martes, 20 de enero de 2026

Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti: la historia de amor que construyó un imperio de la alta costura

 

Foto: Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti en una imagen de archivo. (Getty)
Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti en una imagen de archivo. (Getty)


El italiano falleció a los 93 años en su villa de Roma, rodeado de sus seres queridos. Giancarlo Giammetti, pese a no ser su pareja desde hace décadas, ha sido el hombre de su vida por varias razones


El mundo de la moda se uniforma de nuevo de riguroso luto para decir adiós al último emperador de la moda: Valentino Garavani ha fallecido a los 93 años. Lo hacía en su famosa villa de Roma, rodeado de sus seres queridos, tal y como versa el comunicado compartido por su propia fundación, la Fundación Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti, el hombre que siempre vivió a su lado y bajo su sombra.

El diseñador con su propio color rojo ha mantenido durante décadas una relación sólida y discreta con Giancarlo Giammetti, su pareja sentimental durante apenas una década y su compañero de vida durante otros 60 más. También su socio profesional. Aunque a menudo se refieren a Giammetti como su “marido”, lo cierto es que su vínculo ha trascendido mucho más allá del terreno sentimental y de las etiquetas formales.


Se conocieron en 1960 en Roma, cuando Valentino era un joven diseñador con grandes ambiciones y Giammetti estudiaba arquitectura. Como se suele decir, fue amor a primera vista, cuando coincidieron por primera vez en el Café París. Desde el principio, su relación se apoyó tanto en lo emocional como en lo creativo. Giammetti pronto se convirtió en el pilar estratégico de la casa Valentino dejando de lado su carrera universitaria, encargándose de la gestión empresarial y permitiendo que el diseñador se concentrara plenamente en su faceta artística.

“Estábamos juntos. Éramos fuerza el uno para el otro. Ese era nuestro verdadero capital”, decía el propio Giammetti en una reciente entrevista para la revista de decoración ‘AD’. Durante su romance, supieron proteger su intimidad y mantener su vida privada alejada del foco mediático. Esa discreción no fue sinónimo de ocultación, sino de una elección consciente por preservar algo que consideraban profundamente personal.


Su relación sentimental solo duró 12 años. “Giancarlo y yo nos entendemos perfectamente, pero su carácter es totalmente contrapuesto al mío. Yo estoy siempre metido en el estudio”, llegó a decir el propio Valentino sobre la razón que llevó a esta ruptura.

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placeholder Pierpaolo Piccioli, Giancarlo Giammetti, Garavani Valentino y Maria Grazia Chiuri. (Getty/Larry Busacca)
Pierpaolo Piccioli, Giancarlo Giammetti, Garavani Valentino y Maria Grazia Chiuri. (Getty/Larry Busacca)

“Tenía apenas 30 años cuando la parte física de nuestra relación terminó, y fue difícil al principio”, dijo el empresario cuando publicó un libro sobre su vida, cuando se supo un poco más del hombre que siempre vivió a la sombra de Valentino. “Pero la madurez y el tiempo hacen que se arreglen todos los problemas. Siempre hemos querido lo mejor el uno para el otro (...) aunque nunca vivimos juntos”.

El hecho de ser ‘el hombre detrás de’ nunca gustó mucho a Giammetti, especialmente cuando salió el documental sobre el diseñador y lo puso en el centro de la conversación. “Giancarlo es el cerebro, Valentino es el talento”. Por aquel entonces, cuando ya ambos habían hablado abiertamente de su sexualidad y su relación sentimental, no dudaron en confesarse el amor que todavía se profesan y les hacía seguir unidos, de una forma u otra, hasta ese día.

“El nuestro es un amor fraterno, una relación que no tiene nada de sexual. Y, sin embargo, permanece un gran amor, antiguo, de supervivencia”, decía Giammetti en la presentación de su libro en Londres.

placeholderGiancarlo Giammetti junto a Gwyneth Paltrow y el diseñador Valentino. (EFE/GIORGIO ONORATI)
Giancarlo Giammetti junto a Gwyneth Paltrow y el diseñador Valentino. (EFE/GIORGIO ONORATI)

“Cuando conocí a Valentino, conocí a dos personas, a Valentino y a Giancarlo Giammetti, su socio durante más de 50 años. Es la relación más increíble que nunca he visto en mi vida”, dijo en una entrevista para ‘EFE’ Matt Tyrnauer, director del documental ‘Valentino, el último emperador’. “Están muy interconectados y tienen una increíble historia, que no es solo de moda, es también sobre el imperio que han construido a lo largo de 50 años”.

