jueves, 28 de mayo de 2026

Las rutas árticas podrían reducir hasta en un 40% las distancias comerciales

 


  • Alternativas comerciales mientras el bloqueo del estrecho de Ormuz perturba el comercio mundial
  • Más allá de los productores, algunos países que dependen en gran medida de las rutas tradicionales


Las rutas árticas se han posicionado como una de las principales alternativas a los corredores tradicionales por su capacidad de reducir entre un 20 y un 40% las distancias comerciales, aunque su potencial será limitado durante los próximos cinco años.

Según un estudio de la aseguradora de créditos para empresas Coface, el potencial comercial de estas rutas seguirá siendo limitado durante los próximos cinco años, a pesar de los cambios en las condiciones de navegación debido al cambio climático.

Estas alternativas comerciales surgen mientras el conflicto en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz perturban el comercio mundial, lo que ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de los principales corredores marítimos.

El transporte marítimo representa el 80% del comercio mundial y depende de un número limitado de corredores estratégicos, lo que lo hace especialmente vulnerable a crisis geopolíticas como la actual.

Las principales limitaciones que Coface encuentra a las rutas árticas son las operativas, el menor tamaño de buques y los costes árticos que impiden competir con las economías de escala tradicionales.

De este modo, a cinco años vista, las rutas árticas solo captarían alrededor del 3,5%del comercio entre Asia, Europa y América del Norte.

Aunque no constituyen una alternativa creíble para el transporte de contenedores, pueden, no obstante, ofrecer importantes ventajas para determinados flujos de materias primas (incluidos el petróleo crudo y el gas), en particular las exportaciones de EE. UU. y del norte de Europa hacia Asia.

Este estudio refleja que la mayor viabilidad económica de estas rutas está en el transporte de graneles -especialmente petróleo crudo, gasóleo, metanol o GNL-, con ahorros de costes de hasta el 45 o 50%, mientras que los contenedores siguen sin ser competitivos.

Los graneles sólidos -cereales, minerales o materiales de construcción- también podrían llegar a ser competitivos, pero principalmente cuando los buques puedan operar sin escolta de rompehielos.

Por el contrario, algunos competidores de Sudamérica como Brasil con el mineral del hierro o Chile con el cobre podrían ver cómo disminuye su competitividad relativa en materia de transporte, al igual que algunos países africanos como la República Democrática del Congo con ciertos minerales.

Más allá de los productores, algunos países que dependen en gran medida de las rutas tradicionales también podrían verse en una situación vulnerable, ha asegurado Coface.

Si bien las rutas árticas ofrecen una ventaja en cuanto a distancia, su desarrollo se enfrenta, no obstante, a importantes limitaciones. Las ventanas de navegación siguen siendo estacionales, las condiciones del hielo siguen siendo variables e impredecibles, y el uso de rompehielos suele ser esencial.

Importancia estratégica y política

El Ártico se ha convertido, por tanto, principalmente en un escenario de creciente rivalidad estratégica.

La Ruta del mar del Norte sigue estando controlada en gran medida por Rusia, mientras que China está reforzando gradualmente su presencia y sus capacidades polares. También Estados Unidos busca aumentar su influencia en la región.

En este contexto, el desarrollo de las rutas árticas no es meramente una cuestión de sopesar los costes logísticos, sino que también implica cuestiones de soberanía, control de infraestructuras críticas, acceso a los recursos y la reconfiguración del equilibrio de poder.

A corto plazo, indica Coface, el valor de estas rutas parece, por tanto, ser menos comercial que político.


https://www.eleconomista.es/transportes-turismo/noticias/13889387/04/26/las-rutas-articas-podrian-reducir-hasta-en-un-40-las-distancias-comerciales.html