lunes, 2 de mayo de 2011

El bulo se convierte en el quinto poder

Foto from knowyourenemies.blogspot.com

Millones de norteamericanos han creído las mentiras orquestadas por Trump acerca del origen de Obama - ¿Puede la democracia acabar siendo rehén de políticos y periodistas sin escrúpulos?
El magnate Donald Trump tiene muchos motivos para sentirse orgulloso de haber conseguido que el presidente Obama haya tenido que hacer pública su partida de nacimiento. Al menos, tantos como para que se extienda la preocupación entre los ciudadanos comprometidos con el sistema democrático. Trump ha logrado, en efecto, que la telebasura fuerce una decisión al máximo dirigente del país más poderoso del mundo, algo que, hasta el momento, era patrimonio de la prensa de referencia. Pero esto es solo la parte visible, casi anecdótica, de una realidad que ha ido fraguándose a lo largo de las últimas décadas, y que afecta a la naturaleza y a las relaciones de la política y del periodismo.
Acosado por la evidencia de que un elevado porcentaje de norteamericanos da crédito al infundio de que no ha nacido en Estados Unidos, Obama se ha visto forzado a exhibir el documento que demuestra lo contrario. Solo en apariencia se trata de un caso más en el que la vida privada salta al ámbito público, en la estela de lo que sucede en tantos programas anodinos emitidos por las televisiones de todos los países. La astucia de Trump ha consistido en encontrar un punto de contacto entre ambas esferas, a partir del cual un asunto personal adquiere una extraordinaria relevancia. Si Obama no hubiera nacido en Estados Unidos, según ha dado a entender el magnate, su acceso a la Casa Blanca sería resultado de un fraude y, por tanto, su presidencia sería ilegítima.
La oposición que cabría hacer a Obama no guardaría, entonces, ninguna relación con las políticas que pretende llevar a cabo, sino con el hecho mismo de que se siente en el Despacho Oval. De imponerse el infundio de Trump, daría igual lo que Obama hiciera o no hiciera; lo que estaría en cuestión es su derecho a tomar ninguna decisión y la obligación de los norteamericanos a obedecerla. El desafío de Trump era de tal naturaleza que el presidente de Estados Unidos no disponía de otro margen que hacer pública su partida de nacimiento. No para salvar su presidencia, sino la estabilidad del sistema democrático norteamericano. Porque, ¿cómo hubiera podido el vicepresidente, Joe Biden, suceder a un impostor si él habría sido el primero, junto al Partido Demócrata, en dejarse engañar?
La argucia de Trump valiéndose de la telebasura como instrumento no habría prosperado si, por otra parte, no hubiera encontrado un caldo de cultivo propicio en la sociedad norteamericana. El hecho de que un negro llegara a la presidencia de Estados Unidos por primera vez en la historia llenó de esperanza a muchos ciudadanos, que vieron ahí la prueba de que el sistema democrático era capaz de cumplir con una de sus principales premisas, la igualdad ante la ley. Otros ciudadanos, en cambio, entendieron que el desprestigio del racismo les impedía expresar abiertamente su contrariedad, obligándoles a buscar disfraces más o menos respetables para su rechazo visceral a ser gobernados por un negro. En unos momentos en los que, siempre vivo el recuerdo de los atentados del 11 de septiembre, la islamofobia estaba a la orden del día, el segundo nombre de pila del presidente Obama, Husein, habitual en la tradición musulmana, sirvió de coartada para poner en cuestión su compromiso con la lucha contra Al Qaeda. El infundio sobre su lugar de nacimiento, propalado por Trump, cambiaba de argumento pero no de propósito, apelando, además, a un hecho objetivo, como es el precepto constitucional que fija las condiciones para ser presidente de Estados Unidos, y no una valoración subjetiva sobre la determinación de Obama en la lucha antiterrorista.
Estas insidias contra el presidente norteamericano están, sin duda, dictadas por el racismo. Pero no porque se dirijan contra un negro, sino por el sobrentendido del que parten. Lo que venían a sostener quienes dudaban del compromiso de Obama en la lucha contra Al Qaeda por llamarse Husein, lo mismo que Trump al arrojar sospechas sobre su lugar de nacimiento, es que solo quienes llevan nombres cristianos y son blancos tienen acreditada su condición de norteamericanos. El resto, ese resto al que pertenece el presidente Obama, están obligados a probarla en toda circunstancia, sobre todo si adquieren una destacada posición. Este sobrentendido, esta concepción implícita de en qué consiste ser norteamericano, es lo que ha permitido a ciudadanos como Trump presentar como defensa de la democracia y de las leyes lo que, en realidad, es una agresión inspirada por el racismo.
En contra del lugar común extendido durante los últimos años, la política democrática siempre ha necesitado de la propaganda, no solo ahora que las nuevas tecnologías contribuyen a difundir los mensajes a escalas históricamente desconocidas. Hasta fecha reciente, los partidos con probadas credenciales democráticas disponían de un servicio de propaganda al que no evitaban llamar con ese nombre. Lo que ha cambiado ha sido la sustancia de lo que hoy se quiere publicitar. Para recabar el apoyo de los ciudadanos a un programa político es imprescindible que lo conozcan, y la propaganda es y ha sido en todo momento el medio para lograrlo. Resulta hasta cierto punto secundario que se utilice a un pregonero o las herramientas que ofrece Internet.
La obligación de añadir el adjetivo veraz al sustantivo propaganda no es consecuencia de que la propaganda sea de por sí un instrumento maléfico, sino del uso maléfico que se ha hecho de ella, hasta cargarla de un sentido peyorativo que no tenía en sus orígenes. Como simple medio dirigido a un fin, la propaganda puede revelar ideas novedosas y verdades incontestables cuyo conocimiento conviene generalizar, pero puede también propalar infundios como el de Trump. Y puede, además, utilizarse al servicio de la siniestra estrategia de que una mentira repetida hasta el infinito se convierte en una verdad, llevada al extremo por los regímenes totalitarios del siglo XX. Por descontado, el triunfo de Trump y la telebasura sobre el presidente de Estados Unidos es resultado de que, en el siglo XXI, no todos los ciudadanos, ni todos los medios de comunicación, ni todos los partidos han renunciado a la estrategia de convertir una mentira en verdad a fuerza de repetirla. Pero, una vez más, Trump ha necesitado de un caldo de cultivo propicio, en esta ocasión alimentado desde los partidos.
