martes, 2 de septiembre de 2014

Beijing abandona el pragmatismo en Hong Kong



La desconfianza del Partido Comunista tiene raíces profundas en Hong Kong, una ciudad construida principalmente por refugiados de hambrunas y violencia política auspiciada por el partido en China continental.
Deng Xiaoping comprendió esto, y lo eludió hábilmente. Su fórmula para recuperar Hong Kong de manos de Gran Bretaña en 1997 —un país, dos sistemas— fue un reconocimiento de que la credibilidad del partido en Hong Kong era baja, y que si simplemente volvía y tomaba el mando destruiría la confianza pública y la economía.
Por lo tanto, Hong Kong pudo mantener sus tribunales y su gobierno de estilo británico. Y prometieron elecciones democráticas para sus futuros líderes.
El liderazgo chino actual muestra mucha menos predisposición para adoptar un pragmatismo político de ese tipo, o de emplear sutilezas y acuerdos en sus relaciones con el territorio.
Esa es la principal conclusión que se puede sacar de la decisión tomada el domingo por la Asamblea Nacional Popular de China de adoptar disposiciones para las elecciones del máximo líder de Hong Kong que en la práctica le den al partido un poder de veto. Los candidatos para ese puesto, según el parlamento chino, deben ser pre-aprobados. En el pasado, Beijing ha dejado en claro que sólo quienes sean "patrióticos" calificarán. En la jerga del partido, patriotismo significa "amor al partido".
El resultado es que el partido probablemente se coloque en un enfrentamiento prolongado con grandes sectores de la población de Hong Kong, la misma situación que Deng intentó evitar con tanto vigor.
El grupo pro-democracia Occupy Central ha amenazado con una desobediencia civil masiva para paralizar el principal distrito comercial si China no le ofrece a la ciudad una elección real en las próximas elecciones programadas para 2017.
Un artículo reciente atacando a Occupy Central en el Diario del Pueblo, el periódico insignia del partido, preguntó: "¿Por qué la gente quiere causar problemas en su propia patria?". Por supuesto, no es así. Y esta es la paradoja detrás de la confrontación en ciernes en Hong Kong. Pocos lugares en el mundo son menos propensos a la desobediencia civil, o muestran más responsabilidad o virtud cívica.
La población de la ciudad es famosa por su orden, incluso cuando se suman a marchas de protesta. Hubo cientos de estas manifestaciones en los últimos años, dominadas por residentes de clase media, algunos en familia, y centradas en temas prácticos como la educación y la reforma de bienestar. De hecho, las protestas también son comunes en China continental. Pero allí, los temperamentos son más volátiles y la policía antidisturbios suele intervenir con gases lacrimógenos y bastones. En cambio, las protestas en Hong Kong son abrumadoramente pacíficas.
Las instancias de protesta que se vuelven violentas son tan poco habituales que se recuerdan, como tifones devastadores, como momentos traumáticos de la historia.
Todo refleja una sociedad moderada que conoce bien los peligros de la agitación política. La mayoría de los habitantes de Hong Kong son refugiados, o descendientes de refugiados, que huyeron de la hambruna de los años 50 y luego de la sangrienta década de la Revolución Cultural.
Ahora, la violencia política está regresando silenciosamente. El año pasado, un auto se estrelló contra la casa de Jimmy Lai, un magnate de medios y destacado promotor del movimiento Occupy Central; sus ocupantes dejaron un hacha, un cuchillo y una nota amenazante. El jueves pasado, la casa de Lai fue allanada por la Comisión Independiente contra la Corrupción de Hong Kong en conexión con sus contribuciones a políticos pro-democracia.
En febrero, el ex editor en jefe del diario Ming Pao fue gravemente herido en un ataque con cuchillo al estilo mafioso, que algunos consideraron un ataque a la libertad de prensa.
Inevitablemente, la decisión de la Asamblea Nacional Popular de China sumará tensión política, y polarizará más a la sociedad. Más de un millón de personas ya marcharon en Hong Kong este año, a favor y en contra de los objetivos de Occupy Central.
Las opiniones de Hong Kong sobre China siempre mezclaron esperanza con miedo: esperanza de que su ascenso mejorará sus propias perspectivas económicas, y temor de que los controles políticos marxista-leninistas crucen la frontera. Y ahora, parece, ambas se han vuelto realidad.
Pero la intromisión política de Beijing es lo que genera más ansiedad.
En su libro "Este y Oeste", el último gobernador británico de Hong Kong, Christopher Patten, se burla de un ex funcionario de Hong Kong que aseguró que las autoridades no quieren influenciar las elecciones: "Sólo quieren saber el resultado por adelantado".
Sin dudas ese es el efecto a largo plazo de la decisión del domingo por parte del parlamento chino. La consecuencia más inmediata será más conflictos civiles.

