lunes, 27 de julio de 2026

El agotamiento que producen las apps de citas y 4 consejos para evitarlo

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Descargar, agotarse, borrar, repetir. La ciencia demuestra que los usuarios de aplicaciones de citas siguen un patrón predecible y peligroso. Estas son las señales de que estás cayendo en la trampa… y cómo escapar.

Hace dos años, Fernanda R borró sus aplicaciones de citas y juró que había terminado con ellas. Pero sus amigos comenzaron a emparejarse con personas que habían conocido por internet y todos contaban las mismas historias esperanzadoras.

Hace unas semanas, esta consultora de asuntos internacionales de 29 años, que pidió mantener su apellido anónimo, decidió darles otra oportunidad a las aplicaciones de citas y volvió a descargar algunas.

"Pensé que quizá esta vez las cosas serían diferentes", dice Fernanda.

Pero se equivocó.

Pronto se encontró haciendo malabarismos con múltiples conversaciones, revisando obsesivamente su teléfono, agobiada por la presión constante de ser ingeniosa e interesante.

"Es abrumador", asegura Fernanda. "Hay una presión invisible. Empieza a restarte tiempo para tus amistades reales, para tu trabajo".

El algoritmo la inundó de gente, pero nada encajó. Fernanda no pudo evitar preguntarse qué decía eso de ella. Se sentía más sola de lo que se había sentido en dos años de soltería.

La historia de Fernanda es la misma que he escuchado decenas de veces y tiene un nombre: agotamiento por las aplicaciones de citas.

Las investigaciones sugieren que las aplicaciones pueden crear un patrón reconocible en sus usuarios, que se asemeja menos a las citas y más a los efectos de un trabajo inmanejable y estresante: agotamiento, cinismo, una creciente sensación de que nada de lo que haces funciona y de que quizá el problema seas tú.

Si no se aborda, empeora. Los estudios relacionan las aplicaciones de citas con mayores índices de depresión, ansiedad y soledad, con un mayor impacto en las personas que ya tenían dificultades previamente.

"Parece que los objetivos de las aplicaciones están fundamentalmente en desacuerdo con los de los usuarios", afirma Liesel Sharabi, directora del Laboratorio de Relaciones y Tecnología de la Universidad Estatal de Arizona, en Estados Unidos.

Si la gente encontrara parejas ideales y tuviera citas increíbles, dejaría las aplicaciones para siempre. "Pero eso no es lo que está pasando. La gente simplemente sigue entrando y saliendo constantemente".

Si el verano te lleva a buscar el amor en línea de nuevo, es posible que te encuentres en ese ciclo ahora mismo. La buena noticia es que, una vez que lo reconoces, hay medidas concretas que puedes tomar para protegerte.

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Los usuarios de aplicaciones de citas reportan una peor salud mental que las personas que no las utilizan.

¿Estás atrapado en el ciclo del agotamiento?

Un estudio de 2024 siguió a cientos de usuarios de aplicaciones de citas durante tres meses.

"Con el tiempo, acabamos descubriendo que las personas que usaban aplicaciones de citas experimentaban un agotamiento generalizado", dice Sharabi.

Esta dinámica tiene sentido. Si estás atrapado en la aplicación, significa que no has encontrado lo que buscas, a menos que solo quieras encuentros de una noche.

Pero la experiencia era mucho más grave que una simple frustración.

La palabra "burnout" o agotamiento se utiliza tan a menudo que empezó a perder su significado, aunque tiene una definición psicológica más formal.

El método clásico para medir el agotamiento emplea tres categorías: cansancio emocional, cinismo (o despersonalización) e impotencia.

Los estudiosos describieron por primera vez este fenómeno en entornos laborales de alta presión, pero la investigación lo ha extendido a otras áreas de la vida. Según Sharabi, se puede observar en personas que buscan pareja en línea.

