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martes, 13 de diciembre de 2022

La maldición económica de los países bendecidos por los recursos naturales

 

Plataforma petrolífera en Venezuela. GETTY IMAGES


El petroleo saudí dobla el valor del PIB de España en capitalización, pero la renta per cápita de Arabia Saudí es un 20% inferior a la española

La producción de gas holandés en el yacimiento de Groningen cayó un 80% en 40 años a causa del mal holandés



Al pensar en los usuarios de jets privados, mansiones o mundiales de fútbol en invierno, aparecen imágenes de jeques árabes, oligarcas rusos o magnates latinoamericanos. Todos ellos disfrutan de los beneficios de vivir bajo una bolsa de gas, un pozo de petróleo o una mina de algún mineral cotizado. Sin embargo, al centrar la vista en las economías de los países bendecidos por los recursos, la desigualdad entre ricos y pobres es muy amplia y sus datos macroeconómicos están lejanos de los de países que no cuentan con su suerte. No es casualidad, la exportación de recursos naturales se parece más a una maldición que a una bendición para la economía.

Aramco, la empresa que explota el petróleo de Arabia Saudí, posee una capitalización de dos billones de euros que casi dobla el valor del producto interior bruto (PIB) de España. Pero, en términos de PIB per cápita, Arabia Saudí es alrededor de un 20% más pobre que España (22.377 euros el de Arabia Saudí y 28.573 euros el de España, según el Banco Mundial). Lo mismo ocurre con países como Rusia, Venezuela, Indonesia... La lista se alarga, salvo contadas excepciones, como Noruega o microestados como Qatar.

No solo le ocurre a los países en desarrollo. Países Bajos descubrió en los años sesenta la mayor bolsa de gas de Europa, en Groningen. Una fuente de ingresos suculentos cuya explotación creció exponencialmente hasta llegar al máximo de 87,7 kilómetros cúbicos de gas en 1977. Desde entonces no se han vuelto a recuperar esos niveles de producción. En 2018, tan solo se extrajeron 18,8 km cúbicos.

Los neerlandeses observaron cómo su moneda –el florín– se encarecía y las empresas perdían competitividad. El gas natural las había enfermado. De ahí su nombre: el mal holandés.

Un agujero negro en Angola

Hasta no hace muchos años, la ciudad más cara del mundo no era Hong Kong, Zúrich o Tokio. Solía ser la capital de Angola, Luanda. Los datos del Ministerio de Exteriores indican que Angola, pese a ser el cuarto país con más reservas de petróleo de África, es pobre en términos económicos: su PIB per cápita apenas supera los 2.000 euros. Su economía sufre porque su única exportación son los productos petrolíferos, que representan casi el 90% de las ventas exteriores totales del país.

En un informe sobre el país, la empresa de soluciones de créditos comerciales y seguros CESCE asocian los males angoleños a la maldición de los recursos: "El auge de la industria petrolífera disparó el crecimiento económico de Angola, que se consolidó como la tercera mayor economía de África Subsahariana (...) El petróleo ha actuado como una especie de agujero negro, donde la industria de los hidrocarburos ha concentrado, cada vez más, la actividad económica del país en torno a sus rentas".

Utilización política

Como todos los males, el de los recursos tiene solución. Las excepciones de Noruega o Países Bajos son debidos a políticas públicas que encauzan el mal de los recursos. La relación de los Gobiernos con las materias es casi tan importante como su explotación. El exministro de Industria venezolano Moisés Naim afirmaba que los países con recursos son más pobres porque, además, las instituciones utilizan las dinámicas del llamado mal holandés para afianzarse en el poder.

Según publicó Naim en la revista Foreign Policy, "para los países sin instituciones democráticas desarrolladas y un sistema público fácilmente manipulable, los recursos se convierten en una maldición más que en una bendición. El poder trata por todos los medios de controlar la principal, y única, industria nacional".

Tal es la capacidad de los recursos de modelar las sociedades, que Naím afirmó ya en 2004 que países tan dispares como Venezuela y Rusia tienen "unas políticas conjuntas por el petróleo. Sus similitudes son el reflejo de una poderosa fuerza que dice tanto sobre su pasado reciente como de su probable futuro y el de otras naciones afectada por la riqueza del petróleo", escribió Naim.

EL MAL HOLANDÉS

La bendición.

El yacimiento de Groningen se descubrió en 1959 y en aquel momento resultó ser el mayor yacimiento de gas natural del mundo. La producción comenzó en 1963 y NAM (Nederlandse Aardolie Maatschappij), la empresa conjunta de Shell y Exxon Mobil que explota el yacimiento, calcula las reservas recuperables iniciales en 2.900 billones de metros cúbicos.

La maldición.

Tras el año 1977, Países Bajos no ha vuelto a recuperar los niveles de producción alcanzados hasta aquel entonces. El motivo es que los holandeses comenzaron a notar cómo su moneda de aquel entonces, el florín, se apreció; cayeron las exportaciones no petroleras del país y la competitividad de sus empresas se redujo. 

Más por menos.

