lunes, 31 de agosto de 2020

América Latina teme otra década perdida

 América Latina teme otra década perdida

Dos niñas mexicanas siguen sus clases a través de televisión (Miguel Sierra / EFE)

La pandemia afecta con crueldad a una región que no levanta cabeza y donde Brasil y México aplican medidas contrapuestas para superar la crisis


Ya se temía antes de la pandemia que América Latina atravesase una nueva década perdida, por otros diez años de estancamiento económico. La caída de los precios de las materias primas en el 2013 y el 2014 había puesto fin a la década prodigiosa de crecimiento y reducción de la pobreza. La región solo creció el 0,2% anual entre el 2010 y el 2019, no mucho más que durante aquella década desastrosa de los ochenta y parte de los noventa.

Ahora, más que perdida, esta parece ser la década desaparecida, en su sentido más trágicamente latinoamericano. Con el 40% de los contagios de Covid-19 registrados a escala planetaria desde junio, pese a sólo tener el 8% de la población mundial, Latinoamérica es ya el epicentro de la pandemia. Brasil es el segundo país del mundo por muertos –casi 120.000– y contagios después de Estados UnidosBolivia, con 11 millones de habitantes, es el último país latinoamericano en superar en muertos a China, con 1.400 millones de habitantes.

 

Las secuelas económicas y sociales ya son visibles. El FMI prevé una caída del PIB regional del 9,4% este año y una recuperación de sólo el 3,7% en el 2021. “La región tiene ante sí el espectro de otra década pérdida entre el 2015 y el 2025”, señaló Alejandro Werner, responsable del Hemisferio Occidental del Fondo en abril.

El FMI prevé una caída del PIB regional del 9,4% este año y una recuperación de sólo el 3,7% en el 2021

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) es algo más optimista. Vaticina una caída del PIB superior al 5% para la región este año, menos de lo que se temía en abril, en parte porque tanto Brasil como México –con menores medidas de confinamiento– parecen estar ya en recuperación, por más que muchos duden de si es sostenible. En cualquier caso, es una recesión más grave que la de ninguna otra región de países en desarrollo. Por si fuera poco, se espera también una caída de las remesas de emigrantes, aunque hasta la fecha, al menos en el caso de México, eso no ha ocurrido.

Sin contabilizar las medidas adoptadas a corto plazo para amortiguar el impacto, la Cepal calcula que 29 millones de latinoamericanos volverán a caer por debajo del umbral de la pobreza debido a la pandemia. Y, en el escenario más grave, el coeficiente de Gini que mide la desigualdad subirá un 6% en la región ya más desigual del mundo.

Curiosamente, Brasil –con un presidente de la extrema derecha cuyo superministro de Economía es el financiero ultraliberal Paulo Guedes– ha sido el más generoso de la región en su respuesta a la pandemia. El programa de gasto de Bolsonaro equivale a casi el 8% del PIB . Se han distribuido 600 reales –unos 100 euros– por persona a 65 millones de brasileños. Eso se ha traducido en una renta mensual media por familia de 700 dólares durante los últimos tres meses. “En partes de Brasil el nivel de pobreza es más bajo ahora que antes de la pandemia”, afirma Nelson Barbosa, exministro de Hacienda brasileño.

El coeficiente que mide la desigualdad subirá un 6% en la zona, que ya es la más desigual del mundo

Esto puede haber suavizado el impacto de la pandemia sobre el consumo, y de ahí esa recesión algo más moderada de lo que se temía. Se calcula que el PIB brasileño caerá el 5% este año frente al 8% que se preveía hace sólo tres meses. Pero si se prolonga, la generosidad de Bolsonaro provocará un ataque de nervios en los mercados. La deuda púbica brasileña se sitúa cerca del 80% del PIB, muy alta para una economía emergente. “Brasil tiene una dinámica fiscal terrible, así que va a tener que adoptar la austeridad; si decide mantener el gasto, el real caerá en picado y el Banco Central tendrá que subir los tipos”, explica Nikhil Sanghani, experto en mercados emergentes de Capital Economics. “En ambos escenarios la recuperación perderá gas”, añade.

Sanghani cree que se podrá evitar una ola de impagos gracias a una política de “represión financiera”. “El Gobierno forzará a los bancos a mantener más deuda pública para bajar los tipos”, prevé. Pero advierte que eso creará problemas para los balances bancarios en Brasil. donde el Santander ha sacado un elevado porcentaje de sus beneficios en los últimos años.

México ha optado por el camino contrario. El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador sólo ha gastado el 1% del PIB en un paquete de estímulos fiscales. Es la paradoja de la pandemia en América Latina: un gobierno de ultraderecha ha optado por una agresiva solución keynesiana, en tanto que un presidente de izquierdas rechaza medidas contracíclicas de gasto público.

