sábado, 24 de enero de 2026

La deuda de EEUU en manos de Taiwán puede provocar un accidente sólo con el rumor de conflicto con China

 

El conflicto entre Taiwán y China puede salpicar a los bonos de Estados Unidos. Foto: Bloomberg

  • Un cisne negro para el mercado: el miedo de los asegurados taiwaneses podría desatar la venta de bonos
  • La industria aseguradora de la isla, líder mundial con activos del 150% del PIB, es la clave del riesgo
  • El gran peso de Taiwán en la deuda de EEUU amenaza al bono americano


La geopolítica se ha convertido en un elemento central para los mercados en los últimos años y, con más fuerza, en las últimas semanas, a raíz de la intervención de Estados Unidos en Venezuela y también por el conflicto que se ha abierto entre el país norteamericano y la Unión Europea, con Groenlandia en el centro. Esto ha incrementado la especulación de que haya países que decidan utilizar la deuda del Tesoro estadounidense que tienen en propiedad como un arma contra Estados Unidos. Desde hace años ya se ha especulado con esta posibilidad, con China como una de las grandes amenazas por la gran cantidad de deuda que atesora, pero, si bien es cierto que el país asiático ha vendido parte de sus reservas internacionales de bonos americanos, no lo ha hecho abruptamente ni lo ha usado como un arma.

Además de los rumores del uso de esta cartera de deuda como un arma, sí es cierto que, si un gran tenedor de deuda americana se desprende abruptamente de los bonos del país que tiene en cartera, esto podría causar problemas a las finanzas públicas de Estados Unidos, ya que podría incrementar la rentabilidad a vencimiento de los bonos soberanos del país y, en consecuencia, el coste de financiación para la primera economía del mundo.

Ahora, con las tensiones geopolíticas en auge, ha surgido una teoría que pone a Taiwán en el centro del peligro para Estados Unidos: la isla es el centro del conflicto entre las dos principales potencias militares del planeta, y hay analistas geopolíticos que pronostican un choque real en los próximos años.

Taiwán, un gran tenedor de bonos

En los últimos años, Taiwán se ha consolidado como uno de los principales dueños de la deuda estadounidense fuera de las fronteras del país americano. La isla, oficialmente una región de China para la Organización de Naciones Unidas, ha ido comprando bonos del Tesoro de Estados Unidos, hasta alcanzar los 312.500 millones de dólares en total el pasado mes de noviembre, lo que la convierte en el décimo mayor tenedor extranjero de bonos en todo el mundo, según los datos del Tesoro estadounidense.


Es tres veces más la cantidad que atesora Israel o Alemania, y similar a la cantidad de deuda que tienen entre India y Brasil juntas, y la cantidad de bonos en manos de Taiwán está creciendo con rapidez: entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025 el incremento fue de un 9,3%.

Esta gran cantidad de deuda americana no se está acumulando en manos del banco central, sino todo lo contrario: según explican Brad Setser, del think tank británico Consejo de Relaciones Exteriores, y el profesor de la Universidad de Columbia Josh Younger, la mayor parte de las reservas de deuda internacional en Taiwán es propiedad de instituciones financieras privadas, sobre todo de aseguradoras, y con un peso especialmente importante en este caso, de las aseguradoras de vida.

Esto supone que sería complicado que Taiwán pueda utilizar los bonos de Estados Unidos como un arma geopolítica, ya que, al fin y al cabo, se trata de deuda en manos privadas. Sin embargo, presenta otro riesgo, por la posibilidad de que los propietarios de los seguros de vida, es decir, los ciudadanos de Taiwán que los tengan contratados, decidan rescatar sus seguros. "El hecho de que Taiwán tenga muchos bonos americanos a través de compañías de seguros hace que, al final, sean personas físicas los dueños de la deuda. Esa es la gran diferencia cuando se habla de la tenencia de bonos americanos por parte de Japón, China o Reino Unido", explica Fernando Luque, editor en Morningstar.es.

Eric Huang, analista geopolítico de Taiwán y residente en la isla, ha explicado en este sentido cómo este puede ser uno de los cisnes negros para el mercado en los próximos años. "Si los asegurados quieren tener el dinero de vuelta, por una invasión, o por una variación rápida del tipo de cambio, ya sea una apreciación o una depreciación, por ley, la empresa aseguradora en Taiwán tiene que vender estos bonos, y esto es lo que creemos que puede causar problemas", señala en el podcast Mauldin Economics.

