sábado, 7 de noviembre de 2026

Islas privadas en venta: el último territorio de las grandes fortunas

 

Argyronisos, la "isla de plata" en el norte del Egeo, frente a Eubea: en manos de la misma familia desde 1961 como olivar ecológico y hogar. La comercializa Engel & Völkers por unos 35 millones de euros.


Más allá del ático con vistas, del penthouse en la torre recién firmada por un arquitecto de renombre o de la villa de ensueño a pie de playa, existe un mercado que casi nunca asoma a los escaparates inmobiliarios y que queda reservado a un puñado de elegidos: el de las islas privadas.

Poseer una isla no es solo una cuestión de patrimonio; es hacerse con un fragmento de mar, trazar una frontera de agua entre uno mismo y el resto del mundo. Son pocas las que existen, menos aún las que salen a la venta y contadísimas las que llegan ya habitadas, con su historia escrita y sus infraestructuras a punto. Del silencio del Egeo a las arenas de las Bahamas, recorremos cinco que hoy cuelgan el cartel de "se vende".

La propiedad cuenta con amplias estancias y, además, con helipuerto, embarcadero para yates y calas privadas.
La propiedad cuenta con amplias estancias y, además, con helipuerto, embarcadero para yates y calas privadas.

En el norte del mar Egeo, frente a la costa septentrional de Eubea y resguardada en el protegido golfo de Pteleos, la isla de Argyronisos, "isla de plata", ha permanecido en manos de la misma familia desde 1961, cuando fue adquirida y preservada como olivar ecológico y hogar familiar. Engel & Völkers Private Office la comercializa ahora en exclusiva, con precio a consulta (se habla de unos 35 millones de euros), en lo que la firma describe como una de las propiedades privadas más exclusivas de Grecia.

La isla cuenta con una residencia principal, una villa de dos plantas, varias casas tradicionales de piedra y la vivienda del personal de mantenimiento.
La isla cuenta con una residencia principal, una villa de dos plantas, varias casas tradicionales de piedra y la vivienda del personal de mantenimiento.
La ubicación es parte del atractivo. Desde Argyronisos se accede directamente a las islas de Skiathos, Skopelos y Alonissos, algunas de las zonas de navegación más reconocidas de las Espóradas, y Atenas queda a apenas cincuenta minutos en helicóptero.
La ubicación es parte del atractivo. Desde Argyronisos se accede directamente a las islas de Skiathos, Skopelos y Alonissos, algunas de las zonas de navegación más reconocidas de las Espóradas, y Atenas queda a apenas cincuenta minutos en helicóptero.

Sobre sus más de veinte hectáreas se reparten cerca de 940 metros cuadrados construidos: una residencia principal, una villa de dos plantas, varias casas tradicionales de piedra y la vivienda del personal de mantenimiento, todo ello integrado en un paisaje de olivos centenarios, cipreses y calas prácticamente intactas. Ancla el conjunto la histórica capilla ortodoxa de San Anargiri, que refuerza el carácter patrimonial del enclave. La propiedad cuenta además con helipuerto, embarcadero para yates y calas privadas, y funciona en régimen autónomo: energía solar independiente y cultivo de olivo ecológico, mucho antes de que la sostenibilidad se convirtiera en tendencia.

La isla ha acogido a lo largo de las décadas a empresarios, artistas y figuras conocidas que buscaban allí la privacidad absoluta.
La isla ha acogido a lo largo de las décadas a empresarios, artistas y figuras conocidas que buscaban allí la privacidad absoluta.

La ubicación es parte del atractivo. Desde Argyronisos se accede directamente a las islas de Skiathos, Skopelos y Alonissos, algunas de las zonas de navegación más reconocidas de las Espóradas, y Atenas queda a apenas cincuenta minutos en helicóptero. "Argyronisos es uno de los refugios privados más singulares disponibles actualmente en el litoral europeo", afirma Georg Petras, CEO de Engel & Völkers Grecia, que resume así el sentido de una compra semejante: "En el mercado mediterráneo de alta gama, adquirir una propiedad es una cuestión de estilo de vida. Adquirir una isla privada en Grecia es una cuestión de legado".

Ancla el conjunto la histórica capilla ortodoxa de San Anargiri, que refuerza el carácter patrimonial del enclave.
Ancla el conjunto la histórica capilla ortodoxa de San Anargiri, que refuerza el carácter patrimonial del enclave.

Según la propia comercializadora, la isla ha acogido a lo largo de las décadas a empresarios, artistas y figuras conocidas que buscaban allí no la ostentación, sino el más raro de los lujos contemporáneos: la privacidad absoluta.

2. Santa Cristina: propiedad de los Swarovski

A unos cuarenta minutos en barco de Venecia, en la parte norte de su laguna, la isla de Santa Cristina ha salido al mercado por cerca de 28 millones de euros a través de Sotheby's International Realty.
A unos cuarenta minutos en barco de Venecia, en la parte norte de su laguna, la isla de Santa Cristina ha salido al mercado por cerca de 28 millones de euros a través de Sotheby's International Realty.

A unos cuarenta minutos en barco de Venecia, en la parte norte de su laguna, la isla de Santa Cristina ha salido al mercado por cerca de 28 millones de euros a través de Sotheby's International Realty. Su historia reciente es la de una transformación. Cuando Gernot Langes-Swarovski, bisnieto del fundador de la firma de cristal, la adquirió en 1986, no había allí más que matorral y las ruinas de un viejo convento. Fue él quien ideó todo el plan de paisajismo, plantó cada uno de los árboles y levantó la villa que hoy se conoce como Villa Ammiana. Cuarenta años después, un fideicomiso familiar la devuelve al mercado.

Gernot Langes-Swarovski, bisnieto del fundador de la firma de cristal, compró Santa Cristina en 1986 y levantó la actual Villa Ammiana. Cuarenta años después, un fideicomiso familiar la devuelve al mercado.
Gernot Langes-Swarovski, bisnieto del fundador de la firma de cristal, compró Santa Cristina en 1986 y levantó la actual Villa Ammiana. Cuarenta años después, un fideicomiso familiar la devuelve al mercado.

Lo que queda es un entorno privado de casi tres hectáreas rodeado por completo de agua, con amplias zonas verdes y unos jardines que son, quizá, su seña más singular: huertos de albaricoques y ciruelas, un olivar, colmenas que producen miel orgánica de marisma y cerca de tres hectáreas de viñedos de Merlot, Chardonnay y Cabernet con los que se elabora vino propio. La vivienda articula un salón comedor, una cocina equipada con electrodomésticos de última generación y nueve habitaciones, cada una con baño propio, además de una terraza y una estancia concebida para grandes reuniones y para el retiro. Su compromiso con la sostenibilidad es, según Sotheby's, uno de sus rasgos más destacados: la isla se abastece de forma autónoma y ha revitalizado su piscicultura en colaboración con la Universidad Ca' Foscari de Venecia.

3. Isola di Santa Maria: salinas en Sicilia

En la Laguna dello Stagnone, un brazo de aguas someras y salobres frente a Marsala, en el extremo occidental de Sicilia, la Isola di Santa Maria ha salido al mercado por 15 millones de euros.
En la Laguna dello Stagnone, un brazo de aguas someras y salobres frente a Marsala, en el extremo occidental de Sicilia, la Isola di Santa Maria ha salido al mercado por 15 millones de euros.

En la Laguna dello Stagnone, un brazo de aguas someras y salobres frente a Marsala, en el extremo occidental de Sicilia, la Isola di Santa Maria ha salido al mercado por 15 millones de euros. El entorno tiene una quietud casi irreal: salinas históricas, molinos, bandadas de flamencos y, en los últimos años, uno de los destinos de kitesurf más reconocidos del Mediterráneo. Sobre la isla se levantan una villa de unos 460 metros cuadrados, una capilla del siglo XVI, una casa para los cuidadores y hasta un refugio para animales, entre olivares y las chumberas características de la región.

