sábado, 31 de agosto de 2019

Ellas, bellas y encantadoras. Ellos, valientes y racionales

genero

Imagen de un manual de cocina para mujeres de los años 50. PIXABAY

Un sistema basado en inteligencia artificial examina más de tres millones de libros para analizar el lenguaje que se utiliza para describir a hombres y mujeres



Han sido 11.000 millones de palabras escrutinadas en más de tres millones de libros las que han descubierto que el lenguaje empleado en libros y novelas, durante más de cien años, es sexista. Un grupo de científicos de la universidad de Copenhague han llevado a cabo un descomunal trabajo de campo en el que se han analizado de forma masiva textos escritos en idioma inglés, en libros publicados entre los años 1900 y 2008 ¿Qué se estaba analizando exactamente? La correlación entre géneros y calificativos buscando un patrón: el diferente tratamiento entre mujeres y hombres en textos escritos.
El estudio ha empleado un sistema basado en inteligencia artificial y aprendizaje automático para analizar palabra a palabra las obras publicadas en este período y concluir que el tratamiento a mujeres y hombres es abiertamente sexista. El análisis concluye que a las mujeres se les atribuye meramente calificativos relacionados con su físico, mientras que para los varones las referencias mayoritariamente se centraban en su fortaleza y personalidad. Los atributos negativos relacionados con el físico y el aspecto en estas obras se observan hasta cinco veces más en las mujeres que en los hombres. Entre las palabras que más se usan para describir a las mujeres están "hermosa", "encantadora", "preciosa", "sexy", soltera", "fértil" o "exquisita". Para ellos, los adjetivos más frecuentes son "justo", "pacífico", "racional", "honorable", "brutal", "valiente" o "justo".

“Este sistema puede reducir el sexismo en más ámbitos”

“No somos los primeros en confirmar el sexismo del lenguaje”, explica a EL PAÍS Alexander Hoyle, uno de los coautores del estudio, “pero los sistemas computacionales nos permiten corroborar estas sospechas a gran escala”. Este científico describe el modelo computacional creado como "ligero" aunque, eso sí, reconoce que se ha dedicado un considerable esfuerzo en “establecer las diferentes hipótesis y crear los modelos”.
El estudio, con todo, no solo sirve como confirmación del sexismo aplicado de forma masiva, al lenguaje, sino para “identificar y desvelar nuevas áreas en las que se está aplicando”, explica Hoyle. El autor se refiere a emplear estos motores en otros ámbitos de forma automática y así alertar de esta manipulación del lenguaje:P“por ejemplo, la aplicación Textio puede alertar si un puesto de trabajo prioriza a candidatos masculinos”, destaca el estadounidense.
Los algoritmos aprendende los textos ya escritos y publicados, con lo que un sistema puede dar como bueno un patrón que se repite varias veces (por ejemplo, los relacionados con la belleza y la mujer)
El estudio a gran escala se refiere a libros publicado durante más de cien años y hasta 2008. ¿Por qué es relevante, entonces, ahora? Se podría pensar que las obras contemporáneas son más respetuosas en el tratamiento de los géneros, pero realmente esta realidad no resolvería un grave problema: los algoritmos aprenden de los textos ya escritos y publicados, con lo que un sistema puede dar como bueno un patrón que se repite varias veces (por ejemplo, los relacionados con la belleza y la mujer) y asimilarlos en su ejecución actual.
Esta realidad se vería reflejada en los sistemas basados en inteligencia artificial actuales, que basan su estructura en patrones contaminados por este sexismo. “Los algoritmos se basan en los patrones”, explica Isabelle Augenstein, catedrática en ciencia computacional y coautora del estudio. “Si estos patrones se basan en un empleo sexista del lenguaje, el resultado estará contaminado”, añade. Con todo, el modelo presentado cuenta con sus limitaciones (no es capaz de discriminar entre tipos de libro) y el equipo sigue trabajando de cara a perfeccionarlo. 

Viaje lento al centro de Portugal

portugal

Los techos del pueblo de Monsanto, en Portugal. 

