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sábado, 19 de septiembre de 2026

El boom del "only adults": así ha descubierto la hostelería un nuevo filón de negocio


Vistas del hotel 'only adults' Secrets Moxché Playa del Carmen. (F.M.)



La proliferación de espacios exclusivos para mayores de edad refleja un cambio en la demanda turística y abre un debate sobre la convivencia: ¿ha cambiado nuestra tolerancia a la infancia?



Paredes beige. Jarrones de diseño. Piscinas alargadas con una barra de cócteles cerca. Una luz tenue. Tapices blancos. No hay animación, ni bufés masificados. Cada vez son más los hoteles, spas, complejos turísticos y hasta restaurantes que han hecho del silencio y la calma su principal reclamo. Todo acuñado bajo el concepto: "only-adults" —o "solo adultos"—.

Este término engloba a todos aquellos servicios que limitan su acceso a menores de edad. Generalmente entienden por adulto a una persona mayor de 16 o 18 años, dependiendo de la política del local o alojamiento. Este modelo se caracteriza por diseñar una experiencia orientada a la tranquilidad, el bienestar y la oferta de actividades específicamente diseñadas para un perfil de cliente adulto.

Lo que empezó como un nicho ligado al turismo de lujo de los complejos caribeños en los años setenta, ahora se ha extendido a otros segmentos del mercado. Según Hosteltur, después del COVID-19, las reservas para parejas se incrementaron un 14%, pasando de un 51% en 2020 a un 65% en 2021.





Una tendencia que confirma la Federación Italiana de Asociaciones Empresariales de Viajes y Turismo (FIAVET), quien apunta que este tipo de alojamientos, en el caso de Italia, se concentran en la región montañosa de Trentino. En los últimos años, se han registrado cerca de 200 establecimientos de esta naturaleza en el país. Pero no es un fenómeno exclusivo del sur. En países del norte como Lituania, la Asociación de Hoteles y Restaurantes ha detectado cómo el perfil de turista ahora sí busca más ambientes de tranquilidad que pasan mayoritariamente por la elección de estos servicios.


"No lo monto para excluir"

Para el sector, la proliferación de alojamientos solo para adultos responde a una estrategia de especialización más que a una voluntad de vetar a las familias. La diversificación de la oferta turística permite a cada establecimiento dirigirse a un perfil concreto de cliente en función de sus instalaciones y del tipo de experiencia que quiere ofrecer.

"Ni siquiera nos planteamos incluirlo como una etiqueta. Simplemente el espacio que teníamos nos dio la pista de que la capacidad iba a ser limitada y que la infraestructura no estaba hecha para niños", explica Eva, que junto a su marido, Pepe, gestiona la Posada del Limonero, en la provincia de Sevilla.

Su alojamiento cuenta con pocas habitaciones y una piscina de menos de tres metros de ancho. "No lo monto para excluir. Creo que tampoco es un espacio donde ellos puedan disfrutar tanto como si van a otros hoteles más enfocados en su perfil", argumenta.

Si bien existen plataformas específicas "Only adults", la mayoría simplemente acaban pasando por un filtro genérico en la búsqueda. "En el momento en el que un huesped filtra por habitación para tres personas o con una cama supletoria no aparecemos como disponible", ilustra Eva, explicando que no siempre hay que etiquetarse como "solo para adultos".

Otros negocios del sector, sin embargo, sí hacen de la exclusividad para adultos uno de sus principales argumentos de venta. Especialmente aquellos portales donde se ofertan viajes en pareja. Plataformas como "Adults Only Holidays" o "No me molesten" solo ofrecen alojamientos con dicha restricción.

Por su parte, otras grandes cadenas como Meliá o H10 hoteles cuentan con un apartado específico donde encontrar dentro de su oferta aquellas que promocionan el silencio, la tranquilidad o la ausencia de menores como un valor añadido de la experiencia.

El perfil de cliente que busca estos hoteles suele tener más de 35 años, sin niños o con hijos ya mayores. Se trata de turistas que priorizan el descanso, experiencias gastronómicas refinadas, spas o actividades exclusivas. La tranquilidad forma parte de la oferta. Los hoteles la incluyen como un servicio adicional y la presentan como un elemento de lujo por el que los clientes están dispuestos a pagar.

