lunes, 28 de febrero de 2022

La paradoja de la inflación en Japón: una trampa de 5,6 billones de euros

Haruhijo Kuroda, gobernador del Banco de Japón. Foto: Alamy.



Hay que tener cuidado con lo que se desea. El Banco de Japón (BoJ) lleva todo este siglo intentando levantar una inflación ridícula e implementando para ello una política monetaria expansiva que le ha conducido a acumular más deuda que ninguna otra nación desarrollada para inyectar liquidez. Pero ahora que el coste de la vida empieza a subir, el riesgo podría ser descomunal para la economía del país.

El BoJ entró hace años en una espiral de deuda. La actual deuda pública de Japón asciende al 266% de su PIB, de la que el 45% la tiene el banco central, con una hoja de balance que asciende a 5,6 billones de euros.

Al aumentar la inflación, los bonos se ven perjudicados, ya que el pago de intereses pierde valor, lo que obliga a que los rendimientos suban llevando a los precios de los bonos a la baja para compensarlo. La inmensa cantidad de bonos del Estado y Letras del Tesoro que posee hace que tenga que adquirir aún más bonos para cubrir los vencimientos y controlar la curva de rendimientos, y a un rendimiento cada vez mayor, lo que supone mayores desembolsos para el banco central. En las últimas semanas, los rendimientos de la deuda a 10 años aumentaron hasta el 0,2%, algo que pudiera parecer insignificante si se compara con sus homólogos europeos o estadounidenses, pero que supone ubicarse en un máximo de seis años para el país.

El índice de precios al consumo (IPC) de Tokio, tomado habitualmente como un indicador adelantado de lo que ocurre a nivel nacional, ascendió en el mes de febrero al 1% interanual, el valor más alto desde diciembre de 2019. La inflación subyacente, que incluye los costes energéticos, se incrementó en un 0,5% apoyada fundamentalmente en un fuerte incremento de los precios de la energía. No en vano el petróleo Brent ha superado esta semana los 100 dólares por barril.

Dada la inflación actual en Japón, no parece que su banco central tenga que enfrentarse a la posibilidad que ya ronda la cabeza de los analistas en el caso de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, y es que tengan que empezar a vender sus activos y no solo limitarse a cumplir los vencimientos y no incrementar las compras.

Pero en cualquier caso la inflación puede ser la gota que colme el vaso en una economía sustentada artificialmente desde hace décadas, tanto en el mercado de bonos como en el de acciones. Los efectos de un recorte del balance son imprevisibles, aunque ya vienen dando muestras del endurecimiento de la política a pesar de no haber alcanzado el objetivo de inflación del 2%: concluyeron el Quantitative Easing (QE) en mayo de 2021 -comenzó en 2013- y este mismo viernes el BoJ dijo que reduciría la cantidad máxima de compras de bonos corporativos y pagarés que puede comprar de un solo emisor en compra directa, limitándose 1.900 millones de euros en el primer caso y a 780 millones en el segundo.

Una política acomodaticia fallida

"En un contexto de tipos de interés muy bajos, la implementación de programas de expansión cuantitativa muy voluminosos —en el caso del Banco de Japón, acompañada de unos tipos de interés oficiales negativos— puede llevar a riesgos para la estabilidad financiera derivados de un aplanamiento excesivo de la curva de tipos de interés y enfrentarse a limitaciones o provocar tensiones en los mercados de deuda", advertían hace unos meses los investigadores Fructuoso Borrallo y Pedro del Río en una investigación para el Banco de España.

Con la llegada de Haruhiko Kuroda al banco central, Japón puso en marcha en 2013 esta política monetaria ultra-acomodaticia para intentar que la inflación llegase al objetivo del 2%. El país acabó el siglo XX con una consistente caída del auge de los precios, causando deflación todos los años entre 1999 y 2005 salvo en 2004. De nuevo, entre 2009 y 2012 se sucedieron cuatro años de deflación, que las medidas del Banco de Japón lograron transformar en inflación... pero por poco tiempo. Desde 2013, solo tres años han logrado un IPC por encima del 1%.

Sin embargo, los expertos apuntan que el pequeño repunte inflacionista vino dado por la política fiscal del primer ministro Shinzo Abe, que incrementó los impuestos al consumo. De hecho, el gobernador del Banco de Japón acabó reconociendo en 2016 que sus medidas no habían logrado los objetivos.

Pese a todo, la conocida como 'japonización' - bajo crecimiento, estímulos del banco central y caída de los rendimientos de los bonos - sí han mantenido el crecimiento en el país y parece que lo seguirá haciendo. La economía nipona ha crecido el 85% de los últimos 40 ejercicios económicos, con el 2020 del coronavirus como última excepción. Además, el BoJ revisó en enero sus previsiones de crecimiento para este año, que estiman que será del 3,8% para el ejercicio 2022, que comenzará el 1 de abril.


¿Eres realmente monógamo? Las preguntas que debes hacerte para salir de dudas


Foto: iStock.


Temas como la exclusividad sexual, los celos o la distribución del tiempo entre tus relaciones son aspectos a tener en cuenta cuando alguien sopesa la decisión de abrir una pareja



Las relaciones amorosas han cambiado mucho en estos últimos años, surgiendo propuestas alternativas al formato pareja que no son nuevas ni inéditas en la historia, pero sí han vivido un auge muy fuerte. Cada vez más jóvenes y más adultos se embarcan en vínculos e historias amorosas que no contemplan la exclusividad sexual como uno de sus principios básicos. No solo lo referente al sexo, también a los cuidados, a la intimidad o al romanticismo que caracteriza a las parejas monógamas cerradas. Seguro que en más de una ocasión te has preguntado si esto podría funcionar en algún punto de tu vida o has tenido dudas sobre tu forma de querer a alguien.