El agotamiento emocional es sencillo: si deslizar el dedo te deja desmotivado, derrotado y cansado, eso podría ser un signo de agotamiento.

Estás experimentando cinismo y despersonalización cuando los perfiles empiezan a difuminarse entre sí, dice Sharabi, y las interacciones dejan de parecer humanas.

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Un estudio reveló que los usuarios de apps sufren de depresión, ansiedad, desregulación emocional, soledad y angustia psicológica.

La impotencia, en este contexto, es la creciente convicción de que nada de lo que hagas en la aplicación va a funcionar, ya sea porque se te da mal o porque hay algo que no va bien en ti.

"Empecé en la aplicación con la intención de ser respetuosa porque, al fin y al cabo, todos somos seres humanos", dice Madeleine D, quien trabaja en marketing para una empresa tecnológica y también pidió que no se revelara su nombre completo.

"Pero cuanto más tiempo pasaba en ella, más ciega me volvía a eso, como si realmente no me importaran esas personas. Odiaba eso de mí misma, porque lo único que me había prometido era que, como mínimo, mostraría decencia y respeto".

Es fácil descartar esto como las quejas previsibles de los solteros veinteañeros. Las citas son difíciles y los bares tampoco son tan geniales.

Pero las investigaciones sugieren algo más grave.

Sharabi dirigió un metaanálisis reciente que recopiló 17 años de estudios que abarcaban a unas 26.000 personas.

El estudio reveló que los usuarios de aplicaciones de citas tenían una salud mental significativamente peor que los no usuarios, incluyendo depresión, ansiedad, desregulación emocional, soledad y angustia psicológica.

Estos problemas afectaban con mayor intensidad a las personas que se unían a las aplicaciones de citas en un estado más vulnerable desde el principio.

Sharabi advierte que, en teoría, las aplicaciones son un salvavidas para las personas que tienen más dificultades con las citas: aquellas cuyos problemas de salud mental hacen que conocer a parejas en persona sea más difícil.

Pero Sharabi descubrió que esos usuarios eran los más propensos a sufrir agotamiento y a caer en ese estado más rápidamente.

"Esas personas tendían a ser especialmente vulnerables", afirma Sharabi. "Básicamente, esto agravó algunas de las dificultades preexistentes a las que ya se enfrentaban".

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Las aplicaciones de citas amplían drásticamente el abanico de parejas potenciales.

El juego de culpar a otros

La industria de las aplicaciones de citas no quiere que sus usuarios sufran agotamiento.

"A medida que la sociedad y las necesidades de quienes buscan pareja evolucionan, seguimos comprometidos a ayudar a las personas a establecer conexiones significativas y convertir esas conexiones en citas estupendas", declaró un portavoz de la compañía Hinge a la BBC.

Hinge afirma que la aplicación está diseñada para permanecer en un segundo plano en tu vida y la empresa se centra en utilizar los comentarios de los usuarios para mejorar la experiencia.

"Las citas siempre han sido complicadas y creo que es muy fácil culpar a la tecnología", dice Sharabi.

Al mismo tiempo, cree que las aplicaciones amplifican el sufrimiento de formas específicas.

Una de esas formas es la gamificación. Las aplicaciones de citas se basan en gestos rápidos y recompensas inconsistentes.

Muchos se quejan de que la estructura se parece más a una máquina tragamonedas que al cortejo y los usuarios pueden quedarse atrapados tirando de la palanca mucho después de que la diversión haya desaparecido.

"Deslizar el dedo te da un subidón", dice Karen Cornejo, administradora de una oficina en Los Ángeles. "Y luego todo lo demás simplemente no".

Para el momento en el que una pareja realmente quiere quedar, la emoción ya se ha desvanecido. "Ya ni siquiera me interesa", dice Cornejo. Este proceso la deja desanimada.

Dallas Koelling, una escritora y cómica de Brooklyn que lleva años entrando y saliendo de un par de aplicaciones, lo expresa sin rodeos: "Recibir una notificación de que me han dado un 'me gusta' en Hinge es como que te apunten con una pistola".

