lunes, 18 de mayo de 2026

Un paquete de cigarrillos ya es un artículo de lujo en Europa: 23 euros en el Reino Unido, 19 en Irlanda y 13,5 en Francia

Cajetillas de tabaco en un estanco / EFE 


  • En España, su precio es de 6,15 euros, de momento, ya que la tendencia es situarlo en al menos 7 euros
  • Los países con las cajetillas de cigarrillos más baratas de Europa son Bulgaria (3,30 euros), Chipre (4,50), Grecia (5,10) y Croacia (5 euros)
  • Solo Nueva Zelanda y Australia superan los precios más altos de Europa, con 25 y 30 euros por paquete, respectivamente


Fumar cigarrillos en Europa ya es una práctica de lujo en distintos países y los precios, además, prometen ir a más. En la Unión Europea fuma aproximadamente el 24% de la población -aunque el consumo de tabaco ha bajado dos puntos porcentuales desde 2012- y los países que más cigarrillos consumen son los que tienen los precios más bajos, con Bulgaria (37%), Grecia (36%) y Croacia (35%) a la cabeza.

Es un hecho que se consume más tabaco donde más barato es, o mejor dicho, donde es menos caro, aunque las tasas de menor consumo de dan en Suecia, Países Bajos y Dinamarca. Donde los precios son altos pero no los más elevados. De hecho, Suecia ha logrado un hito al lograr que solo fume un 3,7% de la población.

La incidencia del tabaco, según la información recogida por la Comisión Europea en su Base de datos sobre impuestos en Europa, sigue pesando más entre hombre que en mujeres, siendo el grupo de 25 a 39 años el más fumador. El 77% de los fumadores opta por cigarrillos manufacturados, mientras que el 23% prefiere los de liar.

Lo evidente es que los ciudadanos europeos, tanto de la UE como del Reino Unido y Suiza, son los que más pagan del mundo, con excepción de Australia y Nueva Zelanda, donde los precios son ya directamente para público adinerado. La razón de esos precios desorbitados, en todos los casos, son los impuestos, y varían enormemente.

La directiva europea exige a todos los Estados miembros que apliquen un impuesto especial mínimo sobre el tabaco y otros derivados. Los países de la UE aplican un impuesto específico ad quantum sobre los cigarrillos (una cantidad fija por cada cigarrillo) y un impuesto especial ad valorem (un porcentaje adicional del precio de venta al público).

Así, los tipos mínimos en 2026 del impuesto especial sobre el tabaco en la UE son de 1,80 euros por paquete de 20 cigarrillos, y el impuesto especial total mínimo es de al menos el 60% del precio medio ponderado de venta al público.

Reparto impositivo

Estos mínimos se han mantenido sin cambios desde 2014, pero se prevé que la Directiva sobre el Impuesto al Tabaco se actualice este mismo año. Los Estados miembros que aplican un tipo específico superior, de al menos 2,30 euros por paquete, no necesitan cumplir con el requisito del 60%. Los dos impuestos especiales se aplican antes de sumar el impuesto sobre el valor añadido (IVA), que se aplica de forma generalizada.

La Directiva de la Unión Europea solo establece tipos mínimos, pero todos los países aplican tipos más altos. El impuesto más alto de la UE se aplica en Irlanda, con 10,71 euros por paquete de 20 cigarrillos, seguido por Francia, con 8,09 euros, y los Países Bajos, con 7,77 euros. El impuesto especial más bajo por paquete de 20 cigarrillos se da en Bulgaria, con 2,03 euros, seguido por Chipre, con 2,64 euros, y Croacia con 2,73 euros.

Desde enero de este año, considerando el total de impuestos, la proporción media de impuestos sobre los precios minoristas promedio ponderados en los países de la UE oscila entre el 69,31% en Alemania y el 95,52% en Estonia. Los datos son calculados y publicados por la Comisión Europea utilizando precios promedio ponderados de años anteriores, de conformidad con el artículo 8 (apartado 2) de la Directiva sobre impuestos al tabaco.

La Co,isión Europea cita que los impuestos al tabaco son regresivos porque fumar es más frecuente entre las personas de bajos ingresos. "La base impositiva reducida y la tendencia decreciente del consumo hacen que los impuestos especiales al tabaco sean una fuente de ingresos volátil" y además, "los aumentos de impuestos al tabaco tienden a incentivar el contrabando y a empujar a los consumidores a los mercados ilícitos", reconoce la entidad.

El contrabando aumenta

En 2024 se consumieron en la Unión Europea más de 38.000 millones de cigarrillos falsificados y de contrabando, un 10% más que en 2023, según estimaciones de KPMG. Esta cifra representa el 9,2% del consumo total de cigarrillos y una pérdida estimada de 14.900 millones de euros en ingresos fiscales. Los principales mercados de la UE para los cigarrillos ilícitos, en proporción al consumo total, fueron Francia (38%), Irlanda (32%) y Lituania y Finlandia (ambos con un 20%). Francia, por sí sola, concentra casi la mitad del consumo ilícito en la UE.

Se están considerando importantes actualizaciones de la Directiva de la UE sobre el Impuesto al Tabaco. Se ha propuesto la revisión de la directiva , pero aún no se ha tomado ninguna decisión definitiva más allá de las subidas ya prefijadas. La propuesta, en su forma actual, amenaza con gravar excesivamente los productos de tabaco alternativos.

Los productos de tabaco alternativos deberían tributar según su grado de daño para incentivar a los consumidores a reducir su exposición a riesgos, y "la carga impositiva general debería ser lo suficientemente baja como para mantener a los consumidores alejados de los mercados ilícitos más peligrosos", mantiene la Comisión.

