
- El régimen de Teherán acumula 166 millones de barriles de petróleo sobre el mar
- Una parte importante está en Singapur para evitar ataques sobre el crudo
- La liberación de ese petróleo podría desequilibrar un mercado ya en superávit
Dejen de mirar a Venezuela, el 'elefante en la habitación' está en Oriente. Produce mucho más petróleo, a menor coste, exporta cuatro veces más que Venezuela y tiene lo que podría considerarse como una 'bomba' para el crudo. Irán tiene una sorpresa sobre el mar que puede dinamitar el mercado de petróleo. El país persa, ahogado por las sanciones a su industria petrolera, ha acumulado una cantidad récord de petróleo en el mar, equivalente a unos 50 días de producción del país o a casi cuatro meses de consumo de España, por ejemplo. Este crudo se ha quedado flotando en el agua y sin comprador (no hay refinería dispuesta a tratarlo por ahora) ante las reticencias que ha venido mostrando China en los últimos meses en pleno endurecimiento de las sanciones sobre el petróleo 'prohibido'. Irán es uno de los mayores productores del mundo de petróleo, siendo el tercer país con mayores reservas probadas de crudo. La cantidad de crudo acumulada tiene el potencial de mover los precios de los mercados globales. En el hipotético caso de que EEUU retirase las sanciones a Irán (por la caída del actual régimen, por ejemplo), este crudo almacenado podría entrar al mercado, generando un superávit mayor al que ya existe.
La cantidad de crudo y condensado iraní, ya sea en petroleros en tránsito o en buques de almacenamiento flotante, alcanzó un récord de 166 millones de barriles en la semana finalizada el 11 de enero, según Kpler, que tiene datos que se remontan a 2016. Esta cantidad equivale a un día y medio de producción mundial de petróleo, que a primera vista parece poco. Pero lo cierto es que, si esta cantidad de crudo empezase a entrar en el mercado poco a poco, pongamos que unos 500.000 barriles por día, Irán tendría la capacidad de generar un superávit aún mayor en los mercados globales durante casi un año entero antes de que se agotase. Si el superávit (la cantidad extra de crudo que se producirá sobre el consumo mundial) medio para 2026 será de alrededor de 1,9 millones de barriles diarios, según UBS, estos 500.000 barriles adicionales supondrían que el superávit aumentaría en casi un 30%, lo que podría tener efectos sobre el precio global del petróleo.
Todo lo anterior es un escenario ficticio e hipotético que cobra fuerza mientras que Irán, uno de los grandes productores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), se enfrenta a las mayores manifestaciones antigubernamentales en años con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiendo sobre una posible acción militar.
El mejor ejemplo de que Irán es una pieza clave para el mercado de crudo se está viendo este mismo jueves. El alivio de la tensión entre EEUU y Teherán está llevándose por delante al crudo, que cae más de un 3%. Ya en 2015, las especulaciones sobre un posible fin de las sanciones sobre la economía persa llevaron a este tipo de especulaciones (Irán tenía también mucho crudo acumulado en buques). Los niveles de petróleo sobre el mar de Irán suelen ser elevados, pero según Kpler nunca habían alcanzado la cifra actual.
El mercado cree que un ataque sobre Irán tendría implicaciones alcistas en el corto plazo (por posibles interrupciones de su producción), aunque bajistas en el medio y largo, dado que un cambio de régimen supondría, presumiblemente, el fin de las sanciones, la liberación del petróleo acumulado en alta mar y la posibilidad de que empresas internacionales inviertan en el crudo iraní.
¿Por qué acumula petróleo Irán?
Irán ha aumentado la cantidad de petróleo almacenado en el mar en un intento por mantener activa su industria y su producción, pese a que las importaciones chinas se ralentizaron a finales de 2025, porque las refinerías chinas habían agotado sus cuotas de importación de crudo y los inventarios en China son muy altos, según ha revelado a Reuters Homayoun Falakshahi, analista de Kpler.
Irán también está tratando, al mismo tiempo, de proteger su petróleo flotante (evitar que sea confiscado o puesto en peligro en caso de conflicto bélico) y enviando tantos barriles como pueda lejos del Golfo, para reducir los riesgos geopolíticos de estos volúmenes, asegura Falakshahi. ¿Dónde está enviando el petróleo? Alrededor de la mitad del petróleo iraní en el mar se encuentra cerca de Singapur, el gran hub de materias primas de Asia.
"Los datos muestran que las exportaciones marítimas de crudo y condensado de Irán han alcanzado aproximadamente 1,6 millones de barriles diarios en 2024 y 2025, frente a los 434.000 barriles diarios de 2020. Esos barriles suelen ser transportados por petroleros de la flota paralela. China es, con diferencia, el mayor comprador de petróleo iraní, y a menudo recibe sus barriles a través de transbordos en aguas del sudeste asiático", explican en un completo informe sobre la operativa petrolera de Rusia, Irán y Venezuela los analistas de S&P Global.
