Usar la misma para todo favorece la contaminación cruzada, especialmente entre el baño y la cocina
La bayeta de microfibra es uno de los elementos de limpieza más populares entre la población, ya que permite la rápida higienización de todo tipo de superficies del hogar, consiguiendo grandes resultados casi sin esfuerzo. Existen diversos colores que componen las bayetas de microfibra, algo que puede parecer meramente estético, sin embargo, tiene más importancia de lo que puede parecer a simple vista. Los colores de las bayetas de microfibra permiten establecer un código por colores, identificando qué zonas del hogar se deben limpiar con cada bayeta.
Diferenciar las bayetas por colores es clave para una correcta higienización del hogar, ya que de lo contrario, se puede usar la misma bayeta para la limpieza de diversas zonas, favoreciendo la contaminación cruzada en el interior de las viviendas.
En algunas estancias no es tan relevante, pero en el caso de la cocina y el cuarto de baño, es imprescindible hacer uso de bayetas que estén destinadas únicamente a limpiar cada estancia, puesto que mezclar las bayetas de ambas estancias puede favorecer la proliferación de microorganismos y malos olores.
En consecuencia, los colores de las bayetas no solo hacen que sean más vistosas, sino que permiten la diferenciación de las mismas rápidamente, favoreciendo que el interior de los hogares siempre se mantenga limpio y eliminando el riesgo de contaminación de las estancias.
Código de colores en las bayetas de los hogares
Los especialistas en limpieza de Ecodomis así lo explican en un vídeo publicado en sus redes sociales: "Las bayetas son todas iguales, pero tienen una función muy diferente. Todas limpian exactamente igual, pero los colores son lo que marca la diferencia: estos sirven para evitar la contaminación cruzada", señalan.
Aunque no existe un código de colores predeterminado, los expertos de Ecodomis establecen uno que se puede aplicar en todas las viviendas:
Bayeta roja: sanitarios.
Bayeta amarilla: cristales y ventanas.
Bayeta verde: cocina.
Bayeta azul: el resto de muebles.
Así pues, este código de colores es simplemente un ejemplo, pero cada persona puede distribuirlos según desee: "Este es el código de colores más usado, aunque sabemos que mucha gente los usa de forma diferente", aclaran. La clave se encuentra en respetar el código establecido en la vivienda, sea cual sea el seleccionado.
Un análisis mejorado de los datos archivados del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array muestra que podemos buscar inteligencia extraterrestre capturando más estrellas de las que se buscaban anteriormente
Confirmar la existencia de inteligencia extraterrestre mediante señales de radio, también llamadas tecnofirmas, es la piedra angular de la radioastronomía. Aunque la humanidad se pregunta desde tiempos inmemoriales si estamos solos en el universo, los radioastrónomos están en primera línea intentando responder incansablemente a esta cuestión milenaria. Para lograrlo, se han centrado tradicionalmente en una banda de frecuencias de radio específica llamada "pozo de agua", que se sitúa entre 1,42 y 1,66 GHz. Esto se debe a que dos moléculas que forman agua, el hidrógeno y el hidroxilo, emiten en esas frecuencias.
Sin embargo, una investigadora solitaria ha decidido ir contra la corriente planteando que, puesto que seguimos sin encontrar señales alienígenas, ¿y si estuviéramos buscando en la banda de frecuencias equivocada? La investigadora, Louisa Mason, estudiante de doctorado en la Universidad de Mánchester, propuso que la búsqueda en longitudes de onda de radio de alta frecuencia podría emplearse para buscar señales extraterrestres. Sus conclusiones fueron presentadas la semana pasada en la Reunión Nacional de Astronomía de la Real Sociedad Astronómica celebrada en Birmingham, y tienen el potencial de ampliar la búsqueda de inteligencia extraterrestre, centrándose específicamente en SETI.
Una nueva banda de frecuencias para la búsqueda
Para el estudio, Mason analizó datos archivados procedentes del Gran Conjunto Milimétrico/submilimétrico de Atacama (ALMA) en Chile, con una banda de radio conocida como Banda 3, que abarca de 90,642 GHz a 93,151 GHz. Aunque no se identificó ninguna tecnofirma, Mason logró mejorar los métodos de observación de estrellas en busca de señales de radio, captando más estrellas que aquellas a las que los radioastrónomos apuntan habitualmente.
"Durante décadas, las búsquedas de SETI se han concentrado en una parte relativamente pequeña del espectro radioeléctrico", afirmó Mason. "Queríamos preguntarnos qué podría ocurrir si miráramos en un lugar muy distinto. Las bandas de radio milimétricas y submilimétricas permanecen casi completamente inexploradas para SETI, así que en realidad se trata de abrir un nuevo ámbito del espacio de parámetros donde buscar".
Como contexto, las frecuencias de radio del "pozo de agua" utilizadas por los radioastrónomos se enmarcan en lo que se conoce como ondas de radio decimétricas o centimétricas, mientras que las ondas de radio milimétricas y submilimétricas van de 30 GHz a 300 GHz y de 300 GHz a 3.000 GHz, respectivamente. Las bandas de frecuencia se calculan dividiendo la velocidad de la luz (3 × 108 m/s) entre la frecuencia (en este caso, 90 × 109 Hz, como empleó Mason), lo que da 3,33 milímetros.
