sábado, 19 de septiembre de 2026

El boom del "only adults": así ha descubierto la hostelería un nuevo filón de negocio


Vistas del hotel 'only adults' Secrets Moxché Playa del Carmen. (F.M.)



La proliferación de espacios exclusivos para mayores de edad refleja un cambio en la demanda turística y abre un debate sobre la convivencia: ¿ha cambiado nuestra tolerancia a la infancia?



Paredes beige. Jarrones de diseño. Piscinas alargadas con una barra de cócteles cerca. Una luz tenue. Tapices blancos. No hay animación, ni bufés masificados. Cada vez son más los hoteles, spas, complejos turísticos y hasta restaurantes que han hecho del silencio y la calma su principal reclamo. Todo acuñado bajo el concepto: "only-adults" —o "solo adultos"—.

Este término engloba a todos aquellos servicios que limitan su acceso a menores de edad. Generalmente entienden por adulto a una persona mayor de 16 o 18 años, dependiendo de la política del local o alojamiento. Este modelo se caracteriza por diseñar una experiencia orientada a la tranquilidad, el bienestar y la oferta de actividades específicamente diseñadas para un perfil de cliente adulto.

Lo que empezó como un nicho ligado al turismo de lujo de los complejos caribeños en los años setenta, ahora se ha extendido a otros segmentos del mercado. Según Hosteltur, después del COVID-19, las reservas para parejas se incrementaron un 14%, pasando de un 51% en 2020 a un 65% en 2021.





Una tendencia que confirma la Federación Italiana de Asociaciones Empresariales de Viajes y Turismo (FIAVET), quien apunta que este tipo de alojamientos, en el caso de Italia, se concentran en la región montañosa de Trentino. En los últimos años, se han registrado cerca de 200 establecimientos de esta naturaleza en el país. Pero no es un fenómeno exclusivo del sur. En países del norte como Lituania, la Asociación de Hoteles y Restaurantes ha detectado cómo el perfil de turista ahora sí busca más ambientes de tranquilidad que pasan mayoritariamente por la elección de estos servicios.


"No lo monto para excluir"

Para el sector, la proliferación de alojamientos solo para adultos responde a una estrategia de especialización más que a una voluntad de vetar a las familias. La diversificación de la oferta turística permite a cada establecimiento dirigirse a un perfil concreto de cliente en función de sus instalaciones y del tipo de experiencia que quiere ofrecer.

"Ni siquiera nos planteamos incluirlo como una etiqueta. Simplemente el espacio que teníamos nos dio la pista de que la capacidad iba a ser limitada y que la infraestructura no estaba hecha para niños", explica Eva, que junto a su marido, Pepe, gestiona la Posada del Limonero, en la provincia de Sevilla.

Su alojamiento cuenta con pocas habitaciones y una piscina de menos de tres metros de ancho. "No lo monto para excluir. Creo que tampoco es un espacio donde ellos puedan disfrutar tanto como si van a otros hoteles más enfocados en su perfil", argumenta.

Si bien existen plataformas específicas "Only adults", la mayoría simplemente acaban pasando por un filtro genérico en la búsqueda. "En el momento en el que un huesped filtra por habitación para tres personas o con una cama supletoria no aparecemos como disponible", ilustra Eva, explicando que no siempre hay que etiquetarse como "solo para adultos".

Otros negocios del sector, sin embargo, sí hacen de la exclusividad para adultos uno de sus principales argumentos de venta. Especialmente aquellos portales donde se ofertan viajes en pareja. Plataformas como "Adults Only Holidays" o "No me molesten" solo ofrecen alojamientos con dicha restricción.

Por su parte, otras grandes cadenas como Meliá o H10 hoteles cuentan con un apartado específico donde encontrar dentro de su oferta aquellas que promocionan el silencio, la tranquilidad o la ausencia de menores como un valor añadido de la experiencia.

El perfil de cliente que busca estos hoteles suele tener más de 35 años, sin niños o con hijos ya mayores. Se trata de turistas que priorizan el descanso, experiencias gastronómicas refinadas, spas o actividades exclusivas. La tranquilidad forma parte de la oferta. Los hoteles la incluyen como un servicio adicional y la presentan como un elemento de lujo por el que los clientes están dispuestos a pagar.

Según el último Barómetro Hotelero elaborado por STR y Cushman & Wakefield, el precio medio en 2025 de una noche de hotel ascendía a 166,1€. Ahora bien, al buscar entre las plataformas de "only adults", la mayoría de la oferta supera dicha cifra.