La mayoría de nuestros comportamientos con los demás tienen una raíz cultural, por lo que nunca está de más realizar una reflexión interna sobre qué es lo que te gustaría explorar o investigar sin tener que recurrir al modelo heredado por la educación recibida o por tantos años de historia en la que el matrimonio monógamo ha sido la pieza central de la sociedad y el sistema económico. Son muchos los casos y situaciones que pueden llevar a una persona a replantearse las fórmulas amorosas que le han constituido, en las que está inmersa o a las que les gustaría apuntar, y para ello lo primero que debes tener en cuenta es que no hay una sola verdadera forma de amar, sino muchas y muy variadas, siempre y cuando entren dentro del consenso y la responsabilidad de aquellos a los que quieres.


Debéis estar muy seguros de que la comunicación que tenéis es lo suficientemente buena para dar el paso y aceptar el desafío

Poliamor, swingers, relaciones abiertas o anarquía relacional. Dentro de la no monogamia hay muchas tendencias y derivaciones que no significan lo mismo. No es igual mantener una relación abierta con una pareja, en la cual se pacta no disponer de esa exclusividad sexual, que una relación poliamorosa, donde no solo se acepta que ambos puedan acostarse con otras personas ajenas a la unión, sino también la posibilidad de que se puedan enamorar de varias personas a la vez, lo que entraña más complejidad.

Una de las cosas que tienen en común todas estas fórmulas de amar no monógamas es la falta de ejemplos en el mundo espectacular. Aunque día a día parece que cada vez están ganando más en visibilidad, y habiendo una gran masa teórica al respecto en forma de libros o vídeos de YouTube, una de las dificultades a la hora de experimentar con estos moldes relacionales es que desde fuera siguen sin estar normalizados, siendo la opción monógama percibida como la más natural y deseable. Además, mucha de la educación recibida centra sus narrativas y relatos en torno al amor romántico, las medias naranjas y la idea de que solo hay una persona ahí para ti, dispuesta a cuidarte, amarte y escucharte.


El "ancho de banda emocional"

¿Cómo saber si de verdad querrías adentrarte a explorar la no monogamia, ya sea proponiéndoselo a tu pareja actual o siendo soltero? Meg Wilson, terapeuta de parejas estadounidense, ha publicado un texto en 'Aeon' en el que ofrece algunas pistas para saber si de verdad quieres y puedes dar el paso o realmente no es para ti. En primer lugar, habla del "ancho de banda emocional", un término que mide a rasgos generales la disponibilidad de la que dispones para atender las necesidades de tu familia, amigos y parejas. Cada uno tiene el suyo propio y forma parte de la identidad social del individuo. Mientras que algunos presumen de tener pocas relaciones pero muy significativas, otros tienen relaciones más numerosas pero más líquidas o menos encorsetadas en las categorías de amor o amistad.

"Aprovecha para hablar en un momento relajado e íntimo sobre cómo podéis tomar mejores decisiones en común"

Para saber cuál es tu 'ancho de banda emocional', lo mejor es reparar en tu círculo social de ahora, en el presente. ¿Estás más replegado hacia ti mismo? ¿Pasas la mayor parte de tu tiempo libre con otras personas? ¿Crees que tienes suficientes vínculos o realmente te gustaría conocer a más gente y ensanchar ese círculo? Estas preguntas son muy útiles de cara a reflexionar sobre si te gustaría apostar por otro tipo de relaciones, tampoco estrictamente amorosas. Especialmente si tienes una pareja de larga duración a la que dedicas mucho tiempo y sientes que has perdido mucho contacto con otras realidades o personalidades.

Por otro lado, influye mucho el hecho de estar en una relación monógama en el presente, ya que tienes que contar con que tu compañero puede no estar dispuesto a afrontar ese cambio en vuestra vida. Aquí cabe preguntarse si el deseo de abrirse a otras posibilidades relacionales parte de ambos o solo de una parte, sea tuya o suya. Si es lo segundo, "más vale ir con delicadeza". Y, a este respecto, Wilson sugiere que debes estar plenamente seguro de que la comunicación que tenéis es lo suficientemente buena para dar el paso y adaptaros a los desafíos que plantea una relación abierta.


¿Una 'infidelidad pactada'?

"¿Ambos os sentís seguros y cómodos al hablar, siendo abiertos para conocer vuestros límites?", pregunta retóricamente la experta. "Decir 'no' puede ser difícil y para algunas personas sentirse como imposible". Una de las mayores trabas es si uno de los dos siente atracción por otra persona mientras que el otro no. Posiblemente, por no echar a perder la relación el otro acabe aceptando, lo que sin duda puede traer consecuencias muy negativas para ambos, ya que uno va a tener que tragar con una especie de 'infidelidad pactada' de su compañero. Con suerte, puede quedarse ahí y una vez pasada esa situación, las aguas vuelvan a su cauce; pero no conviene engañarse pensando que es una relación abierta cuando en realidad no lo es.

"Es posible que uno de los dos sienta una mayor presión por abrir la relación más rápido que el otro", asegura Wilson. "En ese caso, aprovecha para hablar en un momento relajado e íntimo sobre cómo podéis tomar mejores decisiones en común y sobre la dificultad que podría tener el otro para decir que no". La experta también aconseja, en caso de que no baste esa comunicación activa y escucha continua, recurrir a un terapeuta para que asesore a la pareja a afrontar esta nueva etapa de su relación.


¿Qué hacer con los celos?

En cuanto a los celos, evidentemente son inevitables, y tanto las personas monógamas como no monógamas sufren de ellos. No obstante, hay que darles un sentido positivo, por mucho que cueste. "Pueden ser útiles porque te dan la oportunidad de aprender sobre tu propio sentido de la autoestima y lo que necesitas para tener una sensación de seguridad", asegura la terapeuta. "Suelen nacer de un miedo a la pérdida, el abandono, el sentirse de menos... En una situación ideal, los celos sacarían cosas a la luz que no se habían abordado antes, sintiéndose el celoso escuchado y comprendido".

