sábado, 25 de mayo de 2013

Dame tus datos... Te hago una transferencia desde el Gmail

 

 
 
Google reta a los bancos al integrar su correo y su monedero Wallet.

Podrá enviarse dinero de la misma manera que hoy se mandan archivos adjuntos.
Google defiende que el sistema es totalmente seguro y aclra que el envío tiene un límite de 10.000 dólares, aunque puede llegarse a 50.000 dólares en un plazo de cinco días.
El usuario debe pagar una comisión del 2,9% si no usa el saldo de Google Wallet o si su cuenta no está enlazada con esta cartera digital.
 
 
Los analistas de Deutsche Bank no parecían ir muy descaminados cuando el año pasado advirtieron en un informe que Google y Apple, entre otros gigantes tecnológicos, podrían arrebatar a la banca tradicional parte de su negocio en un plazo de tres a cinco años. El miércoles por la noche (hora local española), el buscador anunció que su popular servicio de correo Gmail tendrá una actualización en los próximos meses con el objetivo de integrarlo con Google Wallet, el monedero digital de Google, para que los usuarios puedan enviarse dinero de la misma manera que hoy se envían archivos adjuntos.
 
Según explicó Travis Green, director del producto Google Wallet, el único requisito necesario es que los dos usuarios que participen en la transferencia tengan una cuenta en Google Wallet. La multinacional, que celebra estos días su conferencia de desarrolladores en San Francisco, aclaro que, por ahora, el servicio solo estará disponible en EE UU y que solo estará permitido a mayores de 18 años. Otra limitación es que el envío de dinero solo está habilitado para hacerse desde un PC y no desde móviles. Google no dio detalles sobre la disponibilidad de este servicio en otros países.
 
Un método seguro
 
Google apuntó que la transferencia será gratuita cuando se utilice saldo de Google Wallet o cuando la cuenta bancaria del usuario esté enlazada con la cartera digital de la compañía de Mountain View. Por el contrario, el usuario deberá pagar una tarifa reducida cuando utilice tarjetas de crédito o débito para hacer la transferencia de dinero. En ese caso, tendrá que abonar una comisión de un 2,9%, con un mínimo de 0,30 dólares.
 
Green destacó que el que recibe la transacción no tiene que pagar nunca nada y puede rechazar sin problemas el dinero que le envían. El directivo también quiso resaltar que la solución es totalmente segura y añadió que Google Wallet Purchase Protection ofrece una cobertura del 100% contra pagos no autorizados.
Google sí ha establecido unos límites en el envío de dinero a través de Gmail y Google Wallet: las transacciones deben ser de un máximo de 10.000 dólares, aunque se puede llegar a los 50.000 en un periodo de cinco días.
 
La compañía también ha creado la carpeta Objects API en el servicio Google Wallet para guardar tarjetas de fidelidad de diferentes comercios. Gracias a esto y a los servicios de localización de Google, los usuarios podrán disfrutar de ofertas personalizadas cuando estén en una tienda o en un comercio, informó Europa Press. Algunas de las tiendas que ya cuentan con esta solución son Alaska Airlines, The Body Shop o Marriott Rewards.
 
También los desarrolladores podrán unirse al nuevo monedero instantáneo, Instant Buy API, que hará que la compra de aplicaciones en la tienda del gigante de internet Google Play sea mucho más sencilla. Entre otras cosas, la solución proporciona a los desarrolladores una manera fácil y rápida de expedir un comprobante a los usuarios que adquieran su aplicación o su contenido digital. Los desarrolladores que utilicen esta API contarán con una plataforma de pagos seguros, libre de fraudes y protegido por el servicio de Google, defendió la firma.
 
Las aplicaciones que se integren con Google Wallet requerirán la última versión de Google Play Services, la cual se lanzará en todos los dispositivos Android en los próximos días.
Deutsche Bank ya apuntó que los bancos sufrirían una dura competencia de los titanes tecnológicos, que primero se introducirían en el mercado de transferencias comerciales y posteriormente en el de préstamos y depósitos. Habrá que ver hasta dónde llegan, pero Google ya ha pisado su acelerador en este terreno. Y entidades como Paypal y Mastercard le miran también de reojo.
 
 
Marimar Jimenez  Madrid  16-05-2013 21:06  from cincodias.com
 
 

viernes, 24 de mayo de 2013

China y sus siete clases sociales



 
En ZaiChina hemos hablado durante los últimos años de distintos estratos sociales en China: los hijos de los funcionarios, los diaosi, los trabajadores llegados del campo, la tribu de hormigas, los gaoshuaifu, la clase medialos hijos de los revolucionarios… todos estos grupos, a veces difíciles de definir claramente, conforman nuevas realidades sociales de la China contemporánea. La tradicional clasificación en clase alta, media y proletariado, como indicaba un reciente estudio sobre el Reino Unido, parece haberse quedado obsoleta en el siglo XXI.
 
Esta cuestión de las clases sociales suele ser uno de los temas que despiertan más pasiones en las redes sociales chinas. Inspirado por el citado informe sobre la sociedad británica, el bloguero Pan Caifu (潘采夫), que cuenta con unos 160.000 seguidores en Sina Weibo, ha intentado dividir a la sociedad china en otros siete grupos sociales. Aunque no se trata ni mucho menos de un estudio científico (es sencillamente una opinión), lo cierto es que su clasificación tiene bastante coherencia y nos puede servir para comprender algunas particularidades de la división social en China:
 
1 – La clase de los poderosos funcionarios (权贵阶层). Aquí están las personas con mayor poder del país, todas ellas en lo más alto de las estructuras del Partido / Estado. Para Pan Caifu, esta clase social tiene en sus manos los recursos clave del país y son los que determinan la dirección política y económica de China. Estaría formada por los descendientes de los fundadores de la República Popular y por los hijos y familiares de los principales líderes políticos. Podría haber unas 10.000 personas que entrarían en esta clasificación, todas ellas con “una riqueza incalculable”.
 
2 – La clase del funcionariado (官僚阶层). Son las personas que ocupan altos puestos en las estructuras del Estado: jueces, fiscales, presidentes de asociaciones, líderes de sindicatos, rectores de universidad y directores de empresas estatales. No estamos aquí hablando de funcionarios normales y corrientes, sino de posiciones privilegiadas que otorgan poder y recursos económicos. Además de sus buenas condiciones económicas, estas personas reciben otro tipo de ingresos en forma de comidas, ayudas al transporte o comisiones (incluidos los sobres rojos o hongbao). Pan Caifu estima que hay varios millones de chinos que pertenecen a esta clase social.
 
– La clase de las elites (精英阶层). Directores de empresas privadas, intelectuales de primer orden, estrellas de la literatura, influyentes artistas, abogados de prestigio o líderes de opinión entrarían en esta tercera clase social, la primera que no tiene una conexión directa con el Estado. Estas personas gozan de influencia social y tienen abundantes recursos económicos, pero están supervisados por las clases superiores y se ven en la obligación de cooperar con ellas. Esto provoca también que su dinero no se pueda considerar tan seguro.
 
