lunes, 13 de abril de 2026

La lista de los 5 países más felices del mundo en la que por primera vez hay uno de América Latina


No importan las condiciones climatológicas, en los pueblos nórdicos saben disfrutar de la naturaleza y el aire libre, que hacen parte de su felicidad.

Getty Images


Mientras que los países nórdicos han dominado durante mucho tiempo el Índice Global de Felicidad publicado por la ONU, 2026 trae una sorpresa. Por primera vez en los 14 años de historia del índice, un país de América Latina entró en los cinco primeros, gracias al ascenso de Costa Rica en los últimos años desde el puesto 23 en 2023 hasta el cuarto actualmente.

Los rankings, producidos anualmente por Gallup, el Centro de Investigación de Bienestar de Oxford, y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU, están basados en el promedio de cómo los residentes de 140 países califican sus propias vidas junto a factores como el PIB, apoyo social, expectativa de vida, percepción de libertad, generosidad y corrupción.

Por segundo año consecutivo, no hubo un solo país angloparlante dentro de los primeros 10, con Australia alcanzando el puesto 15, Estados Unidos el 23, Canadá el 25 y Reino Unido el 29.

Este año, los países en los primeros cinco puestos tienen aspectos singulares que contribuyen a su felicidad, aunque la libertad de tomar decisiones de vida recibió un puntaje alto entre todos ellos.

La BBC habló con los residentes de cada uno de estos países para conocer qué contribuye a su sentido de felicidad diario y a largo plazo, y cómo los viajeros pueden saborear la experiencia de la "vida feliz" local cuando los visitan.

1. Finlandia

Durante nueve de los últimos 10 años, Finlandia ha estado clasificada en el primer puesto. El país recibe un puntaje alto por el apoyo social y baja percepción de corrupción, y los residentes suelen señalar la red de protección social -incluyendo la educación y cuidado de la salud- que crea una sensación de seguridad y bienestar.

"Me encanta el hecho que Finlandia es segura y puedo confiar en la persona promedio aquí", expresó Olli Salo, cofundador de la empresa Skimle en Helsinki. "Los niños caminan a la escuela desde los 7 años, no te sientes amenazado caminando a casa, y puedes confiar en que si alguien hace una promesa la cumplirá".

Mientras que el país tiene impuestos altos, los residentes ven una clara compensación. Salo lo compara con pagar por una subscripción de software prémium; podrá costar más, pero la calidad es mejor.

"La mayoría de las cosas realmente importantes en la vida como la salud, educación y transporte son servicios públicos, así que ¿por qué no gastar un poco y luego gozarlos con buena calidad?" comentó.

También encuentra que los lugares de trabajo finlandeses son más colaborativos que en otras partes del mundo, con menos jerarquía y menos "drama corporativo".

Fuente de la imagen,

Getty Images

Pie de foto,
La Biblioteca Central Oodi en Helsinski es uno de los espacios públicos más destacados de la ciudad.

Para Daniel Sazonov, el actual alcalde de Helsinki, la felicidad también viene de la proximidad a la naturaleza. "Poder salir y, en unos pocos minutos, llegar al mar, a un parque o un bosque para una caminata vespertina es algo especial", afirmó.

Para los visitantes, una experiencia con la cultura finlandesa del sauna debe ser la primera parada. Con unos tres millones de saunas para una población de apenas 5,5 millones, la nación no está corta de opciones.

"Sugiero que prueben los diferentes saunas de Helsinki y tal vez zambullirse en el frío mar Báltico", recomendó Sazonov.

La Biblioteca Central Oodi de Helsinki, inaugurada en 2018, es un llamativo monumento moderno y un lugar popular de reunión para lugareños y viajeros.

Más allá de la capital, Salo recomienda ir al norte durante el invierno, arrendar una cabaña y observar la aurora boreal. Pero advierte contra un itinerario atestado.