Desentendiéndose de la especificidad del discurso político y adoptando, acto seguido, las técnicas de la publicidad, a la que confunden con la propaganda, los partidos han empezado a mostrar mayor interés por dar a conocer sus programas de manera atractiva antes que por explicarlos de forma adecuada al fin para el que debían servir, que es permitir a los ciudadanos optar entre alternativas políticas diferentes. Se trata de venderles un programa más que de persuadirlos de su rigor y su vialidad. En esta escala de degradación, los partidos pronto llegaron a la convicción de que, tan importante como el programa, era el líder, reducido al papel de vendedor de productos políticos. Y, al igual que el comercio de proximidad presenta ventajas respecto de las grandes superficies, los partidos han comenzado a operar con la idea de que un líder cercano, del que se conocen los detalles íntimos tanto como los clientes pueden conocer los del tendero del barrio, es preferible a un líder solvente que esté al corriente del funcionamiento del Estado y de la realidad sobre la que aplicará sus ideas y proyectos.
Si la conexión entre esta forma de entender la política democrática y la telebasura ha tardado en producirse ha sido, simplemente, por la vigencia de prejuicios estéticos más que la firme convicción de que pertenecen a dos universos ciudadanos diferentes, incluso opuestos. Primero con timidez y después con el desparpajo de quienes están convencidos de que se debe recurrir a todos los medios, salvo los manifiestamente ilegales, para ganar unas elecciones, los dirigentes políticos han ido aceptando comparecer en emisiones de telebasura. La dignidad a la que ellos renuncian se va trasvasando a los programas en los que participan, que, de esta forma, están cada vez en mejores condiciones de hacer lo que hasta ahora estaba reservado a la prensa de referencia, que es contribuir a forjar la agenda pública y a propiciar decisiones dentro de ella. Quizá en España no exista todavía el Donald Trump capaz de hacer que un líder político tenga que exhibir su partida de nacimiento o cualquier detalle de su vida privada, pero existen medios y profesionales de la comunicación que, partiendo de un hecho propio de la sección de sucesos, han logrado forzar debates parlamentarios sobre el trato a los culpables de delitos excepcionales de puro monstruosos e, incluso, cambios apresurados en el código penal.
Entretanto, el propio concepto de prensa de referencia ha ido desdibujándose. Compartir el espacio periodístico con radios, televisiones y publicaciones que, gracias a las formidables audiencias que convoca el morbo o el sensacionalismo, alcanzan las mayores cotas de rentabilidad, alimenta la tentación de no pocos medios a escorarse hacia ese terreno. Sobre todo cuando, como ahora sucede, están perdiendo su monopolio clásico sobre la información y la opinión políticas a consecuencia de que los líderes y los partidos no le hacen ascos a aparecer en cualquier medio de comunicación, independientemente, no de cuál sea su tendencia, que es algo legítimo, sino su naturaleza, de referencia o sensacionalista.
La lógica que parece haberse instalado entre la política y el periodismo, de la que Donald Trump no sería más que un alarmante síntoma, apunta en la peor dirección para la salud del sistema democrático, si no para su propia continuidad. El problema del sensacionalismo en los medios de comunicación no es nuevo ni responde a la extensión de las nuevas tecnologías; lo que es radicalmente nuevo es el terreno que ha ido conquistando a la política y al periodismo por la vía de difuminar la frontera entre la información y la opinión entendida como servicio público o como mero entretenimiento. En la primera concepción rige un deber de responsabilidad que no existe en la segunda, y que es lo que explicaría el que, a fuerza de intentarlo, un personaje como Trump haya realizado el más pavoroso descubrimiento de su carrera. Según ha demostrado el magnate, un asunto de la vida privada de Obama, aireado en la telebasura como información y no como entretenimiento, es capaz de saltar al ámbito público y, en caso de prosperar, provocar una devastadora desestabilización del sistema político en Estados Unidos.
Henchido por su proeza, Trump ha hecho mucho más que anunciar su propósito de exigir al presidente Obama la presentación de su expediente académico, para seguir con el entretenimiento. Si hay que dar crédito a las palabras y a los medidos silencios del magnate, su intención sería presentarse como candidato del Partido Republicano a las próximas elecciones presidenciales. Si llegara a cumplir cuanto de momento sólo insinúa, el eslogan de su campaña coincidirá, indefectiblemente, con el que le aconsejen los expertos en publicidad. Pero la terrible sentencia que habrá ejecutado contra el sistema democrático se resume en pocas palabras: la telebasura al poder.
Un precedente en la Edad Media
La España del siglo XV y los Estados Unidos del siglo XXI tienen poco que ver. Tan poco que ver como Juana la Beltraneja y Barack Obama. Y, sin embargo, hay episodios que unen todos los cabos, como el infundio del magnate Donald Trump acerca de la ilegitimidad del presidente norteamericano en razón de su nacimiento. Trump ha manejado el asunto de la misma forma que los partidarios de Isabel la Católica hicieron con la filiación de la princesa Juana, hija de Enrique IV. Deseosos de que Isabel ocupara el trono a la muerte de su hermano, difundieron la especie de que Juana era hija de don Beltrán de la Cueva. Era la carambola dinástica que necesitaban para ver cumplidos sus propósitos, y con el fin de provocarla no dudaron en utilizar a los cronistas de la época como en estos días, más de cinco siglos después, Trump se está valiendo de la telebasura. Corrieron la especie de que Enrique IV era impotente, recurriendo a la estrategia de que una mentira repetida se convierte en verdad.
Nadie se refirió a esas crónicas como basura, según se hace hoy con ciertas emisoras de televisión. Pero su función en manos de los partidarios de Isabel no fue distinta de los programas en los que aparece Donald Trump. Como los cronistas de Isabel, la telebasura de Trump se propone derrocar a quien tiene la legitimidad para ocupar el poder, por más que en el caso de Obama derive del voto de los ciudadanos y no de las normas dinásticas, como sucedía con doña Juana.
Es difícil saber qué habría ocurrido si esta hubiera accedido al trono, aunque tal vez se hubiera evitado la guerra civil; lo cierto es que, bajo el reinado de Isabel, se estableció la Inquisición y se expulsó a los judíos. También se incorporó a Castilla el reino musulmán de Granada y se construyó el imperio español.
Más de cinco siglos después de aquellos hechos la historiografía todavía discute sobre cómo valorar el reinado de Isabel, enredada en la dificultad de distinguir la realidad de la propaganda. De lo que se habla mucho menos es de la condición de usurpadora de Isabel, con independencia de los aciertos o los errores de su reinado. Seguramente, Donald Trump no llegará nunca a la presidencia de Estados Unidos. Pero no deja de resultar sorprendente que, si se produjera esa catástrofe, tendría en la reina católica un extravagante precedente.
Por JOSÉ MARÍA RIDAO from elpais.com  01/05/2011