Al dispararse los ingresos por recursos naturales, los sectores exportadores tradicionales, la agricultura y los sectores manufactureros, se ven desplazados por el poder de los petrodólares o, en este caso, el dinero gaseoso. Como la exportación de gas ayuda a la entrada de otras divisas en la economía, si estas se convierten a la moneda local –en florines–se abren un escenario de bajada de exportaciones.

En el caso de que un estadounidense quisiera comprar productos industriales neerlandeses en dólares, observará que por cada dólar cada vez podrá adquirir menos productos neerlandeses en florines, ya que cada vez valen más. Como son más caras que sus competidores, las empresas neerlandesas pierden competitividad.

Reestructuración.

Por otra parte, si pierden peso los sectores tradicionales, las inversiones y los trabajadores abandonan los esos sectores y pasan a producir bienes no comerciales sujetos a las materias primas exportadas, es decir, se invertirá en elementos que no contrarrestan los efectos del mal holandés como la sanidad, la construcción o la administración pública, lo que reduce todavía más la producción de los sectores industriales y agrícolas. Toda la economía pasa a girar en torno al comercio de materias primas.


PEPE GARCÍA
Madrid 12 DIC 2022 - 06:25 CET
https://cincodias.elpais.com/cincodias/2022/12/09/economia/1670601434_321636.html

lunes, 14 de marzo de 2022

Europa, el mejor sitio para vivir si eres pobre y quizá no lo sabes


Banderas de la UE y Ucrania durante las protestas de Maidán en 2014 en Kiev. (Getty/Rob Stothard)


La sociedad europea parece frágil, vieja, enfadada, llena de dudas y quejosa, pero debería ser consciente de que vive en un jardín que no tiene réplica en ningún lugar del mundo



El 21 de noviembre de 2013 comenzaban las protestas en la Plaza Maidan de Kiev tras el sorprendente anuncio en el Parlamento del primer ministro de Ucrania, Mikola Azarov, de no firmar el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea. “Pueden gritar todo lo que quieran. Ya sabemos que pueden gritar”, dijo desafiante el mandatario como reproduce el documental titulado 'Winter on fire'. Y la gente gritó, mucho, en las calles, hasta dejarse apalear o morir por un anhelo que envolvían en dos banderas: la ucraniana y la europea.

¿Por qué alguien querría en plena crisis económica luchar hasta perder la vida en las calles para poder formar parte del club de la 'decadente' Unión Europea? Quizá porque Europa es el 'mejor' sitio del mundo para vivir, especialmente si eres pobre. Y las revoluciones las hacen los pobres y las clases medias que se empobrecen. ¿Eso significa que en la UE no hay miseria, corruptelas o injusticias? No. Todo eso lo hay, desde luego en menor proporción que en buena parte del planeta en casi todos los apartados, porque todo eso lo hay en el ser humano.

El viejo continente es, de hecho, casi una isla, en medio de este planeta fantástico y cabrón, de derechos humanos, servicios públicos y libertades. En la lista de 2021 que elabora Transparency International de los 10 países mejor valorados sobre la lacra de la corrupción, 8 son europeos y los otros dos son Nueva Zelanda y Singapur.

Pero muchos europeos no conocen esa otra realidad o viven demasiado bien para valorarla. En Europa la pobreza y violencia se conciben como una dolencia o un vicio. En buena parte del mundo son rutina. “A mí me hace reír cuando ustedes los europeos se quejan de cómo viven”, que me resumió una vez un salvadoreño en 2016. Él no podía dar por descontada ni la vida porque en su país, de 6,3 millones de habitantes, hubo 5.728 asesinatos aquel año. En España, con una población de 46 millones, hubo 294.

Y sin embargo, cuando retorné a Europa en 2019, a Roma en este caso, tras vivir entre Sudáfrica, Mozambique y México nueve años, me pareció regresar a una sociedad frágil, vieja, enfadada, llena de dudas, quejosa y con una población capaz de demoler un sistema que pese a sus defectos, desde fuera, se contempla como casi único. Quizá la pandemia y la Guerra de Ucrania hayan revivido un proyecto muy amenazado, o quizá este sea el final de un largo sueño de medio siglo.


El 'Fixit' y la OTAN

Dicen que para valorar algo quizá hay que poderlo perder o haberlo perdido. La libertad es algo que en Europa se da por descontado hasta que una mañana te levantas, enciendes la televisión y ves decenas de tanques cruzando una frontera que podría ser la tuya.

La mañana del pasado 4 de diciembre, en las escaleras del edificio del parlamento de Helsinki, a -12 grados centígrados, un grupo de personas se manifestaban junto a una pancarta que ponía 'Fixit'. Representaban el movimiento finlandés que aboga por dejar la Unión Europea. El movimiento empezó a tener una fuerza significativa en 2016 y ha realizado desde entonces periódicas manifestaciones en contra de la pertenencia al club de Bruselas. Pregunté a uno de los jóvenes que encabezaba la propuesta las razones de querer salir de Europa y me habló de que “Finlandia ha perdido su moneda, lo que es muy perjudicial para nosotros, y ha perdido su soberanía. Nuestros impuestos se destinan a pagar deudas de otros estados europeos”.

