Michael Shellenberger ha escrito un libro sobre la decadencia de San Francisco y cómo las políticas bienintencionadas de la izquierda han inundado algunos barrios de tiendas de campaña con personas sin hogar
El número de quejas por heces humanas en las calles de San Francisco se multiplicó por dos (de 10.692 a 20.933) entre 2014 y 2018. Un año más tarde, la ciudad gastó casi 100 millones de dólares en limpiar las calles —cuatro veces más que Chicago, pese a tener tres veces menos habitantes—. En 2020, no solo contaba ya con un 50% más de consumidores de drogas que alumnos en las universidades públicas, sino que 713 personas murieron de sobredosis, más del doble que por el coronavirus.
"Han instalado baños portátiles carísimos, han limpiado las calles... Y aun así sigue habiendo muchas heces humanas en las calles", explica el periodista Michael Shellenberger, que lleva 30 años viviendo en esta ciudad, en entrevista con El Confidencial. "Cuando tienes mucha gente viviendo en las calles, muchos de ellos drogadictos, es inevitable que las calles se ensucien y los barrios se conviertan en chabolas improvisadas".
Michael Shellenberger es un conocido activista —y polemista— climático que ha escrito varios libros alertando del "alarmismo medioambiental". Ahora, este presidente de la organización Environmental Progress publica 'San Fransicko: why progressives ruin cities', una obra en la que detalla qué ha ido mal en el plan urbanístico y sanitario de San Francisco para que el número de personas sin hogar se haya doblado en la ciudad (más de 8.000 personas para una ciudad de 880.000 habitantes) desde 2005.
Para Shellenberger, el principal culpable del estado de algunos barrios de la ciudad, llenos de jeringuillas usadas y heces, no es otro que la "izquierda radical" y sus políticas "bienintencionadas". Tanto durante la entrevista como en su libro, el escritor a veces hace afirmaciones demasiado tajantes y unívocas sobre un problema multidimensional como es la drogodependencia y las personas sin techo, pero desde luego consigue poner el foco en un tema cada vez más llamativo: cómo la llamada Golden City se ha hecho famosa por los miles de personas que viven en sus calles.
PREGUNTA. ¿Cómo de mal es la situación en San Francisco? La enviada especial de la Organización de las Naciones Unidas quedó horrorizada en 2018 con el estado de la ciudad y la comparó con las chabolas de Mumbai. "Hay una crueldad que no he visto en mi vida", dijo. El otro día leía un comentario en internet que hablaba de que algunos barrios de San Francisco parecían campos de refugiados sirios. ¿Qué está pasando?
RESPUESTA. He estado en barrios de chabolas de todo el mundo en África, Asia y Latinoamérica, desde Nueva Delhi a Uganda, y las condiciones de algunos barrios de San Francisco son peores. Pero no es por un tema de pobreza, sino por la adicción a la droga y la falta de tratamiento de enfermedades mentales. Es el resultado de las políticas bienintencionadas de la izquierda radical, que se llama a sí misma progresista. En San Francisco, hay una ideología que justifica estos campamentos. En Estados Unidos, la palabra 'progresista' se ha vuelto un eufemismo para la izquierda radical, que dice que es inmoral pedirle a la gente que duerma en albergues, requerir la hospitalización involuntaria o el tratamiento de la gente drogadicta que sufre de verdaderas adicciones o enfermedades mentales.
P. ¿Por qué se forman estos barrios de chabolas?
R. La izquierda asume que la gente no tiene casa porque son pobres y que los drogadictos son drogadictos porque son pobres. Pero ignora el hecho de que no tienen casa por su adicción y que muchos son adictos… ¡no porque sean pobres! Tanto los drogadictos como las personas que sufren una enfermedad mental siguen procesos similares en cuando a la disafiliación de la familia y de los amigos. Abandonan todo su entorno por seguir drogándose. Cuando eres drogadicto, especialmente en las últimas etapas de la adicción, tratas de quedarte lo más cerca de los traficantes de drogas. Y vives en estas chabolas en condiciones miserables y sucias en donde lo único que te importa es cumplir con tus necesidades de drogodependencia.
"El Estado tiene que intervenir para prevenir que la gente se destruya con sus adicciones"
P. La principal tesis del libro es que la descriminalización de las drogas más duras no ha funcionado. ¿Cuál era la idea detrás de esa lógica y por qué ha ido mal?
R. Desde el principio, hay una razón ideológica. La izquierda radical extendió la idea en los años noventa de que la gente con enfermedades mentales tenía que tener casa sin condiciones ni medicamentos. Y esa idea se extendió en los años dos mil con la adicción a la droga. Sabemos de Europa —Ámsterdam, Fráncfort, Lisboa, Viena o Zúrich— que el Estado tiene que intervenir para prevenir que la gente se destruya a sí misma con sus adicciones. Y también que dar casa a alguien tiene que ser una recompensa por el esfuerzo de la abstinencia o por luchar por tomarte tus medicamentos.
P. Esta crisis de personas sin techo en San Francisco viene por un drama nacional que lleva años desarrollándose: el aumento en las sobredosis.
R. Hay dos epidemias de drogas devastadoras en EEUU. Las drogas mataban 17.000 personas cada año en el año 2000. Ahora acaban con la vida de 96.000 personas. Es un número que sigue provocándome escalofríos. Una de las epidemias, por lo tanto, es de anfetaminas o metanfetaminas. Se acelera en los años sesenta y, cada década, se vuelve más potente y no somos capaces de encontrarle una solución.
Un hombre inyectándose fentanilo en Tenderloin, uno de los barrios con más sobredosis de San Francisco. (Reuters) P. ¿Y la otra crisis?
R. La crisis de los opiáceos, desencadenada por la prescripción masiva de las farmacéuticas en los años noventa para tratar el dolor. Pero la gente que estaba deprimida, solitaria o alienada tomó opioides porque sus médicos, presionados por las farmacéuticas, los recetaban a cualquiera. En 2010, el Gobierno de Barack Obama restringió los opiáceos, pero mucha gente que se había convertido en adicta se pasó a la heroína, que se traficaba desde México. Y ahora tienes a gente tomando fentanilo, que es entre 50 y 100 veces más potente que la heroína. Para que te hagas una idea, tres amigos míos del colegio se hicieron adictos y dos han muerto. El que queda tiene graves problemas.
P. ¿Usted qué propone para solucionar este problema de San Francisco?
R. Sabemos que la forma de tratar las adicciones es a través de la intervención. En EEUU… ¡lo sabemos muy bien! De hecho, tenemos un ‘reality’ en la televisión que se llama 'Intervención'. Mucha gente en EEUU tiene un familiar o un amigo que ha tenido algún tipo de adicción y sabe a qué se refiere alguien cuando dice “intervención”. Pero la izquierda radical dice: “No, no debes intervenir. Esta gente son víctimas y pueden hacer lo que quieran, porque sería inmoral tratar de imponernos a los que tienen una adicción. De hecho, deberíamos darles lo que quisieran. Si quieren dormir en la calle, no solo les tenemos que dejar, sino que además les tenemos que dar una tienda”. Les estamos dando dinero, habitaciones libres, papel de plata… Si no pedimos nada a cambio, estamos subvencionando su adicción. P. Usted suele decir que, en este tema, se necesita tanto el palo como la zanahoria, pero la izquierda radical ha dejado de usar el palo. ¿Cuál sería el palo?
R. Cumplir la ley. La izquierda se ha olvidado de cumplir la ley. El fiscal general de San Francisco dice que hasta los traficantes de drogas son víctimas de la trata de personas porque vienen de Honduras. Entonces no cumplimos la ley para que no haya repatriaciones. El palo sería prohibir que se pueda acampar en la ciudad, drogarse en público, defecar en la calle o robar en las tiendas. Ahí deberías ser arrestado y llevado ante un juez. Y si el juez y el psiquiatra determinan que estás sufriendo una adicción de drogas, entonces deberías tener la opción, alternativa a la cárcel, de comprometerte a la rehabilitación. La zanahoria sería evitar la cárcel por la rehabilitación. Pero se tendría que poner presión para que camines hacia la abstinencia.
