jueves, 15 de octubre de 2026

El 'mal holandés' llega a la economía de EEUU: una nueva industria empieza a acaparar el capital, la energía y la mano de obra

 

Dos trabajadores en un centro de datos. Foto: iStock


  • El auge de la IA está provocando esta 'enfermedad' económica, según Apollo
  • Se da cuando el repentino 'boom' en un actividad es un problema para otras ramas
  • La frenética inversión en centros de datos contrasta con la debilidad en la vivienda


Cuando se enuncia la teoría del 'mal holandés' o la 'enfermedad holandesa' no se habla de otra cosa que de una economía que ha alcanzado tal y repentino éxito en una actividad concreta que, por decirlo suavemente, ha descuidado todas las demás, haciéndose en extremo dependiente de la misma. Un caso reciente muy comentado es el de Taiwán con los chips. Esta descripción, que sobre el papel no le pega a una economía como la de EEUU, se está empezando a emplear con la primera potencia del planeta debido al frenesí que está alcanzando la inversión en Inteligencia Artificial (IA), materializada especialmente en la construcción de los tan deseados como denostados centros de datos.

Por debajo de las omnipresentes noticias sobre la inversión y endeudamiento masivos de los conocidos como hiperescaladores (grandes proveedores de servicios en la nube), cualquiera que se haya asomado brevemente por los titulares económicos de EEUU habrá visto una idea bastante repetida: el capex (la inversión en capital) en todo lo aledaño a la IA ha sido el mayor impulsor del crecimiento del producto interior bruto (PIB) en los últimos tiempos. Jason Furman, prestigioso economista de la Universidad de Harvard, ha sugerido que la inversión en tecnología y software representó el 92% del crecimiento del PIB estadounidense en el primer semestre de 2025, en un momento en que el sector no tecnológico atravesaba dificultades.

La idea de fondo es la misma: pese a los elevados tipos de interés, la incertidumbre global, las dudas con la demanda futura, las todavía frágiles perspectivas de beneficios y la problemática oferta de energía, la IA es un 'toro' furibundo en el ruedo de la economía estadounidense. "El auge de la IA, insensible a los tipos de interés, está provocando el 'mal holandés' en la economía estadounidense al desviar capital, energía y mano de obra de sectores vulnerables como la vivienda y la automoción", da la primera pincelada Torsten Slok, economista jefe de Apollo.

El término 'enfermedad holandesa' nació a raíz del descubrimiento de importantes yacimientos de gas natural en los Países Bajos durante la década de 1950 y del posterior auge de sus exportaciones. Lo que parecía una bendición económica terminó convirtiéndose en un problema para otras ramas de actividad. La entrada masiva de divisas contribuyó a apreciar la moneda, encareciendo los productos nacionales frente a los extranjeros y restando competitividad a las industrias exportadoras. Pero el fenómeno tenía una segunda dimensión, igualmente importante: el sector que estaba experimentando el auge atraía capital y trabajadores desde otras actividades, elevaba los costes de producción y dificultaba la supervivencia de empresas que no podían competir por esos recursos.

La teoría económica distingue, por tanto, entre el efecto gasto, asociado a la apreciación del tipo de cambio real y al aumento de la demanda interna, y el efecto desplazamiento de recursos, por el que una actividad extraordinariamente rentable termina absorbiendo factores productivos que antes se destinaban a otros sectores. La paradoja es que un país puede enriquecerse gracias a un negocio concreto y, al mismo tiempo, debilitar parte de su tejido productivo.

EEUU parecía relativamente inmune a una enfermedad de estas características. Su economía no depende de una única materia prima ni de un reducido grupo de exportaciones, sino que cuenta con uno de los aparatos productivos más diversificados del planeta, un gigantesco mercado interior, una industria tecnológica de vanguardia y unos mercados financieros capaces de canalizar el ahorro hacia multitud de actividades.

