jueves, 2 de noviembre de 2023

Cumbre en UK contra el riesgo "catastrófico" de la IA. ¿Puede acabar con la humanidad?



Miembros de los gobiernos de diferentes países posan para una foto este miércoles durante el AI Safety Summit en Bletchley, Reino Unido. 
(EFE/Chris J. Ratcliffe)



Cientos de líderes mundiales, académicos, investigadores y empresarios, incluido el hombre más rico del mundo, Elon Musk, se dan cita esta semana en Reino Unido para abordar los retos que plantea la inteligencia artificial




El día de Navidad de 2021, Jaswant Singh Chail irrumpió en el Castillo de Windsor con una ballesta cargada y gritó: "¡Estoy aquí para matar a la reina!". Su caso ha llegado ahora a los tribunales, donde ha sido condenado a nueve años de prisión. Durante el juicio, ha explicado que fue alentado por su novia Sarai para cometer el crimen. Los días previos habían intercambiado más de 5.000 mensajes. Cuando le comentó que era un asesino, ella respondió: “Estoy impresionada… Eres diferente a los demás”. La cuestión es que Sarai era un chatbot, creado a través de una aplicación llamada Replika. Cualquier persona puede ahora crear un amigo o pareja dispuesto a halagarte, animarte e incluso anticiparse a tus movimientos.

Igual que ya ocurre a nivel individual, la inteligencia artificial (IA) predictiva también podría ofrecer a un país una mejor comprensión de lo que podrían estar pensando sus adversarios potenciales. Estados Unidos podría desarrollar, por ejemplo, un modelo de lenguaje que absorbiera todos los documentos y discursos disponibles de los líderes chinos para adelantarse a las decisiones de Xi Jinping.

Los analistas podrían formular preguntas específicas del tipo: “¿Bajo qué circunstancias estaría dispuesto el presidente Xi a usar la fuerza contra Taiwán?” y anticipar posibles respuestas basadas en una gran cantidad de datos de más fuentes de las que cualquier ser humano podría sintetizar rápidamente. En definitiva, se podría cambiar por completo la manera de ejecutar la labores de inteligencia y hasta las guerras.

No es ciencia ficción. Durante el último año, el auge de ChatGPT de OpenAI y Bard de Google ya ha proporcionado un anticipo de todo lo que está por venir. Esos sistemas pueden producir textos, vídeos e imágenes realistas de manera que la gente crea que dichos servicios automatizados tienen mente propia. Resulta tan interesante como preocupante.

¿Se puede garantizar que la inteligencia artificial no cause daños a la sociedad y a las democracias? ¿Es posible una colaboración internacional? ¿Hasta qué punto se pueden poner restricciones sin perjudicar la innovación que tantos progresos está alcanzando en campos como la medicina? ¿Están realmente dispuestos la industria y los propios Estados a poner límites?

Estas son las cuestiones que se plantean en la primera cumbre internacional sobre IA celebrada este miércoles y jueves en el Reino Unido con el Gobierno británico como anfitrión. Representantes de 29 países —entre ellos, Estados Unidos, China y España—, ejecutivos de las grandes tecnológicas —como Elon Musk, de X— y una larga lista de expertos —incluidos dos de los tres padres de la IA moderna, Geoffrey Hinton y Yoshua Bengio— se dan cita en Bletchley Park, la mansión victoriana situada en Buckinghamshire donde 10.000 expertos en criptografía descifraban a diario los mensajes cifrados con los que se comunicaba el Ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial.


placeholderLa vicepresidente de EEUU, Kamala Harris, en su discurso en el AI Safety Summit celebrado en Reino Unido. (EFE)
La vicepresidente de EEUU, Kamala Harris, en su discurso en el AI Safety Summit celebrado en Reino Unido. (EFE)

La cumbre tiene lugar después de que este lunes el presidente estadounidense, Joe Biden, firmara un decreto que obliga a las tecnológicas a notificar al Gobierno cualquier avance que suponga un “riesgo grave para la seguridad nacional”, convirtiéndose así en el primer país en regular esta cuestión. La vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris —presente en la cumbre—, ha anunciado este miércoles la creación de un Instituto de Seguridad de IA para abordar “todo el espectro de riesgos”, no solo los más extremos. Por su parte, el G7 también anunciaba esta semana un código no vinculante para controlar las IA generativas, entre ellas, herramientas como ChatGPT.

En el comunicado oficial, los 29 países representados en la cumbre británica han acordado que la IA representa grandes oportunidades pero también “riesgos importantes en ámbitos como la ciberseguridad y la biotecnología, por lo que existe la posibilidad de que se produzcan daños graves, incluso catastróficos, ya sean deliberados o no”.