"Les estamos dando dinero, habitaciones libres, papel de plata… Si no pedimos nada a cambio, estamos subvencionando su adicción"
P. Algunos comparan la descriminalización de drogas como las anfetaminas o la heroína con la criminalización del alcohol y la marihuana. Pero usted, que fue un defensor de la descriminalización de la marihuana, dice que son dos cosas muy diferentes.
R. Hay dos formas de pensar en las drogas y la adicción. La primera es que prácticamente todo puede ser adictivo. Las redes sociales, el sexo, la marihuana y todo tipo de drogas. Al mismo tiempo, hay muchas diferencias entre las drogas. ¿Quién ha sufrido una sobredosis fumando marihuana? Nadie. Puedes tirar tu vida por la borda si no paras de fumar marihuana, por lo que debe haber algunas restricciones. Con el alcohol, igual. No dejamos que la gente beba en muchos sitios de la calle. Tenemos que tener en mente ambas cosas. Pero yo sigo pensando que es bueno descriminalizar el uso de la marihuana. Incluso también lo puedes hacer con la heroína y la cocaína, pero una cosa muy distinta es venderla en las tiendas. Por ejemplo, si haces lo que hacen los portugueses o los holandeses —no he estudiado el caso español—, si arrestas a alguien por estar pinchándose heroína, no tiene por qué ir a la cárcel.
P. Para ello, se necesita un mayor foco en la salud mental, defiende. ¿Qué relación tienen la drogadicción y las enfermedades mentales?
R. Normalmente, si eres adicto a la heroína, estás enfermo. Estás sufriendo un tipo de enfermedad mental, que es lo que es la adicción. Y necesitas que la gente de tu alrededor y el Estado te presionen para que vayas a rehabilitación. Hay un argumento extremo que dice que todos los que son adictos a las drogas tienen una enfermedad mental subyacente. No sé si es verdad. Pero cualquiera que sea adicto necesita ayuda para la desintoxicación. Un amigo mío adicto a la cocaína empezó a tomar un antidepresivo, a hacer ejercicio y dieta y lo consiguió dejar. Por lo tanto, para mejorar el tema de las drogas, necesitamos una mejor protección de la salud mental.
P. ¿Qué rol considera que ha jugado la ideología en este tipo de políticas? Usted escribe: “Aquellos que ponen en duda las políticas de los 'defensores' de las personas sin hogar son atacados y tildados de inhumanos, pese a que esas mismas políticas han contribuido a que tantísima gente pueda vivir debajo de un techo”.
R. Cuando yo crecí en los años ochenta y noventa, la izquierda radical veneraba a héroes como Nelson Mandela, Mahatma Gandhi, Martin Luther King o incluso el Che Guevara. Sus historias eran heroicas, líderes superando la opresión del sistema para beneficiar a los más desfavorecidos y luchando por el socialismo y una mayor igualdad. Eso ha cambiado en Estados Unidos. Ahora tenemos la ideología ‘woke’, centrada exclusivamente en las víctimas. Las víctimas ahora son seres espirituales y sagrados. La izquierda, en vez de buscar heroísmo, busca el estatus de víctima. Y hemos entrado en una estúpida competición por quién es más víctima. Esto está relacionado con la política de identidad: cuanto más tipos de víctima seas, mayor será tu estatus. Antes, la izquierda pensaba que tú podías ser una víctima ahora pero un héroe después. Pero ya no más. Si eres víctima ahora, lo seguirás siendo en el futuro.
P. Y en este caso, ¿qué tiene que ver ser persona sin hogar y drogadicto con la victimización de la política?
R. Una vez que tienes la suerte de ser declarado una 'víctima', todo debe serte entregado y nada puede serte pedido. Si eres un drogadicto, recibirás dinero, casa, agujas, etc. No se te puede pedir que dejes de drogarte ni que trates de lograr la abstinencia, ya que pedirte que mejores tu vida no será más que la continuación de esa opresión del Estado.
P. Usted dice que la izquierda ha convertido en tabú decir que hay gente viviendo en la calle por razones que no tienen que ver con la pobreza. En el caso de las personas sin hogar, muchas veces sí, pero dice en el libro que la relación entre drogodependencia y pobreza no está tan clara.
R. Cuando escribí en 'Forbes' que mucha gente que vive en la calle son adictos, un supuesto defensor de las personas sin hogar, de izquierda radical, me acusó de incitar la violencia contra la gente en la calle. Intimida mucho que te acusen de incitar la violencia. Pero esa es la mejor forma de silenciar a alguien. Ese lenguaje tan agresivo y emocional es una forma ideal de intimidar a la gente. Tenemos delante de nosotros un nuevo macartismo, pero ahora es en la izquierda. P. No suena muy optimista cuando habla del futuro de San Francisco.
R. Es difícil no ser pesimista cuando piensas que todo ha ido a peor en los últimos 30 años. Hay algunas señales de que esto puede cambiar. California todavía tiene mucho futuro, pero San Francisco… Lamento decirte que no soy optimista.
'¡J*der, cómo duele!' explica por qué el dolor no siempre significa daño, por qué no es el cerebro el que nos engaña cuando se trata de interpretar el sufrimiento y por qué no podemos fiarnos de todas las soluciones milagrosas que nos venden
Vivimos en una sociedad obsesionada con evitar el dolor, pero muchos expertos creen que nunca hemos estado tan mal preparados para afrontarlo. En este contexto, la editorial Arpa lanza ¡J*der, cómo duele!, que no pretende ser otro libro más sobre el dolor, sino el manual definitivo para entenderlo y aprender a convivir con él sin que nos controle.
Álvaro Pinteño desmonta en este escrito mitos, se ríe de las fórmulas mágicas y nos enfrenta a la realidad: el dolor no es solo un problema físico, sino una experiencia profundamente humana, modulada por nuestra biología, emociones y contexto social.
Con una mezcla de rigor científico, anécdotas personales y un estilo directo, sin rodeos ni paternalismos, este libro te enseñará por qué el dolor no siempre significa daño, por qué no es el cerebro el que nos engaña cuando se trata de interpretar el sufrimiento y por qué no podemos fiarnos de todas las soluciones milagrosas que nos venden.
Si alguna vez has sentido que el dolor te supera, que nadie te entiende o que te has convertido en un peregrino en busca de respuestas, este libro quiere darte las herramientas para recuperar el control. No es una promesa de alivio inmediato, pero sí una invitación a cambiar la forma en que lo vives. Porque duele… pero hay formas de hacerlo más llevadero.
PREGUNTA. ¿Qué te motivó a escribir este libro?
RESPUESTA. Varias cosas. La primera fue que yo fui paciente de dolor crónico. La segunda, que veía en consulta varias lagunas, varios problemas para los que no tenía respuesta y los libros y los artículos científicos, formaciones y demás a las que tenía acceso me ayudaban, pero no terminaban de darme muchas de las respuestas que yo pensaba. Entonces traté de hacer ese libro que a mí me gustaría haber tenido en mi mano y poder haber tenido acceso y haber leído para poder estudiarlo. Y también fue una parte de mí, de mi propia terapia y de mi propia curación que me permitió darle un nuevo significado y sentido al dolor, a mi propia experiencia de dolor que yo padecía por aquel entonces.
P. ¿Por qué es importante este mensaje que transmites de que el objetivo no es vivir sin dolor, sino saludarlo y hacerle un corte de mangas?
R. Me fui dando cuenta de que el dolor forma parte de nuestra vida. Es inherente al ser humano, es inherente a estar vivo. Creo que es solamente cuestión de tiempo que el dolor nuevamente se exprese de una nueva forma.
El ser humano tiende a aferrarse a situaciones temporales como si fuesen permanentes, y cuando tenemos dolor, muchas veces tendemos a anclarnos a él como si ya fuese para toda la vida, como si fuese a durar más del tiempo que pensamos, cuando muchas veces se nos olvida también el concepto de regresión a la media. Me gusta mucho porque lo que nos dice es que cuanto mejor estamos, lo más probable es que volvamos a estar un poco peor. Y cuanto peor estamos, también lo más probable es que después volvamos a estar un poco mejor.
