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viernes, 26 de septiembre de 2025

ADIÓS A UNA LEYENDA: Claudia Cardinale, la estrella que no quiso ser actriz: el secreto que marcó el inicio de su carrera en el cine



Claudia Cardinale con su hijo Patrick, razón por la que se dedicó al cine. 
(Foto: Getty Images)



Claudia Cardinale, leyenda del cine europeo e inolvidable protagonista de 'El Gatopardo' y 'Ocho y medio', ha muerto a los 87 años tras una vida de éxito marcada por un duro secreto personal: nunca quiso dedicarse al cine



La actriz Claudia Cardinale, mito del cine europeo, ha muerto este 23 de septiembre a los 87 años en su casa de Nemours, al sur de París, acompañada de sus dos hijos. La inolvidable protagonista de El Gatopardo (1963) y musa de Ocho y medio (1963) se ha marchado dejando tras de sí más de seis décadas de cine, una trayectoria marcada por el éxito, la lucha personal y un testimonio incómodo: nunca quiso ser actriz.

Nacida en Túnez el 15 de abril de 1938, en el seno de una familia de inmigrantes sicilianos, creció hablando francés, árabe y el dialecto siciliano de sus padres. Llegó a Italia a finales de los años 50, y muy pronto se convirtió en una de las grandes bellezas del cine europeo. Su magnetismo natural conquistó a directores como Visconti, Fellini o Leone, y en paralelo desarrolló un compromiso social que la llevó a implicarse en la defensa de los derechos de las mujeres y en causas internacionales, siendo nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO en 1999.

A lo largo de su carrera acumuló más de un centenar de películas y recibió algunos de los premios más prestigiosos del cine: el León de Oro honorífico en Venecia (1993), el Oso de Oro en Berlín (2002) o la Legión de Honor francesa en 2008. Incluso en la madurez mantuvo su vínculo con la gran pantalla, siendo elegida como imagen del 70º aniversario del Festival de Cannes en 2017.


El origen: de un certamen a una decisión forzada

El primer éxito de su vida llegó en 1957, cuando con apenas 19 años ganó un concurso de belleza: 'La italiana más bella de Túnez', un certamen organizado en la embajada italiana. El premio fue un viaje al Festival de Venecia, donde atrajo la atención de productores y cazatalentos. Sin embargo, Cardinale rechazó sus propuestas: en aquel momento no quería dedicarse al cine y soñaba con una vida alejada de los focos.

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Dos fotos promocionales de la época dorada de Claudia Cardinale. (Foto: Getty Images)

Pero su destino cambió trágicamente ese mismo año. Víctima de una violación, quedó embarazada. Frente a la presión de quienes le pedían abortar, ella decidió seguir adelante a pesar de los estrictos códigos morales de la época. Pidió ayuda a Franco Cristaldi, un reputado productor que se había fijado en ella en Venecia. Él le facilitó la posibilidad de viajar a Londres para dar a luz el 19 de octubre de 1958 a su hijo Patrick, al que, por consejo de Cristaldi, presentó como su hermano pequeño. La razón: evitar que ese hijo ilegítimo no causara daños ni a su reputación ni a su incipiente carrera.

Y es que para poder dar a luz en el extranjero y mantener a su hijo, firmó un férreo contrato de exclusividad con el productor. Así, el productor logró su objetivo y la vinculó al cine con un acuerdo que le prohibía engordar, casarse o incluso cortarse el pelo. La tutela fue tan estricta que condicionó sus primeros años como actriz, aunque también fue el inicio de su ascenso. Muchos años después, la propia actriz reconocería: “Si no hubiera nacido Patrick, quizá nunca habría entrado en un plató”.


placeholderClaudia con Franco Cristaldi y Pasquale Squitieri. (Foto: Archivo)
Claudia con Franco Cristaldi y Pasquale Squitieri. (Foto: Archivo)

Tras años de protección, Cardinale aceptó la propuesta de matrimonio de Cristaldi y se casaron en Roma el 28 de diciembre de 1966, a pesar de que el matrimonio de él no fue anulado hasta meses después. Permanecieron juntos hasta 1975, año en el que inició una relación con el director Pasquale Squitieri, con quien tuvo a su hija Claudia, nacida el 26 de abril de 1979. Aunque siempre fue discreta con su vida privada, mantuvo grandes amistades entre sus compañeros de plató, como Alain Delon y Jean-Paul Belmondo y recibió declaraciones de amor de Marcello Mastroianni y Marlon Brando.


