lunes, 2 de marzo de 2020

30 de febrero, el día que solo existió una vez en la historia

Fecha 30 de febrero
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Aunque parezca increíble, la fecha una vez existió.

Este 29 de febrero de 2020 nos recuerda que, cada cuatro años (con algunas excepciones), añadimos un día al final de febrero a nuestro calendario de 365 días, en lo que llamamos un año bisiesto.
Es un ajuste al cual nos hemos acostumbrado. Es un día más para pagar las cuentas a fin de mes, aunque también es un día más para esperar la llegada sueldo. Los que nacieron en esa fecha solo pueden celebrar un verdadero cumpleaños cada cuatro años.
Una sola vez en la historia, sin embargo, Suecia marcó un doble año bisiesto con el 30 de febrero incluido en su calendario de 1712. ¿Se imaginan los que nacieron en esa fecha? Jamás pudieron celebrar un cumpleaños de verdad.

Manipulación del tiempo

La Tierra y el SolDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl problema siempre ha sido alinear el calendario de 365 días con el tiempo real que demora la Tierra girando alrededor del Sol.
Contar el tiempo, marcar los días, meses y años, es una invención humana que trata de seguir los ciclos lunares -más o menos 29,5 días entre lunas llenas-, y solares, más o menos 365,25 días para que la Tierra gire alrededor del Sol.
Pero es un conteo que está sujeto a la manipulación. Diferentes gobernantes a lo largo de la historia dividieron el año en meses (no siempre 12) y quitaron y pusieron días a esos meses según sus necesidades políticas y económicas, o sus caprichos personales.
No obstante, la alineación de esos calendarios con el año solar era un requisito que no se podía obviar.
El emperador Julio César, hace casi 2.000 años, impuso un calendario muy parecido al que usamos hoy en día.
Estatua de Julio CésarDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionJulio César impuso un calendario muy parecido al que usamos hoy.
El llamado calendario juliano alternó los 12 meses con 30 y 31 días, iniciando el año en marzo, por ser el comienzo de la primavera, y dejando a febrero cojeando con 28 días o 29 días.
El año bisiesto se ha marcado desde esas épocas romanas para sincronizar el año calendario de 365 días al año solar de aproximadamente 365,25 días o sea, 365 días y seis horas.
El gran salto gregoriano
Ese cálculo sirvió durante siglos, pero no es exacto. El año solar en realidad es un poquitín más corto: 11 minutos y 14,784 segundos, para ser precisos. No es una diferencia que pueda causar un impacto inmediato pero, con el paso de los años, el desfase es notable.
Por eso el papa Gregorio XIII intercedió con su calendario en 1582, para "corregir" la discrepancia. Se hizo sobre todo por razones religiosas, pues el equinoccio de marzo, que marca el inicio de la pascua, se había desfasado por tres días a lo largo de los siglos.
Gregorio XIIIDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionGregorio XIII eliminó de un tajo 10 días en 1582.
Sea como fuere, el calendario gregoriano es el estándar establecido en la mayoría del mundo. Aunque no todos los países lo adoptaron al mismo tiempo.
Primero fueron los que estaban alineados con la Iglesia Católica. En lugar de eliminar años bisiestos en las siguientes cuatro décadas, cortaron de un tajo 10 días. Saltaron del jueves, 5 de octubre, al viernes, 14 de octubre, de 1582.
Otras naciones e imperios protestantes fueron reacios, pero finalmente adoptaron el cambio. Reino Unido y sus colonias americanas hicieron el gran salto del 2 de septiembre al 14 de septiembre de 1752.

Parsimonia sueca

Pero antes de eso, cuando Suecia decidió incorporar el calendario gregoriano, no quiso hacerlo eliminando todos esos días tan súbitamente. Prefirió hacerlo gradualmente, saltándose los días bisiestos de febrero durante 40 años, hasta quedar ajustados.
Según el calendario juliano que seguían, 1700 era un año bisiesto, pero sólo le atribuyeron 28 días a febrero. Tenían la intención de hacer lo mismo en 1704, 1708, etc. pero, poco después, estalló la guerra y tuvieron otras prioridades que les hicieron olvidar los cambios.
Apoteosis de Carlos XII de SueciaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionCarlos XII de Suecia ordenó que se añadiera el 30 de febrero al año 1712.
Unos años después, el emperador Carlos XII se dio cuenta de que el calendario en Suecia no era ni juliano ni gregoriano, tomó medidas drásticas y abandonó el cambio.
Pero, como ya habían omitido el bisiesto de 1700, ordenó que en 1712 (otro bisiesto) se añadiera un día adicional al 29 de febrero, creando así por única vez en la historia desde las épocas de Julio César, el 30 de febrero.
Al final, Suecia siguió el ejemplo de sus pares en el norte de Europa y adoptó el calendario gregoriano en 1753, con el mismo sistema de eliminar 10 días en el año de un tajo.
No se sabe qué pasó con todas las personas que tuvieron como fecha de nacimiento ese 30 de febrero, pero no hay duda que no pudieron celebrar un verdadero cumpleaños.

