martes, 1 de octubre de 2019

La ciudad más liberal del planeta tiene su solución para el problema de la vivienda

Foto: Área residencial de Singapur vista desde el mirador de una de sus torres. (Reuters)
Área residencial de Singapur vista desde el mirador de una de sus torres. (Reuters)

Singapur es una isla y no puede enviar a sus clases trabajadoras a vivir en la periferia. Ha conseguido darles techo mediante el sistema de vivienda pública más ambicioso del mundo


Singapur probablemente sea el país con la economía menos regulada del mundo. Lo certifica la Heritage Foundation, un ‘think tank’ liberal financiado por los hermanos Koch que elabora anualmente este 'ranking' sobre “libertad económica” con el que pretende demostrar que los países más ricos y avanzados son los menos intervenidos. En la edición de 2019, España aparece en el puesto número 57, entre Indonesia y Eslovenia. Muy, muy lejos de Singapur, que cada año se disputa el oro con Hong Kong.
Además de ‘posterboy’ del autoritarismo de mercado (modelos con poca libertad política y mucha económica, muy frecuentes en Asia), el tigre estrella del Sudeste ha funcionado durante años como laboratorio de la globalización, un “entorno controlado”, literalmente una isla, en el que han surgido desafíos que tiempo después han llegado a otras metrópolis del continente y del mundo. Entre los más complejos, el de haber sido capaz de asegurar un techo a toda su población local al tiempo que se convertía en uno de los centros neurálgicos del capitalismo financiero.
Las preguntas serían más o menos las siguientes: ¿Dónde alojar a las clases trabajadoras en 721 km2 de terreno (poco más que el municipio de Madrid) en constante transformación vertical hacia las finanzas, la educación de élite y la innovación tecnológica? ¿Cómo evitar que los rascacielos de oficinas y los hotelazos acaben empujando al mar a las familias que no crecen al mismo ritmo que el PIB de la isla? ¿Cómo ha logrado el gobierno evitar un descontento ciudadano como el que paraliza desde hace meses Hong Kong?
¿Dejando que lo arreglen las leyes del mercado?
Más bien lo contrario.
Si descartamos dictaduras comunistas como Corea del Norte, la singapurense es la sociedad que más vivienda pública per cápita ha construido en las últimas décadas. El 82% de la población vive hoy en apartamentos levantados por el gobierno y entregados a precios asequibles y férreamente controlados. Algo más del 90%, además, son propietarios.
¿Cómo ha sido esto es posible? Nos ayuda a entenderlo Óscar Carracedo García-Villalba, nacido en Barcelona hace 47 años y actual director del Máster de Urbanismo y director del programa de Resiliencia Urbana en el Departamento de Arquitectura de la Universidad Nacional de Singapur.
¿A qué nos referimos al hablar de 'vivienda pública' en Singapur?
A las llamadas HDB, las siglas de la Housing & Development Board, el organismo público que regula todo el proceso de construcción y gestión. Desde su creación en 1960, esta institución ha entregado más de un millón de pisos. Actualmente están en la quinta generación. Siguiendo los principios del movimiento moderno, la gran mayoría tienen una estructura parecida, con edificios de entre 10 y 12 alturas, plantas bajas abiertas y comunes destinada a actividades vecinales y que sirven de espacio público y de comunicación con los edificios circundantes.
¿Son colmenas humanas o apartamentos de lujo?
Yo diría que ni una cosa ni la otra. Son comunidades en altura, como las que se pudieron hacer en España en los años setenta y ochenta, pero las calidades no son de lujo, es vivienda pública. Las nuevas generaciones de proyectos tienen mejores estándares, pero las más antiguas carecen de cosas como el aire acondicionado, ya que se proyectan con los principios de la arquitectura tropical de “energía pasiva”.
Los primeros desarrollos atendían a las necesidades básicas. Tenían un aspecto parecido a este:
Edificio construido en 1963 en Singapur. (Reuters)
Edificio construido en 1963 en Singapur. (Reuters)
Y los últimos tienen como objetivo proveer de otros servicios a las comunidades. Como este:
Zonas comunes de uno de los últimos desarrollos públicos de Singapur. (HDB)
