
- Las monarquías del Golfo acumulan cinco billones de dólares en activos extranjeros
- Ahora pueden tirar de ese 'colchón' para defensa y reparación de daños de guerra
- Peligro para grandes salidas a bolsas y para sectores como la inteligencia artificial
Una imagen que se ha convertido en habitual en la última década es la de una cada vez mayor presencia de capital proveniente de los ricos países del Golfo presente en innumerables activos occidentales: desde participaciones en grandes cotizadas hasta el sector inmobiliario, pasando por clubes de fútbol. La dinámica partía de un sencillo esquema: estos países generaban ingentes ingresos con sus exportaciones de petróleo y gas y empleaban ese capital, a través de sus fondos soberanos, en interesantes inversiones fuera de sus fronteras. Ahora, el incierto escenario bélico abierto en la región por la confrontación entre EEUU e Israel, por un lado, e Irán, por otro, amenaza esa inercia y supone un riesgo añadido en un escenario en el que ya se habla de crisis mundial. Si una energía 'atrapada' en el Estrecho de Ormuz es una auténtica bomba por sus efectos inflacionarios y sus derivadas macroeconómicas -vuelve a campear la palabra recesión-, que los países del Golfo activen la 'aspiradora' del dinero y procedan a una repatriación de ese capital para hacer frente a los rigores de la guerra puede ser una mecha que acelere los más temidos pronósticos de crisis. Temáticas de inversión tan cruciales ahora mismo como la inteligencia artificial perderían un apoyo clave.
Con sus matices y particularidades, las monarquías del Golfo -Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Kuwait, Omán, Baréin- han presentado en los últimos años una estrategia común: invertir en los mercados internacionales al tiempo que se multiplicaban las riquezas obtenidas por la energía en un mundo sediento de la misma. Ese impulso inversor ha derivado en una descomunal posición conjunta de unos cinco billones de dólares, aproximadamente 4,35 billones de euros. Solo como ejemplo, en 2025 invirtieron alrededor de 119.000 millones de dólares a nivel mundial, lo que supuso aproximadamente el 43% del total de los flujos de inversión soberana durante ese año. Esa pila de capital, que no dejaba de ser un excedente en los tiempos de 'vacas gordas' puede convertirse ahora en un colchón clave del que echar mano a medida que la guerra trae cada vez más destrucción y más incertidumbre.
Desde hace tiempo, el grueso de estas monarquías está alineado con Washington y ha firmado acuerdos con Tel Aviv. En su respuesta a los ataques de EEUU e Israel, Irán no ha dudado en atacarlos. La escalada del conflicto ha dejado a Teherán atacando incluso infraestructuras energéticas clave de estos países. La mayor refinería de Arabia Saudí, gran exportador mundial de petróleo, fue golpeada por las fuerzas iraníes y la joya de la corona de la vasta producción gasística de Catar también sufrió importantes daños que, según el país, tardarán entre tres y cinco años en arreglarse. La amenaza va más allá y estos países temen ataques a enclaves tan vitales como las plantas desalinizadoras que abastecen de agua potable a sus poblaciones en regiones tan desérticas.
El miedo a que estas capitales retiren fondos en el extranjero para hacer frente a reparaciones e incluso a la defensa, ya que la protección de facto de EEUU parece no estar siendo suficiente, comienza a hacerse mayor y a aparecer en análisis de estrategas y foros internacionales. Un conflicto prolongado podría obligar a actuar a los ministerios de Hacienda de Riad, Abu Dabi, Doha y Kuwait, ya que los gobiernos se enfrentan a una presión adicional derivada del aumento de los citados costes de defensa, la interrupción del suministro -desde alimentos hasta medicamentos- y una desaceleración económica más generalizada que podría producirse a continuación.