¿Habrá suficiente petróleo para 'tirar' de la demanda mundial?

Foto from renovablesverdes.com

Mientras los productores de crudo árabes reducen el suministro, potencias emergentes como China e India piden cada vez más.
Los técnicos americanos, europeos y chinos tuvieron que abandonar precipitadamente Libia sin poder clausurar ordenadamente pozos e instalaciones petrolíferas. Este cierre apresurado ha causado graves daños. Aunque la guerra civil terminase mañana, llevaría meses recuperar la capacidad de extracción de 1,58 millones de barriles diarios previos a la crisis. El país esta asolado por los combates. Ras Lanuf, donde se ubica la mayor refinería del país, ha sido escenario de duros enfrentamientos y es seguro que sus instalaciones necesitarán extensas reparaciones.
No es realista contar con que esa capacidad perdida pueda ser reemplazada por otros países a corto plazo. El excedente en la capacidad de extracción de los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) -que constituye el 80 por ciento de las reservas mundiales- ronda los cuatro millones de barriles al día, pero si restamos la merma de Libia ese margen se reduce a 2,5 millones barriles diarios que se esfumarán a medida que la recuperación económica global progrese.
Arabia Saudita, en su papel autoimpuesto de Banco Central del petróleo -no en vano contabiliza 3,3 de esos cuatro millones de barriles de capacidad de bombeo extra- ha incrementado su producción en 200.000 barriles, hasta un total de nueve millones de barriles diarios. Pero no parece confiar en que la producción de crudo a nivel global pueda normalizarse en los próximos años. El grupo petrolero Saudi Aramco ha encargado 118 nuevos equipos de perforación, lo que triplicará su capacidad actual de bombeo.
En esta ocasión no les mueve solamente su tradicional preocupación por estabilizar los precios y el mercado. Existen, además, poderosos imperativos domésticos en los que la monarquía y los príncipes saudíes que detentan el poder se juegan su futuro y privilegios.
Arabia Saudita, un país con carencias
Servida por seis millones de trabajadores y técnicos extranjeros, una población de 20 millones con una edad media de 25 años y mayoritariamente urbana se enfrenta al mundo moderno con graves carencias educativas y técnicas. Una cultura inmovilista y una deficiente ética de trabajo lastran a su pueblo en el mercado laboral y a su sociedad a la hora de crear empresas capaces de competir globalmente. No es oro todo lo que reluce: la renta per cápita es de 24.200 dólares (algo más de 16.000 euros), un 18 por ciento por ciento inferior a la española, pero infinitamente peor distribuida.
La nobleza principesca saudí está inquieta. ¿Es el fin de una época? ¿El pueblo al poder? ¿Son ecos de la Revolución Francesa? Sea lo que fuere, el rey Abdallah bin Abd al-Aziz parece haber tomado una página del libro de recetas de nuestro mejor Zapatero y ha anunciado un generoso programa de gasto público. Prevé construir medio millón de casas a precios subvencionados, un aumento del 15 por ciento para todos los trabajadores en el sector público, subsidios a desempleados y un largo etcétera, por un monto total de 129.000 millones de dólares (87.000 millones de euros).
Un programa adicional de gasto -equivalente al 50 por ciento de todos los ingresos del pasado año -que contribuirá a desequilibrar todavía más unos Presupuestos de Estado deficitarios a pesar del aumento de los precios del petróleo durante estos años.
Pero no están solos en sus preocupaciones; otros miembros de la OPEP, como Kuwait y los seis miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, se han sumado a esta política de aguinaldos.
De lo que sí estamos seguros es de que esa factura por Gastos Varios de Contención y Estabilidad la cargarán en la cuenta de los países consumidores de petróleo. Si en el pasado Arabia Saudita podía equilibrar sus cuentas públicas con un precio de 83 dólares por barril según el Centre for Global Energy Studies de Londres, ahora están abocados a preservar y respaldar la subida inicial puramente especulativa de los mercados. El precio del barril Brent ha tocado su máximo del año con 126,48 dólares, lo que significa que el oro negro está un 50 por ciento más caro que hace 12 meses. Aunque los analistas más optimistas ven esto como un mero repunte, sus predicciones para el futuro no bajan de 100 dólares por barril. Así que conformémonos con los 100 dólares y recemos para no consolidar los 126.
Menos petróleo del necesario
Si es que esto es posible. Según el informe de abril de la Agencia Internacional de Energía, la producción diaria es de 89 millones de barriles día, una cifra que, descontadas las discrepancias estadísticas, es ligeramente inferior a la demanda de 90 millones.
Los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) representamos un 53 por ciento de la demanda global y contamos con reservas suficientes para cubrir unos dos meses de consumo, según datos de la Agencia Internacional de Energía. Sin embargo, China e India están todavía constituyendo sus reservas estratégicas. Cabe esperar que los recientes sucesos en los países productores les lleven a acelerar este proceso, creando una demanda adicional que presionará al alza los precios del crudo.
China, que importa el 50 por ciento de sus necesidades de oro negro, planea acumular en los próximos nueve años 300 millones de barriles adicionales y constituir reservas suficientes para cubrir tres meses de consumo; unos 500 millones. India necesita otros 200 millones de barriles con el mismo fin. Su demanda sumará, pues, 500 millones, a razón de 55 millones por año durante nueve años, que vendrán a sumarse a nuestro consumo actual de 90 millones barriles diarios frente a una producción de 89 millones cada día.
Arabia Saudita, con un 25 por ciento del total de las reservas conocidas y con capacidad de aumentar su producción a corto plazo, es vital para la economía mundial. Los menores indicios de inestabilidad en el reino pueden desatar una conmoción socio-económica que dejaría en pañales a la crisis financiera que estamos sufriendo.
Son tiempos de cambio; estamos presenciando lenta pero inexorablemente un fin de época y el nacimiento de algo nuevo. Hay miedo en los mercados. Los cambios en OMNA (Oriente Medio y Norte de África), que produce un tercio de todo el petróleo consumido, es la preocupación du jour. No será una crisis pasajera. Los antiguos regímenes se tambalean, caen como fichas de dominó.
Arabia Saudita, rodeada por regímenes inestables en todas sus fronteras, está en el centro de todas las preocupaciones. Al norte tiene a Jordania y a Siria, esta última en plena ebullición, que pugna por librarse de la férula alauita de los al-Assad; al este Bahréin y mas allá, en la otra orilla, Irán, un régimen teocrático chiíta históricamente hostil; al sur, Yemen, una bomba de efecto retardado en donde Al Qaeda ha sentado sus reales enquistado y amenazante.
El incierto futuro de la zona
Yemen es una bomba demográfica: hoy tiene 26 millones de habitantes, pero contará con 60 millones en 2050. El petróleo, su mayor fuente de ingresos, se agotará en unos seis años. Dentro de 30 días, su contestado presidente Saleh tendrá que abandonar el poder y se abrirá un periodo incierto e inestable de frágiles y cambiantes alianzas entre clanes y tribus. Al este, Bahréin, gobernada por la dinastía suní al-Khalifa, es un estado isleño unido a Arabia Saudita por un largo cordón umbilical: el puente Rey Fhad, de 25 kilómetros de longitud.
Bahréin bien podría ser la herida infectada por donde se desangre Arabia Saudita. A diferencia de esta última, no cuenta con el bálsamo de extensos ingresos petroleros para acallar a una población chiíta marginalizada y en la que se ha llevado a cabo una política deliberada de reducirles a un gueto demográfico mediante una política de inmigración que favorece y concede la ciudanía a inmigrantes sunitas, incluso aquellos de origen pakistaní y a los cuales -a diferencia de la población chiíta autóctona - les está abierto el ingreso en la policía y el ejército.
La zona más propensa al contagio de esa sangría son las provincias del este en Arabia Saudita, de población mayoritariamente chiíta, donde se encuentran los grandes yacimientos de crudo: Ghawar, Qatif, Abu Safa, la gigantesca terminal portuaria de Ras Tanura y la sede de Saudi Aramco en Dharan.
Las autoridades sauditas, remisas a contabilizar ajustadamente a sus nacionales de confesión chiíta, la cifran en tres millones -el 15 por ciento de su población- que, al igual que sus correligionarios de Bahréin, están siendo discriminados desde hace décadas.
Marginalizados económicamente, sin acceso a empleos gubernamentales, el ejército o la policía. Denunciados como heréticos y apóstatas, se les deniega sistemáticamente las licencias para construir sus mezquitas y Husseriniyas (centros comunitarios) así como los permisos para publicar textos religiosos y publicaciones destinados a su comunidad.
Si las divisiones entre sunís o chiítas nos parecen triviales, sólo tenemos que mirar nuestra propia historia y recordar las hondas divisiones culturales, sociales y de desarrollo que se dieron entre católicos y protestantes y que todavía aletean entre nosotros, así como las crueles guerras de religión que en el pasado desencadenaron.
Los problemas de una Arabia Saudita con una latente división interna, en una situación estratégica muy complicada y poseedora de recursos vitales para el mundo, son los problemas de todos. Existe una necesidad imperiosa de acompañar a la monarquía saudí en ese camino difícil que la conducirá hacia una sociedad moderna, democrática y fiel a sus mejores tradiciones islámicas. Occidente no es necesariamente su camino; Arabia Saudita en particular y el Islam en general tienen que acudir a sus esencias y reinventarse para ocupar su lugar legítimo en el mundo moderno.
Aires de cambio
La emergencia de una nueva clase media, consecuencia del desarrollo y una creciente escolarización, hace inviable el anacrónico feudalismo distribuidor de la cada vez más problemática opulencia (supuesto saudí) como, peor aún, la represión en la escasez de economías fracasadas y corruptas (como es el caso sirio).
El Islam deberá sufrir el mismo viento de cambio que transformó la cristiana Europa desde su pasado teocrático a su presente democrático. Un viento llamado Ilustración. Un dato: España publica en un año tantos títulos como el mundo islámico del Atlántico al Indo. Porque la riqueza no rentista es hija del desarrollo y nieta del conocimiento. Y su apellido común es Libertad.
Por Ignacio Nart y Javier Nart from elEconomista.es 01/05/2011