"Nunca he entendido los que reservan cuatro actividades al día y pasan a las carreras de un paseo en trineo de perros a un tour de la aurora boreal", comentó Salo. "Ese no es el estilo finlandés".

2. Islandia

Desplazando a Dinamarca del segundo puesto por primera vez desde 2014, esta nación isla de sólo 400.000 habitantes clasificó primera en apoyo social, que mide el nivel en el cual los residentes sienten que tienen a alguien con quien contar en tiempos de dificultades.

También está en el top 10 de PIB per cápita, expectativa de vida saludable y generosidad, dándole el rendimiento más integral en el ránking.

Fuente de la imagen,

Getty Images

Pie de foto,
La colorida calle Skólavörðustígur en Reikiavik refleja la atmósfera alegre diaria en la capital de Islandia.

"Históricamente, nuestro aislamiento significaba que la supervivencia era un esfuerzo comunal. Durante siglos, no hubo ayuda exterior. Éramos nosotros solos, y tuvimos que mantenernos unidos", resaltó Ingibjörg Friðriksdóttir, una residente de Reikiavik y gerente de comercio digital del Hotel Rangá. "Ese legado ha moldeado una cultura donde ayudarse mutuamente es simplemente algo natural".

Los islandeses también gozan de una fuerte adaptabilidad forjada de sobrevivir inviernos intensos y oscuros.

"Aprendemos a apreciar los momentos pequeños: un buen café, piscinas calientes y pasar el tiempo con amigos", expresó Bryndís Björnsdóttir, directora ejecutiva de la laguna geotérmica de Laugara en Reikiavik. "Cuando llega el verano, de repente tenemos luz diurna casi toda la noche y todo el mundo se vuelve más energético y alegre".

No importa la temporada, los residentes sugieren salir a pesar de las condiciones climatológicas. "El aire fresco, los paisajes abiertos y la sensación de libertad son una gran parte de lo que hace este un gran país", aseguró Björnsdóttir. También vale la pena tomarse el tiempo con la comida, especialmente el pescado fresco.

En el Hotel Rangá, los huéspedes se pueden apuntar al programa "Vive como un islandés", donde aprenderán a pronunciar la frase "Þetta reddast", cuya traducción refleja el pensamiento central islandés que contribuye a la felicidad del país: no importa la situación, todo saldrá bien.

3. Dinamarca

Un país perenne en los primeros puestos, Dinamarca nunca ha caído del cuarto en la historia del índice y frecuentemente ha ocupado el primer lugar. Clasificado tercero este año, el país también está de tercero en apoyo social y baja corrupción, y séptimo en PIB per cápita. Pero el sentido de felicidad no siempre es obviamente visible.

"No se trata de tener una gran sonrisa y reír", indicó Laura Hall, periodista en Copenhague y autora de The Year I Lay My Head in the Water ("El año en que puse mi cabeza en el agua"), un libro sobre nadar en Escandinavia.

"Es realmente sobre la fe en la sociedad, la confianza mutua y la creencia que todos trabajan conjuntamente para el bien común".

Hall está criando dos hijas aquí y dice que el sentido de seguridad es constante.

También adora el puerto limpio de Copenhague, que la ciudad transformó de un canal industrial en la década de los 1990 a un lugar donde los residentes nadan ahora durante todo el año.

Fuente de la imagen,

Getty Images

Pie de foto,
Los canales de Copenhague son fundamentales en la vida diaria, donde los residentes frecuentemente nadan y reman por a ciudad.

En Ribe, el pueblo más antiguo del país, la residente Lise Frederiksen ve la felicidad arraigada en la participación cívica. "Todos los días que camino por las calles adoquinadas, me siento agradecida por la vida que tengo aquí", manifestó.

Ella valora el sistema educacional danés, donde los niños de todos los estratos económicos asisten a la misma escuela pública durante 10 años y de los padres se espera que coordinen grupos de juego en todos los hogares. "Es importante que los chicos visiten los hogares de los otros para que vean que las personas pueden vivir de muchas formas diferentes", señaló.