La polémica de vender tranquilidad

Eso sí, esta tranquilidad no está exenta de controversia. Pese a ser una opción cada vez más elegida, en la práctica, esa promesa de descanso pasa por limitar la presencia de menores y responde a una demanda condicionada por diversos factores sociales.

"Son factores asociados al descenso de la natalidad y el auge del individualismo", confirma Maribel Illescas, socióloga de GSIA, trabajadora social, directora del CAI 1 del Ayuntamiento de Madrid y miembro de la Comisión de Infancia del Colegio Oficial de Trabajo Social de Madrid (COTSM). Explica que todos estos movimientos forman parte de una idea colectiva que pasa por una menor tolerancia hacia la presencia de niños en determinados espacios públicos.

Dicha mirada hace que algunos establecimientos se diseñen desde el principio pensando en un público adulto. Mientras unos hoteles apuestan por servicios de animación infantil o piscinas adaptadas para niños, otros priorizan la tranquilidad, el descanso o unas instalaciones que no están concebidas para familias.

La experta asume que "se debe a las leyes del mercado", pero recalca la importancia de seguir manteniendo un espacio abierto. "No es tanto por el rechazo al niño per se, sino por la asunción de una mala educación que lleve a un mal comportamiento", explica.

Apunta que de la misma forma que se ha perdido el compartir espacios con niños, con las nuevas formas de crianza, también el educar desde la interacción. "Antes educar era algo que se hacía en sociedad", insiste.

Aunque resulte comprensible que determinadas conductas propias de la infancia puedan incomodar a algunos adultos y que estos espacios ofrezcan la tranquilidad que muchos buscan, hacer de la exclusión la solución por defecto no contribuye a integrar a niños y adultos ni facilita el aprendizaje de normas de convivencia.

Con este dilema las críticas son más que frecuentes. En otros países europeos la discusión también reaparece periódicamente. En 2025, un hostelero de Viena provocó una fuerte polémica al declarar al diario austríaco Der Standard: "Prefiero tener un cliente con un perro que uno con un niño". Años antes, en 2019, un restaurante de Poznań (Polonia) anunció en Facebook que no admitiría a menores de seis años, una decisión que dividió a la opinión pública entre quienes la defendían y quienes la consideraban discriminatoria.

En Francia, los espacios exclusivos para adultos siguen siendo una oferta minoritaria, pero el debate sobre la exclusión de menores ha escalado hasta la esfera política. En 2025 representaban alrededor del 3% del mercado turístico, según la patronal Entreprises du Voyage, y ese mismo año el Gobierno puso en marcha el sello Le Choix des Familles para distinguir a los establecimientos que apuestan por acoger a familias.

La controversia también ha llegado al ámbito institucional. En 2026, el Comité Nacional Consultivo de Derechos Humanos (CNCDH) alertó de que la proliferación de espacios que excluyen a los menores puede tener consecuencias sobre sus derechos fundamentales. Aunque la legislación francesa prohíbe la discriminación por edad y situación familiar.


¿Hay respaldo legal?

En España no existe una norma que permita a los establecimientos abiertos al público excluir de forma generalizada a los menores de edad. El marco legal viene determinado por el artículo 14 de la Constitución, que prohíbe la discriminación, y por la normativa autonómica que regula el derecho de admisión, la cual establece que las condiciones de acceso deben ser "objetivas, públicas y no discriminatorias".

Esto no impide que determinados establecimientos puedan fijar limitaciones cuando exista una justificación vinculada a la naturaleza del servicio o a razones de seguridad. Es el caso, por ejemplo, de locales de ocio nocturno, establecimientos donde se sirve alcohol o determinados espacios de bienestar, como algunas saunas o spas, cuyo acceso a menores está restringido por la legislación específica.

"Se trata de un ciudadano con derecho a habitar el espacio público", afirma Illescas. En este sentido, argumenta que la proliferación de espacios only adults no solo supone una restricción para la infancia, sino que también tiene un impacto directo sobre las madres, quienes a menudo ven limitada su participación en determinados espacios de ocio y socialización por acudir con sus hijos.

Por su parte, el sector rechaza que se trate de una práctica discriminatoria. Alegan que la normativa permite este modelo de negocio y que responde a una estrategia comercial basada en la segmentación del mercado. "Estoy creando una experiencia en función de un target para acondicionar ese espacio a un perfil concreto de clientes", sentencia Eva.



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18/07/2026 - 05:00
https://www.elconfidencial.com/espana/2026-07-18/hoteles-solo-adultos-tranquilidad-exclusividad-1hms_4390398/