jueves, 31 de agosto de 2023

El peligro de confundir un ‘like’ con afecto verdadero: por qué un simple «me gusta» influye negativamente en nuestra salud emocional





Smiling young Asian woman using smartphone on social media network application while having meal in the restaurant, viewing or giving likes, love, comment, friends and pages. Social media addiction concept


Nació para fomentar entornos de empatía y bondad, pero intereses económicos y la necesidad de la validación hicieron del botón “like” un arma de doble filo.



«Hay dos industrias que llaman a sus clientes usuarios: la de las drogas ilegales y la del software”. Esta impactante frase aparece en el documental de Netflix ‘El dilema de las redes sociales’, en el que los entrevistados explican las formas de hacer de la dopamina el mejor arma para manipular las emociones mediante sistemas de recompensa inmediata como el que hoy nos ocupa: el botón de “me gusta”. De hecho, cuando un usuario recibe muchos ‘me gustas’, la dopamina se dispara y al sentirse recompensado, reconocido y aplaudido, cada vez se engancha más.

El creador del botón de la validación por antonomasia fue el cofundador de la aplicación para mejorar la productividad Asana, Justin Rosenstein, a quien paradójicamente, con el paso del tiempo, el botón de “me gusta” ha dejado de gustarle. En una charla explica el origen del ‘like’. “Pensé cómo podríamos hacer más sencillo para que la gente pudiera expresar que le gusta algo, de forma que el esfuerzo fuera nimio. Después descubrí que era tan fácil como hacer click. Quería que se pudiera compartir ese positivismo fácilmente, y eso es lo que dio forma al botón de “me gusta”. Hasta ahora, lo que más se usa en Facebook es el boton de “no me gusta”, y eso es curioso, porque ha borrado el objetivo de su origen, que era promover y diseñar una infraestructura que fomentara un mundo en el que todos nos apoyáramos”, dice Rosenstein.


La evolución del ‘like’: del aplauso al dinero

Fue en 2009 cuando Facebook introdujo el botón de “me gusta”, que entonces consistía en pulgar. La empresa permitió que otros sitios web adoptaran el botón para que los usuarios pudieran compartir sus intereses en sus perfiles de Facebook, un gesto que permitió a Facebook acceder a información sobre actividades y sentimientos de las personas fuera de su propio sitio. ¿La finalidad? Tener la capacidad de dirigirse a ellos de forma más eficiente mediante la publicidad. En 2015, el botón pasó a ser un corazón en Twitter, mientras que Instagram y TikTok siempre han apostado por el rey de los latidos, que en la actualidad se ha extendido incluso a las aplicaciones para encontrar pareja como Hinge. Instagram, en 2011, permitió a los usuarios hacer ‘like’ con simplemente dar dos veces a la pantalla, algo que incrementó la gamificación de las redes y las interacciones sociales del día a día. “Ves algo. Te gusta. Continúas el scroll”.

“Al principio, un ‘like’ podía indicar un simple “lo he visto”, pero con el tiempo, se ha convertido en una carrera desenfrenada por conseguir esos “me gusta”, no ya de tus amigos o familiares, sino de personas anónimas que no sólo pulsan ‘like’, sino que además te siguen. Cuando eres capaz de juntar grandes comunidades puedes llegar a creer que miles, e incluso millones de personas te siguen porque te admiran y sientes un “subidón”, pero la realidad no siempre es así. Simplemente, los usuarios están indicando que les ha gustado una foto o un vídeo que has compartido, por eso pulsan “me gusta” y te siguen, pero como a otros muchos miles de usuarios. Es tal la fiebre del ‘like’ que se mueven millones de euros/dólares de usuarios que compran seguidores y ‘likes’ en diferentes plataformas para tener un crecimiento aparente y con esa base se lanzan para conseguir seguidores y ‘likes’ reales que les posicionen. Los humanos somos tan absurdos que si vemos una cuenta con pocos seguidores la despreciamos, en cambio, una cuenta con muchos seguidores y ‘likes’, parece que te empuja a seguirla, “porque si tanta gente la sigue, es que será interesante”. Así es como han crecido una gran parte de usuarios”, señala , Especialista de Marketing Digital y Social Media. Autora de ‘El libro de TikTok’.


El peligro del ‘like’

De esta forma vemos que tanto el dinero como la validación pasaron a coquetear con un botón que comenzó con fines amorosos y que en la actualidad, tiene una innegable capacidad manipuladora. “Considero que el ‘like’ es, si no una herramienta de manipulación, por lo menos una herramienta que afecta al usuario que emplea las redes sociales. Es una manera de medir quién es -de forma falsa, evidentemente-, por lo que es una especie de pastilla falsa de felicidad o un sustitutivo de placeres o de satisfacciones. Para mí, es más importante tener un amigo en un mal momento que tener 100.000 ‘likes’ de gente que no conoces. Hay un valor económico tras estos ‘likes’ y se ha creado un falso estatus: el de que cuántos más seguidores y ‘likes’, mejor es alguien. Por desgracia, estamos desvirtualizando la parte humana y sentimental, porque cuando tienes infinidad de ‘likes’ pero necesitas a una persona y no la tienes, esos ‘likes’ quedan obsoletos”, explica a S Moda Marc Masip, psicólogo y experto en adicción a las Nuevas Tecnologías.

