jueves, 1 de julio de 2021

Cómo las grandes tecnológicas lograron que "el día tenga 34 horas"


Getty Images


9 segundos.

Ese es el tiempo que, según expone Bruno Patino, dura la atención de las generaciones actuales antes de pasar a otra cosa. Un segundo más que la memoria del pez rojo.

A partir de ahí el cerebro se desengancha y, para evitarlo, para mantener nuestra atención, las redes sociales, por ejemplo, envían nuevos estímulos, señales, alertas y recomendaciones de manera constante.

Esto hace que vayamos de una cosa a otra de forma compulsiva, advierte Patino, licenciado en Ciencias Políticas y presidente del canal Arte desde 2020.

En su libo La civilisation du poisson rouge (traducido al español como "La civilización de la memoria de pez"), Patino desentraña el proceso por el que se pasó de una internet con aspiraciones de crear una inteligencia colectiva y una sociedad mejor informada al paisaje actual de polarización y desinformación, patente sobre todo en las redes sociales.

FUENTE DE LA IMAGEN,

EDITORIAL ALIANZA

En su obra sobre el mercado de la atención, el autor francés habla sobre los instrumentos y engranajes que hacen funcionar esta nueva modalidad de capitalismo, el capitalismo digital.

Patino explica el impacto que esta constante conexión tiene sobre nuestra salud y nuestras relaciones, pero también señala que todavía hay tiempo para reaccionar.

Esta es la conversación que mantuvimos con el presidente del canal Arte.

Línea

Antes de entrar en la situación en la que vivimos actualmente, en "La civilización de la memoria de pez" habla de una utopía digital en la que usted mismo también creía. ¿Cómo concebía esta utopía? ¿Cómo era su idea de internet, de esta revolución digital?

Para hablar de la utopía hay que tener solo un poco de memoria, para los que empezaron en lo digital, a fines de los años 90, lo que sucedía en el ámbito digital tenía una fuerza utópica muy grande.

Estábamos todos hablando de un nuevo continente, un nuevo planeta, las palabras que se utilizaban eran como de migración, traslado, evolución, frente pionero… Había un cierto determinismo tecnológico en el cual se imaginaba que esa nueva técnica iba a hacer nacer una nueva sociedad.

Lo ha hecho, en realidad, pero no ha dado por el momento los resultados o el tipo de sociedad que podía establecer esa utopía.

Lo veo como la mezcla de un espíritu que uno verdaderamente veía presente en California. No se puede olvidar que todo eso que ha nacido en Sillicon Valley estaba desde hace largo tiempo ya, había movimientos no solo de los hippies, también de los libertarios y otros grupos.

Había esa idea de que internet podía dar nacimiento o crear una sociedad donde todos íbamos a compartir el máximo de información y conocimiento posible y que poner en relación a los seres humanos iba a tener un impacto que no podíamos imaginar.

Por eso en el libro hablo de John Perry Barlow, que parece olvidado hoy día, pero para mí es un símbolo de esa utopía.

Él venía de esa sociedad de California, había trabajado mucho con el grupo de rock Grateful Dead y, ante todo, es el padre de la Declaración del Ciberespacio, que decía: "Estamos creando un nuevo mundo y, por favor, no se metan en ese nuevo mundo porque se va a organizar de manera natural, sin leyes, sin regulaciones".

Y ese nuevo mundo va a tener, anunciaban, algo que ver con lo que el filósofo y jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin imaginaba, es decir, una especie de conciencia universal.

Sé que decir todo eso en 2021 parece un poco cómico, un poco extraño, pero esa utopía estaba muy presente en los años 90. Incluso esas grandes empresas que llamamos Gafam (Google, Apple, Facebook,…) todas esas sociedades, esos grupos, fueron desarrollados por personas que de cierto modo tenían esa utopía.

Han pasado 25 años de esa Declaración de Barlow y tenemos un panorama completamente distinto. ¿Qué pasó?

Pasaron dos cosas. Primero, si tomamos el ejemplo de Google o de Facebook, o de otros, todas esas empresas se crearon porque tenían una idea de servicio.

En el caso de Google era poder encontrar algo y hacer disponible para todos toda la información posible; para Facebook era poner en relación a las personas para que puedan tener una vida social incrementada que no sea limitada por la geografía.

Esas empresas se crearon con una idea de servicio, pero en un momento dado tuvieron que encontrar su modelo económico, y ese es el segundo factor.

La tesis del libro es que no hay determinismo tecnológico. Lo que pasó en realidad son las consecuencias del modelo económico. En pocas palabras podemos hacer un resumen de la manera siguiente: esas empresas tuvieron que escoger un modelo económico.

Podían encontrar uno de estos tres modelos: el primero, el de Wikipedia, es decir, un modelo cooperativo, no les daba los medios necesarios para desarrollarse y lo olvidaron muy rápidamente.