Luego está el trabajo oculto. "Si vivieras, digamos, en la Inglaterra de Shakespeare, quizá nunca conocerías a tanta gente como ves en un solo día deslizando el dedo en Hinge", dice Koelling.

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Algunos usuarios se quejan de que buscar pareja a través de las aplicaciones es como un "segundo trabajo a tiempo completo".

Las aplicaciones de citas amplían drásticamente el abanico de parejas potenciales. De hecho, eso es lo que las hace geniales, pero la abundancia puede convertir las citas en un trabajo.

"Es como un segundo trabajo a tiempo completo que tengo que hacer en mi descanso para comer o después del trabajo", advierte Madeleine.

"No quiero estar pegada al celular. Y en cuanto a las redes sociales, he mejorado mucho a la hora de dejarlas a un lado", dice. "Pero con las citas, existe esa sensación de que la siguiente persona por la que deslices el dedo podría ser con quien acabes casándote".

"Hay una esperanza infinita de la que las aplicaciones de citas parecen sacar partido".

El mar infinito de rostros también contribuye a la sensación de agotamiento, dice Sharabi, sobre todo porque un perfil solo da información hasta cierto punto.

"Te quedas atrapado en un ciclo interminable de perfiles, conversaciones sin salida y citas sin futuro, y luego vuelves al punto de partida".

Además, la tensión estructural es difícil de ignorar. Las aplicaciones de citas realmente quieren que los usuarios encuentren pareja. Todos dejaríamos de usarlas si eso nunca ocurriera.

Pero también son un negocio, uno que obtiene casi todos sus ingresos de las suscripciones y las funciones de pago, lo que significa que pierden dinero si la gente las abandona.

Durante años, los usuarios de aplicaciones de citas me han dicho que se sienten manipulados, y que las aplicaciones retienen a las mejores parejas y explotan sus emociones para que sigan tocando y deslizando.

Las empresas de aplicaciones de citas niegan esto rotundamente. Pero los algoritmos que las controlan siguen siendo un misterio.

En 2024, una demanda colectiva acusó a Match Group, el gigantesco conglomerado propietario de Tinder, Hinge y muchas otras aplicaciones de citas populares, de diseñar sus aplicaciones para que sean adictivas y de lucrarse con el uso compulsivo en lugar de ayudar a la gente a encontrar pareja.

Match Group desestimó las acusaciones al calificarlas de "ridículas". Luego, el caso se remitió a arbitraje. La empresa no respondió a una solicitud de comentarios.

"La gran mayoría de nuestro trabajo se centra en mejorar la experiencia gratuita en Hinge, ya que menos del 15% de nuestra comunidad utiliza funciones de pago", afirma un portavoz de Hinge.

"En última instancia, nuestro éxito depende de que las personas tengan experiencias positivas en la aplicación, conozcan a alguien especial y, finalmente, recomienden Hinge a otras personas".

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Buscar pareja fuera de las aplicaciones, de la forma tradicional, es una manera de evitar el agotamiento de la búsqueda en línea.

Cuatro formas de romper el ciclo del agotamiento

Las aplicaciones de citas están diseñadas para que los usuarios sigan deslizando el dedo, y si no se controla, esa lógica acaba agotando a la gente.

Pero Sharabi dice que hay algunos pasos sencillos que puedes dar para evitar el cansancio y mantener tu salud mental bajo control.

1. No hagas de las aplicaciones tu única vía de escape

"Nunca le digo a la gente a que no las use", dice Sharabi. "Pero no deberían ser la única forma de conocer gente y eso te quita algo de presión".

Únete a un club para correr, pídele a un amigo que te presente a alguien y ve a lugares donde puedas conocer gente de la manera tradicional.

De esa forma, una conversación desalentadora en una app no será lo único de lo que dependa tu semana.