Otros 30 de febrero

La entonces Unión Soviética introdujo un calendario revolucionario, entre 1930 y 1931.
Propaganda soviética de los años 30Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl calendario revolucionario de la Unión Soviética pretendía mejorar la eficiencia de la producción industrial.
Este incluía semanas de cinco días, en meses de 30 días, con unos cinco a seis días sobrantes al final del año considerados "feriados".
La intención de abolir la semana de siete días era para mejorar la producción industrial sin interrupciones del fin de semana, pero pronto se dieron que sería muy difícil eliminar el tradicional descanso del domingo y la idea se abandonó.
En ciencia ficción también se puede encontrar la fecha. En el cuento corto de Ray Bradbury "La última noche del mundo", el fatídico acontecimiento sucede el 30 de febrero. Y en la obra de J.R.R. Tolkien, los hobbits han desarrollado un calendario con su equivalente febrero de 30 días.
Ya en el mundo real, en algunas ocasiones, cuando la fecha de fallecimiento es desconocida, esta se registra en las lápidas como 30 de febrero.

Bancos: Por qué las grandes fusiones paneuropeas "no son una buena idea", según Scope



Dreamstime EXPANSION


Los grupos transnacionales no reducen su exceso de capacidad, advierte. Un informe recomienda destinar recursos y esfuerzos a mejorar las capacidades digitales.


Las fusiones bancarias transfronterizas no son una buena idea aunque las promuevan supervisores, reguladores y algunos altos responsables del sector bancario. Así lo creen los analistas de la agencia de calificación crediticia alemana Scope, que en un informe reciente señalan hasta seis razones distintas por las que no ven aconsejable emprender una operación de consolidación entre bancos de la zona euro.

Desafíos digitales: El informe de Scope señala que la transformación digital ha servido para orientar las preferencias de la clientela, pero ésta a su vez también ha modelado el sector con sus gustos y hábitos de consumo, lo que supone un doble desafío. Por ello, consideran que las entidades harían bien priorizando su inversión en el sector fintech o desarrollando sus propias innovaciones digitales en vez de adquirir un banco convencional. «En una era de velocidad y transparencia digitales, los bancos deberían pensárselo dos veces antes de comprar redes de oficinas de algún competidor incluso aunque el plan sea reducir esta capacidad instalada», opinan los autores del documento, que recuerdan que actualmente ya hay un marco normativo en Europa (la directiva de medios de pago, PSD2) que permite acceder a nuevos clientes a través de soluciones digitales disponibles para cualquier entidad.

Materias primas: La mayor parte del catálogo de los bancos es, actualmente, un compendio de productos cada vez más convertidos en una materia prima (commoditizados, tal y como los define Scope). Es decir, que son fácilmente replicables gracias a la tecnología y han perdido parte del valor único que en otros tiempos le podían atribuir los usuarios.

Mayor eficiencia: Los analistas de la agencia de ráting alemana aseguran que crear grupos bancarios más grandes no es un «elixir» para reducir el exceso de capacidad, especialmente si se trata de una operación transfronteriza. «Si, por ejemplo, un banco italiano comprase uno alemán y mañana empezase a recortar su red de oficinas y servicios centrales probablemente habría que pagar un amargo precio político», anticipa el informe, que además constata que incluso en países con alta concentración bancaria, como Francia, persiste el exceso de capacidad instalada.

El obstáculo de la banca de inversión: El hecho de que buena parte de los mayores bancos continentales tengan importantes divisiones de banca de inversión y de banca comercial es un potencial obstáculo para realizar operaciones, según Scope. Y es que las posibles sinergias o mejoras de eficiencia en el primer negocio serían mucho más difíciles de generar en el segundo ya que «la experiencia previa a la crisis ha mostrado que la banca minorista de los grupos paneuropeos [como Unicredit o BNP Paribas] ha sido sobre todo un asunto nacional», explica la firma en su informe. En caso de buscar ganancias de eficiencia en banca de inversión apuestan porque el sector considere llegar a acuerdos y alianzas estratégicas antes que fusiones.

