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Logo de UBS en Zúrich. (Reuters)
El gobierno suizo junto con los reguladores están presionando al mayor banco del país a mantener más capital como medida esencial para evitar crisis como la de Credit Suisse. Sin embargo, UBS ve la exigencia como una reacción desproporcionada
El banco suizo UBS está estudiando la posibilidad de trasladar su sede y abandonar Suiza en caso de que el país mantenga su exigencia de que el banco disponga de 25.000 millones de dólares adicionales en capital, según fuentes cercananas al asunto han confirmado hoy a Bloomberg.
La entidad ha realizado cálculos que muestran que, en el peor de los casos, la ratio de capital del banco aumentaría del 14% actual a un 20% aproximadamente. Ante esta posibilidad, los directivos se muestran reacios a continuar en Suiza, ya que haría que el grupo fuera menos competitivo frente a sus rivales globales.
En este contexto, el gobierno suizo junto con los reguladores están presionando al mayor banco del país para que deduzca por completo el valor de sus filiales extranjeras del capital de su matriz. Consideran que esta medida es esencial para evitar otras crisis como la de Credit Suisse en 2023. Sin embargo, UBS ve la exigencia como una reacción desproporcionada, dado que la entidad rescató a su antiguo competidor hace dos años y que limita su margen de maniobra.
Ejecutivos del banco aseguran a Bloomberg que, de ejecutarse el plan regulatorio, trasladar la sede sería una decisión inevitable y no una estrategia de presión. A su vez, advierten que aceptar una regulación más estricta que la existente en otras regiones podría generar descontento entre los accionistas.
Tras conocerse la noticia, las acciones de UBS subieron ligeramente, aunque cerraron con una ligera corrección hasta los 29 francos suizos.
Búsqueda de consenso
Mientras la propuesta se discute en el parlamento suizo, UBS ha intensificado sus esfuerzos para negociar una solución más equilibrada. Se presentará en mayo un borrador del proyecto, aunque cualquier cambio no entraría en vigor hasta el año 2028.
El CEO de la entidad, Sergio Ermotti, ha defendido la posición del banco en diversas entrevistas, asegurando su intención de explicar "los riesgos y beneficios" que UBS aporta a Suiza. En enero se descartó la posibilidad de trasladar la sede, la postura del banco podría cambiar si no se alcanza un acuerdo con los reguladores.
En respuesta a las preocupaciones de UBS, el regulador financiero Finma ha sugerido una implementación gradual de las nuevas exigencias. Sin embargo, desde el banco consideran que esta opción no resolvería el problema, ya que los inversionistas ajustan sus expectativas en cuanto se anuncian cambios regulatorios, sin importar el tiempo que tarden en aplicarse.
El posible traslado de la sede representaría un cambio radical en la historia de UBS, que ha operado desde Suiza durante más de 160 años y cuya imagen está fuertemente vinculada a la estabilidad del país. A pesar de ello, aún no se ha revelado cuál sería el destino alternativo en caso de que el banco decida mudarse. UBS cuenta con una sólida división de banca doméstica en Suiza, pero también posee una amplia red de gestión de patrimonios a nivel global, además de divisiones de banca de inversión y gestión de activos.
Un futuro incierto
El desempeño de las acciones de UBS ha sido inferior al de otros bancos europeos en el último año, en gran parte debido a la incertidumbre sobre su futuro regulatorio.
Mantener más capital eleva el costo operativo del banco, ya que disminuye el dinero disponible para pagar a los accionistas. Sin embargo, los reguladores buscan asegurar que los bancos tengan suficiente respaldo para absorber pérdidas en caso de dificultades financieras. UBS ya fue rescatado por el gobierno suizo tras la crisis de 2008.
Para el gobierno suizo, garantizar la solidez de UBS es una prioridad. La ministra de Finanzas, Karin Keller-Sutter, ha dejado claro que no cederán ante la presión del banco, mientras que el vicepresidente del Banco Nacional Suizo, Antoine Martin, señaló que cualquier decisión sobre un posible traslado es responsabilidad exclusiva de UBS.
La situación sigue en desarrollo y, aunque el banco aún no ha tomado una decisión definitiva, el debate sobre su permanencia en Suiza refleja la creciente tensión entre los intereses de las grandes instituciones financieras y las políticas regulatorias nacionales.