2. Desliza con intención

Deslizar sin pensar puede llevarte horas y dejarte sin nada que mostrar a cambio.

Sharabi recomienda tratar las aplicaciones de citas como algunas personas tratan ahora las redes sociales.

"Dite a tí mismo: voy a mirar la aplicación durante este tiempo, tantas veces a la semana, y ya está", dice.

Presta atención a tu estado de ánimo y detente antes de que te canses, para que termines cada sesión sintiéndote con energía en lugar de agotado.

3. Apóyate en tus amigos

El agotamiento se alimenta del aislamiento y gran parte de la búsqueda que lo provoca ocurre en soledad.

Los investigadores que estudian el agotamiento saben desde hace tiempo que el apoyo social amortigua el golpe: hablar de los altibajos con personas que te conocen puede evitar que una mala semana se convierta en una espiral descendente.

4. Saber cuándo alejarse

Las citas pueden ser desalentadoras, pero si las aplicaciones están minando tu optimismo y dejas el teléfono con la sensación de que nunca encontrarás a nadie, esa es la señal para alejarte por completo.

"Todas esas cosas podrían ser una señal de que tal vez deberías tomarte un descanso completo", dice Sharabi.

Hay indicios de que las compañías de aplicaciones de citas son conscientes de estas preocupaciones. El sector podría estar en apuros.

Los suscriptores de pago están cayendo como moscas y hay indicios de que los jóvenes prefieren buscar el amor fuera de internet.

Afectadas por lo que los ejecutivos denominan "fatiga del deslizamiento", las aplicaciones de citas están trabajando para reinventarse.

Bumble está abandonando por completo esa forma de búsqueda, sumándose a Hinge y Tinder en un nuevo impulso hacia el emparejamiento impulsado por la IA.

El director ejecutivo de Tinder anunció recientemente planes para organizar eventos presenciales en un esfuerzo por renovar la aplicación.

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Algunas personas optan por retirarse de las apps durante un tiempo para recuperarse del agotamiento de buscar pareja.

Un portavoz de Hinge afirma que crear un "mundo menos solitario" es la misión principal de la empresa y que está trabajando para crear espacios comunitarios de apoyo tanto en línea como fuera de línea.

Queda por ver si algo de esto funciona o si solo es una nueva forma de mantener a la gente tocando sus pantallas.

Por ahora, las personas atrapadas en este ciclo tienen que resolverlo por su cuenta.

Madeleine se mantiene alejada de las aplicaciones por el momento, aunque no espera que dure.

En un mundo en el que tantas relaciones comienzan en línea, dejar de usarlas parece como renunciar por completo al romance.

"Dudo que esto sea más que un descanso", dice. "Pero las citas pueden ser divertidas, si dejas de lado la seriedad con la que algunas personas se las toman".

Tras una pausa, añade: "Ojalá tuviéramos una forma mejor de hacer esto".


    • Thomas Germain
    • Título del autor,BBC News
  • Fecha de publicación

domingo, 26 de julio de 2026

Por qué tu cerebro te empuja a comprar en Internet a las 11 de la noche y cómo frenar el impulso



Compras compulsivas por la noche
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El cansancio, la recompensa inmediata y las compras en un clic pueden empujarte a gastar casi sin darte cuenta a partir de las 10 de la noche.




Ponte en situación. Son las 11 de la noche, estás en el sofá, móvil en mano, viendo algo en streaming. Navegas sin mucha convicción por las tiendas online de tus marcas favoritas y, antes de que te des cuenta, acabas de comprar algo que no necesitas y que quizá mañana ni siquiera recuerdes haber pedido.

¿Qué ha pasado exactamente? Una mezcla de factores internos y externos ha llevado a tu cerebro a actuar de forma impulsiva y casi automática. No es el destino ni una falta absoluta de fuerza de voluntad. Es más bien cosa del cansancio, búsqueda de una recompensa inmediata y una plataforma diseñada para que comprar sea lo más fácil posible.


