lunes, 2 de diciembre de 2019

Cómo Groenlandia se convirtió en la principal preocupación de seguridad para Dinamarca (por delante del terrorismo) tras el interés de Trump en su compra

Base aérea de Thule, octubre de 2019
REUTERS

La base aérea de Thule, de la era de la Guerra Fría, es una instalación clave para Estados Unidos.

Dinamarca tiene una nueva preocupación para su seguridad nacional más importante que el terrorismo y el cibercrimen: la remota isla de Groenlandia, que ahora lidera su lista de prioridades.
Los Servicios Daneses de Inteligencia de Defensa (FE) vincularon este cambio al interés de Estados Unidos en Groenlandia, que el presidente Donald Trump verbalizó al expresar su deseo de comprar el vasto territorio del Ártico.
Groenlandia forma parte de Dinamarca, pero tiene una autonomía significativa que incluso le permite firmar grandes acuerdos comerciales.
China tiene contratos mineros con Groenlandia.
El director del FE, Lars Findsen, dijo que la región autónoma es ahora un problema de seguridad principal porque "se está desatando un juego de poder" entre Estados Unidos y otras potencias globales en el Ártico.
Mapa
En agosto, el gobierno danés calificó como "absurda" la sugerencia del presidente Trump de hacer un trato con Dinamarca sobre Groenlandia para comprar el territorio.
Trump canceló entonces una visita oficial a Dinamarca y dijo que el rechazo de la primera ministra Mette Frederkisen le pareció "repugnante".
El interés de Estados Unidos en Groenlandia se remonta a décadas atrás.
Estados Unidos tiene allí una importante base militar de la era de la Guerra Fría, la base aérea de Thule, que se usó para la vigilancia del espacio con un radar enorme.
Es la base militar estadounidense más septentrional, capaz de proporcionar alertas tempranas de posibles ataques con misiles en América del Norte.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen (izquierda), y Donald Trump.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionMette Frederiksen (izquierda), primera ministra de Dinamarca, se mostró decepcionada por el viaje cancelado de Donald Trump.

¿Por qué hay un nuevo interés en Groenlandia?

La importancia estratégica de Groenlandia ha crecido en medio del incremento de la navegación en el Círculo Polar Ártico y de la competición internacional para hacerse con minerales raros.
Las aguas del Ártico se están haciendo cada vez más navegables debido al deshielo, vinculado al cambio climático.
La enorme isla está estratégicamente ubicada entre América del Norte y Europa, facilitando entregas a muchos mercados.
"Hemos decidido comenzar la Evaluación de Riesgos de Inteligencia de este año con un capítulo sobre el Ártico, ya que los intereses de las grandes potencias en el Ártico tienen un impacto directo y una importancia creciente para el Reino de Dinamarca", dijo Findsen en un comunicado a la BBC.
"A pesar de la ambición compartida de las naciones del Ártico de mantener a la región libre de desacuerdos de política de seguridad, el enfoque militar en el Ártico está creciendo".
"Se está desarrollando un juego de poder entre las grandes potencias de Rusia, Estados Unidos y China que profundiza las tensiones en la región", explicó el responsable de la inteligencia danesa.
Rusia ha intensificado sus actividades económicas y militares en el Ártico.
Hay reivindicaciones territoriales en la ONU que compiten entre sí por parte de Dinamarca, Rusia, Estados Unidos y Canadá en la región del Polo Norte, donde los recursos energéticos y minerales son cada vez más accesibles.
Kasper Wester, un periodista especializado en defensa del sitio de noticias danés OLFI, dijo que los militares de Dinamarca patrullan habitualmente el espacio aéreo y las aguas de Groenlandia.
Sin embargo, en agosto Dinamarca envió un gran barco de apoyo a aguas groenlandesas por primera vez. El Absalon, y su barco gemelo, Esbern Snare, son los buques navales daneses más grandes.
Kulusuk, GroenlandiaDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionIcebergs en Kulusuk: Groenlandia está muy poco poblada.

¿Y qué hay de los preciados minerales de Groenlandia?