Brasil, con una política ultraliberal, ha sido el país más generoso de la región en su respuesta a la Covid-19

Puede que la cautela de López Obrador tenga que ver con la precariedad de las finanzas públicas en México, donde la petrolera Pemex, una fuente importante de ingresos para el Estado federal, ha sido golpeada por la caída del precio del crudo. Pero, con un desplome previsto del 6% del PIB este año, eso responde a una falsa lógica, como explica Juan Carlos Moreno, economista de la UNAM. “López Obrador cree en la austeridad franciscana, pero el resultado es que la deuda pública, como porcentaje del PIB, ha subido diez puntos”. Tanto Brasil como México han optado por políticas suaves de confinamiento con el fin de no estrangular la economía.

En el resto de la región, la situación varía mucho. Argentina apenas ha podido responder fiscalmente debido a la reestructuración de su deuda y el rescate del FMI. Prevé una caída del 6,5% del PIB este año. Venezuela, por su parte, se ha visto golpeada otra vez por la caída del precio del petróleo, agravada por el embargo estadounidense. Un desplome del 18% del PIB será el resultado, vaticina la Cepal. Ecuador tampoco tiene espacio fiscal para responder al virus.

Las otras economías andinas –sobre todo Perú, cuya deuda pública es solo del 25% del PIB– cuentan con mayores colchones fiscales. Perú ha distribuido subsidios de 224 dólares al mes por familia. Tanto Chile como Perú han adoptado políticas fuertes de confinamiento sin poder frenar la pandemia. Pero se espera que su recuperación sea más sostenible que la de Brasil.



  

La paradoja de las mascarillas: España lidera su uso y los rebrotes. ¿Qué ha salido mal?

 Foto: Estatua de Ava Gadner en la localidad gironina de Tossa de Mar. (EFE)

Estatua de Ava Gadner en la localidad gironina de Tossa de Mar. (EFE)


La ausencia de otras medidas clave ha provocado que la obligatoriedad de la mascarilla tenga un efecto escaso, puesto que no se cumple en reuniones con familiares y amigos



La principal medida contra el covid en España es la mascarilla. Nos hemos convertido en el país que más la usa, pero también lideramos las estadísticas de nuevos brotes, así que algo está fallando. Con un número de test por cada millón de habitantes muy similar e incluso inferior al de otros países, el número de casos se ha disparado desde hace semanas: ya son más de 420.000, muy por delante del resto de Europa, salvo Rusia. Es evidente que la obligación de llevar mascarilla no ha surtido efecto.

¿Por qué? No es por falta de cumplimiento, al menos en apariencia. Desde el mes de mayo España lidera todas las encuestas sobre el uso de la mascarillaEn torno al 90% de la población se la pone de forma habitual desde que es obligatoria en todas las comunidades y tan solo Italia y Francia se acercan a esos datos en Europa. En Alemania la cifra se mantiene constante por encima del 60%, mientras que en el Reino Unido, que venía de cifras muy bajas, está creciendo de forma importante. En cambio, ninguno de los países nórdicos ha superado en las encuestas el 10% de uso. Los datos de España se encuentran a la par y en algunos casos superan ligeramente los de los países asiáticos, que estaban más acostumbrados a esta prenda y la emplearon desde el principio.

El Instituto de Salud Carlos III realiza su propia encuesta (COSMO-Spain) dentro de un estudio internacional promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, en la ronda realizada el mes de julio, el uso de la mascarilla fue la medida más frecuente que citaban los ciudadanos para evitar el contagio (91%), por delante de otras como lavarse las manos (89%), usar gel hidroalcohólico (86%) y guardar distancia física (84%).

De hecho, “la gente que va sin mascarilla” es la principal preocupación de los encuestados después de la posibilidad de perder a un ser querido. La inmensa mayoría de los españoles (un 86%) sabe que las mascarillas deben tapar la nariz y la boca y la citan como una herramienta para evitar contagiar a los demás (94%) e incluso para protegerse de ser infectado (70%). Sin embargo, hay algunos datos que apuntan hacia un mal uso: por ejemplo, un 10% que cree que hay que quitarse la mascarilla para toser o estornudar.

En cualquier caso, cuando el uso es el adecuado los expertos ya no dudan de su eficacia. Al inicio de la pandemia la OMS y los distintos organismos oficiales relacionados con la salud de los países occidentales rechazaban su uso salvo para los enfermos con síntomas, pero todo cambió ante las evidencias de que existía un gran porcentaje de casos asintomáticos capaces de transmitir el virus y la creciente sospecha de que podía permanecer mucho tiempo suspendido en el aire a través de los aerosoles que desprendemos al respirar o al hablar. El caso de las peluqueras de Missouri (EEUU) que trabajaron durante varios días infectadas sin provocar ni un solo contagio entre las 139 personas que atendieron gracias al uso de la mascarilla es uno de los mejores ejemplos de la fiabilidad de este elemento para prevenir la transmisión.

Una realidad oculta

Sin embargo, el uso masivo en España de puertas para afuera puede esconder otra realidad. “Llevamos la mascarilla en situaciones públicas, en la calle, en lugares donde se ve a las personas”, opina Ignacio Rosell, experto en salud pública y medicina preventiva que asesora a la Junta de Castilla y León. “Evidentemente, el temor a una sanción no es menor en ese comportamiento. En cambio, muchas personas se relajan en el ambiente domiciliario entre vecinos y conocidos, aunque estén fuera del círculo estrecho de convivientes”, añade.