Por qué compras más fácilmente por la noche

Las compras compulsivas no suelen aparecer de la nada. Antes de que surgan hay un coche entre dos elementos: el deseo inmediato de conseguir algo que te aparece y el más racional de ahorrar, controlar tus gastos o, simplemente, no comprar algo que no necesitas. En frío, la segunda opción parece más clara y mejor, pero a las 11 de la noche, después de un día largo, la primera parte con ventaja.

Esa es una de las principales conclusiones de un estudio del psicólogo Roy F. Baumeister, según el cual el autocontrol falla con más facilidad cuando hay objetivos enfrentados, cuando no estás prestando demasiada atención a lo que haces y cuando tu capacidad de autorregularte está más baja. Dicho de otra forma, no compras peor por la noche porque seas otra persona, sino porque estás más cansado y tienes menos margen mental para pararte a pensar.

Al final, por la noche se juntan varias cosas: cansancio, menor atención, ganas de desconectar y una pantalla que te ofrece estímulos constantes. Y en ese punto, esas pequeñas compras son sencillas, cómodas y relativamente agradables (por lo menos nada más pulsar el botón). No requiere esfuerzo, no exige tomar una gran decisión y además ofrece una pequeña sensación de recompensa inmediata. Otros estudios como el de Pilcher, Morris y Donnelly ya han relacionado esa falta de sueño con una mayor pérdida de autocontrol.


Las compras como premio después de un día largo

Si te fijas en cuáles han sido tus compras nocturnas, seguro que la mayoría tienen varias cosas en común: no son compras por importes elevados ni cubren una necesidad concreta real. Eso ocurre porque en realidad cubren una emoción. Después de un día de trabajo, abrir una aplicación de compras es una forma de desconectar e incluso de entretenimiento. Normalmente no buscas un producto concreto; a veces buscas distraerte, sentir que te das un capricho o cerrar el día con una pequeña recompensa, un premio. Es un chute de dopamina que te alegra el final del día, aunque sea de forma inconsciente.

El problema es que esa recompensa tiene un coste y el truco es que normalmente son importes lo bastante bajos como para no activar demasiadas alarmas, pero lo bastante repetido como para afectar a tu presupuesto a final de mes. En otras palabras, son un gasto hormiga más, que apenas se nota individualmente, pero sí cuando se suman todos.

Por eso mismo es importante hacer un seguimiento regular de las finanzas para poder detectar este tipo de gastos. Así es posible analizar cada una de estas compras y distinguir entre cuáles son compras conscientes y cuáles son gastos hechos en piloto automático como forma de dar salida rápida al cansancio, al aburrimiento e incluso al estrés.


Las plataformas siempre lo ponen fácil

Tu cerebro es el primero en buscar esa recompensa y las plataformas, marketplaces y cualquier otra tienda online siempre van a hacer que sea muy fácil. De hecho, ni siquiera necesitan obligarte a comprar, les basta con eliminar barreras y obstáculos. En otras palabras, con hacer que todo sea tan fácil como pulsar un único botón.

En cualquier tienda online a día de hoy tienes un login automático y la tarjeta asociada, recomendaciones personalizadas, valoraciones de otros usuarios, entregas rápidas e incluso gratuitas y, lo más importante, un proceso de pago cada vez más corto. Esa reducción de pasos no es casualidad. Según una investigación de Cornell University, los usuarios ya registrados aumentan un 28,5% el consumo respecto a los no registrados. La razón que encontraron es sencilla: menos pasos equivale a menos fricción y menos tiempo para repensar la compra.