Riesgos imposibles de calcular: Un factor que dificulta las fusiones, advierte la agencia, es la existencia cada vez mayor de riesgos «no parametrizables». Son aquellos relacionados con aspectos como el blanqueo de dinero, el cibercrimen o el cambio climático. Las entidades deberían vacilar, según Scope, antes de adentrarse en una operación de compra sin tener completamente claros los riesgos que pueden emerger una vez cerrada la fusión.

Los populismos, otro obstáculo: Aunque la consolidación paneuropea es un objetivo de reguladores y supervisores como muestra del avance de la unión bancaria, el informe considera que no se pueden descartar riesgos asociados a los movimientos populistas, que «están a unas elecciones de acceder al poder». Scope alerta sobre el potencial peligro de que uno o varios gobiernos de este tenor acaben dando un trato de favor a los accionistas o acreedores de entidades o filiales nacionales por delante de otros inversores.

El 80% de las multinacionales tiene planes para repatriar su producción

El 80% de las multinacionales tiene planes para repatriar su producción


Un carguero del transporte marítimo de China (JEROME FAVRE / EFE)


Tras décadas de globalización, las firmas se acercan o vuelven a sus países de origen


Cuando hay estornudos, se repliegan velas. La aparición de la epidemia del coronavirus puede acelerar un fenómeno que ha empezado desde hace algunos años: la repatriación de los activos.

Mantener los centros productivos esparcidos por el mundo o demasiado lejos de la sede central puede ser fuente de inestabilidad y, en todo caso, ya no sale a cuenta como antes.

Cambios


Más que deslocalizar para ahorrar, ahora las empresas se expanden en busca de valor

La globalización, aquel periodo de apertura comercial de las últimas tres décadas que se ha caracterizado por deslocalizar la fabricación de productos de las economías occidentales a países de bajo coste y que ha dado lugar a la cadena de valor global tal como la conocemos, ha empezado a dar marcha atrás.
Un nuevo estudio difundido esta semana por Bank of America, sobre 3.000 compañías con una capitalización de mercado total de 22 billones de dólares y situadas en 12 grandes sectores globales, afirma que el 80% de esas empresas tiene planes de relocalización ( reshoring en inglés) para repatriar parte de su producción del exterior. “Es el primer punto de inflexión de una tendencia de varias décadas”, proclaman los autores. En los últimos tres años, unas 153 empresas han retornado a EE.UU. mientras que 208 han hecho lo propio en la UE.

Tecnología


Los robots se duplicarán en cinco años y sustituirán a la mano de obra barata

Los motivos para este cambio de estrategia son múltiples. La reciente guerra comercial, no sólo entre Estados Unidos y China, ha causado un aumento de las tarifas aduaneras. Importar es más caro. El comercio mundial ha rebajado su crecimiento a la mitad respecto a la década anterior. Según Unctad, los aranceles han reducido los intercambios entre China y Estados Unidos un 10%.
Producir en la otra punta del mundo ya es más costoso también por un tema salarial: los sueldos en los países emergentes en los últimos años se han disparado. Sólo en China, según la OIT, se ha pasado de un promedio de los 150 dólares mensuales del 2001 hasta los más de 800 del 2017 (¡una subida del 433%!)

Regreso


En los últimos tres años, unas 153 empresas han retornado a EE.UU., y 208, a la UE

Asimismo, la revolución digital hace que hoy sea posible fabricar gracias al creciente uso de los robots, cuya implantación se expande gracias también a una reducción de los precios. Se estima que su uso se duplicará en la industria en los próximos cinco años, hasta llegar a los cinco millones de unidades. En este sentido, tampoco es necesario contar con una masiva mano de obra poco cualificada, si las tareas más pesadas las pueden hacer las máquinas en casa.
Se está también produciendo un cambio de estructura en las sociedades. El envejecimiento de la población hace que haya una creciente demanda de servicios (como la asistencia) que por su naturaleza son locales. Pero, al mismo tiempo, gracias al aumento de la productividad en la cadena de valor, ahora se precisan puestos de trabajo más cualificados y estos todavía se encuentran, en su mayoría, en las economías más desarrolladas. Sólo en EE.UU. hay unas 400.000 vacantes de alto nivel en el sector manufacturero en estos momentos.