Zonas comunes de uno de los últimos desarrollos públicos de Singapur. (HDB)
¿Se construyen todos los apartamentos igual?
Los tamaños y tipologías varían y su oferta es diferente en cada proyecto. Desde cinco habitaciones para quienes tienen hijos o padres al cargo, hasta estudios para aquellos que viven solos, aunque los jóvenes solteros solo pueden acceder a las viviendas públicas a partir de los 32 años. Por lo que respecta a los precios, van en función del tipo de piso escogido, pero se mantienen dentro de unas tablas fijas que se actualizan año tras año.
¿Todo el mundo que vive en Singapur tiene acceso a esto?
No todo el mundo. La legislación deja fuera del acceso a compra de la vivienda pública a alrededor de un 25% de los habitantes: los ‘expatriados’ e inmigrantes. Básicamente, aquellos que no tienen pasaporte ni residencia permanente: alrededor de un millón y medio de personas. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de las viviendas son de venta, y solo un pequeño número son de alquiler para aquellos con rentas más bajas que no pueden acceder a la compra.
Si los precios son tan bajos, ¿no hay patadas para hacerse con una vivienda pública?
Al ser una ciudad-estado, el gobierno conoce muy bien los perfiles y la demanda de la población local, por lo que puede cubrir las necesidades. El estado construye nuevos apartamentos en relación a las previsiones, aunque siempre hay unas ciertas listas de espera. Al mismo tiempo, el estado argumenta continuamente que, al tratarse de una isla, hay escasez de suelo, por lo que en ocasiones las nuevas viviendas se realizan tirando abajo las existentes y haciendo nuevos desarrollos más densos y con más unidades. En la actualidad hay una cierta crisis en la producción, ya que la demanda se ha reducido por el bajo nivel de natalidad. Algo que se prevé que continúe acentuándose.
¿Y cómo pagan todo eso?
Singapur dispone de otra singularidad que obedece a otras siglas, el llamado CPF (Central Provident Fund), una suerte de hucha de las pensiones de la que se puede sacar dinero en cualquier momento con algunos propósitos concretos. Es un sistema flexible bastante único, parecido a nuestra seguridad social, en el que el Estado retiene un porcentaje del salario en torno a un 25%. Al contrario que la seguridad social española, la gente puede gastar parte del fondo si es necesario para una serie de gastos sociales, como los copagos de la Sanidad, la educación… o la vivienda. Los HDB se financian parcialmente con el dinero recaudado a través de este sistema, así como por otros impuestos e ingresos derivados de otras actividades. Lo particular de este sistema es que no tienes que esperar a jubilarte para disponer de ese dinero. Si lo necesitas puedes usarlo, por ejemplo, para ejercer un derecho tan básico como el de la vivienda.
¿El Gobierno reparte los pisos como quiere?
La HDB administra diversos aspectos, por ejemplo, la distribución étnica de los vecindarios, asignando cuotas para que no se generen guetos raciales entre los cuatro principales grupos étnicos del país. También se encargan de que las familias se reagrupen, ayudando a que todo el mundo viva cerca de sus familiares cercanos, de forma que los más jóvenes puedan cuidar de sus mayores si lo desean. De esta forma priorizan el reparto en función a muchas variables sociales. Igualmente, se fomenta que las personas cambien fácilmente de apartamento a lo largo de su vida. Por ejemplo, que se vayan a uno más grande cuando tengan niños y vuelvan a uno más pequeño cuando los hijos se van de casa.
El centro financiero de Singapur. (Reuters)
¿Y pueden venderse o alquilarse los HBD?
Ambas cosas, aunque la persona que vende su casa no vuelve a tener acceso al mercado de vivienda pública. Cabe decir que el precio de venta también está regulado. Por otra parte, hay gente que por su poder adquisitivo puede comprar otra vivienda en el mercado libre y mantiene la propiedad del HDB para alquilarla. El alquiler en este caso no está regulado por HDB y el precio es el del mercado libre. Mucho más elevados, aunque siempre menores que en un condominio de propiedad privada. En general, la gente de Singapur está muy satisfecha con la vivienda pública, los barrios construidos y el sistema que los regula. Existe un fuerte sentimiento de pertenencia como resultado de la política de aportar un techo para todos, y que el derecho a la vivienda esté garantizado trabajes donde trabajes.
