viernes, 23 de enero de 2026

La experiencia de pasar una noche en el faro de una isla desierta en la Bretaña

 


Escalera en forma de caracol en el interior del faro de la Île Vierge
Luca Lumaca



La Île Vierge, al norte del Finisterre bretón, conserva dos faros y una promesa: la de dormir con el Atlántico como única compañía


El marino que conduce su pequeña lancha hacia el faro tiene el rostro afilado por el salitre. Habla poco; el mar y el viento ya se encargan de las conversaciones. No escatima en bonjours pero no sonríe: no quedaría entonado con el agua color Bretaña ni con el dramatismo bergmaniano del paisaje que se abre al acercarse a la Île Vierge, donde un faro de piedra oscura emerge como un coloso, guardián del fin del mundo. El barquero apaga el motor, deja a los visitantes sobre la losa de granito y se aleja sin ceremonia, con un preciso à bientôt.

La isla —seis hectáreas de roca, hierba baja y compacta como moqueta, frente al pequeño pueblo de Plouguerneau, en la costa norte de Bretaña— es propiedad del Conservatoire du littoral. Aquí se levantan dos faros: el pequeño y más antiguo, y el grande, el más alto de Europa y el mayor del mundo construido en piedra tallada, 82,5 metros exactos. Su interior se enrosca alrededor de una escalera de caracol de 365 peldaños con paredes revestidas de 12.500 placas de opalina celeste —mezcla de vidrio y huesos de oveja— que hacen respirar la piedra. Tecnología poética del siglo XIX.

Los dos faros de La Île Vierge
Los dos faros de La Île ViergeLuca Lumaca

El faro pequeño se encendió por primera vez el 15 de agosto de 1845, día de la Asunción, origen del nombre de la isla. Su luz fija alcanzaba catorce millas, pero medio siglo después quedó relegado a hermano menor cuando el aumento del tráfico y los escollos del litoral exigieron levantar una nueva torre: un gigante de granito autóctono que, desde 1902, barre el norte del Finisterre bretón, con un destello blanco cada cinco segundos y un alcance de unos 42 kilómetros en noches claras. Un código morse que la costa sigue enviando al mar.

La arquitectura del gigante de Bretaña guarda también un secreto de relojería: gira la plataforma entera de lentes de Fresnel —cuatro, en este caso— alrededor de una bombilla modesta de 250 vatios, prueba de que no hacen falta potencias desmesuradas para gobernar la noche si el óptico hizo bien su trabajo. La intermitencia cada cinco segundos tampoco es capricho, sino una firma necesaria en un litoral sembrado de luces, cada una distinguida por su ritmo.

Durante décadas, el pequeño faro fue también hogar de los fareros, donde se vivía y trabajaba en perfecta soledad. Una labor hecha de guardias, rotaciones y viento. En Bretaña el cursus honorum era conocido: faro en tierra, paraíso; faro en isla, purgatorio; faro en pleno mar, infierno. Esta progresión de carrera farera fue interrumpida por la automatización que en 2010 selló definitivamente una era. Desde entonces, la luz se activa a la caída del día y el mecanismo gira sin manos.

Hoy, en la Île Vierge se puede alojar en esa antigua morada, un edificio blanco de piedra encalada, suelos de losas de granito y bóvedas austeras, transformado en un ecogîte de 150 m² para nueve personas y un bebé, completamente alimentado por energía eólica y fotovoltaica y con reciclaje de agua. La residencia mantiene el encanto de museo habitable. Es sobria y es deliberado: antes que boutique hotel, esto es patrimonio vivo que un equipo de canteros, carpinteros y herreros locales ha devuelto a circulación para durar.

Dormir en el faro es una experiencia única
Dormir en el faro es una experiencia únicaLuca Lumaca

El lujo aquí no está tanto en las elegantes camas con dosel de madera del siglo XIX, ni en las cálidas chimeneas, sino, sobre todo, en la posibilidad de vivir la experiencia del aislamiento: la privacidad, la desconexión y el horizonte infinito. Una puerta en la segunda planta abre a la escalera que sube al antiguo faro, hasta alcanzar una cúpula acristalada: una atalaya privada para amaneceres y puestas sobre la Costa de las Leyendas, el mar de Iroise, la Mancha y la propia torre grande. Esas vistas no tienen precio. O bien, entre 640 y 740 euros la noche, por un máximo de dos, es lo que hay que pagar para reservar todo el conjunto.

