La segunda Administración Trump ha instalado la incertidumbre
Mayor demanda de cuentas que cumplen con las normas de EEUU
Una rica familia está intentando trasladar entre cinco y 10 millones
Ante la tempestad levantada por Donald Trump, nada mejor que el refugio financiero por antonomasia: Suiza. Los estadounidenses ricos, tanto los que residen en EEUU como los que lo hacen en el extranjero, están elaborando planes de contingencia para trasladar activos a la históricamente célebre banca helvética en medio de la incertidumbre causada por el regreso del republicano a la Casa Blanca con una agenda más agresiva que si cabe que en su primer mandato.
Banqueros privados, family offices y grupos de gestión de activos han reconocido a los periodistas del FinancialTimes que han visto un gran aumento en el número de clientes que desean establecer cuentas bancarias y de inversión con sede en Suiza, especialmente aquellas que cumplen con las normas fiscales de EEUU.
Josh Matthews, cofundador de Maseco, con sede en el Reino Unido y que ofrece gestión patrimonial a estadounidenses en el extranjero, señala que la última vez que se vio una tendencia así fue durante la gran crisis financiera, cuando se temía la quiebra de los bancos estadounidenses. La incertidumbre con las políticas de Trump -intensa guerra comercial y acercamiento a Rusia- están inspirando un temor similar.
El banco privado suizo con sede en Ginebra Pictet certifica este "aumento significativo" en la demanda de clientes estadounidenses nuevos y existentes en su entidad con sede en Suiza, Pictet North America Advisors, que está registrada en la Comisión de Bolsa y Valores de EEUU (SEC).
Los estadounidenses no pueden simplemente abrir una cuenta bancaria en Suiza debido a regulaciones estrictas como la Ley de Cumplimiento Tributario de Cuentas Extranjeras (Fatca), que requiere que los bancos extranjeros informen sobre los titulares de cuentas estadounidenses al Servicio de Impuestos Internos. Pero si un gestor de patrimonio o activos suizo está registrado en la SEC de EEUU, puede ayudar a los clientes a abrir cuentas y administrar el dinero. Pictet es, de hecho, uno de los mayores actores suizos que cuenta con una entidad registrada en la SEC para clientes estadounidenses.
Los ejemplos se multiplican. Un gestor de patrimonio que trabaja con clientes transfronterizos ha revelado al citado periódico británico que actualmente está ayudando a una rica familia estadounidense a trasladar entre cinco y 10 millones de dólares a Suiza.
Pierre Gabris, fundador y socio director de Alpen Partners, con sede en Zúrich y entidad registrada ante la SEC, también comenta al FT que ha recibido numerosas consultas de estadounidenses que consideran sus opciones de residencia y dónde invertir sus activos. "Sin duda, eso ha sido un patrón en los últimos meses", explica Gabris. "Desde las elecciones, ha habido algunos clientes anti-Trump y muchos están impulsados ??por el miedo". Muchos clientes buscaban diversificar sus inversiones más allá del dólar estadounidense abriendo cuentas en Suiza, agrega.
Otro director de una pequeña empresa estadounidense de gestión patrimonial afirmó no haber observado un gran aumento en el interés por las cuentas bancarias suizas. Lo que había cambiado en los últimos años, detalla, es que las instituciones financieras suizas han empezado a sentirse cómodas cubriendo a los clientes estadounidenses tras lidiar con problemas fiscales que les habían costado a los bancos suizos miles de millones de dólares en multas.
Desde 2008, las autoridades estadounidenses han tomado medidas enérgicas contra docenas de bancos suizos por ayudar a los estadounidenses a evitar el pago de impuestos utilizando las normas de secreto bancario del país. En 2013, los bancos suizos se adaptaron a las normas fiscales estadounidenses aumentando la transparencia, cumpliendo con la Fatca y compartiendo información sobre los titulares de cuentas estadounidenses para evitar sanciones legales. El proceso para garantizar que sus clientes estadounidenses cumplan con estas normas había desalentado a algunos bancos suizos.
Lo que está claro es que este cierto 'éxodo' hacia la histórica meca del secreto bancario apuntala la tradicional fortaleza de Suiza como centro financiero, incluso después de que su habitual neutralidad se convirtiera en motivo de intenso debate político tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia. El país sigue siendo el principal destino mundial para la gestión patrimonial transfronteriza.
