
- El precio del metal precioso aguanta por encima de 4.000 dólares tras caer un 23%
- Pese a la corrección del 23% desde máximos, siguen siendo compradores netos del metal este año
- Polonia, Uzbekistán y China lideran las compras, mientras que Turquía y Rusia se ven forzadas a vender
Desde que el oro tocó máximos históricos el 2 de febrero de 2026 en 5.278,5 dólares por onza, su precio ha corregido un 23% y ha vuelto a entrar en un mercado bajista por primera vez en décadas. Sin embargo, el retroceso del metal precioso, que tantos titulares había acaparado en los últimos años por el rally vertiginoso que había vivido, no ha sido suficiente para ahuyentar a los bancos centrales. Los señores del dinero no han parado de comprar oro, con especial fuerza desde la pandemia, y esta ola de adquisiciones, junto a la revalorización de los precios, ha hecho que el metal se convierta en el principal activo de reserva de los banqueros centrales. Las últimas caídas que ha experimentado el oro no ha eliminado el interés de estos grandes compradores, que ya alcanzan las 36.664 toneladas de oro en sus reservas, casi un quinto de todo el metal que ha extraído el ser humano en toda la historia.
"Los últimos datos muestran que los bancos centrales mantienen de forma colectiva 36.664,5 toneladas de oro, lo que supone casi un 17% de las 219.890 toneladas de oro que ha minado el ser humano en toda la historia", explica Paul Hoffman, analista de datos de BestBrokers. "A los precios actuales, estas reservas alcanzan ya los 4,78 billones de dólares, una cantidad que supera el PIB anual de Alemania, la tercera mayor economía del mundo, y prácticamente todo el valor de empresas como Alphabet y Microsoft", señala Hoffman.
Este hito se ha conseguido alcanzar a pesar de que el metal corrige más de un 23% desde los máximos históricos, que se tocaron en febrero de este año. Eso sí, la confianza de los bancos centrales en el oro como activo de reserva no parece, de momento, un error garrafal: el oro se ha estabilizado en el entorno de los 4.000 dólares por onza, y se resiste este verano a caer por debajo de ese nivel psicológico.
Ahora, los analistas destacan la importancia de que Estados Unidos e Irán cierren una tregua definitiva, que permitirá reducir las expectativas de subidas de tipos de interés por parte de los bancos centrales, para que el oro pueda volver a remontar. No hay que olvidar que las caídas de los últimos meses han estado relacionadas con las expectativas de más inflación por el efecto sobre el petróleo del conflicto con Irán y, en consecuencia, de subidas de tipos por parte de la Fed, que reducen el atractivo del oro frente a otros activos que pagan un interés cada vez mayor en este contexto, como, por ejemplo, los bonos estadounidenses.
"El mercado necesita una resolución significativa entre Estados Unidos e Irán antes de empezar a apostar en el oro más allá del rango de los 4.000-4.200 dólares", explica Justin Lin, analista de Global X ETFs. "Las rentabilidades y las expectativas de inflación seguirán siendo altas mientras el conflicto continúe, y ahora esto es lo que más está atando al precio del metal precioso", explica Lin.
Para qué se usa el metal y qué bancos centrales lo acumulan
Desde que el hombre empezó a minar oro de forma organizada, hace casi 7.000 años, se han extraído casi 220.000 toneladas de oro, según los datos que publica Hoffmann, y los bancos centrales han acelerado en los últimos años sus reservas del metal, hasta rozar las 37.000 toneladas en sus arcas (los datos del Consejo Mundial del Oro publicados en abril calculan una cantidad algo mayor, de 38.670 toneladas, o un 18% del total de oro extraído en la historia).
El Consejo Mundial del Oro explica cómo la mayor cantidad del metal precioso ya extraído se acumula en joyería, con 97.650 toneladas, un 44% del total, mientras que el oro en barras y monedas sin ser parte de las reservas de los bancos centrales representa el 21%, o 46.950 toneladas. Un 10% del oro que ya se mueve sobre la faz de la tierra se mantiene en aplicaciones industriales y tecnológicas, otro 5% se estima que es propiedad de instituciones que lo mantienen como contrapartida para productos financieros OTC (Over The Counter), y un 2% sería propiedad de firmas de ETFs que mantienen el oro físico como subyacente.
Según el Consejo Mundial del Oro, los banqueros centrales han acumulado una media de 1.000 toneladas de oro en los últimos 4 años, duplicando el ritmo de incremento de sus reservas que mantuvieron durante la década previa. El mayor atractivo del metal como reserva responde a una mayor incertidumbre geopolítica, y también a la ola inflacionista que ha tenido lugar en los últimos cinco años, que ha reducido el valor de las divisas FIAT frente a activos reales, como el metal precioso.
Las últimas caídas del metal han frenado las compras de oro por parte de los bancos centrales en 2026, pero estos se mantienen como compradores netos del metal incluso en este año de corrección de precios: según los datos de Hoffman, han adquirido 224,2 toneladas en lo que va de año, comparado con una venta de 221,4 toneladas.
Los grandes compradores este año son Polonia, Uzbekistán y China, con compras netas de 63,6 toneladas, 32,7 toneladas y 25,2 toneladas, respectivamente, mientras que los tres bancos centrales que más han vendido son Turquía, con 81 toneladas netas de ventas, Rusia, con 34,1 toneladas y Bulgaria, con 1,9 toneladas. El país otomano está desprendiéndose del metal a un ritmo acelerado en el esfuerzo de sostener su divisa, la lira, y está echando mano de sus reservas de oro para intervenir en el mercado. En cuanto a Rusia, las necesidades de mantener el esfuerzo bélico y una economía cada vez más renqueante por la guerra en Ucrania también está forzando la venta del metal.
Tras este proceso, el país que más oro acumula en sus reservas es Estados Unidos, con 8.133 toneladas en sus arcas, seguido por Alemania, con 3.349 toneladas. Por detrás se mantiene Italia, con 2.451 toneladas, Francia, en cuarto lugar, con 2.436 toneladas y China, en quinto, con 2.292,3 toneladas. España se mantiene en vigésimo puesto en este ránking, con 281,58 toneladas acumuladas, según los datos del Consejo Mundial del Oro y el FMI.