Las mareas mandan en Bretaña y tanto las visitas al faro mayor como los embarques para quienes se alojen en la casa se programan en función de su humor; unas tres veces al año la bajamar concede incluso un pasillo efímero y se puede llegar a pie, rito que los lugareños celebran con prudencia y botas. Así, si el tiempo acompaña, la isla Virgen recibe visitas guiadas una vez al día: la barca atraca en el pequeño embarcadero, despidiéndose para volver solo a la hora acordada. Los que se quedan a dormir, en cambio, son unos pocos afortunados, que al atardecer se quedan completamente solos.

Vistas desde el interior del faro
Vistas desde el interior del faroLuca Lumaca

Otra versión del origen del nombre de la isla habla de un antiguo convento de franciscanos que intentaron, en vano, cultivar un suelo, precisamente, virgen. Y así se quedó. Aquí reinan gaviotas reales, ostreros y otras especies protegidas que colonizan la roca para su nidificación con la misma determinación con la que el viento ocupa y sopla en cada grieta, produciendo un silbido constante al que te acostumbras. Alojarse en un faro se ha vuelto una experiencia posible en distintos rincones del mundo, pero aquí adquiere otro sentido: la soledad es real y el horizonte, absoluto.

Al anochecer, la casa se encoge de sonidos suaves: puertas que respiran, madera que asienta. Difícil dormir y renunciar a ser custodios atentos de un pedacito de mundo: de alguna manera, el espíritu farero se insinúa. Entre las olas del Atlántico y el ojo luminoso de la isla: una torre un tanto inquietante, como la de Mordor, y al mismo tiempo un tótem que tranquiliza. Su destello no alumbra la cama, pero vela; los faros siempre han hecho eso, vigilar sin molestar.

El sentimeinto de soledad es absoluto
El sentimeinto de soledad es absolutoLuca Lumaca

Puesto que todo tiene que venir de fuera, los huéspedes llevan consigo sus abastecimientos. No obstante, en la mesa suele esperarles una caja de bienvenida que condensa Bretaña: ostras frescas, pan, mantequilla salada, patés y confituras de algas, vino blanco y sidra. Se come mirando al horizonte y, si llueve —no exactamente una excepción por estos lados—, los grandes salones de la casa son un marco perfecto para disfrutar la experiencia. Eso sí, las conchas vacías se devuelven al mar: procesión laica, gesto simple, circuito breve, manual de buenas maneras del litoral ostrero.

Con las primeras luces de la madrugada, el faro mayor se apaga y el día entra, puntual, regulando sus deberes al compás de las mareas. Los pájaros patrullan sus rutas; lo que anoche parecían estrellas bajas en el horizonte se revela, con la claridad del alba, como las casas blancas de la bahía de Plouguerneau. Llega el barquero para otro relevo: la isla se abre de nuevo a los pocos visitantes que su discreción admite; la casa vuelve a ser museo, a la espera de nuevos fareros por una noche; el viento, como siempre, sigue haciendo su guardia. À bientôt.


Alberto Barbieri

Barcelona

jueves, 22 de enero de 2026

Europa tiene un 'arma' de diez billones de dólares contra EEUU que no se atreve a usar: ¿apretará el gatillo del 'Sell America'?