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Más estrellas de las que se creía
Mientras los científicos han utilizado tradicionalmente bases de datos consolidadas como Gaia, Mason fue un paso más allá al emplear lo que se conoce como Modelo Galáctico de Besanzón. Se trata de un modelo informático muy detallado de la Vía Láctea que informa a los astrónomos de qué estrellas adicionales están observando cuando solo apuntan a una estrella concreta. Al final, Mason aplicó el Modelo Galáctico de Besanzón a un estudio de radio previo de SETI con 1.327 observaciones, que inicialmente utilizó Gaia para estimar unas 288.000 estrellas, elevando la cifra hasta unos 6,1 millones de estrellas.
"Una de las cosas más apasionantes de este trabajo es darse cuenta de que hemos estudiado muchas más estrellas de las que se pensaba en un principio", señaló Mason. "Incluso una observación muy pequeña puede contener un número y una diversidad enormes de estrellas que quizá nunca pretendimos estudiar. Al combinar observaciones de alta frecuencia con simulaciones galácticas, podemos comprender mejor qué es exactamente lo que hemos buscado y hacia dónde deberíamos mirar a continuación".
Por ahora, SETI y el resto de la radioastronomía siguen sin encontrar nada en lo que respecta a confirmar una tecnofirma definitiva. Sin embargo, posiblemente una de las tecnofirmas potenciales más famosas jamás identificadas es la conocida como señal Wow!, detectada el 15 de agosto de 1977 por el astrónomo Jerry R. Ehman mientras revisaba una impresión de datos de unos días antes. La impresión mostraba una señal muy intensa que duró 72 segundos, lo que llevó a Ehman a escribir "¡Wow!" sobre el papel. No obstante, a pesar de innumerables búsquedas, los astrónomos jamás han logrado replicar la señal.
¿Qué nuevos descubrimientos sobre señales alienígenas potencialmente ocultas en altas frecuencias de radio inexploradas harán los investigadores en los próximos años y décadas? Solo el tiempo lo dirá, ¡y por eso hacemos ciencia!
Como siempre, ¡seguid haciendo ciencia y seguid mirando al cielo!
Mujeres pratican deporte con una pesa de madera en Tokio.
(EFE/Franck Robichon)
Desde hace décadas se sabe que reducir la ingesta de calorías puede prolongar la vida de numerosos organismos y disminuir el riesgo de enfermedades asociadas a la edad, como el cáncer
Hace unos años era extraño encontrar productos enriquecidos con proteínas en los supermercados, pero ahora ocupan estanterías enteras. Pero, ¿necesita realmente la población consumir tanta proteína?
Dudley Lamming, profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison, se dedica a investigar los nutrientes para promover la salud y la longevidad. Es el autor principal de una revisión de más de 350 investigaciones que se publica este viernes en la revista Cell Press Blue. El documento plantea una conclusión aparentemente contradictoria: para parte de la población, reducir el consumo de proteínas podría aportar beneficios metabólicos y, según los resultados obtenidos en modelos animales, favorecer la longevidad.
Para Lamming, está “absolutamente claro” que las proteínas aportan beneficios al crecimiento muscular y a la respuesta al ejercicio en personas activas. Pero el autor se centra en las personas sedentarias y explica que muchas consumen más proteínas de las que realmente necesitan, lo que probablemente “tenga consecuencias negativas para la salud”.
El escrito expone que durante décadas los científicos han sabido que consumir menos calorías puede prolongar la vida en muchos organismos y reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con la edad, como el cáncer. Sin embargo, mantener una dieta baja en calorías resulta difícil para la mayoría de las personas.
Los autores añaden que varios ensayos clínicos recientes en humanos también han demostrado que reducir la ingesta de proteínas puede disminuir el peso y la masa grasa, así como mejorar los niveles de glucosa en sangre en ayunas, aunque las personas con restricción proteica tienden a consumir más calorías.
A principios de 2026, las autoridades estadounidenses publicaron sus nuevas guías alimentarias y situaron el objetivo diario entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal, frente a la cantidad diaria recomendada de 0,8 gramos por kilogramo utilizada hasta entonces.
Este contexto de creciente consumo fue el que impulsó a Lamming a revisar décadas de investigación sobre la restricción de proteínas y el envejecimiento. El equipo describió posibles mecanismos que surgen de forma consistente en los estudios y que podrían explicar cómo las dietas bajas en proteínas podrían mejorar la salud y promover la longevidad. Estos mecanismos sugieren que la restricción de proteínas ralentiza el envejecimiento al mejorar el metabolismo, modificar la respuesta celular a los nutrientes, reducir el daño celular y preservar la función celular saludable.
