viernes, 2 de noviembre de 2018

Ve preparando tu muerte


Lecciones para la última etapa de la vida



El fallecimiento sigue siendo un gran tabú, nos falta información sobre lo inevitable. Tenerla nos ayudaría a afrontar mejor el fin



Todos sabemos lo que sucede antes de un nacimiento. Náuseas matutinas, ardor de estómago, contracciones… Las matronas enseñan a los padres vídeos para que estén tranquilos y preparados para el momento del parto. Sin embargo, nada ni nadie nos cuenta cómo será el instante de nuestra muerte. Llegamos al fin sin información real de nuestros últimos momentos.
Hace un siglo, cuando alguien cumplía los 30 años ya había visto morir a varios familiares en su casa. Su abuela, quizá su padre, muchas veces a uno de sus hermanos. Esa experiencia preparaba a las personas para afrontar ese temido momento. Sin embargo, en los últimos 40 años, es muy raro que alguien tenga ese conocimiento, sobre todo en las ciudades. Conforme ha avanzado la medicina, hemos pasado a morir en los hospitales, buscando siempre una posible solución a la enfermedad.
La inestabilidad de los tiempos que corren tampoco nos ayuda a despedirnos en paz. Para Oriol Quintana, profesor de Ética y Pensamiento Cristiano de la Universidad Ramon Llul, que trata la muerte en su libro 100 preguntes filosòfiques (editorial Cossetània; solo disponible en catalán), antes, cuando todo era menos cambiante, podías morirte en paz con el mundo, pues todo iba a continuar más o menos como hasta entonces. “Pero en el momento en que entramos en una sociedad tecnológica, con infinidad de ideas y de cambios, desaparece esa tranquilidad”, afirma Quintana.
El miedo a la muerte es la base del sentimiento humano. Nadie piensa que vaya a morir antes de llegar a una edad muy avanzada. No lo aceptamos y por eso es un tabú bien asentado. “Ni el sol ni la muerte pueden mirarse fijamente, como dijo François de La Rochefoucauld en el siglo XVII”, afirma el filósofo Fernando Savater, que no cree que los humanos seamos capaces de alcanzar la idea de una buena muerte. “Vivir el fallecimiento de mi mujer”, reconoce, “me acabó convenciendo de ello”.
Una muerte normal es amable e indolora. Si lo supiéramos, elegiríamos con serenidad dónde queremos morir y junto a quién
El resultado es que cuando nos llega el instante, afrontamos el proceso con mucho desconocimiento y temor, porque pensamos que, además de algo terrible, que lo es, será muy doloroso. Pero no lo suele ser. La intención de acabar con ese desconocimiento es lo que ha llevado a Kathryn Mannix, una experta británica en cuidados paliativos, a escribir Cuando el final se acerca (editorial Siruela). “Lo que quiero con mi libro es devolverle a la gente la sabiduría de la muerte”, afirma la autora durante una entrevista en Madrid. “Para que entendamos que se puede vivir bien dentro de los límites de la pérdida de energía, e incluso desarrollar cierta familiaridad con las fases que suceden en el lecho de muerte”, sostiene.
Leer la treintena de casos que relata en su libro produce desasosiego y tristeza, pero su narración de los momentos de humanidad compartida junto al lecho de muerte es empática y transmite la paz de la última verdad: la que viviremos todos. El relato comienza con la primera vez que escuchó a su entonces jefe contarle con pelos y señales a una paciente de 80 años cómo sería su muerte. Mannix, entonces una estudiante de 4º de Medicina, no daba crédito. La enferma, que sufría metástasis, estaba aterrorizada ante la posibilidad de sufrir dolor en la agonía. Su jefe la miró a los ojos y le relató todo el proceso: “Irás durmiendo cada vez más. A veces ese sueño será que has perdido la consciencia, pero no lo notarás. Luego tu respiración empezará a cambiar. Se ralentizará hasta que se detenga suavemente del todo. No sentirás un dolor repentino, ni miedo. Solo una gran sensación de paz”. Sabine, la mujer, recibió la información besando las manos del doctor.
