martes, 6 de enero de 2026

Dejaron que 1.000 IA construyeran su propia aldea: surgió la civilización más extraña e inesperada

 


  • Crearon su propia sociedad y, para sorpresa de todos, se negaron a obedecer a los humanos 


Es una realidad que cada vez hay más Inteligencia Artificial en nuestras vidas, nuevas apps, funciones en las plataformas que usamos siempre e usos de esta tecnología en lugares que nunca habíamos imaginado. Y esta tendencia solo va a ir a más en el futuro, donde la IA irá penetrando cada vez más en la sociedad.

Esto nos llevará a nuevos escenarios nunca antes visto, por ello en un pionero experimento, los Laboratorios de Investigación Fundamental (FRL) soltaron a 1.000 IA independientes en un mundo virtual para ver como sin comandos o funciones específicas estas cooperaban y trabajaban.

Utilizaron el videojuego Minecraft, un videojuego que consiste en un mundo abierto, donde los jugadores exploran, extraen recursos (minar), crean estructuras y herramientas (crafting), y sobreviven en un mundo virtual generado aleatoriamente, permitiendo una creatividad ilimitada.

Tal y como explicaron los investigadores los resultados fueron tan inesperados como extraños. Las IA se distribuyeron por comunidades urbanas y rurales, cada una con su propia cultura e identidad. Se dividieron el trabajo, y algunos se especializaron en la agricultura, otros en la construcción o el comercio. Surgieron normas sociales y jerarquías, junto con comportamientos más complejos y debates sobre temas que iban desde el baile hasta la conciencia ecológica.

En ocasiones, la sociedad se sumergía en bucles infinitos o se quedaban atrapados buscando alcanzar objetivos imposibles, por lo que los investigadores tuvieron que instaurar mecanismos para romperlos y hacer que esta sociedad IA siguiera avanzando.

Después de un tiempo, los investigadores abrieron el juego para que humanos pudieran acceder a este mundo creado por IA y para su sorpresa, las IA no hacían caso a sus peticiones y querían seguir siendo independientes y dedicarse a sus labores antes de asistir a las personas (que se supone que es la motivación de toda máquina).

"Tenían sus propias ideas sobre lo que querían hacer, y resulta que no es un buen producto que la gente quiera", explican los investigadores. Otro de los descubrimientos de esta sociedad IA es que de cara a su aplicación en el mundo IA es mucho mejor y efectivo tener IA especializadas en tareas concretas más que IA generales capaces de hacer de todo.


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