
- Según el estudio hecho por el sindicato de trabajadores de oficina Viska
- El turismo contribuye enormemente a la inflación en el sector servicios
- Esto influye en la vivienda y hace dejar de lado a sectores más productivos
Islandia vuelve a ser el país más caro del mundo, superando a Suiza por primera vez en años, según los cálculos de un sindicato local. El nivel de precios en la tierra del fuego y el hielo supera ahora al de Suiza en tres puntos porcentuales, según Vilhjalmur Hilmarsson, economista del sindicato de trabajadores de oficina Viska, que ha utilizado datos del organismo estadístico Eurostat y del Banco Central de Islandia. Según Eurostat, los precios islandeses superaron por última vez a los suizos en 2018.
Esta situación pone de manifiesto los retos a los que se enfrenta la pequeña economía atlántica, históricamente propensa a los altibajos. El repunte del turismo tras la pandemia -su principal motor de crecimiento- ha impulsado una recuperación económica y una subida de los precios que el banco central está tratando de contener.
"El turismo contribuye enormemente a la inflación en el sector servicios. La presión de la demanda turística ha impulsado al alza los salarios", explica Hilmarsson a Bloomberg. "Otro componente importante es la vivienda, que se ha visto directamente afectada por el turismo. Los turistas compiten con los residentes por el acceso a la vivienda a través de plataformas como Airbnb, por ejemplo".
Las cifras de Eurostat para 2024, los últimos datos disponibles, muestran que el nivel de precios suizo, ajustado al poder adquisitivo, supera al de Islandia en más de siete puntos porcentuales. Una encuesta reciente realizada por la oficina de turismo del país reveló que el aumento de los costes está empezando a disuadir a los visitantes.
"A largo plazo, Islandia no está desarrollando sectores productivos", pone de relieve Hilmarsson. "Dependemos en exceso de industrias intensivas en mano de obra, lo que generará continuamente presión inflacionista. Necesitamos fomentar más pilares", añade.
La semana pasada, el banco central de Islandia subió los tipos de interés por segunda vez desde el estallido de la guerra en Oriente Medio para frenar la persistente presión sobre los precios, y señaló que es "probable" que se produzcan más subidas.
Los responsables de política monetaria del Sedlabanki, en Reikiavik, subieron por unanimidad el miércoles pasado el tipo de interés de los depósitos a siete días en un cuarto de punto porcentual, hasta el 7,75%, según un comunicado. La decisión coincidió con las previsiones de las principales entidades crediticias de la isla, Landsbankinn e Islandsbanki, así como con la propia encuesta del banco central entre los participantes en el mercado.
"Es probable que tengamos que subir los tipos" en la próxima reunión de agosto, declaró el gobernador Asgeir Jonsson en una entrevista tras la decisión recogida por Bloomberg. El responsable añadió que no descartaba que se convocara una reunión extraordinaria sobre los tipos antes de esa fecha, pero que era "poco probable". "Por lo general, no consideramos que los tipos de interés oficiales sean un instrumento que deba ajustarse en un plazo muy breve", señaló.
Los responsables políticos islandeses se encuentran entre los pocos a nivel mundial que ya luchaban por contener la presión sobre los precios incluso antes de la crisis de los precios energéticos provocada por la guerra de Irán. La tasa de inflación superó el 5% por cuarto mes consecutivo en marzo, impulsada por el aumento de los precios del petróleo, a pesar de que se redujo ligeramente.
Caso atípico junto a Australia o Colombia
La subida acumulada de 50 puntos básicos en lo que va de año consolida la posición de Islandia entre los casos atípicos, junto con países como Australia o Colombia, que han subido los tipos en 75 y 200 puntos básicos, respectivamente, en 2026. El Norges Bank de la vecina Noruega dio un giro hacia la restricción monetaria a principios de este mes, convirtiéndose en el primer gran banco central de Europa occidental en hacerlo desde el inicio de la guerra en Oriente Medio.
Aun así, hay indicios de enfriamiento de la economía islandesa, entre ellos el aumento del desempleo hasta el 6% en febrero desde el 3,8% del año anterior, según Eurostat. El mercado inmobiliario también se ha moderado, con un crecimiento interanual de los precios de la vivienda de solo el 3,3% en el cuarto trimestre, el menor en más de dos años.
El banco central se ve sometido a una presión adicional para reducir la inflación antes de la próxima decisión sobre los tipos de interés en agosto, ya que un convenio colectivo de ámbito general podría quedar sin efecto si el crecimiento interanual de los precios supera el 4,7% ese mes.
"Las perspectivas económicas podrían empeorar aún más si las perturbaciones en el mercado mundial del petróleo se prolongan más de lo que se prevé actualmente o si los convenios salariales se rescinden a finales de este año", afirmaron los responsables políticos.
Jonsson ya había advertido anteriormente de que el banco central podría verse obligado a llevar a la economía atlántica a una recesión para alcanzar su objetivo de precios. Por su parte, el Gobierno ha reducido temporalmente los impuestos sobre la gasolina, al tiempo que recorta puestos de trabajo mediante la fusión de instituciones.