El manejo de los “likes” es siempre un tema delicado, pues aunque los usuarios ocasionales difícilmente caerán en la obsesión, el problema surge cuando hablamos de usuarios muy activos. “En estos casos, es difícil evitarlo, entre otras cosas, porque tendemos a compararnos con personas semejantes, y ahí entra también una especie de rivalidad. Por otra parte, las redes te ayudan a posicionar tu marca personal y a sobresalir en tu profesión, ya que cuanto más ‘likes’ tengas, más se mostrarán tus contenidos y por tanto, tendrás más oportunidades de crecer, ser visible y reconocido en tu profesión o habilidades. Y un punto no menos importante es que los usuarios saben que con las redes sociales se puede llegar a ganar mucho dinero. Cuantos más seguidores y más interacción tengas, más atractivo será tu perfil para que agencias y empresas se fijen en ti y te contraten. Por tanto es un cóctel perfecto para la obsesión: ego, posicionamiento personal o profesional y posibilidad de ganar dinero”, dice Fátima Martinez López, Especialista de Marketing Digital y Social Media. Autora de ‘El libro de TikTok’.

El 44 % de los encuestados en el V Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon cree que las redes sociales tienen una influencia “negativa o muy negativa en la salud emocional”, algo que a Fátima Martinez Lópezm no le sorprende en absoluto. “Sin ninguna duda, los ‘me gusta’ tienen un impacto emocional y se han convertido en una herramienta de validación personal que puede llegar a convertirse en adictivo. Muchos adultos, jóvenes y adolescentes (incluso niños) se someten al cuestionamiento y opinión generalizada por parte del resto de

usuarios porque necesitan una dosis diaria de reconocimiento por parte de la comunidad. Es tal la necesidad, que algunos son capaces de hacer o decir cualquier cosa con tal de conseguir un mayor número de ‘likes’, comenta.

Sergio Magán, Consultor Social Media Experto en Instagram (da charlas y conferencias sobre cómo sacarle el máximo partido a Instagram e Instagram Ads y es formador de redes sociales para instituciones públicas y empresas), señala que toda acción que realizamos en nuestras redes sociales busca generar una reacción. “Realmente no tenemos ninguna necesidad real de compartir lo que hacemos en nuestros perfiles; si lo hacemos, es porque buscamos generar una reacción o un estado de opinión en un grupo de personas e incluso en alguien en particular. En la actualidad, el ‘like’ se ha convertido en un validador social: cuantos más ‘likes’ tienes, más valor tienes, y asociamos tener muchos ‘likes’ con tener éxito social”, opina .


El efecto del ‘like’ más allá de la pantalla

El botón de “me gusta” no sólo puede generar problemas de autoestima, sino que en la vida ajena a la digital, puede originar problemas en las parejas, sin ir más lejos. Un “me gusta” es capaz de hacer a alguien saber cómo su pareja se relaciona con el resto, despertando en ocasiones celos y temores. Otras veces, un “me gusta” en una foto concreta puede evidenciar una atracción que puede llegar a ser más evidente y dañina que un comentario. Esta necesidad de validación en clave 3.0, ¿cómo se refleja en el universo ajeno a las redes, en las relaciones físicas y en el día a día? Responde Sergio Magán. “Recibimos cientos de impactos en redes sociales a lo largo del día, micro videos de no más de 15 segundos, tweets que leemos en 10 segundos y fotos en Instagram a las que damos likes simplemente parándonos a mirarla tres segundos. Distanciarnos de este universo, salir con los amigos socializar, ir al cine o leer son acciones que cada vez nos cuesta más realizar. Así que mi recomendación sería que si dejas de hacer cualquiera de estas acciones o las haces simultáneamente mientras visitas sus redes sociales, deberías tomarte un descanso, ponerte algunos límites de uso y desconectar”.

Lo que les preocupa a los expertos consultados es el hecho de que en las redes podemos mostrar que vivimos una vida que no es nuestra vida real. “Muchas personas infelices se muestran como las más felices del mundo cuando en realidad, no tienen un euro, pero se hacen fotos en hoteles o coches de lujo, muestran ropa que utilizan para las fotos o vídeos que luego la devuelven a las tiendas y en definitiva, exhiben una vida aparentando lo que no son y creando una falsa imagen de sí mismos que otros admiran o envidian. Si en algo se parece el mundo analógico y el digital es que en ambos mundos hay personas de verdad que trabajan duro para conseguir sus metas y otras muchas que se mantienen gracias a las falsas apariencias”, dice Fátima Martinez López, autora de ‘El libro de TikTok’. Por su parte Marc

Masip, psicólogo y experto en adicción a las Nuevas Tecnologías, indica que lo que más le preocupa es la diferencia que se genera entre lo que somos y lo que vendemos en las redes. “Esto genera un gran espacio de frustración, que tiene dos amigas: la adicción y la depresión”, dice para finalizar.