Sobre la isla se levantan una villa de unos 460 metros cuadrados, una capilla del siglo XVI, una casa para los cuidadores y hasta un refugio para animales.
Sobre la isla se levantan una villa de unos 460 metros cuadrados, una capilla del siglo XVI, una casa para los cuidadores y hasta un refugio para animales.

Su rasgo más revelador es el suministro eléctrico: la energía llega a través de un generador instalado en la propia isla. Un detalle que lo resume todo, porque no se trata de una villa junto al mar, sino de una isla entera, con edificios históricos, espacios habitables y servicios independientes, que se basta a sí misma.

4. Osea Island: con calzada romana

Osea Island ocupa 380 acres en el estuario del río Blackwater, en Essex. Sale al mercado por 25 millones de libras (29 millones de euros).
Osea Island ocupa 380 acres en el estuario del río Blackwater, en Essex. Sale al mercado por 25 millones de libras (29 millones de euros).

A solo cuarenta millas de Londres y, sin embargo, en otro mundo, Osea Island ocupa 380 acres en el estuario del río Blackwater, en Essex. Sale al mercado por 25 millones de libras (29 millones de euros). Su mayor curiosidad es también su mejor defensa: el único acceso por tierra es una antigua calzada romana que el mar cubre con la marea alta -tenida por una de las carreteras más peligrosas de Inglaterra-; el resto del tiempo, solo se llega en barco o en helicóptero.

La isla reúne 38 viviendas, de casas de estilo eduardiano a apartamentos, que suman alrededor de noventa dormitorios, además de piscina y unos estudios de grabación de primer nivel.
La isla reúne 38 viviendas, de casas de estilo eduardiano a apartamentos, que suman alrededor de noventa dormitorios, además de piscina y unos estudios de grabación de primer nivel.

La isla reúne 38 viviendas, de casas de estilo eduardiano a apartamentos, que suman alrededor de noventa dormitorios, además de piscina y unos estudios de grabación de primer nivel. Ese último detalle explica su segunda vida como refugio de artistas: aquí grabó Stormzy, la alquiló en su día Rihanna y se han rodado películas como "The Woman in Black" o "28 Years Later". Su pasado es aún más singular: acogió una base secreta de lanchas torpederas durante la Primera Guerra Mundial y está catalogada por su biodiversidad. Hoy pertenece al productor musical Nigel Frieda.

5. Bonds Cay: arena blanca y ecos de rock

En las Islas Berry, al norte de las Bahamas y a unos 200 kilómetros de Miami, Bonds Cay se vende por 26,4 millones de euros. Según Bloomberg Línea, la compró Shakira en 2006 (antes había pertenecido a Roger Waters, bajista de Pink Floyd).
En las Islas Berry, al norte de las Bahamas y a unos 200 kilómetros de Miami, Bonds Cay se vende por 26,4 millones de euros. Según Bloomberg Línea, la compró Shakira en 2006 (antes había pertenecido a Roger Waters, bajista de Pink Floyd).

En las Islas Berry, al norte de las Bahamas y a unos 200 kilómetros de Miami, Bonds Cay se vende por 30 millones de dólares (26,4 millones de euros). Son unas 260 hectáreas casi vírgenes -cerca de siete kilómetros de largo y más de veinte de costa-, con playas de arena blanca, calas protegidas, colinas suaves y lagunas naturales bañadas por aguas turquesas. Guarda, además, una rareza de naturalista: una especie de caracol terrestre descrita en 1921 que no vive en ningún otro lugar del planeta.

Y una historia de rock y proyectos truncados. Según Bloomberg Línea, la compró Shakira en 2006 (antes había pertenecido a Roger Waters, bajista de Pink Floyd) con la idea, nunca culminada, de convertirla en un retiro creativo para artistas. Cuatro décadas de sueños de los que hoy solo quedan unos bungalós de acampada de lujo y un bar frente al mar. La comercializa Corcoran CA Christie Bahamas.



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