La minería se está expandiendo porque el enorme bloque de hielo de Groenlandia ha estado disminuyendo significativamente en los últimos años.
La empresa conjunta Greenland Minerals Ltd (una compañía especializada en la exploración de Groenlandia) y Shenghe Resources Holding (minería china) permitirá a China importar minerales de tierras raras que contienen uranio radioactivo y torio (un elemento químico que puede convertirse en combustible nuclear alternativo).
Se estima que las tierras raras analizadas en el proyecto Kvanefjeld, en el sur de Groenlandia, contienen 270.000 toneladas de uranio y 11 millones de toneladas de óxidos de tierras raras, dice Greenland Minerals Ltd, con sede en Australia.
La Corporación Nuclear Nacional de China (CNNC) participa en el proyecto.
La página web export.gov, gestionada por el gobierno estadoundiense, dice que "expertos de la industria minera anticipan que la retirada del hielo (de Groenlandia) hará que los ricos almacenes de materias primas de la isla sean más accesibles".
barco Absalon,Derechos de autor de la imagenAFP
Image captionEl buque de apoyo naval danés Absalon patrulló las aguas de Groenlandia por primera vez en agosto.
En otras partes de Groenlandia hay valiosos depósitos de rubís y zafiros, además de oro, platino, zinc, plomo y molibdeno.
La compañía con base en Londres, Reino Unido, Bluejay Mining está desarrollando una mina para extraer ilmenita en Dundas, cerca de la Base Aérea Thule.
La ilmenita es el principal mineral para producir titanio. Empresas danesas y groenlandesas han comprado acciones en esa mina de ilmenita.
Bluejay dice que está desarrollando otras dos minas en Groenlandia: un gran proyecto de níquel-cobre-platino en Disko-Nuussuaq, y el proyecto Kangerluarsuk zinc-plomo-plata. Más de la mitad de la fuerza laboral de Bluejay es groenlandesa o danesa.

¿En qué punto están ahora las relaciones entre Dinamarca y Groenlandia?

Groenlandia tiene una población de unas 56.000 personas y durante décadas el territorio ha dependido económicamente de Dinamarca.
Una ley de 2009 garantizó la autonomía del remoto territorio, aunque Dinamarca sigue teniendo el control sobre sus relaciones exteriores, defensa, seguridad e inmigración.
La industria pesquera representa más del 90% de las exportaciones de Groenlandia, la mayoría de las cuales van a Dinamarca. El langostino es la principal especie capturada.
Dinamarca está ayudando a Groenlandia a construir tres grandes aeropuertos internacionales, uno de ellos en la capital, Nuuk. Se rechazó una oferta china para el proyecto del aeropuerto.
base de ThuleDerechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionLa base de Thule es estratégica para los estadoundienses.
El gobierno de Copenhague otorga a Groenlandia cada año un subsidio de 3.900 millones de coronas danesas (US$574 millones).
En declaraciones a la BBC, el periodista Kasper Wester dijo que "para la gente de Groenlandia hay enormes ingresos potenciales en la exportación de minerales, y todo el debate sobre la independencia se basa en eso".
Wester también dijo que algunos políticos groenlandeses estaban haciendo presión a favor de la independencia, pero la mayoría de ellos "saben que estarían mucho peor sin el subsidio danés".
Sin embargo, dijo que se sigue discutiendo si los daneses son demasiado coloniales en su enfoque de Groenlandia.
"Los políticos daneses son muy cautelosos sobre lo que está pasando. No habrá muchos que digan que es una buena idea hacer demasiados negocios con los chinos", agregó.

El pequeño gran gesto de Lady Di que cambió la lucha contra el sida

Foto: Lady Di, saludando a un enfermo de sida. (Getty)

Lady Di, saludando a un enfermo de sida. (Getty)


La princesa de Gales visitó un hospital y tendió su mano desnuda a un enfermo de sida cuando aún se les trataba como apestados. La fotografía se convirtió en un icono