"Los celos saludables pueden tener un papel que desempeñar de cara a mantener vivo el erotismo en relaciones a largo plazo y en la distancia"

Esther Perel, otra terapeuta de parejas, tiene la teoría de que el amor nos empuja a estar conectados y saberlo todo sobre alguien, mientras que el deseo tiene que ver con el misterio y la intriga. Dos planos sobre los que se muestran los celos: "la gente tiende a querer saberlo todo y, al mismo tiempo, también necesita del tirón de la curiosidad para generar una conexión erótica". De ahí que "los celos saludables pueden tener un papel que desempeñar de cara a mantener vivo el erotismo en relaciones a largo plazo y en la distancia".

Evidentemente, no en todas ocasiones aparecen este aspecto positivo de los celos; la mayoría de las veces solo emergen su factor más negativo y destructivo. Por ello, si intuyes que tú o tu pareja habéis dado el paso de abrir la relación y uno de los dos lo está pasando realmente mal por este tema, lo mejor será que echéis el freno antes de haceros más daño, volváis a repasar todo de nuevo y a dedicaros el cuidado y la atención que precisa esta nueva etapa en vuestra vida.

Como conclusión general, Wilson reitera que lo más importante es hablar de vuestros límites y líneas rojas para evitar conflictos y traumas, así como de las expectativas a corto y largo plazo. Sobre todo aquellos aspectos relativos a la distribución del tiempo compartido y lo que esperáis de la otra persona. Y, en caso de que uno o ambos no puedan asumir la nueva situación, tomar decisiones antes de que os hagáis más daño del necesario.




Por
ACyV
27/02/2022 - 10:35 Actualizado: 27/02/2022 - 10:35
¿Eres realmente monógamo? Las preguntas que debes hacerte para salir de dudas (elconfidencial.com)
www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2022-02-27/eres-realmente-monogamo-preguntas_3379961/

Por qué debemos atender a lo que nos dicen los científicos del IPCC


El cambio climático es la mayor amenaza para las sociedades humanas (EFE/J.Dall)


El grupo de trabajo que evalua los impactos del cambio climático en las condiciones de vida y las sociedades humanas se dispone a dar a conocer sus conclusiones. No son premoniciones sino diagnósticos, y haríamos bien en atenderlos



El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC por su sigla en inglés) fue creado en 1988 a instancias del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en colaboración con la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Su cometido principal es aportar conocimiento científico, técnico y socioeconómico sobre el cambio climático: sus causas, su evolución y sus posibles repercusiones, así como contribuir a la toma de decisiones que permitan poner en marcha las estrategias de respuesta más eficaces.


No estamos ante un nuevo grito de alarma, sino ante la certeza de que los anteriores iban en serio

Para ello cuenta con la participación de cerca de tres mil investigadores de todas las ramas y especialidades de la ciencia (desde glaciólogos hasta economistas; desde bioquímicos hasta sociólogos) que, con total autonomía, divididos en grupos de trabajo y coordinados por revisores independientes, llevan más de treinta años muestreando todos los rincones del planeta para obtener datos fiables sobre la evolución del clima, elaborar cálculos de probabilidad y proyectar escenarios a corto, medio y largo plazo.

A tal fin elabora los llamados ‘informes de evaluación’: unos completos documentos de análisis, sometidos a los protocolos más rigurosos, nos permiten conocer algo así como el ‘minuto y resultado’ de la crisis climática y prevenir los riesgos de los modelos hacia los que estamos avanzando. Hasta el momento éste panel de expertos ha presentado cinco informes de evaluación y actualmente trabaja en la elaboración del sexto, que deberá ser presentado este año para coincidir con el primer balance mundial de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Uno de los equipos de investigadores más relevantes del IPCC es el que forma el Grupo de Trabajo II. Su cometido principal es evaluar los impactos del cambio climático, desde una perspectiva mundial a una regional, en los ecosistemas naturales y la biodiversidad que acogen, así como en los seres humanos y sus diversas sociedades, culturas y asentamientos: desde la economía y el comercio hasta el acceso al agua potable o la alimentación; desde los desplazamientos migratorios hasta las amenazas para la salud e incluso la seguridad.

Asimismo este grupo de trabajo es el encargado de Identificar las vulnerabilidades y valorar las capacidades de respuesta y adaptación de los sistemas naturales y la sociedad en su conjunto para adaptarse al cambio climático. A partir de ahí, proponen las respuestas que, desde un punto de vista científico, deberían ponerse en marcha para reducir los riesgos asociados al clima y crear un futuro sostenible para todos.


Daños causados por las inundaciones en Polonia (EFE/G.Hawalej)


Las contribuciones al sexto informe del IPCC del Grupo de trabajo II se han estado debatiendo en las últimas semanas y el resumen para responsables de políticas se presentará mañana al mediodía en conferencia de prensa. Si el año pasado la presentación de la contribución al sexto informe del Grupo de Trabajo I, centrado exclusivamente en establecer las bases de la ciencia física del cambio climático, acaparó la atención mediática en todo el mundo, esta vez el conflicto bélico desatado por Rusia con la invasión de Ucrania puede actuar como sordina y reducir su trascendencia.


Nuevas verdades incómodas

En aquella ocasión los medios no dudaron en calificar las conclusiones científicas del Grupo de Trabajo I como un "código rojo para la humanidad", resaltando algunas afirmaciones tan contundentes como la de que "es inequívoco que el cambio climático está causado por nosotros", o que la actividad humana es sin duda la que "ha calentado el sistema climático y está produciendo cambios generalizados y rápidos en el clima del planeta". Unas conclusiones refutadas por la OMM al respaldar el resumen y añadir que “estamos empujando al planeta hacia un territorio desconocido, lo que traerá aparejadas repercusiones de gran trascendencia: tanto para las generaciones actuales como para las futuras”.


La localidad californiana de Paradise, arrasada por el fuego (REUTERS/E.Nouvelage)


Mañana conoceremos nuevas verdades incómodas y tendremos nuevas certezas, no ya sobre las causas y la evolución del cambio climático, sino sobre nuestro grado de vulnerabilidad y el del resto de seres vivos con los que compartimos destino ante él. Conclusiones basadas en datos científicos sobre el futuro que nos aguarda ante la ‘madre de todas las amenazas’ como algunos han acertado en definir a la crisis climática.