http://lat.wsj.com/news/articles/SB10001424052970204730204580128050045003766?tesla=y&mg=reno64-wsj&url=http://online.wsj.com/article/SB10001424052970204730204580128050045003766.html

¿Hay que reinventar el inodoro?

Cadena de WC

El diseño del inodoro, tal como lo conocemos hoy, parece perfecto pero... ¿podría mejorar?

Hay quien propuso ideas más inteligentes y ecológicas, pero si nos fijamos en la historia del sanitario y la psicología involucrada en nuestras actitudes hacia él, podría resultar difícil modificarlo.
El inodoro y nuestros hábitos en el baño han sufrido varios cambios a lo largo de la historia.

Al principio, una experiencia común

Las excavaciones arqueológicas que muestran la organización más antigua del manejo de desechos humanos datan de la época del imperio de Mesopotamia, entre los años 3.500 y 2.500 a.C.
En el Imperio Romano, las letrinas de alta gama a veces contaban con sistemas de calefacción, asientos de mármol y esculturas ornamentales.
Estos eran los baños de lujo. También eran espacios muy sociales.
"No había cubículos ni pantallas que proporcionaran privacidad a los usuarios, que se sentaban todos juntos", escribió el arqueólogo Zena Kamash en 2010.
La mayoría de los cuartos de baño del mundo antiguo no tenía más de 15 asientos, pero una letrina del siglo II en Siria podía ser utilizada simultáneamente por 80 personas.
Sin embargo, tuvieron que pasar varios siglos hasta que se popularizaron los grandes cambios.

Un "trono" privado

En 1596, Sir John Harrington publicó su diseño "Ajax", un precursor del inodoro moderno instalado como segundo trono para su madrina, la reina Isabel I.
Luego, en 1775, Alexander Cummings patentó la "trampa S", una innovación de diseño que persiste hasta la actualidad.
La sección doblada de la tubería drena el contenido de la taza del inodoro y evita que los olores del alcantarillado suban, equilibrando la presión del aire que se encuentra por arriba y por debajo de la trampa.
Pero antes de que se popularizaran los inodoros, los orinales eran de rigor.
Para los adinerados de la década de 1800, una cena gourmet duraba varias horas y el uso de un orinal en el comedor no era inusual, explica Philip Cheong del Toronto Colborne Lodge.
Después de la cena, las mujeres se retiraban a una habitación y los hombres a otra.
En cada una de ellas había un orinal, que era utilizado a la vista de los demás huéspedes.

"Tirar la cadena", todo un acontecimiento

La llegada de la cisterna, o descarga, transformó la experiencia sensorial humana de "eliminación", poniendo fin a gran parte de la interacción táctil y visual que antes teníamos con nuestras heces.
A partir de entonces, el agua comenzó a realizar el trabajo sucio.
El pozo de agua ubicado en la parte trasera del inodoro estándar inglés y estadounidense nos permite limitar casi totalemente las visiones de nuestros logros.
No ocurre igual con ciertos diseños de inodoro en la Europa continental, que cuentan con un estante donde quedan las creaciones fecales perfectamente a la vista.

Contraargumentos ecológicos

Con el tiempo llegaron varios argumentos convincentes sobre la necesidad de modificar el inodoro de descarga.
En una casa promedio de Reino Unido, por ejemplo, los inodoros representan al menos el 30% del consumo de agua.
Una estimación a la baja calcula que al año cada persona utiliza cerca de 12.000 litros.
Otra de las desventajas es que descarga todo a la vez, y eso, en términos ecológicos no es una buena noticia.
La orina equivale solo al 1% de los residuos, pero contiene el 90% del nitrógeno de las aguas residuales, el 50% de su fósforo y la gran mayoría de los fármacos disueltos, algunos de los cuales incluso en pequeñas cantidades pueden afectar a los humanos y a la vida marina.
Visto así, el inodoro parece haberse convertido en un objeto consumidor de agua, hostil con el medio ambiente y propio del pasado.

