miércoles, 4 de junio de 2025

Ya es oficial: comienza el plan de Elon Musk para convertir Twitter en un banco digital antes de que acabe 2025

 

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  • Por ahora han lanzado la versión beta disponible a un número reducido de usuarios



Parece que debido a su periplo político, y los avances con sus otras empresas, hayamos olvidado cuál era la verdadera intención de Elon Musk cuando compró Twitter y lo reconvirtió en X. Y es que el objetivo del magnate es el de convertir la red social en una aplicación para todo, y entre ello destaca la faceta de plataforma de pagos.

Esto sería una especie de copia de la ya existente WeChat, la app china que predomina en dicho país y que funciona como un servicio desde el cual puedes hacer cualquier cosa, es como una plataforma que alberga millones de apps más.

La compañía poco a poco ha ido introduciendo novedades y nuevas funciones dentro de X que permiten esta transformación hacia una app "para todo", pero sin duda uno de los aspectos más esperados y que cambiaran por completo esta plataforma es en la introducción del apartado financiero de la app que antes era Twitter.

La directora ejecutiva de X, Linda Yaccarino confirmó que X Money llegaría a lo largo de 2025 y explicó que, entre sus servicios, X Money permitirá conectar la tarjeta de débito de los usuarios para llevar a cabo pagos peer-to-peer (P2P), así como transferir fondos de forma instantánea a sus cuentas bancarias, entre otras novedades.

Y como ha reconocido el propio Musk contestando a un usuario en X, este apartado ya está activado, aunque "al principio será una beta de acceso muy limitado", por lo que tan solo unos afortunados podrán probar esta nueva función financiera de la app.

X Money cuenta con el apoyo de un gigante del sector como es Visa, el cual mediante el servicio Visa Direct, la solución que ofrece la compañía para ejecutar transferencias de dinero en tiempo real, permitirá a X Money ofrecer "financiación segura e instantánea".

Con ello, una vez los usuarios conecten su tarjeta de débito, podrán cargar dinero en su cartera de X Money, pagar a otros usuarios o transferir dinero a su cuenta bancaria desde lo que antes era solo una red social.

No hay muchos más detalles al respecto, sabemos que X Money se encuentra en su fase beta (la que precede al lanzamiento público), pero Musk quiere que todos los cabos estén atados, y la seguridad es un pilar fundamental. "Cuando está en juego el ahorro de las personas, hay que extremar las precauciones" aseguraba el magnate.

Por eso es probable que todavía queden unos meses de prueba para asegurarse de que todo funciona correctamente y no hay vulnerabilidades que se puedan explotar, porque el dinero de la gente está en juego. Aunque por suerte Musk no es nuevo en el sector, y aunque muchos lo olviden, el magnate formó parte de la creación de PayPal.com, el portal de pagos seguros por internet, por lo que podemos confiar en que X Money sea una plataforma fiable y segura.


martes, 3 de junio de 2025

El fantasma de una crisis bancaria sobrevuela EEUU: las debilidades de SVB perduran y hay nuevos candidatos para el colapso

 

La sede Silicon Valley Bank en Santa Clara. Foto: Bloomberg.


  • Varias entidades mantienen los riesgos que en su día hicieron colapsar a SVB
  • La exposición al inmobiliario comercial, las pérdidas en los bonos y un capital justo
  • En caso de tensiones, estas entidades tendrían dificultades para maniobrar


Hace ya más de dos años Silicon Valley Bank (SVB) colapsó, generando una crisis financiera que obligó a la Reserva Federal (Fed) a realizar la mayor inyección de capital de la historia para contener el pánico. Transcurrido este tiempo, se han hecho algunos cambios para evitar que algo así vuelva a suceder. Sin embargo, sigue habiendo síntomas preocupantes y hay analistas que creen que los fantasmas no han desaparecido.