Las películas que la hicieron eterna

El salto definitivo a la fama llegó con El Gatopardo (1963), dirigida por Luchino Visconti. Su papel como Angelica Sedara, y el célebre vals junto a Burt Lancaster y Alain Delon, la convirtió en un icono mundial. La película, estrenada el 28 de marzo de 1963, ganó la Palma de Oro en Cannes y cimentó su estatus de estrella.

Ese mismo año rodó Ocho y medio (1963) con Federico Fellini, donde por primera vez el público escuchó su voz original en el cine. Interpretó a la mujer idealizada del protagonista, un Marcello Mastroianni en estado de gracia. La cinta ganó el Óscar a mejor película extranjera y se convirtió en un clásico absoluto del séptimo arte.

Antes ya había destacado en Rocco y sus hermanos (1960), también de Visconti, un drama social que mostró su versatilidad y la consolidó como una de las intérpretes clave del cine italiano. Más tarde, en 1968, fue protagonista de uno de los wésterns más memorables de todos los tiempos: Hasta que llegó su hora, de Sergio Leone, en el que dio vida a Jill McBain, personaje central en una historia épica sobre la llegada del ferrocarril al Oeste.



Su filmografía, de más de 130 títulos, incluye también éxitos como Rufufú da el golpe (1959), su debut en Italia, la comedia La pantera rosa (1963) junto a Peter Sellers, el rodaje extremo de Fitzcarraldo (1982) de Werner Herzog en plena selva amazónica o la premiada La amante de Mussolini (1984), por la que recibió el galardón a mejor actriz en Venecia. En España también dejó huella con El fabuloso mundo del circo (1964) rodada entre Madrid y Barcelona junto a John Wayne y Rita Hayworth o, muchos años después, con El artista y la modelo (2012) de Fernando Trueba, una de sus últimas apariciones en la gran pantalla.


viernes, 4 de julio de 2025

Cómo la película de cowboys gays Brokeback Mountain desafió hace 20 años a Hollywood y a EE.UU.


La película siguió las reglas de Hollywood para cambiarlas.

Alamy


Cuando se estrenó en 2005, Brokeback Mountain se popularizó de una forma excepcionalmente inusual para una película de temática queer.

Incluso quienes no eran cinéfilos supieron de la "película de vaqueros gay", como se la describía a menudo en la prensa, y la controversia subsiguiente cuando perdió el Premio de la Academia a la mejor película ante Crash, un filme policial de mala calidad que ahora aparece regularmente en las listas de las peores ganadoras del Oscar de la historia.

Brokeback Mountain, titulada "Brokeback Mountain: En terreno vedado" en España y "Secreto en la montaña" en Hispanoamérica, se llevó tres Óscar, incluyendo un prestigioso premio a mejor director para Ang Lee, y sigue siendo una referencia icónica para el público gay.

El actor Paul Mescal se quejó recientemente de que resulta "perezoso y frustrante" comparar su próxima película, The History of Sound, un romance de época en el que él y Josh O'Connor interpretan a dos amantes viajeros, con el tierno neowestern de Lee sobre los pastores de ovejas Ennis Del Mar (Heath Ledger) y Jack Twist (Jake Gyllenhaal), quienes se sienten atraídos románticamente.

Estés de acuerdo o no con Mescal, las constantes comparaciones son una señal del impacto y la popularidad duraderos de Brokeback Mountain.

Adaptada por los guionistas Larry McMurtry y Diana Ossana de un cuento de Annie Proulx de 1997, el largometraje fue una propuesta relativamente novedosa en 2004.

"El hecho de que sus dos protagonistas fueran apuestos astros de primera línea y que mostrara a sus personajes en una historia romántica juntos fue revolucionario", afirma Tim Teeman, autor de "In Bed With Gore Vidal".

Esa opinión es ampliamente compartida por el crítico de cine queer Manuel Betancourt, autor de "Hello Stranger: Musings on Modern Intimacies", quien afirma que el éxito de la película, tanto entre la crítica como entre el público, se sintió como el inicio de una "nueva era de representación gay [en la pantalla]".