El movimiento soberanista finlandés, en uno de los países más saludables de la UE, ha alcanzado cuotas máximas de alrededor del 20 y 30%. El rechazo se ha ligado generalmente a los movimientos soberanistas de extrema derecha, como ha pasado en buena parte de Europa. En febrero de 2021, una encuesta encargada por el Parlamento Europeo en todos los estados miembros cifraba que un 60% de los finlandeses pensaban que la UE iba por mal camino. Era el país más crítico de los 27, pese a que aún un 69% mantenía que pertenecer a la UE era positivo por un 30% que manifestaba que no.


Centro de tests covid en Helsinki, Finlandia. (J.Brandoli)


En política exterior, Finlandia ha tenido históricamente una 'obligada' postura neutral por ser fronterizo con el gigante ruso, que terminó con su entrada en la UE y el comienzo de su cooperación militar con la OTAN tras la caída de la Unión Soviética. Hasta el reciente ataque ruso a Ucrania la OTAN no era un asunto que preocupara a los finlandeses. Sin embargo, pusieron sus barbas a remojar -como los suecos- al ver el ataque de Moscú a su vecina Ucrania y se han iniciado movimientos para ingresar en la organización militar occidental. En ambos países, según recientes encuestas, el apoyo a la OTAN se sitúa en torno al 53%. ¿Qué votarían hoy muchos de los que reclamaban salir de la UE?


La nueva patria de las ideas

La UE la han puesto especialmente en riesgo los extremos políticos y el renacer de los nacionalismos. Ver la estrecha relación de la extrema derecha alemana, francesa, italiana, húngara, polaca… con el presidente ruso Vladimir Putin ha sido chocante durante los últimos años. Ver a ciertos grupos de ultraizquierda europea no posicionarse con Ucrania o, al menos, intentar hacer co-responsables de lo que ocurre allí a la OTAN y EEUU, lo es también. Ver a un grupo neonazi alemán que no se levanta en el Parlamento a aplaudir al embajador de Ucrania, representante de un pueblo que sufre un ataque de Moscú, mientras lo hace toda la izquierda, apunta a que quizá los análisis geopolíticos deben actualizarse.

La II Guerra Mundial y la Guerra Fría como referentes de la política actual no parecían servir ya para explicar la política interna hasta que ha llegado Putin y ha dejado a muchos con la cabeza bajo tierra y a otros sin saber qué hacer con sus viejos pósteres antiimperialistas. En esos extremos hoy se ha revuelto todo porque el mundo parecía ir hacia un nuevo nacionalismo que no tiene que ver con el pasaporte sino con las ideas. Es la nueva patria de internet en la que se conforman patriotas que no han nacido donde tú, sino que piensan como tú.


Mitin extrema derecha en Milán. (J.B.)


En el primer mitin conjunto de la historia de toda la ultraderecha europea -que cubrí en Milán antes de las elecciones de 2019, con un exultante Matteo Salvini como anfitrión y una Marine Le Pen como estrella invitada-, entendí que el punto en común de todos ellos era atacar a la Unión Europea. Todos los líderes que fueron subiendo al estrado se daban abrazos, se halagaban y hablaban de tener un objetivo común que consistía en demoler el único verdadero punto de encuentro que les hacía estar allí. “Debemos liberar Europa de la ocupación de Bruselas”, soltó Salvini, el reconocido hasta hace unos días admirador de Putin y Trump, ante sus colegas extremistas de Bulgaria, Holanda, Estonia, Dinamarca, Austria, Alemania o Francia.

Y todos aplaudieron en una escena que en parte parecía cómica. Era como brindar en una cena con tu compañero de mesa por no tener que volver a cenar con él. Ellos hablaban de reformar Europa, no de demolerla, pero en realidad su mensaje soberanista lleva implícito regresar a una Unión de mínimos. Sin una UE unida, sin una soberanía compartida por Bruselas, todos esos países vuelven a ser una sucesión de pequeños estados con luchas e intereses propios. ¿Qué intereses han compartido Italia y Francia en la historia reciente sin la UE y cuáles compartirían en el futuro?


Un jardín y una jungla

“Los europeos hemos construido la Unión como un jardín a la francesa, ordenadito, bonito, cuidado, pero el resto del mundo es una jungla. Y si no queremos que la jungla se coma nuestro jardín tenemos que espabilar”, decía el Alto Representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, es una reciente entrevista en el periódico El Mundo.

A algunos esas palabras le suenan a esa suficiencia europea de los dos últimos siglos en lo que el viejo continente dominó y colonizó medio planeta. Pero las palabras de Borrell no parece que hablen de la Europa de la Conferencia de Berlín repartiendo África, ni de la Guerra del Opio en China. Habla de un esfuerzo europeo por construir hoy, tras aniquilarse en dos guerras mundiales, un espacio común de bienestar y libertades por encima de nacionalismos y cicatrices del pasado. Uno puede estar en contra, puede preferir regresar a los viejos estados, creer que esto es un mercado que trafica lavadoras o molestarle que Bruselas decida cuántos tomates se pueden cultivar en El Algarve, pero la UE es el proyecto más ambicioso de encuentro entre seres humanos de nacionalidades diversas que se ha construido.

