lunes, 5 de octubre de 2026

El mundo empieza a abandonar a Francia: los inversores huyen de una deuda que se ha convertido en un gran peligro para la eurozona

 

Imagen: iStock


  • Grandes gestores reconocen abiertamente que han vendido sus tenencias
  • El bono francés a 10 años ya coquetea con el 5% y toca máximos desde 2002
  • Las elecciones de 2027 aumentan la zozobra y no está claro si el BCE 'aparecerá'


Cuando se creó el euro hace ya casi 30 años, pocos economistas (quizá ninguno) habrían apostado a que Francia sería uno de los grandes problemas para la zona euro. Entonces, Francia y Alemania -el corazón de Europa, se suele decir- estaban entre las economías más desarrolladas (mayor renta per cápita, más competitivas...) de todo el bloque. Dentro de la Unión Europea (un proyecto más amplio que el euro), Francia ha sido un aportador neto de fondos que han ido directos a países mucho menos desarrollados que necesitaban ayuda. Hoy, en 2026, toda esta construcción es en cierto modo incoherente. Francia se ha convertido en una economía enferma. Sigue siendo más rica que la media de la UE, pero por los logros del pasado. Hoy el país se enfrenta a una crisis fiscal que parece no tener solución, con un gasto público disparado y sin visos de recortes relevantes. La situación es tal que los inversores han comenzado a abandonar Francia. El país 'rico' paga hoy más por colocar su deuda que otras economías mucho menos desarrolladas dentro de la misma área monetaria y comercial.

Si Francia pasó en cierto modo de 'puntillas' por la crisis del euro hace ahora una década y media, con los llamados entonces PIGS (cerdos en inglés y siglas en ese idioma de Portugal, Italia, Grecia y España) sucumbiendo en los mercados de deuda, la tortilla se ha dado ahora la vuelta y París ve cómo todos esos países sureños se están financiando más barato que ellos. La combinación de grandes déficits tras la pandemia, un crecimiento económico discreto y una inestabilidad política impropia del país galo que impide fijar una senda creíble de deuda pública (la cifra del 120% del PIB ya casi dobla la de Alemania) ha hecho que todos los focos apunten a Francia... y eso nunca es bueno.

Una oleada de ventas en el mercado mundial de deuda ha alimentado un desplome que afecta a Francia con mayor intensidad y rapidez de lo previsto. La corriente es negativa en todo el planeta y eso exacerba los riesgos en aquel que llega cojeando o con problemas. El bono soberano francés (OAT) a 10 años, la nota de referencia, coquetea ya con el 5% (niveles no vistos desde 2002) y el siempre observado diferencial o spread con la nota homóloga alemana (tradicionalmente, aunque cada vez menos, la más segura) se ha disparado hasta superar este viernes por momentos los 150 puntos básicos. Es la brecha más grande desde 2011, cuando la zona euro prácticamente vio desaparecer el suelo bajo sus pies.

No parecen llegar noticias positivas y eso acentúa el miedo de los inversores. Crece la inquietud ante el incumplimiento de los objetivos de déficit, el bloqueo político y las elecciones presidenciales del próximo año, que podrían alterar radicalmente el rumbo del país. Se esperaba que el déficit presupuestario se redujera al 5% este año; sin embargo, la tendencia apunta en sentido contrario.

Un ejemplo significativo se ha conocido en las últimas horas. Shinji Kunibe, gestor principal de carteras de la firma japonesa de inversión Sumitomo Mitsui DS AM, ha reconocido a Bloomberg que los fondos de su grupo de renta fija global han vendido la totalidad de sus carteras de bonos del Estado francés ante la preocupación por la situación fiscal del país, y han reorientado sus inversiones hacia los bonos alemanes (Bunds) y los bonos del Estado japonés a corto plazo.

"Los bonos franceses han ofrecido un carry relativamente atractivo, pero hemos vendido toda nuestra posición a la luz de los últimos acontecimientos", explica Kunibe. "Una cuestión en la que nos hemos centrado especialmente es hasta qué punto los gobiernos están comprometidos con la disciplina fiscal. A diferencia del Gobierno francés, Japón ha comenzado a comunicarse más con el mercado, lo que ha aportado una sensación de tranquilidad", aclara, ante el hecho de que el Gobierno nipón se ha destacado por sus vastas propuestas de gasto.

