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Foto: iStock.
Las botellas reutilizables pueden convertirse en un caldo de cultivo para bacterias si no se limpian correctamente. Expertos advierten sobre la rápida proliferación microbiana y la importancia de una higiene adecuada
Cada sorbo que tomamos de una botella de agua reutilizable introduce bacterias en su interior, permitiendo que se multipliquen a lo largo del día. Investigaciones recientes han demostrado que, incluso en botellas de cristal, la acumulación de microorganismos puede alcanzar niveles sorprendentes si no se mantiene una higiene adecuada.
El experto en seguridad alimentaria Carl Behnke, de la Universidad Purdue, decidió investigar la limpieza real de las botellas reutilizables tras notar una sensación resbaladiza en su propia botella. "El papel secante que usé para limpiar el interior salió completamente sucio", relata Behnke en un artículo de la BBC, quien posteriormente realizó un estudio con transeúntes que accedieron a ceder sus botellas para el análisis. Los resultados evidenciaron que muchas estaban repletas de bacterias.
Los microorganismos pueden multiplicarse rápidamente en el agua almacenada a temperatura ambiente. Primrose Freestone, profesora de microbiología clínica en la Universidad de Leicester, señala que la temperatura ideal para el crecimiento de bacterias es de 37ºC, pero que incluso a 20ºC pueden desarrollarse. Un estudio realizado en Singapur halló que el agua contenida en botellas reutilizables pasaba de 75.000 bacterias por mililitro por la mañana a más de 1-2 millones al cabo de 24 horas.
"No se debe esperar hasta que la botella empiece a oler mal para limpiarla; si eso ocurre, lo mejor es reemplazarla"
La contaminación no solo proviene del agua en sí, sino también del usuario. El contacto con las manos, la boca y superficies externas puede transferir microorganismos como la bacteria Escherichia coli, que suele estar presente en la piel y el ambiente. "Si la higiene de manos no es rigurosa, bacterias asociadas a residuos fecales pueden terminar en los labios y, en consecuencia, en el agua", advirtió Freestone. Además, el uso compartido de botellas facilita la transmisión de virus como el norovirus.
Peor si no almacena agua
El tipo de líquido que se introduce en la botella también influye en la proliferación microbiana. Bebidas con azúcar o proteínas, como batidos o leche, crean un ambiente idóneo para el desarrollo de bacterias y hongos. "Cualquier cosa que no sea agua es un festín para los microorganismos", afirmó Freestone. Aunque la mayoría de las bacterias son inofensivas, algunas pueden causar infecciones en personas con sistemas inmunitarios debilitados. Investigaciones recientes encontraron bacterias resistentes a antibióticos, como Klebsiella grimontii, en botellas de agua de oficinas. "Estas bacterias pueden formar biopelículas en superficies estériles y provocar diarreas severas en personas vulnerables", explicó Freestone.
Para mantener una botella en condiciones higiénicas, los expertos recomiendan limpiarla con agua caliente por encima de 60ºC, usar detergente y dejar actuar el producto al menos 10 minutos antes de aclararla bien. El secado al aire es fundamental para evitar la acumulación de humedad, un entorno ideal para la proliferación bacteriana. "No se debe esperar hasta que la botella empiece a oler mal para limpiarla; si eso ocurre, lo mejor es reemplazarla", aconsejó Freestone.