sábado, 31 de enero de 2026

La revolución del caviar es solo el principio: China quiere llevar a las masas alimentos de lujo como la trufa, el salmón ahumado o la carne de Wagyu

 

Cuchara con caviar. Foto: iStock


  • China concentra entre la mitad y dos tercios del suministro mundial de caviar
  • Apoyo de las autoridades a otros sectores de la alimentación gourmet
  • Oportunidad para los consumidores, amenaza para otros productores globales



La expansión de China en el mercado mundial del caviar se ha convertido en un ejemplo ilustrativo de una tendencia más amplia: la voluntad de Pekín de transformar productos históricamente asociados al lujo en alimentos de consumo masivo. Este proceso, que combina ambición económica, apoyo estatal y escala industrial, está alterando equilibrios tradicionales y despertando inquietud en otros países productores.

El fenómeno se produce en un contexto de crecientes tensiones comerciales. Mientras Estados Unidos refuerza sus aranceles para frenar las exportaciones chinas, el superávit comercial de China ha superado por primera vez el billón de dólares. Esta presión ha generado temores en Europa y el Reino Unido ante un posible 'desvío' de exportaciones chinas hacia sus mercados, con productos más baratos que erosionen a los productores locales.

Hasta ahora, gran parte del debate se ha centrado en sectores industriales como el automóvil, el acero o los paneles solares. Sin embargo, existe otro ámbito menos visible, pero no menos simbólico, en el que China está ganando terreno: el de los alimentos gourmet, encabezados por el caviar, como relata en un completo reportaje el Financial Times.

Tradicionalmente, el caviar ha sido un producto reservado a élites. Tras su difusión inicial en Persia y Rusia, acabó consolidándose en el siglo XIX como un emblema del lujo europeo y estadounidense, ligado a la pesca salvaje de esturión en Rusia e Irán. Esa imagen exclusiva se mantuvo durante décadas.

La sobreexplotación de los esturiones en el siglo XX cambió radicalmente el panorama. Las prohibiciones internacionales a la pesca salvaje y a la exportación de caviar impulsaron el desarrollo de la acuicultura como alternativa sostenible. Este cambio abrió la puerta a nuevos actores y a una reorganización completa del sector.

En un primer momento, la producción acuícola estuvo dominada por empresas europeas y estadounidenses. Sin embargo, en los últimos años, compañías chinas respaldadas por políticas públicas han irrumpido con fuerza. El caso más destacado es el de Kaluga Queen, una granja situada en el entorno de Qingdao que se ha convertido en el mayor productor de caviar del mundo.

Gracias a una producción a gran escala y a costes reducidos, China concentra hoy entre la mitad y dos tercios del suministro mundial de caviar. Parte de este producto se comercializa bajo marcas chinas, pero otra parte se vende reetiquetada con denominaciones europeas, reproduciendo dinámicas ya vistas en otros sectores de consumo.

El impacto de esta estrategia va más allá del caviar. Las autoridades chinas animan a sus empresas a aplicar el mismo modelo a otros alimentos considerados de alta gama, como el salmón ahumado, la carne de Wagyu o las trufas. El objetivo es claro: ampliar la oferta, reducir precios y captar una demanda global en crecimiento.

Nada explica mejor lo que está ocurriendo que una anécdota en una reunión reciente del Foro de Productos del Mar del Atlántico Norte, donde una celebridad nórdica exhibió en el escenario un salmón de piscifactoría china de 7 kilos, y declaró que era sabroso y barato gracias a los subsidios de Pekín, recoge también el FT.

Este avance ya está generando reacciones. Japón ha limitado la exportación de genética Wagyu para proteger a sus ganaderos, mientras productores europeos y estadounidenses de caviar advierten sobre una presión a la baja en los precios. En paralelo, restaurantes y consumidores occidentales se benefician de una mayor disponibilidad y de costes más accesibles.

La demanda mundial de caviar crece cerca de un 10% anual, impulsada tanto por el aumento de grandes patrimonios como por una clase media global más aspiracional. En ese contexto, la estrategia china encaja con un mercado en expansión y con una redefinición del concepto de lujo alimentario.

El desenlace de este proceso sigue abierto. Europa podría optar por medidas proteccionistas similares a las de Estados Unidos o, por el contrario, considerar que el impacto macroeconómico del sector gourmet es limitado. Mientras tanto, países tradicionalmente ligados al caviar debaten entre la cooperación con China o la defensa de su producción nacional.