El segundo modelo es el de suscripción, en el que se crearía un motor de búsqueda o una red social y usted tiene que pagar un dólar al mes, pero no lo hicieron por una razón bien simple. Si usted en ese momento hubiera lanzado servicios basados en la suscripción, el efecto de crear una red hubiera sido mucho menor.

El desarrollo de la sociedad hubiera sido limitado por el número de personas dispuestas a pagar algo. Los modelos de suscripción nos parecen algo muy natural en 2021, pero en 1999 o principios de los años 2000 la suscripción en la red era algo muy raro, muy poco desarrollado.

El tercer modelo que adoptaron es el de los medios de comunicación, básicamente de la televisión y la radio, que es el modelo de la publicidad. Se plantearon: "Vamos a hacer que nuestros servicios sean gratuitos para que el mayor número de personas los puedan utilizar y nos vamos a financiar gracias a la publicidad".

FUENTE DE LA IMAGEN,

GETTY IMAGES

Pie de foto,

Las empresas de internet estudian nuestro comportamiento para captar nuestra atención y orientar los productos publicitarios.

Esa decisión, esa adopción del modelo económico, a mi manera de ver, es el momento en que se complica la cosa y en que el modelo cambia.

La publicidad digital está basada en dos cosas:

- Como todas las publicidades del mundo, en el tiempo que usted pasa en el medio de comunicación (cuanto más tiempo pasa en sus páginas, más tiempo está en contacto con la publicidad). Los Google, Facebook, YouTube tienen como objetivo que usted pase el mayor tiempo posible en sus servicios.

- La publicidad digital por supuesto utiliza los datos personales para tener la máxima eficiencia posible.

Se desarrolla entonces la famosa economía de la atención, que es un modelo que no es nuevo, que fue desarrollado en los años 60 por economistas en Estados Unidos, pero que cambia en ese momento por dos razones.

Con la invención del smartphone en 2006, usted puede estar conectado todo el día. La compañía puede intentar captar su atención 24 horas diarias, lo cual con una pantalla de computadora o de televisión o una radio no es posible, porque normalmente usted no vive con esa pantalla las 24 horas los 7 días.

A partir de ahí ya no hay límite en el número de horas que se puede intentar capturar a la gente.

Y, segundo, con los datos personales de los usuarios, las empresas tienen los instrumentos para que el intento de captar la atención de las personas sea lo más preciso posible, porque la máquina conoce muchas cosas de usted, cosas que provocan emoción y, poco a poco, adicción.

En ese momento, adoptando esos modelos, naturalmente esas compañías desarrollan instrumentos que pasan de la costumbre a la adicción. Digamos que pasan de intentar provocar una reacción suya a provocar una emoción suya, porque la emoción es el vínculo más eficiente para que un mensaje tenga una rentabilidad económica.

Lo que trato de explicar con ejemplos en el libro de lo que se hizo y por qué se hizo no es nada secreto, es solamente la consecuencia lógica del modelo económico de la economía de la atención.

Me llamó mucho la atención un punto en el que usted dice que su día ya no tiene 24 horas sino 34. ¿Qué quiere decir con eso?

Esa pantallita que usted tiene siempre en la mano, el smartphone, nos permite una conexión permanente y los modelos de economía de la atención nos empujan a estar en conexión con las redes sociales incluso si usted está haciendo otra cosa.

FUENTE DE LA IMAGEN,

GETTY IMAGES

Al principio, esos instrumentos buscaban el tiempo inútil que usted podía tener en el transporte o en las salas de espera, pero poco a poco surgieron técnicas como el brain hacking o el dark side.

Todos esos instrumentos que intento explicar en el libro y que, insisto, no son secretos y plantearlos no tiene nada de complot, que son totalmente públicos y todos los conocemos y los vivimos, intentan capturar su atención con esas alertas, ganchos y notificaciones.

Lo hacen cuando usted está cenando, almorzando o desayunando con su familia, cuando usted está trabajando por supuesto, cuando usted está haciendo otra cosa, incluso en el cine... Poco a poco pasamos horas haciendo por lo menos dos cosas al mismo tiempo, mirando nuestra pantalla del teléfono inteligente y tratando de tener una vida normal.

Cuando se hace la suma de todas las horas que pasamos en las pantallas estamos viendo que para mí el día tiene 34 horas, pero el promedio en 2019 eran 31 horas, es decir, que pasábamos 7 horas haciendo dos cosas al mismo tiempo.

Una de esas cosas era estar en la pantalla de nuestro smartphone.

