viernes, 13 de junio de 2014

Se acabó la era del ahorro: ¿qué opciones quedan?

Ahorro

Nada más anacrónico hoy que aquel venerable y prudente proverbio de que "el ahorro es la base de la fortuna".

La baja de la tasa de interés a un 0,15% anunciada por el Banco Central Europeo (BCE) a principios de junio es el ejemplo más reciente de una tendencia en el mundo desarrollado que abarca a Estados Unidos, Reino Unido y Japón (con tasas de interés del 0,25%, 0,50% y 0,1%, respectivamente).
El objetivo es igual al anunciado por el BCE: que "la gente gaste o invierta".
En otras palabras, la reactivación de la economía pasa por desalentar el ahorro y estimular el consumo.
Según Hans Werner Sinn, director del Instituto de Investigación Económica (IFO) de Múnich, Alemania, los ahorristas han quedado con pocas alternativas.
"Pueden invertir su dinero a otras regiones del mundo. Pero si no se atreven pueden renovar su cocina o hacer un viaje", le dijo a BBC Mundo.
El problema es que no todo el mundo tiene estas opciones a mano, sea porque el ahorro acumulado no es suficiente o porque se desea tener un colchón frente a los imprevistos de la vida.

El valor del dinero

El tipo de interés es una herramienta que puede proteger o desamparar a los ahorristas frente a los embates de la inflación.
Una tasa del 3% es un paraguas si la inflación es del 2,5% y deja de serlo si es del 3,5%.
Esta diferencia entre el interés que paga un banco y la inflación es la llamada tasa de interés real.
Un cálculo reciente del Banco Mundial halló que un país desarrollado como Reino Unido tuvo entre 2009 y 2013 una tasa de interés real negativa que varió entre menos 1,2% y menos de 2,5%.
Un ahorrista británico con 1.000 libras esterlinas en el banco, que en enero podía adquirir 100 productos, a fin de año con 1010 libras (el ahorro inicial más el interés) podía comprar sólo 95 productos, porque la tasa de interés recibida no se mantuvo a la par del encarecimiento de los productos.
Mientras la inflación subía por el ascensor, la tasa del interés lo hacía por la escalera.

Los jubilados

El fenómeno no sólo afecta al pequeño ahorrista.
Con activos que rondan los US$ 20 millones de millones (superiores al Producto Interno Bruto -PIB- estadounidense), los fondos privados de pensión son una de las mayores fuentes de ahorro mundial.
Estos fondos colocan parte de sus ingresos en inversiones como bonos del estado que garantizan un dividendo seguro y libre de riesgo para financiar las jubilaciones de sus contribuyentes.
Según Isamil Erturk, profesor de Finanzas de la Escuela de Negocios de Manchester, la bajísima tasa de interés que pagan hoy estos bonos serán un duro golpe a los ingresos que tendrán los futuros jubilados.
"Los que se van a jubilar en los próximos años son los más perjudicados", le comentó a BBC Mundo.
"Las contribuciones de un trabajador joven suelen ir para inversiones más riesgosas, pero las de los más cercanos a la jubilación se ponen en inversiones seguras como los bonos del Estado para garantizar los pagos. Estas inversiones dan hoy muy pocos dividendos. Los fondos privados no tienen muchas alternativas, salvo invertir en activos de alto riesgo o en mercados emergentes, donde hay un retorno mayor de la inversión, pero también un aumento del riesgo".

El ahorro en tiempos de recesión

Sean cuentas bancarias individuales o fondos de pensión para la jubilación privada, los ahorristas no son islas separadas del resto de la economía.
En medio de recesiones como la que vivió el mundo en 2008-2009, un ahorro generalizado puede llevar a una sociedad a la quiebra.
A ese gigantesco experto en el mundo en recesión que fue el británico John Maynard Keynes se atribuye el hallazgo de la llamada "paradoja del ahorro".
En su búsqueda de alternativas a la gran crisis de los años 30, Keynes afirmó que si en una recesión todos se dedican a ahorrar y no a consumir, el impacto sobre la economía será tal que, a la larga, los mismos ahorristas perderán su empleo (y sus ahorros) por el derrumbe de la actividad.
"En las economías desarrolladas hay hoy problemas estructurales como la creación de empleo con bajísimos salarios que no contribuyen al consumo y tienen que ser compensados por el crédito ultrabarato que implica bajas tasas de interés", señaló Erturk.
"Si a esto se le suma un sistema financiero débil y plagado de deudas incobrables y compañías que invierten menos porque no ven perspectivas de crecimiento debido a que el consumo es débil, se ve que estamos en un círculo vicioso".

¿Fin de la era del ahorro?

El BCE justificó su intervención como necesaria ante el peligro de un mal mayor: la deflación.
Si la inflación erosiona el valor del dinero, el fenómeno opuesto, la caída de los precios, erosiona el consumo que es postergado para más adelante porque el mismo producto podrá ser adquirido más barato.
Esta continua postergación y la destrucción de los márgenes de ganancia de las empresas obligadas a bajar los precios para poder vender sus productos termina en un infierno muy temido de quiebras y desempleo masivo.
Según el BCE, a largo plazo la disminución de la tasa de interés será beneficiosa para el ahorrista porque beneficiará a la economía entera.
"Esta decisión apuntalará el crecimiento fomentando un clima económico en el que las tasas de interés volverán a niveles más altos", dijo la entidad.
Todo depende entonces de lograr el efecto buscado. El problema es que las tasas de interés han estado en niveles mínimos durante años sin haber conseguido una reactivación sólida, es decir, que no venga de la mano de una nueva burbuja financiero inmobiliaria.

¿Habrá que olvidar entonces que "el ahorro es la base de la fortuna"?
"Por el momento sí. Se están creando problemas que luego será difícil desactivar. Entramos en la actual crisis porque la gente pidió demasiado prestado y luego no lo pudo pagar. La tasa de interés baja estimula una repetición de esa conducta y está dictaminada no por el mercado, sino por funcionarios de bancos centrales", le dijo a BBC Mundo Erturk.

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