Y efectivamente, es posible que muchos relativicen ese grado de amenaza ante la que se puede derivar de la guerra en Ucrania. Pero no nos equivoquemos: una situación tan grave no debe llevarnos a desdeñar la gravedad de la otra. Dejar de atender a lo que nos dicen los científicos del IPCC sería una auténtica temeridad, pues como estamos comprobando año tras año, sus advertencias suelen devenir en realidad.




Por
Jose Luis Gallego
27/02/2022 - 05:00
Por qué debemos atender a lo que nos dicen los científicos del IPCC (elconfidencial.com)
blogs.elconfidencial.com/medioambiente/ecogallego/2022-02-27/atender-a-lo-que-dicen-cientificos-ipcc_3381976/

domingo, 27 de febrero de 2022

Putin gana la guerra de Ucrania: éstas serán sus consecuencias


PV 



¿Por qué invadió Putin esta semana Ucrania pese a la amenaza de sanciones anunciadas por Estados Unidos y Europa? El mandatario ruso quiere restablecer la gloria del vasto imperio antes de que Gorbachov disolviera la antigua URSS a finales de la década de los noventa. La explicación, dada por el propio Putin en la madrugada que ordenó la invasión, adornada con acusaciones de nazismo a Ucrania, es difícil de entender en términos occidentales. Para él, la creación del perímetro de seguridad en torno a Rusia que reclama a la OTAN es una manera de proteger no sólo la independencia nacional, sino también la económica.

La bolsa europea caía algo más del diez por ciento en lo que va de año hasta el viernespero la rusa se desplomó más de un tercio sólo el día que anunció su invasión. La renta per cápita de los rusos se hundió de 14.000 a alrededor de 9.000 euros anuales desde la guerra de Crimea, pese a que se dice que las sanciones adoptadas en 2014, apenas tuvieron impacto. ¿No teme Putin a las nuevas sanciones, mucho más severas que las anteriores?

El bienestar de los rusos le trae al pairo, en realidad, como les ocurre a los dictadores latinoamericanos al estilo del venezolano Maduro. Tiene el apoyo de más de la mitad de la población, gracias a una engrasada y ágil maquinaria de propaganda y difamación, que ahora se encargará de construir un traje a medida para presentarlo como víctima de la política genocida de Ucrania y de Occidente, en lugar de como un agresor.

¿Hasta dónde puede llegar en su ambiciosa expansión? Nadie cree, en realidad, que vaya anexionarse Ucrania después de la experiencia de Afganistán. Entre otras cosas, porque es un país de 40 millones de habitantes, con un tamaño enorme para el potencial de la economía rusa.

Como hoy recoge elEconomistaRusia tiene un PIB de 1,3 billones, un poco superior al nuestro. Lo más probable es que busque una acción relámpago destinada a derribar el Gobierno de Volodomir Zelenski, con el que ya se está dispuesto a negociar, para sustituirlo por un títere afín a su persona. Lo que parece seguro es que se hará con las repúblicas del Donbás, Donetsk y Lugansk, de las que ahora sólo controla un tercio, para establecer una salida al Mar Negro.

Si consigue su objetivo, el siguiente paso podrían ser las repúblicas bálticas de Estonia, Letonia y Lituania, que en conjunto sólo tienen seis millones de habitantes.

El problema es que son miembros de la OTAN y el resto de Estados miembros se verían obligados a defenderlas, no como ocurre ahora con Ucrania. Por eso es importante que Europa y Estados Unidos permanezcan unidos y se mantengan firmes en la aplicación de las sanciones contra Rusia.

El paquete de penalizaciones va dirigido a aislar a la economía rusa y a su cúpula dirigente como se hizo en Irán. Pero es difícil que lo consiga, al menos a corto plazo. Putin preparó la invasión con minuciosidad durante los últimos años para poder resistir el embargo de Occidente.

Rusia es el cuarto productor mundial de petróleo y el segundo de gas. Las ventas de energías fósiles, que representa el 14 por ciento de su PIB (un porcentaje parecido al sector turístico en España) y el 40 por ciento de sus ingresos público, le permitieron acumular superávits y reservas en moneda extranjera por 630.000 millones de dólares, según el Council for Foreign Relation (CFR).

Su economía es muy abierta, en contra de lo que se piensa. El 46 por ciento del PIB depende del exterior. Moscú ha realizado un viraje hacia Pekín, adonde dirige el 15 por ciento de sus exportaciones y de donde procede ya uno quinta parte de sus importaciones.

El presidente chino, Xi Jingping, que no condena la invasión de Ucrania, se comprometió hace unas semanas a duplicar la adquisición de gas ruso a través de la construcción de otro tubo subterráneo, así como a asegurar el suministro de bienes estratégicos, especialmente de los sectores tecnológico e industrial. Con ello, contrarrestará el efecto en dos de los ámbitos en los que se centran las sanciones.

Alemania suspendió el futuro gasoducto Nord Stream II, pero no se atrevió a cortar los canales actuales de suministro de gas ni las transacciones financieras a través del sistema Swift, por temor a las repercusiones indirectas en los bancos de todo el mundo.

Las sanciones occidentales tendrán un efecto boomerang, porque dañarán más a Estados Unidos y, sobre todo, a Europa que a Rusia. Alemania será la más perjudicada, ya que exporta 30.000 millones de dólares a Rusia, el 2 por ciento de su comercio exterior, y obtiene un superávit comercial de 11.000 millones. Un golpe doloroso para un país, que entró en recesión técnica el cuarto trimestre de 2021.

Putin eligió un momento crítico para su incursión. La salida de la crisis del Covid está provocando estrecheces en las cadenas de globales de suministros y una elevación de los precios, que se acentuarán ahora de nuevo.

Rusia es el origen de la mitad de las exportaciones de paladio, el 15 por ciento de platino y el 4 por ciento del aluminio. Asimismo, es el primer productor mundial de trigo, el cuarto de petróleo y uno de los principales de gas.

