
- El clásico tuvo un protagonista que el director "suplicó" no contratar y obligó a abrir la joyería de la Quinta Avenida un domingo por primera vez desde el siglo XIX
Pocas películas han calado tanto en la cultura popular como Desayuno con diamantes (disponible con suscripción en Filmin y para alquilar en Prime y Apple). Audrey Hepburn ante el escaparate de Tiffany & Co. con un café y un dulce en la mano, el vestido negro de Givenchy, las gafas de sol, la boquilla y la melodía de Moon River forman ya una imagen inseparable del Hollywood de los años sesenta.
Detrás de esa postal, sin embargo, hubo un rodaje lleno de discusiones, improvisación y concesiones. Ahora que el filme cumple 65 años, repasamos esas historias que la película terminada dejó en la sombra.
Algunas son leyenda y exigen cierta cautela; otras constan en archivos de producción, entrevistas y testimonios de la época. Un galán con el que nadie quería rodar El director, Blake Edwards, intentó por todos los medios que George Peppard no interpretara a Paul. Según el libro "Fifth Avenue, 5 A.M.", de Sam Wasson, la primera crónica completa del rodaje, Blake Edwards llegó a decir: "Me puse de rodillas en la acera ante los productores y les supliqué que no lo contrataran".
Se cuenta que ambos chocaron una y otra vez porque Peppard interpretaba las escenas a su manera cuando discrepaba de las indicaciones, y que una de esas discusiones estuvo cerca de acabar a golpes. Patricia Neal, que daba vida a la señora Emily Eustace, recordaba una tarde en la que Peppard quería cambiarlo todo y el choque subió tanto de tono que tuvo que intervenir. Según Turner Classic Movies, su costumbre de analizarlo todo en exceso irritaba e inquietaba a Hepburn.
Tiffany abre en domingo por primera vez en más de un siglo
Para rodar en el interior de la joyería, Tiffany & Co. abrió su buque insignia de la Quinta Avenida un domingo de 1960, algo que no ocurría desde el siglo XIX. TCM habla de un acceso "sin precedentes" al local. La operación, de un solo día, movilizó a 75 técnicos, 24 figurantes, 20 empleados y 30 directivos de la casa, y a 40 guardias armados sobre el suelo del local para evitar robos. La jornada costó 45.000 dólares (unos 40.100 euros), por el doble salario de los trabajadores en domingo, una cifra extraordinaria para la época.
Una fiesta de una semana, con champán de verdad
La célebre fiesta en casa de Holly se rodó durante aproximadamente una semana en un plató de Paramount. Edwards pidió actores en lugar de figurantes corrientes, gente que conocía y que sabía improvisar, como José Luis de Vilallonga.
Se consumieron 60 cartones de cigarrillos, cantidades ingentes de té y ginger ale, champán y comida suficiente para mantener a la multitud: perritos calientes, fiambres, patatas fritas, salsas y bocadillos. Hasta se llevó al plató el ahumador de un apicultor para crear la espesa neblina de humo. La escena se improvisó en buena parte y, el último día, Edwards sustituyó las bebidas sin alcohol por champán auténtico.
El vestido negro que batió un récord
Hubert de Givenchy diseñó el icónico vestido de satén negro con el que se abre la película, y que continuaba la colaboración con Hepburn iniciada en "Sabrina", en 1954. Se confeccionaron tres versiones idénticas. Una de ellas, regalada por Givenchy al escritor francés Dominique Lapierre para su organización benéfica City of Joy Aid, se subastó en Christie's de Londres en 2006 por 467.200 libras (unos 549.400 euros, al cambio actual), más de seis veces la estimación y entonces récord mundial para un vestido de cine.
La casa de Holly: 6,6 millones de euros
El edificio de la calle 71 Este, número 169, en el Upper East Side, sirvió de fachada para la casa de Holly Golightly; los interiores se rodaron en un plató de Paramount. La casa, de cuatro plantas, salió a la venta en 2014 por hasta 10 millones de dólares (unos 8,9 millones de euros) y, tras rebajar el precio, se vendió en junio de 2015 por 7,4 millones (unos 6,6 millones de euros). Conservaba sus características puertas verdes e incluía biblioteca, chimeneas y un invernadero.
El arrepentimiento de Mickey Rooney
Mickey Rooney lamentó después su interpretación de Mr. Yunioshi, el casero japonés. En sus memorias de 1991, "Life Is Too Short", escribió que se sentía "profundamente avergonzado" del papel y apuntó que Edwards tampoco estaba orgulloso. El propio director expresó más tarde su pesar por el personaje. Pero en 2008, cuando se canceló una proyección en Sacramento tras las protestas por ese papel, Rooney se mostró a la defensiva: dijo que le contrataron para hacerlo exagerado, que se divirtieron y que en más de 40 años no había recibido ni una queja.
"Moon River" estuvo a punto de desaparecer
Johnny Mercer escribió la letra con títulos provisionales como "I'm Holly" y "Blue River", hasta quedarse con "Moon River", porque ya existían canciones de nombre parecido. Henry Mancini compuso la melodía pensando en Hepburn y Holly, y dijo que supo qué escribir con solo leer el guion. Tras un pase previo, hubo presión dentro de Paramount para suprimir la canción. Se repite que Hepburn replicó "por encima de mi cadáver", pero las versiones difieren sobre si lo dijo ella o el productor Richard Shepherd, ante los ejecutivos. La apuesta salió bien: Mancini y Mercer ganaron el Óscar a la mejor canción en 1962 y el Grammy a la canción del año.
En una de las escenas más íntimas, Holly canta "Moon River" descalza en la escalera de incendios, tocando la guitarra. Parece espontánea, y ése era el efecto deseado, pero Hepburn no fingía: trabajó con un profesor para que sus dedos y sus movimientos resultaran creíbles ante la cámara. No se trataba de convertirla en guitarrista profesional, sino de que pareciera que Holly podía acompañarse sola.
Un director que no era el previsto
John Frankenheimer fue el primer director vinculado al proyecto cuando Paramount lo anunció en enero de 1959, y trabajó en el desarrollo inicial con el guionista George Axelrod. Su paso fue breve: en 1960 Edwards ya le había sustituido. Relatos posteriores atribuyen el cambio a las reservas del entorno de Hepburn y del estudio sobre Frankenheimer y el tipo de película que haría. Edwards, además, logró convencer a Audrey de que aceptara el papel de Holly Golightly.
https://www.eleconomista.es/evasion/noticias/14018627/10/26/desayuno-con-diamantes-cumple-65-anos-audrey-hepburn-y-las-peleas-los-secretos-y-los-escandalos-del-rodaje-que-nunca-vio-el-publico.html