Para los viajeros, Frederiksen aconseja venir durante uno de los muchos festivales en Ribe, que abarcan desde las celebraciones de ostras y tulipanes hasta la música metal. Los visitantes que vienen en el otoño pueden apreciar el período del "sol negro", cuando millones de estorninos migran por la región en bandadas tan densas que momentáneamente bloquean la luz del día.

En Copenhague, los visitantes no necesitan planear un itinerario perfecto para sentir la vibra de felicidad.

"La mayoría del tiempo, los visitantes se llevan una sensación de calma y paz, y un poco de envidia al ver a la gente en bicicleta siguiendo sus vidas de manera relajada", agregó Hall. "Realmente aquí no hay una cultura de prisa".

4. Costa Rica

Fuente de la imagen,

Getty Images

Pie de foto,
En Costa Rica la naturaleza es una fuente de felicidad diaria.

Subiendo hasta el cuarto puesto en la clasificación de este año, Costa Rica es el primer país de América Latina en estar dentro de los primeros cinco, con sus puntajes de libertad y medidas en apoyo social casi duplicándose desde 2021.

En realidad, la calificación de Costa Rica en PIB o apoyo gubernamental no es tan alta como la de las naciones nórdicas, sin embargo, los residentes reportan una amplia libertad para hacer sus propias decisiones de vida.

También tienen una apreciación de sus vidas significativamente más alta de lo que los factores medidos podrían pronosticar por sí solos, según el índice.

Cuando se le preguntó al residente Adrian Hunt qué hace a Costa Rica un lugar tan feliz, no titubeó. "Comunidad, comunidad, comunidad", repitió el nómada digital que vive en Las Catalinas, un pueblo sin automóviles en la costa de Guanacaste.

"Tener a gente que comparte la misma pasión que tú de llevar una vida saludable, estar al aire libre y ser vecinos", resumió.

La naturaleza también es una fuente de felicidad diaria.

Hunt describe el despertar en la mañana, caminar por la playa y ver a los monos aulladores pasar de árbol en árbol mientras los peces se persiguen los unos a los otros en la bahía.

Fuente de la imagen,

Getty Images

Pie de foto,
El pueblo costero de Las Catalinas no tiene automóviles y está diseñado para caminar, explorar la naturaleza y disfrutar al aire libre.

"Creo que Costa Rica tiene la mejor calidad de vida de cualquier país en Centro América", destacó Hunt. "Hay algo en la energía de la población, tanto lugareña como expatriada, que hace a este país algo especial".

Para formarse una idea de la felicidad de Costa Rica, él recomienda sentarse en un café y empezar una conversación o caminar por la cantidad de kilómetros de senderos en el país.

"Queremos que la gente se lleve de este lugar lo realmente pacífico y tranquilo que es", concluyó.

5. Suecia

Entrando de quinto este año, Suecia ha fluctuado entre el cuarto y décimo puesto a lo largo de la última década. Ocupa el séptimo lugar en el mundo en expectativa de vida saludable y el quinto en baja percepción de corrupción.

Su presencia en los primeros puestos es un reflejo de lo que los residentes describen como un equilibrio entre una vida urbana progresiva y un fácil acceso a la naturaleza.

"Una de las razones principales para que Suecia clasifique consistentemente tan alto en felicidad es que somos un país pequeño", explicó Micael Dahlen, profesor de Bienestar, Asistencia Social y Felicidad del la Escuela de Economía de Estocolmo.

"Las distancias son cortas, entre las personas, entre las ciudades y la naturaleza. Hemos aprendido a confiar y depender los unos de los otros, de compartir y apreciar lo que tenemos, vivir con la naturaleza y dar la bienvenida a nuevas ideas y personas".