La imagen olvidada de ayer DOMINGO 01/05/2011

NEW YORK
Foto por REUTERS from elconfidencial.com

El techo neoyorquino cumple 80 años
Fotografía de archivo del Empire State Building, el edificio más alto de Nueva York, con 443,2 metros de altura, inaugurado el 1 de mayo de 1931, que cumple este fin de semana 80 años y lo hace como uno de los rascacielos más famosos del mundo, al que ascienden millones de personas cada año para ver desde sus azoteas las espectaculares vistas que ofrece de la Gran Manzana. Por EFE

 
 

Nuevos populismos para la Vieja Europa

Foto from catdem.org

La ultraderecha ha renovado sus formas. Y ahora cosecha grandes triunfos electorales con un discurso euroescéptico y xenófobo.
Cuando un partido populista, eurófobo y antimigrantes triunfó en las elecciones generales de Finlandia hace un par de semanas, muchos se preguntaron qué había pasado en uno de los países símbolo de la tolerancia y del Estado de bienestar. Cuando miraron alrededor, se dieron cuenta de que los finlandeses no estaban solos. Vieron que en el mapa de Europa proliferaban partidos que en el pasado hubieran sido apestados políticos por su extremismo, pero que hoy cautivan a buena parte del electorado. En varios países europeos se han convertido en la tercera fuerza más votada. En otros, como en Francia, las encuestas les auguran un futuro muy prometedor.
Finlandia, Holanda, Noruega, Suecia, Italia, Francia... La lista de países que registran un auge de los partidos populistas y de extrema derecha es larga. Y más alargada es aún la sombra que proyectan esas formaciones sobre los partidos tradicionales, que crecientemente adoptan algunas de las tesis extremistas a la caza de los votos que sienten les roban los populistas, advierten los expertos.
El populismo y la derecha extremista presentan formas muy distintas a lo largo del continente. Hay, sin embargo, denominadores comunes, entre los que destacan el euroescepticismo y la xenofobia, que tiende a cebarse con los inmigrantes musulmanes. Es común también la presencia en sus filas de un nuevo tipo de líderes, que poco tienen que ver con sus predecesores. Los nuevos políticos populistas son más jóvenes -la mayoría rondan los cuarenta-, más modernos y mejor parecidos. Son carismáticos y tienden a ser grandes oradores a los que se atribuye en buena medida el tirón de sus partidos. Consiguen además desmarcarse del turbio pasado de sus formaciones cuidando su lenguaje, con el que son capaces de transmitir ideas xenófobas sin incurrir en el lenguaje zafio y racista del pasado. Han conseguido en definitiva hacer aceptables y digeribles ideas que hasta hace poco tenían escasa cabida en el debate político.
"Las ideas políticas más radicales son crecientemente aceptables, también entre los partidos tradicionales, que ahora coquetean con las ideas de extrema derecha. Eso es porque los partidos extremistas son ahora más sofisticados y apelan a un electorado más amplio que ya no se avergüenza de votar a la extrema derecha", sostiene Simon Tilford, economista jefe del Center for European Reform con sede en Londres. "Por eso suponen un desafío mucho mayor que la extrema derecha tradicional de los años ochenta y de los noventa", añade Tilford.
Los extremistas han sabido capitalizar el hastío de un electorado con los partidos tradicionales, que han perdido la capacidad de conectar con la ciudadanía. Hay analistas que incluso los llaman "partidos protesta" porque su misión fundamental es cosechar el desencanto de otros. Y se atreven con las polémicas que los partidos de siempre prefieren esquivar. Ni a la derecha ni a la izquierda les ha ahorrado dolores de cabeza ni fracasos electorales evitar temas espinosos como la inmigración. Al contrario. Porque los votantes quieren que les hablen de lo que les preocupa, y la inmigración parece ser uno de esos temas.
Políticos como Marine Le Pen en Francia o Geert Wilders en Holanda han hecho del debate migratorio su bandera y no tienen reparos a la hora de apelar a emociones como el miedo. Azuzan el temor a la llamada Eurabia, es decir, a un desembarco masivo de musulmanes capaces de poner en peligro lo que consideran la identidad europea. Su mérito es doble, porque consiguen infundir miedo en un momento en el que se da la paradoja de que la integración de los trabajadores extranjeros es relativamente exitosa en varios países europeos. Estos políticos fijan los últimos clavos del ataúd del multiculturalismo que, dicen, no funciona y defienden en cambio un modelo asimilacionista, según el cual los inmigrantes que quieran vivir en Europa lo deberán hacer siguiendo las normas y costumbres de los europeos, dejando de lado la herencia cultural de sus países de origen.
Las revueltas en el mundo árabe y el desembarco de norteafricanos en las costas europeas han supuesto un golpe de suerte para los extremistas que ahora hacen su agosto. Marine Le Pen, flamante líder del Frente Nacional francés heredado de su padre, el ultraderechista Jean Marie, visitó el mes pasado la isla italiana de Lampedusa, donde miles de tunecinos han arribado después de la revuelta. "Europa es impotente y no ha encontrado una solución ", dijo. Y a continuación añadió: "Europa debe acercarse lo más posible a las costas de donde parten los barcos clandestinos y enviarlos de vuelta". "Somos testigos de una catástrofe".
Los partidos tradicionales, celosos del éxito populista, dejan a menudo que los más extremistas marquen el paso. Cuestiones como la prohibición del burka, que afectan directamente a un número ínfimo de europeas, han ocupado momentáneamente un lugar central en la vida política y parlamentaria de algunos países, por delante de temas como el desempleo o el adelgazamiento del Estado de bienestar.
La eurofobia es la otra gran pata del banco de los extremistas, que consideran a la Unión Europea fuente de todo mal. De nuevo es un mensaje que cala con facilidad entre un electorado que no siente las instituciones de Bruselas como propias y que, por tanto, no acaba de entender por qué hay que financiarlas. Jean-Dominique Giuliani, presidente de la Fundación Robert Schuman, añade que el momento que atraviesa Bruselas tampoco ayuda. "La UE no está en buena forma. La crisis económica, la ampliación y la incapacidad para alcanzar consensos de forma rápida en un mundo cambiante contribuyen a la frustración de los ciudadanos". Y apunta otra idea. "La población europea envejece, y los mayores se repliegan sobre aquello que conocen mejor y que poseen. Tienen miedo a perder sus pensiones y todo lo que han conseguido en su vida".
Los partidos clásicos no han encontrado todavía la fórmula idónea para lidiar con los nuevos actores políticos que juegan con ventaja, porque se desmarcan de las reglas de un juego político del que, sin embargo, se benefician. Juegan la carta antisistema, critican a las instituciones y a los gobernantes, y les funciona. En países como Bélgica, hace años se optó por el llamado cordón sanitario, por el que se aísla al extremista Vlaams Belang en un vano esfuerzo de contención. El resultado es que en la oposición, alejados del desgaste del poder, los extremistas flamencos no han dejado de crecer. En otros países europeos piensan, por el contrario, que es mejor dejar gobernar a los antisistema, porque creen que sus discursos no son sostenibles en la cima del poder, que inevitablemente minará su popularidad.
A primera vista, podría parecer que la crisis económica y financiera que ha sembrado el miedo ante un futuro poco prometedor podría jugar a favor de los extremistas. No es, sin embargo, este un factor decisivo, explican los expertos. Basta con analizar en qué países el resurgir populista cobra más fuerza. Holanda, Finlandia, Noruega o Alemania, donde los discursos antiinmigración triunfan como nunca, no se han visto apenas golpeados por la crisis financiera que sí ha destrozado otras economías europeas. Por eso, dicen los analistas, el verdadero problema surgirá el día en que los extremismos cobren fuerza en países más afectados por la crisis como España, Grecia o Reino Unido. "Si en esos países los niveles de desempleo siguen tan altos como hasta ahora y si en los próximos años no se producen mejorías económicas, el terreno estará abonado para que extremismos -tanto de izquierda como de derecha- florezcan", augura Tilford.
Por ANA CARBAJOSA  from elpais.com  01/05/2011