Tecnología revolucionaria

En este contexto aparecen propuestas como la del inodoro NoMix, diseñado para separar la orina de las heces.
¿Sólo líquido? Apunte a la parte delantera. ¿Contribuciones más sólidas? Deposítelas en la parte trasera. Además, consume menos agua ya que la orina no se descarga tirando la cadena sino que se recoge.
Pero este tipo de inodoros no se han hecho populares todavía. Para empezar, porque los hombres deben sentarse para orinar y las mujeres tienen que apuntar con cuidado.
Cuando fueron introducidos en algunos edificios en Europa, por ejemplo, obtuvieron resultados contradictorios.
"A pesar de que el 80-85% de la gente pensaba que era realmente una buena idea, a medida que convivieron más tiempo con los inodoros, se tornaron más críticos hacia esta tecnología, que todavía no está del todo madura", dice Tove Larsen, ingeniera química del Instituto Federal Suizo de la Ciencia y Tecnología del Agua (EAWAG, por su acrónimo en alemán), tras una investigación de seis años.
La duda y la falta de aceptación también frustraron los esfuerzos de Estados Unidos para probar inodoros separadores de orina.
La empresa que produce los sanitarios NoMix dejó de fabricarlos por considerar que esta revolucionaria tecnología presenta demasiados riesgos comerciales.

Barreras costumbristas

¿Por qué es tan difícil introducir nuevos tipos de inodoros?
Tal vez parte de la razón sea que cualquier cambio que nos haga orinar o defecar de una forma diferente hace que seamos más conscientes del proceso, haciéndonos sentir incómodos.
Los sanitarios de hoy en día ofrecen una experiencia del tipo "ojos que no ven, corazón que no siente".
Nick Haslam, que en 2012 escribió Psicología en el cuarto de baño, dice que dado que la eliminación es una experiencia humana universal y algo que realizamos varias veces al día, es fascinante la profunda negatividad con la que asociamos el ir al baño.
"Socialmente aprendemos que lo que producimos es tan horrible que debe ser desechado totalmente", dice.
"Creo que la mera idea de que es algo que se hace en privado hace que sea algo vergonzoso si se expone".
La ciencia ha demostrado que existen alternativas perfectamente sensatas y ecológicas, pero por lo pronto, es nuestra reacción psicológica y no nuestra incapacidad de innovación, lo que está obstruyendo las cañerías del progreso.

Lesley Evans Ogden  BBC  01/09/2014
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/09/140901_vert_fut_tecnologia_wc_historia_ig.shtml

Lo que nos cuestan las mentiras que decimos en la web


T&C tick


Si este artículo empezara diciendo que para seguir leyendo tiene que hacer clic al lado de la frase "He leído y acepto las condiciones de uso", probablemente lo haría sin siquiera notar que no hay dónde ver dichas condiciones.

Seguramente lo ha hecho en un sinnúmero de ocasiones al registrarse en sitios web y redes sociales, aunque en esos casos sí podría haber visto los términos del contrato que está firmando.
Si es uno de los pocos que ha al menos intentado leerlos, habrá notado que son considerablemente largos.
En 2012, asociación de consumidores británica Which? se puso en el trabajo de medir los textos y encontró que, por ejemplo, el de Paypal tenía 36.275 palabras, 6.209 más que "Hamlet" de William Shakespeare. El de Apple iTunes, con 19.972, le ganaba a "Macbeth" por 1.862 palabras.
Para tener una idea de lo que esto significa, dos investigadores de la universidad estadounidense Carnegie Mellon hicieron un cálculo de cuánto le tomaría a un individuo leer todos de los contratos online que le correspondería.
Tomaron la longitud media de documentos de términos y condiciones (T&C) de los principales 75 sitios web, la velocidad de lectura estándar y el promedio de lugares que visita cada estadounidense.
Encontraron que a cada persona le habría tomado 76 días laborales leerse todos los términos y condiciones de los sitios que frecuenta.
Y si lo hiciera, encontraría otro problema. Como señala el abogado ficticio protagonista de la novela "Términos y condiciones", de Robert Glancy, "su genialidad reside en el hecho de que son insoportablemente aburridos".
Con todo y eso, hay quienes lo hacen. Hugo Roy es uno de ellos.