¿Y la vivienda privada?
Antes de responder a la pregunta hay que entender otra gran singularidad de Singapur: la propiedad del suelo, que pertenece prácticamente en su totalidad al estado. La gran mayoría de los edificios, ya sean de construcción y/o gestión pública o privada, se entregan en concesión, en periodos de tiempo definidos. Por ejemplo, en el caso de la vivienda pública la concesión es por 99 años, y en desarrollos privados pueden ser por el mismo período o por menos tiempo.
Esto significa que, en cierta manera, se compra una vivienda por 99 años, pero al pasar este tiempo la propiedad vuelve al estado. O, dicho de otra forma: lo que se compra es el derecho al uso de la vivienda, y no la vivienda en sí. En cuanto a los desarrollos privados, habitualmente el suelo se saca a concurso público con una serie de requisitos para el constructor y promotor. Diciéndolo de forma sencilla, el que mejor oferta económica y prestaciones presente se llevará el concurso.
¿Cómo funciona ese mercado no regulado?
El ladrillo privado, el de los condominios, sirve a las necesidades de quienes no tienen acceso a un HDB, de quienes prefieren vivir en residencias más lujosas pagando el precio de mercado, o incluso de aquellos que quieren invertir. Los precios de la vivienda privada los rige el mercado a través de la ley de la oferta y la demanda y, por supuesto, son mucho más altos que en la vivienda pública. En régimen de alquiler, se pueden encontrar casos de alquileres por habitaciones en que se paguen alrededor de unos 800 a 1.000 euros por una habitación. Los sueldos, eso sí, son bastante altos. En la actualidad el salario mínimo establecido para contratar a un ¨expatriado¨ está fijado en aproximadamente unos 3.000 euros. Aunque esta cantidad aumenta en función de las cualidades del candidato y el puesto ofrecido.
Área residencia moderna. (Reuters)
Área residencia moderna. (Reuters)
¿Y se puede invertir en suelo?
Como en otros muchos países de Asia, el sector está protegido frente a la inversión extranjera y la especulación. La prioridad es que los ciudadanos y residentes permanentes tengan acceso a una vivienda. En este sentido, a pesar de ser una economía extremadamente liberal, podemos decir que se asimila a aspectos cercanos a ideologías socialistas en el que el acceso a la vivienda debe ser para todo el mundo y de manera igualitaria. No obstante, como país de economía liberal, sí que admite la inversión en suelo de concesión privada, tal como se ha explicado con anterioridad. Es decir, la inversión y el control del suelo están fuertemente vigilados por el estado.
¿Y hay algo que podamos aprender en Europa?
Siempre se puede aprender algo del estudio de otros casos, aunque hay que tener en cuenta las singularidades de Singapur. Aquí, por el tamaño del país y la limitada población, todo es relativamente fácil de controlar. En países más poblados y más grandes, como España, resulta algo más difícil. Pero definitivamente hay cosas que se podrían tener como referencias de las cuáles aprender y adaptar. Por ejemplo, el poder acceder libremente a la 'hucha' de los ahorros sociales para la compra de la vivienda genera una flexibilidad importante sobre los ahorros que la población va generando durante su vida laboral.
También la protección del suelo y el derecho de compra, que evitan la especulación y compra del suelo y del mercado público por parte de grupos inversores extranjeros, lo que evita las subidas de precios abusivas o la escasez de oferta de vivienda por especulación. El hecho de que en Singapur el suelo esté en cierta manera protegido, por ser de propiedad pública, aporta al estado un control muy importante que siempre puede variar en función de los intereses generales de la población. Eso sí, cabe también destacar que la base legislativa del país es diferente a la española, por lo que la aplicación de según qué medidas resultaría algo más complicada en nuestro caso.