En una compra tradicional hay que coger el objeto, ir a la caja y puede que hacer cola, sacar la cartera, la tarjeta y pagar. Todos esos pasos dan espacio para pensar, activar la parte racional del cerebro y evaluar. Según un estudio conjunto de varias universidades, el simple hecho de posponer 2 minutos la decisión de compra ya sirve para reducir ese deseo y otra investigación de Nicle Mead y Vanessa Patrick confirma que postponer de forma no concreta reduce el deseo inmediato y también la tentación posterior de comprar ese objeto.


El método de pago también importa

No es lo mismo pagar en efectivo que hacerlo con tarjeta y mucho menos confirmar la compra con un clic o con poner la huella en el móvil. En todos los casos es un gasto real, pero tu cerebro lo interpreta de forma diferente. Cuanto menos visible es el pago, más fácil es separarlo de las consecuencias. En otras palabras, pensar que estás gastando dinero de verdad.

Diferentes experimentos que han medido la actividad cerebral con diferentes medios de pago han descubierto que no se activan las mismas redes de recompensa al pagar con tarjeta y con otros medios de pago. En concreto, el pago con tarjeta hace que la experiencia sea más placentera o menos dolorosa para el cerebro porque no percibe de forma tan dura y directa que está gastando dinero.


Cómo saber si estás comprando por impulso

El peligro de las compras por impulso es que son movimientos instintivos y no reflexivos. Actúas primero y piensas después, igual que cuando percibes un peligro, pero en este caso buscando el alivio o recompensa de la compra. Y lo peor es que una vez realizada la compra, puedes incluso autojustificarla con tal de no sentirte mal después.

La forma de saber si estás comprando por impulso es pararte un segundo a reflexionar y hacerte tres simples preguntas:

¿De verdad lo necesito? Aquí se trata de pensar si estás cubriendo una necesidad real o un deseo. Puedes incluso ir más allá y preguntarte si no tienes algo parecido en casa.

¿Puedo encontrarlo más barato? El simple hecho de tener que comparar ya siempre una duda, te obliga a comprar e introduce tiempo desde que sientes el impulso de comprar y cierras la compra.

¿Cómo me voy a sentir después de comprarlo? Esta es una pregunta clave, porque ataca directamente ese sentimiento de culpabilidad detrás de muchas compras impulsivas.


Cómo evitar las compras nocturnas por impulso

Las tres preguntas anteriores son el mejor punto de partida, pero hay otras estrategias para limitar el consumismo nocturno sin depender solo de tu fuerza de voluntad.

Empieza por fijarte en los patrones que se repiten. Si casi todas las compras impulsivas son por la noche, desde el sofá mientras ves una serie, el problema posiblemente sea el contexto. Por ejemplo, coger el móvil mientras ves la tele porque estás más distraído y con la guardia baja.

Si es el caso, estar más atento puede parecer la mejor estrategia. Sin embargo, la realidad es que eso es muy complicado y exige mucho esfuerzo. Es más fácil poner trabas a la compra. En otras palabras, hacer que el proceso no sea tan fácil. Si no te ves desinstalando las aplicaciones de compra, empieza por borrar los datos de la tarjeta. Si cada vez que quieras comprar tienes que coger la cartera, sacar la tarjeta, poner los números y aprobar la operación, las opciones de comprar sin pensar se reducen.

Otro truco muy útil es dejar pasar siempre 24 horas. Si ves algo que te gusta, lo metes en el carrito y esperas al día siguiente para ver cómo te sientes al respecto. Eso sí, no revises de nuevo la compra por la noche.

Estas simples herramientas te ayudarán reducir esas compras nocturnas y no caer presa de los trucos de las plataformas y de tu propio cerebro para comprar más de la cuenta.


18 jun 2026 - 05:00
https://www.20minutos.es/lainformacion/economia-y-finanzas/por-que-tu-cerebro-te-empuja-comprar-internet-las-11-noche-como-frenar-impulso_6976682_0.html

sábado, 25 de julio de 2026

El cuerpo humano no es una obra maestra del diseño, sino un mosaico de compromisos evolutivos


Nuestros cuerpos son un archivo viviente de la evolución.