Ernesto Sábato se queda a oscuras

Foto por Getty Images from publico.es

El escritor, que iba a ser homenajeado en la Feria del Libro de Buenos Aires, falleció ayer (30/04/2011) a los 99 años. El autor de ‘El túnel’ deja una obra con la que quiso arrojar luz sobre la condición humana.
Era uno de los escritores argentinos más significativos de la literatura universal, el único que quedaba vivo de entre los grandes que pasaron a la historia, como Jorge Luis Borges y Julio Cortázar. Premio Cervantes en 1984, era además un gran defensor de los derechos humanos, un hombre sin miedo a enfrentarse a la última dictadura de su país (1976-1983). Ayer, a las afueras de Buenos Aires, falleció a los 99 años Ernesto Sábato, una figura excepcional en el arte y en la política, que será siempre recordado por su riqueza espiritual y por su generosidad humana.
Precisamente hoy iba a ser homenajeado en la Feria Internacional de Libro de Buenos Aires en vísperas del que iba a ser su centenario, el 24 de junio. Pero a las 00:40 del sábado, Sábato murió en su casa, en la tranquilidad más absoluta, la misma calma en la que se había refugiado hace ya cuatro años, cuando se retiró de la vida pública.
"Hace como quince días tuvo una bronquitis y a la edad de él esto es terrible", explicaba ayer su compañera y asistente Elvira González Fraga. "Estaba sufriendo hace tiempo, la bronquitis complicaba su respiración. Pero todavía pasaba algunos momentos buenos, principalmente cuando escuchaba música", relató.
Un final doloroso
González Fraga, al frente de la Fundación Ernesto Sábato, admitió que su compañero "ya venía sufriendo desde hace tres años y era doloroso de ver". La persona más cercana al gran escritor en los últimos años también quiso destacar el compromiso del literato "con la gente, su amor por su tierra y su pasión por crear".
Su muerte ha dejado un vacío en Argentina. El canciller argentino Héctor Timerman se confesaba apenado por la muerte del escritor, pero a la vez indicaba que al menos quedarían "sus libros y el recuerdo de un hombre apasionado por su país". Por su parte, el ministro de Cultura de Buenos Aires, Hernán Lombardi, añadía que Sábato fue "un hombre justo y valiente y un gran escritor".
Su hijo, Mario Sábato, autor de un documental que narra la vida de su progenitor, anunciaba hace unos días que el día de su 100 cumpleaños abriría un museo en la casa de su padre, ubicada en la localidad bonaerense de Santos Lugares. Era una manera de darle vida al escritor, que desde hace tiempo ya no salía de casa. Al cuidado de enfermeras, apenas podía hablar y por la ceguera que sufría desde hace algunos años, había dejado de leer y escribir, pero procuraba entretenerse con la pintura.
Poco se sabe de sus obras pictóricas, porque como el mismo Sábato reconoció, su "espíritu autodestructivo" lo llevó a destruir gran parte de ellas. Lo mismo sucedió con su literatura: "Nunca me he considerado un escritor profesional, de los que publican una novela al año. Por el contrario, a menudo, en la tarde quemaba lo que había escrito a la mañana", decía.
Alabado por Camus
Curioso por naturaleza, Sábato fue novelista, ensayista, físico y pintor. Procedente de una familia de origen calabrés, en 1948 publicó su primera novela, El túnel, que dejó "maravillado" al novelista francés Albert Camus. Esta obra formaría después parte de una trilogía, junto con otras dos novelas excepcionales: Sobre héroes y tumbas, publicada en 1961 y considerada por algunos como la mejor novela argentina de todos los tiempos; y Abbadón el exterminador, escrita en 1974 y premiada en Francia, donde Sábato fue nombrado Caballero de las Artes y las Letras.
Diez años más tarde recibió el premio Cervantes, convirtiéndose así en el segundo escritor argentino, por detrás de Borges, en recibir este galardón reservado sólo a los grandes de la literatura hispana. También fue homenajeado con la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid y la SGAE lo propuso como candidato al premio Nobel en 2007, pero en Argentina se recuerda sobre todo el III Congreso de la Lengua celebrado en Rosario (provincia de Santa Fe) en 2004, cuando ante un auditorio que lo ovacionaba, Sábato no pudo contener las lágrimas.
Esporádicos y conflictivos fueron los encuentros del escritor con Borges, que llegó a decir de Sábato: "Ha escrito poco, pero ese poco es tan vulgar que nos abruma como una obra copiosa". Su proyección internacional, reforzada en el año 2000 con su libro La Resistencia, y su fama como uno de los grandes exponentes de la literatura argentina, fue el resultado de un camino más bien tortuoso. En 1992, el escritor concedió una entrevista a la revista Newsweek y admitió que había estado a punto de suicidarse en dos ocasiones. "Me salvó el arte y por eso mi arte es trágico", confesó.
Pero su vida no se circunscribe sólo a las letras. Tras la llegada de la democracia, Ernesto Sábato dejó por un tiempo la literatura para presidir en 1984 la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (Conadep). De allí salió el informe Nunca Más, un estudio completo sobre las atrocidades que se cometieron durante la dictadura argentina y que fue decisivo en el juicio a la Juntas Militares de la dictadura que se celebró un año después.
Un informe polémico
Muy polémico fue su prólogo, en el que afirmaba que en la década de 1970, Argentina "fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como dela extrema izquierda", lo que se resumió en la "teoría de los dos demonios".
Organizaciones de derechos humanos lo criticaron con una furia que personificó Hebe de Bonafini, presidenta de Madres de Plaza de Mayo. "Nuestros hijos no eran demonios, eran revolucionarios", sostuvo De Bonafini durante el 30º aniversario del golpe de Estado en Argentina. "Lo que hizo Sábato es una porquería pero es su pensamiento". En una última burla al destino, Sábato se adelantó a todos los homenajes que pretendían celebrar su centenario y se murió 55 días antes sin necesidad de ningún reconocimiento.
Por ANA DELICADO from Publico.es  30/04/2011

