sábado, 7 de noviembre de 2026

Islas privadas en venta: el último territorio de las grandes fortunas

 

Argyronisos, la "isla de plata" en el norte del Egeo, frente a Eubea: en manos de la misma familia desde 1961 como olivar ecológico y hogar. La comercializa Engel & Völkers por unos 35 millones de euros.


Más allá del ático con vistas, del penthouse en la torre recién firmada por un arquitecto de renombre o de la villa de ensueño a pie de playa, existe un mercado que casi nunca asoma a los escaparates inmobiliarios y que queda reservado a un puñado de elegidos: el de las islas privadas.

Poseer una isla no es solo una cuestión de patrimonio; es hacerse con un fragmento de mar, trazar una frontera de agua entre uno mismo y el resto del mundo. Son pocas las que existen, menos aún las que salen a la venta y contadísimas las que llegan ya habitadas, con su historia escrita y sus infraestructuras a punto. Del silencio del Egeo a las arenas de las Bahamas, recorremos cinco que hoy cuelgan el cartel de "se vende".

La propiedad cuenta con amplias estancias y, además, con helipuerto, embarcadero para yates y calas privadas.
La propiedad cuenta con amplias estancias y, además, con helipuerto, embarcadero para yates y calas privadas.

En el norte del mar Egeo, frente a la costa septentrional de Eubea y resguardada en el protegido golfo de Pteleos, la isla de Argyronisos, "isla de plata", ha permanecido en manos de la misma familia desde 1961, cuando fue adquirida y preservada como olivar ecológico y hogar familiar. Engel & Völkers Private Office la comercializa ahora en exclusiva, con precio a consulta (se habla de unos 35 millones de euros), en lo que la firma describe como una de las propiedades privadas más exclusivas de Grecia.

La isla cuenta con una residencia principal, una villa de dos plantas, varias casas tradicionales de piedra y la vivienda del personal de mantenimiento.
La isla cuenta con una residencia principal, una villa de dos plantas, varias casas tradicionales de piedra y la vivienda del personal de mantenimiento.
La ubicación es parte del atractivo. Desde Argyronisos se accede directamente a las islas de Skiathos, Skopelos y Alonissos, algunas de las zonas de navegación más reconocidas de las Espóradas, y Atenas queda a apenas cincuenta minutos en helicóptero.
La ubicación es parte del atractivo. Desde Argyronisos se accede directamente a las islas de Skiathos, Skopelos y Alonissos, algunas de las zonas de navegación más reconocidas de las Espóradas, y Atenas queda a apenas cincuenta minutos en helicóptero.

Sobre sus más de veinte hectáreas se reparten cerca de 940 metros cuadrados construidos: una residencia principal, una villa de dos plantas, varias casas tradicionales de piedra y la vivienda del personal de mantenimiento, todo ello integrado en un paisaje de olivos centenarios, cipreses y calas prácticamente intactas. Ancla el conjunto la histórica capilla ortodoxa de San Anargiri, que refuerza el carácter patrimonial del enclave. La propiedad cuenta además con helipuerto, embarcadero para yates y calas privadas, y funciona en régimen autónomo: energía solar independiente y cultivo de olivo ecológico, mucho antes de que la sostenibilidad se convirtiera en tendencia.

La isla ha acogido a lo largo de las décadas a empresarios, artistas y figuras conocidas que buscaban allí la privacidad absoluta.
La isla ha acogido a lo largo de las décadas a empresarios, artistas y figuras conocidas que buscaban allí la privacidad absoluta.

La ubicación es parte del atractivo. Desde Argyronisos se accede directamente a las islas de Skiathos, Skopelos y Alonissos, algunas de las zonas de navegación más reconocidas de las Espóradas, y Atenas queda a apenas cincuenta minutos en helicóptero. "Argyronisos es uno de los refugios privados más singulares disponibles actualmente en el litoral europeo", afirma Georg Petras, CEO de Engel & Völkers Grecia, que resume así el sentido de una compra semejante: "En el mercado mediterráneo de alta gama, adquirir una propiedad es una cuestión de estilo de vida. Adquirir una isla privada en Grecia es una cuestión de legado".

Ancla el conjunto la histórica capilla ortodoxa de San Anargiri, que refuerza el carácter patrimonial del enclave.
Ancla el conjunto la histórica capilla ortodoxa de San Anargiri, que refuerza el carácter patrimonial del enclave.

