viernes, 28 de febrero de 2020

Así construimos nuestra primera impresión sobre alguien

Así construimos nuestra primera impresión sobre alguien

Los japoneses usan la expresión ‘koi no yokan’ para la sensación de que inevitablemente nos enamoraremos de alguien a quien acabamos de conocer (iStockphoto)

Los primeros segundos al conocer a alguien pueden ser claves, pero hay que estar dispuesto a cambiar de opinión una vez sabemos más detalles sobre esa persona


Los psicólogos se refieren como “corte fino” a nuestra capacidad de sacar conclusiones sobre cómo es una persona en pocos segundos, basándonos en el análisis rápido de cómo viste, cómo habla y la expresividad del rostro de quien tenemos delante. Es lo que popularmente se conoce como primera impresión, y que puede ser determinante para que decidamos contratar a alguien, hacer negocios con él, o pensar en tener una relación amorosa o de amistad.Los japoneses usan la expresión koi no yokan para referirse a la sensación que uno tiene, en el instante de conocer a alguien por primera vez , de que inevitablemente se enamorará de él o de ella.

Recurso simplista

La primera impresión obedece a nuestra necesidad de estructurar el mundo de forma simple y práctica”


Hay una docena de suposiciones que la gente hace en los tres primeros segundos después conocernos, tales como juzgar si merecemos o no su confianza –y por tanto estarían dispuestos a ser nuestros amigos–, nuestra situación socioeconómica, nuestra inteligencia, y lo dominantes que cree que somos.También hace suposiciones sobre cuánto dinero ganamos, si somos aventureros, religiosos o agresivos, sobre nuestra capacidad de liderazgo, o si somos extrovertidos o no.
Las primeras impresiones “responden a la necesidad de los humanos para estructurar el mundo de la manera más sencilla posible, cosa que es al mismo tiempo práctica y simplista”, dice la doctora Mònica González-Carrasco, del departamento de Psicología de la Universitat de Girona.

Inconsciente

Nuestro cerebro reconoce rasgos que asocia a recuerdos del pasado y eso hace que a veces prejuzguemos”


En opinión de Gemma Tió, psicóloga del centro Psigma, “en líneas generales, el atractivo de una persona, su expresión, su forma de vestir y su postura pueden indicar posibles indicios de seguridad o inseguridad en si mismo, su nivel cultural y social, su extraversión o introversión”.
Se han hecho estudios para ver qué tipo de información tiene más peso (rasgo central) y cuál menos (rasgo periférico). Por ejemplo, “los adjetivos ‘fría’ y ‘afectuosa’ suelen tener un peso muy importante a la hora de formarse una determinada impresión de una persona, por encima de otras características”, dice González-Carrasco.

Depende del contexto en el que se produzca la interacción, nos fijaremos más en unos aspectos que en otros
Depende del contexto en el que se produzca la interacción, nos fijaremos más en unos aspectos que en otros (iStockphoto)


Pero la realidad es que “la formación de impresiones es un proceso que funciona de manera muy automática, y por el cual se infieren características psicológicas a partir de la conducta de las personas. Estas inferencias se organizan –luego– en una impresión coherente”, explica González-Carrasco.
Lo que sucede es que cuando, por ejemplo, vemos cierta sonrisa, “nuestro inconsciente la reconoce porque es muy parecida a la de Luisito del colegio y la asociamos a un recuerdo emocional, por ejemplo a una broma pesada y al sentimiento de ridículo o de vergüenza. Entonces, se activan nuestras defensas para evitar que esa situación vuelva a pasar. Aunque la persona con la que estemos interactuando no tenga tales intenciones, nuestro inconsciente nos previene de esa posibilidad y hace que juzguemos o, mejor dicho, prejuzguemos”, aclara el psicólogo Leopoldo Ceballos.

Contexto

Según dónde conozcamos a alguien, estaremos más pendientes de evaluar un tipo de variables u otras”


Todos nos movemos en múltiples entornos. Nuestro lugar de trabajo, el gimnasio –los que van, claro–, nuestro círculo de amistades y los lugares de ocio que frecuentamos, por poner algunos ejemplos. “Dependiendo del contexto en que se conozca a alguien estaremos más pendientes de evaluar un tipo de variables u otras. No es lo mismo conocer a alguien que puede ser tu pareja que conocer a un posible candidato para entrar en una empresa o tener a un paciente delante que requiere nuestra ayuda”, explica Tió.
La ventaja de las primeras impresiones es que, como todo proceso automático, “nos lleva poco trabajo”, dice González-Carrasco. Del otro lado, el riesgo es –según esta misma psicóloga– que “podemos recurrir a estereotipos e ideas preconcebidas”.