Puede ser que muchas veces estemos o llevemos meses o incluso años en un pozo sin fondo que parece ser que no tiene final, pero quizás puede ser que este año el invierno y el otoño se estén alargando más de lo que nos gustaría y esté lloviendo más de lo que esperábamos, como este año, por ejemplo, con la lana y demás. Pero bueno, que siempre puede salir el sol. Es cierto también que va a haber situaciones de personas donde va a haber determinantes sociales concretos y demás que puede llegar incluso a impedir la recuperación total, es decir, la remisión total de los signos y síntomas. Entonces, en este caso, quizá el único consuelo o lo que nos queda es dotar de estrategias y herramientas a la persona para ayudarle a afrontar mejor su problema y poder hacer ese corte de manga, ese saludarlo a pesar de tener dolor.
Básicamente es como un mensaje metafórico de que la vida siempre va a ser mucho más grande y merece la pena ser vivida que el propio dolor en sí mismo, que aunque tenga el potencial de poder arrancarte trocitos de la vida que disfrutas y posiblemente las cosas que más amas, creo que merece la pena siempre tener esperanza de volver a encontrar una forma de poder disfrutar aquella cosa que más nos gusta.
P. Además del título, el libro tiene un lenguaje coloquial, ¿cómo de importante es este tono para que llegue a la gente?
R. Es muy importante. Petrarca decía que él no pretendía que se comprendiese sin ningún esfuerzo y sin ningún trabajo lo que a él le había costado con tantísima fuerza de trabajo aprenderlo. Y es cierto que hay que entender el dolor y comprender esta compleja experiencia, va a requerir siempre trabajo y esfuerzo, por muy en lenguaje coloquial que queramos ponerlo. Para mí también fue un reto, porque una de las cosas que se habla también es que la culturización de la persona y el nivel de conocimiento que pueda tener va a decir muchísimo de la comprensión que pueda tener. Entonces estas personas también suelen ser personas que padecen dolor crónico. Para mí era también muy importante, sin ser reduccionista, sin ser simplista, sin caer en el mensaje muy categórico, muy llamativo, que pudiesen calar, que se perdiesen verdaderamente todos los matices y límites y que siguiese transmitiendo esa esperanza.
P. Cada vez se habla más del dolor crónico, que aparece casi como una pandemia silenciosa, pero no se conoce bien, no se trata bien... ¿Qué está fallando en el enfoque sanitario actual para hacer frente al dolor crónico?
R. El sistema sanitario actual es un sistema complejo, igual que la experiencia de dolor es compleja.
Están fallando los tiempos que se tienen en la pública para atender a este tipo de pacientes. Es imposible poder hacer una buena historia clínica en 10 minutos, cuando yo con mi paciente puedo tirar hasta una hora solamente de la primera sesión para hacer una buena anamnesis. Sé también que están fallando los propios incentivos perversos que existen en la mercantilización de la salud, cómo también nos constriñe a que seamos intervencionistas, cuando muchas veces de lo que se trata es de no intervenir y explicar por qué no es necesario intervenir. Y eso también implica tiempo, mantener conversaciones incómodas.
También está fallando la iatrogenia, que en Estados Unidos se sabe que ya se ha convertido en la tercera causa de muerte. Eso qué quiere decir: la iatrogenia son las consecuencias negativas de los tratamientos médicos, y muchas veces la consecuencia se acaba convirtiendo en un problema mucho mayor del problema inicial que se pretendía resolver. Entonces, actualmente tratamos muchas consecuencias que podrían haber sido evitadas. Consecuencias de sobrediagnóstico por falsos positivos, consecuencias también de la sobremedicalización. Todo ese conglomerado conforma un problema bastante complejo. Y bueno, tampoco creo que la solución pase por incluir más plazas en la pública, por ejemplo, en fisioterapia es tremendamente necesario. Pero, si lo que vamos a incluir es profesionales bajo las mismas condiciones, bajo el mismo tiempo y bajo un modelo biomédico desactualizado, intervencionista, quizá lo que vamos a agravar es aún más el problema.
Vemos como, paradójicamente, pese a tener cada vez más conocimiento, más avance tecnológico y demás, los casos no hacen más que aumentar. También es cierto que cada vez vivimos más, la esperanza de vida es más larga, lo cual también puede derivar en experimentar más dolor como consecuencia de otras patologías y comorbilidades, un dolor crónico más secundario. Entonces, bueno, no tengo respuesta, pero sí creo que los gestores sanitarios, los políticos y demás deberían tener en consideración al menos estas cosas que sí sabemos que están fallando y tratar de buscar una solución.
Álvaro Pinteño. (Arpa)
P. ¿Debemos hacer hincapié en la sobremedicación?
R. En su día fue noticia la cantidad de muertes que causaron la crisis de los opiáceos. También los problemas de adicción que tienen. Creo que el ser humano parte de una postura, de un sesgo más intervencionista donde necesita tener control sobre su situación, necesita creer que está haciendo algo útil por su problema y ahí la medicación encaja perfectamente. La medicación para el dolor, mucha de ella no debería de ser recetada más de tres meses y puede ser un gran medio en esos tres meses, como una potente ventana terapéutica para poder hacer lo que verdaderamente se tiene que hacer, que es tratar la conducta de afrontamiento del dolor de una persona. El problema es que cuando solamente se da medicación, y una vez que te habitúas a ella, lo que se propone es seguir aumentando la dosis, con todas las consecuencias negativas que ello conlleva, pues está claro que hay algo que está fallando.
P. En el libro hablas de cómo el dolor se modula no solo desde lo físico, sino también desde lo emocional, social y cultural. ¿Qué creencias erróneas siguen siendo más frecuentes entre los pacientes y los profesionales?
R. Más allá de lo que hemos hablado de que “necesito que me hagan algo”, se sigue pensando que hay una postura correcta, una postura ideal, cuando actualmente se sabe que quizá la mejor postura es la que dura menos tiempo y la que es más costo-efectiva a nivel energético, y la que no te hace estar pensando constantemente en cómo deberías de estar posicionado para dejar de tener dolor. Si te sientas frente al ordenador según la postura ergonómica ideal, y eso más allá de un determinado tiempo, según la capacidad de tu tejido, seguramente experimentes dolor por la acidosis tisular, donde el pH de tu sangre cambia, se vuelve más ácido y tu organismo empieza a experimentar una serie de síntomas que implican que cambies de posición y te muevas.
Esto no quiere decir que la postura no importe, sino que es siempre relativa. En algunos pacientes muy concretos va a haber cambios biomecánicos y posturales que puede ser necesario trabajarlos. También existe el mito de que todo dolor que se tenga siempre es por una contractura. Las contracturas existen, pero quizás no lo que comúnmente se define como contractura. Muchas veces la contractura no es más que ese proceso que se suele resolver por sí solo, independientemente de que te des un masaje o no. Eso no quiere decir... bueno, también respecto al masaje: se sigue pensando que hay que encontrar otra cosa, que aquí hay algo que corregir, cosas y demás, y básicamente lo que hacemos es interaccionar con la otra persona, con el sistema nervioso. Se libera una serie de sustancias químicas que son analgésicas en el corto plazo y te pueden generar bienestar. Pero si el problema actual de esa persona sigue, si hay reforzadores, constreñimientos en el entorno, determinantes sociales que siguen llevando a padecer eso, si no hay síntomas, muchas veces también puede agravar el problema.
El problema de todas estas cosas no es tanto la intervención en sí misma, sino la narrativa que las acompaña, que puede ser de dependencia y de fragilidad. Muchos pacientes se sienten como que necesitan venir al fisioterapeuta cada 15 días o cada mes para pasar un chequeo, para hacer un reajuste, cuando muchas veces lo que es necesario a lo mejor es trabajar un par de meses con esa persona para darle las herramientas para que sepa valerse por sí mismo. Nosotros deberíamos ser más agentes de salud, gestores del problema, para ayudar a las personas a que puedan valerse por sí mismas, y solamente en casos puntuales, cuando esas herramientas no sean aplicables en su situación personal, que vuelvan a nosotros. Pero lo de la dependencia…
P. Gran parte de la base de este libro es tu experiencia como profesional, ¿qué has aprendido de tus pacientes?
R. Los pacientes me han salvado en más de una ocasión. No tanto a no abandonar esta profesión, que muchas veces es desagradecida por las propias condiciones que tenemos, muchas veces. Pero te enseñan muchas cosas porque, bueno, en mi caso, al ser una persona joven, ahora mismo no tengo más que 30 años, pues el problema es que muchas veces tú dices: “Bueno, ¿yo quién coño soy para dar consejos a una persona sobre algo que se está desarrollando conmigo y demás?”. Entonces te enseñan a tener paciencia, te enseñan a escuchar, te enseñan a tener compasión, te enseñan a mantener conversaciones incómodas. También muchas veces se desahogan contigo por problemas personales tremendamente importantes.