4 – La clase media estatal (国有中产阶层). ¿Estás contratado por una empresa que pertenece al gobierno? Entonces, esta es tu clase social. Aquí se incluirían funcionarios de todo tipo: desde trabajadores en empresas de ámbito nacional hasta los empleados en medios de comunicación que dependen directamente del Partido Comunista. A diferencia de la clase media tradicional (la siguiente en la lista), éstos gozan de mayor poder, tienen un trabajo fijo e ingresos extra (comidas, bonus, seguro médico…). También suelen disfrutar de más vacaciones, menos horas extra y mejores condiciones laborales. Por otro lado, no tienen tanta independencia como los que viven fuera del Estado.
 
5 – La clase media (中产阶层). Trabajadores en empresas privadas, pequeños empresarios, autónomos, abogados, profesores universitarios, escritores, artistas, trabajadores para empresas extranjeras, periodistas en los medios comerciales… estas son algunas de las profesiones que Pan Caifu incluye en esta categoría. Aúnque el bloguero la define como “la clase de la esperanza” (希望阶层), afirma que en los últimos años su crecimiento se ha estancando, sus riquezas han disminuido y su espacio social se ha reducido. Aquí él habla de varios cientos de millones de personas.
 
6 – La clase campesina (农民阶层). En claro contraste con la creciente riqueza urbana, esta clase social se define por su condición de campesina. Éstos pueden vivir en el campo o en la ciudad, pero su elemento común es que no cuentan con un hukou urbano. Muchos de ellos han perdido sus tierras, algunos todavía viven de la agricultura o tienen pequeños negocios. Otra de las características de esta clase social es que los políticos no les prestan atención, no cuentan con una voz potente que pueda defender sus derechos y son los mayores perjudicados del proceso de urbanización y de la destrucción del medio ambiente. Pan Caifu piensa que son la clase social más numerosa de China: unos 800 millones.

7 – La clase del proletariado (无产阶层). Finalmente llegamos a la clase social más baja, pobre y desprotegida. Aquí entrarían los campesinos más pobres, los trabajadores que se han quedado en el paro después de trabajar en empresas privadas, las personas sin hogar, los peticionarios o las familias aquejadas de una grave enfermedad… Un grupo variado y extenso que conformaría la última capa de la sociedad china.
 

Publicado por  26 abril 2013
 

jueves, 23 de mayo de 2013

Dilma Rousseff pisa los talones a Angela Merkel

 
 
La canciller alemana lidera por tercer año consecutivo la lista de las 100 mujeres más influyentes del mundo que elabora la revista 'Forbes'.
 
 
Si el podio del año pasado era Angela Merkel, Hillary Clinton y Dilma Rousseff, el de este año es la prueba de que quien se mueve no sale en la foto. En la lista de este año de las 100 mujeres más poderosas del mundo que elabora la revista Forbes ha quedado desbancada la exsecretaria de Estado norteamericana Clinton a un honroso quinto puesto y la presidenta de Brasil gana posiciones y se coloca segunda tras la todopoderosa canciller alemana Merkel, que repite liderazgo por tercer año consecutivo.
En tercer lugar, se sitúa Melinda Gates, que también ha escalado posiciones para dejar atrás el cuarto lugar que ocupaba en 2012. Irrumpe en el top de las cinco más poderosas Michelle Obama, la esposa del presidente de Estados Unidos que en 2012 estaba en séptima posición; en octava en 2011 y en cabeza en 2010 –los años anteriores no existía-.
 
Desde 2004, Forbes ha ofrecido su relación de las 100 mujeres que se adhieren a la definición tradicional de poder político y económico, pero también ha recogido a aquellas que han llegado a lo más alto de la escala social o cultural. En el listado de 2013 hay ocho jefas de Estado (incluída una reina que ya ha celebrado el 60 aniversario de su acceso al trono); 25 directoras ejecutivas que controlan cerca de 100.000 millones de dólares y 11 multimillonarias en cuyas arcas personales hay un total de más de 80.000 millones. Como cada año, Forbes lista también a las filántropas, esas potentadas que hacen algo más en la vida que contar su dinero.
 
La razón por la que Merkel sigue en la cresta de la ola no es otra que el declive europeo y su crisis económica, que han hecho que la canciller alemana haya estado presente en todos los años menos en uno. “Es la columna vertebral de la Unión Europea y carga el destino del euro sobre sus espaldas", escribe Forbes. Como para no ser la número uno.
 
Rousseff, primera mujer en la presidencia de Brasil -sucedió al carismático Lula da Silva tras ganar las elecciones en octubre de 2010-, ocupaba el 95º lugar en el ránking de la prestigiosa revista tan solo tres años atrás. Además de Rousseff, otra brasileña aparece entre las 20 primeras de la revista estadounidense: la presidenta de la petrolera Petrobras, Maria das Gracas Silva Foster, en el 18º puesto (la 20ª el año pasado). En cambio, la presidenta argentina, Cristina Kirchner, pierde diez lugares con respecto a la anterior lista, para situarse en la 26ª posición.
 
También baja enteros la única española que integra el listado del poder femenino. Rosalía Mera (69 años), fundadora de Zara junto a su exmarido Amancio Ortega, estaba el año pasado en el lugar 54 y este desciende al 66, aunque sigue estando entre las 100 por las mismas y filantrópicas razones: su buen corazón.
 
En la lista Forbes hay representadas 26 nacionalidades diferentes, aunque con un claro dominio de la estadounidense. En un claro síntoma de la importancia de las redes sociales, las 100 mujeres más poderosas del planeta tienen un total de 153 millones de seguidores en la red social Twitter. La más joven del ránking sigue siendo la cantante estadounidense Lady Gaga (de 27 años, en el lugar 45), y la mayor es la reina Isabel II de Inglaterra (de 87 años, en el 40).
 
La escritora británica J.K.Rowling se precipita hacia el final de la lista cada año que pasa: en 2012 estaba en el 78 y ahora se encuentra en el 93. Hay 14 nuevas entradas, incluida la primera mujer en acceder a la presidencia de Corea del Sur, Park Geun-hye; la física italiana Fabiola Gianotti y la multimillonaria más joven del mundo hecha a sí misma –nada de herencias- y presidenta de Spanx –la moderna faja-, Sara Blakely.


Washington 22 MAY 2013 - 16:16 CET from elpais.com

Diez nutrientes que te ayudarán a tener unos buenos abdominales


 
LAS RECETAS MÁGICAS NO EXISTEN
 

El sol y el calor están llegando a la península y, con ellos, la tan temida operación biquini. A nadie le gusta andar en bañador con la barriga cervecera que hemos acumulado en invierno y no hay otra forma para perderla que hacer ejercicio y mantenerse a dieta. Para diseñar esta tenemos múltiples opciones pero, al margen de las restricciones calóricas o de grupos de alimentos, hay ciertos nutrientes que pueden ayudarnos en nuestro cometido.
Las recetas mágicas no existen, pero a medida que han avanzado los estudios sobre alimentación se han descubierto propiedades de ciertos nutrientes que nos pueden ayudar a deshacernos de la grasa acumulada y lograr el vientre estilizado que todos desean.
 
