jueves, 5 de febrero de 2026

El bitcoin no es el oro digital: su correlación con el metal es casi nula y ambos se alejan cada vez más

 

Imagen: Canva.


  • La diferencia de rentabilidad entre ambos es de 90 puntos porcentuales
  • El bitcoin sigue siendo un activo de riesgo y está correlacionado con el Nasdaq
  • Tressis: "Se pueden comparar por retornos históricos, no por su papel en las carteras"


Aunque se dice muy a menudo que el bitcoin es el "oro digital", el metal precioso y la cripto tienen una correlación casi nula y su comportamiento se aleja cada vez más. No es un fenómeno nuevo, pero esta divergencia ha quedado especialmente patente en las últimas sesiones. Es cierto que ambos activos se disparan en los últimos años, pero eso no basta para equipararlos. El bitcoin sigue siendo un activo de riesgo, mientras que el oro ha sido el refugio predilecto de los inversores. Pese a la última corrección de la materia prima, hay 90 puntos porcentuales de diferencia de rentabilidad entre ambos.

Si se echa la vista atrás y se mira lo que ha pasado en los últimos años, los dos activos han resultado ser muy rentables. El bitcoin se dispara un 370% desde 2022 y un 83% desde 2023. El oro registra un subidón del 164% desde 2022 y del 134% desde 2023. Estos buenos resultados son los que llevan a muchos a compararlos como activo refugio. Especialmente, porque protegen frente a la devaluación monetaria y tienen muchas semejanzas. Sin embargo, su correlación es mínima y no reaccionan igual a los mismos acontecimientos.

"Compararlos por rentabilidad histórica es legítimo; equipararlos por función dentro de una cartera es un error", sostiene Álvaro Lleras, analista de Tressis. Su disparidad se ha visto de forma clara en las últimas sesiones y meses, cuando la brecha entre estos activos se ha ido ensanchando. En los últimos 12 meses, el oro se aprecia un 70%, mientras que el bitcoin cae un 20%.

Es cierto que el metal amarillo viene de registrar turbulencias. El viernes vivió su mayor caída intradía desde 1980, según datos de Bloomberg, pero esta corrección solo borra una pequeña parte de su vertical rallyLos inversores han acudido a este activo por numerosas razones. Por ejemplo, la incertidumbre geopolítica. La amenaza de Donald Trump de comprar Groenlandia o su intervención en Venezuela han reforzado al oro. Además, el hecho de que el presidente celebrara la caída del dólar y las sospechas de una intervención entre Estados Unidos y Japón en el mercado de divisas (a favor del yen y contra el dólar), también alimentaron al metal. Y la posible pérdida de independencia de la Reserva Federal (Fed) ha sido otro aliciente para el oro.

Pero no solo eso. Hay dos tendencias de inversión más que benefician al oro o a la plata. Por ejemplo, la venta de activos americanos (Sell America) como rechazo a las medidas de Trump, que lastran al dólar y a los bonos en favor de los metales. O la estrategia de devaluación (debasement trade), que busca un refugio a la devaluación de las divisas, los déficits gubernamentales y la gran deuda de los países. En ese contexto, se opta por activos que no dependan de las medidas políticas y que sean más resistentes a los planes fiscales de un país o su capacidad de influir en la moneda. Pese a que el bitcoin es un activo descentralizado y nadie lo controla, los inversores han encontrado refugio en el oro para cubrirse ante esos escenarios.

"El oro mantiene su condición de activo refugio en episodios de tensión, mientras que bitcoin se comporta de forma mucho más parecida a los activos de riesgo, en particular a la renta variable estadounidense. En momentos de aversión al riesgo, desapalancamiento o necesidad inmediata de liquidez, el bitcoin suele ser uno de los primeros activos en salir de las carteras. El oro, por el contrario, actúa como activo monetario en sentido clásico: carece de riesgo tecnológico y regulatorio, cuenta con un mercado profundo y líquido, y tiende a beneficiarse cuando aumenta la volatilidad y la incertidumbre", señala el experto de Tressis.

La disparidad entre ambos se ha comprobado en otras ocasiones, también recientes. Pese a que la inteligencia artificial (IA) ha generado importantes subidas en las tecnológicas y en Wall Street, principalmente, cuando surgen las dudas en torno a las enormes inversiones que se han hecho en esta tecnología, el bitcoin sufre y se comporta de forma parecida al Nasdaq, no al oro.

Además, los acontecimientos en torno a la Reserva Federal (Fed) también evidencian el rumbo distinto de ambos activos. La incertidumbre generada por la posible pérdida de independencia del banco central ha sido otro de los impulsores del oro, mientras que esa situación no ha generado apetito por el bitcoin. De hecho, el viernes se confirmó que ese temor respecto a la política monetaria había contribuido a parte de las subidas del oro. Cuando se supo que Kevin Warsch (que se ha mostrado en contra de la expansión cuantitativa y de la liquidez infinita) sustituiría a Jerome Powell, el mercado ajustó posiciones y eso desencadenó la corrección en los metales. Se ha moderado el temor de una política monetaria a la batuta de Trump, la confirmación ha sustituido a los rumores y el oro ha deshecho posiciones al aclararse la situación.

"La correlación entre bitcoin y el oro es cercana a cero, lo que implica que la evolución de uno apenas explica la del otro", sostiene Lleras.

"En episodios agudos de aversión al riesgo, el oro sigue beneficiándose de su larga historia como activo monetario seguro, su menor volatilidad relativa y una base de inversores predominantemente institucional y conservadora. Bitcoin, pese a compartir la tesis de escasez monetaria, aún se comporta como un activo de alto riesgo y elevada beta: su capitalización relativamente menor y una base de tenedores más sensible al ciclo explican su mayor volatilidad en el corto plazo", coincide Pedro Santa Cruz, director del bróker Freedom24 España.

¿Parecidos razonables?

No es que ambos activos no tengan nada en común, sino que se comportan de forma distinta. "Oro y bitcoin comparten, al menos en apariencia, varios rasgos que explican por qué con frecuencia se los compara. Ambos son bienes escasos y difíciles de falsificar, requieren un trabajo para ser obtenidos, no generan flujos de caja de forma intrínseca y no dependen directamente de la política fiscal de un país concreto. En ese sentido, los dos han sido utilizados como cobertura frente a la pérdida de poder adquisitivo del dinero fiduciario, especialmente en entornos de expansión monetaria. Esto ayuda a entender por qué, entre 2020 y 2021 —con inflación al alza y tipos de interés reales claramente negativos— ambos activos registraron un comportamiento especialmente brillante. Sin embargo, más allá de estas similitudes formales, las diferencias estructurales son profundas: el oro es un activo físico con más de 5.000 años de historia como reserva de valor, mientras que bitcoin, con apenas 17 años de vida, sigue siendo un activo joven desde el punto de vista financiero", explica Lleras.

"A medida que la base de inversores del bitcoin madure y su capitalización crezca, su comportamiento tenderá a estabilizarse, aproximándose al del oro pero con las ventajas propias de un activo nativo digital", considera Santa Cruz.

El último máximo histórico del bitcoin sobre los 125.000 dólares, logrado hace cuatro meses, se encuentra a una distancia del 38% desde niveles actuales, los 77.870 dólares. El récord del oro más reciente sobre los 5.400 dólares la onza se produjo la semana pasada y está a un 13% de distancia de los 4.700 dólares de este lunes.


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