viernes, 2 de enero de 2026

Adiós a una era en Dinamarca: su 'Correos' deja de enviar cartas y es el síntoma de lo que somos como sociedad



Buzones frente a la estación de Vesterport en Copenhague, Dinamarca.
(EFE/EPA/Liselotte Sabroe)



Después de 400 años, el servicio postal danés PostNord ha recogido y entregado sus últimas cartas de Navidad. Es el primer país europeo que suspende este servicio



Una sensación compartida por muchos en este 2025 es que estamos en una época cambiante. Algunos incluso la definen como dramática. Existe una percepción —y con evidencias— de que el orden mundial se desmorona ante nuestros ojos, y de que nada será como antes. Estas Navidades, en Dinamarca, este sentimiento se ha extrapolado por la llegada de las últimas noticias locales. A partir de Año Nuevo, PostNord, el 'Correos' danés, dejará de enviar cartas.

Después de 400 años, el servicio postal, fundado en 1624, recogió y entregó cartas por última vez el 30 de diciembre. Es el primer país europeo en tomar esta medida y en el que solamente estarán operativos los operadores privados.

Es una noticia triste. El servicio postal de Dinamarca ha despedido a cerca de 1.500 empleados durante el año, y las tradicionales cajas rojas en las que se depositaban las cartas dejarán de decorar las calles del país. Irán a parar al estercolero de la historia. Algunas de ellas han ido a parar a los hogares de los daneses que han comprado los buzones ya desmontados. De cuajo, 400 de historia postal danesa han llegado a su fin.


Una carta al mes

"¿Cómo pudo llegar a ir todo tan mal?", se preguntaba en un editorial la radiotelevisión pública DR. Una posible respuesta la dio el director de PostNord, Kim Pedersen, quien afirmó que el fin del 'Correos' danés se debe principalmente a la digitalización. La población recibe de media una carta física al mes, lo cual es demasiado poco para un negocio sostenible.

En su lugar, la empresa parcialmente estatal está lista para actuar como el alegre mercenario de Temu y Amazon, al centrarse en adelante únicamente en la entrega de paquetes. Pero ¿qué es realmente un servicio postal sin cartas? Si PostNord fuera un cuerpo humano, las cartas serían sin duda el corazón. Ahora arrancado y devorado por los leones voraces del mercado, tras lo cual el cuerpo continúa su marcha como un zombi guiado por el beneficio y sin razón de existir.

El Gobierno de Mette Frederiksen también desempeña un papel importante en esta fábula macabra. Concretamente, como el cuidador del zoológico cuya principal tarea es saciar el hambre de los leones. En 2023 el gobierno liberalizó, o "liberó", el mercado postal. Privó a PostNord de una subvención estatal anual de varios cientos de millones y abolió la obligación del Estado de garantizar la entrega postal en todos los rincones del país. La ley encareció notablemente el envío de cartas, y PostNord se vio abocada a una competencia despiadada con proveedores privados.

El gobierno probablemente era consciente de que estaba asestando a PostNord un golpe mortal. El periódico local Altinget obtuvo acceso a documentos internos que muestran que el ministro de Transportes, Thomas Danielsen, fue advertido antes de la aprobación de la ley postal de que esta sacaría a PostNord del mercado de cartas.

El ministro no parecía ni preocupado ni sorprendido en su reacción a la decisión de la empresa. "Existe un mercado libre tanto para cartas como para paquetes", afirmó, subrayando que aún se pueden enviar y recibir cartas a través de distribuidores privados.


Romantizando el formato físico

Por el momento, la empresa de distribución DAO ha anunciado que está lista para hacerse cargo del reparto de cartas. De esta forma, el servicio no irá del todo al estercolero histórico, y vivirá en una nueva versión. Sin embargo, el monopolio inminente de DAO no está exento de preocupaciones.

En el momento de escribir estas líneas, existen alrededor de 280.000 daneses que siguen dependiendo de las cartas físicas para comunicarse, entre otros, con las autoridades y con sus allegados. Como dice el presidente de la empresa 3F Post, Dzevad Ramic, "eso significa de facto que nos encontraremos con un monopolio privado sobre infraestructuras críticas". Si DAO utiliza su monopolio para subir los precios de la entrega de cartas, el Gobierno danés debería hacer lo posible por contener la codicia del mercado.