Según el último Barómetro Hotelero elaborado por STR y Cushman & Wakefield, el precio medio en 2025 de una noche de hotel ascendía a 166,1€. Ahora bien, al buscar entre las plataformas de "only adults", la mayoría de la oferta supera dicha cifra.


La polémica de vender tranquilidad

Eso sí, esta tranquilidad no está exenta de controversia. Pese a ser una opción cada vez más elegida, en la práctica, esa promesa de descanso pasa por limitar la presencia de menores y responde a una demanda condicionada por diversos factores sociales.

"Son factores asociados al descenso de la natalidad y el auge del individualismo", confirma Maribel Illescas, socióloga de GSIA, trabajadora social, directora del CAI 1 del Ayuntamiento de Madrid y miembro de la Comisión de Infancia del Colegio Oficial de Trabajo Social de Madrid (COTSM). Explica que todos estos movimientos forman parte de una idea colectiva que pasa por una menor tolerancia hacia la presencia de niños en determinados espacios públicos.

Dicha mirada hace que algunos establecimientos se diseñen desde el principio pensando en un público adulto. Mientras unos hoteles apuestan por servicios de animación infantil o piscinas adaptadas para niños, otros priorizan la tranquilidad, el descanso o unas instalaciones que no están concebidas para familias.

La experta asume que "se debe a las leyes del mercado", pero recalca la importancia de seguir manteniendo un espacio abierto. "No es tanto por el rechazo al niño per se, sino por la asunción de una mala educación que lleve a un mal comportamiento", explica.

Apunta que de la misma forma que se ha perdido el compartir espacios con niños, con las nuevas formas de crianza, también el educar desde la interacción. "Antes educar era algo que se hacía en sociedad", insiste.

Aunque resulte comprensible que determinadas conductas propias de la infancia puedan incomodar a algunos adultos y que estos espacios ofrezcan la tranquilidad que muchos buscan, hacer de la exclusión la solución por defecto no contribuye a integrar a niños y adultos ni facilita el aprendizaje de normas de convivencia.

Con este dilema las críticas son más que frecuentes. En otros países europeos la discusión también reaparece periódicamente. En 2025, un hostelero de Viena provocó una fuerte polémica al declarar al diario austríaco Der Standard: "Prefiero tener un cliente con un perro que uno con un niño". Años antes, en 2019, un restaurante de Poznań (Polonia) anunció en Facebook que no admitiría a menores de seis años, una decisión que dividió a la opinión pública entre quienes la defendían y quienes la consideraban discriminatoria.

En Francia, los espacios exclusivos para adultos siguen siendo una oferta minoritaria, pero el debate sobre la exclusión de menores ha escalado hasta la esfera política. En 2025 representaban alrededor del 3% del mercado turístico, según la patronal Entreprises du Voyage, y ese mismo año el Gobierno puso en marcha el sello Le Choix des Familles para distinguir a los establecimientos que apuestan por acoger a familias.

La controversia también ha llegado al ámbito institucional. En 2026, el Comité Nacional Consultivo de Derechos Humanos (CNCDH) alertó de que la proliferación de espacios que excluyen a los menores puede tener consecuencias sobre sus derechos fundamentales. Aunque la legislación francesa prohíbe la discriminación por edad y situación familiar.


¿Hay respaldo legal?

En España no existe una norma que permita a los establecimientos abiertos al público excluir de forma generalizada a los menores de edad. El marco legal viene determinado por el artículo 14 de la Constitución, que prohíbe la discriminación, y por la normativa autonómica que regula el derecho de admisión, la cual establece que las condiciones de acceso deben ser "objetivas, públicas y no discriminatorias".

Esto no impide que determinados establecimientos puedan fijar limitaciones cuando exista una justificación vinculada a la naturaleza del servicio o a razones de seguridad. Es el caso, por ejemplo, de locales de ocio nocturno, establecimientos donde se sirve alcohol o determinados espacios de bienestar, como algunas saunas o spas, cuyo acceso a menores está restringido por la legislación específica.