Según la propia comercializadora, la isla ha acogido a lo largo de las décadas a empresarios, artistas y figuras conocidas que buscaban allí no la ostentación, sino el más raro de los lujos contemporáneos: la privacidad absoluta.

2. Santa Cristina: propiedad de los Swarovski

A unos cuarenta minutos en barco de Venecia, en la parte norte de su laguna, la isla de Santa Cristina ha salido al mercado por cerca de 28 millones de euros a través de Sotheby's International Realty.
A unos cuarenta minutos en barco de Venecia, en la parte norte de su laguna, la isla de Santa Cristina ha salido al mercado por cerca de 28 millones de euros a través de Sotheby's International Realty.

A unos cuarenta minutos en barco de Venecia, en la parte norte de su laguna, la isla de Santa Cristina ha salido al mercado por cerca de 28 millones de euros a través de Sotheby's International Realty. Su historia reciente es la de una transformación. Cuando Gernot Langes-Swarovski, bisnieto del fundador de la firma de cristal, la adquirió en 1986, no había allí más que matorral y las ruinas de un viejo convento. Fue él quien ideó todo el plan de paisajismo, plantó cada uno de los árboles y levantó la villa que hoy se conoce como Villa Ammiana. Cuarenta años después, un fideicomiso familiar la devuelve al mercado.

Gernot Langes-Swarovski, bisnieto del fundador de la firma de cristal, compró Santa Cristina en 1986 y levantó la actual Villa Ammiana. Cuarenta años después, un fideicomiso familiar la devuelve al mercado.
Gernot Langes-Swarovski, bisnieto del fundador de la firma de cristal, compró Santa Cristina en 1986 y levantó la actual Villa Ammiana. Cuarenta años después, un fideicomiso familiar la devuelve al mercado.

Lo que queda es un entorno privado de casi tres hectáreas rodeado por completo de agua, con amplias zonas verdes y unos jardines que son, quizá, su seña más singular: huertos de albaricoques y ciruelas, un olivar, colmenas que producen miel orgánica de marisma y cerca de tres hectáreas de viñedos de Merlot, Chardonnay y Cabernet con los que se elabora vino propio. La vivienda articula un salón comedor, una cocina equipada con electrodomésticos de última generación y nueve habitaciones, cada una con baño propio, además de una terraza y una estancia concebida para grandes reuniones y para el retiro. Su compromiso con la sostenibilidad es, según Sotheby's, uno de sus rasgos más destacados: la isla se abastece de forma autónoma y ha revitalizado su piscicultura en colaboración con la Universidad Ca' Foscari de Venecia.

3. Isola di Santa Maria: salinas en Sicilia

En la Laguna dello Stagnone, un brazo de aguas someras y salobres frente a Marsala, en el extremo occidental de Sicilia, la Isola di Santa Maria ha salido al mercado por 15 millones de euros.
En la Laguna dello Stagnone, un brazo de aguas someras y salobres frente a Marsala, en el extremo occidental de Sicilia, la Isola di Santa Maria ha salido al mercado por 15 millones de euros.

En la Laguna dello Stagnone, un brazo de aguas someras y salobres frente a Marsala, en el extremo occidental de Sicilia, la Isola di Santa Maria ha salido al mercado por 15 millones de euros. El entorno tiene una quietud casi irreal: salinas históricas, molinos, bandadas de flamencos y, en los últimos años, uno de los destinos de kitesurf más reconocidos del Mediterráneo. Sobre la isla se levantan una villa de unos 460 metros cuadrados, una capilla del siglo XVI, una casa para los cuidadores y hasta un refugio para animales, entre olivares y las chumberas características de la región.

Sobre la isla se levantan una villa de unos 460 metros cuadrados, una capilla del siglo XVI, una casa para los cuidadores y hasta un refugio para animales.
Sobre la isla se levantan una villa de unos 460 metros cuadrados, una capilla del siglo XVI, una casa para los cuidadores y hasta un refugio para animales.

Su rasgo más revelador es el suministro eléctrico: la energía llega a través de un generador instalado en la propia isla. Un detalle que lo resume todo, porque no se trata de una villa junto al mar, sino de una isla entera, con edificios históricos, espacios habitables y servicios independientes, que se basta a sí misma.