P. ¿Dónde trazas el límite entre una empatía y una sobreimplicación con los pacientes?
R. A nivel empatía afectiva, es muy importante tener esto en cuenta porque en procesos de dolor crónico, sobre todo, acabas inevitablemente trazando un vínculo terapéutico que es algo un poco más íntimo. Pero si haces las cosas bien y si sabes dónde cortar a tiempo, los límites, los pacientes lo saben identificar muy bien: cuándo se está en sesión y cuándo se está fuera de sesión.
P. ¿Qué te gustaría que se llevase consigo quien acabe esta lectura?
R. Que tuviese algo de esperanza, que tuviese quizás no todas las respuestas que se anhelan y que se buscan y poder ayudarle, sino que se plantease quizá una pregunta más adecuada. Creo que con eso ya sería suficiente para empezar a tomar mejores decisiones en relación al dolor y al sufrimiento.
El coche eléctrico no nos salvará de las consecuencias negativas del automóvil, como el 'robo' del espacio público. Daniel Knowles, autor de 'The Economist', analiza en un nuevo libro este fenómeno
El automóvil se ha vendido con la promesa de libertad. Los anuncios muestran a personas conduciendo en grandes espacios naturales, nunca atrapados en atascos. En realidad, los coches han llenado la ciudad de contaminantes, privatizado espacio público y alimentado el cambio climático. Las horas que pasamos en atascos no nos las devolverá nadie por mucho que “nos guste conducir”. Los costes sociales y ambientales del automóvil están socializados mientras que sus beneficios son pocos y privados.
Todo esto es lo que defiende el periodista de la revista The Economist Daniel Knowles en ' Carmageddon (Autocalipsis)' editado ahora en España por Capitán Swing. Y no, los coches eléctricos no son tampoco la solución, asegura Knowles en una entrevista con El Confidencial. Tesla, que acaba de presentar unos resultados trimestrales desastrosos, con un desplome del 70% del beneficio neto, muestra los límites del llamado “pico del automóvil”.
PREGUNTA. Llamas al coche eléctrico "espejismo eléctrico", ¿por qué?
RESPUESTA. Es una ilusión creer que reemplazar todos los coches que consumen petróleo por coches eléctricos va a solucionar los problemas que generan los coches. Necesitamos electrificar, pero también tener menos vehículos. Los eléctricos generan todavía el 60% de la contaminación urbana de un coche de combustión por las emisiones de partículas de los neumáticos y frenos. Siguen generando atascos y necesitan una gran cantidad de electricidad. Muchos países no están siendo honestos sobre cómo generarla y ponerle precio a ese extra de corriente eléctrica para la movilidad.
P. ¿No van a suponer entonces una revolución en el tráfico?
El problema esencial es que siguen habiendo coches. Los eléctricos son mucho más eficientes, pero ¿qué pasa con la fuente del suministro eléctrico? Estamos cambiando toda la red eléctrica para que sea más verde a la vez que podemos doblar la cantidad de electricidad para alimentar los coches eléctricos. Además, puede que más gente conduzca al ser más ecológicos que un motor de combustión, especialmente si acaban siendo autónomos. Se traduce en más atascos y problemas como la ocupación del espacio público y ciudades más extensas que nos mantengan dependientes del vehículo privado.
P. Tesla acaba de presentar resultados del primer tremestre del año y el beneficiod de la empresa se ha hundido un 71%. ¿Qué le parece la situación que atraviesa la compañía y del papel de Elon Musk?
R. Musk en algún momento fue un genio, pero el éxito lo ha vuelto completamente loco. Tesla fue pionera en el coche eléctrico e hizo un vehículo eléctrico que la gente realmente quería comprar hace 15 años. Ahora se está quedando atrás. Los fabricantes chinos están ensamblando coches eléctricos con baterías que duran mucho más, se cargan más rápido y son mucho más baratos. Tesla no ha actualizado sus modelos en cinco años y el Cybertruck ha sido un fracaso increíble. La compañía ha sido un verdadero ejemplo del tipo de pensamiento iluso y poco realista de Musk. Son problemas que tenía incluso antes de que Musk entrara en el gobierno estadounidense y se hiciese a sí mismo increíblemente impopular. Creo que Tesla está en problemas.
P. Las campañas de boicot desde luego no ayudan.
R. Están siendo muy exitosas. Las ventas están cayendo. Aunque algunos republicanos empiecen a comprarlos y amortigue el golpe, Tesla tiene (o tenía) muchas ventas en Europa y en China. Todavía es la gente de izquierdas la que tiende a querer comprar eléctricos y Musk ha acabado con ese mercado. Da impulso al boicot que Tesla no sea la mejor opción para el coche eléctrico. Se han quedado desfasados, aunque tenga todavía el mejor software. Musk ha prometido cosas imposibles y no está cumpliendo.
P. ¿Qué recomendarías a los dueños de un Tesla?
R. Depende de quién seas. A los propietarios de Tesla les diría lo mismo que a muchos propietarios de coches en general: ¿Estás seguro de que necesitas este vehículo? A pesar de todo, muchos seguirán conduciendo sus Tesla o se pasarán a otro eléctrico. Mi opinión es que es mejor que vivan sin coches.
P. Un fabricante de automóviles que defendía teorías antisemitas y conspiranoicas y apoyó el America First ¿Es Elon Musk el Henry Ford del siglo XXI?
R. Desde luego que Musk es el Henry Ford de este siglo. Se volvió loco. No sé si Musk ha llegado al mismo tipo de antisemitismo de Ford pero sin duda está vomitando teorías de la conspiración. Está diciendo y haciendo cosas sorprendentemente aterradoras. Al menos la empresa de Ford terminó construyendo máquinas que llevaron a la derrota del fascismo durante la Segunda Guerra Mundial. No sé si Musk va a tener esa oportunidad de redimirse.
P. Con la caída en popularidad de Tesla y con China ya en cabeza, ¿qué papel le queda a Europa en el coche eléctrico?
R. Los fabricantes de coches europeos fueron a China y cambiaron su experiencia por acceder al mercado asiático. Ahora se ha dado la vuelta a la tortilla y los mercados europeos se han abierto a los chinos a cambio de compartir la tecnología de las baterías chinas. Los fabricantes de automóviles europeos se están adaptando muy rápidamente a la electrificación. Entonces nos daremos cuenta de que tenemos problemas con nuestras redes eléctricas. No creo que las automovilísticas europeas vayan a quebrar aunque no vayan a emplear a tantos trabajadores ni vender tantos coches. El pico de la industria automovilística está llegando.
P. Algunas voces explican el rearme europeo porque Alemania ya no vende coches y ahora necesita vender tanques.
R. Es cierto, aunque no soy experto en defensa. Con la guerra en Ucrania en marcha sin Estados Unidos, va a tener que haber algún rearme. Y no es la peor opción.
P. ¿Qué opinas de la bicicleta eléctrica?
R. Es una de las tecnologías más apasionantes del momento. Las bicicletas eléctricas ofrecen la posibilidad de reducir realmente la dependencia de los coches. En India el ‘rickshaw’ eléctrico está reemplazando al tradicional triciclo con motor de combustión. Ya se nota una disminución en la contaminación del aire en Nueva Delhi, donde es terrible. En mi barrio de Chicago la bicicleta eléctrica permite viajes demasiado largos para una bicicleta sin motor. Facilita llevar a tus hijos y hacer la compra sin sudar. Las familias están cambiando los coches por bicicletas eléctricas, incluso en áreas muy dispersas como los suburbios de Estados Unidos y Reino Unido.