Una vez más ‘Black Mirror’ vino a demostrar lo complicado que es en la actualidad crear distopías, pues el mundo avanza a tan ritmo que del nacimiento del guión a la emisión de un capítulo, la realidad se ha encargado de acercarse peligrosamente a las ideas esbozadas. El primer capítulo de la tercera temporada, ‘Nosedive, muestra la forma en la que las redes sociales pueden llegar a trastocar el funcionamiento social mediante la interacción de una red social virtual que hace que las personas se rijan sobre las calificaciones de aquellos con los que interactúan. Cuando se emitió el capítulo, resultó relativamente llamativo, pero en la actualidad, parece un reflejo de la sociedad. Lo sabemos: a partir de ahora, el siguiente “me gusta” lo daremos de una forma más consciente, pero que no cunda el pánico: el imán del scroll es tal que es probable que en cuestión de minutos, hayamos caído en la espiral y estemos pulsando a la pantalla para dar ‘like’ de nuevo sin mayor reflexión.




MARITA ALONSO | 29 AGO 2023 15:28
Artículo actualizado el 29 agosto, 2023 | 17:12 h
https://smoda.elpais.com/belleza/bienestar/el-peligro-de-confundir-un-like-con-afecto-verdadero-por-que-un-simple-me-gusta-influye-negativamente-en-nuestra-salud-emocional/

El antropólogo que descubrió el origen de nuestra obsesión por la productividad



Foto: iStock.



James Suzman, que pasó décadas estudiando a los bosquimanos, argumenta que fue la agricultura la actividad que propició que cada vez estuviéramos más atados al trabajo




Nuestra forma de vida, basada en una separación entre el tiempo de trabajo y el tiempo libre, parte de una herencia sociocultural que, en teoría, tiene su punto de partida en la revolución industrial. A mitad del siglo XVIII, la población mundial empezó a crecer y los nuevos medios de producción, junto con el ferrocarril, propiciaron la llegada de una nueva clase social, el proletariado. A partir de ese momento, el trabajo humano se consolidó como un intercambio (nada justo) de salario por fuerzas y tiempo productivo. Afortunadamente, y gracias a las movilizaciones obreras que sacudieron Europa, los trabajadores fueron ganando derechos con el paso de las décadas y los siglos. La burguesía, por su parte, creó nuevas necesidades, bienes de consumo y servicios para que una vez terminada la jornada laboral el obrero pudiera recrearse y descansar.

Así, y tras sucesivas revoluciones industriales, la sociedad fue cambiando y creciendo y con ella los trabajos, aunque la esencia se ha mantenido más o menos igual: si no cobras una renta, diriges una gran empresa o no ostentas un buen volumen de riqueza o patrimonio, has de vender tu tiempo y tu fuerza de trabajo para sobrevivir o prosperar en una sociedad cada vez más competitiva. Y es precisamente este sentido de competitividad la que aboca a los trabajadores a perseguir la eficiencia (aumento de la productividad) y a las empresas la excelencia (generar más beneficios para sí mismas y la sociedad).


"De repente, la escasez se convirtió en algo real y el trabajo en algo virtuoso que lo abarcaba todo. Se extendió la idea de que la pereza era mala"


Uno de los antropólogos más prestigiosos del mundo actual, James Suzman, publicó hace un par de años un libro que demostraba que todos estos cambios en las formas de vida no se produjeron tanto en la revolución industrial sino mucho antes, en los albores de la historia humana, concretamente con la invención de la agricultura. Hasta entonces, las comunidades se dedicaban a la caza para poder subsistir, lo que les permitía ser nómadas. Con la llegada de los cultivos, no les quedó otro remedio que asentarse y formar comunidades más herméticas, dedicando una gran parte del tiempo al día a trabajar, cuando antes la propia necesidad de alimentarse solo les implicaba unas pocas horas diarias.


El nacimiento de la escasez

Suzman llegó a estas conclusiones cuando tras pasar décadas estudiando de cerca la tribu africana de los bosquimanos, en particular a los Ju/'hoansi, quienes todavía y hasta la segunda mitad del siglo XX todavía seguían recolectando y cazando como sus antepasados hacían 200.000 años atrás. Según él, el trabajo para estas comunidades indígenas era una parte sustancial de su vida, no por la cantidad de tiempo que le dedicaban al día (apenas 15 horas semanales que invertían en cazar), sino porque era lo que les mantenía unidos y creaba un espíritu de comunidad.

Para los bosquimanos, el colectivo prevalecía frente al individuo, y eso se veía materializado en la relación que tenían con el trabajo, una actividad que estaba dirigida exclusivamente a la subsistencia del grupo y a la satisfacción de sus necesidades más inmediatas, de ahí que también no dedicaran tanto tiempo a ello porque vivían al día, saliendo a cazar solo cuando lo necesitaban. Nosotros, en cambio, estamos sumidos en lo que luego el filósofo Émile Durkheim llamó "enfermedad de la aspiración infinita", basada en la idea de que cada uno debe velar por lo suyo sin mirar al resto y tener algo a lo que aspirar de manera individual (como por ejemplo una propiedad o una carrera profesional de éxito).