4. Osea Island: con calzada romana

Osea Island ocupa 380 acres en el estuario del río Blackwater, en Essex. Sale al mercado por 25 millones de libras (29 millones de euros).
Osea Island ocupa 380 acres en el estuario del río Blackwater, en Essex. Sale al mercado por 25 millones de libras (29 millones de euros).

A solo cuarenta millas de Londres y, sin embargo, en otro mundo, Osea Island ocupa 380 acres en el estuario del río Blackwater, en Essex. Sale al mercado por 25 millones de libras (29 millones de euros). Su mayor curiosidad es también su mejor defensa: el único acceso por tierra es una antigua calzada romana que el mar cubre con la marea alta -tenida por una de las carreteras más peligrosas de Inglaterra-; el resto del tiempo, solo se llega en barco o en helicóptero.

La isla reúne 38 viviendas, de casas de estilo eduardiano a apartamentos, que suman alrededor de noventa dormitorios, además de piscina y unos estudios de grabación de primer nivel.
La isla reúne 38 viviendas, de casas de estilo eduardiano a apartamentos, que suman alrededor de noventa dormitorios, además de piscina y unos estudios de grabación de primer nivel.

La isla reúne 38 viviendas, de casas de estilo eduardiano a apartamentos, que suman alrededor de noventa dormitorios, además de piscina y unos estudios de grabación de primer nivel. Ese último detalle explica su segunda vida como refugio de artistas: aquí grabó Stormzy, la alquiló en su día Rihanna y se han rodado películas como "The Woman in Black" o "28 Years Later". Su pasado es aún más singular: acogió una base secreta de lanchas torpederas durante la Primera Guerra Mundial y está catalogada por su biodiversidad. Hoy pertenece al productor musical Nigel Frieda.

5. Bonds Cay: arena blanca y ecos de rock

En las Islas Berry, al norte de las Bahamas y a unos 200 kilómetros de Miami, Bonds Cay se vende por 26,4 millones de euros. Según Bloomberg Línea, la compró Shakira en 2006 (antes había pertenecido a Roger Waters, bajista de Pink Floyd).
En las Islas Berry, al norte de las Bahamas y a unos 200 kilómetros de Miami, Bonds Cay se vende por 26,4 millones de euros. Según Bloomberg Línea, la compró Shakira en 2006 (antes había pertenecido a Roger Waters, bajista de Pink Floyd).

En las Islas Berry, al norte de las Bahamas y a unos 200 kilómetros de Miami, Bonds Cay se vende por 30 millones de dólares (26,4 millones de euros). Son unas 260 hectáreas casi vírgenes -cerca de siete kilómetros de largo y más de veinte de costa-, con playas de arena blanca, calas protegidas, colinas suaves y lagunas naturales bañadas por aguas turquesas. Guarda, además, una rareza de naturalista: una especie de caracol terrestre descrita en 1921 que no vive en ningún otro lugar del planeta.

Y una historia de rock y proyectos truncados. Según Bloomberg Línea, la compró Shakira en 2006 (antes había pertenecido a Roger Waters, bajista de Pink Floyd) con la idea, nunca culminada, de convertirla en un retiro creativo para artistas. Cuatro décadas de sueños de los que hoy solo quedan unos bungalós de acampada de lujo y un bar frente al mar. La comercializa Corcoran CA Christie Bahamas.



Actualizado

viernes, 6 de noviembre de 2026

La historia de los mineros que fortuitamente revelaron el potencial de la Viagra

 

Foto: elEconomista/generada con IA.

  • Pfizer buscaba un fármaco para el corazón y encontró, por casualidad, la solución a la disfunción eréctil


La Viagra es uno de los medicamentos más famosos y revolucionarios del mundo. Su descubrimiento, sin embargo, no fue fruto de un plan maestro, se gestó por una serie de casualidades médicas, o efectos secundarios, que le ocurrió a un grupo de mineros de un pequeño pueblo industrial de Gales.

Lo que se ideó como un ensayo para tratar la angina de pecho, terminó transformándose en un fármaco nunca antes visto para la disfunción eréctil. Todo gracias a la revelación de estos hombres que se atrevieron a contar sobre los efectos secundarios inesperados que les ocurrió tras ser parte de la muestra del estudio.

