La
unión entre personas del mismo sexo se ha ido normalizando en los
últimos años, como revela esta foto de un desfile de modelos nupciales
del 2014 (Domenico Stinellis / AP)
Lo planteó
como arzobispo y dos veces más como Francisco, pero no ha logrado hasta
esta semana trasladar la cuestión de las relaciones entre personas del
mismo sexo al ámbito civil
No fue una casualidad, ni se le escapó. Francisco lo dijo -y sabía lo
que decía porque lo ha explicado públicamente al menos en otras dos
ocasiones-, en una entrevista a la cadena de televisión mexicana Televisa
emitida en 2019: “Son hijos de Dios. Tienen derecho a una familia. No
se puede echar de la familia a nadie ni hacerle la vida imposible por
esto. Lo que debemos crear es una ley sobre las uniones civiles. De este
modo los homosexuales tendrían una cobertura legal”.
Lo dijo, pero no fue emitido, fue censurado. ¿Por quién? Por el propio Vaticano, según los analistas conocedores de los intríngulis de la Santa Sede consultados por La Vanguardia.
Estas mismas fuentes no saben responder por qué esta parte de la
entrevista no vio la luz, cuando no era algo nuevo, y la ve ahora en el
documental Francesco, del realizador ruso Evgeni Afineevsky, que
fue presentado el pasado miércoles en el Vaticano. Quizá lo fue por algo
tan simple como una deficiente política comunicativa de la Santa Sede.
Sea como fuere, el Pontífice bendice las uniones civiles de gais y
lesbianas, pero no el matrimonio entre personas del mismo sexo, como ya
hiciera Jorge Mario Bergoglio como arzobispo de Buenos Aires en 2010,
tres años antes de ser elegido Papa, pero no fue secundado por sus
compañeros de episcopado. No hay, pues, cambio de doctrina en el magisterio de la Iglesia Católica. Quienes consuman el acto sexual con otra persona del mismo sexo, pecan.
Lo que hace Bergoglio, ahora como papa Francisco, es abogar por que la sociedad reconozca los derechos de los gais a unirse civilmente. Y traslada la cuestión de las relaciones de lesbianas y gais a la esfera civil.
Así, en cierto modo, “impide que la Iglesia reconozca las relaciones
entre personas del mismo sexo”, explica Lisa Fullam, profesora de
teología en la Universidad de Santa Clara, en la revista National Catholic Reporter.
“Llamemos a esto uniones de hecho, no bromeemos con la verdad”, respondió al ser preguntado en 2017 por el matrimonio gay
En esta línea, el cardenal Vincent Nichols, arzobispo de
Westminster y presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y
Gales, adoptó una posición similar antes de la introducción en el Reino
Unido de una ley de matrimonio entre personas del mismo sexo en 2011. El cardenal Nichols defendió en su lugar las uniones civiles,
que ofrecen a las parejas homosexuales “protección y disposición
legal”. Ahora bien, Francisco es el primer Papa que adopta públicamente
esta postura, aunque a título declarativo y sin marchamo de documento
pontificio o vaticano, como el de la Congregación para la Doctrina de la
Fe, que en 2003 sostenía que había que oponerse al reconocimiento legal
de las uniones homosexuales “porque oscurecen ciertos valores básicos y
devalúan la institución del matrimonio”.
Francisco trata a los homosexuales con “respeto, compasión y
sensibilidad”, como manda el Catecismo de la Iglesia Católica. Lo dejó
claro en julio de 2013, en el vuelo de regreso a Roma desde Brasil,
donde sostuvo un encuentro de ochenta minutos con los periodistas que
cubrían su viaje. Le preguntaron por el supuesto lobby gay del Vaticano.
“Yo no he encontrado a nadie con un documento de identidad que diga
soy gay. Creo que cuando uno se encuentra con una persona así debe de
distinguir entre el hecho de ser gay y el hecho de hacer lobby, porque ningún lobby es bueno”,
replicó. Y añadió para que se grabara a cincel en su historial: “Si una
persona es gay, busca a Dios, y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo
para juzgarla?”.
La posición adoptada por el Papa en el documental Francesco, tampoco es nueva. Ya la había expresado en sendas entrevistas publicadas. “Llamemos a esto uniones de hecho, no bromeemos con la verdad”,
respondió al ser preguntado en 2017 por la posibilidad de que dos
parejas del mismo sexo contrajeran matrimonio. También habló sobre las
uniones civiles en una entrevista de 2014 con el periódico italiano Corriere della Sera, en la que reconoció que los estados que aprobaron leyes de unión civil lo estaban haciendo principalmente para brindar derechos legales a las parejas del mismo sexo.
“Juan, es Dios quien te hizo gay y, en todo caso, te ama. Dios te ama y el Papa también te ama”
¿Y su referencia a la familia? ¿Pueden crear una familia?
¿Tienen derecho a formar una familia? El Papa dice que tienen derecho a
una familia. Y que no se puede echar de la familia a nadie ni a hacerle
la vida imposible por esto. Ambiguo para algunos, claro para otros.
“Quizá Francisco no sepa que esta frase se utiliza de modo habitual para
pedir el reconocimiento del derecho a la progenitoriedad, es decir, a
conseguir tener hijos por diferentes medios”, ha escrito en La Vanguardia la historiadora Lucetta Scaraffia.
Su apertura, sostiene Scaraffia, no cree que llegue a este punto,
porque iría en contra de una moral bioética que se ha pronunciado
siempre contraria a la fecundación asistida, la inseminación heteróloga o
los vientres de alquiler. Los analistas consultados por La Vanguardia consideran
que Francisco se refiere más al hecho de que los gais y lesbianas
tienen derecho a ser miembros de la familia humana y de construir sus relaciones en comunidad, sin estigmas.
Francisco respalda así a
los homosexuales que son perseguidas legalmente en algunos países
africanos con el apoyo de algunos obispos
Como le ocurrió a Andrea Rubera, un romano homosexual que tiene tres hijos con
su pareja y escribió al Papa para explicarle que quería enviarlos a la
parroquia, pero que temía que fueran discriminados. Francisco le llamó
días después y le animó. “Lleve a sus hijos a la iglesia, sea
transparente sobre su familia, va a ser bueno para ellos aunque no todos
estarán de acuerdo con una familia de este tipo. Hicimos exactamente lo
que nos dijo”, explica Rubera en el documental, donde valora el cambio
de actitud del Pontífice.
También lo alaba el chileno Juan Carlos Cruz, víctima y activista contra los abusos sexuales,
quien asistió a la presentación del documental el pasado miércoles en
Roma. “Cuando conocí al papa Francisco me dijo que sentía mucho lo
sucedido. Juan, es Dios quien te hizo gay y, en todo caso, te ama. Dios
te ama y el Papa también te ama”, cuenta este ciudadano chileno en Francesco.
Sea como fuera, la declaración del Pontífice ha levantado ampollas en
el sector conservador de la Iglesia, especialmente en Estados Unidos,
donde sirve para cerrar filas en torno al presidente y candidato a la
reelección, Donald Trump. También ha representado un apoyo a las
comunidades homosexuales que son perseguidas legalmente en algunos países africanos con el apoyo de algunos obispos. O, más cerca de nosotros, en Polonia, la tierra de Juan Pablo II, donde proliferan las localidades que pretenden acabar con la ideología gay.
Porque Francisco, en su misericordia, antepone la persona a su condición sexual.