En cualquier caso, el recorrido del caviar ilustra un cambio más profundo. Lo que antes simbolizaba exclusividad y distinción se está convirtiendo en un producto más accesible, reflejando tanto el ascenso económico de China como la transformación de los símbolos culturales asociados al lujo en un mundo cada vez más interconectado.


https://www.eleconomista.es/retail-consumo/noticias/13714578/01/26/la-revolucion-del-caviar-es-solo-el-principio-china-quiere-llevar-a-las-masas-alimentos-de-lujo-como-la-trufa-el-salmon-ahumado-o-la-carne-de-wagyu.html

viernes, 30 de enero de 2026

Tether sacude el mercado del oro: la firma cripto está acumulando el metal precioso a gran escala

 

Foto: Bloomberg.


  • La firma lleva más de una tonelada de oro cada semana a su búnker en Suiza
  • La compañía quiere ser uno de los mayores bancos centrales de oro del mundo


Hay cerca de 370.000 búnkeres nucleares en Suiza, una herencia de la Guerra Fría que ahora apenas tiene uso. Sin embargo, uno de ellos es un hervidero de actividad. Cada semana, más de una tonelada de oro se transporta allí, a una bóveda de alta seguridad propiedad de Tether. Sin contar con los bancos centrales o los países, la firma cripto es la mayor acumuladora de lingotes del mundo.

En el último año, Tether se ha convertido, discretamente, en uno de los mayores competidores en el mercado global del oro. Esto encarna el punto de unión en el que se han cruzado los activos digitales y el oro: el rechazo de la deuda gubernamental. Los inversores buscan refugio en el oro por varios motivos, pero, en parte, movidos por la estrategia de devaluación (debasement trade). En el caso de las criptos, es su razón de ser, ya que surgieron como alternativa al sistema financiero tradicional y a la impresión de dinero. Y la onza de oro ya supera los 5.200 dólares en un rally sin descanso que dura años.

Pese al tamaño que ha adquirido, poco se sabe de lo que está construyendo Tether en torno al oro o sobre cuál es la estrategia de la compañía. El año pasado, dos traders con muchísima experiencia se fueron de HSBC y la industria especulaba con su próximo destino. Pero muy pocos pudieron anticipar que iban a pasarse a la empresa cripto.

En una entrevista con Bloomberg, su consejero delegado, Paolo Ardoino, describió el papel de su empresa en el mercado del oro como el de los bancos centrales y anticipó que los enemigos geopolíticos de Estados Unidos tendrán alternativas al oro no vinculadas al dólar. Además, dijo al mismo medio que va a seguir destinando sus beneficios al metal precioso y que empezará a competir con los bancos en la negociación del mismo.

"Pronto, vamos a ser uno de los más grandes, digamos, bancos centrales de oro del mundo", afirmaba el directivo.

El consejero delegado de Tether, Paolo Ardoino. Foto: Bloomberg.

Aunque el mercado del oro está en un momento histórico, los movimientos de Tether destacan. La compañía ha incrementado sus compras en poco tiempo. El año pasado compró unas 70 toneladas de oro para sus reservas y para la stablecoins vinculada a la materia prima (XAUt), según cálculos de Bloomberg. Salvo Polonia, es más que lo que cualquier banco central haya acumulado en el mismo tiempo. En el caso del organismo polaco, añadió 102 toneladas a sus reservas. Las 70 toneladas también superan a las tenencias de todos los ETFs menos las de los tres mayores.

La compañía ya tiene 140 toneladas de oro, según su consejero delegado. La gran parte son sus propias reservas y los lingotes que respaldan su token dorado. Su cantidad total vale unos 24.000 millones de dólares. Esta cifra solo la superan las tenencias de los bancos centrales, los ETFs y algunos bancos comerciales que tienen bóvedas.

Además, Ardoino ha detallado que están comprando entre una y dos toneladas a la semana y que piensan seguir por el mismo camino. Su intención es seguir acumulando, aunque la decisión también dependerá de cómo se comporte el mercado.

Tether es el gigante de las stablecoins, con 186.000 millones de dólares en circulación. La compañía obtiene dólares y genera tokens. Puede tener sus reservas invertidas en activos líquidos de alta calidad (HQLA, por sus siglas en inglés). Por ejemplo, letras del Tesoro. Con eso, obtiene intereses.

Los analistas de Jefferies creen que la compañía de USDT es una de las principales responsables del rally del oro en los últimos meses. De hecho, creen que solo sus compras han contribuido al 65% de la subida. "Es un comprador nuevo muy significativo y puede sostener la demanda de forma continuada", apuntaban los expertos.

El estratega jefe del Consejo Mundial del Oro (WGC), John Reade, cree que el impacto de Tether es mucho menor. En general, está habiendo una tendencia de huida hacia el oro como refugio. Los bancos centrales y los ETFs están comprando toneladas y toneladas del metal.