El negocio de las apuestas en internet, un mundo aparte

Foto from blog.apuestasdeportivas.ws

Mueve montos anuales superiores al Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia o El Salvador, y crece cada vez más pese a las prohibiciones y las reglas que le ponen los gobiernos: el mercado de apuestas en internet se rige por sus propios códigos.
Con una gama de productos que va desde partidas de póquer hasta casinos virtuales o carreras de caballos en línea, el sector se ha expandido en los últimos tiempos, ajeno a las turbulencias de la economía mundial.
Sólo durante 2010, las ganancias globales de las apuestas por internet ascendieron a US$ 29.950 millones, o 12,5% más que el año previo, según estimaciones de la consultora H2 Gambling Capital, que monitorea el sector.
"En los próximos cinco años se espera que el mercado de apuestas en línea tenga una tasa de crecimiento anual compuesto de 6,6%", le dijo a BBC Mundo Joel Keeble, jefe de proyectos especiales de H2.
A pesar de este futuro promisorio y de la apertura que vive en varios países, el sector mantiene un lado oscuro: un buen número de apuestas se realizan "en negro" y grandes empresas están basadas en "paraísos fiscales".
Licencias y prohibición
El mapa mundial de las apuestas por internet varía según el modo en el que los países han reaccionado ante este fenómeno.
El mayor mercado regional es Europa, donde el Reino Unido, Francia e Italia, entre otros, han dado licencias a las casas de apuestas en línea, a veces rompiendo viejos monopolios pero sin reglas homogéneas en el continente.
En España, un proyecto de ley que pasó al Senado regula incluso el patrocinio de las casas de apuestas a equipos de fútbol como Barcelona o Real Madrid y prevé que los clubes cobren por apuestas deportivas en la red.
El segundo gran mercado regional es el asiático, indicó Keeble.
Pero si se mira la clasificación por países, Estados Unidos sigue al tope de la tabla pese a una ley de 2006 que prohibió la transferencia de fondos a sitios de apuestas en internet desde instituciones financieras.
Esto intentó calmar la inquietud de muchos conservadores, que temen que el fácil acceso a un mercado de apuestas desde el hogar tenga efectos perniciosos en los usuarios y sus familias.
No obstante, el mercado estadounidense continúa activo con empresas aún dispuestas a tomar apuestas allí, como sugirió la semana pasada una acusación civil y penal de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) contra tres grandes sitios de internet: Pokerstars, Full tilt Poker y Absolute Poker.
Se estima que, cada año, diez millones de personas juegan ilegalmente al póquer en Estados Unidos.
La prohibición "no está evitando que los jugadores estadounidenses apuesten", afirmó Keeble.
Respecto a América Latina, indicó que la región tuvo ganancias de US$796,7 millones el año pasado, una porción marginal del mercado debido a su menor tasa de conexión a internet y un poder adquisitivo más bajo.
México es el mayor mercado latinoamericano, pero "Brasil es el país que tiene más potencialidades", añadió el analista.
La opción del mercado informal
Los juegos de azar en internet suponen aproximadamente 8,5% del mercado mundial de apuestas, que incluye desde las clásicas loterías hasta los viejos casinos de alfombras y neón, según los cálculos de H2.
Algunos creen que este sector en desarrollo puede plantearles un desafío a ámbitos tradicionales de las apuestas, como el hípico.
Pero Sigrid Ligné, secretaria general de la Asociación Europea de Juegos y Apuestas, negó que internet en general suponga una amenaza para el mercado tradicional de los juegos de azar.
"El éxito de las apuestas en línea en Europa no va en detrimento de las ganancias generadas por el mercado offline (tradicional), que siguen creciendo", le dijo Ligné a BBC Mundo.
Pero las apuestas en internet aún tienen por delante el gran desafío de las regulaciones que ensayan los gobiernos ante el creciente fenómeno.
Ligné aseguró que esas normas pueden ser positivas si, por ejemplo, proveen seguridad a los apostadores, evitan la participación de menores de edad y las apuestas problemáticas, o combaten el fraude.
Sin embargo, sostuvo que las reglas y las licencias deben "adaptarse a la realidad del mercado" para incluir productos como los casinos en línea o las apuestas deportivas, que en su mayoría funcionan en el mercado informal.
"A la gente le gusta el póquer, las apuestas deportivas, los casinos en línea o el bingo", comentó. "Si la legislación no cubre esos productos, los jugadores van al mercado negro".
En Francia, que desde el año pasado tiene un marco regulatorio que excluye a los casinos en línea y limita otras actividades, 57% de las apuestas por internet siguen en el mercado informal, según un estudio realizado en febrero por la consultora italiana Mag.
"Paraísos fiscales"
Las empresas de apuestas en línea también han demostrado su capacidad para adaptarse a la coyuntura.
Por ejemplo, casas de apuestas registradas en lugares como Antigua se apresuraron a expandir su oferta en el mercado estadounidense cuando grandes compañías se retiraron debido a las prohibiciones.
Las tres empresas de póquer en internet perseguidas por el FBI fueron acusadas de crear falsas corporaciones para recibir pagos de clientes estadounidenses con la excusa de vender ropa, alimentos para animales o palos de golf.
Además Joel Keeble, de H2, indicó que varios operadores de apuestas en internet con alcance global están basados en sitios como Costa Rica o Gibraltar, donde encuentran ventajas impositivas.
"Hay compañías globales que tienden a tener operaciones en todas partes pero (están radicadas) en paraísos fiscales", dijo.
Esto es motivo de una disputa judicial en España, ante un reclamo del grupo español de juegos de azar Codere para que se termine el patrocinio de la empresa de apuestas por internet Bwin al Real Madrid.
El argumento de Codere es que Bwin, cuyo logo figura en la camiseta del equipo merengue y en su estadio, incurre en competencia desleal por estar basada en Gibraltar aunque opera en España.
Muchas veces, para alcanzar el mercado global, las firmas de apuestas en línea utilizan filiales que canalizan el tráfico en internet, explicó Keeble.
Pero agregó que los motores de búsqueda en la red como Google también juegan un papel importante para dirigir a los potenciales consumidores a operadores de apuestas online.
Por  Gerardo Lissardy  From  BBC Mundo, Europa  1 de mayo de 2011

domingo, 1 de mayo de 2011

El amor sale caro - Bodas reales


Foto from vogue.es
El viernes 29 de abril se ha celebrado la boda entre el Príncipe William de Inglaterra y Kate Middleton, que se estima en 16 millones de dólares. Con esta ceremonia, están de moda las mujeres que deciden escoger pasteles de tamaños astronómicos, vestidos que se arrastran por varios metros y el infaltable camino de flores costosísimas, que en honor al glamour terminan deshojadas ante el altar. Además de emocionar a millones de personas, las bodas reales tienen en común lo impagables que resultan para los seres normales. Así, en honor a los millones gastados presentamos una lista de las más costosas.