Todas estas materias primas se encarecieron. El crudo saltó la barrera de los cien dólares y el gas subió de golpe el 50 por ciento en una sola jornada, lo que multiplica por siete su precio en el último año. Las empresas tendrán que trasladar, tarde o temprano, el coste del transporte a sus clientes y a los hogares, que a su vez presionarán para lograr incrementos de salarios que retroalimenten la inflación.

La primera reacción del BCE y de la Reserva Federal fue intentar tranquilizar los mercados con un mensaje de relajación de las presiones sobre los tipos de interés, esperada para marzo en Estados Unidos y a finales de año en Europa.

Pero por cuánto tiempo se conseguirá. Si los precios siguen al alza y, cada vez existen más argumentos para creer que así será, los bancos centrales se verán obligados a incrementar el precio del dinero para evitar una grave crisis económica.

El BCE tiene el mandato de endurecer su política monetaria si la inflación a medio plazo supera el dos por ciento. Un porcentaje que se multiplica por tres en España, donde los expertos auguran tasas por encima del diez por ciento en los próximos meses.

La economía camina hacia la estanflación, bajo crecimiento sin inflación. Una tendencia que se corrobora y se acelera después de la escalada de tensiones en Ucrania. Pero, afortunadamente, ésta no se producirá de inmediato.

La transición ecológica sufriráSin gas ruso, Europa está obligada a echar mano de los barcos que lleguen de Oriente Medio y de Estados Unidos, porque la conexión con Noruega no da para más.

La península ibérica, que tiene 8 de las 21 regasificadoras europeas, jugará en papel relevante para suministrar gas al resto de Europa. En previsión de los acontecimientos como el actual, la UE ya declaró al gas y las nucleares como energías sostenibles, lo que las acredita para recibir subvenciones. En Europa podemos ver un renacer de pequeñas centrales nucleares con las que abaratar la energía consumida, a la par que se relajan las prisas por lograr los ambiciosos objetivos en la reducción de las emisiones de CO2.

Desde el punto de vista de la geoestrategia, la alianza de Rusia con China, la segunda superportencia mundial con cerca de 14 billones de PIB, constituye una verdadera amenaza para Occidente. Algunos especulan con que el régimen de Pekín podría aprovechar las tensiones actuales para lanzar un ataque y recuperar Taiwán.

De momento, estos planes forman parte de la ficción. Lo que sí es cierto es que la invasión rusa contribuirá a la regionalización de la economía mundial y al fin de la globalización, puestas ya puesta de manifiesto en el mandato del ex presidente Trump. Resucitará la política de bloques y la guerra fría nacido tras la crisis de los misiles de Cuba en 1962.


Las galletas de la castidad: una creencia que afianzó la industria del desayuno


Fuente: Wikipedia


Fueron creadas por Sylvester Graham, un ministro presbiteriano que creía firmemente que era pecado comer alimentos que pudieran excitar



No hace falta remontarse mucho en el tiempo para encontrar inventos curiosos contra cosas completamente cotidianas. Inventos, en realidad, tan cotidianos en la actualidad como aquello que decían curar o mejorar poco más de un siglo. Aunque el camino de la normalización vaya aún para largo, podemos comprobar numerosos avances si echamos la vista unas décadas atrás. Si retrocedemos un siglo, las diferencias resultan abismales. La masturbación, por ejemplo, era una cuestión que hacía saltar por los aires el modelo social de la época. ¿Cómo vas a tocarte? Prohibido.

Por supuesto, la moral cristiana tenía mucho que ver en un momento de la Historia donde todo eran vaivenes en la estructura donde se había cimentado los principios de la llamada civilización. Un avance detrás de otro, con la mirada puesta en un futuro fantasioso, la religión trató como pudo de frenar todo aquello que hacía cuestionar sus normas. Aquella frustración llegó a límites tan absurdos que, en lugar de desaparecer más tarde, simplemente han seguido existiendo de una manera mucho más neutral: en el desayuno o la meriendo de muchos estadounidenses una galleta esconde un pasado muy puritano (y también gracioso, todo sea dicho).

Vienen a ser como las galletas tradicionales, las que se han comprado toda la vida en los mercados y supermercados de toda la vida en España, pero en versión USA. Un clásico, vaya, que empezó siendo un recurso para combatir los males del café, el alcohol y la masturbación.


Comer era impuro

Creadas por Sylvester Graham, un ministro presbiteriano que creía firmemente que era pecado comer alimentos que pudieran excitar. Graham comenzó así su propio régimen de dieta. Al menos él empezó primero. Sus opiniones sobre la comida en relación al sexo resultarían un disparate para los amantes de las galletas saladas de hoy (y para los que no lo son también).

Condenó el alcohol, el tabaco, las especias, los condimentos, la mantequilla y la harina refinada, señala Emily Petsko en 'Mental Floss'. En esa lista tan variada no podía faltar por supuesto el café y el té. “Para Graham estos últimos eran tan perjudiciales como el tabaco, el opio o el alcohol porque creaban una ‘demanda de estimulación’”. Vamos, que el hombre quería un mundo tranquilo.


Fuente: Wikipedia


Llegó a organizar, incluso, retiros de salud en la década de 1830. En efecto, lo 'detox' ya existió. ¿Su truco compartido? Una dieta blanda sin nada de lo mencionado, nada de azúcar y nada de carne.


Toda la fe en contados cereales

"La filosofía austera de Graham se basó en la creencia subyacente de que los hábitos alimenticios determinan el comportamiento de las personas y viceversa. Pensaba que ciertos alimentos eran 'sobreestimulantes' y conducían a pensamientos y pasiones impuras, incluida la masturbación, o 'autocontaminación', como él la llamaba, que creía que era una epidemia que causaba ceguera y locura", dice Petsko.


Fuente: Wikipedia


Aunque no te lo creas, Graham creó escuela. Y de aquella corriente de pánico hacia el placer nació la idea original de otro clásico de los desayunos: los copos de maíz de Kellogg: John Harvey Kellogg era un firme defensor de lo que bien podría llamarse hoy en día la "filosofía Graham", es decir, también creía que la carne y algunos alimentos provocaban impulsos sexuales.