En el libro hay también un capítulo dedicado al arrepentimiento. Hay varios fundadores o personas destacadas de los gigantes tecnológicos que han empezado a preguntarse "¿qué hemos hecho?". También lo hemos visto en el documental de Netflix "El dilema de las redes sociales". Hay gente que dice que llega demasiado tarde, ¿cuál es su opinión?

Mi libro salió en Francia a principios de 2019 y el documental de Netflix salió 9 meses o incluso un año después.

Entre las dos fechas ya el fenómeno de las personas que se arrepienten había pasado de ser pequeño a ser más grande.

Ahora incluso tenemos unos movimientos dentro de las compañías como Uber o Facebook en el que las personas que siguen trabajando allí tratan de hacer que las empresas sean más responsables.

Bruno Patino, de perfil
Getty Images
Había una idea de que internet podía crear una sociedad donde todos íbamos a compartir el máximo de información y conocimiento posible".
Bruno Patino
Director de ARTE

La realidad es muy simple. Por supuesto hay ese sentimiento de "¿qué hemos hecho?". Esos instrumentos, que estaban concebidos para dar un servicio, para ser una fuerza de emancipación o liberación del usuario han provocado la dependencia desde el punto de vista individual y la polarización del espacio público desde el punto de vista colectivo.

En inglés me interesa el término que se utiliza: se dice que el instrumento ha sido weaponized, que ha sido utilizado como un arma para conquistar el tiempo de los usuarios.

Me parece importante ese movimiento de arrepentimiento. Es verdad que se puede decir que esas personas han tenido una carrera excepcional, muchos de ellos se han enriquecido, pero si uno toma un poco de distancia, lo que se está diciendo es que hay que responsabilizar lo que hacen esas empresas.

El gran tema actual es que uno no puede desarrollar esos instrumentos sin tener en cuenta la responsabilidad que tiene.

Es por eso que muchas veces usan esa palabra, weaponize, porque si usted fabrica un arma solamente para hacer dinero pero que tiene consecuencias en la vida individual y pública de la gente, entonces se plantea su responsabilidad.

El movimiento me parece interesante porque esas personas encarnan o muestran un sentimiento muy fuerte que empuja a la responsabilidad de esas empresas.

Tres años atrás, Mark Zuckerberg en Facebook no quería ni oír hablar de la responsabilidad. Decía "nosotros somos totalmente neutros, somos solamente un servicio técnico", y nada que ver con la responsabilidad. Ahora es absolutamente imposible para ellos tener esa actitud.

Todavía todos estamos intentando encontrar qué tipo de responsabilidad pueden tener, pero el debate, a mi manera de ver, ha progresado mucho en dos o tres años.

Hablemos de la conexión que hace en su libro sobre la interacción entre los medios de comunicación digamos más convencionales y las redes sociales. Nosotros compartimos nuestros artículos, queremos conseguir que tengan mucho impacto, pero si la atención son 9 segundos y les voy a ofrecer una entrevista en profundidad como la que estamos haciendo, no sé si es absurdo que medios como el nuestro intentemos ser también exitosos en las redes sociales.

Por supuesto. <las redes sociales ahora tienen un impacto tan grande que, lo aceptemos o no, se han vuelto la primera fuente de información de un número increíblemente grande de personas.

FUENTE DE LA IMAGEN,

GETTY IMAGES

Las redes sociales que nosotros conocemos hoy en día, que se han organizado alrededor de la economía de la atención, mezclan mensajes de diferente naturaleza, mezclan información, conversación, chistes, bromas, amenazas, influencias… todo lo que usted pueda imaginar, todo ese saber está mezclado.

La idea que intento combatir es cuando la gente me dice que las redes sociales se parecen a la sociedad, que hay todo tipo de contenido al igual que nosotros tenemos vidas plurales, que en realidad nos gusta la información, nos gustan los chistes, de vez en cuando estamos enfadados…

Pero no son neutrales para nada, no es un espejo neutral, es un espejo que cambia la imagen que refleja porque el cambio lo hace el algoritmo y el algoritmo cambia la imagen no por razones ideológicas sino por razones económicas.

Ese instrumento provoca una aceleración fortísima de los mensajes que tienen un fuerte contenido emocional, por razones de eficiencia económica, porque esos mensajes van a tener una viralización, se van a compartir mucho más que los mensajes informativos, y van a generar más dinero publicitario.

Lo que intento decir es que en las redes sociales que conocemos la información que no se construye sobre una reacción emocional está en desventaja. Hay una desventaja sistémica para la información, y por eso el espacio público se ha polarizado como consecuencia de las redes sociales.

Se puede imaginar tres tipos de soluciones.

Se puede decir "mi oficio es informar a la gente y como la información la hago de manera seria, entonces me voy a ir, me olvido, no quiero estar más en las redes sociales".

El peligro de esa reacción es que la gente que se informa de manera importante en las redes sociales ya no tenga acceso a una información de calidad. Eso es una consecuencia política y social muy fuerte.