Hipótesis

Es posible sacar conclusiones a partir de un vistazo rápido, pero sólo como una primera hipótesis”


Estos estereotipos están basados en “la experiencia personal y pueden consistir en prejuicios creados por creencias individuales que tiene cada uno sobre lo que ha vivido hasta ese momento”, añade Tió. Además, también juegan su papel aspectos como “la cultura y la educación que hemos recibido, y las asociaciones que hacemos de determinados rasgos”, asegura González-Carrasco.
Lo que sucede es que “cuando reconocemos cierta característica sutil en alguna persona es porque la re-conocemos, es decir, ya la conocíamos de nuestra relación con familiares, amigos o compañeros de clase en el colegio, y la hemos vuelto a ver”, añade el psicólogo Leopoldo Ceballos.

Las primeras impresiones dependen mucho de nuestras experiencias previas, de nuestro entorno cultural y de nuestra educación
Las primeras impresiones dependen mucho de nuestras experiencias previas, de nuestro entorno cultural y de nuestra educación (iStockphoto)


En este sentido, otra cosa importante es que tendemos a fijarnos “en aquella información que confirma la primera impresión que nos hemos hecho, y a descartar la que no la confirma. A veces eso puede llevar a la falsa sensación de que la primera impresión es la que vale”, explica esta experta. Por este motivo, “estaríamos siendo poco racionales si nos dejáramos guiar sólo por esa primera impresión, aunque puede ser que después se confirme”, dice Tió.
Por eso, a pesar de que es posible “sacar conclusiones ciertas de cómo es alguien a partir de un vistazo rápido, siempre hay que considerarlas como primeras hipótesis, que es necesario contrastar con más información, ya que sino nos podemos precipitar sin hacer un juicio objetivo”, añade la psicóloga del centro Psigma.

Efecto Pigmalión

Tendemos a comportarnos de acuerdo a cómo pensamos que los otros nos ven, y eso refuerza la primera impresión”


Eso quiere decir que es perfectamente posible “cambiar una primera impresión, pero requiere conocer con más profundidad a la persona y tener una actitud abierta para tener en cuenta información adicional”. Por otro lado, a menudo, “tendemos a comportarnos de acuerdo a cómo pensamos que los otros nos ven –lo que se conoce como efecto Pigmalión– cosa que vuelve a reforzar la primera impresión”, dice González-Carrasco.

  

jueves, 27 de febrero de 2020

Coronavirus: por qué hay tanta urgencia por encontrar el origen animal de la epidemia

Un pangolín traficado se ve fuera de su jaula en Kuala Lumpur en 2002

GETTY IMAGES
Un pangolín traficado en Kuala Lumpur: el animal es sospechoso del brote coronavirus.