Harvey Kellogg era, además de "grahamita", médico. Este detalle, como ya te estarás imaginando, fue crucial para que su voz se escuchara y una especie de movimiento creciera a las puertas del nuevo siglo. "El buen doctor estaba un poco incómodo con el sexo, pensando que era perjudicial para el bienestar físico, emocional y espiritual. Él personalmente se abstuvo y nunca consumó en su matrimonio. Su esposa y él mantuvieron dormitorios separados y adoptaron a todos sus hijos", afirma Matt Soniak.


Fuente: Wikipedia


Y dirás: bien, pues el desayuno al menos lo tenían. Pero resulta que también consiguieron que se llegara a prohibir la leche por ser "demasiado excitante". El componente central de aquella nueva dieta era el pan hecho a base trigo o centeno molido grueso. De esta misma harina surgieron las famosas galletas saladas y otros productos como los 'muffins'. Mientras tanto, Kellogg siguió la tradición poniendo toda su fe en los cereales y algunos frutos secos. Aunque la corriente irrumpió con fuerza, no tardó en disolverse (en un vaso de leche con cacao, tal vez). Sin embargo, sus comienzos no les ha impedido seguir siendo unos básicos en la despensa occidental.




Por
ACyV
26/02/2022 - 05:00
Las galletas de la castidad: una creencia que afianzó la industria del desayuno (elconfidencial.com)
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'TRINCHERA CULTURAL' La triangulación sentimental: una explicación para lo que está pasando en Occidente


Foto: iStock.


Los últimos años políticos y culturales europeos han tenido como protagonista una constante subterránea que ha canalizado los sentimientos y las expectativas de nuestras sociedades



En su enunciado literal, la 'tripartición de la conciencia social', un concepto creado por el sociólogo Olivier Schwartz, parece otro aburrido asunto dirigido a especialistas académicos. Sin embargo, su relevancia cotidiana ha sido enorme en los últimos años. Schwartz se refería a una nueva división que había hecho acto de presencia en la política francesa, y en la que, además de los tradicionales "nosotros" y "ellos", había aparecido otra facción, "los otros". Ya no eran dos categorías las que organizaban la visión social, como en la vieja lucha de clases, sino tres.

Su repercusión es fácil de entender con un ejemplo que ilustra bien los rencores que se han ido sucediendo en Occidente. Una parte de la sociedad vivía bien, creía estar en el lado ganador de la historia, contaba con recursos y poseía una visión optimista del futuro. Otra parte encontraba cada vez mayores dificultades para llegar a fin de mes, o veía descender su nivel de vida, y contemplaba el porvenir en términos oscuros. Fue entonces cuando apareció, antes de la crisis de 2008 pero mucho más después de ella, la categoría tercera, la de los excluidos, aquellas personas que estaban en una posición muy precaria y en situación de evidente riesgo social. Las políticas públicas se centraron en ayudar a los más necesitados, de manera que muchas de las ayudas institucionales fueron a parar a ellos. Como era necesario aumentar los recursos estatales para hacer frente a esas capas tan precarias, se disminuyeron las ayudas destinadas a otros colectivos, y se aumentaron los impuestos.

Este movimiento fue bien entendido por parte de la sociedad, especialmente por la progresista, pero fue criticado por los liberales, ya que ofrecía una suerte de mala educación a las clases precarias, que tendían a acostumbrarse a vivir de los subsidios. Fue entonces cuando aparecieron términos como 'chavs', en Reino Unido, para designar a los receptores de ayudas, que fueron descritos como personas que explotaban el estado del bienestar para vivir sin dar palo al agua, o 'cassos' en Francia.

La aparición de este tercer término fue importante políticamente, porque aumentó el malestar de las clases medias bajas y de las trabajadoras. Como señala Jêrome Fourquet en 'La France sous nos yeux', surgió un creciente resentimiento hacia los nuevos beneficiarios, ya que "muchos ciudadanos que provenían de la clase trabajadora sintieron que contribuían mucho a esta protección social sin beneficiarse nunca de ella". Su ira, asegura Fourquet, se mezclaba con la preocupación de caer en una degradación social cada vez más probable: la pérdida del empleo, un divorcio poco afortunado o la enfermedad podían arrastrarlos fácilmente al pozo.

No puede entenderse la deriva política de los últimos años sin esta triangulación que se afirma desde la sensación de ser despreciados

El resentimiento de estas clases sociales se asentaba en que los recursos públicos, en retroceso por los ajustes presupuestarios, no les tomaban como destinatarios, sino que se empleaban en 'los otros', y en muchos casos a costa de sus aportaciones vía impuestos. Esta fue una clave para que las derechas fueran aumentando su presencia en el voto. Y, desde luego, esta tercera clase se convirtió en un elemento político muy relevante cuando los emigrantes fueron señalados como los principales receptores de las aportaciones estatales: ya no nos ayudáis a nosotros, los nacionales que lo necesitamos, y dais nuestro dinero a los emigrantes. Este malestar estuvo presente durante años y está lejos de haber desaparecido.

La crítica a los 'chavs' primero, y a los emigrantes después, fue intensa en la época del Brexit y supuso un fuerte elemento de convicción a la hora de salir de la UE. Pero también formó parte de la victoria de Trump, y no solo por su retórica antiinmigración. Fue importante el malestar creado por el Obamacare, ya que las clases medias y medias-bajas se sintieron muy maltratadas con él: se ofrecía sanidad a quienes tenían muy poco o nada mientras ellos tenían que pagar una sanidad muy cara, y además se cargó sobre sus espaldas la factura de la iniciativa de Obama. Con diferencias obvias entre países, puede afirmarse que esta triangulación anclada en sentimientos de desdén y desprecio ha estado y está presente en las sociedades occidentales. Tampoco puede entenderse la deriva política francesa, por ejemplo, sin la aparición de 'los otros' como categoría social.