La IA está atrapada en un "gran ciclo de exageración", generando miedos infundados, igual que pasó en 1980 con los videojuegos


Los representantes de la industria se muestran más optimistas. El ex viceprimer ministro del Reino Unido Nick Clegg, que ahora es presidente de Asuntos Globales en Meta (Facebook), asegura que la IA estaba atrapada en un “gran ciclo de exageración”, generando miedos infundados, al igual que pasó en la década de 1980 con los videojuegos. “Había pánico moral respecto a la radio, la bicicleta e internet”, matiza.

Con todo, los “riesgos catastróficos” que plantea ahora la IA también son mencionados en la carta firmada por 250 expertos que piden un tratado internacional para evitar amenazas contra la humanidad. Entre ellos, se encuentran el profesor Yui Zeng, uno de los principales académicos de China, y el informático canadiense y Premio Turing 2018, Yoshua Bengio, considerado uno de los padres de la IA, quien teme el ritmo de desarrollo y advierte de que el riesgo de extinción de la tecnología es comparable al de una guerra nuclear.


"Detener la IA sería un error"

Lo cierto es que la IA ya está cambiando las manera de ejecutar las guerras. En el actual conflicto entre Israel y Hamás, se han producido oleadas de desinformación en las redes sociales. Google ha declarado que Irán está detrás de una red de cuentas falsas que promueven narrativas antiisraelíes engañosas. Los probots rusos e iraníes están publicando material, reproducido millones de veces, para dividir a las sociedades occidentales.


placeholderElon Musk es uno de los asistentes destacados en el AI Safety Summit, que se celebra este miércoles y jueves en Reino Unido. (EFE)
Elon Musk es uno de los asistentes destacados en el AI Safety Summit, que se celebra este miércoles y jueves en Reino Unido. (EFE)

A medida que la IA irrumpe en la conciencia pública, algunos investigadores ya están pidiendo una pausa en su desarrollo. El problema es que ningún país quiere quedarse atrás en la carrera tecnológica, porque de ello depende ahora su seguridad nacional.

“Intentar detener el progreso sería un error”, señala Michèle A. Flournoy, cofundadora de WestExec Advisors y subsecretaria de Política de Defensa de Estados Unidos entre 2009 a 2012, en un artículo publicado en Foreign Affairs. “China está trabajando arduamente para superar a Estados Unidos en IA, particularmente en lo que respecta a aplicaciones militares. Si tiene éxito, Pekín poseería un ejército mucho más poderoso, potencialmente capaz de aumentar el ritmo y el efecto de sus operaciones más allá de lo que Estados Unidos puede igualar. La capacidad de China de utilizar la guerra cibernética y electrónica contra las redes y la infraestructura crítica de Estados Unidos también se vería peligrosamente mejorada. En pocas palabras, el Pentágono necesita acelerar, no frenar, su adopción de una IA responsable. Si no lo hace, Washington podría perder la superioridad militar, que respalda los intereses de Estados Unidos, la seguridad de sus aliados y socios y el orden internacional basado en reglas”, matiza.

La experta explica que en la carrera por la supremacía tecnológica, China tiene algunas ventajas obvias. A diferencia de Washington, Pekín puede dictar las prioridades económicas de su país y asignar los recursos que considere necesarios para cumplir los objetivos de la IA. Con su política de “fusión cívico-militar”, que elimina las barreras entre sus sectores civil y militar, puede recurrir al trabajo de expertos y empresas chinos cuando quiera. Y para 2025, el gigante asiático producirá casi el doble de doctorados en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas respecto a los Estados Unidos, inundando la economía de China con mentes brillantes.


EEUU vs. China vs. Europa

Estados Unidos tiene también sus propias fortalezas únicas. La economía de mercado del país y su sistema político más abierto dan a los desarrolladores espacio para ser creativos. No obstante, la defensa estadounidense no podrá acelerar la adopción de la IA a menos que el público crea que la utilizará de manera efectiva, responsable, ética y legal. De lo contrario, la primera vez que una aplicación de IA conduzca a una decisión muy mala o a consecuencias graves no deseadas en el campo de batalla, es poco probable que los combatientes confíen en ella, y es probable que los formuladores de políticas y los legisladores suspendan o prohíban su uso.


placeholderEl presidente de Asuntos Globales de Meta y ex viceprimer ministro del Reino Unido, Nick Clegg (centro), junto a Yann LeCun, jefe mundial de IA de Meta (derecha). (EFE)
El presidente de Asuntos Globales de Meta y ex viceprimer ministro del Reino Unido, Nick Clegg (centro), junto a Yann LeCun, jefe mundial de IA de Meta (derecha). (EFE)

El reto para cualquier Estado de Occidente es lograr el balance adecuado. Hay que poner restricciones, pero demasiado mano dura podría incitar a los mejores innovadores a irse a otros sitios. En este sentido, la colaboración internacional es clave. El primer gran paso se dio en 2019, cuando la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico —un grupo de países en su mayoría ricos— aprobó un acuerdo global sobre la ética de la inteligencia artificial, el primero del mundo.