“Si alguien de la familia real puede darle la mano a un enfermo de sida en un hospital, alguien en una parada de bus o en un supermercado puede hacer lo mismo”. John O’Reilly, un enfermero del Hospital Middlesex de Londres, celebraba uno de los gestos más profundos que realizó Diana de Gales durante su vida. Fue en abril de 1987 y aquel pequeño gran acto iba a definir a la princesa para siempre.
Llegó al citado centro hospitalario rodeada de cámaras y se dirigió al ala donde estaban los enfermos de sida. Entonces, el VIH era como un demonio y los enfermos, homosexuales en su mayoría eran apartados de la sociedad como si estuvieran poseídos. Lady Di se acercó a la cama del enfermo y le dio la mano, una mano desnuda, sin guantes ni perifollos, y esa imagen dio la vuelta al mundo. Un pequeño paso para una mujer, un gran paso para la humanidad: cambió la actitud de la sociedad frente a los enfermos de sida.
La foto icónica del saludo de Lady Di a un enfermo de sida. (Getty)
La foto icónica del saludo de Lady Di a un enfermo de sida. (Getty)
“Sabía que el sida era una de las cosas que muchos querían ignorar y parecía un reto desesperanzado. Sabía que la falta de entendimiento sobre esa nueva enfermedad estaba creando situaciones peligrosas mezcladas con la homofobia”, declaró el príncipe Harry, su hijo pequeño, hace tan solo dos años, en una gala por la lucha contra el sida. “Cuando en abril le dio la mano a un hombre 32 años enfermo de sida, delante de las cámaras, sabía exactamente lo que estaba haciendo. Estaba usando su posición como princesa de Gales -la mujer más famosa del mundo- para retar a todo el mundo a educarse a sí mismo, encontrar su compasión y llegar a aquellos que necesitaban ayuda en lugar de echarlos”.

"Lo necesitan"

“El sida no hace peligrosas a las personas, puedes darles la mano… y un abrazo -dijo la princesa en una conferencia en 1991-. El cielo sabe que lo necesitan”. Tras aquel primer apretón de manos y el loco trasiego mediático que provocó, la princesa de Gales amplió sus gestos. Consciente de la trascendencia de sus actos, dio más manos, dio abrazos, besos y caricias a todos aquellos enfermos que años antes habían visto como, además de estar a punto de perder su vida, habían perdido casi todo en ese fatal camino.
Diana de Gales, saludando a otro enfermo. (Reuters)
Lady Di dedicó parte de su vida a tareas humanitarias y una de las más peliagudas fue el sida. El virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante de la enfermedad, fue descubierto en 1983 por un investigador francés. Su vía de transmisión, sexual y sanguínea -además de perinatal, de madres-, provocó que fuera una enfermedad rodeada de escándalo. La comunidad gay y los adictos a la heroína fueron los más afectados por una dolencia que por fin ya no es mortal. Sí lo era entonces, y los enfermos sufrían dolorosamente antes de morir. El desconocimiento provocó pánico y quienes padecían la enfermedad se convertían en apestados. Muchos no querían tocar siquiera algo que hubiera tocado un enfermo. De ahí, la gesta de la princesa.
“Diana fue la mejor embajadora para la lucha contra el sida del planeta y nadie podrá llenar jamás su vacío en término del trabajo que hizo”, declaró a su muerte, en 1991, Gavin Hart, presidente del National AIDS, organización de lucha contra la enfermedad en Gran Bretaña.

En agonía

Dentro de esa campaña que inauguró en 1987 con la visita al Middlesex Hospital, destaca también su visita, en 1991, pocos meses antes de su muerte, a Casey House, en Toronto. Allí vivían 12 enfermos de sida, postrados en sus camas, muchos en agonía. Algunos familiares ni siquiera se atrevían a tocarlos, menos a abrazarlos, por miedo a contagiarse y sufrir el mismo destino. Lady Di estuvo varias horas en aquella casa, de habitación en habitación, de cama en cama, agarrando las manos de los enfermos y charlando con ellos con cariño.
El príncipe Harry, en el Conferencia Mundial sobre Sida, en 2018. (Reuters)
El príncipe Harry, en el Conferencia Mundial sobre Sida, en 2018. (Reuters)
“El sida estaba considerado una enfermedad gay. Para alguien que formaba parte de la familia real y era una mujer, heterosexual, preocuparse de personas del otro lado fue un regalo increíble”, ha declarado Elton John, cantante, icono gay y amigo íntimo de la princesa.
El príncipe Harry heredó de su madre las tareas solidarias de la lucha contra el sida. “Quería conocer a aquellos que morían, no como una estadística, sino como personas”, dijo en una entrega de premios el año pasado. “El año antes de la muerte de mi madre, el primer tratamiento antirretroviral se desarrolló para el VIH y el sida. Ella no vivió para ver cómo se ha convertido en un tratamiento disponible que salva vidas en Reino Unido y alrededor del mundo”.