Desde Monfortinho, una deliciosa ruta por carreteras secundarias que cruza la sierra da Estrela para tocar el Atlántico en Costa Nova y volver hacia España por el norte, siguiendo el río Duero



La habitación es pesada, oscura, austera. Sin luz. El hueco que da paso a la siguiente es aún más tenebroso. Huele a madera gruesa y legendaria. Meto la cabeza bajo el dosel de la cama e intento ver lo que él veía a través del umbral de la otra habitación. “No puede hacer fotos”, dice el guarda. No lo sabía, he hecho de los demás sitios, pero del dormitorio no puedo. El hueco comunica con el altar mayor de la iglesia, desde allí podía escuchar los oficios religiosos tumbado en la cama. Carlos I de España y V de Alemania vino a morir al monasterio de Yuste. Su retiro, recogimiento y purgamiento (que dirían los místicos) empezó el 28 de septiembre de 1555 y duró hasta su muerte, en 1558. Eligió el lugar porque el clima era el mejor para su gota y porque admiraba la austeridad de la orden de los jerónimos a la que pertenecía el monasterio, pero también porque tenía miedo a la muerte y quería prepararse para ella. Él, que conoció bien el erasmismo, había leído con seguridad Preparación y aparejo para bien morir (1535), de Erasmo, y sabía que para morir bien había que vivir bien.
Así me acerqué a Portugal. Por La Vera, de fecundidad y clima generosos. Porque cuando se prepara el viaje a Portugal, además de la duda de qué ver, surge la de por dónde acceder. Porque la proximidad de un país (ya lo sabemos) no significa conocerlo, y Portugal merece tantos viajes como lugares por donde se acceda o se llegue.

Terraza de la taberna Lusitana, en el encantador pueblo de Monsanto, en el distrito portugués de Castelo Branco.ampliar foto
Terraza de la taberna Lusitana, en el encantador pueblo de Monsanto, en el distrito portugués de Castelo Branco.  AGE

Monfortinho y Monsanto

A apenas dos kilómetros de España, a orillas del río Erjas, espera Monfortinho. Inauguradas en 1725, sus termas reciben el agua de la Fonte Santa. Al igual que en otras localidades del centro del país, se puede disfrutar de un tratamiento termal y proseguir viaje o elegir un lugar cercano para alojarse después. Era domingo al mediodía y la freguesia estaba vacía. A pesar del calor amigable y la humedad reparadora que desprendía la entrada de las termas, preferimos una terracita de un bar local. Altos eucaliptos al fondo y, delante, restos de una fonda con una ventana de ojo de buey que un día alojó a bañistas.
Monsanto, lugar preferido por turistas españoles cercanos a La Raya o frontera, aparece enseguida en el horizonte. Está a menos de 30 kilómetros de Monfortinho. Hay que dejar el coche a la entrada y subir por las calles empinadas. Sin sucumbir, llegar al castillo a 758 metros de altura, la parte más alta y antigua del Mons Sanctus. Afonso Henriques lo mandó construir en 1165 para la orden de los templarios. La vista es magnífica y se entrevé el valle entre las rocas gigantescas típicas del pueblo. Allí están también las ruinas preciosas de la capilla de San Miguel, del siglo XII, que se suelen pasar de largo; crean una atmósfera que no volverá a aparecer en las ciudades y pueblos sucesivos. Hay que perderse por las breves callejuelas que devuelven al centro y fijarse en las casas de piedra. Son pulcras y perfectas, están casi todas cerradas y se insertan geométricamente entre los túmulos de piedra singulares de Monsanto. Me gustan sus lavaderos y pocilgas añadidos en el exterior, guardan la misma coquetería que las casas y la misma materialidad gris del castillo. Es el pueblo de Monsanto lo que un viajero del siglo XIX denominaría pintoresco y las guías turísticas señalan hoy como el pueblo más portugués de Portugal.
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COVA FDEZ

