sábado, 31 de marzo de 2018

Ser más humano en la era digital puede conseguirte un empleo

Ser más humano en la era digital puede conseguirte un empleo

En un entorno cada vez más tecnológico, el mercado laboral también valora aspectos como la inteligencia emocional, la creatividad o la capacidad de empatizar


Un nanorobot introducido en el torrente sanguíneo podrá muy pronto administrar medicación directamente en la zona del cuerpo afectada por una dolencia. Un bot conversacional será capaz de resolver dudas frecuentes sobre la asignatura a un estudiante a través de un chat. Pero lo que ninguna máquina ni inteligencia artificial van a poder hacer (aún) es brindar a ese paciente o a ese alumno el consejo, el calor o la atención de un médico o un profesor de carne y hueso. Así que si es usted uno de esos profesionales que todavía no se ha subido a la ola de la transformación digital, no se angustie más de la cuenta.
Y es que, a pesar de las incesantes señales que anuncian que corren vientos digitales para el empleo, los expertos creen que el mercado laboral todavía tiene reservado un papel destacado a determinadas facetas muy “humanas” y difíciles de remplazar. “Las personas van a seguir siendo insustituibles en muchos trabajos y parcelas. Un robot no puede emocionarse, imaginar, sentir… Cuestiones como la innovación, el pensamiento crítico o la capacidad para conectar talento todavía son patrimonio exclusivo del ser humano. Y todas esas cualidades son críticas para un desempeño excelente”, opina Fernando Botella, director de Think&Action.
El resurgir que han experimentado las carreras de humanidades en los últimos años parece confirmar esta teoría. Se apuesta por perfiles mixtos. El Massachusetts Institute of Technology (MIT) dedica un 25% de las horas lectivas de sus programas a disciplinas como literatura, idiomas, música o historia. Las grandes empresas tecnológicas son las primeras que se están dando cuenta de que los conocimientos técnicos no son suficientes para triunfar laboralmente en esta Era digital. “Cuestiones como inteligencia emocional, empatía, comunicación, liderazgo, trabajo en equipo, adaptabilidad, creatividad o gestión de conflictos son hoy más determinantes en un proceso de selección que el conocimiento de una materia o tecnología específicas. Porque si un candidato posee esas habilidades básicas, el resto siempre lo podrá aprender”, asegura Francisco Ruiz Antón, director de Políticas Públicas de Google España.

TECNOLOGÍA PARA PROFANOS

Hace unos años proliferaron los cursos de ‘Finanzas para no financieros’, que buscaban dotar de unas mínimas nociones sobre los números de la empresa a los profanos en la materia. Siguiendo ese modelo, la escuela Factoría Cultural ha creado el programa ‘Digitalización para no digitales’. “Siempre que intentas aprender algo nuevo, si hay alguien que te lo sabe explicar huyendo de tecnicismos y ayudándote a orientar esta digitalización a tus verdaderas necesidades, la curva de aprendizaje es mucho menor”, destaca Cristina Arroyo, su responsable de Formación. Uno de los obstáculos con los que suelen toparse los extranjeros digitales es su dificultad para encontrarle un sentido global a todo el proceso. “Muchas veces nos empeñamos en utilizar una aplicación o dispositivo sin que haya definida una estrategia por detrás. Pero el uso en sí mismo no aporta ningún beneficio si no sirve a un propósito determinado”, El objetivo final del programa, insiste Arroyo, es “traducir la tecnología a un idioma entendible por los no tecnólogos”
Uno de los territorios donde las llamadas “habilidades blandas” (atributos o características de una persona que le permiten interactuar con otras de manera efectiva) tienen mayor incidencia es el del liderazgo. Fernando Botella cree que la actual revolución digital solo es posible si a su cabeza se sitúan figuras con una clara orientación hacia las personas. “La transformación digital no consiste en llenar la empresa de dispositivos y herramientas tecnológicas, sino que tiene mucho más que ver con cambiar hábitos, vencer resistencias y alinear voluntades. Es una revolución de personas hecha por personas”, asegura. Francisco Ruiz Antón coincide y apunta que la verdadera transformación empieza por un profundo cambio de mentalidad. “Hay que asimilar que conceptos como ‘el trabajo para toda la vida’ han pasado a la historia. O que ahora la formación no termina nunca, que habrá que seguir estudiando con independencia de si tenemos 35, 45 o 55 años”.

