
De las gafas de Meta al misterioso hardware de OpenAI, la inteligencia artificial impulsa la búsqueda de nuevos dispositivos, en una carrera aún llena de incógnitas.
Silicon Valley lleva años buscando sin éxito el próximo gran dispositivo de consumo capaz de reemplazar al móvil inteligente. Ahora, los avances en inteligencia artificial han reactivado una carrera por desarrollar una nueva generación de hardware, cuyo resultado aún es una incógnita.
Gafas, broches o auriculares son algunas de las categorías que explora la industria tecnológica. El objetivo es crear un gadget vestible pensado desde el inicio para la inteligencia artificial, siempre activo y que prescinda de la pantalla.
La irrupción de la IA en el hardware de consumo abre un nuevo campo de batalla entre gigantes como Apple, Meta, Google y Samsung -sin olvidar a los fabricantes chinos- y da entrada a nuevos actores como OpenAI, la compañía dueña de ChatGPT.
Apple acaba de dar otro paso en esta carrera tras adquirir por 2.000 millones de dólares la israelí Q.AI, con tecnología de análisis de expresiones y microgestos faciales, lo que facilita la comunicación con un asistente de IA sin necesidad de hablar en voz alta.
La disputa refleja una lucha por ver quién controla el acceso al consumidor. Según explica la analista Carolina Milanesi, de Creative Strategies, el motor de esta apuesta es la necesidad de "ser dueños del cliente y puentear al teléfono de alguna manera".
¿Reemplazo del móvil?
La gran incógnita es si la inteligencia artificial será solo una capa adicional del smartphone o es el punto de partida para una nueva etapa en el hardware de consumo. Incluso si alguno de estos gadget tuvieran éxito comercial, su impacto podría limitarse a ser un accesorio, como ha ocurrido con los relojes inteligentes.
No es la primera vez que la industria ha fracasado con dispositivos que pretendían ir más allá del smartphone. Iniciativas como las primeras Google Glass o el pin con IA de Humane han demostrado las dificultades para convertir estas promesas en productos de consumo viables. "Pasará mucho tiempo antes de que algo pueda reemplazar al teléfono", dice Milanesi.
En su opinión, el mayor desafío de estos dispositivos sigue siendo el propósito y el precio. "Ofrecer valor a los consumidores a través de la IA es muy positivo, pero hay que generar confianza", remarca. La analista señala que, como no van a reemplazar al teléfono, no pueden costar una fortuna. "Se suman a la cartera de dispositivos que ya tenemos y de los que no podemos prescindir, como el móvil y el ordenador".
Los defensores de gadget específicos para IA, entre ellos el CEO de OpenAI, Sam Altman, argumentan que el móvil se queda corto para esta era. Sin embargo, los nuevos formatos de hardware pueden estar siempre activos para capturar en tiempo real lo que el usuario ve y oye, lo que permite a la inteligencia artificial entender el contexto para funcionar como un asistente personal.
Las gafas tienen una oportunidad
Las gafas son el formato que más se ha desarrollado gracias al empuje de Meta con las Ray-Ban. Además de la apuesta de fabricantes chinos como Xiaomi, este año también entrará en la contienda Google.
"Si la tecnología mejora lo suficiente, existe la posibilidad de que en unos años las gafas inteligentes comiencen a quitar cuota de mercado a los teléfonos móviles porque podrían replicar la mayoría de sus funciones en una forma más intuitiva", dice el analista de IDC Frederick Stanbrell.
Los fabricantes apuestan por monturas ligeras de diseño en un dispositivo que integra altavoces, micrófonos y cámaras que permiten "ver y oír" el entorno del usuario. De esta manera, la IA puede responder preguntas y ofrecer información en tiempo real.
El sueño de Zuckerberg
Mark Zuckerberg, consejero delegado de Meta, está convencido de que este formato será el próximo gran dispositivo tecnológico de masas, con el potencial de reemplazar al smartphone. El ejecutivo, quien ha revelado que las ventas de gafas se triplicaron en 2025, defiende el gran paso que supone haber dotado a su último modelo de una pantalla en una lente en la que se despliega información. "Creo que las gafas son uno de los productos que más rápido están creciendo en la historia de la informática de consumo", ha declarado.
Sin embargo, nada indica que las gafas vayan a dejar de ser un producto de nicho a medio plazo. IDC prevé unas ventas de 18,7 millones de unidades en 2029, frente a los cientos de millones de móviles que se comercializan cada trimestre. "Por ahora, no son para todos: no se adaptan a todas las caras, la batería dura poco y no todo el mundo quiere llevar gafas", explica Milanesi.

¿Gafas o pines?
Este formato parte con ventaja si se busca un dispositivo con cámaras porque están a la altura de los ojos y captan exactamente lo que mira el usuario, dice Milanesi. En un broche puesto en una solapa, la cámara "tendría un ángulo extraño la mayor parte del tiempo, por ejemplo cuando giramos la cabeza, pero no el torso", explica. Si el dispositivo no puede seguir la mirada, resulta difícil que se anticipe a las necesidades del consumidor.
Eso sí, esta analista señala que podremos ver pines dotados exclusivamente de micrófonos para capturar audio, y con los que interactuemos a través de la voz. Estos formatos, al igual que nuevos auriculares inteligentes, se apoyan en las funciones de voz avanzadas de la IA, que permiten a los consumidores conversar de forma natural y fluida en tiempo real con los asistentes personales.
La incógnita es, de nuevo, si es necesario un nuevo dispositivo personal para explotar estas capacidades. Los consumidores ya pueden conversar con asistentes como ChatGPT o Gemini desde sus móviles inteligentes. Por su parte, Apple prepara una nueva versión de Siri, basada en la tecnología de IA de Google, que dotará de mayores funcionalidades a este asistente por voz para los usuarios del iPhone.

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