El obejtivo de Tether es competir con JPMorgan o HSBC y convertirse en un espacio de negociación de la materia prima. Ardoino está trabajando en la estrategia que debe tomar la empresa en este mercado, tal y como ha explicado a la misma agencia. De momento, su compañía está comprando lingotes a los refinadores de Suiza y a grandes bancos. Y de hecho, los pedidos grandes tardan meses en llegar. Ese es uno de los puntos que a Tether le gustaría mejorar.

Además de todo esto, la empresa cripto está invirtiendo en empresas como Elemental Royalty, Metalla Royalty & Streaming, Versamet Royalties o Gold Royalty, que compran los derechos sobre parte de los ingresos de las minas.

El directivo italiano explica que, como los bancos centrales, compra oro para sus reservas. Porque es un activo líquido y más seguro que cualquier moneda de un país, opina. Piensa que son las mismas razones que llevan a sus clientes a comprar XAUt. "Creemos que el mundo se dirige hacia la oscuridad. Creemos que hay mucho caos", asevera.

Por otra parte, Tether quire lanzar otro producto más allá del token dorado (XAUt) que ya comercializa. Quiere sacar otra 'cripto' que permita intercambio por oro físico. De momento, XAUt tiene una capitalización de 2.350 millones de dólares y está muy lejos de los 500.000 millones de dólares que acumulan los ETFs de oro.


https://www.eleconomista.es/cripto/noticias/13749651/01/26/tether-sacude-el-mercado-del-oro-la-firma-cripto-esta-acumulando-el-metal-precioso-a-gran-escala.html

jueves, 29 de enero de 2026

El gráfico que habla por sí solo: los metales y la caída del dólar destapan otro orden monetario

 


Los gobiernos se han pasado con la deuda: el oro y la plata empiezan a destapar un nuevo orden monetario y la caída del dólar da una pista


  • Ray Dalio, Bridgewater Associates: "El orden monetario se está desmoronando"
  • El dólar y el yen se encuentran en el punto de mira de los mercados



Demasiadas piezas que encajan a la perfección para pasar desapercibidas. El dólar corrige con fuerza en el mercado de divisas, al igual que le sucede al yen japonés, dos activos que durante años funcionaron como refugio. Al mismo tiempo, el oro y la plata (junto a otros metales) no paran de subir en un rally frenético que copa los titulares de diarios especializados en mercados y economías. Mientras que en el mundo de las divisas se aprecian con intensidad las de unos pocos países. Ahora empecemos a encajar las piezas. ¿Qué tienen en común EEUU y Japón para que sus divisas no paren de depreciarse? Una deuda pública elevadísima y unas expectativas que prevén aún más deuda (más papelitos). Por el contrario, las divisas que no paran de apreciarse pertenecen a países con muy poca deuda (Suiza, Suecia...) y que parecen sitios seguros o protegidos parcialmente de la impresión monetaria sin control. Por último, el oro, que supera los 5.000 dólares la onza, y la plata, que rebasa los 100 dólares de forma holgada, se erigen como grandes refugios a este cambio del orden monetario que solo está dando sus primeros pasos.

Nadie dice que el oro vaya a sustituir al dólar (eso parece imposible), pero los inversores quieren protegerse ante un escenario en el que el rey de las divisas parece condenado a ir perdiendo peso, el conocido como debasement trade ha comenzado, ahora habrá qué ver hasta dónde llega.

Algunos gobiernos desarrollados parecen haberse pasado con la emisión de deuda (o están en camino de pasarse), lo que ha generado un movimiento en el mercado inédito en las últimas décadas. Las divisas que durante años fueron un refugio en momentos de turbulencias se han convertido en víctimas o incluso generadoras o amplificadores de la propia turbulencia. Es obvio que el dólar sigue siendo el rey (los bancos centrales del mundo tienen alrededor del 60% de sus reservas en esta divisa), pero también es obvio que algo está cambiando, aunque sea solo el principio.

El índice dólar ha caído casi un 10% en el último año, pese a los enormes riesgos geopolíticos y al buen estado de la economía de EEUU. Algo está pasando en el mercado. La caída del dólar refleja que el miedo real es al de la monetización futura de la deuda pública. Cuando el desequilibrio fiscal sea insostenible, todo país soberano de su moneda puede imprimir cuanto quiera para monetizar ese déficit e 'impagar' a través de la inflación.