P. ¿Es eficaz la bicicleta sin motor?
R. Un estudio de la década de 1970 muestra que, en calorías consumidas por kilómetro y peso corporal, el ciclismo es la forma más eficiente de moverse, más que cualquier animal. Las bicicletas son 85 veces más eficientes energéticamente que un coche de combustión a la hora de transportar a una persona. Suponen una gran esperanza para cambiar las ciudades. Construir trenes, más viviendas o hacer barrios peatonales es lento y difícil. Pero puedes poner carriles bici muy rápidamente. Pueden reemplazar una gran cantidad de viajes en coche y ya está pasando. Hay un auge de la bicicleta.
P. ¿Estos nuevos ciclistas están aparcando sus coches contaminantes o simplemente se han pasado del transporte público a los pedales a causa de la pandemia?
R. Hay de todo un poco. Pero en París el tráfico de vehículos ha caído y se han disparado los viajes en bicicleta. Cuando consigamos que ir en bici se convierta en algo normal, seguro y fácil y no una cosa de hombres treintañeros años vestidos de licra, la gente cambiará el coche por los pedales. Es un círculo vicioso.
P. Paradójicamente, cuentas en el libro cómo precisamente los primeros ciclistas abrieron el camino a la hegemonía del coche.
R. Mucha de la pavimentación de carreteras y caminos a finales del siglo XIX en Europa y América fue dirigida por los ciclistas. El auge de las bicicletas llevó a demandar carreteras para poder salir al campo y usar sus bicicletas. La Liga de Ciclistas Estadounidense fue uno de los mayores defensores de la construcción de carreteras. Pero los más ricos que comenzaron como ciclistas a menudo se convirtieron en entusiastas de los coches. El primer vehículo que hizo Henry Ford, el cuadriciclo, se hizo con ruedas de bicicletas. Peugeot era fabricante de bicicletas originalmente y las sigue vendiendo. Hay una especie de gran ironía en que la industria del automóvil tuvo su nacimiento en la industria del ciclismo. Ahora vemos a los ciclistas y los conductores de automóviles en lados opuestos y como enemigos. Los dos eran parte de la misma revolución temprana del transporte con ruedas.
P. ¿Es más difícil imaginar el fin del coche que el fin del mundo o del capitalismo?
R. Trabajo para The Economist, una revista que promueve el capitalismo, y lo que ha hecho a los automóviles tan dominantes en nuestras calles es una especie de socialismo para los coches con medidas como el aparcamiento gratuito y un gran esfuerzo para mantener barato el combustible. Hemos hecho mucho más por los coches de lo que hemos hecho por las personas en algunos lugares. No veo el fin del capitalismo a corto plazo. Tampoco veo que el fin de los coches privados vaya a llegar pronto. Ni siquiera creo que sea una buena idea. No creo que queramos no tener coches en absoluto, pero sí podríamos ver muchos menos coches en las carreteras. Es posible que esté empezando a pasar en muchos sitios. Ojalá mi libro acelere ese proceso. Una gran reducción de los coches va a suceder antes del final del capitalismo.
P. ¿Está más subvencionado el coche privado que el transporte público?
R. El coche ha necesitado una enorme intervención estatal mientras que el transporte público surgió en el siglo XIX de empresas privadas. Ha sido muy popular la idea del coche como una solución capitalista individualista porque eres más libre de escoger dónde vas, pero es una fantasía. El coche privado requiere que el Gobierno haga carreteras, que obligue a construir aparcamientos a los promotores inmobiliarios, a destruir casas para hacerle hueco, a asegurarse de que haya abundante suministro de combustible. La idea de que los coches son necesarios para el capitalismo no es cierta. Son beneficiarios del régimen de subvenciones y de la acción del Estado. En una sociedad donde todos pagasemos el verdadero costo de moverse en coche, con carreteras privadas, nadie conduciría. En Estados Unidos al menos ni pagan el aparcamiento. Los conductores de automóviles son los mayores beneficiarios de los subsidios del gobierno. Otras personas y no los conductores pagan por los costes de los coches.
P. ¿No tener coches es de pobres?
R. En Estados Unidos el transporte público se ve como algo propio de pobres. Pero en los últimos 30 años, las zonas donde no se necesita un coche se han vuelto mucho más caras ya que las personas más ricas se han trasladado ahí. Los estadounidenses más ricos cada vez conducen menos. Los estadounidenses más pobres conducen muy poco. Es la clase media quien más conduce. Depender de un coche te hace infeliz. Estar atrapado en atascos es miserable. Se ha convertido en un símbolo de estatus no tener que depender de tu coche y conducir menos. Los pobres de Estados Unidos gastan más de una cuarta parte de sus ingresos en coches y normalmente es lo más valioso que poseen. Un coche es la mayor parte de su riqueza familiar. Si los más pobres tuvieran acceso a un transporte público mejor, si pudieran ir andando al trabajo en vez de en coche, liberarían mucho dinero que actualmente tienen que gastar en transporte para gastarlo en cosas que mejorarían sus vidas.
P. ¿El coche es malo para la economía?
R. Sí, aunque lo realmente malo son los atascos. Si todo el mundo intenta ir en coche, las ciudades no pueden ser suficientemente eficientes. En lugares en desarrollo como Mumbai y Ciudad de México ven que antes de desarrollar la industria y hacerse ricas se topan con la pesadilla de los atascos y las carreteras obstruidas durante horas. El transporte dependiente del coche pone un techo a lo bien que puede ir la economía. Y los lugares más ricos de la tierra son todos los lugares donde no se necesita un coche.
P. Explica que al construirse todo alrededor del vehículo, cambiarlo podría hacer subir los alquileres y las hipotecas: vivir a 40 minutos en coche del centro te permite gastar menos en vivienda.
R. En realidad los coches hacen que las casas sean mucho más caras porque reducen la disponibilidad de sitios que construir. En lugares como Los Ángeles, donde casi todo el mundo conduce, no queda espacio para vivir por la cantidad de espacio para aparcamientos y carreteras. Las viviendas son carísimas y pequeñas. Por mucho que expandas las ciudades, siempre necesitas hacer más espacio vial y para estacionar. Si puedes deshacerte de los coches, entonces podrías meter a mucha más gente en cualquier cantidad de terreno. Para acabar con la crisis de vivienda en las ciudades hay que reducir nuestra dependencia de los coches.
P. ¿Conducir saca lo peor de nosotros?
R. Conducir es realmente estresante y poco fiable. No siempre sabes cuánto tardarás en llegar a un sitio y lo que tardarás en aparcar una vez estés allí. Te sientes separado del mundo dentro de tu cajita metálica. Pero por conducir se sienten con derecho a estar enfadados si se encuentran con un peatón en un paso de cebra o un ciclista en la calzada. 400 personas mueren al año en tiroteos por peleas de tráfico en Estados Unidos relacionadas con aparcamiento o algún choque. La peor violencia viene de personas que, si no estuviesen dentro de sus coches, serían personas decentes.
Jim McCormick, estratega macro de Citi. Foto: Ana Morales
"Es probable que nunca volvamos a ver un 'QE' ni tipos al 0%. Los bancos centrales creen que ha sido un error"
"Europa debe bajar su coste de la energía si quiere poder competir en la industria de la IA"
"Lo único que forzará a arreglar el problema fiscal de EEUU es el bono. Ni a los políticos ni a los votantes les importa"
Jim McCormick acumula más de 25 años de experiencia centrado en el análisis macroeconómico para la industria de la inversión. Especialista del mundo de los fondos de capital riesgo, McCormick aterrizó en 2022 en el banco estadounidense Citi, después de trabajar como director de análisis del fondo Autonomy Capital. Antes dirigía un equipo de 40 personas en NatWest Markets como director global de la mesa de estrategia de la firma. En Citi, desde Londres, donde lleva viviendo más de una década, se centra en asesorar el negocio de trading y la mesa global de inversión en tipos, además de ser consejero para los grandes clientes institucionales del banco norteamericano.
