía confirma el cese definitivo de la producción de sus modelos insignia, el Model S y el Model X. La fábrica de Fremont, California, donde nacieron estos vehículos pioneros, desmantelará sus líneas de montaje la próxima primavera para convertirse en una factoría dedicada exclusivamente al Optimus, el robot humanoide con el que Musk pretende redefinir su imperio. Un robot que todavía es experimental y falla, cayendo a menudo en ridículo mientras los chinos demuestran cosas que, hasta hace semanas, se consideraban imposibles.

La maniobra es un intento desesperado de rediseñar la identidad corporativa de Tesla, pasando de ser un fabricante de hardware automotriz a una "empresa de inteligencia artificial física". Los números dictan esta metamorfosis forzada: el beneficio neto de la compañía se desplomó un 46 por ciento el año pasado, acompañado de una caída del 8,6 por ciento en las entregas globales, que se quedaron en 1,64 millones de unidades. Mientras Tesla retrocede, su rival BYD ha conquistado el trono mundial de los vehículos eléctricos puros, vendiendo 2,26 millones de coches propulsados por batería en 2025, un aumento del 28 por ciento que confirma el cambio de hegemonía en la industria. Y eso que BYD está sufriendo una crisis de ventas.


La caída de los coches Tesla se acelera

La erosión de la marca en China, el mercado más voraz del mundo, ilustra la magnitud de la derrota automotriz. En 2020, cuando la gigafactoría de Shanghái comenzó a producir el Model 3, Tesla dominaba con una cuota de mercado superior al 16 por ciento. Cinco años después, esa cifra se ha evaporado hasta un escuálido 4,8 por ciento en 2025, según datos de la Asociación de Automóviles de Pasajeros de China. La compañía de Musk ha caído al quinto puesto en el ranking de ensambladores de vehículos eléctricos en el continente, superada no solo por BYD, sino por conglomerados locales como Geely, Changan y SAIC-GM-Wuling, que han inundado el mercado con docenas de modelos premium cargados de tecnología inteligente.

Ante este panorama, Musk apuesta todo a los robots, pero los datos sugieren que llega tarde a una fiesta que China ya domina. Un informe reciente de Morgan Stanley revisa drásticamente al alza las previsiones para el sector chino: las ventas de robots humanoides en el país crecerán un 133 por ciento este año, alcanzando las 28.000 unidades en 2026. Esta cifra duplica las estimaciones anteriores de 14.000 unidades, impulsada por un ecosistema industrial que avanza a una velocidad que Fremont difícilmente podrá igualar. China ya acaparó más del 80 por ciento de las instalaciones mundiales de robots humanoides en 2025.


China tiene la ventaja clara

La clave de esta ventaja no es solo la velocidad, sino una implacable reducción de costes que roza la abstracción económica. El coste de los materiales para producir robots en China caerá un 16 por ciento solo este año, aprovechando que el país alberga la mayor parte de la cadena de suministro de la industria. Morgan Stanley proyecta que, para 2050, esta eficiencia permitirá que el precio de un robot humanoide en países de ingresos medios como China descienda hasta los 21.000 dólares, frente a los 50.000 actuales. En contraste, en naciones ricas como Estados Unidos, el precio medio se situará en torno a los 75.000 dólares, creando una brecha de accesibilidad insalvable.

Mientras Tesla apenas comienza a vaciar su fábrica de coches para hacer sitio a los robots, sus rivales chinos ya están enviando unidades a los clientes. Unitree Robotics, uno de los líderes del sector, superó las 5.500 unidades enviadas en 2025, mientras que su competidor AgiBot espera que sus envíos alcancen las "decenas de miles" en 2026. La ironía es palpable: el propio Musk admitió recientemente en redes sociales al 'Iron', el robot de próxima generación de Xpeng, prediciendo que las empresas chinas dominarán el mercado global de la robótica "junto a Tesla". La realidad es que Tesla ha tenido que detener la fabricación de Optimus en 2025, ha tenido que rediseñar el robot, y Musk ha tenido que admitir que tardarán años en llegar al nivel de los chinos.