La mentira

Es el jefe de proyecto de Terms of Service; Didn't Read o tosdr.org, cuya misión es "enmendar la mayor mentira en la web". ¿Cómo? Recogiendo la información de quienes han revisado lo que pocos leemos y calificando los sitios online de acuerdo a sus condiciones de uso.
Pero, le preguntó BBC Mundo, ¿leyó él mismo los T&C la primera vez que se registró en una red social antes de aceptarlos?
"Claro que no", contestó riendo. "Yo me inscribí a Facebook más o menos en 2007 y sólo borré mi cuenta en 2010, cuando anunciaron cambios a sus T&C para pasarle información a terceros pues tenían nuevos socios".
Algo así suele añadir un grado más de complicación al tema: una compañía puede asegurar que no usará sus detalles para tal o cual propósito ymás abajo señalar que sí se los pasará a otras compañías, que podría no respetar las mismas normas.
Pero quizás uno de los puntos que más sorprenden, y que a menudo aparecen en esos contratos con los usuarios, es que las compañías pueden cambiar los términos en cualquier momento.
El tema es tan complejo que, "hay que ser un abogado de tiempo completo para entenderlo", en opinión de Roy y "es como firmar una confesión forzada en un idioma extranjero", para Glancy, quien se internó en el oscuro mundo de los T&C para poder escribir su libro.

Derechos torcidos

"El hecho es que esos términos aplican así los hayamos leído o no", subrayó Roy.
"Al ser las condiciones que gobiernan nuestros derechos online, más nos vale estar informados: internet permea toda nuestra vida de manera que la mayoría de nuestros derechos fundamentales se ejercen en línea, como la libertad de expresión o privacidad".
Roy disfruta del hecho de que internet le ha permitido disfrutar del primero de los derechos que menciona de una manera sin precedentes, pero rechaza que la otra cara de la moneda sea tener que renunciar al segundo.
"Me agrada poder publicar mis cosas por Twitter o mi blog, pero odio que los sitios estén llenos de rastreadores que violan mi derecho a leer anónimamente, pues sin el derecho a la lectura anónima, la libertad de expresión se reduce: el control de la publicación y lectura le sirve a los intereses de las industrias de publicidad y medios (de las que Google y Facebook hacen parte)".

Cómo vivir sin ellos

No obstante, es difícil saber qué hacer, particularmente cuando ya se han establecido imperios en la red, como Google, Facebook o YouTube, y no hacer parte de ellos es como vivir en el exilio.
"Lo que la gente puede hacer es hablar entre ellos y decir cosas como: 'YouTube tiene unos T&C muy malos pero los de su rival, Dailymotion o Vimeo -por ejemplo-, son mejores'. Si las personas se animan a usar otros servicios, se hace presión para que cambien las cosas".
Sí, pero, siguiendo con el ejemplo, si alguien quiere que millones vean su video, la opción más efectiva es YouTube.
"Ciertamente, YouTube es muy útil porque todo el mundo lo conoce, pero hay muchas formas de evitarlo: se puede hacer una versión corta para YouTube que invite a la gente a ver la completa en otro sitio, por ejemplo. Y es lo mismo para Google: hay muchas otras alternativas".
Finalmente, hay otra línea de presión para que las cosas cambien, según Roy: "los usuarios pueden hablar con sus representantes en los gobiernos pues también está la posibilidad de que se promulguen leyes que nos protejan mejor".


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FUENTE: WHICH? 2012

lunes, 1 de septiembre de 2014

“Nada será lo mismo”: un descubrimiento sacude lo que sabemos sobre Stonehenge


El conjunto monumental de Salisbury Hill ha sido objeto de multitud de teorías. (Ken Geiger/Efe/National Geographic)

¿QUÉ SE OCULTA DEBAJO DEL MONUMENTO?