"Se trata de un ciudadano con derecho a habitar el espacio público", afirma Illescas. En este sentido, argumenta que la proliferación de espacios only adults no solo supone una restricción para la infancia, sino que también tiene un impacto directo sobre las madres, quienes a menudo ven limitada su participación en determinados espacios de ocio y socialización por acudir con sus hijos.

Por su parte, el sector rechaza que se trate de una práctica discriminatoria. Alegan que la normativa permite este modelo de negocio y que responde a una estrategia comercial basada en la segmentación del mercado. "Estoy creando una experiencia en función de un target para acondicionar ese espacio a un perfil concreto de clientes", sentencia Eva.



Por
18/07/2026 - 05:00
https://www.elconfidencial.com/espana/2026-07-18/hoteles-solo-adultos-tranquilidad-exclusividad-1hms_4390398/

martes, 25 de agosto de 2026

Chinamaxxing: soft power y cultura de usar y tirar



Prendas de la marca de moda rápida Shein colgadas en sus oficinas de São Paulo, Brasil. 
(Reuters/Jorge Silva)


Las tendencias en redes en torno a la cultura china pueden ser un arma de doble filo, tanto para Occidente como para Pekín



Ahora que termina la ola de calor, pero continúa la canícula, un paseo bajo el aire acondicionado del centro comercial —el único refugio climático que parecen conocer muchas ciudades españolas— basta para percibir a pie de calle lo que lleva un tiempo cociéndose en redes. Cuellos, puños, mangas y botonaduras traen esta temporada, tanto en ropa formal como deportiva, un evidente aire asiático.

Una vez más, el fast fashion se ha puesto manos a la obra y, en pocas semanas, las perchas de las rebajas de verano se han llenado de prendas de inspiración china, imitando la famosa chaqueta unisex Tang que Adidas lanzó este año —siguiendo con la colección del Año Nuevo Chino que realiza desde 2018—. Lo que parecía un guiño comercial al enorme mercado chino, nacional e internacional, es en realidad un termómetro que mide una fiebre occidental: el chinamaxxing.

Chinamaxxing es una tendencia en redes que pretende, en población occidental, "maximizar" los aspectos más "chinos" de su vida cotidiana, a través de rutinas, alimentación, medicina alternativa, prácticas deportivas y espirituales, así como, por supuesto, asimilación estética. En esta línea, las redes se han llenado de jóvenes que, parafraseando la famosa cita de El club de la lucha, están "en un momento muy chino de su vida". Es precisamente la asimilación estética la vertiente más explícita por sí misma de esta tendencia, pero también está implícita en el resto, por el carácter escénico que imprimen las redes.

Paradójicamente, este aspecto cosmético tiene más enjundia que cualquier otro. De un significativo tiempo a esta parte, China está demostrando un inmenso interés —y una aún mayor capacidad— en ejercer el soft power más allá de las lindes de Asia. El soft power es un método de influencia internacional mediante la atracción y no la represión, en contraposición al hard power, militarista y económicamente violento. La hegemonía se alcanza a través de una combinación variable de ambos métodos. Este sistema de relaciones internacionales, que con tanta eficiencia aplicó Estados Unidos durante el siglo XX, fue puesto en marcha por China en Asia y África primero y ahora se extiende por el resto del mundo, especialmente en el corazón de la juventud del país con el que compite.

Esta deriva confirma la estrategia que, bajo el amparo (por llamarlo de alguna forma) de Estados Unidos, originalmente siguieron Corea del Sur y Japón, cuya popularidad en Occidente no era la mejor tras la Segunda Guerra Mundial. Curiosamente, ambos países comenzaron su viaje hacia la exportación cultural desde puntos de partida opuestos: Japón como método de continuidad imperialista en Asia tras el proceso de desarme y Corea del Sur como defensa cultural ante el colonialismo japonés. En ambos casos, tanto el Cool Japan como la Korean Wave (nombres oficiales de estas campañas) son resultado de la planificación estatal y han reportado industria, turismo e influencia internacional a ambos países.

China no podía, como lo ha hecho en otros ámbitos, quedarse atrás ni dejar de tomar los elementos más exitosos de otras experiencias para adaptarlos a su realidad económica y cultural. Lo que Reino Unido hizo con el pop, Estados Unidos con Hollywood, Japón con el manga y el anime y Corea del Sur con el K-pop y el K-drama, China lo está llevando a cabo por otras vías, en concreto mediante la tecnología —desde dispositivos hasta plataformas— y el comercio.