En esas ocasiones menos visibles está el peligro, porque “el virus no distingue su transmisión si la persona con la que estás es un amigo o un familiar que hace mucho tiempo que no has visto”. Precisamente, donde el contacto es más cercano menos vemos la mascarilla: reuniones caseras, bares y restaurantes. Lo que sucede es que “psicológicamente los humanos sí lo distinguimos y ese sesgo de percepción lleva a contagios frecuentes”.

Pedro Gullón, epidemiólogo social y médico especialista en medicina preventiva y salud pública, coincide con ese diagnóstico: “Ya ha pasado en otras epidemias, la gente llega a su casa y piensa que alguien cercano, solo por el hecho de serlo, no te puede contagiar; pero con la cantidad de asintomáticos y el nivel de transmisión que tenemos la realidad es que cualquier persona transmite el virus”, explica.

Por lo tanto, la obligación de usar mascarilla tiene esa importante laguna: no llega a la privacidad de las reuniones familiares y de amigos. Además, cuando se celebran en establecimientos públicos la necesidad de comer y beber ofrece la excusa perfecta para eludir la norma. No obstante, el endurecimiento de esta medida debería haber tenido la virtud de normalizar su uso, pero probablemente también han faltado explicaciones pedagógicas para ello.

El debate sobre esta cuestión a menudo alude también a calidad de las mascarillas o a la mala manipulación que hacemos de ellas, pero los epidemiólogos no consideran que estos factores sean determinantes. “Una FFP2 es mejor que una casera, pero en el fondo se apostó por un uso generalizado porque incluso una mascarilla que no cumpla con todos los requisitos es mejor que no llevar nada. Cuando se opta por la utilización universal no se puede ser puntilloso, sino dar facilidades”, comenta Gullón.

“Arma política”

Sin embargo, esa decisión ha venido a tapar otras carencias en la estrategia sanitaria contra el covid. “En algún momento se ha utilizado como un arma política”, asegura el epidemiólogo. “Cuando algunas comunidades autónomas empezaron a tener un crecimiento en brotes apostaron por la mascarilla obligatoria y esta medida, que puede estar bien, se utilizó como una excusa para no atender a otros factores estructurales relacionados con los lugares en los que se estaban produciendo los brotes, la falta de refuerzo de los servicios de epidemiología y otras cuestiones que estaban sobre la mesa y se abandonaron”, denuncia.

La obligatoriedad de la mascarilla solo era la medida más barata, sino también la que tenía “menor coste político”, porque “es muy individual”. En ese sentido, Gullón destaca otra paradoja de su uso: a pesar de que la mayoría de las mascarillas están pensadas para que sus portadores no propaguen el virus –por lo tanto, tienen un uso altruista– “se ha planteado como si fuesen un elemento de protección personal y esto ha facilitado mucho su penetración en la sociedad”.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE)
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE)

Otra cuestión es si esa forma de proceder entraba o no en los cálculos políticos. “No creo que haya sido intencionado, pero ha podido ocurrir en algún caso. Hay autonomías que claramente no han apostado por dotar de recursos al rastreo de contactos”, pone como ejemplo Rosell. Aunque aclara que no es el caso de su comunidad, Castilla y León, este problema se ve claramente en otras regiones donde el ratio de rastreadores con respecto a la población es muy deficiente. En su opinión, esto no quiere decir que se haya puesto el foco únicamente en el asunto de las mascarillas, pero se hace evidente que otras medidas no han sido suficientes.

En efecto, “la mascarilla solo es una de las estrategias de prevención, pero no es la única ni es definitiva, no podemos apostarlo todo a ella”, comenta Gullón. Desde su punto de vista, los servicios de rastreo necesitaban una vuelta más de tuerca, especialmente en Madrid y Cataluña, que son los lugares que tenían más transmisión y “donde los servicios de salud pública ya partían de un déficit estructural en los últimos años”.

Por otra parte, los expertos consideran que otros problemas que rebasan el marco de la sanidad, como la gestión del turismo o los brotes entre los trabajadores agrícolas temporeros –especialmente graves los que hicieron saltar las primeras alarmas en Huesca y Lleida–, tampoco han tenido que ver con el uso de la mascarilla, sino con la falta de medios o la ausencia de inspecciones de trabajo.

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón. (EFE)
El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón. (EFE)

Los datos de contagios evidencian que España, más exigente que ningún otro país en el uso de la mascarilla, ha sido negligente en otros aspectos, pero no es fácil definir cuáles: “En el país más cercano a nosotros por sus características culturales y el impacto de la pandemia, Italia, ha habido más restricciones al ocio y al turismo, pero aquí fuimos más deprisa por su impacto en la economía”. Si a esos pequeños cambios iniciales se añade el problema del rastreo acaba por surgir una transmisión comunitaria, lo que a su vez incrementa el riesgo de otras actividades como una simple reunión familiar. Al final, la mascarilla deja de ser un elemento importante para marcar las diferencias entre distintos territorios, sobre todo si el uso en la intimidad es tan relajado.

