miércoles, 2 de septiembre de 2026

El BCE alerta de que ola de emisiones de los hiperescaladores de la IA puede engullir el ahorro europeo y encarecer la financiación de países y empresas

 

El BCE está preocupado por el impacto en Europa de las emisiones por la IA


  • Amazon y Alphabet acaparan ya casi el 10% de la nueva deuda corporativa emitida en euros este año
  • La deuda de las tecnológicas compite con los bonos soberanos y puede forzar a los gobiernos a pagar más
  • Fondos de pensiones y aseguradoras ya ven en la deuda de las big tech una alternativa a los bonos soberanos


La avalancha de emisiones para financiar el despliegue de la IA ha llegado también a Europa. Amazon y Alphabet son ya los dos mayores emisores corporativos no financieros de la zona euro en lo que va de año al emitir en euros. Las dos compañías acumulan ya cerca de 40.000 millones de euros en bonos dentro de los índices de crédito europeos y concentran casi el 10% de toda la nueva deuda en euros emitida por empresas no financieras. El BCE, a través de su blog, ha lanzado una seria advertencia de las implicaciones para el resto de emisores europeos, tanto empresas como países.

Pese a que por ahora el mercado europeo ha absorbido sin demasiadas dificultades la llegada masiva de deuda de las grandes tecnológicas estadounidenses, los autores del blog del BCE advierten de que el escenario puede cambiar a medida que los hiperescaladores acumulen deuda y ganen peso en el mercado de bonos. Su creciente necesidad de financiación podría terminar elevando el coste de endeudamiento del conjunto de la economía e incluso provocar un contagio hacia la deuda soberana y supranacional europea. Todo dependerá, explican, de si la "tarta" disponible para los inversores permanece fija —obligando a las tecnológicas a quedarse con una porción cada vez mayor— o si el mercado es capaz de crecer para absorber toda la nueva oferta.

Si Alphabet, Amazon, Microsoft y el resto de hiperescaladores incrementan sustancialmente sus emisiones, podrían poner a prueba el apetito de los inversores y verse obligados a colocar sus bonos a precios más bajos y con diferenciales de rentabilidad más amplios, explican. Además, la expectativa de que en el futuro llegue todavía más deuda puede agravar el fenómeno: los inversores pueden negarse a comprar hoy a determinados diferenciales si creen que dentro de unos meses podrán obtener una prima mayor, comentan con preocupación.

Las investigadores del BCE advierten de que los balances y las carteras de los inversores no son ilimitados. Para hacer hueco a grandes colocaciones de deuda tecnológica, los gestores pueden verse obligados a reducir sus posiciones en bonos de otras compañías. Esto podría generar un efecto de crowding out o desplazamiento que "eleve los costes incluso para emisores de industrias no relacionadas" con la inteligencia artificial.

Por ahora, la exposición de los inversores de la zona euro a esta deuda sigue siendo relativamente reducida, aunque está aumentando con rapidez. Los hiperescaladores concentraron el 15% del incremento de las tenencias domésticas de bonos corporativos denominados en euros durante los doce meses terminados en marzo de 2026, con una demanda especialmente fuerte procedente de fondos de pensiones y aseguradoras. Para este tipo de inversores, que buscan activos de elevada calidad crediticia y vencimientos largos, la deuda de las grandes tecnológicas puede convertirse incluso en "una posible alternativa" a determinados activos tradicionalmente considerados refugio y apuntan directamente a los bonos soberanos.

Existe además un tercer mecanismo, más técnico pero potencialmente importante: el funcionamiento de los índices de renta fija. A medida que los hiperescaladores aumenten su peso en estos índices, los fondos pasivos y los gestores que replican índices de referencia tendrán que incrementar mecánicamente sus compras de deuda tecnológica. El blog del BCE advierte de que este reajuste puede "intensificar la presión sobre otros bonos" y terminar influyendo también en sus diferenciales de crédito

EEUU es un ejemplo del riesgo para Europa

La preocupación del BCE tiene fundamento. En agosto, el mercado de deuda estadounidense se ha tensionado rápidamente, y uno de los principales motivos que han defendido los analistas para explicar el aumento de las rentabilidades a vencimiento de la deuda soberana de Estados Unidos ha sido el incremento de las emisiones de deuda corporativa, impulsado, principalmente, por las empresas que están llevando a cabo fuertes inversiones para desarrollar la IA.

El mismo aumento de las rentabilidades a vencimiento de la deuda americana se ha contagiado a la deuda europea, pero la amenaza que presenta el BCE va más allá: que el motivo de la tensión en la deuda de Estados Unidos ahora se exporte directamente a Europa, y no sólo como un contagio por lo que está ocurriendo en el otro lado del Atlántico.