La crónica de la creación de este medicamento azul se remonta a principios de la década de 1990. Por ese entonces, Pfizer probaba un compuesto llamado sildenafil UK-92.480 con el objetivo de tratar cardiopatías. Para ello, recurrió a centros de investigación en localidades golpeadas por el desempleo, como Merthyr Tydfil, ubicada al norte de Cardiff, Gales, donde antiguos mineros y trabajadores siderúrgicos se ofrecían como voluntarios a cambio de una compensación económica.

Idris Price fue uno de aquellos mineros. Este hombre, tras perder su empleo, decidió participar en varios ensayos clínicos para poder mantener a su familia. Como muchos otros jóvenes, aceptó tomar una pastilla tres veces al día durante diez días, sin saber que ese experimento tendría consecuencias históricas.

El objetivo del fármaco para tratar la angina de pecho no mostró grandes resultados. Sin embargo, los mineros voluntarios experimentaron algo inusual. Según la documentación que recoge el drama 'Men Up', de manera tímida y hasta vergonzosa, este grupo de hombre informaron a los investigadores que tenían erecciones más frecuentes y duraderas. Aquellas observaciones, aparentemente anecdóticas, encendieron las alarmas dentro de Pfizer.

El ensayo que marcó el hito farmacéutico

David Brown, coinventor de la Viagra, en una entrevista a The Guardian, detalló que estas revelaciones y nuevos estudios del ensayo estuvieron a punto de ser canceladas en 1993 por falta de resultados prometedores. Sin embargo, un último ensayo en Merthyr Tydfil permitió identificar claramente ese efecto secundario. Brown afirmó al medio británico que, de no haber sido por un minero que se atrevió a mencionarlo abiertamente, el medicamento habría sido descartado y no hubiese existido la magia de la pastilla azul.

Desde ese momento Pfizer decidió cambiar radicalmente el enfoque del compuesto y financiar estudios específicos para la disfunción eréctil. Para ello, se llevó a cabo nuevos ensayos que se aplicaron en otras zonas de Gales como Bristol y Swansea, incluyendo a hombres con diabetes y enfermedades cardíacas, donde el problema sexual era frecuente. Los resultados fueron contundentes y confirmaron el potencial del fármaco.

De esta forma, el nuevo éxito clínico dio paso a un desafío comercial y cultural. La farmacéutica temía lanzar una "píldora sexual" en una sociedad conservadora, por lo que optó por centrar su mensaje en el impacto emocional de la impotencia y su efecto en las relaciones de pareja. Incluso buscó el respaldo del Vaticano, argumentando que el medicamento podía "fortalecer el matrimonio", según información de la BBC.

Cinco años más tarde, esta revolución farmacéutica llegó al mercado estadounidense y británico. Rápidamente se convirtió en un fenómeno global. Sus ventas alcanzaron cifras récord y el fármaco pasó a ser uno de los más rentables de la historia.


https://www.eleconomista.es/salud-bienestar/noticias/14021165/10/26/la-historia-de-los-mineros-que-fortuitamente-revelaron-el-potencial-de-la-viagra.html

jueves, 5 de noviembre de 2026

"Uno de los grandes misterios de la ciencia": lo que la anestesia general revela sobre cómo funciona nuestro cerebro


BBC / Serenity Strull / Getty

El estudio de la anestesia y su funcionamiento puede arrojar luz sobre cómo opera el cerebro.


El funcionamiento de los anestésicos generales sigue sin entenderse por completo, pero su estudio está revelando pistas sobre la naturaleza de la consciencia.

En 1797, al célebre almirante británico Horatio Nelson le amputaron el brazo derecho. La operación le salvó la vida. Pero, según la leyenda, el único anestésico que le ofrecieron fue un trago de ron.

Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, incluso la amputación de extremidades se realizaba con los pacientes completamente despiertos.

La introducción de la anestesia general en 1846 supuso una auténtica revolución. De pronto era posible desconectar temporalmente la consciencia de cualquier persona en cualquier momento y lugar. Nelson podría haberse sometido a la amputación y aun así haberse presentado a desayunar al día siguiente.

Hoy se practican más de 350 millones de intervenciones quirúrgicas cada año bajo anestesia general. Sin embargo, todavía no está del todo claro cómo estos misteriosos fármacos nos sumen en la inconsciencia.

Las pistas que están surgiendo ahora ayudan a los científicos a comprender mejor el funcionamiento fundamental del cerebro. Incluso apuntan al origen mismo de la consciencia.