Serra da Estrela

Penamacor, en el distrito de Castelo Branco, puede ser un buen lugar para repostar y visitar los pueblos vecinos antes de cruzar hacia la imponente Serra da Estrela, la sierra de la Estrella. Desde allí, llegar al ordenado y cuidado Sortelha, con su perímetro amurallado oval. Merece la pena encaramarse a las murallas del castillo románico-gótico para ver el valle y cómo serpentean las calles y casas restauradísimas desde las alturas. Luego Belmonte, patria del navegante y avistador de las costas brasileñas y, por tanto, descubridor de Brasil, Pedro Álvarez Cabral, y patria (por poco tiempo) de los extremeños judíos expulsados en 1492, cuando alrededor de 100.000, entre castellanos y aragoneses, fueron obligados a marcharse por el edicto de los Reyes Católicos. Apenas cuatro años después, los judíos de Portugal eran forzados por el rey Manuel I a convertirse colectivamente o a ser expulsados, pues, por su matrimonio con Isabel, hija de los Reyes Católicos, tenía la obligación de expulsar a judíos y musulmanes. En 1996 se inau­guraba la sinagoga, y en 2006, el Museo Judío en Belmonte.
Hasta el pueblo se acercan turistas americanos de alto poder adquisitivo de los que atrae Portugal desde que cantantes y aristócratas de medio mundo han hecho del país uno de sus sitios predilectos. Es una pareja mayor. Él, bastante más que ella, camina a tropezones, casi torpe, quizá sea el último viaje de los dos. Piden dos capuchinos a la hora de la comida en una terraza de moda (las hay en Belmonte, 7.000 habitantes, y en mil sitios más) de un restaurante estupendo. Me he levantado para dejarles pasar cuando se han sentado en la mesa de al lado. Ella señala con la mano un cartel y le pregunta al hombre qué es. Me sonríe y, supongo que como muestra de cortesía y respuesta a mi gesto anterior, me lo pregunta a mí también. “Es un candelabro. Un candelabro de siete brazos”, contesto.
Merece la pena encaramarse a las murallas del castillo de Sortelha para ver desde allí el valle, las calles y casas
La sierra da Estrela no es solo el centro de Portugal, sino que podría ser el centro del mundo. Qué placer, extensión y tesoro viajar por las carreteras y atravesarla. El que fue el primer parque natural del país se extiende a través de seis municipios y 100.000 hectáreas y ha sido declarada reserva biogenética. Las montañas, casi oscuras, son imponentes. No nos cruzamos con apenas coches, las entradas y salidas de senderos están perfectamente señalizados. Volver y caminarla, qué gran idea. Entre encinas, castaños, robles y pinos bravos. Los pueblos están muy animados, es día de mercado y miro con nostalgia la plaza en la que no tenemos tiempo para parar. Me acuerdo de una amiga de niña a quien le obligaban a escribir postales a su tía portuguesa. Contaban que tenía una casa magnífica y aristocrática. Se llamaba Marita y vivía en la sierra da Estrela. ¿Cómo sería vivir en una villa noble entre estas montañas oscuras y solemnes? Sin embargo, el incendio. De camino hacia Luso, nos encontramos con la herida del fuego. Tengo que parar. Entrar en la montaña calcinada y situarme en medio de los cadáveres de madera. Estamos al lado de Teixeira de Baixo, donde ardieron 500 hectáreas entre 2014 y 2016. La sierra da Estrela ha sufrido incendios gravísimos desde 2010, alrededor de 12.000 hectáreas se han quemado desde entonces. Reparar la muerte de los pinos bravos, por ejemplo, costará 11 años. Lo están intentando y repueblan los montes con eucaliptos, que crecen más rápido. Viajamos kilómetros entre las tierras cenizas y marrones, los cadáveres erectos y oscuros de los árboles y las manchas verdes de los árboles recién plantados.
Vista del bosque de Buçaco, en Portugal.ampliar foto
Vista del bosque de Buçaco, en Portugal. ALAMY

Buçaco y Luso

Sin apenas darnos cuenta, nos topamos con una de las 11 entradas del bosque de Buçaco. Dentro de los muros que lo rodean, edificados al igual que el convento del interior por los carmelitas descalzos, hay árboles de 700 especies. Muchos fueron traídos de ultramar, como el cedro de San José o el ciprés de México plantado en 1656. Intento imaginarme la terrible batalla que se libró en el bosque. Fue en 1810, los soldados portugueses lucharon apoyados por las huestes inglesas de Wellington contra las tropas de Napoleón, que perdieron la batalla.
Preferimos alojarnos en Luso en vez de Coimbra con cierta ilusión inocente, como si así fuéramos menos turistas. El pueblo es pequeño, tranquilo, agradabilísimo, y nos quedamos varados unos días. Tiene unas termas estupendas, un parque delante de la iglesia donde el sol se incendia al atardecer; un restaurante de brochetas enormes, casi sables, que aún echo de menos, y un banco ­donde leo una última traducción de Libro del desasosiego, de Pessoa, y descubro los poemas de la escritora Sophia de Mello.
Paço das Escolas, en la Universidad de Coimbra (Portugal).ampliar foto
Paço das Escolas, en la Universidad de Coimbra (Portugal). ALAMY