La influencia de Musk sobre sus competidores chinos persiste, pero ahora funciona en su contra. Rivales históricos en el asfalto como Xpeng, Li Auto y Nio están imitando la transición de Tesla hacia la inteligencia artificial, desarrollando sus propios chips, coches voladores y ecosistemas robóticos. Phate Zhang, fundador del proveedor de datos CnEVPost, asegura que el pivote de Tesla "ha inspirado a algunos rivales chinos a reforzar su peso tecnológico". William Li, cofundador de Nio, lo resume como un imperativo de supervivencia: "Hoy en día, cualquier fabricante de automóviles con espíritu emprendedor debe tener la ambición de convertirse en una empresa de IA".

La escala de la ambición china empequeñece los planes actuales de Tesla. He Xiaopeng, consejero delegado de Xpeng, visualiza ventas de un millón de robots para 2030, prometiendo reducir los costes de producción hasta que estas máquinas sean asequibles para los hogares chinos. Su empresa planea iniciar la producción en masa este mismo año, integrando la inteligencia artificial para impulsar lo que él denomina "cambios sociales significativos". Para 2036, se prevé que haya 25,4 millones de máquinas humanoides en uso, y China liderará esa adopción masiva.



Por
01/02/2026 - 05:00
https://www.elconfidencial.com/tecnologia/novaceno/2026-02-01/musk-se-rinde-coches-chinos-guerra-humanoides_4294456/

lunes, 2 de febrero de 2026

Suiza afirma haber creado un material de construcción 'vivo': respira, crece y se repara por sí mismo



Así es el material creado por los investigadores suizos 
(ETH Zúrich/Yifan Cui)



Este nuevo material se endurece con el paso del tiempo, absorbe el dióxido de carbono y crece con la luz solar. Lo mejor de todo es que puede integrarse fácilmente en los edificios




Un equipo de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich ha desarrollado un material de construcción vivo capaz de crecer, respirar y repararse mediante fotosíntesis, integrando organismos vivos en una estructura artificial. El avance, descrito en un artículo científico publicado en Nature, plantea una nueva vía para reducir las emisiones del sector de la edificación.

La investigación explora cómo la biotecnología aplicada a la arquitectura puede transformar muros y fachadas en sistemas activos. No se trata de un recubrimiento decorativo, sino de un material funcional diseñado para interactuar con el entorno.


Un material que imita a los organismos vivos

El llamado material fotosintético vivo combina un hidrogel polimérico con cianobacterias, microorganismos capaces de realizar fotosíntesis. Estas bacterias quedan integradas en una matriz que transporta agua, nutrientes y dióxido de carbono, permitiendo que el conjunto se comporte como un organismo.


placeholderAsí queda el material una vez que se ha mineralizado (ETH Zúrich)
Así queda el material una vez que se ha mineralizado (ETH Zúrich)

Gracias a esta simbiosis, el material solo necesita luz solar, agua y CO₂ para mantenerse activo. A cambio, genera biomasa y captura carbono de la atmósfera, una característica que lo diferencia de los materiales tradicionales, cuya fabricación suele ser altamente contaminante.


Impresión en 3D y control del crecimiento

El desarrollo se apoya en tecnologías de impresión en 3D y diseño digital, que permiten regular la entrada de luz y la distribución de nutrientes dentro de cada pieza. Este control resulta clave para garantizar la supervivencia de las bacterias durante largos periodos, superiores a un año.

Según los investigadores, esta capacidad de automantenimiento abre la puerta a materiales que no solo se degradan menos, sino que incluso pueden repararse parcialmente al seguir creciendo con el paso del tiempo.


Aplicaciones reales en arquitectura sostenible

Los primeros prototipos ya se han materializado en bloques de gran tamaño expuestos en la Bienal de Arquitectura de Venecia, dentro del Pabellón de Canadá. Una de estas estructuras, de tres metros de altura, puede almacenar hasta 18 kg de CO₂ al año, una cifra comparable a la de un árbol adulto.

El objetivo a medio plazo es emplear este material de construcción vivo como revestimiento de fachadas, convirtiendo los edificios en elementos activos contra el cambio climático. Una arquitectura que no solo ocupa espacio, sino que interactúa con el medio ambiente y contribuye a regenerarlo.