Huang, de hecho, explica cómo la situación no tiene por qué llegar a un extremo de una invasión para que se desencadene una tendencia vendedora en estos fondos, ya que las meras sospechas de que el conflicto pueda escalar, ya pueden generar una ola de liquidaciones de los seguros por parte de los ciudadanos de la isla: "También puede desencadenarse por una crisis política. Antes de que caiga un solo misil, o se produzca un bloqueo de China, el mercado reaccionará. Si alguien susurra que los chinos pretenden invadir, la primera reacción en Taiwán va a ser querer recuperar el dinero, y eso hará que las aseguradoras se vean forzadas a liquidar y vender los bonos estadounidenses", explica.

La reacción del mercado de divisas en Taiwán ya mostró señales de tensión en abril de 2025, con el famoso Día de la Liberación de Trump: entre el 1 de abril y el 5 de abril, el dólar taiwanés se disparó más de un 10%, una volatilidad que refleja la sensibilidad del mercado ante las tensiones geopolíticas actuales.

El gigantesco tamaño que ha adquirido la industria de los seguros en la isla es otra señal preocupante. Según los cálculos de Setser y Younger, el volumen de activos en manos del sector se ha disparado en los últimos años: si en 2008 el volumen total era del entorno del 60% del PIB anual de la isla, al cierre de 2024 se acercaba al 150%. Según los datos recopilados por Global Economy, Taiwán es líder mundial en este sentido, muy por encima del segundo, Francia, con un 132% del PIB nominal, o Dinamarca, con el 127%.


Madridicon-related 
https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/13741757/01/26/la-deuda-de-eeuu-en-manos-de-taiwan-puede-provocar-un-accidente-solo-con-el-rumor-de-conflicto-con-china.html

viernes, 23 de enero de 2026

La experiencia de pasar una noche en el faro de una isla desierta en la Bretaña

 


Escalera en forma de caracol en el interior del faro de la Île Vierge
Luca Lumaca



La Île Vierge, al norte del Finisterre bretón, conserva dos faros y una promesa: la de dormir con el Atlántico como única compañía


El marino que conduce su pequeña lancha hacia el faro tiene el rostro afilado por el salitre. Habla poco; el mar y el viento ya se encargan de las conversaciones. No escatima en bonjours pero no sonríe: no quedaría entonado con el agua color Bretaña ni con el dramatismo bergmaniano del paisaje que se abre al acercarse a la Île Vierge, donde un faro de piedra oscura emerge como un coloso, guardián del fin del mundo. El barquero apaga el motor, deja a los visitantes sobre la losa de granito y se aleja sin ceremonia, con un preciso à bientôt.

La isla —seis hectáreas de roca, hierba baja y compacta como moqueta, frente al pequeño pueblo de Plouguerneau, en la costa norte de Bretaña— es propiedad del Conservatoire du littoral. Aquí se levantan dos faros: el pequeño y más antiguo, y el grande, el más alto de Europa y el mayor del mundo construido en piedra tallada, 82,5 metros exactos. Su interior se enrosca alrededor de una escalera de caracol de 365 peldaños con paredes revestidas de 12.500 placas de opalina celeste —mezcla de vidrio y huesos de oveja— que hacen respirar la piedra. Tecnología poética del siglo XIX.

Los dos faros de La Île Vierge
Los dos faros de La Île ViergeLuca Lumaca

El faro pequeño se encendió por primera vez el 15 de agosto de 1845, día de la Asunción, origen del nombre de la isla. Su luz fija alcanzaba catorce millas, pero medio siglo después quedó relegado a hermano menor cuando el aumento del tráfico y los escollos del litoral exigieron levantar una nueva torre: un gigante de granito autóctono que, desde 1902, barre el norte del Finisterre bretón, con un destello blanco cada cinco segundos y un alcance de unos 42 kilómetros en noches claras. Un código morse que la costa sigue enviando al mar.