AUTOR
ÁNGEL VILLARINO     30/09/2019

La sorprendente utopía residencial de un empresario argentino en mitad de la selva mexicana


tulum roth azulik
SFER IK Museion es su centro de arte. Construido bajo una gran cúpula asimétrica, combina la tradición constructiva local con guiños al Guggenheim Bilbao de Gehry y el organicismo de Frank Lloyd Wright. | 

El filántropo y coleccionista Roth es el creador de Azulik Uh May, un complejo vacacional fuera de lo común donde sus clientes se hospendan en lujosas cabañas frente al mar entre obras de Miriam Cahn y Ernesto Neto



En pleno Caribe mexicano, la localidad de Tulum es, cuando menos, un sitio peculiar en materia de interiorismo y arquitectura. A lo largo de la costa, frente a unas playas de arena blanca y mar turquesa, se alinean los beach clubs y los eco resorts que ofrecen a sus clientes una experiencia de contacto con la naturaleza pródiga en camas balinesas y palapas  [cabañas con techo de palma]. Pero también cuenta con un parque natural que alberga las ruinas de una antigua ciudad amurallada maya. Y hacia adentro, queda la jungla.
No es habitual que el turista se aventure en ella si no es para una excursión que necesariamente debe incluir el baño en un cenote (depósito natural de agua subterránea). Por eso, quien recorra la decena de kilómetros de tierra adentro que lleva hasta la pequeña población de Francisco Uh May no lo hace por casualidad. Y sin embargo, esto no atenúa la sensación de sorpresa ante lo que allí encontrará.

tulum roth azulik
Entre ruinas mayas y frondosa selva, se alza esta esta utopía arquitectónica que permanece suspendida en el aire. | AZULIK UH MAY
Es difícil explicar en qué consiste exactamente Azulik Uh May, más allá de lo que logran transmitir las imágenes, o la definición oficial (un tanto aparatosa) que figura en su página web: "Un centro holístico para la visión humana y la evolución, creada en la jungla de Tulum por Roth (Eduardo Neira), emprendedor social y fundador de Azulik".
Se espera que, en un futuro próximo, Azulik Uh May acoja un gran complejo residencial, aunque en realidad nadie sabe a ciencia cierta lo que terminará siendo, ya que se encuentra en plena edificación y los planes van trazándose a medida que se construye. Digamos que, en su estado actual, está conformado sobre todo por SFER IK Museion, un centro de arte bajo una gran cúpula asimétrica que sigue un patrón arquitectónico que parece combinar la tradición constructiva local con elementos del Guggenheim Bilbao de Gehry y el organicismo de Frank Lloyd Wright.