Frente a la insatisfacción laboral de hoy en día y sentimientos como el burnout tan en boga en nuestra sociedad, los bosquimanos se sentían más que realizados con su trabajo debido a que contribuía de manera directa a la manutención de la tribu y por la propia naturaleza del trabajo. "La caza capturó el corazón, el alma y la mente, representaba la fusión de todo, de tu inteligencia y tus nervios", asegura Suzman en una entrevista para la revista GQ. "Es lo mismo que nosotros ahora: si practicas algún deporte, haces algún tipo de trabajo o vas de excursión sientes esa satisfacción y es mucho más fácil relajarse y descansar". Pero todo cambió cuando el ser humano empezó a asentarse y recolectar.


"Con la agricultura, la jornada laboral se extendió de forma masiva porque la gente era rehén de toda una serie de nuevos riesgos"


"Lo que pasó con la transición de la caza a la agricultura fue que de repente la jornada laboral se extendió de forma masiva porque la gente era rehén de toda una serie de nuevos riesgos", prosigue el antropólogo. "De repente, la escasez se convirtió en algo real y el trabajo en algo virtuoso que lo abarcaba todo. Se extendió la idea de que la pereza era mala y el trabajo era bueno. Parte de la razón por la que los cazadores-recolectores estaban satisfechos era porque tenían un sistema muy bien adaptado para aprovisionarse. Siempre estaban seguros de que podían satisfacer sus necesidades empleando unas pocas horas de esfuerzo".

Sin embargo, cuando la agricultura se consolidó, "la gente se volvió dependiente de un par de cultivos de alta producción", prosigue Suzman. "El trabajo de un agricultor se basa en procurar las condiciones ambientales ideales para cualquier cultivo. Si no llueve lo suficiente, habrá que regar. Se produce un ciclo constante que trata de controlar el paisaje y esforzarse en adecuarlo, lo que exigía una enorme cantidad de trabajo bajo la amenaza de sufrir una hambruna catastrófica si no se hacía". Entonces, los seres humanos se volvieron más avaros, sobre todo después de haber tenido que lidiar con la escasez de alimento. Así nacieron los excedentes de mercancías, para paliar la sensación de que nunca hay una producción suficiente. "Nunca había demasiado en la reserva, lo que respalda en muchos sentidos nuestra forma de pensar en el dinero: mucha gente está dispuesta a acuñar más del que podría gastar en toda su vida. Todo porque tenemos una relación psicótica con la escasez".


Una radical concepción del tiempo

Los bosquimanos no tenían que vérselas con las condiciones climatológicas porque conocían a la perfección el territorio y las costumbres de la fauna que cohabitaba con ellos. En una zona tan árida y seca como el desierto del Kalahari africano, los ñus y demás animales salvajes acudían siempre a hidratarse a los puntos donde había agua, lo que hacía sumamente fácil su caza. "Aunque fuera la peor época del año, siempre confiaban en que podían satisfacer sus necesidades energéticas diarias a cambio de unas pocas horas de esfuerzo", sostiene el antropólogo.


"Para los Ju/'hoansi, el tiempo era algo en lo que existían, no algo que atravesaban o que pasara por ellos. Había una extraordinaria desvinculación con él"


Por tanto, siguiendo las tesis de Suzman, quien no ha parado de estudiar estas cuestiones sobre el terreno, la productividad moderna a la que estamos sometidos tiene relación directa con ese miedo ancestral a la escasez, al igual que también supone un verdadero de cabeza pensar en la posibilidad de que te puedan echar de tu empleo a pesar de que cuentes con unos modestos ahorros en tu cuenta bancaria que te puedan sacar del apuro si lo necesitas. El sistema socioeconómico en el que vivimos instaura en nosotros la idea de que hay que seguir en la rueda por miedo a que en un futuro no muy lejano nos falten los medios para sobrevivir. Y, mientras tanto, aprieta las tuercas, ya que cada vez tenemos que ser más productivos.

Esto impacta, a su vez, en la concepción que tenemos del tiempo y nuestra manera de gestionarlo. Como ya hablábamos en otro artículo, los bosquimanos dedicaban muy pocas horas a la semana a la caza, lo que les hacía vivir en el presente. Su existencia estaba enmarcada en un eterno presente, como asegura el antropólogo, ya que no les importaba el pasado y mucho menos el futuro. De hecho, cuando les preguntaba por su historia, estos admitían que no tenían ninguna. "Estaba el ayer, el anteayer, el hace mucho tiempo y luego ya estaban los primeros tiempos, que era una especie de espacio mitológico donde los animales eran personas y las personas animales", explica Suzman. "Tan pronto como surgen las culturas que veneran la propiedad y su acumulación, los linajes se vuelven importantes, y con ellos la historia. Hablamos del pasado para justificarnos en el presente. Para los Ju/'hoansi, el tiempo era en cuatro dimensiones, algo en lo que existían, no algo que atravesaban o que pasara por ellos. Había una extraordinaria desvinculación con el tiempo".




www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2023-08-30/antropologo-james-suzman-obsesion-productividad_3724961/

Los jabalíes de Alemania son radiactivos y no es Chernóbil: la culpa es de las armas nucleares



Imagen de un ejemplar de jabalí abatido por cazadores. 
(iStock)



Los jabalíes de Alemania tienen elevados niveles de radiactividad que hasta ahora se habían atribuido al accidente de Chernóbil, pero una investigación ofrece una nueva hipótesis