Además, la condición del dólar como principal moneda de reserva internacional y la extraordinaria profundidad de sus mercados de capitales hacían difícil que el éxito de un sector provocase los desequilibrios propios de una pequeña economía exportadora de recursos naturales. Sin embargo, la IA ha introducido una variante peculiar de este fenómeno: no se trata tanto de una apreciación cambiaria provocada por las exportaciones como de una competencia cada vez más desigual por recursos escasos. Los gigantes tecnológicos pueden financiar inversiones multimillonarias gracias a sus enormes flujos de caja, su acceso privilegiado al crédito y las expectativas de beneficios futuros, mientras que las empresas de sectores tradicionales siguen sometidas a unos tipos de interés elevados y a unas condiciones financieras mucho más exigentes.

Con todo, el dinero, la electricidad, los equipos y determinados perfiles laborales se concentran en torno a la IA, incluso cuando el resto de la economía encuentra crecientes dificultades para invertir. Es una 'enfermedad holandesa' sin necesidad de descubrir petróleo ni gas: el recurso extraordinariamente rentable es ahora la capacidad de computación.

El contexto más cercano en el tiempo en el caso de EEUU es claro. La llegada de ChatGPT a finales de 2022 y el posterior lanzamiento de otras herramientas de IA generativa han impulsado este auge en la inversión tecnológica en el país. Las empresas tecnológicas estadounidenses compiten por el liderazgo, enfrentándose a competidores extranjeros, principalmente chinos. Mientras tanto, el gobierno de EEUU considera esto un asunto crucial para la seguridad nacional y económica de las próximas décadas, y está dispuesto a incentivar y apoyar iniciativas en este campo. Sin ir más lejos, noticias en su momento como los avances de la china DeepSeek supusieron todo un terremoto en EEUU.

El resultado ha sido un aumento sustancial del gasto en la construcción de centros de datos y la generación de energía eléctrica. De hecho, estos son los únicos sectores donde actualmente se observa un crecimiento del gasto en construcción. La construcción residencial se ve obstaculizada por los elevados tipos hipotecarios y la falta general de asequibilidad tras el auge de los precios de la vivienda después de la pandemia. De forma más sorprendente, llaman la atención los analistas de ING, el sector tecnológico, excluyendo los centros de datos, ha experimentado un retroceso tras la aprobación de la Ley de Chips y Ciencia de 2022 del presidente Biden, que destinó 52.700 millones de dólares para impulsar la fabricación e investigación de semiconductores a nivel nacional. Mientras tanto, el resto de la construcción no residencial se encuentra estancada.

"El repunte de la actividad resulta aún más evidente si analizamos el indicador del PIB correspondiente al gasto de capital empresarial no residencial. Si agrupamos la inversión en informática y periféricos junto con la inversión en software, observamos un aumento acumulado del 62% en el gasto real desde el primer trimestre de 2022. El frenético gasto en tecnología parece haber canibalizado efectivamente otras inversiones empresariales no residenciales, que descendieron en términos interanuales durante seis trimestres consecutivos, entre el cuarto trimestre de 2024 y el primer trimestre de 2026", escribe el economista James Knightley en un informe reciente de ING.

Un reciente gráfico del mencionado Furman ofrece bastante clarividencia al respecto, al mostrar cómo ha evolucionado el gasto en construcción en EEUU, ajustado por inflación, en distintos sectores. En efecto, el gasto real en construcción de centros de datos creció entre enero y agosto un 64,5% con respecto al mismo periodo del año anterior. En el mismo lapso, solo el gasto de otro subsector creció, el de la infraestructura energética con un mucho más modesto porcentaje del 4,1%. En el resto de subsectores, el gasto retrocedió, tanto en construcción residencial (un -9,6%) como no residencial (un -5,9% con caídas de dos dígitos en sanidad, retail, educación, oficinas no relacionadas con centros de datos y manufactura con un considerable -23,9%).

El problema es que la economía estadounidense está empezando a funcionar a dos velocidades, con un sector tecnológico que parece operar al margen de las restricciones financieras que atenazan al resto. Para entender esta divergencia hay que fijarse en el coste del capital. En condiciones normales, unos tipos de interés elevados encarecen la financiación, reducen el valor actual de los beneficios futuros y desincentivan los proyectos de inversión, especialmente aquellos que necesitan endeudarse para generar ingresos a largo plazo. Pero las grandes tecnológicas cuentan con balances extraordinariamente sólidos, abundante liquidez y unas expectativas de rentabilidad que les permiten seguir invirtiendo incluso cuando el precio del dinero permanece alto.

