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domingo, 11 de diciembre de 2011

La noche en la que el desplante de Londres unió a Europa


Foto por EFE from elpais.com


 Las desmesuradas exigencias de Cameron para proteger los privilegios de la City refuerzan la cohesión de la Europa continental.
El riesgo de fractura que sobrevolaba Europa días antes de la cumbre se evaporó tras más de nueve horas de debate en la larga cena de la noche del pasado jueves. Antes de la reunión de los líderes europeos celebrada en Bruselas, el mayor temor era la ruptura de Europa entre el bloque de los 17 países del euro y los 10 restantes que integran la UE. Incluso se había especulado con que la tensión acabara enemistando a Merkel y Sarkozy. Se habían barajado todas las posibilidades, sin descartar la más dramática: el colapso del euro. Lo que nadie había previsto es que las desaforadas exigencias del premier británico, David Cameron, acabarían por apiñar a todos los demás, hasta 26 países en defensa del euro, con independencia de si contaban o no con la moneda única. “En contra de lo esperado ahora tenemos más Unión y menos directorio franco alemán que antes de la cumbre”, señala una fuente próxima a las negociaciones. La división entre los 17 del euro y los 10 restantes era más bien una exageración interesada de Londres: “El debate ha revelado que todos tienen interés en defender la moneda única”, según las mismas fuentes. Londres no lo entiende así. Sarkozy fue muy explícito al dirigirse al primer ministro británico: “Querido David, tienes todo mi afecto pero tus condiciones no son aceptables: está en juego el euro”.
Sopa, bacalao, pastel de chocolate y helado: ese fue el menú de una cena que puede cambiar la fisonomía de Europa. El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, inició su intervención al llegar el primer plato. Había preparado la sesión en dos partes. “Primero pongámonos de acuerdo sobre las cuestiones de fondo y luego sobre el método para lograrlas, es decir, sobre las distintas posibilidades de reforma de los tratados”, señala uno de los asistentes a la reunión. El objetivo era lograr un pacto fiscal con severas normas presupuestarias y potenciar el fondo de rescate. No hubo debate sobre la austeridad: Alemania y Francia ya han convencido al resto de que no hay alternativa. Los problemas se suscitaron en la segunda parte. En el cómo.
Fue hacia las 2.00 horas de la madrugada del viernes cuando Cameron dejó a todo el mundo aturdido al exigir condiciones. Londres planteó una retahíla de reivindicaciones para defender la City. Exigió el derecho a imponer niveles de capital en los bancos superiores al 9%, el objetivo fijado por la zona euro. Reclamó garantías de que la Autoridad Bancaria Europea permanecerá en Londres y abogó por eliminar la tasa sobre las transacciones financieras del debate. Pero sobre todo exigió el compromiso de que se anule la normativa que establece que las operaciones financieras denominadas en euros se realizarán sólo en los mercados continentales. Actualmente más de la mitad de estas operaciones se realizan en Londres y la aplicación de la medida comunitaria puede suponer pérdidas multimillonarias para la poderosa City. Ese es el quid de la cuestión. Un encuentro en mitad de la noche entre Merkel, Cameron y Sarkozy no sirvió para desencallar la situación. El Reino Unido vuelve a quedarse en solitario. Ya perdió recientemente una votación sobre la regulación de derivados financieros.
La división entre los 17 del euro y los 10 restantes era más bien una exageración interesada de Londres
“Cameron equivocó completamente el momento y el lugar. La cena de los Veintisiete no se había convocado para negociar nada, y menos aún asuntos tan detallados, impropios de una cumbre al más alto nivel”, señala una fuente comunitaria. La reacción más hostil a las demandas británicas no fue la de Merkel o Sarkozy, con quienes anteriormente había tenido algún desencuentro. Inesperadamente fueron los países más pequeños los que calificaron de “inaceptables” las pretensiones de Cameron. Vista la imposibilidad de convencer al Reino Unido para reformar el tratado, que requiere la unanimidad, Van Rompuy optó por proponer un nuevo acuerdo internacional con los países del euro y los que se quisieran sumar a él. Solo Londres, para sorpresa de muchos, se queda fuera, pese a que en algunos casos el apoyo está supeditado a consultas parlamentarias y quizá a algún referéndum.
En el fragor de la discusión, Sarkozy se dirigió directamente al premier británico: “Querido David, tienes todo mi afecto pero tus condiciones no son aceptables: está en juego el euro”. Sarkozy había saludado con cortesía a Cameron antes de la foto de familia, pero al terminar la cena evitó darle la mano, en un gesto recogido por las cámaras, que ha sido interpretado como un desaire. Pero el enfado es general y viene de lejos. “No creo que Cameron haya estado con nosotros en la mesa [durante la noche]”, dijo secamente Merkel.
El análisis político de la cumbre es relativamente positivo: un acuerdo a la alemana para reforzar la austeridad y la disciplina fiscal, y sobre todo un mayor sentimiento de unión en la UE por el desplante de Londres. Pero el análisis económico es más ambiguo. De momento no se pone ni un euro más sobre la mesa: a corto plazo, el ataque de los mercados a los países con problemas sigue teniendo como único cortafuegos posible al BCE, que se mantiene cauteloso antes de pulsar el botón nuclear (la compra de bonos a gran escala) hasta que la unión fiscal esté firmada por los 26. Además, puede que la obsesión por la austeridad vaya en la dirección equivocada: el problema es tanto de deuda (pública pero sobre todo privada) como de falta de crecimiento. Los países más endeudados están en medio de una espiral negativa: la deuda crece más que la economía. Y con nuevas medidas de austeridad (que en Italia ya son un hecho y en España son cuestión de semanas), esa espiral será aún más peligrosa.
Querido David, tienes todo mi afecto pero tus condiciones no son aceptables: está en juego el euro", dijo Nicolas Sarkozy
“La cumbre de la austeridad”, vaticina Paul De Grauwe, de la Universidad de Lovaina, “no va a pacificar los mercados financieros”. “Hace seis meses hubiera sido un acuerdo perfecto: ahora ya no es suficiente. Europa tiene un elefante en la habitación y nadie parece querer hablar de él: es la falta de crecimiento”, añade Santiago Carbó, asesor de las cajas españolas. Daniel Gros, director del CEPS, es rotundo: “La cumbre es irrelevante en lo fundamental: no da legitimidad al BCE para actuar en el mercado de deuda, no tiene una sola medida sobre el crecimiento que haga pensar que podemos esquivar una dura recaída en la recesión. Hay avances, sí. Pero en muchos aspectos no deja de ser una nueva patada hacia delante”.
Las crisis no son eternas: de todas ellas se sale. Pero si una cosa está clara es que esta va para largo. Merkel la ha comparado con la construcción de una catedral, con correr un maratón. En esa carrera hay, tras la madre de todas las cumbres celebrada esta semana en Bruselas, un corredor expulsado (Cameron), 26 más o menos contentos (liderados claramente por Merkel) pese a que van ya dos años de penurias, y una marabunta muy por detrás formada por 23 millones de parados y 500 millones de espectadores atónitos, que no acaban de ver la meta al final del túnel.
Objetivo: déficit cero
  • Acuerdo para lograr equilibrio presupuestario (déficit cero); el déficit estructural anual podrá alcanzar como máximo el 0,5% del PIB.
  • Sanciones para los países cuyo déficit público sobrepase el 3% de su PIB.
  • El equilibrio presupuestario se consagrará en las Constituciones o legislación equivalente de los respectivos países (“regla de oro”).
  • El fondo permanente de rescate de la UE, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), entrará en vigor en julio de 2012, un año antes de lo previsto. Dotado con 500.000 millones de euros, sus fondos podrían aumentar en marzo del año próximo.
  • El temporal Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) será gestionado por el Banco Central Europeo y se activará rápidamente.
  • Los 17 países de la eurozona y otros Estados de la UE darán 200.000 millones de euros al Fondo Monetario Internacional en préstamos bilaterales por si algún país necesita ayuda.