El 'boquete' en el turismo puede golpear con fuerza a alguno de estos reinos mientras la paralización de tráfico aéreo -algo que pesa en polos como Dubái- y redes logísticas ha sido la constante en estas cinco semanas de guerra. Incluso un nicho que no acapara tantos titulares como el de la celebración de eventos y foros internacionales se está resintiendo. El Foro de Mercados de Capitales de Arabia Saudí en Riad, una iniciativa destinada a profundizar en los mercados de capitales del reino, se ha aplazado un año. Originalmente previsto para abril, el foro tendrá lugar ahora en marzo de 2027, según los organizadores. Esto se produjo poco después de que el Mercado Financiero de Dubái pospusiera su propio evento sobre mercados de capitales, previsto inicialmente para mayo, hasta diciembre de este año.
Un 'colchón' del que tirar
"Esta guerra no beneficia ni a Japón, que se ve obligado a hacer frente a una factura energética mucho más elevada en un momento en que la inflación ya es demasiado alta, ni a Europa, que se enfrenta al mismo reto además de la pérdida de mercados clave, ni a EEUU, donde existe el riesgo de que Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Catar empiecen a repatriar fondos mediante la venta de activos para satisfacer necesidades a corto plazo", señala desde una perspectiva global Louis-Vincent Gave desde Gavekal Research. "Los fondos soberanos (SWF por sus siglas en inglés) proporcionan a países como los Emiratos Árabes Unidos sólidos colchones financieros, y los gobiernos regionales recurrirán a sus abundantes reservas de riqueza soberana si es necesario", lanza directamente Robert Mogielnicki, investigador no residente en el Instituto de los Estados Árabes del Golfo, en un análisis recogido por Reuters.
La agencia de noticias internacionales ya se ha hecho eco de conatos de revisión de estrategia inversora en las monarquías del Golfo, contemplándose posibles reversiones de promesas de inversión, desinversiones y una reevaluación de los acuerdos de patrocinio globales. "Tres de las cuatro principales economías del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) están evaluando las inversiones y los patrocinios, tanto futuros como actuales, en caso de que esta situación se prolongue. Ya se ha iniciado una revisión de sus estrategias de inversión en fondos soberanos", trasladó un funcionario anónimo a Reuters.
Para muestra de que esta especie de histeria está llegando, un botón. El máximo responsable del fondo soberano de Arabia Saudí tuvo que salir a afirmar a finales de la semana pasada que el fondo mantiene su compromiso con las inversiones en todo el mundo a pesar de la creciente preocupación por los crecientes costes económicos de la guerra. "La posición macroeconómica y física de Arabia Saudí sigue siendo sólida, estable y resistente", declaró Yasir Al Rumayyan, gobernador del Fondo de Inversión Pública (PIF), que cuenta con un patrimonio de un billón de dólares. "Medimos nuestra rentabilidad no en trimestres, sino en décadas, y el PIF mantiene su compromiso con sus inversiones en todo el mundo". Al Rumayyan pronunció estas palabras en el evento Future Investment Initiative celebrado en Miami, en el que se mascaba la preocupación.
Unos días antes, el embajador de los Emiratos Árabes Unidos en EEUU había salido a respaldar los ambiciosos planes de inversión de su país en América en medio de estos temores. En una carta del 17 de marzo dirigida al Consejo Empresarial EEUU-Emiratos Árabes Unidos, Yousef Al Otaiba afirmó que los compromisos de inversión anunciados el año pasado continuarían sin interrupciones. "El marco económico y de inversión de 1,4 billones de dólares de Emiratos Árabes con EEUU seguirá su curso, con planes para acelerar el despliegue y la financiación", escribió Al Otaiba.
De momento, los inversores soberanos del Golfo parecen seguir adelante con sus operaciones a nivel mundial. Savvy Games Group, una filial del PIF, acordó este mes adquirir Moonton a ByteDance en una operación que valora al fabricante de juegos para móviles en 6.000 millones de dólares. Asimismo, la Autoridad de Inversiones de Abu Dabi, también uno de los fondos soberanos más grandes del mundo, se ha mostrado muy activa en marzo, mientras que el fondo soberano de Catar y una empresa de aluminio de Baréin anunciaron importantes operaciones durante la primera semana de la guerra.