La arquitectura del gigante de Bretaña guarda también un secreto de relojería: gira la plataforma entera de lentes de Fresnel —cuatro, en este caso— alrededor de una bombilla modesta de 250 vatios, prueba de que no hacen falta potencias desmesuradas para gobernar la noche si el óptico hizo bien su trabajo. La intermitencia cada cinco segundos tampoco es capricho, sino una firma necesaria en un litoral sembrado de luces, cada una distinguida por su ritmo.

Durante décadas, el pequeño faro fue también hogar de los fareros, donde se vivía y trabajaba en perfecta soledad. Una labor hecha de guardias, rotaciones y viento. En Bretaña el cursus honorum era conocido: faro en tierra, paraíso; faro en isla, purgatorio; faro en pleno mar, infierno. Esta progresión de carrera farera fue interrumpida por la automatización que en 2010 selló definitivamente una era. Desde entonces, la luz se activa a la caída del día y el mecanismo gira sin manos.

Hoy, en la Île Vierge se puede alojar en esa antigua morada, un edificio blanco de piedra encalada, suelos de losas de granito y bóvedas austeras, transformado en un ecogîte de 150 m² para nueve personas y un bebé, completamente alimentado por energía eólica y fotovoltaica y con reciclaje de agua. La residencia mantiene el encanto de museo habitable. Es sobria y es deliberado: antes que boutique hotel, esto es patrimonio vivo que un equipo de canteros, carpinteros y herreros locales ha devuelto a circulación para durar.

Dormir en el faro es una experiencia única
Dormir en el faro es una experiencia únicaLuca Lumaca

El lujo aquí no está tanto en las elegantes camas con dosel de madera del siglo XIX, ni en las cálidas chimeneas, sino, sobre todo, en la posibilidad de vivir la experiencia del aislamiento: la privacidad, la desconexión y el horizonte infinito. Una puerta en la segunda planta abre a la escalera que sube al antiguo faro, hasta alcanzar una cúpula acristalada: una atalaya privada para amaneceres y puestas sobre la Costa de las Leyendas, el mar de Iroise, la Mancha y la propia torre grande. Esas vistas no tienen precio. O bien, entre 640 y 740 euros la noche, por un máximo de dos, es lo que hay que pagar para reservar todo el conjunto.

Las mareas mandan en Bretaña y tanto las visitas al faro mayor como los embarques para quienes se alojen en la casa se programan en función de su humor; unas tres veces al año la bajamar concede incluso un pasillo efímero y se puede llegar a pie, rito que los lugareños celebran con prudencia y botas. Así, si el tiempo acompaña, la isla Virgen recibe visitas guiadas una vez al día: la barca atraca en el pequeño embarcadero, despidiéndose para volver solo a la hora acordada. Los que se quedan a dormir, en cambio, son unos pocos afortunados, que al atardecer se quedan completamente solos.

Vistas desde el interior del faro
Vistas desde el interior del faroLuca Lumaca

Otra versión del origen del nombre de la isla habla de un antiguo convento de franciscanos que intentaron, en vano, cultivar un suelo, precisamente, virgen. Y así se quedó. Aquí reinan gaviotas reales, ostreros y otras especies protegidas que colonizan la roca para su nidificación con la misma determinación con la que el viento ocupa y sopla en cada grieta, produciendo un silbido constante al que te acostumbras. Alojarse en un faro se ha vuelto una experiencia posible en distintos rincones del mundo, pero aquí adquiere otro sentido: la soledad es real y el horizonte, absoluto.

Al anochecer, la casa se encoge de sonidos suaves: puertas que respiran, madera que asienta. Difícil dormir y renunciar a ser custodios atentos de un pedacito de mundo: de alguna manera, el espíritu farero se insinúa. Entre las olas del Atlántico y el ojo luminoso de la isla: una torre un tanto inquietante, como la de Mordor, y al mismo tiempo un tótem que tranquiliza. Su destello no alumbra la cama, pero vela; los faros siempre han hecho eso, vigilar sin molestar.