Se puede decir que es fácil pagar US$10 o US$15 al mes para estar informado, pero es una minoría la que lo hace. La responsabilidad política de los medios de comunicación serios no es abandonar ese terreno, porque la consecuencia política es muy grande.

La segunda posibilidad es negociar con las plataformas el hecho de no estar en desventaja. Es algo que se ha hecho en los últimos años.

Yo trabajo en ese ámbito, y medios como la BBC, el New York Times, etc. estamos siempre tratando de negociar con las plataformas para estar en menor desventaja, para que tengan una manera de certificar la información, de acelerar la información, de tener acuerdos particulares, de tener posibilidades para que la información seria no esté sistemáticamente en desventaja frente a los mensajes emocionales.

La tercera solución es tratar de crear redes sociales que no funcionen sobre el modelo económico publicitario de la economía de la atención. Eso por el momento es utopía, pero si miro lo que se escribe o discute, es una utopía que poco a poco está tratando de desarrollarse.

FUENTE DE LA IMAGEN,

ALAMY

Pie de foto,

¿Te pasas horas mirando las cuentas de quienes sigues en las redes sociales?

Miro a Estados Unidos, Israel, el norte de África, el norte de Europa, y veo medios de comunicación o usuarios o incluso empresas que tratan de crear redes sociales que no funcionen con esa economía de la atención.

Lo peor es marcharse de las redes sociales. Lo menos malo que podemos hacer es negociar con ellas, con la ayuda de usuarios, Estados u organizaciones, y lo mejor sería crear una alternativa.

Uniendo este punto de la alternativa y ya para cerrar la conversación, usted en su libro nos da una suerte de salida.Dice que no estamos malditos, que todavía hay posibilidad de cambio.

Yo creo que hemos pasado casi lo peor en lo que se refiere al desencadenamiento de la economía de la atención.

Cuando Facebook anunció que iba a crear un Instagram para menores de 13 años, el rechazo de la ciudadanía fue tan sonoro y extendido. que la empresa tuvo que descartar ese plan. Hubo una tremenda reacción en contra.

Eso me provoca optimismo.

No va a ser fácil ni se va a producir de forma natural, pero los usuarios estamos mejor preparados. Ya no es secreto que las plataformas guardan nuestros datos para utilizarlos, vamos entendiendo lo que está pasando.


  • Beatriz Díez (@bbc_diez)
  • BBC News Mundo

La fiebre milenial por el bitcoin camufla los cinco grandes riesgos de invertir en criptomonedas

Foto de un bitcoin



  • Los milenial tienen más confianza en las criptomonedas en en la vivienda
  • El bitcoin ha pasado en pocos años de valer centavos a superar los 60.000 dólares
  • Su volatilidad es extrema y muchos inversores los afrontan como un juego



Lo llaman el oro digital, y la generación Y es su más fiel defensora. Un estudio reciente llevado a cabo en diecisiete países por The Tokenist concluye que los mileniales, nacidos entre 1981 y 1996, tienen más confianza en las criptodivisas que en el mercado de valores, en el sector inmobiliario o en el oro. Esta fiebre milenial se debe en parte a la posibilidad de hacer mucho dinero con un esfuerzo mínimo (pero un riesgo muy alto), está ocultando los grandes riesgos de las cripto.

Aunque no son los únicos que se han sentido atraídos por las divisas digitales. Cada vez hay más inversores en criptomonedas en todo el mundo, y España no es ninguna excepción: según una encuesta publicada en Statista, el 9% de la población española ya usa o posee criptomonedas como el bitcoin, lo que supone unos 4 millones de personas.

Uno de sus principales atractivos es que su valor ha ido creciendo progresivamente desde que el 1 de enero de 2009 se consiguió el primer bloque de bitcoin: si en 2013 ya se pagaban más de 100 dólares por bitcoin, en 2017 se superaba la barrera de los 1.000 dólares y hace solo unos meses, el 13 de marzo, alcanzaba los 60.000 dólares. Sin embargo, las criptomonedas también tienen sus riesgos, y de hecho a 7 de junio su valor ha bajado casi a la mitad: 36.000 dólares. 

Algunos gurús de los mercados, como el famoso inversor Warren Buffett, se encuentran entre sus detractores y manifiestan públicamente que jamás invertirían en ellas. Pero muchos expertos afirman que pueden ser muy rentables siempre que se tengan en cuenta sus riesgos. Elisabet Ruiz-Dotras, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC e investigadora del grupo DigiBiz, señala estos cinco peligros:

1. Afrontar la inversión como un "juego". Para un porcentaje importante de inversores jóvenes, el bitcóin se asimila a un juego de apuestas o a un Monopoly digital, pero lo cierto es que es una alternativa seria de inversión en la que se puede ganar, pero también perder, mucho dinero.