En la conversación con elEconomista.es, McCormick no rehúye ningún tema, y opina con libertad sobre las principales cuestiones que mueven a los mercados, y los riesgos que lo amenazan. La transición energética y su impacto en el mercado, el informe Draghi y el riesgo existencial para la zona euro, el pasado y futuro de la política monetaria o el problema fiscal que tiene Estados Unidos... el experto analiza todos estos temas, y más, y destaca su punto de vista de que el mundo post-Lehman que, para la economía y los mercados, no se parecerá en nada al que nació después de la pandemia de Covid-19.
Mi primera pregunta es sobre la forma de hacer análisis e inversión macro, en general. Un gestor de fondos de capital riesgo explicaba recientemente que, cuando se es un inversor macro, no solo tienes que estar en lo cierto con tus análisis, sino que tienes que estar en lo cierto cuando todo el mundo se está equivocando. ¿Está de acuerdo?
Es una pregunta interesante. Creo que no hay duda de que ser capaz de tener un punto de vista fuera del consenso, y estar en lo cierto, es una parte importante del proceso de inversión. Lo que yo diría es que, lo gracioso de los procesos de inversión es que todos tendemos a quedarnos atrapados en la idea, en la generación de ideas de inversión. La realidad, en mi experiencia en la parte de inversión, es que los retornos que se consiguen siempre empiezan con la generación de buenas ideas, la creación de una estrategia de inversión, y creo que lo más importante de la gestión de inversiones es algo de lo que hay gente que se olvida, y es la construcción de la cartera. Para hacer dinero en la gestión, sí, tienes que tener buenas ideas, pero también tienes que ser capaz de implementar esa buena idea en una cartera, con otras posiciones que no tienen que estar correlacionadas entre sí necesariamente. Tienes que saber cómo establecer el tamaño de tus inversiones en función de la confianza que tienes en tus ideas de inversión, y tienes que saber gestionar el riesgo. Stan Druckenmiller dice que sólo ha estado en lo cierto el 55% de las veces, y todos sabemos qué buenos resultados ha conseguido. Creo que todo comienza con buenas ideas, e ideas que van contra el consenso, pero aquellos que mejoran el comportamiento del mercado de forma consistente también tienen un proceso muy fuerte de implementación en las carteras, y gestión de riesgo.
¿Qué opina de la situación de los mercados en este momento? ¿Dónde encuentra valor, teniendo en cuenta las valoraciones que hay en renta variable, renta fija... etc.?
Reconozco que en este momento no es fácil encontrar valor. Cuando miro a los principales índices bursátiles la mayor parte está en máximos históricos, o muy cerca. Si miras los diferenciales de crédito, están en los niveles más estrechos de la historia. Algunas materias primas, como el oro, no dejan de subir. Miro el mercado de renta fija, empezando con el bono estadounidense, en el 3,7%, y me parece muy bajo, en relación a la posición fiscal que tiene Estados Unidos. Para mí, ahora mismo el valor se va a generar, en primer lugar, la asignación de activos, pero también creo que hay valor al mirar en distintos países o en distintos sectores. Por ejemplo, la bolsa japonesa, que está muy barata frente a las valoraciones históricas. Las bolsas europeas no están super caras, frente a las valoraciones históricas. Los índices de EEUU no están tan caros cuando se quitan los valores concretos que se han encarecido mucho. Pienso en el S&P 500: hay 493 empresas en el índice en el que las valoraciones no son tan estrechas como las de las Siete Magníficas. Creo que, lo interesante de las valoraciones hoy, es que cuando las miraba en 2007, todo estaba caro en todos lados. La verdad ahora es que muchas cosas parecen caras, pero por debajo de la corteza, se puede encontrar valor. Yo no miro al S&P y puedo encontrar valor en algunos sectores, o en otros países.
Después de 2007 hubo unos años en los que parecía que todo subía a la par, bolsa, bonos... apoyados por los estímulos. Ahora hay una situación un poco diferente, con los bancos centrales recortando los tipos, pero, por otro lado, hay una parte de política fiscal que no va a ser tan acomodaticia. ¿Cree que veremos otro ciclo como el post 2007, en el que todo subía, o la situación va a ser ahora diferente?
Durante mucho tiempo he mantenido el punto de vista de que el mundo post-covid va a ser muy diferente al mundo post-crisis financiera. Si miras atrás, lo que ocurría era extraño por muchas razones. La gente suele mirar este periodo a través de las gafas de la política monetaria, la era del 'QE'. Pero también fue un periodo en el que la política fiscal era, en general, bastante ajustada. Como resultado, nunca se consiguió alcanzar la inflación que se quería, pero se generó mucha inflación en los activos de mercado. Yo creo que el mundo post-Covid es muy diferente. Por el lado de la política monetaria, los bancos centrales, en muchos casos miran atrás al 'QE' y tienen una opinión negativa general de él. No quieren volver a implementarlo. Los bancos centrales quieren reducir sus balances de activos, porque empiezan a generar pérdidas. No vamos a volver nunca a tipos de interés al 0%. La causa es que tenemos más inflación de la que teníamos antes. Tienes razón con que todo apunta a que la dirección de la política fiscal es hacia el endurecimiento, pero yo argumentaría que la política fiscal se va a endurecer, de forma modesta, desde los niveles de expansión mucho mayores que los que veíamos pre-crisis. No vamos a tener endurecimiento fiscal en EEUU. Ninguno de los dos candidatos está hablando de un endurecimiento fiscal. La Unión Europea ha vuelto a introducir reglas fiscales este año, y ya hay países que están haciendo trampas. Y si miras al informe Draghi, este sugiere con fuerza que el sector debería involucrarse en los 800.000 millones en inversión que necesita la Unión Europa, pero también admite que parte de este dinero debería venir por parte del sector público. Creo que la historia más interesante de política fiscal en Europa es Alemania. Tiene la economía más débil de la región, cerca de la recesión técnica. Se ha visto forzada a hacer un endurecimiento fiscal, por las decisiones que se tomaron por parte del tribunal constitucional el año pasado. Y esto está causando estrés. Estoy pensando en las elecciones francesas y su impacto, pero tenemos también unas elecciones en Alemania en septiembre, y hay riesgo de que llegue antes. Yo pensaría que la dirección de la política fiscal en Alemania va a ser suavizarse. En definitiva, creo que hemos llegado a un mundo post-Covid en el que la política fiscal es una parte mucho más importante del apoyo al crecimiento. Cada vez que ves una debilidad, aparecen nuevas políticas fiscales, y la política monetaria está echándose a un lado. Es probable que nunca jamás volvamos a ver un QE.
"Hemos llegado a un mundo post-Covid en el que la política fiscal va a ser una parte más importante de apoyo al crecimiento"
¿Cree que los bancos centrales, como el BCE, consideran ahora que el QE fue un error?
Creo que ha habido muchos análisis que han salido a finales de la década pasada, que sugerían que el objetivo de los 'QE' era la inflación, pero no se consiguió generar. Creo que hay una preocupación creciente por el tamaño de los balances de los bancos centrales. Y estoy bastante seguro ahora de que los balances están generando pérdidas, y que la presión para no volver al 'QE' es cada vez mayor. El 'QE' es muy positivo cuando los tipos son del 0%, pero cuando los tipos suben y compran bonos con rentabilidad al 0%, tu balance se resiente.
Da igual cómo contabilice un banco central sus pérdidas. Una vez estas pérdidas son claras, es una transferencia fiscal.
Eso puede ser un problema en Alemania...
Sí, absolutamente, es un problema en todos lados. Si hablamos del coste de recapitalizar un banco central, este puede irse a niveles muy pero que muy altos.
¿Qué opina de las materias primas? ¿Cómo espera que se comporten en el medio plazo?
En las cíclicas, lo que parece claro es que tenemos un frenazo en las manufacturas mundiales por primera vez en los últimos dos años. Es débil en China, en Europa, en EEUU... Creo que a futuro hay unas discusiones de medio y largo plazo interesantes, y también a corto. A corto plazo, la discusión sobre la energía es que hay un consenso muy fuerte, volviendo al consenso, de que el petróleo va a caer. Y, sin decir nada especial de los riesgos de Oriente Medio, sólo puedo decir, que el peligro está creciendo. Este es un factor que preocupa en la energía. Desde hace mucho he dado vueltas a, ¿cómo se comportan los precios de las materias primas a medida que la transición energética sigue evolucionando? Siempre vemos las materias primas a través de las gafas de los superciclo. Todo sube y baja a la vez. Si piensas en la transición energética, es un ciclo de materias primas que no se parece a ninguno que hayamos visto en la historia. Hay claros ganadores en el proceso, como el cobre. Es un metal industrial que está comportándose muchísimo mejor que la economía china. Nadie lo habría esperado, si hubiesen sabido que las ventas inmobiliarias caerían los niveles de 2015. El cobre gana, el níquel también, el litio... hay muchos ganadores. Y los perdedores de la transición energética exitosa va a ser la propia energía, al final. El siguiente ciclo de transición energética va a generar grandes ganadores, y también perdedores. Ese tipo de ciclo no se parece a nada que hayamos visto nunca, y va a ser muy interesante. Se puede argumentar que parte de la debilidad del petróleo y la fuerza del cobre esconde que estamos ya moviéndonos en esa dirección. Creo que mucha gente está sorprendida por la debilidad del petróleo. Hay una parte cíclica, pero antes de saber eso, el precio del petróleo no era capaz de subir.
"La transición energética ha creado un ciclo de materias primas que no se parece en nada a ninguno que hayamos visto"
Ha mencionado Japón, y estoy escuchando muchos analistas que destacan el atractivo que tiene ahora la bolsa japonesa. Todavía tienen el problema demográfico, pero ¿Qué está cambiando en Japón que le lleva a pensar que es una buena inversión?
Hay varios motivos. Si pienso en los datos fundamentales, Japón creo que ha conseguido salir con éxito de la deflación. Creo que hay un caso suficiente para asegurar que Japón ha alcanzado su objetivo de inflación del 2%. Japón está experimentando su primer ciclo positivo de crecimiento en décadas. Hay un ciclo favorable. Otro argumento es que, incluso en los niveles actuales, que parecen altos, estamos hablando de los niveles bursátiles que se tocaron hace 30 años. En valoraciones para Japón, ratios de PER... etc., apuntan a que las bolsas japonesas están baratas. Pero creo que lo más importante de todo es que Japón siempre ha sufrido un grupo de rigideces estructurales, como las recompras de acciones limitadas... y todo esto está cambiando. Las recompras este año van a ser las más altas de la historia, de lejos. Y está empezando a verse demanda extranjera para las bolsas japonesas, que no se habían visto en muchos años.
¿Esto tiene que ver con la divisa?
La divisa tiene un papel importante en la fase en la que el mercado se ha comportado bien, y también en el reciente mal comportamiento. Y tiene sentido. La divisa es muy importante para muchas empresas que son multinacionales, pero creo que hay demasiada gente que mira esa relación y asume que el buen comportamiento de la bolsa japonesa fue sobre todo por la debilidad de la moneda japonesa, y ahora que la divisa está girando, no ven más su potencial. Creo que se están equivocando.
Sobre el informe Draghi, ¿cree que se terminará implementando, o se guardará en el cajón?
Creo que el argumento más sencillo que puedo hacer es que el informe Draghi va a batir al consenso en cuanto a la implementación, en parte porque todo el mundo está asumiendo que no se va a hacer nada. Como yo lo miro, es, a veces, un marcador muy importante de una cuestión que he dicho antes: el GINI fiscal europeo se ha salido de la botella. La política fiscal europea hoy es mucho más expansiva que antes del Covid. Los gobiernos europeos están más cómodos con el uso de la política fiscal. Incluso en Alemania, donde siempre se mantiene lo contrario. Creo que lo que conseguirá el informe Draghi es cristalizar esta idea, y de que Europa necesita más política fiscal, y no menos. Y también va a cristalizar que la idea de haber lanzado el fondo de recuperación con éxito, en medio de la pandemia, es una especie de milagro. Y creo que este informe va a recuperar la conversación de si debemos mantener este mercado de bonos comunes. Europa paga por su energía entre 2 y 3 veces más que EEUU o China. ¿Cómo va a competir la industria, o la IA, así? No lo hará. Tendremos más discusiones y debates sobre extender los bonos europeos, aumentar la política fiscal... Creo que no se ejecutará todo el plan Draghi, pero la gente está descartándolo ya como un informe muerto según ha nacido, y creo que se están equivocando.
"La gente está descartando el informe Draghi, como si estuviese muerto según ha nacido, y se están equivocando"
¿Mutualizar la red eléctrica en Eurozona abaratará los precios para el continente?
Absolutamente. Europa tiene ineficiencias enormes en sus sistemas de energía. Si pienso en el futuro de la IA, que es una cosa muy intensiva en energía, si quieres crear industria que pueda competir con la de EEUU o la de China, el punto de partida tiene que ser el coste de tu energía. Cuantos más paneles solares introduzca España, cuanta más red se pueda construir... esos costes se van a poder reducir. Creo que eso sería una cosa importante en la que enfocarse.
La cuestión de la energía en Europa está trayendo viejos fantasmas nacionalistas. Se vio cuando Francia no quiso aceptar un gaseoducto desde España para suplir a la zona euro de gas. Por no depender de España en cuestiones energéticas, supongo.
Lo más importante de las elecciones europeas ha sido Francia. Yo pienso también que hay algunas lecciones que aprender de las elecciones. Votar un Parlamento Europeo que solía ser de centro, pero inclinado hacia la izquierda, hacia el centro, pero significativamente inclinado a la derecha, cambia mucho las cosas. Eso es especialmente importante si se están debilitando los dos grandes campeones de la zona euro, como son Alemania y Francia. Mi preocupación sobre las elecciones es que, en este momento, es cuando la Unión Europa necesita más Unión Europea, y es probable que esta vaya a menguar. Por eso creo que el informe Draghi ha llegado en un momento tan importante: es un recordatorio de que los gobiernos que se enfocan sólo en asuntos nacionales, van a dejar a Europa en una posición en la que no se va a poder competir con Estados Unidos o China. Necesitamos más Unión Europea.
¿Cree que hay un riesgo existencial para la Unión Europea?
Siempre hay debate sobre esto. Mi opinión personal es que el riesgo de ruptura de la zona euro se redujo a un 0 virtual, en el momento en el que la Unión Europea cruzó el Rubicón y votó el Plan de Recuperación. El riesgo para la ruptura del euro desapareció. El euro todavía tiene muchas inestabilidades, pero la principal siempre ha sido la falta de una palanca fiscal. Incluso si fuese pequeño, crearía una eurozona más segura. No me preocupa la ruptura de la zona euro. 2020 fue un momento de prueba para la eurozona.
Hay señales de deterioro en la salud del consumo en EEUU. La tasa de ahorro está cayendo a niveles muy bajos, algunas empresas del sector han avisado que los próximos trimestres van a ser complicados... Pero, por otro lado, hay señales contradictorias, con el último Índice de Confianza del Consumidor dando buenas señales. ¿Qué espera en este sentido? ¿Está preocupado?
Este es un gran debate que tenemos en Citi. Yo te voy a dar mi opinión personal. Creo que estamos transitando desde un momento muy fuerte para el consumo, hacia una situación aceptable. No creo que estemos transitando hacia un momento de consumo débil que nos llevará a la recesión. Uno de mis argumentos es que a la gente le gusta mucho mirar la tasa de ahorro, pero esto es un flujo, no una cantidad ya almacenada. Y lo que la gente suele olvidar es que la cantidad de riqueza que se generó durante el Covid a través de la transferencia fiscal y la apreciación de la valoración de los activos fue gigantesca. Yo dije esto hace 2 o 3 años: probablemente necesitaremos tener tasas de ahorro negativas durante un periodo largo de tiempo, para crear preocupaciones sobre los balances de las familias. Y la gente que miraba la tasa de ahorro no miraba los datos de Fed Flows Fund. Si miras las familias americanas, tienen más del 40% por encima de los niveles que tenían al cierre de 2019. Para recuperar estos niveles tras la crisis de 2007 se necesitaron 12 años. Me preocupa un poco el consumo, y está claro que el exceso de ahorro está reduciéndose lentamente. Pero también está muy claro que las empresas están contratando, y yo sólo me preocuparía si fuese claro para mí que las empresas están empezando a despedir trabajadores. No estamos viendo esto. Yo soy una persona de la vieja escuela, y miro las peticiones de subsidios por desempleo, que son el indicador líder para ver que la gente está perdiendo su trabajo. Cuando la gente pierde el trabajo se puede empezar a pensar en la recesión, pero esto es algo que no ha ocurrido.