Aunque hay excepciones, ese es el patrón cuando morimos. Es un proceso amable, habitualmente indoloro y lento. Si todos contáramos con esta información, podríamos elegir con más serenidad dónde nos gustaría morir y junto a quién. Hay quien aboga porque se haga en casa. Y sin embargo, la tendencia entre los españoles es la contraria: en 2015, el 25% (105.643 personas, según el INE) murió en su hogar, frente a un 22,4% (99.149) en 2016, último año disponible.
Mannix afirma que no le gustaría tener una muerte repentina, porque querría despedirse en condiciones de sus hijos y nietos. “Decirles adiós. Gracias. Es muy triste, pero no tener la oportunidad de hacerlo es mucho más duro para quienes dejamos atrás”. La británica incluso incluye en su libro un esquema de carta de despedida que nos anima a redactar para las personas a las que queremos si no somos capaces de decírselo frente a frente. “Gracias por ser una parte tan importante de mi vida”, cierra la carta, que se despide con un “Te quiero”.
"Se puede vivir bien dentro de los límites de la pérdida de energía", dice una experta
En la literatura hay casos de fallecimientos bien narrados, pero en las películas y en las series es difícil que el pasaje de una muerte real tenga protagonismo porque es algo lento que no resulta entretenido. Entre todas las películas que ha visto, la autora solo cae en una que trata bien el tema: Philadelphia, de 1993, con Tom Hanks y Antonio Banderas. “Retrata muy bien la enfermedad, aunque el momento del fallecimiento no aparece”, dice con una mueca.
¿Deberíamos plantearnos alguna forma de informar sobre la muerte? ¿Sería correcto hacerlo en los institutos o habría que ceñirlo a los hospitales? ¿Y si hubiera algo parecido a esos vídeos para padres primerizos sobre la muerte? Seguramente nos dejaría más tranquilos y ahuyentaría miedos. “Ayudaría a que entendiéramos la realidad y no nos viéramos en la tesitura de imaginarnos cosas que no son”, afirma Quintana.
Llegado el momento de la muerte, del miedo del moribundo lo normal es que se pase al que experimentan los familiares hacia el cuerpo sin vida de su ser querido. Es lo que pasa en buena parte del planeta. Pero no en todos los países. El libro De aquí a la eternidad, de la estadounidense ­Caitlin Doughty, repasa los ritos a la hora de despedir a sus muertos en Indonesia, Bolivia, España o Japón. Doughty es una firme defensora de no retirar el cuerpo nada más suceder el fallecimiento, como pasa en España. “No deberíais dejar que las funerarias os metieran prisa por retirar el cadáver”, dice por correo electrónico. “No causa ningún problema de salud velar el cuerpo en casa, antiguamente se hacía”. Le chirrió la forma en que velamos los cuerpos, tras un cristal, pero le gustó comprobar que muchas familias siguen eligiendo que el difunto esté presente durante el velatorio. Ella posee una funeraria innovadora y conoce bien nuestro temor a la muerte, porque lo vivió en primera persona siendo una niña. Fue testigo cercano del fallecimiento de otro menor que cayó de un balcón en un centro comercial. Enseguida la alejaron del lugar y nunca le mencionaron el suceso, dejándola sola, rumiando lo vivido e imaginando su muerte y la de toda su familia.
“Solo hay dos días con menos de 24 horas en nuestra vida, que esperan como dos paréntesis abiertos que cierran nuestra existencia: uno de ellos lo celebramos cada año, aunque es el otro el que hace que atesoremos la vida”, escribe Mannix en su libro. La muerte es inherente a la vida. Es inevitable. Y esa certeza debería abrirnos los oídos a saber más sobre ella, para hacernos el favor de quitarnos ese pavor y para que podamos despedirnos en condiciones.
https://elpais.com/sociedad/2018/10/30/actualidad/1540895699_535897.html