Las últimas y agresivas subidas de los tipos de interés de la Fed dejaron a SVB fuera de juego. Como hacen habitualmente los bancos, la entidad había invertido en bonos, valores seguros que, con la restricción monetaria, empezaron a devaluarse. Las pérdidas no realizadas del banco americano llegaron a los 17.000 millones de dólares. Una fuga de depósitos fue la mecha que obligó a activar estas pérdidas y el resto es historia.

Ahora, algunos analistas señalan que varios bancos regionales de Estados Unidos siguen teniendo métricas preocupantes. Por un lado, las tensiones que se están viviendo de nuevo en el mercado de bonos, con los títulos volviendo a ver su rendimiento subiendo hasta el 4,5%, se han mezclado con el riesgo del inmobiliario comercial (CRE, por sus siglas en inglés). La menor demanda de oficinas y las tasas de desocupación enfrentan a los bancos a un mayor riesgo de impago, en un momento en el que las pérdidas en la cartera de bonos siguen siendo abultadas.

La Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) calcula que los bancos estadounidenses aún tenían más de 480.000 millones de dólares en pérdidas no realizadas en sus bonos en el primer trimestre de 2025. La cifra supone una mejora respecto a los 700.000 millones que se llegaron a registrar en los máximos de 2022, antes de que explotase la crisis. Sin embargo, los niveles actuales siguen siendo relevantes.

Es cierto que buena parte del sector bancario puede asumir la exposición que tiene al inmobiliario comercial. Sin embargo, las entidades medianas tienen exenciones que las permiten evitar los requisitos más estrictos de liquidez y, llegado el caso, eso es un foco de debilidad. "Aunque la confianza parece haber vuelto a aflorar, el sistema sigue siendo vulnerable a una crisis de liquidez o a una nueva oleada de retiradas masivas", señala Mirabaud en un informe en el que plantea si el riesgo bancario es cosa del pasado.

"Está claro que aún no se han asimilado del todo las lecciones de la quiebra de SVB, y la cuestión podría resurgir mucho antes de lo previsto si el clima financiero vuelve a ser tenso", añaden desde la firma. La gestora cree que, si los tipos de interés se mantienen altos, pueden "reaparecer las presiones tóxicas". De hecho, la firma advierte tensiones en cuatro bancos, que se perfilan como los candidatos para convertirse en los próximos Silicon Valley Bank.

Los candidatos para un nuevo desastre

Comerica, Zions Bancorp, Cullen/Frost y Bank OZK son los señalados. Estas cuatro entidades tienen varias cosas en común. Por un lado, una parte de los préstamos que han concedido se concentra en el sector inmobiliario comercial, edificios como oficinas, tiendas, almacenes, etc. Por otro, el capital que tienen para cubrir los riesgos que puedan surgir en ese ámbito es insuficiente, en algunos casos, y justo, en otros. Y, llegado el caso en el que necesiten liquidez a corto plazo, tendrían que vender bonos asumiendo pérdidas.

Esto es especialmente grave debido a las altas tasas de vacantes en CRE, superiores al 20%, según datos de Moody's. Aunque la cifra se ha reducido recientemente, no deja de suponer un problema. Prueba de ello es el último informe de la Reserva Federal, que afirma que los impagos ya rozan el 11% en este sector. Para poner en contexto la magnitud, se trata de la cifra más alta desde 2008, con la crisis bancaria y del ladrillo.

Comerica es uno de los bancos a los que apunta la gestora tras revisar tres de sus métricas clave. Los préstamos concedidos al sector inmobiliario comercial (20.610 millones de dólares), la ratio de capital CET1 (8.712 millones) y la relación entre una y otra (2,3 veces), que es la tasa de cobertura que tiene la entidad para hacer frente a posibles problemas. La cifra refleja que por cada dólar de capital CET1, el banco tiene 2,3 dólares en préstamos CRE.

"No es sólo la estructura del balance lo que cuenta, sino también su solidez frente al comportamiento colectivo en tiempos de tensión"

Cuando la cifra supera las 2 veces, se sobrepasa el límite que tiene como consenso el sector financiero, expertos y reguladores. De hecho, estos niveles se asemejan a la situación de bandera amarilla en las playas, que invitan a la precaución. En este caso, cabe prestar atención al crédito concedido a oficinas, locales, tiendas y demás establecimientos. Si se suceden los impagos en este ámbito, la ratio de cobertura es justa y Comerica tendría que vender bonos asumiendo pérdidas. Estas ascienden a los 2.539 millones de dólares en los títulos de renta fija que tiene a mano para vender (cartera AFS, available for sale).