Francia, el mercado menos atractivo

Ciertamente, los indicios de crisis se acumulan a medida que el gobierno inicia las negociaciones sobre planes fiscales que podrían provocar su caída. El rendimiento de los bonos franceses a 10 años ha aumentado más de un punto porcentual desde junio, registrando su peor desempeño trimestral desde la creación de la moneda única. La renta variable presenta un rendimiento inferior al esperado y una encuesta de Bank of America a gestores de fondos europeos reveló que Francia es el mercado menos atractivo para los próximos 12 meses.

En la presentación de su presupuesto este jueves, el gobierno anunció recortes inusualmente ambiciosos para llevar el déficit al objetivo que no se alcanzó este año. Sin embargo, esta historia ya la conocen los inversores y saben que acabará en nada. El plan será difícil de sacar adelante en un parlamento fragmentado que ha inquietado repetidamente a los inversores al derribar a primeros ministros. El panorama político a largo plazo también es incierto. En mayo, un electorado desencantado tras una década de gobierno centrista bajo el mandato de Emmanuel Macron elegirá a un nuevo presidente. Encuestas recientes indican que la situación podría resolverse en una segunda vuelta electoral entre la favorita de extrema derecha, Marine Le Pen, y el candidato de extrema izquierda, Jean-Luc Mélenchon.

Si París no logra controlar la situación presupuestaria, el peligro no se limitará a las fronteras francesas, el riesgo de contagio en la eurozona es real y 2011-2013 fue buena prueba de ello. Otros países podrían verse afectados por el contagio en el mercado de bonos, la erosión de las normas fiscales y el debilitamiento del liderazgo institucional en una región que ya enfrenta múltiples desafíos. El euro se encuentra en su nivel más bajo frente al dólar en 16 meses, y los fondos de cobertura están aumentando sus apuestas en contra de la moneda, aseguran desde Bloomberg.

"La percepción de riesgo sobre la deuda francesa se está deteriorando", comentaba esta semana Marie Jacot, directora ejecutiva de Edmond de Rothschild Asset Management France, en Bloomberg TV. "El mercado está empezando a penalizar a Francia y su nivel de endeudamiento, algo que no necesariamente había ocurrido en el pasado". "Ha sido un proceso de cocción lenta que no ha dejado de intensificarse últimamente", señala Peter Goves, responsable de análisis de deuda soberana en mercados desarrollados de MFS Investment Management. "No sé cuál será el punto de inflexión, pero supongo que el próximo presidente tendrá que afrontar la situación".

Michaël Nizard, responsable global de investigación sobre asignación de activos en Edmond de Rothschild AM, se pone literario para explicar el problema: "Al igual que los personajes de Samuel Beckett, que esperan en vano la llegada de Godot, los inversores parecen haber perdido la esperanza de que una mejora espontánea de las finanzas públicas resuelva el rompecabezas fiscal de Francia. Durante mucho tiempo, la deuda francesa se benefició de una cómoda paradoja: unas cuentas públicas en deterioro constante y, sin embargo, una penalización limitada por parte de los mercados. Este periodo parece estar llegando a su fin".

En un comentario con el elocuente título de "Esperando a GodOAT", Nizard constata que la señal no reside tanto en el nivel absoluto de los tipos de interés como en la ampliación del diferencial frente a Alemania, en la composición de los tenedores de deuda francesa y, de forma más fundamental, en la posible evolución de la demanda marginal de deuda francesa. El factor determinante no es únicamente el nivel de endeudamiento, sino su trayectoria futura. "Es aquí donde la ecuación se vuelve más compleja para Francia: un elevado nivel de deuda, un déficit primario persistente, un crecimiento nominal moderado y una refinanciación más costosa están debilitando gradualmente la senda fiscal. El tiempo, durante años aliado de los deudores, está dejando progresivamente de serlo a medida que la deuda emitida en el pasado es sustituida por nueva deuda a costes más elevados", resuelve.