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El cuerpo humano suele describirse como una maravilla de "diseño perfecto": elegante, eficiente y finamente ajustado a su propósito.

Sin embargo, al observarlo con más detenimiento, emerge una imagen muy diferente.

Lejos de ser una máquina impecable, el cuerpo se asemeja más a un mosaico de compromisos moldeados por millones de años de experimentación evolutiva.

La evolución no diseña estructuras desde cero, sino que modifica lo que ya existe.

En consecuencia, muchos aspectos de la anatomía humana son soluciones simplemente "suficientemente buenas": funcionales, pero lejos de ser perfectas.

Algunos de los problemas y dolencias médicas más comunes surgen directamente de estas limitaciones heredadas.

La columna vertebral

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La columna vertebral humana es el mejor ejemplo de ello.

Nuestra columna vertebral ha evolucionado poco con respecto a nuestros ancestros cuadrúpedos que habitaban en los árboles, donde funcionaba principalmente como una viga flexible para un movimiento suave de rama en rama, a la vez que protegía la médula espinal.

Cuando los humanos adoptaron la marcha bípeda, la columna vertebral conservó estas funciones.

Pero también se adaptó para la necesidad adicional de soportar nuestro peso corporal verticalmente y mantener nuestro centro de gravedad, al tiempo que nos permite la flexibilidad necesaria para movernos.

Estas demandas opuestas generan tensión.

Las curvas características de la columna vertebral humana ayudan a distribuir el peso, pero también nos predisponen al dolor lumbar, las hernias discales y los cambios degenerativos que afectan su función más importante: la protección de la médula espinal y los nervios circundantes.

Estas afecciones son extraordinariamente comunes , no porque la columna vertebral sea intrínsecamente defectuosa, sino porque realiza una función para la que no fue diseñada originalmente.

El cuello

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Otro claro argumento en contra del diseño divino es el nervio laríngeo recurrente, que sigue un recorrido que sencillamente no tiene sentido inventar.

Este nervio, que es una rama del nervio vago, controla principalmente las funciones de descanso y digestión de nuestros órganos (como la disminución de la frecuencia cardíaca y respiratoria).

El nervio laríngeo también conecta el cerebro con la laringe, ayudando a controlar el habla y la deglución.

Lógicamente, cabría esperar que utilizara la ruta más directa para conectar el cerebro con la laringe. En cambio, desciende desde el cerebro hasta el tórax, rodea una arteria principal y luego regresa a la laringe.

Este desvío no es un diseño ingenioso, sino un vestigio histórico de nuestros ancestros parecidos a los peces, cuando el nervio seguía un camino directo alrededor de los arcos branquiales.

A medida que los cuellos se alargaron con el tiempo evolutivo, el nervio se estiró en lugar de redirigirse.

Esta ineficiencia puede aumentar nuestra vulnerabilidad a las lesiones durante una cirugía.

Los ojos

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Incluso los ojos reflejan un compromiso evolutivo .

En los seres humanos y otros vertebrados, la retina (la capa sensible a la luz en la parte posterior del globo ocular) está conectada "al revés".

Esto significa que la luz debe pasar a través de capas de fibras nerviosas antes de llegar a los fotorreceptores, células especializadas responsables de detectar la luz y convertirla en un impulso nervioso que se envía al cerebro.

El nervio óptico sale por la parte posterior de la retina, creando un punto ciego justo debajo del nivel horizontal del ojo, donde no es posible la visión.

El cerebro compensa esta deficiencia sin problemas, por lo que rara vez la notamos.

Así pues, si bien hemos desarrollado una visión increíble y células fotorreceptoras, esto ha ocurrido a costa de tener una laguna en nuestro campo visual.

Los dientes

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Nuestros dientes nos recuerdan una vez más que la evolución prioriza la adecuación sobre la durabilidad.