Los jabalíes que deambulan por los bosques de Alemania tienen altos niveles de radiactividad. De hecho, en regiones como Sajonia existe una red de vigilancia desde 2012, y las autoridades advierten de que uno de cada tres de estos animales no es apto para el consumo humano. Las autoridades germanas indemnizan a las asociaciones de caza para evitar que la carne de jabalí, que se presupone potencialmente contaminada, sea vendida en los mercados. En otros países, como Suecia, también se detectó hace años el mismo fenómeno. Hasta ahora, no había ninguna duda sobre la fuente del problema: el accidente nuclear de Chernóbil, ocurrido en 1986, cuando Ucrania aún formaba parte de la URSS. Sin embargo, acaba de publicarse un estudio que cuestiona ese origen.

El artículo, que aparece en la revista Environmental Science & Technology, ofrece una nueva e inquietante interpretación: según los autores, el cesio radiactivo que se detecta en los jabalíes procede, al menos en gran parte, de los ensayos nucleares que durante décadas han realizado las grandes potencias mundiales. En concreto, la contaminación habría alcanzado estos bosques centroeuropeos en forma de lluvia radiactiva y de esa forma aún persiste en el medio ambiente, y es detectable en estos animales y en su carne debido a su relación con el entorno a la hora de alimentarse.

El cesio radiactivo, que puede suponer un riesgo para la salud y el medio ambiente si se acumula en grandes cantidades, es un subproducto de las explosiones de armas nucleares, pero también de la producción de energía nuclear. Por eso, los autores admiten que la hipótesis de que Chernóbil era la única fuente de la contaminación que se detectaba en estos animales salvajes tenía toda la lógica. Sin embargo, cabía esperar que, con el paso del tiempo, los niveles fueran disminuyendo, algo que no ha sucedido. Por eso, iniciaron una nueva investigación que pretendía determinar el origen de la radiactividad. Los científicos compararon la cantidad de cesio-135 con la de cesio-137 con un sofisticado espectrómetro de masas. Estudios anteriores habían demostrado que esta proporción indica claramente las fuentes, pudiendo distinguir si procede de explosiones de armas nucleares o de reactores. En este caso, sus resultados indican que es la primera opción.

Georg Steinhauser, científico de la Universidad Técnica de Viena, y Bin Feng, de la Universidad de Hannover, lideran esta investigación, que se llevó a cabo con la colaboración de cazadores del sur de Alemania. De esta manera, observaron que el 88% de las muestras de carne recogidas excedían los límites reglamentarios alemanes para el cesio radiactivo en los alimentos. Para las muestras con niveles elevados, los investigadores calcularon las proporciones de cesio-135 y cesio-137, y descubrieron que las pruebas de armas nucleares eran responsables de entre el 10% y el 68% de la contaminación. Esto supone que, en algunos casos, solo la radiactividad atribuible a las armas nucleares excedería lo permitido.


placeholderJabalíes. (EFE)
Jabalíes. (EFE)

La conclusión de los investigadores es que los ensayos con armas nucleares de mediados del siglo XX fueron una fuente de cesio radiactivo que, al menos en suelo alemán, ha sido subestimada. No obstante, la explosión de Chernóbil también ha contribuido a la contaminación, que se deja notar especialmente en el jabalí debido a que este animal tiene como costumbre hurgar en el suelo en busca de alimentos como las trufas. Así, aunque el cesio-137 ha disminuido en la mayoría de estos animales de caza, sus niveles de radiactividad no han cambiado sustancialmente, de manera que la carne sigue superando los límites reglamentarios para el consumo. En algunos lugares, esta circunstancia contribuye a que haya menos caza, lo que a su vez contribuye a la superpoblación.


Un sustancial cambio de enfoque

Uno de los mayores expertos en la medición de la radiactividad en fauna es el español Germán Orizaola, investigador de la Universidad de Oviedo que lleva años estudiando el entorno de Chernóbil. En su opinión, este nuevo trabajo es interesante, precisamente, porque cambia el enfoque que predominaba hasta ahora y supone “no echarle la culpa de todo” a la tragedia de 1986. “Hay asumir que hay unas cantidades de material radiactivo circulando que no se deben a ese accidente, sino a las pruebas con armas nucleares”, comenta en declaraciones a El Confidencial.


placeholderPrueba nuclear de EEUU.
Prueba nuclear de EEUU.

De acuerdo con el recuento que realiza la ONU, tras las bombas que lanzó EEUU en Hiroshima y Nagasaki en 1945 para acabar con la II Guerra Mundial, en los siguientes 50 años, diferentes países llevaron a cabo más de 2.000 ensayos: los propios americanos, 1.032 pruebas entre 1945 y 1992; la URSS, 715 entre 1949 y 1990; el Reino Unido, 45 entre 1952 y 1991; Francia, 210 entre 1960 y 1996; China, 45 entre 1964 y 1996; India, una en 1974. El Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares de septiembre de 1996 frenó esta carrera, pero, aun así, India y Pakistán realizaron pruebas en 1998 y a Corea del Norte se le atribuyen varias desde 2006 hasta la actualidad.