La cumbre que se celebra ahora en el Reino Unido pretende seguir la estela. El primer ministro británico, Rishi Sunak, quiere posicionar la Global Britain pos-Brexit como salvaguarda ante los riesgos de la IA. Su intención es que esta sea la primera de una serie de cumbres internacionales periódicas sobre IA, siguiendo el modelo establecido por las conferencias del G7, el G20 y la COP.

Todos los países presentes en la cita en Bletchley Park recalcan la importancia de la colaboración internacional. Pero la realidad es que el carrusel de anuncios centrados en la IA y eventos geopolíticos de esta semana subraya la verdadera realidad: los gobiernos están luchando por proyectarse como líderes en una carrera tecnológica que cautiva y alarma a partes iguales.


UK está tomando un camino diferente: centrarse en los posibles riesgos existenciales si la IA cae en las manos equivocadas


La extensa orden ejecutiva de 110 páginas de la Casa Blanca este lunes es un claro ejemplo de cómo la Administración de Joe Biden se dirige a una audiencia predominantemente nacional mientras se presenta a sí misma como líder mundial.


"La mayor amenaza existencial"

Pero el impulso norteamericano sobre la gobernanza de la IA ha sido recibido con importante escepticismo en Bruselas, donde los funcionarios de la UE están ansiosos por promover su propia versión de la legislación sobre IA (a través de la próxima ley de inteligencia artificial del bloque) en tantos países como fuera posible.

Las propuestas de la UE prohibirán ciertas versiones de la tecnología, como el uso de IA para puntuar a los ciudadanos, algo que ya se está haciendo en China. Con un sistema alimentado por el reconocimiento facial, se premia o penaliza a los ciudadanos y empresas según el cumplimiento o no de las leyes, como ya se planteaba en un capítulo de la popular serie Black Mirror.

Actualmente, funcionarios estadounidenses y europeos están trabajando juntos en estándares técnicos para la IA como parte del acuerdo UE-EEUU. Consejo de Comercio y Tecnología, una reunión bianual entre altos funcionarios que se celebrará en Washington en diciembre. Pero la competitividad está ahí.


placeholderEl cofundador de DeepMind, Mustafa Suleyman, en el AI Safety Summit. (EFE)
El cofundador de DeepMind, Mustafa Suleyman, en el AI Safety Summit. (EFE)

Por su parte, Londres está tomando un camino diferente, el de centrarse casi exclusivamente en los posibles riesgos existenciales si la IA cae en las manos equivocadas. De ahí los planes para la creación de "un Instituto de Seguridad de IA" que supervisará cómo empresas como OpenAI y Deepmind de Google desarrollaron sus últimos modelos de IA.

Está previsto que este jueves el premier Rishi Sunak se reúna con Elon Musk, quien justo hace ahora un año compró Twitter por 42.000 millones de dólares. El magnate quiere llevar la tecnología a su límite absoluto, desde los viajes espaciales hasta los vehículos autónomos, pero pone límites a la IA, a la que ya en 2014 calificó como la “mayor amenaza existencial” para la humanidad, comparándola con “convocar al demonio”. Su principal temor es que, en manos equivocadas, si la IA avanza, podría superar a los humanos y significar el fin de la humanidad, lo que se conoce como la Singularidad.

Esa preocupación es compartida por muchas mentes brillantes, incluido el fallecido Stephen Hawking, quien dijo a la BBC en 2014: “El desarrollo de una inteligencia artificial completa podría significar el fin de la raza humana. Despegaría por sí solo y se rediseñaría a un ritmo cada vez mayor”.



www.elconfidencial.com/tecnologia/2023-11-01/uk-congreso-seguridad-ia-inteligencia-artificial-reino-unido_3765886/

miércoles, 1 de noviembre de 2023

El auge de la IA quiere discutir al 'abuelo' Google su dominio en los motores de búsqueda online

 


  • El buscador rey controla el 90% de la cuota de mercado.
  • Google Ads aportó el 58% de los ingresos de la empresa en 2022
  • El 80% de las "consultas informativas" -especialidad de ChatGPT- no generan ingresos



Joe Louis se retiró y volvió a los cuadriláteros por causas económicas. Su retorno fue nefasto: acabó su carrera siendo noqueado por el joven Rocky Marciano, en auge en esos momentos. No le ocurrió lo mismo a George Foreman, que, tras 10 años retirado, volvió a subirse al ring en 1987, convirtiéndose en campeón mundial en 1994. Ambos púgiles se enfrentaron a savia nueva, con resultados dispares. En una situación similar se encuentra Google: el buscador rey está viendo cómo el auge de la IA puede modificar la industria de la búsqueda online, derrumbar el negocio SEO y anular su dominio histórico.