1. Semillas de alcaravea
  
La alcaravea es una planta que tiene unos frutos cuyo aspecto y sabor pueden recordar al comino y que se usan a modo de especia sobre todo en el norte de Europa. Aunque no ayudan de forma directa a adelgazar tienen una importante utilidad: disminuyen la formación de gases intestinales. Su ingesta puede ayudar a disminuir la “hinchazón” de la barriga y dar un aspecto más saludable a esta.
Las semillas de alcaravea son eficaces en la reducción de gases por sus importantes propiedades digestivas. Sus efectos tónicos y diuréticos son similares al del hinojo y el anís, aunque más pronunciados, debido a una mayor presencia de  carvona, una sustancia química presente en las semillas que actúa sobre la musculatura intestinal, regulando el tránsito y ayudando a la digestión. 
No es habitual encontrar la alcaravea en los supermercados españoles, pero suele venderse en herbolarios y tiendas de especias.
 
2. Canela
 
Tal como han confirmado varios estudios en los últimos años, la canela puede hacer que nuestras células sean más receptivas a la insulina, algo que puede ayudar a los diabéticos, pero también a las personas que quieran quemar su grasa sobrante, pues manteniendo niveles bajos de insulina almacenaremos una menor cantidad de esta.
La canela se puede añadir al café, las infusiones y la leche o, incluso, puede servir para espolvorear nuestras tostadas en el desayuno. 
 
3. Té verde
 
Sabemos que el té verde puede ser un aliado para frenar el desarrollo del alzhéimer y prevenir el infarto cerebral, pero también puede ayudarnos a la hora de adelgazar. Las infusiones, en general, son una forma sencilla de elevar nuestro consumo de agua, que siempre es beneficiosa si se quiere adelgazar, pues reduce el apetito. Pero, además, los antioxidantes presentes en el té verde ayudan a mejorar la quema de grasas y calorías y tienen efectos antiinflamatorios, que pueden ayudar a reducir nuestra barriga.
Un estudio publicado en 2009 en The Journal of Nutrition, puso de manifiesto que el consumo de té verde puede ayuda a reducir la grasa abdominal, si se toma como suplemento de una dieta y un plan de ejercicio. 
 
4. Piruvato de calcio
 
El ácido pirúvico es un compuesto orgánico clave en el metabolismo que se transforma en piruvato de calcio cuando hacemos ejercicio y no hay suficiente oxígeno disponible. Éste hace que se incremente la cantidad de energía consumida y, por tanto, que quememos más grasa. Pese a que el cuerpo lo produce cuando hacemos ejercicio, también se puede obtener de fuentes naturales como las manzanas, el queso, la cerveza o el vino tinto, y se comercializa como suplemento energético.
El doctor Ronald Stanko, de la Universidad de Pittsburgh, realizó un estudio en 1992, en el que sometió a dos grupos de mujeres obesas a una dieta baja en calorías. Uno de los grupos recibió suplementos de piruvato de calcio durante el transcurso de la dieta. El otro un placebo. Las mujeres que tomaron el sumplemento lograron perder un 48% más de grasa.
El problema del piruvato es que, para que sea efectivo, debe tomarse en grandes cantidades (las mujeres del estudio tomaron 30 gramos a diario), lo que puede tener efectos secundarios en algunas personas, en forma de nÁuseas. Hay discusión entre los nutricionistas sobre la conveniencia o no de tomar este suplemento. 
 
5. Ácido graso omega 3
 
Los beneficios del ácido graso omega 3 han sido enumerados en multitud de estudios científicos y cada vez se le atribuyen más propiedades. Su presencia es grande en el pescado azul (sardinas, boquerones, caballa, salmón, trucha…) y en algunos vegetales como las semillas de lino o las nueces, aunque también se puede tomar a través de suplementos alimenticios.
El omega 3 ayuda a disminuir los triglicéridos y el colesterol, previene la aparición de enfermedades cardiovasculares e, incluso, tiene efectos a nivel cerebral, pues hace que los niveles de la hormona cortisol no se disparen. Pero, tal como asegura un estudio publicado en 2010 en la revista Nutrition, también puede ayudar a reducir las reservas abdominales de grasa
 
6. Algas pardas
 
Las algas pardas o feófitos son un tipo de algas entre las que se encuentran casi 2.000 especies. Son uno de los tipos de algas más comunes, y también uno de los que más se usan en alimentación. Las investigaciones han revelado que podrían ser un poderoso aliado para eliminar las grasas debido a su alto contenido en fucoxantina, un carotinoide que le da el color pardusco a las algas.
Según un estudio japonés sobre ratones, publicado en 2007 en el Journal of Agricultural and Food Chemistry, la fucoxantina atenúa la ganancia de peso y podría servir para combatir la obesidad. Es en Japón las algas pardas son muy comunes en alimentación. En España pueden encontrarse en herbolarios y tiendas japoneses bajo el nombre que se le dan en aquel país: wakame y hijiki. 
 
7. Resveratrol
 
El resveratrol es un compuesto antimicrobiano que se acumula en altas concentraciones en las uvas y los productos derivados, como el vino y el mosto. También está presente en otros alimentos como las ostras, los cacahuetes o las nueces.
En experimentos con animales se han observado numerosos beneficios anticancerígenos, antienvejecimiento y antiinflamatorios. Además, parece que la presencia en nuestra dieta de grandes niveles de resveratrol podría ayudarnos a quemar más calorías a lo largo del día, debido a que éste reduce los niveles de estrógeno en el cuerpo, relacionados con un mayor almacenamiento de grasas.
 
8. Agua
 
El agua también puede ayudar a reducir nuestro volumen abdominal. Según un estudio publicado en 2003 en el Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, el consumo de agua tiene un importante efecto sobre el metabolismo del tejido adiposo, el encargado de generar las grasas: sólo beber medio litro hace que la tasa metabólica aumente en un 30 %, después de 10 minutos, y hasta media hora después. 
 
9. Quercetina
 
La quercetina es un poderoso flavonoide presente en altas concentraciones tanto en frutas como en verduras. Varios estudios han demostrado que puede mejorar el sistema inmunológico y promover la salud cardiovascular, pero también ayudarnos a acabar con la grasa abdominal. La quercetina es, además, un potente antiinflamatorio natural.
Las frutas y verduras con mayores concentraciones de quercetina son las manzanas, las cebollas, las uvas, los tomates, el brócoli, las cerezas y las frambuesas. Se trata de un nutriente que es mejor consumir en los propios alimentos, sin recurrir a suplementos, pues está asociado a comidas de por sí saludables.
 