Sin embargo, es difícil olvidar el golpe definitivo del servicio postal. El número de cartas enviadas anualmente ha caído un 90% desde el año 2000, y el 95% de los daneses afirma que prefiere no recibir correo físico. Resulta difícil imaginar a un emprendedor entusiasta apareciendo en un programa de televisión apostando por un nuevo y fresco modelo de negocio centrado en las cartas.

El futuro ha sido siempre un tema complicado. También lo son los recuerdos. Padres nostálgicos y con la voz quebrada que intentan en vano explicar a sus hijos fenómenos extraños como las ranuras de las cartas, y el sabor medio desagradable de un sello que se pega a la lengua. Para las próximas generaciones será casi incomprensible que nuestra comunicación a distancia se encontrara antaño principalmente en pequeños sobres cuadrados.

No queda más remedio que despedirse: adiós, cartas. El nostálgico seguirá viviendo esos folios de papel como un recuerdo de una era pasada, en la que todo iba cómodamente más despacio. Un pequeño pero bienvenido ancla en un tiempo cambiante, en el que el orden mundial se resquebraja.



Este artículo se publicó inicialmente en Foljeton.
31/12/2025 - 12:18
https://www.elconfidencial.com/mundo/2025-12-31/postnord-dinamarca-cartas-servicio-postal-1hms_4268410/

jueves, 1 de enero de 2026

Feliz Año Nuevo !!!

 


Con todo mi corazón 
deseo a todos vosotros
 FELIZ 2026

Roberto

miércoles, 31 de diciembre de 2025

El apagón chino es más grave de lo que parece: la economía está cambiando la K por la temida forma en L

 

Muralla de la ciudad de Xi'an en China. Foto: iStock
  • La economía se acerca a la temida 'L': un túnel largo y oscuro
  • La inversión podría retroceder en 2025 por primera vez en más de 30 años
  • No hay confianza: las familias están dejando de consumir y las empresas de invertir


Uno de los 'nuevos' términos económicos que cobró fama con la salida de la pandemia fue el de la economía en forma de K. Se emplea esa expresión cuando se produce cierta bifurcación en la evolución de una economía: con una parte determinada subiendo y la otra cayendo. Aunque el uso más extendido corresponde a las dos velocidades de recuperación tras la pandemia entre los ciudadanos de mayores ingresos y los de menores, en otros casos se utiliza para otras capas de la economía. En el particular de China, la economía en forma de K se ha enunciado para hablar de manufactura de alta tecnología pujante frente a una industria tradicional y un consumo languidecientes. Los datos entrantes, sin embargo, amenazan con cambiar ese dibujo, con la 'pata' alta de la K cayendo hasta formar una L, un avance en lateral que puede irse convirtiendo en un ángulo obtuso.

"La tan citada bifurcación de China -la conocida economía en forma de K en la que la producción y las inversiones en manufactura avanzada compensan la debilidad de la industria tradicional y el consumo- podría estar dando paso ahora a una desaceleración más generalizada de la demanda interna. La producción manufacturera de alta tecnología, incluidos los automóviles y la maquinaria para fines especiales, sigue superando al resto, pero el impulso se ha debilitado claramente, con un crecimiento que ha bajado hasta alrededor del 8% interanual desde aproximadamente el 12% registrado en marzo", resumen los analistas de Oxford Economics en una nota para clientes posterior a la tanda de datos relativos a noviembre que se han publicado este lunes. Unas cifras que han considerado, sin tapujos, "decepcionantes".

En el apartado de la inversiónque ya preocupó el mes anterior con una caída histórica, el panorama es inequívocamente pesimista. La inversión en activos fijos en lo que va de año ha caído tanto en las empresas estatales como en las privadas, con descensos del 1,1% y el 5,3% interanual, respectivamente. El crecimiento de la inversión privada en manufactura se redujo a la mitad, hasta situarse en solo el 1,6% interanual en noviembre, lo que probablemente refleja, según apunta Louise Loo desde Oxford, las restricciones normativas más estrictas impuestas por la agenda 'anti-involución' de Pekín (el famoso problema de la sobrecapacidad de sus nuevas industrias) y la ausencia de un efecto de atracción significativo por parte de los fragmentados estímulos fiscales.