“Las recomendaciones recientes han animado a la gente a consumir más proteínas, pero también a hacer más ejercicio. Probablemente debamos personalizar las recomendaciones sobre proteínas no solo en función de la edad, sino también del nivel de actividad física de cada persona”, concluye el autor principal.
Para Esther López García, profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid, presidenta del Observatorio de la Nutrición y de Estudio de la Obesidad (NAOS) y miembro del Grupo de Nutrición de la Sociedad Española de Epidemiología, este artículo “es paralelo a lo que se sabe sobre el efecto de la restricción calórica en la longevidad”.
Opina en declaraciones a SMC que la investigación “es atrevida”: “Cuestiona la recomendación actual que se da a la población general de incrementar la ingesta de proteínas para mejorar la salud. Esta recomendación se ha dado desde hace tiempo a las mujeres embarazadas y a las personas mayores, pero en las Guías Dietéticas Americanas de 2025 se introduce para la población general. En España, las guías dietéticas de 2023 no hacen esta recomendación, pero la realidad es que hay una moda generalizada de proponer dietas con alto contenido proteico para todos en nuestro país”.
Para López, los autores “aciertan con la idea de que se necesita más investigación para entender si las dietas ricas en proteínas realmente tienen efectos beneficiosos para la población general”. No obstante, aclara que su trabajo “necesita ser completado con la evidencia que proporciona la ciencia observacional y los ensayos clínicos que se realizan en personas". “No todo lo que se observa en modelos animales se puede trasladar directamente a humanos”, finaliza.
Su debut bursátil se prevé para finales de este año
Los analistas ya ponen el foco en la recuperación en 2027
En los albores de su salida a bolsa en Hong Kong, la valoración de Shein se encuentra ahora entre los 22.000 y 25.000 millones de dólares, según Bloomberg Intelligence. Es decir, un 78% menos desde su mayor valoración, alcanzada en 2022. Las razones principales son la ralentización de su crecimiento -anunciada en sus resultados durante la semana pasada- y las presiones regulatorias y comerciales de los últimos meses.
Así, esta estimación también se halla por debajo de 30.000 millones de dólares que algunos inversores han defendido y es menos de la mitad de los 66.000 millones que Shein alcanzó en una ronda de financiación en 2023.
Por todo ello, los analistas abogan por poner el foco en 2027, ya que 2026 está marcado por los aranceles y las consecuencias de la guerra en Irán. La estimación de BI valora a Shein entre 13 y 15 veces las ganancias proyectadas para 2027, "utilizando ese año como una base más normalizada después de que los impactos en los fletes y aranceles afecten a sus resultados de 2026", aseguran desde Bloomberg. De hecho, los analistas de consumo y tecnología Catherine Lim y Jason Zhu prevén que las ganancias se recuperen hasta los 1.670 millones de dólares en 2027 y que luego crezcan aproximadamente un 20% anual hasta 2029.
Por otro lado, estos mismos expertos señalan la "posición inusual" de Shein entre una plataforma de comercio electrónico vinculada a China -por lo que cotizaría a un precio más bajo- y un minorista global de moda rápida con una cadena de suministro diseñada para responder rápidamente a las cambiantes tendencias de los consumidores -por lo que subiría la valoración-.
Ralentización en su crecimiento
El gigante de la moda online asiático registró unas pérdidas netas de 99 millones de dólares (87 millones de euros) en el primer trimestre de 2026, frente al beneficio de 395 millones de dólares obtenido un año antes, según el borrador del folleto presentado para su futura oferta pública de venta (OPV). No obstante, la ralentización se observa sobre todo en su facturación, que solo aumentó un 1,1% frente al año anterior, lejos del 8% del 2025 y de años anteriores. Esto se explica por el descenso de las ventas en Estados Unidos, su principal cliente, que cayeron hasta un 14%, por la eliminación de la exención que permitía importar paquetes de bajo valor sin pagar aranceles ni someterse a inspecciones aduaneras (minimis).
Con todo, Europa suavizó el retroceso gracias a un crecimiento del 2,3%, mientras que en el resto del mundo creció un 10%. "La eliminación de la exención de minimis en EEUU ha tenido un impacto adverso en nuestras ventas en EEUU y en el crecimiento general de nuestros ingresos netos, y ha contribuido a un aumento en nuestros gastos de logística como porcentaje de los ingresos netos", admitió recientemente Shein en el folleto remitido a las autoridades bursátiles.
Como consecuencia, los costes operativos aumentaron un 2,2%, hasta 8.794 millones de dólares, en un contexto de mayores gastos logísticos y de cumplimiento regulatorio. Aunque la empresa asegura apreciar "indicios de normalización" en el comportamiento de compra de los consumidores estadounidenses, advierte de que Europa podría convertirse en el próximo frente de incertidumbre por la futura eliminación de un régimen similar para los envíos más baratos, que podría impactar más que en Estados Unidos.
Una salida a bolsa postergada
Shein ha ido retrasando su salida a bolsa desde el año 2020, cuando la pandemia hizo multiplicar las compras online. Fue entonces cuando estaba previsto su debut en Wall Street, que se vio paralizado hasta 2023. En ese año sufrió un nuevo revés por las fuertes reticencias regulatorias en dicho país, paralizándose definitivamente su salida.