Un complejo indescriptible que roza la ciencia-ficción

Todo lo que allí se ve está realizado en tres únicos materiales, la madera, el bejuco (una liana o planta trepadora selvática) y el cemento, en unas paredes que se curvan adoptando formas caprichosas y que esconden un armazón invisible de malla metálica. Hay algo cercano a la ciencia-ficción en esa burbuja gris y parda que parece surgir de la nada en mitad del manglar, y que debe transitarse sin calzado (los visitantes salen inexorablemente con las plantas de los pies ennegrecidas) por expresa prescripción de su creador.
En este punto es importante dedicar un aparte a Eduardo Neira, apodado Roth (por Rothman, uno de sus apellidos), el filántropo y empresario de origen argentino que está detrás del proyecto. Para acotar el alcance de su figura y sus motivaciones, puede recurrirse a uno de los clásicos más excéntricos del cine europeo más o menos reciente, Fitzcarraldo (1982), de Werner Herzog. El protagonista de aquella cinta, interpretado por Klaus Kinski con su habitual exceso gestual, era un melómano de principios del siglo XX empeñado en construir un teatro de ópera en medio de la selva amazónica.
Eduardo Neira, conocido como 'Roth' (en la imagen), ideó sin conocimientos arquitectónicos este complejo inspirado en las antiguas construcciones mayas.|
Eduardo Neira, conocido como 'Roth' (en la imagen), ideó sin conocimientos arquitectónicos este complejo inspirado en las antiguas construcciones mayas.| AZULIK UH MAY
Con esta descabellada idea en mente, se metía en el negocio del caucho fletando un barco de vapor por el río Ucayali. Como era previsible, y tras una fabulosa aventura que encadenaba los desastres, su proyecto terminaba naufragando, pero el final de la película reservaba a la fe inquebrantable de Fitzcarraldo –y al espectador– una merecida recompensa. El barco acogería al reparto completo de la ópera de Bellini I Puritani, que, capitaneado por el tenor Enrico Caruso, cantaba el aria A te, o cara, amor talora bajo el cielo amazónico como si estuviera de noche de estreno en La Fenice.
Podríamos, pues, pensar en Roth como un Fitzcarraldo del siglo XXI. Solo que, en su caso, el arte ha reemplazado al bel canto, y, lejos de cualquier forma de fracaso, su particular teatro selvático ya ha empezado a construirse. Azulik Uh May, su gran proyecto, comenzaba a ponerse en pie hace poco más de un año. Pero sus antecedentes se remontan a una década larga, cuando Roth llegó a la Riviera Maya, adquirió una porción de playa en Tulum y empezó construyendo allí palapas, en lo que progresivamente fue convirtiéndose en Azulik Tulum.

Su arquitectura poco 'convencional' se suspende en el aire

Se trata, sin duda, del hotel más original de toda la región (y hay competencia). Hoy en día sus clientes se hospedan en lujosas cabañas frente al mar, inspiradas en la arquitectura tradicional maya. El hotel posee no solo tres restaurantes, un servicio de wellness y una tienda de moda, sino también otro pequeño centro de arte que estos días ofrece la exposición Alchemistry, con obras de tres mujeres artistas, la estadounidense Kelly Akashi, la canadiense Rochelle Goldberg y la sudafricana Bianca Bondi.
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La madera, el bejuco (una liana selvática) y el cemento se entralazan en paredes curvilíneas para adoptar formas caprichosas. | Azulik Uh May AZULIK UH MAY
Fue el propio Roth quien, sin haber estudiado arquitectura pero con ciertas ideas muy claras, decidió construir las cabañas de Azulik Tulum no directamente sobre el terreno, sino prácticamente suspendidas sobre él mediante un sistema de pilotes y plataformas de madera, de tal manera que la orografía original permaneciera intacta. “Allí utilizamos la forma de las villas mayas”, explica Roth “Pero después pensamos que si los mayas hubieran seguido construyendo, también ellos habrían evolucionado. No seguirían haciendo lo mismo. Y ese principio es el que aplicamos en Uh May”.
Así que decidió ir más allá, y extendió su actividad hacia el interior para edificar Azulik Uh May. Él mismo se encarga de dirigir a un equipo de unos diez arquitectos para que encuentren el modo de llevar a la práctica sus ideas, que muchas veces parecen al principio imposibles. Pero que siempre acaban realizándose: “No quiero hacer lo que ya se ha hecho, lo convencional. El misterio de hacer algo nuevo es lo que me gusta, lo que me parece divertido. Por eso todos mis arquitectos son gente no convencional”.