El aumento de las rentabilidades de la deuda por la ola de emisiones corporativas se explica por la vieja teoría conocida como "efecto expulsión", que plantea que, ante una demanda limitada, si el estado emite mucha deuda, esta fuerza compradora se puede secar para los bonos de empresas privadas. Este "efecto expulsión", sin embargo, ahora parece que se puede producir a la inversa, desde el sector privado hacia el público, y forzar a los gobiernos a competir con la deuda corporativa, ofreciendo rentabilidades más altas.

Si países con una situación fiscal complicada, como es el caso de Francia, han sufrido en agosto la presión que llegaba por el contagio estadounidense, el problema ahora es que pueda sumarse la propia emisión de las empresas americanas en euros, en los mercados europeos.

El temor al aumento de las emisiones corporativas está justificado: sólo las empresas con grado de inversión en su calificación han lanzado más de 1,5 billones de dólares en deuda en lo que va de 2026, por encima de los niveles del año pasado, en este mismo punto, en un 36%.


Madridicon-related 
https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/14010921/08/26/el-bce-alerta-que-ola-de-emisiones-de-los-hiperescaladores-de-la-ia-puede-engullir-el-ahorro-europeo-y-encarecer-la-financiacion-de-paises-y-empresas.html

martes, 1 de septiembre de 2026

La guillotina resurge: claves para entender la oposición a los centros de datos para la IA

 

Desde una guillotina en Oregón hasta una campaña de un zoo en Nashville, la oposición vecinal se recrudece contra los centros de datos / elEconomista


  • La oposición vecinal ya ha logrado paralizar proyectos con moratorias e incluso prohibiciones en varias ciudades
  • El enorme consumo de electricidad y agua de estos complejos y su impacto ambiental alimentan el rechazo vecinal


"No me siento seguro". Con esas palabras, un portavoz de Verrus abandonó una reunión de vecinos para debatir la construcción de un centro de datos de inteligencia artificial en Salem, Oregón, después de que una guillotina apareciera entre los manifestantes. La réplica del instrumento fue arrastrada en bicicleta hasta las inmediaciones del Ayuntamiento durante la reunión convocada para discutir el proyecto Oakline at Mill Creek, valorado en 5.100 millones de dólares y con una superficie prevista de unas 75 acres, alrededor de 30 hectáreas.

La imagen resumió de forma gráfica el creciente rechazo que despierta una infraestructura imprescindible para la carrera por la inteligencia artificial. La reunión se prolongó durante más de seis horas y la tensión llegó a tal punto que los representantes de Verrus tuvieron que irse del lugar escoltados por la policía. Poco después, Salem aprobó una moratoria de un año para estudiar nuevas reglas sobre centros de datos.

Goldman Sachs calcula que la demanda eléctrica de los centros de datos estadounidenses pasará de 31 gigavatios en 2025 a 66 gigavatios en 2027, impulsada principalmente por la expansión de la inteligencia artificial. Si esa demanda media se mantuviera durante todo el año, equivaldría a unos 578 teravatios-hora de electricidad, lo que representa 2,3 veces los aproximadamente 256 TWh que consume España en un año.

La principal protesta es el impacto ambiental. Por ejemplo, se encuentra el nuevo centro de datos que Amazon proyecta en Pecos County, Texas, cuya electricidad procederá de una planta propia de gas natural con 35 turbinas y hasta 7,65 GW de capacidad. La instalación tiene autorización para emitir hasta 33 millones de toneladas de CO? al año, un volumen comparable a las emisiones anuales de países como Suiza, Irlanda o Bulgaria. De alcanzar ese máximo, la planta se convertiría en la mayor fuente individual de gases de efecto invernadero de Estados Unidos.

El impacto ambiental de estos complejos, sin embargo, no se limita a las emisiones de dióxido de carbono. El primer problema es la electricidad: miles de servidores y, especialmente, los procesadores utilizados para entrenar y ejecutar modelos de IA requieren enormes cantidades de energía. La Agencia Internacional de la Energía calcula que los centros de datos consumieron unos 415 TWh en todo el mundo en 2024 y prevé que esa cifra se duplique hasta 2030.

El segundo problema es el calor. La electricidad utilizada por los procesadores acaba transformándose en energía térmica, por lo que las instalaciones necesitan sistemas de refrigeración permanentes. Estos consumen a su vez electricidad y, dependiendo de la tecnología empleada y de las condiciones locales, pueden requerir grandes cantidades de agua. A ello se suma la construcción de edificios, subestaciones, líneas eléctricas y carreteras, así como la fabricación de servidores, chips y baterías.