Por  Andreu Missé / Claudi Pérez Bruselas  from elpais.com  10 DIC 2011

domingo, 4 de diciembre de 2011

Prohibido decir preservativo en la radio pública italiana


Foto from taringa.net


El ministerio de Salud desmiente que haya impuesto a la cadena pública censurar el término.
"Queridos: en las últimas horas el ministerio (de Sanidad) se ha reafirmado en que en ninguna intervención se nombre explícitamente la palabra profiláctico. Hay que limitarse al concepto genérico de prevención sexual y a la necesidad de someterse al test del VIH en caso de riesgo potencial". Es el texto del correo electrónico que llegó ayer a algunos de los periodistas de la primera cadena de radio pública italiana, la Rai Radio 1. Mensaje bastante paradójico, ya que justo ese día se celebraba en el mundo el Día mundial contra el Sida y la emisora estuvo informando sobre ello a lo largo de toda la jornada, con un maratón que ocupó todos sus programas. El mail fue enviado poco antes del boletín de las 21.00, a las 8.45, por Laura De Pasquale, asistente del director de Rai Radio 1, Antonio Preziosi.
"Es la primera vez que registramos un intento de censura tan aplastante. Por eso pienso que hubo algún error. Se trata de un episodio gravísimo pero aislado y, creo yo, sin intención maliciosa por parte del director". Gianmario Nucci, editor de la página web de la RAI y representante del Usigrai, sindicato de los periodistas de la empresa pública, echa un poco de agua al fuego, aunque confirma que el correo electrónico llegó "al buzón de todos los responsables de los programas que estaban involucrados en el maratón de información sobre el Sida y su prevención. No llegó a los periodistas, redactores, conductores que llevan los programas y el directo. Solo a sus responsables. Por ejemplo, aquí en la web nadie la recibió y ni siquiera en los boletines". Un acto muy grave - según Nucci - e insólito por parte de la dirección de la radio que "nunca tuvo problemas de este tipo, siempre fue libre, contrariamente a lo que pasa casi a diario en la primera cadena de la televisión pública".
La noticia del intento de amordazar a los periodistas RAI fue han recibido la noticia esta mañana, con la lectura de los periódicos. El contenido del mail no trascendió entre los trabajadores. "Lo que pasó tiene matices algo raros -dice Ilaria Amenta, presidente del Comité de Redacción-. Nos reunimos este mediodía con el director Preziosi. Nos explicó que su secretaría recibió a las 8.30 el correo desde Viale Mazzini [sede administrativa y comercial de la empresa] y que a las 8.54 su asistente la reenvió a los responsables de los programas punteros de la cadena. Lo hizo sin leerla, sin darse cuenta de lo que contenía. Cuando Preziosi se dio cuenta, apenas tres minutos más tarde, llamó a los que la recibieron y dijo de pasar por alto la comunicación". Amenta - redactora de Informativos - precisa que el Comité no se quedó satisfecho con las explicaciones de la dirección y ha convocado una asamblea extraordinaria para el miércoles que viene. "Se trata de una injerencia gravísima en la linea editorial - argumenta la nota del Comité difundida tras el encuentro con Preziosi - aún más inaceptable por el hecho de que no fue la Dirección quien firmó el correo sino una asistente del director, una empleada que llegó mucho más lejos de sus competencias".
Como relevan los diarios Il Corriere della sera (conservador) e Il Fatto Quotidiano (más bien izquierdista y de investigación), De Pasquale es pareja de Roberto Gasparotti, que desde hace 20 años cuida la imagen de Silvio Berlusconi.
La Rai, sobre todo en su departamento televisivo, vive en un clima de tensión por las muchas presiones que ha ido soportando por parte del Gobierno de Berlusconi, el hundimiento de sus cuentas, el frecuente recurso a trabajadores externos y al abundante tropel de precarios. Así que el tema del día se comenta en voz baja por los pasillos. Una joven precaria de la redacción de la tertulia matinal - que quiere mantenerse anónima - comentó que nadie de su equipo recibió el mail y que el conductor no tuvo problema alguno en la emisión. Además esta mañana, el tema de la prohibición anunciado a bombo y platillo por los diarios centraba los chascarrillos entre colegas:"Fuiste tú quien dijo preservativo. ¡Ten cuidado que ahora te despiden!", bromeaban algunos periodistas.
En realidad, ayer, la palabra incriminada fue pronunciada más de lo habitualen directo. Los podcasts que se descargan en línea lo testifican (por ejemplo, durante el programa Start, que como los otros se concentró en la maratón anti-Sida).
"Lo hemos estado debatiendo esta mañana. Nuestra opinión es que esta funcionaria mandó el mail siendo más papista que el Papa, para curarse en salud. Pero tiene que haberlo enviado a los directivos porque aquí no llegó nada", cuenta una periodista veterana de un programa de información, que prefiere quedar en el anonimato.
El ministerio también desmiente haber impuesto a la cadena pública censurar el término. En su nota rehusa esta hipótesis: "El ministerio no haenviado ningunaindicación sobre el uso de lapalabra profiláctico o preservativo durante la programación de la Rai en la jornada mundial contra el Sida. Incluso los expertos sugeridos porSanidad eran absolutamente libres en sus intervenciones. La Señora Rosaria Iardino, en el programa Brave ragazze (Buenas chicas) habló tanto de test como de preservativo".
Sin embargo, la campaña de sensibilización que Salud puso en marcha este año -prácticamente idéntica a la de 2010- evita recorrer al término incriminado. Y tampoco lo saca en las publicidades y en los carteles del día contra el VIH. De hecho, en las imágenes difundidas por el ministerio se ve un puño cerrado que golpea una mano abierta. Debajo se pùede leer: "No bajes la guardia, hazte el test".Al fondo, se vislumbra un lazo rojo. Una alusión bastante confusa.
En la Rai nadie denunció el contenido del correo al Comité de redacción. Fue el sindicato el que pidió explicaciones a Preziosi, hombre muy poderoso y ambicioso, que aspira -con posibilidades- a pasar del mando de la radio a dirigir la televisión pública. "No sabía nada de eso. La indicación llegaba de Viale Mazzini. Mi secretaria cometió un error en enviar la carta. Por eso, me cabreé con ambos".
Esta versión ha sido confirmada por otro trabajador, que comenta: "La disposición fue enseguida retirada por el director. Durante el día no tuvimos ningún tipo de presión, ningún problema en las reuniones de redacción. Yo mismo emití la entrevista al presidente de ArciGay Italia que cerró diciendo: 'Usad el preservativo'".