Cullen/Frost es otro de los bancos americanos que está en el foco. Su ratio de cobertura para CRE es de 2,2 veces. Y el agujero en los títulos de deuda es de 1.403 millones de dólares.

En ambos casos, la ratio de cobertura es una señal de riesgo. Además, la posición de ambas entidades es débil. La mala situación que tienen sus carteras de renta fija no ayuda, ya que esto lastra su capital total. Esas pérdidas limitan la capacidad de actuación de un banco y su liquidez, lo que acabó castigando a SVB. Precisamente, para no tener que tirar de sus activos y asumir números rojos, la entidad intentó ampliar capital. Pero la jugada le salió mal, ya que el mercado detectó la incapacidad para maniobrar del banco, al no poder tirar de sus propios recursos, y, entonces, se extendió el pánico.

"No es sólo la estructura del balance lo que cuenta, sino también su solidez frente al comportamiento colectivo en tiempos de tensión", matizan desde Mirabaud.

"Al mismo tiempo, los tipos de interés se han mantenido altos, lo que ha seguido erosionando el valor de los bonos mantenidos en cartera a tipos históricamente bajos"

Y la solidez es aún menor cuando esa ratio de cobertura supera las 3 veces. Directamente, significa bandera roja o riesgo elevado. Este umbral lo sobrepasa Bank OZK. Una situación a la que hay que sumar unas pérdidas en la cartera de bonos de 91 millones de dólares. En el caso de Zions Bancorp, esa cifra ya se eleva a las 3,4 veces y las pérdidas en sus bonos son de 1.349 millones de dólares. Una mala combinación.

Si Bank OZK o Zions Bancorp se ven en la misma situación que SVB, podrían acabar atrapados, por las mismas razones. Su capacidad de reacción a un deterioro crediticio está limitada por sus pérdidas en los bonos.

En Estados Unidos, se llegó a pensar que las bajadas de tipos iban a ser tan rápidas como las subidas, pero la cuesta abajo se está haciendo de rogar. La Fed ha mantenido la tasa de fondos federales en las últimas tres reuniones y sus proyecciones oficiales solo anticipan dos recortes para el conjunto del ejercicio, de 25 puntos básicos cada unoEsto significa que no va a mejorar o apenas va a cambiar la situación de los bonos y del inmobiliario comercial.

"Al mismo tiempo, los tipos de interés se han mantenido altos, lo que ha seguido erosionando el valor de los bonos mantenidos en cartera a tipos históricamente bajos", recalca la misma gestora. El caldo de cultivo que desencadenó la crisis de SVB sigue presente dos años después, por lo que no se puede descartar que el riesgo financiero vuelva a aflorar.

Comerica, Zions Bancorp, Cullen/Frost y Bank OZK son entidades relevantes con una capitalización bursátil, en su mayoría, superior a los 7.000 millones de dólares y, en el caso de la más pequeña (OZK), de 5.000 millones. Esta última tiene unos activos totales de 39.000 millones. Comerica, Zions, y Frost, tienen, respectivamente, 79.300 millones, 89.000 millones y 52.000 millones de dólares. Para poner esto en perspectiva, Silicon Valley Bank tenía antes de su quiebra unos 212.000 millones de dólares en activos. Como la ya quebrada, ninguno de estos bancos está exento de riesgos.


La empresa con más bitcoins del mundo y su carrera hacia la nada

 

El fundador de Strategy, Michael Saylor. Foto: Bloomberg.