10. Vitamina C
 
El consumo de vitamina C ayuda a reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que ayuda a su vez a prevenir el aumento de almacenamiento de grasas en el abdomen. Los humanos somos unos de los pocos mamíferos que no tienen la capacidad de crear su propia vitamina C, pero, pese a esto, es requisito indispensable para ciertas reacciones metabólicas, por lo que debemos asegurar que se encuentre en nuestra dieta (su ausencia provoca escorbuto).
Los médicos recomiendan consumir al menos dos comidas ricas en vitamina C al día. La podemos encontrar de forma natural en casi todas las frutas y vegetales, pero su concentración es más elevada en las guayabas, los pimientos, las grosellas, los kiwis o el perejil. También está se encuentra en las naranjas y limones, quizás las fuentes más populares, pero en menor concentración.
 

 20/05/2013   (06:00)  from ElConfidencial.com
 

miércoles, 22 de mayo de 2013

Las nuevas grandes ciudades de EEUU

 
 
Las futuras grandes ciudades de EEUU no son precisamente las que en principio podríamos imaginar, sino que son ciudades más “Cenicienta” hasta ahora. Las ciudades del “Sunbelt” americano tienen cada vez más importancia y crean más trabajo que en las tradicionales del noroeste noreste y la costa del pacífico.
Probablemente si pensamos en la ciudad racialmente más diversa de Estados Unidos pensaremos en Nueva York, pero se trata de Houston. Ciudad que fue votada la más “cool” de la nación. Es el “Sunbelt” donde se concentra el crecimiento.
 
Estas nuevas ciudades como Atlanta, Phoenix, Dallas, Raleigh, Austin, Charlotte, Las Vegas u Orlando concentran cada vez más trabajos relacionados con STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y atraen cada vez más a graduados universitarios. No necesariamente en software y electrónica, sino también en campos más tradicionales como la manufactura o la extracción de recursos naturales.
También son un imán para trabajadores sin cualificar, que encuentran a estas ciudades como mejores al ser bastante más baratas que las tradicionales Nueva York, Chicago, Los Ángeles o San Francisco.
Porque si los costes de vivienda y de alquiler de oficinas son brutales en muchas ciudades, eso hace que emprender, establecer un centro de trabajo o simplemente adquirir una vivienda sea una carga económica imposible. Algo que no se pueden permitir muchos negocios incipientes. De hecho aquí hay un artículo del NY Times que básicamente afirma que Nueva York es cara porque los neoyorkinos se lo pueden permitir, algo que me recuerda bastante a las palabras de cierto ministro de cuyo nombre no quiero acordarme sobre los precios de los pisos españoles.
Es cierto que estas ciudades son principalmente suburbanas, pero los últimos estudios parecen indicar que la innovación no viene precisamente de la densidad de población, sino del tamaño de la ciudad. No hay más que pensar en el Sillicon Valley, que está disperso a lo largo de muchos kilómetros de parques empresariales, universidades, centros comerciales y viviendas unifamiliares con jardín.
También es cierto que muchas de estas ciudades han sufrido fuertemente los efectos de la burbuja inmobiliaria, con cientos de viviendas desahuciadas, especialmente en Las Vegas. Pero eso ha creado paralelamente un mercado de la vivienda barato que atrae a muchas personas que no pueden pagar los desorbitados precios de Nueva York o San Francisco.
La lección que debemos aprender para el desarrollo económico de nuestras ciudades es que no es precisamente necesario un Sillicon Valley e industria innovadora para crecer, sino que ofrecer buen clima y vivienda barata (eso va para ciertos políticos empeñados en revivir el ladrillo) pueden ser buenos para atraer talento en tiempos difíciles y empresas. Así como una regulación muy favorable a los negocios y poca burocracia, algo que el Sunbelt estadounidense tiene, pero que no se ofrece mucho en el sur Europeo.
 

Vía | The Daily Beast y The Economist  En El Blog Salmón 18 de mayo de 2013 | 13:31 CET

¿Se arriesga el sur de Europa a sufrir una crisis como la de Argentina?

 
 
El desempleo en España es de 27%. Los jóvenes se están yendo de Portugal e Irlanda. Uno de cada cuatro griegos dice que no tiene suficiente para comer.
Sin embargo, a pesar de las condiciones típicas de una depresión, Europa no cuenta con un plan de emergencia para reanimar el empleo. Bajo la receta alemana para salir de la crisis del euro, los miembros de los alicaídos países del sur de Europa deben continuar reduciendo su gasto público y rebajando sus sueldos hasta que vuelvan a ser competitivos. A la velocidad actual, podrían demorarse más de una década en completar el proceso, según estudios de Goldman Sachs.
 
Las penurias que padecen plantean una pregunta: ¿Existe un punto de quiebre en que los europeos digan "¡basta!"?
Sin lugar a dudas, los europeos han protestado por las medidas de austeridad. Pero a pesar de algunos sustos, ningún país ha abandonado el bloque económico. El apoyo a permanecer dentro de la zona euro sigue siendo alto. Más de 60% de los españoles, griegos, italianos y franceses quieren conservar el euro, según una encuesta publicada este mes por el Pew Research Center.
Los detractores del euro que preveían que Grecia saliera arrastrada del bloque parecen haber subestimado la voluntad de los europeos para soportar años de adversidad en lugar de jugársela con una salida. Pero las autoridades europeas que subrayan la estabilidad del sentimiento a favor del euro podrían estar cometiendo el error opuesto.
La paciencia de los europeos es grande, pero definitivamente tiene un límite. Cuando la gente sienta que no hay luz al final del túnel, "probablemente se empezará a ver un debate más abierto sobre los costos y beneficios de permanecer dentro de la moneda única", dijo Simon Tilford, economista jefe del Centro para la Reforma Europea, un centro de investigación en Londres.
Eso ya ha pasado antes. Al igual que los países que se incorporaron a la zona euro, Argentina renunció en los años 90 al control sobre su propia moneda, fijándola 1-a-1 con el dólar. Eso frenó la hiperinflación, pero también dio lugar a un exceso de deuda en dólares que hizo subir los salarios y los costos para las empresas. Igual que el sur de Europa hoy, Argentina perdió notablemente su competitividad y el peso no podía caer para incrementar el atractivo de sus bienes en el extranjero.
 
En aquel entonces, se pensaba que los argentinos aguantarían cualquier cosa con tal de poder seguir utilizando el dólar, debido a lo golpeados que estaban tras décadas de caos político y económico, que incluyeron períodos de inflación de cuatro dígitos.
"La devaluación no es una opción en Argentina", dijo un economista del Banco Mundial en aquel entonces. "Con un nivel tan alto de dolarización, una devaluación sería demasiado costosa".
Técnicamente, Argentina contaba con su propia moneda a la que volver, pero abandonar la paridad con el dólar era visto como un proyecto imposible debido a que la mayoría de las deudas y contratos empresariales estaban en dólares. Después de tres años de recesión, parece que los argentinos decidieron en masa que lo siguiente que se les viniera encima no podría ser peor que la depresión interminable necesaria para que sus pesos pudieran seguir siendo intercambiables por dólares.
Una húmeda noche en diciembre de 2001, la clase media tomó las calles de Buenos Aires en una explosión de furia. Los disturbios arrasaron el país y expulsaron al gobierno del poder. Argentina se declaró en cesación de pagos poco después y abandonó la paridad del peso y el dólar.
¿Cuán similar es la situación del sur de Europa hoy en día? La economía argentina se había contraído en torno a 8% en los tres años previos al levantamiento. Para fines de este año, Italia y Portugal se habrán encogido aproximadamente 8% desde su máximo; España alrededor de 6% y Grecia más de 23%, según el Fondo Monetario Internacional.
Las autoridades que se consuelan con la aparente popularidad del euro deberían tener en cuenta que los argentinos también apoyaron ampliamente la paridad del peso y el dólar. En una encuesta publicada en diciembre de 2001, el mismo mes en que los argentinos se alzaron en protesta, apenas 14% dijo que el régimen de divisas tendría que eliminarse; 62% quería conservarlo. Es prácticamente la misma proporción de españoles y griegos que quieren seguir con el euro.
 