Fuente de la imagen,

Getty Images

Pie de foto,
Estocolmo se encuentra a poca distancia de un archipiélago, donde el agua, los parques y la vida de vecindario siempre están a la mano.

Un detalle cultural encapsula esa tendencia igualitaria: el uso universal de dirigirse a alguien con el informal "du" (tú) independientemente del estatus.

"No importa quien seas, una estrella del pop, un galardonado del Nobel, primer ministro o un profesor de Felicidad como yo, por encima de todo tú eres du", resaltó Dahlen.

Su centro recientemente se asoció con la capital para lanzar el Índice de Bienestar de Estocolmo, para garantizar que el bienestar se mida y se desarrolle al tiempo que el crecimiento económico.

"Adoro la gente y su amabilidad, el ritmo de vida más lento, la hermosa naturaleza y paisajes, y la sensación de que tomé una buena decisión para mi futuro y el futuro de mis hijos", comentó Karolina Pikus, que se mudó aquí de Polonia y escribe un blog LikeSweden.com.

En Gotemburgo, donde vive ahora, le gusta especialmente poder nadar en el mar, visitar un lago y caminar en el bosque, todo el mismo día gracias al buen transporte público.

Los residentes recomiendan visitar durante el verano, especialmente si es la primera vez. En la mitad del verano, los visitantes pueden bailar al ritmo de canciones tradicionales, comer jordgubbstårta (torta de fresas) y disfrutar de las largas tardes escandinavas.

En Estocolmo, Dahlen sugiere simplemente caminar. "A todo en Estocolmo y nuestras ciudades se puede llegar caminando y te puedes cruzar con cualquiera", dijo. El archipiélago a un viaje corto en bote y "realmente vale la pena".

Pero el punto de entrada más sencillo es fika, sentarse a tomar un café y un rollo de canela y observar el ritmo de la calle. "Eso, para mí, es una de las mejores maneras de entender a Suecia", aseguró Pikus. "Hacer una pausa, respirar profundamente y permitirte gozar del momento".


    • Lindsey Galloway
    • Título del autor,BBC Travel

domingo, 12 de abril de 2026

¿Ha descubierto The NY Times al creador de Bitcoin? Una contundente investigación revela quién es Satoshi Nakamoto

 

Adam Back. Foto: Bloomberg.


  • Señala al criptógrafo Adam Back como el genio tras la criptomoneda, pero él lo niega
  • Analiza su lenguaje, su rastro digital y presenta una contundente lista de indicios
  • El anonimato protege una fortuna de bitcoins valorada en más de 78.000 millones



El creador de Bitcoin lleva 17 años en el anonimato. Tras inventarse un sistema que desafía a la industria financiera tradicional y crear un activo digital que ahora vale 1,4 billones de dólares (trillions), es una de las personas más revolucionarias de nuestro tiempo. Desde 2008, ha habido numerosos intentos de descubrir a Satoshi Nakamoto, pero ninguno se ha dado por bueno. Ahora, un periodista de The New York Times, John Carreyrou, ha realizado una investigación de un año y medio, en la que asegura haber resuelto el enigma.

Carreyrou asegura que Adam Back es Satoshi Nakamoto. Back es un londinense de 55 años, perteneciente a los Cypherpunk. Es un grupo de programadores y criptógrafos que abogan por la máxima privacidad en internet, con numerosas contribuciones. Uno de sus principales focos fue el de crear dinero digital privado -como Bitcoin-. Son los precursores de las criptomonedas. Entre ellos, el medio neoyorquino ha dado con la figura más relevante de todo el mundo cripto, Nakamoto.

El artículo se ha publicado este miércoles y el propio protagonista ha negado ser él. "No soy Satoshi, pero desde muy temprano me interesé en los beneficios sociales de la criptografía, la privacidad online y el dinero electrónico. De ahí mi interés activo desde 1992 en investigar el eCash y la tecnología de la privacidad en los foros de los Cypherpunks donde lideré ideas como el hashcash y otras", escribe en redes sociales Back.