Por otra parte, las condiciones siguen siendo especialmente frágiles en los sectores relacionados con la vivienda y el consumo: en lo que va de año, la inversión privada en construcción (-8,4% interanual) y en servicios (-11,3 % interanual) sigue contrayéndose fuertemente, mientras que la inversión inmobiliaria global se ha hundido aún más, hasta el -15,9% interanual, a medida que la financiación de los promotores (ahora -11,9% interanual) sigue agotándose.

El consumo ofrece poca compensación. Las ventas minoristas fueron débiles en todos los datos de noviembre, incluso después de ajustar los efectos de base del gasto anticipado por las vacaciones en octubre, lo que supone el impulso más débil desde finales de 2022, tanto en términos secuenciales como anuales. Los hogares rurales siguen superando a los urbanos en el consumo de bienes, lo que subraya la importancia de las medidas de apoyo a los ingresos para este grupo en desahorro si se quiere mantener el impulso. El crecimiento de la producción de servicios, del 4,2% interanual, parece respetable a primera vista, pero ha ido disminuyendo y ahora se sitúa en su nivel más bajo en 19 meses.

La casi inédita caída de la inversión

Esta economía que se apaga se puede entender mejor también analizando un componente que fue clave para desatar su gran milagro económico. La inversión de los sectores tradicionales (inmobiliario, industria pesada y de bienes de bajo valor añadido) en China se está desacelerando drásticamente y noviembre lo ha confirmado, acercando al país a su primera caída anual en más de tres décadas. Sin inversión es muy difícil lograr crecimiento futuro. Esto revela que China está 'apagándose' más rápido de lo que se preveía y su economía se está adentrando en un túnel oscuro que podría ser largo y peligroso, puesto que el país no ha alcanzado aún los niveles de PIB per cápita para ser considerado como una economía avanzada.

La caída de noviembre coloca a China al borde de una desaceleración histórica de la inversión. Durante más de 30 años, a medida que la economía china crecía a pasos agigantados, la inversión en edificios, obras públicas y fábricas había aumentado cada año desde finales de la década de 1980. El retroceso, que comenzó en el segundo semestre de este año, indica una creciente cautela de empresas y familias sobre la economía del país.

La inversión inmobiliaria, antes considerada como un pilar del crecimiento de China, continuó cayendo vertiginosamente el mes pasado. La inversión en infraestructura pública y en parte de la industria también ha descendido, ya que los tres componentes principales de la inversión en activos fijos han caído en picado.

No solo eso, hay otros datos igual de preocupantes que revelan la debilidad de la economía en este preciso momento. Las ventas anuales de automóviles en China cayeron un 8,5% en noviembre, su segundo descenso mensual consecutivo, la mayor caída en 10 meses, según datos publicados hace una semana, en medio de una disminución en la demanda de vehículos sorprendente, puesto que se está produciendo antes de que los subsidios gubernamentales disminuyan a finales de año. Debería suceder lo contrario. Las ventas de automóviles en el mayor mercado automovilístico del mundo se situaron en 2,24 millones el mes pasado, tras la caída del 0,8% de octubre, según datos de la Asociación de Automóviles de Pasajeros de China.

Una anomalía para China

Al mismo tiempo, los analistas aseguran que es inusual que la inversión disminuya en los tres segmentos tradicionales al mismo tiempo, lo que indica la confluencia de problemas que afectan a la economía china. Una especie de triple golpe que podría expandirse al resto de la economía.

China se enfrenta a una arraigada crisis inmobiliaria que está erosionando la confianza y llevando a las familias a ahorrar para pagar las hipotecas de unas viviendas que valen mucho menos que cuando las compraron. Debido a la caída del mercado inmobiliario, los gobiernos locales carecen de fondos para invertir en proyectos de obras públicas. Mientras tanto, los esfuerzos de Pekín por frenar la competencia excesiva, que perjudica incluso a las industrias de rápido crecimiento de China, han ralentizado la inversión en nuevas fábricas.

Además de la inversión, China ha publicado otros indicadores que apuntan a una continua desaceleración económica. Las ventas minoristas, una medida del gasto del consumidor, aumentaron un 1,3%, el ritmo más lento en casi tres años. El sector inmobiliario continúa recibiendo noticias preocupantes, lo que refuerza la opinión de que el colapso inmobiliario no muestra señales de remitir. China Vanke, una de las promotoras inmobiliarias más grandes del país, no logró la aprobación de un plan para retrasar el pago de un bono que vencía el lunes, lo que aproxima a la compañía al impago. Otra pieza más del dominó que está a punto de caer.