  • Strategy ha emitido acciones preferentes perpetuas y dará dividendo si tiene beneficio
  • Ha acumulado 64 millones en números rojos por su negocio de software en 2024
  • La firma solo se dedica a comprar bitcoins mediante deuda y está quemando caja


MicroStrategy es la empresa que atesora más bitcoins del mundo. En solo tres meses, la compañía ha comprado 195.250 bitcoins a un precio medio de 92.520 dólares la unidad. Es decir, la factura ha superado los 18.000 millones de dólares. Lo lógico sería pensar que esta empresa es lo suficientemente grande y rentable como para gastarse esa friolera en bitcoins en un solo trimestre, pero la realidad es que es una compañía con pérdidas y que está quemando caja. Sin embargo, inspira la suficiente confianza en el mercado de deuda para poder financiarse y seguir acumulando criptomonedas.

¿A qué se dedica la empresa?

Aparte de comprar bitcoins, la firma tiene un negocio de software, que venden a otras empresas. En el último ejercicio, MicroStrategy –que acaba de cambiar su nombre a Strategy- ha obtenido unas pérdidas de 63,1 millones de dólares solo en la división de software. Es decir, la compañía no puede utilizar lo que ingresa de sus operaciones cotidianas para comprar bitcoins, simplemente porque esa parte del negocio está en números rojos. En definitiva, no es rentable.

La otra parte de su negocio consiste en comprar bitcoins. Estas operaciones no dan ingresos periódicamente, ni generan dividendos. La compañía podrá obtener beneficios por esta actividad cuando venda sus bitcoins a un mayor precio al que los compró y tras descontar la deuda. De momento, la firma no ha deshecho posiciones, sino todo lo contrario: ha seguido adquiriendo. Tiene 447.470 unidades en total o el 2,5% de todos los bitcoins que están actualmente en circulación (19,8 millones).

Aunque no haya tocado su cartera y se haya dedicado a hodlear (en la jerga cripto, aguantar la posición), se podría consultar en sus cuentas cuál es la ganancia o la pérdida latente de sus inversiones. Es decir, cuánto llevaría ganado o perdido si vendiera ahora sus bitcoins. Según su balance, en el último ejercicio habría perdido casi 1.800 millones con estas operaciones. Sin embargo, esto se debe únicamente a un criterio contable que penaliza al activo y que no refleja bien su comportamiento. La Junta de Normas de Contabilidad Financiera (FASB, por sus siglas en inglés) ya ha cambiado este método y, a partir del primer trimestre de 2025, estas ganancias o pérdidas latentes de criptomonedas se reflejarán mejor en el balance.

MicroStrategy ha dicho que, gracias a ese cambio, no tendrán esas pérdidas latentes en adelante. La compañía lleva años comprando y guardando sus bitcoins (se desconoce si hace staking). En todo este tiempo, el precio medio de compra de esos bitcoins ha sido de 62.503 dólares y el activo cotiza cerca de los 100.000 dólares, cerca de sus máximos históricos. Es decir, tiene unas ganancias latentes de unos 38.000 dólares por bitcoin. En todo caso, lo importante en cualquier cartera es cuándo se liquida la posición, ya que es eso lo que marcará el resultado de la inversión. Hasta que no venda, en otras palabras, esos bitcoins solo representan ganancias virtuales.

¿Cómo ha comprado los bitcoins?

Antes de profundizar en cuándo venderá o no sus bitcoins, merece la pena analizar con qué dinero los ha comprado. De nuevo, su negocio de software, a lo que oficialmente se dedica y lo único que le puede dar ingresos, tiene pérdidas. Por eso, la firma recurre sine die a la deuda.

Strategy acaba de anunciar una emisión de participaciones preferentes perpetuas para financiar sus gastos corrientes y la compra de más bitcoins. Este mecanismo se hizo tristemente conocido en España durante la crisis bancaria de 2008, cuando una serie de cajas de ahorros, capitaneadas por Caja Madrid, Bancaja o las gallegas Caixanova y Caixa Galicia, emitieron cantidades millonarias de este instrumento financiero y se las vendieron a ahorradores minoristas.