1. El rencor dominante

La interrelación entre los tres conceptos se ha desplegado en numerosos aspectos de nuestra política. La polémica 'woke' es uno más. Al 'nosotros' y al 'ellos' se sumó una tercera categoría, la de los excluidos por cuestiones sexuales o raciales, a los que había que conceder un tratamiento diferente que reparase los daños causados a lo largo de la historia. Se conformó así una discusión pública en la que los invisibilizados se constituyeron en el espacio de enfrentamiento entre los progresistas y los conservadores. Esa dinámica discursiva no hacía más que reproducir en el terreno cultural los mismos sentimientos que se habían difundido en el terreno económico con las ayudas a los más desfavorecidos. A las demandas de inclusión de estos colectivos se opuso la negativa de los sectores más conservadores pero, con el tiempo, también estalló el malestar que esa nueva visibilidad había generado en muchas clases medias y trabajadoras. Dado que el proceso estuvo teñido de afeamiento de sus conductas, y que se señalaba con frecuencia como atrasadas a esas clases, cuando no de reaccionarias, se generó entre ellas mucho rencor: no solo se las ignoraba en un momento económicamente complicado, sino que se las criticaba por su forma de comportarse. Al final, 'los otros', se convirtieron en una forma de golpear dialécticamente a opciones progresistas que habían perdido el contacto con la realidad de la gente común. También en este terreno, como antes con los 'chavs', las opciones conservadoras sacaron partido.

La transformación ecológica es otro de esos asuntos en los que este sentimiento de ser despreciados, cuando no humillados, ha tomado cuerpo de una forma notable. Los chalecos amarillos fueron producto de este malestar. La necesidad de una reconversión verde se tradujo en unos costes mayores para clases que sufrían estrecheces y que se sintieron especialmente presionadas. Fue un caso más en el que confluyeron la sensación de haber sido olvidados, el desprecio por no ser tenidos en cuenta y los perjuicios económicos. Los chalecos amarillos subrayaron un obvio reto de la transformación verde, que tendrá que hacer frente de manera sólida a esta reacción, que se generalizará en el futuro si no se produce una transición inteligente. Hasta ahora, la Unión Europea únicamente ha querido solventar el problema con ayudas especiales a los más desfavorecidos como mecanismo de compensación. Actuar así supondrá prolongar el malestar dominante, porque nos devuelve a esta política de tres partes.


2. El desprecio territorial

Lo más significativo, por relevante, es cómo todo ese malestar se ha ido consolidando alrededor de elementos territoriales. El Brexit es un ejemplo obvio, pero España lo ha vivido también intensamente. El 'procés' nos dio una pista evidente de cómo este tipo de sentimientos estaban cobrando nuevas expresiones. Estábamos nosotros, los catalanes de bien, que veíamos nuestro nivel de vida declinar, a pesar de ser una sociedad moderna e innovadora, mientras Madrid estaba cobrando auge. Y todo porque, fruto de un reparto territorial muy negativo para Cataluña, había que pagar las facturas de 'los otros', como los andaluces o los extremeños, que vivían de las ayudas estatales que aportaba esencialmente la Cataluña emprendedora. Este fue sustancialmente el discurso antiespañol, que quedó nítidamente dibujado en las épocas previas al 1-O.

El discurso de Trump puso de relieve cómo su país estaba siendo explotado por unos socios desleales y que era hora de detener esa afrenta

Un movimiento similar emergió como reacción, también con la triangulación como protagonista. El relanzamiento nacionalista español surgió a partir del amago secesionista de Cataluña, que permitió recoger un discurso según el cual 'nosotros', los españoles de bien, vivimos peor y hemos sido relegados porque 'ellos', los izquierdistas, están pactando con 'los otros', los independentistas, y dándoles recursos en lugar de emplearlos para el bien común.

La retórica de Trump con el 'Make America Great Again' bebió de estas mismas fuentes. Uno de sus argumentos principales era la amenaza a la hegemonía estadounidense que suponía China, y parte de la debilidad de su país consistía en que había ofrecido ayuda y recursos a los europeos, en especial para la defensa, y estos se lo pagaban haciéndose más fuertes económicamente y compitiendo con EEUU. Su país estaba siendo explotado por unos socios desleales y era hora de detener esa afrenta. Todo el discurso de Trump se construyó a partir de la referencia a unos terceros, ya fueran los emigrantes o los europeos, que les hacían mucho más débiles en la lucha de 'nosotros', los estadounidenses, contra 'ellos', los chinos.


3. El orgullo sobrecompensado

El caso ruso está plenamente enraizado en esta dinámica, en la medida en que recoge los sentimientos de desprecio y minusvaloración típicos de los últimos tiempos. Desde esta perspectiva es bastante más sencillo explicar las reacciones recientes de Putin. Con la caída de la URSS, el país se fraccionó, ya que los barones territoriales aprovecharon sus grandes cuotas de poder local para refugiarse en un nacionalismo separatista que les generó ventajas en su relación con Occidente. En lo económico, y durante un primer instante, Rusia se acogió a la corriente dominante, la del vencedor, y adoptó sus recetas: el 'shock' económico que sufrió fue intenso. China, por el contrario, anotó el error ruso y evitó esa trampa cuando llegó su momento.

Rusia era, por entonces, una gran potencia con enormes dificultades económicas, con una pérdida de territorios que hacía evidente la decadencia, y con una situación social muy inestable en la que los oligarcas imponían su ley por encima del Estado. La llegada de Putin modificó esa configuración de poder y llevó a Rusia hacia la recuperación. En aquellos instantes, Putin deseaba tener buenas relaciones con Occidente, que fueron transformándose durante los años siguientes en animadversión. El sentir ruso, que su presidente ha fomentado, era el de una gran país herido que sufría los desprecios y las amenazas de Occidente. El ascenso de China en el orden internacional y la demostración de que seguían siendo una potencia con todas las letras, como ocurrió en Siria, favorecieron un conjunto de factores que relanzó la autoconfianza del Kremlin.