No sé cuánto son conscientes los europeos del jardín que es esta UE en la que han vivido los últimos años. No significa que no haya cosas marchitas y que mejorar, pero en la Unión Europea, con algunas diferencias y matices entre los países, hay una seguridad callejera más que razonable, una justicia independiente, pensiones para los ancianos, leyes iguales para hombres y mujeres, derecho al voto, en muchos lugares sanidad gratuita o con co-pago, educación gratuita o becada, transporte público de alta calidad subvencionado, libertad de prensa y de asociación, reconocimiento a los derechos de las minorías, ayudas a los inmigrantes, libertad de credo, libertad sexual, luz, agua potable, abastecimiento de todo tipo de productos, un mundo cultural libre y amplio sin tabús, deporte profesional y amateur, buenas carreteras, una policía fiable, ayudas a los más necesitados, bomberos bien equipados y ambulancias con desfibriladores.

En la mayor parte del mundo no existe algo así, sumado todo como pasa en Europa.

Yo vivo ahora en Roma, puede que la capital europea con los peores servicios públicos que conozco, y sin embargo con prestaciones muy superiores a las de la gran mayoría de ciudades que he vivido o viajado fuera de Europa. En general me refiero, porque en los barrios ricos de Ciudad de México, Beirut, Hong Kong o Ciudad del Cabo la calidad de vida puede ser superior a la caótica Roma, el problema es cómo viven millones de personas hacinadas en los colindantes barrios pobres.


La Guerra del Fletán

Una Europa descentralizada y vaciada de poder, como pretenden los partidos ultranacionalistas nacidos bajo el paraguas el 'America First' o de los movimientos antisistema, se basa en la nostalgia de que todo tiempo pasado es mejor. Los movimientos nacionalistas tiran de la vieja historia para rememorar hazañas de los libros de historia. Luego llega la realidad del mundo ahí fuera y la bofetada es sonora: “¿Eres español? Ah, de ese país tan pequeñito y gracioso”, me dijo la corresponsal china de la CCTV en México. No bromeaba, ni intentaba ser condescendiente, sino agradable. Para China, España es un simpático país pequeñito donde la mayor parte de la población quizá conozca al Real Madrid, Barcelona y Rafa Nadal.

Ha pasado todo muy rápido y más rápido apunta a pasar lo que viene. En 2019, estaba en Macao, viendo los restos de la vieja catedral portuguesa y los 'pasteis de nata' en los escaparates, y costaba pensar que hasta 1999 era Portugal el que tenía una colonia en China. El PIB portugués tiene más o menos hoy 231 miles de millones de dólares y el de China alrededor de 15 billones de dólares. Sin embargo, la renta per capita de un chino es 10.500 dólares y la de un portugués 22.400.


Catedral portuguesa en Macao. (J.B.)


Pero la renta per cápita no importa nada en un conflicto internacional, importan otras cosas. “No se engañen, cuando llegan los problemas serios tampoco importa el dinero, importan los barcos de guerra y Canadá tiene más que España”, que nos resumiera en 1995 un genial catedrático de Economía de la Universidad Complutense de Madrid sobre un conflicto pesquero por el fletán que enfrentó a ambos países. Los canadienses apresaron a un pesquero español. España mandó una fragata. Canadá sacó varios buques de guerra y amenazó con disparar a los barcos españoles en lo que pareció una declaración de guerra. Fue la intervención y presión de la UE la que solucionó el conflicto.

Es con esa Canadá, China, EEUU, India, Sudáfrica, Indonesia, Marruecos, Argelia, Brasil, México, Nigeria, Qatar… con los que deberían negociar España, Italia, Bélgica, Dinamarca o Finlandia por separado si se desmonta la UE.


Regresar a la India

La sensación es que en la Europa de los pueblos muchos ciudadanos han perdido cierta perspectiva global. Todo esto se puede resumir en una anécdota. El pasado noviembre realizaba la segunda parte de un reportaje sobre okupas que en los barrios periféricos de Roma recogen y dan comida a los vecinos. Uno de los protagonistas era Mughilan Janakiraman, un inmigrante indio que lleva 20 años en Roma, casado y con una hija, que colaboraba con el proyecto tras ser uno de los beneficiarios.
La pandemia, me contó, le puso contra las cuerdas al quedarse sin su trabajo de camarero.

Entonces se fue a trabajar en una frutería del mercado, donde le explotaban sin salario, y aprendió el negocio del reparto de comida. Decidió abrir él su propio puesto y empezar a repartir fruta y verduras a los vecinos, junto a una mozzarella que va a buscar a la fábrica para ahorrar costos. Trabaja los siete días de la semana. En un momento de la conversación me dijo: “Mi mujer con la pandemia se empezó a quejar de todo. Estaba siempre lamentándose. Entonces decidí comprarle un billete de avión y que regresara de nuevo a la India unas semanas para que recordara la realidad de la que venimos. Nuestras familias son muy humildes. Regresó a Roma cambiada”.