Los grandes pesos pesados de la tecnología no han tenido un combate directo desde hace décadas. Nadie se ha atrevido a discutir el cinturón de campeón de smartphones a Apple. Ni tampoco a Amazon la corona del comercio electrónico. Microsoft ha reinado en software y Meta lo ha tenido más difícil, pero Facebook y Instagram han marcado generaciones. Pero el gran dominador de su sector ha sido Alphabet con su buscador Google, ningún gran campeón ha ejercido tanto dominio sobre su territorio.

Pero la llegada de la inteligencia artificial (IA), que ha revolucionado por completo el sector; y un cambio generacional entre la gente que creció con ordenadores y navegadores tradicionales y los jóvenes que han crecido con un móvil y aplicaciones, ha puesto a uno de los grandes titanes de Wall Street ante una amenaza imprevista. ¿Podrá Google seguir dominando el mercado de las búsquedas y la publicidad como lo ha hecho hasta ahora?

La Galia del Imperio Google

La compañía fundada por Serguéi Brin y Larry Page tiene un dominio tan grande del sector de las búsquedas que el Departamento de Justicia de EEUU le ha llevado a los tribunales por monopolio, en un juicio que ha empezado este mismo mes. Lleva años acumulando un número de usuarios mensuales superior a los 2.000 millones, con el control de una cuota de mercado cercana al 90%, pero la explosión de la IA está haciendo que los analistas, a los inversores y a sus rivales empiecen a preguntarse si la firma ha dado su primera señal de debilidad.

La IA está siendo integrada en los motores de búsqueda y cambia el ring para Google. Microsoft lanzó su propio navegador Edge asistido por la nueva tecnología y este aspecto lo puede cambiar todo para su buscador Bing. De hecho, según explicó Mark Shmulik, analista de AllianceBerstein, a The Economist, la integración de la IA en los motores de búsqueda "abre un mercado completamente nuevo vinculado con la búsqueda".

Riesgos para la industria SEO

Se trata de una perspectiva compartida por Ravi Sen, profesor en la Texas A&M University. Según Sen, los motores de búsqueda con IA integrada podrían destruir la industria SEO, valorada en 74.760 millones, según The Business Research Company. Así lo afirmó Sen en un post publicado recientemente en The Conversation en el que indicó que durante los últimos 25 años, las páginas webs han utilizado el SEO para posicionarse en los resultados de los motores de búsqueda.

Sin embargo, la IA hará "obsoleto" todo ese proceso, ya que dará al usuario un texto como respuesta, con la complejidad y extensión que el propio usuario desee. Todo un reto para Google, cuyos ingresos en 2022 se originaron, en un 58%, a través de la publicidad (Google Ads). En este sentido, este año Amazon ha disparado su parte del pastel de anuncios publicitarios del 3% en 2016 al 23% actual, mientras que Apple ha impulsado el suyo del 3% al 7%.

ChatGPT: el octavo pasajero

En este contexto, la principal amenaza para el buscador rey es ChatGPT. Tanto es así que Sundar Pichai se vio obligado a desmentir un rumor según el cual había declarado un "código rojo" debido al crecimiento del chatbot desarrollado por OpenAI, compañía que ha recibido 10.000 millones de dólares por parte de Microsoft en los últimos años.

La clave es que, a diferencia de Google, OpenAI utiliza Large Language Models, un modelo de lenguaje que emplea un mecanismo de auto-aprendizaje que permite procesar preguntas escritas y contestarlas correctamente y de la mejor forma posible. Así, existe la opción de pedirle desde la redacción de un complejo ensayo hasta una simple receta de cocina para un cumpleaños. Evidentemente, ello supone un desafío directo a Google, cuyo trabajo es responder con una jerarquización de las webs correctas en base a la búsqueda realizada.

La publicidad es la clave

En este sentido, el negocio de Google se basa en la publicidad vinculada a las búsquedas. La pregunta aquí es cómo se puede implantar un modelo publicitario similar en el caso de los chatbots. Esto es clave porque, según un informe de la universidad de Pensilvania publicado en 2008, mientras que un 10% son "navegables" y otro 10% "transaccionales". Esto coincide con lo que señaló Google en diciembre de 2020, cuando afirmó que desde 2016, el 80% de las búsquedas "no tuvieron publicidad en sus resultados".