Inversiones de relumbrón
Sin embargo, pese a estos titulares, el pesimismo es cada vez mayor y un repaso somero a la cartera exterior de los fondos soberanos de estos países da una idea del desafío que se presenta. Los banqueros comienzan a preguntarse si una retirada de los fondos soberanos de los países del Golfo podría suponer un problema para las masivas salidas a bolsa (OPV) de OpenAI y SpaceX previstas en EEUU para finales de este año. Se espera que la OPV de SpaceX sea la mayor de la historia, con la que ambas compañías pretenden recaudar decenas de miles de millones de dólares.
Dentro de la geografía occidental, la preocupación es máxima en Reino Unido. Solo la Autoridad de Inversiones de Catar cuenta con inversiones por valor de unos 40.000 millones de libras esterlinas en el país y ha sido un inversor clave en varias OPV británicas de gran repercusión en los últimos años. Invirtió 75 millones de libras esterlinas en la OPV de The Hut Group en 2020, que en aquel momento fue la mayor salida a bolsa de una empresa tecnológica británica hasta la fecha. Otro gran afectado podría ser la India. Según la plataforma de datos Global SWF, los flujos de inversión de los fondos soberanos del Golfo hacia la India se redujeron el año pasado a casi un tercio, pasando de 4.320 millones de dólares en 2024 a 1.380 millones de dólares.
Tras la crisis financiera mundial, los fondos de la región se convirtieron en el salvavidas de los inversores, ayudando a sostener a entidades financieras como Barclays o Credit Suisse. No todas las apuestas dieron sus frutos, y en los últimos años los fondos han adoptado un enfoque más estratégico, apostando por inversiones masivas en tecnología e inteligencia artificial, convirtiendo estos sectores en pilares de sus esfuerzos por diversificar sus economías y alejarlas del petróleo.
El PIF saudí ha destinado decenas de miles de millones de dólares a inversiones tecnológicas nacionales e internacionales, incluida una participación en el Vision Fund de SoftBank. Mubadala, holding del Gobierno del Emirato de Abu Dabi, ha invertido capital en robótica e infraestructura de IA, y MGX, lanzada el año pasado con Mubadala como socio fundador, se ha asociado con BlackRock en un fondo de infraestructura de IA de 30.000 millones de dólares.
También han realizado incursiones de gran repercusión en los medios de comunicación, el entretenimiento y los deportes, buscando aprovechar el crecimiento de los sectores orientados al consumidor. El PIF adquirió una participación mayoritaria en Electronic Arts (EA) y ha invertido miles de millones en el golf profesional a través de LIV Golf, el boxeo y los deportes electrónicos.
El pasado diciembre, el fondo saudí, L'imad de Abu Dabi y la Autoridad de Inversiones de Catar unieron fuerzas para respaldar la oferta de 108.000 millones de dólares de Paramount Skydance por Warner Bros Discovery. Esta alianza a tres, un hecho poco habitual, puso de manifiesto el interés de los Estados del Golfo por activos que abarcan desde la producción hasta los contenidos, así como su creciente influencia en las operaciones comerciales a nivel mundial.
Algunas voces, como la de Robin Brooks, investigador principal de Brookings Institution y execonomista jefe del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), apuntan a que alguna de estas capitales, especialmente Riad, puede monetizar las agresivas alzas del petróleo que se están registrando, toda vez que el reino ha encontrado vías alternativas de suministro, para lo que ha fletado caros e imponentes buques petroleros. No obstante, las cuentas de Riad ya llegaban tensionadas y sus necesidades en defensa se han visto incrementadas, con lo que diferentes analistas apuntan a que también podría apostar por la inversión interna.