¿Cuál es la consecuencia? En los peores casos, algunas de las detonaciones han dado lugar a lluvias radiactivas. Una de las más conocidas fue un ensayo estadounidense en el atolón Bikini, en el Pacífico, en 1954, porque se detectaron precipitaciones contaminadas por gran parte del mundo, incluida Europa. Según una investigación de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de EEUU, en la actualidad todavía se detectan ese tipo de precipitaciones en pequeñas cantidades en todo el mundo.

Todos estos ensayos “liberaron sustancias radiactivas al ambiente y que constituyen lo que se llama global fallout”, explica Orizaola; es decir, “cantidades muy muy pequeñas que se depositaron en el suelo y se pueden mover debido a corrientes de aire, calimas u otras circunstancias”. De hecho, este investigador se ha propuesto medir la radiactividad que llega a la península ibérica procedente del polvo del Sáhara, en particular cuando se producen episodios de calima importantes, como ocurrió el año pasado. En realidad, esas partículas no son especialmente radiactivas, sino que cualquier suelo del mundo y cualquier entorno tiene radiactividad natural. En principio, las deposiciones extremadamente pequeñas de los restos de lejanos ensayos nucleares tampoco son un problema grave en circunstancias normales. Lo que ocurre en el caso de los jabalíes es que “acumulan más de estas sustancias por el tipo de dieta”, recuerda.


    Por 

www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2023-08-30/jabalies-alemania-radiactivos-armas-nucleares_3726198/

miércoles, 30 de agosto de 2023

Tener el hueso de un mango como mascota, la última moda de los jóvenes en China



Los jóvenes chinos han comenzado a adoptar las semillas del mango como mascota 
 Getty Images

Quienes lo hacen aseguran que tiene efectos terapéuticos y trae la misma felicidad que cuidar de un animal


Se dice que muchos millennials y la generación Z no tienen ni tendrán hijos, sino perros o gatos, por distintas razones: porque la precariedad no les permite darle a su descendencia la vida que les gustaría y porque son conscientes del impacto ecológico que tiene traer una persona al mundo. Adoptar una mascota resulta una opción que convence a muchos para satisfacer las ganas de compañía y de cuidados, pero quien ha tenido un amigo de cuatro patas sabe que necesitan un espacio adecuado, que se les debe dedicar tiempo y atención y que el gasto económico que generan es considerable. Quizás es por eso que en China, hay personas que están cultivando una relación de amistad con un hueso de mango.

Lo contaba el medio Jiupai News a raíz de que distintos usuarios de la red social china Xiaohongshu publicaran vídeos de sus nuevas mascotas. En ellos, enseñan cómo han cuidado del hueso de mango hasta conseguir esa textura peluda que peinan y acarician en los vídeos tal y como si fuera un pequeño mamífero.

Primeramente, y como es obvio –aunque paradójico, tratándose de una futura mascota–, han comprado un mango y, muy posiblemente, lo han comido. En segundo lugar, han lavado a conciencia el hueso del mango para eliminar la pulpa y han peinado esas fibras que más tarde, por analogía, los tutores de la mascota considerarán como pelos. Por último, han secado el hueso de mango al sol o con un secador de pelo para prevenir que la humedad favorezca la aparición de moho.

Desde mayo, Liu Xiaomeng, una estudiante de 19 años de Tianjin, ha compartido su experiencia cuidando de los dos huesos de mango en Xiaohongshu, donde cuenta que los cuidados que le dedica le reportan el mismo placer que atender a un perro o un gato, y que además le sirve como terapia. Incluso les ha puesto un nombre con el que les ha atribuido género: Da Mao y Er Mao, es decir, ‘Peluda 1’ y ‘Peluda 2’.

Como en un formato de diario, Liu ha ido documentando los cambios de aspecto de Da Mao y Er Mao, cómo su pelo se ha vuelto más suave y cómo el color ha mutado de amarillento a blanco. Les aplica un gel de aloe vera y le pone un clip con bisutería a sus “dos hijas”, que describe como “un sustituto barato de hamsters” y que considera como “mascotas ideales”. Para los futuros tutores, Liu explica que hay que comprar la variedad correcta de mango, pero no precisa cual. Lo cierto es que la mayoría de mangos tienen fibras duras junto al hueso o semilla, aunque la variedad ‘mango de hilacha’ es una de las que más fibras posee.

Las reacciones ante esta tendencia no se han hecho esperar. Algunos usuarios la han criticado aunque sea una práctica totalmente inofensiva y no diste tanto de jugar a un videojuego. La narrativa sigue siendo la misma: invertir una cantidad de tiempo o una serie de acciones para mantener y mejorar el estado de algo inanimado. Los efectos terapéuticos de tal cuidado pueden ser los mismos que los de cocinar, leer o ir en bicicleta, o de cualquier otra actividad que sea placentera para la persona que la lleva a cabo.