Por
Javier Brandoli
13/03/2022 - 05:00
Europa, el mejor sitio para vivir si eres pobre y quizá no lo sabes (elconfidencial.com)
blogs.elconfidencial.com/mundo/cronicas-de-tinta-y-barro/2022-03-13/europa-mejor-sitio-para-vivir-del-mundo-si-eres-pobre_3389648/

miércoles, 30 de junio de 2021

El brillante futuro de ethereum amenaza con poner fin al reinado de bitcoin en las criptomonedas

Foto de un bitcoin y un ether. Alamy


  • El Banco de Israel filtra que está haciendo pruebas con la red de ethereum
  • eToro: "A medida que ethereum avance en su actualización contaminará menos"
  • Bitcoin no podrá cambiar su sistema a uno de proof-of-stake de forma rápida



Se habla mucho y cada vez más de la red ethereum y su efectivad para implementar contratos inteligentes, realizar préstamos u otras operaciones que se 'autorrealizan' sin la vigilancia de un tercero. La utilidad de esta red en la que el token ether se usa masivamente como medio de intercambio es el argumento que esgrimen muchos analistas para vaticinar el sorpasso de ether a bitcoin en el futuro. Aunque esto aún parece algo lejano, lo cierto es que se empiezan a ver algunos movimientos palpables que van en esa dirección.

El último de ellos ha sido una filtración que proviene del Banco de Israel. Este instituto monetario está trabajando para probar su propia divisa digital y en las pruebas estarían usando la red ethereum como plataforma o soporte, según ha filtrado una fuente del banco central en una información recogida por la agencia Bloomberg.

Ether sube más de un 7% en el mercado de criptomonedas este martes hasta superar los 2.150 dólares, mientras que bitcoin rebota algo más de un 3%. En los últimos siete días, ether ha subido casi un 15%, mientras que bitcoin lo ha hecho en un 12%. Los expertos suelen destacar la enorme utilidad de la red ethereum.

En mayo, el banco central publicó un informe en el que concluía que un nuevo sistema de pago digital podría tener un impacto positivo en la economía al simplificar los procesos de pago y brindar mayor seguridad a ambas partes en una transacción.

El Banco de Israel no es el único instituto que planea sacar su propia divisa digital (CBDC por sus siglas en inglés). Desde Suecia hasta China están trabajando en sus propias monedas digitales ante el drástico descenso del uso del dinero en efectivo como medio de pago y la evolución de los mismos de billetes y monedas amenaza con cambiar radicalmente.

Además, la irrupción de criptomonedas como el bitcoin se ha sumado a la presión sobre los bancos centrales para garantizar que tengan una alternativa viable antes de que las formas de pago no reguladas ganen peso en el mercado.

Una red más eficiente

Otra de las ventajas que se le suelen atribuir a ether y a su red ethereum es el funcionamiento más eficiente de su red. La red de bitcoin tiene un alto consumo de electricidad, mayor incluso al de muchos países. Por ahora, al a red ethereum le pasa algo similar, pero las previsiones de futuro parecen muy halagüeñas.

Ethereum va a cambiar su sistema a uno llamado 'prueba de participación', del inglés 'proof-of-stake', que consumirá un 99,5% menos. "La principal solución para reducir el consumo de energía de las criptomonedas es invertir y hacer la transición a mecanismos de consenso y minado más eficientes energéticamente", destacó en declaraciones a Europa Press el responsable de Desarrollo de Negocio de South Pole, Mauro Accurso.

Accurso ha señalado que ya existen varias redes blockchain con un impacto ambiental por transacción mucho más bajo y ha defendido que para las que sigan funcionando con mecanismos proof-of-work de consenso y minado tradicionales, la solución a largo plazo es "asegurarse de que la energía que utilizan provenga en su totalidad de fuentes renovables".

No será el caso de bitcoin

El consejero de Eurocoinpay, Herminio Fernández, coincide con lo señalado por Accurso y ha precisa, en declaraciones a Europa Press, que el minado 'proof-of-stake' no consume tanta electricidad porque "no necesita unidades tan potentes de cálculo, son ordenadores casi normales".

No obstante, si bien muchos token se están adaptando a esta prueba de trabajo, Fernández no cree que vaya a ser el caso del bitcoin. "Lo positivo de esta criptomoneda es su seguridad extrema y, para eso, necesita una red de ordenadores brutal", ha destacado.

Simon Peters, analista experto en criptoactivos de eToro, explica en un comentario que este movimiento ya está en marcha en la red ethereum, que se encuentra ahora mismo en un proceso de actualización. 

Peters señala que la comisión media por transacción en ethereum ha bajado a 2,15 dólares, la más baja desde diciembre de 2020. Durante la carrera alcista de los criptoactivos de mayo, las comisiones medias subieron a casi 70 dólares, pero todas han bajado tras la corrección del mercado.