Sin embargo, el periodista tiene argumentos sólidos y convincentes, por lo que la situación actual es la de la palabra de Carreyrou contra la de Back. A lo largo del artículo, el periodista va desgranando una lista de indicios. Por ejemplo, estudia el rastro del supuesto Satoshi en el foro de los Cypherpunks, cientos de miles de publicaciones entre 1992 y 2008. Una de las cuestiones clave es que el británico es el creador del hascash, la base de la seguridad y el consenso de Bitcoin. Este trabajo de Back sale citado en el white paper de Nakamoto.

Además, The New York Times ha analizado el lenguaje que usa Nakamoto en su rastro que ha dejado en internet y contrasta sus expresiones con las de Back. Hizo una lista de más de 100 palabras y buscó expresiones que usaran tanto el personaje anónimo, como el conocido. Y encontró varias coincidencias de expresiones recurrentes. Después, estudia a nivel forense, con la ayuda de expertos y un programada ad hoc el lenguaje de ambos y las señas de identidad en sus formas de expresarse. Por ejemplo, un error que comenten los dos es el uso de los guiones en conceptos como la Prueba de Trabajo (proof-of-work).

Por otra parte, también menciona la frase escrita en el primer bloque de Bitcoin, que era el titular de ese día del británico The Times: 'Chancellor on brink of second bailout for banks' o, en español, 'El ministro de Hacienda [Alistair Darling] está al borde de decretar un segundo rescate para los bancos'. La elección de ese medio para el texto de la primera piedra de Bitcoin apunta a una persona británica. Asimismo, el periodista le entrevistó en persona en un evento cripto y explica que Back se muestra reticente cuando habla de sus orígenes. También apunta que se muestra esquivo, en otras ocasiones, con temas sensibles que muestran los parecidos razonables entre ambos. Incluso, deja de contestar correos electrónicos cuando le pregunta temas sensibles.

Es extensísima la lista de "coincidencias" entre Back y Satoshi que Carreyrou aborda en su artículo. Entre ellas, la relación del creador de Bitcoin con Hal Finney (otro Cypherpunk), su ideología libertaria, el uso del código para enviar mensajes políticos, sus comentarios sobre la prohibición de tener oro en casa en Estados Unidos en 1933, el anonimato y la referencia a Japón en su pseudónimo, el uso de la red privada Tor, sus frases casi idénticas, los mismos errores gramaticales, sus apariciones y desapariciones públicas coincidentes, etc. El periodista dibuja un retrato de la misma persona o al, menos, de dos personas que hacen cosas idénticas.

Tras esta investigación, Carreyrou contrasta estas cuestiones en persona con Back en un encuentro en El Salvador. El británico sigue negándolo en decenas de ocasiones. Y este mismo miércoles, vuelve a recalcarlo en redes sociales: "No sé quién es Satoshi y creo que esto es lo mejor". Tras estudiar y descartar a cientos de candidatos, el periodista dice que no tiene la prueba definitiva de la identidad de Satoshi, ya que solo Satoshi puede probarlo, pero también asegura que no tiene ninguna duda de que Back lo sea.

Incluso, el investigador pregunta al londinense por una frase de Nakamoto y, por error, Back dice que en esa época habló mucho, sin darse cuenta de que, indirectamente, responde por el autor del white paper. En todo caso, los argumentos de The New York Times son sólidos, precisos y abundantes, centrándose en las señas de identidad del lenguaje y en todas las contribuciones y trabajo técnico previo a la publicación de Bitcoin. Nakamoto bebe de todo el conocimiento de Back y Back conoce perfectamente las entrañas de Bitcoin y todo lo que le rodea. Es como si compartieran el mismo cerebro.