Usar alimentos como mascota no es una práctica tan extraña como parece

Usar alimentos como mascota no es una práctica tan extraña como parece 

 Rosa Molinero

El cuidado de un mango puede parecernos extraño pero desde siempre hemos dado otros usos a los alimentos o sus descartes. Por ejemplo, manzanas y membrillos han servido tradicionalmente para perfumar la ropa de los armarios, los ramos de laurel –a veces bendecidos en domingo de ramos– se han colocado en los dinteles de las puertas, tanto de domicilios como de establos, por su efecto insecticida y para ahuyentar la mala suerte. Pero quizás el caso que más se asemeja a tener un mango de mascota es el de aquella patata que de pequeños tallábamos y les insertábamos mondadientes para darle forma de cerdito, y que cuidábamos con toda la ilusión, incluso poniéndole de comer, hasta que la oxidación terminaba por volverla maloliente.


 

China hace sonar cada vez más alarmas: su debilitamiento económico se extiende por todo el mundo

 


  • China debía impulsar un tercio del crecimiento económico mundial en 2023
  • Los preocupantes titulares que da su economía se empiezan a notar fuera
  • La deflación puede ayudar a otros países, pero su debilidad pesará más



La economía china debía impulsar un tercio del crecimiento económico mundial este año, por lo que su drástica desaceleración de los últimos meses está haciendo sonar cada vez más las alarmas en todo el mundo. Los responsables políticos se preparan para un golpe a sus economías a medida que las importaciones chinas de todo tipo de productos, desde materiales de construcción hasta productos electrónicos, se desploman. El presidente de EEUU, Joe Biden, calificó hace no mucho los problemas económicos de China como una "bomba de relojería".

Los datos respaldan las sensaciones. Los inversores mundiales ya han retirado más de 10.000 millones de dólares de los mercados bursátiles chinos, la mayoría de ellos en valores de primera línea. Goldman Sachs y Morgan Stanley han recortado sus objetivos para la renta variable china, y el primero también ha advertido de los riesgos de contagio al resto de la región. Medidas en tromba como las anunciadas este fin de semana para favorecer a los mercados bursátiles del país se antojan insuficientes o llegan tarde.

Las economías asiáticas, junto con los países africanos, son las que más han visto afectado su comercio hasta la fecha. Japón registró en julio su primera caída de las exportaciones en más de dos años, después de que China recortara sus compras de automóviles y chips. Los bancos centrales de Corea del Sur y Tailandia citaron la semana pasada la débil recuperación de China para rebajar sus previsiones de crecimiento. Europa, más abierta a China que un EEUU en regresión en los intercambios con China, también puede verse afectada.

No todo es pesimismo. La ralentización de China arrastrará a la baja los precios mundiales del petróleo, y la deflación en el país significa que los precios de las mercancías que se envían a todo el mundo están bajando. Esto beneficia a países como EEUU y el Reino Unido, que siguen luchando contra una inflación elevada. Algunos mercados emergentes como la India también ven oportunidades, con la esperanza de atraer la inversión extranjera que puede estar abandonando las costas de China.

Pero como segunda economía mundial, una desaceleración prolongada en China perjudicará al resto del mundo, en lugar de ayudarle. Un análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI) muestra lo mucho que está en juego: cuando la tasa de crecimiento de China aumenta un punto porcentual, la expansión mundial se ve impulsada en aproximadamente 0,3 puntos porcentuales.

La deflación de China "no es tan mala" para la economía mundial, ha explicado Peter Berezin, estratega jefe mundial de BCA Research, en una entrevista en Bloomberg TV. "Pero, si el resto del mundo, EEUU y Europa, entran en recesión, si China sigue débil, entonces eso sería un problema, no solo para China, sino para toda la economía mundial".

Muchos países, sobre todo asiáticos, tienen en China su principal mercado de exportación, desde componentes electrónicos y alimentos hasta metales y energía. El valor de las importaciones chinas ha caído durante nueve de los últimos 10 meses, a medida que la demanda retrocede desde los máximos históricos alcanzados durante la pandemia. En julio, el valor de los envíos procedentes de África, Asia y Norteamérica fue inferior al de hace un año.

África y Asia han sido los más afectados, con un descenso del valor de las importaciones de más del 14% en los siete primeros meses del año. Esto se debe en parte a la caída de la demanda de piezas electrónicas de Corea del Sur y Taiwán, mientras que la caída de los precios de materias primas como los combustibles fósiles también está afectando al valor de las mercancías enviadas a China. Hasta ahora, el volumen real de materias primas como el hierro o el cobre enviadas a China se ha mantenido. Pero si la desaceleración continúa, los envíos podrían verse afectados, lo que repercutiría en las empresas mineras de Australia, Sudamérica y otras partes del mundo.

Los precios de producción en China se han contraído en los últimos 10 meses, lo que significa que el coste de las mercancías que se envían desde el país está bajando. Es una buena noticia para la gente de todo el mundo que sigue luchando contra la alta inflación. El precio de los productos chinos en los muelles estadounidenses ha caído todos los meses de este año y es probable que siga así hasta que los precios de fábrica en China vuelvan a terreno positivo. Los economistas de Wells Fargo estiman que un aterrizaje forzoso en China -que definen como una divergencia del 12,5% respecto a su tendencia de crecimiento- recortaría la previsión de referencia para la inflación al consumo en EEUU en 2025 en 0,7 puntos porcentuales, hasta el 1,4%.