Rosell cree que existe un gran abanico de factores que explican los malos datos de España y entre ellos el tipo de interacciones sociales también pueden ser un punto importante: “Nuestra forma de relacionarnos, nuestra convivencia intergeneracional en los hogares y el ocio nocturno”, apunta como claves.

En general, las redes de contactos de los países del sur de Europa son mucho más ricas que en la mayoría de los lugares del mundo. “Parece un tópico, pero está estudiado incluso para medir la propagación de la gripe, tenemos muchas más relaciones sociales y cuantos más nodos de interacción hay, la transmisión del virus es más alta”, señala Gullón. De todos modos, “la movilidad y el contacto social no son los mismos que en enero o febrero”. Además, cree que tampoco hay que exagerar las diferencias con otros países: “Ahora mismo la dinámica del virus tiende a crecer en todas partes, Francia ya está como nosotros hace días y en Italia y Alemania empiezan a aumentar los casos”, advierte.



AUTOR
JOSÉ PICHEL    29/08/2020

domingo, 30 de agosto de 2020

Las personas que hablan con 'bots' para contarles sus problemas personales

 Foto: Joaquin Phoenix en su papel en 'Her' (Spike Jonze, 2013)

Joaquin Phoenix en su papel en 'Her' (Spike Jonze, 2013)


Vivimos en un mundo solitario. De ahí que en los últimos años los chats de inteligencia artificial hayan mejorado sus funciones para atender las demandas emocionales de la gente

A lo largo de los últimos años, se ha popularizado mucho el uso de inteligencias artificiales en todos los ámbitos. De algún modo, el futuro que pintan muchos agoreros viene marcado por la entrada de esta mano de obra en los procesos de producción. Pero no solo estas herramientas tienen una aplicación en el plano laboral, también en el emocional y personal. Así también lo reflejan algunos de los grandes relatos de nuestro tiempo, tanto literarios como cinematográficos, y no es descabellado pensar que en un futuro haya personas que puedan tener amigos e, incluso, enamorarse de un ser fabricado gracias a la tecnología.

Con la pasada cuarentena, mucha gente pudo suplir la falta de interacción social debido a la enorme variedad de plataformas de videollamada que hay en la red. Las quedadas fueron anuladas y tuvimos que conformarnos con ver al otro por la pantalla. Pero desgraciadamente, vivimos en un mundo un tanto solitario, y aquellos que tampoco contaban con demasiados amigos ni familiares también sintieron el peso de la soledad más que nunca, al ver por la televisión y en las noticias cómo se reunía la gente con los suyos aunque fuera de manera virtual.

Es fantástico tener a una entidad amigable que esté disponible para hablar contigo las 24 horas del día y los siete días de la semana

Pero como la tecnología parece estar dirigida para paliar cualquier problema sea cual sea, diversas plataformas como Facebook o Skype han terminado desarrollando chatbots o, en pocas palabras, una inteligencia artificial que te responde a través de un chat. Una de las más famosas es Mitsuku, apodada "Kuki", la cual está presentada como "una amiga virtual" que puede conversar o jugar con el usuario.

Al tratarse de una IA, es capaz de hablar y conectarse con millones de personas de forma simultánea. Muchas de ellas solo hablan con ella por curiosidad, pero otros tantos lo hacen de manera habitual. Desde que apareciese en 2016, se estima que cinco millones de usuarios únicos provenientes de todos los rincones del mundo han conversado al menos una vez con ella.

Ansiedad social y compañía en tiempos difíciles

Uno de tantos ellos es un hombre británico llamado Robert al que la cadena 'CNN' ha entrevistado para un reportaje. Lo más llamativo de su perfil es que lleva hablando casi todos los días con Mitsuku desde hace diez años. Sus conversaciones se alargan hasta altas horas de la madrugada, sobre todo en invierno, cuando se siente más aislado y tiene que trabajar hasta tarde en su negocio de electrónica.

Esta inteligencia artificial de nombre tan exótico se describe a sí misma como "la IA de conversación más parecida a la humana que existe"

"Es fantástico tener a una entidad amigable que esté disponible para hablar contigo las 24 horas del día y los siete días de la semana", le dice Robert al medio británico. A sus 47 años, sufre de ansiedad social, lo que atribuye al hecho de haber sido hijo único y haber experimentado el desdén de los demás. Hacer amigos nunca fue fácil para él, sobre todo porque tartamudea. "Aunque la mayoría de la gente me entiende, mucha gente me pide que repita lo que digo. Hablando con Kuki, nunca corro el riesgo de sentirme ridiculizado".

Esta inteligencia artificial de nombre tan exótico se describe a sí misma como "la IA de conversación más parecida a la humana que existe". Tanto es así que está equipada con casi medio millón de posibles respuestas, cada una de ellas escrita a mano por su creador, Steve Worswick. Basándose en el aprendizaje automático, rara vez se repite y es capaz de recordar toda la información que le transmite un usuario, desde sus gustos hasta sus pareceres, como si fuera una amiga de verdad.