Existe otro problema: cómo se genera esa electricidad. La expansión de la IA está obligando a buscar nuevas fuentes de energía y, en algunos lugares, a construir centrales de gas junto a los centros de datos. Esto puede convertir una demanda informática en una nueva fuente de emisiones contaminantes. La propia AIE advierte de que el crecimiento de los centros de datos está empezando a encontrarse con cuellos de botella físicos, desde transformadores y turbinas de gas, hasta conexiones a la red eléctrica.

Oposición estadounidense

Salem no es una excepción. En Nashville, Tennessee, una campaña del zoo contra un centro de datos situado junto a sus instalaciones reunió más de 563.000 firmas y terminó contribuyendo a la aprobación de una moratoria municipal. El desarrollador, DC Blox, ha demandado posteriormente a la ciudad.

En Utah, la oposición vecinal consiguió que el inversor Kevin O'Leary aceptara reducir a la mitad el tamaño previsto de su proyecto Stratos, que inicialmente contemplaba 40.000 acres, una superficie equivalente aproximadamente a la mitad de Salt Lake City.

Y en California, Monterey Park ha ido todavía más lejos: la ciudad aprobó una prohibición de nuevos centros de datos después de una campaña vecinal que llevó el asunto a las urnas.

La guillotina de Salem es más que una imagen llamativa. Es el símbolo de un conflicto que empieza a extenderse por Estados Unidos: la carrera por construir la infraestructura de la IA está chocando con los límites de la electricidad, el agua, el territorio y la paciencia de las comunidades que deben alojarla.


https://www.eleconomista.es/economia/noticias/14007721/08/26/la-guillotina-resurge-claves-para-entender-la-oposicion-a-los-centros-de-datos-para-la-ia.html

lunes, 31 de agosto de 2026

La paradoja de Google: sus propios equipos dudan de sus herramientas de IA


Logo de Google. 
(EFE/Godofredo A.Vasquez)



Un grupo de GoogleDeep creó un formulario para que los candidatos hicieran llegar directamente a personas sus currículums ante el riesgo de que la IA cometiera errores en la selección



El crecimiento de la inteligencia artificial (IA) ha llegado a los equipos de contratación. En el caso de Google, promocionan sus propias herramientas de IA como una forma de examinar más rápidamente a los posibles candidatos a entrar a la compañía de Silicon Valley. Pese a todo esto, ya son varios los trabajadores que no quieren depender del uso de la tecnología para contratar a personal.

Según Bloomberg, han tenido acceso a documentos que los equipos de Seguridad y de IA de Google, cuyos objetivos son los de mitigar los riesgos de la IA, están divulgando a candidatos a los que aplican a vacantes de la compañía norteamericana. Se trata de varios formularios especiales, que instan a rellenar a los candidatos a un puesto ante el riesgo de que puedan ser eliminados por los sistemas de IA de la propia compañía.

El documento contenía la siguiente advertencia: "Por favor, no difundáis este documento". "Contamos con un sistema de solicitudes en el que existe una probabilidad de que tu currículum sea descartado por error o sea demasiado tarde para que llegue a nosotros", también añaden que "rellenar este formulario garantiza que una persona real del equipo pueda ver tu solicitud". Desde Google han confirmado que el objetivo de la empresa al contar con estas herramientas es contratar al personal más cualificado, no el de descartar a candidatos de forma errónea.

Para el personal de recursos humanos se abre una paradoja nueva con la IA. La veloz adaptación de estos programas ha provocado que algunos equipos puedan temer por sus puestos de trabajo. Sin embargo, el uso de la IA ante estos procesos puede ser confuso dependiendo de cómo se clasifique a los potenciales candidatos. Google ha comenzado a promocionar sus herramientas como "una forma de ahorrar tiempo al departamento de Recursos Humanos".

Pese a esto, los sistemas de elección de IA han sido objeto de críticas por su potencial discriminatorio hacia los posibles candidatos. Y es que estas tecnologías pueden hacer un sesgo basado en el nombre de los potenciales trabajadores para la compañía. De hecho, la empresa Workday ya se enfrenta a demandas en las que sus sistemas de contratación seleccionaban a sus aspirantes en función de su raza o edad. La compañía ha rechazado estas alegaciones y se ampara en que humanos realizan esas decisiones.