Coimbra

Coimbra está animadísima, como siempre. Las ciudades universitarias tienen otro toque, otra atmósfera, otra pulsión. Dejamos el coche al otro lado del río para verla desde la distancia y cruzamos el puente de Santa Clara. Desde el Museo Nacional de Machado de Castro se ve, a la inversa, una visión de sí misma desde el interior. Sigo subiendo hasta la Facultad de Letras para recordar mis tiempos de estudiante. Me pierdo en los pasillos antiguos, casi señoriales, de la primera planta, y veo despachos y bibliotecas de disciplinas maravillosas y exóticas a las que solo un país navegante como Portugal dedica estudios. Luego descendemos hasta el parque de Santa Cruz y la plaza de la República, sin turistas y con estudiantes. Un sitio para dejar pasar las horas, hablar en una de las terrazas con las mesas contiguas y, quizás, escribir. De vuelta al coche, y descendiendo por el mercado Pedro V, una parada en el café Santa Cruz, dentro de la que fue iglesia parroquial adosada al monasterio del mismo nombre. Y como resumen del día, una pintada mural cuya foto subo a las redes, “Mais amor”, en rojo, como si fuera sangre derramada que cae por las callejuelas de Coimbra.
Una embarcación 
en Aveiro.ampliar foto
Una embarcación 
en Aveiro.  AGE

Aveiro y Costa Nova

A poco más de 60 kilómetros llegamos a Aveiro. Dicen que no hace mucho se podía ver en las lenguas de mar la pesca de arrastre con bueyes. Nada queda ya, y el pueblo es un fluir de visitantes, pero muy hermoso. Su economía se basa en el mar y tuvo su auge en los siglos XVII y XVIII con el desarrollo de la ría. De finales del XIX y el principio del XX quedan muestras de art nouveau y déco, pero, sobre todo, destacan las fachadas de azulejos de las casas. Cuanto más se pierde una por las callejuelas, más sorpresas encuentra.
No teníamos planeado ir a Costa Nova, pero, como ocurre en los viajes, lo inesperado suele ser lo más importante. Buscamos las playas de Aveiro y nos topamos con una sorpresa, una pequeña península a 12 kilómetros y un lugar bello y diferente. Costa Nova está entre la ría de Aveiro y el mar. Tiene unas casas de tejados largos y puntiagudos a dos aguas de madera y rayas verticales de colores. Provienen de las casas antiguas de los pescadores, transformadas ya en el siglo XIX para alojar a veraneantes, y conforman unas calles anchas que dan, por un lado, a la ría ancha y serena y, por otro, a la playa salvaje y aventada del Atlántico. “Ahora”, nos contará el dueño de la pousada de Luso, “es el sitio de veraneo de la burguesía de Oporto. De niño, íbamos nosotros y comíamos los cangrejos rojos de río más ricos de Portugal”.
Empezamos a seguir el Duero a la altura de Castelo de Paiva por la impresionante carretera nacional 222

Guimarães

Pasando de largo Oporto, seguimos hacia Guimarães, la ciudad natal de Afonso Henriques, primer rey de Portugal, con un centro histórico ejemplar e incluida en la lista de bienes del patrimonio mundial. Merece la pena quedarse al menos dos o tres noches para disfrutar del ambiente, influido por la vida universitaria. Además de recorrer el casco antiguo, hay que pasear por los alrededores del castillo fortaleza del siglo XI y descender por las calles de casas burguesas hacia el centro, visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación y Santos Pasos y llegar hasta la estación de tren a pie para subir más tarde al funicular de la ciudad. Guimarães también ha cambiado y, poco a poco, se ha llenado de restaurantes y tiendas de diseño de jóvenes creadores. Su festival de ­jazz, que este año se celebra del 7 al 16 de noviembre, es otra excusa perfecta para disfrutar de la ciudad.
Viñedos junto al río Duero, cerca de la localidad portuguesa de Pinhão.ampliar foto
Viñedos junto al río Duero, cerca de la localidad portuguesa de Pinhão. ALAMY