 



  • Europa posee entre ocho y 12 billones de dólares de activos estadounidenses
  • Algunos lo traen a colación por las amenazas de Trump sobre Groenlandia
  • No es fácil que Europa se decida por apretar el gatillo del 'Sell America'


Europa ha visto de nuevo resquebrajarse el suelo bajo sus pies, en esta ocasión la helada baldosa de Groenlandia. El movimiento sísmico lo ha vuelto a provocar, cómo no, Donald Trump. En su particular empeño por conseguir la gran isla, el presidente de EEUU ha amenazado con nuevos aranceles del 10% a los países europeos que se interpongan en su camino. Defensora siempre de la diplomacia y la negociación, Europa empieza a ver que su postura pacificadora acaba invariablemente en una nueva bofetada del inquilino de la Casa Blanca. Por eso, muchos analistas barajan ahora que el Viejo Continente actúe al fin con algo de determinación. Mientras los líderes europeos hablan de represalias comerciales, sustanciadas en el, esta semana, muy mediático Instrumento anticoerciónhay otro 'arma' a disposición, pero de tal calibre que es difícil que Europa apriete el 'gatillo'.

Ese 'arma' tiene un tamaño que los estrategas estiman entre los ocho y los 12 billones de dólares y responde a un nombre que todo aquel que se asome a los mercados de vez en cuando conocerá. El Sell America o 'vender América' es un remoquete que cogió fama la pasada primavera, cuando Trump llevó a máximos su amenaza de implantar aranceles contra todo el planeta y los activos estadounidenses se resintieron, en la medida en que los inversores extranjeros empezaron a venderlos, ya fuera por venganza y/o por incertidumbre. Aunque el agujero se restañó cuando el presidente de EEUU dio marcha atrás en cierta medida, este 'espantajo' no ha dejado de estar presente y ahora es Europa la que lo puede agitar.

Los países europeos poseen nada menos que el 40% de los bonos del Tesoro estadounidense en manos de extranjeros. Con el caso aparte de Reino Unido, fuera de la UE y con unas tenencias en deuda pública estadounidense de 888.000 millones de dólares, en la Europa continental destacan como tenedores Bélgica (481.000 millones), Luxemburgo (426.000 millones), Francia (376.000 millones) e Irlanda (340.000 millones).

La obcecación de Trump con Groenlandia y su retórica aún más virulenta de lo habitual para un aliado histórico como Europa ha hecho que funcionarios y voces autorizadas hayan deslizado en los últimos días una "militarización del capital", es decir, que Europa tome represalias contra EEUU retirando parte de sus inversiones estadounidenses. En el debate se citan cifras como el déficit de 27 billones de dólares de la Posición de Inversión Internacional Neta (PIIN) que acumula EEUU tras décadas de déficits gemelos.

La PIIN representa el stock de pasivos de EEUU frente a su posición de activos extranjeros. Cuanto más negativa es esta posición, mayor es la vulnerabilidad que la economía presenta frente al exterior, salvo que uno sea EEUU y mantenga la posición de privilegio que otorga el dólar. No obstante, la erosión en la confianza del dólar y los movimientos de China, Rusia y otras potencias emergentes abren la puerta a que el 'rey de las divisas' y EEUU pierdan esta ventaja de décadas que permite financiar año tras año grandísimos déficits comerciales y una posición deudora neta gigante sin generar problemas.

Si los europeos se paran a pensar, son miles o cientos de miles los que tienen de forma directa o indirecta acciones de Apple, Netflix o bonos americanos. Esto es porque la Unión Europea lleva años cosechando enormes superávits por cuenta corriente que se han ido convirtiendo en una posición de inversión internacional neta positiva, una acumulación de riqueza que se ha producido de forma 'desordenada' o descentralizada, mejor dicho, pero que si quisiera usarse de forma centralizada (como un 'arma' financiera) podría tener cierto impacto en los mercados americanos. Al final, cada euro que compra una acción de Apple o un bono del Tesoro es un euro que está financiando a EEUU y permitiendo que sus empresas y Gobierno se financien a un menor coste del que lo harían si no fuera por estos capitales europeos que entran en tromba en EEUU.

George Saravelos, uno de los economistas estrella de Deutsche Bank, recuerda en una nota para clientes a la que ha tenido acceso elEconomista.es que "Europa es dueña de Groenlandia y también posee una gran cantidad de bonos del Tesoro". "Pasamos la mayor parte de 2025 argumentando que, a pesar de toda su fortaleza militar y económica, EEUU tiene una debilidad clave: depende de otros para pagar sus cuentas mediante grandes déficits externos. Europa, por otro lado, es el mayor prestamista de EEUU: los países europeos poseen al menos ocho billones de dólares en bonos y acciones estadounidenses, casi el doble que el resto del mundo en conjunto", asegura el experto de Deutsche Bank.