Sin embargo, estas consultas informativas constituyen la especialidad de los bots conversacionales, por ello es complicado vincular publicidad a ese tipo de búsquedas. No obstante, aquí se presentan dos posibles soluciones. Por un lado, incrementar el coste del anuncio y, por otro, establecer un sistema de suscripción. Esta última idea la aplicó Neeva para su buscador, pero el resultado no fue el esperado: la firma desactivó su motor de búsqueda este verano.

Un rival sospechosamente grande

El motivo, según señaló la compañía, fue que "una cosa es construir un motor de búsqueda y otra cosa muy diferente es convencer a los usuarios de la necesidad de cambiar a una mejor elección". En otras palabras, es muy difícil ganarle terreno a Google. Neeva, cuyo buscador parecía prometedor, pues contaba con el trabajo de Sridhar Ramaswamy -antiguo director de Google Ads-, no ha podido con el buscador rey.

Semejante dominio fue objeto de investigación por la UE en 2018, que multó con 4.343 millones de euros -rebajada posteriormente a 4.125 millones- al buscador de Alphabet por quebrar las normas de competencia al obligar a los fabricantes de dispositivos Android a instalar Google Search y Google Chrome a cambio de cederles la licencia de la tienda de aplicaciones Google Play.

Del mismo modo, Google también está siendo investigado por el Departamento de Justicia de EEUU por pagar más de 10.000 millones de dólares anuales a competidores, fabricantes de smartphones y proveedores inalámbricos a cambio de ser instalado como el buscador por defecto. En el marco de este caso, Prabhakar Raghavan, vicepresidente sénior de Google, testificó la semana pasada y justificó este movimiento argumentando que la compañía se enfrenta actualmente a una firme competencia, tanto por parte de buscadores de la competencia como por aplicaciones que las generaciones más jóvenes emplean para hacer sus pesquisas.

Google no capta a los jóvenes

Tal y como señaló Raghavan, para la gente joven, "el abuelo Google sabe la respuesta y te ayudará con los deberes. Pero cuando hay que hacer cosas interesantes, prefieren empezar en otro sitio". Se trata de una idea que esgrimió el propio Raghavan en una conferencia celebrada en julio de 2022, en la cual ya explicaba que los estudios de la compañía señalaban que el 40% de los jóvenes, a la hora de buscar un lugar para comer, no emplean Google Maps: utilizan TikTok o Instagram.

Durante el juicio contra Alphabet, se destapó uno de los mayores secretos de Google. Lo que paga a fabricantes de dispositivos por ser el buscador predeterminado. La compañía paga por ello más de 26.000 millones de dólares. Hasta 20.000 millones se lleva Apple y otros 5.000 millones Samsung. Prácticamente es la mitad de los 50.000 millones que genera el buscador por los costes de adquisición de tráfico, según cálculos de Bloomberg Intelligence.

Así las cosas, el reinado de Google en la industria de las búsquedas online, si bien continúa siendo sólido, tiene tres frentes que se le pueden complicar. Por un lado está la investigación en EEUU por posición de monopolio. Por otro lado, la dificultad de captar a las generaciones jóvenes, las cuales emplean otras aplicaciones para realizar sus búsquedas. Y finalmente, Microsoft.

La firma encabezada por Satya Nadella ha invertido sabiamente en IA, estableciendo una estrategia que la ha llevado a inyectar 10.000 millones de dólares a OpenAI, reforzando sus servicios en la nube, así como a su buscador Bing. Ello ha provocado que entre mayo y julio de este año, Google retrocediera un 4,16% en su cuota de mercado de búsqueda online mientras que Bing creció un 2,38%, según datos de Statista.

La partida es larga

Los resultados de la pasada semana han dejado claro un mensaje la IA ha venido para quedarse y mover el tablero de dominó de las grandes tecnológicas. Precisamente, Microsoft, el candidato más peligroso para la nueva hora de buscadores al trono de Google, ha sido el mayor beneficiado en la aplicación de la IA para sus negocios, principalmente para Azure, su actividad en la nube. Lo que ha encandilado a los analistas financieros es la ratio de gasto en infraestructura por cliente, destacan desde Bloomberg Intelligence, frente al AWS de Amazon o Google Cloud de Alphabet. "Los resultados nos dan la confianza de que Microsoft está mejor preparado que sus rivales para capitalizar el aumento de la demanda de IA y esperamos que sea una tendencia de varios años", escriben Anurag Rana y Andrew Girard, expertos de la firma.

No son los únicos que lo piensan. De las grandes tecnológicas, Microsoft ha sido la única que ha tenido un impacto directo en la expectativa de negocio global por este motivo. El consenso de expertos que recogen Bloomberg indica una mejora del beneficio del 4,8% y del 3,5% de las ventas. Ni Nvidia, la gran beneficiada en bolsa de la IA puede decir los mismo.