El Duero

Aún nos da tiempo para ver el curso del río Duero. Lo acompañamos con el coche por carreteras angostas que dan a los barrancos del río entre viñedos escalonados y bodegas. Hay otras opciones, cruceros por ejemplo, pero eso queda para otro de los muchos viajes pendientes a Portugal. Empezamos a seguirlo a la altura de Castelo de Paiva por la impresionante carretera nacional 222. Dejamos atrás pueblos muy hermosos, como Souto do Rio, Porto Antigo y Caldas de Aregos, hasta llegar a Peso da Régua, la capital del Duero, donde el río es la base económica y social desde el siglo XVIII, y se vuelve majestuoso y conforma un puerto fluvial. Aún pernoctaremos en Torre de Moncorvo, alejándonos del Duero, antes de seguir camino hacia la frontera. Antes de cruzarla, pasamos por Miranda do Douro, en el parque natural do Douro Internacional, donde para ver el río hace falta prácticamente sacar la cabeza del coche y contemplar la maravilla de su paso encajonado entre barrancos y cañones.

GUÍA

Zamora se vuelve excusa. Lugar para dilatar el viaje y que no acabe, y gran sorpresa después de un tiempo sin venir. Las iglesias infinitas, el románico… Zamora es imponente y es hermosa. Nos llama la atención un cartel con un diseño atractivo de una exposición y preguntamos por él en la oficina de información. Nos indican que esa tarde hay una visita guiada al Museo Etnográfico de Castilla y León. Materializando el imaginario tradicional, se trata de un itinerario culto y pormenorizado que viaja por las concepciones sagradas y las tradiciones del mundo. El viaje es redondo. Bebemos unos vinos en la Plaza Mayor y comemos pinchos de esos que cada vez se sofistican más. Nos apresuramos por la calle de Balborraz de vuelta al hotel, y yo aprieto fuerte en mi bolsillo un próximo viaje. El itinerario a bolígrafo en una servilleta de papel que hemos dibujado entre copa y copa: Portugal, de nuevo.

viernes, 30 de agosto de 2019

La tecnología 5G, ¿una máquina de hacer dinero?


La tecnología 5G será fundamental en un mundo lleno de ciudades...

La tecnología 5G será fundamental en un mundo lleno de ciudades inteligentes, coches autónomos y fábricas automatizadas donde las redes más rápidas gestionen enormes cantidades de datos.


Los gobiernos ven la carrera hacia la nueva tecnología como algo crucial, en un mundo lleno de ciudades inteligentes y coches autónomos donde las redes gestionen grandes cantidades de información.
¿Cómo se calcula el precio de una licencia de telecomunicaciones? Para los operadores chinos son gratuitas, porque Pekín quiere llevar la tecnología 5G a todo el país.
Sin embargo, en algunas partes de Europa, las últimas subastas han sido tan caras que alguna compañía ha tenido que recortar sus dividendos. En EEUU, donde el presidente Donald Trump ha declarado que "la carrera por el 5G es una batalla que América tiene que ganar", las licencias se venden a precios más bajos que nunca.
La respuesta a la cuestión determinará no sólo el futuro de la industria de la telefonía móvil sino de los propios operadores, y también tendrá un impacto importante en la próxima fase del desarrollo de la economía digital.
Los operadores argumentan que el 5G ofrecerá un servicio más fiable en todos los sentidos, desde el streaming hasta experiencias de realidad virtual avanzadas.
Los gobiernos ven la carrera hacia la nueva tecnología como algo fundamental, en un mundo lleno de ciudades inteligentes, coches autónomos y fábricas automatizadas donde las redes más rápidas gestionen las enormes cantidades de datos generadas por las nuevas industrias.

ACCESO

Para los operadores de telecomunicaciones, las licencias son la manera de acceder a las infraestructuras que serán fundamentales para tener éxito en el futuro e incluso para garantizar su existencia.
En el caso de los gobiernos, el asunto no es menos importante, aunque algunas administraciones con problemas económicos se preguntan cómo encontrar un equilibrio entre captar miles de millones de un sector que quiere reducir costes, al tiempo que estimulan la inversión en el rápido despliegue de las redes 5G.
Significa que dos décadas después de que las subastas del espectro 3G ocuparan los titulares por alcanzar precios récord -lo que provocó la quiebra de algunos operadores-, se está fraguando un nuevo boom de precios del espectro.
El espacio radioeléctrico utilizado para todo tipo de aplicaciones, desde satélites hasta la emisión de televisión analógica y los micrófonos inalámbricos utilizados en teatros, se está vendiendo a la industria de las telecomunicaciones para uso comercial y para cubrir la insaciable demanda de datos de los consumidores.
Aun así, en opinión de Jay Goldberg, de la consultora D2D Advisory, a pesar de esta euforia los operadores no saben si obtendrán beneficios de la nueva tecnología inalámbrica. Mucho depende del lanzamiento del espectro para cumplir con la promesa del 5G sin que los operadores quiebren, como casi ocurrió con el 3G.
"El riesgo está en que el 5G necesite compras de espectro que sólo empezarán a ser rentables dentro de diez años", explica Goldberg.