En un entorno donde la estabilidad geoeconómica de la alianza occidental se ve perturbada existencialmente, no está claro por qué los europeos estarían tan dispuestos a desempeñar este papel, asegura Saravelos. Los fondos de pensiones daneses fueron de los primeros en repatriar dinero y reducir su exposición al dólar el año pasado por estas fechas. Con la exposición al dólar aún muy elevada en toda Europa, los acontecimientos de los últimos días tienen el potencial de fomentar aún más el reequilibrio del 'billete verde'.

"Desde nuestra perspectiva, el punto clave a observar en los próximos días será si la UE decide activar su instrumento anticoerción, poniendo sobre la mesa medidas que afecten a los mercados de capitales. Con la posición de inversión internacional neta de EEUU en mínimos históricos, la interdependencia mutua entre los mercados financieros europeo-estadounidenses nunca ha sido mayor. La instrumentalización del capital, en lugar de los flujos comerciales, sería, con mucho, la más perjudicial para los mercados", advierte el economista del banco alemán. Más a las claras lo dice Kit Juckes, estratega cambiario jefe de Société Générale: "El déficit neto de inversión internacional de EEUU es enorme y supone una amenaza potencial para el dólar, pero solo si los titulares extranjeros de activos estadounidenses están dispuestos a sufrir pérdidas financieras".

El propio secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, ha instado a la calma en medio de la creciente disputa transatlántica, pidiendo a los aliados que respeten sus acuerdos comerciales y desestimando las sugerencias de que Europa tomará represalias enérgicas deshaciéndose de los bonos del Tesoro estadounidense. "Estoy seguro de que los líderes no escalarán la situación y que esto funcionará de una manera que termine en una muy buena situación", ha dicho Bessent en el Foro de Davos.

Es más fácil hablar que actuar

Como suele ocurrir en la vida, es más fácil hablar que actuar. Lo cierto es que Europa no tiene tan fácil apretar el 'gatillo' del Sell America. La mayor parte de estos activos están en manos de fondos privados ajenos al control de los gobiernos y, en cualquier caso, una medida así probablemente también perjudicaría a los inversores europeos. Por lo tanto, la mayoría de los estrategas creen que es poco probable que los responsables políticos lleguen a tal extremo, dada su amplia reticencia a enfrentarse a Trump desde su regreso al poder hace un año.

"La última publicación estadounidense sobre la PIIN es instructiva. De los 3,2 billones de dólares de aumento de los pasivos estadounidenses en el tercer trimestre del año pasado, aproximadamente la mitad se debió a los efectos de la valoración de los activos estadounidenses. Esos efectos de valoración son la razón por la que los compradores europeos están en los mercados de activos estadounidenses. Y hasta que las perspectivas de rendimiento de esos activos cambien significativamente, es poco probable que veamos una salida significativa de capital europeo de EEUU. Al mismo tiempo, observamos que el sector oficial extranjero lleva ya un tiempo vendiendo bonos del Tesoro estadounidense, pero se ha visto desbordado por la demanda del sector privado", analiza Chris Turner, estratega de divisas de ING.

También desde ING, Carsten Brzeski y Bert Colijn ensalzan a Europa como "el mayor prestamista de EEUU", algo que "no solo ilustra la profunda interdependencia entre EEUU y Europa, sino que también muestra que, al menos en teoría, Europa también tiene influencia sobre EEUU". Pero ahí acaba lo 'bueno'. "Si en la práctica Europa se embarcara realmente en una campaña de Sell America es una cuestión completamente diferente. La UE tiene muy poco que hacer para obligar a los inversores del sector privado europeo a vender activos en dólares estadounidenses; solo podría intentar incentivar las inversiones en activos en euros", admiten.