La retirada de Valentino de las pasarelas en 2008 marcó una nueva etapa en su relación, dejando ambos de lado sus papeles dentro de la casa italiana. Esto no hizo que dejasen de trabajar juntos. Giammetti siguió al lado de Valentino durante el resto de su vida profesional, que no acabó en ese año. En 2017 aún produjo ‘La Traviata’ y diseñó el vestuario de ‘Violetta’. En todo momento, el arquitecto estaba a su lado.

placeholderGiancarlo Giammetti junto a Valentino. (EFE)
Giancarlo Giammetti junto a Valentino. (EFE)

Además del amor, Valentino y Giammetti comparten un fuerte compromiso cultural y filantrópico. Juntos crearon en 2016 la Fondazione Valentino Garavani e Giancarlo Giammetti Foundation, dedicada a promover el arte, la moda y la cultura italiana. Este proyecto refleja cómo su relación ha sabido transformarse en algo que va más allá de lo sentimental, dejando un legado común.

El pasado mes de junio la Fundación abrían un nuevo espacio en Roma, PM 23, dedicado al arte, la moda y la cultura, los tres pilares fundamentales de la Fundación. Se ubica en el número 23 de la piazza Mignanelli, el mismo lugar donde hace décadas Valentino abrió su atelier en 1959 con la ayuda de su padre. Esto era, como el propio Giammetti contó en una entrevista para la revista AD, un proyecto de futuro, cuando perder a Valentino no era opción.



lunes, 19 de enero de 2026

Por qué aunque estemos llenos siempre nos queda espacio para el postre, según un anatomista


Siempre habrá espacio para el postre.

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La cena de Navidad, como es tradicional, puede ser muy abundante y dejarnos con el estómago totalmente lleno. Pero a pesar de eso, de que sentimos que no nos cabe un solo bocado más, no nos negamos a probar cómo ha quedado el postre.

De alguna manera, no importa lo mucho que hayamos comido, siempre hay espacio para la parte dulce, ¿por qué? ¿Qué tienen los postres que nos permite decir sí, aunque estemos llenos?

Los japoneses tienen una palabra perfecta para esto: betsubara, que significa "otro estómago" o "estómago aparte".

Anatómicamente hablando no hay un espacio extra en nuestro estómago, pero la sensación de tener espacio para el postre está tan ampliamente difundida, que merece una explicación científica.

Lejos de ser algo imaginario, esta sensación refleja una serie de procesos fisiológicos y psicológicos que juntos hacen que le den al postre una apariencia única, incluso cuando el plato principal parece que colmó todos los límites.

Un buen lugar para comenzar este análisis es el estómago.

Muchas personas piensan que es una bolsa que permanece del mismo tamaño hasta que se llena y que si se le pone otro bocado, se puede derramar.

Realmente, el estómago está diseñado para ensancharse y adaptarse.

Con los primeros bocados comienza un proceso llamado "acomodación gástrica": los músculos se extienden creando una capacidad mayor a medida que se hace más presión.

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La textura distinta de los postres es un factor que hace que, a pesar de sentirnos llenos, lleguemos a pensar que tenemos "un espacio extra" para los dulces.

Otra cosa importante: los alimentos dulces y suaves requieren menos proceso digestivo.

Un plato fuerte puede hacer que el estómago se sienta distendido, pero un postre ligero, como una mousse o un helado, es muy difícil que aumente el trabajo digestivo, por lo que el estómago puede ampliarse un poco más para hacer espacio.

Hambre hedónica

Muchas de las ganas de comer postre viene del cerebro, específicamente de los círculos neuronales que involucran la recompensa y el placer.

El apetito no está gobernado únicamente por el hambre físico. También hay un "hambre hedónica", el deseo de comer algo solo porque se puede disfrutar.