En su momento, Brokeback Mountain parecía un giro inesperado del director Ang Lee, quien recientemente había dirigido la película de superhéroes Hulk en 2003, aunque sus otros créditos como director abarcaban desde una aclamada adaptación de Jane Austen ("Sentido y sensibilidad", de 1995) hasta una película de artes marciales de enorme éxito ("El tigre y el dragón", del año 2000).

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Pie de foto,
Anne Hathaway y Michelle Williams, como las esposas de Jack y Ennis, completaron el cuarteto de nuevas y brillantes estrellas que protagonizaron la película.

El reparto principal de la película estaba formado por un cuarteto de prometedoras estrellas veinteañeras: Ledger y Anne Hathaway ganarían premios Óscar por sus posteriores papeles, mientras que Gyllenhaal y Michelle Williams rara vez se alejan de la conversación en la temporada de premios.

Por qué fue pionera

"Es fácil dar por sentado cómo Brokeback Mountain, con su elenco estelar y su director de primera línea, transformó profundamente la representación LGBTQ+ en el cine convencional", argumenta Kyle Turner, autor de "The Queer Film Guide: 100 Films That Tell LGBTIA+ Stories".

Turner señala que "la ola de movimientos queer en el cine convencional de los 90" tendía a "alternar entre dramas relacionados con el sida como 'Filadelfia' (1993) e 'Y la banda siguió tocando' (1993), y comedias más ligeras como 'La jaula de pájaros' (1996) e In & Out ('¿Es o no es?', 1997)".

En su opinión, Brokeback Mountain forjó un nuevo nicho como película "directa y seria" que ganó una "nueva respetabilidad" para una historia romántica entre amantes del mismo sexo.

Esa historia comienza en la zona rural de Wyoming en 1963, cuando los vagabundos Ennis y Jack son contratados por un ranchero local para pastorear ovejas en los pastos de la Montaña Brokeback.

Una noche, desinhibidos por la luz de la Luna, Jack se le insinúa a Ennis y los dos hombres tienen relaciones sexuales en una tienda de campaña, una escena muy audaz para una película comercial de 2005.

Cuando se estrenó en diciembre de 2005, la guionista Ossana, quien también era productora de la película, se aseguró de asistir a las proyecciones en algunos de los estados más conservadores de Estados Unidos para evaluar la reacción del público.

"Las salas estaban abarrotadas, y en todas pasaba lo mismo: después de la escena de la tienda, cinco o seis personas se levantaban para irse", le cuenta a la BBC.

El film se vuelve más triste y angustioso después de que Ennis y Jack consumen su relación.

Su verano pastoreando ovejas termina con los dos hombres peleándose, presumiblemente frustrados por los sentimientos románticos que no se atreven a reconocer.

Ennis se casa entonces con su prometida Alma (Williams), mientras que Jack conoce y se casa con la jinete de rodeo Lureen (Hathaway).

Pasan cuatro años antes de que los dos hombres se reencuentran, momento en el que Jack le pide a Ennis que deje a Alma y comience una vida con él.

Desgarradoramente, es un gran salto que Ennis no se atreve a dar.

"Todo el mundo habla de los años 60 como una época de 'amor libre', pero en realidad fue una época muy cerrada y restrictiva para mucha gente en Estados Unidos; contra eso se rebelaban los hippies", dice Ossana.

Para Ennis, la perspectiva de vivir una relación homosexual con Jack es simplemente insoportable, así que durante los siguientes 20 años, su pasión se limita a esporádicas salidas de pesca, ajenas a su vida cotidiana.

Los hombres sufren una homofobia externa manifiesta: cuando Jack regresa a la Montaña Brokeback, un ranchero prejuicioso le dice que allí no hay trabajo para hombres "que se dedican a cortar las rosas", un eufemismo engañosamente elegante para referirse al sexo homosexual.

Pero, en última instancia, es la homofobia profundamente arraigada de Ennis la que frustra su posible felicidad.

Los desafíos para lograr su producción

La homofobia apenas disimulada -esta vez en el Hollywood de principios de la década de 2000- convirtió a Brokeback Mountain en un enorme desafío para Ossana y su compañero productor, James Schamus.

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Heath Ledger fue elegido para interpretar a Ennis en la película después de una prolongada búsqueda para encontrar un actor que asumiera el papel.

