
- La clave de su éxito: un sistema de anuncios basado en frases clave y no en las pujas
- El éxito de OpenAI divide al sector: Google y Microsoft lo adaptan, pero otros lo rechazan por la confianza
- La gran duda del sector: ¿puede la publicidad convivir con los chatbots sin destruir la confianza del usuario?
ChatGPT ha logrado un nuevo récord en su facturación gracias al sistema de anuncios interno del agente de IA. De acuerdo con las informaciones reveladas por OpenAI el pasado 31 de agosto, el chatbot habría llegado a una tasa anualizada de ingresos de 1000 millones de dólares gracias a su sistema de publicidad interna, que apenas lleva 200 días activo.
Pese a que esto no significa que la compañía haya ganado 1000 millones, ya que hasta el momento factura en torno a los 83 millones de dólares mensuales, la proyección a un año, esa tasa anualizada, refleja lo que parece ser un éxito absoluto de la iniciativa y, de la misma manera, una posible nueva estrategia para muchas de las compañías enfocadas en el desarrollo de la inteligencia artificial.
¿Cómo funciona?
El test público de anuncios de este chatbot comenzó el pasado febrero como una de las principales estrategias de la compañía para optimizar su plataforma y generar ingresos constantes. En un inicio, esta iniciativa se encontraba limitada al territorio norteamericano y a aquellos usuarios gratuitos y con la suscripción GO, mientras que aquellos suscritos a planes más avanzados no tenían que ver estos anuncios. En cualquier caso, debido a que el sistema logró aguantar, ha ido expandiéndose a lo largo del año a otros países, alcanzando Canadá, Reino Unido, el mercado europeo y, recientemente, la India.
Ahora bien, cabe preguntarse cómo funciona este sistema y cómo ha logrado convertirse en una palanca tan beneficiosa para la compañía. Si empezamos por el lado del usuario, este sistema se traduce en un apartado por debajo de las respuestas donde se anuncia un contenido, objeto o cualquier cosa que tenga relación con la pregunta realizada. Es decir, si buscamos, por ejemplo, cuáles son las marcas de zapatos más cómodas para correr, podría aparecer bajo la respuesta de la IA una serie de anuncios sobre deportivas y zapatillas.
El diseño parte de una regla que OpenAI ha repetido desde enero, que el anuncio no forma parte de la respuesta. El modelo genera primero la contestación y solo cuando esa respuesta termina puede aparecer debajo una unidad patrocinada, etiquetada como Sponsored y separada visualmente del texto orgánico. No interrumpe a mitad de frase, no se incrusta en la lista de recomendaciones del modelo y no reescribe lo que ChatGPT acaba de decir.
Desde el lado del anunciante, este sistema también funciona de una forma relativamente particular. Al contrario que en el caso de Google Ads, donde las empresas entran en una puja para comprar la publicidad, en ChatGPT ads el sistema es algo más complejo y requiere mayor interés.
En primer lugar, la empresa debe comunicarse con OpenAI-aunque ahora se están habilitando opciones más automáticas y directas- registrarse y establecer las características de la campaña, determinar cuánto se va a gastar, por cuánto tiempo y en qué área geográfica se mostrará la publicidad. Luego, y aquí es donde se encuentra el matiz más interesante, la empresa debe organizar una serie de "frases clave" que permitan a la IA determinar si debe o no mostrar la publicidad. Así, se escriben frases en lenguaje natural que describen en qué conversaciones debe aparecer el producto, por ejemplo, "alguien compara software de facturación para una pyme" o "está planeando una reforma de cocina".
En teoría, esto, al surgir de cuestiones naturales que le interesan al usuario, debería aumentar el grado de retención y de interés, facilitando de una forma más directa que la publicidad online una tasa de interacción mayor.
Opiniones divididas
La pregunta inevitable es si el resto del sector va a copiar el modelo. La respuesta corta es que no hay un segundo ChatGPT Ads, pero sí hay movimiento y también reticencias explícitas.
Google no ha llenado de anuncios la app Gemini, aunque sí ha avanzado hacia algo relativamente similar. Sus directivos han dicho que, de momento, el foco está en la búsqueda con inteligencia artificial. Cuando alguien pregunta en el buscador y recibe una respuesta generada, ahí sí pueden aparecer piezas patrocinadas. El anunciante sigue comprando Google Ads y el sistema decide si esa pieza encaja en la conversación de búsqueda.
Microsoft lleva más tiempo mezclando asistente y anuncio. En Copilot y en Bing ya conviven la respuesta generada y el espacio pagado, con formatos pensados para que la marca entre en la charla cuando hay ganas de comprar. La compañía dice que esos anuncios enganchan más que los de la búsqueda de toda la vida. La duda de muchos usuarios es otra, y es que si el anuncio vive tan cerca de la respuesta, cuesta saber dónde acaba la recomendación y dónde empieza el interés comercial, aunque Microsoft sostenga que el modelo no reescribe el texto a favor de quien paga.
Meta ha elegido un camino menos visible y no tan directo. No coloca un bloque de marca bajo las respuestas de su chatbot, sino que utiliza la información del mismo para afinar el sistema de anuncios tradicional en sus plataformas como Instagram o Facebook.
En la orilla de enfrente están quienes han hecho del no un argumento de venta. Perplexity sí llegó a probar anuncios entre 2024 y 2025. De acuerdo con la compañía, el usuario tiene que creer que está ante la mejor respuesta posible, y si empieza a sospechar que hay un patrocinador detrás, duda de todo. De tal manera, han cancelado el proyecto enfocándose en lograr un aumento de sus suscripciones.
Anthropic fue más explícito sobre esto, mostrando una absoluta oposición a esta idea. En febrero de 2026, reaccionando en parte al anuncio de OpenAI, anunció en un comunicado que nunca habría publicidad en Claude, ya que su modelo no consistía en vender productos. De hecho, en un anuncio en la Super Bowl la compañía afirmaba que "los anuncios están llegando a la IA, pero no a Claude", en una clara posición con respecto a la publicidad en las plataformas de inteligencia artificial.
En el fondo, cada compañía está apostando por una idea distinta de lo que debe ser un asistente de IA. OpenAI ha demostrado que la publicidad puede convivir con el modelo sin destruir la experiencia, al menos de momento, y eso probablemente anime a otros a probar suerte con fórmulas parecidas. Pero también hay quien prefiere no arriesgarse, porque el negocio de estos chatbots depende sobre todo de que el usuario confíe en lo que le están respondiendo. Habrá que ver si esa confianza aguanta cuando la publicidad se generalice.
16:01 - 5/09/2026
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