Por THOMAS CATAN y MARCUS WALKER Updated May 20, 2013, 4:42 p.m. ET from Wall Street Journal

martes, 21 de mayo de 2013

Por qué Google y el Pentágono quieren computadoras cuánticas

 
 
Las máquinas cuánticas podrían transformar la computación.
 
 
Imagine una computadora que puede enseñarle a su teléfono celular a reconocer cualquier objeto que vea o una que puede encontrar al instante las mejores rutas de vuelo para que miles de aviones eviten una tormenta de nieve o incluso una que pueda rastrear millones de publicaciones en redes sociales para identificar a un potencial terrorista.
Las computadoras tradicionales, incluidas las supercomputadoras, requieren de un tiempo sustancial para obtener esos tipos de datos.
 
Pero durante largo tiempo los científicos han teorizado que una computadora que pueda aprovechar los principios usualmente peculiares de la mecánica cuántica podría realizar esos cálculos en un instante, y resolver problemas que a una computadora normal le tomaría años.
La comunidad científica todavía debate si alguna vez se podrá construir una verdadera computadora cuántica.
Pero la compañía lD-Wave avanza con rapidez. Ya se ganó al principal fabricante de armas del Pentágono y ahora recibió otro enorme respaldo: una colaboración a tres bandas entre la agencia espacial estadounidense, la NASA, Google y la Universities Space Research Association (USRA) para adquirir la segunda computadora D-Wave Dos.
D-Wave Systems, una firma con sede en Canadá, adquiririó prominencia en 2007 cuando sorprendió a la comunidad científica al anunciar que había construido la primera computadora cuántica del mundo.
La noticia fue recibida con escepticismo y críticas, particularmente de científicos que querían pruebas publicadas, evaluadas por sus pares, antes que un mero anuncio público.
Desde entonces, sin embargo, D-Wave no sólo ha publicado literatura científica al respecto, sino que ha ganado importantes clientes.
El primero fue Lockheed Martin, la empresa de defensa más grande del mundo, que anunció este año la compra de la versión actualizada de su computadora, la D-Wave Dos, una computadora de 512 qubit (unidad mínima de información cuántica). Dos años atrás había adquirido una versión anterior.
No sorprende que una companía de defensa esté interesada en una computadora cuántica: el Pentágono y la comunidad de inteligencia de Estados Unidos han sido durante largo tiempo los principales inversores en la computación cuántica.
El mundo de los espías, en particular, la requiere para codificar datos y descifrar códigos, pilares del sector.
 

Software para armas

El interés del área de seguridad nacional también le conviene a D-Wave. "Francamente, no queremos miles de clientes: queremos un puñado de clientes realmente colaboradores para trabajar en cómo pueden aprovechar este tipo de tecnología", dice Vern Brownell, director ejecutivo de D-Wave Systems.
"En esa lista están el Departamento de Defensa y la comunidad de inteligencia", agrega.
Lo que hace que estas computadoras sean tan valiosas para ellos es la forma en que hacen los cálculos.
Una computadora clásica realiza cálculos útiles al procesar bits que representan unos y ceros. Pero una computadora cuántica "estándar" usa la idea del entrelazamiento cuántico, por el cual la información puede existir tanto como un uno y un cero como por un número infinito de "superposiciones" de ambos estados al mismo tiempo.
Efectivamente, estos "bits cuánticos", o qubits como son conocidos, pueden trabajar en paralelo en vez de en forma secuencial, lo que permite que las resolver más rápido ciertos problemas.
Hay, sin embargo, diferentes enfoques hacia la computación cuántica: la computadora de D-Wave es un tipo de dispositivo especial basado en una técnica conocida como computación cuántica adiabática, que implica el uso de circuitos de metales superconductores para enfriar el sistema.
Si esto se realiza de forma precisa, los qubits de las máquinas buscan un estado de baja energía que representa la respuesta a un problema determinado.
 

Sólo preguntas nuevas

Sin embargo, a diferencia de la mayoría de las computadoras, las máquinas D-Wace no pueden responder una pregunta vieja.
Sólo pueden resolver los llamados problemas de "optimización", en los que hay una serie de criterios que deben cumplirse simultáneamente, y en los que hay una solución inmejorable que cumple con la mayoría de ellos, por ejemplo, la ruta óptima para que un camión de reparto minimice el tiempo y la distancia recorrida.
Lochkeed, según Brownell, se conectó con D-Wave por el interés mutuo en los tipos de cálculos que puede realizar una computadora cuántica.
"Tienen algoritmos que se pueden aplicar a nuestra tecnología", dice. "Su foco particular es la verificación de software".
El software está cada vez más en el corazón de lo que las compañías de defensa hacen. Por ejemplo, el avión de caza Lockheed Martin F-35 Joint Strike Fighter tiene lo que ha sido descrito como el software más complejo de cualquier sistema de defensa, con más de 24 millones de líneas de código, de acuerdo a un reporte de 2012 de la Oficina de Contabilidad del Gobierno de Estados Unidos (GAO, por sus siglas en inglés).
La computación cuántica podría usarse para verificar esa gran cantidad de códigos y asegurar que la aeronave opere de forma fiable y segura.
 

En busca de la esencia

Una computadora cuántica también sería buena para una variedad de otras aplicaciones que involucran el aprendizaje de una máquina, dice Bo Ewald, presidente de la rama estadounidense de D-Wave. Eso podría incluir lo que Ewald llama "encontrar la esencia de complejas estructuras de datos", algo que podría ser útil para la búsqueda y procesamiento de datos en redes sociales o en el reconocimiento de patrones en imágenes.
Ewald asegura que la computadora cuántica será capaz de aprender las características clave de una forma particular, como un auto, al mostrarle muchas imágenes de autos.
Una vez que las aprende, debería poder reconocerlas más fácil que los sistemas convencionales.
Además, dice, una vez que determine las características de lo que hace reconocible a un auto, puede usarlo para "entrenar" computadoras tradicionales, como un teléfono celular, a cómo reconocer de forma más simple a un auto, algo que le podría interesar a empresas como Google.
Otros usos podrían interesar a la colaboración de NASA-Google-USRA para mejorar la búsqueda en la red y la robótica, para ir a la caza de exoplanetas y optimizar los controles de tráfico aéreo.
Esa computadora, que será instalada en el llamado Laboratorio Cuántico de Inteligencia Artificial, estará localizada en el Centro de Investigación Ames de la NASA, en California. Se espera que esté lista para ser utilizada más adelante este año.
 