Es una reacción que tarde o temprano suele producirse: el sentimiento de ser humillado lleva a menudo a la sobrecompensación

En esta tensión de fondo entre el 'nosotros' ruso y el 'ellos' occidental, había un factor añadido, 'los otros', ese conjunto de repúblicas desagradecidas que habían traicionado a la madre patria. La cercanía de Ucrania con la UE y con la OTAN fue una herida profunda, ya que implicaba que Occidente podía humillar a Rusia hasta en sus mismas fronteras. Y como la Rusia actual ya no era la que surgió tras la caída de la URSS, sino mucho más fuerte, había que hacer saber al mundo que ya no se la podía menospreciar. La lección a Occidente se ha aplicado en la piel de 'los otros', los traidores ucranianos. La gran Rusia está de regreso. Los riesgos de la invasión pueden ser grandes, pero mucho menores que las ganancias en términos de orgullo nacional, como subrayó Putin en un extenso discurso.

Era una reacción que tarde o temprano suele producirse. El sentimiento de ser humillado lleva a menudo a la sobrecompensación. Una vez que el débil vuelve a sentirse fuerte, aparece como imprescindible hacer saber que existe, que es influyente, que los desprecios se han terminado. Y, al dejarse llevar por esa falsa pujanza, ignora todos los avisos del sentido común, llegando incluso a forjar sentimientos de superioridad y de grandeza. Es muy difícil explicar lo ocurrido en la Alemania de los años 20 y 30 sin la sensación de haber sido humillado que impregnó el país en los años posteriores a la I Guerra Mundial, como lo es ignorar la devastación que causó, y el precio que pagaron 'los otros' prototípicos, los judíos. En otro orden, es complicado entender el deseo hegemónico de China sin comprender hasta qué punto se siente un gran imperio de siglos que ha sido menospreciado y maltratado por Occidente durante muchos años, y que ahora exige ser tratado con enorme respeto, si no con total deferencia.


4. Las lecciones del poder

Esta dinámica de fondo puede fácilmente ser interpretada en los términos habituales, los del malestar y resentimiento de unos perdedores que se anclan en una percepción errónea y que son incapaces de dejar de lado los sentimientos negativos. Pero sería una equivocación grave leerlo únicamente de esta forma, porque estos contextos interpelan directamente a la clase de poder que se está ejerciendo y a las consecuencias que conlleva.

Lo cierto es que todos los ejemplos citados, desde las clases medias y trabajadoras occidentales hasta las naciones en declive, cuentan con elementos objetivos en los que sustentar sus sentimientos. Por más que se puedan exagerar, lo cierto es que no se trata de una siempre percepción. Cuando su situación ha empeorado, han sido ignorados, si no despreciados, por lo que es inevitable que una reacción surja desde esa herida profunda. Y una vez que aparece no se soluciona, como ha ocurrido con las clases medias y bajas en Occidente, mediante apelaciones a la actualización permanente, la insinuaciones acerca de que son una mano de obra poco preparada, y nada dispuesta al cambio, y los reproches culturales. Actuar así complica mucho la solución.

Este defecto ha estado permanentemente presente en la política occidental, interior y exterior, en los tiempos de la globalización feliz, cuando, bajo una capa de institucionalidad, soluciones consensuadas y resolución jurídica de los conflictos, se ha ignorado a quienes salían perdiendo y se han colocado cargas excesivas sobre ellos. Si los resentimientos aparecen de forma constante y extendida, si no se limitan a sectores concretos, es porque la clase de poder que se ejerce no es la adecuada; más propiamente, se convierte en la responsable.

Si los resentimientos aparecen de forma constante y masiva, es porque la clase de poder que se ejerce no es la adecuada

En este sentido, más que poner el acento en la inadecuación de sus perdedores o en sus reacciones extemporáneas, conviene volver sobre la Historia para encontrar experiencias que nos enseñan mucho acerca del poder que sería necesario en momentos como el actual. La salida de la II Guerra Mundial, con una guerra fría lanzada, se tejió en términos inclusivos para Occidente, respecto de las clases sociales que lo componían y de los territorios que lo integraban, lo que dio lugar a unas décadas de estabilidad inusuales en la Historia, a un crecimiento sostenido y a una aceptación generalizada de la democracia como el mejor de los regímenes.

La resolución que se dio a la I Guerra Mundial, por el contrario, fue lo suficientemente torpe como para avivar los fuegos previos, y dio lugar a situaciones sociales muy difíciles, al ascenso de los totalitarismos y a una guerra devastadora. La diferencia entre ambas formas de resolución es especialmente subrayable hoy, tras sufrir dos crisis, una pandemia y tensiones geopolíticas en aumento. Dependiendo del camino que se tome, nos irá bien a los europeos o volveremos a inicios del siglo XX, como parece.

El poder puede ejercerse de manera que la mayor parte de la sociedad se vea reconocido en él, y por tanto lo legitime, como subrayó excelentemente Guglielmo Ferrero, o por el contrario, que avive el sentimiento de rechazo. En nuestra época, la animadversión sistémica ha quedado enterrada por esa triangulación entre "nosotros, ellos y los otros", que ha dado forma a múltiples recomposiciones políticas. Pero este juego de tres partes es producto de la incapacidad de tejer un orden inclusivo que estabilice las sociedades. Y es importante aprender de las experiencias históricas, porque Occidente está ya inmerso en una nueva guerra fría. En ese escenario, un tipo de poder, económico y político, que alimente el malestar interno se convierte pronto en el principal problema, mientras que uno inclusivo que disuelva los malestares es la principal solución. Esto forma parte también de la geopolítica, lo que se olvida con demasiada frecuencia.




Por
Esteban Hernández
26/02/2022 - 05:00 Actualizado: 26/02/2022 - 12:31
Conflicto de Ucrania: La triangulación sentimental: una explicación para lo que está pasando en Occidente (elconfidencial.com)
www.elconfidencial.com/cultura/2022-02-26/triangulacion-sentimental-explicacion-occidente_3382430/