En este último terreno, China ha realizado exitosas campañas de blanqueamiento del fast fashion de Shein a través de colaboraciones con influencers occidentales y ampliando su oferta de tallas. Pero también a través de la cosmética, como ya hizo antes Japón y Corea del Sur, que ya consigue vender incluso en mercados cruelty-free a través de varias triquiñuelas comerciales, aunque toda la cosmética que se vende en China debe ser testada en animales por regulación estatal. Siguiendo el liderazgo de la cosmética coreana y japonesa, Sheglam, la empresa de maquillaje más importante de China, tiene ya presencia física en tiendas españolas, una pica en Flandes que aporta tanto credibilidad respecto a los estándares de calidad —algo que no estaba tan claro para los consumidores hasta hace unos pocos años— y permite también iniciar tendencias estéticas en redes, muy en consonancia con el chinamaxxing.

Como en el resto de ejemplos expuestos, China está sacando un rédito palpable de estos movimientos internacionales de poder. Desde el comienzo del segundo mandato de Donald Trump, los datos de la popularidad de Estados Unidos frente a China en la población mundial han caído en picado. Según datos de Nira Data, el año pasado la población del 79 % de los países sentía una preferencia personal y política por las posturas de Pekín frente a las de Washington. Y esto no se consigue solo con una actitud pasiva de oposición a Trump. Curiosamente, o no, buena parte de los apoyos preferentes hacia Estados Unidos provenían de países vecinos de China.

Al mismo tiempo, el carácter performático (para Occidente) de estas tendencias es un síndrome de desafección política y vacuidad cultural. Tomar elementos culturales aleatorios de oposición hegemónica —y usarlos para el rédito social en redes— no solo coquetea con el racismo y cae en apropiación cultural —a la que es especialmente vulnerable la población migrante china—, sino que se puede convertir en arma de doble filo para el aparataje del soft power asiático. La cultura, la existencia misma de una parte del mundo, no puede consumirse, no puede hacerse y deshacerse, usarse y desecharse con la misma ligereza con la que adquirimos paquetitos plasticosos que arrastran su huella de carbono desde el otro lado del mundo. Aunque quizá sí.


lunes, 24 de agosto de 2026

Cómo Miami se convirtió en el hogar de los ultrarricos en EE.UU. (y el efecto que tiene en que la vida sea más cara que en Nueva York)


Lauren Sanchez y Jeff Bezos caminan tomados de la mano en un evento deportivo en Miami en 2024.

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En marzo, el fundador de Facebook Mark Zuckerberg compró la que hasta el momento es la propiedad más cara que se haya vendido en Miami: pagó US$170 millones por una mansión aún en construcción de casi 2.800 metros cuadrados en la isla privada de Indian Creek.

Pero esta no es la propiedad más cara que se puede encontrar a la venta en esta ciudad del sur de Florida.

Actualmente, ese récord lo ostenta la casa del corredor de bonos John Daveney, en Key Biscayne, la cual está a la venta por US$237 millones. De hecho, si eres aficionado al cine, es posible que la reconozcas.

Aparece en la famosa película de 1983 Scarface (Cara cortada) -dirigida por Brian de Palma y protagonizada por Al Pacino - como la mansión del narcotraficante Frank López. Es donde vemos por primera vez a Elvira, el personaje que interpreta Michelle Pfieffer, descendiendo en un icónico ascensor de cristal.

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Una foto actual del ascensor por el que descendió Michelle Pfieffer en la película Scarface.

Aunque al 99,9% de la población mundial le resulte imposible plantearse pagar estas cifras extraordinarias por una vivienda, para el 0,1% que sí puede, Miami se ha convertido en uno de los destinos preferidos.

"Hay una gran cantidad de individuos de altos ingresos que se han mudado a Florida por los beneficios que ofrece la vida en Miami", le explica a BBC Mundo E.B. Solomont, periodista del diario The Wall Street Journal especializada en el mercado inmobiliario residencial.