Tras leer el relato de Proulx en 1997, Ossana y su compañero guionista, McMurtry, convencieron al autor para que les permitiera adaptarlo al cine.

"Annie dijo: 'No veo una película ahí, pero adelante'", recuerda Ossana.

Completaron el guion en tres meses, pero tardaron casi 8 años en empezar a producir la película.

"El mayor problema fue elegir a Ennis. Los actores se comprometían y luego se echaban atrás, o simplemente les daba mucho miedo lo que les decían sus representantes", explica, porque para un aspirante a protagonista masculino en aquel momento, interpretar a un personaje gay se consideraba un "suicidio profesional".

Tras la incorporación de Lee al proyecto en 2001, los productores encontraron a un actor dispuesto a interpretar a Ennis, pero este abandonó el proyecto unos cinco meses después.

"Presentía que podría echarse atrás", dice Ossana, en alusión a la inquietud generalizada por interpretar a un personaje gay.

Para entonces, ya estaba convencida de que Ledger era perfecto para el papel, basándose en su conmovedora actuación en el drama romántico de 2001, Monster's Ball (titulada en Colombia, México y Venezuela El pasado nos condena, y en Argentina Cambio de vida).

Además, crucialmente, ya había interpretado a un adolescente gay en una telenovela en su Australia natal, por lo que Ossana esperaba que fuera más abierto que sus colegas estadounidenses.

Su presentimiento resultó atinado, pero los ejecutivos del estudio se mostraron inicialmente reacios a elegir a Ledger porque sentían que no era lo suficientemente "macho" para interpretar ni siquiera a un "aspirante a vaquero".

"Probablemente ayudó, en términos de la penetración de la película en el público general, que [Ennis y Jack] fueran dos hombres que habitan una masculinidad convencional", dice Turner.

Betancourt cree que Brokeback Mountain logró marcar un antes y un después en la representación LGBTQ+ precisamente porque se basó en clichés hollywoodenses ya conocidos.

"Como western y melodrama, se incorporó a dos géneros muy conocidos y les infundió a ambos una nueva vitalidad, principalmente debido a que es una historia de amor entre dos hombres", afirma.

Además, la película se adhiere a otro cliché hollywoodense: lo que Teeman describe como la representación del "amor queer, bello pero condenado al fracaso", una narrativa que se desarrolla en películas como "La hora de los niños" (1961) y "Filadelfia" (1993).

El romance fugaz entre ambos se extingue finalmente cuando Jack muere en circunstancias ambiguas.

Lureen le cuenta a Ennis por teléfono que Jack murió al explotar un neumático, aunque al mismo tiempo vemos imágenes de Jack siendo brutalmente golpeado por un grupo de hombres.

Ennis imagina, de forma muy creíble, a su amante asesinado en un crimen de odio homofóbico.

Su legado discutible

Quizás porque se atuvo a las reglas y las desafió al mismo tiempo, el lugar de Brokeback Mountain en la historia del cine está asegurado.

En 2018, fue seleccionada para su preservación en el Registro Nacional de Cine de Estados Unidos, que reconoce obras con "significancia cultural, histórica o estética".

Ocupa un lugar igualmente integral, aunque más complejo, en el panteón del cine queer.

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The Kids Are All Right (2010) fue una de las películas de temática queer que siguieron los pasos de Brokeback.

"Como pieza cinematográfica, sigue siendo tan fascinante y cautivadora como siempre", argumenta Betancourt, "pero como punto de inflexión para la representación queer, sigue siendo tan singular pero limitante como lo fue entonces".

Es, después de todo, la historia de dos hombres homosexuales o posiblemente bisexuales que, en su vida cotidiana, "se hacen pasar" por heterosexuales.

Aunque el film sigue siendo importante e influyente, es difícil cuantificar su impacto a largo plazo en la representación LGBTQ+.

Teeman señala que Hollywood dio luz verde a varias películas convencionales de temática queer tras su estreno, y destaca en particular...

  • Milk: Un hombre, una revolución, una esperanza en Hispanoamérica y Mi nombre es Harvey Milk en España (2008)
  • The Kids Are All Right (Mi familia en Hispanoamérica, Los chicos están bien en España y Los niños están bien en México y Venezuela, 2010)
  • Carol (2014)
  • Moonlight (Luz de Luna en Hispanoamérica, 2016) y
  • Call Me by Your Name (Llámame por tu nombre, 2017).