Conflictos éticos

El escándalo de Cambridge Analytica ha puesto de manifiesto los conflictos éticos que lleva aparejado el desarrollo tecnológico. Lina Robles, directora general de Quid Qualitas Digital, subraya que la intervención humana es imprescindible para controlar esos desmanes. “Algoritmos que nacen ya con sesgo de discriminación de raza o estamento social solo pueden ser detectados y denunciados si detrás hay personas vigilando”, ejemplifica. Es solo la punta de iceberg. Vehículos autónomos, prótesis biónicas, inmortalidad… El panorama de los próximos años se presenta fecundo para este tipo de intervenciones. “Si de verdad queremos que la tecnología y la inteligencia artificial sigan desarrollando los aspectos de bienestar social y solidaridad que han cimentado la evolución de la humanidad a lo largo de toda su historia, necesitamos que el factor humano esté muy presente en el proceso”, advierte esta especialista.
Luis Lombardero, director del Instituto de Talento y Empresa Digital (ITED) y autor de Trabajar en la era digital (Lid Editorial, 2015) es más escéptico. “El Titanic se hundió porque los que lo diseñaron, construyeron y la tripulación carecían de suficientes competencias duras para que el barco pudiese mantenerse a flote. Y aunque la orquesta de a bordo seguro que tenía buenas competencias blandas-artísticas, eso solo sirvió para acompañar a los pasajeros mientras se hundían”, dice.
En conclusión, ¿tienen los perfiles humanistas sitio en la era digital? Sí. Pero eso no quiere decir que puedan permitirse el lujo de ignorar las nuevas exigencias. Lina Robles, exhorta a “subirse al vagón del aprendizaje y de la mejora continua en competencias digitales. Hoy no se entendería una candidatura a un puesto sin unos conocimientos básicos de las herramientas tecnológicas” En realidad, se precisa un esfuerzo mutuo para acercar ambos mundos. Para Fernando Botella, la combinación humanista-tecnológica es la que más garantías de éxito ofrece. “Porque el componente digital es lo que permitirá a ese talento humano desplegarse y desarrollarse hasta su máximo potencial”. 
https://elpais.com/economia/2018/03/27/actualidad/1522165852_169594.html

Así nos afecta el tiempo que tardamos en llegar al trabajo


Así nos afecta el tiempo que tardamos en llegar al trabajo
transporte trabajo (KatarzynaBialasiewicz / Getty Images/iStockphoto)

  • Nuestro nivel de bienestar se ve afectado tanto por el tiempo que tardamos como por el medio que usamos