Los dulces son parte importante de este deseo.

Estos activan el sistema mesolímbico de dopamina, aumentando la motivación para comer y debilitando temporalmente las señales de saciedad.

Después de quedar satisfecho con el plato principal, el hambre físico tal vez se habrá ido, pero saber que hay un postre esperando crea un un deseo separado, que tiene que ver con la recompensa, para continuar comiendo.

Otro mecanismo es la llamada saciedad sensorial específica.

Mientras comemos, la respuesta de nuestro cerebro a los sabores y texturas que hay en el plato va disminuyendo de forma gradual, haciendo la comida menos interesante.

Ahora, si se instroduce otro sabor -como un dulce, una tarta o un helado- esa respuesta se refresca.

Muchas personas que realmente sienten que no pueden terminar su plato principal descubren de repente que "podrían comerse un postre" porque la novedad del postre reaviva su motivación para comer.

Los postres también se comportan de manera diferente una vez que llegan al intestino.

En comparación con los alimentos ricos en proteínas o grasas, los alimentos azucarados y ricos en carbohidratos salen del estómago rápidamente y requieren relativamente poca descomposición inicial, lo que contribuye a la percepción de que son más fáciles de digerir incluso cuando se está lleno.

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Pie de foto,
Los platos principales pueden satisfacer nuestra "hambre física", pero no siempre nuestra "hambre hedónica".

El tiempo también influye. La señalización intestino-cerebro que crea la sensación de saciedad no responde instantáneamente.

Hormonas como la colecistoquinina, el GLP-1 y el péptido YY aumentan gradualmente y suelen tardar entre 20 y 40 minutos en producir una sensación sostenida de saciedad. Muchas personas toman decisiones sobre el postre antes de que este cambio hormonal haya surtido efecto por completo, lo que da espacio al sistema de recompensa para influir en el comportamiento.

Los restaurantes, conscientemente o no, suelen programar la oferta de postres dentro de este periodo.

A estos procesos biológicos se suma la influencia del condicionamiento social. Para muchas personas, el postre se asocia con la celebración, la generosidad o la comodidad.

Desde la infancia, aprendemos a considerar los postres como golosinas o como componentes naturales de las comidas festivas.

Las señales culturales y emocionales pueden generar placer incluso antes de que llegue la comida.

Los estudios demuestran sistemáticamente que las personas comen más en entornos sociales, cuando se ofrece comida libremente o en ocasiones especiales; todas ellas situaciones en las que el dulce suele ser una buena opción.

Así que la próxima vez que alguien insista en que está demasiado lleno para otro bocado de cena, pero de alguna manera encuentra espacio para un trozo de pastel, quédese tranquilo: no está siendo inconsistente. Simplemente está experimentando una característica perfectamente normal y bastante elegante del cuerpo humano.


Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.

    • Michelle Spear
    • Título del autor,The Conversation*

domingo, 18 de enero de 2026

El diamante entra en la era cuántica: de símbolo de lujo a tecnología clave del futuro

 

Dreamstime


  • Permitirá crear navegadores sin GPS, diagnosticar virus precozmente y nuevas interfaces cerebro-máquina
  • Empresas como De Beers ya los fabrican en laboratorio. Su ventaja: funcionan a temperatura ambiente
  • Imperfecciones controladas en su estructura lo convierten en un sensor cuántico de altísima precisión


Durante casi un siglo, la frase "un diamante es para siempre", popularizada por la compañía minera De Beers en 1947, definió el valor cultural y económico de esta piedra preciosa como sinónimo de amor, exclusividad y permanencia. Hoy, ese lema adquiere un nuevo significado. Lejos de limitarse a la joyería, el diamante se perfila como uno de los materiales más prometedores para la llamada "segunda revolución cuántica", una nueva etapa tecnológica que podría transformar la medicina, la navegación, la informática y la seguridad.

El cambio se basa en una paradoja científica. Las cualidades que durante milenios hicieron al diamante tan apreciado —su dureza, su estabilidad y la perfección de su estructura cristalina— se están utilizando ahora de una forma radicalmente distinta. Mediante la introducción controlada de diminutas imperfecciones en su red de átomos de carbono, los científicos convierten al diamante en un sensor extremadamente sensible capaz de detectar fenómenos cuánticos subatómicos.