Es tan recurrente como los consejos para mantener el calor a raya en verano o el fichaje de algunos jugadores por determinados clubes de fútbol. Cada poco tiempo –en ocasiones, varias veces en el mismo año–, un descubrimiento o una nueva interpretación abren la puerta a la lectura definitiva sobre qué era el misterioso monumento megalítico de Stonehenge. Hace un par de años, una investigación llevada a cabo por cinco universidades británicas aseguraba que era un signo de paz construido para celebrar el fin de los conflictos entre los pueblos del este y del oeste de Inglaterra. El pasado año, el equipo del arqueólogo Mike Parker Pearson de la Universidad de Sheffield sugería que se trataba de un cementerio reservado para las élites.
Lo que ni unos ni otros intentaron es averiguar qué se oculta en el terreno que rodea el célebre crómlech, algo que sí ha conseguido el Proyecto Paisajes Ocultos de Stonehenge, realizado en colaboración por un equipo inglés y el Instituto austriaco Ludwig Boltzmann. El resultado ha superado todas las expectativas de los investigadores y ofrece –ahora sí– una nueva perspectiva sobre lo que ocurría en los 6,5 kilómetros cuadrados que rodeaban el círculo de piedra. De lo que no hay ninguna duda es que, como asegura el investigador Vince Gaffney en un artículo publicado en elSmithsonian Magazine, “los niveles de actividad alrededor de Stonehenge eran mucho más altos de lo que se había sospechado anteriormente”.
Qué se oculta bajo tierra
El investigador recuerda que, hasta el momento, la visión popular señalaba que alrededor de Stonehenge se reunía el pueblo pero que, como ocurría con algunos templos o las pirámides, sólo podían acceder a su interior los líderes sociales y políticos. Sin embargo, el nuevo descubrimiento, asegura Gaffney, nos permitirá entender lo que ocurría en los aledaños del conjunto, donde se han encontrado 15 monumentos datados en el neolítico final, entre los que se encuentran pozos, crómlech, túmulos y zanjas.
De entre todos los hallazgos, Gaffney hace especial hincapié en lo que habían encontrado en el cursus, que recibe su nombre de la palabra que los romanos utilizaban para referirse a sus caminos. Se trata de una carretera de 3,8 kilómetros construida utilizando picas de asta de animales y marcada por zanjas, miles de años antes que el resto del conjunto. Su orientación este-oeste ha llevado a los investigadores a pensar que se trataba de una alegoría de la salida y la puesta del Sol. Los investigadores han descubierto queexistían aberturas en el camino, probablemente para acceder y abandonar el camino en dirección norte y sur. Es decir, se trataba de una forma de canalizar a los viajeros.
Pero ello no diría nada si no fuese por el gran pozo de casi 5 metros de diámetro que se encontró en el extremo este del cursus, y que estaba enterrado a un metro bajo tierra. Los investigadores descartan que tuviese alguna utilidad práctica, como almacenar instrumentos, y creen que debido a su gran tamaño debe haber jugado una función ritual, quizá la de ser “un marcador”. El pozo formaba una línea con la dirección del sol en el amanecer del solsticio de verano y la heel stone que se encuentra delante del conjunto de Stonehenge.  Ello les condujo a descubrir, al otro lado del camino, un pozo semejante, alineado con la dirección de la puesta de Sol en el solsticio de verano.
“Los dos pozos marcan la salida y la puesta de sol en verano, en mitad de un monumento que se supone que tiene que ver con el movimiento solar”, explica Gaffney para recordar por qué resulta tan relevante el nuevo hallazgo. Los pozos encontrados forman un triángulo con el grupo de rocas de Stonehenge que refleja el movimiento solar. Es la primera vez que se halla un elemento que vincule astronómicamente el cursus con Stonehenge. Además, sugiere la posibilidad de que el monumento fuese empleado tanto durante el día como por la noche, ya que el pozo de la salida de sol, debido a que se encontraba oculto tras una rugosidad del terreno, sólo podría ser visto si una señal como el humo de una hoguera emergiese de él.
Un área litúrgica y relacionada con el solsticio
Es la evidencia más clara de que toda la zona estaba dedicada a la liturgia religiosa. Como ha explicado el arqueólogo inglés Parker Pearson, existe una “cantidad excesiva de monumentos alineados con el solsticio en este paisaje” que no se repite en ningún otro lugar del planeta. A este descubrimiento hay que añadir otros quizá menores, pero que algún día pueden resultar significativos. Se trata de unos pequeños montículos y zanjas que se reparten por todo el territorio, pero a las que todavía no han sido capaces de conferir ningún sentido.
El conjunto podría haber funcionado de una manera semejante al via crucis