Las participaciones preferentes son una forma de que las empresas que no cotizan en bolsa puedan emitir una especie de acciones para financiarse de una forma distinta a los bonos, con menos obligaciones para la empresa. Idealmente, estas participaciones se venden a inversores institucionales para luego convertirse en acciones una vez salga a bolsa, lo que las hace una de las herramientas favoritas de las startups para financiarse en sus primeras etapas. En su día, las cajas de ahorro recurrieron a esta fórmula porque no cotizaban.

La diferencia es que Strategy lleva varias décadas en bolsa y no tiene, en principio, ningún problema para financiarse emitiendo bonos o acciones ordinarias. La clave es que estas preferentes salen a la venta a un precio tres veces más caro que sus acciones: podrán cambiarse por acciones a una cotización de 1.000 dólares por acción, frente a los 330 dólares que rondan en el mercado actualmente. La gran 'ventaja' es la promesa de un dividendo anual del 8%. Pero como tristemente descubrieron los preferentistas de las cajas de ahorros, las empresas no pagan dividendo si están en pérdidas. Y Strategy lleva 13 de los últimos 16 trimestres en pérdidas.

Antes de recurrir a este mecanismo, la firma vivía de emitir bonos convertibles para financiar sus compras de bitcoins. Los bonos convertibles son bonos que, pasada una cierta fecha, pueden ser cobrados como un bono normal o pueden ser convertidos en acciones de la empresa, según elijan los compradores. Las preferentes son distintas porque son perpetuas, es decir, no vencen y la firma nunca tendrá que devolver ese capital, salvo que la compañía entre en liquidación, haya cambios "sustanciales" a su situación, o la propia compañía decida voluntariamente devolver ese dinero. En otras palabras: Strategy reduce al mínimo los riesgos de que la compañía tenga que rascarse su bolsillo para devolver ese dinero a los inversores.

Endeudarse para operar

Y aquí es donde aparece el mayor problema de la firma: su situación financiera es enormemente precaria. Según los datos trimestrales, la firma gastó 53 millones de dólares en gastos corrientes, pero solo tenía 48 millones en su caja a principios de año. Y como está en pérdidas, es decir, tampoco ingresa dinero por su negocio, la única forma de no entrar en suspensión de pagos fue 'arañar' parte de las emisiones de bonos para comprar bitcoins: de los 22.000 millones de capital que recibió se guardó 46 millones para cubrir los gastos del día a día y poder mantenerse a flote.

Así, las cuentas lo dejan claro: sin el negocio de pedir dinero para comprar bitcoins, la compañía habría quebrado hace tiempo. Su única forma de sobrevivir es quedarse con una parte de ese dinero para pagar salarios, mantener sus edificios y cubrir las pérdidas del que supuestamente es su negocio principal.

¿Cuál es su 'Strategy'?

Pese a todo, la compañía sigue comprando bitcoins mediante este tipo de operaciones –mientras que los inversores compran sus bonos convertibles o sus acciones preferentes perpetuas-. La empresa acaba de cambiar de identidad y ha pasado de llamarse MicroStrategy a Strategy, a secas. Este nuevo nombre refleja mejor su razón de ser, explica la firma fundada por Michael Saylor.

"El nuevo logo incluye una 'B', resaltando nuestra apuesta en Bitcoin y nuestra posición única como Tesoro de bitcoins. Nuestro color principal es el naranja, que representa energía, inteligencia y Bitcoin", cuenta el comunicado en el que se anuncia el cambio de nombre.

La intención de la compañía es convertirse en una especie de 'Tesoro del bitcoin', como el de Estados Unidos, que administra el dinero del Gobierno. En este caso, lo que quiere atesorar son sus propios bitcoins y ser una especie de autoridad en esta clase de activo. El problema es que acumular y guardar bitcoins no da dinero.

Este medio ha preguntado a Strategy si existe un plazo en el que empezarán a vender sus bitcoins, pero la firma no ha respondido a esta consulta. Pero parece que parar no es una opción. Según comunicó la firma a principios de enero, quiere levantar 21.000 millones de dólares de capital y otros 21.000 millones en renta fija.