El problema es claramente interno y se refleja en el comportamiento de los consumidores chinos. Es cierto gastan más en servicios, como viajes y turismo, que en bienes, pero aún no se aventuran a viajar al extranjero en grandes cantidades. Hasta hace poco, el gobierno había prohibido los viajes en grupo a muchos países y siguen faltando vuelos, lo que significa que es mucho más caro viajar que antes de la pandemia.

La pandemia y la debilidad de la economía han frenado los ingresos en China, mientras que el desplome del mercado inmobiliario durante años hace que los propietarios se sientan menos ricos que antes. Esto sugiere que puede pasar mucho tiempo antes de que los viajes al extranjero recuperen los niveles anteriores a la pandemia, lo que afectará a los países del sudeste asiático dependientes del turismo, como Tailandia.

Los nubarrones también han llegado a las divisas. Los problemas económicos de China han hecho caer la moneda más de un 5% frente al dólar este año, y el yuan ha estado a punto de superar la marca de 7,3 este mes. El banco central ha intensificado su defensa del yuan a través de diversas medidas, entre ellas la fijación diaria de la divisa.

La depreciación del yuan en el extranjero está teniendo un mayor impacto en sus pares de Asia, América Latina y el bloque de Europa Central y Oriental, según muestran los datos de Bloomberg, y la correlación de la divisa china con algunas otras está aumentando. Según Barclays, el débil contagio del sentimiento puede pesar sobre divisas como el dólar de Singapur, el baht tailandés y el peso mexicano a medida que aumentan las correlaciones.

"Con la debilidad de la economía china, es muy difícil ser optimista sobre las economías y divisas asiáticas, y nos preocupan más las divisas expuestas a los metales", analiza Magdalena Polan, responsable de investigación macroeconómica de mercados emergentes de PGIM. La debilidad del sector de la construcción podría afectar a las divisas de las economías impulsadas por las materias primas, como el peso chileno y el rand sudafricano. El dólar australiano, que a menudo se negocia como sustituto de China, ha perdido más de un 3% este trimestre, el peor comportamiento de la cesta del G-10.

"El daño económico para el resto del mundo propiciado por la debilidad china se distribuye de forma desigual. Como economía grande y en gran medida autosuficiente, EEUU sufrirá mucho menos como consecuencia de la debilidad económica china que las economías mucho más abiertas de Europa. Hay otro fenómeno que significa que el dólar será el ganador de la debilidad china", adelanta Ulrich Leuchtmann, estratega de Commerzbank

"Solo hay una economía con un gran déficit por cuenta corriente (es decir, con entrada de capital) y solo una con un gran superávit por cuenta corriente (es decir, con exportación de capital). Lo habrán adivinado: EEUU importa capital, China exporta capital", continúa el experto.

"Eso significa: si más capital quiere salir de China porque los sueños de crecimiento han terminado allí, el capital no se distribuye por igual por el resto del mundo, sino que fluye principalmente hacia EEUU, eso significa que fortalece el dólar no solo frente al yuan, sino también frente a las demás monedas del mundo", completa.

Las multinacionales ya lo sufren

Por otro lado, los recortes de los tipos de interés aplicados por China este año han reducido el atractivo de sus bonos para los inversores extranjeros, que han reducido su exposición al mercado y buscan alternativas en el resto de la región. Las tenencias en el extranjero de pagarés soberanos chinos se encuentran en la cuota más baja del mercado total desde 2019, según cálculos de Bloomberg. Los fondos globales se habían vuelto más alcistas en los bonos en moneda local de Corea del Sur e Indonesia, ya que los bancos centrales de esos países se acercan al final de sus ciclos de subidas de tipos de interés.

En el ámbito corporativo, empresas desde Nike hasta Caterpillar han reportado un golpe a sus ganancias por la desaceleración de China. El índice MSCI que sigue a las empresas mundiales con mayor exposición a China ha retrocedido un 9,3% este mes, casi el doble de la caída en el indicador más amplio de las acciones mundiales.

Un indicador de bienes de lujo europeos y otro de viajes y ocio tailandeses también siguen las pérdidas del índice de referencia de la renta variable china. Estos sectores son "fieles reflejos de cómo los inversores mundiales pueden tomar una exposición indirecta a China y las perspectivas a medida que la economía china sigue pesando", explica Redmond Wong, estratega de mercado de Saxo Capital Markets en Hong Kong. Las empresas de artículos de lujo, como LVMH, fabricante de bolsos Louis Vuitton, Kering, propietaria de Gucci, y Hermes International, son especialmente vulnerables a cualquier caída de la demanda china.

"Aunque China pueda evitar una crisis financiera, el crecimiento económico será lento. Y haya o no crisis, la principal consecuencia sería una inversión débil. La inversión inmobiliaria seguirá contrayéndose. La inversión en infraestructura se verá limitada por las tensiones fiscales a nivel local. El sector privado seguirá sin mostrar entusiasmo por invertir. El lado positivo es que la inversión realizada por las industrias estratégicas innovadoras apoyadas por el gobierno probablemente se mantendrá (por ejemplo, vehículos de nueva energía, energía verde, manufactura avanzada, semiconductores, inteligencia artificial, productos farmacéuticos)", sintetiza Tommy Wu, analista también de Commerzbank.