La sorprendente caída del petróleo en medio de las tensiones en Oriente Próximo

 



  • Los futuros de petróleo Brent caen un 10% desde máximos de septiembre
  • El barril de Brent cayó más de un 3% el lunes y el Texas rozó una caída del 4%



Contra todo pronóstico, y con importantes organismos advirtiendo sobre el riesgo de la escalada del crudo, los futuros de petróleo han caído un 10% desde el pasado 27 de septiembre. La tensión en Oriente Próximo, la guerra de Ucrania o los propios fundamentales del mercado (demanda y oferta) son factores que deberían estar presionando al alza el precio del crudo. Sin embargo, el barril de Brent y West Texas parecen reacios a acercarse al nivel psicológico de los 100 dólares. ¿Qué está pasando en el mercado?

Sin ir más lejos, en la jornada de este pasado lunes, el precio del barril de petróleo Brent para entrega en enero cerró la jornada por debajo de los 87 dólares, con una caída del 3,24%. Por otro lado, el precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) cayó este lunes un 3,8%, hasta los 82,31 dólares el barril. A finales de septiembre, el barril de crudo Brent llegó a rozar los 97 dólares, por lo que hoy (pese a las tímidas subidas que presentan los futuros este martes) cotiza con una caída de casi el 10% respecto a ese momento.

El precio del Brent y del Texas retroceden sin motivo aparente. No obstante, algunos analistas ponen el foco en las propias tensiones geopolíticas (no terminan de escalar como se había temido) que deberían estar empujando al alza el precio del crudo. Ahora, todo hace indicar que se están relajando los temores en el mercado sobre una expansión del conflicto entre Israel y Hamás que pueda afectar al nivel de oferta en la región, según los analistas.

"Los países de Oriente Próximo han evitado verse arrastrados hacia el conflicto. Hasta ahora, todo han sido alertas verbales y nada más. Mientras ese sea el caso, el impacto del actual conflicto en Gaza en el precio del petróleo será limitado", afirmó Fawad Razaqzada, analista de City Index.

Destrucción de demanda

Edward Moya, analista de Oanda, se pregunta en una nota publicada hace unas horas "¿qué dónde está la prima de guerra?", haciendo referencia a la subida que debería llevar el petróleo por el conflicto entre Israel y Hamás. "El crudo cotiza a la baja, puesto que las dos guerras aún no han interrumpido los flujos de crudo. A medida que disminuyen las preocupaciones sobre el suministro de crudo en Oriente Medio, se está produciendo una destrucción de la demanda (traders que dejan de comprar porque pierden el miedo a quedarse sin petróleo) y la situación podría empeorar mucho si regresa la liquidación del mercado de bonos", asegura Moya.

"Si los tipos de interés de los bonos globales terminan mucho más altos, se considerarán niveles incómodos que aplastarán tanto las perspectivas de crecimiento a corto plazo como las perspectivas de demanda de crudo", asegura Moya en su comentario. Por ahora, las caídas de las últimas semanas han impactado ya de forma positiva en los datos de inflación de algunos países como España, donde los combustibles han estabilizado sus precios.

"Esta caída de los precios del petróleo significa que la angustia geopolítica no será suficiente para hacer subir los precios. Se está produciendo demasiada destrucción de la demanda (en este caso se refiere a todos esos agentes que reducen su consumo de gasolina y otros derivados porque los precios han subido mucho) y el mercado del petróleo está perdiendo su rigidez (de demanda) a pesar de todos los riesgos para los flujos de oferta que siguen sobre la mesa", sostiene Moya.

La cuestionable teoría de la escasez

También hay expertos que ponen en duda la narrativa de la 'escasez' de petróleo en el mercado. Desde Julius Baer explican que "cuestionamos la narrativa sobre la escasez de oferta, que los datos disponibles no confirman. En EEUU, el almacenamiento de petróleo se mantiene en gran medida dentro de la norma estacional, mientras que en China las existencias de petróleo crudo han aumentado significativamente. La producción nacional y las importaciones superaron la demanda de refino en lo que va del año", aseguran estos expertos.

Además, de cara al futuro, los analistas de Julius Baer creen que la brecha entre oferta y demanda se va a revertir. Los recortes de producción de Arabia Saudí se ven compensados en gran medida por el crecimiento incremental en otros lugares (Guyana, Nigeria, Venezuela...). Además, "Rusia ha relajado nuevamente sus restricciones a la exportación de productos petrolíferos a medida que ha ido desapareciendo la escasez interna... Vemos que los precios del petróleo van a la baja y mantenemos nuestra visión cautelosa".