Unas dudas que también hacen suyas en Capital Economics: "Seguimos siendo escépticos respecto a que la UE o el Reino Unido respondan vendiendo masivamente bonos del Tesoro. La mayoría de los activos estadounidenses están en manos de gestores de fondos privados europeos que dan prioridad a la rentabilidad por encima de la política. Sin una directiva del Gobierno central, es poco probable que se produzca una desinversión masiva, sobre todo por el daño potencial que podría causar al valor de los activos estadounidenses restantes. Y, en la práctica, es probable que la Reserva Federal de EEUU intervenga para comprar el exceso de oferta y limitar los efectos en el mercado".

En un análisis separado, Andrew Kenningham, estratega de Capital Economics subraya que, aunque Trump coloque invariablemente a Europa en una situación incómoda, "sospechamos que los gobiernos europeos seguirán queriendo mantener a EEUU de su lado por otras razones, en particular su apoyo a Ucrania". Esta nueva sacudida puede llevar, todo lo más, a los políticos europeos a hablar de nuevo de reducir su dependencia de EEUU en otras áreas, desde la defensa hasta los sistemas de pago, contempla el analista. En lo tocante a un posible acercamiento a China, Kenningham abre la puerta a una aproximación "táctica" por parte de Europa. Sin embargo, destaca, Europa aún tiene importantes rencillas con China, en particular su apoyo a Rusia.

"La realidad es que Europa sigue dependiendo de EEUU en muchos sentidos, tanto desde el punto de vista económico como de seguridad. Esta fue probablemente una de las razones principales del acuerdo de la UE el verano pasado para firmar un acuerdo comercial con Washington que no benefició a Europa. Queda por ver si la nueva amenaza arancelaria y la situación en Groenlandia serán el punto de inflexión que finalmente desencadene la unidad europea y el auge de Europa como potencia geopolítica", deslizan con poca esperanza Brzeski y Colijn desde ING.

Saravelos pone el broche desde Deutsche: "Recuerden la Conferencia de Seguridad de Múnich. Fue el discurso del vicepresidente estadounidense en Múnich el año pasado el que resultó ser el catalizador indirecto de una aceleración del gasto en defensa europeo. ¿Podría ser Groenlandia este año la que catalice una aceleración de la cohesión política europea? Cabe destacar que los dos líderes de los partidos euroescépticos de extrema derecha en Alemania y Francia han sido muy críticos con los recientes acontecimientos. El grado en que surja una estrategia europea unificada en los próximos días para abordar la presión estadounidense será una señal clave a corto plazo. En cualquier caso, compartimos los argumentos a largo plazo de que el enfoque estadounidense podría estar aumentando las perspectivas de cohesión política europea a largo plazo".


https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/13735521/01/26/europa-tiene-un-arma-de-diez-billones-de-dolares-contra-eeuu-que-no-se-atreve-a-usar-apretara-el-gatillo-del-sell-america.html

miércoles, 21 de enero de 2026

¿Es Trump el problema? El comercio interior europeo se contrae mientras crece fuera de la UE

 

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de EE U, Donald Trump, durante un encuentro el pasado 27 de julio en el club de golf del líder republicano en la localidad escocesa de Turnberry.Andrew Harnik (Getty Images)



Los intercambios entre países europeos han bajado desde 2023 debido a la anemia económica y los “aranceles autoinfligidos”


El proyecto europeo se ha forjado a golpe de crisis, no tanto a pesar de ellas, sino a lomos de sus sacudidas. El estancamiento económico de los 80 hizo fructificar la idea de que era el momento de avanzar en la construcción europea. Jacques Delors, uno de los padres fundadores de este invento y entonces presidente de la Comisión, visitó la decena de capitales que entonces formaban el club y planteó tres posibles proyectos: construir una unión monetaria, impulsar una defensa común o, sencillamente, una reforma institucional que permitiese extender el método de voto de mayoría cualificada. Como no encontró la unanimidad que sí había existido en el 46, Delors planteó: “¿Por qué no creamos un mercado único verdadero? Recuerden que en los últimos cinco años, entre ustedes 10, han perdido un millón y medio de empleos”.