Qué estaría haciendo ahora

“Muchas veces me pregunto qué estaría haciendo ahora para seguir con su lucha contra el sida y el VIH si estuviera todavía entre nosotros”, dijo Harry. Y aunque murió hace ya más de 25 años, su legado sigue vigente y los resultados de aquella icónica imagen se mantienen en el tiempo.
Aquel primer gesto de Lady Di en un hospital, convertido en símbolo, logró que quienes padecían sida fueran vistos como lo que eran, personas enfermas, nada más. Y así, la lucha contra esa enfermedad se convirtió en una lucha global que cada año avanza y mejora la calidad de vida de quienes la padecen.
La princesa Diana charla con artistas antes del Concierto por la Esperanza, en Londres. (Reuters)
La princesa Diana charla con artistas antes del Concierto por la Esperanza, en Londres. (Reuters)


Silvia Taulés
01/12/2019

El virus de la protesta se extiende por el mundo

El virus de la protesta se extiende por el mundo

Manifestantes se enfrentan a la policía antidisturbios durante una protesta en Santiago de Chile el miércoles pasado (CLAUDIO REYES / AFP)


Es la primera ola contestataria que afecta a todo tipo de regímenes y regiones


Un virus recorre el mundo. Salta de país en país, de continente en continente. Ataca a regímenes autocráticos, a Estados fallidos, a democracias que no se han desembarazado de pasados dictatoriales y a democracias consolidadas. A ricos y pobres. A colonizados y colonizadores. A ciudadanos curtidos por la violencia y a quienes sólo han conocido la paz.


Es el virus de la protesta.
El año 2019, y de forma acelerada los dos últimos meses, hemos asistido a una explosión de protestas alrededor del planeta. Argelia, Bolivia, Catalunya, Chile, Colombia, Ecuador, Egipto, Francia, Georgia, Guinea, Hong Kong, Irak, Irán, Líbano, Reino Unido... La lista se alarga cada semana.
Los expertos sólo ven un precedente comparable en el revolucionario 1848 o los tumultuosos años 60. Pero posiblemente nunca como hoy hubo en el mundo tantos ciudadanos en tantas calles. Aunque griten lemas y persigan objetivos distintos.

El revolucionario 1848 o los tumultuosos años 60 son el único precedente comparable


Todos los datos muestran un aumento espectacular del número de protestas en el último decenio, apunta Jacquelien van Stekelenburg, catedrática en cambio social y conflicto de la Universidad Libre de Amsterdam. A falta de una base de datos global fiable, la profesora señala que en la OCDE se alcanzó en el 2008 el nivel de protestas de los sesenta, récord desde 1900. Todo indica que ha seguido subiendo. Sólo en Amsterdam –y no es una zona caliente– las manifestaciones se han multiplicado por cuatro entre el 2014 y 2018.
Así pues, este agitado final del 2019 es el culmen de una tendencia que los politólogos llevan algún tiempo tratando de diseccionar. Hay, sin embargo, una novedad sustancial: “Es la primera vez que las protestas se producen en todas las regiones y todo tipo de sistemas políticos. Tanto en los países más ricos y democráticos, como Francia, hasta los más autoritarios como Venezuela, Irán o Irak”, dice Richard Youngs, investigador del Fondo Carnegie para la Paz Internacional, que tiene un proyecto dedicado a analizar la efervescencia contestataria, sus causas e impacto.
Estudiantes colombianos durante una vigilia en Bogotá por Dilan Cruz, el manifestante muerto por un proyectil de la policía
Estudiantes colombianos durante una vigilia en Bogotá por Dilan Cruz, el manifestante muerto por un proyectil de la policía (JUAN BARRETO / AFP)