Por  LUCÍA MAGI   Bolonia   from elpais.com 02/12/2011

domingo, 20 de noviembre de 2011

También en EE UU cuecen habas


Foto from elpais.com


Con la que está cayendo en Europa, muchas veces nos olvidamos que en otras áreas del mundo también cuecen habas. Ese es el caso de Estados Unidos, que se enfrenta el próximo miércoles 23 de noviembre a otra encrucijada similar a la que en agosto pasado acabo con una rebaja de rating de su deuda pública por parte de Standard & Poors. Ese día, el subcomité creado en agosto para plantear las políticas de recortes del déficit público (seis senadores y seis congresistas, divididos a partes iguales entre demócratas y republicanos), tiene que presentar la propuesta de reducción de 1,5 billones de dólares para los próximos diez años. En caso contrario, la inestabilidad está asegurada.
En los últimos días han empezado a saltar las alarmas ante una nueva crisis política y económica en Estados Unidos. El miércoles 16 el Departamento del Tesoro anunció que la Deuda Federal había sobrepasado, por primera vez en su historia los 15 billones de dólares. Para que nos hagamos una idea sin confundirnos entre billions y trillions, la deuda total, con todos sus números ascendía al cierre del pasado martes a 15.033.607.225.920 dólares. Una cifra de catorce dígitos, que equivale al Producto Interior Bruto de EE UU. Hay que recordar, además, que el techo fijado para la deuda estadounidense hasta agosto pasado era de 14,2 billones.
Coincidiendo casi con este anuncio, la primera agencia de rating china, Dagong Global Credit Rating, advertía la semana pasada que podría volver a rebajar la calificación de la deuda soberana de Estados Unidos después de que en agosto lo hiciera de A+ a A, y doce meses antes de AA a A+. La causa que esgrimen los analistas chinos es el aparente fracaso del Congreso norteamericano para presentar sus propuestas de recorte del déficit público a que se comprometieron en verano.
Dagong, fue fundada en 1994 por el Gobierno chino y el Banco de China y es la única agencia de ese país que analiza deuda soberana internacional. Y teniendo en cuenta que un tercio de la deuda externa de Estados Unidos está en manos de este país, la opinión que pueda dar Dagong es mucho más importante que los rating que puedan poner las tres grandes norteamericanas.
El presidente de esta agencia, Guan Jianzhong, declaraba hace una semana a la cadena de televisión Al-Jazeera (declaraciones recogidas por el diario británico The Guardian), que “las medidas que pueden tomar en EE UU estos momentos no son muy efectivas, así que tienen la otra vía de depreciar el dólar e imprimir más dinero, cosa que empeorará las cosas, porque afectará a su crédito y a sus posibilidades de pagar la deuda”.
Estas declaraciones están en línea con la doctrina oficial china respecto a la política fiscal norteamericana desde hace algunos meses. Altos mandatarios chinos han llegado a hablar de “adicción” estadounidense a la deuda pública e incluso a decir que “el gobierno de EE UU tiene que darse cuenta que los viejos tiempos en los que podía endeudarse sin problema ya han pasado”.
La falta de sintonía entre ambos gobiernos quedó también patente la semana pasada en Hawaii, durante la cumbre de países de Asia-Pacífico, en donde volvieron a surgir las tensiones entre las dos mayores economías del mundo. Los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama y de China, Hu Jintao, presentaron visiones contrapuestas sobre las reglas que deben regir las relaciones económicas, financieras y comerciales internacionales.
Al margen de estas relaciones, Obama tiene serios problemas internos que debe lidiar en un año electoral (en noviembre de 2012 hay elecciones presidenciales en EE UU). El Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de revisar a la baja las previsiones de crecimiento económico estadounidense para 2011 (del 2,5% al 1,6%) y para 2012 (del 2,7% al 2,0%), mientras que la mayoría republicana en el Congreso tiene paralizadas cerca de 30 reformas y propuestas económicas del Presidente para intentar reactivar la economía.
Además, el efecto contagio de la crisis de la deuda soberana de la Eurozona sobre la economía de EE UU preocupa cada vez más en Washington y Nueva York. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, afirmaba hace pocos días que “un aumento de las tensiones financieras en Europa provocaría un bloqueo del crédito, una retirada de la financiación en el corto plazo y una caída de las bolsas”. Estas declaraciones fueron previas al fracaso de la cumbre del G-20 en Cannes y a los últimos terremotos financieros en Europa provocados por la “tragedia griega” y “la opereta italiana”.
Claramente EE UU y Europa están asistiendo a un escenario en el que los problemas a uno y otro lado del Atlántico se van retroalimentando y la ola llega cada vez más fuerte a cada lado. Por eso, al igual que los países de la Unión Europea tienen que seguir haciendo sus deberes de ajuste fiscal y reformas estructurales, Estados Unidos está obligado a cumplir con los compromisos adquiridos este verano sobre equilibrio fiscal.
No se trata solamente de presentar el próximo miércoles las propuestas de reducción del déficit de los 1,5 billones de dólares citados. Es algo mucho más profundo. El Congreso de Estados Unidos debería plantear un acuerdo a más largo plazo que permita gobernar a la Administración de turno con más margen de actuación, dentro de los límites de ese pacto de estabilidad. Como en Europa, también en EE UU es el momento de la política, con mayúsculas.