La carrera entre países como China, Corea del Sur, EEUU y Reino Unido -por ser el primero en lanzar el 5G ha dado lugar a un debate sobre quién dominará la próxima generación de telefonía inalámbrica y cosechará la mayor parte de los beneficios-. La guerra comercial entre EEUU y China ha generado una batalla por el 5G y sobre el papel del proveedor de equipos Huawei en la industria global.
En junio, China concedió sus licencias de espectro a la red de telecomunicaciones del país en lugar de venderlas. En julio, EEUU anunció la mayor subasta de su historia, que ofrecerá un espectro de ondas milimétricas de alta frecuencia que promoverá el desarrollo de 5G, el Internet de las Cosas y otros servicios avanzados.
Otros gobiernos consideran el espectro -formado por las ondas que se utilizan para transportar señales electromagnéticas- como una máquina de hacer dinero. El regulador de telecomunicaciones de India acaba de proponer una subasta de espectro de 5G a un precio un 40% por encima de lo que cobran otros mercados de Asia.
Las subastas en Italia y Alemania han recaudado grandes cantidades de dinero. Vodafone se vio obligado a recortar el dividendo por primera vez en su historia a raíz de la subasta de Alemania, y entre advertencias del sector de que, cuanto más se gaste en espectro, menos dinero tendrán para desarrollar una red en condiciones.
Sin embargo, esta amenaza no parece haber surtido efecto entre los políticos europeos, que quieren desplegar su red 5G cuanto antes, pero no parecen dispuestos a poner un límite a los precios del espectro. Según la consultora MTN Consulting, entre 2011 y 2018 los precios del espectro representaron una media del 11,4% del gasto del sector.
Este debate coincide con una nueva ronda de subastas que tendrán lugar en los próximos meses en países como Reino Unido, India, EEUU y Francia.
Todas estas operaciones servirán de guía para saber cuáles son las prioridades de los distintos gobiernos en relación al despliegue del 5G.
"Algunos países ven esto como una forma de recaudar impuestos del sector en lugar de ayudar a las nuevas tecnologías", lamenta Enrique Lloves, responsable de estrategia de Telefónica. "Este dinero no está volviendo a la industria y es algo que nos preocupa por nosotros, por los consumidores y por la economía", añade.
Otros ejecutivos cuestionan que los elevados costes del espectro incidan directamente en lo que pagan los consumidores. "No hay pruebas de que los precios más altos del espectro hayan incrementado las tarifas que pagan los consumidores", explica Paul Klemperer, el principal artífice de la subasta 3G en Reino Unido en 2000. "Si heredo una casa gratis, eso no significa que como propietario, no vaya a cobrar por el alquiler", sostiene.
Pero los operadores se enfrentan a un gran dilema: pagar demasiado y no poder desplegar una red o pagar muy poco y perder el acceso al 5G, los clientes y, posiblemente su negocio.
Los operadores europeos recuerdan el caso de Tele2 como un ejemplo de cuando las cosas van mal. La empresa fue la gran perjudicada de la subasta de licencias 4G en Noruega en 2013. Tras la entrada de una nueva compañía avalada por el magnate Len Blavatnik, Tele2 se vio obligada a salir de Noruega a los pocos meses.
El rápido crecimiento de la telefonía móvil en la década de los noventa y el valor adjudicado a las ondas electromagnéticas creó el sistema de subastas que adjudica licencias. Al principio, el espectro se agrupaba y se entregaba por cantidades simbólicas a operadores como BT Cellnet y Racal Electronics, la empresa de defensa de la que surgió Vodafone en Reino Unido. En 15 años, esas licencias se convirtieron en una industria de miles de millones de dólares que había surgido de la nada.