"No me preocupa el frenazo del consumo mientras las empresas no estén despidiendo trabajadores"
Esto es muy interesante. Nunca había pensado en la apreciación de los activos como un indicador de ahorro.
Sí. Y creo que, de forma errónea, mucha gente dice que la apreciación de los activos se ha centrado sólo en el 10% más fuerte. La realidad es que, si miras la apreciación del flujo de fondos para el quintil más bajo, es del 7.500%, porque el precio de las casas ha subido mucho. Todo el mundo se ha beneficiado de las políticas monetarias y fiscales que se implementaron durante la pandemia.
¿Cree que hemos evitado la recesión en este ciclo? La que hubo en el Covid fue algo así como una recesión falsa, tan corta una vez se implementaron los estímulos...
Eso no fue una recesión, no. Hemos conseguido evitar una recesión que probablemente habría sido más fuerte que la Gran Depresión. Y la evitamos con una respuesta rapidísima, monetaria y fiscal, que nunca antes se había visto. Y creo que habrá gente a ambos lados, unos que dicen que fue excesivo, y otros que fue correcta. No se puede argumentar que 2020 fue una recesión. Creo que no ha habido una recesión global desde 2007-2008.
El año pasado se sufrió una crisis bancaria que pudo ser muy seria, pero se esquivó porque los reguladores y los mercados actuaron rápido, y parece que aprendieron la lección de 2007. ¿Cree que, tras el Covid, se entró en una nueva era en la que ha quedado claro que estamos mejor preparados para pelear contra grandes crisis sistémicas, y que será mucho más difícil que se produzcan en el futuro?
Sí y no. En 2008, es fácil mirar atrás y ver que los errores fueron gigantes, y muchos. Me siento inclinado a rechazar que se aprendieron las lecciones por completo, y creo que SVB fue un ejemplo bueno. Nos pasamos 10 años recapitalizando y haciendo que los bancos fuesen más seguros, y luego, se desreguló, y se produjo la mini crisis bancaria. Creo que tenemos que tener cuidado antes de asumir que no se van a repetir los errores del pasado, una y otra vez. Yo no soy un economista austriaco, que piensa que deberíamos asumir que las recesiones llegarán. El temor que tienen los políticos de evitar todo lo que huela un poco a volatilidad, es algo que me preocupa. Creo que, mirando atrás al 'QE', creo que se suprimió la volatilidad de mercado durante una década, y ahora que hemos vuelto a encontrar nuestro amor por la política fiscal, siempre que hay un pequeño problema, conseguimos salir de ahí. EEUU va a ser un caso de prueba. EEUU tiene un déficit fiscal del tamaño de Italia en los 90, y al mercado le da igual. Pero mi preocupación es que llegue un momento en el que al mercado sí le importe. Estamos lanzando más política fiscal y monetaria en los problemas, más de lo que solíamos. Han pasado 15 años desde la última recesión y el riesgo es que, cuanto más tiempo te mantengas lejos de una recesión, más riesgos se construyen de que pueda terminar en crisis.
Eso me recuerda al mensaje de Nassim Taleb, que dijo aquí, en el Santiago Bernabéu [la entrevista se llevó a cabo en la sala de Prensa del estadio], hace 9 años en un evento de elEconomista.es. Prefería tener un mercado con momentos al alza y otros a la baja, que un mercado que sólo fuese para arriba, porque, en algún momento, volvería a bajar, y la caída sería terrible.
Si miras a la historia, en los últimos 25 o 30 años, hemos creado tendencias de largo plazo, a las que han seguido periodos significativos de volatilidad. Y eso es bastante diferente a lo que se vivía antes. La realidad es que nunca vas a poder frenar los excesos financieros. Cuanto más intentas convencer a la gente de que no va a ocurrir, más riesgo asumes. Yo no estoy pensando que siempre se deba mantener la política dura, y no gastar fiscalmente, pero hay ese deseo en las últimas décadas de evitar los malos resultados. Y creo que hay que tener cuidado.
Sobre la inflación: está cayendo, y parece que los mercados han asumido que volverá a caer al objetivo de los bancos centrales. ¿Cree que hay riesgo de que volvamos a ver un repunte inflacionista en el medio plazo?
Creo que uno de los mercados peor valorados del mundo en este momento son los breakevens de inflación. Si miras la curva de inflación en EEUU, está plana como una tortita. En niveles muy bajos. Es más plana que antes de la pandemia, y en niveles no muy distintos de los que había antes de la pandemia. Parte de los movimientos que ha experimentado han sido por el petróleo, que siempre mueve los breakevens arriba y abajo, pero creo que la base de la inflación se estaba construyendo antes de la pandemia. Ya estábamos en una fase de desglobalización, el populismo estaba en auge, y lo que hizo la pandemia fue acelerar esa magnitud inflacionista que ya existía. SI me dices que el futuro incluye déficits presupuestarios más elevados, en este momento las previsiones del FMI de déficits presupuestarios del G20 son 2,5% más altas sobre el PIB que antes del Covid. Ese es un 2,5% de gasto fiscal extraordinario cada año. Eso es mucho y es una fuerza inflacionista. Creo que el recorte de tipos de esta semana de la Fed es super interesante. Quizá 50 puntos básicos sea lo correcto. Powell puede estar pensando que es la única forma de evitar un aterrizaje duro, pero no está libre de riesgo. La Fed está bajando tipos 50 puntos básicos, con los mercados en máximos y la inflación subyacente por encima del objetivo. Hay una asimetría con el pasado. Ahora es posible que la inflación esté en niveles más altos que en el pasado, y pasar de una inflación media en mercados desarrollados, del 1,5% al 2,5%, digamos, no es cosa pequeña. Eso se reflejará en las primas de duración, en las curvas de los bonos, en los breakevens de inflación... y eso todavía no ha ocurrido.
China tiene una crisis grave y le cuesta salir. Hay señales de japonización. ¿Cree que esto podría terminar con una década perdida como Japón?
Creo que Japón es la analogía perfecta. Es un país con una deuda muy alta, una demografía muy pobre, mucho ahorro interno... y como no hay deuda externa no se crea una crisis de deuda emergente, si no un periodo prolongado de bajo crecimiento y desinflación. Creo que la idea de que China vaya a salir de la situación no es clara. Una de las cosas que mencionaré es que, China no está buscando ahora una salida clara. Tiene otras prioridades, como la seguridad, las dinámicas internas... y la economía siempre es una prioridad, pero no al nivel que era hace 5 o 7 años. Japón es la analogía perfecta, sí.
"Lo único que forzará a EEUU a arreglar el problema fiscal será el bono. Ni a Washington ni a los votantes les importa nada"
¿Qué impacto cree que tendrán las elecciones en Estados Unidos para los mercados y la economía?
Ninguno de los dos candidatos tiene la intención de arreglar el problema fiscal. Sobre el papel ambos candidatos es probable que aumenten el déficit fiscal el año que viene. Creo que todavía debemos preocuparnos por la prima por duración, y curvas más pronunciadas, porque el problema fiscal no va a desaparecer. La único que va a forzar a EEUU a arreglar el problema fiscal es el mercado de bonos. Porque a nadie en Washington le importa nada. A los votantes tampoco. Sabemos más de las políticas de Trump. Un 10% de aranceles a las importaciones sería enormemente disruptivo. Nunca antes se ha hecho. No creo que eso sea bueno para la economía mundial, ni para el crecimiento, ni para la bolsa. El programa de Harris es más desconocido, y creo que el consenso apunta a que será negativo para la bolsa, pero yo diría que, en este caso, habrá que esperar y ver.