Los inversores están protegiéndose, aunque sea de forma sutil y todavía muy leve, de una posible pérdida de confianza en el sistema fiat, el sistema que lleva dominando el orden monetario global las últimas décadas. La deuda pública está inundando los mercados, mientras que la demanda de esos activos parece haber perdido apetito. El resultado es unos tipos de interés cada vez más altos pese a las bajadas del precio del dinero de los bancos centrales. Los 'señores del dinero', los bancos centrales, están empezando a perder el control del precio del propio dinero, la oferta se está desbocando (los bancos centrales mantienen unos balances todavía extremadamente grandes) y los inversores buscaN otros activos donde la oferta se pueda manipular al antojo de los gobiernos. No es solo que el oro o la plata estén apreciándose con gran violencia (que también), es que el dólar y otras divisas fiat están empezando a 'perder su valor'.

El precio del oro y la plata sube con fuerza en los últimos meses
Los metales se disparan frente a un dólar a la baja.

La deuda supera con creces el 100% del PIB en países como EEUU, Reino Unido, Japón o Francia, pero lo peor es que las expectativas de futuro son aún más comprometedoras, puesto que los Gobiernos siguen planificando sus presupuestos con grandes déficits. Estas expectativas están llevando a que la parte larga de la curva (bonos a 30 años, por ejemplo) suba con mayor intensidad, empinando de forma drástica la curva de rendimientos. Buenos ejemplos se encuentran también en Europa, donde Alemania o Francia han sufrido este fenómeno incluso en mayor medida que España.

Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates, aseguraba hace unos días que el orden monetario global se está desmoronando, argumentando que se está produciendo un cambio fundamental que se aleja de las monedas fiduciarias (dólar, yen...) y la deuda como reservas fiables de riqueza. "El orden monetario se está desmoronando", comentaba Dalio en una entrevista con la CNBC en Davos. "Con el orden monetario, quiero decir que las monedas fiduciarias y la deuda como reservas de riqueza ya no están siendo utilizadas por los bancos centrales de la misma manera".

El analista financiero Robin Brooks aporta otra pieza de este complejo puzle y explica en un análisis publicado hace escasos días que "la combinación del mayor riesgo geopolítico y el estallido del mercado de bonos japonés ha impulsado drásticamente los metales preciosos. La plata ha subido un impresionante 170% desde Jackson Hole el 22 de agosto. El platino ha subido un 105%, mientras que el oro ha subido un 50%. Además de la debilidad del dólar, mi predicción clave para 2026 era que el debasement trade estaría en auge. No cabe duda de que así es".

Miedo a una mayor inflación

Pero la prueba del algodón que demuestra que estos movimientos que están iniciando un cambio en el orden monetario global es el exceso de deuda pública en ciertos países es el buen comportamiento de un pequeño grupo de divisas pertenecientes a pequeñas jurisdicciones con muy poca deuda. "Un error común es creer que el impacto del debasement trade se limita a los metales preciosos. No es así. El motor de esta devaluación es que los gobiernos intentarán reducir la carga de deuda insostenible mediante la inflación. Esto convierte a cualquier país con poco endeudamiento en un refugio seguro razonable. Así, Suecia (con una deuda pública del 34% del PIB) se ha consolidado como el principal refugio seguro, seguida de Noruega (con una deuda del 44% del PIB) y Suiza (con una deuda del 40% del PIB)", apunta Brooks. Todos ellos tienen en común que presentan unas cuentas públicas equilibradas en el corto y medio plazo,

Dalio pone el punto de mira en el notable rendimiento del oro como principal prueba de esta transformación, señalando que el metal precioso ha superado incluso a las acciones tecnológicas el año pasado. Además, el oro ya pesa más en los balances de los bancos centrales que el euro y poco a poco va acercándose al todopoderoso dólar. "El mercado con mayor movimiento el año pasado fue el del oro, mucho mejor que el tecnológico", explicaba Dalio. Los bancos centrales y los fondos soberanos de inversión de todo el mundo compran cada vez más oro como diversificador, tratándolo no como un metal especulativo, sino como lo que Dalio denominó "la segunda moneda de reserva más importante".

Dalio ha querido destacar que los tenedores de deuda denominada en dólares estadounidenses y el propio Tesoro de EEUU se muestran cada vez más recelosos entre sí, lo que crea una dinámica peligrosa. "Sabemos que tanto los tenedores de deuda denominada en dólares estadounidenses, que es dinero, como quienes la necesitan, Estados Unidos, están preocupados el uno por el otro", asegura Dalio. Los conflictos geopolíticos internacionales están acelerando esta tendencia, ya que "incluso los aliados no quieren tener deuda ajena" y "prefieren recurrir a una moneda fuerte".