En cambio, una promotora inmobiliaria, un fabricante de automóviles o una empresa industrial con márgenes más estrechos no puede ignorar el aumento de los costes financieros. La consecuencia es una asimetría en la transmisión de la política monetaria. Es decir, mientras que la Reserva Federal intenta enfriar la demanda y contener la inflación mediante unos tipos de interés restrictivos, una parte cada vez más relevante de la inversión empresarial sigue acelerando con independencia de ellos.

Esta situación puede provocar un efecto de desplazamiento de la inversión privada, aunque no necesariamente a través del mecanismo tradicional por el que el endeudamiento público eleva los tipos de interés y expulsa a las empresas del mercado de crédito. En este caso, el desplazamiento es fundamentalmente sectorial y se produce a través de los precios relativos y de las limitaciones de oferta. Los centros de datos compiten por terrenos, conexiones a la red eléctrica, transformadores, turbinas, materiales de construcción, ingenieros y trabajadores especializados. Cuando la oferta de estos factores no puede aumentar con rapidez, una demanda extraordinaria eleva sus precios y encarece los proyectos de otros sectores.

El ejemplo más evidente es la electricidad. Aunque construir capacidad de generación adicional puede terminar ampliando la oferta energética, la demanda inmediata de los centros de datos puede saturar redes de transporte y distribución que requieren años de inversión y autorizaciones para expandirse. Una fábrica que necesite conectarse a la red o una industria intensiva en electricidad puede encontrarse así con costes superiores, retrasos o una menor disponibilidad de capacidad, no porque su actividad haya dejado de ser rentable, sino porque compite por los mismos recursos con empresas dispuestas a pagar mucho más.

Desde el punto de vista macroeconómico, esta concentración de la inversión plantea una cuestión todavía más delicada: la diferencia entre crecimiento del PIB y crecimiento equilibrado de la capacidad productiva. La contabilidad nacional registra como formación bruta de capital fijo la adquisición de equipos, instalaciones y software, de modo que el desembolso asociado a la IA impulsa la demanda agregada y puede contribuir directamente al crecimiento económico. Sin embargo, que una inversión aumente el PIB hoy no garantiza que genere mañana una rentabilidad suficiente ni un incremento equivalente de la productividad del conjunto de la economía. Esto puede generar presiones inflacionistas en determinados mercados mucho antes de que aparezcan las fuerzas desinflacionistas asociadas a una mayor productividad. El riesgo no es únicamente que la IA absorba una parte creciente de la inversión estadounidense, sino que los cuellos de botella que genera dificulten la expansión de otras actividades mientras las prometidas ganancias de eficiencia tardan años en hacerse visibles.


https://www.eleconomista.es/economia/noticias/14020540/10/26/el-mal-holandes-llega-a-la-economia-de-eeuu-una-nueva-industria-empieza-a-acaparar-el-capital-la-energia-y-la-mano-de-obra.html

miércoles, 14 de octubre de 2026

Por qué la figura de Mao sigue tan vigente en China 50 años después de su muerte

 

Getty Images/BBC


"Hay muchos grandes hombres, pero solo hay un Maestro."

Así es como muchos jóvenes chinos se refieren habitualmente al difunto líder Mao Zedong en internet: "Maestro".

Una búsqueda de "Mao Zedong" o "Maestro" en la red social china Bilibili arroja decenas de ejemplos de recopilaciones de videos de las apariciones de Mao extraídas de diversas películas y series de televisión.

Estos videos abarcan diferentes etapas de la vida de Mao, incluyendo episodios de su juventud, su época como comandante militar y su liderazgo en las relaciones de China con Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría.

Muchos han acumulado millones de visualizaciones y decenas de miles de comentarios, entre ellos elogios como "¡Viva el gran hombre!".

La base de usuarios de Bilibili es predominantemente joven, con casi el 60% de ellos con edades comprendidas entre 18 y 24 años.