Número 7: Boda entre el Príncipe Carlos de Inglaterra y Diana Spencer
Foto from bodasreales.hola.com

En su momento, esta boda fue descrita como “la más cara de la historia”. Tal vez también es la del final más triste. En total las nupcias costaron 2 millones de dólares. Aunque el coste más elevado fue destinado a la seguridad, cuyo valor fue de 600.000 dólares, el doble del precio pagado por la luna de miel. También se incluyen dentro de los costes los 40.000 dólares pagados por la tarta de cinco metros de alta, 100.000 dólares destinados a arreglos florales, 10.000 por los vestidos de cinco damas de honor y 60.000 dólares en diamantes, dentro de los que se incluye el anillo de zafiro que ahora usa Kate Middleton. La boda se llevó a cabo el 29 de julio de 1981 y su precio estimado fue de cerca de 5 millones de dólares.

Número 6: Boda entre el Príncipe Al-Muhtadee Billah de Brunéi y Sarah Salleh
Foto from que.es

Con una lista de invitados compuesta por 2000 nombres, la plebeya Sarah Salleh se convirtió a sus 17 años en la esposa del príncipe Al-Muhtadee Billah Bolkiah, en la que se consideró “la boda del siglo en Asia”. Portando una corona de oro y una daga, el heredero del sultán invirtió 5 millones de dólares en su casamiento. Cerca de 20.000 personas presenciaron los 15 minutos de fuegos pirotécnicos que se llevaron a cabo. Después de la ceremonia, la nueva pareja fue honrada con un desfile de cinco millas en el que se dispusieron más de 100 limosinas para los miembros de la familia. La boda se llevó a cabo el 9 de septiembre de 2004 y su precio estimado fue de cerca de 6 millones de dólares. 

Número 5: Príncipe Pablo de Grecia y Marie-Chantal Miller
Foto from todobada.com

Según los informes, el coste total de la boda fue de entre 5 y 8 millones de dólares. La noche antes de la boda, la pareja ofreció una cena para más de 1.200 invitados que se llevó a cabo en un lugar que simulaba el Partenón, decorado con 100.000 flores traídas de Ecuador. El vestido de Marie-Chantal fue diseñado por Valentino y requirió cuatro meses de trabajo y 12 tipos de encaje, lo que tuvo un costo adicional de 225.000 dólares. La recepción de la boda incluyó 300 tartas, además del pastel de bodas de ocho niveles de alto. La ceremonia se llevó a cabo el 1 de julio de 1995. 

Número 4: Boda entre el Príncipe William de Gales y Kate Middleton
Foto from noticierostelevisa.esmas.com

La que será la boda de este año, no ha dejado de ser noticia desde que en noviembre de 2010 el Príncipe William y Kate Middleton anunciaran su compromiso. La recepción contará con 600 invitados y se hará en el Palacio de Buckingham. Con un día de fiesta declarado en Londres, se esperan más de 200.000 espectadores en el Hyde Park. La boda se estima en 16 millones de dólares.

Número 3: Boda entre el Príncipe Felipe de Asturias y Letizia Ortiz
Foto from noviosfelices.com

Más de 1.500 dignatarios asistieron a la ceremonia que se llevó a cabo en la catedral de la Almudena de Madrid, que estaba decorada con más de un millón de flores. La recepción posterior a la boda incluyó más de 1.000 botellas de champán. La celebración se llevó a cabo el 22 de mayo de 2004 y tuvo un costo estimado de 29 millones de dólares. 

Número 2: Boda entre el Sheikh Mohammed bin Rashid al-Maktoum de Dubai y la Princesa Salama
Foto fromeldinamo.cl

Siete días en un nuevo estadio con capacidad para 20.000 personas y cerca de 100 millones de dólares hicieron parte de la celebración que ofreció el Jeque Mohammed bin Rashid al-Maktoum en su boda. Su esposa, la Princesa Salama, no pudo disfrutar de la fiesta ya que, de acuerdo con la tradición, ella tuvo que quedarse en su habitación durante los siete días de fiesta. La boda se realizó en mayo de 1981 y su precio estimado fue de 100 millones de dólares.

Número 1: Margaret de York y Carlos el Temerario
Foto from eldinamo.cl

La boda fue tan grande que su aniversario se celebraba en los años siguientes con un desfile por la calle que imitaba al post-nupcial. Las festividades incluyeron un combate de cuatro días entre los caballeros europeos de mayor prestigio y una corona elaborada especialmente para la novia cubierta de perlas y diamantes. La boda se llevó a cabo en 1468 y tuvo un precio estimado de 352 millones de dólares actuales.

Otras Bodas de "gran valor"

Foto from eldinamo.cl

Dentro de las bodas con costos astronómicos también hay que contar la protagonizada por la Princesa Victoria de Suecia y Daniel Westling, una de las más grandes de la realeza sueca. El coste fue de más de tres millones de dólares.

Foto from eldinamo.cl

También se cuenta la del Rey Mohammed VI de Marruecos y Salma Bennani, estimada en decenas de millones, festejada en una ceremonia pública que incluyó 1.400 jinetes y 1.500 invitados, entre los que se contaron a Bill y su hija, Chelsea Clinton;

Foto from noticias.prodigy.msn.com

La del Príncipe Rainiero de Mónaco y Grace Kelly, celebrada en 1956, estimada en decenas de millones de dólares en donde uno de los gastos más impresionantes fue el del anillo de 12 quilates que lució la novia.