La fantasía interiorista de un coleccionista de arte

En el Museion, la exposición Conjunctions, comisariada por Claudia Paetzold (directora artística de SFER IK) reúne varias piezas espectaculares de, entre otros artistas, el brasileño Ernesto Neto, concebidas ex profeso para el espacio o adaptadas a él. Neira, coleccionista de arte, ha construido su propia casa casi como un anexo, en un espacio que por el clima que en él se respira y por la irregularidad de sus paredes recuerda a una vivienda rupestre, y por donde los árboles de la selva entran y salen sin impedimentos arquitectónicos. El suelo está recubierto de kilims marroquíes, y en todas partes encontramos obra de autores como la suiza Miriam Cahn –que actualmente tiene una magnífica individual en el Reina Sofía- o el francés Guillaume Leblon.
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La casa de Roth recuerda por la irregularidad de sus paredes a una vivienda rupestre. | AZULIK UH MAY
Roth y su equipo de arquitectos siguen trabajando para poner en pie las viviendas, el restaurante y la tienda de moda que integran la siguiente fase del proyecto. Y a buen ritmo. Como él mismo explica: “Todo tiene que ser rapidísimo, porque lo que se hace rápido es más barato. Lo principal es no estorbar. Si no estorbamos, ocurrirá”.
Quizá si Fitzcarraldo hubiera tenido en cuenta esa máxima también habría llegado a construir su gran ópera en mitad de la selva.

El fin de miles de recuerdos: las cintas VHS están muriendo




¿Crees que estás envejeciendo mal? Pues tus recuerdos grabados en VHS están al borde de la desaparición (si es que no se han esfumado ya). Hemos hablado hasta con la Biblioteca Nacional para ver cómo afrontan el problema


Los VHS que tienes en casa son como una pipa pocha. Por fuera parecen en perfectas condiciones, por dentro están podridos. La diferencia es que tu congoja por la semilla corrupta termina cuando la escupes. Lo del vídeo de tu comunión es más difícil de remediar. Estirando un poco más la metáfora, tienes una estantería en casa que está llena de pipas pochas. Tu tercer cumpleaños, la función del colegio, las vacaciones en la playa, la Nochevieja de hace un cuarto de siglo... "En el VHS, lo que guarda el vídeo es soporte magnético. Eso por la humedad y el paso del tiempo se va deteriorando. En las imágenes empiezan a salir con rayitas, con nieve, hasta que llega un punto en que se vuelven imposibles de reproducir", explica Juan Pablo Soria, colaborador del estudio de fotografía Fotorossny. Y así, sin más, se van borrando tus recuerdos.


Si naciste durante el reinado de este formato entre 1976 y 2002, hay un pedazo de tu infancia guardado en esas traicioneras cintas magnéticas. Y aunque no seas millennial, basta que estuvieras vivo y te pusieras ante las cámaras de tu familia durante esos años para que tengas recuerdos en juego.
Estamos en un momento extraño. En un extremo están las fotos de tu bisabuela, que amarillean pero ahí siguen. En otro, tus locos años universitarios, que con un poco de vigilancia digital, continúan a salvo. Y en medio, tu primer paseo en bici, que comenzó a deteriorarse unos diez años después de su grabación. "Estamos en una etapa de transición de una cultura y una mentalidad que estaba centrada en que la memoria quedaba retenida en los objetos, en lo material. Y lógicamente, aquello que era un objeto material tenía su lugar. La fotografía tenía su lugar en un álbum o en una caja de zapatos, la música preferida quedaba grabada en un disco...", razona Antonio Rodríguez de las Heras, catedrático de la Universidad Carlos III. "Ahora vamos hacia un reajuste de nuestra mentalidad que consiste en que estamos cada vez más envueltos en lo intangible: en aquello que no necesita tener lugar para manifestarse ante nosotros".
  • Y tú tan tranquilo
No es casual que esta brecha entre lo analógico y lo digital nos haya pillado desprevenidos. Contribuyen a ello tres problemas, explica Rodríguez de las Heras. El primero, el mundo miniaturizado que nos rodea. "Los artefactos no solo son pequeños. Están ocultos. Fíjate en un tocadiscos: veíamos todos los elementos que componían el proceso de audición y reproducción. De ahí pasamos a un CD y luego a un mp3 y luego a nada. Esa conversión de los objetos en cajas negras nos hace tener un cierto desapego".
La obsolescencia tampoco ayuda. "Las cosas ya no las tienes que poseer para siempre, sino más bien hacer hueco para lo nuevo. Eso también nos lleva a ir abandonando las cosas sin el más mínimo resquemor", continua el catedrático. Además, el hecho de vivir en un entorno cada vez más virtual nos obliga a cambiar nuestro concepto de memoria, antes asociado a objetos y lugares que ahora se desvanecen.