Esperando un rescate del BCE

Como se adelantaba más arriba, la política está siendo protagonista. El escenario de marasmo político actual, con frágiles Gobiernos centristas nombrados por un Macron en la rampa de salida incapaces de aprobar un presupuesto puede dar paso en la primavera de 2027 a un escenario inédito en el que extrema derecha y extrema izquierda se enfrenten en la segunda vuelta de las presidenciales. Con una Le Pen favorita en los sondeos prometiendo un ahorro fiscal poco creíble y un Mélenchon cuya propuesta estrella es que el Banco Central Europeo (BCE) tache de su hoja contable sus tenencias de deuda gala, la incertidumbre crece al galope.

Los estrategas de Gavekal Research destacan precisamente un desencadenante político estos días más allá de las cifras de déficit. Las encuestas de opinión han reflejado una disminución del apoyo a Édouard Philippe, el candidato centrista más destacado de cara a las elecciones presidenciales. Esta disminución plantea la posibilidad de que Philippe sea eliminado en la primera vuelta de las elecciones. "Esto es importante para los mercados, porque, como ex primer ministro con un historial de compromiso con el lugar de Francia en el centro de la UE y la eurozona, Philippe es el único aspirante presidencial de primer orden que resulta familiar para los inversores. La disminución de su popularidad aumenta la incertidumbre sobre cuándo y en qué condiciones el BCE podría desplegar su artillería pesada para apoyar a Francia", reflexiona Cedric Gemehl en una nota para clientes.

El analista considera que los inversores están poniendo a prueba dónde se sitúa el umbral para los mecanismos de apoyo financiero de la eurozona y bajo qué condiciones políticas estarían disponibles. A falta de un creíble ajuste fiscal que no parece que va a llegar pronto, y menos después de las elecciones, cada día alcanza más decibelios la posibilidad de que el BCE intervenga de alguna manera para 'sostener' a Francia. Aquí el debate se bifurca entre los escépticos y los que recuerdan el mantra que dejó caer en su día Jean-Claude Juncker, el anterior simpar presidente de la Comisión Europea: "Francia... es Francia".

Entre los escépticos, Gemehl y otros como el destacado economista español de Oxford Economics Ángel Talavera, recuerdan el caso italiano en 2018. Tras las elecciones de ese año, la formación del gobierno de coalición M5S-Lega generó dudas sobre la voluntad de Roma de cumplir con la disciplina fiscal exigida por la UE. Los diferenciales italianos se ampliaron de alrededor de 125 puntos básicos a 300 puntos básicos, mientras el mercado ponía a prueba la voluntad del nuevo gobierno de enfrentarse a Bruselas. El diferencial italiano se mantuvo en un rango de 200 a 300 puntos básicos durante todo un año. El BCE aguantó.

Ahora la situación puede ser distinta y brilla en la oscuridad de la noche el Instrumento de Protección de la Transmisión (TPI por sus siglas en inglés) diseñado por el BCE tras la pandemia. Si bien esta herramienta consistente, grosso modo, en compras de bonos para corregir desviaciones peligrosas en los rendimientos soberanos provocadas por los mercados tiene que usarse si hay disciplina fiscal, extremo que Francia no cumple, también está sujeta a una importante opcionalidad por parte del banco central, con lo que todo vuelve a ser política. Aunque habría otras medidas intermedias como aflojar el endurecimiento cuantitativo (QT o reducción de balance) en el que está inmerso el BCE, la polémica está servida.

"No cabe duda de cómo terminará esto. El BCE intervendrá para limitar los rendimientos. Lo hará porque considera que los impagos de deuda soberana representan una amenaza existencial para el euro y, por lo tanto, para su propia supervivencia", cierra Robin Brooks, veterano analista de mercados muy crítico con el funcionamiento de la eurozona, quien ve una continua "transferencia de poder de los países con baja deuda a los países con alta deuda", en el bloque.


https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/14018260/10/26/el-mundo-empieza-a-abandonar-a-francia-los-inversores-huyen-de-una-deuda-que-se-ha-convertido-en-un-gran-peligro-para-la-eurozona.html

domingo, 4 de octubre de 2026

EE.UU. se retira completamente de Irak tras 20 años de presencia militar: cómo deja el país y qué ocurrirá ahora

 

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Estados Unidos tiene previsto retirar sus tropas restantes de Irak para el 30 de septiembre, poniendo fin a una presencia militar que comenzó con la invasión de 2003.