Madrid 16:12 - 10/08/2026 https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/14007350/08/26/la-valoracion-de-shein-se-hunde-un-78-desde-maximos-a-las-puertas-de-su-salida-a-bolsa.html
Vista de la ciudad de Reikiavik, capital de Islandia
(Reuters)
Los islandeses deciden si reabrir las negociaciones con Bruselas en un debate marcado por la soberanía nacional, la pesca y la creciente incertidumbre en el Ártico
El 29 de agosto, los islandeses están llamados a votar en un referéndum para decidir si desean, o no, volver a la mesa de negociaciones con Bruselas para unirse a la Unión Europea. En el pasado, el país nórdico no quiso realmente formar parte del club europeo, ya que en 2013 dejó de lado el proceso de adhesión a la UE, convencido entonces de que no necesitaba dar el paso hacia la plena integración comunitaria.
Geográficamente, el país insular se encuentra entre Europa y Norteamérica. Culturalmente, la población islandesa (cerca de 395.000 ciudadanos), defiende con vehemencia su soberanía tanto como sus raíces nórdicas, y se considera europea. En la práctica, Islandia ya cumple con muchas de las leyes de la UE, ya que desde 1994 forma parte del Espacio Económico Europeo (EEE) y en 2001 entró en el Espacio Schengen. En otras palabras, hasta ahora Islandia ha formado parte de Europa sin ser miembro de la UE.
Para los islandeses, el atractivo de la UE reside principalmente en ofrecer estabilidad frente a las incertidumbres económicas y geopolíticas del mundo actual. Para la UE, si entrara, Islandia sería un socio pequeño pero valioso al estar situada en las puertas del Ártico, una región donde las potencias mundiales compiten por su hegemonía. Además, es un país rico que entraría como claro contribuyente neto y aportaría una sólida cultura democrática.
Ligera ventaja del 'sí'
A pocas semanas de que se pongan las urnas, las últimas encuestas apuntan a una ligera ventaja de la opción del “sí” a reanudar las negociaciones de adhesión con la UE, con un 53% de apoyo frente al 47% del “no”. Sin embargo, el desarrollo de la campaña muestra que los islandeses siguen profundamente divididos por la cuestión.
Más allá de los argumentos de cada una de las opciones, la politóloga de la Universidad de Islandia, Hulda Þórisdóttir, admite que “este tema apela a nuestros valores y emociones”. El debate se está llevando a cabo con un tono moderado, asegura la politóloga, ya que la sociedad y los políticos “tienen puesta la mirada en lo que pasó en Reino Unido durante la campaña del Brexit y no quieren que este referéndum divida al país”.
El argumento más emotivo que se ha puesto en el centro del debate es el de la soberanía nacional, costosamente obtenida tras siglos de colonización noruega y danesa, hasta conseguir la plena independencia de Copenhague en 1944.
“Esta idea de preservar la independencia que tanto nos costó ganar sigue muy viva en el alma nacional islandesa”, explica Þórisdóttir. Por otro lado, los defensores de la UE sostienen que “solo una sólida alianza con naciones europeas afines puede fortalecer la soberanía del país nórdico”, subraya.
En los últimos meses, la situación en los confines del Ártico se ha vuelto más incierta que nunca por las repetidas amenazas de Donald Trump de apropiarse de la vecina Groenlandia. A pesar de que Islandia es miembro de la OTAN, es el único socio que no tiene un ejército propio y su defensa depende de un pacto con EEUU firmado en 1951.
Los islandeses no temen una invasión por parte de los EEUU, pero dada la poca consideración que está demostrando Trump por respetar los acuerdos internacionales, hoy la relación con Washington se ha vuelto mucho más imprevisible. Así lo reconoció también la primera ministra, Kristrún Frostadóttir, en febrero, en una entrevista con Financial Times, al admitir que “la crisis de Groenlandia sin duda tocó un nervio sensible” en el país.
El principal impedimento es la política pesquera de la UE
Más allá de la geopolítica, otro de los temas más sensibles en el debate es la política pesquera y agrícola de la UE. En el eje central de la campaña euroescéptica están los temores de los pescadores y agricultores, un hecho que se refleja en las encuestas, que demuestran que en las zonas rurales alejadas de Reikiavik, la oposición a la UE alcanza el 80%.
En Islandia, la pesca, junto al turismo, son los pilares de su economía, ya que el pescado y el marisco generan cerca del 40% de las exportaciones, el 8% del PIB y el 4% de los puestos de trabajo. En este sector, una mayoría teme que la adhesión a la UE provoque un daño irreversible al perder el control sobre sus ricos caladeros.
Para contrarrestar este temor, en las últimas semanas han llegado mensajes desde Bruselas que apuntan a que la Unión Europea estaría dispuesta a negociar un acuerdo específico sobre las cuotas pesqueras si ello facilitara la incorporación de Islandia al bloque.