¿De qué sí podemos estar seguros respecto a Stonehenge? De que se trata de un grupo de piedra construido en mitad de lo que fue la cuenca de un lago en Salisbury, donde fueronenterrados restos humanos y cuya composición respondía a principios astronómicos. Sus piedras fueron traídas desde una zona del Oeste de Gales que se encontraba a más de 273 kilómetros y que probablemente se terminó de erigir alrededor del año 2.600 a.C., siglos después de que comenzase a construirse.
El mapa completo de la zona verá la luz del día el 9 de septiembre, cuando sea presentado en el Festival de Ciencia Británico de Birmingham, y sus responsables están seguros de que lo cambiará todo. Gaffney cree que el conjunto podría haber funcionado de una manera semejante a cómo funcionanlas estaciones de la cruz en la cosmogonía cristiana. El investigador sugiere que hay un carácter itinerante en la zona de Stonehenge, que ya se sabía que atraía a peregrinos de zonas muy lejanas. Lo que está claro es que, como él mismo recuerda, en el monumento no hay espacio para la casualidad y, por lo tanto, “debe significar algo”. El qué, puede que nunca lo sepamos, puesto que cada nuevo hallazgo, en lugar de cerrar la cuestión, contribuye a plantear más preguntas. 
  31/08/2014
http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-08-31/nada-sera-lo-mismo-un-descubrimiento-sacude-lo-que-sabemos-sobre-stonehenge_182761/

El país donde la carne de rata es un gran negocio de exportación

Las ratas de los campos de arroz de Camboya son consideradas un manjar en Vietnam.

Una cosecha única está en camino en los campos de arroz de Camboya, donde cada día cientos de miles de ratas silvestres son atrapadas para suplir un creciente mercado de exportación, la carne de esos rodeores.

Aunque son consideradas un transmisor de enfermedades en muchas sociedades, las ratas de los campos de arroz (rattus argentiventer) de este pequeña nación surasiática son consideradas un saludable manjar por su estilo de vida libre y dieta mayormente orgánica.
La temporada de caza de ratas alcanza su punto alto con la cosecha de arroz entre junio y julio cuando los roedores tienen poco que comer en esta parte de la provincia rural de Kompong Cham, a unos 60 kilómetros de la capital Phnom Penh.
La falta de alimento coincide con la temporada de lluvias, que las fuerza a trasladarse a partes más altas, allí donde esperan las 120 trampas que el campesino Chhoeun Chhim asegura que pone cada noche.
"Las ratas silvestres son diferentes. Se alimentan de comida diferente", comenta Chhim, que defiende apasionadamente que las de los campos de arroz no tienen nada que ver con sus primos de la ciudad, que considera bichos no aptos para la cocina.
Para Chhim, las ratas comunes "son sucias y tienen mucha sarna en la piel". "Por eso no las cazamos", dice.
De alguna forma orgulloso, relató una lista de hábitos alimenticios superiores de las ratas que cazó la noche anterior: arroz, tallos de los cultivos de agricultores sin suerte y las raíces de plantas silvestres.

"Sabor a cerdo"

En una buena noche, Chhim puede cazar hasta 25 kilos de ratas.
"Después de la cosecha, las ratas no tienen demasiado que comer, así que es un buen momento para capturarlas", dice mientras descarga su motocicleta de jaulas llenas en un comercio local.
Aunque asegura que tiene "un poco de sabor a cerdo", Chhim reconoce que no es su carne favorita.
"Las vendemos para con el dinero poder comprar pescado", admite Chin Chon, mientras descarga sus jaulas.
Todo lo que atraparon, unos 200 kilos de chillonas ratas, será exportado a Vietnam.
En ese país es una delicia culinaria que se sirve asada, frita, hervida en una sopa o picada en un paté.
Chheng An, mientras prepara su motocicleta para un trayecto de cuatro horas por bacheadas y polvorientas carreteras para llevar sus ratas hasta la frontera con Vietnam, comenta que es una "buena carne".
"Puede ser cocinada de varias formas. Las ratas son caras en Vietnam y muy baratas aquí", agrega.
Enseguida se marcha en su moto, tambaleándose por el peso de su carga.