El caso de Japón es otro ejemplo de que el mercado está atiborrado de deuda pública. Los gobiernos se han pasado con la deuda y la máquina de imprimir billetes y ya ni el 'país de la deuda ilimitada' parece mantener el estatus que guardaba hace solo unos años. "La prima de riesgo fiscal de Japón nunca ha sido mayor, la brecha entre el diferencial de tipos de interés a 30 años de Japón y el yen ponderado por el comercio frente al G10 nunca ha sido mayor. Un aumento del diferencial de tipos debería atraer flujos de capital a Japón y fortalecer el yen. El hecho de que esto no esté sucediendo de forma significativa significa que los tipos de interés, especialmente en el extremo largo de la curva de rendimiento japonesa, no han podido subir lo suficiente como para compensar a los inversores por el desdén del primer ministro Takaichi por la austeridad fiscal. Japón necesita superar su negación de la deuda. Para lograrlo, será necesaria una mayor depreciación del yen", asegura Brooks.

El mercado está empezando a cansarse de la deuda pública excesiva y de las divisas detrás de la misma. Por ello, el dinero viaja raudo y veloz hacia la plata, el oro, otros metales y las divisas de países con bajos niveles de deuda. Los inversores buscan activos cuya oferta no sea 'manipulable' fácilmente o, al menos, no haya previsión de que vaya a serlo. Incluso el dólar, si se dispara su oferta (imprimiendo más y más) puede terminar siendo simple papel sin más valor. Aunque ese escenario aún está muy muy lejos, se empiezan a ver ciertas señales que revelan que una parte de los inversores y una pequeña porción de su cartera empieza a posicionarse para un cambio del sistema monetario.

Brooks cree que esto puede ser el gran tema en los mercados para este año. "En resumen, el dólar está bajo presión, al igual que el yen y los mercados de deuda globales. El tema dominante en los mercados en 2026 es la búsqueda de refugio seguro frente a la monetización de la deuda. Los metales preciosos y las divisas refugio seguirán subiendo considerablemente".


https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/13743880/01/26/los-gobiernos-se-han-pasado-con-la-deuda-el-oro-y-la-plata-empiezan-a-destapar-un-nuevo-orden-monetario-y-la-caida-del-dolar-da-una-pista.html

miércoles, 28 de enero de 2026

El satélite más grande jamás creado ya está en órbita: 223 m² para acabar con Starlink




Ilustración del satélite BlueBird 6 en órbita. 
(AST SpaceMobile)


BlueBird 6, el satélite comercial más grande jamás puesto en órbita, mide 223 metros cuadrados con la antena desplegada y busca revolucionar las comunicaciones enfrentándose a Elon Musk



La startup texana AST SpaceMobile lanzó esta semana desde India el BlueBird 6, un coloso que alcanza los 223 metros cuadrados y que se convierte en el satélite comercial más grande orbitando la Tierra. El aparato despegó el 23 de diciembre a bordo del cohete LVM3 de la Organización India de Investigación Espacial (ISRO) desde el Centro Espacial Satish Dhawan. Alcanzó la órbita baja terrestre en apenas 16 minutos.

AST planea lanzar entre 45 y 60 satélites más como este antes de finales de 2026. El objetivo es crear la primera red celular de banda ancha espacial que es accesible directamente desde teléfonos móviles convencionales, sin necesidad de hardware adicional. La compañía ya tiene cinco satélites comerciales más pequeños en órbita y espera ofrecer servicios 5G en Estados Unidos y otros cuatro países a principios de 2026.

La competencia de este servicio con el Starlink de SpaceX es directa. Aunque la empresa de Elon Musk opera más de 9,000 satélites —aproximadamente entre el 75% y el 85% de todos los satélites en órbita—, los BlueBirds de AST presumen de antenas mucho más grandes. AST también ha firmado acuerdos con gigantes de las telecomunicaciones como AT&T, Verizon y Vodafone para complementar la cobertura celular típica en áreas con conectividad limitada o nula. Starlink, por su parte, mantiene una alianza con T-Mobile en el emergente mercado directo a dispositivos.


Un gigante espacial

Una vez desplegados completamentes sus paneles en el espacio, el BlueBird 6 se extiende sobre unos 223 metros cuadrados, el equivalente a una pista de tenis o tener un piso de 5 dormitorios flotando en órbita. Su tamaño supera con creces a su predecesor BlueWalker 3, que al desplegarse por completo ocupa unos 64 metros cuadrados.