Bits y apuestas

Pero en la mayoría de casos, el que una computadora cuántica efectivamente podrá realizar esa clase de funciones más rápido que una computadora clásica todavía es una teoría.
Ni siquiera todos están convencidos de que la computadora D-Wave esté usando la mecánica cuántica para hacer los cálculos.
Christopher Monroe, un investigador de información cuántica en el Joint Quantum Institute y la Universidad de Maryland (Estados Unidos), dice que la compañía aún no ha probado que está operando en un estado cuántico.
"No estoy absolutamente convencido de que sea una computadora cuántica. Pero quizá no importe", dice.
Explica que la computadora D-Wave quizá sí sea capaz de resolver problemas de optimización mejor que las computadoras tradicionales, tal como fue demostrado en pruebas recientes, así la manera en que trabaja no implica la mecánica cuántica.
 

Quizá sí

Pero algunos antiguos críticos de D-Wave ya no dudan tanto.
Seth Lloyd, un profesor de ingeniería mecánica en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) que ha estado involucrado desde hace tiempo en la computación cuántica, cuenta que cuando Lockheed Martin se interesó por primera vez en D-Wave, él intentó de disuadirlos de comprarla.
El propio Lloyd ha estado involucrado en desarrollar los principios detrás de la computadora cuántica adiabática, pero dice que el grupo no patentó la idea pues no creía que realmente se pudiera fabricar una máquina práctica.
"Probablemente estaba equivocado, y (Lockheed y D-Wave) probablemente estaban en lo cierto", dice ahora. "El dispositivo D-Wave está haciendo algo cuántico, pero no está claro qué es ese algo".
 

Y si no...

Quizá la gran pregunta entonces es si la multimillonaria inversión de Lockheed es una señal de que la compañía realmente cree en la computadora cuántica de D-Wave. La teoría de algunos en el ámbito de la computación cuántica es que la apuesta de Lockheed es un intento por ganarse al gobierno de Canadá, un inversor clave en el caza F-35.
"Creo que desde una perspectiva tecnológica soy algo escéptico (a la idea). Es una gran tecnología y una capacidad única... y eso nos llamaría la atención bajo casi cualquier circunstancia", dice Brad Pietras, vicepresidente de tecnología en Lockheed Martin.
"El hecho de que el gobierno canadiense sea un socio del F-35, y que trabajamos cercanamente como socios industriales y aliados es simplemente un extra fantástico a nuestra relación", señala.
Pietras tampoco está muy preocupado de si la computadora D-Wave convenció a todos sus críticos científicos. "En el corto plazo, mi preocupación es, ¿qué problemas puede resolver?".


Sharon Weinberger  BBC Future  Última actualización: Sábado, 18 de mayo de 2013

lunes, 20 de mayo de 2013

Europa y el G-20 retan a los ‘búnkeres’ fiscales

 
En la city de Londres se producen muchas operaciones que terminan en paraísos fiscales / Simon Dawson (Bloomberg)
 
 
La falta de resultados en 2009 les chamuscó; ahora disponen de más herramientas de presión.
 
El mundo aprieta contra los paraísos fiscales y el dinero sucio. La Unión Europea y el G-20 se juegan el prestigio. ¿Podrán, o se quedarán a medias? Es una lucha contra un flujo monstruoso, cerca de 23 billones de euros negros y mutantes, más del 10% del PIB mundial, que se trasladan por el orbe en nanosegundos, sin control ni reglas, que no pagan impuestos, que provienen en un tercio del narcotráfico y otros crímenes, que contaminan cuanto tocan. Que irritan a los contribuyentes que sí contribuyen. Y que tienen dueños y padrinos poderosos: los poderosos.
Una cumbre europea discutirá el miércoles cómo acabar con el —ya residual— secreto bancario, que facilita la evasión fiscal, la elusión fiscal y la huida de capitales, esa tríada de conceptos concomitantes, pues ya dijo el ex ministro británico de Hacienda Denis Healey que “la diferencia entre evasión y elusión fiscal es el grosor de una pared de cárcel” (Treasure Islands, Nicholas Shaxson, Palmgrave, Nueva York, 2011). Traducido: un gran fraude fiscal es siempre delito.
Bruselas calcula que ese agujero negro fiscal cuesta al año un billón de euros a los europeos. Pretende que gracias a una nueva directiva, los 27 Gobiernos compartan automáticamente toda la información sobre todas las “fuentes relevantes” de ingresos, incluyendo como novedad lo esencial que se escapaba: dividendos, rentas de capital y royalties.
Veremos, porque si entre los exentos Luxemburgo cede, Austria se resiste panza arriba y las finanzas británicas tiemblan. Veremos, porque la primera directiva sobre el ahorro —o sea, sobre el capital—, que instauró en 2003 un régimen automático (sin petición de parte) de información mutua entre los Gobiernos, limitado a los intereses recibidos por personas físicas, y con tres países exceptuados, había tardado nada menos que 14 años en suscitar la unanimidad de los socios (Directiva 2003/48, DO, 3 de junio).
 
 
 
 
Al mismo tiempo, una secuencia de reuniones del G-20, con broche en la cumbre de San Petersburgo, el 5 de septiembre, decidirá sobre la última propuesta de la OCDE, acabar con la yenka de movimientos que entonan los paraísos fiscales: “Transferir los beneficios allá donde tributen a menores tipos y los gastos allá donde se desgraven en mayor medida” (Adressing Base Erosion and Profit Shifting, www.oecd.org).
Por vez primera, organizaciones cívicas críticas con los resultados obtenidos por el G-20 y la OCDE se muestran esperanzadas. “Es un momento histórico, porque asuntos que se habían excluido de la agenda durante un siglo han entrado al fin en ella”, proclama John Christensen, director de Tax Justice Network, la principal de ellas (www.taxjustice.net).
Esta red destaca que el club de los países más desarrollados —la OCDE— dirige inéditamente su foco hacia las multinacionales, al postular que presenten sus cuentas globalmente, y no por fragmentos, a todas las autoridades de los países donde operan. ¿Lógico, no? Casi revolucionario.
 