Por: Javier Ayuso from elpais.com 19-11-2011

domingo, 13 de noviembre de 2011

Amistades peligrosas


Foto from wordpress.com

Kiko va a ser papá. Al fin, una noticia feliz. Pero de inmediato la posible inculpación del duque de Palma en un caso de desvío y apropiación de fondos públicos le arrebató foco. Y encima, Berlusconi tontea con su dimisión e Italia arde y todos pensamos en lo curioso de que sean Grecia e Italia, las que fundaron nuestra civilización, las primeras naciones en acercarnos hacia el caos.
Sí, todo se pone ahora un poco más difícil. Por eso conviene, en cambio, relativizar y optimizar. En vez de llevarnos las manos a la cabeza por lo del duque de Palma, ¿por qué no pensamos en que al fin nuestra familia real se parece a las otras familias reales y tiene a un miembro destacado envuelto en un follón? ¿Qué irán a decirle los españoles y las españolas al duque de Palma si acude al juzgado? ¿"Guapo", como le gritaban al flamante nuevo duque de Alba? ¿O palabras con sabor a embutido como le decían a la señora Campanario en su juicio por estafar a la Seguridad Social? En más de un desayuno ya se hacen chistes con el nombre de la sociedad sin ánimo de lucro del duque de Palma: Instituto Noos, como el Nooo largo y súper pronunciado que habrá exclamado su esposa al confirmarse la noticia, casi un remedo del célebre cuadro de Edward Munch El grito.
No está fácil este partido para el equipo del Instituto Noos, del cual el duque es el capitán que consiguió tanto de la Generalitat de Camps como del Govern de Matas, ambos procesados por casos de corrupción y pendientes de juicio, ágiles contratos a dedo. Contratos que ahora, tras la investigación, no han sabido justificar deportivamente, ni el duque ni su socio, Diego Torres. Detengámonos brevemente en Diego Torres, esa figura de mayor edad que el duque y socio con tratamiento de "mano derecha". El tipo de persona que se aproxima al poder sin percatarse de que cuando las cosas se pongan feas, como ahora, será el primero en recibir tarjeta roja, como ahora. Quizá deberían observar el clásico de los ochenta de Stephen Frears Las amistades peligrosas, que adaptaba la novela de Choderlos de Laclos donde condes y condesas jugaban a usar su poder y a exprimir vidas ajenas. Las amistades peligrosas abundan en territorios de poder y aristocracia, en ese juego que se desarrolla estableciendo complicadas relaciones de abuso y confianza. Puede que Torres no sea muy distinto a Correa, el cerebro del caso Gürtel, el único inculpado hasta ahora por las desdichas de su otrora exitosa trama. Ni tampoco es muy diferente del astuto señor Neri con el desvío de fondos de la Sociedad de Autores a través de un entramado de empresas vinculadas a lo digital. O al mismísimo Umberto Bossi, que, aparte de amigo y aliado de Berlusconi, ha sido el primero en movilizarse contra él. Todos comparten ese gusto por aproximarse al poder y al dinero, confiando. Como bien lo explicaba Frears en su versión cinematográfica, los poderosos acostumbran a escoger lacayos que pagan toda culpabilidad y que tardan en asumir que esas amistades son de verdad peligrosas.
Creíamos que el duque de Palma era un hombre acostumbrado a vivir entre los límites de una mensualidad, primero como balonmanista y luego como consorte real. No fue hasta que apareció esa inquietante mansión de millonarios en el mejor barrio de Barcelona cuando empezaron a surgir preguntas incómodas. ¿Por qué esa ostentación, y además en Barcelona, donde nadie enseña lo que tiene? A lo mejor, este duque quería vivir como solo se lo hemos visto hacer al Duque de Telecinco, interpretado por Miguel Ángel Silvestre. Debemos entenderlo, puede ser aburrido vivir dentro de los parámetros del patrimonio nacional. Además, se establecieron esas odiosas comparativas con los duques de Lugo, a quienes les cambiaban la g de su ducado por la j de lujo. Ahora se descubre que el mejor plan era el de los Palma, que nunca pudieron reivindicarlo y dejaron nuestro reino para irse a vivir a la república americana.
La pregunta del momento no es si los duques de Palma asumirán nacionalidad norteamericana, al contrario que Ricky Martin, que se ha hecho español al ritmo de la vida loca, sino cuánto tardará en acudir a la invitación de La noria cualquier amistad peligrosa. Como algún mayordomo o administrativo suplente decidido a compartir algo curioso: que a lo mejor eran clientes de Vodafone mientras Telefónica mimaba a la pareja ducal tanto en la Ciudad Condal como en la capital federal.
No dejemos que las malas noticias oscurezcan todo el bosque. Kiko, que siempre fue Paquirrín, será papá por primera vez. Todos celebraremos que la nueva criatura tenga la belleza interior del padre y la exterior de la madre. A diferencia de los duques de Palma, que se conocieron en una fiesta olímpica, Kiko y Jessica Bueno se conocieron en Supervivientes y todo ha ido hacia arriba, como la audiencia del programa. Kiko ha tenido varias novias hasta conseguir la paternidad con JB, las simpáticas iniciales de su novia, también con título: Miss Sevilla 2009. Pantoja, que sabe lo que es una noche en la cárcel, está encantada; y los tres anuncian campanas de boda, con novia embarazada. Otro gesto de cambio: lo que antes se susurraba, ahora se expone, con o sin investigación judicial.

Por BORIS IZAGUIRRE  from elpais.com    12/11/2011

domingo, 6 de noviembre de 2011

Grecia pone fin a la pesadilla: prepara su divorcio del euro y el retorno al dracma


Foto from elblogsalmon.com

Hace exactamente dos años señalé que la crisis griega ponía en evidencia las debilidades del euro y a dos años de ese anuncio la crisis ha seguido exactamente el derrotero planteado en ese post. Para Grecia el euro se ha convertido en la más mortal de las pesadillas y ha perdido el encantamiento que tuvo en la luna de miel de hace diez años, cuando los bancos alemanes y franceses mostraban la generosidad del dinero barato.
Cuando ese dinero barato no era necesario, los bancos alemanes y franceses se disputaban a los clientes griegos, ofreciendo el oro y el cielo. Ahora que Grecia necesita dinero, los bancos europeos se lo niegan y Grecia debe pagar las ganas a los especuladores de los mercados financieros. Los datos de deuda que dí en el post citado corresponden a pagos de deuda con 5% de intereses, no de 30% ni de 50% como ha sido realmente. Pero todo esto puede tener un desquite sorpresivo para la avaricia de la banca europea, si el anunciado referéndum griego determina la salida del euro del país heleno y su retorno al dracma.
La propuesta de Papandreu, difundida ayer, garantiza largas semanas de incertidumbre política y bursátil justo en los momentos en que los líderes de la zona euro habían creído llegar a un período de calma con la ampliación del EFSF, la quita a la deuda griega y el plan de recapitalización bancaria. Es más: deja sin libreto a los líderes de la UE que se preparaban a anunciar las buenas nuevas en Cannes.
La determinación de Grecia, tras dos años de humillaciones y trámites, hará más difícil, si no imposible, recuperar la confianza de los inversores para el manejo de la deuda pública europea en el corto plazo, y para atraer a los fondos de inversión de largo plazo hacia los bonos soberanos. De ahí que en la cumbre de Cannes los líderes europeos pasarán a ser la triste comparsa dado que la reunión será dominada por China y Estados Unidos. Será China y Estados Unidos los que decidan el futuro del euro y no sus propios dueños. Pero así están las cosas ante la incompetencia manifiesta de los líderes europeos. Como muestra de esta incompetencia, sepa Usted que aún no se entrega a Grecia el sexto tramo del primer paquete de ayuda ofrecido a Grecia en mayo del año pasado. Y como señala el ateniense Ekathimerini, tras el anuncio de Papandreu, el FMI echó pie atrás a la liberación de ese préstamo.
La primera reacción frente a este nuevo fenómeno que, a decir verdad, viene a dar un conjuro aún más macabro a la crisis financiera, ha sido dada por el mercado con el alza en los bonos de deuda italianos y españoles, que alcanzaron un diferencial de 450 puntos y 380 puntos respecto al bono alemán. Esto demuestra que será imposible la aplicación del tan anunciado cortafuegos planteado por la UE para frenar la propagación de la crisis hacia otros estados de la zona euro.
Si a este hecho añadimos la quiebra de MF Global, con los bancos de Europa y Estados Unidos que están involucrados, nos enfrentaremos inevitablemente a una sucesión de impagos desordenados al mejor estilo Lehman Brothers II que hará colisionar a todo el sistema financiero.
Tras diez años en el euro, el retorno al dracma no estará exento de shocks para el pueblo griego. La nación deberá enfrentar una devaluación del 50% o mayor, y una espiral inflacionaria en una primera etapa. Pero dará término al humillante y penoso trámite en que se ha visto la nación helena por la incapacidad manifiesta del BCE para supervisar los flujos monetarios. Al igual que Argentina en la crisis de 2001, Grecia se quedará sin acceso a los mercados financieros. Tal como ocurrió a Rusia en 1998 y a Ecuador en 2000. Pero, tal como en estos ejemplos, disponer del control de una moneda propia, más barata y competitiva que genere un auge de exportaciones, es la única manera que permite superar una crisis de deuda en forma real.
¿Será éste el suicidio político de Papandreu? Es muy probable que para los líderes de la UE, Papandreu pase a ser un gran traidor, por abandonarlos en mitad de la fiesta. Pero Papandreu ya es un traidor para su pueblo por aceptar los draconianos planes de austeridad con recortes, despidos y miseria, y condenar al pauperismo a varias generaciones. Al promover este referéndum, Papandreu puede pasar a ser el héroe que devolvió la dignidad al pueblo griego.

Por Marco Antonio Moreno  from elblogsalmon.com   2 de noviembre de 2011

domingo, 30 de octubre de 2011

NORUEGA: El manual de la buena vida


Foto from elpais.com

Es el país que mejor funciona de Europa. Crece, no tiene paro, su deuda es mínima y está en cabeza de las clasificaciones sobre desarrollo humano. Es una sociedad que ha reconciliado el individualismo de sus habitantes con una idea de proyecto en común. Y ha triunfado. El petróleo ha hecho el resto. El atentado del mes de julio indica que la integración de la inmigración es su asignatura pendiente. Así es la potencia más silenciosa.
Sencilla en su complejidad como ocurre siempre en la arquitectura nórdica; alzada sobre el mar; inmersa en un inmaculado parque de adoquines sembrado de violetas en el que cuando surge un despistado rayo de sol brota una marea de bebés y pensionistas en atuendo deportivo; con nueve siglos de historia, la catedral luterana de Stavanger, en la costa suroeste de Noruega, está considerada la más antigua del país. Su interior, mudo, pulcro, sobrio, sin imágenes, en el que las viejas tablas del suelo crujen bajo los pasos de los fieles, es el mejor reflejo del frugal estilo escandinavo de interpretar la vida, donde el lujo y el alarde son un pecado cívico y moral. El negro y el gris son los colores de este país: de su cielo gran parte del año; del salvaje mar del Norte; de la discreta ropa de su gente; de las rancheras suecas y alemanas; de las calles de Oslo. El negro y el gris mimetizan a los noruegos con su entorno, los uniformizan y hacen que sea difícil detectar la diferencia de clases. "No pienses que eres especial", rezaba la filosofía igualitarista del país.
Este centenario templo de Stavanger encierra otra metáfora del alma de Noruega. No tiene rígidos bancos corridos de madera como en las iglesias católicas donde los devotos se amontonan codo con codo. Aquí cada fiel ocupa una amplia e idéntica silla individual de asiento mullido con un pequeño espacio para que descanse el breviario sin molestar al vecino. Cada silla es una isla. No hay contacto físico entre los devotos. Si la vista desciende un poco, se percibe que todas están unidas con abrazaderas metálicas. Cada silla ocupa su propio espacio, pero es imposible separarla de su fila.
Juntos, pero no revueltos. Así son los noruegos. Un pueblo que, más allá de la riqueza que le proporciona el mar, sus bosques y el petróleo, ha basado su éxito económico y social en reconciliar su individualismo, herencia de un pasado de pescadores y campesinos aislados en cabañas de madera y en contacto íntimo con una naturaleza bella y dura; pobres, libres, puritanos y autosuficientes, con el extremo opuesto: con un profundo sentido comunitario que apuesta por el bien de todos, la igualdad, la solidaridad y, sobre todo, la confianza en el Estado niñera, que se ocupa sin grietas aparentes del bienestar de sus ciudadanos a través de las más generosas y antidiscriminatorias prestaciones sociales del planeta. Al tiempo, regula extensas parcelas de la vida de los noruegos (su educación, salud, pensiones, relaciones laborales y distribución de la riqueza) sin que a nadie parezca molestarle.
En Noruega, el servicio militar es obligatorio, y el 95% de las escuelas, públicas. El IVA alcanza el 25%. El petróleo es de propiedad estatal. Y los buenos estudiantes reciben generosos préstamos del Estado para matricularse en las mejores universidades del mundo. El Estado controla hasta el consumo de alcohol, cuyo monopolio ostenta a través de la red de tiendas Vinmonopolet, únicos comercios en Noruega donde se pueden comprar licores de más de 4,75 grados a un precio hasta tres veces más caro que en España. Una de las aficiones favoritas de los noruegos es saquear de bebidas alcohólicas y cartones de cigarrillos los anaqueles de las tiendas libres de impuestos de los aeropuertos en cuanto salen de su país. Una botella de whisky es un regalo siempre bien recibido en un hogar noruego. Sus anfitriones le acogerán descalzos, risueños, rodeados de niños, con una tarta casera y expresándose en un inglés perfecto.
Al mismo tiempo que el sueño igualitario del Estado de bienestar, acuñado tras la II Guerra Mundial y que ha estructurado desde entonces la convivencia en Europa (con partidos democristianos o socialdemócratas en el poder) se pone en cuestión ante el avance del neoliberalismo y por la crisis financiera, Noruega, una de las inventoras del sistema del bienestar, lucha por continuar en esa dirección; está en su ADN; navega por libre, como hace mil años, cuando sus antepasados vikingos se lanzaban al mar a tumba abierta en sus drakkar hacia Reino Unido, América (aún sin descubrir) y Bizancio. Noruega no ceja. Representa una equilibrada mezcla de capitalismo y colectivismo. De mercado y planificación, idealismo y realismo, neutralidad y afán de influencia, ingenuidad y estrategia. La cuestión es dar para recibir. "Soy generoso con mis impuestos porque el Estado es generoso conmigo". Un contrato entre la comunidad y el individuo que dura hasta la muerte. "Somos ciudadanos libres e iguales en la misma dirección", me dirá un sindicalista. En Noruega tiene más responsabilidad el que más tiene. Y no es difícil saber quién es. La información sobre los ingresos de cada ciudadano es pública a través de Internet.
Noruega camina discreta y sin aspavientos por esa tercera vía que le ha convertido en una potencia silenciosa; un próspero Estado ni emergente ni emergido que ocupa desde hace 30 años la primera posición en el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas. Sus niveles de desempleo son anecdóticos; su renta por habitante, la mayor del planeta; su crecimiento, tras tres ejercicios titubeantes, se acercará este año al 3%; su deuda soberana es la más sólida del planeta, y tiene una completa paridad de género por ley tanto en el sector público como en el privado. Arnie Hole, directora general de Infancia, Igualdad e Inclusión Social, nos confirma que su ministerio tiene un presupuesto de 5.000 millones de euros (mil euros por habitante) "más que la suma de los ministerios de Pesca, Agricultura y Cultura juntos". El Estado de bienestar llega hasta el diseño y la arquitectura, que, según regula el Gobierno, debe "elegir soluciones ecológicas y energéticamente sostenibles, ser de buena calidad, promovida por el conocimiento y la competencia y visible internacionalmente". El Estado se reserva el papel de "salvaguardar el entorno cultural y velar por la herencia arquitectónica". Es una declaración de principios. Cuando pregunto a Andreas Vaa Bermann, arquitecto y director de la Fundación para la Promoción de la Arquitectura Nórdica, cuál es el objetivo del diseño en este país, contesta como un relámpago: "Mejorar la vida de la gente".
Noruega no se parece a nada; tampoco al resto de los Estados nórdicos, bajo cuyo yugo transcurrió parte de su historia. Los noruegos aún arrastran cierto complejo de inferioridad hacia sus vecinos. Aliviado en las últimas décadas por el bálsamo de los petrodólares. Hasta los años setenta, Noruega era el hermanito pequeño de Escandinavia. Unos campesinos aislados. "Lo que más deseaba un noruego era tener un Volvo con un chófer sueco", explica una profesora de la capital. "En parte lo hemos logrado; todos los camareros de Oslo son suecos; cobran más que en su país (no menos de 2.000 euros), y son más mundanos que nosotros".