El sentimeinto de soledad es absoluto
El sentimeinto de soledad es absolutoLuca Lumaca

Puesto que todo tiene que venir de fuera, los huéspedes llevan consigo sus abastecimientos. No obstante, en la mesa suele esperarles una caja de bienvenida que condensa Bretaña: ostras frescas, pan, mantequilla salada, patés y confituras de algas, vino blanco y sidra. Se come mirando al horizonte y, si llueve —no exactamente una excepción por estos lados—, los grandes salones de la casa son un marco perfecto para disfrutar la experiencia. Eso sí, las conchas vacías se devuelven al mar: procesión laica, gesto simple, circuito breve, manual de buenas maneras del litoral ostrero.

Con las primeras luces de la madrugada, el faro mayor se apaga y el día entra, puntual, regulando sus deberes al compás de las mareas. Los pájaros patrullan sus rutas; lo que anoche parecían estrellas bajas en el horizonte se revela, con la claridad del alba, como las casas blancas de la bahía de Plouguerneau. Llega el barquero para otro relevo: la isla se abre de nuevo a los pocos visitantes que su discreción admite; la casa vuelve a ser museo, a la espera de nuevos fareros por una noche; el viento, como siempre, sigue haciendo su guardia. À bientôt.


Alberto Barbieri

Barcelona

jueves, 22 de enero de 2026

Europa tiene un 'arma' de diez billones de dólares contra EEUU que no se atreve a usar: ¿apretará el gatillo del 'Sell America'?

 



  • Europa posee entre ocho y 12 billones de dólares de activos estadounidenses
  • Algunos lo traen a colación por las amenazas de Trump sobre Groenlandia
  • No es fácil que Europa se decida por apretar el gatillo del 'Sell America'


Europa ha visto de nuevo resquebrajarse el suelo bajo sus pies, en esta ocasión la helada baldosa de Groenlandia. El movimiento sísmico lo ha vuelto a provocar, cómo no, Donald Trump. En su particular empeño por conseguir la gran isla, el presidente de EEUU ha amenazado con nuevos aranceles del 10% a los países europeos que se interpongan en su camino. Defensora siempre de la diplomacia y la negociación, Europa empieza a ver que su postura pacificadora acaba invariablemente en una nueva bofetada del inquilino de la Casa Blanca. Por eso, muchos analistas barajan ahora que el Viejo Continente actúe al fin con algo de determinación. Mientras los líderes europeos hablan de represalias comerciales, sustanciadas en el, esta semana, muy mediático Instrumento anticoerciónhay otro 'arma' a disposición, pero de tal calibre que es difícil que Europa apriete el 'gatillo'.

Ese 'arma' tiene un tamaño que los estrategas estiman entre los ocho y los 12 billones de dólares y responde a un nombre que todo aquel que se asome a los mercados de vez en cuando conocerá. El Sell America o 'vender América' es un remoquete que cogió fama la pasada primavera, cuando Trump llevó a máximos su amenaza de implantar aranceles contra todo el planeta y los activos estadounidenses se resintieron, en la medida en que los inversores extranjeros empezaron a venderlos, ya fuera por venganza y/o por incertidumbre. Aunque el agujero se restañó cuando el presidente de EEUU dio marcha atrás en cierta medida, este 'espantajo' no ha dejado de estar presente y ahora es Europa la que lo puede agitar.

Los países europeos poseen nada menos que el 40% de los bonos del Tesoro estadounidense en manos de extranjeros. Con el caso aparte de Reino Unido, fuera de la UE y con unas tenencias en deuda pública estadounidense de 888.000 millones de dólares, en la Europa continental destacan como tenedores Bélgica (481.000 millones), Luxemburgo (426.000 millones), Francia (376.000 millones) e Irlanda (340.000 millones).

La obcecación de Trump con Groenlandia y su retórica aún más virulenta de lo habitual para un aliado histórico como Europa ha hecho que funcionarios y voces autorizadas hayan deslizado en los últimos días una "militarización del capital", es decir, que Europa tome represalias contra EEUU retirando parte de sus inversiones estadounidenses. En el debate se citan cifras como el déficit de 27 billones de dólares de la Posición de Inversión Internacional Neta (PIIN) que acumula EEUU tras décadas de déficits gemelos.