Está comprobado que existe una relación directa entre nuestro nivel de bienestar y el tiempo que pasamos yendo al trabajo: los estudios muestran sistemáticamente que el tiempo que dedicamos a esta tarea afecta a nuestro nivel de satisfacción y felicidad global.
Así, muchos expertos sugieren que tengamos en cuenta este factor a la hora de elegir un trabajo, pues un salario alto no contrarresta el estrés que puede provocarnos un desplazamiento excesivamente largo o agobiante.
El desplazamiento al trabajo: el peor momento del día
Una de las herramientas usadas para investigar la felicidad de las personas en relación a los diferentes países y contextos es el Método de Reconstrucción del Día (DMR, por sus siglas en inglés), desarrollado por Daniel Kahneman, profesor de psicología de Princeton y ganador del Premio Nobel de Economía: usando una “escala del disfrute”, analiza la rutina de diferentes personas mediante un registro de todas las actividades llevadas a cabo durante el día y de las sensaciones experimentadas con cada una.
El investigador aplicó su método en un experimento sobre 919 mujeres en Texas y, gracias a él, pudo determinar en qué momento del día y con qué actividad experimentaban mayor felicidad. Si el sexo y la interacción social ocupaban los primeros puestos en la escala, el transporte al trabajo se situaba en el último, constituyendo el peor momento del día.
Conducir al trabajo
Clara Inocencio, doctorando en psícología social por la Universidad de Kent, explica que a la hora de desplazarse al trabajo no solo importa el cuánto, sino que también es fundamental el cómo: el medio de transporte es un factor importante, más incluso que el tiempo de transporte.
Conducir al trabajo es el método que más efectos negativos produce en nuestro bienestar, seguido por el transporte público: “La diferencia entre estos dos es que los que viajan en transporte público no ven sus relaciones sociales tan afectadas como los que viajan en transporte privado, y esto puede ser porque tienen más oportunidades para ponerse al día con trabajo o acceder a redes sociales durante el viaje”.
La experta explica que conducir al trabajo provoca estrés porque conlleva una sensación de falta de predictibilidad y control, además de aburrimiento, aislamiento social, iray frustración debido a los atascos, lo que se puede traducir en mal humor e irritabilidad cuando llegamos al trabajo y a casa.
“Los que pasan mucho tiempo conduciendo están constantemente preocupados por todas las actividades que se están perdiendo, y no les falta razón. Los estudios revelan que cuanto más larga es la distancia entre el domicilio y el trabajo, menor es el tiempo que se dedica a actividades sociales y familiares, y al cuidado de uno mismo (deporte, horas de sueño, alimentación de calidad)”, asegura.
Lo mejor, los medios de transporte activos
Lo más habitual es desplazarse al trabajo en coche, autobús, tren, metro, bicicleta o a pie. Al analizar y comparar todas las posibilidades, los expertos no dudan: quienes más satisfechos están son los que van andando al trabajo.
Un estudio llevado a cabo en 2014 por un grupo de economistas y científicos del Departamento de Salud de las Universidades de East Anglia y York así lo demostró: tras un seguimiento de los patrones de transporte y satisfacción de 18.000 británicos, concluyó que las personas que habían pasado de usar el coche a la bicicleta o el paseo, experimentaban un mejor estado de ánimo en la vida diaria y mucha mayor satisfacción.
Clara Inocencio coincide en que los medios de transporte activos, como ir en bici o andar, son los métodos más beneficiosos: “La actividad física que exige el transporte activo produce un disfrute intrínseco y una sensación de relajación. Cuanto más larga es la distancia caminada cada día, más satisfacción y felicidad global. Los métodos de transporte activos tienen la doble funcionalidad de transporte y ejercicio/cuidado físico”.
Cuando caminamos no tenemos que estar concentrados constantemente, por lo que podemos aprovechar para reflexionar o meditar, lo que sería idóneo tanto para empezar como para terminar el día, como sugiere la experta.
Los psicólogos aseguran que es un factor muy a tener en cuenta a la hora de elegir un trabajo
Los estudios son numerosos y rotundos, por lo que muchospsicólogos sociales creen que es un factor muy a tener en cuenta a la hora de elegir un trabajo u otro: no hay salario que contrarreste los efectos negativos de conducir largas horas. Además, hoy en día, gracias a la tecnología moderna existen muchas más posibilidades, como el trabajo remoto desde casa o las bicicletas electrónicas, cada vez más comunes y accesibles en las ciudades europeas.

