- La factura de EEUU en intereses sube y el país ya se gasta 1,2 billones de dólares
- OCDE: "El papel de la deuda tiene que cambiar; tiene que ser productiva"
- Julius Baer: "La deuda pública de EEUU explica la errática política de Trump"
La cantidad ingente de deuda que flota por el mundo tiene un precio. Los gobiernos usan cada vez más dinero para pagar intereses, lo que les impide usar ese presupuesto en defensa o en otras partidas. Incluso Estados Unidos, la mayor potencia militar del mundo, se gasta más dinero de su presupuesto en abonar intereses que todo lo que destina a defensa, ya sea pagar a sus soldados, operaciones militares o armas. Los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se han gastado una cantidad equivalente al 3,3% de su Producto Interior Bruto (PIB) solo en la factura de los intereses, según el último informe de deuda global del organismo. Es la cifra más elevada desde 2010.
Aunque hace no mucho endeudarse era relativamente barato, las subidas de los tipos de interés en buena parte del mundo han cambiado esa dinámica. En EEUU, la tasa de fondos federales escaló al 5,25-5,5%, el pico de este último ciclo, mientras que el tipo de facilidad de depósito en la eurozona rebotó al 4%. Pese a que los tipos están bajando o se espera que bajen, el fin del dinero barato se nota en los bolsillos de los gobiernos. La mayor parte de la deuda que emiten ofrece un tipo de interés fijo y, en el conjunto de 2024, la media de intereses que se pagaron por la deuda soberana fue del 4%, mientras que en 2020 y 2021 ese porcentaje era inferior al 1%. El encarecimiento es evidente.
"El rápido aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense ha añadido más de 500.000 millones de dólares al gasto neto por intereses del gobierno estadounidense, que ahora asciende a unos 1,2 billones de dólares, o más que el presupuesto de defensa del país", apunta Yves Bonzon, responsable de inversión de Julius Baer. El dato ayuda a entender la preocupación de Donald Trump por el gasto público y su obsesión por que se reduzcan los tipos de interés.
Ese 3,3% sobre el PIB en la factura de intereses de la OCDE en 2024 es 0,3 puntos porcentuales más que el año anterior. Es decir, los países gastan más en pagar a sus acreedores. En concreto, 23 de los 38 países de la organización han tenido que destinar más fondos a esto. "Este incremento hace que los países cada vez tengan que destinar una mayor cantidad de los ingresos gubernamentales para pagar intereses en vez de usarlos para otras partidas", explica el informe de la OCDE. Se destina más dinero en hacer frente a la deuda que en medidas medioambientales, en ocio y cultura, vivienda, orden público y seguridad y defensa.
En 2024, los países del conjunto emitieron 16 billones de dólares en deuda soberana, dos billones más que el año previo. La cantidad de bonos que todavía no han vencido asciende a los 55 billones, por lo que la ratio de deuda sobre PIB fue del 84% en 2024. Las empresas emitieron nueve billones en deuda el año pasado y la cantidad de apalancamiento pendiente asciende a los 35 billones, según la OCDE. En el plano corporativo, muchas empresas han tirado de deuda para refinanciar deuda o para pagar dividendos. De nuevo, esa financiación no es productiva.
"Los mercados de deuda globales han jugado un papel fundamental en las recuperaciones tras la crisis financiera global y de la pandemia al proporcionar capital a los gobiernos y a las compañías. Sin embargo, el papel de la deuda tiene que cambiar y pasar de ser un apoyo a la recuperación a financiar la inversión y el crecimiento. Esto es un reto. Los niveles de deuda son elevados y cada vez más caros, mientras que el crecimiento económico se está ralentizando y los riesgos geopolíticos están subiendo", subraya el mismo informe.
Los números son importantes porque afectan a las decisiones de los gobiernos, justo lo que está sucediendo en EEUU con Donald Trump o el rearme que planea Europa. En EEUU, el sector privado se encuentra en una "situación financiera excepcional" porque se ha estado desapalancando en la última década y ha aprovechado el estímulo fiscal de la pandemia. Sin embargo, el gobierno americano "se encuentra en la otra cara de la moneda" con uno de los déficits más altos de la historia en tiempos de paz no recesivos, cercano al 7%, explica el experto de Julius Baer.
El quebradero de cabeza de Trump
"Esta marcada dicotomía entre las finanzas públicas y privadas de EEUU es la principal motivación detrás de la aparentemente errática acción política de la administración Trump", aclara Bonzon. La intención del presidente americano es que el país empiece a depender mucho más del sector privado y mucho menos del sector público. Por eso, quiere reducir el gasto de la Administración o está empeñado en que la Reserva Federal (Fed) recorte los tipos de interés. Esta obsesión se entiende, teniendo en cuenta que EEUU se gasta más dinero en intereses que en defensa y Trump considera que esto no puede seguir así.
Aunque su legislatura ha sorprendido a muchos analistas, esta explicación ayuda a entender el foco de sus políticas. El mandatario dijo en la Fox que no quiere realizar cambios económicos trimestre a trimestre, sino que sus medidas están muy orientadas en el largo plazo, en transformaciones para el próximo siglo. "Comprender el panorama actual de los balances de los principales bloques económicos también resulta útil para comprender los principales cambios de política", dice Bonzon.
Mientras que EEUU aspira a un menor endeudamiento y a sanear sus cuentas, como si eso cuesta una desaceleración, Europa está decidida a hacer lo contrario y a endeudarse. "Sin embargo, el cambio de política de Washington respecto a Ucrania ofrece al continente una oportunidad para liberarse de la 'camisa de fuerza de Maastricht' y pasar de la austeridad fiscal al despilfarro fiscal, lo que supone un serio desafío por primera vez para el estricto cumplimiento de Alemania de su regla del 'cero negro' con el fin de reindustrializarse y aumentar el gasto en defensa a gran escala", resume el experto.
EEUU ha empleado muchísimos más recursos que Europa y, en concreto, que Alemania, para estimular su economía. Por eso ahora cambian las tornas. La locomotora europea también ha apoyado y estimulado su economía, pero de una forma menos agresiva, quedándose "notablemente rezagada" respecto al país americano, matiza el analista de Julius Baer. En principio, el bloque comunitario sí que quiere endeudarse más con fines productivos y espera rentabilizar sus inversiones. Ese es el reto.