¿Por qué, 50 años después de su muerte, Mao ha resurgido con tanta fuerza en la cultura juvenil china en internet?

Un Mao diferente

Como figura política clave de la China del siglo XX, Mao dirigió el Partido Comunista (PCCh) —y el país— desde la fundación de la república en 1949 hasta el día de su muerte en 1976.

Lideró a China durante el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural, campañas que transformaron la economía y la sociedad del país, pero a costa de millones de muertes.

Una de las personas que se sienten atraídas por él hoy en día es Dong, una estudiante de Nanjing que está a punto de comenzar la universidad.

Recientemente, le conmovió un video de dos jóvenes cantando una canción patriótica frente a una estatua gigante del joven Mao en la Isla Naranja de Changsha.

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La estatua del joven Mao Zedong en la Isla Naranja de Changsha, provincia de Hunan, se ha convertido en una popular atracción turística.

"Cantaban con tanta emoción, y la estatua es tan alta y juvenil. Al verla, de repente me emocioné mucho", relató Dong a la BBC.

Muchos de sus compañeros de clase participan en comunidades juveniles virtuales donde debaten sobre temas de actualidad, comúnmente conocidas como el "círculo de política de teclado".

Otro indicador de esta tendencia es que, a partir de 2019, "Obras escogidas de Mao Zedong" se convirtió inesperadamente en el libro más prestado en la biblioteca de la Universidad Tsinghua, y siguió siéndolo cada año hasta 2025.

El interés de los jóvenes actuales por Mao difiere de la narrativa pública con la que crecieron sus padres.

En 1981, el PCCh adoptó una resolución redactada bajo el liderazgo de Deng Xiaoping que establecía oficialmente una evaluación de Mao que sopesaba sus logros con sus errores, a menudo resumida como "70% logros, 30% errores".

Durante los mandatos de Deng Xiaoping y, posteriormente, de Jiang Zemin, los retratos de Mao desaparecieron gradualmente de las estaciones de tren, las plazas y las aulas escolares.

La gente empezó a ver a Mao cada vez más como una figura histórica en lugar de una deidad. Un hombre con limitaciones.

Mientras tanto, Deng se convirtió en un símbolo de una nueva era económica, con un programa de reformas para construir una economía de mercado en el país y abrirla al mundo.

Sin embargo, hoy en día Mao ha recuperado relevancia para los jóvenes chinos y muchos, incluida Dong, rara vez se refieren a él por su nombre, llamándolo en cambio "Maestro".

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Se cree que el estadounidense Edgar Snow fue el primer periodista occidental en entrevistar a Mao.

Ese apodo tiene un origen específico.

Durante una reunión con el periodista estadounidense Edgar Snow en 1970, Mao comentó que no le gustaban títulos como el de los "Cuatro Grandes" —un eslogan político utilizado para elogiarlo como un gran maestro, líder, comandante y timonel durante la Revolución Cultural— y dijo: "Solo queda uno... maestro, porque siempre he sido un maestro".

Dong y sus compañeros opinan libremente sobre Mao.

Pero cuando se trata del actual líder chino, Xi Jinping, Dong opina que "no es algo que se pueda discutir abiertamente".

Una investigación del Instituto Mercator de Estudios sobre China reveló que, si bien el espacio en internet de China todavía permite cierto grado de debate público, a menudo se evitan conscientemente los temas que realmente afectan a las autoridades actuales.

El informe sostiene que este "espacio frágil para el debate" es el resultado tanto de la censura como de la autocensura.

"No es simple nostalgia"

En opinión de algunos expertos, el renovado interés que algunos jóvenes muestran por Mao está estrechamente ligado a su percepción de cuestiones sociales como la desigualdad económica y el declive de la movilidad social.

Florian Schneider, profesor de la Universidad de Leiden que lleva mucho tiempo estudiando la cultura política de la juventud china, afirma que los jóvenes de hoy se enfrentan a una realidad muy diferente a la de generaciones anteriores.