Estados Unidos tiene previsto completar la retirada de sus fuerzas militares restantes de Irak para este miércoles, poniendo fin a un despliegue que ha marcado la historia del país durante más de dos décadas.

Esta decisión marca el fin de una presencia militar que comenzó con la invasión de 2003 que derrocó a Saddam Hussein y que se prolongó con años de insurgencia y violencia sectaria.

Las fuerzas estadounidenses se habían retirado en 2011, pero regresaron en 2014 para ayudar a derrotar al grupo Estado Islámico (EI).

Esta última retirada se produce en un momento en el que las continuas tensiones con Irán han vuelto a poner al personal estadounidense en Irak en el punto de mira.

Sin embargo, expertos afirman que es poco probable que la influencia estadounidense desaparezca con la retirada de las tropas.

¿Qué está sucediendo ahora y por qué?

AFP

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En 2024, Washington y Bagdad acordaron poner fin a la operación de EE.UU en Irak.

Oficialmente, la retirada se produce tras un acuerdo alcanzado en 2024 entre Washington y Bagdad para poner fin a la Operación Resolución Inherente, la misión de la coalición liderada por Estados Unidos contra el EI.

En el punto álgido de la guerra de Irak en 2007, más de 170.000 soldados estadounidenses estaban desplegados en el país. En diciembre de 2023, antes de que se alcanzara el acuerdo de retirada, esa cifra se había reducido a unos 2.400, según el Comando Central de Estados Unidos.

Desde entonces, las fuerzas estadounidenses han reducido su presencia, dejando solo un pequeño contingente en la región del Kurdistán.

"Esta retirada fue acordada con el anterior gobierno iraquí, dado que la misión de derrotar a EI ha logrado su objetivo en Irak", afirma Safwan Al-Amin, investigador sénior no residente de la Iniciativa para Irak en el Atlantic Council de Washington.

Esta medida también refleja la presión política que se viene ejerciendo desde hace tiempo en Irak.

Douglas Silliman, quien se desempeñó como embajador de Estados Unidos en Irak entre 2016 y 2019, afirma que los sucesivos gobiernos se han enfrentado a demandas para poner fin a la presencia militar estadounidense, que muchos consideran una violación de la soberanía iraquí.

"Un par de gobiernos iraquíes, presionados por facciones proiraníes y sectores de la comunidad mayoritariamente chiita, han estado ejerciendo presión... para asegurarse de que esas fuerzas abandonen el país", declaró Silliman, actual presidente del Instituto de los Estados Árabes del Golfo en Washington, a la BBC.

Las fuerzas estadounidenses abandonaron Irak en 2011 bajo la presidencia de Barack Obama, pero regresaron tres años después a petición de Bagdad, tras la captura de amplias zonas del país por parte del Estado Islámico. Desde entonces, su función ha evolucionado, pasando de las operaciones de combate al entrenamiento, el asesoramiento y el intercambio de inteligencia.

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Las tropas estadounidenses se retiraron de Irak en 2011 y regresaron en 2014 a petición de Bagdad tras el auge del Estado Islámico.

Sin embargo, los analistas sostienen que el momento de la salida de las tropas este mes responde más a preocupaciones de seguridad que al fin oficial de la misión contra el Estado Islámico.

"Esto tiene que ver con el riesgo, no con EI; esa justificación caducó hace años", afirma H.A. Hellyer, investigador asociado sénior del centro de estudios británico RUSI.

Hellyer señala los recientes ataques contra instalaciones estadounidenses en el norte de Irak en medio de las tensiones regionales que involucran a Irán, y afirma que Washington considera cada vez más a su personal restante como objetivo vulnerable.

Al-Amin está de acuerdo y señala que funcionarios estadounidenses e iraquíes habían discutido previamente la posibilidad de mantener un pequeño contingente estadounidense incluso después de que finalizara la misión de la coalición.

"Dado el reducido número de militares y su limitada capacidad para proyectar poder, la guerra de Irán puso de manifiesto que su presencia representaba más una vulnerabilidad que una ventaja", afirma.

¿Cuál es el legado de Estados Unidos en Irak?

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En un discurso televisado el 19 de marzo de 2003, el presidente George W. Bush anunció el inicio de la Operación Libertad Iraquí, que marcó el principio de la invasión de Irak liderada por Estados Unidos.

