miércoles, 25 de marzo de 2026

El coste oculto de la guerra en Irán: miles de millones en patrimonio histórico destruido

 


  • Nabatiye pierde el 70% de su patrimonio y en Irán más de 50 enclaves históricos han sido dañados por las bombas
  • La UNESCO alerta de daños en 4 Patrimonios de la Humanidad en Irán y enclaves únicos como el Valle de Jorramabad
  • Tiro, Baalbek o el Palacio de Golestán, joyas milenarias, sufren graves daños por los bombardeos en la región


Miles de millones de dólares en pérdidas se escapan al ojo público por ser menos obvios. La atención se centra en Ormuz o en el agua, que son mucho más fáciles de medir, pero existe un desastre cultural y económico que no se está teniendo muy en cuenta, pero que cada día aumenta más: la destrucción o el expolio del patrimonio histórico en las zonas de conflicto de Oriente Medio.

En la actualidad, hay dos frentes principales en relación con esto: la situación del Líbano y de Irán, las grandes víctimas de esta destrucción silenciosa.

Líbano, patrimonio milenario destruido

El Líbano presenta una situación particular, y es que el conflicto no es reciente, sino que se puede datar en el comienzo de las hostilidades entre Hizbulá e Israel en el año 2023. Este país, que está cargado de patrimonio histórico, ciudades milenarias y restos de incalculable valor, ha sufrido decenas de bombardeos durante los últimos años.

Si bien organismos enfocados en patrimonio como la UNESCO no han hecho un cálculo directo de esto, sí que diferentes estimaciones ponen en claro el brutal golpe económico que ha representado la destrucción del patrimonio y, en general, los costes derivados del conflicto.

Hasta el momento, varias decenas de monumentos históricos han sido dañados de forma grave o directamente destruidos. Entre los más relevantes se encuentran la ciudad de Tiro, fundada en el 2750 a. C., los restos romanos de Baalbek y varias estructuras más como los castillos cruzados de Toron o Tibnin.

En cuanto a Tiro, la ciudad ha sufrido, según datos proporcionados por la UNESCO el pasado 10 de marzo, enormes daños en su estructura y, sobre todo, en varios de los monumentos que alberga, como la necrópolis de Al Bass o el hipódromo, datado en época romana, que fue el más grande del Imperio. Ambas estructuras necesitarían reparación urgente para poder asegurar que no colapsen o sean devoradas por los bombardeos.

Otro de los elementos que destacan son los restos de Baalbek -antigua Heliópolis-, considerados como uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo. De acuerdo con Naciones Unidas, si bien no han sufrido impactos directos, los bombardeos cercanos habrían causado grietas en las estructuras, pudiendo producir derrumbes generalizados si la situación no se solventa.

Pese a que estos son los elementos más destacados, se registran decenas de ejemplos de menor calado que han recibido daños severos o han sido completamente destruidos, como barrios históricos o mercados. Este conjunto de devastaciones representa pérdidas irreparables no solo para Líbano, sino para el patrimonio de toda la humanidad, debido a que muchas de estas estructuras han sobrevivido milenios y ahora enfrentan el riesgo de deterioro acelerado o destrucción total. De hecho, en ciudades como Beirut se calcula que casi el 20% de todo el patrimonio histórico, en cuanto a edificios o lugares culturales, ha sido destruido por los bombardeos.

Aun así, de acuerdo con varias organizaciones locales enfocadas en la conservación histórica, la ciudad más afectada es Nabatiye, uno de los centros históricos más importantes de la región, con restos registrados desde el neolítico. Ha sufrido la destrucción de casi el 70% de todos sus edificios y monumentos históricos, siendo el mayor ejemplo de la devastación histórica que está causando el conflicto continuado en Oriente Medio.

Irán: destrucción acelerada de monumentos

Ahora bien, Líbano lleva sufriendo sucesivos ataques durante los últimos años, por lo que era de esperar que la situación fuese dramática a este respecto. No obstante, Irán, cuyo tiempo de batalla no llega al mes, ya que las primeras hostilidades comenzaron el pasado 28 de febrero, ha sufrido una muy acelerada destrucción de su patrimonio histórico. Y es que cabe recordar que Irán, por su amplia historia, acumula 29 lugares Patrimonio de la Humanidad, siendo el décimo país con más.

Según los datos oficiales, más de 50 lugares históricos dentro de Irán habrían sido alcanzados por los bombardeos o habrían sufrido daños como consecuencia de los sucesivos ataques aéreos. De acuerdo con el gobierno iraní, al menos 56 lugares han sido dañados y se encuentran en serio riesgo de destrucción, por lo que el ejecutivo del país ha solicitado a la UNESCO protección para sus lugares históricos, ya que, al estar muchos de ellos en los centros de las grandes ciudades, son particularmente susceptibles a sufrir daños.

De acuerdo con Naciones Unidas, al menos 4 lugares Patrimonio de la Humanidad han sido alcanzados por los bombardeos continuados, encontrándose en estos momentos en diferentes estados de conservación. Hasta ahora, la lista de monumentos afectados es la siguiente: el palacio de Golestán, que data del siglo XVI y es considerado el Versalles de Oriente Medio; la Mezquita Jameh de Isfahán, que tiene más de 1000 años y es uno de los lugares más destacados del islam en el mundo; el Palacio de Chehel Sotún de Isfahán, del siglo XVII, uno de los mayores exponentes de la arquitectura persa y decorado con enormes murales de colores; y, por último, el Valle prehistórico de Jorramabad, un enorme centro arqueológico con restos que superan los 63.000 años y, de acuerdo con la ONU, un patrimonio histórico sencillamente irremplazable debido a la presencia de piezas únicas en todo el planeta.

Aparte de estos, que son los más destacados, buena parte de los conjuntos históricos de las principales ciudades iraníes han sufrido daños que ya casi se pueden calificar de fatales. Decenas de mercados, edificios históricos y cascos antiguos han desaparecido ante las bombas.

Las estimaciones del coste se pueden aproximar de dos maneras. A nivel cultural, de acuerdo con la UNESCO, es imposible de cuantificar, pues ante la destrucción de estos lugares solo queda realizar réplicas, lo que en última instancia representa la pérdida definitiva de ese patrimonio en pos de copias realizadas en talleres. Más aún si hablamos de aspectos como los del Valle de Jorramabad, cuyas piezas son sencillamente únicas e imposibles de recuperar, siendo probable que ciertos elementos se pierdan de forma definitiva sin que hayan sido descubiertos.

A nivel económico, si bien todavía no existen cálculos efectivos debido a lo reciente del conflicto, la ONU determinó, por ejemplo, que el coste en edificaciones culturales en Ucrania había sido de cerca de 3.500 millones de dólares. De tal manera, las cifras casi con total seguridad se mueven ya por esas cantidades, a la espera de aumentar, debido a que el conflicto no parece que se vaya a detener, al igual que tampoco los bombardeos.


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