Por qué triunfan los líderes autoritarios


Resultado de imagen de líderes autoritarios


Trump, Putin, Xi Jinping, Erdogan, Salvini, Orbán, Bolsonaro... El ascenso al poder de líderes autoritarios, xenófobos y de una moral cuestionable está cambiando las reglas de juego del planeta y pone en riesgo los más elementales valores democráticos. Se trata de gobernantes narcisistas, agresivos y dominantes que no dudan en saltarse las normas éticas y morales para lograr sus objetivos.

¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI haya millones de personas que ponen su futuro en manos de este tipo de dictadorzuelos que desprecian -y muchas veces aniquilan- a todos aquellos que no les apoyan? ¿Por qué se vota a unos gobernantes que alardean de demócratas y de hablar en nombre del pueblo y, sin embargo, insultan a sus rivales políticos, desprecian a las minorías, intentan controlar la justicia y persiguen a escritores y periodistas con un desprecio total a la libertad de expresión?

Este tipo de líderes macho alfa triunfan en entornos inciertos y en situaciones socioeconómicas inestables. El aumento del paro o la recesión económica son factores que abonan el auge de estos extremistas. En tiempos de zozobra, las personas se sienten inseguras e intentan compensar esa sensación de falta de control apoyando a líderes autoritarios y determinantes que aparentan una gran seguridad en la toma de decisiones. El hecho de que violen por sistema la democracia es un mal menor con tal de que nos aporten una mayor sensación de seguridad, parecen pensar millones de votantes.

Salvando las distancias, una situación similar a la actual se produjo en el mundo coincidiendo con el crash de 1929 cuando la Gran Depresión Económica alimentó el surgimiento y el auge del fascismo, cuyos máximos exponentes fueron Hitler y Mussolini. Éstos también promovieron el racismo, la xenofobia, el proteccionismo, el rechazo al liberalismo y a la democracia y, por supuesto, la exaltación del líder carismático.

Un elemento común a todos los déspotas, tanto a los de antes como a los de ahora, es el nacionalismo. Se presentan como los únicos defensores del pueblo y reclaman la soberanía territorial expulsando a los otros, a los extranjeros, a los que acusan de provocar todos los males de la tierra. Ponen en bandeja a los ciudadanos la cabeza de un enemigo al que culpar del paro, de la recesión, de la delincuencia...

Pero si los inmigrantes son las víctimas propiciatorias para achacarles las calamidades internas, estos líderes buscan también enemigos exteriores para justificar sus errores y fracasos. Hungría, Polonia y ahora Italia, por ejemplo, acusan a la Unión Europea de todos sus desaciertos. Es lo mismo que hace Maduro con EEUU o Trump con México y China. 

Este fenómeno se ha producido también por el hecho de que los tradicionales partidos democráticos no han sido capaces de dar respuesta de forma adecuada a los problemas derivados de la crisis económica. Los llamados perdedores de la globalización, trabajadores empobrecidos, desesperados y rabiosos, son víctimas propiciatorias para un caudillo demagogo que saca conejos de la chistera y ofrece soluciones fáciles para problemas tan complejos como la desigualdad o la inmigración.

La democracia está en peligro en Occidente y no hay ningún país que esté vacunado contra todo tipo de populismos, ya sean de izquierdas o de derechas. Ahora los extremistas gobiernan en Estados Unidos, Hungría, Polonia e Italia, pero cada vez toman más fuerza en Francia, en Alemania e incluso en España. Y el peligro es que estos líderes dominantes consoliden su poderío. Como se alimentan de la inestabilidad, tratan de fomentarla. Provocan luchas y disputas de todo tipo para crear incertidumbre y ofrecerse luego como grandes salvadores.

La pregunta es si los valedores de la democracia están dispuestos a defenderla de sus enemigos como hicieron nuestros mayores hace años. En su reciente libro Fascismo. Una advertencia, la exsecretaria de Estado estadounidense Madeleine Albright muestra cuál debe ser el camino a seguir: "Podemos superar los problemas de la democracia, pero sólo si no la damos nunca por sentada y reconocemos las lecciones de la historia. Es fuerte la tentación de cerrar los ojos y esperar a que pase lo peor, pero la historia nos enseña que para que la libertad sobreviva, debemos defenderla, y que si queremos que las mentiras cesen, debemos sacarlas a la luz". 
  

Manuel del Pozo    31/10/2018

http://www.expansion.com/blogs/peon-de-dama/2018/10/31/por-que-triunfan-los-lideres.html

Un estudio revela que la radiación de los móviles causa tumores en ratas

Un estudio revela que la radiación de los móviles causa tumores en ratas
Un grupo de jóvenes conectados en las redes sociales (ViewApart / Getty)


Los expertos avisan de que las exposiciones utilizadas en los estudios no se pueden comparar directamente con la exposición que los humanos experimentan

El Programa Nacional de Toxicología ve una “evidencia clara” entre la formación de tumores cancerígenos y la exposición a altos niveles de radiación


Un estudio realizado por el Programa Nacional de Toxicología deEE.UU. (NTP, por sus siglas en inglés) ha concluido que existe una “evidencia clara” entre la formación de tumores cancerígenos y la exposición a altos niveles de radiación de los teléfonos móviles.
Según detalla el organismo en su página web, el estudio se realizó para aclarar los peligros potenciales para la salud, incluido el cáncer, de la exposición a la radiación de radiofrecuencia como la que se usa en los teléfonos móviles con conexión a las redes 2G y 3G.
El informe clasifica la relación entre la formación de tumores cancerígenos y la exposición a este tipo de relación mediante cuatro escalas. Desde la más alta a la más baja, son: evidencia clara, alguna evidencia, evidencia equívoca y sin evidencia.