La mitad de las personas con trastorno bipolar no está diagnosticada

La mitad de las personas con trastorno bipolar no está diagnosticada
EL trastorno bipolar es la sexta causa de discapacidad en el mundo (sdominick)

  • El Día Mundial del Trastorno Bipolar tiene como objetivo es concienciar de que esta patología "no es ninguna broma, sino una enfermedad que hay que tomar muy en serio"

Cerca de un 2,6% de la población mundial y más de un millón de personas en España sufren trastorno bipolar, una "enfermedad grave" que afecta al sistema nervioso central y sobre la que sigue existiendo un gran "desconocimiento", hasta el punto de que la mitad de los afectados no está diagnosticado.
Estos son algunos de los datos que recoge la Fundación Mundo Bipolar, que con motivo del Día Mundial del Trastorno Bipolar, que se celebra hoy, ha lanzado junto a los laboratorios Lundbeck la campaña #BipolarNoEsBroma, cuyo objetivo es concienciar de que esta patología "no es ninguna broma, sino una enfermedad que hay que tomar muy en serio".
Sexta causa de discapacidad en el mundo
El trastorno bipolar es una enfermedad que afecta a los mecanismos encargados de regular el estado de ánimo, por lo que la persona que la sufre pierde el control de sus emociones y sufre tanto episodios depresivos como eufóricos.
Pese a tratarse de la sexta causa de discapacidad en el mundo, todavía existe un gran desconocimiento en torno a esta patología. Las personas afectadas tardan una media de cinco años en ser diagnosticadas, y la mitad de ellas no sigue ningún tratamiento.
Por ello, un diagnóstico precoz es clave para prevenir el deterioro físico y cognitivo asociado al trastorno y mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen. Así, la entrevista clínica es una herramienta fundamental.
"Si un paciente empieza a tener síntomas psicóticos o depresivos, y presenta antecedentes familiares con el trastorno, conviene estar muy alerta e incluso comenzar a tratarlo para no perder tiempo", ha comentado a Efe el doctor Montes, jefe de sección de psiquiatría del Hospital Universitario Ramón y Cajal.
Abandonan la medicación
En torno a un 50 % de los afectados abandonan la medicación por su cuenta a lo largo de la enfermedad, según la fundación, que explica que la mayoría lo hace cuando se encuentra bien.
"El problema llega cuando el paciente todavía no está convencido de tener un trastorno que es recurrente, y no acepta que pueda tener nuevos episodios", ha explicado Montes.
El impacto social de la enfermedad es mayúsculo. Hasta un 45 % de los pacientes con trastorno bipolar se ha sentido discriminado en alguna ocasión, en más de un 75 % de los casos ven reducidas las expectativas de éxito en la vida y casi la mitad pierde su trabajo.
Para Guadalupe Morales, directora de la Fundación Mundo Bipolar, el problema "más grave son las consecuencias sociales, económicas, afectivas y familiares, más que la enfermedad". Todo ello conlleva un "sufrimiento indecible, que contamina la vida de la familia y de la propia persona mucho más allá del propio trastorno".
"De un problema de salud que es indudable que existe, las consecuencias son tremendas. Cerca de un 18 % de las personas con trastorno bipolar se suicida, es una burrada. Esto es debido a la situación, a la falta de posibilidades de seguir desarrollándose, a huir del sufrimiento", ha subrayado en una entrevista a Efe.
Desconocimiento
Asimismo, Morales ha criticado que "se dé identidad a una persona en función de un diagnóstico", lo que "no deja de ser otro tipo de discriminación".
"Eso es cosificar y hacer un ejercicio reduccionista bestial. Esto es una circunstancia, una enfermedad, un problema de salud que debería circunscribirse a eso y no convertirse en la identidad de nadie", ha afirmado.
Otro aspecto que ha reivindicado Morales es el de una "atención sociosanitaria en condiciones" para atajar la enfermedad. También el de conocer los derechos recogidos en la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad.
"El gran problema es el tremendo desconocimiento que hay acerca de nuestros derechos. Si no los conocemos, ¿cómo los vamos a reclamar?", ha manifestado.
En este sentido, aunque el tratamiento fundamental de la enfermedad continúa siendo farmacológico, la psicoeducación es clave. "Hay que realizar un adecuado aprendizaje de qué es la enfermedad, cómo funcionan los tratamientos y qué pautas seguir. No hay que exagerar, pero sí que conocerlas", ha subrayado el doctor Montes.