Sus padres vivieron una época en la que el crecimiento económico parecía elevar el nivel de vida de todos, mientras que muchos jóvenes ahora se sienten rezagados por el progreso prometido por las reformas de Deng.

La tasa de desempleo urbano para aquellos de entre 16 y 24 años que no son estudiantes aumentó a 17,9% en julio de este año, el nivel más alto desde que se revisó la metodología estadística tres años atrás, según la Oficina Nacional de Estadística de China.

Nuevos términos se han incorporado al vocabulario cotidiano de los jóvenes.

"996" se refiere a trabajar de 9 de la mañana a 9 de la noche, seis días a la semana.

Muchos optan por "quedarse quietos" y mantenerse pasivos en lugar de verse atrapados en la agotadora "involución", donde hay que trabajar cada vez más solo para permanecer en el mismo lugar.

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MAGWIN/Moment vía Getty Images

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A pesar del rápido crecimiento económico de las últimas décadas, algunos jóvenes chinos afirman que tienen dificultades para encontrar trabajo y costearse una vivienda.

En este contexto, las críticas de Mao al capitalismo resuenan entre algunos jóvenes.

Schneider afirma que algunos utilizan las ideas de Mao para expresar su descontento con lo que consideran la "apropiación del Estado por parte del capital", mientras que otros interpretan los escritos de Mao como una especie de guía para afrontar las contradicciones de la vida.

Dong expresa una opinión similar: "A nuestra generación nos enseñaron desde pequeños que el trabajo duro sería recompensado. Pero cuando crecimos, descubrimos que no era tan fácil conseguir trabajo y que las viviendas eran inasequibles".

La estudiante añade que el lenguaje de Mao es directo y divide a las personas en diferentes categorías.

"Te explica claramente quién es el opresor y quiénes son los oprimidos. Ese esquema sencillo es más fácil de entender que la jerga económica".

Schneider asegura que "el resurgimiento de Mao no es simplemente nostalgia".

"Refleja un intento de los jóvenes por utilizar un lenguaje histórico ya existente para nombrar y procesar la desigualdad y la inseguridad que experimentan", agrega.

Energía política

La valoración oficial del PCCh sobre Mao sigue basándose en la resolución de 1981: los logros de Mao son primordiales, mientras que sus errores son secundarios.

La tercera resolución histórica del Partido, adoptada en 2021, sitúa la "gran revitalización de la nación china" en el centro de su discurso.

En este contexto, la revolución de Mao se suele entender como la etapa en la que China se puso de pie, estableció la República Popular, salvaguardó la independencia nacional y sentó las bases para la revitalización del país.

Por lo tanto, Mao no es solo una figura histórica cuyos logros y fracasos deben evaluarse, sino que también se lo presenta como uno de los orígenes de las narrativas actuales sobre la fortaleza nacional.

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En algunas zonas turísticas se venden carteles de Mao con motivo del 50 aniversario de su muerte, que se conmemoró el 9 de septiembre.

Schneider cree que "las políticas educativas del Partido tienen al menos parte de la responsabilidad del resurgimiento de Mao en la actualidad".

"Para muchos jóvenes, la China de Mao se basa en una fantasía en la que este gran líder es un héroe indiscutible", explica.

El experto sostiene que muchos jóvenes desconocen las devastadoras realidades del Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural, o bien tienen una comprensión distorsionada del papel de Mao en ellas.

Advierte, además, que esta admiración popular por Mao encierra más energía política de la que puede parecer a simple vista.

"Se trata de un acontecimiento potencialmente explosivo, porque esta cultura de seguidores de Mao, surgida desde la base, tiene un carácter claramente populista y no necesariamente se limitará a cuestionar los métodos de gobierno actuales".

Y lo compara con las expresiones de nacionalismo en China: "Estos sentimientos populistas pueden ser censurados hasta cierto punto, pero controlarlos por completo es extremadamente difícil".

Para Dong y sus contemporáneos, la actual "fiebre por Mao" podría estar lejos de terminar.

Aún está por verse si se limita a la cultura de internet o si se convierte en una forma más duradera de identidad política.

Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Periodistas de la BBC revisaron el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.