"Las criptomonedas no tendrían mucho sentido si simplemente fueran una opción de inversión para la especulación. Lo que les cobra de valor es el hecho de ser aceptadas como medio de pago", señala la profesora Ruiz-Dotras, que advierte que, como toda inversión, se debe estudiar a fondo. Según un estudio llevado a cabo en 2019 en la zona euro por la empresa de tecnologías financieras 2gether, el 37% de los pagos a través de su plataforma se realizaban ya entonces con criptomonedas, y el gasto promedio mensual en criptomonedas estaba valorado en 112,56 euros, la mayor parte destinado al sector de restauración y hostelería (32,71%) y a la alimentación (19,13%).

2. Creer que no es necesaria educación financiera. Como explica la profesora de la UOC, el valor de la moneda digital y sus movimientos son fáciles de identificar, lo que ayuda a su fácil comprensión. Sin embargo, invertir en criptodivisas no es tan simple como fijarse exclusivamente en su valor. "Como en cualquier otra inversión, uno debería conocer los riesgos asociados, aspecto que desconocen la mayoría de los jóvenes que compran criptomonedas dado el limitado conocimiento financiero de la sociedad", afirma.

Y recuerda que los índices sobre educación financiera son bajos en todo el mundo y España no supone un caso aparte, a juzgar por los datos del último estudio PISA de 2019, en el que se obtuvieron valores por debajo de la media.

3. Confundir la formación digital con conocimientos en criptomonedas. Los mileniales comparten algunas características, como el hecho de ser altamente digitales y estar hiperconectados. Por eso, tienen la mente programada para entenderlo todo en formato digital. Pero el hecho de saber abrir una cuenta para comprar criptodivisas, para lo que basta registrarse en una plataforma destinada para ello, no significa que no haya que conocer el mercado, aunque estas plataformas se anuncien como un espacio en el que se puede conseguir dinero sin necesidad de ser un experto.

"Indudablemente, abrir una de estas cuentas es mucho más simple y menos costoso que abrir una cuenta de valores en una entidad financiera, y a menudo no se requiere documentación previa. Pero eso no basta para saber hacer una buena inversión", señala Elisabet Ruiz-Dotras. "A menudo ni siquiera se entienden los conceptos básicos y mucho menos su funcionamiento", afirma.

4. Sucumbir ante el peso de la atracción por lo inmediato. Las tecnologías permiten tener acceso a prácticamente todo en un tiempo récord, lo que fomenta los hábitos de consumo de la inmediatez. Por eso, en opinión de la profesora de la UOC, no sorprende que los mileniales se sientan atraídos por unas monedas que pueden negociarse las veinticuatro horas de los siete días de la semana a lo largo de 365 días del año. Si a eso se añade que fueron creadas como alternativa al sistema tradicional para dar una respuesta a los problemas económicos actuales, aspecto que está en sintonía con los valores sociales de esta generación, se entiende por qué las criptomonedas encajan a la perfección con los mileniales, que pueden pasar por alto sus riesgos atraídos por las virtudes de un sistema alternativo de inversión.

5. No tener en cuenta la volatilidad de las criptomonedas. Hace unos meses, cuando Elon Musk y Tesla decidían apostar por el bitcoin con una inversión de 1.500 millones de dólares, el valor de las criptomonedas alcanzaba su máximo histórico. Sin embargo, tres meses después la situación ha cambiado. Tras algunas desavenencias, Elon Musk decidía retirar su apoyo a este modo de inversión, y ahora cada uno de sus tuits relativos a su ruptura con el bitcoin basta para que el valor de la criptomoneda caiga. Esa volatilidad es la que, en opinión de los expertos, debe estar presente cada vez que se haga una inversión en esta divisa.

Como explica la profesora Ruiz-Dotras, las criptomonedas no son una divisa fiduciaria controlada por un estado o una nación, sino que son un medio digital de intercambio y no están respaldadas por ninguna institución privada o pública, ni tampoco por ningún individuo. Pero al mismo tiempo, en la actualidad son una de las alternativas de inversión donde se pueden generar más ganancias en un periodo corto de tiempo, siempre que se asuma que hay un elevado riesgo en esta inversión. "Por eso, dada su elevada volatilidad, los expertos recomiendan mantener alrededor de un 5% como máximo de la cartera o de la inversión total en activos destinada a criptodivisas", recuerda la profesora de la UOC.


El Vaticano cruje por dentro: así es la batalla campal ideológica de la Iglesia católica


Un custodio cierra la puerta de la Capilla Sixtina en el Vaticano. (Reuters)



Con los obispos progresistas alemanes por un lado y la iglesia ultraconservadora estadounidense por el otro, una guerra civil se está librando en el seno de la institución



No es la primera vez que suenan los tambores de guerra en el seno de la Iglesia católica. Pero, en esta ocasión, el retumbar procede, simultáneamente, desde direcciones opuestas y en varios continentes.