¿Por qué hierve el mundo? Un impuesto a Whatsapp puso en ebullición a los libaneses, en Chile fue la subida del billete de metro, en Francia e Irán del combustible, una ley de extradición en Hong Kong, en Argelia el empeño de un presidente decrépito por un quinto mandato, en Bolivia un fraude electoral, una sentencia judicial en Catalunya...
Los detonantes, como las demandas y los contextos, no podrían ser más distintos. Pero, ¿existe algún patrón profundo?
“Está pasando algo en la relación del ciudadano con el Estado, con el poder público. Observamos una frustración con sus gobiernos, a quienes acusan de no dar respuesta a sus demandas. Y lo observamos tanto en democracias como en regímenes no democráticos. Ese es el nexo de unión entre las protestas”, afirma Youngs.

El nexo de unión entre las protestas es la frustración con las élites políticas, tanto en democracias como en autocracias


El mismo análisis hace Branko Milanovic, ex economista jefe del Banco Mundial. El único paraguas que las engloba, afirma, es la antipatía hacia la autoridad, la combinación de un creciente cinismo hacia los políticos –sobre todo entre los jóvenes– y el sentimiento de que los gobernantes menosprecian al ciudadano. “La legitimidad del poder está siendo cuestionada, ya sea porque llevan mucho tiempo en el poder, como Buteflika en Argelia, o porque son corruptos como Líbano, o porque ignoran a la gente pobre como Chile o Irán. Como régimen, Irán no tiene mucho en común con Chile, aunque el detonante en ambos casos fue muy similar, al igual que en Francia”, dice.
A diferencia de la primavera árabe del 2011 o el levantamiento en Europa del Este hace 30 años contra el comunismo, “es imposible encontrar una unidad ideológica o unas causas comunes en esta oleada de protestas”, añade Milanovic. Es uno de los mayores expertos mundiales en desigualdad, pero no cree que la creciente brecha entre los más ricos y los más pobres o el empobrecimiento de las clases medias sea el motor, como han teorizado algunos. “Lo es sólo en algunos casos. No creo que la desigualdad importe en Argelia o ni siquiera Líbano, aunque ambos son muy desiguales. De lo que va es del malestar con la corrupción de las élites”.

“Es la primera revolución de la era de la globalización. No contra sino de la globalización”, dice Branko Milanovic


Algunos apuntan a la razón demográfica: la presión de jóvenes sin horizonte. “Sospecho que la cuestión real es el desequilibrio entre la sobreabundancia sin parangón de graduados y la demanda de ellos”, ha apuntado el historiador escocés Niall Ferguson, de tendencia conservadora. Otros señalan, sin embargo, que en muchos países quienes están saliendo a las calles ya peinan canas.
Y luego está el papel de la tecnología. Internet, pero sobre todo la cobertura mediática global y el acceso mucho mayor del ciudadano medio a la información, permite que los manifestantes se inspiren con lo que ocurre en la otra punta del mundo, afirma Jonathan Pinckney, investigador sobre acción no violenta en el United States Institute of Peace. “Ya ocurrió en 1989, cuando la caída del comunismo inspiró protestas en África y el Sudeste Asiático. Pero era una excepción, mientras que lo que vemos ahora es que la difusión global se está convirtiendo en la norma”, dice.

Las redes sociales facilitan la protesta: crean un espacio para compartir agravios; permiten acceder a más gente, en menos tiempo y con menos coste; y agilizan la organización de manifestaciones y otras acciones, señala Van Stekelenburg. Advierte, sin embargo, que no hay que magnificar su papel: “En los años 60 la gente salió en masa a las calles y no había internet. En la plaza Tahrir, la mayoría de manifestantes no habían acudido por Facebook sino por la influencia de amigos y familia”, reflexiona.