Sin embargo, también cree que "hay poca consistencia y regularidad en el flujo de historias y personajes principales de temática queer que llegan a la pantalla".

Para Teeman, "la televisión y el teatro son [todavía] más radicales que el cine en lo que respecta a la representación queer".

Brokeback Mountain también conserva una relevancia única debido a su lugar en el debate actual sobre si los actores heterosexuales deberían interpretar papeles gay.

Se presume ampliamente que tanto Gyllenhaal como Ledger, fallecido en 2008, son heterosexuales, y Ossana afirma que, como productora, "no era asunto mío" preguntarles sobre su orientación sexual.

"Es un clásico, y Brokeback Mountain es el ejemplo perfecto", afirma Teeman.

Pero incluso con estas salvedades, sigue siendo una obra cinematográfica impactante y desgarradora que ofrece un duro recordatorio de que negar la propia identidad es una tragedia que puede descarrilar varias vidas a la vez.

*Si quieres leer el artículo original en inglés, haz click aquí

    • Nick Levine
    • Título del autor,BBC Culture *

lunes, 9 de septiembre de 2024

Almodóvar gana el León de Oro: "El ser humano debe ser libre para vivir y para morir cuando la vida sea insufrible"



Ceremonia de clausura del Festival de Venecia. (EFE)



El director manchego hace historia en una noche veneciana con 'La habitación de al lado', su primera película en inglés, protagonizada por Tilda Swinton y Julianne Moore



APedro Almodóvar le habían visto embarcar un avión con rumbo a Venecia. Otro día cualquiera no hubiera sido noticia, pero no precisamente el día de clausura de la 81° edición de la Mostra de Venecia. Para quienes cubrimos la cita cinematográfica italiana, significó ponernos en estado de alerta máxima ya que el director manchego competía este año por el León de Oro con La habitación de al lado, su primer intento en inglés.

Entre 21 títulos que competían este año, el largometraje protagonizado por Julianne Moore y Tilda Swinton, no abandonó las quinielas desde su primera proyección.

Esta historia que se centra en una amistad, la eutanasia y en una dañada relación materno-filial, basada en la novela de Sigrid Nunez, Cuál es tu tormento (Anagrama, 2021), había dejado un buen sabor de boca y generado excelentes críticas a pesar de que algunos medios estadounidenses afirmasen que les parecía "alejado de la realidad" la manera de hablar de Swinton y Moore, obviando, claro está, todo lo que implica el microcosmo almodovariano.

A las seis en punto desafiando las altas temperaturas —tanto la climatológicas como las de los nervios— se inició el desfile por la alfombra roja mientras sonaban hit italianos del pasado y del presente eclipsados con el griterío de los cientos de personas que invadieron los predios del Palazzo del Cinema. A las 18:45 Pedro Almodóvar llegó a la alfombra roja. Los gritos de 'Peeeedroooo' de los fotógrafos se empezaron a fundir con el coreo de 'pedro-pedro' que entonó el público. La masa congregada en las afueras del Palazzo fungió como un imán: Almodóvar no dudó ni un momento en acercarse a la gente para firmar autógrafos y fotografiarse con sus seguidores.

Isabelle Huppert, hizo un repaso de las películas y empezó el discurso: "Tengo buenas noticias para vosotros: el cine está en buena forma"

El León de Oro honorífico concedido a Almodóvar en 2019 constituyó una declaración de intenciones de parte de la Biennale di Venezia. Es que incluir una película del manchego en la competición por el León de Oro se había tornado una misión imposible ante el poderío del Festival de Cannes, donde los últimos años Pedro había presentado desde Todo sobre mi madre pasando por Volver hasta Dolor y Gloria.

Con La habitación de al lado se sospechaba que Pedro escribiría otro capítulo en su carrera artística, y así ocurrió.


Pedroooooo ruge

Puntualmente como un vaporetto que lleva y trae a pasajeros entre las islas venecianas, comenzaba la gala que se inició con la premiación a las diferentes secciones paralelas, dejando para el final lo más jugoso. En los discursos de los ganadores hubo menciones al conflicto bélico entre Palestina e Israel, la crisis humanitaria en Gaza, además de los consabidos agradecimientos.