Este avance se inscribe en un contexto histórico más amplio. Hace exactamente cien años, el físico alemán Werner Heisenberg sentó las bases matemáticas de la mecánica cuántica, una teoría que explica el comportamiento de la materia y la energía a escalas diminutas. Aquella primera revolución cuántica dio lugar a tecnologías que hoy resultan cotidianas, como los semiconductores, los láseres y los superconductores, pilares de la electrónica moderna. La segunda revolución, en cambio, no se centra solo en comprender la física cuántica, sino en controlarla con precisión para desarrollar aplicaciones completamente nuevas.

Uno de los ámbitos donde estos avances están más cerca de tener un impacto comercial es el de los sensores cuánticos. A diferencia de los ordenadores cuánticos, que aún requieren importantes desarrollos para ser útiles de forma generalizada, los sensores ya están demostrando su utilidad en áreas como la imagen médica, los relojes ultraprecisos y los sistemas avanzados de navegación.

El físico británico Sir Peter Knight, una de las figuras más influyentes en este campo, explica que la clave de esta segunda revolución es "extraer información a nivel cuántico de la materia atómica". Knight preside el consejo asesor estratégico del Programa Nacional de Tecnologías Cuánticas del Reino Unido y dirige el Instituto de Metrología Cuántica del Laboratorio Nacional de Física británico. Según él, estas tecnologías permitirán "nuevos sensores, nuevos sistemas de sincronización y nuevas formas de comunicar datos".

La mecánica cuántica es conocida por su carácter contraintuitivo. Un ejemplo reciente lo ilustra el Premio Nobel de Física concedido este año por investigaciones relacionadas con el llamado "efecto túnel", un fenómeno por el cual las partículas cuánticas pueden atravesar barreras físicas que, según la lógica clásica, deberían detenerlas. El físico francés Michel Devoret, uno de los galardonados, resumió esta extrañeza al afirmar que "la lógica cuántica es muy distinta de la que experimentamos en la vida cotidiana".

Estos efectos, sin embargo, son extremadamente frágiles. Vibraciones, campos magnéticos externos o cambios de temperatura pueden destruirlos con facilidad. Por eso, necesitan un "anfitrión" material que los proteja. El diamante resulta ideal: es el material natural más duro que existe, posee una estructura cristalina rígida y ofrece un entorno magnéticamente estable, con un nivel de ruido muy bajo.

El potencial cuántico del diamante se descubrió en parte por casualidad hace unos 20 años, cuando un diamante rosa natural extraído en Siberia —apodado por los investigadores el "diamante ruso mágico"— mostró la capacidad de mantener un estado cuántico a temperatura ambiente. Aunque no se encontraron más ejemplares similares en minas naturales, ese hallazgo impulsó el desarrollo de diamantes cuánticos fabricados en laboratorio.

Una de las empresas líderes en este ámbito es Element Six, con sede en el Reino Unido. Se trata de un fabricante de diamantes sintéticos de uso industrial, mayoritariamente propiedad de De Beers, que a su vez forma parte del grupo minero Anglo American. Element Six produce diamantes para aplicaciones como herramientas de corte, pulido y perforación, pero ahora apuesta decididamente por los llamados "diamantes tecnológicos".

En su laboratorio del campus científico de Harwell, cerca de Oxford, la empresa desarrolla diamantes cuánticos que incorporan centros de "vacancia de nitrógeno". Estos defectos microscópicos se crean al sustituir un átomo de carbono por uno de nitrógeno y dejar un espacio vacío en la red cristalina. En ese punto se producen los efectos cuánticos asociados al "espín" de los electrones, una propiedad que varía en función de campos magnéticos o electromagnéticos externos.

Daniel Twitchen, director tecnológico de Element Six, explica que estos centros actúan como una brújula extremadamente precisa. "Es como un sensor de fuerza magnética", señala. La sensibilidad es tal que el diamante puede detectar el paso de un automóvil a cientos de metros de distancia. Para lograrlo, durante el proceso de crecimiento del diamante se introduce aproximadamente una molécula de nitrógeno por cada millón de átomos de carbono, un nivel de control extremadamente sofisticado.