Y el plan les convenció. Delors, impulsor de la Europa sin fronteras, consideraba que el mercado único era la verdadera piedra angular de la UE, ya que la economía había logrado impulsar la integración más allá de “proyectos puramente políticos”. En 2012, al cumplirse 20 años del mercado único, el gran europeísta, fallecido ahora hace dos años, creía que hacía falta aún una profunda reforma institucional y política.

Treinta después, la integración del mercado sigue todavía sin completarse en productos y sobre todo en servicios. Lo que la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha llamado “aranceles autoinfligidos”, siguen constriñendo el comercio. El huracán arancelario de Donald Trump ha tenido a medio mundo en vilo este 2025. Para Europa, la vuelta del republicano a la Casa Blanca significó el retorno a la condición de rival, otrora aliado. Sin embargo, en materia de comercio, las cifras reflejan otros problemas de fondo: la anemia económica europea y las barreras aún presentes han lastrado las ventas interiores en los dos últimos años, mientras que las exportaciones fuera de la UE han crecido.

Los intercambios entre países europeos se han reducido un 1,3% entre el primer trimestre de 2023 y el segundo de este año (ver gráfico), mientras que, en el mismo periodo, los intercambios entre países europeos y no europeos se han expandido un 3,1%. “En el sector servicios siguen vigentes muchas barreras internas y a eso hay que añadirles que desde 2022 se han relajado los criterios para conceder ayudas de Estado, eso es algo que redunda en el productor local”, explica Raymond Torres, director de Macroeconomía y Análisis Internacional de Funcas, centro de investigación económica de la Fundación de Cajas de Ahorros.


La actividad no ha acabado de despegar en la zona euro, castigada por la invasión rusa de Ucrania y las heridas de una escalada inflacionista, la anemia de su gran locomotora, Alemania, y todas esas dudas por el cambio de orden que significa la Administración de Donald Trump. En 2024 no avanzó más de un 0,7% y este año cerrará a media asta. El Banco Central Europeo mejoró sus previsiones económicas este jueves y las situó en no más que un 1,2% para 2026 y un 1,4% para 2027.

En el mercado extracomunitario se ha dado una dinámica diferente. El balance con el mercado estadounidense no ha resultado tan aciago en el conjunto del año. Ante los temores de los aranceles venideros, el primer trimestre registró un repunte formidable de las ventas de empresas que decidieron acumular existencias. En el trimestre siguiente sí se desplomaron, pero el acuerdo del verano calmó las aguas.

Después de meses de conversaciones, Washington y Bruselas alcanzaron un pacto sobre comercio que pasó por imponer un arancel del 15% sobre la mayor parte de productos europeos que entran en Estados Unidos, a excepción de aeronaves y algunos químicos y agrícolas, entre otros, o el acero y el aluminio, que continúan gravados al 50%. El marco, si bien generó muchas críticas domésticas hacia la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, puso fin a una incertidumbre que tenía a las empresas en vilo a un lado y otro del Atlántico.

Además, como recuerda Paul de Grauwe, profesor en la London School of Economics, el grueso del comercio exterior sigue siendo dentro de países de la zona euro, lo que contiene los daños. “Lo que sí está pasando es que China está redirigiendo parte de sus exportaciones debido a las nuevas barreras con Estados Unidos, y esa sobrecapacidad está yendo a países de Asia, pero también a la UE”, apunta. En cambio, las ventas europeas a China han descendido significativamente respecto a 2022. Si tomamos como base el primer trimestre de ese año, las exportaciones a EE UU se encuentran en el 119%, mientras que en China son el 85% y en el total fuera de la UE el 114%, según datos elaborados por Funcas a partir de Eurostat.

“Lo anómalo no es tanto lo que sucede con los países de fuera de la UE, sino lo que ocurre con el comercio dentro. Y hablamos de cifras en dólares corrientes, en volumen es aún peor”, insiste Torres, que pone como ejemplo el sector seguros o el bancario como mercados que “siguen siendo nacionales”.