En Alemania, un centenar de sacerdotes progresistas bendijeron en mayo, sin autorización y en actos públicos, a parejas gais. El 18 de junio, desde el polo ideológico opuesto y también eludiendo al Vaticano, obispos estadounidenses recomendaron excluir de la comunión a figuras públicas que consideran como partidarias del aborto, entre ellas Joe Biden, el segundo presidente católico del país. Y esto, un día después de que un ministro vaticano irritara a Italia al pedir que se cambie un proyecto de ley —en curso de debate parlamentario en el país— contra la homofobia y la transfobia. Una maniobra que algunos expertos en asuntos de la Santa Sede dudan que haya procedido desde la trinchera de Francisco.

Estos son solo algunos de los frentes en la batalla campal cada vez más cruenta y notoria que se está produciendo dentro de la Iglesia católica. Una lucha a múltiples bandas que protagonizan algunas de las congregaciones más ricas y poderosas del catolicismo —la alemana, la estadounidense y la italiana— y que está poniendo en una delicada situación al papa argentino, como confirman expertos en el Vaticano consultados por El Confidencial.

“La novedad es la cantidad conflictos en curso al mismo tiempo. Mientras que en el pasado el papa se ha enfrentado a una cuestión a la vez, como ha sido el caso del escándalo de los abusos a manos de sacerdotes, ahora hay diversas disputas que se están gestando contemporáneamente”, observa el vaticanólogo Marco Politi, autor de libros como 'Francisco entre los lobos' y 'Francisco, la peste y el Renacimiento'. “El nivel del enfrentamiento ha escalado y aún puede empeorar, pues se centra en cuestiones divisivas dentro de la Iglesia, como el aborto y las uniones gais, que Francisco intentó dejar en un segundo plano para poner el foco en temas que considera más prioritarios, como la crítica a los modelos económicos actuales”, añade el experto.

La chispa que ha iniciado el enfrentamiento remite, en efecto, a la división que existe cuando se habla de derechos civiles, coincide el escritor Francis Rocca, especializado en información sobre el Vaticano y sus no siempre fáciles ramificaciones estadounidenses. “Básicamente, la iglesia estadounidense ha ido demasiado hacia la derecha y la alemana, demasiado hacia la izquierda”, resume. “En el caso alemán, un factor que ha tenido un papel importante han sido las aperturas del papa Francisco sobre ciertos temas, como las uniones gais. Sin embargo, estas solo han sido parciales y se han interpretado como ambiguas, lo que de alguna manera ha cultivado una expectativa que se percibe como incumplida”, agrega el experto.


Rebelión en ambos bandos

La controversia con el clero alemán empezó a ser pública hace dos años cuando, al calor de varios escándalos de abusos sexuales, la Conferencia Episcopal Alemana decidió iniciar, por su cuenta, un proceso de reformas para debatir sobre cuestiones como el papel de la mujer en la Iglesia, la homosexualidad o el celibato. Desde entonces, la tensión ha estado a flor de piel y se han producido choques visibles. A comienzos de julio, por ejemplo, el cardenal progresista Reinhard Marx presentó su dimisión como arzobispo de Múnich, una decisión que, por el momento, ha sido rechazada por el Papa.


Marcha contra el aborto en Washington D. C. (EFE)


En paralelo, también había estado creciendo durante los años de la Administración de Donald Trump una cierta animadversión de una parte de la Iglesia estadounidense hacia Francisco, como él mismo reconoció. “No le tengo miedo a los cismas”, llegó a responder Francisco en 2019 preguntado sobre el tema por un periodista del 'New York Times'. Precisamente el diario neyorquino subrayaba, en los pasados días, que los fieles católicos de este país se enfrentan ahora a una profunda polarización de dos grandes bloques: los ultraconservadores —que se oponen ardientemente a ampliar los derechos de la comunidad LGBTI y a cualquier método de contracepción— y aquellos que desean una Iglesia más moderna.

Estos últimos, sin embargo, son los que —al menos, de momento— están en el bando perdedor. “El Papa sí posee algunos aliados, como el cardenal de Washington, Wilton Gregory, y el cardenal de Newark, Joseph Tobin, que en la última votación sobre el aborto se opusieron a la decisión, alineándose con Francisco”, enfatiza Rocca. Pero, aun así, el resultado de ese voto fue de un 73% a favor de excluir de la comunión a aquellos católicos considerados proaborto y solo un 24% en contra.