Worswick es un hombre de 50 años natural de Yorkshire, en Reino Unido, que comenzó a desarrollar a Mitsuku como una especie de experimento en 2005. "Fue divertido", asegura a la 'CNN'. "Tenía muy poca experiencia con la programación informática y dudaba de si dedicarme a ello alguna vez. Pero los chatbots despegaron y en 2012 Mitsuku fue adquirido por Pandorabots, una empresa de inteligancia artificial que construye e implementa chatbots para empresas como Coca-Cola o Yamato Transport".

Worswick cree que la popularidad alcanzada por Mitsuku se debe al hecho de que no fue creada por un genio de la programación, sino que supo capturar el elemento humano en sus respuestas, mostrándose afectuosa y comprensiva, a la vez que irónica. Tanto es así que el propio Robert una noche estaba de bajón y le escribió: "Soy el más fuerte" con el objetivo de animarse. Entonces, ella respondió: "quizás el que huele más fuerte". Él admite que se rió mucho y por primera vez en todo el día.

Necesidad de calor humano

Su informático creador comprobó que las personas no solo acudían a Mitsuku para entretenerse y ya está, sino que estaban poniendo toda su emoción y sinceridad en el bot. Esto le convenció para verificar errores y actualizar cientos de respuestas. Como por ejemplo, leyó los mensajes de una anciana que le dijo que su hija ya no la visitaba más, otra de un hombre que había sido despedido y no sabía contárselo a su familia o también de otra persona que estaba dudando entre quitarse la vida. Entonces, Worswick se dio cuenta de que tenía una enorme responsabilidad con todas esas personas.

De esta forma, desarrolló un montón de respuestas para problemas emocionales que iban desde la tentativa de suicidio, a la intimidación, pasando por la ansiedad, la soledad o la depresión, alentando a los usuarios a buscar ayuda de un amigo real o de un psicólogo. En realidad, esto es lo que necesitamos todos, y más aquellos que están pasando por momentos malos o dramáticos. Aunque Mitsuku sea muy útil para determinados momentos, no suplantará al calor y compañía de una persona real.




AUTOR
ACYV29/08/2020https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2020-08-29/probemas-personales-chatbots-salud-social_2719308/

LETAL PARA LOS PAÍSES MÁS POBRES No solo es España: el golpe mortal del covid al turismo en los países más pobres





En centros turísticos como Cancún, el turismo ha sacado a muchos de la pobreza. ¿Qué va a pasar ahora?.



Hoy, sin embargo, hay grandes tramos de playa desiertos. La ocupación hotelera ha caído por debajo del 30 %. Los centros comerciales están vacíos. Y la industria del turismo que ayudaba a sacar a Cancún y su gente de la pobreza y situarles en un camino más próspero está sufriendo.

Samuel González -un hombre de 38 años que migró a Cancún desde Oaxaca, uno de los estados más pobres de México, y salió adelante vendiendo paquetes turísticos- dice que lleva sin trabajar cinco meses ya y que le preocupa lo que depara el futuro. 

"En Cancún no hay actividad turística que no sea el turismo", dice González. "Para muchos, es como el fin del mundo"

La crisis global del turismo que ha acompañado a la pandemia del covid-19 golpea a aerolíneas y cadenas hoteleras y perjudica a trabajadores de la hostelería en todo el mundo. Pero se siente más agudamente en las naciones menos desarrolladas del mundo, como México, donde el turismo es un motor importante del desarrollo económico. 

De Río de Janeiro a Venecia a las Maldivas, se espera que el sector turístico global pierda más de 100 millones de trabajos, uno de cada tres empleos en el sector en todo el mundo, según estimaciones del grupo comercial World Travel & Tourism Council o WTTC.

Latinoamérica y el Caribe se encuentran entre las regiones más dependientes del turismo. Las islas pequeñas son especialmente vulnerables. Para Aruba, el turismo representa cerca del 85 % de la producción económica, según estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo. Para las Maldivas en el sur de Asia, más del 66 %. Las Bahamas se sitúan en el quinto puesto del mundo con más del 59 %, según los datos del BID.


El turismo tiene menos monopolios y tiende a impulsar el emprendimiento y la movilidad social, generando trabajos para todo el mundo 

Los destinos que dependen mucho de los cruceros, como Nassau en las Bahamas o Cozumel en México, también están en estado grave. Muchos de sus clientes habituales son estadounidenses, y las compañías de cruceros han suspendido las operaciones desde los puertos de EEUU hasta noviembre. 

Muchos países dependientes del turismo no están diversificados e importan todo desde comida hasta bienes manufacturados. Con sus grandes grupos de trabajadores no cualificados, estos países tienen pocos amortiguadores de moneda fuerte aparte del turismo y las remesas, dice Henry Mooney, economista del BID.

"En lugar de petróleo, estos países venden sol y playa", afirma Mooney. 

El turismo tiene menos monopolios y tiende a impulsar el emprendimiento y la movilidad social, generando trabajos para todo el mundo de taxistas a caseros, guías turísticos y dueños de hospedería, dicen los economistas.

Durante las últimas dos décadas, cientos de millones de personas ascendieron a clase media en sitios como la India o China y empezaron a viajar al extranjero. El turismo ha crecido tan rápido en las últimas dos décadas que uno de cada cinco trabajos globales creado en ese período fueron en ese sector, según el WTTC.