Los noruegos no fueron tan cosmopolitas como los daneses ni tuvieron la tradición industrial y militar de los suecos; no tuvieron colonias ni participaron en guerras. En torno a esas pacíficas señas de identidad, Noruega iría acuñando una marcapaís de Estado frío, fiable y eficaz. Gracias a esa imagen ha conseguido una influencia internacional superior a su peso real. Noruega se ha convertido en el donante más generoso en cooperación internacional y un eficaz actor en la resolución de conflictos internacionales, como ocurrió en 1993 con los Acuerdos de Oslo, entre Arafat y Rabin con Bill Clinton de testigo, que se negociaron en secreto en la sede del FAFO, un think tank socialdemócrata. O, más recientemente, con la ex primera ministra laborista Gro Harlem Brundtland, muy activa en el proceso de paz del País Vasco.
Noruega ha seguido siempre su camino. En los mismos días en que estallaban los totalitarismos en Europa a comienzos del siglo XX, abolía la pena de muerte y se convertía en la sede del Nobel de la Paz. El primer rey del nuevo Estado, Haakon VII, exigió antes de ocupar el trono un referéndum para que el pueblo dijera si le quería; ganó; cuando tuvo que nombrar en los años veinte un primer ministro de izquierdas, profirió una frase que su pueblo recuerda con orgullo: "Soy también el rey de los comunistas".
El mar se convirtió pronto en su motor industrial gracias a la pesca y el transporte marítimo, unido a la generación de electricidad debido al gran caudal de agua dulce del país. Los noruegos se especializaron en diseñar barcos capaces de afrontar las peores condiciones y en la construcción de obras públicas. Viajar por la irregular y bellísima geografía del país supone atravesar decenas de estilizados puentes inmersos en la naturaleza, túneles interminables y navegar en sofisticados ferries sólidos como rompehielos. Ese dominio de la ingeniería le resultaría esencial cuando descubriera petróleo como embrión para desarrollar una industria nacional y no echarse en los brazos de las multinacionales. Hoy, Noruega, además de crudo, exporta conocimiento e innovación.
Su camino ha sido diferente al del resto de los países nórdicos. Para empezar, los noruegos optaron en dos referendos, en los años setenta y noventa, por dar la espalda a la Unión Europea (a la que sí pertenecen Finlandia, Suecia y Dinamarca). Ellos dicen que fue para salvaguardar sus cuotas de pesca y agricultura; lo que realmente querían defender era una soberanía nacional que no habían conseguido hasta zafarse en 1905 de Suecia en un pulso que ganaron sin pegar un tiro. Noruega es un pueblo viejo, pero un Estado joven. Empapado de romanticismo nacionalista. Celoso de sus tradiciones. A la primera de cambio, sus habitantes se lanzan a la calle ataviados con trajes regionales y la bandera nacional ondeando en la mano.
Dentro de esa línea de reafirmación nacional, los noruegos han defendido con ardor su modelo de sociedad frente a las instituciones europeas. Están, pero no están. No son miembros de la Unión Europea, pero forman parte del Espacio Económico Europeo. Han vuelto a poner en valor su particular visión de la sociedad y ese camino les ha mantenido a salvo de la recesión y los estertores del Estado de bienestar. La riqueza petrolera que engrasa toda la economía del país les hace reafirmarse en esa tercera vía; les proporciona 200.000 empleos y la mitad de sus exportaciones. Y un papel global: Noruega ya es el segundo exportador de gas y el tercero de crudo a nivel planetario.
No quieren cambiar. No lograron hacerlo los nazis a lo largo de una cruel invasión y administración del país durante cinco años a través del gobierno de un noruego títere (que hoy ningún noruego quiere recordar); ni los soviéticos, que les liberaron de Hitler para retirar a continuación su ejército sin exigir nada a cambio. Noruega, que tiene frontera con Rusia, fue el único Estado que Stalin no absorbió tras ocuparlo militarmente. Sin embargo, en 1948, un Gobierno de izquierdas anclaba la seguridad de Noruega a Occidente ingresando en la OTAN. Demostraban que su especialidad era navegar por aguas turbulentas. "Estar en la OTAN era una cuestión de subsistencia como país", explica un diplomático. "Teníamos a la URSS sobre nuestras cabezas y necesitábamos sentirnos seguros y dedicarnos a reconstruir el país, que estaba destrozado tras la guerra y con un 30% de desempleo. Estábamos con Estados Unidos en la Alianza, pero al tiempo nos negábamos a que la España de Franco entrara en la ONU. Teníamos una economía muy regulada y dirigida por el Estado. Éramos muy rojos".
Noruega representa un modelo irrepetible de sociedad nacido del aislamiento de una población escasa (cinco millones en un territorio con un tamaño de más de la mitad del de España) y homogénea en raza, cultura, religión y forma de vida (en los años setenta, un 94% de los ciudadanos eran de origen noruego, y un 86%, de religión protestante), cohesionada a través de un pasado de opresión por parte de sus vecinos y con una gran riqueza en recursos naturales. Con ese escenario uniforme y la omnipresencia del Estado, que regulaba las relaciones laborales y se aseguraba de que antes que una ley llegara al Parlamento hubiera consenso entre las fuerzas políticas, el progreso no se hizo esperar. El modelo funcionó en Noruega mucho antes de encontrar petróleo. El problema llegaría a partir de los noventa con la avalancha de inmigrantes que iba a desequilibrar esa eficiente sociedad monocolor. Hoy, con un 12% de población de origen extranjero, la tradicional confianza del noruego hacia sus vecinos se ha comenzado a agrietar; las formaciones xenófobas, a crecer (como en el resto de países nórdicos), y el Estado de bienestar, a sufrir conmociones que no estaban previstas.