Por otro lado, los agricultores también temen que la plena adhesión a la UE provoque una avalancha de importaciones agroalimentarias más baratas frente a las que no podrían competir. Como señala el politólogo de la Universidad de Akureyri, Grétar Þór Eyþórsson, “un acuerdo con la UE que amenazara la parte más importante de nuestra economía significaría automáticamente el "no" a la pertenencia a la UE”.
Entre quienes defienden el “sí”, entre ellos los partidos que forman la coalición de gobierno de centroizquierda, se argumenta que una eventual adhesión a la Unión Europea ayudaría a reducir la inflación y los tipos de interés, al abandonar la corona islandesa y adoptar el euro. Actualmente, la inflación ronda el 5,2% (el doble que en la UE), y los expertos señalan que los precios de los alimentos pueden resultar caros, en parte debido a los impuestos sobre los productos importados desde la UE.
La campaña a favor del “sí” también se enfrenta a quienes cuestionan la necesidad de formar parte de la UE cuando Islandia ya disfruta de buena parte de las ventajas de la integración europea sin ser miembro del bloque. Sin embargo, Grétar Þór Eyþórsson señala que “por ahora, no estamos en la mesa donde se toman las decisiones que nos terminan afectando”.
Con todo, Eyþórsson subraya que este referéndum únicamente autoriza a reabrir las negociaciones con Bruselas. Después se abriría un proceso negociador complejo que culminaría con un segundo referéndum para decidir sobre la entrada definitiva en el bloque: “Un 'sí' en agosto no significa en absoluto que vaya a ser un 'sí' en el futuro”.
René Lacoste, destacado tenista, fue el primero que se atrevió a salir a jugar con manga corta
Apodado 'el cocodrilo', utilizó este animal como logo de la compañía textil que lanzó con su socio André Gillier
El polo se consolidó pronto como una prenda imprescindible en los armarios de los hombres de todo el mundo
Hay prendas que trascienden las tendencias para convertirse en auténticos símbolos. Y una de ellas es el polo. Presente en pistas de tenis, campos de golf, oficinas, pasarelas y fiestas, su sencillez esconde una historia de innovación estratégica y construcción de marca. Y todo partiendo de la mente de un genio, el campeón francés de tenis René Lacoste, que decidió desafiar los códigos de vestimenta de su deporte, con una prenda más cómoda y funcional. Una decisión que dio origen a la prestigiosa marca de ropa y que transformó la industria textil y el concepto del lujo.
En todo este proceso fue clave la figura de René Lacoste, un hombre que entendía la innovación como una extensión de la competición. Había nacido en París, en 1904, y pronto se convirtió en uno de los tenistas más importantes de su tiempo, y en una auténtica celebridad. Campeón de 7 títulos de Grand Slam, además formó parte de la generación de 'los Cuatro Mosqueteros', que dominó el tenis mundial en los años 20, ganando dos Copas Davis.
Meticuloso y disciplinado, perseguía perfeccionar cada detalle de su juego, estudiando sus rivales, pero también el material con el que competía. Y fue esa mentalidad, más cercana a la de un ingeniero que a la de un deportista, la que le llevó a cuestionar la indumentaria tradicional de las pistas. En aquella época, los tenistas competían con un look que hoy nos parecería muy incómodo, con camisas de algodón de manga larga, como las que podía llevar la gente por la calle, perfectamente abotonadas, con cuellos rígidos y almidonados, y en algunos torneos hasta con corbata. Y todo acompañado de unos pantalones largos de franela. No era la equipación más adecuada para hacer deporte.
Hasta que en 1928, Lacoste revolucionó el circuito. El tenista apareció en la final del campeonato francés con una camiseta no reglamentaria. ¡Le había cortado las mangas a la camisa! Además, estaba fabricada de algodón mercerizado, un material más ligero y transpirable, que era el mismo que utilizaban los oficiales británicos que habían aprendido a jugar a Polo en la India. Por metonimia, a esa nueva prenda se le acabó llamando polo. Ofrecía mayor libertad de movimiento, pero sin renunciar a la elegancia que exigía el deporte en aquella época.
Lacoste introdujo los colores en 1951. | Imagen: Dreamstime
Para enfrentarse al sofocante calor de los torneos en Estados Unidos de ese mismo año, encargó varias prendas similares, pero perfeccionadas. Era una camisa blanca de manga corta, tejido de punto piqué de algodón, que denominó jersey de algodón petit piqué, transpirable y más duradero; un cuello plano y sobresaliente sin almidonar, que se podía levantar para protegerse del sol; una tapeta abotonada hasta arriba; y una cola más larga por detrás que por delante, conocido desde entonces como 'cola de tenista', y que impedía que la camiseta se saliera de los pantalones. Inicialmente, los organizadores rechazaron el uso de estas camisas adaptadas, pero el resto de jugadores poco a poco fueron sumándose a la revolución.