"Hay una criminalidad baja, un gran clima, comunidades hermosas y no se pagan impuestos estatales", señala por su parte Mayi De la Vega, fundadora de One Sotheby's International Realty, una de las firmas de ventas de viviendas de ultralujo más reconocidas del sur de Florida.

Además de Zuckerberg, la lista de millonarios ilustres que han mudado su residencia en los últimos años a Miami incluye a Jeff Bezos, fundador de Amazon; Larry Paige y Sergei Brin, cocreadores de Google; y la hija del presidente Donald Trump, Ivanka, con su esposo Jared Kushner.

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"Una vez tienes a uno, dos o tres líderes de negocios influyentes que se mudan, habrá otros que vean los beneficios y los sigan, y de repente, ya no son pioneros", apunta Solomont. "De repente, hay toda una comunidad".

Mayi De la Vega sostiene que el mercado inmobiliario de Miami ha entrado "en una nueva era de las 'propiedades trofeo' porque los números de ventas de casas de más de US$60 millones van en aumento y el mercado solo sigue creciendo".

"Si hablamos de 2025, nuestro último año completo, tuvimos ventas por valor de más de US$517 millones, todo con propiedades de más de US$60 millones", explica.

Pero, ¿por qué Miami? ¿Por qué esta ciudad del sur de Florida que la ha convertido en un lugar tan atractivo para los más adinerados del mundo?

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Miami ha visto un crecimiento exponencial del mercado residencial en la última década.

La pandemia como punto de inflexión

Por su clima, sus playas y sus buenas comunicaciones aéreas, Miami ha sido visto históricamente como un destino atractivo para personas con grandes fortunas, particularmente aquellas de Latinoamérica.

"Pero fue durante la pandemia de covid que la gente en EE.UU. se dio cuenta que Florida estaba abierta para los negocios", explica E.B. Solomont.

Durante la pandemia, Florida generó polémica al convertirse en uno de los primeros estados en levantar las restricciones de movilidad para las personas en espacios públicos, en deshacerse del mandato que hacía obligatorio el uso de tapabocas y en reabrir las escuelas, los bares y los restaurantes.

Y aunque estas decisiones le valieron a Florida muchas críticas, también convirtieron al estado gobernado por el republicano Ron DeSantis en un destino ideal para personas de rentas altas que vivían en otros lugares con medidas de salud pública mucho más estrictas, como Nueva York, California o Illinois.

"Cuando a eso le sumas el hecho de que Florida es un paraíso fiscal [los residentes de Florida no pagan impuesto estatal a diferencia de otros estados], Miami se volvió inmensamente popular no solo por el espacio y el estilo de vida sino por ese gran incentivo tributario", explica Solomont.

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Florida abrió sus playas apenas 3 meses después de que se hubiera declarado la alerta de emergencia por la covid en 2020 en EE.UU.

Con la llegada de los primeros personajes influyentes del mundo de la tecnología y los negocios -como el cofundador de PayPal Peter Thiel o el creador del fondo de inversiones Citadel, Ken Griffin- se fue generando un "fenómeno acumulativo", como lo explica De la Vega.

"Hay una parte que tiene que ver con la moda", señala, "personas que dicen 'tal persona tiene el mismo dinero que yo y compró ahí, ¿debería yo comprar ahí también?'".

Eso hizo que se multiplicara la oferta enfocada al mercado del ultralujo en algunas zonas y que subieran los precios.

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El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, compró la que hasta el momento es la propiedad más cara que se haya vendido en Miami.

Ultramillonarios en Miami

Mayi de la Vega cree hay una regla clara en lo que se refiere a los precios del sector inmobiliario.

"Algo primordial que se aprende en el sector de los bienes raíces es el concepto de las tres 'U': ubicación, ubicación, ubicación".

Y en el condado de Miami-Dade, eso es sinónimo de vistas al mar o a la bahía.

"Por las propiedades frente al agua se piden precios superiores por ser tan escasas", dice Solomont. "Actualmente hay una situación en la que tienes más compradores que viviendas frente al agua disponibles, y hasta que eso no cambie, los precios seguirán subiendo", apunta la periodista.

Quizá no haya un sitio que refleje mejor esta realidad que la más exclusiva de las islas privadas de Miami, Indian Creek, que, según De la Vega, "sigue liderando en cuestión de precios astronómicos".

