lunes, 6 de abril de 2026

Las inversiones 'soberanas' en IA de 92.000 millones, en el foco del conflicto

 

Oanorámica de Abu Dabi


  • Los fondos árabes mantienen, por ahora, su apuesta por los chips y los 'data centers'
  • Mubadala se juega 48.500 millones, QIA casi 34.600 millones y PIF más de 8.600 millones



Si presionas un globo por un lado, se deforma por el opuesto. La metáfora adquiere especial vigencia estos días al comparar el impacto de la guerra de Irán con las inversiones de los fondos soberanos implicados en la región. Y entre las apuestas de estos gigantes financieros destacan las partidas destinadas al desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA). La exposición de los brazos inversores de Arabia Saudí, Catar, Abu Dabi o Emiratos Árabes en el conflicto no parece amenazar los más de 105.000 millones de dólares (92.000 millones de euros) comprometidos en la financiación de chips, computación en la nube, servicios asociados con la analítica y los centros de datos. Todas estas actividades resultan críticas para el futuro de algunas de las empresas más poderosas del planeta, desde Nvidia a Google, pasando por Meta, Microsoft y Amazon.

Entre otros efectos colaterales, los Estados del Golfo no parecen dispuestos a revisar sus inversiones en el extranjero", pese a que siempre queda abierta la puerta a reconsiderar "sus compromisos futuros mientras barajan opciones para aliviar la presión sobre sus presupuestos tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán", según informó la agencia Reuters la semana pasada. Es decir, los gobiernos de estos estados podrían cambiar sus prioridades y derivar parte de las inversiones comprometidas en la IA en gastos y efectos militares. Sin embargo, hasta el momento no ha trascendido dicho traspaso de fondos, quizá porque la IA también puede considerarse un arma estratégica.

Dos bloques de IA en potencial conflicto

Asimismo, la guerra podría obligar a los fondos soberanos a posicionarse en alguno de los bloques tecnológicos que dividen el mundo, con EEUU y Occidente en un lado y China-Rusia-Irán en el contrario, para así apostar por un "ecosistema de IA" ante las dificultades de mantenerse en una posición neutral.

En la hipótesis de que el conflicto en Oriente Medio se dilate en el tiempo, este elemento encarecería el precio del petróleo y las materias primas, además de salpicar a la inflación y los tipos de interés. En un escenario optimista, con un ajuste adicional de las inversiones en las tecnológicas de solo el 10%, los protagonistas de la IA verían cómo el grifo inversor recortaría 250.000 millones de dólares en esas carteras. Sin embargo, el impacto sería muy superior al 10% en el caso de otros fondos soberanos afectados geográficamente en el conflicto.

La guerra pone en tela de juicio los planes de inversión de Public Investment Fund (PIF) en Google Cloud, estimados en 10.000 millones de dólares (8.600 millones de euros) para la construcción de un hub global de IA en Arabia Saudí. El fondo soberano, que gestiona 900.000 millones de euros y que se distingue globalmente por su actividad en los sectores tecnológicos, participa en negocios relacionados con los coches eléctricos (Lucid) y la salud digital (Babylon). También participa en Vision Fund, el fondo de capital riesgo enfocado en tecnología más grande del mundo, controlado por el grupo SoftBank, con más de 45.000 millones de dólares (39.000 millones de euros) comprometidos en la entidad nipona.

En el caso de las siete grandes tecnológicas, PIF practica una estrategia inversora de rotación para entrar o salir de Nvidia, Amazon, Tesla o Meta según su conveniencia. En el caso de la IA, el fondo confía en la empresa británica Arm Holdings, filial de SoftBank, especializada en diseño de arquitectura de microprocesadores y semiconductores. También invierte en proyectos de data centers con chips Nvidia Blackwell, mientras que sus preferencias en IA aplicada se inclinan hacia el ámbito de la salud y el gaming.

Mubadala (Abu Dabi) es otro de los grandes pilares de empresas tecnológicas en Oriente Medio, con más de 300.000 millones de dólares comprometidos en la IA y sus satélites. Así, en el negocio de los microchips de alto rendimiento participa en GlobalFoundries, firma valorada en 26.000 millones de dólares (22.500 millones de euros) y especializada en la fundición de semiconductores. Este grupo estadounidense es uno de los proveedores capitales de AMD, Qualcomm y Broadcom.

El mismo fondo soberano de Abu Dabi también participa en rondas multimillonarias en empresas de movilidad autónoma, junto con otras actividades de IA aplicada. Entre otros detalles, el fondo es cofundador de MGX, vehículo tecnológico con inversiones en infraestructuras de IA de unos 30.000 millones de dólares (26.000 millones de euros), asociado con Microsoft, BlackRock, GIP, Nvidia y xAI, con tickets en compañías como OpenAI, Anthropic y Databricks. Al margen de MGX, Mubadala no se distingue por las inversiones en los siete magníficos, ya que se inclina por el negocio de los semiconductores e infraestructuras de última generación alternativas a Nvidia.

QIA (Catar Investment Authority) tiene claro que el futuro pasa por la IA y, por lo tanto, sus inversiones deben acompañar esa visión. Así lo demuestra con inversiones en data centers y microprocesadores, pero también en modelos grandes de lenguaje (LLM) y robótica. De esa forma, el fondo catarí forma parte del capital de xAI, propiedad de Elon Musk, y participa en una joint venture con Brookfield, con inversiones de 20.000 millones de dólares destinadas a infraestructuras de IA tanto en Catar como en otros mercados. Este fondo forma parte de Qai, compañía de IA con un plan de inversión de 20.000 millones de dólares (17.300 millones de euros) en infraestructuras de IA junto a Brookfield (data centers, capacidad de cómputo). Y también participa como inversor clave en la ronda de 20.000 millones de dólares (17.300 millones de euros) de xAI, de la mano de Nvidia y otros fondos.

Inversiones en la 'nube'

ADIA (Abu Dhabi Investment Authority) se ha especializado en inversiones de software analítico y datos. Su semilla ya está presente en Qlik, plataforma de Business Intelligence y analítica visual basada en la nube, así como en diversas plataformas tecnológicas ligadas a viajes y servicios digitales.

Según se desprende de los documentos presentados ante la SEC por parte de los fondos soberanos mundiales, este colectivo podría sumar hasta 2,5 billones de dólares (2,17 billones de euros) en este tipo de participaciones empresariales, lo que representa el 12% de la capitalización bursátil de 21,1 billones de dólares (18,3 billones de euros) de este grupo. Por lo tanto, los grandes fondos públicos muestran una presencia muy alta hacia las grandes tecnológicas que lideran la carrera de la IA, lo que añade una capa de riesgo financiero por cuestiones bélicas, capaz de ralentizar el ritmo inversor en la materia.

Entre los 20 mayores inversores soberanos y públicos que reportan a la SEC, alrededor de 535.000 millones de dólares (464.500 millones de euros), es decir, cerca del 6% de sus activos combinados, están comprometidos en los siete magníficos (Apple, Nvidia, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta y Tesla). No todos los fondos soberanos presentan niveles de concentración en las tecnológicas tan elevados como los del noruego NBIM y el neozelandés NZ Super, ambos con porcentajes del 11%, lo que reduce tibiamente la presión sobre las Big Tech.


Madrid 6:10 - 4/04/2026
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