Por The Daily Beast from Expamsion.com 29/04/2011

La imagen de la semana - Domingo 01/05/2011

LONDRES

El análisis del domingo: El corazón de Oriente Próximo late en Damasco

Foto from blogodisea.com


DAMASCO - SIRIA

El Asad podría activar a Hezbolá en Líbano y a Hamás en Gaza
El primer país árabe de la era moderna fue creado en Damasco, en 1920, por Faisal bin Husein, entre cuyos asesores figuraba Thomas Edward Lawrence (conocido como Lawrence de Arabia), y recibió el nombre de Reino Árabe de Siria. Comprendía lo que ahora son Siria, Líbano, Jordania, Israel y los Territorios Palestinos, y pedazos de Irak y Turquía. Destruido el Imperio Otomano, el protonacionalismo árabe produjo ese reino. Duró cuatro meses, lo que tardaron franceses y británicos en trocearlo y repartírselo, pero su recuerdo sigue vivo. A día de hoy, pocos discuten que el corazón de Oriente Próximo late en Damasco.
Esa es la clave inicial de la importancia estratégica de Siria. Las demás claves, bastante numerosas, fueron construidas por Hafez el Asad, fundador de la Siria moderna. El Asad, padre del actual presidente, asumió el poder en 1970 y se marcó el objetivo de recuperar el Golán, ocupado por Israel tras la guerra de 1967. Para eso necesitaba que la pequeña Siria física fuera políticamente grande.
Hafez el Asad cabalgó tres décadas sobre la paradoja de ser a la vez campeón y azote de la causa palestina. Su primera intervención exterior como jefe del Ejército consistió en un fallido intento de apoyo militar a la OLP de Yasir Arafat durante el Septiembre Negro jordano de 1970; el fracaso ante los tanques del rey Husein suscitó en él, curiosamente, una animadversión eterna hacia Arafat y una clara tendencia a apoyar grupos antiisraelíes alternativos.
La OLP abandonó Jordania y se instaló en Líbano, creando un "Estado dentro del Estado" en un país frágil, tan fragmentado en sectas como la propia Siria de la que fue desgajado por los franceses. Fue el inicio de la guerra civil libanesa. El Asad no podía consentir un fenómeno potencialmente contagioso y envió sus tropas a territorio libanés, a petición del Gobierno de Beirut, dominado por los cristianos maronitas, y en cooperación con Israel, para combatir a los palestinos. Desde entonces, Siria cambió de bando cada vez que le convino para mantener su influencia en Líbano.
La gran inspiración de Hafez el Asad llegó en 1979, un año crucial: Egipto hizo la paz con Israel, rompiendo la unidad árabe (con cuya fuerza contaba Siria para recuperar el Golán), e Irán se convirtió en una república islámica. El Gobierno de Damasco, laico y arabista, hizo entonces algo asombroso: se alió con el Gobierno de Teherán, religioso y no árabe. De un golpe, El Asad reforzó a su propia minoría siria, los alauíes, una secta chií emparentada con el chiísmo iraní, y formó un eje de resistencia contra Israel y Estados Unidos que acabó con la influencia egipcia en Oriente Próximo y dejó en precario tanto al Irak de Sadam Husein como a los aliados de Washington.
En 1982, la invasión de Líbano por las tropas israelíes acabó exasperando a sus iniciales aliados, los chiíes del sur, tan enemigos de la OLP como el mismo Israel; del partido chií libanés Amal surgió una escisión religiosa, respaldada por Damasco y Teherán, furiosamente antiisraelí y antioccidental, llamada Hezbolá, el Partido de Dios. Hezbolá, convertido hoy en un poderoso partido-milicia y en fuerza casi hegemónica en Líbano, sigue a las órdenes de Siria.
La otra milicia extraterritorial siria es Hamás, producto de la frustración de amplios sectores palestinos con la corrupción de la OLP y su renuncia a la lucha armada contra Israel. Con una simple llamada telefónica, Bachar el Asad podría activar a Hezbolá en Líbano y a Hamás en Gaza y poner en jaque a Israel sin comprometer un solo soldado sirio. A la inversa, una caída del régimen de El Asad provocaría reacciones imprevisibles de Hezbolá y Hamás.
Por lo demás, basta mirar un mapa para ver que Siria es potencialmente desestabilizadora y desestabilizable: ¿qué harían las armadísimas milicias chiíes de Irak si las minorías chiíes sirias, como la alauí, sufrieran la violencia de la mayoría suní?, ¿qué haría en caso de crisis la minoría kurda, que sigue soñando con formar un país a expensas de Siria y Turquía?, ¿cuánto tardaría Arabia Saudí en respaldar a los suníes para combatir la influencia del Irán chií?
Algunos analistas comparan el régimen sirio con los grandes bancos estadounidenses durante la reciente crisis financiera: está en quiebra y es dirigido por delincuentes, pero dejarlo caer podría llevar a un colapso del sistema.
Por E. G. - Jerusalén – from elpais.com  30/04/2011

Reportaje del Domingo: Cómo reconocer una dieta 'milagro'

Foto from heraldo.es

Blanca, redonda, enigmática, hechicera y hay quien también le atribuye otra virtud a la luna: adelgazante. Ahora que se acerca el verano proliferan las dietas que prometen una pérdida de peso exprés. La denominada 'dieta de la luna' es una de ellas. Asegura tener las claves para reducir hasta tres kilos en un solo día. Pero cuidado, antes de aventurarse, cerciórese de que no se trata de una de los tantos regímenes engañosos que circulan sin tener una base científica.
En concreto, la supuesta 'dieta de la luna' se basa en la fuerza de atracción que ejerce este satélite sobre los líquidos. Según proponen los inventores de este método, basta con no ingerir ningún alimento, excepto líquidos, durante uno o tres días enteros. Eso sí, coincidiendo con el cambio de fase lunar.
Otros regímenes se centran en las propiedades de la piña, del pomelo, del yogur... Hay un sinfín de métodos, anunciados en televisión, internet y revistas de moda, que aseguran buenos resultados en pocos días. Algunos afirman, incluso, que todo lo que se ingiera antes de las 08.00 de la mañana no engorda. No es cierto, no existe base científica al respecto. Lo que sí se sabe, advierten expertos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutricion (AESAN) en su página web, es que estas dietas "constituyen un riesgo inaceptable para la salud. Producen efectos psicológicos negativos, favorecen el efecto rebote, desencadenan incluso trastornos del comportamiento alimenticio (anorexia y bulimia) y provocan deficiencias de proteínas, vitaminas y minerales". Es lo que ocurre, por ejemplo, con una dieta fundamentada en los potitos infantiles. "Al estar preparados para los bebés no cubren las necesidades alimenticias del adulto", señala Victoria Aguilar, catedrática en Nutrición en la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid).
La mayoría de las dietas 'milagro' son hiperproteicas, como la famosa de Dukan, a la que parece que muchos famosos se están apuntando. "Las proteínas tienen un efecto saciante. Se consigue perder peso, pero fundamentalmente agua, no grasa", relata la especialista. A corto plazo, añade, "pueden aumentar los niveles de colesterol y, con el tiempo, pueden producir lesiones en el hígado y en el riñón".
Reconocer el engaño
¿Cómo identificar las dietas engañosas para no poner en riesgo nuesta salud? Según la AESAN, hay tres elementos clave para reconocerlas. Aquellas que "prometen pérdida de peso rápida: más de cinco kilos por mes; aseguran que se puede llevar sin esfuerzo y anuncian que son completamente seguras y sin riesgos para la salud". Pero hay más indicios.
Según la doctora Aguilar, hay que sospechar cuando en el plan escogido hay alimentos prohibidos. "Una dieta saludable no tiene restricciones de ningún alimento permitido por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria. Se puede comer de todo, pero en menores cantidades. El secreto está en la preparación, mejor al horno, a la parrilla y al vapor. Hay que olvidarse de las frituras". Lo ideal, agrega, es que "la dieta se componga en un 50%-60% de hidratos de carbono (cereales, tubérculos, verduras), un 30% de grasa (aceite de oliva) y un 10%-15% proteínas (huevos, leche, verdura, fruta, etc.)".
Además, si la persona siente mucha ansiedad o nerviosismo, probablemente se deba a que no ha escogido una dieta equilibrada y saludable. "Esto suele ocurrir con los regímenes muy restrictivos, como el de la piña y el pomelo", doctora. Ante la duda, para comprobar si su dieta es segura o no, la AESAN dispone de un test que facilita la respuesta. Si nota pérdida de volumen y fuerza muscular, si está cansado, irritable, tiene mareos, le cuesta conciliar el sueño, observa caída de cabello, fragilidad en las uñas, etc. es muy probable que la dieta sea incorrecta, por una excesiva restricción de calorías.
Por lo tanto, para reducir peso es importante que los interesados sepan que no pueden perderse kilos en un tiempo récord sin riesgos para la salud. Este tratamiento debe realizarse bajo control médico. Precisamente, "las dietas prescritas por personas ajenas al campo de la nutrición se caracterizan por las escasas calorías que aportan (entre 400 y 750 al día)", asevera la doctora Vázquez.
Por Laura Tardón | Madrid from elmundo.es 30/04/2011