Elisabetta Piqué, periodista italo-argentina muy cercana a ambientes vaticanos moderados y autora de 'El papa Francisco: vida y revolución', cree que situaciones como la de EEUU y la de Alemania son fruto del debate que ha abierto el propio pontífice dentro de la Iglesia. “En general es un reflejo del clima de la libertad de opinión que generó este pontificado reformista, en el cual los sectores más progresistas quisieran avanzar más y los conservadores, poner límites”, afirma Piqué, quien considera que las redes sociales amplifican una oposición al Papa que, en realidad, es pequeña.


El Vaticano no se libra

Las riñas no son solo proceden de otros países. Prueba de ello es la tormenta que desató la nota formal de Paul Gallagher, el 'ministro' de Exteriores vaticano, en la que pedía a Italia modificar un proyecto de ley contra la homofobia y transfobia, alegando que “algunas normas” violarían “la libertad de la Iglesia católica y sus fieles establecida por el actual Concordato”, el acuerdo que regula las relaciones entre el Vaticano e Italia. Una maniobra que tuvo como respuesta una incendiaria reacción —nunca antes vista, desde que está el Papa— por parte del Gobierno italiano.

Roberto Fico, el presidente del Congreso, recordó que Italia “no acepta las injerencias”, y que el Parlamento italiano es un órgano “soberano, y así permanece”. E incluso Mario Draghi, el primer ministro italiano, educado en un colegio jesuita y que habitúa a usar un tono suave con el Vaticano para contentar a ciertos sectores necesarios para el consenso en Italia, insistió en la importancia de la laicidad del Estado. “Cito una sentencia de la Corte Constitucional: la laicidad no es indiferencia del Estado respecto al fenómeno religioso, es tutela del pluralismo y de las diversidades”, aseveró el exbanquero.

La nota de Gallagher va en contra del estilo de Francisco, subraya Piqué. “El Papa siempre dejó claro que quería dejar atrás ese intervencionismo del Vaticano en la política italiana que ocurría en la era del cardenal (Tarcisio) Bertone”, apunta la analista. Por eso, “seguro que (Francisco) estaba al tanto de la preocupación por el proyecto de ley (del primer firmante, Alessandro) Zan y que un sector quería hacer algo para que hubiera modificaciones, pero dudo mucho que haya aprobado el texto”, añade.

La maniobra, que la semana pasada suscitó múltiples manifestaciones de rechazo contra el Vaticano y el sábado incluso una manifestación nacional para apoyar la legislación, fue el equivalente a meterse de lleno en un avispero. Esto porque, como ya aconteció en España con la 'ley trans', la propuesta de ley italiana también ha inflamado el debate entre los defensores de la legislación y una parte del feminismo italiano, el que rechaza que se suprima una diferenciación basada en el sexo biológico. Esto porque, según las críticas, eliminaría la discriminación sufrida por las mujeres durante siglos y no permitiría un enfoque —por ejemplo, la de las cuotas obligatorias en el trabajo— que apunta a medidas específicas para la población femenina. Enfoque también defendido en Italia por el feminismo católico.

La gravedad de la situación también se refleja en los precedentes. “Ni cuando en 2014 Bélgica se convirtió en el primer país en autorizar la eutanasia infantil el Vaticano tuvo una reacción similar a la de ahora con Italia”, explicaba una fuente.


Más de un enemigo

Tanto es así que algunos no han descartado que la maniobra haya sido “una jugarreta de la curia romana (el Gobierno vaticano) contra el Papa”, como dijo el sacerdote Alberto Maggi, fundador del centro bíblico Vannucci de Montefano. “Me parece claro que al papa Francisco le estén poniendo obstáculos en su camino, y que esto se origine dentro de la Iglesia, no fuera. De esos que no soportan sus aperturas”, aseveró esta semana Maggi, en entrevista con el semanario italiano 'L’Espresso'.

Lo que está en juego, en efecto, no es poco. Francisco, como prometió en el comienzo de su mandato, aún debe completar la reforma de la curia. Desde el comienzo de su papado, no ha dejado de denunciar al liberalismo económico y sus secuelas más negativas, una retórica que con la pandemia ha incluso reforzado y que le ha traído a más de un enemigo de puertas para adentro.




Por
Irene Savio. Roma
30/06/2021 - 15:36 Actualizado: 30/06/2021 - 18:36
El Vaticano cruje por dentro: así es la batalla campal ideológica de la Iglesia católica (elconfidencial.com)
www.elconfidencial.com/mundo/europa/2021-06-30/iglesia-catolica-batalla-campal_3154447/

Los dinosaurios ya se extinguían antes del meteorito




Ilustración de los últimos días de los dinosaurios durante el período Cretácico Stocktrek Images




El descenso de las temperaturas y la disminución de especies de herbívoros habrían iniciado su declive millones de años antes del impacto



Los dinosaurios ya estaban desapareciendo antes de la llegada del meteorito que acabó con ellos hace 66 millones de años, según una nueva investigación publicada este martes en Nature Communications. El descenso de las temperaturas globales y la disminución de especies de herbívoros habrían sido los causantes del declive iniciado millones de años antes del impacto. La colisión fue el golpe de gracia final para estos animales en decadencia.