Dado que el consumo de cigarrillos persiste y el de cigarrillos falsificados y de contrabando sigue en aumento, la Comisión Europea podría reconsiderar las actualizaciones de la política fiscal de la UE sobre el tabaco, afirma la propia entidad. Los productos alternativos como el snus, los productos de calentamiento de tabaco, los vaporizadores y las bolsitas orales pueden ayudar a los fumadores a optar por productos menos dañinos, y la política fiscal debería priorizar la reducción de daños para optimizar los resultados en materia de salud y los ingresos fiscales.

Precios muy distintos por países

Esta realidad impositiva, en todo caso, va a ir más lejos este mismo año. En 2026, la mayoría de los países europeos van a aumentar los impuestos sobre el tabaco –muchos ya lo han hecho- y de una gama cada vez mayor de productos de nicotina como parte de estrategias de salud pública destinadas a reducir el consumo, prevenir el inicio del tabaquismo en jóvenes y abordar las desigualdades en salud.

Países como el Reino Unido, Alemania, Austria, Francia, Italia e Irlanda están implementando aumentos progresivos de los impuestos especiales sobre los cigarrillos, los cigarrillos electrónicos, los líquidos para vapear y las bolsitas de nicotina, a menudo mediante planes plurianuales que elevan los precios minoristas en comparación con los niveles de 2025.

A nivel de la UE, una propuesta de revisión de la Directiva de 2011 sobre la fiscalidad del tabaco busca armonizar los tipos impositivos mínimos en todos los Estados miembros, extender su alcance a nuevos productos de nicotina y reforzar los esfuerzos para reducir la prevalencia del tabaquismo, aunque esto ya ha generado oposición en algunos Estados miembros preocupados por las repercusiones económicas.

Estas diferencias de precios por países han provocado también que los fumadores busquen países donde el tabaco es más barato para comprarlo legalmente. Los fumadores franceses, por ejemplo, acuden en masa a Andorra e incluso a España para comprarlo. También en España quienes viajan habitualmente a Marruecos a provechan para comprar tabaco allí, ya que un paquete de Marlboro cuesta casi la mitad que en nuestro país: 3,60 euros.

España, hacia los 7 euros

El porcentaje de fumadores en España se sitúa entre el 20% y el 22%, según el Ministerio de Sanidad. Se trata de una tasa que ha ido disminuyendo poco a poco con el tiempo, aunque sigue siendo superior a la de algunos otros países del entorno.

Los precios del tabaco en nuestro país se fijan para todo el Estado -salvo Canarias por su régimen fiscal especial- y se publican en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Además, el tabaco se vende en los estancos, que están autorizados para ello, y en máquinas expendedoras autorizadas, donde se permite la venta de paquetes de cgarrillos 15 céntimos más cara.

Pese a que los precios han aumentado notablemente en los últimos años, España mantiene unas tarifas muy atractivas para los fumadores de buena parte de Europa, que no dudan en aprovisionarse de tabaco cuando visitan nuestro país. Los precios del tabaco rubio van en España de 5 euros o incluso algo menos a los 6,50 euros.

Eso sí, se prevé que el tabaco suba más. La reforma fiscal de la Comisión Europea a través de la Directiva sobre los Impuestos Especiales del Tabaco (TED) incluye una subida histórica de los impuestos especiales que se aplican y que podría encarecer el paquete hasta 1,40 euros de media en España. O sea, una subida media del 30% en el impuesto que se aplica a los cigarrillos y que podría encarecer la cajetilla de algunas marcas hasta alcanzar los 7 euros.

En Australia fumar es para ricos

Aunque en Europa los precios del tabaco están más que por las nubes en varios países, las tarifas más altas se dan en la otra punta del globo. Dadas las tasas impositivas, el precio de un paquete de Marlboro de 20 cigarrillos en Nueva Zelanda se sitúa entre 40 y 45 dólares neozelendeses, que equivalen a una cifra entre 20 y 22,50 euros. El país, además, sube los impuestos del tabaco todos los años.

Más caros son aún los precios en la vecina Australia, donde una caetilla de Marlboro ronda los 50 dólares australianos (30,45 euros). Los impuestos especiales se llevan la mayor parte de ese montante.

Australia, además, complica notablemente todo lo que tenga que ver con el tabaco. Cuando en la mayoría de países del mundo se permite ingresar en el país con un cartón de cigarrillos (10 paquetes), a Australia solo se permite acceder con un paquete de hasta 25 cigarrillos y siempre que esté abierto.

No fumes

La tendencia de elevar los precios para reducir el consumo, la más habitual, no convence a todo el mundo. De hecho hay quienes tachan esta medida como una imposición que sigue permitiendo a los Estados hacer caja con la venta del tabaco y cada día en mayor porcentaje. En todo caso, el tabaquismo sigue siendo una de las principales causas de muerte en el mundo. Solo en España, el tabaquismo es responsable de entre 50.000 y 55.000 fallecimientos cada año, según los datos del Ministerio de Sanidad.

España exige a los fabricantes de cigarrillos que incluyan advertencias gráficas que cubran al menos el 65% de los paquetes para disuadir a los fumadores que, por el contrario, suelen acostumbrase a ver esas imágenes y apenas le prestan atención.

La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) ofrece apoyo, recursos y orientación en todo el país para dejar de fumar y el Sistema Público de Salud también puede prestar asistencia a través de médicos de cabecera y centros de salud. Fumar es perjudicial para la salud en todos los casos, también para quienes rodean a los fumadores. Salvaguardar la salud es una razón poderosa para dejar de fumar, pero también lo es que el tabaco es carísimo, y es evidente que eso a muchos les preocupa más que su propia salud.


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