Xi: no todo vale para 'inflar' el PIB

Las cifras que rematan este preocupante lienzo llegan justo cuando aún reverberan unas palabras del presidente chino, Xi Jinping. El mandatario ha criticado duramente las cifras de crecimiento infladas y ha prometido tomar medidas enérgicas contra los proyectos "imprudentes" que no tienen otro propósito que mostrar resultados superficiales.

"Todos los planes deben basarse en hechos, con el objetivo de lograr un crecimiento sólido y genuino sin exageraciones, y promover un desarrollo sostenible y de alta calidad", afirmó Xi la semana pasada, según una información publicada el domingo en el Diario del Pueblo, el periódico oficial del Partido Comunista. "Aquellos que actúan de forma imprudente y agresiva sin tener en cuenta la realidad, imponen exigencias excesivas o despliegan recursos sin una consideración cuidadosa, deben rendir cuentas de forma estricta", enfatizó en la Conferencia Central de Trabajo Económico.

Xi utilizó un lenguaje contundente para pedir calidad en los beneficios económicos y enumeró ejemplos de malas prácticas, como parques industriales innecesariamente grandes, la expansión desordenada de exposiciones y foros locales, estadísticas infladas e "inicios de construcción falsos". Estos comentarios, sorprendentemente directos y específicos, ponen de relieve la preocupación del líder chino por la calidad del crecimiento del producto interior bruto y el uso de los recursos financieros, sobre todo teniendo en cuenta que el aumento de la deuda local está limitando la capacidad de gasto del Gobierno.

El presidente chino afirmó que los funcionarios no solo deben ser evaluados en función de la tasa de crecimiento del PIB, sino también en relación con sus logros a la hora de garantizar el bienestar de la población y mantener la estabilidad. Añadió que lo que hacen para sentar unas bases sólidas para la economía a largo plazo es tan importante como lo que hacen para estimular el crecimiento en el presente. Estas declaraciones parecen sugerir que Xi desea una reforma de los criterios actuales utilizados para evaluar a los funcionarios locales.

Durante años, el rendimiento de la economía, especialmente medido por las cifras de crecimiento a corto plazo, ha sido un factor dominante en las decisiones de promoción. Si bien ha ayudado a China a lograr un rápido crecimiento en las últimas décadas (ahí está el objetivo de crecimiento del 5% anual, impensable para otras grandes economías), los inconvenientes, como la acumulación de deudas locales y el exceso de capacidad resultante de la precipitación hacia las mismas industrias, solo se han acentuado en los últimos años.


https://www.eleconomista.es/economia/noticias/13692760/12/25/el-apagon-chino-es-mas-grave-de-lo-que-parece-la-economia-esta-cambiando-la-k-por-la-temida-forma-en-l.html

martes, 30 de diciembre de 2025

Muere a los 91 años Brigitte Bardot: la belleza más insolente del cine y protagonista de los sueños más atrevidos de varias generaciones

Brigitte Bardot



Brigitte Bardot ha muerto a los 91 años, y con ella desaparece una de las bellezas más revolucionarias de la historia contemporánea pero también una figura que encarnó muchas controversias de la cultura del siglo XX. La Fundación Bardot confirmó el fallecimiento este domingo 28 de diciembre con un comunicado breve, solemne. Se ha acabado una vida marcada por la fama, el escándalo, la libertad y la belleza. Durante los últimos meses, su estado de salud se había deteriorado; rumores insistentes hablaban de asistencia respiratoria, y en julio pasado sufrió un grave malestar que alarmó a sus seguidores. Pero más allá de los problemas físicos, una parte de su vida estuvo marcada por la intensidad de la exposición pública y por una capacidad única para generar fascinación y polémica al mismo tiempo.

Bardot encandiló al mundo con su sensualidad y su mirada, hasta tal punto que fue un símbolo cultural que trascendió el cine como pocas, quizás Marilyn Monroe. Bardot traspasó las pantallas e inundó la moda y la música. Su carrera cinematográfica, breve pero impactante, la convirtió en referente de una Francia liberada de ciertas normas sociales, y su defensa de los animales la transformó en una activista temida y respetada. Incluso cuando sus posturas políticas se volvieron polémicas, la imagen de Brigitte Bardot siguió siendo la de una mujer que no pedía permiso para existir, para vivir o para opinar.