A Indian Creek se la conoce como el "búnker de los multimillonarios" y es donde tienen sus mansiones Mark Zuckerberg, Jeff Bezos e Ivanka Trump. Y a pesar de no ser mucho más grande que Central Park de Nueva York, la isla cuenta con su propio alcalde y su propia policía, y a ella se ingresa a través de un discreto puente blanco custodiado por dos casetas de vigilancia.

"Y si preguntas, ¿por qué Indian Creek?", señala De la Vega, "pues por que es una isla privada, tiene muchas comodidades, tiene lotes grandes, está rodeada de agua, lo que la hace un paraíso para los que tienen bote y, además, tiene una seguridad increíble".

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Una vista aérea de la entrada a la exclusiva isla de Indian Creek.

"Es una isla privada con campo de golf, una 'isla de millonarios' con terrenos que se venden por US$200 millones", explica.

Pero el mercado del ultralujo no se limita solo a comunidades aisladas como Indian Creek: el Wall Street Journal estima que en North Bay Road, una calle de aproximadamente 6,5 kilómetros de largo en Miami Beach y que es hogar de estrellas como Shakira y David y Victoria Beckham, hay unos US$1.700 millones en propiedades, convirtiéndola en la calle con mayor valor patrimonial de todo EE.UU.

También hay propiedades de más de US$60 millones a la venta en zonas más tradicionales de Miami, como Coconut Grove, Coral Gables o Key Biscayne.

Cambios

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Devaney dice que el de su casa es el helipuerto residencial más grande de EE.UU.

El corredor de bonos John Devaney asegura que cuando compró las propiedades que hoy componen su residencia de US$237 millones en Key Biscayne en 2003, lo hizo atraído por el inmenso helipuerto de alrededor de 1.000 metros cuadrados que se extiende sobre el agua y que en algún momento utilizó el expresidente estadounidense Richard Nixon.

"Un día con 33 años estaba volando en helicóptero y cuando yo, que crecí en Key Biscayne, vi ese helipuerto me dije: 'Me encantaría tenerlo para aterrizar mis helicópteros'".

En ese momento, en una venta que rompió todas las marcas de la época, pagó US$15 millones por el lote donde está construida la casa, y luego pagó otros US$15 millones por el lote adjunto.

Eran los precios normales de la prepandemia en Miami, explica De la Vega. "Me acuerdo que una de las propiedades que vendimos en esa época fue la de Shaquille O'Neill en Star Island [otra isla privada localizada a la entrada de Miami Beach] y fue por US$16 o US$18 millones".

Una de las explicaciones del desmesurado incremento en los precios de las propiedades del mercado del ultralujo de los últimos años es la cantidad de dinero que tienen a su disposición los más ricos.

Según datos recopilados en el llamado "Índice de Inequidad" de economistas de la Universidad de California, Berkley y la Escuela de Economía de París, la riqueza del 0,1% de la población más acaudalada se ha multiplicado casi 13 veces en los últimos 50 años. Para el estudio, se definían como parte del 0,1% aquellos con fortunas de más de US$43 millones.

Solomont dice que esta disponibilidad de dinero dispara lo que la gente paga por las cosas que compra: "Los agentes inmobiliarios dicen que el valor es lo que alguien está dispuesto a pagar por algo".

"Para ti y para mí, pagar US$1 millón por una propiedad puede ser inconcebible. Para otros, pagar US$10 millones sería una exageración. Pero cuando tienes miles de millones en tus cuentas, comprar una propiedad de US$60 millones puede no ser algo excepcional. Muchos las pagan en efectivo".

"No es que no haya una desconexión entre lo que la gente común puede pagar por una vivienda y estas mansiones multimillonarias", dice Solomont, "pero el volumen que vemos de compraventas [de más de US$60 millones] que se llevan a cabo evidencia que hay un mercado que sigue empujando los límites".

Según De la Vega, este crecimiento en las propiedades de más alto valor está también impulsando los precios de viviendas de rangos inferiores.

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La vista aérea a la propiedad de John Devaney: con el helipuerto siendo la atracción principal.