  • En las mejores casas
Las imágenes guardadas en cintas magnéticas se desvanecen hasta en la Biblioteca Nacional de España (BNE). Ni siquiera las mejores condiciones de conservación son capaces de frenar el deterioro. "Cuando se detecta que hay un material que se puede estar deteriorando de más, urge el cambio de soporte para no perderlo", explica Mar Pérez Morillo, directora de la división de procesos y servicios digitales de la BNE. En la institución están acostumbrados a rescatar del olvido todo tipo de contenidos. "Ha habido proyectos de digitalización de audio en rollos de pianola y cilindros de cera. Conforme pasa el tiempo, no solo se deteriora el soporte, también los reproductores. Por eso es urgente que lo más antiguo se digitalice más pronto".
Sin embargo, el relativamente joven VHS sigue siendo un reto. "Cuando se ponía el soporte a digitalizar, las cintas estaban tan delicadas que en algunos casos se rompían. Esto nos refuerza la idea de que hay que preservarlo y digitalizarlo cuanto antes. Vamos un poco en el orden que marca su estado de conservación, lo delicado de la reproducción y los recursos que tenemos", señala Pérez Morillo.
La experiencia de Soria es que a pie de calle todavía hay información salvable. "A lo mejor algo menos de un 10% no se recupera, pero todavía se puede", comenta. Los clientes que llegan a Fotorossny buscando digitalizar sus VHS suelen ser de mediana edad y más bien escasos, teniendo en cuenta que la degradación de estos soportes nunca duerme. "Yo creo que la gente no es muy consciente de esto. Hubo una especie de miniboom -en 2008- cuando salió por la televisión que se dejaban de fabricar los vídeos de VHS. Ahí hubo una temporada que se notó que venía más gente".
El truco para saber si en tu VHS queda algo es reproducirlo. En general, ayuda que los hayas conservado en un lugar fresco y seco, como las pipas. Y si lo has colocado encima de un altavoz o les has dejado tu móvil encima, olvídate. "Tú coges una cinta que acabas de grabar y la dejas encima del bafle del equipo de música y adiós".


  • Desmemoriados forzados
¿Qué pasa si en lugar de una escena noventera un poco granulada nos encontramos con el vacío? ¿Cómo nos afectarán los recuerdos perdidos? Rodríguez de las Heras pronostica una ola de nostalgia. "Puede producirse una especie de zozobra. Los recuerdos dan estabilidad emocional, vital y existencial. Si no, estamos en una barquichuela que nos mueve continuamente", advierte. La desaparición de esas memorias audiovisuales restaría peso al plomo que nos ancla a nuestra estabilidad emocional.
Paradójicamente, en estos tiempos de avance vertiginoso y continua caza y captura de las últimas innovaciones, miraríamos estos vídeos analógicos ya vacíos con la melancolía de quien descubre el valor de lo que tenía cuando ya lo ha perdido. "Y después vendría una forma de papanatismo. Si tú no tienes memoria, lo nuevo te impacta de una manera desmesurada. Eso también puede traer problemas de generaciones que se ven deslumbradas por lo nuevo porque les falta ese background. La memoria es clave para todo, para entender el mundo, para imaginarlo y para actuar sobre él", añade el catedrático.