El petróleo sigue siendo la fuente de energía más importante del mundo, pero mix energético global ha cambiado drásticamente desde finales de los 70 y principios de los 80. En aquella época se necesitaba el petróleo de forma masiva, fuera cual fuera su precio. En la actualidad existen alternativas en el transporte, mientras que la electricidad de los hogares en Occidente se produce casi por completo con energía nuclear, hidráulica, renovables o gas (no se necesita quemar petróleo), mientras que el coche eléctrico gana peso poco a poco.

Desaceleración de la economía y Venezuela

Otros puntos a tener en cuenta son la expectativa de que Venezuela vuelva poco a poco a los mercados internacionales de petróleo (a Occidente), aunque sea tan solo con un incremento leve de la producción (su industria no da para más). Esto aliviaría ligeramente la escasez de oferta. "La expectativa del levantamiento de estas sanciones podría hacer que Venezuela aumentara su suministro de petróleo en la región de 200.000 barriles diario", sostienen los expertos de ING.

Por otro lado, la desaceleración económica que viven Europa y China, junto a la apuesta clara por las energías renovables, podrían ir restando (aunque sea de forma residual) algo de demanda de petróleo.

Los riesgos al alza del petróleo

No obstante, este mismo lunes, cuando el petróleo cayó más de un 3%, el Banco Mundial publicó un informe en el que advertía de que en un escenario de 'interrupción media' (aproximadamente equivalente a la guerra de Irak en 2003), el suministro mundial de petróleo se reduciría entre 3 y 5 millones de barriles por día. Eso elevaría los precios del petróleo entre un 21% y un 35% inicialmente, a entre 109 y 121 dólares el barril", señala el informe.

"En un escenario de 'gran perturbación"'–comparable al embargo petrolero árabe de 1973– el suministro mundial de petróleo se reduciría entre 6 y 8 millones de barriles por día. Eso elevaría los precios entre un 56% y un 75% inicialmente, a entre 140 y 157 dólares el barril", advierte el documento publicado por el Banco Mundial.


PELIGROS DEL TECNO-OPTIMISMO: Por qué la conquista espacial será un desastre: la advertencia de Erika Nesvold



Una hipotética colonización espacial en Marte. 
(Claudio Ventrella, iStock)




Una astrofísica de Estados Unidos critica la perversa ideología que subyace en las pretensiones de los grandes magnates tecnológicos que aspiran a establecer colonias humanas en otros planetas




Cuando pensamos en la conquista espacial, probablemente nos vengan a la mente naves colosales surcando la inmensidad del espacio o ecosistemas humanos creados en nuestros planetas vecinos al más puro estilo Hollywood. Pero pocas veces pensamos en la propia literalidad del término "conquista". Hay dos definiciones de "conquistar", una tiene un marcado sesgo belicista ("apoderarse de un lugar por la fuerza, especialmente con las armas") y otro más aspiracional ("obtener algo con esfuerzo y trabajo"). Los magnates tecnológicos de nuestra era (Jeff Bezos, Elon Musk...), quienes se han autoproclamado como los encargados de llevarnos al espacio (a diferencia de otras épocas no tan lejanas en las que este objetivo descansaba en manos de agencias espaciales y no empresas privadas), no dudan en usar esta terminología para manifestar sus ambiciosos planes.

Y no la usan por descuido o en vano, ya que el propio significado de "conquistar" casa muy bien con los postulados liberales que defienden. Al fin y al cabo, creen que todo lo que nos separa de ese fin colonialista es la más pura y dura tecnología. Nada más. Haciendo un símil histórico, el barco de Cristóbal Colón que nos llevaría a ese Nuevo Mundo ahí arriba no estaría hecho de madera y voluntad humana: tan solo de algoritmos y máquinas punteras de última generación. Ninguno de ellos lleva a cabo una reflexión moral, ética o ambiental sobre cómo de posible o imposible sería llevar humanos a Marte o a la Luna. Eso lo dan por sentado o no tiene tanta importancia.

"Nos engañan. Nos dicen que veamos el futuro como desdichado. Estoy aquí para traer la buena nueva. Podemos avanzar a un modo superior de vida y de ser. Tenemos las herramientas, los sistemas, las ideas. Creemos que no hay ningún problema material, ya sea creado por la naturaleza o por la tecnología, que no pueda resolverse con más tecnología". Estas frases corresponden a un reciente ensayo escrito por Marc Andreessen, uno de los primeros fundadores del primer navegador web, Mosaic, y responsable al frente de Adreessen Horowitz, una firma de capital riesgo. Su título, The Tecno-Optimism Manifiesto, ya lo dice todo. Aunque está más centrado en otro tema tan candente como la inteligencia artificial, sirve para ilustrar la ideología que hay detrás de esa conquista espacial que ya está en marcha: no podemos detenernos ni frenar el desarrollo tecnológico, hay que acelerar los procesos de conocimiento técnico y producción a toda costa. Todo ello expresado con un tono casi religioso.