Más de dos décadas después de la invasión, las valoraciones del legado militar estadounidense en Irak siguen siendo mixtas.

Al-Amin lo describe como "una mezcla de todo".

"La invasión estadounidense no ha logrado sus objetivos, y el cambio de régimen no ha satisfecho las aspiraciones de los iraquíes de tener un país estable y próspero", afirma, argumentando que se desestabilizó la región y se permitió a Irán expandir su influencia.

Silliman coincide en que la transición ha sido turbulenta, pero afirma que muchos iraquíes le han dicho a lo largo de los años que valoran el cambio político que siguió a la caída de Saddam Hussein.

La idea de que "la democracia representativa debe gobernar Irak" ha echado raíces, aunque "afianzar las tradiciones democráticas en una población que nunca las ha tenido realmente llevará tiempo", argumenta.

Yerevan Saeed, director de la Iniciativa Global Kurda para la Paz en la Universidad Americana de Washington, también se muestra optimista. "La caída del antiguo régimen fue un gran logro", afirma, argumentando que los críticos pasan por alto la brutalidad a la que puso fin.

A pesar de la persistente corrupción, cree que Irak goza ahora de mayor libertad política y pluralismo que antes de 2003, y señala especialmente al Kurdistán iraquí.

Hellyer rechaza por completo enmarcar el legado en torno a la democracia.

"La gente debería dejar de preguntarse si Estados Unidos construyó una democracia. La respuesta es no, y eso ya está zanjado", afirma.

En su opinión, el legado más trascendental es de índole regional: "El derrocamiento de Saddam acabó propiciando que las redes iraníes se infiltraran en el propio Estado, absorbiendo el contrapeso que Washington había eliminado".

Sin embargo, los cuatro expertos coinciden en que Irak aún está lejos de ser la democracia estable que los responsables políticos estadounidenses imaginaron en 2003.

La corrupción está muy extendida y los grupos armados siguen ejerciendo poder junto al Estado formal, afirman, en particular los grupos más radicales dentro de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) de Irak, la red de milicias mayoritariamente chiitas que Bagdad está intentando someter por completo al control estatal.

¿Qué sucederá ahora?

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El expresidente iraquí Saddam Hussein, fotografiado aquí el 11 de noviembre de 1987, fue derrocado tras la invasión de Irak liderada por Estados Unidos en 2003.

Al-Amin no considera que la retirada suponga el fin de la influencia estadounidense en Irak.

Estados Unidos aún conserva una gran influencia debido a la dependencia de Irak de las ventas de petróleo en dólares estadounidenses. Irak también sigue dependiendo de Estados Unidos para la compra de armas y necesita el apoyo diplomático estadounidense para afrontar los desafíos con sus vecinos regionales.

Según Saeed, parte de esa influencia se manifiesta a través de la presencia diplomática de Washington en el país.

"En Bagdad se encuentra la embajada estadounidense más grande del mundo. En Erbil se encuentra el consulado estadounidense más grande del mundo", afirma, señalando que ambas instalaciones requerirán protección continua tras la retirada de las tropas.

Silliman espera que se mantenga lo que él describe como "una relación militar muy estrecha", que incluye el apoyo continuo en materia de formación y planificación para el ejército iraquí, el Servicio Antiterrorista y los Peshmerga, las fuerzas armadas de la región semiautónoma del Kurdistán iraquí.

Sin embargo, la mayor incertidumbre reside en las milicias iraquíes respaldadas por Irán. El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, inicialmente quería que estuvieran completamente bajo la autoridad del Estado para la misma fecha límite del 30 de septiembre, pero, según se informa, las milicias están buscando una prórroga hasta finales de 2027.

Los expertos discrepan sobre la viabilidad de este calendario.

"Eso no va a suceder", afirma Saeed, señalando el profundo arraigo de las milicias en el sistema político y financiero de Irak, su presencia en el Parlamento y sus vínculos con Teherán.

Pero Silliman ve un lado positivo. Sin las tropas estadounidenses como punto de referencia, las milicias podrían perder un arma política clave, lo que le daría a Bagdad más margen para presionar a esos grupos disidentes.