El tamaño no es un capricho. AST necesita estas dimensiones colosales para actuar como antenas de móvil espaciales capaces de comunicarse directamente con teléfonos móviles estándar. Según la compañía, cada satélite está diseñado para soportar 10 gigahercios de ancho de banda y ofrecer velocidades de hasta 120 megabytes por segundo por teléfono móvil. Esto requiere antenas lo suficientemente potentes como para alcanzar dispositivos que no fueron diseñados originalmente para comunicarse con satélites.

El prototipo BlueWalker 3, lanzado en septiembre de 2022, ya demostró esta capacidad al realizar la primera llamada telefónica 5G desde el espacio a un Samsung Galaxy S22 común. Sin embargo, su brillo aumentó aproximadamente dos magnitudes tras desplegar su panel, superando en luminosidad a la mayoría de objetos en el cielo nocturno. Con BlueBird 6 siendo tres veces más grande, las preocupaciones sobre contaminación espacial se multiplican.


El peligro de las nuevas telecomunicaciones

La estrategia de AST SpaceMobile es redefinir la manera en la que nos conectamos a internet. A diferencia de otros sistemas satelitales que requieren terminales especiales o antenas parabólicas, los BlueBirds permitirán que cualquier persona con un teléfono móvil convencional acceda a internet de alta velocidad desde prácticamente cualquier punto del planeta. Esto, dicen los expertos, podría eliminar las zonas muertas de cobertura que aún persisten en áreas rurales o remotas.

Con el despliegue previsto de hasta 243 satélites en total, AST busca construir una constelación capaz de ofrecer cobertura continua y global. Los datos de la empresa indican que esperan comenzar operaciones comerciales en algunos mercados estadounidenses y otros cuatro países durante el primer trimestre de 2026.

SpaceX no se ha quedado de brazos cruzados con la incorporación de la constelación de satélites de AST al espacio. La compañía de Musk envió una carta a la Comisión Federal de Comunicaciones a finales de 2024 expresando preocupación de que AST SpaceMobile representa una amenaza para la sostenibilidad de la órbita baja terrestre. La disputa entre ambas compañías se ha intensificado, con AST acusando previamente a SpaceX de intentar "intimidar y acosar" a sus competidores mediante tácticas anticompetencia.

Mientras estas dos compañías libran su batalla regulatoria y comercial, sus satélites continúan llenando la órbita terrestre y bloqueando cada vez más nuestra vista del cielo nocturno. La saturación ya es crítica, sin contar la nueva constelación de AST. Los cerca de 9.000 satélites Starlink de Musk que ya hay en órbita han triplicado la población orbital en apenas siete años y obligan a realizar una maniobra de esquiva cada 1,8 minutos. Los satélites deben esquivarse constantemente para evitar choques que generarían el síndrome de Kessler: una reacción en cadena que devastaría la infraestructura orbital (GPS, comunicaciones, sistemas financieros), sumiendo a la civilización en el caos.



martes, 27 de enero de 2026

Las otras 'Groenlandias': los territorios que las potencias históricas mundiales se han anexionado a golpe de talonario




Las compras históricas de territorios.CARLOS G. KINDELÁN



La historia está repleta de casos en los que una potencia se hizo con un territorio poniendo dinero sobre la mesa.



Donald Trump quiere Groenlandia, aunque parece dispuesto a negociar el cómo y cuánto. ¿Se anexionará Estados Unidos la isla ártica por las buenas o por las malas? "Ya lo verán", le ha dicho el presidente estadounidense a la prensa. Sin embargo, desde Davos llegan noticias del pacto que Trump habría alcanzado con Rutte para concretar el papel de la OTAN en el Ártico.

A la espera de los detalles y de que los socios atlánticos lo acepten, Trump podría intentar otras fórmulas. ¿Comprar Groenlandia? Pero ¿está en venta? Parece que no. Vladimir Putin, el presidente ruso, ya le puesto precio: entre 200 y 1.000 millones de dólares. No sería la primera vez. La historia de los dos últimos siglos está repleta de casos en los que una potencia se hizo con un territorio poniendo las monedas por delante.


Francia compró Córcega: a Génova, en 1768

La isla de Córcega había sido gobernada por Génova desde 1284. En el siglo XVIII, los corsos comenzaron a buscar su independencia. En 1755 se fundó una República de Córcega de pleno derecho bajo Pasquale Paoli. Buscando ayuda, Génova pidió auxilio a Francia en 1764.

Luis XV envió tropas a la isla para apoyar a Génova contra los corsos que se habían rebelado. La República ofrecío Córcega como garantía para las deudas contraídas (unos dos millones de liras genovesas). Los genoveses estaban en bancarrorta y fueron incapaces de saldar su deuda. Además, Francia había ocupando toda la isla. Desde ese momento, y hasta la Revolución francesa, Córcega pasó a ser "patrimonio personal" del rey de Francia.