Un sueño universal

Existen varias categorías de anestésicos. Algunos actúan bloqueando directamente el dolor, mientras que otros provocan somnolencia y relajación. Los anestésicos generales van un paso más allá. Estos fármacos inducen la inconsciencia, de modo que la persona pierde por completo la percepción de lo que sucede a su alrededor.

Existen numerosos anestésicos capaces de inducir un estado de inconsciencia. Van desde gases aparentemente inertes, como el xenón —que rara vez se utiliza en la práctica clínica—, hasta el propofol, el anestésico general más empleado en la actualidad.

Los anestésicos generales pueden presentar estructuras químicas muy distintas entre sí. En todos los casos, sin embargo, el efecto global consiste en interferir en la comunicación entre las neuronas del cerebro, impidiendo que estas intercambien señales entre sí.

Lo que las imágenes por resonancia magnética (IRM) muestran con claridad es una reducción generalizada de la actividad cerebral.

Sin embargo, se entiende mucho menos cómo esa reducción de actividad logra sumir a un paciente en la inconsciencia.

Para empezar, todavía no está claro si el estado de inconsciencia inducido por los anestésicos requiere una desconexión total de todo el cerebro o si algunas regiones cerebrales desempeñan un papel más importante que otras.

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Aún no se sabe qué regiones del cerebro tienen un mayor papel en la pérdida de consciencia.

"Incluso si todo el cerebro se apaga, como está tan interconectado, resulta muy difícil aislar qué desencadenó esa desconexión global", explica Nick Franks, profesor de Biofísica y Anestesiología en el Imperial College de Londres.

"Si observamos las imágenes cerebrales, queda claro que existen determinadas regiones más sensibles que se desactivan primero, y eso plantea la pregunta de si son esas regiones las que desencadenan después el apagado general", agrega.

Franks señala el tálamo, una estructura con forma de huevo situada en las profundidades del cerebro que actúa como centro de conexión entre distintas regiones cerebrales.

Esta zona parece reducir su actividad antes que otras cuando una persona recibe anestesia general. El tálamo desempeña un papel crucial, entre otras funciones, en el inicio y mantenimiento del sueño. ¿Significa eso que los anestésicos actúan "secuestrando" los circuitos cerebrales naturales del sueño?

"Si administras anestesia a un animal y luego estimulas una parte muy específica del tálamo, puedes despertarlo", afirma Franks.

"Los estudios también muestran que algunas personas en coma pueden despertar mediante estimulación talámica. Por tanto, se trata de una región esencial para el estado de vigilia", agrega. Sin embargo, hacen falta más investigaciones para determinar si ese es realmente el mecanismo que entra en juego.

Otros científicos creen que la corteza cerebral —la capa externa y plegada del cerebro— constituye el principal "hogar de la consciencia" y que, por tanto, es ahí donde los anestésicos ejercen sus efectos más importantes.

Pero también hay otras regiones implicadas. Entre ellas figuran los lóbulos frontal y parietal. El primero se encuentra detrás de la frente y participa en numerosas funciones cognitivas de alto nivel, como el pensamiento crítico.

El segundo está situado más atrás y se encarga de procesar información sensorial, como el tacto.

Un tercer estado

Pero están surgiendo indicios de que nuestro cerebro podría ser capaz de alcanzar un estado intermedio de consciencia, que no se corresponde ni con el sueño ni con la vigilia.

Para la mayoría de las personas, la anestesia general implica una pérdida total de la consciencia y, por tanto, de cualquier recuerdo de lo sucedido. Pero no siempre ocurre así.

Se calcula que aproximadamente uno de cada 15.000 pacientes sometidos a cirugía puede recordar aspectos de la intervención tras despertarse, un fenómeno conocido como conciencia accidental durante la anestesia.

Jaideep Pandit, anestesista consultor de los Hospitales de la Universidad de Oxford, cree que estas personas experimentan un "tercer estado" de consciencia, situado en algún punto entre el sueño y la vigilia, o entre la consciencia y la inconsciencia.

En sus experimentos, Pandit administró la anestesia junto con un relajante muscular, pero utilizó un torniquete para evitar que el relajante paralizara el antebrazo.