Riesgos


El Covid-19 recuerda la fragilidad de las cadenas globales de valor

El clima político tampoco es el más propicio para grandes aventuras o exploraciones. El auge del populismo y del lema “Make America great again” de Donald Trump presiona para que los bienes que se consumen tengan origen doméstico. Y no sólo por presuntas (o reales) razones de seguridad nacional: los estímulos fiscales para la repatriación de los beneficios son un caramelo apetitoso. La mitad de los sectores económicos estadounidenses ha declarado su intención de relocalizar su producción, sostiene el informe de Bank of America. Una proximidad territorial que se vende también en clave electoral como seguro contra la creciente desigualdad.
A su vez, el influyente movimiento ambientalista no ve con buenos ojos que las mercancías viajen miles de kilómetros dejando una huella de carbono por el planeta. Cada vez más empresas consideran que producir más cerca de casa forma parte de una estrategia de sostenibilidad y de responsabilidad social.
“Este tipo de globalización ha llegado a su límite, es cada vez más desfasada”, comentan Enrique Díaz Álvarez y Luis Azofra de Ebury, plataforma especializada en pagos y cobros internacionales e intercambio de divisas que ha organizado, hace unos días en Barcelona, un encuentro sobre la internacionalización de las pymes. En su opinión, “en la actualidad hay que concebir la expansión al exterior no tanto en el sentido de estrategia para reducir costes, sino como una oportunidad de crecimiento hacia nuevos mercados”.
En este sentido, el creciente peso en la economía de los servicios constituye un buen ejemplo de un estilo de globalización menos especulativa y de mayor valor añadido. Y esta modalidad sí que va a continuar. Ebury pone como ejemplo servicios de ingeniería en el fotovoltaico o aperturas de oficinas de asesoría legal en el extranjero, sectores en los que las pymes españolas todavía tienen posibilidad de aprovechar fuera de sus fronteras. Porque el conocimiento –también– se contagia.

Las quejas del emperador Tiberio


Las cadenas de suministro globales tienen una larga historia. En los siglos X y XI, los comerciantes árabes y los artesanos indios habían establecido una cadena de suministro de marfil. Los colmillos de elefante en la India y el sudeste asiático eran más caros que los colmillos africanos. Entonces, los árabes enviaron colmillos africanos a la India para tallar en joyas y adornos, que luego se exportaron a China y al Mediterráneo. Las preocupaciones actuales sobre el comercio multilateral tampoco son nuevas. Ya en el siglo I d.C., el emperador Tiberio de Roma se lamentaba del déficit comercial ante la demanda de productos de lujo entre las élites romanas: “¿Cómo vamos a lidiar con ese apetito por las joyas y baratijas, que agota el imperio de su riqueza, y envía a cambio de adornos, el dinero de la comunidad a las naciones extranjeras, e incluso a los enemigos de Roma?”. Y cuando se habla de aranceles, hay que recordar que Gran Bretaña impuso la ley Cálico de 1701, una prohibición parcial de las importaciones de textiles indios, hasta llegar a 1721 a la prohibición total. Los indios tenían la ventaja de la mano de obra. Sus tejidos costaban una sexta parte de los producidos en Gran Bretaña.

  

El desafío del triángulo: ¿serías capaz de resolver este enigma?

Foto: Foto: Twitter
Foto: Twitter

Pon a prueba tu ingenio. No es fácil de resolver si no pones la atención adecuada para descubrir las figuras geométricas que esconde el enigma


No hay nada como una ilusión óptica alucinante o un problema matemático de lo más enigmático para atraer la atención de todo el mundo. Somos personas curiosas por naturaleza, pero también compartimos colectivamente una obstinada insistencia en que tenemos razón, por eso somos capaces de dejar de lado cualquier responsabilidad cada vez que encontramos un problema con varias soluciones aparentemente posibles.
Aunque esta prueba de ingenio no sea nueva, ha vuelto a viralizarse en redes sociales recientemente. Este desafío para el cerebro en forma de triángulo, pero con un poco de magia de internet y el siguiente tuit ha acabado siendo el entretenimiento del día de mucha gente.
La propia imagen muestra la pregunta: "¿Cuántos triángulos puedes encontrar?". Si le preguntas a la gente de tu alrededor seguramente encuentres varias respuestas, desde 6, 16, 18 hasta 22. La revista 'Popular Mechanics' ha planteado a sus seguidores en redes sociales la respuesta, sus respuestas también abarcaron todos los números, de 5, 14 e, incluso, 37.
El redactor Andrew Daniels ha contactado con varios expertos en geometría para llegar a una respuesta consensuada. Prácticamente todos los matemáticos con los que ha hablado encontraron la misma solución, pero no todos se dieron cuenta de la misma manera.
Aunque esta prueba de ingenio tenga un tiempo, se ha vuelto a viralizar en redes sociales esta semana

