
- La brutal escasez de mano de obra lastrará la economía durante años
- Detrás de la tasa de paro del 2% se esconde el gran problema del país
- La guerra en Ucrania influye, pero el factor demográfico es determinante
"La escasez de mano de obra en Rusia por la guerra lastrará la economía durante años", asegura la agencia financiera Bloomberg. Moscú se enfrenta a una curiosa crisis, inédita en la Europa moderna, que está generada en buena parte porque no hay gente para trabajar. La economía no puede seguir avanzando sin mano de obra, salvo que se produzca un milagro en la productividad, y Rusia está siendo buena prueba de ello. El problema es que esta crisis se puede prolongar durante años, puesto que la fuerza laboral que está hoy en el frente está adquiriendo unas habilidades que pueden ser muy útiles para la guerra, pero que de poco sirven para mejorar el tejido productivo de la economía. Aunque acabe la guerra pronto, Rusia se topará con cientos de miles de personas que habrán visto cómo sus habilidades laborales se quedan desfasadas tras meses o años entrenándose para destruir y matar. La crisis rusa ha comenzado ahora, pero lo peor está por llegar.
El presidente Vladímir Putin se ha jactado en repetidas ocasiones de que la tasa de desempleo de Rusia se encuentra en un 2,2%, una de las más bajas del mundo. Sin embargo, cualquier entendido del mercado laboral sabrá que la tasa de paro puede bajar por muchos motivos y no todos son positivos. Por ejemplo, es habitual que los países en desarrollo registren bajas tasas de paro por la emigración y la economía informal (todo el mundo vende algo y aparece registrado como empleado). En el caso de Rusia, la baja tasa de paro se debe a que buena parte de la fuerza laboral está luchando en el frente, ha muerto en él, está trabajando para abastecerlo o se ha marchado del país, una tendencia que ya era visible antes de la guerra (los jóvenes rusos ya emigraban). La combinación es explosiva. En el PIB y en las estadísticas esto queda contabilizado, pero lo cierto es que nada de esto mejora la vida de los rusos en términos económicos y de prosperidad.
El 2,2% de paro en Rusia subraya que el mercado laboral tiene poco margen de expansión, lo que limita la capacidad de crecimiento de la economía. Rusia se enfrenta a una grave escasez de mano de obra que probablemente lastrará la economía durante años, debido al envejecimiento de la población y a la guerra en Ucrania, que reducen la fuerza laboral disponible.
Rusia se ha quedado sin gente para trabajar. "El empleo ha alcanzado niveles máximos, prácticamente sin recursos laborales ociosos", asegura el viceprimer ministro Alexander Novak en una entrevista con Vedomosti. La gobernadora del Banco de Rusia, Elvira Nabiullina, aseguró en abril que la Rusia moderna nunca se había enfrentado a un déficit de trabajadores tan agudo. En su intervención en el Foro de la Bolsa de Moscú, Nabiullina confirmó que la tasa de desempleo en Rusia se mantiene en un mínimo histórico del 2%. La falta de trabajadores disponibles ha obligado a los empresarios a aumentar los salarios para competir por el personal, lo que a su vez ha incrementado los costes de producción y ha afectado al poder adquisitivo de los consumidores.
"Esta es una nueva realidad tanto para el gobierno como para las empresas", advertía Nabiullina. "En el pasado, los ciclos de tipos de interés altos estaban ligados a perturbaciones externas temporales, y una vez que la situación se estabilizaba, reducíamos los tipos con bastante rapidez... Ahora, sin embargo, nos enfrentamos a un deterioro persistente de las condiciones externas que afecta tanto a las exportaciones como a las importaciones", añadió.
'Hambruna' de personal
Bloomberg Economics estima que el país necesita actualmente 1,5 millones de trabajadores adicionales para restablecer el equilibrio en el mercado laboral. Los grupos empresariales prevén que la escasez persista, mientras que la Unión Rusa de Industriales y Empresarios proyecta un déficit de 3 millones de trabajadores hasta 2030. Las autoridades rusas estiman que la economía necesitará 2,4 millones de personas más solo en los sectores de la industria manufacturera, el transporte, la sanidad, los servicios sociales, la investigación científica y las tecnologías de la información para el final de la década. Otras previsiones de Moscú recogen que la economía necesitará 11 millones de trabajadores más para 2030.
La invasión a gran escala de Ucrania, que ya lleva cinco años, ha agravado la escasez. Rusia ha sufrido aproximadamente 1,2 millones de bajas, incluyendo hasta 325.000 muertos hasta enero, según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Washington. Pero incluso si cesaran las hostilidades, seguiría existiendo una crisis, ya que la demografía sigue siendo el principal factor determinante. Incluso antes de la guerra, la población rusa en edad de trabajar se había reducido en unos 4,9 millones de personas entre 2015 y 2022, según estimaciones de Bloomberg Economics. Esto contribuyó a que el desempleo se acercara al 4%. Desde entonces, la tasa de desempleo se ha reducido aproximadamente a la mitad.
