El italiano falleció a los 93 años en su villa de Roma, rodeado de sus seres queridos. Giancarlo Giammetti, pese a no ser su pareja desde hace décadas, ha sido el hombre de su vida por varias razones
El mundo de la moda se uniforma de nuevo de riguroso luto para decir adiós al último emperador de la moda: Valentino Garavani ha fallecido a los 93 años. Lo hacía en su famosa villa de Roma, rodeado de sus seres queridos, tal y como versa el comunicado compartido por su propia fundación, la Fundación Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti, el hombre que siempre vivió a su lado y bajo su sombra.
El diseñador con su propio color rojo ha mantenido durante décadas una relación sólida y discreta con Giancarlo Giammetti, su pareja sentimental durante apenas una década y su compañero de vida durante otros 60 más. También su socio profesional. Aunque a menudo se refieren a Giammetti como su “marido”, lo cierto es que su vínculo ha trascendido mucho más allá del terreno sentimental y de las etiquetas formales.
Se conocieron en 1960 en Roma, cuando Valentino era un joven diseñador con grandes ambiciones y Giammetti estudiaba arquitectura. Como se suele decir, fue amor a primera vista, cuando coincidieron por primera vez en el Café París. Desde el principio, su relación se apoyó tanto en lo emocional como en lo creativo. Giammetti pronto se convirtió en el pilar estratégico de la casa Valentino dejando de lado su carrera universitaria, encargándose de la gestión empresarial y permitiendo que el diseñador se concentrara plenamente en su faceta artística.
“Estábamos juntos. Éramos fuerza el uno para el otro. Ese era nuestro verdadero capital”, decía el propio Giammetti en una reciente entrevista para la revista de decoración ‘AD’. Durante su romance, supieron proteger su intimidad y mantener su vida privada alejada del foco mediático. Esa discreción no fue sinónimo de ocultación, sino de una elección consciente por preservar algo que consideraban profundamente personal.
Su relación sentimental solo duró 12 años. “Giancarlo y yo nos entendemos perfectamente, pero su carácter es totalmente contrapuesto al mío. Yo estoy siempre metido en el estudio”, llegó a decir el propio Valentino sobre la razón que llevó a esta ruptura.
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“Tenía apenas 30 años cuando la parte física de nuestra relación terminó, y fue difícil al principio”, dijo el empresario cuando publicó un libro sobre su vida, cuando se supo un poco más del hombre que siempre vivió a la sombra de Valentino. “Pero la madurez y el tiempo hacen que se arreglen todos los problemas. Siempre hemos querido lo mejor el uno para el otro (...) aunque nunca vivimos juntos”.
El hecho de ser ‘el hombre detrás de’ nunca gustó mucho a Giammetti, especialmente cuando salió el documental sobre el diseñador y lo puso en el centro de la conversación. “Giancarlo es el cerebro, Valentino es el talento”. Por aquel entonces, cuando ya ambos habían hablado abiertamente de su sexualidad y su relación sentimental, no dudaron en confesarse el amor que todavía se profesan y les hacía seguir unidos, de una forma u otra, hasta ese día.
“El nuestro es un amor fraterno, una relación que no tiene nada de sexual. Y, sin embargo, permanece un gran amor, antiguo, de supervivencia”, decía Giammetti en la presentación de su libro en Londres.
“Cuando conocí a Valentino, conocí a dos personas, a Valentino y a Giancarlo Giammetti, su socio durante más de 50 años. Es la relación más increíble que nunca he visto en mi vida”, dijo en una entrevista para ‘EFE’ Matt Tyrnauer, director del documental ‘Valentino, el último emperador’. “Están muy interconectados y tienen una increíble historia, que no es solo de moda, es también sobre el imperio que han construido a lo largo de 50 años”.
La retirada de Valentino de las pasarelas en 2008 marcó una nueva etapa en su relación, dejando ambos de lado sus papeles dentro de la casa italiana. Esto no hizo que dejasen de trabajar juntos. Giammetti siguió al lado de Valentino durante el resto de su vida profesional, que no acabó en ese año. En 2017 aún produjo ‘La Traviata’ y diseñó el vestuario de ‘Violetta’. En todo momento, el arquitecto estaba a su lado.
Además del amor, Valentino y Giammetti comparten un fuerte compromiso cultural y filantrópico. Juntos crearon en 2016 la Fondazione Valentino Garavani e Giancarlo Giammetti Foundation, dedicada a promover el arte, la moda y la cultura italiana. Este proyecto refleja cómo su relación ha sabido transformarse en algo que va más allá de lo sentimental, dejando un legado común.
El pasado mes de junio la Fundación abrían un nuevo espacio en Roma, PM 23, dedicado al arte, la moda y la cultura, los tres pilares fundamentales de la Fundación. Se ubica en el número 23 de la piazza Mignanelli, el mismo lugar donde hace décadas Valentino abrió su atelier en 1959 con la ayuda de su padre. Esto era, como el propio Giammetti contó en una entrevista para la revista AD, un proyecto de futuro, cuando perder a Valentino no era opción.
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