Aunque Element Six produjo su primer diamante cuántico hace más de 15 años, solo recientemente la tecnología ha alcanzado la madurez necesaria para fabricarlos de forma fiable y a un coste asumible. Hoy, un diamante cuántico puede adquirirse por unos pocos miles de libras. La empresa genera alrededor de 300 millones de dólares anuales en ingresos y confía en que los diamantes para aplicaciones en sensores, láseres y semiconductores sean el motor de su crecimiento futuro. Su consejera delegada, Siobhán Duffy, resume esta visión afirmando que "estamos entrando en una nueva era del diamante sintético".

Las aplicaciones potenciales son numerosas. En aviación, los sensores cuánticos podrían permitir sistemas de navegación basados en el campo magnético terrestre, reduciendo la dependencia del GPS, vulnerable a interferencias y sabotajes. En geología, facilitarían la exploración del subsuelo para localizar yacimientos minerales. En medicina, prometen dispositivos capaces de medir la actividad cardíaca sin contacto directo o de detectar virus como el VIH o el SARS-CoV-2 en fases mucho más tempranas.

Investigaciones recientes publicadas en Nature Communications indican que los nanodiamantes cuánticos pueden ser hasta mil veces más sensibles que los test rápidos actuales, lo que permitiría diagnósticos precoces cruciales para el tratamiento y el control de enfermedades. A más largo plazo, también se exploran aplicaciones en interfaces cerebro-máquina, capaces de traducir señales neuronales en acciones.

Aunque persisten dudas sobre la rapidez con la que estas tecnologías se comercializarán a gran escala y sobre la competencia de otros materiales como el grafeno o el silicio, muchos expertos coinciden en que el diamante ofrece una ventaja clave: funciona a temperatura ambiente, es robusto y no tiene partes móviles.

Así, el diamante, símbolo eterno de lujo y belleza, se reinventa como componente esencial de la tecnología del futuro. Si durante décadas sirvió para cortar y perforar, en los próximos 70 años podría convertirse en uno de los pilares de la revolución cuántica.


https://www.eleconomista.es/actualidad/noticias/13708139/12/25/el-diamante-entra-en-la-era-cuantica-de-simbolo-de-lujo-a-tecnologia-clave-del-futuro.html

sábado, 17 de enero de 2026

Irán encierra una sorpresa que puede 'reventar' un petróleo ya tocado: remolinos de buques listos para inundar el mercado de crudo

 


  • El régimen de Teherán acumula 166 millones de barriles de petróleo sobre el mar
  • Una parte importante está en Singapur para evitar ataques sobre el crudo
  • La liberación de ese petróleo podría desequilibrar un mercado ya en superávit


Dejen de mirar a Venezuela, el 'elefante en la habitación' está en Oriente. Produce mucho más petróleo, a menor coste, exporta cuatro veces más que Venezuela y tiene lo que podría considerarse como una 'bomba' para el crudo. Irán tiene una sorpresa sobre el mar que puede dinamitar el mercado de petróleo. El país persa, ahogado por las sanciones a su industria petrolera, ha acumulado una cantidad récord de petróleo en el mar, equivalente a unos 50 días de producción del país o a casi cuatro meses de consumo de España, por ejemplo. Este crudo se ha quedado flotando en el agua y sin comprador (no hay refinería dispuesta a tratarlo por ahora) ante las reticencias que ha venido mostrando China en los últimos meses en pleno endurecimiento de las sanciones sobre el petróleo 'prohibido'. Irán es uno de los mayores productores del mundo de petróleo, siendo el tercer país con mayores reservas probadas de crudo. La cantidad de crudo acumulada tiene el potencial de mover los precios de los mercados globales. En el hipotético caso de que EEUU retirase las sanciones a Irán (por la caída del actual régimen, por ejemplo), este crudo almacenado podría entrar al mercado, generando un superávit mayor al que ya existe.