Porque el G-20 declamó en abril de 2009, al poco de estallar la gran crisis: “Estamos dispuestos a imponer sanciones para proteger nuestras finanzas públicas y nuestros sistemas financieros; la era del secreto bancario ha terminado”. Y por instrucción suya, la OCDE, que en 1998 había lanzado un innovador informe sobre la “competencia fiscal perjudicial” fabricó unas listas de paraísos fiscales de las que podían escaparse si firmaban una docena de acuerdos de intercambios de información con otros países. No automáticos: a petición de parte, limitados, con duros requisitos sobre la identificación del sospechoso y de la causa de que lo sea.
Se firmaron unos 300. La lista negra rebosaba de exóticos rincones isleños, excoloniales y alejados —allá donde solían acudir los plutócratas de la maleta negra o sus mayordomos—, pero ninguno de ellos metropolitano (cuadro 1). Se vació en días. Sirvió de algo, de muy poco. Apenas se iniciaron algunas docenas de lentos expedientes informativos. Y los frutos recaudatorios fueron mínimos.
De modo que clasificaciones alternativas sobre la opacidad fiscal como la de la independiente Tax Justice Network (cuadro 2) resultan las únicas significativas disponibles. E incorporan países del primer mundo: Estados Unidos, Reino Unido y Holanda.
¿Por qué reaccionan la UE, la OCDE y el G-20, tras meses de somnolencia? Por vergüenza torera, al agotarse la virtualidad de sus medidas de 2009. Porque el rescate de Chipre, cuyo fiasco bancario tanto debía a su condición de paraíso y lavadero de dinero sucio de los oligarcas rusos, alarmó a la opinión. Y porque una retahíla de escándalos fiscales la sacudieron intermitentemente
 
 
 
 
Quintacolumnistas en la banca o héroes de la transparencia y la equidad fiscal, proliferan cada vez más los empleados financieros que denuncian a los delincuentes de cuello blanco, con la frágil arma de un diskette o un CD. La misma tecnología que sirve para cometer fraude fiscal desde el sofá de casa, apretando un clic, funciona para retratarlos.
Ahí está el empleado del banco LGT de Liechtenstein que denunció a miles de evasores europeos en 2008. El de la filial suiza del gigante HSBC, Hervé Falciani, que se apoderó de 130.000 fichas de clientes no-santos, los encriptó y los va denunciando, reclamado en Suiza pero protegido en Madrid por la Justicia y siete guardaespaldas oficiales. O los que suministraron miles de datos al Consorcio de Periodistas de Investigación. De ahí afloran nombres de políticos, ministros, artistas y banqueros puestos en la picota pública u obligados a dimitir o pagar multas. La nomenclatura de celebridades actúa como resorte del clamor por la transparencia.
Y la cosa no tiene remedio. Habrá más empleados infieles a los clientes y leales a los contribuyentes. Y más descubrimientos. El secreto y la opacidad durarán, pero tienen contados los... años. Mientras, se produce alguna victoria parcial, como la aprobación en 2010 de la Ley Duvalier en Suiza, por la que ese país confisca los depósitos bancarios de dictadores y funcionarios corruptos sin que medie procesamiento en su país de origen. Para lamento de los allegados y causahabientes de los Jean-Claude Duvalier, Muamar Gadafi, Hosni Mubarak, Mobutu o Ferdinand Marcos.
¿Por qué introducimos el concepto de búnker fiscal? Porque así se agrupan los clásicos paraísos-microestados; los “refugios fiscales”; las “jurisdicciones extraterritoriales” no cooperativas, o centros offshore de asilo fiscal (Las cloacas de la economía, Roberto Velasco, Catarata, 2012). Todos los lugares donde se practica o fomenta la evasión/elusión fiscal.
 
Y es que a los usuarios típicos de los paraísos, potentados caciquiles, mafiosos y espías, se les suman cada vez más la gran banca y la gran multinacional. Citigroup tuvo 427 sucursales en refugios fiscales; Barclays, 300; Morgan Stanley, 273; News Corporation, la compañía periodística de Rupert Murdoch, 152, y Enron, antes de capotar, 881 subsidiarias.
Hasta tal punto se imbrican los protagonistas directos e indirectos de los nuevos búnkeres, que algunos episodios parecen más caricatura que realidad financiera. Sucedió con las privatizaciones del programa Iniciativa Financiera Privada (PFI), ideado por la pareja laborista Tony Blair-Gordon Brown para lograr recursos con que invertir sin endeudarse ni subir impuestos. Al final del proceso, más de 200 compañías del PFI eran propiedad de sociedades radicadas en paraísos. Y lo más divertido, sino patético: las sucursales de la Agencia Tributaria de su majestad, el edificio de su sede, y el del Tesoro, entre otros, tenían de caseros a corporaciones radicadas en paraísos fiscales inmunes a la acción de la inquilina, la Agencia Tributaria, tributaria ahora de Bermudas y de Jersey (gráfico 3).
Ese episodio ilustra hasta qué punto la postura de algunos Estados sobre los búnkeres es ambivalente y contradictoria. Combaten a las jurisdicciones irregulares porque reducen su recaudación de impuestos. Pero son benévolos con algunos, sobre todo —pero no únicamente— con los más cercanos, porque sirven de aliviadero a sus empresas nacionales. Y si además se trata de Gobiernos de signo ultraliberal, esto es, favorables a la idea de la competencia fiscal sin matices como palanca para reducir la presión impositiva del capital y por ende adelgazar el Estado, como presuntos acicates del crecimiento económico, entonces, ay, miel sobre hojuelas. Y obvia explicación de por qué es tan ardua la erradicación de esas jurisdicciones.
 
 
 
 
Una alta presión fiscal sobre las rentas superiores no estropeó el crecimiento en Estados Unidos durante los 30 gloriosos años de la posguerra mundial. Pero estimuló la expansión de los paraísos ya existentes como vestigio colonial. Los tipos marginales británicos de hasta el 98% para financiar el esfuerzo de guerra, y por encima del 80% en los años sesenta, catapultaron el éxito de dos avispados banqueros sin escrúpulos, retoños de Arthur Andersen, en los setenta y ochenta.
Roy Tucker y Ron Plummer eran especialistas en ejercicios de ingeniería resumibles en anular beneficios fiscalizables con artificiales minusvalías foráneas o costos desgravables mediante sofisticados “esquemas de exención de deuda”, activados en distintas triangulaciones, detalla Richard Brooks (The Great Tax Robbery, Oneworld, Londres, 2013). O sea, el paraíso sin moverse del salón.
Lo clave es explotar los intersticios transfronterizos, siempre ayudados por consultoras especializadas como PriceWaterhouse o Ernst & Young. El arbitraje fiscal consiste en enfrentar una legislación fiscal con otra, aprovechando lagunas y así provocar pagos entre países, normalmente Reino Unido y EE UU, desgravables fiscalmente en el país donde se abonan y exentos del fisco en el que los recibe, sintetiza Brooks. Deudas y participaciones se confunden. Beneficios se disfrazan de créditos que no tributan, una especialidad de la banca de la City: Barclays, Lloyds, RBS...
O bien la triangulación. Las firmas canadienses que invertían en EE UU utilizaron profusamente el sándwich holandés: enviaban fondos a las Antillas Holandesas, y de ahí a Holanda para acabar en EE UU: en el camino menguaba la retención fiscal sobre dividendos del 15% al 5% “y la retención fiscal sobre los intereses, del 30% al 0%”, explica Juan Hernández-Vigueras (La Europa opaca de las finanzas, Icaria, Barcelona, 2008). 
 