El Fondo Monetario Internacional calculó en 2024 que el efecto de las barreras internas equivalen a un arancel del 45% para mercancías y del 110% para servicios, una estimación que ha sido cuestionada por algunos economistas (por ejemplo, el investigador Lorenzo Bini Smaghi), pero que, incluso si se redujese a la mitad, apunta a una problemática de fondo, que ha sido objeto de crítica tanto en el informe Letta (elaborado por el ex primer ministro italiano Enrico Letta) como en el informe Draghi (del expresidente del BCE Mario Draghi). Bini Smaghi señala a otra dificultad: restricciones domésticas que impiden crecer a las compañías al nivel suficiente para ser competitivas más allá de sus fronteras.

Es eso lo que Lagarde llama “aranceles autoinfligidos”. “Estamos constriñendo el tráfico de productos y servicios entre los Estados miembro que se supone que forman un mercado único y eso es lo que necesitamos arreglar, y necesitamos arreglarlo pronto”, señaló Lagarde el pasado noviembre en una entrevista con Financial Times. “Tenemos una habilidad especial a la hora de hacernos eso a nosotros mismos”, ironizó. Agregó que Europa atraviesa en estos momentos una “crisis existencial”, pero, al mismo tiempo, puede convertir este momento de turbulencia en una oportunidad, en “un momento euro, incluso un momento Europa”. Draghi, por su parte, advierte de que los costes del comercio en servicios han bajado un 11% desde mediados de los 90, por debajo del 16% que han bajado de la UE. “La paradoja”, resalta, es que mientras las barreras internas “se han mantenido altas”, han bajado con el exterior.

El Mercado Único de Capitales ha centrado la conversación de los últimos años por el lastre que significa para la competitividad europea, tal y como han puesto de manifiesto los tan traídos y llevados informes de Draghi y Letta, de los que se ha cumplido un año sin avances que reseñar. La economía global ha esquivado una recesión que parecía inevitable durante los tres últimos años, pero Europa afronta un grave problema de incertidumbre y cambio de orden global, un periodo demasiado largo de crecimiento renqueante. O una crisis existencial, en palabras de Lagarde. La principal pregunta para los europeos ahora es: ¿podrá esta servir para otro empujón al proyecto europeo, ese “momento Europa”?





Amanda Mars
Madrid - 29 DIC 2025 - 05:45 CET
https://elpais.com/economia/2025-12-29/es-trump-el-problema-el-comercio-interior-europeo-se-contrae-mientras-crece-fuera-de-la-ue.html

martes, 20 de enero de 2026

Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti: la historia de amor que construyó un imperio de la alta costura

 

Foto: Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti en una imagen de archivo. (Getty)
Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti en una imagen de archivo. (Getty)


El italiano falleció a los 93 años en su villa de Roma, rodeado de sus seres queridos. Giancarlo Giammetti, pese a no ser su pareja desde hace décadas, ha sido el hombre de su vida por varias razones


El mundo de la moda se uniforma de nuevo de riguroso luto para decir adiós al último emperador de la moda: Valentino Garavani ha fallecido a los 93 años. Lo hacía en su famosa villa de Roma, rodeado de sus seres queridos, tal y como versa el comunicado compartido por su propia fundación, la Fundación Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti, el hombre que siempre vivió a su lado y bajo su sombra.

El diseñador con su propio color rojo ha mantenido durante décadas una relación sólida y discreta con Giancarlo Giammetti, su pareja sentimental durante apenas una década y su compañero de vida durante otros 60 más. También su socio profesional. Aunque a menudo se refieren a Giammetti como su “marido”, lo cierto es que su vínculo ha trascendido mucho más allá del terreno sentimental y de las etiquetas formales.


Se conocieron en 1960 en Roma, cuando Valentino era un joven diseñador con grandes ambiciones y Giammetti estudiaba arquitectura. Como se suele decir, fue amor a primera vista, cuando coincidieron por primera vez en el Café París. Desde el principio, su relación se apoyó tanto en lo emocional como en lo creativo. Giammetti pronto se convirtió en el pilar estratégico de la casa Valentino dejando de lado su carrera universitaria, encargándose de la gestión empresarial y permitiendo que el diseñador se concentrara plenamente en su faceta artística.