Atención: Si todavía no quieres saber la respuesta, deja de leer e intenta resolver el problema antes y vuelve aquí cuando la tengas.

La solución, según los expertos

A diferencia de algunos problemas matemáticos virales que son intencionalmente vagos y abiertos a la interpretación, este realmente tiene una solución y es 18. Escuchemos a algunos de los expertos en geometría explicar el porqué.
"Lo afronto como uno aborda cualquier problema matemático: reducir y encontrar la estructura", ha señalado Sylvester Eriksson-Bique, doctorando en el departamento de matemáticas de la Universidad de California en Los Ángeles.
La única forma de formar triángulos en la figura dibujada, explica Erikkson-Bisque, es si el vértice superior es parte del triángulo. La base del triángulo tendrá que ser uno de los tres niveles siguientes. “Hay tres niveles y en cada uno puedes elegir una base entre seis formas diferentes. Esto da 18, o tres veces seis triángulos", ha relatado.
"Es conveniente generalizar el caso en el que hay 'n' líneas que pasan por el vértice superior y 'p' líneas horizontales", ha destacado Francis Bonahon, profesor de matemáticas en la Universidad del Sur de California.

Todos los especialistas en matemáticas y geometría coinciden en que la respuesta correcta a este enigma es 18
En nuestro caso, n = 4 y p = 3. Cualquier triángulo que encontremos en el dibujo debe tener un vértice superior y otros dos en la misma línea horizontal, por lo que para cada línea horizontal, el número de triángulos con dos vértices en esa línea Bonahon, que es igual al número de formas en que podemos elegir estos vértices, es decir, el número de formas en que podemos elegir dos puntos distintos de 'n', o "n elegir 2".
¿Recuerdas las matemáticas del instituto? Eso es n ( n -1) / 2. Y dado que hay p líneas horizontales, ha dicho Bonahan, esto da pn ( n-1 ) / 2 posibles triángulos. En nuestro caso, eso es 3x4 (4-1) / 2 = 18.
Aquí hay un práctico desglose de cómo encontrar cada triángulo:
Popular mechanics
Popular mechanics
Johanna Mangahas, profesora asistente de matemáticas en la Universidad de Buffalo, también llegó a 18, primero simplemente contando, después a través de la misma combinación ingeniosa que antes, pero admite que nuestro desafío para el cerebro del triángulo no es del todo tan genial como este de Po-Shen Loh, profesor de matemáticas en la Carnegie Mellon University en Pittsburgh, como aparece en el 'New York Times' el año pasado:
PM
PM
Este tiene una respuesta matemática más ingeniosa, dice, porque aquí, contar triángulos es lo mismo que contar combinaciones de tres líneas elegidas de seis [6-elegida-3 = (6 * 5 * 4) / (3 * 2 * 1)].
"En ese caso, cada par de líneas se cruza y no hay intersecciones triples o más, por lo que cualquier elección de tres siempre da un triángulo", ha expresado Mangahas. En la imagen que le envié, algunas líneas son paralelas, por lo que no pueden ser parte del mismo triángulo. "Si tomas las mismas siete líneas y las agitas un poco, es probable que aterricen como el problema de [Loh] y tendrías más triángulos y una respuesta linda similar".

Más formas de responder

Gracias a los lectores 'Popular Mechanics', el autor ha descubierto que, si bien 18 es una respuesta aceptable, no es la única: hay otras interpretaciones. Desafortunadamente, el dibujo con el que se planteó está hecho en un papel rayado, por lo que mucha gente ha señalado correctamente que, en realidad, si se cuentan las líneas paralelas azules claras en la imagen además de las líneas azules oscuras en boli, hay más de 18 triángulos.
Uno de los lectores, Ralph Linsangan, ha elaborado una imagen en la que se ve que son 35: