jueves, 21 de enero de 2016

Los Brics pasan del brillo a las sombras


Hace cinco años, las mayores economías en desarrollo del mundo y su acelerado crecimiento generaban temores en los países desarrollados sobre la llegada de un nuevo orden mundial.
Sin embargo, en lugar de conducir a la economía mundial por un cauce más calmado, los llamados Brics —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— podrían hundirla.
La debilidad del consumo global, el derrumbe de los precios de las materias primas y un conjunto de problemas económicos y políticos han hecho que dos miembros, Rusia y Brasil, caigan en recesión. Esto a su vez ha desatado la mayor fuga de capitales en los mercados emergentes en más de dos décadas. Los inversionistas han retirado cerca de US$500.000 millones de esos países en los últimos 12 meses.
El futuro económico es incierto y los esfuerzos por conformar un bloque que desafíe el poderío del Grupo de los 7 mayores países industrializados son vistos con una sana dosis de escepticismo.
“Las expectativas de un nuevo orden económico de los Brics fueron un poco exageradas”, reconoce Hung Tran, director gerente ejecutivo del Instituto de Finanzas Internacionales, una entidad que agrupa a las empresas financieras. Mientras las economías maduras se vuelven más dinámicas y los mercados emergentes se desaceleran, “el impulso que justificaba un mayor peso y un rol más protagónico en la coordinación económica llegó a su máximo”, agrega.
Hace algunos años, pocos podían esperar una caída tan abrupta. China se expandía a una tasa promedio superior a 10% al año, e incluso llegó a crecer 14% en 2007. India promedió un crecimiento de 8%, Rusia de 5% y Brasil y Sudáfrica de cerca de 4%. En comparación, los países del G-7 se expandieron a una tasa promedio de 1,4% en el mismo período.
Con la perspectiva del tiempo, queda claro que observadores e inversionistas debieron haber sido más escépticos. Las economías dependientes de las exportaciones y las materias primas han sido propensas a los ciclos de auge y caída, presas de los vaivenes de la demanda global de sus productos. El aporte colectivo de los Brics al crecimiento global ha caído desde un nivel máximo de 50% en 2013 a 36% en la actualidad.
Desde 2011, los tres grandes factores que propulsaron el crecimiento estelar de los Brics se han revertido. Los precios de las materias primas, que subieron casi 80% entre 1999 y 2001, han caído a niveles que no se veían en más de una década. El crecimiento del comercio mundial ha descendido desde cerca de 7% al año en los seis años previos a la crisis a alrededor de 2% ahora. La economía China, el principal motor de crecimiento del grupo, registró en 2015 su menor tasa de crecimiento en 25 años, de 6,9%. La segunda economía del mundo corre el riesgo de estancarse conforme las autoridades tratan de pasar de un modelo dependiente de las exportaciones y el crédito a uno más sostenible basado en el consumo interno.
No son los únicos vientos en contra de los Brics, que también afrontan problemas de endeudamiento, turbulencias políticas y grandes desafíos demográficos. “Las condiciones financieras globales se han vuelto más restrictivas y los mercados en desarrollo son particularmente sensibles a los efectos”, diceMaurice Obstfeld,economista jefe del Fondo Monetario Internacional.
La mayoría de los países aprovecharon los años de crédito barato para endeudarse más de lo que sus actuales proyecciones de crecimiento ameritan. La deuda total de los mercados emergentes alcanzó un máximo de 200% del Producto Interno Bruto para ubicarse en US$58 billones. El mayor aumento correspondió al sector empresarial.
Esto ha generado una serie de complicaciones financieras. El fortalecimiento del dólar dificulta el pago de billones de dólares de deuda denominada en esa moneda. Las fábricas dejan de operar, los bienes raíces quedan vacantes y otros activos tienen un mal desempeño, y a las empresas no les queda más remedio que la cesación de pagos.
Los altos niveles de deuda probablemente frenarán el crédito que se necesita para estimular el crecimiento y elevarán los costos de financiamiento. El alza de las tasas de interés en Estados Unidos se suma a la presión alcista sobre el costo del dinero.
La política también está generando obstáculos al crecimiento. Rusia, duramente golpeada por el desplome de los precios del petróleo, también ha sufrido las sanciones impuestas por los países de Occidente por su intervención en Ucrania. El gobierno brasileño es víctima de un creciente escándalo de corrupción que pone en peligro sus reformas económicas. Y muchos economistas plantean dudas sobre la capacidad del Partido Comunista de China para superar los problemas de corrupción y turbulencias financieras.
Los Brics también tienen por delante un desafío demográfico: el crecimiento de la fuerza laboral se está agotando o, en el caso de China, disminuyendo. Eso socava la capacidad de expansión de estas economías.
Para superar esta serie de desafíos, el FMI y el Banco Mundial advierten que los gobiernos deben emprender reformas urgentes para mejorar la productividad y competitividad de sus economías. Las recetas varían de un país a otro, pero incluyen una mayor inversión del sector privado, reformas laborales, un fortalecimiento del sistema judicial y protecciones más robustas a los derechos de propiedad. Brasil y Sudáfrica, por ejemplo, deben abordar cuellos de botella en su infraestructura. Rusia y China necesitan estimular una mayor competencia en sus mercados y privatizar las compañías estatales ineficientes.
De todos modos, pocos economistas son optimistas y en su mayoría reconocen que las perspectivas de los Brics al menos les preocupa. El Banco Mundial prevé que el crecimiento potencial de estos países caiga de 6% hace unos años a menos de 4%.
Otro indicio clave de la incapacidad de los países emergentes para transformar sus economías se encuentra en la clasificación que elabora el Banco Mundial sobre el clima de negocios que impera en los diferentes países. Los Brics, con la salvedad de Sudáfrica, no han registrado grandes variaciones en la lista. India, por ejemplo, se ubicó en el puesto 130 entre 189 países este año, un avance de cuatro lugares frente a 2007.
Al mismo tiempo, India también muestra potencial para las reformas estructurales. El primer ministro, Narendra Modi, cumplió algunas de sus promesas de cultivar una mejor relación con los empresarios y apuntalar las finanzas del gobierno. Los mercados se estabilizaron y el país registra el mayor crecimiento entre los Brics. La pregunta ahora es si el gobierno llevará a cabo otra serie de medidas que prometió.
Los esfuerzos para realizar las reformas estructurales se han vuelto particularmente importantes debido a que se prevé que los precios de los commodities sigan débiles por un largo período y hay pocas señales de un aumento importante de la demanda de las economías desarrolladas en un futuro cercano.
Estas son las razones por las que el Banco Mundial y otros organismos advierten que la era de crecimiento bajo que aqueja a los Brics y otros mercados emergentes podría estar recién comenzando.
Las preocupaciones ya no giran en torno a un nuevo orden mundial, sino a un nuevo desorden mundial. “La mayor preocupación ahora es que a medida que su crecimiento pierde fuerza, e incluso se contrae, parecen bastante defensivos y hasta paranoicos”, dice Matthew Goodman, ex director de economía del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que ahora se desempeña en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
Goodman subraya las crecientes tensiones sobre seguridad cibernética y la posibilidad de que se produzcan conflictos regionales en los mares del sur de China y en las fronteras de Rusia. “¿Van ahora a adoptar una postura defensiva y generar problemas para un sistema de normas que ha funcionado bastante bien para el mundo hasta el momento?”.

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