Es totalmente comprensible que el creador de Bitcoin, sea quien sea, no quiera revelar su identidad. Por lo menos, tiene 1,1 millones de bitcoins, que, a precios actuales, suponen una fortuna de 78.650 millones de dólares. Las criptomonedas se pueden auto-custodiar, por lo que sería peligroso admitir que eres dueño de esa ingente montaña de bitcoins.


Carlota G. Velloso
15:00 - 8/04/2026
https://www.eleconomista.es/cripto/noticias/13860932/04/26/ha-descubierto-the-ny-times-al-creador-de-bitcoin-una-contundente-investigacion-dice-quien-es-satoshi-nakamoto.html

sábado, 11 de abril de 2026

Lo que no se cuenta de Artemis II: un laboratorio humano para el próximo gran viaje al espacio



Christina Koch y Jeremy Hansen en el interior de la nave espacial Orion durante el tercer día de la misión Artemis II. (NASA)



Los astronautas viajan con gemelos digitales de su médula ósea y otros experimentos clave para la investigación espacial. Mientras, en la Tierra, el Gobierno de EEUU quiere cargarse la mitad del presupuesto científico de la NASA




Artemis II está en su recta final antes de que Orion americe pasado mañana en el Pacífico. Ocurrirá en nuestra madrugada del sábado 11 de abril, si todo va según lo previsto. Dentro de la nave, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen hacen las últimas pruebas en los sistemas y mantienen un ojo puesto en que la trayectoria no se desvíe ni un ápice para que nada falle en el tramo final. También en estos días, pasados los momentos más críticos, tienen tiempo para centrarse en otro de los objetivos de la misión: hacer ciencia. Aunque seguramente lo harían con una ceja arqueada si hubieran leído las últimas noticias de la Casa Blanca (tienen móviles a bordo, pero no acceso a internet).

El pasado viernes, mientras ellos ponían rumbo a la Luna, la administración Trump publicó una propuesta de presupuesto para 2027 que incluye un recorte del 23% de la financiación total de la NASA. También prevé una reducción de sus programas científicos a casi la mitad (cerca del 47%). 3,4 mil millones de dólares menos para ciencia y 297 millones de dólares restados a la investigación tecnológica espacial para “proyectos tecnológicos frívolos” como los destinados a “sostenibilidad espacial”.

Días después, durante su conversación con los astronautas a bordo de Orion tras su sobrevuelo lunar, Trump se jactó de su papel decisivo en salvar la agencia espacial estadounidense; hubo silencios y expresiones incómodas. Aunque la partida presupuestaria sí mantiene el apoyo a los vuelos espaciales tripulados (se menciona directamente el programa Artemis y la base lunar permanente), la investigación científica es indesligable de la exploración espacial. Una no puede avanzar sin la otra. Desde la organización sin ánimo de lucro The Planetary Society han recordado que estos recortes pueden debilitar la base científica que impulsa las misiones con humanos. Ajenos a esto, en el espacio, los astronautas de Artemis II trabajan estos días en avances científicos pioneros. Uno de ellos, viajar con recreaciones de su médula ósea en chips. Otro ya ha quedado grabado en nuestra retina para siempre: las imágenes de la cara oculta de la Luna.


Geología y ciencia lunar con lupa

Las fotografías que nos han maravillado de la cara oculta de la Luna son mucho más que eso. Aunque ya se hubieran captado por satélite, el ojo humano aprecia detalles que la tecnología no. Algo aún más relevante teniendo en cuenta que la tripulación ha batido el récord de distancia más lejana a la Tierra alcanzada por un ser humano. “Si bien se aprecian pequeñas manchas de mares y cráteres profundos, están prácticamente ausentes en la cara oculta. Es muy diferente”, explicó Hansen, el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense.

“Las observaciones que realice la tripulación de Artemis II nos ayudarán sin duda a preparar y entrenar a los futuros astronautas para sus misiones”, valora Gordon 'Oz' Osinski, profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Western University (Canadá) y miembro del equipo científico de Artemis III, siguiente fase del programa Artemis. El experto explica a El Confidencial que los astronautas han utilizado sus cámaras para tomar fotografías y anotar los cambios en las características de la superficie a medida que cambiaba la iluminación. “Quizás vean algo como un nuevo cráter de impacto de meteorito que no es evidente en las imágenes de satélite”, ejemplifica.