Con la entrada del jurado oficial, Isabelle Huppert empezó el discurso: "Tengo buenas noticias para vosotros: el cine está en buena forma", haciendo un repaso por los temas principales de las películas y alabando la preocupación y sobre todo la creatividad de sus directores.

Huppert barrió para casa, como bien se dice. "Merci Isabelle, Merci Isabelle, Merci Isabelle…", Vincent Lindon, ganador de la Copa Volpi por su protagónico en Jouer avec le feu (The Quiet Son, de Delphine y Muriel Coulin) no tuvo reparos en agradecerle a su compatriota, "muy chic premiar a un actor de tu propio país". El veterano actor que interpreta a un padre modélico y amoroso cuyo hijo entra en las tinieblas de la extrema derecha, dio un discurso emotivo, además de extenso.

Una de las sorpresas fue la Copa Volpi a Nicole Kidman por Babygirl. La director Halina Reijn leyó un comunicado de Kidman, que apenas había llegado a Venecia de vuelta al ser convocada, por la muerte repentina de su madre tuvo que emprender de nuevo el viaje de regreso para estar con su familia. "Te amamos Nicole", concluía la directora al borde de las lágrimas.

Brody Corbet recogía su León de Plata a Mejor director por The Brutalist, una película que estuvo en boca de todo el mundo desde su primera proyección, no sin antes darle las condolencias a Nicole Kidman, y después de nombrar a todos los directores con quienes compartió la contienda italiana, agradeció a su equipo. Con un explosivo discurso con palabrota incluida generando aplausos.

El emotivo drama desarrollado en la Primera Guerra Mundial, Vermiglio, firmado por la italiana Maura Delpero, ganó el León de Plata Gran Premio del Jurado. "Debemos defender la cinematografía y la belleza", decía Delpero sobre este filme "difícil".

A la pregunta de la presidenta Isabelle Huppert ¿Quién es el ganador como Mejor película de la 81° edición de la Mostra de Venecia? formulada por la actriz y ex modelo Sveva Alviti, presentadora de la gala. La Huppert menciona La habitación de al lado de Pedro Almodóvar. Los aplausos irrumpieron una vez más en la Sala Grande del Palazzo del Cinema.

Pedro se quita las gafas, abraza a su hermano Agustín y se enfila a recoger el premio de manos de Pietrangelo Buttafuoco, presidente de la Biennale, con la sala en pie. Quizás no fueron los 17 minutos de ovación que tuvo La habitación de al lado la noche de estreno, pero allí estaban las ganas de celebrar al director español.
Pedro empezó en inglés agradeciendo a su familia, a su hermano Agustín, a su asistente Lola García, a sus colaboradores. Que no siempre ha estado tan feliz como lo estaba en esos momentos con el León de Oro en la mano.

"Como director somos el primer testigo cuando ocurre un milagro frente a la cámara. Ambas han convocado milagros durante el rodaje"

"Es mi primera película en inglés pero su espíritu es español", dijo como introducción para pasarse a su idioma materno no sin antes permitirse una pequeña broma como válvula de escape de la emoción que casi le pudo: "Es la primera vez que uso gafas, ¿lo podéis creer?".

Después de agradecer al jurado y a la selección de Alberto Barbera en "una edición tan brillante como la de este año", hacía notar el director. Almodóvar quiso compartir el León de Oro con todo mu equipo, especialmente con Julianne Moore y Tilda Swinton por su talento, generosidad y confianza, "realmente este premio le pertenece a ellas", dijo.

"Es una película sobre dos mujeres, que son Julianne y Tilda, como director uno de los privilegios es que somos el primer testigo cuando ocurre un milagro frente a la cámara, tanto Tilda como Julianne han convocado un milagro muchos días durante el rodaje y nunca tendré palabras suficientes de agradecimiento para ellas", decía con la voz a punto de quebrársele.

"La película habla de una mujer que agoniza en un mundo agonizante y de la persona que decide compartir con ella sus últimos días"

"La película habla de una mujer que agoniza en un mundo agonizante y de la persona que decide compartir con ella sus últimos días, acompañar a un enfermo terminal, estar al lado, a veces sin decir ni una palabra, es una de las grandes cualidades que poseemos las personas". "La película no solo habla de la solidaridad sin límites del personaje de Julianne Moore, sino también de la decisión del personaje de Tilda Swinton de terminar con su vida cuando esta solo le ofrece un dolor sin solución".