Esto permitía que los pacientes inconscientes movieran la mano si así lo deseaban. Descubrió que un tercio de los pacientes era capaz de apretar los dedos del investigador cuando se les daba una orden, a pesar de no mostrar señales de estar despiertos ni de sentir dolor durante la cirugía.

Según Pandit, estos resultados sugieren la existencia de un tercer nivel de consciencia.

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Hay investigaciones que apuntan a la existencia de un tercer nivel de consciencia.

El prodigio del pensamiento consciente

El llamado "problema difícil" de la consciencia sigue siendo uno de los grandes misterios sin resolver de la ciencia. Pero estudiar qué cambia cuando perdemos esa capacidad está ayudando a desvelar algunos de sus secretos.

Aunque el sueño normal también implica una pérdida de consciencia, los anestésicos generales permiten desconectarla en cualquier momento, lo que facilita mucho su estudio.

Tomemos como ejemplo el carácter único de nuestras experiencias conscientes. En general, se acepta que la experiencia consciente de cada persona o animal es completamente subjetiva y exclusiva.

Andrea Luppi, neurocientífico de la Universidad de Cambridge, investigó si los anestésicos generales pueden arrojar luz sobre cómo funciona este fenómeno. Para ello estudió cerebros de personas bajo anestesia general mediante resonancias magnéticas funcionales (fMRI).

Esta tecnología permite registrar el flujo sanguíneo cerebral y observar el efecto que tienen estos fármacos.

Luppi se interesó especialmente por la denominada "conectividad funcional", una medida de la capacidad de distintas regiones del cerebro para comunicarse y coordinar su actividad.

Normalmente, este tipo de actividad neuronal sigue un patrón tan singular que puede actuar como una especie de "huella dactilar" para identificar a una persona.

Sin embargo, Luppi y sus colegas descubrieron que, bajo anestesia, los cerebros individuales se volvían menos "únicos" y más parecidos entre sí.

De forma intrigante, el cerebro humano anestesiado también se diferenciaba menos de los cerebros de otros primates, lo que sugiere que las regiones cerebrales más afectadas por la anestesia son aquellas que surgieron más recientemente en términos evolutivos.

Luppi cree que una característica fundamental de la anestesia es que impide la comunicación entre regiones cerebrales distantes.

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Los anestésicos reducen la comunicación entre distintas zonas del cerebro.

Durante la vigilia, distintas áreas pueden interactuar incluso sin estar conectadas de manera directa. Sin embargo, este fenómeno es muy poco frecuente en el cerebro anestesiado, donde parecen comunicarse únicamente las regiones que mantienen conexiones directas.

"Durante la vigilia, el flujo de la consciencia guía la secuencia de patrones cerebrales por los que transitamos", escribió Luppi en un comentario publicado en 2024.

Bajo anestesia, en cambio, la actividad cerebral pierde ese rumbo, explica el experto.

Los hallazgos de Luppi encajan con la idea de que la consciencia no surge de la actividad de una región concreta del cerebro. Más bien, sería el resultado de una red: un fenómeno emergente que nace de la coordinación entre distintos centros cerebrales. Algo parecido a paralizar un gobierno al colapsar los sistemas de comunicación de un país.

Luppi también cree que los anestésicos generales podrían arrojar luz sobre la forma en que sustancias psicodélicas como el LSD o la psilocibina (los llamados "hongos alucinógenos") alteran la consciencia.

Mientras que los anestésicos reducen la comunicación entre distintas regiones del cerebro, los psicodélicos parecen provocar el efecto contrario: inducen al cerebro a abrir nuevas vías de comunicación.

Aun así, todavía queda mucho por aprender sobre dónde reside exactamente la consciencia en el cerebro humano.

"Nuestro conocimiento sobre la consciencia es bastante rudimentario", afirma Boris Heifets, profesor asociado de Anestesiología, Medicina Perioperatoria y Tratamiento del Dolor en la Universidad de Stanford, en California.

"Así que, si encuentra a alguien capaz de explicar cómo funciona la experiencia consciente, por favor avíseme. Me encantaría hablar con esa persona."`



*Todo el contenido de este artículo se ofrece únicamente con fines informativos generales y no debe considerarse un sustituto del asesoramiento médico de profesionales sanitarios.

Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación.

    • Jasmin Fox-Skelly
    • Título del autor,BBC Future
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 7 min
  • https://www.bbc.com/mundo/articles/cmp306q0dwd1o