Estas observaciones científicas pueden revelar la historia geológica del satélite y son fundamentales para los astronautas de futuras misiones que alunicen y exploren la superficie lunar, la antesala a la colonia lunar y a viajar a Marte. Toda esta información es la que los astronautas pudieron compartir ayer con los científicos en tierra. Integrar las operaciones científicas en vuelos tripulados no es nuevo pero, en comparación con el programa Apolo, Artemis sí ha introducido un cargo específico en el Control de Misión de la NASA: los oficiales científicos de Artemis II. Una figura que puede que también estén temblando con los anuncios de Trump.


placeholderLos oficiales científicos de Artemis, Young, Graff y García, junto a la nueva consola SCIENCE en el Centro de Control de Misiones del Centro Espacial Johnson. (NASA/Josh Valcarcel)
Los oficiales científicos de Artemis, Young, Graff y García, junto a la nueva consola SCIENCE en el Centro de Control de Misiones del Centro Espacial Johnson. (NASA/Josh Valcarcel)

“Los oficiales científicos son los controladores de vuelo sénior responsables de los objetivos de ciencia y geología lunar durante las misiones Artemis”, indica Kelsey Young, líder de ciencia lunar de la NASA para Artemis II y una de las primeras oficiales científicas de la misión. Junto a ella, Trevor Graff y Angela García son los ojos de los científicos lunares.

Su rol no es lo único novedoso que se ha introducido en esta misión en lo que se refiere a hacer ciencia. “Hemos estado utilizando la nueva Sala de Evaluación Científica (SER) del Centro Espacial Johnson de la NASA en los ejercicios de entrenamiento para la primera misión de alunizaje. Artemis II ha sido la primera misión real en utilizar esta sala, fundamental para garantizar que todo funcione y que los procesos sean lo más eficientes posible”, detalla Osinski. Desde ella y desde la Sala de Operaciones de Misiones Científicas se brinda apoyo científico a los astronautas. “Llevar a cabo la investigación científica es muy importante”, zanja Osinski. Y eso que, de momento, solo nos hemos quedado en la superficie lunar. ¿Qué hay de nuestra salud en el espacio profundo?


Conejillos de indias de la radiación espacial

Uno de los interrogantes que la ciencia aún no ha resuelto es cómo impacta la radiación espacial en la salud humana. La evidencia sobre sus efectos es escasa y lejana. Se sabe que estas partículas cósmicas cargadas de energía pueden atravesar tejidos, alterar funciones celulares y hasta romper y dañar el ADN. “A corto plazo, el daño puede provocar enfermedad o la muerte del individuo. A más largo plazo, puede suponer la pérdida crónica de distintas funciones o el desarrollo de cáncer”, escribe en SINC Alfonso Blázquez Castro, profesor del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid.

Hoy, en el día 8 de misión, la tripulación simulará la construcción de un refugio con los suministros y equipamientos de Orion por si sucediera un evento de gran radiación, como una erupción solar. Suceda algo así o no, saber más de ello es imperativo si se quiere soñar de verdad con Marte. Científicos y a la vez sujetos de estudio, los tripulantes de Artemis se han prestado a la causa y, antes de abandonar la Tierra, se utilizó su sangre para crear modelos de médula ósea idénticos con sus células madre.


placeholderUn chip de órganos, del tamaño de una memoria USB, para llevar a cabo experimentos de médula ósea en el espacio. (NASA)
Un chip de órganos, del tamaño de una memoria USB, para llevar a cabo experimentos de médula ósea en el espacio. (NASA)

Estos se almacenaron en chips de órganos, también conocidos como chips de tejidos o sistemas microfisiológicos. Unos se quedaron en la NASA, otros viajan a bordo de Orion junto a sus donantes. Una vez de vuelta, el proyecto, llamado AVATAR (A Virtual Astronaut Tissue Analog Response), permitirá comparar ambos chips para entender el efecto de la radiación en el desarrollo de los glóbulos sanguíneos. Como sucede con la investigación espacial, este tipo de hallazgos puede también recalar en un uso en la Tierra; en este caso, puede impulsar la medicina personalizada.