Los humanos desarrollamos dos conjuntos de dientes: dientes de leche y dientes permanentes, y eso es todo. Una vez que se pierden los dientes permanentes, no se reemplazan, a diferencia de los tiburones, que regeneran sus dientes continuamente a lo largo de su vida.

En los mamíferos, el desarrollo dental está estrictamente regulado y vinculado al crecimiento complejo de la mandíbula y a las estrategias de alimentación. Este sistema funcionó bien para nuestros antepasados, pero a los humanos modernos nos deja vulnerables a la caries y a la pérdida de dientes.

Las muelas del juicio son otro ejemplo de retraso evolutivo. Nuestros antepasados ​​tenían mandíbulas más grandes, adaptadas a dietas más duras que requerían masticar con intensidad.

Con el tiempo , la dieta humana se suavizó y el tamaño de la mandíbula disminuyó. Sin embargo, el número de dientes no cambió con la misma rapidez.

Muchas personas ya no tienen espacio para sus terceros molares, lo que provoca impactación, apiñamiento y, a menudo, la necesidad de extracción quirúrgica.

Las muelas del juicio no son inútiles en principio, pero ya no caben cómodamente en los cráneos modernos.

La pelvis

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El parto representa uno de los compromisos evolutivos más profundos.

Al igual que la columna vertebral, la pelvis humana debe equilibrar dos exigencias contrapuestas: una marcha bípeda eficiente y el nacimiento de bebés con cerebros grandes.

Una pelvis estrecha facilita la locomoción, pero limita el tamaño del canal del parto.

Por otro lado, los bebés humanos tienen cabezas inusualmente grandes en relación con el tamaño de su cuerpo, lo que resulta en un parto difícil y, a veces, peligroso, que a menudo requiere asistencia externa.

Esta tensión entre la movilidad y el tamaño del cerebro ha moldeado no solo la anatomía, sino también el comportamiento social, fomentando la cooperación en la atención y las adaptaciones culturales en torno al parto.

Persistencia evolutiva

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La evolución no necesariamente elimina las estructuras a menos que impongan una gran desventaja. Por lo tanto, algunas características anatómicas persisten a pesar de ofrecer un beneficio limitado.

El apéndice, que antes se consideraba un vestigio evolutivo completamente inútil, ahora se cree que tiene funciones inmunitarias menores. Sin embargo, puede inflamarse y causar apendicitis, una afección potencialmente mortal.

De igual modo, los senos paranasales tienen funciones aún no del todo claras. Podrían aligerar el cráneo o influir en la resonancia de la voz, e incluso podemos utilizar su tamaño y variabilidad para la identificación forense.

Sin embargo, las vías de drenaje de los senos paranasales desembocan directamente en la nariz, lo que los hace propensos a obstrucciones e infecciones frecuentes, un efecto secundario del desarrollo más que una adaptación deliberada.

Incluso los diminutos músculos que rodean las orejas dan pistas sobre nuestro pasado evolutivo.

En muchos mamíferos, estos pequeños músculos permiten que el pabellón auricular gire, mejorando la audición direccional. Los humanos también tenemos estos músculos, pero la mayoría no podemos utilizarlos eficazmente.

Nuestros cuerpos no están diseñados a la perfección, sino que son un archivo viviente de la evolución.

La anatomía revela un registro histórico de adaptación, compromiso y contingencia. La evolución no busca la perfección; trabaja con lo que tiene a su alcance, modificando las estructuras paso a paso.

Comprender la anatomía desde esta perspectiva evolutiva también puede ayudarnos a replantear nuestra visión de los problemas médicos comunes.

El dolor de espalda, los partos difíciles, el apiñamiento dental y las infecciones sinusales no son desgracias fortuitas. Son, en parte, consecuencias de nuestra historia evolutiva.


  • Lucy E. Hyde
  • Título del autor,The Conversation*
    18/04/2026
    https://www.bbc.com/mundo/articles/cy4118my143o