La desaparición de los dinosaurios a finales del Cretácico supuso la extinción masiva más famosa de la historia de nuestro planeta, el cual habitaron durante 170 millones de años. El modelo de extinción mejor respaldado es el impacto de un gran asteroide en la península de Yucatán (México). La colisión desató tal cataclismo y convulsión ambiental que logró poner punto y final al reinado de estos antiguos animales.

Un asteroide y múltiples meteoritos marcaron el final de la supremacía de los dinosaurios en la Tierra

Un asteroide y múltiples meteoritos marcaron el final de la supremacía de los dinosaurios en la Tierra

 Stocktrek Images

Que el asteroide fue demoledor resulta un hecho aceptado en general. Sin embargo, puede que los dinosaurios ya estuvieran en vías de desaparición. 

“Muchos paleontólogos han argumentado que la diversidad de dinosaurios era alta antes del impacto y que los dinosaurios aún se estaban diversificando. En ese caso, el meteorito es realmente el mecanismo que acabó con ellos. El escenario alternativo es que la diversidad de dinosaurios no era tan alta. Aquí, el meteorito se ve como un golpe de gracia para los dinosaurios, que ya habrían estado disminuyendo”, explica por correo electrónico el primer autor del estudio Fabien Condamine, investigador en el Instituto de Ciencias de la Evolución, en Montpellier (Francia).

Los datos de Condamine y sus colegas apuntan en la segunda dirección y muestran que los dinosaurios no estaban "en buena forma" antes del impacto. 

“Nuestro estudio muestra que los dinosaurios ya no estaban adaptados a las condiciones cambiantes de su entorno y el impacto del meteorito los aniquiló en el peor momento. Quizás, si el asteroide hubiera golpeado el planeta 10 millones de años antes, cuando los ecosistemas eran diferentes, los dinosaurios se habrían visto afectados, pero no exterminados”, afirma el investigador.

Para llegar a semejante conclusión, el equipo estudió 247 especies de dinosaurios pertenecientes a las seis principales y mejor estudiadas familias de estos antiguos animales: anquilosáuridos, ceratópsidos, hadrosáuridos, dromeosáuridos, troodóntidos y tiranosáuridos.

Los investigadores compilaron y analizaron un conjunto de datos de fósiles de estos dinosaurios para estudiar su dinámica global durante el periodo Cretácico. Las diferentes hipótesis se testaron mediante análisis matemáticos con el sofware PyRate. 

Los dientes de los dinosaurios carnívoros tienen una forma parecida a un cuchillo de carne, con un filo aserrado

El Tyrannosaurus rex se encuentra entre las especies estudiadas

 Jeff Kubina/http://www.freestockphotos.biz/stockphoto/17808

“El registro fósil está sesgado. Es desigual temporal y geográficamente, y algunos grupos no se fosilizan bien", afirma Condamine. "Dados estos problemas, los modelos modernos y sofisticados pueden tener en cuenta la heterogeneidad en la preservación a través del tiempo y entre especies. Al hacerlo, el registro fósil se vuelve más confiable para estimar el número de especies en un momento dado”.

Los resultados de los análisis mostraron que, hace unos 76 millones de años, una inversión en las dinámicas de estos animales llevó a que comenzaran a extinguirse más especies de las que aparecían. El declive en las especies de herbívoros fue más marcado y temprano.

El cambio en la temperatura global emergió en el estudio como uno de los factores impulsores de la disminución de especies. La Tierra a finales del Cretácico era un mundo caracterizado por temperaturas agradables. Pero al final de esta etapa geológica, las temperaturas descendieron entre 7 y 10 grados centígrados. 

Cambio global


Al final del Cretácico, las temperaturas descendieron entre 7 y 10 grados centígrados

"Una buena hipótesis de que el enfriamiento global impactó a los dinosaurios herbívoros, que luego disminuyeron e influyeron en los otros dinosaurios dependiendo de los herbívoros" afirma el investigador.

Por el momento, sus datos respaldan que ambos factores, tanto el enfriamiento del clima como una menor diversidad de herbívoros, fueron la causa del declive de los dinosaurios en general. 

"Otros estudios podrían investigar si los herbívoros en particular, y no los carnívoros, se vieron afectados por el enfriamiento al final del Cretácico", concluye Condamine.


Madrid

www.lavanguardia.com/ciencia/20210629/7565830/dinosaurios-extinguian-meteorito.html