"A diferencia de otros vehículos que ofrecen exposición al bitcoin (como los ETF o la propia cripto), Strategy puede incrementar el número de bitcoins por acción. El hecho de que sea una compañía con operaciones la permite acceder a deuda y capital para levantar fondos y comprar más bitcoins", resumen los analistas de Mizhuo en una nota.

En definitiva, todo apunta a que la compañía no tiene en mente vender bitcoins a corto plazo. No va a tener forma de realizar ganancias y pagar a sus trabajadores, amortizar su deuda e ir tapando el agujero que tiene en sus cuentas. Además, parece que no tienen ninguna intención de deshacerse de sus criptomonedas porque está endeudándose para comprar aún más.

Strategy está asumiendo un riesgo enorme: dar por hecho que toda esa deuda que va empalmando un día será insignificante porque sus bitcoins van a valer mucho más. Pero, para eso, el bitcoin tiene que seguir subiendo, y en el momento en el que la firma necesitase vender, deberá tener ganancias suficientes para pagar su deuda y librarse de esa carga financiera.

¿Cuál es su salida?

Aquí la gran pregunta es cuál es el futuro real de esta compañía. El modelo de negocio que ha diseñado es, por extraño que parezca, más ineficiente que el de ser un fondo de inversión de bitcoins que se limitara a pedir dinero para comprar bitcoins en masa. Una cartera gigante tendría menos empleados, menos edificios, menos costes y no tendría que hacer malabares para cubrir el agujero en sus cuentas que deja un negocio que pierde decenas de millones de dólares cada año.

Mientras el negocio de software de Strategy siga en pérdidas, la firma tendrá que seguir pidiendo dinero a inversores para mantenerse con vida: tiene que seguir pedaleando como pueda porque, si se para, la bicicleta se cae. Pero la cantidad de bitcoins que se pueden comprar es limitada, y la cantidad de personas dispuestas a prestar dinero para ello tampoco es infinita.

Si la firma estuviera invirtiendo en acciones, bonos u otros activos que dan intereses, dividendos o rentabilidad, podría usar esos ingresos para cubrir sus pérdidas. Pero el bitcoin no da nada de eso: la única forma de ganar dinero contante y sonante es dejar de comprar y empezar a vender.

El problema es que su único modelo de negocio real es seguir pidiendo dinero para invertir en bitcoins. Si deja de hacerlo, lo único que le quedará es vender su cartera, repartir los beneficios entre los inversores que le han dado todos esos millones para comprar bitcoins, y cerrar o volver a ser una firma minúscula con un negocio de software que no da beneficios sostenidos.

Al final, el mayor riesgo es que la firma se encuentre con el día en que el precio del bitcoin caiga y Strategy no sea capaz de cubrir una ampliación de capital o una venta de bonos ante la caída del interés por apostar por la criptomoneda. Si eso ocurre, la firma podría tener que verse obligada a vender bitcoins para cubrir ese agujero permanente en sus cuentas, ampliando la presión vendedora, provocando mayores caídas en el bitcoin y empeorando aún más la situación. Un ciclo muy parecido al de la crisis financiera que terminó desembocando en el estallido de la burbuja inmobiliaria en España (y muchos otros países). Cuando las cajas de ahorro empezaron a vender preferentes fue el momento de preocuparse.

¿Qué pasa si quiebra?

Strategy ha acumulado mucho riesgo. Si el precio del bitcoin atraviesa una mala racha, su negocio podría generar dudas y los mercados de capitales podrían darle la espalda, cortar el grifo. Además, si el activo cae por debajo del punto en el que la empresa obtiene beneficios (break even) por sus bitcoins (62.503 dólares), simplemente se habrá endeudado hasta el punto de que no merezca la pena.

El bitcoin es la criptomoneda de referencia, con una capitalización cercana a los dos billones (trillion) de dólares de los 3,2 billones de valor total del mercado cripto. Si MicroStrategy quiebra, lo normal es que haya susto. El primero en caer sería el propio bitcoin, pero las dudas o la incertidumbre pueden contagiar a las bolsas y a los activos tradicionales, transmitiendo parte de la corrección. Por ejemplo, si los inversores quieren tapar sus pérdidas cripto, podrían deshacer posiciones en la bolsa. La desconfianza también podría viajar de un destino a otro.