"A medida que la red avanza hacia la actualización 2.0, es posible que las tarifas caigan aún más, a pesar de tardar años en implementarse por completo. Sin embargo, la actualización acabará por agilizar y abaratar la minería, además de mejorar las credenciales ecológicas de ethereum", asegura este experto en criptodivisas.


jueves, 18 de junio de 2020

¿Cuál es el secreto? Alemania saldrá de otra crisis más como la gran 'vencedora' de Europa

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Angela Merkel, canciller de Alemania. Alamy


  • Deutsche Bank: "Alemania resurge de la crisis como una historia de éxito"
  • OCDE: "Alemania tenía el mayor número de camas UCI antes del covid"
  • Jefferies: "Los datos de alta frecuencia muestran que Alemania despierta"


En las crisis económicas casi todo el mundo sale perdiendo, al menos en términos agregados. Sin embargo, unas economías pierden más que otras y esta diferencia puede ser fundamental para afrontar la recuperación y reducir el sufrimiento de la población. Al igual que ocurriera entre en 2008 y 2013, en esta ocasión todo hace indicar que Alemania va ser, una vez más, el país que mejor logre capear la recesión y el que cuenta con unos pilares más sólidos para afrontar la recuperación. Parece que en Europa existen dos clases de países: los que crecen más durante las expansiones y luego lo pierden casi todo en las recesiones (España, por ejemplo) y los que crecen de forma moderada cuando el ciclo es favorable, pero sobresalen cuando las cosas vienen mal dadas (Alemania). En esta ocasión, con un impacto económico tan profundo, las divergencias podrían ser aún más amplias, incrementando las diferencias de renta per cápita con el sur.

Analizando los datos de renta per cápita en paridad de poder adquisitivo (elimina la distorsión de los precios) se puede ver que Alemania cae hacia la media de la Unión Europea cuando las cosas van bien porque el resto de países crecen más deprisa. Sin embargo, en cada crisis económica el motor de Europa sufre averías menos importantes, que le permiten arrancar antes y volver a sacar distancia al resto, sobre todo a los países del sur. Al final, tras 20 años desde el nacimiento del euro, la convergencia del sur con Alemania no se ha producido y, además, corre el riesgo de ampliarse durante esta crisis y seguir aumentando en los próximos años. Una mejor gestión sanitaria y económica en Alemania va convertir al país gobernado por Merkel en el 'vencedor' de la crisis. Casi todas las previsiones apuestan por una recesión profunda (entre un 6 y un 8% del PIB), pero mucho más moderada que la de sus vecinos del euro, con una caída del PIB que podría ser la mitad que la de Italia, España o Francia.

¿Cuál es el secreto?

En esta ocasión se han unido dos factores, el sanitario y el económico, lo que puede amplificar el resultado final. En una crisis corriente, la gestión económica de la misma, entre otros factores, puede marcar la diferencia, pero ahora la pandemia del coronavirus ha puesto a prueba, primero, la gestión sanitaria y, después, la económica. "Alemania ha resurgido de la crisis global del coronavirus como una historia de éxito indiscutible. Se convertirá en el modelo de cómo lidiar con futuras pandemias. Con mucha diferencia, ha registrado el número más bajo de muertes por millón de habitantes de cualquiera de los principales países industriales", señalan desde Deutsche Bank en un informe que analiza la respuesta germana al crisis sanitaria y económica.
La OCDE destacaba la gran gestión del país en su último volumen de previsiones economías gracias a una vasta capacidad de hacer pruebas diagnósticas (test) que se desarrolló e implementó rápidamente. Cuando comenzó la pandemia, Alemania ya tenía el mayor número de camas de cuidados intensivos entre los 22 países de la OCDE que tienen datos, y la gran mayoría de esas camas tienen ventiladores.
Las pruebas generalizadas, la alta capacidad del sector sanitario y la edad media, relativamente joven, de quienes contrajeron el virus contribuyeron a que Alemania registrara una de las tasas de mortalidad mucho más bajas que Europa, destaca el informe. Por ejemplo, en España se han producido 508 muertes por millón de habitantes, mientras que en Alemania el ratio es de 105. Todo ello ha permitido al país reabrir antes y sufrir menos durante la pandemia. En el primer trimestre, el PIB retrocedió un 2,2%, frente al 5,3% de Francia e Italia o al 5,2% de España.
Alemania supo responder rápido y de manera integral a los brotes de contagios. Sobre todo, "el sistema de atención médica ha sido capaz de brindar una asistencia inmediata y abrumadora. Sin escasez de pruebas, equipos médicos (donaron incluso 50 respiradores a España en lo peor de la pandemia), incluidas las unidades de cuidados intensivos, sin escasez de personal médico y, sobre todo, sin escasez de test. Además, las oficinas de administración de salud descentralizadas de Alemania, la Gesundheitsämter, ahora podrán desempeñar un papel integral en el enfoque de rastreo y localización para encontrar o prevenir una segunda olead de la pandemia", comentan los expertos alemanes", añaden desde Deutsche Bank.
Los economistas del banco alemán resumen la receta del éxito en cinco puntos:

-Un sistema de salud público que funciona: cobertura de seguro de salud universal, un elevado número de unidades de cuidados intensivos (UCI) y prácticas médicas per cápita. Una red local sanitaria importante que desempeña un papel clave en la identificación y el seguimiento de las infecciones.
-Un sistema federal basado en la subsidiariedad con un proceso de toma de decisiones políticas cooperativas: esto permite un enfoque de políticas unificado al tiempo que proporciona flexibilidad para los estados y los condados.
-Un enfoque conservador de política fiscal: se están desplegando rápidamente recursos fiscales sustanciales, creando la mayor respuesta fiscal que el resto de países avanzados.
-Un sistema de seguridad social muy unido y cohesionado que sirve a los ciudadanos dentro del mundo laboral: ofrece un alto nivel de protección a la fuerza laboral alemana y sirve como una herramienta eficiente para salvar las dificultades entre los empleados y las empresas.
-Empresas y sindicatos responsables y que miran al largo plazo: especialmente en las empresas familiares, la columna vertebral de la economía alemana, existe un fuerte sentido de responsabilidad y confianza mutua.
-Elevados niveles de confianza en las instituciones: la confianza de los alemanes en su gobierno y en los servicios públicos, junto a la prudencia de los alemanes (elevada propensión al ahorro), fomenta unas finanzas familiares estables, proporcionando recursos para hacer frente a las pérdidas temporales de ingresos.
Ahora, los indicadores de alta frecuencia que publica semanalmente Jefferies muestran que la economía germana está despertando más rápido que el resto. Estos indicadores evalúan desde el tráfico, transporte de mercancías, hasta el consumo al por menor, pasando por las búsquedas en Google de temas relacionados con el desempleo. Alemania ha puesto en marcha las políticas necesarias para suavizar la recesión y para dar impulso a la recuperación económica.
"La frugalidad fiscal, a menudo ridiculizada, de Alemania durante los buenos tiempos ha dado la munición necesaria para responder con total solidez y velocidad, lo que permitirá que muy pocos o casi nadie pierda su trabajo debido al coronavirus y que ningún negocio se vea obligado a cerrar sus puertas debido por el impacto de la pandemia", señalan los analistas alemanes. La deuda de Alemania sobre PIB seguirá siendo de alrededor del 80% pese a los grandes estímulos fiscales que se exponen más abajo en este artículo.
"Además, casi la mitad del programa de estímulos está dirigido de manera inteligente para apoyar los objetivos ecológicos, de digitalización y movilidad eléctrica. La recesión será fuerte, pero eso es lógico que suceda si cierras una economía. Sin embargo, pronosticamos tranquilamente que la recuperación de Alemania será una de las más rápidas entre los países industriales, lastrada solo por el comportamiento mediocre de sus socios comerciales tradicionales". Las exportaciones a Europa sufrirán mucho, pero desde DB creen que se puede compensar con un mayor número de ventas a Asia, que ha capeado mejor la crisis del Covid-19.
Alemania rompió con sus estrictos límites fiscales el 25 de marzo para emitir más deuda y financiar de un gasto adicional de 156.000 millones de euros (4,5% del PIB) para abordar la crisis sanitaria y amortiguar las consecuencias económicas iniciales. El apoyo rápido se enfocó principalmente en equipos de protección y medidas de salud, pagos en efectivo a los trabajadores autónomos y pequeñas empresas, beneficios sociales ampliados, provisiones de garantía, ingresos fiscales reducidos y aplazamientos de impuestos. Se ha brindado más apoyo de liquidez a las empresas, como programas de crédito a través del banco nacional de desarrollo (KfW), garantías de crédito e inyecciones de capital.
Un paquete adicional para 2020 y 2021 de 130.000 millones de euros (3,8% del PIB) anunciado a principios de junio tiene como objetivo estimular la demanda durante la recuperación, que incluye una bajada temporal del IVA que estimulará la demanda interna cuando más se necesita. Algunas medidas apuntan al consumo, como un bono familiar y la reducción temporal del IVA, pero otras muchas buscan aumentar la inversión en transporte público, movilidad eléctrica, infraestructura digital, educación e investigación y desarrollo. Además de los gastos del gobierno federal, la agencia laboral cubre los gastos de trabajo a corto plazo utilizando reservas acumuladas. El Banco Central Europeo se ha comprometido a "hacer todo lo necesario dentro de su mandato" para apoyar la economía de la zona del euro. La política monetaria acomodaticia y las compras de activos ampliadas respaldarán la demanda agregada, aunque hay un espacio limitado para aliviar las tasas de los escenarios anteriores a la crisis.

Alemania estaba mejor preparada

No solo es lo que se ha hecho, una buena parte del impacto depende de la estructura de la economía y del marco legislativo que ya regía sobre el país (mercado laboral, por ejemplo) en ese momento. "Todos estos factores sugieren que la economía alemana estaba mejor preparada para enfrentarse esta crisis y es probable que salga mejor que muchos otros países, como ya lo hizo después de la crisis de 2009", señalan desde DB.
Por todo ello, la tasa de paro de Alemania alcanzará en el peor caso el 7% en 2020, en comparación con las tasas de paro de dos dígitos en EEUU el resto de la zona euro. "A pesar del deterioro fiscal, el nivel de deuda alemán es mucho más manejable que en muchos otros países, sobre todo porque Alemania ha demostrado después de la unificación y después de la Gran Recesión que está dispuesto y es capaz de implementar consolidaciones fiscales. Finalmente, la gestión competente de crisis de Alemania y la capacidad de recuperación general de la sociedad no pasan desapercibidas y podrían atraer a más personas altamente calificadas del resto del mundo". Alemania saldrá fortalecida de la crisis, mientras que las economías de otros países podrían quedar con feas cicatrices.

domingo, 31 de mayo de 2020

Cuidado con el 'Green Deal' europeo: los ricos serán todavía más ricos

Foto: EC.