Los tesoros del planeta, vulnerables al cambio climático

Los tesoros del planeta, vulnerables al cambio climático


  • El calentamiento amplificará las agresiones al patrimonio mundial, alerta la ONU

El cambio climático se está convirtiendo en un riesgo para la preservación de los tesoros culturales y naturales del planeta. El calentamiento probablemente va a exacerbar los peligros que sufren los sitios catalogados como patrimonio mundial por la Unesco y, a la vez, ocasionará “impactos directos” propios atribuible a este fenómeno. Así lo sostiene el informe de la ONU El patrimonio mundial y el turismo en un clima cambiante.
Hiperfrecuentación, urbanización, polución o la falta de planificación han condicionado la conservación de los sitios de interés. Ahora, la alerta se extiende a la subida del nivel del mar, las altas temperaturas o la mayor frecuencia de sucesos meteorológicos extremos (tormentas o las sequías). Todo ello puede hacer “cambiar rápida y permanentemente o degradar las cualidades que han hecho de los sitios del patrimonio mundial destinos turísticos populares”, se dice. El temor es que esta degradación global les haga perder atractivo.
El turismo está en crecimiento, aporta el 9% del PIB mundial y provee 1 de cada 11 empleos, esgrime el informe. El estudio documenta el impacto climático en sitios singulares como Venecia, Stonehenge (Gran Bretaña), las islas Galápagos (Ecuador), la ciudad portuaria de Cartagena de Indias (Colombia) o el parque nacional de Shiretoko, en Japón.
Las nuevas condiciones climáticas son un reto para el turismo costero en la región del Caribe y una espada de Damocles para la conservación en zonas donde avanza el desierto (como el refugio de Uadi Run, en Jordania) mientras las dunas y arenas están inundando calles y patios repletos de viejos libros y manuscritos en el casco histórico medieval (ksur) de Chinguetti (Mauritania). También son una dificultad añadida para la conservación de los gorilas en el parque nacional Bwuindi de Uganda, del lago Malaui o de los últimos bosques relictos de cedro en el Líbano, fragmentados y sin espacio para poder cambiar de latitud.
Al menos el 70% de los corales del mundo sufrirán una degradación a largo plazo para el 2030. Garantizar un aceptable nivel de conservación de estas joyas requiere limitar el incremento de temperaturas a un máximo de 1,5ºC respecto a las de la época preindustrial, como se fijó en el acuerdo de París
Yacimientos neolíticos en peligro en Escocia
(Keenpress / Getty)
Orkney (islas Orcadas, al norte de Escocia) fue hace unos 5.000 años un importante centro de actividad marítima y comercial. Al igual que muchos otros enclaves neolíticos, su vida se desarrollaba cerca de la costa. Ahora, su restos arqueológicos están siendo lamidos por las olas.
“La subida del nivel del mar, el incremento de la frecuencia y la intensidad de las tormentas y la erosión costera son las mayores amenazas para el patrimonio costero en toda Gran Bretaña”, señala el estudio de la Unesco. De los 11.500 sitios de valor histórico supervisados entre 1996 y el 2011 en Escocia, un tercio requiere acciones de protección.
Skara Brae (en la foto), un asentamiento neolítico situado en la bahía de Skaill (en la mayor de las Orcadas), sufre el mismo problema. El lugar, que debió de estar habitado entre el 3100 y el 2500 a.C., fue descubierto en 1850 cuando una tormenta levantó la arena y dejó al descubierto un grupo de casas de piedra escondidas y bien conservadas (con mobiliario, asientos, estanterías...). Por su importancia la Unesco lo declaró patrimonio de la humanidad. El primer muro de protección, levantado en 1925, tiene que ser continuamente mejorado para resguardar la zona.