Francia compró Luisiana: a España, en 1803

Luisiana fue española entre 1763 y 1803. Eran algo más de dos millones de kilómetros cuadrados que pertenecían jurídica y administrativamente a la Capitanía General de Cuba, parte del Virreinato de Nueva España. De hecho, fueron los españoles los primeros europeos que descubrieron el delta del Mississipi, en 1519.

España se hizo con la Luisiana por el Tratado de París (1763) como compensación por la pérdida de La Florida (que recuperaría en 1783 y vendería finalmente a EEUU en 1819). Francia aceptó renunciar a la Luisiana para evitar la pérdida de sus territorios canadienses tras la Guerra de los Siete años.

Por el Tercer Tratado de San Ildefonso, Luisiana fue devuelta a Francia en 1803. En realidad, Napoleón había adquirido el territorio en 1800 de manera secreta: acordó que España le entregaba Luisiana a cambio de territorios de la Toscana italiana. Los franceses tomaron el control el 30 de noviembre de 1803. Tres semanas más tarde, el 20 de diciembre, se la cedieron a los Estados Unidos. Los norteamericanos pagaron 15 millones de dólares (23 millones con los intereses).


Reino Unido compró Singapur: al sultanato de Johor, en 1819

La firma del Tratado de Singapur el 6 de febrero de 1819 es reconocida oficialmente como la fundación del Singapur moderno. Ese acuerdo permitió a la Compañía Británica de las Indias Orientales abrir un puesto comercial en Singapur, marcando el comienzo de un asentamiento británico.

El tratado autorizó a la Compañía Británica de las Indias Orientales a establecerse en esa parte de Asia. A cambio, tuvieron que compensar económicamente al sultán Hussein y Temenggong Abdul Rahman. El Reino Unido les pagó 5.000 dólares "españoles" y otros 3.000 cada año. El español real de a ocho, peso de ocho, peso fuerte o peso duro fue conocido en el mundo anglosajón como dólar español.


EEUU compró Alaska: a Rusia, en 1867

Rusia se estableció oficialmente en Alaska en 1784, al construir su primer asentamiento en la isla de Kodiak. Setenta años después, a los zares les dejó de parecer una conquista rentable. Además, EEUU no dejaba de conquistar territorios y Rusia dudó de su capacifad para frenar eras anmsias.

Fue así que desde Moscú se propuso negociar la venta de aquel territorio a los estadounidenses. En abril de 1867, el país americano compró Alaska por 7,2 millones de dólares de la época, entregados en oro. Pocos años después, en 1872, allí se descubrió oro.


Canadá compró Rupert’s Land: a una compañía, en 1870

La Tierra de Rupert (en inglés: Rupert's Land) es el nombre de un antiguo territorio en la Norteamérica británica que abarcaba gran parte del actual Canadá. Fue propiedad de la Compañía de la Bahía de Hudson durante 200 años, desde 1670 hasta 1870.

Aquella compañía tenía el monopolio sobre la cuenca hidrográfica de todos los ríos y arroyos que desembocan en la bahía de Hudson. En 1868, el Parlamento del Reino Unido autorizó la venta de la Tierra de Rupert a Canadá, que pagó 300.000 libras. Dos años después, el monopolio de la compañía fue abolido y ésta cedió el territorio a la Confederación Canadiense.


Rusia se hizo con Sajalín: a costa de Japón, en 1875

Lo de los imperios ruso y japonés en 1875 fue más bien un intercambio territorial. Lo recogió el Tratado de San Petersburgo, firmado por Japón y Rusia el 7 de mayo de aquel año.

Los japoneses renunciaron a sus pretensiones sobre la isla de Sajalín a cambio de la soberanía indiscutible sobre todas las islas Kuriles hasta la península de Kamchatka. Así, Tokio cedió a Moscú la parte meridional de la isla de Sajalín, que entonces poseía, a cambio de aquellas islas Kuriles propiedad de Rusia. En consecuencia, toda la isla de Sajalín pasó a ser territorio ruso y todo el archipiélago de las Kuriles, territorio japonés.


Francia compró San Bartolomé: a Suecia, en 1878

San Bartolomé fue colonizada por Francia en la década de los sesenta del siglo XVIII. Veinte años después Suecia aceptó la isla como pago por los derechos de comercio de la flota francesa en el puerto de Gotemburgo.

A principios del siglo XIX el parlamento sueco transfirió la propiedad de la isla a la fortuna personal del Rey Carlos XIII, pero apenas treinta años después este cambio fue revertido. Pero la isla no era un buen negocio, de manera que Suecia le propuso a Francia su devolución, que se produjo en 1878 a cambio de 320.000 francos.