Infancia y descubrimiento de una estrella

Nacida en París en 1934, Brigitte Bardot creció en un entorno burgués y profundamente católico. Su padre, Louis Bardot, era un industrial propietario de las fábricas Bardot, precursoras de Air Liquide, mientras que su madre, Anne-Marie Mucel, soñaba con convertirse en bailarina o actriz, sueños que proyectó en su hija. Desde pequeña, Brigitte recibió una educación estricta que enfatizaba el porte, la disciplina y la corrección: caminaba con la cabeza erguida y desarrolló un port de cabeza que sería más tarde una de sus señas de identidad, admirado por algunos y considerado arrogante por otros.

A los quince años, ingresó al conservatorio como aprendiz de bailarina. Su gracia natural le valió el apodo de "Bichette", y aunque destacó por su elegancia y delicadeza, la rigidez de la disciplina terminó por cansarla. Abandonó la danza pocos meses después, buscando un camino más libre. Sin embargo, la profecía que rondaba en la familia sobre su destino comenzó a materializarse. Según contaba su padre, una vidente había predicho que su nombre recorrería el mundo.

El azar y la conexión familiar jugaron un papel decisivo. La madre de Brigitte era amiga de Hélène Lazareff, fundadora de la revista Elle, quien decidió que la joven posara para la portada de la publicación el 8 de mayo de 1950. Marc Allégret, cineasta de renombre, quedó fascinado con la imagen y envió a su asistente, Roger Vadim, a localizar a la adolescente de dieciséis años. Vadim, entonces un 'dandy' de 22 años, cumplió su misión con diligencia y rápidamente entabló una relación sentimental con la joven modelo, a pesar de la oposición de sus padres. La tensión familiar llegó al extremo: el padre llegó a apuntar un revólver a Vadim por haber acompañado a Brigitte más allá de la medianoche. La joven, desesperada, intentó suicidarse, y fue solo semanas después que la familia descubrió que Vadim era hijo de un aristócrata ruso y, por lo tanto, un pretendiente respetable. El 21 de diciembre de 1952, Bardot se casó con Vadim, apenas dos meses después de alcanzar la mayoría de edad.

Roger Vadim

Primeros pasos en el cine

La carrera de Bardot comenzó modestamente. Su primer papel fue en Le Trou normand (1952), dirigida por Jean Boyer, donde interpretó a una joven sencilla y coqueta obsesionada con un campesino ingenuo interpretado por Bourvil. Posteriormente, la actriz encadenó pequeños papeles y apariciones, rodeándose de gigantes del cine de la época y aprendiendo el oficio con cada escena. Participó en Si Versailles m'était conté (1954), dirigida por Sacha Guitry, y viajó a Italia para rodar peplums como Hélène de Troie (1956), pero ninguno de estos trabajos dejó una huella indeleble.

El verdadero punto de inflexión llegó en 1956 con Et Dieu… créa la femme, dirigida por Roger Vadim, quien escribió el papel a medida de su esposa. La película narra la historia de una joven sensual y libre que atrae la atención de tres hombres, un reflejo exacto del carácter de Bardot. La escena en que baila al ritmo del mambo, desinhibida, escalando una mesa descalza, se convirtió en icónica. Bardot declaró entonces: "No juego, soy". La película no solo transformó su carrera, sino que consagró sus iniciales, BB, como símbolo de una belleza y un magnetismo capaces de eclipsar cualquier argumento cinematográfico.

Aunque en Francia el estreno inicial generó reservas críticas y la hostilidad de sectores conservadores, el impacto internacional fue inmediato. En el Reino Unido, Alemania y Estados Unidos, la prensa celebró a la joven actriz como un fenómeno cultural: The New York Times la calificó como "un fenómeno que hay que ver para creer", y Life la describió como "menos una chica que una actitud excitante". La crítica internacional reconoció en Bardot no solo una belleza física, sino un aire de liberación que anticipaba los cambios sociales que vendrían en las décadas siguientes.

Ascenso a la fama y consolidación del mito BB

El éxito de Et Dieu… créa la femme convirtió a Brigitte Bardot en un fenómeno internacional, pero también la transformó en blanco de controversias y debates sobre la moral, la sexualidad y el papel de la mujer en la sociedad. La película, calificada en Francia para mayores de 16 años, fue recibida con reservas iniciales por la crítica y el público conservador, mientras que fuera de Francia, especialmente en Alemania y Estados Unidos, se desató una verdadera histeria mediática. Miles de personas se agolparon frente a los cines; en algunos lugares se produjeron disturbios, y revistas como Life dedicaron largos reportajes a la nueva estrella: "Brigitte Bardot representa menos una mujer que una excitante actitud metafísica", escribió la publicación.