Más allá de los reclutados para el combate propiamente dicho, la economía de guerra ha desviado a trabajadores de los sectores civiles hacia las industrias militares, mientras que se estima que entre 500.000 y 800.000 rusos en edad de trabajar han abandonado el país en oposición a la guerra, para evitar la movilización o por otras razones.
"La 'hambruna de personal' se ha convertido en un fenómeno universal, que afecta prácticamente a todos los sectores del sistema económico", pone el acento en un informe Rostislav Kapelyushnikov, subdirector del centro de investigación laboral de la Escuela Superior de Economía (HSE) de Moscú ya a finales de 2024. Sin embargo, esta grave escasez de personal se intensifica en sectores especializados, algunos de ellos de vital importancia y que requieren una mayor cualificación. La falta de médicos podría aumentar del 25,7% actual al 40-45% en los próximos cinco a siete años, alerta Mark Denisov, comisionado de DDHH de la región de Krasnoyarsk.
La proporción de rusos en edad de trabajar ha ido disminuyendo desde 2010 y actualmente se sitúa en torno a los 74 millones de personas, según el Ministerio de Trabajo, con datos recopilados por Bloomberg. El número de jóvenes que se incorporan al mercado laboral es menor que el de los que se jubilan. El aumento de la edad de jubilación en 2019 contribuyó a mitigar el impacto al prolongar la vida laboral de los rusos, pero también provocó un envejecimiento de la población activa. La proporción de empleados mayores de 55 años ha aumentado, mientras que el número de trabajadores de entre 25 y 39 años ha disminuido hasta en 4 millones, según el demógrafo independiente Igor Efremov, afincado en Rusia. Esto significa que Rusia sigue enfrentándose a una oleada de jubilaciones, lo que reducirá el número de trabajadores en el mercado laboral.
El parche de la inmigración
"La población de Rusia seguirá envejeciendo y la proporción de jóvenes y niños seguirá disminuyendo en general", certifica Efremov. "No se trata de una crisis temporal del mercado laboral, sino de una norma a largo plazo que persistirá durante décadas y a la que la economía tendrá que adaptarse", sentencia. La crisis demográfica es marcada en Rusia -aproximadamente una cuarta parte de la población está en edad de jubilarse- desde el colapso de la tasa de natalidad en la década de 1990. La tasa de natalidad es considerada "catastrófica" por el propio Kremlin y críticamente baja, con aproximadamente 8,6 a 8,9 nacimientos por cada 1.000 habitantes en 2022-2023, situándose entre los niveles más bajos de su historia. Con una tasa de desempleo de alrededor del 2%, la economía necesita nuevos trabajadores extranjeros o corre el riesgo de alcanzar límites reales en su ya lento crecimiento.
Tan preocupante es la situación, que Rusia parece haber dado un giro inédito aceptando más mano de obra extranjera tras una serie de restricciones internas por la amenaza terrorista esgrimida por el Kremlin. Aunque se antoja una gota en el mar en medio del desafío que enfrenta el país, los datos de 2025 arrojan un cambio de tendencia. Si durante años Moscú ha dependido de los migrantes procedentes de Asia Central (países como Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán) para cubrir las carencias de su mano de obra, en fechas más recientes la tendencia se ha exacerbado mientras Rusia ha puesto más lejos el radar.
El número total de permisos de trabajo concedidos a extranjeros aumentó a más de 240.000 en 2025, la cifra más alta desde al menos 2017, según las estadísticas del Ministerio del Interior. Si bien las autorizaciones han aumentado para la antigua república soviética de Turkmenistán, gran parte del crecimiento de la mano de obra extranjera proviene de países más lejanos, como India, Bangladesh, Sri Lanka y China. El caso de la India es especialmente relevante en este auge. Antes incluso de que las autoridades de ambos países firmaran un acuerdo para simplificar los trámites, el número de permisos de trabajo que Rusia expidió a ciudadanos indios aumentó de unos 5.000 en 2021 a más de 56.000 el año pasado.
Los trabajadores de la India y de otros países del sur de Asia ya ocupan puestos municipales, como la limpieza de nieve en las principales ciudades rusas, pero los trabajadores extranjeros también están recalando en la construcción, la hostelería y otros servicios urbanos. En esa línea, Rusia está tratando de aprovechar la profundización de sus lazos con Corea del Norte para ayudar a cubrir el déficit. "Estamos asistiendo a un auténtico cambio tectónico en el mercado laboral ruso", certificaba hace unos meses Elena Velyaeva, directora de operaciones de la agencia de contratación Intrud, con sede en Moscú. Sin embargo, parece que Rusia necesita bastante más.