"Comen raíces y arroz"

En el momento cumbre de la temporada de caza, la negociante de ratas Saing Sambou exporta a Vietnam hasta dos toneladas cada mañana.
En los últimos 15 años, su negocio se ha multiplicado casi por diez. La carne de rata inicialmente se vendía por menos de US$0,20 por kilo, ahora por unos US$2,50 y la demanda sigue creciendo.
Como muchos camboyanos, Sambou no come rata normalmente, aunque se ha convertido en una gran defensora de su carne. Asegura que es totalmente segura.
Al tiempo que señala algunas aves de corral de su granja con suciedad en su patas, insiste: "Creo que las ratas son más limpias que los pollos o los patos".
Con la marca de una reciente mordida de rata en su dedo, Roeun Chan Mean, de nueve años, le gusta robarse un bocado de las ratas de su madre de vez en cuando.
"El hígado y el muslo es lo más delicioso", comenta la niña mientras sus dos perros se desayunan un par de ratas que habían intentado escapar por la mañana.
Hean Vanhorn, funcionario del Ministerio de Agricultura, dice que la exportación de carne de rata además ayuda a proteger las plantaciones de arroz.
"Cazar las ratas por comida y ventas contribuye a prevenir los daños que causan al arroz", señala.
En la frontera de Camboya con Vietnam, en el distrito de Koh Thom, Thouong Tuan se protege bajo techo del calor de la mañana y del olor de los roedores, mientras con eficacia los trocea y les saca la piel.
Dentro de una profunda jaula, su joven ayudante Minh va sacando rata tras rata tirando de ellas por la cola. Con un gesto de muñeca las despacha sobre una larga piedra.
A los clientes de la vecina localidad vietnamita les gusta comprar las ratas más grandes, frescas y listas para comer, dice Tuan, quien es vietnamita y gestiona la mayor compañía de exportación de la frontera.
"La gente viene de lejos para comprar. Le gustan las grandes y gordas", dice mientras compara su propia falta de musculatura con la talla de las ratas que sus clientes prefieren.
Y, por supuesto, Tuan nos recuerda: "Es más deliciosa que el cerdo".



Por qué los hombres pagan por sexo

Dinero en el nochero

El acalorado debate sobre si hay algo de malo con comprar sexo y si debería ser ilegal sigue sin resolverse. Lo que rara vez se discute es qué motiva a los hombres a pagarle a una mujer para que se acueste con ellos. He aquí lo que le dijeron algunos a Charlotte McDonald, de la BBC.

Fred y Laura salen a caminar, salen juntos de la ciudad los fines de semana, pasean por mercados y a menudo tienen citas en restaurantes.
Se ríen de cosas que han visto en la televisión. Y también pelean y tienen fuertes discusiones.
Como cualquier pareja, tienen sus altibajos.
Pero no son como cualquier pareja.
Fred le paga a Laura para que pase unos ratos con él, lo que incluye tener relaciones sexuales.

Por falta de oportunidad

Se conocen desde hace seis años.
"Nos conocimos online en una sala de chat", cuenta Fred, un hombre retirado. "Le pregunté si quería pasar una noche en un hotel conmigo".
Dice que fue como una primera cita, "empezando a conocernos, examinándonos".
"Ahora nos conocemos tan bien que Fred sencillamente transfiere el dinero a mi banco antes de que nos encontremos", añade Laura.
Fred vive en un área rural remota y durante muchos años tuvo que dedicar todos sus días al cuidado de su mamá. Por eso, le dice a la BBC, no tenía la oportunidad de conocer gente, y decidió pagar por sexo.
"Realmente no era tanto el sexo sino el deseo de contar con la compañía de una mujer, y si uno no está saliendo o socializando, es muy difícil saber cómo conseguir amigas".

Por el matrimonio

Robert ha estado casado durante muchos años.
"Terminé siendo un hombre con una libido muy alta casado con una mujer que realmente no disfruta del sexo... ni siquiera de abrazos, besos, caricias, nada así".
"Ella es una pareja excelente. En todos los otros aspectos, nos llevamos de maravilla; pero en la cama, no".
Robert guarda todo el dinero que puede para comprar sexo.
"No quería que mi matrimonio se acabara", dice. "Quería hacer lo mejor posible para mi esposa, así que lo más obvio fue pagar".

Por evitar el dolor

Mientras que Robert considera el pagar por sexo como una manera de preservar su matrimonio, Graham, de unos 30 años, llegó a creer que era la mejor forma de evitar la complejidad de las relaciones.
Durante los primeros 30 años de su vida, el exfuncionario gubernamental pensó que nunca sería el tipo de persona que daría dinero a cambio de relaciones sexuales.
Pero durante un fin de semana en Ámsterdam, unos hombres a los que acababa de conocer lo convencieron y terminó recorriendo las calles de la zona roja.
Una chica los llamó, dos de los hombres la descartaron diciendo: "Podemos conseguir una mejor".
Pero ella se dirigió a Graham y le dijo: "A ti sí te gusto... quieres venir conmigo, ¿cierto?".
"En ese momento", dice, "no vi ninguna razón para no hacerlo".
La siguió hasta su cabina iluminada de rojo, donde pasó media hora charlando y copulando.
"Fue asombroso. Parecía muy romántico, se sentía como si estuviéramos condensando una relación entera en sólo un par de minutos", señala.
Reflexionando sobre sus relaciones previas y sus dolorosos desenlaces, se preguntó: "Quizás nada de eso sea necesario. Quizás uno puede pagar y tener estos momentos increíbles de espontaneidad, que duran sólo media hora... ¡simplemente, mágico!".