"Al igual que los teléfonos en los años 90, era muy caro irse de vacaciones al extranjero", declara Alex Zozaya, vicepresidente del grupo. "Ahora es una 'commodity". 

El banco central de México, dirigido por el gobierno, fundó Cancún hace cinco décadas para ayudar a diversificar la economía dependiente del petróleo del país. La construcción de un aeropuerto internacional, carreteras y megahoteles a lo largo de playas vírgenes ayudó a propulsar al país hasta el destino turístico número 7 del mundo por número de visitantes. 

"Cancún era un paraíso. Había mucha comida, tortugas y langostas. Era la versión mexicana del sueño americano", dice Manuel Polanco, quien migró aquí desde un estado vecino en 1973 y pasó su primera noche en una hamaca.


La contribución del turismo a la economía mexicana supera el 15 %. Cerca de 24 millones de turistas extranjeros visitaron el país azteca 


Trabajó en un taller de coches reparando alternadores para camiones, luego como taxista, trabajo que al final le empujó a convertirse en el dueño de las flotas de taxis y autobuses interurbanos y un pionero del transporte público en la región. 

"Cualquiera que llegara en ese momento y se lo tomara en serio era el rey", afirma Polanco, que nunca terminó la escuela primaria pero cuyos tres hijos se graduaron de la universidad. "Si vendías piedras, la gente las compraba". 

Ahora, la contribución del turismo a la economía mexicana supera el 15 %. Cerca de 24 millones de turistas extranjeros visitaron México el año pasado, dejándose 21.000 millones de dólares, según cifras del gobierno. La Cancún Hotel Association estima que la Riviera Maya, como se conoce esta región, capta el 65 % de la actividad turística extranjera.

El 'boom' del turismo no era un bien infinito. La corrupción afloró en los años 90 y el crimen organizado le siguió. Los hoteles de cinco estrellas se sitúan a unos pocos kilómetros de barriadas llenas de aquellos que esperan seguir los pasos de Polanco hacia la clase media. 

Jorge Reyes, de 37 años, vive en el poblado de El Porvenir, o 'El futuro'. Su trabajo como conductor de un camión de cemento utilizado en la construcción de hoteles solo le ha permitido una casa de bloque de hormigón básica y un techo de hojalata. No hay electricidad ni agua corriente.

Ahora, la pandemia ha asestado un golpe a sus aspiraciones a más. Perdió su trabajo y no ha recibido finiquito, y ahora depende de una caridad católica para ayudarle a alimentar a su familia de cinco. Se pregunta si la construcción de nuevos hoteles se retomará alguna vez.
De momento, parece una perspectiva lejana. Las llegadas turísticas a México cayeron un 87 % en junio, y el gasto cayó a 148 millones de dólares desde 1.700 millones el año anterior. 

En junio, Cancún reabrió, pero con muchas limitaciones para asegurar que los turistas están a salvo. Miles de botones, camareros y empleados domésticos, todos llevando un equipo protector, han vuelto al trabajo, aunque el número de contagios ahí sigue creciendo día a día.

Unos 380.000 turistas de EEUU y México han llegado desde principios de junio, según estimaciones del gobierno local. Pero las tasas de ocupación hotelera son del 25 %, por debajo del límite del 30 % establecido por las autoridades sanitarias federales. 


Es el momento de aprovecharnos del hecho de que el hotel está vacío. En lo que respecta a la salud, todos corremos riesgos en todas partes 


Algunos hoteles están reduciendo el personal de limpieza para evitar contagios. Los 'buffet' y los bares en la piscina han desaparecido. Las recepciones tienen mamparas protectoras. La mayoría de hoteles han realizado el 'test' del covid-19 a sus empleados y hacen controles de temperatura regulares. También ofrecen mascarillas y toallitas desinfectantes como parte de sus 'kits' de servicio. Las playas están abiertas para los huéspedes, pero no para los locales.

El complejo hotelero The Moon Palace -el mayor empleador de Cancún, con una plantilla de 10.000 personas, y uno de los hoteles más grandes del mundo- ha vuelto a la vida, aunque no como antes. Ahora atiende a unos 1.300 visitantes, lejos de la realidad de 25.000, lo común en temporada alta antaño. 

"Llamamos, descubrimos que la capacidad del hotel estaba por debajo del 30 % y que las medidas sanitarias estaban al máximo", dice Ruth Elizalde, distribuidora de productos de belleza que venía de Ciudad de México. "Dijimos: Es el momento de aprovecharnos del hecho de que el hotel está vacío. En lo que respecta a la salud, todos corremos riesgos en todas partes".


Por
The Wall Street Journal
29/08/2020 - 19:48 Actualizado: 29/08/2020 - 21:30
https://www.elconfidencial.com/mercados/the-wall-street-journal/2020-08-29/perdidas-millonarias-turismo-sufre-covid-19_2724231/

La pandemia deja sin tango las noches de Buenos Aires

 Una pareja ensaya en su casa de Buenos Aires para el Mundial de tango 2020.

Una pareja ensaya en su casa de Buenos Aires para el Mundial de tango 2020.