Desde el equipo de Google DeepMind son cautelosos con esta posibilidad y advierten a la compañía y solicitantes que, sin el uso de la IA, podrían tener más oportunidades. El formulario en contra de la inteligencia artificial contenía el siguiente mensaje: "Un ser humano de verdad leerá este mensaje, a estas personas les cansa mucho leer respuestas generadas por modelos de lenguaje, ya que suenan muy parecidas".


domingo, 30 de agosto de 2026

¿Cómo serán los seres humanos del futuro?


Andriy Onufriyenko/Jackyenjoyphotography vía Getty Images


¿Seguimos evolucionando los seres humanos? ¿Podrían las futuras generaciones ser más pequeñas o más altas, tener características diferentes o incluso estar diseñadas genéticamente según especificaciones concretas?

A medida que la civilización se ha desarrollado, muchas de las presiones de la selección natural que antaño moldearon nuestra especie (enfermedades, hambrunas y duras condiciones ambientales) se han reducido gracias a la medicina moderna, el saneamiento y el acceso confiable a los alimentos.

Pero Jason Hodgson, antropólogo y genetista evolutivo de la Universidad Anglia Ruskin en Reino Unido, afirma que la evolución continúa "inequívocamente" en la actualidad.

Podemos afirmar esto porque ciertos genes se están volviendo más comunes en algunas poblaciones.

Esto ocurre a lo largo de muchas generaciones, por lo que "nadie va a presenciar un cambio evolutivo durante su vida".

Variación humana

Briana Pobiner, paleoantropóloga del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian en Estados Unidos, afirma que la dieta ha desempeñado un papel fundamental en nuestra evolución reciente.

"Alrededor de un tercio de la población mundial puede digerir la leche en la edad adulta", afirma, mientras que hace entre 5.000 y 10.000 años, casi nadie podía. "Se trata de un cambio evolutivo increíblemente rápido", agrega.

Esto se produjo cuando los humanos comenzaron a criar animales lecheros. Durante las épocas de hambruna, aquellos que podían digerir la leche, rica en grasas y proteínas, tenían más probabilidades de sobrevivir y transmitir esos genes, que "se propagaron muy rápidamente", explica Pobiner.

Otros factores ambientales también han afectado la evolución humana desde tiempos aún más remotos.

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Investigaciones sugieren que los humanos desarrollaron diferentes tonos de piel en diferentes climas para poder producir suficiente vitamina D.

Cuando nuestra especie migró a diferentes partes del mundo desde África hace miles de años, se encontró con una variedad de climas diferentes y desarrolló nuevas adaptaciones físicas.

Por ejemplo, la piel más clara evolucionó en zonas con menos luz ultravioleta para ayudar a sintetizar la vitamina D.

La variación local se desarrolló "a partir del distanciamiento entre las personas", explica Hodgson.

"Ahora todos hemos vuelto a unirnos de diversas maneras: a través de la migración, la globalización y demás", señala.

Esta globalización implica que es posible que veamos una disminución de la variación biológica.

No obstante, las cosas no son necesariamente tan sencillas.

Hodgson investiga un fenómeno llamado apareamiento selectivo, que describe "cuando los organismos eligen preferentemente parejas más parecidas a ellos mismos".

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Hodgson cree que si se detuviera el apareamiento selectivo, la globalización podría conducir a una menor variación biológica entre los seres humanos.

Hodgson afirma que el apareamiento selectivo puede "potenciar" cualquier selección natural que ya esté ocurriendo, ayudando a impulsar ciertos rasgos en una población.

Investigadores han observado, por ejemplo, que "cuanto más alto seas, más probable es que tu cónyuge sea más alto".

"Se ha demostrado que la altura, el peso, la estructura facial y muchas otras características son selectivas en algunos grupos, pero no en otros", indica, lo que "en última instancia, influye en la frecuencia de los genes".

Parte de esto se debe a razones sociales y culturales como, por ejemplo, que las personas se casen dentro de su grupo étnico.

Y estos factores pueden estar cambiando en algunas poblaciones.

"Hay muchísimas cosas sucediendo que afectan a la evolución humana todo el tiempo", reflexiona Hodgson.

"En manos humanas"

Hay algunas decisiones que tomamos que no afectan a la evolución.

"Si vas al gimnasio, haces ejercicio y desarrollas músculos grandes, eso no significa necesariamente que vayas a transmitir los genes de los músculos grandes a tu descendencia", explica Pobiner.

Desde la ortodoncia hasta los procedimientos cosméticos, muchos rasgos pueden ahora modificarse en el transcurso de una sola vida, moldeados por las preferencias sociales más que por la selección natural.