La joven actriz, apenas de 21 años, comenzaba a vivir la fama como una fuerza incontrolable. La imagen de BB no solo era su belleza, sino también su actitud: libre, directa, despreocupada y sensual, como si su sola presencia cuestionara las normas sociales de la época. Sin embargo, esta notoriedad también traía consecuencias inmediatas y casi inhumanas. Bardot, que había sido protegida en su infancia y adolescencia, ahora se veía atrapada por multitudes, fotógrafos y periodistas que la perseguían a donde fuera. Cada aparición pública se convertía en un espectáculo: la policía debía escoltarla incluso para salir a comprar una prenda en una mercería local; la multitud aplaudía y abucheaba a partes iguales, intentando tocarla o simplemente observarla.

El escándalo y la censura

El cuerpo de Brigitte Bardot se convirtió en el centro de un debate social que trascendía el cine. En 1958, durante la Exposición Universal de Bruselas, el pavillon de la Iglesia Católica presentó a la actriz como símbolo del mal, en contraposición con las imágenes de santidad y virtud. Su famosa escena final en Et Dieu… créa la femme, donde baila desinhibida y alborota a los hombres que la rodean, fue considerada escandalosa y una amenaza a la moral pública. El fenómeno BB no era solo un debate estético: cuestionaba las reglas de comportamiento de la mujer, la sexualidad y el deseo masculino. Bardot se convertía en un icono de libertad antes de que existiera un movimiento feminista formal que lo respaldara.

En 1957, Bardot protagonizó En cas de malheur junto a Jean Gabin. La relación cinematográfica con el veterano actor transformó la percepción de la joven actriz: ya no era una estrella emergente, sino un fenómeno consolidado. La presentación de la película en la Mostra de Venecia en 1958 fue una demostración de la magnitud de su fama: aviones trazaron las iniciales BB en el cielo, mientras que la actriz permanecía encerrada en su habitación, abrumada por la atención. En esas horas, Bardot comprendió la carga de la celebridad: ser adorada y deseada también implicaba sentirse objeto, propiedad colectiva de quienes la observaban.

La vida privada bajo escrutinio

La fama trajo consigo la pérdida de privacidad. En 1958, Bardot compró un apartamento en Passy, en París, y encontró en Saint-Tropez, con la compra de La Madrague, su refugio de tranquilidad. Allí, entre paredes construidas para proteger su intimidad, intentó recuperar algo de normalidad, aunque las multitudes siempre lograban acercarse. Incluso durante su embarazo con Jacques Charrier en 1959, los paparazzi acechaban su domicilio, obligándola a permanecer recluida y vigilada por ventanas y balcones. La presión mediática convirtió la maternidad en una experiencia pública y dolorosa, donde cada movimiento era escrutado.

Madurez artística y desafíos personales

A pesar de las dificultades, Bardot continuó trabajando en el cine. En 1960, aceptó protagonizar La Vérité, dirigida por Henri-Georges Clouzot. La película abordaba temas complejos y polémicos, y el rodaje fue agotador. Bardot, marcada por el postparto y los problemas matrimoniales, tuvo que enfrentar además la exposición de sus emociones más íntimas, lo que la llevó al límite de su resistencia. Durante la filmación, se inspiró en su propia vida y en la presión social que la perseguía para dar veracidad a su interpretación. El resultado fue un éxito de público, con cerca de seis millones de entradas vendidas, y una prueba de que Bardot podía equilibrar la fama, el escándalo y la excelencia artística.

Pero incluso en el punto álgido de su carrera, Bardot enfrentó crisis personales profundas. Intentos de suicidio y periodos de depresión marcaron su existencia, y la relación con Jacques Charrier se deterioró, llevándola finalmente al divorcio. Esta etapa de su vida reveló que, tras la leyenda de BB, existía una mujer vulnerable, atrapada entre la admiración pública y la necesidad de preservar su intimidad.