La iglesia luterana (la oficial en este país) hizo también su aportación a ese cóctel social que hoy se etiqueta como modelo noruego: su sentido frugal e igualitario de la vida inspirado en el trabajo duro y la responsabilidad. La comunidad protestante asumía un doble papel de solidaridad y de control del individuo. Una función que después adoptaría el Estado. La ética del trabajo tiene mucho que ver con el milagro noruego. Sus habitantes son profundamente competitivos, trabajan desde jóvenes y vuelan pronto del hogar paterno; a cambio, saben que cuentan con el colchón del Estado si vienen mal dadas. Los noruegos se necesitan. Todos deben trabajar. Todos tienen que ganar mucho dinero, pagar muchos impuestos y gastar mucho (en un país donde una cerveza cuesta diez euros). El pleno empleo es la espina dorsal del modelo. Trabajas y pagas impuestos para costear la educación de los jóvenes y las pensiones de los viejos, al igual que esos viejos financiaron con sus impuestos tu educación y esos jóvenes pagarán tus pensiones en el futuro. El sistema se basa en el empleo y la confianza. Los noruegos se consideran ciudadanos iguales que marchan en la misma dirección. Sin distinción entre hombres y mujeres. Todos deben trabajar desde jóvenes: hombres, mujeres e inmigrantes. Ganar lo mismo. Y pagar impuestos. Lo confirma la directora general de Igualdad, Arnie Hole: "La igualdad tiene un componente moral, pero el principal motivo es económico. Una economía moderna y competitiva necesita las mejores cabezas y manos sin mirar de qué raza o sexo son. No podemos permitirnos el lujo de perder los mejores talentos. Y no se trata solo de fijar cuotas, estas deben ir acompañadas de políticas sociales para reconciliar el trabajo y la vida familiar. Tenemos que apoyar a las mujeres; si no, el desafío por alcanzar las posiciones más altas de su profesión será todavía demasiado alto para ellas y los niños no nacerán. Y los niños deben nacer porque son una inversión de futuro. Ninguna mujer en Noruega debe ser forzada a elegir entre su familia y su carrera. Ese es aquí un valor básico. Hemos creado 10.000 guarderías; las mujeres pueden coger un año de permiso maternal con el 80% del sueldo (o 10 meses con el 100%), y los hombres, 12 semanas. Hemos conseguido que el 80% de las mujeres trabajen y, al mismo tiempo, que el 82% tengan hijos menores de 10 años. Ese es nuestro futuro".
A partir de esos elementos, los noruegos han construido una sociedad donde la distancia que separa a los ricos de los pobres es pequeña. Están convencidos de que la desigualdad es corrosiva y corrompe a las sociedades. Algunos dicen que Noruega es el último Estado socialista de Europa. La sede del Partido Laborista, inspirador del modelo noruego desde los años treinta, en el número 2 de la Youngstorget de Oslo, parece confirmarlo con su estilo arquitectónico limítrofe con el realismo soviético. Como en Noruega casi todo encierra una paradoja, en el entorno de la simbólica sede de la izquierda noruega se da cita la juventud dorada noruega en los restaurantes de moda.
¿Es Noruega el último Estado socialista de Europa? Ante la pregunta, el ministro de Finanzas, el laborista Sigbjørn Johnsen, sonríe y pasa a otro tema. Al final de la entrevista, su director de comunicación pone las cosas en su sitio con gesto helado: "Socialistas, sí, pero democráticos".
Recorriendo los pasillos art nouveau del edificio del Gobierno hasta llegar a la oficina de Johnsen, las ventanas del ministerio aparecen rotas y cubiertas por placas de contrachapado. Las puertas están fuera de sus marcos. La del despacho del ministro tiene un boquete en el centro. Todo el barrio gubernamental se encuentra en las mismas condiciones. Cercado y en obras. Atravesado por andamios. Estamos en la zona cero de Oslo. Los destrozos son resultado de la bomba colocada por el ultraderechista Anders Breivik el pasado 22 de julio; a consecuencia de la explosión, fallecieron ocho personas; a continuación, Breivik acabó a tiros con la vida de 69 jóvenes simpatizantes del Partido Laborista en la isla de Utøya. Suponía la mayor conmoción sufrida por este país desde la II Guerra Mundial. Hoy, sin embargo, los ciudadanos parecen decididos a olvidar la tragedia; algunos claveles marchitos sujetos a las vallas son el único rastro de aquellos terribles días de julio. Los noruegos están decididos a no variar su estilo de vida. En el barrio, la presencia policial es mínima y es posible acceder a algunos edificios oficiales sin pasar por un arco de seguridad. Se pueden pasar días en Oslo sin cruzarse con un policía. El ministro de Finanzas conjura la tragedia terrorista afirmando que los cimientos de la sociedad noruega siguen siendo el diálogo y el consenso. "Nadie va a acabar con eso. No vamos a cambiar. No vamos a quedarnos en casa. Ha sido un hecho terrible, pero aislado". Es la misma respuesta orgullosa que darán la mayoría de los noruegos a los que interrogo sobre las consecuencias del atentado del ultraderechista Breivik: "¡No vamos a cambiar!". Si se le pregunta al ministro si lleva escolta, responde con un guiño: "A veces sí y a veces no...".
Hasta el 23 de diciembre de 1969 Noruega creció gracias al sudor de sus ciudadanos. Ese día encontraron petróleo. Nadie lo esperaba. Lo llamaron "El regalo de Navidad del 69". Dos años más tarde comenzaba la producción. Los noruegos no sabían nada de petróleo. Aprendieron. La gestión de su riqueza petrolera es considerada un éxito económico y social. En tres décadas, Noruega se ha convertido en un país petrolero que da empleo a 200.000 personas, con una tecnología avanzada y que opera en cuarenta países del mundo. En Noruega, la riqueza del oro negro ha alcanzado a toda la sociedad. Lo confirma el sociólogo Jon Eric Dolvik: "Integrar en la economía doméstica noruega la economía del petróleo; lograr que repercutiera positivamente en la gente corriente y, al tiempo, fuera un negocio global, ha sido para nosotros un logro brutal; el petróleo se ha convertido en una gran fuerza productiva, en una bendición".
El objetivo del Estado noruego ha sido obtener el máximo valor económico del sector en su conjunto en comparación con lo que podría obtener por la simple venta del gas y el petróleo. Nada más descubrir crudo, el Gobierno noruego redactó los diez mandamientos del sector, que decían que el petróleo era propiedad de los noruegos; que el Gobierno tendría el control y la gestión de las operaciones; que el país necesitaba crear una industria propia; que el sector debía ser respetuoso con el medio ambiente y que ese descubrimiento debía proporcionar a Noruega un papel eminente en política exterior. Los mandamientos se han cumplido.
Noruega podía haberse convertido en un Estado holgazán, corrupto y opaco que sobornara a sus ciudadanos con bajos impuestos para comprar su silencio ante el despilfarro, el nepotismo y la falta de transparencia estatales en la gestión de los ingresos del oro negro, como había ocurrido en otros países productores, como las monarquías del Golfo, Irán, el Irak de Sadam, la Libia de Gadafi, la Venezuela de Chávez o la Rusia de Putin. Noruega eligió su camino. En cuanto los petrodólares comenzaron a fluir a finales de los ochenta, un Gobierno laborista creó el Fondo Gubernamental de Pensiones (más conocido como Fondo del Petróleo), donde serían depositados los ingresos y beneficios públicos del petróleo para ser invertidos en los mercados de todo el mundo (según un riguroso esquema ético de inversiones que proscribe a las empresas tabaqueras, nucleares, armamentistas y que emplean a población infantil). Con los beneficios del fondo se pagarían las pensiones de los noruegos cuando el petróleo dejara de fluir. Solo un 4% de los beneficios podría ir cada año a las arcas públicas para equilibrar el presupuesto del Estado. El resto, a la hucha común pensando en el Estado de bienestar de las generaciones venideras. "Eso es sostenibilidad real", afirma un alto funcionario.