El NTP alerta de que “las exposiciones utilizadas en los estudios no se pueden comparar directamente con la exposición que los humanos experimentan con sus móviles”

Los resultados del estudio apuntan a una “clara evidencia” de que las ratas macho que estuvieron expuestas a altos niveles de la radiación empleada en los teléfonos 2G y 3G desarrollaron tumores cardíacos cancerígenos, mientras, también en las ratas macho, identifica “alguna evidencia” en el caso de la aparición de tumores en el cerebro y en las glándulas suprarrenales.

En el caso de las ratas hembras los ratones machos y hembras, el NTP identificó evidencias equívocas entre la formación de tumoraciones y la larga exposición a la radiación de radiofrecuencia.
Las conclusiones del estudio se publicaron en febrero de este mismo año y, un mes después, un equipo de científicos revisaron a fondo estos informes preliminares, “Creemos que el vínculo entre la radiación de radiofrecuencia y los tumores en ratas macho es real, y los expertos externos estuvieron de acuerdo”, dijo el científico principal del NTP, John Bucher.
El toxicólogo a la cabeza de la investigación, Michael Wyde, destacó además el hallazgo inesperado de que algunas ratas macho expuestas a la radiación vivieran más. “Esto puede explicarse por una disminución observada en los problemas renales crónicos que a menudo son la causa de muerte en ratas mayores”, explica.

Hallazgo inesperado

Algunas ratas macho expuestas a la radiación vivieron más por una “disminución en los problemas renales crónicos”

Bucher avisa que “las exposiciones utilizadas en los estudios no se pueden comparar directamente con la exposición que los humanos experimentan cuando usan un teléfono móvil”.

Según el científico, en el estudio “las ratas y los ratones recibieron radiación de radiofrecuencia en todo el cuerpo. En contraste, la mayoría de las personas están expuestas a tejidos locales específicos cerca de donde sostienen el teléfono. Además, los niveles de exposición y la duración en nuestros estudios fueron mayores que lo que las personas experimentan”, subraya.
El organismo también destaca que el nivel de exposición más bajo que se empleó en la investigación equivale al máximo de exposición de los usuarios de los teléfonos móviles, un nivel de potencia que rara vez ocurre con el uso habitual de estos dispositivos electrónicos. Por otro lado, el nivel de exposición más alto en los estudios fue cuatro veces mayor que el nivel de potencia máximo permitido.

El estudio es la evaluación más completa hasta la fecha de los efectos sobre la salud 

Para completar este estudio de la NTP, que ha durado más de diez años, se invirtieron más de 30 millones de dólares. Hasta la fecha, esta investigación es la evaluación más completa de los efectos sobre la salud en animales expuestos a radiación de radiofrecuencia empleada en teléfonos con conexión a las redes 2G y 3G, que aún se utilizan para llamadas telefónicas y mensajes de texto. Estos estudios no investigaron los tipos de radiofrecuencia utilizada para redes Wi-Fi o 5G.


jueves, 1 de noviembre de 2018

El mapa que muestra los países de América Latina y el mundo que consumen más recursos naturales (y el impacto que tiene sobre el planeta)

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América Latina está perdiendo rápidamente su biodiversidad.

El cambio climático es una de las mayores amenazas para la vida en el planeta. Pero el principal motor para la disminución de la biodiversidad es el "consumo humano desenfrenado".
Así lo plantea un nuevo informe de la organización conservacionista Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés). Algunas de las cifras más interesantes del reporte se pueden ver al final de este artículo.
El reporte muestra que uno de los mayores impactos se observan en América Latina.
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"Centro y Sudamérica han sufrido una dramática disminución del 89% de poblaciones de especies en comparación con 1970", dice el informe.
Como ejemplo, menciona que el 20% de la Amazonía ha desaparecido en solo 50 años.
Para WWF la conclusión es clara: "La actividad humana está empujando hasta ellímite los sistemas naturales del planeta de los que depende la vida sobre la Tierra".