La cantidad de crudo y condensado iraní, ya sea en petroleros en tránsito o en buques de almacenamiento flotante, alcanzó un récord de 166 millones de barriles en la semana finalizada el 11 de enero, según Kpler, que tiene datos que se remontan a 2016. Esta cantidad equivale a un día y medio de producción mundial de petróleo, que a primera vista parece poco. Pero lo cierto es que, si esta cantidad de crudo empezase a entrar en el mercado poco a poco, pongamos que unos 500.000 barriles por día, Irán tendría la capacidad de generar un superávit aún mayor en los mercados globales durante casi un año entero antes de que se agotase. Si el superávit (la cantidad extra de crudo que se producirá sobre el consumo mundial) medio para 2026 será de alrededor de 1,9 millones de barriles diarios, según UBS, estos 500.000 barriles adicionales supondrían que el superávit aumentaría en casi un 30%, lo que podría tener efectos sobre el precio global del petróleo.

Todo lo anterior es un escenario ficticio e hipotético que cobra fuerza mientras que Irán, uno de los grandes productores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), se enfrenta a las mayores manifestaciones antigubernamentales en años con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiendo sobre una posible acción militar.

El mejor ejemplo de que Irán es una pieza clave para el mercado de crudo se está viendo este mismo jueves. El alivio de la tensión entre EEUU y Teherán está llevándose por delante al crudo, que cae más de un 3%. Ya en 2015, las especulaciones sobre un posible fin de las sanciones sobre la economía persa llevaron a este tipo de especulaciones (Irán tenía también mucho crudo acumulado en buques). Los niveles de petróleo sobre el mar de Irán suelen ser elevados, pero según Kpler nunca habían alcanzado la cifra actual.

El mercado cree que un ataque sobre Irán tendría implicaciones alcistas en el corto plazo (por posibles interrupciones de su producción), aunque bajistas en el medio y largo, dado que un cambio de régimen supondría, presumiblemente, el fin de las sanciones, la liberación del petróleo acumulado en alta mar y la posibilidad de que empresas internacionales inviertan en el crudo iraní.

¿Por qué acumula petróleo Irán?

Irán ha aumentado la cantidad de petróleo almacenado en el mar en un intento por mantener activa su industria y su producción, pese a que las importaciones chinas se ralentizaron a finales de 2025, porque las refinerías chinas habían agotado sus cuotas de importación de crudo y los inventarios en China son muy altos, según ha revelado a Reuters Homayoun Falakshahi, analista de Kpler.

Irán también está tratando, al mismo tiempo, de proteger su petróleo flotante (evitar que sea confiscado o puesto en peligro en caso de conflicto bélico) y enviando tantos barriles como pueda lejos del Golfo, para reducir los riesgos geopolíticos de estos volúmenes, asegura Falakshahi. ¿Dónde está enviando el petróleo? Alrededor de la mitad del petróleo iraní en el mar se encuentra cerca de Singapur, el gran hub de materias primas de Asia.

"Los datos muestran que las exportaciones marítimas de crudo y condensado de Irán han alcanzado aproximadamente 1,6 millones de barriles diarios en 2024 y 2025, frente a los 434.000 barriles diarios de 2020. Esos barriles suelen ser transportados por petroleros de la flota paralela. China es, con diferencia, el mayor comprador de petróleo iraní, y a menudo recibe sus barriles a través de transbordos en aguas del sudeste asiático", explican en un completo informe sobre la operativa petrolera de Rusia, Irán y Venezuela los analistas de S&P Global.

Hay quien aporta todavía datos más espectaculares, puesto que nadie conoce con exactitud el petróleo que realmente mueve Irán. "Irán es el tercer mayor productor de la OPEP. Su producción cubre aproximadamente el 4% de la demanda mundial. Venezuela solo produce alrededor del 1%", afirma Andreas Goldthau, director de la Escuela Willy Brandt de Políticas Públicas de la Universidad de Erfurt (Alemania). "Se estima que Irán exporta unos 2 millones de barriles diarios, mientras que Venezuela solo exporta 350.000", continúa el experto en energía. Este experto asegura al medio DW alemán que Irán tiene mucha más capacidad que Venezuela para generar el caso en los mercados.