Un estudio señala los cambios en el bioma intestinal como causa de la insuficiencia cardíaca (Pexels).
Cada vez hay más evidencia científica acerca de los riesgos para la salud relacionados con el plástico. Aquí contamos con una más
Un reciente estudio publicado en la revista Ecotoxicology and Environmental Safety ha descubierto que comer regularmente en envases de plástico para llevar podría aumentar el riesgo de insuficiencia cardíaca congestiva. ¿La razón? Estos envases de plástico están hechos de sustancias químicas que pueden alterar las bacterias intestinales, provocando inflamación que también daños en el sistema circulatorio.
Durante tres meses, alimentaron a 24 roedores con las sustancias químicas que se suelen filtrar de los recipientes de plástico al calentarlos con agua hirviendo del grifo. Así, en laboratorio, el equipo de científicos chinos realizó una serie de experimentos con roedores que halló evidencia de que beber agua expuesta a diversos aditivos químicos que se filtran de los envases de plástico calientes provoca cambios en el organismo, comenzando con la alteración de las bacterias intestinales.
Los roedores que estuvieron expuestos a la combinación de contaminantes plásticos durante un período de tres meses presentaron fibras musculares desalineadas o dañadas, infiltración de células inflamatorias e inflamación en las mitocondrias del tejido cardíaco. E incluso se observó hemorragia entre las células del miocardio de los ratones. Y el nivel de daño fue similar, independientemente de si el agua estuvo en contacto con el plástico durante uno, cinco o 15 minutos.
De la misma forma, para seguir con el estudio sobre la relación entre las enfermedades cardíacas y la exposición a los plásticos, analizaron los hábitos alimenticios de más de 3.000 participantes de China y monitorearon sus hábitos alimentarios, incluyendo la frecuencia con la que consumían alimentos en envases de este tipo (de plástico) y si tenían alguna afección cardíaca preexistente. "Los datos revelaron que la exposición frecuente a los plásticos se asocia significativamente con un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca congestiva", describieron los autores.
Según el informe, el plástico puede albergar cerca de 20.000 compuestos químicos, incluyendo sustancias como el BPA, los ftalatos y los PFA, que representan riesgos para la salud. Estos químicos están frecuentemente presentes en alimentos y sus envases, y se han asociado con múltiples problemas de salud, que van desde el cáncer hasta alteraciones en el sistema reproductivo.
¿Por qué provocan esta reacción en nuestro organismo?
Los plásticos reaccionan al líquido caliente de la comida o al recalentarla en el microondas y liberan sustancias químicas como el bisfenol A (BPA) y los anteriormente citados, que los fabricantes utilizan para aumentar la flexibilidad y durabilidad del envase. El BPA provoca daño celular en el tejido cardíaco y causa inflamación. Esto se debe a que el bisfenol A imita la hormona estrógeno, que puede alterar la señalización hormonal normal en el cuerpo, lo que podría afectar la función cardíaca, conduciendo a latidos cardíacos irregulares o arritmias y alterar la estructura del corazón.
Aunque es difícil evitar el plástico al pedir comida para llevar, los expertos recomiendan, por tanto, que se evite calentar la comida en el microondas en estos recipientes, añadir alimentos calientes a recipientes de plástico en casa o cocinar cualquier cosa en un recipiente que esté hecho de plástico. Y sería recomendable reemplazar todos los plásticos de nuestra cocina por alternativas de vidrio, madera o acero inoxidable para minimizar lo máximo posible nuestra exposición a los microplásticos. Y si podemos utilizar nuestros propios recipientes de casa para la comida para llevar, mejor que mejor. "Es fundamental evitar el uso de recipientes de plástico para alimentos a altas temperaturas", concluyen.
Por el momento, se desconoce cuántas de esas partículas de plástico se absorben en el cuerpo al ingerirlas y cuánto tiempo permanecen estos fragmentos en nuestros órganos. Estamos en los albores de descubrir cuáles son los efectos a largo plazo de la contaminación plástica sobre la salud, pero la creciente evidencia no es muy halagüeña, así que como dice el refrán... más vale prevenir, que curar.