EC

El paquete europeo de ayudas para la recuperación por el golpe de la pandemia podría aumentar las diferencias en la región y afianzar el dominio de los países más ricos



Uno de los grandes problemas de la economía europea es la división entre el núcleo de países ricos y la periferia. Paradójicamente, los ambiciosos planes poscovid para reconstruir la región podrían agrandar todavía más esta división.

Esta semana, la Unión Europea propuso un plan de 1,85 billones de euros, incluyendo el esperado Fondo de Reconstrucción de 750.000 millones. Este último tiene dos objetivos principales: darle vida a la economía de los países del sur, los que más han sufrido el golpe del virus, y ayudar a provocar una transformación industrial centrada en el 'Green Deal' europeo y la digitalización.

Los detalles todavía no se han desvelado completamente y, de hecho, el plan necesita ser aprobado por los gobernantes de los países miembros. Pero tiene un problema que puede resultar grave: esa estrategia industrial podría afectar de lleno al objetivo de cerrar las heridas abiertas de Europa.

Algunos sectores, como el industrial o el tecnológico, son mucho más productivos que otros, como la agricultura o el turismo, y ese es el motivo por el que los países solo se han enriquecido a través de la especialización en los primeros. En esos sectores son importantes las ingentes economías de escala y el 'know-how', que se acaban imponiendo en el mercado.

Habitualmente, también son sectores creados como parte de una estrategia estatal. China tiene gigantes tecnológicos para competir con Google o Amazon porque protege su propio mercado, algo que la Unión Europea no hace. La potente industria alemana es, todavía a día de hoy, el resultado de una estrategia estatal creada tras la II Guerra Mundial. 

Los últimos 40 años de integración europea han expandido los mercados a los que exporta la especializada Alemania, a expensas de la industria de países como Italia o España. El porcentaje de trabajadores en sectores que produzcan bienes exportables —habitualmente los más productivos—, se ha hundido en estas naciones, aumentando la brecha provocada por la automatización y la globalización.
La UE ha enviado grandes cantidades de dinero a los países más pobres en las últimas décadas. Buena parte de ese capital se ha gastado con poco cuidado: España tiene una red de trenes de alta velocidad más grande que Japón, pese a tener un tercio de la población. En muchos casos, utilizar esos fondos para construir campeones locales hubiera supuesto una violación de las leyes europeas sobre ayudas estatales.

Esas normas se han relajado durante esta crisis. En momentos como estos, en cualquier caso, es cuando los países más ricos pueden gastar dinero en cosas útiles. Las empresas alemanas son las mayores receptoras de los fondos aprobados por la Unión Europea desde el pasado febrero.

Por contra, España no tiene la estructura industrial como para reformular una estrategia que evite el cierre de la factoría del gigante japonés Nissan en Barcelona. El país vendió su único fabricante local, Seat, a Volkswagen en 1986. Renault, socio de Nissan, ha sobrevivido al golpe del covid-19 gracias a las ayudas públicas del gobierno francés y gracias a eso se está posicionando como líder del sector en Europa.

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Protestas ante la fábrica de Nissan en la zona franca de Barcelona. (EFE)


La Unión Europea se ha impuesto a ciertas ayudas con el argumento de que crean ganadores y perdedores, pero en los últimos años ha empezado a aceptar un punto de vista más paneuropeo. Esto, claro, también va a crear ganadores: aquellos países que ya tienen la escala y la propiedad intelectual, como Alemania, Francia o los países Escandinavos y su especialización en energía renovable. Es revelador que Tesla haya elegido las afueras de Berlín para instalar su factoría europea, en vez de irse a los países mediterráneos donde todo es más barato.

Por supuesto, una estrategia industrial paneuropea podría estar diseñada para repartir los beneficios a todos, pero el balance de poder en la UE hace que esta realidad quede muy lejos. Por si fuera poco, las nuevas tecnologías —y el coche eléctrico no es una excepción— suelen requerir menos personal para su fabricación, lo que supone un desafío más para el escenario pospandemia.

Los inversores deberían ser escépticos a la hora de mirar el paquete de ayudas como una verdadera revolución o como un catalizador de la unión en la región. Podría ser fácilmente lo que acabe por intensificar el viaje hacia el norte de la riqueza Europa.


Por
Jon Sindreu
The Wall Street Journal
30/05/2020 - 05:00
https://www.elconfidencial.com/mercados/the-wall-street-journal/2020-05-30/cuidado-green-deal-europeo_2617164/