¿Precariedad y destrucción ambiental en el espacio?

Pero son muchas las personalidades del mundo de la astrofísica que se erigen contra este discurso ultraliberal. Una de las últimas en atacar este punto de vista que solo contempla la tecnología como medio y fin del acceso humano al Universo es Erika Nesvold, astrofísica y desarrolladora informática estadounidense que trabaja en uno de los simuladores espaciales más punteros del mundo, el Universe Sandbox. Ella publicó este año uno de los libros más interesantes para conocer de cerca el peligro que supone esta mentalidad tecno-optimista expresada por Horowitz y defendida y puesta en marcha por Musk y compañía. Off-Earth: Ethical Questions and Quandaries for Living in Outer Space, publicado por el MIT, dispensa una aguda crítica contra esta ideología de los magnates que buscan acelerar los procesos tecnológicos hasta sus máximas consecuencias sin reparar en los dilemas éticos, morales y ambientales de esa conquista espacial.


"La historia ha demostrado que la combinación de una alta previsión de ganancias para las empresas y una fuerza laboral vulnerable, conduce fácilmente a la explotación laboral"


En 2016, mientras asistía a una conferencia de un importante ejecutivo de una empresa de minería espacial de California, le vino una duda a la mente que no dudó en expresar. ¿Cómo se podría abordar el riesgo de que el equipo de minería lunar pudiera contaminar la superficie del satélite durante la misión? Él decidió no responder, alegando que "ya se ocuparían de eso más tarde". La historia la cuenta Philipp Ball, periodista científico, que ha publicado un artículo en Aeon hablando de las ideas de Nesvold, las cuales no pueden caer en saco roto de aquí al futuro.

La contaminación del medio ambiente de otros planetas no es el único peligro. También garantizar, por ejemplo, los derechos y la seguridad de los trabajadores implicados en las misiones. Y esto, a su vez, nos remite a la noción psicológica: ¿cómo se dirimirían y gestionarían los conflictos interpersonales que puedan surgir ahí arriba? Y... ¿Debería haber algún derecho de propiedad en el espacio, vetar algún territorio para que esté libre de dominio de las empresas privadas que están relamiéndose ante la perspectiva de ver cumplidos sus proyectos turísticos y científicos?

"Estos magnates creen que trasladar comunidades fuera del control y supervisión terrestre mejorará la sociedad por ley infusa"


Nesvold intenta abordar todas estas cuestiones que los magnates pasan por alto o directamente las consideran como menores en importancia. ""La historia ha demostrado que la combinación de una alta previsión de ganancias para las empresas y una fuerza laboral vulnerable, conduce fácilmente a la explotación laboral, especialmente en un entorno remoto en el que es difícil monitorear esos abusos", afirma Nesvold. Más aún cuando las empresas que se han proclamado como el faro a seguir de esta conquista espacial son algunas como SpaceX, que ha entrado en litigios contra sus trabajadores por horarios de trabajo desproporcionados respecto a los tiempos de comida y descanso, o Amazon, la cual es famosa en todo el mundo por sus estresantes condiciones laborales que en algunas ocasiones rozan el trato inhumano (al menos en Estados Unidos, como ilustra la película Vida y muerte en un almacén).

"Estos magnates tienden a ser tecno-utópicos que creen que el propio proceso de trasladar comunidades fuera del control, supervisión y regulación terrestre a un entorno con abundantes recursos valiosamente intactos mejorará la sociedad de forma infusa", asevera Nesvold. "Por la propia naturaleza de estas ideologías, no deberíamos dedicar más tiempo a pensar o planificar cómo proteger los derechos humanos o las necesidades más básicas, piensan, ya que la planificación y regulación excesiva son malas para la sociedad", en relación con esa ideología ultraliberal de la que presumen, opuesta al principio socialista de gestión y control estatal.

Otro de los puntos calientes de la exploración (o conquista) espacial puesta en marcha es la amenaza clara de vivir en un entorno tan desfavorable para la vida (no solo humana, sino de cualquier tipo). "No importa cuánto nos esforcemos por hacer que el espacio sea más acogedor, no podemos escapar de un entorno espacial tan intensamente peligroso", asevera Ball, el periodista de Aeon. "Se podría decir que siempre estaría intentando matarnos. Las comparaciones populares con los viajes marítimos de Colón o Magallanes (que, por supuesto, fueron el inicio de la era colonialista) no solo son engañosas, sino inmorales". O, en palabras de Nesvold: "Cuando más aprendemos sobre el espacio, más nos damos cuenta de lo profundamente inhabitable que es en comparación a la Tierra".




www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2023-10-31/astrofisica-erika-nesvold-conquista-espacial-musk-bezos_3761254/