Donald y Melania Trump, junto a JD y Usha Vance. Foto: EE
Forzar ahora una recesión puede evitar sufrirla en un peor momento electoral
Tratará de demostrar las tesis antiglobalización de JD Vance y Stephen Miran
EEUU gana poder de negociación para imponer exigencias al resto del mundo
Donald Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos como un outsider en el mundo de la política tradicional, y en su segundo mandato ha dado un golpe sobre la mesa, logrando imponer una política de aranceles que no fue capaz de sacar adelante en su primer mandato como presidente. Los aranceles que ha aprobado Trump esta semana rompen con la ortodoxia globalista que ha caracterizado a Estados Unidos en los últimos años, y plantean la entrada en una nueva era antiglobalización en la política económica mundial. La aplicación de unos aranceles no vistos en 100 años ha llevado las manos a la cabeza de muchos analistas y economistas por el impacto negativo que tendrá en la economía mundial, y también en la estadounidense, pero hay algunos motivos más allá de lo evidente que pueden explicar la decisión que ha tomado la administración Trump.
El presidente estadounidense ha defendido desde hace décadas la imposición de aranceles para defender los intereses de Estados Unidos, y trató de sacarlos adelante en su primer mandato en la Casa Blanca, sin éxito. Ahora ha logrado imponer su política comercial poco ortodoxa, pero hay algunos argumentos bajo la superficie que pueden explicar los motivos del presidente y su equipo para aprobar una medida que, para los expertos, van a desembocar en más inflación y menos crecimiento en Estados Unidos.
Para Trump, el impacto negativo de sus medidas será temporal, y necesario para poder fortalecer la economía estadounidense en el largo plazo. De hecho, el presidente, a mediados de marzo, ya abrió la puerta a la posibilidad de que haya una recesión en el país. "¿Quién sabe?", señaló, al ser preguntando por la cuestión. "Hay un periodo de transición, porque lo que estamos haciendo es muy grande", explicó el presidente. La recesión y tratar de que esta no llegue en el peor momento electoral es una de las claves que puede haber movido al gobierno estadounidense a establecer unos aranceles tan elevados, pero no es la única.
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Ganar poder de negociación
El primer motivo detrás de la imposición de aranceles, y más allá de que sea un ataque directo a quienes el gobierno estadounidense considera que están "saqueando" el país, es la intención de Trump de ganar poder de negociación para conseguir sus intereses. Y si su interés principal es cerrar el déficit comercial que tiene el país, para así conseguir que también se reduzca el déficit fiscal, los últimos aranceles pueden servir como arma en un proceso de negociación con el que Trump intentará que los países compren más productos estadounidenses.
Lo que parece claro es que no hay un motivo político concreto detrás de los aranceles que han anunciado, teniendo en cuenta que hay grandes aliados de Estados Unidos, como Israel, que sufrirán aranceles más altos que otras naciones con las que Trump choca políticamente, como Colombia, con Gustavo Petro en la presidencia.
"Los aranceles y su justificación, a saber, que EEUU está siendo víctima de fraudes comerciales, sugieren que los aranceles anunciados son el inicio de negociaciones que podrían sufrir represalias, aranceles adicionales y, en última instancia, acuerdos que resulten en menores barreras comerciales que las anunciadas", explica David Kohl, economista jefe de Julius Baer. "Prevemos que las negociaciones se prolongarán durante los próximos tres a nueve meses", indica Kohl, asumiendo que el mercado va a asistir a varios meses de incertidumbre en ese frente, antes de que se llegue a un acuerdo definitivo.
El secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, ha confirmado la hipótesis de que todo será negociable este mismo jueves, al señalar que los países afectados tendrán que "revisar su regulación y sus limitaciones de importar productos 'made in USA'" si quieren conseguir aliviar las medidas de Trump.
Presión a la Reserva Federal y forzar una recesión
El segundo argumento que ha podido llevar a la aprobación de los históricos aranceles es mucho más histriónico, pero no se puede descartar, por la lógica política a la que están atados los gobiernos en democracia: que Trump prefiera una recesión ahora, que más tarde, y que trate de forzar a la Fed a bajar tipos próximamente. Muchos expertos consideran que el método para calcular los aranceles es arbitrario y no tiene lógica, lo que les lleva a pensar en que Trump ve con buenos ojos, o al menos, no le importa demasiado, que ahora se produzca una recesión económica.
El reconocimiento de Trump de que sus medidas pueden desatar una recesión, y más a sabiendas de que el consenso de economistas, y también el mercado, tienen claro que el impacto de los aranceles va a ser negativo para la economía norteamericana, no permite descartar la hipótesis de que el gobierno considere aceptable que ahora la economía norteamericana sufra una corrección.
Además, desde su primer mandato Trump tiene a la Reserva Federal de Jerome Powell en su punto de mira. Si en el pasado la Fed se negó a seguir las insinuaciones del presidente, que trató de forzar bajadas de tipos antes de las elecciones de 2020, la imposición de unos aranceles tan agresivos puede servir como un arma para obligar a la Fed a bajar tipos ahora, y que el nuevo gobierno disfrute de unos años de tipos más bajos, un contexto mejor para que la economía llegue a las próximas elecciones con más dinamismo.
Para la Fed, los aranceles son un duro varapalo, y más teniendo en cuenta que el presidente Powell ha declarado hace pocos días que el impacto inflacionista de los aranceles de Trump sería "transitorio", una declaración temeraria por parte del presidente, y más teniendo en cuenta que se arriesga a repetir el error que ya cometió en 2021. Así, al menos, lo están viendo muchos economistas, e incluso algunos miembros de la Fed, que han intentado matizar en los últimos días las palabras de Powell.
"La recesión y la inflación son ahora más probables", señala Stephen Dover, director del Franklin Templeton Institute, y apunta a un impacto promedio de 4.200 dólares para cada familia estadounidense por los aranceles actuales. Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l'Echiquier, reconoce que "el impacto será muy negativo, y el riesgo de recesión en Estados Unidos empieza a ser muy real", indica.
Poner a prueba las tesis antiglobalistas que defiende el vicepresidente Vance
Trump lleva décadas pidiendo aranceles para Estados Unidos, pero no es el único miembro del gobierno actual que considera que los aranceles serán el bálsamo de fierabrás para la economía estadounidense… y en el caso de JD Vance, vicepresidente del gobierno, para impulsar la innovación en un país que ha perdido de vista sus raíces.
Tanto Vance, como Stephen Miran, presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, han defendido tesis arancelarias y de devaluación del dólar como herramientas que servirán a los intereses de los estadounidenses. Para Vance, el haber delegado la producción de bienes estadounidenses fuera de Estados Unidos ha hundido el espíritu de innovación que tuvo Estados Unidos en el pasado, algo que dejó claro en su discurso en el American Dynamism Summit, el pasado 18 de marzo.
Por el camino, a la Casa Blanca no parece importarle nada que se produzca una corrección bursátil, o incluso una recesión, si con ello consiguen reconducir el déficit comercial y conseguir que Estados Unidos vuelva a convertirse en un motor industrial. El propio Miran ha defendido que en los últimos tiempos se ha beneficiado mucho a los sectores más bursatilizados de la economía, frente a la vieja industria estadounidense, y a Vance se le considera el adalid del cinturón de óxido, la región de Estados Unidos que ha sufrido un proceso de decadencia industrial en las últimas décadas.
Al final, se trata de intentar imponer un nuevo orden económico mundial en el que la globalización ha muerto, y comienza una nueva era en la que las políticas comerciales nacionalistas serán protagonistas. Esto, además, encaja con la idea que Trump ha destacado desde su primer mandato de que "Estados Unidos no debe ser la policía del mundo", un posicionamiento aislacionista que choca con la diplomacia que el país ha llevado a cabo durante los últimos 80 años, y que, en el comercio, encaja con la imposición de aranceles.
Reducir el endeudamiento a base de inflación
Los aranceles son una fuente de inflación. Es, sin duda, una idea asumida por el consenso de economistas, y la administración Trump lo sabe. A sabiendas de que la inflación que llegó en 2021 fue uno de los motivos que se llevó por delante al gobierno de Joe Biden en las elecciones, es posible que Trump y su equipo hayan comprado un argumento económico poco ortodoxo, por el cual una imposición de aranceles no tiene porqué desembocar en incrementos de los precios.
Sin embargo, existe un motivo que puede llevar a la Casa Blanca a desear que haya inflación: el enorme endeudamiento de Estados Unidos. El déficit fiscal es el gran problema del país, y en buena parte, la política de aranceles está relacionada con él, por la idea que se ha planteado de que el déficit comercial genera déficit fiscal. Para Trump es absolutamente clave terminar con el déficit fiscal, y prueba de ello es la creación de DOGE, con Elon Musk a la cabeza, para recortar el gasto público del país.
Es por ello que no se puede descartar que Trump y su equipo ahora vean con buenos ojos la llegada de una nueva ola inflacionista, a la que, quizá, se podría responsabilizar a los socios comerciales por haberles obligado a tomar las medidas proteccionistas. La inflación es uno de los fenómenos más eficaces para reducir el peso de la deuda de un país, ya que, si el déficit crece por debajo de la tasa de inflación, la pérdida de valor de dinero poco a poco va reduciendo el peso real de la deuda que mantiene un gobierno.
Los cuatro argumentos anteriores implican grandes riesgos para el gobierno estadounidense, teniendo en cuenta que pueden tener que enfrentarse a distintas contingencias que pongan su plan en peligro: la Fed podría negarse a bajar tipos aunque la economía se estanque, si la inflación sigue subiendo mucho; los socios comerciales podrían negarse a negociar por sí mismos con Estados Unidos nuevas condiciones, y podrían crear cárteles con los que presionar en conjunto al gigante estadounidense, y también, el más evidente, es que el frenazo económico y el aumento de la inflación se lleve por delante las aspiraciones electorales de los Republicanos en el futuro. Habrá que esperar a ver si la apuesta de aranceles récord que ha hecho el nuevo Gobierno termina dando sus frutos, o termina en un accidente total.
El Kweichow Moutai es una bebida con 53º de alcohol que triunfa entre la élite de Pekín
La compañía espera superar los 23.000 millones de dólares en ingresos este año
Lucha por superar a Coca-Cola como la empresa de bebidas más valiosa del mundo
Está en las mesas de los altos cargos del Partido Comunista. Es un regalo común entre políticos, empresarios y visitantes al país. Emborrachó a Richard Nixon en su histórica visita a Pekín. Y su valor se ha disparado en bolsa hasta rivalizar con el de Coca-Cola. Se trata de una bebida alcohólica, Kweichow Moutai, que pasó a la posteridad como la bebida favorita de Mao Zedong, y que ahora se ha convertido en la cuarta empresa más valiosa del gigante asiático.
El Maotai no es apto para menores, ni es aconsejable beberlo en grandes cantidades: tiene un 53% de volumen de alcohol, superando al whisky, y solo por detrás de la absenta en la lista de bebidas con más contenido de alcohol. Pero el principal motivo por el que no es aconsejable beber mucho de golpe es su precio: una botella de 500 ml se vende por más de 300 euros la unidad. Es toda una bebida de lujo, y como tal se usa.
Pero, ¿de qué está hecha? Sus ingredientes clave son el sorgo y el agua del río Chishui, y lleva produciéndose allí desde hace 400 años, a mediados del siglo XVII. Su nacimiento se produjo oficialmente cuando los funcionarios de la dinastía Qing que trabajaban en la zona mezclaron los métodos de destilación de dos regiones distintas de China. Cada uno traía ciertas técnicas de su zona, y la combinación produjo una nueva bebida alcohólica que ganó fama rápidamente.
Casi 300 años después, en 1935, un guerrillero comunista llamado Mao, que huía de las tropas del Gobierno de entonces, llevó a sus hombres a Moutai, el pueblo donde se producía ese licor. Allí, según cuenta la historia de la compañía que lo fabrica, Mao y su Ejército Rojo usaron el Moutai para limpiar las heridas de sus pies, tras caminar más de 12.500 kilómetros en la Larga Marcha, y recuperar sus ánimos. Su líder insistió en que no atacaran ni robaran a los dueños de aquellas destilerías, que se limitaran a comprar el licor. Y cuando aquel guerrillero ganó la guerra civil china y se declaró líder de la República Popular de China, el pueblo de Moutai cambió su nombre a Maotai, para homenajearle.