Por timidez

Simón es un hombre tímido a quien nunca le ha resultado fácil conocer mujeres.
Cuando tenía 29 años decidió que iba a pagar para perder la virginidad. Pero no estaba cómodo con la decisión.
"Había leído en internet que para las mujeres no era bueno emocionalmente", explica.
Eso, sin embargo, no ha impedido que desde hace unos años visite regularmente a la misma mujer.
"Yo tengo un apetito e impulso sexual alto y no se trata sólo de que disfruto del sexo sino que si no lo practico, después de un tiempo, me siento terrible físicamente".
Simón prefiere ver a la misma mujer pues así está más relajado.
Pero aunque la conoce bien, no se hace ilusiones.
"Si no le pagara, ella ni consideraría acostarse conmigo".
Ha tenido un par de novias en los últimos años y dice que mientras estaba en esas relaciones dejó de pagar por sexo. Y que espera volver a tener una relación algún día.
"Preferiría que la mujer con la que estoy teniendo relaciones sexuales lo haga porque quiere estar conmigo, no por el dinero".

Por huir del sexo soso

La motivación de Robert va más allá de la necesidad de intimidad. Él paga por sexo para satisfacer sus fantasías.
"Lo que busco son experiencias interesantes, y me justifico pensando que esto compensa todas esas miles de sesiones de sexo doméstico que no puedo tener y que nunca tendré".
Se describe como "un poco exhibicionista" y "voyeur", y ha organizado orgías.
Brian, de más de 50 años de edad, también dice estar felizmente casado. No obstante, empezó a pagar por sexo mucho antes de conocer a su esposa.
Según él, al sexo en con su pareja le hace falta "un poco de picante".
"Quizás el haber conocido a otras mujeres antes con las que el sexo era muy bueno me dejó malacostumbrado: digamos que el sexo en el matrimonio no es tan bueno", le dice a la BBC
.

Por eso y más

En la cocina de Fred lo observamos preparar con mucho empeño la cena, mientras explica que como conoce a Laura desde hace tanto, a menudo se ven como amigos. Pero si se van de vacaciones, él paga la tarifa normal.
Fred admite que está un poco enamorado de ella. ¿Le molesta entonces que Laura tenga otros clientes?
"No, es su trabajo", contesta.
Por su parte, tras su primer encuentro en la zona roja de Ámsterdam, Graham estaba ansioso por recrear la experiencia.
Pero cuenta que la segunda vez que pagó por sexo no fue igual: la mujer parecía "melancólica".
La tercera vez lo dejó sin ganas de repetir la experiencia jamás, pues la mujer era fría y dura, y la habitación parecía el consultorio de un doctor.
"La miré mientras estábamos teniendo relaciones sexuales y noté que ella no podía enfocar la mirada. Me di cuenta de que estaba copulando con una adicta a las drogas. Me sentí horrible", recuerda.
"Bajé las escaleras y salí a la noche de Ámsterdam; todo el esplendor que había visto antes, todo lo que me había parecido algo exótico, de repente parecía sucio".
A Brian no le pasó lo mismo: sigue llevando una doble vida, con su familia y amigos ajenos al otro lado de su personalidad.
"No creo que les guste saber que pago por sexo, pues honestamente no es algo que hagan las personas respetables, que es lo que soy en todos los otros aspectos".
Algunos de los nombres de esta nota fueron cambiados.

El laberinto ético

La idea de que los seres humanos puedan venderse es éticamente polémica.
No obstante, las trabajadoras sexuales a menudo dicen que ellas no venden sus cuerpos sino que, como otros trabajadores, sencillamente le fijan precio a sus talentos y habilidades.
Argumentan que si el trabajo sexual fuera descriminalizado y desestigmatizado, casi todos los problemas con la prostitución desaparecerían.