Vodafone trianguló Reino Unido, Suiza y Luxemburgo en la compra de Mannesmann, tributando en Luxemburgo al 0,03% de sus beneficios, 2.500 millones de dólares en 2011. Pearson, un 0,06%; Glaxo, un 0,016%. Y es que el Gran Ducado, aunque mantiene un impuesto de sociedades del 29%, mira para otro lado y cobra menos del 1% cuando sus clientes etiquetan capital o resultados como crédito y otras lindezas. Sin contar con que sus sociedades de gestión de patrimonio ni pagan por renta, ni por IVA, ni naturalmente por patrimonio.
Pero son dos islas, aunque metropolitanas, los grandes búnkeres mundiales: Manhattan y Gran Bretaña. La City de Londres “es el centro de la parte más importante del sistema offshore (extraterritorial) global”, defiende Shaxson. Su telaraña la completan tres anillos: las dependencias de la Corona (las cercanas islas Man, Guernsey y Jersey); territorios de ultramar (Caimán, Bermuda, Vírgenes, Gibraltar), y excolonias como Hong Kong o Bahamas. Canalizan a Londres el dinero que atraen, sin comprometer a la City con las suciedades de origen: Jersey or jail (prisión), reza el viejo adagio de la nueva piratería.
Todo empezó con la descolonización y la Commonwealth. Pero el big bang desregulador decretado por Margaret Thatcher en 1986 multiplicó su nuevo imperio virtual, el de las finanzas, incluidas las sospechosas.
Londres se afianzó con dos armas. Una, el secreto, no a la manera de las cuentas anónimas y numeradas de la banca suiza, sino con su legislación de los trusts, la posibilidad de que los directores de sociedades de los paraísos lo fuesen también de sociedades británicas, y no se sepa ni quién manda ni quién es el dueño. Otra, la regla del domicilio, que atrae como residentes a deportistas de élite, artistas, oligarcas rusos o magnates del petróleo, con el señuelo de que solo tributarán por sus ingresos anglo-británicos. No es pues raro leer que “Londongrad es una lavadora gigante para lavar los fondos procedentes del crimen”, según describe el vicefiscal general ruso Alexander Zvygintsev (Anthony Sampson, Who runs this place?, Londres, John Murray, 2005).
Casi todos los grandes escándalos financieros recientes se trenzaron en la City: desde el enmascaramiento de la contabilidad de Grecia en la oficina de Goldman Sachs, en 2002 a la quiebra del Northern Rock, pasando por los fondos ultraespeculativos Abacus colocados al Royal Bank of Scotland, antes endilgados al holandés ABN-Amro, y a su desastroso colega alemán IKB; o por el bróker que en 2011 desfalcó por la cara 1.500 millones de euros al suizo UBS.
 
La otra isla, donde radica Wall Street, se disparó en estos afanes en 1981 con la Facilidad Bancaria Internacional de Ronald Reagan, que permitió a los banqueros hacer desde Manhattan lo mismo que desde las islas caribeñas, prestando a los extranjeros, ahora eximidos de impuestos. Pronto le seguiría el secreto bancario de Delaware, que además de ventajas fiscales, concedió a los directivos de las empresas allí domiciliadas (aunque no trasladasen su sede) más poder que a los accionistas. Más de la mitad de las empresas que cotizan en Bolsa en EE UU están domiciliadas en Delaware.
¿Cuáles son los efectos de estas tendencias? Al menos, tres:
—La competencia perjudicial de los búnkeres ha inducido una artificial desfiscalización del capital, por temor a que este se fugue, lo que transfiere su factura al resto de los contribuyentes. Ha sucedido así en casi todo Occidente, de forma destacada en el área anglosajona. Así, en los años cincuenta las corporaciones norteamericanas pagaban el 40% de los impuestos directos; hoy, aproximadamente el 20%. Y el 0,1% de los contribuyentes más ricos redujeron su tipo efectivo desde el 60% en 1960 hasta el 33% en 2007. De igual modo, los beneficios de las compañías británicas crecieron entre 1999 y 2011 un 58%, mientras que sus contribuciones a Hacienda únicamente aumentaron menos de un 5%.
—La más grandiosa transferencia de riqueza de los pobres —sobre todo por la evasión de capitales de las élites africanas y latinoamericanas a los ricos— en la historia de la humanidad, según la ONG bruselense Eurodadorudad (Global Development Finance: illicit flows report 2009).
—Un fuerte impacto en la generación de la gran crisis iniciada en 2007-2008. El mencionado informe de la OCDE de 2009 denunció algunas “políticas fiscales como factores que exacerbaron” la crisis: la exención o suspensión de impuestos sobre beneficios foráneos; las asociaciones con los refugios fiscales; los instrumentos híbridos (como las preferentes); los incentivos al crecimiento rápido de los beneficios bancarios (bonus excesivos). Fue también desde Wall Street y desde la City que a través de sus sucursales en los paraísos clásicos se distribuyeron retazos de las tóxicas hipotecas subprime y otros peligrosos productos híbridos y derivados.

 

Multinacionales e Ibex 35, clientes

Dos tercios del comercio transfronterizo internacional se desarrollan en el interior de las propias multinacionales. ¿Cuáles transfieren beneficios a los desfiscalizados paraísos y costes desgravables a los países con tributos?
Entre otros, Google, que rebajó 3.100 millones de dólares jugando al sándwich, por lo que acabó pagando solo un 2,4% de impuestos. O Microsoft. O Cisco... Hasta dos tercios de las corporaciones americanas o foráneas que actuaban en EE UU eludieron tributos en 2008, pese a unas ventas conjuntas de 2,5 billones de dólares. El 83% de las mayores corporaciones estadounidenses disponen de sucursales en paraísos fiscales (José Luis Escario, Paraísos fiscales. Fundación Alternativas; Madrid, 2011). Y muchas están domiciliadas en el de Delaware, como Coca-Cola, General Motors o ExxonMobil.
También se aprovechan de ellos las multinacionales europeas, como las británicas Boots o Diageo, al comprar vía Holanda la fabricante escocesa de Johnnie Walker.
En España, el 80% de las empresas del Ibex 35 tienen presencia en paraísos fiscales a través de sociedades participadas. No informan de sus actividades allá, según el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa. Las inversiones en los búnkeres se disparan (en nueve meses de 2010 duplicaron las de 2009), mientras que en España la recaudación por el impuesto de sociedades se desplomó un 55% entre 2007 y 2009, pese a que los beneficios de las grandes empresas solo bajaron un 14% en el periodo.
Empresas como Zara se ahorran impuestos al facturar sus ventas por Internet desde Irlanda. Microsoft tributa en Irlanda las ventas digitales de software fabricado en España.
Y España ha sido utilizada alguna vez como bocadillo fiscal: lo hizo en 2009 y 2010 la mayor empresa del mundo, ExxonMobil, triangulando con Luxemburgo, que no practicó retenciones en sus beneficios, y en España estaban legalmente exentos.