Hay un factor contagio: los movimientos, como Hong Kong y Catalunya, se miran y aprenden unos de los otros


Milanovic cree que lo que estamos viendo es “la primera revolución de la era de la globalización. No contra la globalización sino de la globalización”. “Estas rebeliones, si bien individuales y muy heterogéneas, se imitan las unas a las otras”, argumenta el economista, que reside temporalmente en Barcelona. Ve en los vínculos entre los manifestantes en Catalunya y en Hong Kong –la ocupación del aeropuerto, las esteladas ondeadas en la ex colonia británica– el ejemplo más claro de que los movimientos se miran y aprenden unos de los otros.
Youngs apunta una paradoja: las protestas se extienden por el mundo pero sus detonantes son cada vez más locales y específicos, a diferencia de las movilizaciones antiglobalización o por el alivio de la deuda de principios de milenio. “Hoy están las marchas por el clima, pero ya no hay tantas campañas épicas a nivel mundial”, dice.

Las protestas actuales suelen empezar con demandas muy modestas, relacionadas con una política concreta, pero van creciendo velozmente para acabar enfocándose en cuestiones más sistémicas, como la corrupción, la desigualdad o la democracia. “De hecho, hay gente manifestándose a la vez por distintas cosas. Eso, que antes era una rareza, ahora es lo habitual”, añade el experto.
Youngs cree que es un punto fuerte –lo que les permite movilizar a tanta gente, ser tan transversales– pero a largo plazo puede ser una desventaja, una vez los manifestantes vuelven a casa y tocar articular una estrategia política. Al igual que no tener líderes. “Eso da mucha agilidad a las protestas, les permite diseñar tácticas muy innovadoras, pero puede ser un problema cuando haya que tomar decisiones”. Ocurrió en Egipto: la revuelta logró derrocar a Mubarak pero a largo plazo fracasó porque no estaban preparados para lo que venía después. Como caso de éxito, Youngs pone a los indignados españoles con la articulación de partidos como Podemos o los comunes.

La transversalidad, la capacidad estratégica y la no violencia son las claves del éxito


También Pinckney ve en las movilizaciones actuales una debilidad inherente que plantea dudas sobre sus posibilidades de lograr cambios a largo plazo. “En el pasado los movimientos de protesta se centraban en líderes concretos. Pero ahora no sólo quieren librarse de una persona, sino que hay una indignación profunda con la clase política al completo. Es el caso de Argelia, donde se comienza protestando contra un dictador anciano como Buteflika pero cuando éste cae la gente dice: ‘no hemos acabado, queremos acabar con toda la élite militar’. O en Líbano, la gente no se va a casa cuando el primer ministro dimite, dice ‘que se vayan todos’. La dificultad de ese planteamiento es, ¿cuándo sabes que has ganado?”, reflexiona Pinckney.
La capacidad de movilizar a segmentos transversales de la sociedad es un factor clave de éxito, añade. “Si no, hay riesgo de que la protesta se convierta de una clase contra otra, de un sector social contra otro. Es el peligro en Hong Kong: el movimiento de protesta ha quedado en manos de gente muy joven, universitarios en su mayoría, nacidos en la era poscolonial, y la generación mayor, que al principio salió a manifestarse contra la ley de extradición, está dejando de apoyar las protestas”, dice. Pinckney se confiesa muy admirado de la movilización en Irak, que ha logrado trascender unas divisiones étnico-religiosas que parecían insalvables en un país recién salido de la guerra.

Otro secreto del éxito es tener un sentido de la estrategia, para pasar de objetivos pequeños a más grandes. “Sudán ha sabido hacerlo –opina Pinckney–. Hubo una movilización inicial para echar al presidente, pero luego supieron utilizar el momentum y mantener a la gente movilizada para impedir que el ejército monopolizase la transición democrática”.
Por último, Pinckney recomienda no caer en la tentación violenta. “Se produce un efecto de polarización, algunos dejan de simpatizar con los manifestantes y los empieza a ver como un peligro”, dice. La aparición de la violencia también facilita las cosas a los Estados para justificar la represión. “Violencia contra violencia, el Estado siempre tiene más posibilidades de vencer –señala–. Excepto los Estados muy débiles o que han perdido toda la legitimidad entre la población, cualquier Estado tendrá mucha más capacidad de utilizar la violencia de lo que nunca será capaz ningún movimiento de protesta”.