“Estábamos juntos. Éramos fuerza el uno para el otro. Ese era nuestro verdadero capital”, decía el propio Giammetti en una reciente entrevista para la revista de decoración ‘AD’. Durante su romance, supieron proteger su intimidad y mantener su vida privada alejada del foco mediático. Esa discreción no fue sinónimo de ocultación, sino de una elección consciente por preservar algo que consideraban profundamente personal.


Su relación sentimental solo duró 12 años. “Giancarlo y yo nos entendemos perfectamente, pero su carácter es totalmente contrapuesto al mío. Yo estoy siempre metido en el estudio”, llegó a decir el propio Valentino sobre la razón que llevó a esta ruptura.

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placeholder Pierpaolo Piccioli, Giancarlo Giammetti, Garavani Valentino y Maria Grazia Chiuri. (Getty/Larry Busacca)
Pierpaolo Piccioli, Giancarlo Giammetti, Garavani Valentino y Maria Grazia Chiuri. (Getty/Larry Busacca)

“Tenía apenas 30 años cuando la parte física de nuestra relación terminó, y fue difícil al principio”, dijo el empresario cuando publicó un libro sobre su vida, cuando se supo un poco más del hombre que siempre vivió a la sombra de Valentino. “Pero la madurez y el tiempo hacen que se arreglen todos los problemas. Siempre hemos querido lo mejor el uno para el otro (...) aunque nunca vivimos juntos”.

El hecho de ser ‘el hombre detrás de’ nunca gustó mucho a Giammetti, especialmente cuando salió el documental sobre el diseñador y lo puso en el centro de la conversación. “Giancarlo es el cerebro, Valentino es el talento”. Por aquel entonces, cuando ya ambos habían hablado abiertamente de su sexualidad y su relación sentimental, no dudaron en confesarse el amor que todavía se profesan y les hacía seguir unidos, de una forma u otra, hasta ese día.

“El nuestro es un amor fraterno, una relación que no tiene nada de sexual. Y, sin embargo, permanece un gran amor, antiguo, de supervivencia”, decía Giammetti en la presentación de su libro en Londres.

placeholderGiancarlo Giammetti junto a Gwyneth Paltrow y el diseñador Valentino. (EFE/GIORGIO ONORATI)
Giancarlo Giammetti junto a Gwyneth Paltrow y el diseñador Valentino. (EFE/GIORGIO ONORATI)

“Cuando conocí a Valentino, conocí a dos personas, a Valentino y a Giancarlo Giammetti, su socio durante más de 50 años. Es la relación más increíble que nunca he visto en mi vida”, dijo en una entrevista para ‘EFE’ Matt Tyrnauer, director del documental ‘Valentino, el último emperador’. “Están muy interconectados y tienen una increíble historia, que no es solo de moda, es también sobre el imperio que han construido a lo largo de 50 años”.

La retirada de Valentino de las pasarelas en 2008 marcó una nueva etapa en su relación, dejando ambos de lado sus papeles dentro de la casa italiana. Esto no hizo que dejasen de trabajar juntos. Giammetti siguió al lado de Valentino durante el resto de su vida profesional, que no acabó en ese año. En 2017 aún produjo ‘La Traviata’ y diseñó el vestuario de ‘Violetta’. En todo momento, el arquitecto estaba a su lado.

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Giancarlo Giammetti junto a Valentino. (EFE)

Además del amor, Valentino y Giammetti comparten un fuerte compromiso cultural y filantrópico. Juntos crearon en 2016 la Fondazione Valentino Garavani e Giancarlo Giammetti Foundation, dedicada a promover el arte, la moda y la cultura italiana. Este proyecto refleja cómo su relación ha sabido transformarse en algo que va más allá de lo sentimental, dejando un legado común.

El pasado mes de junio la Fundación abrían un nuevo espacio en Roma, PM 23, dedicado al arte, la moda y la cultura, los tres pilares fundamentales de la Fundación. Se ubica en el número 23 de la piazza Mignanelli, el mismo lugar donde hace décadas Valentino abrió su atelier en 1959 con la ayuda de su padre. Esto era, como el propio Giammetti contó en una entrevista para la revista AD, un proyecto de futuro, cuando perder a Valentino no era opción.