A nivel mundial, en 2024 se realizaron cerca de 38 millones de procedimientos estéticos, tanto quirúrgicos como no quirúrgicos, según la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS, por sus siglas en inglés).

Esto representa un aumento de 40% con respecto a 2020.

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La cirugía de párpados se convirtió en el procedimiento quirúrgico estético más popular en 2024, según una encuesta global de la ISAPS.

Esta creciente capacidad para mudar nuestra apariencia significa que "no necesariamente te ves como tus genes dicen que deberías verte", dice Thomas Mailund, exprofesor de bioinformática en la Universidad de Aarhus en Dinamarca.

En el futuro, puede que no se trate solo de retoques superficiales en nuestra apariencia.

Los científicos están utilizando una técnica llamada CRISPR para editar genes humanos.

Funciona esencialmente como unas tijeras moleculares guiadas: una parte localiza el ADN objetivo y la otra lo modifica.

La tecnología está mejorando y ya se utiliza para tratar un número limitado de afecciones genéticas, como ciertos trastornos sanguíneos.

Si avanzara lo suficiente y se generalizara su disponibilidad, algún día, en teoría, sería posible modificar aún más rasgos humanos a nivel genético, no gradualmente a lo largo de muchas generaciones, sino deliberadamente, en un solo paso.

Y si hiciéramos esto en las células germinales, aquellas que se convierten en espermatozoides y óvulos, cualquier modificación genética podría incluso ser heredada por las generaciones futuras.

Pero aún estamos lejos de poder hacerlo de forma segura y con resultados garantizados, y la técnica plantea preocupaciones éticas sobre los "bebés de diseño" y la estigmatización de las discapacidades, entre muchas otras inquietudes.

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La tecnología CRISPR, que es muy costosa, está aprobada en algunas partes del mundo para tratar trastornos sanguíneos como la anemia falciforme.

"Actualmente existe un consenso prácticamente unánime para no hacer esto en humanos; sería completamente antiético", afirma Hodgson.

Pero especula que es algo que podría cambiar en el futuro.

"Dentro de 5.000 años (...) probablemente ocurrirá lo contrario, supongo: llegará un momento en que la edición del genoma dejará de ser poco ética y pasará a ser poco ética no hacerlo, porque podremos eliminar enfermedades hereditarias", vaticina.

Si esta tecnología se generaliza, incluso podría dar a los padres la opción de elegir el aspecto físico de sus hijos mediante la edición genética para seleccionar los rasgos deseables.

"Creo que el futuro de la evolución humana, en un sentido amplio, cambiará radicalmente hasta convertirse en algo que estará en manos de los humanos, pero aún estamos muy lejos de ese punto", sostiene.

"Espero no ver nada de esto durante mi vida", añade.

¿Nueva especie?

Mailund afirma que es imposible predecir cómo serán los humanos en el futuro sin saber cómo cambiará nuestro entorno.

Si hablamos de un futuro muy lejano, puede incluso que nos convirtamos en una nueva especie.

Hace un millón de años, especies humanas como el Homo erectus poblaban el planeta. Nuestra propia especie, el Homo sapiens, no surgió hasta hace unos 300.000 años.

"Así que esperen un millón de años. Ahí nuestros descendientes estarán tan alejados de nosotros como el Homo erectus lo está de nosotros", asegura Mailund.

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El Homo erectus fue el primero de nuestros antepasados en tener proporciones corporales similares a las humanas y existió hasta hace al menos 250.000 años.

Aun así, advierte, las diferencias entre especies podrían ser menos evidentes de lo que pensamos.

"Si estuvéramos frente a un Homo erectus, no estoy completamente seguro de que pudiéramos reconocer que es drásticamente diferente", piensa.

Incluso es posible que nuestra especie se divida en dos si, por ejemplo, algunos de nosotros nos estableciéramos en un nuevo entorno como el espacio.

"Si vives en la Luna, la gravedad es baja. En Marte, también. Tienes que adaptarte a eso", explica Mailund.

Para que realmente se pudiera observar el desarrollo de una nueva especie, estas poblaciones tendrían que estar completamente aisladas de las que habitan la Tierra durante muchas generaciones.

Pero ¿y si no dejáramos la evolución al azar en absoluto?

Con la posibilidad de cambiar nuestros genes mediante la tecnología, Mailund cree que "la verdadera pregunta es qué elegiremos y no qué nos hará la biología".

Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

    • Catherine Heathwood
    • Título del autor,Servicio Mundial de la BBC
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 7 min
  • https://www.bbc.com/mundo/articles/ce375g4n17vo