Japón compró Taiwán: a China, en 1895

El Tratado de Shimonoseki puso fin a la primera guerra sino-japonesa, en favor del Japón, vencedor de la contienda. Con el acuerdo, que se firmó el 17 de abril de 1895, la China de los Qing reconocía la independencia de Corea y renunciaba a cualquier reivindicación territorial sobre ese país. Además, cedieron la isla de Taiwán y el archipiélago de las islas Pescadores.

Rusia, Francia y Alemania obligaron a Japón a devolver Liaoning a China en mayo a cambio de una indemnización mayor de lo previsto en el tratado. Los chinos se comprometieron a pagar a los japoneses 200 millones de taeles (ciento cincuenta millones de dólares de esa época) como indemnización de guerra. Rusia concedió un empréstito —en realidad con dinero francés— a China para que esta pudiese pagar la indemnización.


Alemania compró las Marianas, Carolinas y Palaos: a España, en 1899

Al perder la guerra contra EEUU en 1898, España se quedó sin Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas, que pasaron a manos norteamericanas. A nuestro país aún le quedaron algunas últimas colonias fuera de África. Eran las Marianas (actualmente Marianas del Norte), Palaos y las Carolinas (hoy parte de Micronesia).

Pero para el Gobierno de Madrid, sin Filipinas, mantener aquellas pequeñas islas no tenía mucho sentido. El comprador fue Alemania, la única nación que en ese momento tenía una flota capaz de rivalizar con la británica. Los alemanes pagaron 25 millones de pesetas.


Reino Unido arrendó Hong Kong: a China en 1898

Hong Kong había sido una colonia del Imperio británico desde 1841, a excepción de cuatro años de ocupación japonesa de Hong Kong, de 1941 a 1945. Tras el Tratado de Nankín de 1842, firmado tras la primera guerra del Opio, la isla de Hong Kong fue cedida a perpetuidad a Reino Unido.

En 1860, los británicos expandieron la colonia con la incorporación de la península de Kowloon, y la extendieron aún más en 1898, cuando obtuvieron un contrato de arrendamiento de 99 años sobre los Nuevos Territorios. La fecha de la entrega en 1997 marcó el final de este contrato de arrendamiento. Desde entonces, Hong Kong se convirtió en la primera región administrativa especial de China.


Brasil compró Acre: a Bolivia, en 1903

En 1903, Bolivia cedió a Brasil una superficie aproximada de 191.000 km², que corresponden en su mayor parte con el actual estado del Acre. Fue el Tratado de Petrópolis, firmado el 17 de noviembre de aquel año. Ya en 1867, Bolivia había cedido otros 164.242 km² de esa región que fueron anexados por Brasil a la entonces provincia y actual estado de Amazonas.

La compra se explica por la fiebre del caucho, sucedida a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, y la sublevación de los habitantes de la región, que en su mayor parte eran brasileños. Brasil pagó a Bolivia 2 millones de libras.


URSS compró Jänikoski-Niskakoski: a Finlandia, en 1947

La Guerra de Invierno y la Guerra de Continuación fueron dos conflictos armados que enfrentaron a Finlandia y la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial. Los fineses perdieron las dos y como consecuencia se quedaron sin el 10% de su territorio. Además, en esa superficie reposaba un tercio de su capacidad de generación eléctrica.

Tiempo después la URSS reconstruyó una de las centrales eléctricas del río Paatsjoki. Como vieron que el pantano resultante iba a cruzar la frontera, propusieron a Finlandia la compra de 176 kilómetros cuadrados de su territorio. Esa porción de tierra pasó a ser soviética a cambio de 700 millones de marcios fineses.


Pakistán compró Gwadar: a Omán, en 1958

Gwadar es hoy una ciudad portuaria en la costa suroeste de la provincia pakistaní de Baluchistán. Fue posesión de ultramar del Sultanato de Mascate y Omán desde 1783 hasta 1958. Ese año, el primer ministro pakistaní y su esposa convencieron al gobierno británico de que les cediera Gwadar. El príncipe Karim Aga Khan IV pagó cinco millones y medio de rupias (aproximadamente 3 millones de dólares estadounidenses) y así el 8 de septiembre de 1958, Omán cedió Gwadar a Pakistán.



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25 ene 2026 - 08:32
Chema Lizarraldehttps://www.20minutos.es/internacional/las-otras-groenlandias-los-territorios-que-las-potencias-historicas-mundiales-se-han-anexionado-golpe-talonario_6924533_0.html