El licor oficial de China
Y Mao les devolvió el favor declarando, en 1949, que el Maotai sería el "licor oficial de la República Popular". Tanto le importaba que ordenó unificar todas las destilerías de la zona en una sola, que operaría bajo el control del Gobierno. Y de la noche a la mañana, el Maotai se convirtió en un asunto de Estado. Los grandes cargos del Partido Comunista compraban gran parte de su producción para entregarla como favores o regalos. Todas las cenas de Estado con países extranjeros iban animadas por Maotai. Cuando Deng Xiaoping, el que fuera sucesor de Mao, visitó EEUU en 1979, Henry Kissinger le dijo que "si bebemos suficiente Maotai, podemos solucionar cualquier cosa".
El presidente de EEUU, Richard Nixon, y el primer ministro de China, Zhoe Enlai, brindando con Kweichow Moutai en Pekín en 1972.
La bebida se ha establecido tanto como el licor del lujo y el poder que hasta ha recibido una nueva dedicatoria. Si su nombre se cambió a Maotai para homenajear a Mao, en los últimos años se ha disparado el consumo de una de las marcas de la compañía. Esta marca, en concreto, es Xi Jiu. ¿Qué tiene de especial? Que sus dos primeros caracteres son los mismos que los de Xi Jinping, presidente actual y probablemente el líder más poderoso de China desde Mao. Para los miembros del Partido Comunista que quieren demostrar lealtad a sus líderes, nada mejor que regalar un Maotai de la marca Xi.
Y uno de los problemas a los que se ha enfrentado Xi en los últimos años es, precisamente, a la creación de un círculo de corrupción en torno a esta bebida. El Maotai se ha convertido en el regalo favorito de los empresarios que quieren conseguir favores de un alto cargo del partido. Un vicegobernador de Guizhou, por ejemplo, fue detenido en 2018 con 4.000 botellas de esta bebida en su casa, mientras las intentaba vaciar en el váter. A principios de enero, un directivo de la compañía fue detenido por acusaciones de corrupción. Y dos ex presidentes de Kweichou Moutai han sido condenados por aceptar sobornos en los últimos cinco años. Una bebida que se vende por cientos de euros, cuyo margen de beneficio es del 50% o más, y que es la favorita de políticos y empresarios, es demasiado tentadora para muchas personas, dentro y fuera de la compañía.
Éxito bursátil
Pero todas estas investigaciones no han podido frenar el crecimiento de esta bebida. Los presupuestos del Estado chino dedican partidas millonarias específicas para comprar esta bebida, para banquetes y regalos oficiales. La firma espera ingresar 23.700 millones de dólares este año en ventas, un crecimiento del 15%.
Y sus accionistas se han visto recompensados por la popularidad de este destilado entre la cúpula del Gobierno. Su valor bursátil se ha disparado más de un 24.000% desde su salida al mercado en 2001. Hoy ronda los 300.000 millones de dólares de capitalización, lo que la convierte en la firma de bebidas alcohólicas más valiosa del mundo. Además, está a un paso de superar a Coca-Cola en la categoría de bebidas en general. Y ya supera a Pepsi en más de un 40%.
Aun así, la campaña de Xi contra la corrupción le ha salido cara. En 2021 llegó a ser la firma más valiosa de toda China y duplicar en valor a Coca-Cola. Hoy tiene que conformarse con ser la cuarta empresa más valiosa de China, solo por detrás de sus grandes firmas tecnológicas, Tencent y Alibaba, y su principal banco, el ICBC.
Una trabajadora en una fábrica de Kweichow Moutai.
Pero hay dos explicaciones más sobre este hundimiento. La primera es el enfriamiento económico que sufre China, que está golpeando a los productos de lujo y arrastrando a una bebida hecha solo para la élite. Con los grandes empresarios de la construcción en caída libre y los jefes de las tecnológicas obligados a demostrar un comportamiento impecable para no acabar siendo víctimas de la ira de Xi, sus consumidores estrella están teniendo más cuidado a la hora de comprarlo.
La otra teoría es que, en esas cenas de lujo y poder, antes los comensales solían competir por ver quién bebía más Maotai sin perder el conocimiento, pero ahora se han puesto de moda los juegos de cartas. Y jugar borracho es un hándicap para los jugadores más serios. El pato lo está pagando esa bebida, que ahora se relega a citas más personales o a la privacidad del hogar, recortando su capacidad de crecimiento. Quién sabe qué traerán de la mano las modas en el futuro, aunque una cosa está clara: ser la bebida favorita de Mao es un seguro de vida que seguirá valiendo su peso en oro durante mucho tiempo.