En algún lugar de China, un murciélago vuela por el cielo y deja un rastro de coronavirus en sus excrementos, que caen entre el follaje de un bosque.
Un animal salvaje, posiblemente un pangolín que está buscando insectos para la cena entre las hojas, toma contacto con los excrementos… y con el virus.
El temido coronavirus circula entre los animales de vida salvaje. Eventualmente uno de estos es capturado, entra en contacto con los humanos y de alguna manera una persona queda infectada. Y este individuo a su vez se lo transmite a sus compañeros en el mercado, donde se venden otros animales salvajes. Ha nacido un brote global, que según la OMS podría ser una "pandemia".
Los científicos están tratando de probar la verdad de este escenario mientras adelantan su investigación sobre cómo los animales fueron vehículo de este virus que ahora representa una amenaza para los humanos.
Hallar la secuencia de eventos es un "trabajo de detective", le dijo a la BBC el profesor Andrew Cunningham, de la Sociedad Zoológica de Londres.
Un amplio rango de animales pueden haber servido de "huésped" del virus, especialmente el murciélago, conocidos por portar un número considerable de distintos coronavirus.
Coronavirus bajo el microscopio.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionAsí se ve el coronavirus bajo el microscopio.
Entonces, ¿qué tanto sabemos del "traspaso indirecto", como se conoce en el mundo científico a esa transferencia del virus de un ser vivo a otro?
Cuando los científicos lograron descifrar el código genético del nuevo coronavirus, llamado covid-19, después de tomar una muestra de un paciente infectado, los murciélagos fueron los principales implicados.
Estos mamíferos se mantienen en enormes colonias, vuelan largas distancias y están presentes en casi todos los continentes.
Y lo más extraño: no se enferman mucho, pero tienen la capacidad de esparcir patógenos a gran distancia y de manera muy amplia.
De acuerdo a la profesora Kate Jones, de University College London (UCL), hay evidencia de que los murciélagos se han adaptado a las altas demandas de energía de sus vuelos y han mejorado su capacidad de reparar el daño en su ADN.
"Esto podría permitirles hacer frente a una mayor carga de virus antes de enfermarse, pero esto es solo una hipótesis en la actualidad", anotó Jones.
No hay duda ya de que el comportamiento de los murciélagos ha ayudado a la dispersión del virus.
"Cuando se considera la forma en que viven, es normal que tengan una gran variedad de virus. Y como son mamíferos, existe la posibilidad de que algunos de ellos puedan infectar a los humanos directamente o a través de una especie huésped intermedia", agregó el profesor Jonathan Ball, de la Universidad de Nottingham.
Una mujer usa una máscara mientras llevaba un perro en la calle en Wuhan, ChinaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa mayoría de las infecciones están en China, pero otras naciones están luchando contra el virus.
Ahora, la segunda parte de este rompecabezas es establecer la identidad del misterioso animal que incubó el virus en su cuerpo y que posiblemente hizo que terminara en un mercado de Wuhan, China, donde está el epicentro del contagio.
El principal sospechoso es un pangolín.
Este animal, un mamífero que se alimenta de hormigas, es tal vez la especie más traficada a nivel mundial - lo que además lo ha puesto en peligro de extinción.
La particular piel del pangolín tiene mucha demanda, sobre todo para uso medicinal en China, aunque su carne es también requerida en otros países.
Los coronavirus han sido detectados en pangolines y, de acuerdo a algunos científicos, un tipo muy cercano al coronavirus que está causando este brote.
¿Podrían el virus del murciélago y el virus del pangolín haber modificado su genética antes de propagarse a los humanos? Aquí es donde los expertos son cautos.
Por ejemplo, todavía no ha sido entregado un estudio completo sobre el pangolín, por lo que la información es imposible de verificar científicamente.
Oficiales del gobierno confiscan gatos de civeta en el mercado de vida silvestre Xinyuan en Guangzhou para prevenir la propagación de la enfermedad del SARS en 2004Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLas autoridades confiscan civetas en el mercado de vida silvestre de Xinyuan en Guangzhou para evitar la propagación del Sars.
El profesor Cunningham señaló que la proveniencia y el número de pangolines examinados por los investigadores es un dato importante.
"Quedan muchas preguntas sobre ese análisis: ¿se pudieron examinar animales directamente en estado salvaje (lo que es más importante para el resultado) o simplemente fueron pangolines que ya estaban en el mercado de Wuhan (en cuyo caso las conclusiones sobre si son los portadores del virus no son los suficientemente robustas)?", anotó.
Los pangolines y otras especies silvestres, incluida una variedad de murciélagos, se venden ampliamente en los mercados chinos, lo que hace más fácil la transmisión de virus.
"Estos mercados crean las condiciones ideales para que los virus muten y salten de una especie a otra, incluido a los seres humanos", añadió Cunningham.