Décadas de provocación y transformación: el cine, la retirada y la causa animal

Durante los años 60, Brigitte Bardot consolidó su estatus como ícono del cine mundial, pero también se vio envuelta en un torbellino de escándalos que iban más allá de la pantalla. Su cuerpo y su vida privada se convirtieron en objeto de debate, discusión y admiración simultánea. Películas como Le Mépris (1963), dirigida por Jean-Luc Godard, pusieron a prueba los límites de la censura y la moral de la época. En la famosa escena de la cama, Bardot se muestra completamente desnuda, preguntando con descaro: «¿Qué prefieres, mis pechos o la punta de mis pechos? ¿Y mis rodillas, te gustan? ¿Mis muslos… y mis glúteos?» Esta exhibición no fue simplemente provocación gratuita, sino un símbolo del control que Bardot ejercía sobre su propia imagen y un desafío directo a las normas de la representación femenina en el cine.

Michel Piccoli en 'Le Mépris'

En 1965, con Viva Maria! de Louis Malle, y en 1966, con Masculin féminin de Godard, la actriz consolidó su capacidad de combinar sensualidad, inteligencia y presencia magnética. Sin embargo, su carrera empezaba a mostrar signos de fatiga y desinterés. La elección de papeles se volvió cada vez más errática: westerns como Shalako (1968) con Sean Connery, o películas como Les Pétroleuses (1971) y Don Juan 73 (1973) demostraban una cierta desconexión entre Bardot y la narrativa de los filmes. Incluso rechazó roles que hoy se consideran históricos: Les Parapluies de Cherbourg y Les Demoiselles de Rochefort de Jacques Demy, así como la oportunidad de convertirse en James Bond girl en Al servicio de Su Majestad (1969). Bardot no encontraba satisfacción en el cine: la pasión, según sus propias palabras, nunca había sido por actuar, sino por vivir y ser ella misma.

El retiro y la nueva vocación

En 1973, a los 38 años, anunció su retirada del cine. "Pensé que el cine no me aportaría más, y que yo no podría aportar nada al cine", declaró años después a Hervé Guibert en Le Monde. La actriz eligió preservar la belleza de su imagen y evitar caer en la mediocridad de una carrera que ya no le ofrecía satisfacción personal. La decisión marcó el comienzo de una nueva etapa, centrada en la privacidad y en causas que le apasionaban: especialmente la protección de los animales.

Su activismo comenzó años antes, en 1962, cuando solicitó la generalización del uso del pistolet d'abattage indolore en los mataderos franceses, un gesto que anticipaba su posterior labor humanitaria. En los años 70, Bardot se volcó en la defensa de los animales, convirtiéndose en portavoz de la Sociedad Protectora de Animales (SPA) y organizando campañas internacionales. Su viaje a Canadá en 1977, para salvar a los bebés focas del comercio de pieles, fue ampliamente difundido por Paris Match, mostrando a Bardot sobre la banquisa, determinante y desafiante. Tras intensas gestiones, logró que en 1978 se prohibiera en Francia el comercio de productos derivados de la caza de focas.

En 1986, fundó oficialmente la Fundación Brigitte Bardot con un capital de tres millones de francos. Para reunir los fondos, vendió sus recuerdos más preciados: objetos personales, vestuario de películas, fotografías y retratos, incluidos su primer matrimonio con Vadim y recuerdos de su carrera cinematográfica. "Liquidé mi primera vida para financiar la segunda", declararía años después. La fundación se convirtió en su legado más duradero, un instrumento de lucha implacable contra la crueldad hacia los animales y de educación sobre su protección.

El activismo como polémica

Aun alejada del cine, la figura de Bardot continuó provocando controversia. Sus posturas políticas y sociales empezaron a polarizar al público. En los años 90, sus declaraciones sobre la inmigración y el islam le valieron condenas judiciales y acusaciones de racismo. Mientras tanto, su activismo animal crecía en importancia, convirtiéndose en el eje central de su vida pública. Bardot no dudaba en enfrentar a gobiernos, líderes religiosos y legisladores en defensa de los animales, una causa que asumía con la misma intensidad con la que había vivido sus primeros años de fama.

Sus memorias, Initiales B.B., publicadas en 1996, se convirtieron en un best-seller traducido a 23 idiomas, donde narraba sin filtros su vida, sus romances, su cine y su activismo. Sin embargo, este libro también coincidió con un periodo de polarización: Bardot se mostraba cada vez más firme en sus convicciones, a veces polémicas, a veces admiradas, pero siempre coherentes con la idea de una vida vivida a su manera, sin concesiones ni medias tintas.