    • Chen Yan
    • Título del autor,BBC China
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 7 min
  • https://www.bbc.com/mundo/articles/cn9w2jzq2w3o

martes, 13 de octubre de 2026

De astilleros abandonados a barrios de moda: cinco ciudades europeas que merece la pena descubrir


El museo STRAAT en el antiguo muelle NDSM de Ámsterdam. 
(iStock)



Antiguos puertos, fábricas y viaductos ferroviarios se han convertido en lugares donde descubrir arte, arquitectura y gastronomía. Esta ruta sigue las huellas de ese cambio, desde Róterdam hasta Aarhus




Una grúa que aloja habitaciones, una pista de esquí sobre una planta de tratamiento de residuos y un mercado instalado bajo las vías del tren. Algunas de las visitas más interesantes de Europa comienzan hoy en espacios que, durante décadas, estuvieron reservados al trabajo industrial.

El atractivo de estos destinos está también en lo que dejan ver del pasado. La arquitectura nueva convive con naves, raíles y muelles que conservaron su lugar en el paisaje urbano. Recorrerlos permite entender cómo cambia una ciudad: qué edificios salva, a quién abre sus espacios y qué uso les da después.


Róterdam: aprender a mirar una ciudad nueva

Róterdam hizo de la reconstrucción una parte de su identidad. Tras la destrucción de buena parte de su centro durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad neerlandesa abrió espacio a una arquitectura que hoy resulta difícil imaginar en otros cascos urbanos europeos. El paseo puede empezar en el Museumpark, frente a la superficie curva y reflectante del Depot Boijmans Van Beuningen, diseñado por el estudio MVRDV.

El edificio propone, además, otra manera de visitar un museo: permite entrar en sus espacios de almacenamiento y observar parte del trabajo de conservación de la colección. El propio Boijmans lo presenta como el primer depósito de arte accesible al público del mundo. Desde su cubierta, el visitante vuelve a encontrarse con la ciudad, reflejada unos metros más abajo en la fachada.

placeholderPaisaje panorámico del Museo Boijmans Van Beuningen y su depósito espejo en Róterdam. (iStock)
Paisaje panorámico del Museo Boijmans Van Beuningen y su depósito espejo en Róterdam. (iStock)


Otra parada conduce a los muelles de Katendrecht, donde una antigua nave portuaria acoge Fenix, un espacio cultural dedicado a las historias de migración. Para cenar, Renilde ocupa la planta superior del Depot; para dormir junto al agua, el Hotel New York conserva la memoria de la antigua sede de la Holland America Line. La ciudad sigue transformándose, así que conviene revisar el itinerario: el puente de madera Luchtsingel fue clausurado parcialmente y gran parte de su estructura ya se ha desmontado.


Copenhague: la vida después del matadero

Kødbyen, el antiguo distrito cárnico de Copenhague, se descubre mejor caminando sin prisa. Sus edificios bajos, sus patios y sus fachadas de aire funcional mantienen el carácter del barrio, aunque entre ellos aparezcan galerías y restaurantes. La transformación no ha borrado por completo su actividad original: esa convivencia es lo que da interés a la visita.

La galería V1 permite asomarse a la escena artística del barrio. A la hora de comer, Kødbyens Fiskebar sirve pescado y marisco en un espacio que conserva la aspereza visual de las antiguas instalaciones. Fuera de Kødbyen, CopenHill lleva la idea de dar nuevos usos a la infraestructura urbana a otra escala: una pista de esquí y un recorrido para pasear ocupan la cubierta de una planta de tratamiento de residuos.

Gente comiendo al aire libre. (iStock)

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Gente comiendo al aire libre. (iStock)


La estancia puede continuar en Villa Copenhagen, instalado en la antigua central de correos de 1912, cerca de la estación central. El edificio ofrece una versión más reposada de la misma historia: adaptar un inmueble de otro tiempo a una función contemporánea sin ocultar del todo de dónde viene.