El mercado

El mercado de Wuhan, que fue cerrado después de que se conociera el brote, tenía una sección de animales silvestres, donde eran sacrificados distintos ejemplares cuyas partes se venden luego como alimento, tales como camellos, koalas y distintas especies de aves.
El diario británico The Guardian señaló que en algunos puestos se vendían cachorros de lobo vivos, cigarras, escorpiones, ratas, ardillas, zorros, civetas, puercoespines, salamandras, tortugas y cocodrilos.
Por lo que sabemos, los murciélagos y pangolines no figuraban en esa lista, pero las autoridades en China tienen información concreta de qué animales fueron vendidos en ese mercado.
"Si la mutación en el virus ocurrió, necesitamos saber si va a volver a ocurrir. Es fundamental desde el punto de vista de la salud pública. Necesitamos saber específicamente el tipo de animal y los riesgos que existen de que pueda haber otra mutación, otro cambio en el virus", dijo Cunningham.
Los camellos pueden albergar el nuevo coronavirus, MERSDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLos camellos pueden albergar el nuevo coronavirus, MERS.
Muchos de los virus que se han vuelto familiares -por su alcance- en los últimos años provienen originalmente de animales.
Esa es la historia del ébola, el VIH, SARS y ahora el coronavirus. El profesor Jones insiste en que eso podría deberse a nuestra creciente capacidad para detectarlos, a la cada vez más ubicua conectividad o a la invasión de hábitats silvestres, "cambiando los paisajes y entrando en contacto con nuevos virus que la población humana no ha visto antes".
"Si entendemos los factores de riesgo, podemos tomar medidas para evitar que ocurra en primer lugar sin afectar negativamente a los animales salvajes", explicó el profesor Cunningham.
Los conservacionistas se esfuerzan al señalar que, aunque se cree que los murciélagos portan muchos virus, también son esenciales para que funcionen los ecosistemas.
"Los murciélagos insectívoros comen grandes volúmenes de insectos como mosquitos y plagas agrícolas, mientras que los murciélagos que se alimentan de frutos polinizan árboles y esparcen sus semillas", anotó.
Se venden murciélagos en un mercado indonesio este mesDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionSe venden murciélagos en un mercado indonesio este mes
"Es imperativo que estas especies no sean sacrificadas a través de medidas equivocadas de 'control de enfermedades'", añadió.
Después de Sars en 2002, causado por un coronavirus muy similar al que ahora está surgiendo en China, hubo una prohibición temporal en los mercados de animales silvestres. Pero los mercados volvieron a surgir rápidamente en China, Vietnam y otras partes del sudeste asiático.
China ha suspendido nuevamente la compra y venta de productos de animales salvajes, que se utilizan comúnmente para alimentos, pieles y medicinas tradicionales. Los informes sugieren que esto puede hacerse permanente.
Si bien es posible que nunca sepamos exactamente cómo o dónde la enfermedad responsable de muchas muertes dio el salto a los humanos, la profesora Diana Bell de la Universidad de East Anglia dice que podemos prevenir otra "tormenta perfecta".
"Estamos reuniendo animales de diferentes países, diferentes hábitats, diferentes estilos de vida, en términos de animales acuáticos, animales arbóreos, etc., y los mezclamos y es una especie de crisol, y tenemos que dejar de hacerlo", concluyó.

miércoles, 26 de febrero de 2020

Instagram, la ventana abierta a la vida de los ejecutivos



Una fotografía de Ana Botín en el Parque del Retiro, en Madrid, colgada en su cuenta personal de Instagram. La presidenta de Banco Santander es usuaria frecuente de las redes, sobre todo Instagram, Twitter y LinkedIn.



Las redes sociales pueden ser arriesgadas, pero la autenticidad se premia.


Hace dos semanas, David Solomon, el consejero delegado de Goldman Sachs, aprovechaba un espacio soleado en una conferencia sobre tecnología en San Francisco. Bernard Looney, el nuevo consejero delegado de BP, se reunía en El Cairo con el presidente de Egipto; y Ana Botín, la presidenta de Banco Santander, se mostraba entusiasmada con un concierto de Vivaldi en Madrid.

Los tres lo mostraron en Instagram, el portal para compartir fotografías que se ha convertido en una herramienta popular en las relaciones públicas corporativas.

Dudo que sus sinceras divagaciones lleguen a atraer a los seguidores devotos de la página, dado que en las listas recientes de las 20 fotografías que más han gustado se incluyen Cristiano Ronaldo y un huevo.

Pero las reacciones generales también han sido variadas, por motivos que no siempre me parecen sensatos. Looney es un buen ejemplo. Es un recién llegado a Instagram y una rareza. Sólo el 11% de los consejeros delegados de petroleras y gasistas están activos en las redes sociales, según un estudio realizado el año pasado por la agencia de relaciones públicas Brunswick. Frente a ello, el 48% de los consejeros delegados del sector tecnológico son usuarios habituales, al igual que al menos el 20% de los ejecutivos de las industrias de productos químicos, automóviles, distribución y servicios públicos.