Últimos años, polémicas y legado de una vida irrepetible

Tras su retiro del cine, Brigitte Bardot se sumergió por completo en su vida privada y en la defensa de los animales, pero su nombre continuó resonando en la esfera pública, a veces por su activismo, otras por sus polémicas declaraciones políticas. Su vida ya no estaba marcada por películas y alfombras rojas, sino por causas que la apasionaban y por una posición mediática que no dudaba en confrontar al poder y a la opinión pública.

Compromiso animal y reconocimiento internacional

El activismo de Bardot se volvió global. A partir de los años 80, movilizó la opinión pública contra el uso de pieles y la caza cruel de animales. Su fundación, establecida en 1986 con un capital inicial conseguido mediante la subasta de sus recuerdos personales, se convirtió en un instrumento eficaz de presión política y social. Con campañas mediáticas, reuniones con líderes mundiales, visitas al Dalái Lama e incluso al papa Juan Pablo II, Bardot logró imponer la causa animal en la agenda internacional. Gracias a sus gestiones, Francia y varios países europeos adoptaron legislaciones más estrictas sobre bienestar animal, especialmente en lo relacionado con la caza y la cría de focas y otros animales destinados al comercio de pieles.

Aun así, su pasión por los animales no la protegía de la controversia. Bardot fue conocida por su intransigencia y su forma directa de comunicar sus ideas, lo que le acarreó tanto admiración como críticas feroces. Su figura quedó siempre ligada a la idea de alguien que no negocia principios: se negaba a colaborar con quienes no respetaban su causa, como Madonna, que a pesar de ofrecerle millones de dólares para adaptar Initiales B.B. al cine, había usado pieles en sus presentaciones.

Polémicas políticas y judiciales

Con los años, Bardot también se convirtió en un personaje político polémico. En 1996, publicando la tribuna Mon cri de colère, expresó su hostilidad hacia la inmigración y el crecimiento de la comunidad musulmana en Francia, declaraciones que le valieron demandas judiciales y condenas por incitación al odio. A pesar de las críticas, ella defendió siempre su derecho a expresar su opinión, asegurando que su principal criterio era la protección de los animales y no la política partidaria.

En los años siguientes, mantuvo posiciones controvertidas sobre diferentes líderes y partidos políticos, apoyando ocasionalmente a figuras del Front National como Jean-Marie Le Pen y Marine Le Pen, pero dejando claro que sus votos estaban guiados por la preocupación por la causa animal. En declaraciones posteriores, afirmaría que habría apoyado cualquier partido que adoptara medidas concretas para reducir el sufrimiento animal, dejando entrever que su activismo trascendía las etiquetas ideológicas.

Vida personal y relaciones

Mientras el mundo discutía sus posiciones públicas, Brigitte Bardot cultivaba su vida privada con discreción, especialmente en su última etapa. Después de su matrimonio con Roger Vadim, siguieron relaciones de intensidad variable, incluyendo a Jacques Charrier, padre de su hijo Nicolas, Gunter Sachs y finalmente Bernard d'Ormale, con quien contrajo matrimonio en 1992. Con d'Ormale, Bardot encontró una relación tranquila, alejada del brillo mediático y centrada en la vida doméstica y la defensa de los animales.

Bernard D'ormale

Sus primeros romances, tumultuosos y altamente publicitados, habían moldeado la percepción del público sobre ella como una mujer libre, apasionada y a menudo difícil. Su maternidad, marcada por la exposición mediática y las dificultades personales, reflejó la tensión entre la fama y la intimidad. Aun así, su relación con Bernard d'Ormale y sus últimos años de vida muestran que Bardot logró finalmente equilibrar la intensidad de su pasado con la serenidad de su presente.

El final de un mito

Brigitte Bardot falleció a los 91 años, dejando atrás una vida de escándalos, pasiones, éxitos y luchas. No fue solo la mujer que encendió el cine de los años 50 y 60, ni la actriz cuya sensualidad fascinó al mundo; fue también la activista incansable que transformó su fama en un instrumento de protección de los animales y en una voz difícil de ignorar. Su figura, tan polémica como admirada, representa una era de liberación femenina, de cuestionamiento social y de compromiso personal.

Sara Tejada