Sin embargo, advierte de un riesgo más grave: "He hablado con varios primeros ministros iraquíes, incluso antes de mi época como embajador, a quienes les preocupa que esto pueda conducir a un conflicto civil o incluso a una guerra civil dentro de Irak".

Saeed también teme un resurgimiento del Estado Islamico, similar a la situación posterior a la retirada de 2011.

Recuerda que, cuando las tropas estadounidenses se marcharon, el gobierno chiita de Bagdad procedió a arrestar y purgar a los líderes sunitas del proceso político, una represión que, según él, empujó a muchos sunitas hacia el extremismo y contribuyó al auge del EI.

Ante la creciente preocupación de las comunidades sunitas por el trato que recibirán, Saeed advierte que el riesgo de extremismo es significativo.

Silliman se muestra más optimista y argumenta que las fuerzas de seguridad iraquíes son mucho más fuertes que hace una década y están mejor preparadas para contener cualquier amenaza de este tipo.

Gamma-Rapho via Getty Images

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Las tropas estadounidenses entraron en Bagdad en abril de 2003 como parte de la Operación Libertad Iraquí.

A nivel regional, los expertos afirman que la retirada también plantea nuevos interrogantes sobre el equilibrio de poder entre Estados Unidos e Irán en Irak.

Al-Amin espera que Irán "consolide su influencia si puede" y advierte que no se debe considerar esta última retirada como necesariamente permanente.

"Las tropas estadounidenses ya abandonaron Irak en 2011, pero regresaron unos años después", afirma.

"Es el final de un capítulo de la historia, no el capítulo final".



Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación.

    • Luis Barrucho
    • Título del autor,BBC News
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 8 min
  • https://www.bbc.com/mundo/articles/cmjw5j22nnz3o

sábado, 3 de octubre de 2026

Los mineros de criptos se reinventan para no perderse la próxima burbuja: asumen pérdidas y pagan millones por cambiarse de trabajo

 

Un centro de datos en construcción en California, EEUU. Foto: Bloomberg.


  • Los costes de minería son más altos que el precio del bitcoin y la IA es mucho más rentable...
  • ... debido a la escasez de energía y a las colas de varios años para conectarse a la red eléctrica 
  • Pese a los costes que implica, cambian sus equipos e invierten en computación para IA



Los mineros son los que acuñan las criptomonedas. De un tiempo a esta parte, muchos de ellos se están reinventando para intentar atrapar la próxima burbuja del mercado y ante el ciclo bajista del bitcoin. Quieren cambiar de actividad, incluso si ello les cuesta dinero de su bolsillo. De hecho, algunos mineros han vendido sus activos digitales, con pérdidas, para reunir liquidez e invertir lo obtenido en su nuevo oficio. Otros han cancelado pedidos de maquinaria especializada y han pagado cláusulas millonarias a sus proveedores por romper dichos contratos. Su foco está en dejar atrás esta etapa y embarcarse en una nueva aventura, más lucrativa.

Los centros de datos tienen gran parte de la culpa en esta situación. En Estados Unidos, se ha pasado de un boom de construcción al colapso de ciertas infraestructuras públicas. Durante años, los estados han facilitado la proliferación de estas instalaciones para atraer inversión y generar empleo. Sin embargo, ahora es muy complicado poner en marcha nuevos centros de datos, que exigen enormes cantidades de electricidad y agua y acarrean algunas desventajas.

Por ejemplo, cuando se levanta una instalación de este tipo, las compañías eléctricas tienen que reforzar la red, construyendo más subestaciones y torres. En EEUU, esos costes se pueden repartir entre todos los consumidores, lo que implica que los ciudadanos acaban asumiendo facturas más altas. Además, la demanda adicional de electricidad procedente de los centros de datos puede incrementar los precios.

La saturación es patente. Según un informe de CoinShares sobre la situación de la minería, incluso cuando las obras han terminado, la cola para conectarse a la red eléctrica es de 5 años, ya que hay cerca del doble de demanda por enchufarse a la red, 2.600 gigavatios (GW), que capacidad instalada en el país. Con todo, el proceso de poner en funcionamiento un centro de datos puede alargarse hasta 7 años en algunas zonas de EEUU.