Pero en lugar de dar la bienvenida a la incursión de Looney en las redes sociales, los críticos se han lanzado a advertir sobre sus peligros. Su compañía de combustibles fósiles es polémica, y su intento de hablar con los ecologistas en las redes sociales podría estallarle en la cara, advertía un ejecutivo de relaciones públicas en la BBC. A otro le preocupaba que tantos directivos haciendo el esfuerzo pudieran compararse a padres bailando de forma embarazosa en una boda.

Ninguno de los argumentos resulta convincente. Es difícil que el líder de una petrolera no esté familiarizado con la polémica, sobre todo en un momento de creciente preocupación por el clima. Incluso en un gran país productor de petróleo como EEUU, una encuesta realizada el año pasado arrojó que la mayoría de los adultos estaban de acuerdo en que habría que reducir drásticamente el consumo de combustibles fósiles en las dos próximas décadas para frenar el calentamiento global. Y parecerse a un padre bailando en una boda es el menor de los problemas de un ejecutivo del petróleo. Es cierto que desde que Looney empezó a utilizar Instagram, algunos de sus seguidores le han dicho que BP es un paria codicioso que comete crímenes contra la Humanidad. Este tipo de mensajes siguieron hace dos semanas cuando anunció los planes de BP para reducir a cero sus emisiones en 2050. ¿Y qué? Seguramente era algo predecible.

También es cierto que las redes sociales pueden ser peligrosas. El consejero delegado de Credit Suisse, Tidjane Thiam, fue destituido este mes tras subir a Instagram una fotografía suya junto a ejecutivos sonrientes, que se interpretó como un movimiento desesperado para salvar su empleo. El banquero Rory Cullinan dejó un alto cargo en Royal Bank of Scotland en 2015 sólo unas semanas después de que un periódico publicase mensajes que había enviado a su hija por Snapchat quejándose de asistir a "otra maldita reunión".

Pero estos incidentes son excepcionales, dado que el 48% de los CEO de compañías del S&P 500 y el FTSE 350 están en las redes sociales. Y existe un argumento de mayor peso: deberíamos escuchar más cosas interesantes de estas influyentes figuras, no menos. Las redes sociales, por su naturaleza, tienden a recompensar la autenticidad. Como grupo, los consejeros delegados han sido desesperadamente prudentes y remilgados. Las limitaciones legales y fiduciarias impiden que den su opinión mientras ocupan el cargo. Pero incluso tras su marcha, el número de ellos que ha escrito sus memorias siempre ha parecido relativamente exiguo.

Para comprobar esta teoría, acudí a las estanterías de la biblioteca de Financial Times. Al ser un medio financiero, las memorias de negocios seguramente superasen a las políticas. Pero ya sólo en las secciones de la A a la C, encontré tres memorias políticas por cada libro de un Michael Bloomberg, un Richard Branson o un John Browne. Sé que esto no es un estudio científico, y que también hay muchas memorias de negocios importantes. Lee Iacocca y Bob Lutz hicieron un servicio al reflejar la vida dentro de la industria del automóvil. Jack Welch hizo lo mismo con General Electric. Cada una de estas obras ofrece una idea de cómo funciona una gran parte del mundo. ¿Por qué no hay más?

Tal vez los negocios atraigan a personas que prefieren las hojas de cálculo a Shakespeare. Tal vez las historias de CEO no se vendan bien. En cualquier caso, los titanes corporativos deberían revelar más. Si aventurarse en Instagram contribuye a allanar el camino a la publicación, bienvenido sea. Está bien burlarse de sus mensajes, pero también deberíamos recibirlos con los brazos abiertos.

El 7,5% de la ayuda al desarrollo acaba en paraísos fiscales

El 7,5% de la ayuda al desarrollo acaba en paraísos fiscales


Unos campesinos luchan en Kenia contra la plaga de la langosta; la élite del país tiene casi 1.300 millones en paraísos fiscales (Patrick Meinhardt / Bloomberg)

Un estudio del Banco Mundial fuerza la dimisión de su economista jefa



Parte del dinero destinado a los más pobres acaba en paraísos fiscales. De cada cien dólares, unos 7,5 terminan en una cuenta corriente de un país con baja o nula tributación, en los bolsillos de la élite de los países en desarrollo, en lugar de servir para aliviar la pobreza de los colectivos más desfavorecidos.
Es lo que sostienen unos investigadores del Banco Mundial, que es el mayor organismo internacional que gestiona la ayuda a los países menos avanzados. Así, el estudio, de alguna manera, dispara un tiro en el pie a la institución que supuestamente debería vigilar esos flujos de dinero. Y aquí reside parte del escándalo que está agitando estos días los pasillos en Washington y que ya se ha cobrado su primera víctima: la economista jefa del Banco Mundial, Penny Goldberg, que ha decidido volver a la Universidad de Yale después de quince meses en el cargo.