El mapa del consumo

El informe de WWF incluye el mapa del consumo de recursos naturales a nivel mundial que vemos arriba.
Este mapa mide la llamada huella ecológica, que es la relación entre el número de habitantes de un país y su consumo de recursos naturales, así como la cantidad de dióxido de carbono que generan en ese proceso.
América Latina no es la región con una mayor huella ecológica, ese lugar lo ocupan Estados Unidos, Asia, Europa y Australia.
En el continente, los países con mayor huella ecológica son Chile, Argentina y Paraguay, según los datos de la organización Global Footprint Network (GFN), que recoge WWF en su informe.
AmazonasDerechos de autor de la imagenGETTY
Image captionEl 20% de la Amazonía ha desaparecido en solo 50 años.
A primera vista, se podría pensar que países con mayor población como México o Brasil tendrían mayor huella ecológica, sin embargo, con relación a su número de habitantes, estos dos países requieren menos tierras y agua para producir todos los recursos que consume, según los indicadores de GFN.
Pero la huella ecológica es solo una parte del panorama.
Otro concepto, llamado "biocapacidad", mide la capacidad que tiene un ecosistema para regenerar lo que la gente toma de ellos.
Según estos indicadores del GFN, lo ideal es que un país tenga una biocapacidad alta y una huella ecológica baja.
La relación entre esos dos indicadores indica si un país tiene una reserva o un déficitde biocapacidad.
Así, por ejemplo, aunque México tiene menor huella ecológica que Argentina, también tiene menos biocapacidad, con lo cual aparece en déficit en los informes del GFN.
minaDerechos de autor de la imagenGETTY
Image captionLa Tierra no está siendo capaz de regenerar los recursos que tomamos de ella.
En todo caso, más allá de la realidad de cada país, en América Latina hay varios factores que están acelerando su pérdida de biodiversidad.
Según Roberto Troya, vicepresidente para América Latina y el Caribe de WWF, esta pérdida de los ecosistemas en la región está relacionada con la expansión de tierras para uso agrícola, lo cual causa pérdida de bosques; el desarrollo de infraestructura como carreteras, y el hecho de que el continente es un gran productor de materia prima, mediante actividades como la minería, por ejemplo.
Según Troya, estamos perdiendo biodiversidad a una velocidad "insostenible".
"No nos oponemos a un desarrollo, pero que sea un desarrollo balanceado con la naturaleza", dice.
Para ello, Troya plantea que la solución está en "consumir inteligentemente" y que tanto las personas como los gobiernos se comprometan a realizar "un nuevo pacto de la naturaleza y el ser humano".
leopardoDerechos de autor de la imagenGETTY
Image captionSegún WWF, estamos perdiendo biodiversidad a un ritmo "insostenible".

Cifras preocupantes

Estos son algunos de los datos que incluye el reporte de WWF sobre la situación del planeta:
  • La población global de vertebrados disminuyó en promedio un 60% entre 1970 y 2014
  • El 20% de la Amazonía ha desaparecido en solo 50 años
  • La Tierra ha perdido aproximadamente la mitad de sus corales de aguas someras en los últimos 30 años
  • Las poblaciones de agua dulce, en particular, han disminuido en 83% desde 1970.
  • El 90% de las aves marinas del mundo tiene fragmentos de plástico en el estómago; en 1960 la cifra era de 5%.
  • Centro y Sudamérica han sufrido una dramática disminución del 89% de poblaciones de especies en comparación con 1970.
  • El área de hábitat adecuado para mamíferos disminuyó en un 22% de 1970 a 2010. La mayor disminución estuvo en el Caribe, donde superó el 60%.
  • En el siglo XX, los peces de agua dulce han sufrido la tasa de extinción más alta entre los vertebrados a nivel mundial.
  • En los últimos 50 años, la temperatura promedio global aumentó 170 veces más que la tasa de referencia.

Cómo Singapur ha conseguido ser uno de los países más limpios del mundo

Foto: Singapur a punto de anochecer. (iStock)
Singapur a punto de anochecer. (iStock)

La campaña 'Keep Singapore clean', comenzada hace 50 años, se basa en la limpieza y el mantenimiento de la ciudad por parte de todos sus ciudadanos

Existe un cuadro del alemán George Grosz, pintado hacia 1917, que expresa muy bien ese caos que proviene de las grandes ciudades, donde puedes encontrarte solo y perdido pese a estar rodeado de personas que se mueven con rapidez de un lado a otro, apartándose a codazos. 'Metrópolis', como la película de Fritz Lang, nos muestra una ciudad futurista para el año en el que fue pintado, una mezcla entre el Nueva York de nuestros anhelos y sueños más fílmicos, y un Berlín de cabarés y pecado, tan ambiguo y fascinante a principios del siglo XX como lo es ahora.
Sin embargo, pese a que los trazos del cuadro mezclan individuos de pesadilla con aspecto europeo, lo cierto es que esas ciudades retrofuturistas y luminosas que imaginaban nuestros predecesores se asemejan a las asiáticas. Tanto si tratas de cruzar en hora punta el paso de peatones de Shibuya en Tokio (Japón), golpeándote con los transeúntes, como si te acercas al puente Mapo de Seúl (Corea del Sur) que te anima a no suicidarte o paseas por las ruinas de lo que antes era la ciudad sin ley de Kowloon, en Hong Kong, entiendes el caos de las ciudades con corazón y vida propia, pero también el orden asiático, siempre presente.
Ya sea en Shibuya, Kowloon o la misma Singapur, el orden y el caos se entremezclan

Otra gran Babilonia actual, digna de alguna historia de Italo Calvino, esSingapur. 'La ciudad de los leones', como sería la traducción del malayo al español, es sinónimo de orden, pulcritud y limpieza. Todo lo que se espera de la ciudad dentro del país más pequeño del Sudeste Asiático, que se está convirtiendo a su vez y paradójicamente, en la ciudad más cara del mundo.

El orden y la limpieza

Lo explican en 'BBC'. Singapur es la ciudad más limpia del mundo, lo cual sorprende siempre de las ciudades asiáticas, ¿cómo es posible que lugares con tanta afluencia y que funcionan tan rápido estén tan limpios? Un ejemplo de su mentalidad: unos 200 voluntarios recorren una urbanización en la ciudad para buscar basura. Algunos se meten entre los arbustos para encontrar cigarrillos. Otros encuentran alguna cosa sobre una mesa. No vuelven con las manos vacías pero tampoco puede decirse que regresen con verdadera basura. Es buscar la perfección, limpiar sobre limpio.
La obsesión con la limpieza en Singapur viene de lejos, concretamente de hace50 años. El primer ministro Lee Kuan Yew inició la campaña 'Keep Singapore Clean' . He aquí un ejemplo:

¿Por qué?

La razón es más simple de lo que pudiera parecer. En regiones con clima fresco quizá no importe tanto pero en los trópicos puede ser una verdadera catástrofe no limpiar adecuadamente. Roedores, moscas, cucarachas... y las enfermedades que conllevan. Aseguran que en un año de mala higiene el dengue camparía a sus anchas. Mejor prevenir que curar.
Las ambiciones de de Lee Kuan Yew eran grandes: "Seremos la ciudad más limpia y verde del sur de Asia" decía en 1968. Se llevaron a cabo concursos en oficinas, fábricas, tiendas, escuelas e incluso vehículos para ver quién era el más limpio. Se desarrollaron sistemas adecuados de alcantarillado y medidas para el control de enfermedades. La campaña 'Use your hands' de 1976 consiguió que estudiantes, padres, maestros o directores limpiaran las escuelas en los fines de semana. El objetivo era conseguir una economía más fuerte gracias al turismo.
Las multas, por otro lado, se encuentran hoy en día a la orden del día. Mediante el castigo, el ciudadano aprende. Está prohibido importar chicles y tampoco se puede comer, escupir en la calle, fumar o incluso utilizar el wifi del vecino (aunque eso no tenga que ver con la higiene).
Hay multas por comer chicle, escupir o tirar cigarrillos al suelo

Cuando la ciudad comenzó a enriquecerse se hizo más fácil conseguir mano de obra barata para limpiar. En su mayoría suelen ser trabajadores extranjeros mal remunerados o gente de edad avanzada. Y eso está cambiando la manera de pensar de los autóctonos, que desde hace un tiempo ven la limpieza como "el trabajo de otra persona".
Y los propios singapurenses piensan que esto tiene que cambiar, pues si eres capaz de inculcar y cultivar el hábito de la limpieza en los propios ciudadanos, que no tirarán su basura, gastarás mucho menos dinero en la limpieza del espacio público.
Lo que vendría a demostrar esto es que la educación puede ser tan efectivacomo las multasUna vez al año celebran el "día sin limpiadores", en el que los barrenderos arrojan sus escobas y son los propios ciudadanos los que limpian. En 2013, cuando todo empezó, se recogieron 1.430 kilos de basura. Este año solo 292. Quizá eso es el progreso.


AUTOR
ADA NUÑO     31/10/2018 05:00