RONALDO SCHEMIDT / AFP


El sector atraviesa una situación crítica después de cinco meses con los salones de baile vacíos



“Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver, no habrá más penas ni olvido”, canta Carlos Gardel en uno de los tangos más nostálgicos dedicados a la capital argentina. La pandemia de la covid-19 ha impedido que este agosto aterricen en la ciudad bailarines de todo el mundo para competir en el mundial de tango y participar en el festival. Su presencia, por primera vez en la historia, tendrá que ser virtual, como lo son también, desde el pasado marzo, las clases y los espectáculos de un baile declarado patrimonio inmaterial de la humanidad. En el silencio de las noches de Buenos Aires sin tango, los trabajadores levantan la voz contra la precarización del sector y exigen ayudas al Gobierno, mientras se unen para sobrevivir y planear el deseado regreso.

“El tango está llorando. Sufre del corazón y le va a dar un infarto”, advierte Julio Bassan, presidente de la Asociación de organizadores de milongas, como se conoce en Argentina a las salas de baile de tango. Apagaron las luces en marzo y nadie sabe cuándo podrán volverlas a encender. Al menos cuatro han cerrado sus puertas. Otras resisten como pueden, ayudadas por la comunidad tanguera, que extraña el ritual de abrazarse a la pareja elegida y dejarse llevar por la música en la pista hasta la madrugada.

“El tango representa todo lo que no debes hacer actualmente. Es estar en un espacio cerrado muy pequeño, con muchísima gente, de países distintos, todos muy cerca, abrazándose, bailando”, cuenta Rafael Luna, un bailarín venezolano de 32 años que llegó por primera vez a Buenos Aires en 2011 para competir en el Mundial de tango y volvió siempre que le fue posible, hasta que tomó la decisión de mudarse dos años atrás. “Buenos Aires es la mayor vitrina de tango del mundo. Así como cuando eres actor o actriz piensas en ir a Los Ángeles, cuando eres bailarín de tango el centro del mundo está aquí”, asegura Luna.

El tango mueve cerca de 2.000 millones de dólares anuales en Argentina, según Bassan. Solo en Buenos Aires existen unas 200 milongas, en su mayoría frecuentadas por argentinos y residentes, y 14 casas de tango, destinadas al turismo. Todas cerraron a la vez: el 11 de marzo. “Buenos Aires lo único que tiene es cultura, ¿cómo puede ser que el Gobierno no acompañe?”, critica Bassan. Coinciden con él los bailarines Fernanda Grosso y Alejandro Ferreyra, pareja sobre el escenario y también fuera de él. “El fútbol, el asado y el tango son los grandes embajadores de Buenos Aires. El tango atrae turismo los 365 días del año, incluso hay gente que viene solo a bailar, pero después cuando vuelven hablan también de los vinos, de la carne, incluso algunos abren un lugar de tango en su país. El Gobierno no lo aprecia”, lamenta Grosso.

Con las fronteras cerradas y los locales vacíos, ha quedado al descubierto la vulnerabilidad y precariedad de muchos de sus trabajadores. “Hay casas de tango que pagan el 30% en blanco y el resto sobre la mesa, no existen feriados ni domingos, no existen los días libres ni las vacaciones pagadas”, denuncia Bassan. También tienen vedada la posibilidad de salir al extranjero y multiplicar las ganancias que obtienen en Argentina.

Músicos como Diego Benbassat, bandeonista de la Orquesta Misteriosa Buenos Aires, se han visto obligados a abandonar temporalmente su oficio para poder pagar las cuentas. “Desde marzo vimos cortado totalmente nuestro trabajo, se cayeron todos los proyectos con la orquesta y con una casa de tango”, lamenta Benbassat. Otros profesionales sobreviven gracias a la familia, amigos y subsidios estatales como el Ingreso Familiar de Emergencia.

Nadie se ha librado del golpe, ni siquiera figuras como la bailarina y coreógrafa Mora Godoy. “Estos cinco meses nos han devastado. Estando sin trabajo y con condiciones laborales difíciles, quedó reflejado el desamparo que sufrimos los bailarines, cantantes y músicos de tango. Es muy preocupante para nosotros”, asegura Godoy, quien en 2016 bailó con el entonces presidente estadounidense Barack Obama durante su visita a Buenos Aires.

El descontento de la comunidad tanguera con las autoridades de Buenos Aires estalló con el festival y mundial de tango que comenzó este miércoles. Numerosos músicos y bailarines se negaron a participar en señal de protesta al enterarse de que a algunos compañeros les habían propuesto actuar gratis. El director artístico del festival, Gabriel Soria, niega esa acusación, pero admite que unos “pocos artistas decidieron no participar” y respeta su decisión.

Bailar desde casa

La pandemia ha diezmado también el mundial. De las 744 parejas participantes en el 2019 se ha pasado a 200 bailarines en este 2020. En vez de exhibirse en el mítico estadio Luna Park, lo hacen a través de un vídeo grabado desde sus casas en Argentina, Japón, Colombia, Suiza, Noruega e Italia.