En Escocia se ha documentado un significativo aumento de las lluvias torrenciales desde 1961 –y especialmente en los años noventa–, con alta frecuencia de tormentas. Y los climatólogos pronostican un incremento de la velocidad y la virulencia de los vientos, mientras que las marejadas pueden hacerse más asiduas
Las olas cercan los moáis en Isla de Pascua
Las Moái, las legendarias estatuas gigantes de la Isla de Pascua
Las Moái, las legendarias estatuas gigantes de la Isla de Pascua (Oriol / Mivueltalmundo.com)
La isla de Pascua (en el Pacífico Sur, a 3.500 kilómetros de Chile) es famosa por sus estatuas monolíticas (moáis) talladas sobre plataformas de basalto (ahu) levantadas entre los años 1250 y 1500. El problema es que tanto los moáis como los ahu están situados en la costa, donde la erosión marina ha causado graves impactos sobre algunos yacimientos arqueológicos de la isla. En algunas zonas, las olas han roto plataformas (ahu) que contienen restos antiguos, como puntas de lanza de obsidiana, pedazos de huesos o parte de las estatuas que han hecho famosa la isla. Muchas estatuas (moáis) y casi todas las plataformas (ahu) sirven como tumbas.
Ante la prevista subida del nivel del mar, el temor de los expertos es que las olas y las tormentas avancen aún más hacia las estatuas. La economía de la isla (5.000 habitantes) depende de los 100.000 turistas anuales (datos del 2017) que la visitan atraídos por sus inquietantes figuras (y dejan unos 57 millones de euros anuales). El informe de la Unesco señala que con el cambio climático, se espera que las grandes alturas de las olas y el aumento de la energía de estas harán que se agraven los daños en las plataformas sobre las que se asientan las estatuas, por lo que estas podrían ser derribadas. Algunos lugares (Tongariki, Anakena y Akahanga) ya se han visto perjudicados por las olas. Y en Runga Va’e se ha construido un muro protector; pero no se sabe si podrá contener el avance del mar o si será necesario mover las estatuas para salvarlas.
Un 30% de los glaciares de Perú, derretidos
Parque Nacional Huascarán
Parque Nacional Huascarán (Westend61 / Getty)
El parque nacional Huascarán es un destino valorado para los amantes de las aves y de lagos de color turquesa de la cordillera Blanca, en los Andes de Perú. Sin embargo, el cambio climático está dejando huella. Desde la década de 1930, un 30% de la superficie de los glaciares de la cordillera se ha derretido. Y en los últimos 30 años (desde que se hicieron los primeros inventarios) 151 pequeños glaciares (de menos de 1 km2 han desaparecido.
Mientras se desintegran las grandes masas heladas, las temperaturas han subido 0,39˚C por década entre 1951 y 1999.
La retirada de los glaciares ha hecho crecer la preocupación sobre la disponibilidad de agua en las comunidades locales, que se han hecho vulnerables a la disminución de estos recursos hídricos. El derretimiento de los hielos deja desnudas las rocas, ricas en metales pesados (plomo, arsénico o cadmio), con lo que las escorrentías transportan metales tóxicos que afectan a la calidad de las aguas. A ello se une un mayor riesgo de avalanchas o inundaciones.
El glaciar Pastoruri, una de las principales atracciones del parque, perdió el 40% de la superficie entre 1995 y el 2005; y si la tendencia continúa, desaparecerán muy pronto. Tras haberse constatado un descenso de un tercio en el turismo en el distrito de Cátac, el Ministerio de Turismo trabaja en la creación de la Ruta del Cambio Climático, para proporcionar a los visitantes información sobre el declive de los glaciares e interesarles sobre los efectos del calentamiento.
El huracán que atacó la estatua de la Libertad
La estatua de la Libertad, Nueva York
La estatua de la Libertad, Nueva York (Chaiwat Chantananukul / Getty)