La PIIN representa el stock de pasivos de EEUU frente a su posición de activos extranjeros. Cuanto más negativa es esta posición, mayor es la vulnerabilidad que la economía presenta frente al exterior, salvo que uno sea EEUU y mantenga la posición de privilegio que otorga el dólar. No obstante, la erosión en la confianza del dólar y los movimientos de China, Rusia y otras potencias emergentes abren la puerta a que el 'rey de las divisas' y EEUU pierdan esta ventaja de décadas que permite financiar año tras año grandísimos déficits comerciales y una posición deudora neta gigante sin generar problemas.

Si los europeos se paran a pensar, son miles o cientos de miles los que tienen de forma directa o indirecta acciones de Apple, Netflix o bonos americanos. Esto es porque la Unión Europea lleva años cosechando enormes superávits por cuenta corriente que se han ido convirtiendo en una posición de inversión internacional neta positiva, una acumulación de riqueza que se ha producido de forma 'desordenada' o descentralizada, mejor dicho, pero que si quisiera usarse de forma centralizada (como un 'arma' financiera) podría tener cierto impacto en los mercados americanos. Al final, cada euro que compra una acción de Apple o un bono del Tesoro es un euro que está financiando a EEUU y permitiendo que sus empresas y Gobierno se financien a un menor coste del que lo harían si no fuera por estos capitales europeos que entran en tromba en EEUU.

George Saravelos, uno de los economistas estrella de Deutsche Bank, recuerda en una nota para clientes a la que ha tenido acceso elEconomista.es que "Europa es dueña de Groenlandia y también posee una gran cantidad de bonos del Tesoro". "Pasamos la mayor parte de 2025 argumentando que, a pesar de toda su fortaleza militar y económica, EEUU tiene una debilidad clave: depende de otros para pagar sus cuentas mediante grandes déficits externos. Europa, por otro lado, es el mayor prestamista de EEUU: los países europeos poseen al menos ocho billones de dólares en bonos y acciones estadounidenses, casi el doble que el resto del mundo en conjunto", asegura el experto de Deutsche Bank.

En un entorno donde la estabilidad geoeconómica de la alianza occidental se ve perturbada existencialmente, no está claro por qué los europeos estarían tan dispuestos a desempeñar este papel, asegura Saravelos. Los fondos de pensiones daneses fueron de los primeros en repatriar dinero y reducir su exposición al dólar el año pasado por estas fechas. Con la exposición al dólar aún muy elevada en toda Europa, los acontecimientos de los últimos días tienen el potencial de fomentar aún más el reequilibrio del 'billete verde'.

"Desde nuestra perspectiva, el punto clave a observar en los próximos días será si la UE decide activar su instrumento anticoerción, poniendo sobre la mesa medidas que afecten a los mercados de capitales. Con la posición de inversión internacional neta de EEUU en mínimos históricos, la interdependencia mutua entre los mercados financieros europeo-estadounidenses nunca ha sido mayor. La instrumentalización del capital, en lugar de los flujos comerciales, sería, con mucho, la más perjudicial para los mercados", advierte el economista del banco alemán. Más a las claras lo dice Kit Juckes, estratega cambiario jefe de Société Générale: "El déficit neto de inversión internacional de EEUU es enorme y supone una amenaza potencial para el dólar, pero solo si los titulares extranjeros de activos estadounidenses están dispuestos a sufrir pérdidas financieras".

El propio secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, ha instado a la calma en medio de la creciente disputa transatlántica, pidiendo a los aliados que respeten sus acuerdos comerciales y desestimando las sugerencias de que Europa tomará represalias enérgicas deshaciéndose de los bonos del Tesoro estadounidense. "Estoy seguro de que los líderes no escalarán la situación y que esto funcionará de una manera que termine en una muy buena situación", ha dicho Bessent en el Foro de Davos.

Es más fácil hablar que actuar

Como suele ocurrir en la vida, es más fácil hablar que actuar. Lo cierto es que Europa no tiene tan fácil apretar el 'gatillo' del Sell America. La mayor parte de estos activos están en manos de fondos privados ajenos al control de los gobiernos y, en cualquier caso, una medida así probablemente también perjudicaría a los inversores europeos. Por lo tanto, la mayoría de los estrategas creen que es poco probable que los responsables políticos lleguen a tal extremo, dada su amplia reticencia a enfrentarse a Trump desde su regreso al poder hace un año.