"Despedirse de este mundo dignamente creo que es un derecho fundamental, no es un asunto político sino humano, y es desde la humanidad desde donde hay que abordarlo, aunque los gobiernos tengan que articular las leyes adecuadas para que esto se pueda llevar a cabo". "Sé que este derecho atenta contra cualquier religión o credo que tenga a Dios como única fuente de vida, y por lo tanto de terminar con ella. Yo le pediría a los practicantes de cualquier credo que respeten y no intervengan en decisiones individuales al respecto". "El ser humano debe ser libre para vivir y para morir cuando la vida sea insufrible", concluía Almodóvar con el público poniéndose de pie.

Que Almodóvar retornase a la contienda italiana con Madres paralelas en 2021 —incluida la polémica teta desnuda en su póster promocional—, además del brazo de Penélope Cruz, quien ganó ese año la Copa Volpi por su rol protagónico en el mencionado filme, apuntaba a la reanudación del romance veneciano que esta noche de la culminación de la 81° edición de la Mostra de Venecia alcanzaría otro nivel.

El idilio de Pedro Almodóvar con la Mostra de Venecia se inició en 1983 cuando la cita italiana acogió en la desaparecida sección Mezzogiorno Mezzanotte la muy polémica Entre tinieblas, le valió un escándalo y un lugar en la arena internacional. "Nací como director en 1983 en Venecia", declararía muchos años después.

Cinco años más tarde regresaría al Lido con la ya icónica Mujeres al borde de un ataque de nervios, se puede afirmar que desde ese momento el nombre del director manchego se hizo aún más reconocible internacionalmente y dejó de ser un trabalenguas. Cuenta la leyenda que el entonces presidente del jurado, el legendario Sergio Leone, puso resistencia a que una comedia se llevara el máximo galardón de la Mostra. ¿Quién iba a decir que tras 36 años la actriz francesa Isabelle Huppert, como cabeza del jurado y una declarada seguidora del cine de Almodóvar, se encargaría de hacer algo de justicia cinematográfica?

Con el León de Oro, La habitación de al lado ha iniciado un carrerón, no será de extrañar que llegue a los Oscar. El Festival de Toronto será su próxima gran parada, sin Pedro pero con Tilda y Julianne, para luego desembarcar en el Festival de Nueva York donde The Room Next Door (título en inglés). En España, antes de su estreno en salas el próximo 18 de octubre, el loado primer filme en inglés del director manchego se proyectará en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián donde Pedro Almodóvar recibirá —¡finalmente!— la Concha de Oro Honorífica.


Encuentro con los medios

El tradicional encuentro con la prensa internacional después de la gala de premiación, podría ser una verdadera pesadilla para los presidentes de los jurados ya que están expuestos a argumentar sobre el palmarés.

María Guerra, de Kinótico, abrió el fuego en la rueda de prensa al preguntarle a Isabelle Huppert sobre la decisión de premiar con el León de Oro a La habitación de al lado de Pedro Almodóvar. No hubo unanimidad, pero sí estuvimos bastante de acuerdo, jugó con las palabras la famosa actriz francesa en sus últimos minutos como presidenta del jurado de la sección oficial de la 81° edición de la Mostra de Venecia.

En este encuentro con la prensa, Pedro se hizo esperar. Ya en posesión de sus sitios e iniciada la ronda de preguntas con los flamantes ganadores de la noche, la intervención del actor francés Vincent Lindon se vio interrumpida con la celebrada entrada en la sala del nuevo dueño de un León de Oro, Pedro Almodóvar.
Despojado de su traje y vistiendo un polo rojo, la primera pregunta hacía referencia a los 44 años transcurridos hasta conseguir el León de Oro en la Mostra de Venecia esta noche.

"Han sido años muy fértiles en mi vida, tanto artística como profesional, y como ciudadano español", iniciaba su alocución, "pasamos de una dictadura atroz a una amplitud de libertades. Curiosamente, mi carrera ha estado unida a la apertura a la democracia end España, eso de por sí es algo que hay que celebrar. Es indescriptible realmente explicar cómo uno vive durante Franco y cómo uno vive en la democracia. Es una experiencia extraordinaria, no hay palabras".