Hay quien aporta todavía datos más espectaculares, puesto que nadie conoce con exactitud el petróleo que realmente mueve Irán. "Irán es el tercer mayor productor de la OPEP. Su producción cubre aproximadamente el 4% de la demanda mundial. Venezuela solo produce alrededor del 1%", afirma Andreas Goldthau, director de la Escuela Willy Brandt de Políticas Públicas de la Universidad de Erfurt (Alemania). "Se estima que Irán exporta unos 2 millones de barriles diarios, mientras que Venezuela solo exporta 350.000", continúa el experto en energía. Este experto asegura al medio DW alemán que Irán tiene mucha más capacidad que Venezuela para generar el caso en los mercados.
La flota paralela de Irán
La citada flota paralela del país, menos mediática que la rusa en los últimos años, pero con mayor solera en el trasiego clandestino de petróleo, está compuesta por 170 buques con 34,2 millones de toneladas de peso muerto, incluidos 86 petroleros gigantes (VLCC) que suelen operar en el golfo Pérsico, las aguas del sudeste asiático e incluso, ocasionalmente, en el golfo de Guinea, completa el informe de S&P. Dado que la empresa estatal National Iranian Tanker está siendo objeto de un intenso escrutinio por parte de las autoridades sancionadoras occidentales, la mayoría de los petroleros de la flota paralela son operados por empresas opacas y poco conocidas que se cree que tienen vínculos con Teherán. Estos buques son célebres por apagar (a veces también encender) sus sistemas de navegación para esquivar el 'ojo' de Washington.
"El llamado mercado petrolero paria oculta de manera bastante eficaz el comercio petrolero de Irán, manteniéndolo fuera del alcance de los gobiernos occidentales", constata Norbert Rücker, estratega de Julius Baer. Esta circunstancia 'esconde' parcialmente el potencial del país como productor y supone una tecla más que interesante para una Administración Trump que se puede ver envalentonada con este tipo de incursiones tras el éxito en Venezuela con la captura de Nicolás Maduro.
Los analistas se debaten entre aquellos que ven muy factible una intervención de Trump en Irán y los que no lo tienen tan claro. Como destacan los estrategas de BCA Research en informes de estos días, el régimen de Teherán rezuma debilidad y la oportunidad de derribarlo del todo puede ser "demasiado buena para que EEUU la deje pasar". El paso puede ser a través de Israel, con escaramuzas como las del verano pasado, o con EEUU actuando directamente. Pero, por otro lado, señalan desde Julius Baer, un paso en falso en Irán podría comprometer de algún modo, aunque sea temporalmente, el suministro global y perjudicar la estrategia de Trump de contentar a un consumidor estadounidense harto de inflación de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre, en la que los republicanos se juegan la mayoría en las dos cámaras legislativas.
En BCA son escépticos ante una intervención directa de Trump en Irán, pero abren la puerta a que ocurra si el presidente de EEUU concluye, por alguna razón, que perderá el Senado en las elecciones intermedias y, por lo tanto, ya es un 'pato cojo' (está de salida al no poder optar a un tercer mandato). "Entonces podría seguir los pasos del primer ministro israelí Netanyahu en la búsqueda de intereses de seguridad nacional a largo plazo, independientemente de su popularidad política interna. Esto podría significar ataques dirigidos a derrocar al régimen, no solo a desalentar la represión social", explican estos expertos.
En el difícil e hipotético caso de que Washington consiguiera en Irán un éxito similar al de Venezuela, con la caída del régimen (se antoja difícil un 'apaño' intermedio con en Caracas), los analistas ya han hecho las primeras cábalas sobre el potencial productor del país ya libre de sanciones y con inversión extranjera. "De cara al futuro, Irán tiene el potencial de convertirse en un actor aún más importante en los mercados energéticos globales, dada su gran dotación de petróleo y gas natural. Posee la tercera mayor reserva de petróleo del mundo (dependiendo de si se toman las afirmaciones de Venezuela al pie de la letra) y la segunda mayor reserva de gas natural", presentan desde Capital Economics.
En el caso del petróleo, no obstante, señala un informe de la firma británica de análisis, el sector ha carecido de inversión extranjera y de la tecnología más avanzada debido a las sanciones internacionales, como ocurría en Venezuela. Esto sugiere que el sector requeriría una inversión a gran escala para aumentar significativamente la producción de petróleo. Dicho esto, completa el informe, "los costos de extracción física son probablemente bastante bajos. Las curvas de costo de suministro, cuando están disponibles, suelen mostrar que la producción terrestre en Oriente Medio tiene los costos de producción más bajos del mundo".