Un año después, mientras Lacoste seguía ganando torneos, introdujo una nueva innovación, en este caso estética: fijó en el lado izquierdo de sus nuevas camisas un cocodrilo, que era el apodo con el que se conocía al tenista en las pistas. El origen de este sobrenombre no está claro. La versión más extendida es que se lo pusieron periodistas de Estados Unidos en 1923, tras una apuesta en Boston. Cuentan que René Lacoste estaba mirando una maleta de piel de cocodrilo en el escaparate de una tienda, y no está claro si el capitán del equipo de Copa Davis de Francia o de Estados Unidos le dijo que si ganaba el partido decisivo se la regalaba. Lacoste perdió, pero la imagen del cocodrilo perduró. Además, coincide que el temperamento del tenista era muy parecido al de un cocodrilo, ya que nunca soltaba su presa; y su rapidísimo golpe de derecha se comparaba con el movimiento de la cola del animal.
Se retiró del tenis en 1929, con tan solo 25, debido a problemas de salud recurrentes, especialmente una grave insuficiencia respiratoria, pero con un gran palmarés. Volvería a jugar puntualmente, pero nunca al mismo nivel.
Industria textil
Y poco después, André Gillier, el principal fabricante de prendas de punto de Francia, y amigo de René, se puso en contacto con él para proponerle asociarse y vender reproducciones de esta prenda revolucionaria. Finalmente, sería en 1933 cuando la unión se cerró y lanzaron su propia marca para la venta de esas nuevas prendas a gran escala. Se llamó Lacoste, y por primera vez, incluía su logo bordado en la ropa. Era, claro, un cocodrilo.
Su primer catálogo no solo incluía camisas para tenis, sino que también incluía prendas para golf y vela. Revolucionó de inmediato la ropa deportiva masculina, sustituyendo las camisas clásicas. Comienza la producción industrial de los polos Lacoste. El primero recibe el nombre L. 12. 12, en el que la L representa la marca, el 1 el tejido Petit Piqué seleccionado, el 2 las mangas cortas, y el 12 el número del prototipo final. Era un auténtico concentrado de innovaciones textiles, y revolucionó los códigos de elegancia franceses.
El tenista español Severiano Ballesteros, con un polo de Lacoste. Fueron pioneros en el patrocinio deportivo. | Imagen: Alamy
René Lacoste hizo una gran presión entre sus amigos tenistas para que utilizasen su ropa durante las competiciones, siendo el jugador de la selección francesa André Merlin el primero que jugaría con un polo Lacoste. Esta audaz iniciativa se convirtió en el primer caso de patrocinio deportivo de la historia. Se convertiría en una estrategia habitual para la marca, que apoyó a numerosos tenistas, incluyendo leyendas como Novak Djokovic; a equipos franceses, tanto en la Copa Davis, como en la Copa Federación o en los Juegos Olímpicos; pero también a golfistas, como el español Seve Ballesteros.
En pleno crecimiento, la II Guerra Mundial les obligó a paralizar la producción, que no retomaron hasta 1946. Inicialmente continuaron enfocados en el mercado francés, pero ya en 1951 empezaron a exportar sus prendas a Italia, y un año después a Estados Unidos. Además, añadieron a su catálogo los colores: sus polos dejaron de ser solo blancos. Para 1961 llegaría el salto a España, donde no solo vendían, sino que también comenzaron a producir aquí. En pocas décadas, millones de personas en todo el mundo estaban vistiendo polos de Lacoste.
Líneas de negocio
Pero René Lacoste, que tenía alma de ingeniero, también se introdujo en otros campos, en concreto, en el de las raquetas que tan bien conocía. Primero, inventó la almohadilla antivibración para las cuerdas, que reducía las vibraciones de la pelota al impactar con la raqueta y evita que se transmitan al brazo. Y poco después desarrolló la primera raqueta de acero, una idea revolucionaria ante las omnipresentes raquetas de madera. Comercializada por la marca Wilson, contribuyó a la consecución de 46 títulos de Grand Slam entre 1966 y 1978, con Jimmy Connors y Billi Jean King como grandes embajadores. Su impacto fue tan grande que las raquetas de madera desaparecieron completamente del circuito en 1984.
Lacoste siguió expandiendo sus líneas de negocio, con el lanzamiento primero de su propia colonia, en colaboración con Jean Patou, y después gafas de sol. Incluso llegarían a colaborar con Peugeot, para lanzar una serie limitada del modelo 205. Además, abrieron la París su primera tienda propia, en la prestigiosa Avenida Víctor Hugo. Después llegarían el resto de tiendas en las calles más relevantes del mundo.
Raqueta de acero creada por Lacoste. | Imagen: Dreamstime
René Lacoste falleció en 1996, a los 92 años de edad, un mes antes de la victoria francesa en la Copa Davis, con todos los honores posibles.
El polo, por su parte, siguió su propio camino. Uno de los que abrazó con más fuerza esta prenda fue el diseñador Ralph Lauren, que en 1972 hasta decidió lanzar su propia línea Polo, dedicada en exclusiva a esta prenda. Su apoyo fue el empuje definitivo para que se convirtiera en un imprescindible entre los armarios de los hombres. Da igual cuánto haya evolucionado la forma de vestir, que sigue siendo un clásico que nunca pasa de moda.