En 2000, se produjo una subasta 3G de Reino Unido en la que se recaudaron 22.500 millones de libras de cinco operadores, lo que supuso un punto de inflexión para el crecimiento de la industria de telefonía móvil en Europa y para el valor adjudicado al espectro. Pero esta euforia duró poco después de las decepcionantes subastas 3G que tuvieron lugar en Italia, Holanda y Suiza.
El valor del espectro cayó rápidamente después de que las mayores empresas de telecomunicaciones europeas invirtieran demasiado para entrar en el mercado 3G.
BT se vio obligada a segregar su división móvil después de que las subastas en Reino Unido y Alemania dispararan su deuda. Trece años después, la subasta 4G de Reino Unido recaudó 2.300 millones de libras, muy por debajo de lo esperado.
El éxito de una subasta lo determina una serie de factores entre los que se encuentra el número de licencias que se ofrecen, la cantidad de espectro que se saca a la venta y las condiciones asociadas a cada licencia. Pueden diseñarse para fomentar la entrada de nuevos operadores, al ofrecer más licencias que redes o para limitar a las compañías más grandes que ya tienen enormes reservas de espectro.
El modo en el que se dividen los bloques de espectro también puede tener sus consecuencias. Si los lotes son prácticamente iguales se reducirán las tensiones que genera la competencia, al contrario de lo que ocurre en Italia, donde los operadores luchan por no quedarse en inferioridad de condiciones.
Un mal diseño también puede provocar alteraciones en el mercado si algunos operadores pagan demasiado por el espectro y obtienen menos de lo que necesitan para competir. "Es muy difícil saber cuál sería la mejor estrategia. Estas operaciones son demasiado complicadas", dice un economista especializado en subastas de espectro.
Durante un tiempo no hubo ningún problema. El hecho de que el 3G no respondiera a las expectativas creadas afectó negativamente a las subastas. En 2016 y 2017, las subastas de Eslovaquia, España, Irlanda y la República Checa generaron unos ingresos más bien modestos. Eso cambió en 2018 con la venta de espectro que puede usarse para los servicios 5G. Aunque los 1.350 millones de libras que pagaron cuatro operadores británicos parecieron poca cantidad, con menos espectro a la venta, el precio por megahercio duplicó las expectativas del mercado.

ITALIA

El Gobierno populista italiano captó6.500 millones de euros en una subasta el pasado octubre, que había sido organizada para que sólo dos de las cuatro redes móviles del país tuvieran grandes bloques de espectro. Nick Read, consejero delegado de Vodafone, que pagó 2.400 millones por su parte de espectro en Italia, cree que el diseño de la "subasta artificial" no propició unas condiciones justas.
Esto ha tenido efectos muy negativos en el sector. Los ejecutivos, presionados por tener que invertir miles de millones en 5G y en el despliegue de redes, han tenido que pagar verdaderas fortunas para conseguir sus objetivos. La subasta italiana fijó un precio por MHz de 0,35 euros per cápita lo que contrasta con los0,036 euros de Finlandia en una subasta que tuvo lugar la misma semana.
En junio, Alemania recaudó 6.600 millones -más del doble de lo esperado - de una subasta 5G. La oferta subió por la decisión de Berlín de destinar un 25% del espectro para sectores como el del automóvil que quieren usar las últimas tecnologías para desarrollar nuevos métodos de fabricación. Eso creó escasez entre los cuatro operadores restantes que quieren espectro para usos comerciales.
Dirk Wössner, miembro del consejo de Deutsche Telekom, asegura que los altos precios "han dejado un sabor amargo". "El precio podría haber sido mucho más bajo. Los operadores ahora no tienen mucho dinero para ampliar sus redes", lamentó.
Ante la pregunta de si la próxima subasta de Reino Unido podría convertirse en otra batalla, Philip Jansen, consejero delegado de BT. respondió que "espero que no. No ayuda a nadie".
No se sabe si los resultados de la subasta serán una pesadilla para Alemania e Italia -teniendo en cuenta que al 5G le falta mucho para convertirse en un servicio mayoritario-.
Pero el debate sobre cómo repartir el espectro afecta incluso a países que intentan ganar la carrera repartiéndolo entre las redes lo más rápido posible. Jessica Rosenworcel, comisaria de la Comisión Federal de Comunicaciones, que gestiona las subastas de espectro de EEUU, cree que son necesarios nuevos operadores en el mercado.

"Las últimas subastas de EEUU no han tenido la demanda registrada en el pasado", explica.


NICK FILDES | FT

Actualizado: 24/08/2019 20:25 horas

https://www.expansion.com/economia-digital/innovacion/2019/08/24/5d615e23e5fdeaf0548b4594.html