Los astronautas no solo dejaron sus células madre en la Tierra, también muestras de saliva. Estas, junto a las tomadas durante y después de la misión, actuarán como biomarcadores inmunitarios que permitirán evaluar cómo cambia su sistema inmune, que debe protegerles en un entorno tan hostil como el espacio profundo. También analizarán si los virus inactivos se reactivan allí.


placeholderEl dispositivo que mide el sueño, el movimiento y la exposición a la luz de los astronautas dentro del proyeceto ARCHeR. (NASA/Helen Arase Vargas)
El dispositivo que mide el sueño, el movimiento y la exposición a la luz de los astronautas dentro del proyeceto ARCHeR. (NASA/Helen Arase Vargas)

Hay más pruebas en marcha relacionadas con la salud. Ayer mismo, los astronautas probaron una prenda para la intolerancia ortostática. Esta puede acarrear síntomas como mareos y taquicardia si se altera el sistema nervioso. Los trajes están diseñados para ayudar a los astronautas a mantener la presión arterial y la circulación durante la transición de regreso a la gravedad terrestre. Durante los 10 días de la misión también están usando dispositivos para monitorizar sus patrones de sueño y sus movimientos, datos con los que se estudiará cómo los viajes espaciales afectan el sueño, el estrés y la cognición.


El campo de pruebas antes del gran salto

La Luna es, a la postre, el campo de pruebas científico y tecnológico, y también la gasolinera espacial, que permitirá aprender y extraer recursos para una futura misión con humanos al planeta rojo. Como reza la propia web de la agencia espacial estadounidense, “el vuelo de prueba tripulado Artemis II de la NASA está haciendo posible una gran labor científica que allanará el camino para futuras exploraciones con seres humanos en la Luna y, más adelante, Marte”.

Pero estos días no solo se cuestiona la importancia de la ciencia desde la Administración Trump. También se encuentran hordas de conspiranoicos que vuelven a poner en duda que el ser humano de verdad pisara la Luna en 1969 y que ahora la haya orbitado. ¿Por qué tantos problemas, si “supuestamente” ya hemos ido? No solo hay un objetivo más ambicioso (llegar y quedarse), también herramientas modernas que hay que adaptar. “Si la humanidad quiere seguir explorando y llegar a Marte, hay que aprender de nuevo a ir a la Luna y desarrollar tecnología y ciencia para hacer un viaje mucho más largo. Rehacer lo que se hizo hace 50 años, pero con la ingeniería y los ordenadores de ahora, y llevar a humanos de forma segura, requiere un trabajo ingente”, indicó a El Confidencial Ignasi Ribas Canudas, investigador en el Instituto de Ciencias del Espacio del CSIC y director del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC).

Una de las mejoras en las que se ha trabajado ha sido en el escudo térmico, que durante Artemis I no se comportó como estaba previsto, y es vital para garantizar la supervivencia de Wiseman, Glover, Koch y Hansen en su reingreso a la atmósfera terrestre. Mientras llega ese último momento de infarto, en estos días más “monótonos”, como los bautizó en este diario Guillermo González, jefe de Producción de los Módulos de Servicio Europeos de Orion de la Agencia Espacial Europea (ESA), puede que la misión no viva grandes hitos. Pero sí momentos para que los más ‘frikis’ soñemos, mientras Trump, sus recortes y sus delirios bélicos nos dejen, con la ciencia.