Pocas veces una innovación tan sencilla ha tenido un impacto tan duradero. Lo que comenzó como la respuesta de un tenista a las limitaciones de la ropa con la que competía acabó transformando la forma de vestir dentro y fuera del deporte. Casi un siglo después, el polo sigue siendo una de las prendas más reconocibles del armario contemporáneo, mientras el cocodrilo de Lacoste permanece como un símbolo de calidad, elegancia e innovación. La historia de la marca demuestra que las grandes revoluciones no siempre nacen de un laboratorio o de un consejo de administración: a veces empiezan en una pista de tenis, cuando alguien se atreve a desafiar las normas para encontrar una manera mejor de hacer las cosas.
La relación entre escritura y pronunciación determina la facilidad para leer y escribir una lengua. En el caso del español, ocupa una posición intermedia. Vemos algunos ejemplos: el inglés es de los difíciles
La escritura es un intento de atrapar las ondas de la palabra hablada. No todas las lenguas han logrado este propósito con el mismo éxito. Aquellas que consiguen establecer una correspondencia casi perfecta entre el signo gráfico y el sonido que representa son denominadas por los lingüistas sistemas de escritura altamente fonémicos.
Esta cualidad se desdobla en dos dimensiones que definen la eficacia de un sistema alfabético: la transparencia ortográfica, que permite leer sin vacilaciones palabras desconocidas, y la transparencia fonológica, que hace posible transcribir con exactitud cualquier término que se escucha. Esta fidelidad no es un accidente, sino el resultado de siglos de evolución, de reformas políticas o, en ocasiones, de la intervención de gramáticos que promovieron una escritura más cercana a la realidad sonora.
La precisión del finés
Si buscamos un modelo de referencia, conviene fijarse en el norte de Europa. El finés, o suomi, es uno de los ejemplos más claros de lengua transparente. En su sistema, la ambigüedad es mínima. No existen letras mudas ni combinaciones arbitrarias de caracteres que alteren su valor según el contexto, y las reglas ortográficas presentan muy pocas excepciones. Su ortografía es tan transparente que las vocales largas se representan de forma sistemática mediante duplicación. Así, un par de letras marca la diferencia entre tuli (fuego) y tuuli (viento). Lo mismo ocurre con las consonantes: mato (gusano) y matto (alfombra) se distinguen por la duración del sonido y por su representación gráfica.
Este sistema no es fruto del azar. Cuando Mikael Agricola fijó la ortografía del finés en el siglo XVI, su objetivo fue reflejar la pronunciación de una lengua que hasta entonces carecía de norma escrita. Desde entonces, las sucesivas reformas han mantenido esa coherencia con rigor, y eso ha reducido al mínimo la discordancia.
Reformas y transiciones al alfabeto latino
La historia muestra que la transparencia ortográfica también puede ser resultado de decisiones políticas. El siglo XX fue testigo de cómo varias naciones abandonaron sistemas gráficos tradicionales para adoptar el alfabeto latino y adaptarlo a sus necesidades fonéticas.
El español es una lengua que suele considerarse fácil de leer, aunque presenta una complejidad ortográfica notable
El caso del turco moderno es paradigmático. En 1928, bajo el liderazgo de Mustafa Kemal Atatürk, Turquía sustituyó el alfabeto árabe por uno latino diseñado para reflejar la pronunciación contemporánea. El resultado fue un sistema en el que grafema y fonema se corresponden de forma regular, apoyado en el uso de signos diacríticos. Palabras como kitap (libro) o güzel (bonito) dan muestra de esa claridad.
Un proceso semejante tuvo lugar con el suajili, que entre finales del siglo XIX y el siglo XX pasó del alfabeto árabe al latino y fue progresivamente estandarizado en el contexto colonial y poscolonial, con el objetivo de simplificar su escritura y hacerla más accesible. Del mismo modo, el somalí adoptó en 1972 un alfabeto latino adaptado con precisión a sus sonidos.
En los Balcanes, la máxima de Vuk Karadžić —"Escribe como hablas, lee como está escrito"— se convirtió en el principio rector del serbio y de otras lenguas de la región. Este ideal favoreció una notable correspondencia entre sonido y escritura.
El batua y el hangeul
Incluso lenguas con larga tradición oral han tendido hacia la estandarización. El euskera modernizó su escritura en 1968 con la creación del Euskara Batua que estableció una norma común basada principalmente en el dialecto guipuzcoano. Palabras como etxe (casa) o lagun (amigo) forman hoy parte de una ortografía unificada que permite la comunicación entre hablantes de distintas regiones.
Fuera del ámbito del alfabeto latino, el coreano ofrece un caso singular. Su sistema de escritura, el hangeul, fue creado en el siglo XV por el rey Sejong con el propósito de facilitar la alfabetización. Las letras fueron diseñadas teniendo en cuenta la posición de los órganos fonadores al pronunciarlas. Aunque se organizan en bloques silábicos, mantienen una relación sistemática entre grafía y sonido, lo que convierte al hangeul en uno de los sistemas más coherentes desde el punto de vista estructural.