Por   Montse Hidalgo Pérez    Olivia L. Bueno (vídeo)


Madrid 30 SEP 2019 - 07:33 CEST


https://retina.elpais.com/retina/2019/09/18/tendencias/1568811088_480155.html

La vuelta al mundo en... tren

La vuelta al mundo en... tren

La vuelta al mundo en tren, una propuesta interesante (Karthicanand M S / Getty Images/iStockphoto)



Una compañía norteamericana permite recorrer más de 20 ciudades icónicas de cuatro continentes en 56 días


Ha llovido mucho desde que Julio Verne sorprendiera al público francés con las andanzas de Phileas Fogg en La vuelta al mundo en ochenta días. A pesar de haber transcurrido casi un siglo y medio, el empeño del hombre por recorrer el globo terráqueo de punta a punta, por tierra, mar y aire, no ha cesado un ápice.
Con el paso de los años, viajar se ha popularizado hasta límites insospechados hace sólo unas décadas, el tiempo empleado en realizar trayectos se ha reducido, y han aparecido nuevas fórmulas de conocer el planeta. Sin embargo, el tren siempre ha estado ahí, rodeado de una pátina de romanticismo que ha inspirado a Railbookers -una compañía americana especializada en viajes en tren- a diseñar una vuelta al mundo sobre raíles .
Un tren bordea un lago en Suecia
Un tren bordea un lago en Suecia (Martin Wahlborg / Getty Images/iStockphoto)
La aventura, que empieza y acaba en Chicago, permite descubrir en 56 días más de 20 ciudades icónicas y cinco parques nacionales de cuatro continentes, atravesando bosques, desiertos y llanuras. Y es que el ferrocarril, además de una alternativa ecológica, es, sin duda, la forma más cómoda y tranquila de disfrutar del paisaje.

Durante el periplo, los viajeros podrán conocer rincones ocultos para el gran público de urbes como Nueva York, París, Roma, Venecia, Praga, Estocolmo, San Petersburgo, Ulán Bator -la desconocida capital mongol-, Pekín, Hong Kong, Sydney o Los Ángeles. Y es que los organizadores han previsto un programa exclusivo para visitar lugares a los que sería imposible hacerlo a título personal.
Mapa de la vuelta al mundo en tren
Mapa de la vuelta al mundo en tren (Railbookers)
También podrán realizar visitas sin colas edificios como el Coliseo, el London Eye o la Gran Muralla China; tener transfers privados en ciudades como Ulan Bator o Moscú; pasar 43 noches de hotel de establecimientos de lujo en las mejores zonas de cada ciudad, 11 a bordo de un convoy -cinco en trenes nocturnos, tres en el Indian Pacific y 3 más en el Amtrak-, una noche en un ferry y una en una yurta tradicional de Mongolia, y disfrutar de 53 comidas incluidas en el programa. Y es que la gastronomía, al igual que la cultura y la arquitectura, es uno de los aspectos más interesantes de este particular tour.
London Eye y el Parlamento británico
London Eye y el Parlamento británico (Toby Melville / Reuters)
Seguramente te estarás preguntando por el precio de un periplo de estas características. La respuesta es: a partir de 18.909 dólares o, en otras palabras, 17.291 euros.
Si la cifra está dentro de tus posibilidades puedes elegir la época del año que más te guste. Las salidas son semanales y están previstas hasta finales de 2020.

El ferrocarril, además de una alternativa ecológica, es, sin duda, la forma más cómoda y tranquila de disfrutar del paisaje


MAGDA BIGAS    30/09/2019 07:00

https://www.lavanguardia.com/ocio/viajes/20190930/47666085419/vuelta-al-mundo-tren.html