La empresa se acogería al procedimiento de quiebra habitual en Estados Unidos y, entonces, los reguladores tendrían que liquidarla. En ese caso, sería importante que la venta de bitcoins de Strategy fuera progresiva para que el mercado pudiera digerirla. En todo caso, un acontecimiento de este estilo generaría una fuerte presión vendedora.

Grandes firmas han entrado en Strategy y, para muchos gigantes, asumir este riesgo es factible, por lo que el foco de tensión no tendría que recaer aquí. Los diez mayores inversores de la firma son, por orden: Capital Group (7,9%), Vanguard Group (7%), Morgan Stanley (4,1%), Jane Street (4,1%), BlackRock (4%), Tuttle Tactical Management (3,4%), State Street (1,4%), Sig Holding (1,2%), Geode Capital (1,2%) y Norges Bank (0,7%).


IBM despidió a 8.000 empleados para cambiarlos por IA: lo que no esperaban era aumentar las contrataciones años después

 

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  • Consiguieron automatizar hasta un 30% de las tareas que realizaban desde recursos humanos


Desde que la Inteligencia Artificial se ha convertido en una tecnología más accesible y avanzada, una de las principales preocupaciones más candentes que tienen los usuarios, es cómo la IA puede sustituir a los humanos en el trabajo. Si bien por un lado esto puede sonar bien, ya que nos liberaría de las tareas más duras y repetitivas, también significa que habrá muchas personas que pierdan su trabajo por culpa de las máquinas.

Poco a poco vemos esta tendencia, y sin duda uno de los ejemplos más sonoros de los últimos años fue el de la tecnológica IBM, quién en 2023 despidió a unos 8.000 empleados en sus intenciones de recortar personal y dejar las tareas que hacían estos en manos de la IA.

Esta radical y muy cuestionada decisión de IBM afectó sobre todo a la área de recursos humanos con la intención de automatizar las tareas mediante IA. El objetivo era claro, automatizar hasta un 30% de las tareas repetitivas, sobre todo en recursos humanos, y lograr así un importante ahorro de productividad.

La compañía desde entonces ha usado un agente conversacional potenciado por IA que realiza el 94% de las tareas rutinarias de gestión de recursos humanos, desde el procesamiento de vacaciones hasta la gestión de nóminas y la documentación de los empleados.

Esta automatización ha permitido a la empresa generar 3.500 millones de dólares de productividad en más de 70 líneas de negocio diferentes. Y viendo estos resultados, uno podría pensar que los recortes seguirían viniendo, no obstante, IBM tomó otra dirección y en vez de seguir reduciendo su plantilla para sustituirla con IA, han hecho lo contrario y la empresa volvió a aumentar su número total de empleados tras la oleada de despidos.

Tal y como explicó Arvind Krishna, CEO de IBM, al Wall Street Journal, "Aunque hemos hecho un enorme trabajo para aprovechar la IA, nuestro empleo total en realidad ha aumentado porque nos ha permitido invertir más en otras áreas."

Esto es porque la automatización ha liberado recursos financieros y humanos, que se han redistribuido en sectores con un alto valor añadido. IBM ha contratado a más ingenieros informáticos, comerciales y especialistas en marketing, profesiones en las que la creatividad, el pensamiento crítico y la interacción humana son insustituibles por las máquinas.

Las tareas repetitivas y simples se han confiado a la IA, pero la necesidad de competencias humanas se ha disparado en otras áreas estratégicas. Según un informe del Foro Económico Mundial, casi 92 millones de puestos de trabajo podrían desaparecer en 2030 como consecuencia de la automatización, pero ya están surgiendo nuevas profesiones a gran velocidad y este es un ejemplo de que no todo es blanco o negro, ni que la llegada de la IA signifique que pronto todos seremos sustituidos.