La flota paralela de Irán

La citada flota paralela del país, menos mediática que la rusa en los últimos años, pero con mayor solera en el trasiego clandestino de petróleo, está compuesta por 170 buques con 34,2 millones de toneladas de peso muerto, incluidos 86 petroleros gigantes (VLCC) que suelen operar en el golfo Pérsico, las aguas del sudeste asiático e incluso, ocasionalmente, en el golfo de Guinea, completa el informe de S&P. Dado que la empresa estatal National Iranian Tanker está siendo objeto de un intenso escrutinio por parte de las autoridades sancionadoras occidentales, la mayoría de los petroleros de la flota paralela son operados por empresas opacas y poco conocidas que se cree que tienen vínculos con Teherán. Estos buques son célebres por apagar (a veces también encender) sus sistemas de navegación para esquivar el 'ojo' de Washington.

"El llamado mercado petrolero paria oculta de manera bastante eficaz el comercio petrolero de Irán, manteniéndolo fuera del alcance de los gobiernos occidentales", constata Norbert Rücker, estratega de Julius Baer. Esta circunstancia 'esconde' parcialmente el potencial del país como productor y supone una tecla más que interesante para una Administración Trump que se puede ver envalentonada con este tipo de incursiones tras el éxito en Venezuela con la captura de Nicolás Maduro.

Los analistas se debaten entre aquellos que ven muy factible una intervención de Trump en Irán y los que no lo tienen tan claro. Como destacan los estrategas de BCA Research en informes de estos días, el régimen de Teherán rezuma debilidad y la oportunidad de derribarlo del todo puede ser "demasiado buena para que EEUU la deje pasar". El paso puede ser a través de Israel, con escaramuzas como las del verano pasado, o con EEUU actuando directamente. Pero, por otro lado, señalan desde Julius Baer, un paso en falso en Irán podría comprometer de algún modo, aunque sea temporalmente, el suministro global y perjudicar la estrategia de Trump de contentar a un consumidor estadounidense harto de inflación de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre, en la que los republicanos se juegan la mayoría en las dos cámaras legislativas.

En BCA son escépticos ante una intervención directa de Trump en Irán, pero abren la puerta a que ocurra si el presidente de EEUU concluye, por alguna razón, que perderá el Senado en las elecciones intermedias y, por lo tanto, ya es un 'pato cojo' (está de salida al no poder optar a un tercer mandato). "Entonces podría seguir los pasos del primer ministro israelí Netanyahu en la búsqueda de intereses de seguridad nacional a largo plazo, independientemente de su popularidad política interna. Esto podría significar ataques dirigidos a derrocar al régimen, no solo a desalentar la represión social", explican estos expertos.

En el difícil e hipotético caso de que Washington consiguiera en Irán un éxito similar al de Venezuela, con la caída del régimen (se antoja difícil un 'apaño' intermedio con en Caracas), los analistas ya han hecho las primeras cábalas sobre el potencial productor del país ya libre de sanciones y con inversión extranjera. "De cara al futuro, Irán tiene el potencial de convertirse en un actor aún más importante en los mercados energéticos globales, dada su gran dotación de petróleo y gas natural. Posee la tercera mayor reserva de petróleo del mundo (dependiendo de si se toman las afirmaciones de Venezuela al pie de la letra) y la segunda mayor reserva de gas natural", presentan desde Capital Economics.

En el caso del petróleo, no obstante, señala un informe de la firma británica de análisis, el sector ha carecido de inversión extranjera y de la tecnología más avanzada debido a las sanciones internacionales, como ocurría en Venezuela. Esto sugiere que el sector requeriría una inversión a gran escala para aumentar significativamente la producción de petróleo. Dicho esto, completa el informe, "los costos de extracción física son probablemente bastante bajos. Las curvas de costo de suministro, cuando están disponibles, suelen mostrar que la producción terrestre en Oriente Medio tiene los costos de producción más bajos del mundo".


https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/13728210/01/26/iran-encierra-una-sorpresa-que-puede-reventar-un-petroleo-ya-tocado-remolinos-de-buques-listos-para-inundar-el-mercado-de-crudo.html