lunes, 26 de octubre de 2026

Reino Unido avisa discretamente a sus ciudadanos de que se preparen para lo peor e insta a los hogares a tener suministros para una emergencia nacional

 

Un transeúnte pasa junto al famoso lema británico 'Keep Calm and Carry On'. Foto: Alamy


  • Londres hace suya las recomendaciones echas por Bruselas y los países nórdicos
  • La guerra híbrida de Rusia ya es amenaza real y el clima o la IA son otros riesgos
  • Burnham ha retrasado estas directrices para no tener un comienzo pesimista


La Comisión Europea, las autoridades nórdicas y ahora las británicas. Reino Unido se ha sumado a la lista de países que han empezado a advertir a sus ciudadanos de una manera u otra de que algo grande y malo va a pasar. Puede ser una guerra, un gran evento climático, un apagón como el que sufrió España el año pasado o incidente de envergadura que tenga que ver con la inteligencia artificial. Cuando los alemanes aún resoplan después del reportaje que publicó Bloomberg sobre hospitales militares en búnkeres para tratar heridos de guerra en medio de la creciente amenaza rusa y los franceses asimilan el hackeo que echó a perder toneladas de comidas en los refrigeradores de múltiples supermercados, los británicos han recibido un discreto aviso de que se preparen para lo peor.

El Gobierno del Reino Unido ha publicado discretamente unas directrices para que los hogares "estén preparados" en caso de emergencia nacional. El consejo de que deben disponer de provisiones suficientes para ser autosuficientes durante tres días supone un sutil giro hacia un mensaje más urgente, en medio de la creciente preocupación por amenazas que van desde, precisamente, los ataques híbridos rusos hasta la ciberguerra impulsada por la inteligencia artificial pasando por el cambio climático.

Las recomendaciones se publicaron discretamente en una página web del Gobierno este jueves, junto con una declaración escrita al Parlamento del ministro de Seguridad, Dan Jarvis. Por su parte, el secretario de Defensa, Wes Streeting, afirmó por separado que quería que la gente estuviera "alerta, pero sin alarmarse", en una versión actualizada para el siglo XXI del lema británico de tiempos de guerra: Keep Calm and Carry On (Mantén la calma y sigue adelante), informa Bloomberg.

La forma en que se está llevando a cabo la campaña pone de manifiesto la preocupación del Gobierno por no exagerar el alarmismo, con el recuerdo aún fresco de las estanterías vacías de los supermercados en los primeros días de la pandemia. Sin embargo, el Reino Unido se enfrenta a una lista cada vez mayor de amenazas, entre las que se incluyen sequías e inundaciones, y el director del MI5 afirmó a principios de este mes que el servicio de seguridad dedica más recursos a contrarrestar las acciones de Estados hostiles, como Rusia e Irán, que durante la Guerra Fría.

La campaña de preparación había sido planificada a principios de año por el ex primer ministro Keir Starmer. Sin embargo, su sucesor, Andy Burnham, ha retrasado su lanzamiento por temor a que pudiera interpretarse como un comienzo excesivamente pesimista de su mandato, tal y como informó Bloomberg en agosto. En su lugar, Burnham ha dedicado sus primeros cuatro meses en el cargo a intentar infundir optimismo en todo el Reino Unido. Los anuncios de políticas se han centrado más en medidas que generan bienestar, como el límite máximo de las tarifas de autobús y una mayor descentralización, que en cuestiones espinosas como el gasto en defensa y las amenazas a las que se enfrenta el país.

Ahora, la decisión de publicar unas directrices en las que se insta a los hogares a "tomar unas sencillas medidas para estar preparados en caso de que los servicios cotidianos se vean temporalmente interrumpidos" sugiere que el Gobierno está tratando ahora de concienciar a los votantes sobre las difíciles decisiones a las que se enfrentará John Healey en su presupuesto de la próxima semana.

El ministro de Hacienda, que dimitió del Gobierno de Starmer en junio en señal de protesta por lo que, según él, era una falta de voluntad para aumentar el gasto en defensa, está sopesando las necesidades de seguridad nacional frente a otras prioridades presupuestarias del Gobierno.

Agua, comida, pilas, radio....

La lista publicada por el Ejecutivo aconseja a los británicos que se abastezcan de agua embotellada y alimentos no perecederos para tres días, así como de desinfectante de manos, una linterna y pilas, y una radio. También les recomienda tener a mano dinero en efectivo, copias de documentos importantes, mantas y ropa de abrigo. Un inventario parecido al sugerido por Bruselas en sus recomendaciones.

"Las tormentas del invierno pasado y los incendios forestales de este verano han demostrado cómo los fenómenos meteorológicos extremos pueden alterar nuestra vida cotidiana y afectar a los servicios de los que dependemos, como el teléfono, la electricidad, el agua e Internet", ha afirmado Jarvis en su comunicado. "Son un recordatorio de que todos podemos aportar nuestro granito de arena para mantenernos a nosotros mismos, a nuestros seres queridos y a nuestras comunidades a salvo en situaciones de emergencia".

Esta medida se produce en un momento en el que los ministros se ven presionados para adoptar medidas significativas en materia de infraestructuras del Reino Unido y prepararse para el futuro. Los veranos más calurosos y los planes de construcción de centros de datos están aumentando la demanda de agua, pero el Reino Unido no ha construido ningún nuevo embalse desde 1992, poco después de la privatización del sector del agua.

Los principales expertos en defensa del Reino Unido también han advertido al país de que debe realizar importantes inversiones en sus fuerzas armadas, ya que no está preparado para defenderse en caso de una guerra a gran escala. Healey dimitió de su cargo como secretario de Defensa bajo el mandato de Starmer tras una disputa sobre el gasto militar y, ahora, como ministro de Hacienda, se enfrenta al reto de alcanzar un gasto en defensa del 3,5% del PIB para 2035.

El recuerdo de la pandemia, en efecto, es un precedente a tener en cuenta. Los consumidores británicos se apresuraron a acaparar productos de primera necesidad en marzo de 2020, cuando el covid avivó los temores de confinamientos y escasez. El papel higiénico, la pasta y los productos de limpieza desaparecieron de las estanterías de muchas tiendas, lo que obligó a los supermercados a intensificar sus esfuerzos de reposición. Tesco, Sainsbury's, Asda y Morrisons se unieron ese mes al BRC para instar a los consumidores a comprar solo lo necesario, advirtiendo de que las compras motivadas por el pánico podían dejar a otras personas sin productos básicos.

En su intervención ante la Comisión de Cuentas Públicas de la Cámara de los Comunes la semana pasada, Jim Bligh, director de asuntos corporativos del British Retail Consortium, afirmó que le preocupaba estar siendo demasiado alarmista. "Es bastante fácil provocar compras motivadas por el pánico, sobre todo si se le dice a la gente que compre un tipo concreto de producto: saldrán a comprarlo", dijo. "Si el Gobierno nos dijera: Id a comprar x litros de agua, ¿nos quedaríamos sin agua? No lo sé".


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