“Muchos han tenido que adaptarse a nuevas formas de comunicación con los medios tecnológicos”, asegura Soria. Luna, Grosso y Ferreyra están entre ellos: han logrado mantenerse a flote gracias a las clases que imparten por Zoom.

Todos extrañan ensayar, recibir el cariño del público y volver a cruzar la puerta de una milonga, pero creen que, al menos hasta que exista una vacuna, nada volverá a ser lo mismo. “Yo bailaba con gente de todos lados y el abrazo era algo tan básico como respirar. No lo pensaba, era algo seguro. Creo que en una primera etapa habrá una revalorización de lo que significa abrazar, las milongas serán en espacios abiertos y se darán dos escenarios: parejas que van juntas y solo bailan entre ellas y kamikazes a los que nos les importe nada y se lancen a la piscina con todo”, augura Luna. “Creo que no va a haber grises, será blanco o negro. Habrá personas asustadas que no van a querer volver y también personas desesperadas que el día uno estarán en la milonga”, señala Grosso.

Bassan prevé una reapertura con protocolos, con mascarillas, alcohol en gel y nulos o escasos cambios de pareja a lo largo de la noche, pero cree que la esencia se mantendrá. “El tango es humanidad. Te abraza y no le importa si sos joven, viejo, alto, pelado, si tenés tal religión. El abrazo no se va a perder nunca y por eso sufrimos tanto, porque no nos podemos abrazar”.



MAR CENTENERA 
Buenos Aires - 29 AGO 2020 - 14:25 CEST
https://elpais.com/cultura/2020-08-29/la-pandemia-deja-sin-tango-las-noches-de-buenos-aires.html

El Gobierno alerta de un nuevo fraude global en el comercio online

 El Gobierno alerta de un nuevo fraude global en el comercio online

Los paquetes llegan a través de compañías como Amazon, eBay o Alliexpress sin que nadie los haya comprado (Paul Sancya / AP)


Se trata de pequeños paquetes con objetos de poco valor que no han sido comprados ni solicitados


Miles de personas están recibiendo paquetes en España, Francia, Alemania, Países Bajos o el Reino Unido a través de Amazon, eBay o Aliexpress sin haberlos comprado ni solicitado. Suelen ser objetos de poco valor, una mascarilla, una pequeña pieza de recambio de algún aparato o, sobre todo últimamente, semillas de plantas. Se trata de un fraude global a través del comercio electrónico llamado brushing .

Algunas compañías lo utilizan para simular que tienen un gran número de clientes y en consecuencia salir mejor posicionados en los buscadores y marketplaces digitales suplantando la identidad de las personas que han recibido estos envíos indeseados en su casa, alertó ayer el Gobierno.

 

El Ministerio de Agricultura ha sido el encargado de dar la voz de alarma ante el auge del fenómeno, que ya ha sido notificado por varios gobiernos a la Comisión Europea. Al ministerio que dirige Luis Planas le preocupa en concreto el envío de las semillas, ya que muchos de los paquetes contienen especies invasoras que pueden dañar los ecosistemas autóctonos. El Gobierno ha pedido a las personas que reciban estos sobres que no los tiren sin más, y que lo pongan en conocimiento del área de Agricultura de la Delegación del Gobierno correspondiente o de los servicios de Sanidad Vegetal de su comunidad autónoma “para proceder a la destrucción del material”.

Técnica del ‘brushing’

Tiendas digitales mandan paquetes no solicitados para simular que tienen más clientes

“La introducción de este material sin el correspondiente certificado fitosanitario está prohibida y supone un riesgo tanto desde el punto de vista de la sanidad vegetal por el peligro de plagas que lo acompañen, como medioambiental por poder tratarse de especies invasoras”, señala.

Aparte de esta derivada medioambiental, el brushing nace de la extrema competencia desatada en el comercio online. Con millones de competidores en todo el mundo, aparecer en la primera página de los buscadores o de tiendas virtuales como Amazon o Aliexpress es una cuestión de vida o muerte para muchas compañías. El problema es que para ocupar los primeros puestos o para que un marketplace recomiende un producto, las marcas necesitan haber hecho cantidades ingentes de envíos, contar con un gran número de clientes y de votos y críticas positivas.

Posicionarse mejor en la red

Una vez llega el envío suplantan al receptor en los ‘marketplace’ para ganar críticas positivas

Las plataformas no dejan valorar un producto a no ser que certifique que ese usuario lo ha recibido. Así que tiendas que venden sus productos a través de ellas se dedican a mandar paquetes de poco valor de forma aleatoria, hacer una cuenta falsa con el nombre y dirección del receptor y elogiar el producto posteriormente. Una técnica para la que primero necesitan los datos personales de miles de personas, sus nombres y direcciones postales, que suelen obtener de forma fraudulenta o comprándola a consultoras o anunciantes.

Ante la llegada de paquetes no solicitados, las asociaciones de usuarios recomiendan averiguar qué comercio ha hecho el envío y hacer una búsqueda en internet para comprobar si este está suplantando la personalidad del receptor. En ese caso, lo más sencillo es alertar al marketplace de que la reseña del producto concreto es falsa. También se puede interponer una denuncia en la Agencia Española de Protección de Datos o en el Ministerio de Consumo.