"La última publicación estadounidense sobre la PIIN es instructiva. De los 3,2 billones de dólares de aumento de los pasivos estadounidenses en el tercer trimestre del año pasado, aproximadamente la mitad se debió a los efectos de la valoración de los activos estadounidenses. Esos efectos de valoración son la razón por la que los compradores europeos están en los mercados de activos estadounidenses. Y hasta que las perspectivas de rendimiento de esos activos cambien significativamente, es poco probable que veamos una salida significativa de capital europeo de EEUU. Al mismo tiempo, observamos que el sector oficial extranjero lleva ya un tiempo vendiendo bonos del Tesoro estadounidense, pero se ha visto desbordado por la demanda del sector privado", analiza Chris Turner, estratega de divisas de ING.

También desde ING, Carsten Brzeski y Bert Colijn ensalzan a Europa como "el mayor prestamista de EEUU", algo que "no solo ilustra la profunda interdependencia entre EEUU y Europa, sino que también muestra que, al menos en teoría, Europa también tiene influencia sobre EEUU". Pero ahí acaba lo 'bueno'. "Si en la práctica Europa se embarcara realmente en una campaña de Sell America es una cuestión completamente diferente. La UE tiene muy poco que hacer para obligar a los inversores del sector privado europeo a vender activos en dólares estadounidenses; solo podría intentar incentivar las inversiones en activos en euros", admiten.

Unas dudas que también hacen suyas en Capital Economics: "Seguimos siendo escépticos respecto a que la UE o el Reino Unido respondan vendiendo masivamente bonos del Tesoro. La mayoría de los activos estadounidenses están en manos de gestores de fondos privados europeos que dan prioridad a la rentabilidad por encima de la política. Sin una directiva del Gobierno central, es poco probable que se produzca una desinversión masiva, sobre todo por el daño potencial que podría causar al valor de los activos estadounidenses restantes. Y, en la práctica, es probable que la Reserva Federal de EEUU intervenga para comprar el exceso de oferta y limitar los efectos en el mercado".

En un análisis separado, Andrew Kenningham, estratega de Capital Economics subraya que, aunque Trump coloque invariablemente a Europa en una situación incómoda, "sospechamos que los gobiernos europeos seguirán queriendo mantener a EEUU de su lado por otras razones, en particular su apoyo a Ucrania". Esta nueva sacudida puede llevar, todo lo más, a los políticos europeos a hablar de nuevo de reducir su dependencia de EEUU en otras áreas, desde la defensa hasta los sistemas de pago, contempla el analista. En lo tocante a un posible acercamiento a China, Kenningham abre la puerta a una aproximación "táctica" por parte de Europa. Sin embargo, destaca, Europa aún tiene importantes rencillas con China, en particular su apoyo a Rusia.

"La realidad es que Europa sigue dependiendo de EEUU en muchos sentidos, tanto desde el punto de vista económico como de seguridad. Esta fue probablemente una de las razones principales del acuerdo de la UE el verano pasado para firmar un acuerdo comercial con Washington que no benefició a Europa. Queda por ver si la nueva amenaza arancelaria y la situación en Groenlandia serán el punto de inflexión que finalmente desencadene la unidad europea y el auge de Europa como potencia geopolítica", deslizan con poca esperanza Brzeski y Colijn desde ING.

Saravelos pone el broche desde Deutsche: "Recuerden la Conferencia de Seguridad de Múnich. Fue el discurso del vicepresidente estadounidense en Múnich el año pasado el que resultó ser el catalizador indirecto de una aceleración del gasto en defensa europeo. ¿Podría ser Groenlandia este año la que catalice una aceleración de la cohesión política europea? Cabe destacar que los dos líderes de los partidos euroescépticos de extrema derecha en Alemania y Francia han sido muy críticos con los recientes acontecimientos. El grado en que surja una estrategia europea unificada en los próximos días para abordar la presión estadounidense será una señal clave a corto plazo. En cualquier caso, compartimos los argumentos a largo plazo de que el enfoque estadounidense podría estar aumentando las perspectivas de cohesión política europea a largo plazo".


https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/13735521/01/26/europa-tiene-un-arma-de-diez-billones-de-dolares-contra-eeuu-que-no-se-atreve-a-usar-apretara-el-gatillo-del-sell-america.html