Problemas


Los autores de la investigación acusan a la institución de haber bloqueado su publicación


La intriga, digna de una película de cine político y que fue reconstruida hace unos días por el semanario The Economist, empieza cuando Bob Rijkers, un investigador del Banco Mundial, contacta con Jorgen Andersen y Niels Johannesen, unos economistas que habían estudiado hace cuatro años la relación entre la subida del precio del petróleo y el aumento del dinero enviado a los paraísos fiscales. Los tres deciden investigar, siguiendo la misma lógica, si parte de la ayuda al desarrollo acaba en las cuentas corrientes de un grupo sin escrúpulos que se aprovecha de la generosidad ajena. Y, efectivamente, cruzando los datos del Banco Internacional de Pagos, llegan a esta conclusión.
Después de examinar los proyectos financiados por el Banco Mundial en los 22 países más pobres, han descubierto que en tan sólo un trimestre, por cada financiación equivalente al 1% de su PIB, el dinero localizado en los depósitos de islas Caimán, Suiza, Singapur y Luxemburgo, reconducible “a las élites económicas del país” o “burócratas” sin identificar, se incrementa un 3,5%.
Una mujer en la playa de Seven Mile, en islas Caimán
Una mujer en la playa de Seven Mile, en islas Caimán (Gary Hershorn / Reuters)

En promedio, el 7,5% de la ayuda del Banco Mundial no llega a los trabajadores involucrados en esos proyectos, sino que acaba desviado por las élites locales. En los países con rentas petroleras, el porcentaje sube hasta el 15%. Si se sigue el rastro del dinero depositado en paraísos fiscales, los mayores importes proceden de Jordania y Kenia.
Penny Goldberg, aunque es consciente de que estos resultados demoledores pueden perjudicar la institución en la que trabaja, da el visto bueno para su publicación. Sin embargo, el Banco Mundial no es de la misma opinión. El aparato fuerza la congelación del informe para preservar, de alguna forma, su imagen. Estamos en el mes de diciembre del año pasado.

¿Maldición?


Un aura siniestra planea sobre el Banco Mundial


Pero el secreto no se puede mantener durante demasiado tiempo. Penny Goldberg hace las maletas, los autores denuncian el bloqueo y consiguen así su objetivo: la investigación Elite capture of foreign aid. Evidence from offshore bank accounts está disponible desde hace una semana en la red. Fin de la película.
“Es cierto que el proceso en el Banco Mundial fue bastante largo. Teníamos una relación profesional con el departamento de investigación del banco pero, claramente, nuestro trabajo y resultados generaron mucho interés dentro del banco y, muy probablemente también fuera del departamento de investigación. Cómo los agentes e intereses fuera del departamento de investigación e incluso más arriba en la jerarquía podrían haber contribuido a una obstrucción del proceso de publicación sigue sin estar clara”, explica a este diario Jørgen Juel Andersen.
¿Quién hay detrás de las cuentas? El propio autor lo desconoce. “Nuestros datos no nos permiten observar a los propietarios de las cuentas refugio. Sin embargo, como argumentamos en nuestro documento, es casi seguro que las cuentas son propiedad de las élites: la mayoría de los ciudadanos en estos países ni siquiera poseen una cuenta bancaria dentro de su propio país, y la investigación de otros países muestra que la mayoría de las cuentas de refugio están controladas por quienes se encuentran en la parte superior de la distribución de la riqueza”, explica Andersen.
Por cierto, el antecesor de Goldberg, el premio Nobel Paul Romer, también dejó en el 2018 el puesto de economista jefe del Banco Mundial, después de revelar que se había manipulado el informe sobre la competitividad de Chile de esta institución. Tras la llamada maldición del FMI (con los escándalos de Rodrigo Rato y Dominique Strauss-Kahn), un aura siniestra planea ahora sobre el otro organismo económico internacional.