Almodóvar se remonta a aquel tiempo cuando empezó en el cine. "No pensaba en leones de oro", apuntaba, aunque reconocía su coqueteo con la cultura italiana en sus filmes y con el festival que esta noche le otorgaba el máximo galardón. También recordó que fue con su tercera película, Entre tinieblas, cuando llegó a Venecia. Un filme al que parafraseando la cinta de Luis Buñuel, le dieron el título no oficial de ‘El indiscreto encanto del pecado’.

"Cuando realmente necesitaba premios era en el 80, 81 y 82", decía, agregando que "me habrían salvado la vida. Aprendí mucho en el camino". Que no pensaba ni soñaba con el León de Oro, se sinceraba, "pero una vez que lo tienes, te vuelves adicto al premio. A partir de ahora no podría vivir sin este león, pero hasta ayer viví perfectamente sin él. No tengo palabras de agradecimiento por este gran animal dorado".

Ante la pregunta de si a pesar de que La habitación de al lado es una película sobre la muerte, consideraba que era un premio optimista. Almodóvar empezó su respuesta con una frase que muy bien podría poner en boca de cualquiera de sus personajes: "Por una cuestión de salud mental, quiero ser optimista".

Recordó que durante el rodaje en Nueva York de este su primer filme en inglés, concretamente en Union Square vio un anuncio luminoso, era una suerte de cuenta regresiva de la vida de la humanidad en este planeta. Que estuvo a punto de hacerle un plano para la película, pero desechó la idea.

Con la vista puesta en las elecciones en EE.UU, sabe que la suerte está echada. "En un momento de caos, de oscuridad, por llamarlo de un modo eufemístico, en un mundo tan apocalíptico, hay momentos para que, si no seamos felices, para que podamos hacer felices a los demás y podamos vivir con alivio lo que la vida nos depara".

Sin embargo, Almodóvar concluía con un mensaje esperanzador. "Ya que esa sensación de catástrofe es general, si cada uno de nosotros tratamos de mejorar nuestro entorno, todo eso va a influir muy positivamente en que este apocalipsis sea menor o nos de un plazo mayor de tiempo".

Premiados en la 81° edición de la Mostra de Venecia

Sección Oficial

* León de Oro a la Mejor película: La habitación de al lado, Pedro Almodóvar

* León de Plata Gran Premio del Jurado: Maura Delpero por Vermiglio

* León de Plata al mejor director: Brady Corbet por The Brutalist

* Premio especial del Jurado: Dea Kulumbegashvili por April

* Mejor guion: Murilo Hauser y Heitor Lorega por Ainda estou aqui ( dirigida por Walter Salles)

* Copa Volpi a la Mejor actriz: Nicole Kidman por Babygirl.

* Copa Volpi al Mejor actor: Vincent Lindon por Jouer avec le feu (The Quiet Son, de Delphine y Muriel Coulin)

* Premio Marcello Mastroianni a un intérprete emergente: Paul Kircher por Leurs enfants après eux (An Their Children after Them, de Ludovic y Zoran Boukherma)

Sección Orizzonti

* Premio Orizzonti a la Mejor película: The New Year that Never Came, Bogdan Mureşanu
* Premio Orizzonti al Mejor director: Sarah Friedland por Familiar Touch
* Premio especial del Jurado Orizzonti: One of Those Days When Hemme Dies, Murat Firatoğlu
* Premio Orizzonti a la Mejor actriz: Kathleen Chalfant, Familiar Touch (de Sarah Friedland)
* Premio Orizzonti al Mejor actor: Francesco Gheghi, Familia (de Francesco Costabile)
* Premio Orizzonti al Mejor guion: Scandar Copti por Happy Holidays
* Premio Orizzonti al Mejor cortometraje: Who Loves the Sun, Arshia Shakiba
* León del Futuro – Premio Luigi de Laurentis al Mejor largometraje: Familiar Touch, Sarah Friedland
* Premio Orizzonti Extra del público Armani beauty: Shahed (The Witness), Nader Saeivar

Venice Immersive

* Premio al logro cinematográfico: Impulse: Playing with Reality, Barry Gene Murphy y May Abdalia
* Premio especial del Jurado: Oto’s Planet, Gwenael François
* Gran Premio: Ito Meikyu, Boris Labbé

Venecia Classics

* Mejor película restaurada: Ecce Bombo, Nanni Moretti
* Mejor documental: Chain Reactions, Alexandre O. Phillippe