Todo esto se ha visto reflejado directamente en los precios que pagan el común de los residentes del Miami: según la Oficina de Estadísticas de EE.UU., el área de Miami-Ft. Lauderdale-Palm Beach superó a Nueva York en cuanto a costo de vida en EE.UU. de acuerdo al análisis de los datos de 2024.

La región conocida como la "Gold Coast" (Costa Dorada) es ahora aproximadamente un 5% más alto que el del área metropolitana de Nueva York y sus suburbios.

Además, los precios al consumidor en el sur de Florida han aumentado un 36% desde 2019, según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU.

Según informó el canal Fox Business, los precios de la vivienda en el sur de Florida se han disparado un 79% desde la pandemia, mientras que la prima anual promedio del seguro de hogar es la más alta del país.

Por eso no sorprende que, tras el enorme influjo de nuevos residentes que hubo a raíz de la pandemia, en los últimos años Miami esté perdiendo población.

A pesar de que el mercado del ultralujo en Miami parece no tener techo, su crecimiento genera dudas entre los analistas. "En cierto punto, la gente querrá saber si hay una burbuja. ¿Es realista pagar US$75 millones por una casa en el agua?", se pregunta Solomont.


  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 9 min
  • https://www.bbc.com/mundo/articles/cwylrx2rw8no

jueves, 6 de agosto de 2026

Cada vez más jóvenes tienen una "cuenta falsa" en Instagram y los culpables son sus padres

 

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  • Mientras su cuenta principal es un escaparate perfecto, la secundaria es un refugio para ser ellos mismos


Hoy en día, no estar en redes sociales es casi como el equivalente a no existir y no enterarse de lo que está pasando. Y es que estas plataformas han dejado de ser un lugar para solo personas jóvenes, sino que en la actualidad mayores y más pequeños, padres e hijos, comparten este escenario online.

Esta realidad, sumada al hecho de que la identidad online se ha convertido (para muchos) en un reflejo muy importante de quien soy, ha llevado a que la naturalidad en este tipo de plataformas haya ido desapareciendo a cambio de perfiles más cuidados, trabajados y "perfectos".

Pero al mismo tiempo, esta necesidad de tener perfiles impolutos, y en el caso de los más jóvenes de no querer mostrar su vida a los padres y mayores que les agregan a sus redes sociales, ha creado una nueva tendencia entre las nuevas generaciones de abrirse una cuenta secundaria.

La agencia especializada en redes sociales, Smartband, ha denominado esta tendencia como "Finsta" a partir del término Fake Instagram (Instagram falso), que definen como "una cuenta de Instagram secundaria, utilizada por individuos para compartir contenido más personal o informal con un círculo cercano de amigos, en contraste con su cuenta principal de Instagram , que suele ser más pulida y pública".

En un mundo donde lo más importante son los likes y comentarios, estas cuentas secundarias buscan justo lo contrario, mostrar momentos cotidianos, graciosos y privados para un grupo reducido de personas. Esta cuenta secundaria, permite a los jóvenes a mostrarse tal y como son, evitando "arruinar" su imagen online y esquivando compartir contenido que no quieren que sus mayores vean.

Podríamos definirlo como que su cuenta principal es la profesional, y esta secundaria es la que rompe que la presión social de la redes hoy en día, además de una forma de "esconderse" de sus padres y vivir su adolescencia "con más libertad".

Este es un cambio social que se ha ido produciendo a lo largo de los años, pero que curiosamente en parte es una vuelta al pasado y al inicio de las redes sociales. Tan solo hay que mirar las primeras fotos o recordar los contenidos que se subían en los primeros años de Facebook, Tuenti o incluso Instagram, a los que se ven hoy en día.

Además del querer mostrar la veracidad del día a día, estos "Finstas" devuelven a los jóvenes la necesidad de privacidad, donde solo compartes tu vida con un grupo reducido de personas a las que de verdad quieres mostrárselo. A diferencia de los cientos o inclusos miles de seguidores que hoy en día tiene la gente, que la mayoría son simples conocidos con los que no tienes relación, pero saben de ellos gracias a sus plataformas.


https://www.eleconomista.es/tecnologia/noticias/13997790/07/26/cada-vez-mas-jovenes-tienen-una-cuenta-falsa-en-instagram-y-los-culpables-son-sus-padres.html