El edificio del Banco de Noruega, el envoltorio de hormigón y cristal que aloja el Fondo del Petróleo, es el más bunkerizado de este país. Enfrente se encuentra el restaurante en el que trabajaba de camarera Mette-Marit Tjessem antes de convertirse en princesa. Para acceder al Fondo del Petróleo hay que atravesar un estrecho control de armas a través de una sofisticada y claustrofóbica cápsula; en una sala de contratación con el aire frenético de Wall Street, Dag Dyrdal, director de Estrategia, explica que el noruego es el primer fondo de pensiones público del mundo con 400.000 millones de euros en activos; tiene inversiones en 10.000 compañías y oficinas en Nueva York, Shanghái, Londres y Singapur. "Somos transparentes, fiables y miramos el mundo a largo plazo. Este fondo es el resultado de una sociedad democrática, abierta y responsable. Pensamos en perspectivas más largas que una legislatura. Esto no es de un partido o de otro". Lo confirma el ministro Johnsen: "El día que el petróleo decline, habremos sido capaces de construir algo para reemplazarlo".
Kårstø, la mayor planta de procesamiento y distribución de gas natural del mundo, situada en un entorno paradisiaco en la costa oeste del país y propiedad de la empresa pública Statoil, escenifica el poderío noruego. Un ingeniero de la compañía disfruta mostrándonos una bruñida tubería de un metro de diámetro que transporta gas a 12 millones de hogares en Alemania. "Ellos nos invadieron en la guerra y ahora nosotros les invadimos de forma pacífica. Somos un socio fiable, un país estable; todos quieren nuestro gas; compárenos con la rusa Gazprom o la argelina Sonatrach...".
Noruega se hizo muy rica. Y comenzó a atraer inmigración. Los noruegos, que habían emigrado históricamente, sobre todo a Estados Unidos, se convirtieron de la noche a la mañana en un país de acogida. Cuando se inició el boom del petróleo había en Noruega un 1,3% de inmigrantes; en 2000, un 5,5%; en 2009, un 8,8%. Este año, en torno al 13%. Primero fueron los nórdicos; luego, los latinoamericanos; más tarde, los balcánicos y centroeuropeos. Los últimos en llegar fueron los paquistaníes, iraquíes, somalíes y afganos. Con sus velos, chilabas, mezquitas y tradiciones. 200.000 personas de religión musulmana viven en Noruega. Un cambio que es evidente en el viejo barrio de Gronland, en Oslo, una ciudad en la que el 28% de los habitantes ya son de origen extranjero. Un shock de diversidad que nadie esperaba en este país uniforme que está suponiendo, según el sociólogo Jon Eric Dolvik, "el mayor reto al que nos hemos enfrentado. Necesitamos a los inmigrantes como fuerza de trabajo porque nuestra sociedad está cada vez más envejecida y, al mismo tiempo, aunque somos igualitaristas, nos cuesta aceptar comportamientos distintos a los nuestros. No somos una sociedad inclusiva; no es un problema religioso, sino cultural. Nos gusta como somos y no queremos cambiar. Tenemos miedo; nos ha ido muy bien y no sabemos si podremos mantener nuestro modelo con esa nueva población. Es urgente que integremos a la segunda generación de inmigrantes que han nacido aquí; que se formen y consigan buenos empleos. Deben trabajar y pagar impuestos para que continúe el Estado de bienestar. Somos interdependientes. Nos necesitamos".
La llegada del tsunami multicultural iba a tener una consecuencia inmediata en amplios sectores de la clase trabajadora noruega que habían votado tradicionalmente a la izquierda: iban a perder la confianza en el Estado. Por primera vez en su historia, cientos de miles de ciudadanos noruegos pensaron que esos inmigrantes que se cobijaban bajo el paraguas social noruego, que eran albergados en viviendas públicas, recibían 1.200 euros al mes por asistir a las clases de introducción en la lengua y cultura noruega y otros 700 por cada hijo, que se beneficiaban de sus guarderías, educación y sanidad, se estaban aprovechando de su generosidad. "Hasta ese momento, los noruegos éramos solidarios. Con la llegada de los inmigrantes, se empezó a extender la idea de que pagábamos mucho para que se beneficiaran esos extranjeros que no venían a trabajar, sino a vivir del cuento", explica una profesora universitaria. El resultado fue el rápido crecimiento, a partir de 1997, del Partido del Progreso, una formación en la que se mezclan el ultraliberalismo con el nacionalismo y la xenofobia y que comenzó a hablar en sus mítines de "una islamización silenciosa de Noruega" a la que "había que poner freno". El Partido del Progreso apostaba por un modelo noruego solo para los noruegos. Una sociedad a dos velocidades. Obtendría en las elecciones de 2009 un 23% de los votos, convirtiéndose en la segunda formación política tras los laboristas. La olla comenzaba a hervir. Anders Breivik, el asesino del 22 de julio, militó en ese partido. Tras el atentado, el Partido del Progreso perdería 10 puntos en las elecciones locales del pasado mes de septiembre, lo que parece que anticipa su decadencia. En cualquier caso, los líderes de opinión noruegos intentan conjurar la inquietante sombra del Partido del Progreso resaltando con displicencia la fortaleza del sistema noruego y resaltando que el Partido del Progreso "es democrático, y si quiere tener expectativas de gobernar debe estar dentro del sistema y asumir sus responsabilidades". "No vamos a cambiar", repiten. Es su obsesión. En Noruega se detecta incluso un alivio generalizado por que el asesino del 22 de julio fuera un noruego y no un inmigrante musulmán. Lo confirma un profesor en Oslo: "Dentro de la tragedia, tenemos que agradecer al destino que el terrorista fuera alguien de aquí y no un paquistaní de Al Qaeda. Si hubiera ocurrido eso, el sistema noruego, que se basa en la confianza, hubiera saltado por los aires. La sociedad se hubiera partido en dos. Al pensar que ha sido un noruego solo, loco, aislado, y que algo así no va a volver a pasarnos, y que, por tanto, no vamos a colocar un policía en cada esquina, estamos poniendo a buen recaudo nuestro modelo con vistas al futuro. Pero, lo queramos o no, la inmigración es la patata caliente del modelo noruego. Y tendremos que solucionarlo".
Tras rememorar la tragedia, los malos augurios se disipan sumergiéndose en la portentosa naturaleza de Noruega. Los fiordos, los bosques, el mar. Noruega es uno de los últimos territorios vírgenes de Europa, dotado de una belleza salvaje, donde el hombre ha logrado vivir en armonía con su entorno. Para el arquitecto Kjetil Thorsen, "en el diseño nórdico, la naturaleza es la fuente de inspiración". Thorsen es uno de los socios fundadores del estudio Snøhetta, al que da nombre la montaña más emblemática del país y que está en la cumbre de la arquitectura global. Kjetil proyectó la nueva Ópera de Oslo como un enorme glaciar surgiendo del fiordo. Ya es el edificio más emblemático de esa nueva Noruega que se enfrenta a retos diferentes sin perder de vista la tercera vía que le ha conducido al éxito. "Es un edificio democrático. ¿Por qué? Lo explico: hemos logrado que la cubierta de algo tan elitista como un palacio de la ópera sea pisada cada día por miles de ciudadanos. No es un edificio para los amantes de la ópera; es un edificio para todos. Ese es el modelo de país".

Por JESÚS RODRÍGUEZ   from elpais.com  30/10/2011