El español: entre la tradición y la fonética
El español es una lengua que suele considerarse fácil de leer, aunque presenta una complejidad ortográfica notable. Se sitúa en una posición intermedia entre lenguas muy transparentes, como el finés, y otras más opacas, como el inglés o el francés. La Real Academia Española, desde el siglo XVIII, ha mantenido un equilibrio entre criterios etimológicos y fonéticos. A lo largo de su historia ha promovido reformas destinadas a simplificar la ortografía, aunque sin eliminar por completo los rasgos heredados.
La «h» muda es un ejemplo de este legado. Procede en gran parte de la evolución de la f- inicial latina aspirada (como en farina → harina), y se conserva por razones etimológicas. Lo mismo ocurre con la coexistencia de "b" y "v" o con la duplicidad de "g" y "j", que reflejan la historia del idioma.
Uno de los principales desafíos es su extensión geográfica. Fenómenos como el seseo y el yeísmo, comunes en amplias zonas del mundo hispanohablante, generan diferencias entre pronunciación y escritura. Así, palabras como casa y caza pueden sonar igual en muchos hablantes, aunque se escriban de forma distinta. La ortografía funciona, en este sentido, como un sistema de consenso que garantiza la unidad.
El español se identifica también por la letra "ñ", que representa el sonido /ɲ/. Este sonido no existía como fonema independiente en latín clásico, aunque surgió a partir de secuencias como "nn" en la evolución del latín vulgar (annus → año, Hispania → España). La grafía "ñ" procede de la abreviación medieval de la doble n. Antonio de Nebrija la incluyó en su Ortografía castellana (1517), y la Real Academia Española la consolidó en el siglo XIX.
La "ñ" se difundió al gallego, al asturleonés y, gracias a la expansión del español, a muchas lenguas indígenas americanas como el náhuatl, el quechua, el aimara o el guaraní. El fonema existe también en otras lenguas, pero se representa con dígrafos: "gn" en francés (montagne), "nh" en portugués (vinho), "ny" en catalán y húngaro (Espanya, nyár), o "nj" en albanés (njeri). El polaco lo simplificó con la letra "ń" (koń). El español no adoptó la ñ por un afán de regularidad, sino por economía gráfica, aunque en otros casos mantiene dígrafos como "ch", "ll", "rr", "gu" o "qu", que representan sonidos únicos. Podríamos decir, en definitiva, que la ortografía del español es relativamente regular porque la mayoría de los sonidos tienen una representación única o predecible, a pesar de las excepciones y herencias históricas.
Escrituras complejas
El danés utiliza 29 letras, incluidas tres adicionales —æ, ø y å—. Aunque su sistema es más regular que el inglés, presenta numerosas irregularidades. Por ejemplo, jeg (yo) se pronuncia aproximadamente /jaj/, y muchas palabras contienen letras que no se articulan claramente.
El francés es aún más complejo desde el punto de vista ortográfico. Abundan los signos diacríticos y las consonantes finales que no se pronuncian. En eau (agua), beau (bonito) o château (castillo), el conjunto de tres vocales pronuncia solamente una, la /o/, que es precisamente la que no se escribe.
Escribir bien no consiste en dominar una lengua, sino en comprender la lógica que une el sonido con la forma escrita
El inglés lleva la irregularidad al extremo, como muestra uno entre muchos ejemplos: la combinación ough se pronuncia de forma distinta según la palabra: though /ðoʊ/, through /θruː/, rough /rʌf/, cough /kɒf/, thought /θɔːt/. Además, abundan los homófonos (there, their, they’re) y las letras mudas (doubt, write), lo que dificulta la correspondencia entre escritura y pronunciación.
En cambio, lenguas como el tailandés llevan la complejidad a otro nivel. Su sistema, con 44 consonantes y 15 signos vocálicos básicos, combina símbolos que determinan tanto la vocal como el tono. Los signos pueden colocarse antes, después, arriba o abajo de la consonante, y las palabras se escriben sin espacios, salvo al final de las frases. Así, ขอบคุณมากครับ (muchas gracias) ilustra la necesidad de dominar numerosas combinaciones gráficas y tonales.
Entre el orden y el caos
Escribir bien no consiste solo en dominar una lengua, sino en comprender la lógica —a veces invisible— que une el sonido con la forma escrita. La escritura es una herramienta en constante tensión. Por un lado, aspira a ser un registro exacto de la voz; por otro, busca ser un monumento a la historia y a la identidad de los pueblos. Mientras lenguas como el finés o el coreano representan el triunfo de la lógica y la transparencia, el español nos ofrece un modelo de convivencia entre el pragmatismo sonoro y la herencia cultural.
Al final, la dificultad de escribir no radica solo en recordar dónde va una tilde o una letra muda, sino en comprender que cada palabra escrita es un eslabón que nos une a una tradición compartida, un compromiso entre la libertad del habla y el orden necesario de la letra.