La famosa estatua de la Libertad, uno de los más potentes símbolos de los derechos democráticos, no es tan invulnerable como podría parecer. El monumento diseñado por el escultor Frédéric Bartholdi en colaboración con el ingeniero Gustave Eiffel (y entregado por Francia en 1876 como regalo conmemorativo del centenario de Estados Unidos), sufrió en octubre del 2012 los embates del huracán Sandy. Y hoy es considerado un monumento en riesgo por la subida del nivel del mar, la creciente intensidad de las tormentas y las marejadas.
En el 2012, Sandy inundó el 75% de la isla de la Libertad; y aunque la estatua y el pedestal no fueron dañados o inundados, importantes desperfectos fueron causados en las instalaciones y las infraes­tructuras. El coste total de los daños en la isla Ellis superó los 62 millones de dólares de ­dólares.
La marejada destruyó los sistemas eléctricos de calefacción y refrigeración que abastecen los edificios habitados de la isla, así como otros servicios (agua, alcantarillado…), y hubo que realojar temporalmente un millón de objetos del Museo de Inmigración de la isla de Ellis.
Sandy fue un huracán sin precedentes, y abarcó un área de 1.600 km de ancho, tres veces el tamaño del Katrina, que devastó Nueva Orleans en el 2005. El nivel de las aguas al sur de la isla de Manhattan alcanzo los 4,3 metros (récord en 50 años), y las olas llegaron a tener 9,91 metros en el puerto de Nueva York durante la tormenta.
Los impactos de la supertormenta se vieron exacerbados por la subida local del nivel del mar de más 0,5 metros con relación a la media de los registrados iniciado el decenio de 1850. Ahora sabemos que la amplificación de la subida del nivel del mar hará que tormentas con más baja intensidad causen marejadas más dañinas.
Y todo esto, en un escenario en que se espera un aumento de temperaturas en el Atlántico Norte que hará crecer la intensificación de los huracanes.
Las reparaciones de la isla obligaron a reemplazar 84 metros de muelle (que requirieron nuevos pavimentos, barandillas y demás), y ante futuras tormentas, los sistemas eléctricos se colocaron a más de seis metros del nivel del mar tanto en la estatua como en la isla.
Aguas más calientes alteran las Galápagos
Islas Galápagos
Islas Galápagos (Tui De Roy/ Minden Pictures / Getty)
Las islas Galápagos, que brindaron a Charles Darwin inspiración en 1835 para elaborar su teoría de la evolución y la selección natural, han tenido las últimas décadas como principales amenazas para su biodiversidad el turismo, la introducción de especies invasores o la pesca ilegal. Pero ahora “el cambio climático está teniendo un impacto y representa una nueva amenaza que exacerbará algunos de estos problemas”, dice el informe.
La preocupación climática se centra en el calentamiento del mar o los cambios en el régimen de lluvias, los sucesos meteorológicos extremos. En este sentido, el informe alerta del riesgo de un alteración del fenómeno del Niño (calentamiento de las aguas desde el Pacífico oriental, que se da con una periodicidad de 2 a 7 años) con incidencia sobre la cadena alimentaria. El calentamiento de las aguas reduce el afloramiento de nutrientes característico de las aguas frías alrededor de las Galápagos, lo que reduce la disponibilidad de fitoplancton (del que se alimenten peces e invertebrados) y de las algas (de las que dependen otras especies). Efectivamente, los intensos fenómenos del Niño registrados en las décadas de los ochenta y los noventa provocaron un declive de más del 90% de las poblaciones de iguana, del 75% de los pingüinos de Galápagos (respecto a la de la década de 1970) y del 50% de leones marinos. Los pingüinos dependen de la alta producción de aguas frías (como la anchoveta peruana o las sardinas del Pacífico).