Ámsterdam Norte: cruzar el IJ y cambiar de paisaje

El ferry que atraviesa el IJ lleva del entorno de la estación central de Ámsterdam a una ciudad de otra escala. En NDSM, los canales y las fachadas estrechas ceden el paso a explanadas, hangares y grúas. El antiguo astillero dejó de construir barcos en 1984; después, artistas y colectivos creativos encontraron espacio en sus instalaciones.

La visita puede organizarse alrededor del museo STRAAT, dedicado al arte urbano, y del mercado IJ-Hallen cuando coincida con sus fechas de apertura. Conviene dejar tiempo entre ambas paradas para recorrer los antiguos espacios de trabajo: aquí, el interés reside tanto en las actividades como en la escala de las naves que las alojan.

Al atardecer, Pllek ofrece una mesa junto al agua en un local construido en parte con contenedores marítimos. Quien quiera llevar la experiencia industrial hasta el alojamiento encontrará en el Faralda Crane Hotel tres suites instaladas en una grúa restaurada. La vista del puerto ayuda a comprender el origen de un barrio que ahora atrae a visitantes por motivos muy distintos.


Zúrich Oeste: tiendas y mercados bajo el ferrocarril

Zürich West creció alrededor de fábricas y grandes infraestructuras. Su recorrido más expresivo discurre hoy bajo un viaducto ferroviario construido en 1894: Im Viadukt reúne comercios, talleres, cafeterías y una nave de mercado a lo largo de unos 500 metros. El tren sigue pasando por arriba mientras la vida del barrio ocupa los arcos inferiores.

La Markthalle permite hacer una pausa entre puestos de productores y especialidades de la región. Después, la caminata puede continuar hasta la Freitag Tower, formada por 19 contenedores apilados que alcanzan 26 metros de altura. Subir y mirar alrededor ofrece una lectura rápida del distrito: estructuras industriales, nuevas construcciones y espacios de ocio comparten unas pocas calles.
placeholderHistórico edificio Markthalle. (iStock)
Histórico edificio Markthalle. (iStock)


Para pasar la noche, el 25hours Hotel Zürich West prolonga esa atención al diseño que recorre el barrio. Pero la mejor forma de entenderlo sigue siendo a pie, entrando y saliendo de los arcos del viaducto. Allí se aprecia que la reutilización de un lugar puede cambiar también los trayectos cotidianos de quienes viven a su alrededor.


Aarhus: un nuevo frente marítimo a escala humana

La segunda ciudad de Dinamarca sitúa buena parte de su arquitectura reciente junto al mar. En Aarhus Ø, el antiguo entorno portuario ha dado paso a viviendas y paseos abiertos al agua. Entre los edificios destaca Isbjerget, o The Iceberg: sus cubiertas quebradas y sus fachadas claras evocan bloques de hielo y hacen del conjunto residencial una referencia visible desde el puerto.

El recorrido continúa en ARoS, donde Your rainbow panorama, de Olafur Eliasson, rodea la cubierta del museo. Caminar por su pasarela circular de vidrio coloreado cambia, paso a paso, la percepción de la ciudad y de la bahía. Es una obra concebida para mirar Aarhus, pero también para experimentar cómo un edificio puede incorporar un espacio público inesperado.
placeholderLos edificios Isbjerget. (iStock)
Los edificios Isbjerget. (iStock)


Aarhus Street Food devuelve la ruta al terreno de la reutilización: el mercado gastronómico ocupa antiguas cocheras de autobuses próximas a la estación. Tras la cena, el Radisson RED es una opción céntrica para alojarse. La distancia manejable entre el museo, el mercado y el paseo marítimo permite descubrir estas distintas caras de Aarhus durante una estancia corta.

Estas cinco paradas funcionan especialmente bien en primavera y a principios de otoño, cuando apetece recorrer los barrios a pie y detenerse en sus terrazas. Una ruta por varias de ellas puede combinar trenes diurnos y, según el trayecto, servicios nocturnos; los horarios y enlaces requieren planificación. También merece atención lo que ocurre fuera del itinerario turístico: un barrio recuperado gana actividad y visitantes, pero su éxito plantea preguntas sobre el precio de vivir y trabajar allí. Esa tensión forma parte de la historia que cuentan hoy sus calles.