Esta situación ha generado cambios drásticos en las políticas estatales. Se ha pasado de incentivar estas instalaciones a ponerles coto. Este verano, el estado de Nueva York, directamente, ha impuesto una moratoria generalizada, por la cual se paraliza la concesión de permisos ambientales para construir centros de datos durante un año. Se han establecido 225 moratorias en una treintena de estados, de las cuales, 151 siguen en vigor, según el mismo análisis.

"La regulación está convirtiendo las instalaciones con suministro eléctrico en activos escasos", resume CoinShares. Hay mucha competencia para acceder a los megavatios (MW) disponibles. Y es mucho más rentable monetizar este negocio con inteligencia artificial (IA) que con minería de criptomonedas. En el primer caso, los MW libres se llegan a valorar hasta 9 veces más caros que cuando se trata de centros de datos para minería. Algunas empresas los levantan para uso propio, para entrenar sus modelos de IA. En otras ocasiones, se invierte en estas infraestructuras para después alquilar capacidad de computación a terceros.

Los mineros y la IA

Por eso, hay mineras que están cambiando sus equipos especializados para acuñar activos digitales por equipos destinados a alta computación. CoreScientific ha asumido unas pérdidas de casi 42 millones de dólares por romper el contrato que tenía con Block y Proto Global, las empresas que le suministraban la tecnología necesaria para minar. "Hemos rescindido el acuerdo para terminar de desmantelar la minería, como parte de nuestra transición estratégica hacia operaciones de colocación de alta densidad para IA", explica la compañía en sus últimos resultados.

Hace dos meses, Keel Infrastructure cerró su etapa como minera para centrarse en la computación de alto rendimiento. En la última conferencia de la compañía posterior a los resultados, los directivos explicaron que liquidarán todas sus criptos, más de 2.200, para financiar el cambio de modelo. Asimismo, están vendiendo todos los equipos especializados que ya no van a usar.

Cipher Digital ha tomado el mismo rumbo. De hecho, a principios de año se cambió el nombre de la compañía, que era Cipher Mining, para que no solo se le asocie a las criptomonedas y dejar claro que el nuevo foco también es la IA. En el primer semestre del año, esta firma ha vendido bitcoins con unas pérdidas de 47,7 millones de dólares para financiar su transición, en la que se ha gastado 964 millones en el mismo periodo.

En el caso de IREN, sus ingresos por la división de IA han superado por primera vez a los de la minería. Su objetivo es dejar esta última actividad a cierre de año. Bitdeer ya vendió todas sus criptos para pasarse a la IA y Hive está en ello.

"Hace apenas unos meses, estas empresas [las mineras] operaban esencialmente en el mismo negocio. Pero ahora ha comenzado la carrera por la energía, por el acceso a la red eléctrica y las instalaciones", coincide en su análisis Maarten Regterschot, analista de CryptoQuant. "El mercado ya ha empezado a reflejar este cambio en las cotizaciones", añade.

Más presión para el mercado cripto

Con el inicio del ciclo bajista del bitcoin en octubre de 2025, la mayoría de los mineros se han enfrentado a pérdidas. Sus costes superan el precio del activo. Por eso, cada vez hay menos capacidad de cómputo destinada a esta tarea (hashrate) y más dedicada a la IA. Entre noviembre y agosto, el hashrate cayó un 18%, más que cuando China prohibió la minería en 2021, según CryptoQuant.

Este no es el único cambio de tendencia. En pleno ciclo alcista, proliferó la acumulación de bitcoin y otros activos digitales, un movimiento impulsado por las tesoreras y que siguieron algunas mineras. Entonces, su vocación era mantener todas las criptos que pudieran en su tesorería.

Sin embargo, ahora las mineras están en el lado vendedor del mercado, deshaciéndose de miles de bitcoins. La principal cripto ha caído un 40% en 11 meses, pese al rally de agosto. Falta presión compradora.

Desde CoinShares consideran que la retirada de los mineros encaja con la fase actual del ciclo y es algo que ya ha ocurrido en el pasado. Por eso, defienden que el hashrate volverá a incrementar.


18:16 - 17/09/2026
https://www.eleconomista.es/cripto/noticias/14014738/09/26/los-mineros-de-criptos-se-reinventan-para-no-perderse-la-proxima-burbuja-asumen-perdidas-y-pagan-millones-por-cambiarse-de-trabajo.html